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Zulu
Recuerden que los conocimientos que les han impartido sus maestros serán
la herramienta fundamental para que ustedes sean los hombres que en el
la patria requiera.
¡Felices vacaciones, niños!
¿Sabes si no me quedo?
Vamos a ir a ver.
Pero rápido, soy yo.
Espérame.
Corre.
Chango platanero.
¡Espérame, güey!
No es tu pedo, güey.
Mira. Órale.
Ay, lo peor es que te acuerdas que... Ella es Ophelia.
¡Ay, nos vemos!
León. ¿Qué?
Y para esto me mato.
¡León!
Mira, mijo, yo no sé si eres vago, tonto o me estás viendo la cara.
¿No te da vergüenza?
¡León!
Te me pones a estudiar toda la tarde.
Papá, ya salí de vacaciones.
Válgate a tu cuarto.
¿Y no me sales en todo el fin de semana? ¡Papá! ¡Dice todo el fin de semana!
Sí, ni si me dice que no.
Bueno, puedo espiarla, ya sé dónde vive.
Osbel.
Qué hermoso nombre.
Roger, dice que no se arregló mucho y le van a regalar un coche nuevo.
¿Para qué quiere un coche si está casi ciega? ¿Dónde se compra un perro?
Bupresto, género de insectos, coleópteros, pentámeros que dan nombre a
bupréstidos. Oye, gordo, ¿y si mejor compramos un coche nuevo?
¿Y si mejor te caes la boca?
¿Saben qué simbolizan una víbora y una lamprea entrelazadas?
Bueno, yo pienso que es mejor tener dos coches a tener un arroje.
¿Y les vas a poner aceite o también se van a desvielar?
El lado serio.
¿Sabías que los egipcios castigaban a los adúlteros tirándolos al nilo, papá?
¿Por qué no te pones a hacer algo de provecho, eh?
Yo a tu edad ya me ganaba un dinerito.
¡Que siempre tiene tiempo de pendejadas, carajo!
¡Déjalo ya, eh!
¡Déjalo en paz!
No hay por qué alarmar.
No soy yo.
Darwin también comparó a su hermana con una sanguijuela.
Y a esta mi hermana no se la llevan a un lodatal, porque en un gesto humanitario
de mi parte, he decidido enviarla a un centro de readaptación social.
Que aquí entre nos es donde deberían de estar todas las hermanas del mundo.
¿A poco no está de boca?
¡Sí, mamá! ¡Es Claudia!
¡Claudia! ¡Claudia! ¡Ya la ha ido!
¡Guau!
Oye, dile que mañana la invitamos a comer. ¿No tiene que venir a contar?
Oye, Tico, me termino de puta.
¡Rogelio! Oye, pa.
¿No me adelantás mi domingo?
¡Ay, qué toco! ¡Ah, vale, papá, por favor!
A ver, pa.
No tenías que ir ya.
Oye, papá, ya no quiero ir a la escuela.
Habla como hombre, no te oigo.
Que ya no quiero ir a la escuela, papá. Quiero ser chofer.
León, cargue esto y venga.
Ven acá, animal.
Super, ¿eh?
No es mala idea.
¿Y no preferirías ser taquero?
Ay, no, papá, tú no entiendes. El que no entiende nada es tú, mijo.
Pues síguele así.
Vas a acabar de bolerito.
Pinche chango platanero.
Sabía que iba a decir bolerito.
Pésame tu coche.
Es para el taxi.
¿Me traes el cambio?
Deja de molestar al niño.
Leoncito.
Hazle caso a tu papá.
Leoncito.
¿Ya sabes qué vas a hacer en tus vacaciones?
No, todavía no.
Pues yo ya sé.
Que me vas a estudiar un curso por las tardes.
Y te prefiero al electricista.
¡Papá! Ahora mismo te me vas al metro y me traes todas las direcciones de las
escuelas. Dije todas las direcciones de las escuelas. ¡Ándale!
¿Por qué no fue una gota de agua?
Una gotita que se confundiera con todas las demás gotitas.
Bueno, también me hubiera gustado ser invisible.
Mi mamá también los usa del mismo color.
¿Sabes cuál es la ventaja?
De que no se nota cuando se susta.
Mi amor, tú eres mi corazón.
A ver, mariputa, no le vayas a abrir la puerta a nadie.
Si necesitas algo, vamos a estar aquí en casa de mi prima Ramona.
Ten. Y por favor, no quiero nada de muchachitos aquí, ¿eh?
Muy bien.
¿Qué onda?
Nada, aquí nomás.
Oye, quiero mi lana.
¿Para qué la quieres si la estábamos juntando?
Quiero mi dinero, hombre.
Y la bici que nos íbamos a comprar.
Toma, tú a él lo cuentas.
Dime, dime, aquí hay 200.
Es que me compré el Double Dragon.
Una niña se me quedó viendo, como si me conociera, o como si un pájaro me
hubiera cagado en la cabeza.
Decidí aplicar el truco BF, que significa tener la vista fija, pero
hiperfijérrimo.
¡Chin! ¡Qué mala onda!
Vení, chamaco.
¿No me irías un poco?
Sí, señor, ¿cómo no?
¿No me la podrías dar unos cinco minutos?
Ya me anda y no tengo dónde dejarla.
Mírala.
La cieguita.
¿Ahora sí?
Nada más voy al baño y regreso.
¿Cómo te llamas?
Oye, se llama Magdita. Y es sorda y mudita también, ¿eh?
¿Querrán ir a Guadalajara?
¿Perdón?
¿Perdón?
Ay, caray, ¿les compro boletos o no?
¿Cuántos boletos quieres?
Oiga, ¿tienen baño los camiones?
Por supuesto que tienen baño.
¿Quieres boletos o no?
Dame uno.
Si nos vamos y el viejo no te ve, va a pensar que te robé.
¿Cómo te llamas?
Magnita, ¿verdad? Estás sorda, ¿verdad?
Estaba al límite de mi paciencia.
Y apliqué el truco CM, que significa concentración al máximo.
Una maravillosa idea vino a mi mente.
Espérame tantito, que aquí me traes a morir.
Adiós, Osbel.
Adiós, calzones verdes.
Adiós, Guadalajara.
¿Qué te parece que tú eres como mi papá?
Bien papero.
A él le encantan las papas. Se las come como sea.
Yo las prefiero así, a la francesa.
¿Qué voy a hacer contigo?
Sebastián, por favor, tenemos un pequeñito extraviado de cuatro años de
viste pantaloncito azul, se le explica pasar a recogerlo a la gerencia de esta
estación.
Así que te gustó la maldita, ¿eh? No, señor, déjeme explicar.
¿Explicarme qué? Yo vi que te la estabas bajando.
Ay, señor, ¿cómo creí yo? Por favor.
Encima eres puñalito, ¿verdad?
Mires, cumple de generado, no le hagas al idiota.
Yo vi que te la estabas bajando y eso lo va a saber tu papá. A ver, ¿dónde está
tu papá? No tengo, señor, soy huérfano.
Si no te creí lo de marijón.
Lo de huérfano, ni madre. De veras, soy huérfano.
Huérfano.
Mira, hoy es tu día de suerte.
Y agarraste chamba.
Vas a trabajar para mí.
Oye, señor, yo no puedo. Me tengo que ir a Guadalajara.
No, no, te va a gustar mucho la chamba.
Además, ¿sabes?
A maldita le hace falta un enriguito.
¡Pedrino! ¡Pendejo!
Si vuelves a intentar otra cosa, te parto la madre.
¡Eh, ya!
¿Qué pasó, don Manuel?
Ay, muyote, ¿cómo van las cosas?
Pues hay dos, tres. Venga, che, es un pegue.
No, no, no, guárdale de recuerdo.
Gracias, Moyote. Ándele.
Ahora, jálale.
Allá, allá, vámonos.
Vámonos.
¿Me deja pasar a su baño?
Ahí.
Se me ocurrieron dos caminos.
El A y el B.
Me decidí por el B porque la primera superficie de la caca estaba llena de
que parecían pedacitos de zanahoria.
Ay, odio la zanahoria.
¿Qué hago?
Pedí ayuda a mi otro yo.
Que estaba ahí, enfrente de mí y que me acompañaba a todas partes.
Me había sacado de grandes aprietos.
Por eso al morir, pediría un espejo y me despediría de él.
Después de todo, había sido mi mejor amigo.
¿Qué? ¿Con quién estabas hablando?
¿Con mi otro yo?
Es una magnífica persona.
Permítame presentárselo. ¿Qué presentarme? Ni que nada.
Yo creí que ya te habías pelado.
Vámonos, ándale. Vámonos.
¿Dónde? Y luego que por el desagüe.
Hijo de su puta madre.
¿Colecciona noticias?
¿Qué?
Que si le gusta guardar noticias.
Miles de ejemplares se agotaron en mis manos.
Toda una vida dedicada al periodismo.
¿Sabes quién soy yo?
El príncipe de los boceadores.
Mira, miren.
Préstame a Caperucita.
Sí, hijita, sí es, ¿o no?
Como su rata.
Pues se llevan tan bien.
Ya, Caperucita, ya.
¿Me extrañaste mucho?
Ya, Caperucita.
¿Oye, a usted su papá?
No.
Es mi sobrina.
Qué buena putada. Es para hacerte el maricón.
¿Sabes?
Eres muy abusado y nos vas a ayudar más que esa pendeja.
Oye. No olvides ir enfrente de ella. Va a sentir feo.
Ah, no, no, no, no, no, no. No te preocupes por eso. Tú puedes decir lo
quieras.
Ella ni entiende ni siente nada.
Como no sea cariño por su pinche caperuza.
Se me hizo un nudo en la garganta y decidí aplicar el truco NSLL, que
no seas llorón.
Oye.
¿Conoce a mi hermano?
No, solo a su sobrina. ¡No es su sobrina, idiota!
¿Quién habló?
Mi hermano.
Y a esa me la encontré tirada por ahí.
¿Y qué?
¡Ya,
ya, ya!
¡Te la vas a acabar!
Hacemos un número para ganarnos la vida.
Y ahora nos vas a ayudar tú.
¿A qué?
¿Qué no le has dicho ni a este pendejo?
Fue que te lo acabo de regalar en el cartel y no quieres que nos estén
¿Cómo la ves?
No, no puedo.
¿Y qué lo harás?
Decídete a hacer algo por ti mismo, carajo.
¿Puedo escoger?
Mira.
Cuida tus cosas.
¿Te vas?
¿O te quedas?
Tú, síguele así.
Vas a acabar de molerito.
Me quedo.
¿Qué?
¿Qué si nos vamos a la cama?
Me urgí a aplicar la teoría de AP, que significa de aperrito.
Estos son sus postulados.
¿Somos animales?
Somos. ¿Nos guiamos por los instintos? Nos guiamos.
¿Ayer fuimos cuadrúpedos?
Fuimos. O sea, ¿quién no ha visto cogiendo en la calle a dos perritos y no
ha antojado?
¿Qué pasa?
Oye.
Oye, ¿aceptan monedas del imperio británico?
¿De dónde decir que tienen monedas?
Hombre, del famoso Commonwealth.
Nunca haber oído esa palabra.
Nunca creí que hubiera un güey más pendejo que mi jefe.
A lo mejor estaba aplicando el truco HCH.
Es decir, hablar como chino.
Poder ver monedas.
Tener nervios.
Un poco.
Oye, ¿y todavía siguen entrenando samuráis?
No, los samuráis son japoneses, no chinos.
¿Cómo llaman?
León. Ah, bonito nombre.
¿Y tú? Su nombre se componía de dos sílabas, que al entrar por mis oídos ya
había olvidado.
Cero auténtico.
Pero no comprar.
Esperar. Tú lavar plato y comer gratis. Tú estar en
lío.
¡Oye! ¡Vaya!
¡Gente!
Güey, ya se nace, pélate.
No correr, no correr.
Yo pagar, amigo.
¿Qué amigo ni qué madre? Yo no tengo amigos.
Le querías pelar a Parolito, ¿verdad?
¡Tu mamá, pendejo!
Agárrenme a este güey.
Oye, no me malinterpretes.
Me cae que lo que te dije no es en serio.
De veras.
Eres más que un amigo, como un hermano.
¿Cómo te lo pago?
Lavando platos.
¿Dónde está el señor?
¡Hazlo! ¡Hazlo!
¡Hazlo!
¿Dónde está el señor?
¡Hazlo! ¡Hazlo!
¡Hazlo! ¡Hazlo!
¿Quién eres?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
¿Quién es ese?
Nadie. Ser un viejo problema familiar.
Tú ser valiente.
No lavar platos.
Venir conmigo.
Yo ver que tú comer y chupar platos, por eso caerme bien.
Es que tenía hambre.
No, tú ser humilde, ser lalo.
No me llamo Eduardo.
Ya saber cómo llamarte.
Yo decir que tú no ser común.
Le conté cómo lloró mi novia Osbelia cuando no pude acompañarla a
Y me dijo que yo era algo así como un genio. Y que si viviéramos en China, ya
habría niños bautizados con mi nombre.
Oye, ¿tú qué harías si descubrieras que tu papá engaña a tu mamá?
Perdonar.
Oye... ¿Orvidar mi nombre?
¿Kufu? Nah, eso será arte marcial peligroso.
Bruce Lee. No.
Eres el honorable guerrero muerto. Y yo ser honorable restaurantero pitbull.
Me rindo.
Dijo su nombre.
Pero se me volvió a olvidar en el momento en que lo pronunció.
Le iba a pedir que me lo repitiera.
Pero...
Hoy voy a visitar mujeres solas.
¿Solas de solitas o zorras de parientes de los lobos?
Solas experimentadas.
¿Venir conmigo?
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Esta vez mujeres solas.
Atáscate, que hay lodo.
Ríete un poquito.
Quita esa cara.
Lo vas a hacer llorar.
Nuestro único amigo se murió.
Pero tú me tienes a mí.
Yo te tengo a ti.
Somos amigos, ¿no?
Se murió Kung Fu.
Los gusanos que te van a comer a ti ya se lo están comiendo.
¿En verdad está muerto?
¿Sabes? Me voy a ir con él.
No.
No te vayas.
¡No!
¿A dónde me dijo que iba, joven? A la calle de Altamirano, en Tlaquepaque.
¿Sí sabe dónde es?
Claro.
¡Ya nos pasamos!
No se preocupe, joven.
Por aquí es más cerca.
¿Y qué?
¿Viene de vacaciones?
Sí. Mi abuelita se cambió acá y pues vengo a verla.
Le va a gustar Tlaquepaque.
Para mí sigue siendo el barrio más bonito de Guadalajara.
Mi hijo tiene su edad.
Anda por los trece, ¿no? Sí.
¿Y qué, su hijo estudia?
Pues medio estudia.
Ha estado muy malito del estómago.
¿Qué, le da diarrea o algo así?
Peor tantito. Le quitaron un pedazo de intestino grueso y no ha quedado muy
bien.
¿Y es por aquí?
No.
Fíjese, ha estado bien enfermo el pobrecito.
De la cosa esa de la colostomía.
¿Ha visto cuando las gentes hacen su necesidad por una bolsita?
No, pero me lo imagino. Ha de ser incomodérrimo. Lo es, joven.
Lo es.
Ya llegamos.
Estoy para servirle en lo que se le ofrezca.
¿Cómo se llama su hijo?
Salvador Acosta, igual que yo.
Bueno, pues así me dice.
Bueno, gracias.
Pensé en las posibilidades de que Osbeli estuviera en su casa.
Y tuve que confesarme que no había la menor base para conjeturar un carajo.
Decidí consultar a mi otro yo.
Pero solo vino a mi mente la voz de Kung Fu.
Tú sé listo, pensá el bloma.
Decidí aplicar el truco OAS, que significa obligala a salir.
Señorita, llame a los bomberos, a la Club Roja Protección Civil. ¿Qué pasa?
¡Huele a Magna, sí!
¿Qué Magna, sí?
¡Señorita!
¡Señorita!
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Nada.
Es que llegó una epidemia de streptococos a Guadalajara.
¿De qué?
Te la transmiten unos alacrancitos.
¿Eres de la Ciudad de México?
No, ¿por qué? Ni la conozco.
Porque no tienes asiento a tapatío.
Ah.
Es que soy de Durango.
¿Qué sortilegio rompió esta natural corteza?
¿Quién desató las amarras que te tenían sujeta?
En vértigo superior, toda gira, toda vuela.
En mi sueño angelicada, Más cerca de ti, más cierta.
Más cerca de mí, la duda que el filósofo aconseja. Si no te forjé yo mismo, a mi
oído cuchichea.
Y en el agudo argumento que la duda desmadeja, me voy desangrando a solas, y
otra vez, solo me deja.
Gracias, aquí vivo.
Oye, ¿cómo te llamas?
Ophelia, ¿y tú?
León. Es un bonito nombre.
Bye.
Ana. ¿Dónde lo llevo?
Llévame a un burdel.
¿Estás tan seguro?
¿Dónde es tu casa?
¡Coge tu chava!
¿Me invitas una copa?
La cuenta.
Siempre te trajiste tu dinero.
Presta, amiguita.
Yo te lo guardo.
Atáscate, si hay nole.
Me debes 500, papacito.
Espérame tantito.
¿Quién me voy a poder lavar trastes por 500 pesos?
¡Ya, hombre!
¡El señor se llevó el dinero!
¡Ya!
No estoy con esto.
¡Joven!
Es que mi hijo se puso gravísimo.
No quise dejarlo ahí.
Pero pase.
Pase.
¿Ya está mejor?
Pues no sé.
Él es muy valiente.
No sé si está triste o un poco más enfermo.
Tu dinero.
Gracias.
Le platiqué de ti.
Y me dijo que le gustaría conocerte.
¿Lo verás?
Espérame un momentito.
Ya puedes pasar.
Oye. Oye. Tú primero.
¿A quién le vas?
Sal Cruz Azul. ¿Y tú?
Pues al Atlas.
Por nele a las pinches chivas.
¿De dónde eres?
Si te digo que soy de Taxco, ¿me la crees?
Pues no sé.
Nunca he salido de aquí.
¿Y tu mamá?
Se fugó con el vecino.
¿Juegas?
Le conté de mi éxito en el
burdel.
Y de cómo todas las chicas me pedían que me quedara con ellas.
Le platiqué mi vano esfuerzo por salvar la vida de Kung Fu.
Mi único amigo.
Le hice un retrato hablado de mi familia y le exageré un poco el castigo que me
esperaba.
Él estaba extasiado.
Me contó cómo le hizo para sacarle el último juego de Nintendo a su papá.
¿Sabes? Qué bueno que vine a Guadalajara.
Al fin pude hablar con Osbelia.
¿Tú tienes algún sueño?
Sí.
El de tener una bici de carreras.
¿Y por qué no se la pides a tu papá?
No. Mi papá no puede.
Ah.
Bueno.
Pues me caíste muy bien, ¿eh?
Pero ya me tengo que ir.
Ahí nos vemos. Sale, pues.
León.
Si regresas a Guadalajara, ven a verme.
Órale, bye.
¿Me lleva al aeropuerto? Claro, para eso estamos.
Luego vengo, chavita.
¿Ahora sí al aeropuerto?
Sí, ahora sí.
¿Qué? ¿La va a mandar por paquetería?
No, es para Chava.
Sí, pero hágame un favor. No le diga que se la mando yo.
Cuando vuelvas a Guadalajara, déjame verme.
Sí, cómo no. Bueno, nos vemos.
Gracias por ver el video.
¿Cuántas lucecitas?
Yo saber que tú quieres ser una de esas lucecitas. No crean lámparos.
¡Cómprate!
Pensar que en la vida todo es broma y no te tomes nada en serio.
Tuve solo ayer como un perro en la ciudad.
Y quise verte así, entre las nubes que están.
No me importan mis amigos, ni que piensen los demás.
Tengo que seguir creciendo, el tiempo se va.
Como quisiera tenerte, ¿quién me dirá
cómo hacer?
Es como un milito de sangre, es como un
milito de sangre.
Soy el mismo hoy, sueño con ser algo más.
Te necesito acá,
no hay más trucos que aplicar.
Yo no creo en los que dicen que el que espera puede más.
Me voy a seguir buscando y no puedo frenar.
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