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Gracias por acercarme, inspectora.
Lucía, cojones.
Perdón, perdón.
¿Qué tal?
He vuelto a ver a mi padre.
¿Lo de las visiones esas otra vez?
Amor,
tu padre se fue hace cinco años.
- Y Gala y yo estamos aquí, contigo. - Lo sé.
Y en esas visiones vosotros seguís aquí.
Bien, bueno.
La que no está soy yo.
Estaba bueno, ¿eh? Porque lo ha cocinado el tito.
- Buenos días. - Hola, papá.
Buenos días, mi amor.
Tu tío es un ganso.
Sí, pues este ganso te ha dejado un revuelto en la sartén.
- Me lo ceno que voy con prisa, ¿vale? - ¿No desayunas?
Luego, en comisaría, cariño.
Ve terminando, pitufa. Que el tito también va volado.
¿Y eso? ¿Te han cambio el turno?
No, hoy doblo. El camarero nuevo está de baja.
- Ya. - ¿Dónde te metiste anoche?
- Trabajando. - ¿Y eso?
Te lo acabo de decir, trabajando.
Me voy, que tengo prisa.
Papi.
- Dime, ratona. - Hoy es el día del espectador.
Hoy es el día del espectador.
Te habías olvidado.
No, mi amor, ¿cómo me voy a olvidar?
Mejor vamos la semana que viene, ¿vale?
Eso dijiste la semana pasada.
- Ya, pero... - ¿Y si esta semana vas con el tito Hugo?
¿Qué te parece?
Vale.
Te debo una.
No lleguéis tarde a clase, que nos han llamado la atención ya, ¿vale?
Y acuérdate de judo.
Es danza.
Ven aquí, mi amor.
Bueno, pues podemos decir
que queda inaugurada nuestra nueva casa, ¿no?
Qué tonto eres.
Venga, me ducho y hago el desayuno, ¿vale?
No, no me quiero levantar.
Que tengo hambre.
¡Teo!
¡Mamá!
¡Mamá, mamá! ¿Qué haces?
¿Qué hacías?
Coger los cereales.
Claro... Un momento.
- ¿Todo va bien? - Sí.
- No quería despertarte. - Tú vas a ducharte
y yo te preparo el desayuno, ¿vale?
Porque no vas a desayunar solo cereales,
que tienen mucho azúcar.
Fruta y una buena tostada, ¿entendido?
¿Entendido?
- Vale. - Vale, venga.
Sí, tienes toda la razón, que sí, pero si lo entiendo perfectamente,
pero poca cosa puedo hacer yo ahí.
Deja el teléfono y desayuna, anda.
¿Nos vemos ahora?
Tardo, no sé, 15 minutos o así, ¿vale?
Venga, hasta ahora.
¿Pero, y todo este desastre qué es?
No quiero que entre nadie hasta que no arreglen esta puerta.
Pero, mi amor...
Sí, sí, me tengo que ir a la oficina al final.
¿En serio?
Sí, una reunión de última hora.
Gaby... Gaby...
No sé, pensé que le habías pedido
el día libre a mi hermano para arreglar todo esto.
Se lo pedí, claro que se lo pedí, ¿pero qué voy a hacer yo?
Perdona que no te entienda, pero esto no es solo cosa mía.
Bueno, pues deberías entenderlo,
porque los abogados somos como los médicos.
Si te surge un marrón en el día libre,
- tienes que apechugar. - Qué guardada te tenías esa frase.
Venga, mi amor. No seas así, lo siento.
- Pues siéntelo menos y quédate. - Oye, nosotros nos vamos.
No, no, yo os llevo.
- Me visto y os llevo yo. - No, no, vamos en bus.
Tened un buen día.
Adiós, ratonín.
Adiós.
Voy a por el ordenador, ¿vale?
A ver quién es, mi amor.
- Te llamo luego y hablamos. - David.
Tengo que hablar contigo ahora.
La piedra...
¿Esta chapuza? Si lo hablamos el otro día, mi amor.
Esto es una chapuza.
El hidráulico tenía que estar para entrar a vivir ya.
- David, que no, que no es eso. - ¿Qué?
Que cuando toco la piedra, yo...
- ¿Qué? - ¡No! No.
Cariño, tranquila. ¿Qué pasa al tocar la piedra?
No pasa nada, Gabriela.
- Nada. - Gabriela, por favor.
Vamos a ver, cálmate. ¿Qué pasa?
Que veo cosas.
O sea, ¿cuando tocas esa piedra ves cosas?
- Esa es la cara que no quería. - A ver, ¿qué cara he puesto?
Esa, la de mi mujer está como una puta cabra.
Si no me lo explicas, ¿cómo quieres que reaccione?
Que veo cosas, joder.
Que... son como alucinaciones.
Vale, ¿pero puedes especificar un poco más?
¿Qué son esas alucinaciones que ves?
Pues veo...
veo una plaza,
y veo a Emma tirada en el suelo.
Y creo que he visto a mi madre también.
¿A Blanca?
Oye, mi vida, ven aquí, anda. ¿Qué pasa? ¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?
¿Desde cuándo te pasa? ¿Por qué no me lo habías contado?
¿Cuándo?
Joder, cariño, perdóname, tienes razón,
tenía que haber estado contigo estos días.
Lo siento muchísimo.
¿Has pensado, no sé, en hacerte una revisión?
Pero si es que me he hecho un TAC y no ven nada raro.
Te prometo que no me voy a separar de ti.
- Vale. - Encontraremos una explicación.
¿De acuerdo?
Mi amor, me tengo que ir a esa reunión.
Pero esta tarde me escapo antes y hacemos algo.
- Vale. - ¿Estás bien?
- Sí. - ¿De verdad?
Te quiero.
Te llamo en un rato, ¿vale?
David.
Mi amor... Te prometo que me escapo antes.
Te lo prometo.
¿Vale?
Gaby.
¿Y ese abrigo?
¿Es nuevo?
Ah, sí, ¿te gusta?
Te quiero.
Bienvenidos al corazón de nuestra tierra.
Bienvenidos a Geocorp.
Mis padres sabían que la vida de esta comarca yacía bajo esta tierra.
Por eso, hace 55 años fundaron esta compañía.
No ha sido un camino fácil.
Blanca Thompson, mi madre,
nos dejó demasiado pronto.
Pero su legado sigue vivo en Geocorp,
que se ha convertido en una empresa líder en el sector de la extracción.
Aunque nuestro mayor valor siempre serán ellos.
Nuestro equipo humano.
Geocorp ha dado empleo a cientos de trabajadores locales,
convirtiendo lo que era una empresa familiar,
en una gran familia.
Porque Geocorp devuelve a la tierra lo que la tierra le da.
Dan ganas de trabajar aquí.
- ¿Qué te ha pasado? - ¿Esto?
El kick-boxing.
Pues yo que tú, lo dejaba.
Buenos días.
Sí, perfecto.
A las tres no, pero a las cuatro sí podremos.
No, y los documentos lo puede... Sí.
Sí, eso lo puede llevar Martín.
Vale, perfecto.
Sí, pues nada, muchas gracias.
¿Qué desean?
Hablar con el señor Aizpurúa.
¿De parte de quién?
Señor Aizpurúa, aquí tengo a dos policías que preguntan por usted.
Sí, se lo digo.
Acompáñenme, por favor.
Nacho, aquí están.
- Adelante. - Gracias.
Buenos días, agentes.
Inspectores.
Disculpe, inspectores. Por favor.
Enhorabuena por el vídeo corporativo,
muy interesante.
Me acuerdo cuando todo esto solo era una mina,
la que liaron sus padres.
Bueno, y él también, Lucía, que ahora es el dueño de todo esto.
Bueno, nos gusta pensar que somos algo más que una empresa.
Una familia, sí, ya lo hemos visto en el vídeo.
Y bien,
¿en qué puedo ayudarles?
Estamos aquí por el allanamiento que tuvo lugar ayer por la mañana
aquí, en su propiedad privada.
¿Cómo se encuentra el chico?
Tiene quemaduras graves y no tenemos notificación de que ustedes
tuvieran una valla electrificada en sus instalaciones.
Vaya, lo siento, es algo muy frecuente en una zona con tanta ganadería.
Pero no se preocupe, inspectora, ahora la instalación está desactivada.
Hablaré con administración para que lo pongan al corriente.
No es tan sencillo, señor Aizpurúa.
Estamos hablando de un menor herido de consideración grave.
Un menor que intentaba colarse en un área restringida.
Eso es verdad, pero, ¿restringida por qué?
Bueno, en Geocorp trabajamos con minerales muy codiciados.
Nuestra maquinaria es de alta tecnología, muy valiosa.
Como comprenderá, todas las precauciones son pocas.
Muy bien. ¿Y el hierro se codicia mucho?
En esta tierra no solo hay hierro, inspector.
Ah, qué interesante. ¿Qué más hay?
Muchas cosas.
Metralletas, por ejemplo.
- ¿Qué metralletas? - Luego te cuento.
¿También son para la ganadería?
Me parece que no soy el único que necesita una explicación.
Estaba haciendo una investigación rutinaria y casualmente
vi a un guardia con una metralleta.
¿Casualmente... sabe qué he visto yo?
Esta mañana he revisado las imágenes de las cámaras de seguridad
y casualmente he visto a un intruso a las 10 de la noche
colándose por una valla que sabía que no estaba electrificada.
A lo mejor estaba haciendo una visita rutinaria.
Si ustedes me piden a mí una visita por mis instalaciones,
ustedes, como cualquier persona, tienen las puertas abiertas.
¿Cuando queramos?
Pero no asaltar.
Muy bien.
Muchas gracias.
Vámonos.
Ali, ¿sabemos algo de este inspector?
¿El kick-boxing ese lo hiciste durante tu investigación rutinaria?
¿A las 10 de la noche?
¿A ti qué coño te pasa?
- Estaba cogiendo setas, Lucía. - No seas gilipollas, conmigo no.
¿Sabes qué pasa, Lucía?
Que cuando me apuntan con una metralleta,
pienso que en ese sitio esconden algo.
Llámame susceptible si quieres.
Joder...
¿Joder, qué?
Que ya estás hablando otra vez así.
¿Así cómo?
Como Andrés el paranoico.
¿Otra vez lo de Elisa?
- Tú vas a comisaría, ¿no? - Yo sí.
- Y tú también. - No, yo no.
Vengo a darte el alta.
Arantxa, ya sigo yo.
¿Seguro?
- Que sí. - Dale cancha, que es buen chaval.
A ver esas manos.
Bueno, esto no está nada mal.
Te voy a poner una pomada y te voy a hacer una receta
para que te la des las próximas semanas, ¿de acuerdo?
- Gracias, doctora. - ¿Tienes quien te venga a buscar?
- Mi madre no puede. - ¿Y tu padre?
Está muerto.
Lo siento.
No pasa nada.
Bueno, pues con esto irá remitiendo el dolor.
¿Cuál?
El de las manos.
Por desgracia, para el otro no tengo receta.
Yo termino en dos horas, si quieres te puedo acercar yo.
- ¿Tienes un momento? - Claro.
Esperas aquí un momentito de nada, que viene la doctora y te da el alta.
Tranqui, Mikel.
Pobre chaval, tía.
Perder a tu padre tan joven.
¿Tú has visto a Esther?
¿A Esther? Pues... mira, está ahí.
Amore.
¿Qué?
Necesito hablar contigo.
- Cielo, ¿estás bien? - No.
¿Te ha vuelto a pasar? Le ha vuelto a pasar.
Es que es como si viviera algo
que todavía no ha pasado. Como una premonición.
Y la he vuelto a ver a ella.
- A su madre. - ¿Has visto a tu madre?
- Y a David. - ¿Muerto?
Peor. O sea, no, peor no, distinto.
Que le he visto con otra.
A ver, Gaby, eso no es posible.
- Ya, que esté con otra es... - No, que veas a tu madre,
que veas el futuro... Eso no puede pasar, lo sabes muy bien.
Ya, ya lo sé.
Pero es que en la visión,
David llevaba el mismo abrigo que luego ha cogido para salir de casa.
Y era un abrigo nuevo.
Buenos días... doctora.
Inspector, cuánto tiempo.
Mucho, sí.
- Me alegra verte. - Igualmente.
¿Tienes un momento?
- ¿Qué? - Yo le daba.
Esto ya empieza a ser acoso policial, ¿no?
Vengo a llevármelo a comisaría.
¿A Mikel? ¿Detenido?
Sí, Geocorp lo ha denunciado.
¿Cómo que Geocorp lo ha denunciado?
La secretaria dijo que no le iba a denunciar.
Pues tengo que tomarle declaración.
¿Tiene que ser ahora? No lleva ni cinco minutos sin las vendas.
Que se lo hubiera pensado antes de asaltar una propiedad privada con su colega.
¿Y se sabe quién iba con él?
¿A ti te ha contado algo?
No, era curiosidad.
Voy a que me firmen el alta.
Estás muy mayor, ¿cuántos años tienes?
17.
Emma, ¿qué haces aquí? ¿Estás bien?
Sí, he venido a ver a Mikel.
- ¿Cómo has dicho? - A Mikel.
Sí, eso te he oído. ¿Has venido a verle?
- Sí. - Al que no quiero que vuelvas a ver.
A ese, y no solo he venido a verlo, vengo a llevármelo.
Vaya, lo mismo que me ha dicho el policía.
- ¿Cómo? - Comiendo, tira para el instituto.
No, mamá, por favor, de verdad,
necesito ver a Mikel. De verdad.
Emma, ¿no te das cuenta que si te ve el policía te va a relacionar con el caso?
Tienes razón.
Bueno, las madres siempre tenemos la razón.
- Venga. - Dale un beso de mi parte.
Anda, tira.
Pat, ¿me das el alta de Mikel, por favor?
Sí, está preciosa Emma.
Mucho.
- ¿Es amiga de este Mikel? - Compañera de clase.
- Ya te lo puedes llevar. - Al lío.
- ¿Dónde está? - No sé, tú estabas vigilando la puerta.
Ya, pero hay dos puertas.
- Se va con tu hija. - ¿Cómo que con mi hija?
Que se va con mi hija.
Con tu coche.
Me ha robado las llaves.
Joder, claro, si no me abraza desde la comunión.
¿Los ves?
Míralos. ¡Emma!
¡Para, para!
¡Joder, que paréis! ¡Emma!
Vamos en mi coche.
- ¿Tiene carnet tu hija? - ¿Qué coño va a tener?
Si tiene 17 años.
No sabe conducir, lo que ha hecho con su padre haciendo el tonto y ya.
Es que la mato, te juro que la mato.
- Tampoco es para tanto. - Porque no es tu hija.
Emm...
Que me ha colgado, me ha colgado.
- ¿Te parece gracioso? - No.
¿Qué hace?
¿No puedes poner la sirena o algo? ¿Pero qué hace?
Si pongo la sirena, se va a poner más nerviosa.
¡Gaby! La madre que la parió.
- Que sale, que sale. - Vamos, vamos.
¡Emma!
Vamos.
- Venga, hombre. - ¿En serio?
Joder.
Toca el claxon o algo.
Gaby, relájate, que soy policía, sé cómo encontrarlos.
Y lo que ha hecho tu hija tampoco es tan grave.
Vamos, hay cosas mucho más importantes pasando, ¿no te parece?
Ahora no quiero hablar.
¿Ni de lo que te está pasando?
De eso todavía menos.
Gabriela, yo te entiendo,
pero no puedes cometer el mismo error que yo cometí.
No puedes mirar para otro lado.
No debes, vamos.
Pues nada, los hemos perdido.
¿Te he dicho que soy policía?
¿Estás seguro de que es por aquí?
Ahí lo tienes.
¿Es la casa de Mikel?
- Ahora tranquilidad. - Sí, sí, tranquilidad, mis cojones.
¿Hola?
¿Hola?
¡Mikel!
¡Mikel, baja!
¡Emma, tú también! ¡Baja inmediatamente!
- Mamá... - Tira.
- ¿Qué has hecho? - Mamá...
- ¿Qué has hecho? - No he hecho nada.
¿Pero tú estás tonta o qué te pasa?
Ya sé que no puedo coger el coche y no tendría que haber cogido las llaves.
- ¿Sí, lo sabes? - Que sí, que tienes razón.
Es que no quiero tener razón.
¿Qué te pasa? Estás muy nerviosa.
¿Cómo quieres que esté? Si no paras de ponerte en peligro.
Ayer lo de la valla electrificada y hoy la mierda esta.
Emma, ¿qué te pasa? Tú no eres así.
Es que no sé qué hacer.
Te vas a matar.
¡Mamá! ¡Doctora, rápido!
Gaby.
- Se ha desmayado. - Túmbala. Cuidado con la cabeza.
El cojín.
Eso es. Vale, déjale un poco de espacio.
Tranquilo, ve a por una toalla húmeda.
Gracias. ¿Cómo se llama?
- Leire. - Leire.
Leire, estás en casa.
Tranquila.
Tranquila.
¿Mejor?
- ¿Estás mejor, mamá? - Sí, cariño.
- Mikel, tráele agua. - Voy.
Voy contigo.
Tranquila, solo ha sido una bajada de tensión.
Te voy a recetar esto, pero estaría bien que te viera tu médico.
- Gracias. - Y su hijo debería acompañarla.
Mikel siempre fue un buen chico.
El primero de la clase.
Responsable, cariñoso...
No es el mismo desde que su padre murió.
- ¿Qué pasó? - Geocorp.
- ¿Trabajaba en Geocorp? - Lo mató Geocorp.
- ¿Fue el accidente laboral? - Un derrumbamiento en la mina.
No pudo salir.
Julen Minondo.
Mi padre era científico, no un minero.
Basta, Mikel, ya lo hemos hablado mil veces.
La empresa siempre se ha portado de maravilla.
Nos podía haber quedado el 50 %, pero nos lo ha dado todo.
- Para teneros callados. - Emma.
Callados, ¿por qué?
Porque mi padre sabía demasiado.
Ya estamos.
A Mikel le encanta recrearse con los escritos que le dejó su padre.
Mamá.
Bueno, ¿qué? ¿Me vas a llevar a comisaría o qué?
No, al final Geocorp no ha interpuesto denuncia.
¿Perdón?
Este tiramisú estaba buenísimo. ¿De verdad que no quieres un poco?
No, gracias. Come.
¿Qué tal la casa nueva?
Muy bien, bien.
Pero sí me gustaría que vinieras a ver una piedra
que tengo debajo del suelo de la despensa.
¿Una piedra, por?
Curiosidad. Haz ese favor a tu hermana, ¿no?
- Mañana busco un hueco y me acerco. - Genial.
- ¿Y con la mudanza todo bien? - Bueno,
sería mejor si David tuviera más días libres, la verdad.
Es verdad, lo siento. Le llevo loco al pobre.
No, loca estoy yo con las cajas de la mudanza.
¿Me vas a contar de una vez lo que me querías contar o no?
No sé. Quería pasar un rato contigo.
Gaby, nos vimos ayer.
Vale.
Es que estoy preocupada por Emma.
¿Qué ha hecho ahora?
- Esta mañana me ha robado el coche. - ¿Cómo?
Con el novio este que tiene de Greenpeace.
A ver, Gaby, es una adolescente
y está enamorada.
Y cuando estás enamorado...
haces locuras.
Si sigue emperrada con lo malos
que somos en Geocorp, de verdad, que hable conmigo.
- Pues te lo agradezco. - Claro.
Si este Mikel no debe ser mal chaval.
Todos dicen que es un cerebrito,
pero el pobre está pasando por un mal momento.
¿Y eso?
Su padre ha muerto hace poco.
Vaya, joder.
Era el científico este que murió en la mina.
Julen Minondo.
Me acuerdo, sí.
Sé quién es, pero no le conocía.
Pero si trabajaba en la empresa de los aitas.
En tu empresa.
Gaby, en Geocorp trabajan 300 empleados.
No puedo conocer a todo el mundo.
Pero joder, no hay manera.
¿Te importa que vaya pagando? No quiero llegar tarde a la reunión.
Ah, no te preocupes, pago yo.
No, no te preocupes tú.
Gracias.
La cuenta, por favor.
- Hasta luego, Lourdes. - Hasta luego.
Bueno, pues cuando quieras hablamos de eso.
- ¿De qué? - De que tu marido te pone los cuernos.
- Que me los va a poner. - Pues eso.
Eso si pudiera ver el futuro, que, obviamente, no puedo.
¿Me he perdido algo?
- Nada. - Que no quiere hablar del tema.
Ay, Gaby. Las rumiaciones no son
lo más indicado para un cuadro de estrés.
- Vamos a ver, navaja de Ockham. - ¿Qué?
Que a igualdad de condiciones,
la explicación más probable siempre es la más sencilla.
- Ajá. - Yo estaba con David
y la visión la tuve con él. Y lo mismo pasó con Emma.
Hay una relación.
- Extramatrimonial. - Que no, joder.
A ver. Acción, reacción.
Estas visiones están condicionadas porque yo me estoy sugestionado.
Claro. ¿Y lo de que llevaba el mismo abrigo?
A ver, Gaby, lo más importante aquí,
es que no hay nada físico. Eso está descartado.
Ahora, por lo que me cuentas, me parece
que tenemos que pensar seriamente en que se trate de algo psicológico.
- Que estoy loca. - Estás somatizando.
Pues eso.
¿David, alguna vez te ha dado
algún motivo para desconfiar de él?
Nunca.
O sea, con todo lo que viaja y estas reuniones que tiene hasta las tantas...
- ¿Nada raro? - Nada.
- ¿Nunca? - Que no.
Que esto no va de lo que David hace o deja de hacer.
- Va de cómo se siente Gaby. - No estoy de acuerdo.
- ¿No? - No.
- ¿Por qué no? - Porque los tíos son tíos,
y ya está.
Eres una fundamentalista.
No, solo digo que cuando el río suena, agua lleva.
O quizás me tengo que hacer otro TAC.
Antes de joderte el organismo con tanta inyección de contrastes,
tendrías que hablar con tu marido.
- ¿Otra vez? - Que pares.
- Que llevas tres ya. - No, ¿qué tres?
Uno, dos...
- ¿Yo? ¿Pegándote? - Lo he visto.
- No, me estoy secando. - ¿Crees que no lo veo?
Sebastián, ¿qué pasa, hombre? ¿Qué tal?
- Tía, tenemos telepatía. - Anda, ¿y eso?
Justo te iba a llamar ahora,
Esther y yo tenemos la noche libre y estamos viendo a ver qué plan.
- Hola, Gaby. - Hola.
- ¿Vienes a tomar algo? - No voy a poder.
Ay, Gabriela, no seas tan madre.
No, no es por eso.
Entonces, ¿qué es?
- ¿Eso ha sido un claxon? - Gaby, ¿dónde estás?
En el coche.
¿Y qué haces a estas horas en el coche?
Pues estoy siguiendo a David.
A ver, Gabriela,
¿no habías dicho que confiabas plenamente en tu marido?
Claro que confío.
Pero claro, Arantxa me ha metido el bicho y...
Guapa, por ahí no.
A ver, a ver. Yo te dije hablar, Gaby, no espiar.
¿Y el abrigo qué?
- ¿Qué abrigo? - El de la visón.
El mismo que se ha puesto para salir de casa y el que lleva en el coche.
Una coincidencia, Gaby.
Vamos a ver, ¿dónde dijiste que estabas?
En el coche, coño.
Ya sé que estás en el coche, ¿pero dónde?
Pues estoy saliendo para la circunvalación.
¿Y qué hace David saliendo para la circunvalación?
Pues eso digo yo.
Si fuera a casa,
habría tenido que salir por la salida del centro comercial.
A ver, Gabriela, vamos a tranquilizarnos, ¿ok?
Es muy probable que David tenga una reunión de trabajo con un cliente.
Eso son cosas normales, ¿no?, en su trabajo. ¿Sí o no?
Que sí, que tienes razón.
Es que soy imbécil, de verdad.
Mira ahora mismo cojo la siguiente salida y vuelvo para casa.
Venga, mujer, venga, a casa.
No, vente con nosotras. Va Gaby.
Y te tomas unos vinos.
Que no.
La puta chaqueta, el puto abrigo.
¿Gaby?
- ¿Gaby? - Que no, que no.
10 de abril.
Después de dos semanas analizando el mineral
que recuperé de los niveles inferiores, sigo muy perdido.
Esta piedra desafía todos los conocimientos científicos
en los que he creído estos años.
Necesito más tiempo para descifrarla.
Gaby, por favor te lo pido, déjalo ya, tía, por favor, déjalo.
No puede ser.
Gabriela. ¿Qué pasa?
12 de junio.
Los experimentos realizados sobre el mineral
me están llevando a un terreno desconcertante.
Cada vez estoy más seguro de que esta piedra es la clave
de un descubrimiento científico inimaginable.
15 de agosto. Mikel está preocupado por mí.
Este mineral se mete en tu vida y en la vida de tus seres queridos.
Es como si quisiera ponerme en contacto
con algo que va más allá de la vida y de la muerte,
del tiempo y el espacio.
Nos hace ver cosas de nosotros mismos
y no estamos preparados.
Es el mismo sitio.
¿Es el mismo hotel de la visión?
Está ocurriendo todo igual.
¿Gaby?
¿Todo bien?
Tengo que colgar.
- David. - Hola, mi amor. ¿Cómo estás?
Pues ahí voy, poco a poco.
Bueno, poco a poco está bien entonces, ¿no?
¿Y tú dónde andas?
Pues adivínalo.
¿Dónde voy a estar, mi amor? En la oficina.
Al final, bueno, había mucho lío de trabajo y me he tenido que quedar aquí.
¿Gaby?
¿Gaby?
No, como dijiste que ibas a salir antes.
Sí, es verdad.
Tienes razón. Pero, ya sabes, un montón de trabajo.
Así que me temo que me voy a tener que quedar aquí.
¿Vas a venir a cenar?
Pues nada me gustaría más, pero es que voy a mil.
Así que no me esperes. Sacaré un sándwich de la máquina.
En fin...
¿Amor?
No te preocupes.
Oye, que te quiero mucho, ya lo sabes.
Pero bueno...
Estoy seguro
de que esta mineral esconde algo extraordinario.
Algo que puede cambiar nuestras vidas para siempre.
Creo que la clave se encuentra en las entrañas de Geocorp
y no soy el único que lo sabe.
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