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QUERIDO CORAZÓN
Adiós, muchas gracias por su atención.
- Ha sido un placer. - Hasta la vista.
Adiós, Amy, y no olvides lo que te he dicho.
Ya verá como todo sale perfectamente.
Adiós, Sr. Finger. ¡Adiós a todo el mundo! ¡Adiós!
Señorita, ¿se siente usted tan pegajosa como yo al bajar del tren?
Jamás pienso que he llegado a ninguna parte mientras no me haya cambiado.
¡Harry!
Hola, Mildred.
He dicho en la oficina que quiten las bolas de alcanfor
de la alfombra roja y que preparen el confeti.
Tu bienvenida oficial será en el hotel, pero he pensado que antes
será mejor que desayunes.
Muy bien.
- Mozo... - No puedo llevar su maleta.
Sólo quería que me indicara dónde está el lavabo de señoras.
Dígame, ¿es el nuevo hotel Amsterdam?
Lo siento, habla tan deprisa que no he entendido ni una palabra.
Quisiera dejar un recado para la Srta. Evie Jackson, por favor.
Llegará al hotel a lo largo de la mañana
para una convención de jefes de correos.
Diga sólo "bienvenida a Nueva York". Y firme "Bimbo Jones".
Por supuesto que me alegro por tu trabajo.
Es un gran salto hacia arriba.
Lo que no me imagino es para qué lo quieres. ¿Y tú?
Mitchell, todos los ejecutivos de ventas tienen un libro
donde anotan cada kilómetro según lo recorren.
Yo llegué a la última hoja de mi libro en un avión
entre la ciudad de Kansas y Chicago.
Me dije: "Harry Mork, es hora de que bajes a tierra".
Estos diseños están muy bien, pero sin sentimiento.
Para que bajes a tierra.
A mí me gustan las de "ponte bueno" y las de cumpleaños.
Pero en esta de aniversario has pintado a la esposa con la mitad de la cabeza.
- ¿Pretende ser gracioso? - Es como yo veo a las esposas.
Los maridos no las ven así. Y ellos son los que compran.
Esta es la primera vez que entras en este apartamento y hablas de trabajo.
¿Por qué te alojas en el hotel?
Me voy a casar, Mitchell,
el 23 de este mes.
En Altuna, Pensylvannya, ella es viuda.
Eso no es bajar a tierra, Harry, eso es un aterrizaje forzoso.
¿Cómo se puede bajar a tierra con una mujer
a la que ni siquiera puedes llamar por su nombre?
De todo corazón, puedes llamarme Daphne y puedes decirlo sin reírte.
Hace tiempo entré en una papelería, en Altuna.
Allí estaba Phillys, mirando las tarjetas de felicitación,
y la miré para ver si elegía una de las nuestras,
haciendo mi trabajo.
Y ya lo creo que lo hizo. Una 24G, 52J.
Feliz cumpleaños, querido primo.
Después eligió un "feliz cumpleaños, querida sobrina", sobrino, otro primo,
un tío y una tía.
¿Querrás creer que en el día de Acción de Gracias cocina para 28 personas?
¡28 personas! Le dije: "Señora, soy vidente.
Le diré lo que dicen cada una de esas tarjetas sin mirar".
Y me dijo "no puede" y yo "Está bien, ¿si puedo se casará conmigo?"
Debió pensar que estaba en terreno seguro y dijo que sí.
Yo podría entender que fueras a casarte con una persona,
- pero no con 28. - Ah, eso es lo que voy a hacer.
Harry, ese eres tú: el anillo de tu madre, juego y diversión
sin ataduras.
Mira, cuando le das la vuelta, se convierte en una alianza.
Y es el mismo anillo, sienta bien.
¿Y qué hacemos ahora?
¿Nos damos la mano y nos despedimos?
Sería más agradable si pudieras forjar una lagrima.
Tenemos que comer juntos algún día.
Buena idea, sí. Me gustaría.
Comprenderá que en Nueva York comer es diferente a almorzar.
A mediodía puedes ir al banco, comprar unos zapatos e incluso comer.
El almuerzo es otra cosa.
Conozco un hombre con esposa y tres niños en Scarnett,
que mantiene una habitación de hotel permanente sólo para almorzar.
Tienes que venir aquí.
¿Debo suponer que he estado hablando solo?
Prepara otro Martini, yo haré el desayuno.
¿Diga?
Sí.
Es posible que no lo creas, pero conozco a dos Walter Clark.
Uno es divertido y el otro no tanto. ¿Cuál eres tú?
Ahora ya sé quién eres, tú eres el divertido.
¿Comer? ¡Me encantaría!
¿Por qué no vienes aquí? En la nevera tengo cosas que no uso para el desayuno.
¡Harry Mork!
Felicidades, Harry, en los próximos días sólo le enseñaré lo elemental.
- Gracias, Peterson. - Venga a inscribirse.
Soy Harry Mork, tengo una reserva.
Me alegro, Sr. Mork. Con todas estas convenciones.
Siento haberle hecho esperar, Peterson, pero el tren se retrasó
y no encontraba taxi. Ya conoce el tráfico.
En Nueva York, si das una excusa por llegar tarde, te creen.
Si das dos, sospechan.
Si das tres, empiezas a oler el aroma de los Martinis.
Debería haberle dicho la verdad.
Tuve que parar para visitar a un amigo.
Y las cuatro excusas te mandan de nuevo a la calle.
Le voy a decir a mi mujer que he llegado.
Perdone.
- La habitación 345 para el Sr. Mork. - Yo llevaré las maletas del Sr. Mork.
- No sabía que estuviera casado. - Lo estaré el día 23.
Y espero que esta sea la última vez que tengo que estar en un hotel.
Bajar a la tierra, eso haré.
- Envíelo, por favor. - Sí, señor.
Permítame.
Perdone.
- Esta es. - Es casi un tomate.
La conocí en Altuna.
¿Quién es el muchacho que está con ella?
Es su hijo, y mío ahora también.
Mire esa carita. ¿La ve?
¿Se imagina lo que me voy a divertir viéndolo crecer?
Por ejemplo, cuando tenga su primera cita...
¿Está esperando propina?
- ¿Qué hace con mis maletas? - También tengo su llave.
¿Qué es lo que quiere?
¡Soy Patrick!
- ¿Quién? - Patrick.
¿Este Patrick?
En esa foto sólo tenía 13.
Supongo que el "tomate" de Altuna te hizo creer que aún tenía 13 años.
Me dijo que era una foto vieja y pensé que tal vez era del verano pasado.
- Pero no. - Pero yo tenía 13.
A ella le gustaba mucho entonces.
Sí, ya. ¿No estabas en el colegio, en Massachusets?
Estaba.
- ¿Cómo has llegado aquí? - Me he comprado un coche.
¿No se lo dirás a ella? Es decir, si no te importa que tú y yo
compartamos algún que otro secretillo.
¿Pero qué estás haciendo aquí?
Mencionaste en la carta que vendrías a Nueva York.
Llegué aquí anoche.
Es muy estimulante deambular por el hotel tratando de reconocer
uno a su padre.
¿Quieres decir que has venido hasta aquí sólo para verme?
Peterson,
quiero presentarle a mi hijo. Este es Patrick.
Le esperaré en el puesto de prensa.
Tengo una amiga que me llamó Pat desde el principio.
Me refiero a que... quiero decir que si yo te llamara papá,
¿te importaría mucho?
Bueno, a veces he pensado en eso, y yo...
Mira, fíjate en esto.
¿Te gustaría echarle un vistazo a mi coche?
Me gustaría, pero tengo que ir a la oficina con el Sr. Peterson.
Puedo llevaros allí en mi coche.
No... Es que es una reunión muy importante para mí.
Me han ascendido y voy a estar muy ocupado, pero...
¿No tendrás problemas en el colegio por haberte ido?
No, ¿eh?
Vamos a hacer una cosa: tan pronto como acabe mis asuntos,
que probablemente será mañana, volveré a Altuna,
recogeremos a tu madre, y podremos ir los tres a pasar un buen fin de semana.
¿Qué te parece?
Nunca olvidaré esto... hijo.
¿Tengo tiempo para afeitarme?
Le esperaré aquí.
Buenos días, me llamo Evie Jackson.
He venido a la convención de jefes de correos.
Me alegro de tenerla con nosotros.
¿Hay algún recado para mí?
"Bienvenida a Nueva York. Bimbo Jones".
Pensé que nunca más oiría hablar de Bimbo Jones.
Lo guardaré para que lo vean en casa.
729 para la señorita.
- Tienes cara de llamarte... Donald. - Jerry.
¡Vaya! Jerry, ¿te importaría esperarme un segundo?
Muchas gracias.
Srta. Evie Jackson, por favor. Srta. Jackson.
Shorty, aquí.
Srta. Evie Jackson, por favor. Srta. Evie Jackson.
Srta. Evie Jackson, por favor. Srta. Jackson.
Shorty. Soy la Srta. Jackson.
Hay una señora esperándola en la cafetería. Por allí.
Muchas gracias. Es usted muy atento.
Gracias.
- ¿Me puedes esperar? - Esperaré en el ascensor.
Eres muy amable, Jerry.
- ¡Connie! - ¡No saldrá en la cámara!
¡La tengo que enseñar en casa, Connie!
- No sabes cómo me alegro de verte. - Yo sí que me alegro, Evie.
Cuéntame todas las noticias, porque tengo que marcharme en seguida.
¿Quieres un café? Ponga otro café, por favor.
Deseaba desde hace años que tuviéramos nuestra convención en Nueva York.
Noté en tu carta que te apetecía quedarte conmigo.
Y sabes de verdad que tenemos mucho sitio.
Pero te hubieras gastado una fortuna en taxis. Estás mejor en el hotel.
Por cierto, equivocaste mi nombre en tu carta. Me llamo Templeton ahora.
- ¿Te has vuelto a casar? - Y me ha vuelto a divorciar.
- ¿No te has casado? - Vuelve a decirlo.
- ¿Que si tú no te has casado? - Me encanta cómo lo dices.
¿Usted adivinaría que ambas somos de la misma ciudad de Ohio?
Señorita, queríamos otro café.
- ¿Y por qué no lo pide? - Lo hemos pedido.
- Ya voy. - Pero no viene.
- Ya voy. - Ya veremos.
Lo verá.
- ¿Lo quieres normal? - No, con un poco de leche, por favor.
Evie,ven Nueva York eso significa normal.
Ahí lo tiene.
No pierdas tiempo y bébetelo en seguida.
Y cuéntame ya las noticias de una vez.
- Bueno, Pauline ha tenido un niño... - ¿Pauline?
- Mi hermana, tú conoces a Pauline. - Maravilloso.
Srta. por favor, ¿nos da la cuenta, si no le importa?
- Ya voy. - Yo invito, Connie.
- No, tú eres la invitada. - ¿Y qué importa?
- Vamos, guarda el dinero. - No, guarda tú el dinero.
- No, invito yo. - Insisto, invito yo.
¿Es que siempre quieres pagar tú?
Está bien, pero recuerda, la próxima vez pago yo.
Evie, tengo que marcharme.
Sé que estarás muy liada mientras estés con reuniones,
pero deberías buscar un hueco.
Te lo dejo a ti, porque sé que estás ocupada.
¡Connie!
No sabes cómo siento que lo de Bimbo Jones no funcionara.
¿Quién es Bimbo Jones?
Nos lo inventamos, era el hombre con el que nos íbamos a casar.
Supongo que debe ser horrible que dos matrimonios salgan mal.
En realidad son tres, sólo que el segundo no cuenta.
Bueno, llámame, estoy en la guía.
¿Y qué tipo de apellido pega con el nombre de June?
- Loveland. - ¿Cómo?
Loveland. ¿Es que acaso tiene algo de malo?
No, es sólo que mi suerte es increíble: encontrarme con usted.
Antes me llamaba Freemon.
¿Sabe a qué hora nos estamos acercando?
- ¿A las doce y media? - No, Srta. Loveland, al almuerzo.
Un almuerzo una vez duró tres días.
Siento haberle hecho esperar.
June Loveland, le presento a Harry Mork.
- Voy a enseñarle lo básico. - ¿Vamos a comer?
Quiero convencer a la señorita para que venga a almorzar.
¿Sabe que ese aspecto básico le deja a uno fundido?
Déjelo para otra ocasión.
¿Se ha dado cuenta de que usted y esta actriz de cine
llevan el mismo peinado?
¿A que es una coincidencia?
¿Quiere la revista?
¿Dónde le han hecho ese peinado?
- Allí. - Gracias.
¿Quieres ayudarme a poner la butaca cerca de la ventana?
¡Estaba tapando una mancha en la alfombra!
¿Te imaginas, un hotel como éste preocupado por un mancha?
Me alegro de que estés aquí.
Cuando entré en el vestíbulo me dije a mí misma:
"¿Por qué nos tienen que meter en este hotel tan lujoso?"
Si la decoración es demasiado ostentosa, la gente no se relaja.
- ¿Puede sujetarme esto? - Claro.
Bueno, ya lo pensaré.
Gracias, Jerry.
Algún día para alguien serás un marido maravilloso.
Gracias, Srta. Jackson.
Usted tiene voz de llamarse Virginia.
Bueno, Mary, me pone con el salón de belleza del Sr. Phillip, en el hall.
Hola, soy la Srta. Jackson. Evie Jackson.
Me ha recomendado su salón una buena amiga mía,
la Srta. June Loveland.
Una chica muy guapa. La conocí cuando se llamaba Freemon.
¿Puede darme hora esta tarde?
Gracias, me pasaré.
40 vatios.
Mi llave, por favor. 325.
- Su hijo la ha cogido, señor. - ¿Mi hijo?
Lo vi con usted esta mañana. Supuse que no le importaba.
Oh, sí, sí...
Siempre que quiera.
Adelante.
Hola, hijo.
Pensé que habías vuelto al colegio.
Te he guardado las cosas en los cajones.
Mira, las camisas están aquí y los calcetines aquí.
No estoy muy seguro de que me guste eso.
Hijo, estoy acostumbrado a vivir con las maletas hechas.
Así sé donde están las cosas.
Será mejor que cambies. Al tomate de Altuna le gusta guardar las cosas.
Bueno, guárdalas.
Mi amiga Zola dice que creía que ella tendría el pelo rojo.
En realidad es una deducción del hecho de que su propio padre tenía el pelo rojo.
Y no ha querido volver a verlo.
Dice que es mayor para cuidarse a sí misma.
- Zola no cree en los padres. - Pat,
no sabes cómo deseo conocer a tus amigos,
y tomar parte en tus actividades y...
- ¡Hay una chica ahí! - Sí, es mi amiga Zola.
Emile Zola Bernkrant. Va a Benington.
¿Pero qué está haciendo en mi cuarto de baño?
En Benington no les preocupa donde esté.
Pero se está bañando.
Es que anoche durmió en el coche que compré y le apetecía lavarse.
Bueno, en realidad es una deducción del hecho de que le apetece
quitarse la ropa allá donde voy.
No puedes ir por ahí durmiendo en coches con chicas.
Tuve que dar todo el dinero para comprar el coche
y no me quedó para el hotel.
Oh, bueno... si necesitabas dinero, ¿por qué no me lo has dicho?
Qué tontería. Para eso... para eso estamos.
¡No pienso darte dinero para un hotel!
Zola no cree en el dinero.
¡Pat, tienes que entender que no puedes ir por ahí durmiendo con las chicas!
¿Tú nunca lo has hecho?
Vas a entrar ahí y le dirás a esa chica que se vista.
- Ahora mismo. - Como quieras.
¡No puedes entrar ahí! ¿Pero qué te has creído?
Emile Zola, ponte la ropa.
Todo lo que hicimos fue dormir.
Este es un tema que pensaba que podíamos discutir.
No quiero seguir hablando de este asunto.
¿No vas a tomar parte en esta actividad?
No he querido decir eso.
Por supuesto que me interesan tus problemas,
y quiero hacer cualquier cosa por ayudarte.
Pero tengamos calma.
Ahora nos vamos a sentar tú y yo
y me vas a decir claramente y sin rodeos cuál es el problema, hijo.
¿Cuánto se ha de resistir antes de rendirse a la chica?
Verás, yo... no estoy seguro de lo que dices.
Cuando yo tenía tu edad el chico perseguía a la chica.
La decisión era de ella.
Esa es una información muy estimulante.
No me puedes preguntar cosas como esa.
- ¿Y qué esperabas que preguntara? - Pues sobre... beisbol,
álgebra, colecciones de sellos.
- Ya estás como el tomate de Altuna. - Deja de llamar a tu madre así.
¡Tienes que dejarle claro unas cuantas cosas!
Apuesto a que te dio esa foto a propósito,
porque es así como me ve, ¡con 13 años!
En Navidad le pedí una máquina de afeitar.
Aún es pronto para que te afeites, hijo.
¿Tú también lo crees?
Yo no soy un hippie ni nada parecido.
Me dejo barba para enseñarle al tomate de Altuna que he de afeitarme.
¡Ella no es un tomate!
Espachúrrala y verás qué pasa.
¿Qué intentas hacer? ¿Ponerme en su contra?
Sólo tienes que hacer que entienda las cosas.
¡Y especialmente todas las cosas que se refieren a mí!
¡Está bien!
Disculpe.
Ponga otro.
Si no me hubiera interesado,
habría leído las cartas de la Srta. Stone.
Podría pasar una noche en una agonía mortal.
Me temo que eso se podría calificar como interferir, sencillamente cotillear.
Pero Mabel Stone no está de acuerdo.
Henry está de acuerdo conmigo. El está de mi parte.
Usted también tiene razón, aunque tiene que empezar a relajarse.
He de volver a mis obligaciones.
Habitación 612, a medianoche.
Pasa conmigo una noche de agonía mortal.
No me atrevo.
No permito que le diga esas cosas, Evie. Toma, sujétame las gafas.
- Yo cogeré eso. - Gracias.
Estás preciosa.
- ¿Tú crees? - Muy atractiva.
- ¿Te acuerdas de mí? - En Columbus.
La última vez que Katherine fue al hospital, para tener otro niño.
¿Qué número iba a hacer ese?
- El quinto. - ¡Nunca me dijiste cuántos!
- ¿Está Katherine aquí? - No, me despidió,
y en la puerta me dijo "diviértete".
- Y lo dice en serio. - Ya veo.
- Cena conmigo. - Discúlpame, Frank,
le prometí al Sr. Cruikshank que vigilaría las actividades.
Henry va perdiendo su llave por ahí otra vez.
- Ya veo que la cosa se va animando. - Las gafas de Herb.
Supongo que Herb está en acción.
Me gusta tu peluca.
- Te he traído una copa. - No, gracias.
Parece que Chicago quedó muy atrás.
De eso hace ya tanto tiempo que quedó olvidado.
- Frank, en caso de que lo pensaras... - ¿Pasarías la noche conmigo?
¿Por qué no?
Me he buscado un novio nuevo.
¿Quién?
Vale, es el Sr. Cruikshank. Es un hombre muy responsable.
Y no ha estado casado.
Te molesta Katherine, ¿es eso?
¿Sabe lo que se hace cuando te despide y te dice que te diviertas?
SÍ.
La verdad es que no me cuesta olvidarme de ella.
Evie,
¿no sabes que eres muy agradable?
¿Piensas que no lo eres?
¿Qué tiene que ver ser agradable?
Una mujer empieza su vida deseándolo todo.
Cuando ve que nunca lo alcanzará, empieza a necesitar menos y menos,
o creyéndolo.
Y así, llega un momento como... Chicago, o cualquier sitio,
donde mira a ver qué puede obtener.
Y le bastará con eso.
Es agradable, pero no realista.
¿Qué es "todo" para ti?
No es un hotel en Chicago,
- o Nueva York. - Te equivocas, sí lo es.
Es todo lo que se puede conseguir en este maldito mundo.
La mejor página del libro.
Pero no hay que limitarse a esa página.
No tiene en sí misma ningún sentido.
Es nada en realidad,
y no.
Supongo que no me expreso con corrección.
Está bien, Evie.
Perdóname, Frank.
Le prometí al Sr. Cruikshank que me ocuparía de la recepción.
Siempre y cuando yo te acompañe.
No quiero que andes por la ciudad tú sola.
Frank, siempre has sentido así por mí.
Otros hombres dicen: "Evie puede cuidarse ella sola.
No debes preocuparte por ella".
Pero los hombres que se han casado, todos me quieren cuidar.
Muchísimas gracias, Frank.
Puedo comprar yo sola la entrada para el edificio Empire State.
- Hola, Evie. - Hola, Evie.
Hola, nena.
Srta. Jackson, supongo que está disfrutando de Nueva York.
Sí, claro, ¿y usted?
No hay forma de encontrar los servicios públicos.
Y cuando lo consigues, están cerrados.
No se le ocurra ir al del vestíbulo, porque hay una persona
que le exigirá propina.
¿Dónde está la Srta. Cake? No la he visto este año.
La Srta. Cake no está ya con nosotras.
- ¿Qué le ha pasado? - Un hombre. Se casó con ella.
Pensábamos que tal vez este año usted se reuniría con nosotras.
¿Ha oído que hay una película muy buena en el cine de la ciudad?
No, temo que desgraciadamente, debo colaborar con el Sr. Cruikshank.
- Oh, el Sr. Cruikshank. - ¿Saben que al llegar recibí un recado?
Lo guardaré para enseñarlo en casa.
¿Sabe que tengo poderes psíquicos?
No me interesa.
Sé lo que dicen esas tarjetas de felicitación sin tener que mirarlas.
Adelante, no se prive. Por mí léalas.
¿Saldría conmigo si lo hiciera?
Qué razón más tonta para salir con alguien.
A ver, ¿qué dice esta?
No he visto el número.
- ¿Qué número pone detrás? - Dígamelo usted.
No, el número de detrás.
¿Cuándo empezó a ser vidente?
Simplemente dígame el número de detrás de la tarjeta.
- 35B150. - 35B150...
Para mi querida esposa, en nuestra vida de oro de, en blanco, años.
Se rellena el blanco.
¿Con qué?
Con el número de años que has estado casado.
¡Qué ingenioso es!
Sí, señor. Gracias.
No, no, la gente está cooperando mucho este año.
De hecho nunca he tenido un año mejor.
138 apuntados para hoy, pero tal vez sea el doble mañana.
Puede contar con 150 para el espectáculo de esta noche.
Sí, está bien, haga lo que pueda y dígamelo.
He estado comprobando las demostraciones, Cruikshank.
Ya está la Srta. Sloan para eso.
- ¿Puedo coger un programa? - ¿No tiene programa aún?
¿Podría asegurarme la dichosa tarjeta, por favor?
No puedo conseguir que se esté quieta.
Esto me trae recuerdos del colegio,
de cuando los chicos me ponían un broche de flores antes de bailar.
Gracias.
¿A que es maravilloso no tener nada que hacer,
sólo por una vez, la primera noche?
Una cena agradable, quizás, o ir al cine...
Yo estaré aquí toda la noche, tengo que trabajar para mí.
Ya me quité al viejo, "chiquitín". ¿Jugamos a los papás?
- Avalon, Ohio. - ¿Y usted?
Arroyo Caliente, Indiana.
El arroyo está hirviendo esta noche.
Podría empezar por doblar los programas, Srta. Sloan.
Lo que tú digas, chiquitín.
Si necesita ayuda extra, dígamelo.
Este versito es para contarle mi amor a la luz de mi vida. Tu marido.
Has debido mandarle a tu mujer un montón de tarjetas de aniversario
para sabértelas todas.
- ¿Parezco un hombre casado? - No me vengas con tus problemas aún.
Vamos, June, sal conmigo.
Si eres tan vidente, dime, ¿voy a decirte sí o no?
Las chicas siempre estáis dispuestas a andarvjugando, ¿verdad?
Yo no estoy jugando a nada, pensé que tú sí.
Termino mi trabajo dentro de media hora.
Por aquí, por favor.
- ¿Para cuántos, por favor? - Solo uno.
- Tendrá que esperar. - No tengo mucho tiempo.
¿Dos? Por aquí, por favor.
Sr. Mork, no les gusta que uno solo ocupe una mesa a hora punta.
Es perder el tiempo que una persona se siente en una mesa de dos.
Le dije a la camarera que estaba esperando a un amigo.
Cuando me vaya me disculparé diciendo que no sé qué le habrá podido pasar.
Odio decir una mentira, pero a veces hay que hacerlo para comer.
Es una buena idea, gracias.
Señorita, estoy esperando a un amigo, no sé qué le habrá retrasado,
- pero necesitaré una mesa para dos. - ¿Por qué no se sienta con esta señora?
Ella tampoco sabe qué es lo que le ha pasado a su amigo.
¿Dos? Por favor.
Algunas veces digo las cosas muy alto. Me tiene que corregir en eso.
- ¿Puedo? - Por supuesto.
La camarera de ahí es la nuestra.
¿Se refiere a la que tiene cara de llamarse Rita?
- ¿Usted también lo hace? - Seguramente se llama Rita.
Gertrud. ¡Gertrud! Le recomiendo pavo, Sr. Mork.
El pavo no lo pueden estropear. Y puré de patata.
Las patatas fritas suelen estar grasientas.
- ¿Qué tal en Acron? - Supongo que bien.
- Parece que dice Acron. - Oh, no, es Avalon.
Es un pueblo de Ohio.
- Nunca he estado en Avalon. - ¿De dónde es usted?
Bueno, a decir verdad podría decirse que vengo de Altuna.
Mira, los dos somos de un sitio que empieza por "A".
Yo le llamo a eso una coincidencia. Oh, Gertrud le ha traído el menú.
Un sándwich Club, Rita, y patatas fritas.
Me gustan los hombres independientes.
Me gustan las mujeres que lo captan.
No tiene usted sitio, puede empujar la mesa hacia mí.
No, por favor, está bien. Está bien.
Me gusta que los hombres tengan mucho sitio.
- Ahora su sitio es más estrecho. - No, estoy bien, estoy bien.
¿Le importaría echarse un poco hacia delante?
Gracias.
¡Seattle! ¿Ha estado alguna vez en Seattle?
- Nunca he estado en Seattle. - ¿Dónde la he visto yo antes?
No nos conocemos, Sr. Mork.
- Pero sabe mi nombre. - Lo he oído en el vestíbulo.
Mucha gente no puede evitar oír las cosas,
pero yo lo escucho todo a propósito.
- Tendrían que corregirme en eso. - Pensé que usted y yo...
Si no, no hubiera tenido el atrevimiento de sentarme.
Me llamo Evie Jackson. ¿Ve? Ya nos conocemos.
De hecho usted me recuerda a alguien que conocí de pequeña.
- ¿Ah, sí? - Bimbo Jones.
- ¿Bimbo? ¿Qué diminutivo es eso? - Fue ocurrencia de alguien.
¿Es Harry diminutivo de Henry o Harold?
No, sólo Harry.
Me gusta que los nombres sean lo que son.
Soy jefe de correos.
Supongo que debería decir jefa, pero me suena un poco raro.
¿A qué se dedica usted?
A las tarjetas de felicitación. Papelería.
Creo que eso es otra coincidencia.
Sus tarjetas pasan por mi estafeta todos los días.
¿Es usted vendedor?
Desde esta mañana estoy en marketing.
- ¡Eso suena a ascenso! - Lo es.
¡Bien! Tiene que salir a celebrarlo esta noche.
- Sí, eso es lo que voy a hacer. - No suena muy entusiasta.
No, estoy muy contento.
Adivino cuál es su problema.
No quiere celebrarlo solo, no es divertido.
Bueno, me apetece salir.
Una buena amiga mía me invitó a cenar, pero le dije
"No, Connie, esta noche voy a salir".
¿Está preocupado por el nuevo trabajo?
Le saldrá bien.
Cualquiera diría que toda responsabilidad la toma muy en serio.
Sí, claro.
Qué congestionado está esto.
¡Sí, pues vayámonos a celebrarlo!
En realidad lo que me apetece es subir a mi habitación
y prepararme para un día muy ocupado mañana.
- ¿Le ocurre algo? - He ido demasiado lejos.
Me tienen que corregir en eso.
Cuando apenas empiezo a hablar no paro de repetirle
que debe celebrarlo.
No, es sólo que no tengo derecho a pensar en celebrarlo, ¿entiende?
Lo que debo hacer es... bueno, llamar a mi mujer y...
charlar con ella y acostarme.
No pensó que lo estuviera, ¿eh?
Creo que no parezco un hombre casado.
Temo que he perdido el apetito. ¿Me perdona?
¿Le importa retirarse un poco?
Bueno, espero... volver a verla por el hotel.
- Lo mismo digo. - Adiós.
¿A dónde ha ido?
Se ha impuesto como castigo irse a la cama sin cenar.
Me gusta eso en una persona.
Por favor, ¿me da la cuenta?
Gertrud, ¿le importaría envolverme su sándwich, por favor?
Me llamo Rita.
Maurice, ¿puedes llevarle esto al Sr. Harry Mork?
- Quizás se lo coma luego. - Sí, Srta. Jackson.
Quiero unas postales, por favor.
Tenemos estas en acordeón. 12 hermosas vistas de la ciudad.
- Bien, ya estoy aquí. - Buenas noches.
- Adiós, Srta. Buenas noches. - Adiós.
- ¿Quiere las postales? - Oh, sí.
Dos juegos, por favor, Srta. Uno es para enviar.
- ¿Adónde vamos? - Bueno, pensé que...
Oye, no bebo, he cenado y pensé que te alojabas aquí.
Sí, pero no podemos quedarnos en mi habitación porque...
mi hijo está arriba.
Es mejor que te lleve a casa.
Es el turno de mi compañera de estar en casa.
El Sr. Mork no estaba en su habitación.
¿Sabes si hay algún perro en el hotel, Maurice?
He paseado el de un señor de la 323 hace una hora.
Habitación 323. Gracias, Maurice.
Me gusta mucho su barba.
Sr. Weinstock, me gustaría informar de un perro abandonado en la 323.
Gracias, Srta. Jackson.
¿Podría hablar con una mujer, por favor? Soltera.
- ¿Cómo dice? - ¿No hay una mujer ahí?
Srta. Carmichael, ¿podría salir un momento?
Srta. Carmichael, he oído hablar de un lugar en la ciudad,
es un centro de reuniones sociales para personas de 1,70 de altura
que buscan conocerse entre sí.
Ya sabe, gente que no tiene oportunidad de hacer amigos.
Por supuesto yo no mido 1,70, pero soy bastante alta.
No conozco ese sitio.
Espérame mirando este escaparate.
No me apetece quedarme mirando ropa interior de hombre.
¿Quieres quedarte aquí y contar hasta cincuenta?
Cincuenta, ¿entiendes?
Luego entra en el hotel Metropolitan. Yo te esperaré dentro.
Buenas noches.
Mi mujer y yo estamos de paso y necesitamos habitación para esta noche.
Ella está muy cansada, llevamos 3 días en el tren y aún nos queda mucho viaje.
Nuestro equipaje está ya de camino, no tiene que mandarnos un botones.
- Deme sólo la llave. - Son doce dólares, señor.
Mi mujer llegará en unos minutos.
Está mirando una cosa que le ha gustado de un escaparate.
Ya sabe cómo son las mujeres.
Dígame de qué ciudad de California, Sr. Jones.
¿California?
Si lleva viajando tres días, se supone que es de California.
Oh... Avalon.
¿Y cuál es su nombre de pila, Sr. Jones?
- Bimbo. - ¿Cómo ha dicho?
Bueno, es un nombre familiar, un sobre nombre cariñoso, ya sabe.
Si no le importa, firme el registro.
No sé por qué se retrasa mi mujer.
Aquí está la llave.
Está deseando descansar de las vibraciones, ¿sabe?
Será mejor que vaya a ver qué le ocurre.
- ¿Qué estás haciendo? - Estoy contando.
Ya. Tengo la llave, ¿ves?
Escucha, el ascensor está al final del vestíbulo,
pero como es un largo paseo y se supone que estás cansada,
cógete de mi brazo y apóyate en mí, y con naturalidad
caminas a mi lado como si lo hicieras todos los días de tu vida.
- Hola, Bob. - Hola, June.
Aviso para la Srta. Evie Jackson.
Srta. Evie Jackson, por favor.
Aviso para la Srta. Evie Jackson.
La está llamando desde hace 20 minutos.
- Alguien se ha propuesto encontrarme. - ¡Srta. Evie Jackson!
- Gracias a usted. Buenas noches. - Buenas noches.
Srta. Evie Jackson, por favor. Aviso para la Srta. Evie Jackson.
Srta. Jackson, por favor.
- Ya me voy a mi habitación, Ron. - Buenas noches, Srta. Jackson.
Gracias.
¿No es gracioso que nos pasemos la vida apretando botones de ascensor?
No puedo creer que alguien lo haya apretado antes que yo.
Yo lo veo interesante.
Séptima, Chester.
¿Piso?
Séptimo.
Séptimo.
¿Se encuentra usted bien?
¿Por qué no me contesta?
¿Pido ayuda?
¿Puedo hacer algo por usted?
No le pasa nada.
Creí... que estaba enfermo.
Cariño, me he pasado la vida en los ascensores de los hoteles
y conozco a todos los tipos.
721, ¿verdad?
Si estás pensando en gritar, o en llamar al ascensor,
recuerda que has sido tú la que me has hablado.
Existe un nombre muy feo para eso.
¿No vas a invitarme a entrar, muñeca?
¡Sr. Mork! ¡Un hombre!
¿Se ha propasado con usted?
Mire, no debería usted ir vagando por los pasillos del hotel.
Gracias por su interés.
Es casi como si le importara.
- Está usted bien, ¿no? - ¡No, creo que no!
Bueno, me sentaré un momento con usted.
Será mejor que no lo haga. Puede meterse en un lío
y a nadie le apetece eso.
Lo siento, lo siento...
Le he guardado el sándwich que pidió.
Gracias.
Discúlpeme.
¿Hay recado para la 325?
No, nada, señor.
¿Han pasado por aquí dos jóvenes esta noche?
El muchacho llevaba... barba.
Han pasado muchos chicos esta noche.
¿Me da mi llave?
No está aquí, ¿no la tiene usted?
No, supongo que la tiene mi hijo.
- ¿Vio la estatua de la libertad? - Lo he intentado.
Quieren que nos vayamos a dormir.
Están muy animados por ahí.
Habrán hecho la reunión en la sala de conferencias.
- ¿Qué? - Son los jefes de correos.
- ¿Cómo lo sabe? - Escuche lo que están cantando.
"Me has hecho perder la chaveta, y me has roto el corazón... "
¿Por qué no está con ellos pasándolo bien, Evie?
He llegado a un punto en que puedo pasarlo bien yo sola.
¿Qué le recuerda a usted esa vieja canción?
Esa vieja canción no me recuerda nada.
Es sobre un hombre que le escribe cartas a una mujer
contándole todo lo que pasa.
¿Qué quiere decir?
Me preguntaba si le ha escrito a su mujer una carta
o la ha llamado por teléfono.
¿Por qué me toma el pelo?
¡No creo que tenga mujer!
- Vamos, la invito a una copa. - No tiene por qué hacerlo.
¿No distingue una invitación de verdad?
- Bueno, gracias. - Déjeme llevarle la planta.
Tenga cuidado, no se pinche.
- ¿No te parece que es muy tarde? - ¿Alguien ha visto mi tarjeta?
Evie, estás aquí...
Dave Parrish, Illinois.
Sí, jugamos a las estafetas.
- Arroyo Blanco, Indiana. - Hola.
- Y Arroyo de Plata. - Hola, ¿qué tal?
- Y Arroyo Amarillo. - Y Arroyo Caliente.
Lo sabemos todos, ya te conocemos.
Postcard, Ohio.
Westfalls... no, espera. Easternfalls, me he confundido.
Zanzibar, Kentucky necesita un sitio para dormir.
¿Alguien ha visto mi tarjeta?
¿Quién tiene una cama para Zanzíbar, Kentucky?
¡Que todo el mundo se marche a la cama en seguida!
Este es Harry Mork.
Toma, necesitas una tarjeta.
"Bésame, bésame, y escríbeme cartas en papel azul".
Mañana es un día importante, que todos se vayan a la cama, por favor.
Vamos, Evie, ¿por qué no cantas tú? ¡Venga!
"La chica desde la ventana, cambiándose estaba el vestido
Y un joven que la miraba, casarse con ella quería".
Zanzíbar, Kentucky necesita una cama para dormir.
Zanzíbar, Kentucky necesita una cama.
La novia hablaba y hablaba Su madre, triste, descubrió
Que el gorro y bata sellada el novio se la devolvió
"Bésame, bésame, y escríbeme cartas en papel azul".
Bésame, bésame, que nadie me ama como tú.
No se preocupe, le encontraré una cama.
¡Quiero que todos los carteros se marchen a dormir al contar 10!
Mi profesión no es cartero, soy dentista.
Se ha equivocado de convención.
Gente, gente, a la cama.
¿Me has guardado la pajita del cóctel?
Tengo que decir "varita". Di varita por mí, Harry.
- Varita. - Has guardado la varita.
- Quiero quedármela esta noche. - Iré a por ella.
Déjala, puedo coger otra mañana y decir que era de esta noche.
- ¿En qué habitación estás? - 525.
- Digo, tres. - Otra coincidencia.
Yo estoy en la 721.
Evie, ¿por qué es una coincidencia?
Porque estamos casi en la misma habitación pero en otra planta.
Si te fijas, cualquier cosa que parece que pasa a propósito
está llena de muchísimas coincidencias.
- Vamos a... - Tercera para el Sr. Mork, Chester,
y luego séptima.
- Creí que había subido antes. - Pero volví a bajar.
Tercera.
Mejor voy a la séptima a acompañar a la Srta. Jackson.
Ese hombre puede estar aún rondando por el pasillo, ¿sabes?
- ¿Ves el río desde tu habitación? - No estoy lo bastante alto.
- Preciosa vista. - Séptima.
Buenas noches otra vez, Chester.
Voy hasta su puerta y vuelvo, ¿le importa esperar?
No soy un taxi, Sr. Mork.
Esta es mi habitación.
- Esperaré a que entres. - Esperaré yo a que vuelva tu taxi.
- Es decir, tu ascensor. - No me importa esperar solo.
No tengo nada que hacer.
Quiero asegurarme de que estás segura dentro.
Y yo quiero ver que tu ascensor vuelva.
Chester ha sido muy desagradable, podrías pasar aquítoda la noche.
Tienes que dejar de hacer eso, Evie.
Me dices qué tengo que pedir para cenar,
pulsas el botón del ascensor y dices a dónde vamos.
Debes dejar de hacerlo.
Ahora esperaremos juntos.
Siento haberte hablado así.
- Me ha gustado. - ¿Te gusta que te regañen?
Suena como si creyeras que aún tengo posibilidad de mejorar.
Pero es posible que no volvamos a vernos nunca.
Bueno, podemos coincidir...
por casualidad.
Creo que voy a bajar andando.
- Mira, Harry. - ¿Qué?
- Todas las fiestas se han terminado. - Sí.
¿Has observado lo que puedes descubrir de las personas
por lo que dejan en la puerta? Tapioca y un vaso de leche.
Hay un estómago delicado en la 720.
Mira eso, una botella vacía, un solo vaso y nada más.
Me imagino la noche que habrá pasado el pobre.
- O la pobre. - Es un hombre, no hay carmín.
Las mujeres, cuando no van a salir, y están solas, no se ponen carmín.
No había pensado en eso.
Oh, Dios, me da vueltas la cabeza.
- ¿Estás mareada? - Estaba pensando...
que esto le puede pasar a cualquiera.
- Mira, ese no nos va a decir nada. - Es secreto.
¿Ves?
- Quizás sean muy ordenados. - Al menos lo parecen.
Te encanta conocer a la gente, ¿verdad?
Tanto como me dejan.
¿Quién te lo impide?
Bueno, esto es lo que la mayoría de la gente te deja:
pistas en la puerta para que te preguntes qué pasa.
¿Y qué pasa si alguien te abre la puerta y dice "muy bien, adelante"?
¿Y cuándo ocurre eso?
¿Qué pasa si te dicen "me tienes que ayudar"?
Yo pasaría.
¿Pero qué pasa si te dicen "tienes que hacer algo con respecto a mí",
- y... y tú no sabes qué hacer? - Entonces...
tienen que dejarme que yo abra mi puerta. Eso es.
Mira, echa un vistazo a ese de ahí.
Este tipo es inglés. Es su primer viaje,
ya tendrá tiempo para decepcionarse.
¿Y eso, qué te parece? ¿Qué me dices de éste?
No hay aperitivos deliciosos ni nada especial.
Comida sencilla y llana y a la cama.
- ¿Qué haces, Evie? - Quiero ver qué pinta tienen
los que viven en el mundo real. ¡Quiero saber quién...!
- Srta. Tait. - ¿Qué pasa, Srta. Jackson?
Sólo quería desearles las buenas noches.
Son las tres de la mañana, Srta. Jackson.
¿Tiene algún problema, Srta. Jackson?
Estaba intrigada por saber si han disfrutado de la película que han visto.
Vuelva a la cama, y usted también, Srta. Fox. Que duerman bien.
No han dejado de acosarme.
- ¿Para qué? - Para jugar al bridge,
para conseguir mesa en los restaurantes...
Hay momentos en que las mujeres se asocian.
A veces ni se conocen por sus nombres.
Ni siquiera son amigas.
- Evie... - ¿Sí, Harry?
¿Bajan?
Quiero llevarte a la estatua de la libertad mañana.
- Tengo reuniones. - Olvídalas.
- ¿Baja, Sr. Mork? - ¡Vuelve dentro de un rato!
Quiero que veas las vistas, eso es todo.
¿No preferirás llevar a otra persona?
¿Ni a la muchacha del puesto de periódicos?
¿Te importó que saliéramos?
La imagen pública de un jefe de correos es reservada.
Es lo que nos enseñan en las convenciones.
Bueno, a mí sí me molesta,
y me agradaría mucho que tú
me permitieras que te acompañara.
O puedes mandarme al diablo.
Cuando a una mujer le gusta un hombre, no quiere acabar con él.
Buenas noches, Harry.
¿Pat?
- Con la 721. - Sí, señor.
- ¿Diga? - Evie,
quiero llevarte de verdad a la estatua de la libertad.
Verás, un hombre decide quedar libre por una razón o por otra,
y lo hace.
Pero eso no significa que quiera terminar sus asuntos
y volver a Altuna.
Así que aún le queda un poco de tiempo en la ciudad
y quiere salir con alguien.
Te espero en el vestíbulo a las nueve y media bajo el cartel
de bienvenida a los jefes de correos.
Bien.
- ¿Estaré listo a las 9:30? - Claro.
¿Pat, eres tú? Pensé que habías vuelto al colegio.
No, estuve en un cine. Cambiaban la programación a las tres de la mañana.
Si entras a tiempo puedes ver cuatro películas durmiendo.
Te has afeitado por mí, ¿verdad?
Zola dice "te obsesiona tu padre, sin tenerlo".
Sí que tienes padre.
Y se alegra de verte.
Zola está a punto de ser drástica conmigo.
Está en el vestíbulo buscando psiquiatras en las páginas amarillas
y ni siquiera cree en ellos.
Quiero disculparme por la discusión que tuvimos ayer.
Pero he pensado en lo que ocurrió.
Yo estaba tranquilamente en el pasillo del hotel
y apareciste tú de pronto, abriendo la puerta y me dijiste "Ayúdame".
Pero tienes que dejarme abrir la puerta a mí también.
¿Lo entiendes?
Si tú no tenías la puerta abierta, ¿cómo llegaste al pasillo?
¿Por qué no me dejas ayudarte?
¿Cuál es tu problema?
Mi problema es que estoy intentando resolver tus problemas.
¡Tengo cientos!
Pues afróntalos uno a uno.
He estado esperando que llegara alguien como tú desde la pubertad.
¿Quieres hablar de ello? Te aseguro que es muy estimulante.
Es estupendo estar afeitándonos uno al lado del otro.
Eh, es hora de que veas el coche que me he comprado.
Bueno,
me gustaría mucho, pero tengo una cita a las nueve y media.
Es muy importante.
Voy a decirle a Zola que ya me han rechazado hoy.
¡Mi propio padre!
Es porque me he comprometido a...
Está bien, hijo. Pasaremos el día juntos.
Solos, tú y yo, buscando un piso. Un hogar para nosotros.
Tu madre y yo vamos a vivir aquí
y esa es una forma de sentar la cabeza, ¿no te parece?
- Te esperaré fuera. - Yo te invito al afeitado.
Ya lo había dejado en tu cuenta.
Mientras esperas, ve a tomarte un buen desayuno. Ponlo en mi cuenta.
- ¿Zola también? - Zola también.
- Ya lo hemos hecho. - Bien.
- ¿Tiene teléfono aquí? - Sí, aquí.
Habitación 721, por favor. Srta. Jackson.
No contesta nadie.
Páseme con recepción, por favor.
¿La Srta. Jackson? Sí, estuvo aquí hace unos minutos.
Comunicó al hotel que en Macy's hay rebajas en lencería.
Sí, puedo dejarle un recado.
Sólo dígale que llamó el Sr. Mork, que ha surgido algo y no podré estar ahí.
Gracias.
- Veamos. - Yo paso.
Será mejor que venga con nosotras el próximo verano, Srta. Jackson,
o no podrá divertirse.
Tomamos el tren de las 2:55 de la mañana hacia Las Vegas
y vamos derechas a las mesas.
Sin perder un minuto.
Además nos ahorraríamos el dinero del hotel,
porque tengo una prima viviendo allí y nos quedaríamos en su casa.
Pero usted dijo que se va a la cama a las nueve de la noche
y no tiene televisión.
Mi prima nos dejaría una llave para nosotras,
así podríamos entrar o salir cuando nos apeteciera.
Esta mano es mía.
Evie.
- Perdonen. - No se vaya, Srta. Jackson,
no puede abandonar a mitad de la partida.
Escucha, he alquilado un piso esta misma tarde.
- Sin ningún problema. - No sabía que lo buscaras.
¿No te lo dije?
Bueno, recuerdo que hablamos mucho anoche,
- pero esta mañana hemos hablado poco. - Voy a coger el tren de la tarde.
Eres valiente alquilando un piso así.
- ¿Por qué? - Tu mujer debería verlo antes.
- Puede que no le guste. - A mí me gusta.
Pero ella es la que va a pasar más tiempo dentro, cuidándolo.
Ya estamos otra vez bromeando sobre mi mujer.
No bromeaba.
Los hombres no sabéis lo que queremos.
Entiendo. ¿Quieres ver mi piso?
¿Cómo voy a saber lo que le gusta a ella?
- Porque tú eres otra mujer, tú... - Gracias.
Tenemos una reunión a la una, compañera.
Debemos irnos, Srta. Jackson.
- Evie, ¿cuál es tu dirección? - ¿Me vas a escribir?
Por supuesto que sí.
Escríbeme a correos de Avalon, Ohio.
Deja la reunión.
Ya he faltado hoy a una y es suficiente por haberte esperado.
¿Pero no te dieron el recado? Surgió un imprevisto y tuve que irme.
¿Hay algún recado para la 721?
"EI Sr. Mork dice que le resultará imposible venir".
No acostumbro a recibir notas de otras personas.
Por eso ni siquiera pregunté.
La guardaré para enseñarla en casa.
- Primero intenté llamarte. - Estaba en el bar.
¿A las ocho y media de la mañana?
Fui a buscar una varita de cóctel, ¿recuerdas?
Van a cerramos la puerta, Srta. Jackson.
¿A qué hora crees que acabarás?
Oh, te habrás ido antes, así que...
- Despidámonos. - Pero...
Siempre pensaré en ti, Harry, siempre que vea un sello de Altuna.
Te esperaré.
Me iré en el tren de la mañana.
Lo del piso era broma, estoy segura de que el que has escogido estará bien.
Es que me apetece quedarme.
- ¿Lo dices en serio? - Sí. Me gustaría quedarme.
¡Srta. Jackson!
¿Te veré luego entonces?
De acuerdo.
Oiga, acabo de pagar, ¿puede darme la habitación una noche más?
Lo siento, Sr. Mork, ya está ocupada.
- Si hace 5 minutos que... - Es por las convenciones.
Quizás pueda haber algo más tarde.
¿Puede al menos guardarme el equipaje?
- En el puesto de prensa. - ¿En el puesto de...?
¿No hay otro sitio?
La Srta. Loveland le entenderá.
Gracias.
Una vez que haya jurado el cargo,
el empleado de correos se considera un estamento.
Me alegra mucho que sea así.
A veces crees que te pasas la vida haciendo algo que no merece la pena.
Evie, aquí estoy.
¿Lista para irnos?
Perdónenme, señoras.
No se olvide que celebramos la entrega de premios a las 7:30.
Las veré allí. Guárdeme un sitio.
- No creí que estuvieras aquí. - Teníamos una cita, ¿verdad?
Pensé que cambiarías de idea.
- ¿Puedo...? - Esta manera de hablar,
me desilusionas.
¿Puedo dejar mi maleta en tu habitación?
- Pues claro. - Gracias.
- Baja. - Chester lo hará por ti.
¿Puede pedirle a alguien que deje este equipaje en la habitación
- de la Srta. Jackson? 721, gracias. - De nada.
- ¿Qué va a pensar Chester? - ¿Por qué? Que piense Io que quiera.
No quiero que me digas qué casa es.
En Avalon siempre sé dónde estoy y es agradable no saberlo, para variar.
Esa.
A la primera.
Con un bonito restaurante justo al lado. Puede ser muy conveniente.
Ven, entremos.
Harry:
¿recuerdas cuando eras pequeño y sabías que te harían un maravilloso regalo?
Cada vez que pensabas en ese momento querías posponerlo para darte tiempo
a disfrutarlo lo más posible.
¿Cómo lo sabes?
- ¿Podemos entrar ahí un momento? - Claro que sí. Tengo frío.
¿No entras?
Evie, al menos deja que un hombre te abra la puerta.
Gracias.
- Dos... - Dos, por favor.
Oh, pide tú.
¿Podríamos sentarnos un rato y tomarnos una copa de vino?
Por favor, síganme.
Hay un jardín ahí detrás, ¿nos podemos sentar ahí?
Oh, lo siento. Pregúntale al camarero si podemos sentarnos ahí.
¿En esta época del año?
Olvidé que has dicho que tienes frío.
Quiere estar en el jardín.
Ya que la señora ha insistido en sentarse aquí,
quizás les apetezca algo caliente. Tal vez un expreso.
- No quiere... - ¿Qué ibas a decir?
- Oh, lo que tú digas. - Déjame adivinar lo que ibas a decir.
Está bien.
Por favor.
No puedes brindar con un expreso. Dos copas de vino tinto.
Me adivinas el pensamiento.
- ¿Cuál es Ia casa? - Esa de ahí.
- ¿Qué piso? - El último.
Oh, le dará el sol.
- ¿Has ido a la peluquería hoy? - No.
Tu peinado me gusta más de esa manera.
A mí me gusta el tuyo.
¿Están seguros de que no hace frío?
- No, de hecho tengo calor. - Qué curioso, yo también.
¿Podría hacerme una foto antes de irse?
- Yo te la haré. Dame. - No... quisiera que la hiciera él.
Está bien.
Ya está lista. Sólo pulse este botón.
Cuando quieras.
¿Pueden estarse quietos?
- Muchísimas gracias. - Gracias.
- Bueno. - ¿Por qué quieres brindar?
- Por el piso. - Oh, sí.
Mira allí, en aquella ventana, justo debajo de tu casa.
Qué agradable es el sonido del clarinete, ¿verdad?
¿Has visto cuando hemos entrado, Harry?
Encontramos mesa en seguida.
¿A que la vida resulta más fácil siendo dos?
- ¿Son muchos escalones? - No. Las escaleras no me molestan.
He tomado posesión esta misma tarde.
Y he pagado un mes de alquiler y todo.
Este es el vestíbulo.
En Nueva York lo llaman recibidor. Un poco pequeño.
Personalmente prefiero los vestíbulos pequeños.
El salón.
Las estancias cuadradas se decoran más fácil.
Yo pondría el tresillo casi contra la pared.
La cocina está allí. Ven.
Oh, tiene una ventana.
No hay muchas ventanas en las cocinas de la ciudad.
Yo pondría unas cortinas ahí.
Bueno,
si fuese mío.
No te lo oculto, Harry, yo podría ser muy feliz en este piso.
Veamos las otras habitaciones.
Oh, la habitación de invitados.
Harry, me gusta mucho que pienses en las visitas.
Fíjate en la pared.
Los que han estado aquí antes no han sentido mucho respeto
hacia la propiedad ajena.
Habrá sido un niño.
Lo pintarán de nuevo, ¿verdad? Quizás lo hagan antes de irse.
No, esta es la habitación de Pat. Es mi hijo.
La de invitados está al fondo.
Y espero tenerla siempre llena de parientes.
¿Tu hijo?
Él me ayudó a encontrarla. Le ha gustado mucho.
Y en esta habitación pintó su nombre en la pared.
Los muchachos son así.
Me niego a creer que tengas un hijo, Harry.
A lo mejor llegas a conocerlo.
- ¿Está aquí, en la ciudad? - Ha vuelto al colegio esta tarde,
en Massachussets.
- Nunca me has hablado de un hijo. - Sí, mira. Aquí está.
- ¿Qué te parece? - Vaya...
- Está muy crecido. - Es incluso mayor ahora.
- ¿Esta es tu mujer? - Esta es Phyllis.
Nunca habías dicho su nombre antes. Pensé que no tenía ninguno.
Mira nuestra habitación.
Evie.
¿Te parece bien?
¿Dormís en cama grande o separados?
Grande.
- Es mejor para dormir. - ¿Por qué lo dices?
Se puede decorar mejor.
Nuestro restaurante.
Nuestras copas siguen en nuestra mesa.
¿Sabes lo que creo? A ella no le va a gustar eso.
Un restaurante justo bajo la ventana, y menos si intenta dormir.
La luz y el ruido se te meterán dentro.
Cerraré las contraventanas.
Oirá ruido de platos y de gente charlando.
Oye, a tu mujer no le va a gustar en las noches de verano.
- Ni el olor a cocina. - No tienes de qué preocuparte.
Los insectos van a subir desde el restaurante.
Suben por todo el edificio y no te puedes deshacer de ellos.
Cucarachas, hormigas... se cuelan.
Y si no me crees, cualquiera te lo puede decir.
¡Cualquiera!
¿Quién quiere un clarinete al oído toda la noche?
Está bien, me he equivocado.
Sí...
te has equivocado, Harry.
- Torpe y estúpido. - Te llevaré de nuevo al hotel.
¡No, no me lleves a ninguna parte!
Después de todo, es mi piso.
Lo sé, lo sé... es tuyo... y de ella.
Siento haber dicho todo eso.
Está bien.
- ¡Sabes lo que siento! - Vamos, olvídalo.
Además, tienes razón.
A pesar de lo dicho, es un piso precioso...
y lo has escogido tú solo.
¿Qué te ha pasado? ¿Por qué te has enfadado tanto?
No me obligues a decírtelo.
Vamos, Evie, ¿qué te ha hecho explotar de esa manera?
Porque todo...
- ha resultado ser verdad. - ¿El qué?
Lo de tu mujer, Altuna...
Pensé que era mentira, no te creí. Pensé...
Pensé que te lo habías inventado.
Supuse...
que me traerías aquí, me enseñarías la casa,
y me dirías
"Es toda tuya, Evie, si la quieres".
Y yo lo tomaría a broma y diría: "¿Y de tu mujer, qué?"
Y me dirías que te lo habías inventado para protegerme,
que la habías escogido pensando en mí. Y reiríamos los dos al final.
¿Por qué no paras de darle vueltas a tu anillo?
Para recordármelo.
Tengo que volver.
¿Qué estás esperando?
Me costará aprender, Harry, no pasar por una puerta
cuando llego la primera. No lo hagas más difícil.
Srta. Jackson, hemos esperado por usted.
- Cenamos en un japonés y... - Nosotras hemos cenado pollo.
¿Sientes habértelo perdido?
He olvidado todos los banquetes a los que fui.
Sólo recuerdo los que me he perdido.
- ¿Tiene ya habitación? - Lo siento, Sr. Mork.
Me dijo que podría quedarse alguna libre.
¿Ha mirado en otros hoteles?
Contaba con usted.
Encontraremos algo para ti, Harry.
Es estupendo salir a estas horas para buscar habitación.
Llama por teléfono a otros hoteles.
¿Por qué no subes a mi habitación y usas mi teléfono?
- Recuerda que allí están tus maletas. - No quiero molestarte, Evie.
Me acabas de ofrecer la noche más agradable que he pasado nunca.
¿Cómo me iba a molestar?
De acuerdo.
- Hola, Chester. - Hola.
Ya sé, la séptima primero y luego tercera.
No, sólo la séptima.
Sólo voy a recoger mis maletas a la habitación de la Srta. Jackson.
EI Sr. Mork necesita usar mi teléfono.
Séptima.
Aquí está el teléfono.
¿Tienes una guía?
- No la hubiera reconocido. - Le he comprado esas tapas.
No sé por dónde empezar.
¿Por qué no llamas al hotel de ahí en frente, el Metropolitan?
Sí, voy a ver.
Con el hotel Metropolitan, por favor.
Recuérdame que te pague la llamada.
¿Metropolitan? ¿Tiene una habitación individual?
Oh, sólo una suite. Bien, iré en seguida.
- Sí, Harry Mork. Gracias. - ¿Ves? Has tenido suerte.
Supongo que debo irme.
Me quedaré aquí para verte cruzar la calle.
Adiós, Evie.
He olvidado mi maleta.
No sé dónde la habrán puesto.
Espero que la hayan dejado aquí.
No la veo por ningún sitio.
- Aquí está. - ¿Dónde?
Oh, gracias.
Ya la tengo.
- Bueno, me voy otra vez. - Sí, es muy tarde.
Evie, ibas a enseñarme el río, ¿recuerdas?
Oh, es verdad, te lo dije.
- Mira, ¿lo ves? - No, ¿dónde?
Esa manchita plateada que asoma entre esos dos edificios.
- ¿Aquello es el río? - A mí me gusta.
Ah, y ahí está el hotel Metropolitan.
Quizás nos veamos por las ventanas y nos saludemos.
¿Cuántas ventanas hay desde la esquina?
Con que busques una ventana con una planta.
Bueno, tendré que ir. No vayan a darle mi suite a otra persona.
No me puedo inventar ninguna otra razón para no irme.
Cómo quisiera que no me pasara a mí,
ser una de esas mujeres que aceptan lo que tienen y lo aman porque sí.
Entonces yo no desearía tanto quedarme.
- Es una planta muy bonita. - A mí me gusta.
¿Qué harás con ella cuando te vayas?
Me la llevaré y la pondré en la ventana de mi oficina.
¿No sería más sencillo comprarse otra allí?
Así sería una simple planta que he comprado.
Cuando la mirara no significaría nada.
- ¿Qué significa esta? - La he comprado contigo.
Es curioso, no sé cuánto tiempo hace que no oigo el tic tac de un reloj.
Es una habitación agradable, ¿no crees?
Como sería la tuya, ¿no?
La mía no tenía esas cintas en las cortinas.
Ni cuadros en las paredes.
La luz aquí es más suave.
Corté redondeles de cartulina y los puse sobre las lámparas.
Suaviza la luz como lámparas regulables.
Yo... podría ser muy feliz en una habitación así.
Y me gusta la silla de la ventana.
Siempre procuro que no parezca una habitación de hotel.
Perdona.
¿Diga?
Soy la Srta. Jackson, ¿quién es?
Oh, sí. Es para ti.
- ¿Quién es? - Sólo ha dicho "¿Está Harry Mork ahí?
¿Diga?
¡Oh, Phyllis! ¡Vaya!
¿Cómo me has encontrado? Digo... ¿dónde estás?
Oh, bueno, bajo en seguida.
- Está abajo. - ¿Por qué te habrá llamado aquí?
El ascensorista le habrá dicho que...
- Será mejor que baje. - Sí.
He olvidado la maleta.
Adiós, Evie.
Por favor, no lo prolongues tanto.
Allí, Sr. Mork, junto al puesto de periódicos.
¡Harry, querido! ¡Por fin te encontré!
¿Sabes que el hotel está completamente lleno de convenciones?
Pero esta agradable joven me hablaba del hotel Metropolitan.
Está justo en frente. Ella misma ha estado allí.
- ¿No es verdad? - Muchas veces.
Dice que siempre lo ha disfrutado.
Sí, yo también me he alojado en el hotel Metropolitan.
De hecho he reservado una suite para nosotros.
Harry, ¿por qué no la has reservado aquí? El conserje me dijo que...
La dejé pensando en que me iría en el tren de las seis.
Surgió un imprevisto y tuve que cambiar de planes.
No te imaginas lo amable que es esa joven con los forasteros.
Me llamo Harry Mork. Tengo una suite reservada.
Buenas noches, Sr. Mork. ¿Quiere firmar?
- ¿Ha viajado en tren? - Yo sí.
Y será un placer descansar de las vibraciones.
Suite 68 para el Sr. Mork.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Esta estará bien para mí. Estas dos son las mías.
Pon las otras en aquella habitación.
Es maravilloso tener a alguien que te lo haga todo.
- ¿Sorprendido de verme, Harry? - Sí, sí.
Bien. Mi prima Florence, su marido George y la tía Virginia
iban a venir a Altuna de visita.
Y Florence me dijo que vendría a casa porque nunca me había visitado antes.
Así que Phyllis, a trabajar.
La única excusa que se me ocurrió decir es que tú me estarías esperando aquí.
Y luego pensé qué maravillosa idea quedarse en un hotel,
a cuerpo de rey.
Siempre que se celebre alguna reunión familiar, Phyllis trabaja.
- Pues esta vez Phyllis descansa. - Gracias, señor. Buenas noches.
Harry, no puedo esperar a vivir en Nueva York.
Ya he alquilado un piso para nosotros, Phyllis.
- ¿Un piso? - Sí,
Patrick me ayudó a escogerlo.
Y a la Srta. Jackson le ha gustado mucho.
No me has preguntado por la Srta. Jackson.
¿Está Patrick en la ciudad?
Ha vuelto al colegio.
Phyllis, tienes que hacerte a la idea de que Patrick ya no tiene 13 años.
- Tiene 18. - Sé muy bien cuántos tiene.
Sólo desearía que él lo supiera.
Cada semana recibo cartas del colegio llenas de problemas.
Tiene cientos de ellos.
Me llama por teléfono para quejarse como un niño pequeño.
Harry, ya cuento contigo para ponerlo derecho.
Yo prefiero no saber nada.
¿Qué estás mirando?
Nada en realidad, una ventana de en frente con una planta.
A mí me encantaría que estuviéramos en ese hotel.
Me enloquece el cristal esmaltado.
Esto se parece a Altuna.
¿No me vas a preguntar qué hacía en la habitación de la Srta. Jackson?
Está bien, ya que quieres que te pregunte,
¿qué hacías en la habitación de la Srta. Jackson, sea quien sea?
Fui a recoger mi maleta.
Sabía que tenía que haber una buena razón.
¿No te interesa saber cómo llegó allí?
Está bien, ¿cómo llegó allí?
- La dejé allí antes. - ¿Esperas que te pregunte algo más?
A la mayoría de las mujeres se les ocurriría muchas preguntas.
Harry, tú eres un hombre.
Has vivido mucho en tu pasado
y supongo que vivirás mucho en el futuro.
Lo único que te pido que hagas es que no me lo cuentes.
Porque si me llego a enterar, tendría que decidir algo.
Y Phyllis ya ha terminado de pensar por todos.
Creo que mi actitud es de lo más generosa.
No muchas mujeres la adoptarían.
Buenas noches. Te veré por la mañana.
¿Por qué me has dado esta foto de Patrick de pequeño?
Porque es la mejor fotografía que han podido sacarme nunca.
Buenas noches, Sr. Cruikshank.
La he buscado esta noche durante la cena, pero al parecer no asistió.
Mañana visitaremos las estafetas modelo.
Se encargará de los autobuses, así que esté...
No voy a encargarme de ningún autobús.
Aquí tiene los nombres.
¿Habla en serio?
Tomaré el tren de las 10:30 para volver a casa.
¿Va a perderse Ia convención?
El autobús tendrá que encargarse solo.
¿Sabes que hay edificios con ascensor?
Verás como el piso te compensará de ese inconveniente.
¡Está la puerta abierta!
Este es el vestíbulo.
No se necesita un vestíbulo muy grande.
Y éste es el salón.
Es complicado decorar las habitaciones cuadradas.
El tresillo lo puedes poner contra esa pared, ¿no?
Y una silla junto a la ventana. Y una planta en el alfeizar.
¿Qué es eso?
- Un recipiente de yogur. - ¿Ha venido alguien aquí?
A mí me gustan más los edificios con portero,
con vestíbulo, con ascensorista, y con centralita,
que lo único que tengas que hacer sea coger el teléfono.
Allí está la cocina. Está aquí.
¿Ves?
¿No me digas que no es más cómoda la vida en un hotel?
Levantas el teléfono y pides que te traigan el desayuno.
Mira, nuestro dormitorio.
Hay un cuarto de baño aquí.
- Cuarto de invitados... - ¿De invitados?
Harry, si ponemos esa habitación la mitad de Altuna dormirá en ella.
Nuestro dormitorio.
Aquí no hay manera de meter dos camas.
Bueno, creí que pondríamos una de matrimonio.
¿Qué hay allí abajo?
Un restaurante.
Ya sé que entrará demasiada luz,
y el ruido de los platos y los insectos subirán desde el restaurante.
Y no lo sabes aún, pero hay un clarinetista abajo.
Estoy preguntándome si enviarán comidas.
Sería una ventaja encargarla por teléfono.
¿No te gusta el piso?
Harry, querido...
no tienes que cambiar tu forma de vida por mí.
Has vivido en hoteles toda tu vida. Continuemos así.
Tampoco tú tienes que cambiar tu forma de vida por mí.
He vivido en casas y pisos durante toda mi vida.
Si hubiera querido algo más que eso, me hubiera podido casar diez veces
en Altuna.
Pero se acabó, de ahora en adelante, sólo pienso levantar el teléfono.
¡Phyllis ahora volará alto!
- Buenos días a todos. - ¡Pat!
- ¿De dónde sales tú? - De mi habitación. Está ahí.
¿Y cómo has entrado?
Mi amiga Zola abrió la puerta. Ella no cree en las cerraduras.
Mira mi habitación, Phyllis.
- ¿Por qué no estás en el colegio? - Me echaron por dejarme barba.
Va contra las normas de los jardines de infancia.
Pero tú no tieres barba, eres aún pequeño para tener barba.
Me la he afeitado, mamá.
¿Entonces por qué te han expulsado?
Tienes que hacer algo al respecto, Harry.
Tienes que hacer algo al respecto, papá.
- Hay una chica en el baño. - Es mi amiga Zola.
Zola, esta es mi madre.
Es una chica de buenos principios.
Y ha dejado todos sus principios por mí.
Zola me ha dado todo aquello en lo que ha creído.
Zola quiere que me case con ella.
Supongo que os mantendréis de chupa-chups y viviréis en un árbol.
No, a Zola le basta con mi habitación.
Harry y yo vamos a vivir en un hotel.
Un momento. Esperad sólo un momento.
Si nosotros vivimos en algún lugar, te aseguro que será justo aquí.
Con una cocina, y una habitación para todo el mundo,
incluso para invitados.
Así las visitas no tendrán que alojarse en ningún maldito hotel.
Patrick, cuando estabas creciendo siempre tuve que apoyarme en alguien.
Esperaba que te hicieras un hombre para poder apoyarme en ti.
Esa era la imagen que tenía en la cabeza, un hijo en el que apoyarme.
Pero si me apoyara en ti, los dos nos caeríamos.
Por eso decidí apoyarme en ti, Harry.
Pero veo que no habría diferencia si me quedara en Altuna cocinando
para la prima Florence, su marido George y la tía Virginia.
Papá... has espachurrado el tomate.
¿Dónde está mamá?
Es el desastre más grande que he visto en un carrito de pasillo de hotel.
¡Phyllis!
¡Patrick! ¿Me oyes?
¡Te está hablando papá! No, maldita sea, no soy tu padre.
Me refiero que aunque me llames papá no lo soy en verdad.
Y tú, Phyllis, decir que soy tu marido, tampoco lo convierte en realidad.
Y yo no puedo decir que sois mi familia.
Esto no funcionará si seguimos así. Tenéis que abrir vuestras puertas,
salir, venir hacia mí, y con valor, enfrentaros conmigo.
Tenemos que hablar, discutir, meternos en los asuntos de los demás,
para que se nos olviden los nuestros.
Escucha, Patrick, tú no quieres un padre para nada.
Tú quieres una madre.
Phyllis, tú no quieres un marido.
Tú quieres un hijo.
Con mucho cariño, de Bimbo Jones.
Jerry, ¿puedes pedirme un taxi para la estación? No tardaré.
- Mi llave. - Gracias.
- Y despídame del Sr. Winstoke. - Lo haré.
Y un regalo para el cumpleaños de su hija.
Gracias, Srta. Jackson.
- Adiós, Srta. Jackson. - Adiós, Maurice.
- Adiós, Fred. - Adiós.
- Adiós, Eileen. - Adiós, Srta. Jackson.
Dígale a la Srta. Loveland que espero le vayan bien los zapatos ortopédicos.
Se lo diré.
- ¡Adiós, Minerva! - Adiós, Srta. Jackson.
¿Va a entrar usted ahí?
¿Puede decirle a Bennie, el limpiabotas, que la Srta. Jackson le dice adiós?
Jackson.
- Adiós, Arthur. Adiós, Shorty. - Que tenga buen viaje.
Adiós, Martin.
- Adiós, Chester. - Adiós, espero que tenga buen viaje.
- Gracias, Jerry. - A usted, Srta. Jackson.
Qué amable es Vernon. Dile que se lo agradezco.
- ¡Srta. Evie Jackson! - Adiós.
Vernon, la Srta. Jackson te da las gracias.
Esta vez es de verdad, hay un tipo esperando al teléfono.
Atención, por favor, aviso para la Srta. Evie Jackson.
Acuda urgentemente al mostrador de información.
Aviso para la Srta. Evie Jackson. Acuda urgentemente a información.
Soy Evie Jackson, tenía que venir aquí.
Alguien llamado Harry dice que se quede donde está.
¿Justo aquí?
Y que no se mueva en absoluto.
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