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Ya. ¿Te ayudó a subir a la pieza? No.
Yo puedo sola.
Será bien.
¿Sí? ¿A quién busca?
Todo salió perfecto, Sorreta.
El viejo está listo.
Lo dije convencido.
Mañana va a entregar la plata.
Vamos a ser millonarios, Rita.
Millonarios.
Esta noche tenemos que celebrar, mi amor.
¿Tienes algo para hacer un brindis?
Él es Gabriel, mi amor. Ve aquí.
Andrés, mi marido.
Bueno, Gabriel.
Tráete unas copas.
Y una champaña, si tenés.
Ah, y un cenicero. Por favor, no veo ninguno por ninguna parte.
Chuta. Qué bueno que tengan algo que celebrar, ¿no?
Pero ¿sabéis qué, compadre?
En esta casa no hay champaña. Y cenicero menos, porque nada de fumar.
Mi amor, fíjate.
¿Qué te pasó en el pie? Nada, no tiene importancia.
Gabriel me curó, es médico.
Qué coincidencia.
Una herida y un doctor.
Excelente. ¿Saben qué? Estoy cansado.
Tuve un día muy duro en el hospital.
Como el que has tenido tú, parece.
Así que me van a disculpar si no puedo quedarme a esta hermosa celebración.
Me dio bré por el doctorcito.
Por no decir cara y raja. Ya, no importa, no tiene importancia.
Ahora quiero que me cuentes todo.
¿Cómo te fue?
¿Qué dijo mi mamá?
¿De verdad Arturo se tragó todo?
Con pastelina, zorrita.
Se la tragaron todo.
Ya te dije.
Mañana vamos a ser millonarios.
Qué rico.
Todavía sigues sin calzones.
Contrólate que no estamos.
Si lo dices por el medicucho ese, no te preocupes.
Y no es nadie.
Tu pieza está arriba.
Ayuda, por favor.
Por favor, ayúdame.
Ayuda, ayuda.
Ayuda.
Pero escúchame, Juan Pablo.
Escúchame tú a mí, por favor.
Rebobinemos un poco. ¿Estuviste tomando?
No, pero respóndeme, Juan Pablo. ¿Qué te cuesta?
Respóndeme. Nomás una pregunta.
Sí, pero una pregunta bastante rara. ¿Qué quieres que te diga por Rosario?
Parece que hay mucho happy hour.
La Lucía tiene un problema grave.
Sí, no es necesario que me lo diga. Y tú tienes uno peor. ¿Sabes que yo conozco
un psicoanalista? Te puede ver porque algo mal tenía en la cabeza.
Pero, pero respóndeme. ¿Qué te cuesta, Juan Pablo?
Respóndeme nomás.
¿Sabes qué? Estoy muy cansado. Tengo mucho trabajo en la oficina. No tengo
tiempo para estupideces. Me voy a acostar.
Espera.
Perdona, mi amor. Lo que pasa es que me expresé mal.
Todavía no te he explicado el trasfondo del problema. El trasfondo del problema
es que tú y tu amiguita se han transformado en un par de minas
tiene nada mejor que andar inventando estupideces.
¿Es que ya no te caliento? ¿Eso es lo que pasa? No, no.
¿Necesitas qué?
¿Verme con la pendeja de tu amiga tirando? ¿Eso? ¿Después nos vamos a
fotos?
Rosario, por favor.
¿Qué va a venir después? ¿Me va a pedir que me tire al perro del vecino? ¿Eso?
¿O me va a invitar a una fiesta y vamos a tener que comer caca? Por favor.
La Lucía se va a morir.
¿Cómo que se va a morir?
La Lucía tiene cáncer.
El médico le dio dos meses de vida.
No te creo nada.
No te creo nada. Y fuera de verdad, no tengo por qué andar acostándome con cada
mujer que está a punto de morirse, ¿no?
Oye, oye.
Tú sabes muy bien que estas estupideces a mí no me gustan. No me calientan, no
me excitan, no me motivan. ¿Entendiste? Yo prefiero correrme una paja común y
corriente y mi baño común y corriente, ¿entendiste?
Para cosas turbias, oscuras.
No. Búsquete a otro.
¿Ya? Ay, Germán, no me miré así.
It was just a kiss.
Trae un vasito de agua, por fin.
¿Agua? Ay, obvio. No pensaré que me gusta el copete, ¿cierto?
Gra.
Linda tu castaño.
Uy, hace calor, parece.
Estoy transpirando.
¿Quieres más agua?
No. Quiero fuego.
En esta casa no se fuma. Y tampoco se pasa bien, parece.
Con tanto perfume y tanta crema en el baño, nadie lo pasa bien, ¿cierto?
No te entiendo.
Te apuesto que te compraste cremas para las arrugas solamente para no tener
vacío tu lado del baño.
Y que te encantaría teñirte el pelo.
Y te apuesto que te encerrarías durante horas en el baño, solamente, para
meterte en la cama cuando ella ya está durmiendo.
Te carga su pijama, te cargan sus zapatillas de levantarse y te carga
que ella no te haga lo que tú quieres.
Pero lo que más odias es que te haces el duro con todo el mundo, pero en el
fondo es ella la que manda.
Ella, no tú.
Pensé que no tenía fuego.
Fuego. Es lo que me sobra, Germán.
Nati.
¿Por qué no me avisaste que había llegado?
Seguro lo estoy lateando.
Tío, no te preocupes. Nos vamos a tomar una gota de alcohol y le voy a traer a
Javiera bien temprano. ¿Sí?
Chao, papá.
Chao.
En esta casa se vive sin una gota de pasión.
Imagínate eso, Rita.
Que vamos en un bus.
Que no nos conocemos.
De pronto, te pones de pie y empiezas a coquetearme.
Yo sentado te voy mirando.
Me pongo de pie y me acerco a ti.
Por detrás.
La gente nos mira de reojo.
Tú me sientes.
Estoy duro.
¿Eso te gusta?
Empieza a tocarte las piernas.
A subir por tu vestido.
Estás sin calzones, Dorrita.
Ay, no, ya.
Ay, no, Andrés.
Andrés, no, por favor, ya.
Ay, Andrés, no.
Andrés, no. Andrés, córtala ya. No lo quiero.
Yo sé que te gusta.
Siempre te amo.
Sí me gustó, pero ahora no voy a... Doctorcita, ¿se dio
cuenta en el cierto sobre él?
¿Se dio cuenta que te gusta andar sin calzones?
No, no se dio cuenta.
Andrea, esta no es nuestra casa ya.
Basta, basta.
su zapatilla de levantarse y te carga.
Que ella no te haga lo que tú quieres.
Germán.
Germán. Germán, te estoy hablando.
Cierra la puerta para que conectes la alarma.
¿Ya se fueron las niñitas?
Sí. Ay, qué bueno, ya es muy tarde.
Ya pues.
Estaba a punto de apagarlo desde esta niñita. ¿Cómo es que se llama?
Se llama Natalia. Es la mejor amiga de tu hija. Se llama Natalia. Sería bueno
que te acordaras, ¿no? Sí, claro.
Ya, pues.
Apaga esa listeria y vamos a acostarnos que es tarde.
No, es que estoy a punto de terminar la novela, la que te conté, ¿te acuerdas?
Ah, sí, claro.
La novela.
Tienes que cachar, Andrés, que hay momentos para cada cosa.
Yo ahora quiero saberlo todo. Quiero detalles.
Un millón de dólares es nuestro detalle, Sofía. Un millón. ¿Te das cuenta?
¿Sabes lo que eso significa?
Nuestra casa.
La piscina.
El gimnasio. Todo.
Ahora vamos a llamar de nuevo.
Tú te vas a poner a gritar muy fuerte para que se den cuenta de que esto no es
un juego. Andrés, por favor, ya cayeron. No sigamos insistiendo. Capaz que les
dé un infarto. Sofía, tenemos que llegar hasta el final con esto. Ahora no te
puedes echar para atrás.
Esta llamada va a ser el broche de oro.
Mierda.
Mi celular.
¿Tu celular? Andrés, tienes tu celular en la mano. Este no es mi celular,
Se le esturó. ¡Mierda!
¿Rey? ¿Rey?
Anderson, soy yo, Baeza.
Necesito saber si me llamaste a mi celular.
Acuérdate, por favor.
Baeza, ¿qué pasa, perrito?
Contéstame lo que te pregunté.
Bueno, sí, hueón.
Pero si hablamos, ¿que no te acuerdas?
No hablaste conmigo, hueón. Yo no tengo mi celular.
¿Qué fue lo que dijiste?
No sé,
hueón. Lo dije todo. Yo pensé que estaba hablando contigo y lo dije todo.
¿Qué pasa, Andrés?
Tengo que ir. Andrés.
Andrés, espérate.
Andrés.
Andrés. Andrés, nos pillaron. Dime si nos pillaron. Yo voy a arreglar esto.
Todavía no sabemos qué fue lo que pasó.
¿A dónde vas?
Yo voy contigo. No te vayas, Andrés. Hay que calmarse. No hay arma. Todo ahora.
Espera que te llamo.
Andrés. Sucia.
Quédate tranquila.
No salgas de aquí. No hagas nada sin preguntarme. Ahora más que nunca tenemos
que cuidarnos, Sofía.
Andrés, no te vayas. No te vayas.
Se fue a la mierda.
Se fue a la mierda. ¿Qué pasó?
¿Te hizo algo?
Se fue todo a la mierda.
Sofía, escúchame. ¿Me puedes decir por qué mi viejo te tiene acá?
Sabes que yo no estoy entendiendo nada, de verdad.
¿No ves que tengo un problema? ¡No me preguntes!
¡Estupideces! A ver, espérate un poquito.
O sea, entre tú y tu marido arman el tremendo escándalo. ¿Y tú pretendes que
no te pregunte qué sucha pasa en la casa de mi viejo?
¿Cómo estás, Durango?
Mi taita debe tener una razón muy especial para tenerte acá.
Pero a mí la gente como ustedes me ama a la espina.
Sobre todo tú, marido.
No te voy a aguantar que hables así de él.
Andrés es una muy buena persona.
A mí me parece todo lo contrario que usted es.
Pero en fin, no hay que ser médico para darse cuenta de la frecuencia que andaba
ese loco.
Sofía, dime algo.
¿Has visto algo?
Mi viejo te tiene acá porque ese guante me dio asiento.
¿Por qué no te metes en su vida?
Esto a ti no te importa.
Yo no tengo por qué confesarte nada.
Por el hombre de toda mi vida.
Saluda, amor mío.
Por la reina de toda mi vida.
Por la dueña.
De mi corazón.
¿Estás seguro que no se ve aquí adentro?
No, no ves nada.
Te lo digo como que estamos celebrando 30 años de nuestro matrimonio.
Mi amor, te lo juro que yo entiendo tu reacción. A mí me pasó lo mismo. Al
principio me cagué de miedo. Me pareció una idea desubicada, pito, escopeta,
peligrosa.
Bueno, ¿y entonces?
Pero mi amor, entiéndela. Lucía es mi amiga de toda la vida y se está
Yo haría lo que fuera para que ella sea feliz, aunque sea por un rato. Pero una
cosa así puede cagarle la cabeza a cualquiera. Pero es que esto no va a
mi amor. Con el tiempo, no sé, con el tiempo lo recordaríamos como un pequeño
favor. Ella se va a morir luego.
Mira, no porque tu amiga se va a morir tenés que prestarle el marido, ¿no?
Mira, Rosario, piensa que esto puede ser fatal para nuestro matrimonio.
Imagínate qué pasaría si a mí ella me gusta, me queda gustando.
O tú te picas conmigo y no eres capaz de perdonarme.
Mira, no me impoblices, Rosario.
María es la que se va a morir.
Nosotros no.
Yo lo veo como un favor.
Rosario.
Esto lo estamos hablando en serio.
De verdad.
¿De verdad me estás pidiendo que me acueste con Lucía?
Fragilidad es un hilito que va del corazón a la cabeza.
Se corta y chao.
Las minas son frágiles y el mundo es frágil.
Ni vos ni a compadre.
Estoy embalado, estoy lleno de certeza.
¡Mierda, contesta!
Los dioses puneteros me abandonaron.
¿Y qué?
Púderanse.
Letreros, paletas, anuncios. Todo el glamour del mundo me lo paso por el
Pero igual te gusta.
¿Ah, cabrón?
Igual te gusta, perro romántico.
Porque me atrevo a ir contra todo, estoy vivo.
Porque me atrevo con otros caminos, estoy vivo.
Porque me arriesgo, estoy vivo.
¿Aló?
No, un accidente en una...
Germán.
No me he dicho cómo estuve.
¿Cuándo te agarraste el beso del portero? Como tú, macho. Cállate. No,
Esa rutina.
Cuando le dije a tu viejo que te iría a dejar temprano.
Bueno, es la verdad, ¿no?
Sí, obvio. Súper tempranito en la mañana.
Tipín, seis y media, siete, ponte tú.
Nunca he llegado tan tarde.
Estoy atenta en pleno.
Es que Jadirita no hace conmigo.
Las horas se te van a pasar volando.
¿Qué onda?
Siempre me has dicho que no, Jairo. Pero esta noche no te puedes mudar.
Ahora o nunca.
Tú que has venido a este infierno.
Dímelo.
¿En qué pararán los pobres habitantes de esta ciudad?
Estas hormigas que lo amenazan todo con la muerte.
No te puedes morir, Arturo.
Y te voy a encontrar para que vivas.
Para sacarte la sábana blanca de la cara.
Necesito que me des la mano, carajo.
Tu mano que no puede irse sin antes firmar un pacto conmigo.
¿Entiendes? Te voy a encontrar.
No pueden escapar, Arturo.
No te vas a ir así como así, dejándolo todo botado.
Echando a perder las cosas como siempre.
Arturo Montesinos, ¿está aquí?
¿Sí? ¿Usted es pariente?
Soy su yerno.
Dígame, ¿está muerto?
No, no, él no está muerto, pero se encuentra en estado de coma.
¿Coma?
Tranquilo, tranquilo, yo me encargo.
Adelante, por favor.
Él está muy grave.
La verdad es que sus posibilidades de vida son casi nulas.
Usted sabe que él es donante.
En este estado no creo que pueda ser donante de nada.
Perdón.
Dije que este hombre no es donante.
Por lo menos no todavía.
Bueno, entonces tendremos que hablar con su esposa o con alguna persona para que
nos dé la autorización.
Señor... Baeza.
Andrés Baeza.
Señor Baeza.
Hay pacientes que necesitan de estos órganos para seguir viviendo. Y hay una
sola cosa que está clara.
Su suegro no sobrevivirá.
Lo siento.
¿Eres mi amiga o no?
Obvio. Y lo sabía demasiado.
Entonces, pues Javiera, confía en mí.
Cierra los ojos y abre la boca.
Esto es el cielo, Javi.
Ay, no, es que me da miedo perder el control. Ay, no te inmongas. Todo lo
contrario. Con esto hay que controlarlo todo, ¿cachai? Te vas a sentir la dueña
del universo.
Aparte, Javi, esto nos va a dejar unidas para siempre.
¡Pensé!
¡Cállate que me ibas a joder!
¡Infeliz!
¡No pensaste en mí, ¿sabes?
¡No pensaste en nadie!
¡No pensaste en nada más que en ti!
¡Tampoco te importan las consecuencias! ¡Te involucraste a la Sofía!
Pero te voy a decir una cosa.
Andrés Baeza... ...no vas a sacarla... ...si me muero.
No conseguirás un beso.
Y si quedo vivo, te voy a hacer ver en la cárcel.
Señor Bess.
Señor Bess. ¿Pasa algo?
No, nada.
Bueno, eso es todo.
Usted no puede permanecer aquí, debe retirarse.
¿Juan Pablo?
¿Qué pasó?
Gabo, ayúdame.
Se me rompió la bolsa.
Ya, ya, tranquila, tranquila.
No voy a cascón a llegar a la puerta. Ayúdame, por favor.
Zorrita, ¿cómo estás?
¿Has visto lo linda que está la noche?
Sí.
Está linda.
Pero quiero saber cómo te fue, Andrés. ¿Supiste algo?
Arturo no supo nada.
¿Seguro?
Absolutamente.
Acabo de estar con él.
Estuvimos conversando muy amistosamente.
Está preocupado por conseguir el dinero. Ha llamado a medio mundo.
Eso sí, la plata no va a poder estar para mañana.
Pero bueno, en eso estamos.
Arturo realmente se ha portado a las mil maravillas.
Mejor de lo que esperábamos.
Para él, este es un asunto de vida o muerte, mi amor.
Me alegro mucho, Andrés.
Pero ahora necesito verte. No quiero estar más sola, pichón.
Hoy no, mi amor.
Tenemos que seguir con lo acordado.
Está bien.
Hablamos mañana entonces.
Un beso.
Chao. Un beso para ti, mi amor.
Chao.
Permiso, tengo que sacar algo.
¿Qué pasa?
Tengo un problema, necesito que me ayudes.
Te espero abajo, ¿ya?
¿Pero para qué?
Esto es un parto y me vas a ayudar.
Tómate el pelo, por favor. Ah, no, yo no tengo idea de estas cosas.
Olvídalo, Gabriel. No, no importa, lo vas a hacer bien. No, no, no. Escúchame,
escúchame, lo vas a hacer bien. Escúchame, mira.
Trae un lavatorio que hay arriba y lávate las manos, por favor, ¿ya?
Sofía, al lavatorio.
Ya. Ya, voy, voy.
Súbete a la mesa, Margarita. A la mesa. Sí, es que tengo que estar a tu altura,
¿ya? Ya.
Rápido.
Eso. Ay, ya me duele.
Tranquila, tranquila. Me duele.
Vamos, déjalo ahí, déjalo ahí.
Tranquila. Respira profundo.
¡Muy bien!
Isabel, me tenías muy preocupada, no contestabas el teléfono. Me quedé
vine en cuanto pude.
Estoy muy cansada.
¿Cómo está Arturo?
Está en coma.
Isabel, Isabel, dime una cosa.
¿Sabes por qué salió así, de esa manera?
¿Supo algo?
¿Lo llamaron? ¿Sabes qué pudo haberle pasado? ¡No lo sé, Andrés!
Pero no alcanzó a decirte dónde iba, no alcanzó a decirte nada. No, Andrés,
nada. No tengo idea por qué Arturo está aquí ahora.
Todo esto es muy terrible.
Él me dejó acostada, me hizo cariño, me dijo que me quedara tranquila.
Y yo no supe nada más hasta que tú me llamaste.
Para mí pasaron, no sé, como cinco minutos desde que Arturo se había ido.
En cinco minutos mi vida se fue a la mierda.
Por favor, acompáñame a verlo.
Lo único que quiero ahora es verlo.
Quiero que me digas una cosa.
Pero quiero que me digas la verdad.
Si yo te pidiera que pasaras una noche con ella, con la Lucía, ¿tú lo harías?
Si querés hielo.
Se está derritiendo tan rápido esta noche.
Allá afuera está lleno de tipos que andan con la lengua suelta por ti.
Yo no necesito a nadie.
Porque ya es conmigo.
Tienes conciencia.
Tranquila, tranquila. Respira profundo. Empuja, empuja ahora. Eso es, eso es.
Vamos, ahí viene.
Eso, empuja, empuja, empuja.
Eso es, Margarita. Un poco más, un poco más.
Ahí viene, ahí viene.
Eso es.
Eso es.
Ya,
ya.
Listo.
Es un niñito.
Con cuidado, con cuidado.
Eso, ahí cuidado con la cabecita.
Ahí está.
Cada día se lo va a tomar el chico.
¿Le quieres tomar?
¿Lo mismo que tú?
Carlito.
Dos whisky.
¿Como siempre?
Sí.
¿Un hombre casado no debería estar con su señora durmiendo en este momento?
Digamos que no tenía sueño.
En las rocas, para el caballero, y solito para Soledad.
Disfruten. Gracias.
Casado y de pelado, ¿eh?
Una especie en vías de extinción.
¿Te parece?
Cada día son menos los hombres que se mantienen despiertos después de las
noticias.
Una mujer con buena imaginación debería saber aprovecharla.
Mira, si hay algo que le sobra a mi mujer es imaginación.
Mira las cosas que se le ocurren.
No deben ser cosas muy estimulantes.
Digo...
Si estás aquí, a merced de chicas como yo, saben aprovecharse de hombres
como tú.
Perdona, pero no estoy de ánimo.
No te costaría mucho.
Sería una noche inolvidable.
Los dos solos.
En un lugar más privado.
Haciendo cosas que ni la imaginación más desatada de tu esposa te podría
ofrecer.
Sonaba muy interesante.
¿Pero y después qué?
Después nada.
Morir tranquila.
Vamos, Juan Pablo.
Es solo una noche de pasión.
Sin compromiso.
Sin culpa.
No.
No sería una noche de pasión.
Sería una noche de piedad.
Casi como hacer el amor con una muerta.
Tú lo dijiste.
Casi. Pero no lo es.
De hecho, me voy a sentir más viva que nunca.
Y tú también.
¿Por qué yo, Lucía? ¿Por qué yo?
¿Y qué me dices?
¿Te tinca?
¿Perdón?
Que si te tinca que pasemos la noche juntitos.
¿Sabes que tú eres la segunda mujer que me dice lo mismo en el mismo día?
Y la que realmente me importa está durmiendo.
Así Javi, Javierita, vuela, vuela, mírame, te estoy mirando.
¡Me estoy mirando! ¡Yo, la Javi, yo, la pendeja! ¡Me veo!
¡Eso es el cielo!
Está buena la tiquiá, flaquita.
Yo no te salpicaría uno.
Oye, flaquito, mire.
Somos pareja, ¿cachai?
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