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Blanca.
Blanca, mi amor.
¿Qué haces aquí?
En el mañana.
Vamos a casa.
Hace frío. Vamos a casa.
Tu madre, unas semanas antes de morir,
estaba obsesionada con las visiones. No era ella.
Pensé que había perdido la cabeza.
La examinaron y detectaron principio de Alzheimer,
pero no era eso, no.
Tu madre tenía un don
y tú también lo tienes.
¿Y por qué no me dijisteis nada?
Porque ella no quería que nadie lo supiera.
¿Ni su propia hija?
Tú estabas en Madrid haciendo las prácticas en el hospital.
- Me da igual, yo habría vuelto. - Precisamente por eso, hija.
¿Estás segura de que ella te habló del solsticio de verano?
Sí.
Es lo único que me ha dicho.
¿Pero no te dijo de qué año?
Lo vi en mi lápida.
21 de junio.
Estamos a 18.
Tengo tres días para cambiar mi destino.
¿Qué es eso?
- Un terremoto. - ¡Papá!
Mi hija, mi hija, mi hija.
Cariño, Gala, cariño.
Ya está, ya está. Ya pasa, ¿vale?
Ya ha pasado. Está todo bien, ¿vale?
Amaia.
- ¿Lo habéis notado? - ¿Lo has notado también?
Hola, amiga.
Hola, amigo.
Vente, pitufa.
Vete con el tío Hugo.
Sí, vamos a hacer un desayuno especial.
- Amaia. - Dime.
¿Te quedas a desayunar?
Bueno, si me invitas, vale.
Osuna y Monreal, inspectores.
Francisco, sepulturero. Síganme.
Buenos días, Francisco.
Buenos días. ¿Ha habido daños en el pueblo?
Tenemos la centralita desbordada. Ha sido un 6,1.
Hacía diez años que no teníamos un seísmo de esa magnitud.
Pues menos mal.
¿Perdón?
Desde el temblor he estado revisando esto de arriba a abajo,
por si había algo roto.
Y algo se ha roto, ¿no?
Bastantes cosas.
Pero lo más raro es eso de ahí.
Es muy extraño que una lápida se rompa así.
¿Y usted cree que ha sido un acto vandálico?
O satánico.
¿Se han producido este tipo de desperfectos otras veces?
Nunca, pero hay gente que viene por la noche.
¿Cómo?
Gamberros que se cuelan a hacer botellón.
- Chavales. - Gilipollas.
- ¿Hay cámaras? - No, pero habrá.
Lucía, ¿qué pone aquí?
Pedro Zalba.
- ¿Le conoces? - No, no tengo el gusto.
¿Y en qué año murió el señor Zalba?
1956.
1956.
Bueno, pues tú dime a mí... Ven.
¿Pero qué hace?
...si este ataúd es del 1956.
Está nuevo.
Y al revés. ¿Tiene una palanca?
- Usted no tiene permiso. - Traiga una palanca.
Más vale que tengas razón.
Francisco,
¿usted diría que este es el señor Pedro Zalba?
Así, sin cabeza, no sabría qué decir.
Qué raro, ¿no?
Y cada vez más.
En la gran ciudad, estas cosas todavía te las comes, pero aquí...
Un decapitado.
Y el segundo cadáver en menos de una semana.
¿El segundo?
Después de Michal.
Este es Michal.
Eso no lo sabemos.
Varón, veintipocos años, misma complexión física.
¿Tú crees que puede ser un modus operandi?
¿Un modus operandi?
Un asesino en serie.
Que esto es un pueblo, Andrés.
Tu madre estaba igual de guapa que siempre.
Te juro que me dices esto hace una semana
y pienso que te está dando un ictus.
Abuelo.
El abuelo se ha quedado aquí a dormir.
¿Y eso? Qué raro.
¿Qué pasa el 21 de junio?
El solsticio de verano.
Ya, ¿y?
¡Abuelo!
Buenos días, perillán.
- Esta noche te lo cuento. - Vale...
- ¿Hoy nos llevas tú al cole? - ¿Yo?
Lo que diga tu madre.
No, mejor te voy a llevar yo. ¿Te parece?
Sí, y a mí creo que también.
¿No viene Mikel?
No sé qué le pasa.
Perdón.
Ayer nos dejaste un precioso souvenir
en nuestra galería.
- No tienes pruebas de eso. - Mikel.
Sé que ayer usaste el pase de tu padre para entrar en Geocorp.
Pero ese agujero no lo hiciste tú solo.
¿Te ayudó el inspector Monreal?
¿Y bien?
Entré yo solo.
Según nuestro abogado, que además es el padre de tu novia,
los desperfectos están valorados en 4500 euros.
Una suma considerable para un chico sin ingresos.
Pero eso no es lo peor de todo.
Si yo ahora te denuncio,
tras el desafortunado accidente donde te quemaste las manos,
serías un reincidente.
Y eso no son 4500 euros,
la reincidencia te saldrá bastante más cara.
¿De cuánto estamos hablando?
No hablamos de dinero, Leire, hablamos de tiempo.
¿La cárcel?
Mikel es menor,
pero el año de internamiento no te lo quita nadie.
- Si te viera tu padre. - Estaría orgulloso
de ver que aún sigo creyendo en él.
Precisamente por tu apellido
y por el aprecio que le tenía a tu padre,
te propongo otra opción.
¿Qué opción?
Pagar los desperfectos con tu trabajo.
¿Eso qué significa?
Te ofrezco un puesto de media jornada por las tardes.
¿En la mina?
Fregando suelos.
- ¡Los cojones! - ¡Mikel!
Piénsalo,
no tendrás que romperme nada más.
Si trabajas aquí, podrás espiar lo que quieras.
El reformatorio o el mocho, chaval, tú eliges.
Cuatro unidades.
¿Gaby?
Perdona, di.
Que de gasa elástica hay cuatro unidades.
Vale.
Gabriela,
¿tienes un minuto?
Estamos con el inventario.
No, sí, así aprovecho para ir a por los Guedel.
Me puse un poco pesada ayer, ¿no?
¿Un poco?
Es que no te veo bien, Gabriela.
Porque no estoy bien. Estoy estresada de cojones.
No es eso, es que no te veo del todo bien conmigo.
Gaby,
tú me has visto.
Cada día durante diez años.
No, en tus visiones.
¿A ti?
Sí.
Y no pongas más excusas,
porque veo los engranajes en tu cabeza, dando vueltas.
¿Y estos, qué querrán?
¿Es Michal?
Eso piensa Lucía, sí.
¿Tú no?
Yo ya no sé qué pensar, Gaby.
Inspector,
fíjese en esta herida.
No hay sangre coagulada alrededor de la incisión.
Entonces la cabeza se la quitaron...
Post mortem.
Exacto.
¿Michal tenía tatuajes?
Que yo recuerde, no.
No hay ninguna mancha.
Entonces, ¿quién es?
Es Jon Ginés.
¿Es el chico que desapareció en Hondarribia?
Las dactilares coinciden, no hay duda, es Jon Ginés.
Jon Ginés.
Bueno, ¿qué sabemos de él?
Los compañeros de Hondarribia no tienen nada.
¿No lo investigaron cuando desapareció?
Pero no encontraron nada.
Por lo visto, el chico no era de allí, nadie le conocía.
Porque no vivía ahí.
Gaby, ¿estás bien?
Yo he visto ese nombre antes,
en el buzón de mi casa.
¿Te han dicho algo de los chicos que vivían con Jon?
La agencia que les alquiló la casa ya nos ha pasado los datos,
están intentando localizarles.
¿Preguntas tú a los vecinos?
Sí, me voy a dar una vuelta.
Si Jon vivía en esta casa...
Pues seguro que entró a la despensa.
Y tocó la piedra.
Michal y Jon tenían visiones y los dos han acabado muertos.
¿El suelo ya estaba así cuando llegaste?
No, faltaban algunas baldosas,
pero el resto lo levantamos después.
Cuando la cosa se puso rara, ¿no?
Cuando la cosa se puso rara, sí.
Tu hija no va a morir, Gabriela.
Lo sé.
¿Cómo que lo sabes?
Soy yo la que se va a morir.
¿Qué?
El 21 de junio.
Quedan tres días para eso.
¿Pero has visto tu muerte?
Me la mostró mi madre.
Yo no voy a permitir que mueras, Gaby.
Pues mira, ni tan mal.
¿Cómo que ni tan mal?
- Que por lo menos sé cuándo. - Ah, fantástico.
Ya solo tengo que resolver tres preguntas.
Cómo, dónde y por qué.
Sí, y solo hay una manera de averiguarlo.
¿Estás segura?
¿Se te ocurre alguna otra forma?
¿Qué?
Gaby.
- ¿Qué pasa? - Nada.
¿Cómo que nada? ¿Has visto algo?
No he visto nada.
¿Estaba relacionado con tu muerte?
No, precisamente con mi muerte no.
¿Andrés?
- ¿Habéis encontrado algo? - Ni rastro.
¿Habéis terminado ya?
No. La señora esa, ¿tú la conoces?
Sí, es paciente mía, Izaskun, también es vecina.
Quiere prestar declaración.
- Hola. - Buenos días.
¿Qué tal en la casa?
- Bien, bien. - ¿Y los niños?
- Estupendos. - Ya.
Al que hace tiempo que no veo es a tu marido.
Mucho trabajo.
Ya. Menudo marido.
Esta no sabe la suerte que tiene.
¿Tiene algo que contarnos?
Están buscando información de los chicos que vivían aquí, ¿no?
Concretamente de Jon Ginés.
Ah, el David Bowie.
- ¿Perdón? - No, por lo de los ojos.
- ¿Habló con él? - Era un chico muy huraño.
Ni siquiera sabía su nombre.
¿Y nada más?
Bueno, no creo que sea importante.
Bueno, usted cuéntenoslo y ya valoramos nosotros si es importante.
Ya, verá, al poco de irse,
apareció una chiquita por aquí preguntando por él.
¿Y le dijo quién era?
Sería una novieta, ¿no?
¿A usted le importaría acompañarnos a comisaría?
Nos ayudaría mucho para hacer
- un retrato robot de la chica. - Claro.
Dale un beso a tu marido, que es muy caro de ver.
Anda, qué sorpresa.
Hola, David. ¿Te pillo bien?
Eh... sí, sí, sí, sí. Dime, ¿qué pasa?
- Los niños quieren verte. - ¿Emma también?
Bueno, Emma igual no tanto.
Pero Teo te echa de menos.
Mi chiquitín... Yo también le echo mucho de menos a él.
Pues ven a verle.
Me encantaría, pero no puedo, imposible.
Pero sí puedes implicarte un poco más, que solo le has visto una vez desde...
Es que salgo de viaje de trabajo ahora, Gabriela.
Qué novedad.
Oye, es muy importante. ¿De acuerdo?
Yo no voy a poder estar siempre.
Y te recuerdo que te has separado de mí, no de tus hijos.
Joder, Gaby. Joder.
Estás siendo un poquito dura, ¿no te parece?
- ¿Perdona? - Ayer intenté llevármelos
a cenar y fue Emma la que me dijo que no.
- Sus motivos tendría. - ¿Cómo?
Mira, Gabriela, yo solo digo que no me eches en cara
cosas que no son ciertas. ¿De acuerdo?
Cuando vuelva de viaje me paso por casa, te lo prometo.
Por lo menos llámale.
Las notas de pago firmadas por el señor Velasco.
Estupendo. Déjalo sobre la mesa, por favor.
Gracias.
¿Cuánto nos queda?
Diez minutos.
Ahí duele, ¿verdad?
Mucho.
Acumula mucha tensión en la zona lumbar.
Llevo dos semanas sin salir de estas cuatro paredes.
¿No le gusta ir al cine? ¿O salir a bailar?
¿Tú bailas?
Pues muy malamente, la verdad.
Seguro que tu chico no opina lo mismo.
- No hay ningún chico. - Ya.
¿Y usted qué?
Yo bailo superbién.
No lo dudo.
Pero no se lo preguntaba por eso.
¿No hay una señora Aizpurúa?
Estoy casado con Geocorp.
Pues yo creo que debería buscar algo mejor.
Yo ya tuve algo mejor.
- Arantxa, ¿nos dejas solas? - No.
Tú misma.
¿Querías saber lo que vi?
- Por favor. - A ti.
- Eso ya me lo estaba oliendo. - ¿En una visión?
Y delante de mi cadáver.
¿Y qué estaba haciendo con tu cadáver?
Tenías una radial y estabas a punto de abrirme la cabeza.
- ¿Gracioso? - No.
No, es que me parece, como visión, muy realista, ¿no?
A ver, Gabriela, soy neurocirujana.
Si te murieses, ¿qué haría? Abrirte el cráneo y mirarte el cerebro.
Ese es mi trabajo, estudiar cerebros.
En eso es una crack.
No, no...
Es que no sé cómo explicarlo.
Como...
Como si tu mirada fuera muy fría.
Es que soy bastante fría. Soy un témpano.
La reina del hielo.
¿Puedes dejar de apuntar lo que digo?
Gaby,
me duele verte así, verte tan angustiada.
Amiga, pero lo que más me duele es que pienses cualquier cosa de mí.
Yo estoy de tu lado.
Ay, lo sé.
Perdona.
No tienes que pedir perdón por nada.
Me quedan tres días de vida.
Lo que más rabia me da, es que si esto pasa,
al final mis hijos se van a quedar con un cerdo egoísta.
Yo sé que a Emma no le va a pasar nada, ni a ti tampoco.
Y si lo que quieres es que te acompañe en esta locura,
te voy a acompañar.
Y si resulta que es verdad que ves el futuro y te quedan tres días de vida,
pues voy a hacer lo que esté al alcance de mi mano,
lo que sea para ayudarte a evitarlo, amiga.
Gracias.
Por eso me enamoré yo de ella, ¿ves?
Bueno... ya, ¿no?
Que al final me voy a mosquear.
Tú no te preocupes, que yo voy servida.
¿Cómo?
Que me he visto con Andrés.
- ¿En una visión? - ¿Follando?
Pero a ver, a ver. ¿El policía buenorro?
Que sí, que sí. Pero vamos, que es imposible, que no va a pasar.
¿Por qué no? ¿Solo se puede cumplir lo malo?
¿Cómo va esto?
- ¿Y quién te ha dicho que esto sea bueno? - Hombre...
¿Qué pasa? No te... o sea, no te...
- Para nada. - Joder.
Pues yo si fuera hetero, le daba una vuelta en moto.
Arantxa, nena.
Y eso que no has oído lo que me dijo.
¿Qué te ha dicho?
"No permitiré que te mueras".
Ay, por favor. Es que yo me muero.
No, bonita. Aquí la única que se muere soy yo.
Tengo que tocar la piedra.
Tenemos.
Pues yo me voy.
Ah, una cosa.
¿Podrías hacerme un hueco la semana que viene?
Llevo muchos días con tensión en la espalda y...
Sí, claro, vengo un poquito antes y lo miramos, ¿vale?
Gracias.
Te dejo esto aquí un momento, ¿vale? Que voy al baño.
Sí, tranquila.
Nacho, los inversores están esperando.
- Dame dos segundos, Alicia. - OK.
Joder.
¿Sí?
Amaia, ¿te pillo bien?
No, estoy aquí, cogiendo unas olas, al solecito.
Vamos, que te pillo fatal, ¿no?
Pero fatal.
Bueno, es para decirte si nos vamos a ver esta tarde para ver el partido.
Pero esta tarde no hay partido.
- ¿Cómo? - Esta tarde hay una final.
Vale, pues te veo luego entonces, ¿no?
Claro, claro. Luego nos vemos.
Venga, un besito.
¿Tú qué cojones haces aquí?
Sé que fuiste tú quien se llevó el cuerpo de Michal.
¿No sabes de qué te estoy hablando?
Deja de seguirme y vete a tomar por culo
si no quieres que te reviente la cabeza otra vez.
Te envío el retrato robot.
Pero vamos a ver,
¿tú por qué te cuelas en Geocorp sin decirme nada?
No quiero implicarte en mis mierdas.
Mikel, que tus mierdas son mis mierdas.
Es lo más bonito que me han dicho nunca.
Ni se te ocurra volver ahí dentro sin mí.
Pues complicado.
Mañana empiezo a currar en Geocorp.
¿Qué?
Tu tío no me ha dado otra opción.
Bueno, sí, el trullo.
Por eso no te preocupes, hablo yo con él.
Pero es que no solamente es tu tío,
también era mi madre.
Es que no entiendo por qué cojones le defendía tanto.
Bueno, igual puedes destruir la empresa desde dentro.
Sí, con el mocho.
Lo siento.
Es preciosa la casita.
Como una onda así, medio canadiense, ¿no?
Preciosísima, pero...
¿Le haces la tournée o vamos
- a ver la piedra de los muertos? - Hola, mamá.
Emma, ¿qué hacéis aquí?
Estudiar.
Ah, yo también era muy de estudiar.
- Nos vamos. - ¿A dónde vais?
- A cenar. - Perdón.
- Chao. - Chao.
- Lo de estudiar era... - Eh, gracias, Arantxa, gracias.
Acabo de oír que nuestro mejor jugador se ha lesionado.
Mala suerte.
He traído el postre y un detallito para Gala.
No hacía falta.
¿Te pasa algo?
No.
¿Dónde están los chicos?
Ven, que quiero enseñarte algo.
Aquí abajo, en el sótano.
¿Vienes o no?
He visto suficientes pelis de terror como para saber que ahí no hay que bajar.
Tú te lo pierdes.
Esto es lo que querías ver, ¿no?
Tú no has disparado en tu vida.
Siempre hay una primera vez, ¿no?
- ¿Quién cojones eres? - Suéltame.
Te has metido en mi casa, con mi hija,
¿de verdad quieres saber de lo que soy capaz?
Vale, vale.
Estoy buscando a mi hermano.
Continúa.
Desapareció hace dos meses.
Creo que le ha pasado algo.
¿Yo qué cojones tengo que ver con eso?
Que él también tenía visiones,
como tu mujer.
Por eso me acerqué a ti,
porque necesito encontrar respuestas.
Es Jon Ginés.
No tiene pinta de que te vayas a morir
por una enfermedad, porque físicamente estás perfecta.
Accidentes.
Hay que evitar accidentes.
Gus va a toda hostia con la ambulancia, dile que levante un poquito el pie.
Porque piensas que lo del chaval sin cabeza
ha sido un accidente.
Vamos a repasar las visiones, ¿qué cosas viste?
Vamos a ver.
Vi a Emma en la plaza, la infidelidad de David,
mi tumba y a ti.
Y el polvo con Andrés.
- Eso no cuenta. - Pues no sé por qué.
Podría tratarse de un crimen pasional.
Porque su mujer está muerta, no creo que pueda hacerme nada.
¿Y David?
David está enamorado de Alicia.
¿La china?
La secretaria.
¡Alicia! ¡Alicia!
- ¿Y por qué va a querer matarme Alicia? - Obvio, por celos.
¿Qué coño celos?
Bueno, a ver, por si acaso, tenla contentita, ¿vale?
Vamos a ver.
Michal.
Y Jon.
Sus muertes están relacionadas con el mineral.
Pues entonces la mía también.
Gaby, además de nosotras,
¿quién más conoce la existencia de esta cosa?
Andrés.
Descartado, por lo que pasó con su mujer.
Mi padre.
Descartado, porque... es tu padre.
Y Geocorp.
- Nacho. - Sí.
Es que últimamente está muy raro
y a lo mejor no me ha dicho la verdad, con todo lo que sabe del mineral.
O sea, ¿Alicia no puede matarte, pero tu hermano sí?
Yo qué sé.
¿Tú ves esto? Las posibilidades son infinitas.
Y las lagunas también.
Necesitamos más pistas.
A ver chicas, esto de tocar la cosa esa,
a mí no me parece... No estoy de acuerdo.
Esther, tiene que utilizar su don.
Pues menudo don.
Todo el mundo que ha tocado la piedra está muerto.
Pero... es lo que hay.
A ver, podemos seguir investigando sin que te expongas a ese mineral, Gaby.
Ya ha quedado claro que somos médicos, no policías.
Mamá.
¿Esa es la cara de haber visto una visión?
¿Quién tiene visiones?
Emma.
- ¿Una cervecita? - No.
A ver, ¿tú no estabas con Mikel?
¿Tú tienes visiones, mamá?
¿Te acuerdas de cuando vi a papá con Alicia?
Sí, en el hotel.
Pues yo ya los había visto antes.
Y por eso les seguí.
Tráeme la cerveza.
¡No!
Déjame, déjame.
Déjame. ¡Déjame, déjame!
No, por favor...
No es él, no es él. No es él, no, por favor, no, no.
No es él, no es él, por favor, no, no.
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