All language subtitles for Time Lock (G. Thomas, 1957)

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Original subtitles

LOS PERSONAJES Y ACONTECIMIENTOS SON FICTICIOS.

CUALQUIER PARECIDO ES COINCIDENCIA.

TORONTO - VIERNES 12 DE JULIO - 17:55

BANCO CROWN CANADA

J. COLIN WALKER - CONTABLE

Buenas tardes, Sr. Merritt.

Igualmente. Buenas tardes.

- Hola, cariño. - ¿Es pronto?

No pasa nada. Pasad.

- Estamos cerrando. - Hola, papá.

Hola, Steven.

¿Has celebrado tu cumple?

Sí. Mira qué me ha comprado tía Hilda.

Oh.

A ver. Qué bien, ¿eh?

Siéntate y relájate, cielo.

Esperadme un momento, voy a guardar el dinero.

Buenas tardes, Lucille.

Buenas tardes, Sr. Foster. ¿Cómo está?

Me alegro de que se haya acabado la semana. Ha sido ajetreada.

Sí, eso me decía Colin.

Quería que llegara el fin de semana. Vamos a la casa de campo de mi padre.

Han elegido un fin de semana precioso para ir.

- ¿Cómo está, joven? - Bien, gracias.

¿Para qué es esa linterna?

Es un regalo de cumpleaños.

Ah, ¿sí?

Pues, felicidades. Que cumplas muchos más.

Ay, me encantaría tener unos años menos.

¿A quién no?

CUENTA CORRIENTE

- ¿Está bien? - Vamos.

Hay más que de costumbre.

- ¿Los registros están en la cámara? - Sí.

Eso es todo.

- Cerramos hasta el lunes por la mañana. - Bien.

CUENTA CORRIENTE

¿Sr. Foster, puede comprobar la cerradura?

Con su permiso.

- Sesenta y tres horas, ¿verdad? - Eso es.

A ver. Son las seis en punto.

Son 24, 48, 60,

y tres son 63.

Serán las nueve el lunes por la mañana.

- Así es. - Vale, cerremos.

Ha pasado algo.

Parece que el verde intentó girar a la izquierda.

Mira, nadie se ha hecho daño. Están saliendo.

Deberían poner un semáforo en esa curva.

- ¿No crees? - Mmm.

Le ha hecho un desastre al hombre.

- Sí. - Le ha arruinado el fin de semana.

Bueno. Venga. Vamos.

Vale.

Espera.

Está bien.

¡No!

El… El niño. Está en la cámara acorazonada.

¿Qué? ¿Cómo puede ser eso?

Estaba jugando con su linterna desde fuera.

Y he oído que se cerraba la puerta.

Rápido, desactívela.

Quizá no se ha puesto en marcha.

No.

Cuatro, cincuenta, cuatro, dos, tres.

- ¿Los suyos? - Me… Me falta un número. No…

- No puedo, eh… - Dame sus números, rápido.

- Setenta y siete. - Setenta y siete. Uno, dos, tres, cuatro,

- Uno. - Veintidós.

Veinte, tres, dos, cuatro.

Venga, venga.

- Sesenta y dos. - Sesenta y dos. Dos, tres.

Doce.

- Abra la puerta. - No se mueve.

No se… La cerradura de tiempo, señor.

No había mucha esperanza.

¿No puede hacer nada?

- Era poco probable. - ¿Qué hacemos?

¿Por qué no puede abrir?

Tiene la cerradura activada.

La configuré yo mismo.

Está configurada para 63 horas.

La puerta no se abrirá hasta el lunes por la mañana.

Pero… Pero, debe haber alguna forma de abrirla.

No. Por eso los bancos tienen cerraduras de tiempo.

Colin, Lucille, contrólense.

Si está dentro, es grave, pero lo sacaremos como sea.

Quiero asegurarme de que está dentro.

- Srta. Webb. - Sí, Sr. Foster.

¿Vio entrar al niño en la cámara?

Cuando me acerqué a la ventana, se acercaba a la cámara.

Cuando me giré, estaban cerrando.

Vale. Primero, debemos asegurarnos de que no está en otro sitio.

Las dos puertas del banco están cerradas, no puede estar fuera.

Srta. Webb, mire en las salas del sótano.

Lucille, Colin, busquen aquí.

Miren bajo los mostradores y en los archivadores.

Hay pocos lugares donde buscar.

Mientras, llamo a la sede central.

¡Steven!

Steven, ¿estás ahí abajo? ¿Steven?

¿Stevie?

Stevie, ¿dónde estás?

- ¿Diga? - Buenas. ¿Es el banco Crown Canada?

Póngame con alguien del departamento de los locales.

Se han ido todos. Soy el portero.

Deberá llamar el lunes.

Espere un momento.

- ¿Qué? - Está en la cámara.

- ¿Estás seguro? - Sí.

Las puertas están cerradas

y solo hay dos cuartos en el sótano y no está.

Lo has visto, hemos buscado por todas partes.

Se va a asustar. Por favor, haga algo rápido.

- ¿Podemos hablarle? - No nos va a oír.

¿Y el aire? Colin, se va a asfixiar.

Un momento. Que no cunda el pánico.

Si queremos ayudar al niño, debemos pensar con calma.

Déjenme terminar esta llamada. ¿Sigue ahí?

Sí. ¿Qué quiere?

Escúcheme bien. Es muy importante.

Soy el Sr. Foster, encargado de la sucursal de South York.

Es urgente, necesito hablar con el Sr. Dawson

de los locales ahora mismo.

¿Tiene su número para una emergencia?

Un momento.

Necesitamos ayuda. Mejor llamemos a la policía.

- Voy a llamar. - Voy a utilizar la alarma. Es más rápido.

Sí, dígame.

Hay muchos números aquí.

¿Cómo se llama… la persona a la que busca?

Dawson.

Sí, está aquí. ¿Hudson?

Nueve, cuatro, uno, cero, nueve.

Vale. ¿Quién más hay?

Llamada a todas las unidades en South York.

Llamada a todas las unidades en South York.

Vayan al banco Crown Canada. Investiguen una llamada de alarma.

¿Quién es? ¿Cómo se llama?

El Sr. Zeeder, el director general adjunto.

Deme su número también.

Ambed. No, eh, Amherst.

Amherst.

Uno, cero, ocho, uno, nueve.

BANCO CROWN CANADA

Guarde eso. No los van a necesitar. Sígame.

¿Cuál es el problema?

Srta. Webb, Coja esto.

Estoy llamando al número del Sr. Dawson. En cuanto conteste, llámeme.

Hay un niño encerrado en la cámara.

¿Cómo ocurrió?

No tenemos tiempo. ¿Y el inspector?

Debería estar justo detrás. Debe ser él.

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

Hay un niño en la caja fuerte. No pueden sacarlo.

Sr. Foster.

- ¿Sí? - No responden al teléfono.

- Siga insistiendo. - Sí, señor.

Por favor, hagan algo rápido, no se queden aquí sin hacer nada.

Ne te preocupes, lo sacaremos.

¿Son los padres?

Vale. Nos ayudarán si se tranquilizan.

Siéntese ahí. Ocúpese de ellos. Vale, enséñenmelo.

Estábamos empezando a cerrar la puerta cuando nos distrajimos

y el niño se coló.

Cerramos sin saberlo.

- ¿Seguro que está dentro? - Sí.

Hemos buscado por todo el banco.

¿Qué le impide abrir la puerta?

Antes de cerrarla,

configuramos la cerradura de tiempo para el lunes a las nueve.

¿Qué hacen esos dos?

Son las combinaciones.

Tengo una de las combinaciones y mi contable,

el padre, tiene la otra.

Pero están desactivadas. La cerradura nos impide abrir.

La Sra. Zeeder está al teléfono.

El Sr. Zeeder no ha llegado, pero debe estar al caer.

Dígale que me llame en cuanto llegue.

Dile que es cuestión de vida o muerte,

- para no perder tiempo. - Sí, Sr. Foster.

¿Quién es el Sr. Zeeder?

El director general adjunto.

¿No hay expertos que sepan abrirla?

- Estoy intentando localizar a uno. - ¿Se abre desde dentro?

Los empleados pueden abrir la cerradura

y quitar el seguro, pero el niño no.

Y la cerradura está muy alta.

Aparte de eso, es imposible hablarle.

¿Es un niño inteligente?

Sí, diría que es muy inteligente.

Si conseguimos hablar con él,

¿hay algo donde pueda subirse para alcanzar la cerradura?

- Podría utilizar unos libros. - ¿Hay luz?

No, hay una alargadera que sacamos cuando cerramos la cámara.

Están hechas así

para que no haya puntos débiles si entra el cable.

Pero el niño tiene una linterna.

Estaba jugando con ella.

¿No hay forma de hablarle

y decirle cómo abrir?

Es imposible.

La puerta mide ocho centímetros, es hermética

y las paredes son de hormigón armado de 35 cm.

Dentro es como una tumba.

- Lo intentaré. ¿Cómo se llama el niño? - Steven.

¡Steven! ¡Steven! ¿Me oyes?

¡Hola, Steven! ¿Me oyes?

Papá. Papá, por favor, déjame salir. Por favor.

Papá.

Ni un ruido.

Papá, abre la puerta. Me portaré bien, te lo prometo.

Si tuviéramos un megáfono a todo volumen,

- ¿cree que nos oiría? - No sé, pero hay que intentarlo.

- ¿Podemos encontrar el aparato? - Sí.

- Browning. - Sí.

Sal y enciende la radio.

Quiero la camioneta con el gran amplificador.

- Que se den prisa. - Entendido.

Sr. Foster, el Sr. Zeeder está al teléfono.

Ah, gracias.

- Dígame. - ¿Es usted, Foster? ¿Qué ha pasado?

Tenemos un problema, señor.

Hay un niño encerrado en la cámara, el hijo del contable,

y la cerradura está activada.

Dios mío. ¿Cómo pudo entrar?

Soy responsable, señor. La asumiré en su debido momento,

pero ahora me preocupa más sacar al niño.

Es el mejor experto en cámaras del país.

Lo he llamado, pero no contesta.

Siga insistiendo.

Vive a un kilómetro de mi casa. Voy para allá.

A lo mejor los vecinos saben dónde está.

Después o bien voy al banco o le llamo.

- Sí, señor. - ¿Está la policía allí?

¿Qué hacen?

Están preparando un sistema de megafonía para ver si podemos hablarle...

...y explicarle cómo quitar la cerradura.

Vale la pena intentarlo.

Siga llamando a Dawson.

Está bien, señor.

- Srta. Webb. - Sí, Sr. Foster.

Quédate aquí y sigue llamando a Dawson.

Comprueba en la guía

que es el número correcto.

Pongan eso por aquí.

Quiero hablar cerca de la caja fuerte,

pongamos el volumen al máximo.

Aquí tiene, inspector.

Estamos listos. ¿Quién sabe lo que hay que decirle al niño?

Déjeme hablarle, inspector.

Puede reconocer mi voz.

Sé cómo funciona la cerradura.

Vale, adelante.

Steven, ¿me oyes?

Steven, ¿me oyes?

¿Me oyes, Steven?

¿Me oyes, Steven?

- Sí, papá. - Soy papá.

Vamos a sacarte de ahí,

- pero debes ayudarnos. - Sí, papá.

Escúchame bien, Steven.

Apunta la puerta con tu linterna.

Vas a ver que hay una pequeña caja arriba.

Escúchame bien, Steven.

Debes alcanzar esa caja y abrirla.

Puedes hacer lo que te dice papá, ¿verdad?

- Sí, papá. - Ya eres grande.

Has cumplido seis años.

Te voy a decir cómo abrir la caja

y qué hacer.

Pero primero, mira detrás de ti.

Verás que hay unos grandes libros.

Lleva esos grandes libros,

uno por uno,

hasta la puerta para que puedas subirte.

Tómate tu tiempo, Steven.

No hay prisa.

Lleva esos libros hasta la puerta,

uno por uno.

Puede que no funcione,

no podemos perder tiempo y quedarnos mirando.

¿Sabe algo del experto?

No, no contesta,

pero el director general adjunto está intentando localizarlo.

Pronto sabremos algo.

Eso espero. Voy a prepararme para entrar.

¿Qué? ¿Por la puerta? Nunca.

¿Cómo si no? ¿Podemos entrar por la pared?

No, señor.

Las paredes son de hormigón armado de 35 cm,

y en el hormigón hay cuatro capas de barras de acero

que pasan horizontal y verticalmente cada ocho centímetros.

La puerta es la única opción.

- Browning. - Sí.

¿Conoce Leto Boiler?

Está a cinco manzanas de Spring Street.

- Claro. - Vaya ahora mismo.

Tienen turnos de noche. Encuentre al encargado.

Dígale que necesito un equipo con sopletes

rápido. Pídales que manden al mejor.

Debemos pasar por la puerta. Va a ser difícil.

- ¿Vale? Venga. - Entendido.

¿Has encontrado los libros, Steven?

No hay prisa.

Cuando tengas los libros cerca de la puerta, espera

y papá te dirá qué debes hacer.

Soy papá, Steven.

¿Consigues mover esos libros?

Tómate tu tiempo.

Cuando estén todos cerca de la puerta,

apílalos para poder subirte.

Y cuando los hayas apilado,

espera a que papá te diga qué debes hacer.

Debería haber un médico aquí. ¿Hay uno cerca?

Sí, el Dr. Foy, a una manzana de aquí.

Vaya a buscarlo. Cuéntele lo que pasa.

Dígale que quiero saber cuánto aire le queda.

Pregúntele si necesita un especialista, pero tráigalo aquí rápido.

Entendido.

He intentado llamar a Dawson cada dos, tres minutos

y no contesta.

- Vuelve a intentarlo en cuanto termine. - Vale.

Steven,

Creo que ya están todos los libros cerca de la puerta,

papá te dirá qué debes hacer.

Escúchame bien.

Súbete encima de esos libros

y alcanza la caja

en la parte superior de la puerta.

Pon tu mano sobre la caja

y encontrarás una pequeña llave enganchada.

Ahora, Steven,

trata de encontrar esa pequeña llave.

Sí, papá.

Si funciona, el niño estará fuera en dos minutos.

¿Has encontrado la llave, Steven?

Cuando la encuentres,

abre la puertecita de la caja.

Verás la cerradura en la parte inferior de la puertecita.

Ahora, mete la llave en la cerradura, Steven.

Gira la llave, Steven,

hasta que la puerta se abra

- y puedas levantarla. - Sí, papá.

Prepárese. Cuando le avise, tire los cerrojos y gire rápido.

Bien, estoy listo.

Steven,

pon la mano dentro de la pequeña caja

y verás dos ruedecitas.

Entre las ruedecitas,

hay una barra de metal que parece una flecha.

No la empujes todavía.

Cuando yo diga: "Uno, dos, tres, ya",

la empujas.

- ¿Lo has entendido, Steven? - Sí, papá.

Cuando diga vamos, empujas la barra de metal.

¿Estás listo?

Sí, papá.

Uno, dos, tres,

ya. ¡Ahora!

Inténtalo de nuevo, Steven.

Pon la mano dentro de la cajita

y empuja la flecha de metal.

No sirve de nada. No creo que nos haya oído.

Colin.

Papá, me he caído.

Hace mucho calor aquí dentro. Por favor, déjame salir.

El Sr. Jarvis, encargado de Leto.

- ¿Y el equipo? - Están cargando.

Están al llegar.

- ¿Quiere cortar esta puerta? - ¿Puede hacerlo?

Va a ser complicado.

- ¿Qué grosor tiene? - Ocho centímetros.

Encima es acero. ¿Sabe qué hay debajo?

- No. - Seguramente cromo, acero y cobre.

- Va a ser difícil. - ¿Puede hacerlo?

No estoy seguro, pero lo intentaremos.

- ¿Dónde? - Alrededor del minutero.

El Sr. Foster se lo va a enseñar.

Pues justo aquí arriba.

- ¿Cuánto tiempo le va a llevar? - Diría…

por lo menos cuatro o cinco horas si todo va bien.

Pero si hay algún problema,

no lo sé.

Nuestra mejor opción es Dawson.

- Sr. Zeeder, ¿ha encontrado a Dawson? - No, pero sé dónde está.

- ¿Dónde? - Se fue a las cuatro.

Se ha ido a pescar a North Bay.

Está perdiendo el tiempo, Foster.

Dawson es el único que puede abrir eso.

- ¿Cómo se llama? - Peter Dawson.

Damos un aviso por la radio con la descripción del coche.

Cerramos las carreteras y paramos los coches. Lo vamos a traer.

Bien, chicos, vamos.

Esta es la zona de corte.

- ¿Qué tamaño es? - Un seis.

- Bien. Venga. Vamos. - Está bien.

Ya le digo, Max, va a ser muy duro.

No apostaría nada.

He hablado con la policía.

Han avisado a todas las patrullas

y les han pedido que intercepten a Dawson y lo traigan.

Nos llamarán en cuanto sepan algo.

El tiempo es lo que me preocupa.

Aquí está el médico.

Me alegro de verle, doctor.

- ¿Conoce al inspector? - Buenas.

El Sr. Zeeder, director general adjunto.

Vayamos a mi despacho.

Doctor, soy la madre del niño.

- ¿Puede hacer algo? - Haré lo que pueda, se lo prometo.

Lleva ahí tres horas, doctor.

Sí, lo entiendo.

¿Cuánto van a tardar en sacarlo?

No lo sabemos. Por eso le hemos llamado.

Parece que vamos a tardar varias horas

y queremos saber cuánto puede aguantar ahí dentro.

Puedo hacer una estimación, pero necesitamos un especialista.

- ¿Puede encontrar uno? - Sí, he llamado al Sr. Hewitson.

Es anestesista y es su especialidad.

Vendrá en cuanto pueda.

¿Hay algo que pueda necesitar y podamos preparar?

Necesitamos saber cuál es la capacidad cúbica de la cámara.

Eso lo tiene, Foster.

Sí, tengo los planos del edificio aquí.

Bien, lo que debemos averiguar

es el espacio que ocupa

lo que tiene almacenado ahí dentro.

Porque todo eso es menos aire.

¿Supongo que tendrá cajas fuertes?

Sí, y hay dos archivadores

y la caja fuerte donde guardamos el dinero.

Bien. Deme las medidas de la cámara

y averigüe la capacidad del material.

La cámara mide 3,35 por tres metros por 2,30 de altura.

3,33, tres, son diez,

por 2,30…

Son, eh, 23 metros cúbicos.

¿Cuánto espacio ocupa?

Ahora mismo se lo digo.

Doctor, el niño lleva ahí dentro casi tres horas.

Si hay suerte, tardaremos cuatro, cinco horas

en cortar la puerta.

¿Cuáles son las probabilidades de sacarlo vivo?

Son buenas si conseguimos abrir en ese tiempo.

Si tardamos más,

no lo puedo predecir.

¿Cuál era la capacidad?

23 metros cúbicos.

Bueno, metro arriba, metro abajo,

diría que hay 15 metros cúbicos de aire.

Está bien, inspector.

Cuando llegue el Dr. Hewitson, le dará una estimación

de cuánto aire le queda.

Sr. Foster, hay un periodista de la emisora de radio.

Quiere saber si va a hacer una declaración.

No. Dígale que no puedo. Que estamos ocupados.

Un momento, por favor.

Le guste o no, va a ser noticia.

Por el bien del banco,

creo que es mejor que cuenten lo que pasó de verdad.

Creo que debería verlo, Foster.

Y decirle la verdad.

Está bien, Srta. Webb, vamos a salir.

¿Qué opina, doctor?

Si lo sacamos en las próximas horas,

las probabilidades son altas.

¿Cuántas horas? ¿Cuántas más?

El Dr. Hewitson podrá decirlo con precisión.

Debe estar al llegar.

¿Han avanzado algo?

Es muy pronto para saberlo. Estamos cortando el acero.

Lo difícil será cuando lleguemos a otros materiales.

- Sr. Foster. - ¿Sí?

El periodista de la emisora de radio.

Sr. Foster, tengo entendido que este niño,

- se llama Steven Walker, ¿verdad? - Sí.

Tengo entendido que lleva varias horas encerrado,

¿Cómo entró?

Estábamos cerrando…

- Inspector. - ¿Sí?

Tenemos un mensaje de la policía nacional.

Han parado todos los coches en la autopista 400 y en la 11,

pero no aparece Dawson.

Preguntan si sabemos si va a parar

o si va a tomar otro camino.

Puede estar en cualquier sitio.

Puede haber parado para dormir. Dígale que no lo sabemos,

- pero que sigan buscando. - Vale.

- ¿quién es Dawson? - Es nuestro experto en cámaras.

¿Puede abrir esto?

Sabe cuál es la forma más rápida de hacerlo.

Sinceramente, señores, ahora mismo, estamos tanteando.

Una cámara como esta es prácticamente impenetrable.

¿Dawson tiene una radio en su coche?

Seguramente, ¿por qué?

Si la escucha, podemos llegar hasta él.

Haga una petición oficial

y lo mandaremos a las emisoras de la provincia.

Podemos emitirlo rápidamente.

Es una petición oficial.

Llama por teléfono, te daré los detalles luego.

Tenemos un número

que, no ha tenido el reconocimiento que se merece.

A ver qué les parece.

Un momento, amigo.

Antes de empezar, me acaban de entregar un comunicado urgente.

La policía ha pedido a las emisoras

que interrumpan su programa para tratar de localizar al Sr. Peter Dawson,

al que necesitan con urgencia en Toronto.

Piensan que el Sr. Dawson se dirige hacia North Bay

en un coupé deportivo Bel Air azul y blanco de 1954,

matrícula de Ontario 152K6.

Si el Sr. Dawson recibe este mensaje, se le pide que vuelva de inmediato

a Toronto, con las luces encendidas

para que las patrullas puedan identificarlo

y lo escolten.

Nos piden que insistamos

en que es muy urgente.

¿Qué pasa, Bill?

Esta puerta no es solo de acero. Hay otros metales detrás.

Mira el calor que suelta, se encharca.

Sí, es lo que me temía.

- ¿Qué hacemos, Max? - Seguir.

Ve a por un soplete y sigue.

Vale, pero no va a funcionar.

Deberíamos probar otra cosa.

¿Qué pasa? ¿Por qué tardan tanto?

Por el metal en la puerta.

Podemos cortar acero con un soplete y no hay problema,

pero si hay otro metal, es difícil.

Es lo que pasa aquí.

- ¿No pueden seguir? - No tiramos la toalla.

Pero le diré una cosa. Los que hacen estas puertas

impiden que personas como nosotros puedan abrirlas.

Y conocen su oficio.

- Inspector. - ¿Sí?

Lo han localizado. Está llegando.

¿Dónde está?

La policía lo recogió aquí,

a 16 km al sur de Huntsville.

Fue hace diez minutos.

¿Qué noticias hay, inspector?

Nada bueno.

Dawson estaba lejos.

Son 20, 40, 60, 80, 100.

Cien y 20 más de este lado de la ciudad.

Habrá mucho tráfico en esa carretera.

Aunque se den prisa,

llegarán dentro de tres o cuatro horas.

Inspector, acabo de hablar con mi emisora de radio.

Hay un helicóptero listo en el aeropuerto de Island.

Podrían recoger a Dawson

y traerlo hasta aquí.

Pueden aterrizar en la plaza comercial. Ya lo han hecho.

Vale. Dígales que vayan a Orillia

y sigan la autopista 11 hacia el norte.

Que busquen dos coches que van hacia el sur.

- El primero es una patrulla. - Está bien.

Déjeme entrar. Soy doctor. Me han llamado.

Es el Dr. Hewitson. Pase, Claude.

De acuerdo, doctor.

¿El niño sigue encerrado?

Sí. Hemos calculado la capacidad de aire en la cámara.

Necesitamos saber

cuánto tiempo puede vivir el niño con el aire que hay dentro.

¿Podemos llevarle oxígeno?

Si pudiéramos, podríamos abrir.

¿Qué impacto tiene eso en la temperatura dentro?

Puede que lo estemos asando vivo.

Es poco probable, señor.

Hay demasiado metal

para un cambio de temperatura dentro.

Todo el calor viene hacia fuera. Eso es lo que nos da problemas.

Un problema menos.

Veamos sus cálculos, Charles.

FOSTER - ENCARGADO

Siéntense, señores.

Claude, teniendo en cuenta el material almacenado en la cámara,

calculamos que hay 15 metros cúbicos de aire.

Seamos prudentes y digamos que hay 14. ¿Cuántos años tiene?

Solo tiene seis años.

Un niño de esa edad, en reposo, puede aguantar 80 horas.

- Entonces tenemos mucho tiempo. - Me temo que no.

Mire…

habría aire para 80 horas si el niño estuviera todo el rato en reposo.

Si estuviera durmiendo.

Debemos suponer que está agitado

y seguramente nervioso.

- ¿Supone una gran diferencia? - Una gran diferencia.

En esas condiciones,

la cantidad de aire respirado podría ser entre diez y 20 veces mayor.

Es nuestra incógnita.

Lleva encerrado cuatro horas.

Estará cansado. Puede que se quede dormido.

Parte de la agitación del principio habrá desaparecido.

Es verdad.

Creo que lo mejor que podemos hacer

es hacer suposiciones inteligentes.

Es una situación insólita, pero en estas circunstancias,

el aumento de la frecuencia respiratoria sería más o menos…

diez veces más de lo normal.

¿Cuántas horas son?

Si la cantidad

de aire es correcta, diez horas.

Nos quedan seis horas.

Solo es una estimación. Podría haber un margen incorrecto,

pero creo que debemos ver esas seis horas

como un máximo en vez de un mínimo.

Significa que cuando antes llegue Dawson, mejor.

Doctor, ¿qué efecto tiene el aire en la cámara

en el niño cuando se vuelve sofocante?

Esto es lo que ocurre.

El contenido de oxígeno disminuirá cada vez más.

Normalmente, el aire que respiramos contiene un 20 % de oxígeno.

En este caso,

como el niño utiliza el aire de la cámara, ese oxígeno disminuye.

Además, el 4 % del aire que respira

lo expulsa como dióxido de carbono.

De modo que cuando falta el oxígeno…

Si quiere saber cuándo moriría el niño

es bastante antes de que se acabe el oxígeno.

Como digo, un 20 % de oxígeno es normal en el aire.

Cuando ese oxígeno se reduce al 10 %,

hay síntomas de anoxemia,

falta de oxigenación en la sangre.

Y cuando el nivel de oxígeno alcanza un 7,2 %,

la persona fallece.

No es una agradable, ¿verdad?

El hombre de la emisora quiere hablar con usted, Sr. Foster.

Está bien.

Disculpe, señor. ¿Me permitiría instalar

una estación de retransmisión en el banco?

¿Quiere retransmitir desde aquí?

Sí, quiero contarle a la gente qué está pasando en directo.

En serio.

Sé que nos han ayudado mucho, pero esto no es un circo.

Lo sé, señor. Y créame, no lo trataremos como un circo.

Pero esto llama la atención del público.

Lo hemos anunciado en las noticias hace una hora y media

y, desde entonces, la centralita no para de recibir llamadas.

Todos quieren saber si el niño ha salido de la cámara.

Y supongo que pasa lo mismo en las otras emisoras.

Bueno, si le dejamos hacer eso,

¿los demás no pedirán el mismo privilegio?

No. Mi equipo está gestionando un servicio centralizado.

Tengo una unidad de retransmisión móvil.

Transmito a mi equipo y ellos se lo mandan a las emisoras.

También le digo que me piden que empiece ya.

Si no puede ser desde dentro, tendré que hacerlo desde fuera.

Si me permiten hacer una sugerencia,

debería aceptar

que, ahora mismo, es la noticia más importante de Norteamérica.

Hay mucha gente fuera.

No, no lo sabía.

Sí, cuando llegue hace un minuto, había 600 personas fuera.

No paran de llegar.

Tiene razón. Están amontonados fuera.

Inspector, ¿sabía que había mucha gente fuera?

Sí, acabo de pedir refuerzos para controlarlos.

No habrá ningún problema, ¿verdad?

No, son personas mayores. Solo están ahí

esperando.

- Está bien. - Gracias.

¡Baja el soplete!

Déjame ver.

¡Doctor!

- ¿Qué pasa? - Se ha quemado.

- Metal caliente en la cara. - Déjeme ver.

Quédese quieto.

Tráiganme mi maletín. Está en el despacho.

¿Qué ha pasado?

Le ha salpicado en la cara.

¿A qué esperan?

Ve a por un casco

- y ponte manos a la obra. - Aguante esto.

- ¿Está bien, doctor? - Sí.

Es una quemadura grave, pero se pondrá bien.

Este vendaje le servirá para esta noche,

pero vaya al médico mañana.

- Deberían mandarlo a casa. - No.

No me iré a casa mientras el niño siga dentro.

Déjeme aquí un momento y se me pasará.

Como quiera. Sé cómo se siente.

¿Han avanzado? ¿Consiguen cortar la puerta?

Le voy a decir algo, señor,

seguimos porque no podemos hacer nada más.

¿Sabe cuánto llevamos trabajando?

Y nos queda mucho para romper la puerta.

- Creo que no podemos avanzar. - ¿Por qué?

Porque no se puede cortar una puerta así con un soplete de acetileno.

Los que han fabricado la cámara lo saben.

Los distintos tipos de metal hace que suba la temperatura.

La temperatura es demasiado alta,

las puntas de los sopletes se queman en cuando las ponemos.

Hemos localizado al experto. Debe estar al llegar.

Espero que tenga una varita mágica.

Experto o no, es la única forma de entrar.

Con todo lo que ha pasado, he olvidado a los padres.

¿Los ha olvidado?

Me gustaría.

¿Dónde están?

Allí en ese rincón.

¿Cómo lo llevan?

Bastante mal.

Es comprensible. ¿Cree que debería hablar con ellos?

Creo que puede ayudarles.

No puedo ni mirarles a los ojos.

Está bien.

No, no se levante, Colin. Quédese con su mujer.

Es el Sr. Zeeder, nuestro director general adjunto.

Sra. Walker,

Acabamos de recibir un mensaje por radio que dice

que el helicóptero acaba de recoger al Sr. Dawson.

Está de camino y va a aterrizar fuera del banco.

Dígame, Sr. Zeeder,

con sinceridad…

¿hay alguna esperanza?

Sra. Walker, no quiero darle falsas esperanzas,

pero solo sé una cosa:

si hay un hombre que pueda entrar en la cámara a tiempo

para salvar a su hijo, ese es Pete Dawson.

Es un gran ingeniero, conoce la cámara como la palma de la mano

y tiene mucha determinación.

Cuando entre por esa puerta,

tendré más esperanza

que ahora.

Gracias.

¿Necesitan algo?

¿Quieren que el médico les dé un sedante?

No, gracias. Estoy bien.

No sirve de nada y lo sabe.

Es la única opción. No podemos hacer nada más.

¿Cuál es el problema?

No podemos romper la puerta

y él también lo sabe.

Mire. Con todo el metal,

no existe un soplete que pueda cortar eso.

- En la vida. - ¿Qué le parece?

Tiene razón. Lo intentamos porque no podíamos hacer nada más.

Creo que deberíamos pasar por la pared en vez de por la puerta.

Es la única forma de entrar.

No digas tonterías. Hay 35 cm de hormigón armado,

Y dicen que hay cuatro capas de varillas de acero dentro.

¿Alguna vez ha intentado romper hormigón armado?

Tardarás una semana en romperlo.

Deberíamos derribarla. Es la única manera.

Estás loco. Vas a matar al niño.

- ¿A quién llama loco…? - ¡Cállense! ¡Cállense todos!

Escuchen.

Gracias a Dios.

Despejen la zona. Que se quite la gente.

Déjenles sitio para aterrizar. ¡Atrás!

Los planos, los planos del edificio. Deme los planos. Bien, John.

BANCO CROWN CANADA

- ¿Cuánto mide la puerta? - Ocho centímetros.

Según este plano,

hay cuatro capas de varillas de acero dentro del hormigón,

pasan horizontal y verticalmente cada ocho centímetros. ¿No?

Sí, vi cómo las pusieron.

Va a ser difícil. ¿Cuánto tiempo queda?

El niño lleva ahí cinco horas.

El médico dice que nos quedan cinco horas.

- ¿Puede conseguirlo, Pete? - No estoy seguro.

- Es muy delicado. - ¿Va a pasar por la puerta?

No, es una pérdida de tiempo. No lo conseguiremos.

Venga.

- ¿Quién dirige el equipo de trabajo? - Yo, señor.

Bien. Corten un agujero aquí.

- ¿Tiene algo para marcar? - Aquí tiene.

Justo aquí.

- ¿Tiene martillos? - No.

Empezaremos con los mazos.

¿Hay muchos buriles?

Puedo ir a por ellos.

- ¿Hay una herrería? - Sí, señor, hay una en la fábrica.

Nos hace falta. Los buriles van a romperse enseguida.

Le llevaremos material al herrero.

Debe afilarlo enseguida.

- Debemos organizar el transporte. - Nos encargamos.

¿Estos hombres saben darle al martillo?

Pueden, pero están agotados.

Vale, necesitamos hombres. Yo me encargo.

- Organice el resto. - Está bien.

Browning, acompáñelo. Mira a ver qué necesita y organiza el transporte.

- ¿Esto funciona? - Sí.

¿Podemos moverlo? Quiero decir algo.

Por supuesto.

- Ayúdeme. - Señores.

- Abra las puertas. - La escena ha sufrido

un gran cambio

desde la aparición del Sr. Dawson, el experto en construcción de cámaras.

Ha cogido el mando

y hay un nuevo tempo de urgencia

en este intento de liberar al niño de la cámara

antes de que el aire se acabe.

Atención, por favor.

Un niño está encerrado en la cámara de este banco.

Trabajamos a contrarreloj para sacarlo de ahí.

Necesitamos a seis hombres fuertes que estén acostumbrados al trabajo físico.

Con este trabajo, les saldrán ampollas,

les dolerá la espalda, y dentro de una hora, se arrepentirán.

Porque cuando entren, trabajarán hasta no poder más.

Si es oficinista, no pierda su tiempo.

No aguantaría el ritmo.

Los que vienen no podrán abandonar.

Una cosa más. No vamos a pagarles.

Bien. ¿Quién viene?

Sr. Dawson, soy el padre del niño.

¿Puedo ayudar en algo?

Enséñeme las manos.

Lo siento. Más vale que cuide a su mujer.

Bien, ¡en fila!

Enséñenme las manos.

- Bien. Usted puede. - Por aquí.

Vale, para dentro.

Me gusta su actitud, padre, pero no aguantaría. ¡Siguiente!

Vale.

Dije que no vinieran oficinistas.

Vale, usted puede.

Está bien.

Usted puede. Es todo por ahora.

Los llamaremos si necesitamos más.

Coja este material.

Aguántelo aquí. Prepárense para moverse cuando les diga.

Usted y usted, cojan esos martillos y a trabajar.

El resto, prepárense para tomar el relevo cuando les diga.

No es lo bastante rápido.

Bien, señores, con energía.

Tengan el soldador preparado.

Tardaremos una hora en romper una capa,

pero prepárense para quemarlas.

Entendido, señor.

Y mueva el agujero hacia la izquierda. Hay que llegar al marco de la puerta.

En cuanto lo logremos,

quiero que corten un agujero en el acero para pasar el brazo.

¿Cuál es su plan, Pete?

La única forma de abrirla es desactivando la cerradura.

Estoy tratando de hacer un agujero

para pasar el brazo por el revestimiento.

Así alcanzaré la cerradura.

¿Cuánto van a tardar?

Más de diez horas a este ritmo.

Irían más rápido con martillos neumáticos.

- ¿Y el agente? - Inspector.

Sí.

Necesito martillos,

un compresor y un equipo.

¿Hay material de obra cerca?

Sí, pero están cerrados.

Podemos llamar a los encargados.

Hágalo. Necesito el material rápido si sirve de algo.

Vale. Podemos hacer un llamamiento por la radio.

Bien. Adelante.

Me ha contactado el inspector Andrews.

Y parece que hay novedades.

Inspector, estamos en directo. ¿Alguna noticia?

Sí. Necesitamos martillos neumáticos y un compresor.

¿Puede hacer un llamamiento

para conseguir esas cosas?

Nos hacen falta lo antes posible.

Señoras y señores, han oído el llamamiento del inspector Andrews.

Pero por si alguien no lo ha entendido, voy a repetirlo.

Necesitan urgentemente martillos neumáticos y un compresor.

Si alguien en el área metropolitana tiene ese material

o sabe dónde lo podemos encontrar,

ahora mismo esta noche, por favor,

llame a la emisora

y me harán llegar el mensaje.

Repito.

Necesitan el material con urgencia

en la agencia de South York del banco Crown Canada.

Foster, quiero…

¿Qué ocurre, Foster?

Sr. Zeeder.

Encerré al niño en la cámara.

Y parece que va a fallecer.

Mientras podíamos hacer algo,

intentaba no pensar en eso.

Pero desde que llegó Dawson y tomó el mando…

Estoy aquí sentado y no paro de pensar.

¿Cómo voy a vivir con eso el resto de mis días?

¿Cómo voy a mirar a la madre?

¿Qué puedo decirle?

Aún podemos sacarlo de ahí.

¿Ha visto la mirada de Dawson esta última media hora?

Sería un milagro conseguir sacarlo a tiempo y lo sabe.

Culparse no sirve de nada, Foster.

Al fin y al cabo, el padre del niño es igual de responsable que usted.

Conoce las normas, Sr. Zeeder.

Las hace cumplir.

Conoce las medidas de seguridad.

Están ahí en el libro.

Pero fui imprudente. No las cumplí.

Soy el encargado.

O, mejor dicho, era el encargado.

Sabe a quién va a culpar durante la investigación.

Tampoco importa mucho ahora.

No puedo debatir con usted sobre las normas, Foster.

Lo que dice es cierto.

No puedo contestar por el consejo.

Pero escucharán lo que tengo que decir.

Y no creo que un hombre con unos antecedentes como los suyos

deba pagar un alto precio por un error.

Incluso un error tan grave.

Todos cometemos errores, Foster. He cometido algunas, como todos.

No es eso, Sr. Zeeder.

Es el niño.

Lo entiendo.

Con respecto a esto, no le puedo ayudar.

Puede que siempre lo recuerde.

Puede que lo atormente un poco.

Pero es un hombre sensato, Foster, y sabe que la vida sigue.

Lo único que podemos hacer es vivir con ello como mejor podamos.

Sr. Dawson.

Sí. ¿Qué pasa?

Una llamada.

- Hemos encontrado martillos. - ¿Dónde?

Un equipo está trabajando en el tranvía a un kilómetro.

Tienen el material.

Cargan la camioneta y vienen para acá.

El comisario de transportes los mandó parar

aunque no haya servicio de tranvía por la mañana.

Bien. Preparémonos para cuando lleguen.

- Jarvis. - Sí, señor.

Necesitamos un andamio. ¿Hay uno en su fábrica?

Sí, puedo traerlo.

Lo necesito. Mande a alguien.

Que carguen rápido.

Es para subir un martillo y meterlo por el agujero.

- Phil. - Sí.

Ve a la fábrica con la camioneta.

Trae un andamio para que podamos subir.

- ¿Entendido? - Sí.

- Dígale al agente que le acompañe. - Está bien.

Colin.

¿Sí, cariño?

Colin, tengo miedo.

Mucho miedo.

Tengo un mal presentimiento.

Sé que no lo van a sacar a tiempo.

No digas eso, cariño.

No podemos perder la esperanza.

El hombre que vino a hablarnos,

es importante en el banco, ¿verdad?

Sí, te lo he dicho. Es director general adjunto.

Él lo sabe.

Me di cuenta cuando hablaba.

No lo van a sacar a tiempo.

No es verdad. No puede saberlo.

- Es el Sr. Dawson. Es… - No me hables así.

No soy una niña.

Quiero saber la verdad.

Mi hijo está ahí dentro.

Puede que esté asfixiándose ahora mismo.

- ¡Debo sacarlo! - ¡Lucille! Escucha.

No puedes hacer nada.

Créeme, no podemos hacer nada.

¡Lo sé! ¿Crees que estaría sentado si no lo supiera?

- ¡Suéltame! - ¡Lucille! Para.

Siéntese, por favor.

¿Cómo se atreve?

Mi niño.

Tenga, Sra. Walker. Trague esto. Le ayudará.

Venga.

Gracias, doctor.

Paren. Jefe.

Parece que estamos llegando a la primera fila de varillas.

A ver.

Sí.

Sigan y saquen esas varillas lo máximo posible.

Antes de cortarlas, debemos aflojarlas.

Vale, sigan.

Prepárense para cortar el acero. Está casi despejado.

Todo está listo, señores.

Bien, apártense.

Corten.

- ¿Quién quiere martillos neumáticos? - Yo.

- ¿Es usted el herrero? - Sí.

- ¿Trae a sus empleados y su material? - Sí.

El compresor irá fuera y los tubos por la puerta.

- ¿Dónde está el trabajo? - Aquí.

Mire, quiero un agujero de 20 cm que ya hemos empezado.

Son paredes de hormigón armado con cuatro capas de varillas de acero.

Estamos cortando la primera capa.

Lleguen hasta el marco de la puerta, quiero descubrir bastante acero

para hacer un agujero y pasar el brazo.

- ¿Ha quedado claro? - Entendido.

¿Hay una plataforma en la que podamos trabajar?

Están trayendo el andamio.

Vamos a montarlo.

- Vale. - Bien.

Empiecen a montar las cosas.

Adelante.

Estamos cortando las barras.

Preparen el material neumático.

- ¿Están listos? - Listos.

- ¡Vemos el acero! - Bien.

Traigan el andamio. Venga. Vamos.

Les traemos más noticias

de la agencia de South York del banco Crown Canada,

donde la lucha para salvar la vida del niño

sigue.

Pero disminuye la esperanza de encontrarlo con vida

cuando los rescatadores lo saquen.

Sigue

la carrera a contrarreloj.

Turno tras turno de obreros han avanzado para mantener un ritmo desenfrenado,

para entrar a esta cámara impenetrable.

Mientras tanto, la atención de todo el país se centra

en la situación del niño.

Veo que el Sr. Dawson, el experto

que dirige las operaciones desde anoche,

realiza una consulta en la puerta de la cámara.

En unos minutos, espero contarles

qué ocurre,

pero ahora, hacemos una pausa para la identificación de la emisora.

Escúchenme bien.

Esta parte de acero que acaban de cortar era la última.

Significa que, dentro de 15 minutos,

llegaremos al revestimiento de acero del vestíbulo.

Luego, quiero que hagan un agujero para que pase mi brazo.

El corte más rápido que haya hecho jamás.

- Estaremos listos. - Un momento, no he acabado.

No corten toda la placa.

Dejen medio centímetro para que aguante.

Ese acero estará al rojo vivo,

y si está cerca, puede caerse.

Entendido.

Cuando lleguemos a ese medio centímetro,

apártense y enfriamos el metal.

Más vale que tenga un cubo de agua y unos trapos listos.

Cuando lo hayamos enfriado,

termina el corte, entonces me encargo yo.

- ¿Ha quedado claro? - Sí, señor.

- ¿Dónde está el encargado? - Está por ahí.

Nos estamos acercando. Faltan 15 minutos.

Cuando dé con la cerradura, prepárense para abrir la puerta.

Desactive las dos combinaciones.

Debería hacerlo ahora.

Lo hicimos al principio, pero puede que se hayan movido.

- Voy a por Walker. - Una cosa.

¿Dónde guarda la llave?

- Encima de la caja de la cerradura. - Vale.

- Colin. - ¿Sí?

Están terminando. Prepárese para comprobar su combinación.

Estoy listo.

Lucille.

No sé… No sé qué decirle. Asumo…

Asumo toda la responsabilidad de todo lo ocurrido y…

Por favor, no diga eso.

Tengo hijos y sé exactamente cómo debe sentirse.

Ha tenido mucha paciencia.

La espera ha sido larga, pero…

vamos a sacarlo de un momento a otro.

Piensa… que estará…

Querida, yo también he rezado toda la noche.

Buenas tardes, Sra. Walker.

Buenas tardes.

Se están acercando.

Todo el mundo la apoya.

Gracias.

Acabo de recibir un mensaje que dice

que British Columbia, Saskatchewan, el estado de Nueva York,

y mucho más, se han unido a la red.

¿De verdad?

Las llamadas no paran de entrar.

Familias enteras

han estado toda la noche escuchando la radio,

esperando tener noticias.

Es muy amable.

- ¿Está lista la asistencia médica? - Sí.

Voy a consultar con los médicos y avisarles.

Bien.

Señores, nos estamos acercando.

- Faltan 15 minutos. - Bien. Vamos a prepararnos.

Voy a consultar con la ambulancia.

¿Cree que queda una posibilidad?

Siempre hay una posibilidad.

Bien, chicos, llévenlo dentro.

Todo está listo fuera.

En cuanto tengamos al niño,

lo sacamos al aire puro.

Tenemos oxígeno preparado fuera y haremos lo que haga falta.

- Y lo que podamos. - Vale.

Presten atención a la puerta.

En cuanto se abra, dense prisa, saquen al niño y tráiganoslo.

Estaremos listos.

Listo. ¿Colin, el suyo está desactivado?

Sí.

Solo faltan unos minutos.

Debería quedarse con Lucille. Está en buenas manos.

- Sr. Foster. - ¿Sí, Colin?

El Sr. Zeeder me ha dicho que…

sólo quiero que sepa

que pase lo que pase, no debe… no debe culparse.

Porque soy un… Es mi hijo.

Y yo fui el que…

No, Colin.

Quédese con Lucille.

Gracias.

Las dos combinaciones están desactivadas. Me voy a quedar en la puerta.

Bien.

Fin de la carrera, amigos. Quítenlo.

Está a punto de entrar. Preparen el soplete.

Ya está. Está despejado.

Saquen el material. Entren y corten.

Venga, dense prisa. Vamos.

Ya vale. Corten el resto. Terminen.

Ya llave no está. Deme un martillo.

Cerradura desactivada. Abra.

Apártense. Apártense todos.

Stevie.

¡Stevie!

No respira. ¿Oyes el latido del corazón?

Pensaba que sí.

No estoy seguro. Si hay un latido, es muy débil.

¿Qué piensa? ¿Adrenalina?

Sí, tres miligramos.

- ¿Nada? - Escucho el latido. Muy débil.

Sigue sin respirar.

¿Nada?

Sí, ahí está. Cada vez más fuerte.

Empieza a respirar.

El latido es más fuerte.

Ya respira mejor.

Llevémoslo al hospital.

Está bien. Lo ha conseguido.

Lo llevamos al hospital. Ustedes también vienen.

Mañana estará corriendo como si nada.

Stevie.

Gracias.

Quiero darles las gracias.

- Por lo que han hecho. - Puede hacerlo mañana.

FIN

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