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Sabemos que tiene una buena amiga en Portugal, pero no queremos prudente que
vean.
La señora Fox será avisada de que actúe como si no la conociera en caso de que
se encontraran.
Gracias.
Mira, no puedes estar aquí.
Creo que me he perdido.
Yo acompaño a Asi. No, no, no.
En realidad creo que prefiero salir por aquí.
¿Tienes propuesta de servicio?
Por favor, no le diga a nadie que me he visto.
Buenas noches. Buenas noches.
¿Cuánto quiere por llevarme a Lisboa?
Aquí en el hotel alguien pese un taxi.
No puedo pedir un taxi en el hotel.
Porque tengo que ser discreta.
Mire, estoy aceptando.
Pero esto es una cosa entre nosotros.
¿Qué me dice?
Ya se escucha.
¿Cuánto?
De eso. Le doy el doble.
Vámonos.
Yo lo tengo aquí atrás.
Aquí atrás.
Fíjate aquí.
¿Qué te ayuda?
X. Brigada.
Le doy 50 escudernos y vuelve a gustarme en dos horas.
Me alegro mucho de verlo. Yo más.
Qué niño cuando me dijeron que ibas a venir a Portugal y no podía verte. Creí
que me moría del disgusto.
No estoy arriesgando mucho.
Pero necesito pedirte algo.
Of course, lo que quieras.
Necesito ver a Marcus, Lohan. Qué casualidad.
No te lo vas a creer, pero Marcus vino a verme ayer. Quería saber de ti.
¿Qué le dijiste?
La verdad.
Que la última vez que te vi fue hace un año en Tanger.
No sé ni cómo le puedo encontrar.
Puedo contactar con él a través de unos amigos ingleses. Son clientes habituales
del Galgo.
¿Qué es el Galgo?
Mi club.
Un negocio que he abierto a medias con un amigo.
Estás temblando.
¿Quieres un cabalche?
¿Por qué necesitas hablar con Marcos?
Es una historia un poco larga.
Tú sabes que estoy en Portugal por negocios con Manuel da Silva.
La palabra negocios en estos días es como un gran paraguas negro que puede
cualquier cosa.
¿Le conoces?
He ido a hablar de él.
Y no demasiado bien, la verdad.
Ya.
Bueno, está a punto de cerrar un negocio muy importante con los alemanes.
Y quiero matar a un grupo de ingleses entre los que está Marcos.
Ven
mañana
por mi club.
Mandaré un recado a Marcos para que vaya también.
Eso es imposible.
De Silva me tiene vigilada.
Pues entonces tendrás que venir con De Silva.
Pero eso es una locura.
Es muy arriesgado, pero precisamente por eso es poco sospechoso.
De Silva dará por hecho que no puedes traicionarle delante de sus propias
narices.
Encontraremos la manera de que puedas hablar durante unos segundos con Marcos.
Y de Silva no se enterará de nada.
Ojalá.
No te preocupes, cariño.
¿Qué tal tu vida en Portugal?
Al principio fue duro. Sola, sin dinero, angustiada por la situación de Juan
Luis en Madrid.
¿Cómo está Juan Luis?
Casi no podemos convocarnos.
Las últimas cartas.
En mucho tiempo fueron los que te entró a ti.
Lo enviaron a Ronda.
Fue un alivio porque pensó que iba a deshacerse de él acusándole de alta
traición.
Espero que pronto pueda venir a Portugal y... después... o sí.
Veremos.
Los traigo a Marruecos.
¿Y qué hay de ese club nocturno?
Mi socio Dimitri es un ruso blanco oído tras la revolución bolchevique.
Decidimos abrir un nightclub. Y a su dinero y a mis contactos. Fue un éxito
desde el principio.
Eres una superviviente.
Mira quién fue a hablar.
La mujer que montó de la nada el taller de costuras más exitoso de todo Tetuán.
Con el dinero que gané del club me lancé a buscar casa.
Empresa casa de 15 habitaciones con la intención de sacarle beneficio.
¿Has montado una casa de huéspedes?
Algo así.
Gente de mundo en situaciones difíciles. Yo comparto con ellos mi hogar y ellos
conmigo sus capitales.
Muchos me pagan en joyas y objetos personales.
Mira.
¿Te gusta?
Mi chofer tiene una nieta que se llama Fátima.
Pero no tiene escudos suficientes para comprarle una medalla de oro por su
comunión. Así que había pensado comprarle una antes de volver a Madrid.
Llévatela. No, no, no.
¿Sabes qué? Un guarda del costurero maravilloso que me regalaste en mi
noche en Tetuán.
Mira.
Nos vemos mañana en mi club.
Toma.
Una tarjeta.
Gracias. Sira.
Ten mucho cuidado cuando sirva.
¿Estás segura que no sospecho nada de ti?
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¿Me permites?
Champagne, tu mejor.
Elías, razón.
Este sitio es fantástico.
Buenas noches. Soy Natalia del Galgo y quiero darles la bienvenida.
Un placer.
Me llamo Manuel da Silva y esta es mi acompañante, la señorita Goriuk.
Encantada. Un placer.
Espero que disfruten de la noche.
Lo procuraremos.
A contra de casa.
Es usted muy amable.
Diviértense, gracias.
¿Bailamos? Por supuesto.
Buenas noches.
¡Bogan!
Me alegro de verte.
Yo también.
He intentado contactar contigo de mil maneras y aún no lo he conseguido.
Ya sabes del trabajo, no tengo tiempo ni para respirar.
¿Recuerdas a la señorita?
Claro.
Señorita... A Boryuk. Boryuk.
Encantado de volver a verla.
Señor de Silva, ¿me debería usted conmigo?
Me temo que debe usted preguntárselo a mi pareja.
Claro que sí. No hay ningún problema.
En ese caso, será un placer.
Rosalinda me ha dicho que necesitabas verme urgentemente.
Guárdalo.
Es muy importante.
¿Qué?
Es la lista de los nombres que la Silva quiere llevarse por delante.
Y tú estás entre ellos.
Parece que nuestros parejos han preferido ir a la barra.
Seguramente se debe a que el señor Logan no es un gran bailarín.
Tienes que irte de Portugal inmediatamente.
¿Cómo lo has conseguido? Esto no importa.
Lo importante es que te alejes de Da Silva cuanto antes. Te quiere matar.
No pienso irme sin ti.
¿Por qué?
Mira, no sé qué relación tienes con Da Silva, pero no estás a tiempo de no
seguir implicándote.
Vamos a sentarnos.
Es que no lo entienden.
Tu vida está en peligro.
¿Y la tuya?
Chira, vete de aquí.
Vuelve a Marruecos.
Ahora vivo en Madrid.
Entonces vuelve cuanto antes.
No tengo ni idea de por qué te has cambiado el nombre.
Ni qué haces aquí en Portugal.
Ni qué relación mantienes con Brasil. No tengo ninguna relación con él.
He venido a Portugal para comprártelas para mi taller.
Y él es mi amigo, ya está.
Sira, no te equivoques.
Manuel da Silva no tiene amigos.
Se está metiendo en asuntos turbios y tú deberías mantenerte al margen. Sé
cuidarme perfectamente.
Es como si me estuvieras hablando de algo intrascendente.
No se te ha mirado.
Quizás deberíamos reunirnos con ellos, ¿no le parece?
Por supuesto, pero al menos concédeme que acabe la canción.
Faltaríamos.
No me puedo ir.
¿Por qué?
Porque no me puedo ir y punto.
Si tú no te vas, yo tampoco.
Yo no hubiera tenido que marcharme.
Los dos sabemos.
Te lo ruego.
Por todo lo que nos une.
Sira, vete.
Vete de Portugal conmigo.
En esto te equivocas.
No nos une nada.
Si lo hubo y ya no lo hay, ni me encanta saberlo.
Los habéis abandonado.
Es que me están machacando estos papás.
Tengo que irme.
Por cierto.
¿Tan pronto?
Ha sido un placer volver a verles.
Buenas noches.
Cuídate, Logan.
¿Me sirva?
Disculpenme a mí también.
No has dicho ni una sola palabra todo el camino.
¿Qué ocurrió?
Nada, estoy bien.
¿Creías que no iba a darme cuenta?
¿Qué?
Bueno, entonces... Os vi a Logan y a ti.
No sé a qué te refieres.
Estabais...
No te vi demasiado cómoda con él.
¿Qué fue lo que te dijo?
Es mejor que lo olvidemos, de verdad.
Puedes contarme.
Nada de lo que me digas de ese individuo va a sorprenderme, de verdad.
Hice un comentario un poco inoportuno sobre Franco y no me siento bien.
Lo siento.
No te preocupes.
No volveremos a verla.
Entiéndelo. Tenía que herir sus sentimientos para que se fuera de
Lo que no entiendo es por qué fuiste tan reacia a empezar algo con barcos.
Él estaba loco por ti en Tetuán.
Las heridas estaban todavía abiertas. Pero había pasado tiempo.
No es suficiente.
Y además, Marcos antes o después acabaría marchándose.
No quería pasar lo mismo que con Ramiro. Pero él nunca te habría dejado de esta
manera.
Antes o después habría vuelto.
¿Y qué más da ahora?
Entiendo que después de lo que le he dicho no quiera volver a verme.
No he vuelto a querer a nadie así.
Su amor me hizo fuerte para soportarlo.
Y créeme que he estado muy sola.
Has hecho lo que debías.
Entonces, ¿por qué me siento tan mal?
Porque el amor duele y duele.
Duele mucho.
Deberías saberlo.
¿Qué tal con De Silva?
Pues...
Mañana por la noche me invito a cenar en su quinta.
Tengo que conseguir un microfilm que le ha dado uno de sus amigos alemanes, como
sea.
Pero no puedes cogerlo a ti sin más.
Si descubre que te lo has llevado, tendrás problemas.
¿Y entonces qué quieres que haga?
Consiguiré un microfilm en blanco.
Para que lo cambies.
Te lo enviaré a tu hotel.
Te quiero mucho.
Buenas tardes.
¿Puedo llevarme esta caja para sí?
Muchas gracias.
Muy bien.
Obrigada.
Tierra, por favor.
Señorita Aris, tengo que decirte algo.
Ya sabe que yo no puedo callarme las cosas.
¿Sí?
Espero que comprenda que mi función es velar por su seguridad y por su
bienestar, por orden del señor da Silva.
¿Claro eso?
¿Pero por qué me dice esto? Esta mañana la vi entrar al hotel por la puerta de
servicio.
Es una lástima.
Porque... Quería que fuera una sorpresa.
¿Qué quiere decir?
Para su nieta.
El verde oro, señorita, no puedo aceptarlo.
Pero es como agradecimiento por todo lo que ha hecho por mí.
¿Cómo comprenderá no poder ir a comprarla con usted?
Pero... No, yo, ni peros ni nada.
Mejor no le comente nada, señora Simba.
Yo tampoco le diré nada.
Y así usted puede estar tranquila. Gracias, señorita. A mi neta le va a
encantar.
No hay de qué.
Bienvenida a Quinte de Font, Laris.
Tienes una casa preciosa.
Tú ya se asombró.
Me alegra que te guste. ¿Vamos?
Ya.
Maris, tengo que confesarte que te he invitado contigo a las detenciones.
Esta noche tengo que cerrar un trato de negocios importantes.
Mis posibles socios han venido con sus mujeres.
Como tú tienes experiencia con tus clientes, he pensado que... Manuel.
Puedes hablar con confianza.
Si quieres que entretenga a las mujeres de tus socios, no hay ningún problema.
Es un placer poder ayudarte.
Obrigado.
No podré prestarte la atención que te mereces.
Tranquilo. Ya me recompensarás de otra manera.
Anís, te presento a la señora Almeida.
Un placer.
Habla usted alemán?
Bueno, hay pocas palabras.
Permito.
Te presento a la señora Almeida.
Un placer.
Mucho gusto.
Un placer.
Muchas gracias.
Su vestido también es precioso.
¿Quién es su modista?
La verdad es que yo misma.
¿Se ha hecho usted este vestido?
Sí, tengo un taller de alta costura en Madrid con mucho éxito.
Creo que he oído hablar de usted.
¿Frau Bruckmann es clienta suya? Es una de mis mejores clientas.
Dios mío, sus diseños son famosos.
¿Cree que podría recibirnos en su taller?
Se van a Madrid, por supuesto.
¿Qué le parece mi vestido? Me costó carísimo.
Es muy bonito.
Amigos, les presento a los señores Bernard.
Lo conozco.
¿Cuánto? Coincidimos en alguna recepción en Tetuán, cuando veía el alto
comisario. O si acaso manténgase alejada del matrimonio Bernard.
Ese hombre es muy peligroso.
¿Qué son estas flores maravillosas que levan el pelo?
Son orquídeas, unas flores exóticas. Son muy lindas. Gracias.
Señores.
Nuestro último invitado, el señor Bernard.
La señora Almeida.
Mucho gusto.
La señora Givaero.
Gracias. Y esta es mi querida amiga, la señorita Arisha Goryuk.
¿Nos conocemos?
Yo creo que no.
A menos que hayan coincidido en algún sitio en Madrid.
¿Nos ve igual en Emba? No, no. Su cara resulta familiar, pero de algún otro
sitio.
¿Ya?
Disculpen, señores.
Pasemos todos al comedor, por favor.
He encargado un menú especial que espero que sea de vuestro agrado.
Perfecto.
Si lo esperas, después de cenar discutiremos los detalles del acuerdo.
Muy bien, perfecto. Señor Da Silva, habla de usted con sus compatriotas.
Le aseguro que llegaremos a un acuerdo satisfactorio para todos.
Así lo espero.
Señorita Agorius, ¿conoce a la baronesa Schuheff?
Sí, desde luego.
Es una mujer encantadora.
¿Le gusta la sopa, señora Ribeiro?
Está muy boa.
Sí, es deliciosa.
¿Y a Gloria van Fohenberg?
También. Es una de mis clientas.
En realidad, casi todas mis clientas son alemanas.
Aunque espero que después de este viaje también lo sean las portuguesas, por
favor.
La verdad es que no entiendo esa obsesión que tienen las mujeres con sus
vestidos.
Bueno, Coco Chanel dice que si una mujer se viste de forma vulgar, solo se ve el
vestido. Pero si se viste de una forma elegante, entonces se ve la mujer.
Vaya.
¿Y qué más cosas dice esa tal Chanel?
Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos damen.
Pero también necesitamos la estupidez para amarlos nosotras a ellos.
¿A qué se dedica, señor Leira?
Mi familia ha vivido del campo toda su vida.
Más ahora son dueños de una mina que me va a hacer inmensamente rico.
¿Una mina de qué? ¿Sabe usted que el restaurante Horchero está a punto de
sus puertas a Madrid?
Sí. Pues he oído maravillas, ¿ves?
Cuando vaya a comer ahí, no olvide de pedir su famoso Baumkuchen.
Muy bien, no se preocupe que lo haré. ¿Cómo me ha dicho que se llamaba?
Baumkuchen.
Baumkuchen. ¡Ay!
Torta.
Lo siento.
Pues esas manchas de vino se quitan muy mal.
Sí.
Si me disculpan, voy al cuarto de baño.
Voy a ver si se quita.
Me disculpa.
Enseguida vuelvo.
¿Podría decirme dónde está el cuarto de baño, por favor?
Continúa este corredor. Lo he encontrado en la segunda puerta de la dieta.
Muy amable.
Enseguida vuelvo.
Estoy buscando el cuarto de baño.
Creo que me he perdido.
Es que me he manchado con el vino.
El baño está en la planta de abajo.
Ah.
Pues yo creo que he debido entender mal al camarero.
Como no habla portugués.
Si me lo permite, yo puedo acompañarla.
Muchas gracias.
¿Ha conseguido usted quitar la mancha?
Pues se ha quedado en cerco.
Pero seguro que en el hotel lo pueden arreglar.
Y si no, siempre puede hacerse otra.
Sí, esa es la ventaja que tiene ser una su propia modista.
Siento la interrupción.
¿De qué estaban hablando?
Pensé que te habías marchado de Portugal.
Cera te lo ha advertido.
Corres peligro. Tienes que irte ya.
Lo sé. He estado a punto de coger un avión, pero no he podido.
¿Y por qué no?
Porque sé que está pasando algo grave.
Y tú me lo vas a contar.
No insistas, Marcos.
No puedo contestar a todas tus preguntas. ¿Por qué no?
Tú tampoco has contado todo y lo respeto. Solo te pido que hagas lo
¿Qué hay entre Sira y Da Silva?
Puedes estar tranquilo. Que no hay nada, Marcus.
Solo están haciendo negocios juntos.
Esa es la verdad.
A Sira solo le importa a tú.
Todo lo que te dijo fue para protegerte. Para que te fueras del país
inmediatamente.
Y ahora, por favor, hazle caso a Sira.
Y desaparece antes de que sea demasiado tarde.
¿Tienes coche?
Aquí no lo tengo, la historia.
Son las llaves del mío.
Es un Packard Phaeton amarillo. Está aparcado tres calles más abajo.
Ve ahora mismo a la estación y coge el primer tren que salga de Lisboa.
Gracias.
Bien,
señoras.
Y ahora, si no les importa, los señores los retiraremos a Chaguar.
¿Les apetece que vayamos al salón a jugar a las cartas? ¿Por qué no?
Está bien.
Pero no son suficientes para este volumen de trabajo. El chocolate está
delicioso.
Imposible. Nos hacen una pastelería de misfos a partir de una receta suiza.
Está bueno, ¿sí?
Perdón, ¿qué le parece el chocolate?
Ay, está muy bueno, sí.
Llevo semanas preparando este encuentro y es fundamental que lleguemos a un
acuerdo hoy mismo.
Por favor.
Las condiciones han cambiado.
Es lógico. Vamos a decirles.
No creo.
Ficaremos en un hotel.
O mi marido cansa de ser muy conocido. Escuchemos cada una de las partes y
intentemos llegar a un acuerdo.
Tengo familia en Lisboa y aprovecharemos para visitar.
Mi sobrina acaba de tener un bebé. Qué bien.
¿Menina o menina?
Menina. Ya tienen dos meninos.
Si los alemanes quieren la exclusividad del Wolfram y que no negociemos con los
ingleses, tendrán que subir el precio.
¿Han estado ustedes alguna vez en Berlín?
Pues no.
Pues sí. La verdad es que...
Bajemos la voz, por favor.
¿Qué les parecen 750 .000?
Aquí está el galerante, todos tenemos que hacer un esfuerzo.
Ha sido un verdadero placer conocerla.
Igualmente. Y no dudé en que iré a visitarla a su taller en cuando vaya a
Madrid. Será un placer contarle entre mis clientes.
Lo mismo digo.
Me alegro de haberlo resuelto todo hoy. Muchas gracias.
Pero confío en que mantenga su palabra y no se eche una frase.
Todo se solucionará en menos de dos días. Confío en ella.
Gracias.
Señorita.
¿Sabe? He estado haciendo un poco de mi mujer.
Y ya sé de quién la conozco.
¿Ah, sí? Desde luego.
Coincidimos en una recepción.
No lo recuerda.
No, no, no. La verdad es que no. La del embajador italiano.
La que se celebró en el casino.
Ah, sí, sí.
Lo sabía.
Yo nunca olvido una cara.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
Otra vez.
Arish, has sido una anfitrión asombrosa.
Muchas gracias.
¿De verdad que no te has aburrido?
Ahora me arrepiento de no haberte prestado un poco más de atención.
No, no te preocupes.
Me lo he pasado muy bien.
Quizás ahora puede enmendar mi error.
La verdad es que me debería ir ya.
Acuérdate que mañana salgo para Madrid.
¿Y no podrías retrasarlo?
No, de verdad.
Me encantaría quedarme unos días más, pero no puedo.
Tengo un taller muy desatendido.
Los clientes me están llamando ya.
Entonces, esto es una despedida.
No es un hasta luego.
Yo creo que nos vamos a volver a ver.
Dios mío.
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