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Mírate.
Estás ahí.
Crees que eres una buena persona.
Pero no es así.
Créeme.
No existen las buenas personas.
Yo era como tú.
Pensaba que esforzarme y hacer las cosas bien
me garantizarían el éxito y la felicidad.
Pero no.
Hacer las cosas bien es un chiste
que inventaron los ricos para mantenernos pobres al resto.
Y yo fui pobre.
No va conmigo.
Hay dos tipos de personas en este mundo:
la gente que aprovecha
y de los que se aprovechan.
Depredadores y presas.
Leones y corderos.
Me llamo Marla Grayson y no soy un cordero.
¡Soy una leona, joder!
Es mi madre. Debería poder verla cuando quiera.
No necesita estar en un asilo ni que le asignen una tutora.
Tiene un hijo que puede cuidarla.
No entiendo cómo pueden confiar su cuidado a esta extraña.
La señorita Grayson obligó a mi madre a ir al asilo,
cuando estaba muy claro que ella no quería,
y ahora subastó la casa de mi madre,
su auto, sus pertenencias,
¡y se cobra de las ganancias!
Y ahora, la señorita Grayson me prohibió ver a mi madre.
¡Es una pesadilla! ¡Secuestró a mi mamá!
Tranquilícese, señor.
Marla Grayson es una profesional muy respetada,
y este tribunal y yo la designamos
para velar por los intereses de su madre ahora que no puede cuidarse sola.
¿Cómo eso incluye que su hijo no la vea?
A ella no le importa mi madre.
Disculpe, su señoría. ¿Puedo hablar?
Claro, señorita Grayson.
Señor Feldstrom,
lo comprendo, pero el tribunal no me asignó sin razón.
- Su madre no podía cuidarse sola. - No es cierto.
Una médica le diagnosticó demencia, Sr. Feldstrom, y escribió un afidávit
en el que recomendaba tomar acciones por su seguridad.
Usted tuvo suficientes oportunidades para hacerse cargo de su madre.
Y no hizo nada.
No quería irse de su casa.
- Me rogó... - Hacer lo que ella quiere no es cuidarla.
Debe hacer lo que necesita.
Y por eso, puedo ocuparme mejor que un familiar,
porque soy imparcial.
Hago lo que es bueno para ella.
Sí, administro su dinero, porque alguien debe hacerlo.
Se metió en varios problemas.
Debo pagar por su cuidado en el asilo,
por eso financié dichos gastos con la venta de algunos bienes.
Y sí, yo también cobro, porque cuidar es mi trabajo.
Es mi profesión.
Es a lo que me dedico. Todos los días los cuido.
Me ocupo de los que necesitan protección.
Protección de la apatía, protección de su propio orgullo
y, a menudo, protección de sus propios hijos.
- No... - Su señoría, lo vimos muchas veces:
hijos dispuestos a dejar que sus padres mueran de hambre y de dolor en la miseria,
en lugar de recurrir a lo que ven como su herencia
para pagar los cuidados necesarios.
Señor Feldstrom,
lo comprendo, en serio,
pero sus visitas perturbaron a su madre.
Y la última vez que la visitó, atacó al personal del asilo
y vandalizó la recepción.
¿No es verdad?
Bueno...
Su señoría, creo que es obvio
por qué debe declarar la restricción de visitas.
Este tribunal trabaja para proteger y cuidar a la Sra. Feldstrom,
y las acciones de su hijo minan nuestros esfuerzos en esa lucha.
Estoy de acuerdo. Orden confirmada.
¿Qué? ¡No!
¿Ganaste?
- Sí. - Sabía que lo harías.
¡Perra!
¡Tú!
- ¡Perra! - Creo que te habla a ti.
Que diga mi nombre.
¡Oye! No sé cómo puedes estar tranquila. Nos arruinaste la vida.
Sólo hago mi trabajo.
¿Qué trabajo, joder?
- ¡Vete a la mierda! - Oye.
Ojalá que te violen, que te maten
y que te asesinen.
¡Hija de la mierda!
¿Qué te pasa, hijo de puta? Ya verás...
¿Duele más porque soy mujer?
¿Qué alguien con vagina te haya dado tremenda paliza?
No te tengo miedo porque tengas pene, todo lo contrario.
Puedes ser un hombre,
pero si alguna vez vuelves a amenazarme, tocarme o escupirme,
te agarraré el pene y las pelotas,
y te los arrancaré de un tirón.
¿Entendido?
Le mando saludos a tu mamá.
CUSTODIAS GRAYSON
Gracias.
Curtis.
¡Hola! Bien hecho.
¡Ganaste otra vez!
Hola, jefa. Felicitaciones.
Gracias, Addie. ¿Qué hora es?
Son las 2:17 p. m. Fueron un poco más de cinco horas.
Redondea a seis, cargarlo a la cuenta de Feldstrom, tarifa completa.
Bien. Llamó Sam Rice, dijo que lo llames.
Comunícame con él.
Fran, pregunta en la inmobiliaria cómo vienen con la propiedad Bather.
La cuenta está casi vacía. No cubrirá la factura después de este mes.
Enseguida.
Sam está en línea.
Sam, ¿cómo estás?
Hola, estoy bien, Marla. ¿Y tú?
Trabajando mucho, jugando mucho.
- La puta ama. - Me llamaste.
Sí. tengo noticias.
- ¿Buenas o malas? - Ambas.
Tu cliente, Alan Levitt, de la casa de retiro Berkshire Oaks,
acaba de morir.
- ¿Qué? - Alan murió esta mañana. Lo siento.
Alan Levitt, ¿en serio?
- ¿De qué? - Una apoplejía.
Pero era joven.
Sí, 69 y tres meses.
¡Por Dios!
Alan.
Sólo lo tuve seis meses.
Pensé que viviría cinco años más.
Mierda, ahora debo liquidar y devolverles todo a los herederos.
Qué desperdicio.
Quizá le agradaste y te incluyó en su testamento.
Sí, seguro.
¿Cuál es la buena noticia?
Gracias a la trágica partida de Alan, tenemos una vacante.
Su cuarto.
- Es una esquina de lujo. - Sí, lo es.
Resérvamelo.
Marla, no eres la única en la ciudad. Hay una lista de espera.
A la mierda con la lista. ¿Cuánto quieres?
Dos mil por semana hasta ocuparlo.
- ¿Dos mil? Eran 500 la última vez. - Si no pagas, otro lo hará.
Vete a la mierda, Sam. Está bien, dos mil.
Gracias, Sam.
Un placer, Marla.
¿Qué?
Ya sabes.
Mira el camino.
- Ya vuelvo. - Hola, Petra.
La Dra. Karen me está esperando.
¿Alan Levitt? ¡Joder!
Perdón, creí que estaba bien.
Sí. Ahora buscamos un nuevo cliente.
¿Tienes a alguien?
Tengo algunos que no me molestaría sacarme de encima,
los imbéciles más demandantes,
pero hay alguien de quien quería hablarte.
La estuve investigando y creo que podría ser...
No.
- Ni siquiera quiero decirlo. - ¿Una joyita?
Sí. Tal vez. Creo que sí.
No juegues conmigo. Dame detalles.
Vamos, Marl.
No puedo dártela así nomás. Necesito algo a cambio.
Tienes acciones del asilo Golden Light, ¿no?
Sí. Tenemos un porcentaje.
Cédeme algunas.
Vamos, te ayudo a alimentar al monstruo del dinero,
y no recibo ni una rebanada.
Dame un bocado.
Bien.
Pero tiene que ser una joya en serio.
Jennifer Peterson.
Tiene buena salud,
pero últimamente mostró signos de pérdida de memoria y confusión.
¿Significativos?
No, pero podemos conseguir una audiencia de emergencia.
No tiene hijos ni esposo.
Ningún familiar vivo.
¿Nada de familia?
Tiene un muy buen seguro.
Trabajaba en finanzas en Chicago, pero vino aquí a jubilarse.
- ¿Puedo llevarme una copia? - Claro.
Menos los resultados de sus exámenes. No sería ético.
Por supuesto.
Jennifer Peterson, nacida el 15 de abril de 1949.
Vive en la calle Williams 41 en Shallcross.
Es un lindo vecindario.
Pudiente.
Compró la casa hace siete años. Es dueña del total.
La verificación crediticia salió impecable.
No tiene deudas ni antecedentes penales.
Y nunca se casó.
Trabajó en la misma compañía durante 40 años.
¡Giro! ¡Levanten las piernas!
Se achicó cuando se jubiló.
Liquidó todo.
Y ahora empolla todo ese dinero.
Como el ganso de los huevos de oro.
Mira esto.
En su declaración de impuestos, aparecen tres cuentas de ahorros,
todas con intereses monstruosos.
Le gusta ir al cine de día.
Lee mucho, le gusta la jardinería.
Una anciana normal.
Y duerme sobre un colchón lleno de dinero.
Es rica, independiente, culta...
Esa señora es mi heroína.
Karen.
Habla Marla.
Entrégame a Jennifer Peterson.
Tendrás las acciones que quieras.
Ha presentado episodios de confusión, pérdida de la memoria y la comprensión.
Su movilidad está comprometida.
No puede cuidar bien de sí misma,
y creo que es un riesgo que viva sola en su casa.
¿No tiene familia?
No tiene a nadie que la cuide, excepto nosotras.
Qué espanto. Pobre mujer.
Señorita Grayson,
¿cree que puede acogerla?
Sé que ya tiene varios a su cargo.
Sí, su señoría, si necesita de mi cuidado,
puedo ocuparme.
Gracias, Marla.
CARTA DE TUTELA
Señora Peterson, me llamo Marla Grayson.
Trabajo con la Dra. Karen Amos, su médica.
¿Le puedo robar un minuto?
Buenos días, Sra. Peterson. Lamento molestarla tan temprano.
¿Es doctora?
No, señora. Soy...
¿Puedo mostrarle esto?
Voy a necesitar mis lentes. Ya regreso.
No entiendo bien qué es esto.
Es una orden judicial, señora.
¿Una orden judicial?
Pero ¿qué tiene que ver conmigo?
Ese es su nombre, ¿no?
Jennifer Peterson, su fecha de nacimiento, su número de seguro y esta dirección.
¡Dios! ¿Hice algo malo?
No, señora. Es para ayudarla.
El tribunal ordenó, por consejo de su médica,
que necesita asistencia para su cuidado.
Y me asignó a mí como su tutora legal.
¿Qué?
Cuando no podemos cuidarnos solas, el Estado interviene para ayudar.
No podemos no hacer nada ante la necesidad de la gente.
No necesito nada.
Estoy bien. Estoy más que bien.
No necesito ayuda.
Lamentablemente, no depende de usted ni de mí.
El tribunal dictaminó que necesita ayuda y, como su tutora,
es mi deber brindarle la atención adecuada en todo momento.
Le diré algo: nunca fui al tribunal. Es la primera vez que oigo sobre esto.
En ocasiones urgentes, suelen intervenir sin su presencia.
Es una locura.
Señora,
tendrá que acompañarme.
No me iré de aquí.
Es una orden judicial. Si no la cumple, me temo que se meterá en problemas.
¡Por el amor de Dios!
Si cree que hubo un error, puede solicitar una audiencia al tribunal.
Pero, por ahora, le sugiero que venga conmigo temporalmente
al centro de atención que le conseguí. Y, si hubo un error, lo resolveremos.
Ella es Frances. La ayudará a empacar sus cosas.
Buen día, Sra. Peterson. Un gusto.
- No puedo creer todo esto. - Está todo bien.
- No me toque. - Lo siento. La ayu...
¡No me toque!
Qué hermosa casa, Sra. Peterson.
Déjame ayudarla.
Supervisare el cuidado de su casa mientras esto se resuelve.
Vamos. Sólo queremos asegurarnos de que su casa esté bien cuidada.
Gracias, Curtis.
El cinturón.
Marla, ¿cómo estás? ¿Tuviste que arrastrarla?
No, empacó y caminó sola. Casi ninguno se resiste.
Ven el documento oficial y a los policías y obedecen.
Sí, yo me resistiría.
Sí, dices eso, pero, en el fondo, somos débiles, complacientes y temerosos.
Es cierto. ¿Oíste hablar del experimento de Milgram?
Ahora no, Sam. Ya estamos en camino.
Bueno.
Sam, necesito el arsenal completo con esta.
Entendido.
CASA DE RETIRO BERKSHIRE OAKS
SOLO ACCESO AUTORIZADO
Bienvenida a casa.
Adelante.
- Había olvidado lo grandes que son. - Sí.
¿Por qué no se sienta?
Estará como en casa.
Tienen toda su historia clínica y sus recetas.
No se tendrá que preocupar por nada. Ellos lo harán.
Y, si me necesita, no importa la hora,
sea de día o de noche, me llama, ¿sí?
¿Tiene móvil?
Desbloquéelo, le guardaré mi número.
Si necesita hacer una llamada, puede pedírselo, ¿sí?
Señora Peterson, es un honor para mí ser su tutora legal.
Y recuerde, estoy de su lado.
Estoy para ayudarla.
Sam, trata a esta mujer como una reina, ¿me oíste?
- Todo lo que pida. - Sin duda.
Cuídese, Sra. Peterson. Hablaremos pronto.
Hay cosas aquí.
¿Puedes abrir la puerta? Quiero tomar aire.
- Debe ir por ahí. - Quiero tomar aire.
¿Puede abrirme para que salga a tomar aire?
- Tiene que dar la vuelta. - ¿Por qué?
Regresemos a la sala.
¿Puedes llevar esas?
EN VENTA
Gracias. Fue un placer.
LOTE NÚMERO 118
Cuarenta y cinco. Ahí.
PROPIEDADES Y SUBASTAS
Vendido.
¡Amo ese culo!
¡Hola!
Me preguntaba si podrías ayudarme. Necesito mi teléfono. ¿Me lo buscarías?
Sra. Peterson, los móviles están guardados por seguridad.
No te hará daño.
Debemos solicitar autorización a su tutora...
No quiero a mi tutora. ¿Sabes qué?
- Llamaré... - Necesito al gerente.
No está disponible.
Está aquí, pero no está disponible.
- ¡Señor Rice! - Señora...
- Cálmese. - No me toques.
- Cálmese. - ¿Por qué me tocas así?
- Lo sé. - Estaba tranquila hasta...
- ¡Suéltenme! - Cálmese.
- No los dejes hacerme eso. - Sra. Peterson, debe calmarse.
BANCO Y CRÉDITOS BRYDON
AUTORIZACIÓN PARA LA LIBERACIÓN DE FONDOS
De acuerdo.
¿Es la llave de una de sus cajas de seguridad?
Un taxi para la Sra. Peterson.
Ella ya no vive aquí.
¿Qué?
Se mudó.
La Sra. Peterson se mudó.
Disculpe.
Gracias.
Disculpe, ¿quién lo llamó?
¡Oiga!
Joder.
Señor, está sólo.
¿Dónde está?
No estaba en la casa.
- ¿Llegaste temprano? - Sí. Sí, señor.
No.
En siete años, nunca faltó una cita.
La casa está distinta.
Parece que la vaciaron.
Y había un cartel de venta en el frente.
Había gente adentro. Estaban pintando las paredes.
Una mujer que tenía un muestrario de telas dijo que ya no vivía ahí.
No entiendo.
¿Quiénes eran? ¿Dónde está ahora?
No lo sé. Vine de inmediato.
¿No se te ocurrió preguntar?
Sabes lo importante que es para mí,
pero ¿no pensaste en obtener algo más de información?
Señor, si...
Por favor, señor.
Por favor.
Pensé que... Antes que alguien...
La cagaste, Alexi.
Amo mucho a mi madre,
y estos días, los únicos días que podemos estar juntos
son una bendición para mí.
Sí, señor. Por supuesto.
Así que encuéntrala y tráemela.
Ahora.
Por supuesto. Sí, señor.
Abrí la bolsa. ¿Y qué había?
Diamantes.
Muchos.
¿Diamantes, así sueltos?
Este es el seguro de la caja.
Aparecen el oro, las joyas y los bonos,
pero no los diamantes.
Aseguró un reloj de 600 dólares,
pero no diamantes que valen millones.
¿Serán robados?
Probablemente.
No parece ser de esas.
Que la edad no te engañe.
Hasta los hijos de puta más sádicos envejecen.
Pero no ves el punto.
Estos diamantes no existen oficialmente.
Así que...
nadie los extrañará.
- ¿Quieres robarlos? - No.
Quiero cambiar su ubicación por un tiempo para protegerlos
y ver qué pasa.
¿Sí?
Lo siento, señor, volveré más tarde.
¿Encontraste a mi madre?
Más o menos.
Está en un asilo.
EN VENTA
Hasta donde sé, señor. No pude acceder.
Señor, el último grupo de mulas llegó esta mañana.
¿Perdimos alguna en tránsito?
Tres.
Recibiremos la mercadería en la propiedad Medfield.
¿Es mi batido?
No entiendo.
¿Se metió ella misma en un asilo?
No.
Está allí por orden judicial.
Es una protegida del estado.
Su médica la declaró incapaz de cuidarse sola.
Pero es mentira.
Sí, señor. Sí.
Entonces, ¿cómo pasó?
Marla Grayson.
Creo que ella tuvo algo que ver. Es la tutora de su madre.
Ahora tiene control completo de la vida y de los bienes de su madre.
¡Joder!
Llama a Dean.
Saca y mantén a mi madre fuera de ese asilo.
Hazlo sigilosamente.
Hazlo legalmente. Rápido. Y no me involucres.
Sí, señor.
No.
Déjame la foto.
¿Marla Grayson? Mucho gusto.
Dean Ericson.
Dice que tiene una cita, pero no está registrado.
Sólo le robaré cinco minutos. Es muy importante.
Le daré dos minutos.
Qué hermosa oficina.
Es muy elegante.
¿Son sus clientes?
¿Qué puedo hacer por usted, Sr. Ericson?
Debe ser mucha responsabilidad cuidar de tanta gente.
Me imagino que el papeleo es tremendo.
Siéntese. Vaya al grano.
- Soy abogado. - No necesito un abogado.
Represento a Jennifer Peterson.
¿En serio?
Sí, y creo que hubo un error.
Verá, mi cliente es muy capaz de cuidarse sola.
No necesita a nadie que lo haga por ella.
Claro, no tiene que ver con usted.
Estoy seguro de que está cuidando muy bien de la Sra. Peterson,
pero el hecho es que no necesita ni desea que la cuide.
Estaba perfectamente bien sola.
¿Ella lo llamó?
- ¿Qué? - ¿Lo llamó desde el asilo?
Sí.
¿Hace cuánto no la ve?
- Poco. - ¿Poco?
- Unas semanas. - ¿Unas? ¿Dos, tres, cuatro?
¿Tres? ¿Quizá cuatro? Tres.
Y estaba bien, más que bien.
Estaba más en forma y despierta que yo la mayoría del tiempo.
Eso explica todo.
Hace dos semanas, la salud de Jennifer se deterioró mucho.
Tuvo episodios de pérdida de memoria, principios de demencia.
Y la preocupación hizo que se solicitara una audiencia de urgencia al tribunal
Eso no es cierto, señorita Grayson.
Usted lo sabe, yo lo sé y, si el médico escribió un informe, también lo sabe.
Ella.
- ¿Qué? - La médica. Es mujer.
Por supuesto.
Bien.
Sé lo que hace. Conozco su juego, su intención.
- ¿Sí? - Sí.
Y honestamente, es bueno. Vio una oportunidad y la aprovechó.
Mire a todas esas vacas lecheras ahí colgadas
que no paran de inflar su cuenta hora tras hora a tarifas ridículas.
La felicito. No vine a arruinar su negocio.
Siga ordeñando a esos pobres vulnerables todo el tiempo que quiera.
Si toda su empresa
no es el ejemplo perfecto del sueño americano,
no sé lo que es.
Pero Jennifer Peterson no. No se meta con ella.
Entiendo por qué le llamó la atención.
- Su médica me pidió ayuda. - Sí, claro.
Siga con eso, pero se equivocó.
Entienda que él... Perdón, ella la cagó.
Debe liberar a Jennifer cuanto antes
y pedirle a esa doctora que escriba otro informe
que diga que Jennifer está recuperada
y ya no necesita estar al cuidado de un tutor.
¿Para qué cojones haría eso?
Bueno,
se me ocurren dos razones:
uno, porque es lo correcto, pero dudo que eso le importe,
y dos, porque tiene amigos muy poderosos
que podrían hacerle la vida muy incómoda.
Extremadamente desagradable e incómoda.
¿Es una amenaza?
No, sólo información para que esté al tanto.
¿Qué tan incómoda?
Bueno, agresiva y excesivamente incómoda,
y luego, en algún momento,
bueno...
digamos que ya no volverá a sentirse cómoda ni incómoda nunca más.
- ¿Porque estaré muerta? - ¿Qué?
Yo no dije eso.
Pero todos morimos, ¿no?
Sólo que algunos mueren antes de formas más lentas y dolorosas.
¿Para quién trabaja?
- Jennifer Peterson. - Miente.
- ¿Perdón? - Miente.
Jennifer no lo llamó desde el asilo.
¿Cree que soy tan estúpida de haberla dejado con un teléfono a mano?
Y vi que su abogado es un tipo de la zona
que trabaja en derecho de familia, y no es usted.
Usted es un tiburón,
lo que me intriga, y quiero saber quién lo contrató.
- Libérela de su tutela. - No, Dean.
No creo que lo haga.
No quería hacer esto.
Son 150.000 dólares en efectivo.
Muy bonitos.
Serán suyos cuando la libere.
¿Sabe qué creo, Dean?
Si su gambito de apertura es de 150.000 dólares,
Jennifer Peterson debe valer mucho, mucho más que eso
para quien sea que lo envió.
Puedo llegar hasta $250.000.
¿Qué tal...
cinco millones?
- Trescientos... - ¿Millones?
Mil.
Última oferta.
Dean, tengo una responsabilidad legal.
Jennifer Peterson necesita mi protección.
¿Cómo podría abandonarla?
- ¿Me está diciendo que no? - Así es.
Le estoy diciendo: "No, gracias".
En los próximos días,
repetirá una y otra vez esta conversación en su cabeza
y deseará haber dado otra respuesta.
Mire lo que tiene en este momento: un negocio próspero,
empleados,
un rostro bonito, huesos intactos...
una vida.
Cuando esto termine, no tendrá nada de eso.
Nada.
- Última oportunidad. - Adiós, Dean.
Curtis le sellará el tiquet del estacionamiento.
Revisé todos sus documentos desde su certificado de nacimiento.
No encontré a nadie que pudiera asustarnos.
¿Y quién es ese abogado?
- Quizá sepa sobre los diamantes. - Sí, es lo que pensé.
Quizá una parte sea suya y teme que los encontremos.
Deberías aceptar el dinero.
¿Y desperdiciar la mejor oportunidad que tuvimos?
¿Y si dice la verdad?
- ¿Sobre qué? - Las amenazas.
¿Sabes cuántas veces un hombre me amenazó?
Miles.
¿Sabes cuántos llegaron a algo?
Dos.
Me amenazó porque era su última jugada.
Si no puedes convencer a una mujer,
entonces la insultas y la amenazas de muerte.
No le tengo miedo.
De acuerdo.
¿Qué estás pensando?
Hablaré con alguien que pueda darme respuestas.
¿Cómo está?
Está muy inquieta desde que llegó.
Como siempre.
Sí, pero ella un poco más.
El doctor tuvo que aumentar la medicación para calmarla. Dos veces.
Está en la sala, pero le advierto,
le aumentamos el sedante, podría estar fuera de sí.
Hoy les mostraré. Se hace con los quesos...
Jennifer.
¿Cómo se siente?
¿La conozco?
Soy Marla, su tutora.
Gracias a Dios. Ayúdeme. Necesito mi teléfono.
¿Para qué?
- ¿Qué? - ¿A quién quiere llamar?
¿Por qué?
Jennifer, ¿conoce a un hombre llamado Dean Ericson?
- ¿Quién? ¿Qué? - Dean.
Dean Ericson. ¿Lo conoce?
¿Dean?
- No. No. - ¿No?
Dice que trabaja para usted, que es su abogado.
Abogado.
¿Parece ser caro?
Bueno,
diría que sí.
¿Qué fecha es hoy?
Hoy es 15.
La semana pasada fue 8.
Muy bien.
Ahora está en problemas.
En serio, ¿por qué?
Sí, va a venir.
¿Quién? ¿Dean?
No.
Va a venir.
¿Quién?
Espere y verá.
Jennifer, ¿quién es?
Tantas drogas.
Las drogas... No me dejan pensar.
Dígame quién es.
Dígame.
Sabe que tengo acceso a su caja de seguridad.
Sé lo que tiene ahí.
Hay un sobre... Dentro de un libro.
Dígame quién es.
Es una ladrona.
No, soy su tutora.
Es mi tutora ladrona.
Dígame quién es, Jennifer.
Dígame.
Soy el peor error que cometerá.
Dígame.
Mi móvil.
Dígame.
No me da mi móvil.
No me deja salir de aquí.
No tengo nada que decirle.
- Escúcheme. - Nada.
Yo controlo sus medicamentos, su comida,
su bienestar.
Todo.
Yo, no usted.
- Yo. - Sí.
Y puedo hacer que la pase muy mal.
¿Me oye?
- ¿Sí? - Sí.
Entonces hazlo, pedazo de mierda.
Hazlo.
Disculpe...
Marla Grayson.
Mi mujer favorita.
Sam, quiero que modifiques la rutina de Jennifer Peterson.
Escupe.
Reduce al mínimo los analgésicos, eleva a nivel cuatro su ejercicio físico.
Marla.
Dale estimulantes a la noche y sedantes durante el día.
Asígnale el paquete básico de comida. Sin sólidos. Sólo avena y sopa.
Nada de juegos ni televisión
y sólo 30 minutos al día fuera de su habitación.
¿Segura?
Estoy muy segura.
De acuerdo.
Gracias, Sam.
Su señoría, Jennifer Peterson está retenida contra su voluntad en un asilo.
Esta mujer la metió ahí, adjudicando que su salud está deteriorada,
cuando en realidad, está perfectamente bien.
¿Quién es usted? No lo había visto aquí.
Dean Ericson, su señoría. Ellos son mis socios.
Representamos los intereses de Jennifer Peterson,
y estoy aquí para anular un error judicial.
¿Dice que soy responsable de un error judicial?
No deliberadamente, su señoría. Lo engañaron.
Mi clienta no fue citada a la audiencia original
ni tampoco un representante.
Es normal en las audiencias de emergencia.
Pero este caso no fue una emergencia.
Fue una ficción creada por la señorita Grayson
para esconder a Jennifer y engañar al tribunal.
Tengo un afidávit de una exempleada del consultorio de la Dra. Amos
que atestigua que la señorita Grayson y la Dra. Amos
confabulaban en casos para engañar al sistema.
Cito:
"Karen le cedía pacientes a Marla, más allá de si necesitaban un tutor o no
y exageraba los síntomas para persuadir al tribunal".
Su señoría...
esto es escandaloso.
¿Juez? ¿Puedo?
¿Fiona Jacobs es su testigo?
Sí. Es la empleada.
Juez, sabe que Fiona odia a Karen.
No es imparcial.
Fiona quiere vengarse de Karen
por haberla despedido por ser inútil en su trabajo.
O tal vez, la despidió
porque descubrió la verdad de lo que hacían.
Conozco a Fiona, era una inútil.
Juez, ¿puedo preguntar por qué Jennifer no está presente hoy?
Jennifer no está bien.
No puede asistir, y ya presenté una carta de su médica que lo atestigua.
Además, me negaron el acceso a ella, juez.
Es como si la señorita Grayson me hubiera alejado de ella a propósito.
¿Le negó el acceso, Marla?
No puede negarle el acceso a su cliente.
Juez, este hombre dice ser su abogado.
Pero no tiene un papel que lo pruebe. Ni un contrato ni nada.
Apareció en mi oficina haciendo acusaciones y amenazas.
Su señoría, más de una vez ambos vimos abogados sin escrúpulos
que intentan explotar ancianos para estafarlos.
Por eso él quiere que la Sra. Peterson no esté bajo mi cuidado.
Es exactamente lo opuesto a lo que pasa...
Señor, ¿puede presentar algún documento que pruebe que es su abogado?
Si pudiera acceder a ella, le garantizo que firmaría un contrato.
¿Jennifer Peterson no lo contrató como su abogado?
Actúo en nombre de las partes que están muy preocupadas por Jennifer
y por el trato indignante que recibió.
- ¿Y quiénes son esas partes? - No puedo revelarlas.
Son amigos de la señora que quieren permanecer anónimos.
Señor, estamos dando vueltas.
O me muestra documentos que prueben que es el abogado de la Sra. Peterson
o trae a estas partes involucradas
a una audiencia para que hablen por sí mismas.
Pero por ahora, señor Ericson,
su solicitud de anulación de la tutela queda denegada.
Señor.
Mire...
Bueno. Es un tribunal de familia, ¿sí? Y el juez es un imbécil.
¡Es un idiota! Ni siquiera conoce la ley. ¡Conduce un puto Subaru!
¡Ya cállate!
¡Basta!
A la mierda.
Buenos días.
Buenos días. Me llamo Walter Smith.
Ellos son mis hermanos, Tony y Chad.
Hablé con su gerente,
el Sr. Rice, esta mañana sobre un recorrido por las instalaciones.
- Genial. Lo llamaré. - Gracias.
- ¿Señor Smith? - Señor Smith.
Sí.
Marla.
Está muerta.
¿Quién?
Jennifer Peterson está muerta.
¿Qué?
¿Cuándo?
En 1949.
Cuando tenía tres meses y nueve días, de polio.
La mujer que tenemos no es Jennifer Peterson.
Robó la identidad de una niña muerta.
Por aquí se ve...
Y mira esto.
LA PLAGA DEL POLIO AVANZA
Encontré un obituario de la beba en un periódico viejo.
Por supuesto, tenemos un muy buen personal médico y todas las comodidades.
¿Tienen alguna pregunta?
De hecho, sí.
Mi padre tiene un amiga que vive aquí,
y nos encantaría saludarla.
- Es importante. - Claro. ¿Cómo se llama?
Jennifer Peterson.
- ¿Hay algún problema? - No.
Ella no está bien. Está descansando.
Será rápido. Se lo prometimos a nuestro padre, ¿entiende?
Claro. Lo que pasa es que la tutora de Jennifer
dispuso que sólo tenga visitas autorizadas.
Qué raro. Parece más una prisionera que una huésped.
No.
No.
Escuche, puedo intentar llamar a su tutora a ver qué puedo hacer.
Muy bien.
Oye, ¿qué le hiciste?
- Mierda. - Alguien ayude al Sr. Rice.
¡Encuéntrenla! ¡Vamos!
- ¡Ayuda! - ¡Jerry!
¡Mierda!
Ciérrala.
¿Y a quién tenemos?
No sé, pero es una identidad robada realmente sofisticada.
Hablamos de pasaportes, licencia de conducir, empleos
y registros impositivos desde hace 40 años.
Eliminaron todo rastro de la verdadera Jennifer Peterson,
incluso su certificado de defunción.
Marla Grayson.
Sí.
Mierda.
Ya voy.
Señora.
¡Señora!
Chad.
Gracias.
¡Señora!
¡Al piso!
¿Señora?
¿Hola?
¡Apártese!
Ya era hora, joder.
- Abre la puerta. - No lo hagas.
¡Ábrela!
Escúchenme.
Estoy dispuesto a matarlos para salir de aquí.
¿Están listos para morir para detenerme?
Eso pensé.
Gracias.
Por aquí, señora.
Hola.
- ¡Suéltame! - ¡Por allá!
¡Vete a la mierda!
- La tenemos. - ¡No! ¡Claro que no!
Sí, se acabaron las vacaciones.
Vamos.
- No disparen. - ¡Al suelo! ¡Vayan por detrás!
¿Cómo te llamas?
¿Por qué querías secuestrar a esa anciana?
¿Quieres hacer tu llamada?
¿Quieres una rosquilla?
Aún no lo sabe, pero lo encontramos en nuestro sistema. Tiene antecedentes.
¿Quién es?
Alexi Ignatyev.
Hermano de Nicholas Ignatyev,
exbrigadier de la mafia rusa de Cleveland.
¿Ex?
Nicholas murió hace siete años en un incendio con su jefe Roman Lunyov
Fue un ataque intencional. Los atraparon robando.
Eran narcotraficantes y están implicados en varios asesinatos.
Pensamos que Alexi también había muerto, pero intentó secuestrar a la anciana.
- ¿Quién es la señora? - Es una mujer de negocios retirada.
¿Rica?
Más o menos.
Quizá querían robarle.
Hicieron bien en detenerlos. Son pesados.
¿Me haces un favor?
Mantennos informadas de lo que pase.
Claro, Frankie.
Lou.
No me digas Frankie.
Te gustaba que te dijeran Frankie.
Sí, pero ya no.
¿Frankie?
- Me duró muy poco tiempo. - Me gusta.
- Frankie. - No.
Sí, soy yo.
Necesito algo.
Hola.
Lo siento. Estoy cerrando. ¿Tenía una cita?
HALLAN MUERTA A MÉDICA LOCAL
SHALLCROSS, CONDADO DE BRYDON
EL CUERPO DE LA DR. KAREN AMOS FUE HALLADO EN SU CONSULTORIO
LA POLICÍA NO CONFIRMA QUE FUE UN SUICIDIO
AUNQUE NO ESTÁN BUSCANDO...
¿Fran?
¿Marla?
- ¿Viste lo de Karen? - Sí. Por Dios, amor.
Bueno, empaca tus cosas.
Debemos irnos. Seremos las siguientes.
No sabemos quién fue.
- Quizá tenía otros problemas. - ¿De verdad crees eso?
Está bien.
Marla, no quiero que te peguen un tiro a ti ni a mí.
Nadie lo hará.
Marla, nos metimos con Jennifer Peterson porque era una joyita.
Una joya sin embrollos, pero está metida en cosas turbias.
- Y quedaremos atrapadas. - Quizá, pero quizá no.
Entraron con armas a un asilo. Son de la mafia rusa, Marla.
- Ex mafia rusa. - Marla, empaca tus cosas.
Mierda.
Curtis, habla Marla.
Sí, la vimos.
Ya sé.
Sí, cierra la oficina.
Esperemos a ver qué pasa.
Y enviarme una lista
de todas las propiedades vacías de nuestros registros cuanto antes.
Bien.
Gracias. Adiós.
Todo estará bien.
Jennifer, ¿cómo te sientes?
Bien.
Me enteré sobre la Dra. Amos.
¿Alexi es tu hijo?
¿Qué? No. Ese idiota.
Pero ¿estás conectada con la mafia rusa?
Sigues tú.
A menos que me saques de aquí ahora.
Entonces podría dejarte vivir.
Jennifer, escúchame bien.
Yo no pierdo. No voy a perder.
Nunca te voy a dejar ir.
Me perteneces.
Y drenaré tu dinero, tu comodidad y tu dignidad.
No porque quiera,
no porque lo disfruté ni porque lo planeé,
sino porque tu gente no siguió las reglas.
¿Quieren vencerme?
Bueno, vengan y jueguen limpio. Enfréntenme y gánenme en el tribunal.
No traigan armas a un asilo. No asesinen a una de mis amigas.
Esta es tu vida ahora, Jennifer.
Eres una anciana más en un asilo
que padece demencia, incontinencia y artritis.
Sin nadie...
excepto yo.
Jennifer,
o quien mierda seas que eres,
vas a morir aquí dentro,
sola y con muchísimo dolor.
¡Oye! ¡Suéltala!
Vamos.
- Eso es. Déjala ir. Con calma. - ¡No!
¡Es ella!
¡Por el amor de Dios!
Marla, ¿estás bien?
¿Te lastimó?
Sólo superficialmente.
Tuve suerte, pero ¿y la próxima vez?
Como puede ver, su salud mental se ha deteriorado gravemente.
Como describe este informe médico,
la señora Peterson se volvió delirante, paranoica
y violenta.
Es una amenaza para ella y para el resto.
Su médico y yo recomendamos
trasladarla de inmediato a un centro psiquiátrico,
donde la cuidarán mejor de acuerdo a sus necesidades.
Me parece bien.
No te preocupes.
¿Era de uno de tus clientes?
Sólo dime un valor aproximado, Vee.
Es bueno. Nada que ver a la mierda que suelen traer.
¿Qué valor de venta tiene?
Entre 175.000 y 200.000 dólares.
- Es bueno. - ¿Podrías guardármelo en tu caja fuerte?
- ¿Son problemas? - No.
Debo hacer unas cosas y no quiero cargarlo todo el día.
Gracias.
Fran te envía saludos.
Me dijo que te pregunte por Mikey.
¿Mikey?
Sí, ¿sigue trabajando?
¿Por? ¿Necesitas venderlas?
Quizá en el futuro.
Michael sigue con algunas cosas.
Es bueno saberlo.
¿Cómo te fue? ¿Mordió el anzuelo con Mikey?
Sí. Podría ser una solución.
Bien.
- ¿Guardaste los pasaportes? - Pasaportes.
¡Joder!
- Amor, no los guardé. ¿Tú tampoco? - Joder, no.
Todavía estoy cerca. Puedo ir a buscarlos.
Sí, deberíamos tenerlos por las dudas.
- Pero ten cuidado. - Sí.
- ¿Nos vemos ahí? - Sí, bien.
Bueno.
Adiós.
¿Qué pasó?
¡Por Dios! ¿Estás bien?
- No sé. Creo que alguien... - ¡Por Dios!
¡Suéltame!
Hola, Marla Grayson.
No me agradas.
Pero acabas de conocerme.
Bueno,
me recuerdas a alguien que conocí hace tiempo.
Era fogosa como tú.
Divertida, confiada.
Poco cooperadora.
Le corté los dedos con un cuchillo para pan.
Está enterrada debajo de una sandwichería.
No me subestimes.
¿Quién eres?
Un hombre peligroso.
¿Eso dice tu tarjeta personal?
- Deberías tener miedo. - ¿Por qué?
¿Darás otro gran discurso?
¡Me cago en Dios!
Me robaste algo.
Algo más que una anciana.
Sabes de lo que hablo.
Tengo gente buscando lo que me robaste.
Están dando vuelta tu oficina, tu casa,
y, si no encuentran lo que buscan,
te haré sufrir hasta que me digas dónde están.
¿La reconoces, Marla?
Es tu madre, ¿no?
Después de destruirte a ti, también acabaré con ella.
Hazlo. No me importa una mierda esa maldita sociópata.
Sí, y...
No me gusta estar enojado.
Prefiero estar tranquilo.
Pero has comprometido la vida que pasé años construyendo con cuidado.
¿Sabes quién soy?
No, pero podría adivinar.
Eres Nicholas Ignatyev o Roman Lunyov.
Y me inclino por Roman porque pareces más un jefe que un soldado.
Así que, fingiste tu propia muerte
y temías que tus amigos de Cleveland
usaran a tu madre para descubrirte, y la convertiste en Jennifer Peterson.
Te voy a matar ahora.
Bien.
- ¿No le temes a la muerte? - ¿Recuerdas lo aterrador que era en 1807?
No, yo tampoco, porque aún no estaba viva.
Se sentirá igual cuando muera. La nada misma. ¿Por qué temerle a eso?
En fin, no necesitas matarme.
Cuando enviaste al abogado con el maletín lleno de dinero,
no te equivocaste, estoy dispuesta a venderme,
pero me ofreció muy poco.
- ¿Tienes una cifra en mente? - Sí.
Quiero diez millones de dólares.
Claro que sí.
Eres...
Eres valiente, Marla Grayson. Tonta, pero valiente.
Para ser exitosa aquí, hay que ser valiente.
Y tonta, despiadada y determinada,
porque hacer las cosas bien y tener miedo no conduce a ningún lado.
Sólo te hace perder.
Ya lo sabes.
Y quiero ser rica, Sr. Lunyov.
Quiero ser muy,
muy rica, joder.
E intuyo que diez millones de dólares no son demasiado para ti.
Pero para mí, es un comienzo.
Es suficiente para usar el dinero como arma.
Como un garrote,
como hacen los ricos.
Eso quiero.
- No tienes juego. - Tengo a tu madre y los diamantes.
Me aseguré de que, si muero, nunca veas esos diamantes.
Y será tan...
complicado sacar a tu madre de su situación,
que pasarán años antes de que vea la libertad.
Si vive tanto tiempo, claro.
Págame y ya.
Es la forma más fácil.
Desháganse de ella.
Que parezca un accidente.
¿Tienes un teléfono?
Te daré 50 dólares sí me prestas tu móvil.
Hola, soy Fran. Deja un mensaje.
¿Me llamas un taxi?
¡Fran!
Cariño, ¡no!
¡Por Dios!
¿Fran?
¡Fran!
Marla.
Creí que estábamos muertas.
No.
Estamos vivas, amor.
EN VENTA
- Tengo miedo. - Lo siento muchísimo.
Tranquila.
ODONTOLOGÍA LILLEY BRITE
¿Cómo te sientes?
Un poco mejor.
¿Qué es eso, Marla?
Es la matrícula del auto que conducía nuestro amigo ruso.
Fran, si me lo pides, nos vamos.
Podemos empezar de cero.
Juntas.
¿Y hacer qué?
Perdimos todo.
No todo.
Podemos huir con ellos.
O puedes hacer una llamada y conseguirme la dirección
donde está registrada esa matrícula.
Si huimos, siempre estaremos con miedo.
Siempre estaremos esperando que nos encuentre.
¿No es mejor terminar esto ahora?
Tienes un plan.
Sí.
¿Funcionará?
No lo sé.
Dame el teléfono.
Bueno, es aquí.
Esta es la dirección de la matrícula F8T444.
¿Esa?
- Sí. - No puede vivir aquí.
Quizá era robada.
No, era la matrícula de un Yukón negro.
Ve por atrás.
Quiero ver más de cerca.
No es él, es su chofer.
Vamos. Se está yendo.
Ahí, síguelo.
Va a estacionar.
Señor, el auto está abajo.
Ten cuidado.
Hola.
Tengo una cita con el señor Naylor de Galen y Hersch.
En el tercer piso, creo.
Llegué un poco temprano.
¿Puedo ir al baño mientras espero?
Claro. A la vuelta a la izquierda.
Gracias.
ESTACIONAMIENTO EJECUTIVO
SEGUNDO SUBSUELO
Hola, ¿podría ayudarme?
Creo que estoy en el nivel equivocado y no encuentro la salida. ¿Es el primero?
No, el segundo subsuelo. La salida está allí.
- ¿No puedo usar ese ascensor? - Es privado.
¿Dónde está Jackson?
Hola de nuevo.
¿Señor?
¿Está ahí?
En un charco de su propia orina.
¿Vamos a deshacernos de él?
Te sigo.
¿Cuánto crees que pese? ¿45 kg?
50 kg, sí.
Que descanses, hijo de puta.
Despertaste.
¿Cómo te sientes?
No intentes hablar.
Tienes un tubo en la garganta.
¿Ves esto?
Eres un desconocido.
Casi mueres de sobredosis. Qué suerte que te encontraron a tiempo.
¿Quieres oír algo interesante?
Cuando encuentran a un desconocido incapacitado,
el estado les asigna un tutor legal
para supervisar su tratamiento y bienestar.
Sabes a dónde va esto, ¿no?
Soy tu tutora legal.
Eres mío, don nadie.
Puedo hacer lo que quiera contigo.
Llamemos a una enfermera para que te quite ese tubo de la garganta,
y puedas ordenar el depósito de 10 millones a mi cuenta bancaria.
¿Cómo tienes la garganta?
Sigue dolorida.
Sé que no te gusta perder,
pero, como tu tutora, sugiero que te tragues el orgullo y me pagues.
Podrás recuperar a tu madre,
tus diamantes
y tu libertad.
No volverás a verme.
Aunque te pague,
¿no temes que te mate?
No tengo miedo, no.
Puedo hacer que suceda fácilmente.
Ya sé.
Pero yo también podría matarte fácilmente si esto se prolonga.
De acuerdo.
- ¿Bien? - Terminemos con esto.
Te daré los 10 millones.
Puedo organizarlo.
Sin embargo...
¿Sin embargo?
Me gustaría ofrecerte una alternativa.
En vez de darte diez millones de dólares,
nos asociamos.
Hacemos negocios juntos.
- ¿Me estás jodiendo? - No, de verdad.
O sea,
te detesto,
pero...
el dinero que podíamos ganar...
Eres única, Marla.
Tu determinación,
francamente, da miedo.
Tus estafas con las tutelas llegaron a su punto máximo.
Son una fracción de lo que podrían ser.
Te propongo que creemos un monstruo.
Una corporación de tutelas a escala nacional.
Tú serás la directora y cofundadora.
Usaremos mi dinero y tus...
habilidades.
Destruiremos a la competencia.
Podríamos controlar todo el mercado.
- ¿Quieres montar una compañía conmigo? - No sólo una compañía.
Una corporación con 80 compañías registradas en el exterior
que se facturen entre sí para tapar las ganancias.
Una rama inmobiliaria, una legal, una de formación,
una médica, una farmacéutica.
- Nuestra cadena de asilos. - Exacto.
Con miles de tutores que trabajen para nosotros
y cientos de miles de personas bajo nuestra tutela.
Así, tú ganas...
pero yo también.
Y ganaremos miles de millones de dólares
legales...
la mayoría.
¿Y los diamantes?
A la mierda con los diamantes.
Los dividimos en partes iguales.
¿Cómo confiaremos en el otro?
Si nos hacemos ricos,
la confianza llegará.
¿Te interesa?
Toda fortuna comienza con un salto de fe.
Pero antes de dar ese salto,
primero,
hay que conocerse muy bien.
Saber quién eres.
Preguntarse:
¿estoy adentro?
¿O estoy afuera?
¿Soy un cordero?
¿O soy una leona?
¿Soy una depredadora?
FORMACIÓN DE TUTORES
¿O soy una presa?
¿Soy buena con el dinero?
¿O soy buena con la gente?
¿Qué estoy dispuesta a sacrificar
para cumplir mis sueños?
Marla Grayson, directora general y fundadora...
¿Qué líneas no cruzaré?
No intentes ser otra persona.
Conócete bien y usa eso a tu favor.
Entonces, ¿quién eres?
¿Yo?
Soy alguien que se ocupa.
¿Eres una leona o un cordero?
Soy una leona.
Y haré lo que sea necesario para proteger a la gente que me importa.
¡Sí!
Has tenido un éxito increíble en tan poco tiempo.
Marla, ¿cuál es tu secreto?
No hay ningún secreto, Peter.
Sólo se necesita esfuerzo,
coraje y determinación para no rendirse nunca.
Así que ahora eres una mujer rica.
¿Cuánto vales ahora? ¿Cuánto tienes en el banco?
¡Estuviste genial!
Me duelen las mejillas de forzar la sonrisa tanto tiempo.
Hace tiempo no cuento.
Pero sin duda eres parte del 1%
¿Qué hacemos ahora?
- ¡Lo que queramos! - ¡Perra!
Y sólo tienes 39. Debe sentirse bien.
¡Oye, perra!
- Disculpa, no tengo tiempo... - ¡Marla!
- ¡No! ¡Seguridad! - ¡Por Dios!
¡Mi mamá murió!
¡Ayuda! ¡Necesito ayuda!
Nunca me dejaste verla, y murió sola, maldita perra.
- ¡Necesitamos ayuda! - El arma.
¡Maldita hija de puta!
¡Necesito ayuda!
Marla, amor, estarás bien.
No, mírame, amor.
Mírame.
Escúchame. Estarás bien. Estarás... Marla.
¡Ayuda!
¡Marla!
¡No, Marla!
¡No!
¡Ayuda!
Así que, a pesar del éxito...
¡Ayuda!
¿sigues siendo ambiciosa?
¿Aún te quedan sueños por cumplir?
Peter, esto recién empieza.
Marla Grayson,
directora ejecutiva y fundadora de Custodias Grayson, gracias.
Gracias. Me la pasé muy bien.
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