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PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID...
Cuando era joven, había unas piedras.
A tu madre le encantaban, y mandé a hacerle esto.
Espero que te hayas asegurado de que no haya escorpiones.
Debemos tener cuidado y matarlos.
Si he de encontrar amor, debo aprovecharlo mientras pueda.
Jonatán, ¿qué haces aquí?
David, nunca me eligen para nada.
Merezco tener un futuro tanto como Mical.
Por favor, no me avergüences.
Dime, hijo de Judá,
¿la sangre de los inocentes
que masacraste aún ahoga tu conciencia?
¡Huye, hijo! ¡Corre!
Últimamente, no solo peleas contra el enemigo.
Lo coronarían hoy mismo si pudieran.
Es una amenaza. ¿Por qué te niegas a verlo?
Mi rey.
David.
No me casaré con Merab.
Haga lo que deba.
Si David no aprecia la bondad de su rey, que se vaya.
Lo enviaré de vuelta a las colinas de Belén, ¡a no tener nada!
¿Y luego qué?
Usted lo puso en un pedestal.
Si se va, la gente lo culpará a usted, no a él.
No, mi rey, no tiene opciones.
¡Un rey siempre tiene opciones!
Hay otra solución.
Salgan y cierren.
Dale lo que quiere.
Que se case con Mical,
pero solo si completa una última misión.
Una que pruebe que es digno de la mano de Mical.
Una a la que no sobreviva.
Mi reina, el muchacho sirve a esta casa.
Inspira a nuestro pueblo.
Esto los inspirará
una última vez.
El Matagigantes morirá como un héroe en manos del enemigo.
Le dará a nuestra nación una leyenda que apreciarán
y que luego olvidarán.
Mi rey,
este plan es arriesgado si llegara a fallar.
Pues que no falle, Abner.
Pero estimo al muchacho.
Lo sé.
Pero David es más poderoso cada día,
y pronto no podrás controlarlo.
Mi rey...
...esposo mío,
escucha mi consejo como lo has hecho siempre.
Por el bien de tu trono
y el futuro de nuestra familia...
...David debe morir.
LA CASA DE DAVID
ALDEA DE EIN NETA COLINAS DE GABAA
Haces que parezca muy difícil.
Confieso que no tengo mucha experiencia.
¿No es parte de los deberes de un príncipe?
Ya veo por qué te gusta aquí.
Jonatán.
¿A qué viniste?
A pedirte matrimonio.
- Jonatán... - Siento no haber podido
proteger a tu hermano.
Y tenías razón,
- yo quito vidas, yo... - Fui injusta al culparte.
Y sé que fue un honor para mi hermano pelear contigo,
pero, aunque puedo entenderlo, no puedo vivir tu vida.
Entonces, construiremos otra.
Te amo.
No solo sanaste mi cuerpo.
No puedo ver un futuro sin ti. Me niego a tenerlo.
Eres el príncipe heredero de Israel.
Un día, así lo quieras o no, serás el rey,
- y yo no quiero ser reina. - ¿Y si no?
- ¿No qué? - Si eso no pasara.
Pero así será.
Debo decirte algo.
¿Viniste a regodearte?
Vine a disculparme.
Nunca quise lastimarte.
Tendrías que importarme para que tu traición me doliera.
Además, seguro que mi padre te desterrará a Egipto.
O hará que cien caballos te arrastren hasta que ruegues
- por tu muerte... - Merab...
...o te hará un eunuco.
Eso me gusta. Se lo propondré.
- Quisiera explicarte... - No hay nada que explicar.
Teníamos un acuerdo público.
Eso no es razón para casarse.
- No es justo para ninguno. - No me hables de lo que es justo.
Solo te pedí una cosa.
Una: "No me avergüences".
Y ahora nos avergonzaste a ambos.
Desafiaste al hombre que te hizo famoso solo por tu capricho
y sin importarte a quién lastimas.
Y ahora enfrentarás las consecuencias.
Adiós, David. No te extrañaré.
¿Samuel ungió a David,
el pastor,
como el nuevo rey de Israel?
Sí.
¿Y tu padre no lo sabe?
- No. - Si se entera...
- ¿Mical lo sabe? - Solo yo lo sé. Y ahora también tú.
Debí decirte que soy mala mintiendo.
Perdón.
¿Por qué me lo dijiste?
Porque Dios tiene un plan.
Y claramente no es que yo sea el rey.
Lo siento.
No.
He pasado toda mi vida
viendo a otros descubrir sus destinos...
...y el mío ya estaba escrito
y yacía ante mí.
Ahora Dios eligió a David,
y no sé por qué,
pero me siento...
...aliviado.
Me siento libre.
Quizá por primera vez en mi vida.
Pero no necesito ir en busca de pasión...
...porque me encontró y entró en mi vida.
Cásate conmigo.
¿Cuándo?
Hoy.
Aquí.
En presencia de Dios y tu familia.
Lo que quiero está aquí.
¿Sabes el caos que causaste en esta casa?
Dime la verdad.
Te negaste a casarte con Merab porque amas a Mical, ¿cierto?
Sí.
¿Y harías lo que fuera por ese amor?
¿Morirías por él?
Sí.
Yo me casé por amor.
No era mucho mayor que tú.
Entonces, me entiende.
Así es.
Estoy dispuesto a llegar a un acuerdo.
Te permitiré casarte con Mical
porque sé que la amas,
pero primero...
...demostrarás tu devoción por mí.
Haré lo que sea.
Pelearé cualquier batalla por usted.
Hay una forja filistea en Gat.
Donde hacen las armas de hierro.
Debes destruirla,
que no quede nada.
Considérelo hecho.
No será fácil.
Está protegida y en lo alto,
así que verán tu ejército desde muy lejos.
Entonces, llevaré solo a mis mejores hombres.
No solo harás eso.
Han saqueado mis aldeas y asesinado a mi pueblo.
A cambio...
...tú mismo matarás a 100 filisteos
y me traerás sus prepucios.
Eso te hará digno de la mano de mi hija.
Mi rey, mataría a 1000 si con eso pudiera estar con Mical.
Que Dios te acompañe.
Pero, David...
...el amor y la lealtad son cosas totalmente distintas.
No le cuentes esto a nadie.
Mucho menos a Mical.
No lo decepcionaré.
Gracias.
David.
Antes de irte...
...¿tocarías para mí?
Jonatán...
...hijo de Saúl,
hoy honras a nuestra familia...
...al unir nuestras casas
y tomar a mi nieta, Sara,
como esposa.
Fue hermosa, como siempre.
Que Dios te acompañe.
Fuiste imprudente.
Y valiente.
Pero sobre todo imprudente.
¿Puedo preguntarte algo?
Si pudiéramos casarnos...
...¿aceptarías?
David, ya hablamos de esto. No podemos.
Si pudiéramos.
¿Por qué me lo preguntas? ¿Por qué ahora?
Te diría más si pudiera, pero solo dime sí o no.
Sí, pero eso no cambia la situación.
Confía en mí.
Volveré.
- ¿Volverás? - Sí.
- ¿De dónde? - Volveré.
David.
¿En qué otro lugar de mi reino podría beber un vino así?
Es indudablemente fuerte.
La fuerza conoce de fuerza.
Temo preguntar
de qué está hecho.
Mejor no pregunte.
¿Samuel sigue en tu mente?
Como una termita.
Ambos hemos sido víctimas de la peste,
pero yo uso mi espada contra mis enemigos, no contra mí.
Así fue como me liberé de esto.
Entonces, si Dios ya no lo atormenta,
¿qué es?
David.
¿Cómo lo supiste?
Escuchando y observando.
Pero le contaré una historia:
una vez conocí a un hombre.
Tenía un tigre, era una criatura magnífica.
Lo alimentaba de su mano y solo le daba la mejor carne,
y el tigre lo amaba por eso,
hasta que un día decidió que se le antojaba algo...
...más rico.
Y llegó el momento de que el tigre se fuera.
¿Tienes amigos?
Muchos y muy buenos.
¿En Filistea?
¿Filistea?
Yo también escucho y observo.
Envíales un mensaje.
Pero, Doeg, recuerda a quién sirves.
Siempre, mi rey.
¿La sangre de los inocentes
que masacraste aún ahoga tu conciencia?
¡Eliab, di algo! ¡Me conoces!
¡Dios, por favor!
¡Eliab, di algo!
Entonces, ¿planeas llegar al trono derramando sangre?
Baja la voz.
Son nuestros enemigos.
Empiezo a preguntarme qué significa eso.
No, tú no irás.
¿En serio?
¿Pelearás sin mí?
¿Quieres morir?
No,
pero tú sí.
He visto cómo peleas en cada batalla.
No haces caso a las órdenes.
Pones en peligro la vida de todos.
Tú harás que te maten, hermano...
...pero no bajo mi mando.
David, ¿y Eliab?
No vendrá.
- ¿No? - David.
Urías.
Muéstrame tu espada.
Claro.
Es para ti.
Nuestro nuevo herrero acaba de forjarla en hierro.
Es toda tuya.
Muy bien.
Gracias, Urías. Vamos a ponerla en acción.
Vámonos.
Mi rey, llegó un mensaje.
¿De dónde?
De Israel.
¿Dónde está, mi rey?
No está aquí conmigo.
Claro que sí.
Estoy aquí.
No desearía estar en otro lugar.
¿Puedo pedirle algo?
La boda de David y Mical
será un gran evento.
¿Me dejaría asistir?
No como sirvienta,
sino como invitada.
Querida,
eso molestaría a más de uno en esta casa.
Sí, claro.
Entiendo.
Kezia.
Querida mía.
Encontraré la forma de compensártelo.
Por haber traído tu luz a mi vida.
No te levantes.
Quédate a los pies de mi esposo.
¿Qué quieres, Ahinoam?
Nuestro hijo volvió.
Tiene noticias.
- ¿En serio? - Sí.
Aquí viene.
¿En su ropa de dormir?
Jonatán.
Qué gusto verte.
Padre.
Tenemos noticias.
¿Se van a casar?
No.
Ya nos casamos.
¿Qué? ¿Cuándo?
No me sorprende.
Jonatán, felicidades.
Nuestro futuro rey encontró a su hermosa reina.
Pero no es una unión válida.
Pues haremos que lo sea.
Esto amerita un banquete.
Está muy abajo.
Más.
Míralos. ¿Los ves?
Se esfuerzan para lucir felices.
Es muy triste.
¿Qué estás pensando, hermana?
Me parece lindo.
A pesar de todo, se aman
y hallaron la forma de estar juntos.
Disculpen.
Disfruten.
¿Me permiten?
Ya vuelvo.
Madre.
Sé que no es lo que querías para mí...
...pero la amo profundamente.
Puedo sentirlo en mi alma.
Es lo que Dios quería para mí.
Si realmente la amas,
¿cómo podría no estar feliz?
Hijo mío.
Ve, diviértete.
¿Cómo pelearemos con media ración?
Nunca son suficientes para ti.
Gracias, David.
David, ¿por qué siempre debemos salir del palacio?
¿Adónde vamos ahora?
A destruir una forja de hierro cerca de Gat.
¿Por qué solo somos 30?
Está protegida y en lo alto.
Y puedo hacer más con mis mejores hombres
que con un ejército.
Sí.
Sí, los mejores.
Por eso vine.
Viniste porque es tu hermano.
Urías, has viajado mucho, ¿cierto?
Así es.
Soy hitita. Cuando era niño, pasaba por Egipto para venir a comerciar.
¿Has ido a Egipto?
Sí, y al gran mar, Abinadab.
Cuéntame sobre las mujeres egipcias.
No son tan bellas como las de aquí.
¿Y por qué decidiste quedarte, Urías?
¿En Israel?
Porque su Dios es real,
no de piedra.
Gracias por su generosidad.
Me honra unirme a su familia.
Nunca lo había visto así.
El honor es nuestro.
Quiero brindar
por mi querido hermano Jonatán,
quien tomó la valiente y admirable decisión de casarse por amor.
Hermano, espero que sea todo lo que dicen que es.
Alegría infinita y devoción inquebrantable.
Espero que valga el riesgo.
Entonces,
- ¡por el príncipe! - ¡Por él!
Por el príncipe.
¿En serio lo hice?
Empiezo a arrepentirme de dejar el vino.
Merab, mira.
Parece que alguien está subiendo de nivel.
Todos estamos al servicio del rey.
Unos más que otros.
¿Invitaste a tu concubina a la celebración de nuestro hijo?
No, no lo hice.
Entonces, dile que se vaya.
Ahora.
Kezia.
Entiendo que eres la responsable
de que mi hijo y su hermosa esposa se conocieran.
Sí, mi rey.
Es una excelente sanadora.
Sin duda.
En ese caso, a ti debemos agradecerte todo esto.
Antes era sirvienta...
...ahora, una invitada de honor.
Acompáñanos.
¡Una silla!
Es una sinvergüenza.
- ¡Lehayim! - ¡Lehayim!
Está usando el collar de madre.
- Creo que se le ve bien. - Isboset.
No la culpes a ella.
Hace lo que debe para sobrevivir.
La verdad, me impresiona.
No, seguro que lo está manipulando.
Mical, basta.
¿Con qué?
Deja de defenderlo.
No lo estoy defendiendo.
¿Crees que no sabemos lo que pasa?
¿Por qué cancelaron mi boda?
No, yo no tuve nada que ver. Lo sabes.
Sí, claro.
- Merab, te juro que... - Basta.
No te molestes en decirlo.
No me importa, en serio.
Yo...
Y no sé por qué te hice caso.
- ¡Espera! - Merab.
Tranquilo, yo iré.
BEIT HAESH FORJA FILISTEA
¿Qué opinas, comandante?
Seis guardias, pero adentro hay más.
Sí podemos con ellos.
Pero siguen siendo menos de los esperados.
A sus posiciones.
¿Cuánto crees que tarden en olvidarme?
Eso es imposible.
Dime algo...
...¿qué tengo que me hace tan indeseable?
Porque eso me ha enseñado la vida una y otra vez.
¿Por qué lo intenté?
Todo mundo obtiene lo que quiere.
Incluso Isboset.
¿Y tú?
Tú ni siquiera querías casarte,
y mírate ahora.
Bájate de ahí. Estás temblando, ven.
Merab.
Ven.
Baja.
Ya le lloré a mi padre,
por favor, no me hagas llorarte a ti.
Lo siento.
Estoy muy cansada.
- Necesito un trago. - Eliab.
Isboset.
- Bienvenido. - Felicitaré a su hermano.
Sí.
Algo anda mal.
¿Por qué no estás con David?
Abner no me mandó con él.
¿Por qué mi padre lo enviaría a una misión sin todos sus hombres?
¿Joab?
Déjemelo a mí.
Gracias.
Joab.
¿Es un murciélago?
Lo era.
¿Dónde guardas a tus palomas?
Te vi.
Solo liberé a una de mis aves.
A veces dejo que una viva,
así me siento menos bárbaro.
Tranquilo,
no hagamos algo que después lamentaremos.
Enviaste un mensaje justo cuando David dejó el palacio.
¿Para quién y sobre qué era?
Si te lo digo, solo te involucrarás en algo que no te conviene saber.
Dímelo ahora, edomita.
Sé que sientes algo por la princesa Mical.
Deja que las cosas sucedan como deben
y me lo agradecerás al final.
¿Le dijiste a David que podíamos casarnos?
Baja la voz, Mical.
¿Sí o no?
Sí.
Pero primero debe demostrar su valía.
¿Demostrar su valía?
¿Lo que ha hecho no basta?
Cuidado con lo que dices, Mical.
¿Por qué siempre lastimas a quienes te son más leales?
Sí, David me ama, pero también a ti.
Haría lo que fuera por ti y...
¿Dónde está? ¿Adónde lo enviaste, padre?
Vamos.
¿Sí?
Mi príncipe, discúlpeme.
Joab.
Se trata de David.
Creo que está en problemas.
Ve.
No puedo respirar.
Algo no está bien.
¿Hay más guardias?
Si solo hay guardias, ¿por qué el fuego sigue encendido?
No lo sé.
¡Esperen! ¡Es una trampa!
¡Cúbranse!
Que se quemen.
¿Te vas tan pronto?
Mi reina.
No me sentía bien.
Qué lástima.
Parecías estarte divirtiendo.
Te estabas...
...luciendo.
Se aburrirá de ti.
¿Y qué harás?
Quizá más bien se aburrió de usted.
- ¡Cerraron las salidas! ¡Muévanse! - ¡Sabían que veníamos!
¡Nos traicionaron!
¡Moriremos quemados aquí, comandante!
¡Movamos las vasijas hacia las puertas!
¡Es la única salida!
- David. - Lo sé.
Pelearemos como ellos.
¡Empujen!
¡Empujen!
¡Empujen!
Hermanos, me quieren a mí.
Si logramos salir, los atraeré a la entrada principal.
Sepárense y sálvense.
¿Listos?
Estamos listos.
¡Salgan!
¡Ahí está!
¡Por aquí!
- ¡Maten a David! - ¡Atrápenlo!
¡Deténganlo!
¡Dagonor, espera! ¡Dagonor!
¡Quietos!
Yo mismo lo mataré.
¿Lo ayudo?
No.
Que los dioses decidan.
Déjeme terminar con esto.
¿HaShem?
- ¿El nombre? - Dios de dioses.
- ¿Lo es? ¿No hay otro...? - No es necesario.
Mi rey, es solo un hombre.
Pero su Dios está con él,
no con Saúl.
Matagigantes, tu rey te traicionó.
¿Por qué peleas por él?
¡Deténganlo, todos!
Protejan a David.
Capitán,
ordena la retirada.
¡Retrocedan!
¡Retirada!
¡Atrás! ¡Retirada!
¡Retirada!
¡Se están retirando!
Mi rey.
Destruimos la forja.
La quemamos como lo prometí,
pero sufrimos muchas bajas
porque sabían que íbamos.
Alguien en esta casa nos traicionó.
¿Y los filisteos?
¿Mataste a 100 como te ordené?
No.
Maté a 200.
Es cierto.
Me casaré con Mical
y espero que lo anuncie mañana.
Así será.
Como lo prometí.
¿Y mi esposa?
¿David?
David.
David.
David.
David.
- ¿Qué te pasó? - Mical.
Mical.
Cásate conmigo.
Sí.
Sí.
Era un buen plan.
¡Lo hiciste más poderoso que nunca!
No, tú lo hiciste.
Y te lo advertí.
Ahora lo veo.
Es muy evidente.
Tú eres mi maldición.
¿Maldición?
Todo lo que he hecho ha sido por ti.
Traje a una sacerdotisa a nuestro hogar para salvarte.
Desterré a mi propio hijo para protegerte.
Eres una mujer vil.
¡Tus palabras son malvadas!
¡Y tú eres un hombre débil e inseguro
que necesita que una sirvienta lo haga sentirse como rey!
¡Que Dios me perdone por haberte hecho caso!
Dios.
Tú no adoras a Dios.
Te adoras a ti mismo.
Y nosotros somos los que pagamos por ello.
Ya veo por qué sigues creyendo en ese pastor.
Es porque en el fondo sabes la verdad.
La misma verdad que dijo Samuel.
La que hizo que el rey de Israel se escondiera asustado en su cama.
Me preguntaste por qué coroné a Isboset.
Fue por eso.
Tu reinado terminó.
Saúl...
...Dios te abandonó.
¡Ahinoam!
Encárgate del rey.
¡No me toques!
¿Madre?
¡Te quiero fuera!
- ¡Te quiero fuera de esta casa! - ¡Basta, padre!
¡Basta! ¡Detente!
- ¡Detente, padre! - ¡No me toques!
¡Te quiero fuera!
¡Fuera de mi vida!
- ¡Eres una traidora! - ¡Basta!
¡Basta! ¡Detente, padre!
¡Fuera!
¡Te quiero fuera de esta casa!
¡Se terminó! ¡Fuera!
¡Blasfemaste contra Dios
y deshonraste mi reino!
¡Quedas desterrada!
Ahora sabes qué se siente...
...que te traicionen quienes dicen amarte.
Subtítulos: Adriana Castillo
Supervisión creativa
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