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Zulu
Gracias.
¿Necesitas algo?
No, está todo bien.
Bueno, pues me voy, ¿vale?
Espera.
No eres el único al que he estado investigando.
Estaba en el coche de Nacho Aizpurúa.
Ese hijo de puta mató a mi hermano. Lo sé.
- Vamos a ir a por él. - Eso espero. Por eso te lo he contado.
Si no, la que va a hacer una locura soy yo y acabaré en la cárcel.
Andrés...
Lo siento por todo. De verdad.
Yo también lo siento, Amaia.
Yo también lo siento.
Buenos días, agentes.
Haga el favor de apartarse, señor Velasco.
¿Me pueden explicar qué está pasando aquí?
Está interfiriendo en una operación policial.
No pueden entrar sin una orden judicial. Lo siento.
¿Le sirve una orden de detención?
¿Quiere ir usted también por delante?
David, por favor.
Gracias.
Ignacio Aizpurúa, está usted detenido.
- ¿De qué se me acusa? - Incorpórese, señor Aizpurúa.
No digas nada hasta que los de penal revisen el caso. ¿Me oyes?
Espero que tengan una buena razón para hacer esto.
Tenemos dos razones.
Está usted acusado de asesinato.
- Tire. - ¡Suélteme!
¿El asesinato de quién?
El señor Aizpurúa es el principal sospechoso
de las muertes de Jon Ginés y Michal Usachenko.
Pero ¿qué estás diciendo?
- Párese. - ¡Que me sueltes!
¡Nacho! ¡Nacho!
¿Qué más te ha enseñado, mamá?
Cariño, déjame respirar un poco. No me dejas ni vestirme tranquila.
Eh, me dices que tenemos una piedra en la despensa
que te enseña el futuro, ¿y pretendes que te deje tranquila?
Ya te he dicho que no es la piedra lo que me enseña el futuro.
Es la abuela.
Ah, muchísimo mejor. Vamos, ¿dónde va a parar?
- ¿Y la puedo tocar? - ¿La piedra?
Yo también quiero ver a la abuela.
Emma, esto no es un juego.
Vale, pues cuéntame qué más te ha enseñado.
Nada.
- Mamá... - Dime.
Que estoy preparada.
- Y yo, casi estoy. - No.
Estoy preparada para cuando me lo quieras contar.
Si ya lo sé, cariño. Ya lo sé.
- Hola, Andrés. - Gaby.
Tengo malas noticias.
¿Qué ha pasado?
Tu hermano ha sufrido un accidente.
¿Qué?
Se cayó por las escaleras durante su detención.
Vamos al hospital. Te veo allí.
- ¿Pasa algo? - Es Nacho. Está en el hospital.
Pero tranquilo, que está bien. Le han estabilizado.
Solo que no quería que te enterases por ahí.
¿No querías que me enterase de que mi hijo está ingresado?
¡Mamá!
¡Cariño!
- ¿Pasa algo, mamá? - No, estoy hablando con el abuelo.
Anda, vete a jugar.
Vale.
Pero ¿por qué está tu hermano en el hospital, Gabriela? ¿Qué pasa?
No lo sé. No lo sé.
- La policía le quiere involucrar en algo. - ¿La policía?
Sí, no lo sé lo que es.
- Voy a verle. - No, papá.
Voy a ir al hospital a enterarme. Y te llamo, ¿vale?
Necesito que te quedes con Teo.
- De acuerdo. - Vale.
- Yo te llamo. - Por favor.
Es temprano para estar 100% segura, pero se quedó en un susto.
Sí, pero tiene que estar 72 horas en observación.
Eso fue cosa mía.
Le di gravedad para que no se lo lleven a comisaría.
- Gracias, amiga. - De nada.
- ¿La presión intracraneal, bien? - Perfecta.
- ¿No hay que sondar? - No.
¿El TAC se lo habéis hecho?
Estamos a la espera de resultados. No hay nada de qué preocuparse.
¿Pruebas físicas?
Equilibrio, reflejos, coordinación, bien.
- Solo pueden entrar médicos. - Soy médico.
- Gracias por esto también. - Lo que necesites.
Os dejo solos.
Tu amiga ha hecho un buen trabajo.
Mírame aquí.
- Ya me lo ha visto Esther. - Me quiero asegurar yo. Sigue la luz.
- Estoy bien, Gaby. - Vale.
¿Qué ha pasado?
Me caí por las escaleras.
No me refiero a eso, sino a lo que dice la policía.
¿Tienes algo que ver?
¿Me estás preguntando de verdad si he matado a alguien?
No tengo ni la más remota idea de dónde se han sacado esas acusaciones.
Alguna relación tendrías que tener con las víctimas.
Nada.
Gaby. Gabriela, mírame.
Gaby, tú me conoces mejor que nadie.
- Eso pensaba yo. - Gabriela, no me jodas. ¡Gabriela!
Yo no soy un asesino.
Ni siquiera sé qué han encontrado en Geocorp.
Yo tampoco.
Pero lo voy a averiguar.
¡Andrés!
¿Puedo hablar un momento contigo a solas?
No me parece la mejor idea. Su hermano es el principal sospechoso.
Lucía, va a ser solo un momento.
Tú mismo.
Un placer volver a verla, señora Aizpurúa.
Gracias.
Gaby, siento mucho lo de tu hermano.
Le habéis acusado de asesinato.
- Claro. Porque tenemos pruebas para ello. - ¿Qué pruebas?
Como policía no estoy autorizado a darte esta información.
Pensaba que estábamos juntos en esto. Que no eras solo un policía.
Ven conmigo.
Cinco minutos, Lucía.
- Cinco minutos. - ¡Andrés!
Pásame la tablet. Está ahí, en la guantera.
Nunca se acusa a nadie de asesinato sin tener pruebas, Gabriela.
Las evidencias son las que son.
- ¿Estás segura de que quieres ver esto? - Sí.
Lo encontramos en el coche de tu hermano.
En un doble fondo del maletero.
¿A quién pertenecen?
El mechón de pelo es de Jon Ginés.
El diente es un incisivo de Michal Usachenko.
No tiene ningún sentido.
¿Quién guardaría restos humanos en su maletero que le puedan incriminar?
En Criminalística se asocia esa pauta de comportamiento
con cierto tipo de personas.
Es una filia o incluso un fetiche.
Como el que pueden tener los coleccionistas.
¿Tú me estás diciendo que mi hermano es un asesino en serie?
Te estoy diciendo que las pruebas que hemos encontrado encajan en ese perfil.
Necesito que entiendas, Gabriela,
que con lo que tenemos no hay forma humana de que salga de esta.
¿Estas pruebas las encontró la policía?
No exactamente.
Entonces, ¿quién?
Papá.
Te dije que te llamaba.
Es mi hijo, cariño.
¿Cómo está?
Del golpe está bien, pero...
¿Es usted el padre de Ignacio Aizpurúa?
Aurelio Aizpurúa.
Soy el inspector Monreal. Estoy al frente de esta investigación.
Gaby, ¿nos das un minuto, por favor?
Vas a tener que ir a por Teo, ¿vale?
No te preocupes. Yo me encargo.
Vale.
Me gustaría ver a mi hijo.
Lo siento, pero eso no es posible.
Mi hijo está ahí ingresado.
Su hijo no está solamente ingresado, señor Aizpurúa.
Su hijo está arrestado.
Escúcheme bien, Andrés, porque quiero que le quede bien claro.
Ha detenido a un hombre inocente.
Las pruebas dicen lo contrario.
¿Tiene usted hijos?
Una hija, sí.
¿Cómo se llama su hija?
Gala.
Gala.
¿Usted necesitaría tener pruebas para saber que Gala
no le haría daño nunca a nadie?
Mi hijo Nacho es...
Era un niño muy frágil, muy para dentro.
Un niño especial.
Pero muy bueno.
Él no es el asesino que están buscando.
Porque le aseguro que ese hombre que tiene ahí dentro encerrado
sigue siendo bueno.
¡Eh!
¡Fuera de aquí!
Eres tú.
¿De qué me conoces?
Eres la hermana de Jon Ginés.
Y tú de Nacho Aizpurúa.
Lo siento.
¡Fuera de aquí!
El inspector Monreal me ha dicho que tú encontraste esas pruebas.
Joder, Andrés.
Necesito saber qué relación había entre Jon y mi hermano. Si la había.
Pero ¿tú me has oído?
- Amaia... - ¡Que te vayas de mi puta casa!
Supongo que también sabes dónde vivo.
En esa casa, en la despensa, hay una piedra.
Tu hermano cada vez que la tocaba veía cosas.
¿Cómo sabes eso?
Porque yo también las veo.
Jon conoció a tu hermano una noche en un bar.
Y esa fue la última noche que hablé con él.
Al día siguiente no respondía a mis llamadas.
Pregunté a sus compañeros de piso y me dijeron que no sabían nada.
Así que había desaparecido.
Por eso empecé a investigar a tu hermano.
Mi hermano es muy reservado. ¿Cómo accediste a él?
Porque yo soy fisio y tu hermano tiene la espalda hecha una mierda.
¿Y también eres la fisio del inspector Monreal?
Eso fue distinto.
Estaba muy preocupada por las visiones que tenía mi hermano.
Sus paranoias. Pensé que era, no sé, por fumar porros.
Cuando me enteré que la mujer de Andrés tenía visiones...
Me acerqué a él.
¿Qué? ¿Qué pasa?
Nada.
Que parece que eres una tía de puta madre
y que podríamos estar aquí pasando la tarde
tomando cervezas y hablando de cosas de chicas y tal.
Pero luego me he dado cuenta que, claro, yo soy la hermana de la víctima.
Y tú la hermana del asesino.
No sé si es consciente de lo delicado de su situación, señor.
La violencia policial que ha sido ejercida
durante una detención... más que dudosa podemos decir, ¿verdad?
Ha enviado a mi cliente al hospital.
A pesar del hostiazo, sí, soy bastante consciente.
Si insiste en no colaborar, va a estar en una situación mucho peor.
¿Sabe lo que pienso?
Ilústrenos.
Ustedes son los que tienen un problema.
¿Cómo dice?
Que hay un asesino suelto por el pueblo
- y ni lo huelen, - Nacho, por favor.
Por eso han decidido literalmente cargarme a mí con el muerto.
Los muertos.
A ver, inspectores. Ni siquiera nos han mostrado las pruebas
que supuestamente incriminan al señor Aizpurúa con esas dos muertes.
No es quién para decirle a un policía cuándo tiene que entregar las pruebas.
¿O sí?
Pero, si se quedan más tranquilos, mi compañero puede darles más información.
En su vehículo personal se han encontrado restos humanos.
De Jon Ginés y Michal Usachenko.
Extrabajador de Geocorp al que usted afirmó no conocer.
Eso es imposible.
¿Sigue pensando que el problema es nuestro?
¿Dónde está? Que me digas dónde está. ¿Dónde lo tenéis?
- ¡Mikel, ya! - ¿Dónde está?
- ¿Dónde está? - Mikel, tranquilízate.
- ¿Dónde está? - Estás en un hospital.
- Pero ¿qué está pasando? - ¿Dónde tenéis a Nacho?
No podía ocultárselo.
Chicos, es mejor que os vayáis.
Tiene razón. No os conviene meteros en un lío otra vez.
- Es el asesino de mi padre. - No lo sabes.
- ¿Cómo dices? - Mikel, tranquilo.
Si mató a esos dos hombres, también a mi padre.
- No tienes pruebas. - Tranquila, yo las saco.
- Yo las saco. - ¡Mikel!
- Déjame, por favor, déjame. - Emma.
¡Que me dejes! ¡Él lo mató! ¿Vale?
Déjame, hostia, él lo mató.
Él lo mató. ¿Vale?
Ya está, Mikel.
Ya está.
Él lo mató.
Ya está.
Confía en mí, ¿vale?
Confía en mí.
Vamos.
¿De verdad crees que lo hizo él?
No estoy segura, cariño.
No lo sé.
Anda, ve con Mikel si quieres.
Y, Emma...
Hoy voy a llegar tarde. Pide unas pizzas para ti y para Teo.
¿Por qué?
Porque necesito saber la verdad.
Le tengo que hacer un TAC.
El paciente sigue mareado y tengo que asegurarme que no tenga un trombo.
- Está listo para el contraste. - Perfecto. Síganme.
No sé a qué vienen tantas pruebas. Me encuentro perfectamente.
Mejor prevenir que curar, señor Aizpurúa.
Tranquila.
El TAC era por ahí.
Era, era.
¿A dónde me llevas?
¿Gaby?
- No tardes. - Te debo una.
- Ponte esto y sube al coche. - ¿De qué va esto, Gaby?
- Cuando la policía... - Sube y calla.
Huir solo empeorará las cosas, Gaby.
No estamos huyendo.
Pues esto tiene toda la pinta.
Llevo todo el día intentando convencerme de que no eres un asesino.
De que mi hermano, el hermano que conozco, no es capaz de matar a dos personas.
- Y aún no lo he conseguido. - Gaby...
Solo puedo hacer una cosa.
- ¿Qué haces? - No hay tiempo de explicaciones. Ven.
La policía dice que no hay forma humana de que evites la cárcel, así que...
- Así que, ¿qué? - Vamos a probar la sobrehumana.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Mamá.
Mamá.
Mamá.
Vive en la verdad.
Mamá.
¿Qué hacemos aquí?
¿Qué...?
¿Qué acaba de pasar?
Te lo cuento de camino.
No sé qué hacemos aquí.
Recabando pruebas.
Tenemos las suficientes para encerrarlo de por vida.
¿Andrés El Paranoico de repente tiene dudas?
Las razonables, ¿no?
- Las razonables... - ¿Tienes algún problema?
Cuando no tenías nada, ibas con todo contra ese tío.
Ahora que has resuelto el caso de tu vida y hueles la promoción,
¿me vienes con las dudas razonables?
No sé, hay algo que no me cuadra.
La madre que te parió.
Buenos días. Gracias.
Buenos días.
- ¿Alguna novedad? - Hemos conseguido acceder a su ordenador.
Mirad.
¿Ese no es Julen Minondo?
El padre de Mikel, sí.
Otro al que el señor Aizpurúa no conocía.
Al final la duda razonable va a ser si el chaval tenía razón
y Nacho no se ha cargado también a su padre.
También hemos encontrado esto en un cajón de seguridad.
- ¿Habéis sacado algo de esto? - Todavía no.
Ahora vuelvo.
Disculpa. Eres la secretaria del señor Aizpurúa, ¿verdad?
En realidad, no.
¿No? ¿Y entonces qué eres?
Soy su personal assistant.
Alicia Sato. Un placer.
- Inspector... - Monreal.
Lo sé. Es difícil olvidar sus visitas.
¿Cuánto tiempo llevas como personal...?
- Assistant. - Eso.
- Mucho. - Para Nacho me refiero.
Para el señor Aizpurúa tres años.
Tres años... Llevas su agenda, ¿verdad?
¿Me está interrogando?
Un poco.
Como asistente personal del señor Aizpurúa, ¿nunca has observado nada...
sospechoso en los últimos años?
Nada.
¿Nada que pueda ser relevante para la investigación?
Que yo sepa, no.
Pero eres su persona de confianza. Seguro que sabes muchas cosas.
Sé sobre su trabajo, no su vida personal.
Pero que está acusado de asesinato sí lo sabes, ¿no?
¿Y que el encubrimiento es un delito penal lo sabes o no?
De verdad, no recuerdo nada raro.
Pues haz un esfuerzo.
Haz un esfuerzo porque son cuatro años.
Andrés...
Hay que volver al hospital.
He hablado con mamá.
¿Qué te ha dicho?
Me ha dicho que viva en la verdad.
¿En qué estás mintiendo, Nacho?
¿En lo de los dos chicos?
¡Joder, Gabriela!
¿Por eso me dijiste que analizara esa piedra?
La que no era peligrosa...
Papá...
Siempre ha dicho que era mágica y yo pensando que chocheaba.
¿A él también le pasa?
No.
Me pasa a mí. A los dos chicos que han muerto.
Y a mamá.
¿A mamá?
Sí.
No... No se volvió loca.
Bueno, fue por eso por lo que se volvió loca.
Es lo que tiene saber lo que va a pasar.
¿Qué tal os ha ido? ¿Qué habéis visto?
- ¿Vosotras sabíais esto? - Son amigas.
Hay confianza, eh.
- Un depósito de cadáveres. - ¿El nuestro?
No, no. Era otro. Eso es lo que me ha extrañado.
Esperad. Esperad un momento.
Vale. No hay nadie.
- Sigo yo. - ¡No!
Que sí. Que ya os habéis enmarronado bastante. Gracias.
Vale...
Vamos.
- Vamos. ¿Puedes? - Sí.
- Venga, pues rápido. - No estoy para ir rápido.
¿Qué tal el paseo?
Vamos fuera. Tenemos que hablar.
A la cama, señor Aizpurúa.
¿En qué coño estabas pensando?
A mi hermano le iban a hacer otro TAC y le he acompañado.
No me tomes el pelo, por favor.
¿Eres consciente de que te puedo detener como cómplice de asesinato?
¿Dónde coño estabais?
Con mi madre.
¿Tu hermano también tiene visiones?
Le llevé yo.
¿Y?
Mi madre le dijo: "Vive en la verdad".
- ¿Eso qué quiere decir? - No lo sé, Andrés.
Pero mi hermano no ha sido.
- ¿Estás segura de esto? - Totalmente.
Te creo.
- ¿Sí? - Sí.
No sé cómo sacarle de esta.
Pero tampoco es lo que más me preocupa ahora, Gabriela.
¿Y qué te preocupa?
Saber qué te va a pasar dentro de dos días.
¿Y esta?
Me tengo que ir.
¿Vas a estar bien?
- ¿Seguro? - Sí.
Vale.
¿Qué pasa?
Hay algo que no te he contado.
Desde hace tiempo le pago al señor Aizpurúa un apartado de correos.
¿Me puedes llevar allí?
Sí.
Arantxa, ¿tienes cinco minutos?
Vale.
- Gaby. - ¡Joder!
- Aquí estudiaste tú, ¿no? - Sí.
La última promoción que utilizó este ala del hospital.
¿Dónde guardaban los cadáveres para las prácticas?
Pues no tengo ni idea.
- ¿No estudiaste aquí? - Coño, que sí.
¿Entonces?
Cuando llegaba a clase, ya estaba el muerto.
¿No sabes de dónde lo traían?
Que lo traía un celador.
Vaya carrera de mierda hiciste, ¿no?
La de enfermería, bonita, no la de celador.
Yo juraría que ahí al fondo había como un almacén abandonado.
- ¿Allí? - Allí, allí, sí.
Y recordaba esto bastante más limpito, la verdad.
Tiene que ser ahí.
Quita.
¿Qué haces?
Esto es el sitio que me mostró mi madre.
¿Dónde estás?
¿Quién?
¿Qué ha sido eso?
No lo sé.
¿Hola?
¿Hay alguien?
Aquí apesta a formol.
Nunca ha salido de aquí.
Gaby, no lo abras. Por favor te lo pido.
Se lo acaban de llevar.
Ya, pero ¿qué muerto?
Michal.
¿Qué quieres?
Tengo que hablar con tu madre.
Entre mi marido y el señor Aizpurúa solo había una relación profesional.
¿Está segura?
Por supuesto.
Bueno...
No sé si su hijo debería ver estas imágenes.
Cariño, vete a la habitación.
Mi padre era un buen hombre.
Estoy seguro de ello.
- Ahí está. - Ven aquí.
Qué frío de repente.
- Toma. - Gracias.
¿Qué haría yo sin ti?
¿Seguro que esto está en modo foto?
Coño, que está grabando.
¿Tú sabías esto?
Lo siento.
Mikel.
Hay ausencias que jamás se curan.
Julen fue el amor de mi vida.
El amor de mi vida.
Nadie sabe lo que alivia decirlo en voz alta. Aunque sea tarde.
Se obsesionó con la idea de que en los túneles de Geocorp
se escondía un mineral de otro mundo.
Algo que iba a cambiar nuestros destinos para siempre. Yo no le creí.
Hasta ahora.
Era un científico maravilloso.
Muy, muy testarudo.
Tenía que demostrarlo y se empeñó en reventar la veta.
¿Qué coño sabías tú de poner cargas explosivas?
Cuando llegué...
estaba sepultado por la roca.
¿Por qué no me dijiste nada?
Su mujer lo aceptaba.
Pero no quería pasar por la vergüenza...
Ella venía de una familia tradicional.
Y Julen...
me pidió que la respetara.
Yo nunca podría romper esa promesa.
Lo siento, Gaby.
No podía romper esa promesa.
No podía romper la promesa que le hice a Julen.
Tranquilo.
Es una suerte tener a alguien a quien querer, Gabriela.
Volver a casa y tener a alguien que te está esperando.
Eso es tener suerte.
Con Julen había encontrado algo así.
- Mami. - ¡Hola!
Teníamos la ilusión de formar un hogar algún día.
Pero no pudo ser.
¿Puedo ir con Mikel?
Vale.
Gracias.
Le echo mucho de menos.
Y yo quiero querer, Gabriela.
Y quiero que me quieran.
¿Hola?
¿Esther?
Esther, ¿dónde estás?
Hola, mi amor. Tuve que volver al hospital.
Podías haber avisado, ¿no?
Perdón. En máximo media horita estoy en casa.
Vale, vale.
Pero no tardes, porfa.
Te quiero.
Yo también te quiero.
Chao.
Ya sabes lo que tienes que hacer con él.
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