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Original subtitles

PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID

Cabalgaremos contra Saúl con cinco ejércitos unificados.

Ninguno de nosotros puede comandar los cinco ejércitos.

Sin duda, tú no.

Al parecer debo ir en una misión con Joab.

Debe ser importante.

¿Y qué haremos?

Acabar con la amenaza junto con toda su estirpe.

No habrá sobrevivientes.

¡Vete! ¡Huye, hijo! ¡Corre!

Estamos siendo egoístas.

Mical, por favor.

Ya tomé mi decisión.

Te casarás con Merab, y yo lo aceptaré.

Perdimos a doce hombres, David.

Los filisteos muertos tenían esto.

Es carbón.

Prometiste espadas tan buenas como la de Goliat.

Necesito tiempo, mi rey, y más material.

Como recompensa por tu valentía,

¡te confiero el mando de mil hombres!

¿De verdad crees que David es capaz de comandar un ejército?

Es acertado usarlo para unir a nuestro pueblo.

Lo aman.

UN AÑO DESPUÉS DE GOLIAT

LAS BATALLAS CONTRA LOS FILISTEOS CONTINÚAN EN LOS TERRITORIOS EXTERNOS

Los justos florecerán como las palmeras.

Crecerán como cedros en el Líbano...

...plantados en la casa del Señor.

En los atrios de nuestro Dios florecerán.

Por eso sé que conmigo te complaces.

Porque mis enemigos no celebrarán mi derrota.

LA CASA DE DAVID

No dejes que celebren mi derrota.

¡El gran guerrero!

Jonatán.

Sigues escribiendo poesía.

Este año pasó demasiado rápido.

Mírate. Tanto tiempo y tu barba sigue sin crecer.

Lo intento.

¿Cómo has estado?

Cansado de oír sobre tus victorias.

Podría perder para no molestarte.

¿Cómo está ella?

Mical.

Intenta distraerse como puede.

Ahora da clases a niños.

¿En serio?

¿Y los demás?

Una casa dividida puede ser

un lugar desagradable.

¿Y Sara?

Todavía pienso en ella, aun después de tanto tiempo.

Pero en su corazón aún pesa la muerte de su hermano.

No la deja ir.

Muchas veces, el dolor del pasado no nos deja ver la alegría del futuro.

¿Qué podemos hacer?

Mirar al frente.

¡Emboscada!

¡Escudos al centro ahora!

- ¡Escudos! - ¡Escudos!

- ¿De dónde salieron? - ¡De todos lados!

¡Arqueros, a mi señal!

Le darán a Eliab.

Da la orden cuando esté a salvo.

¡No te levantes!

¡Disparen!

¡Ya suéltame!

¡Protejan a David!

¡Tomen sus espadas!

¡Jonatán!

- ¡Atrás! - ¡Atrás!

¡Atrás!

¡Retirada!

¿Quién era ese?

¿Estás bien?

Oaz, levanta tu espada.

No.

¡Oye!

Es muy ligera.

Pero muy resistente.

Esa era mi espada.

¿Me darás otra?

Busca una entre los muertos.

Eliab.

No vuelvas a desobedecerme.

Pues no me des órdenes.

Miren esto.

- Más carbón. - Sí.

Más carbón que no llegará a las forjas filisteas.

Son espadas del demonio.

David, ¿crees que estas espadas están malditas?

No, no lo creo.

Qué bien.

En cada combate, sus armas son más ligeras y resistentes.

Todos los filisteos tienen una.

Dios nos proveerá.

Además, he empuñado una más perfecta que esta.

Es difícil.

Lo sé, pero es importante.

Escriben...

Escribimos para recordar lo que pasó antes de nosotros.

Como las grandes historias de Jacob,

Moisés y Noé.

¿Y quién sabe? Quizá un día ustedes escriban una historia así.

Yo escribiría la de David.

El Matagigantes.

Esa sería muy buena.

Me pregunto cómo acaba.

¡El Matagigantes!

¡David!

Ya pasó bastante tiempo.

¿Cuándo me perdonarás?

Tú abandonaste nuestra cama.

¡David!

¿Tienes algo que decirme?

No habrías cruzado todo el palacio si no fuera así.

¡David!

Deberían estar coreando tu nombre,

seguido del de tu hijo.

Están coreando mi nombre.

He matado a miles.

David, a decenas de miles.

Sí, David.

¡David!

David.

¡David!

David.

Lo coronarían hoy mismo si pudieran.

Creó un conflicto entre tus hijas

y ahora te opaca ante los ojos de tu pueblo.

Es una amenaza.

- ¿Por qué te niegas a verlo? - Basta.

Tus sospechas nos envenenan a mí y a todos en el palacio.

Mis sospechas te protegen a ti y a tu trono.

Mientras más pronto te des cuenta, mejor.

¡David!

¡David!

¡David!

Nuestro héroe volvió.

Oí que con más victorias.

Hay mucho que discutir.

Realmente necesitamos planear la boda.

Sí, pero después, por favor.

Quisiera descansar.

Sí, por supuesto.

Es hora de dejar de pelear por carbón.

Debemos empezar a hacer espadas como estas.

Un arma de esta calidad debe necesitar mucho calor,

o los filisteos no sacrificarían tantas vidas

saqueando nuestras minas.

David jura que la espada de Goliat era aún más fuerte.

Si queremos ganarles, la necesitamos.

Debemos saber cómo la hicieron. ¿Sabes qué le pasó?

NOB CIUDAD SACERDOTAL

Saludos, comandante.

¿Qué lo trae a la ciudad sacerdotal?

Ustedes tienen algo aquí.

Tu padre lo trajo. Quiero verlo.

Me ordenó no mostrarlo.

Yo se lo ordené.

He intentado descifrar sus grabados.

¿Son filisteos?

Casi todos, pero algunos son más antiguos.

Creo que son egipcios.

"Dios.

Espadas".

Quizá Dios y espadas.

No.

No, "Dios de las Espadas".

Es una firma.

Gracias.

Nada mal.

Podría mejorar.

Bien.

Ese es el león.

¿Puedo preguntarte algo?

¿Qué se siente?

¿Tener la unción

como Josué o Sansón?

¿Como la tuvo mi padre?

La tiene. Tu padre la tiene.

No tienes que explicarme.

Y dime la verdad.

¿Qué se siente?

Mucho poder.

Como fuego.

O un viento fuerte.

Me convertí...

...en algo más.

Siento todo con más intensidad.

Pasión, alegría.

Incluso rabia.

Me asusta.

Temo perder el control.

No puedo hablarlo con nadie.

Excepto contigo.

Nadie lo entiende.

Ni yo lo entiendo.

A veces siento...

...que cuando te ungen, te quedas solo.

No estás solo, David.

Lamento que el trono no pase a ti como debería.

Hola, princesa.

David.

Oí que les enseñas a los niños a leer,

así como a mí.

Sabes que amo las palabras.

Extraño oírte cantarlas.

A menudo me sentaba en este balcón a escuchar tus oraciones matutinas.

Tu hermana dice que parezco un gallo.

Sí, es que le gusta dormir.

Te traje un regalo.

Comencé a escribir canciones,

aunque a veces siento que las palabras vienen de...

¿Dios?

Sí.

Quería darte esta.

"El Señor es mi pastor...

...nada me faltará.

En verdes pastos me hace descansar.

Me guía hacia aguas apacibles.

Reconforta mi alma".

Es hermoso, David.

Quise escribir sobre un pastor.

Sé sobre eso.

¿Le escribirás una canción de amor a mi hermana?

No.

Solo escribo la verdad.

David, ya pasó un año,

pero mis heridas siguen sanando.

No quiero abrirlas de nuevo.

- Mical, yo... - Me dio gusto verlo, comandante.

Gracias a Adonai que está bien.

Me estás evitando.

Merab, nuestra boda no les interesa a los filisteos, sea dichosa o no.

Debo pelear más

- para merecer esta casa. - Para.

La estás retrasando con excusas.

Te fuiste mucho tiempo a luchar contra los enemigos.

Ya esperé suficiente.

Mira, sé que aún amas a mi hermana.

Puedo verlo.

Pero Mical ya lo superó.

Está más feliz en su propio camino.

Y tú...

Eres un soldado valiente, sabes que no puedes seguir retrocediendo.

Llegó el momento de cumplir la voluntad de mi padre.

Debemos elegir la fecha.

¿Estás de acuerdo?

Sirvo al rey.

Perfecto.

Cuando estuve en Endor, había un hombre.

Un maestro forjador de metales.

Se autonombró el Dios de las Espadas.

¿Endor?

Abner.

Las brujas de ahí les hacían rituales a sus armas,

pero el verdadero poder venía de su habilidad.

Creo que descubrió un metal totalmente nuevo.

Uno que destruiría hasta el bronce más fino.

Mi rey, debemos encontrarlo.

Creo que puedo convencerlo de que nos enseñe a forjar esas armas.

Mi ejército lo hará.

No, si nuestro ejército marcha a Endor,

se irá antes de que tiremos las puertas.

No debe ir un ejército...

...sino pocos hombres.

En ese caso, tú no los acompañarás.

Mi rey.

Saúl.

Nadie conoce Endor como yo.

Sí.

Es lo que me preocupa.

Es un lugar sin ley y olvidado por Dios.

- Y con tu historia ahí... - Lo sé.

- Quedó en el pasado. - Abner...

Quedó en mi pasado.

Ahora solo importa el futuro.

Para asegurarlo, debemos hallar al Dios de las Espadas.

¿Por qué me miras?

Noté algo.

Últimamente, no solo peleas contra el enemigo.

¿Y contra quién más?

Contra Dios, como Jacob en las historias antiguas.

¿Contra Dios?

Sí.

Sí, pelearía contra él si pudiera encontrarlo.

No, Eliab, claramente está con David.

¿Por qué vamos como mercaderes?

Creo que somos espías.

¿Hay algún problema?

Sí, soy pésimo espiando.

Gracias.

Yo me ocupo de todo aquí.

Tú comunícate con...

Leeré esto y decidiré. Sí.

Saludos.

¿Qué pasa?

Ese hombre no me agrada.

Y no entiendo por qué tu padre confía en él.

¿Doeg?

No confiamos en él, pero nos es útil.

Cualquier animal que ataca por ti te atacará algún día.

Solo...

Me preocupa.

¿Ahora hacemos eso?

¿Qué cosa?

¿Preocuparnos por el otro?

Qué dulce.

¿Qué pasa?

Cenamos.

No, con ustedes. Se ven muy felices.

Es muy molesto.

Oí que tienes buenas noticias.

¿Qué noticias?

David y Merab eligieron su fecha.

Felicidades.

Gracias.

La ciudad de Endor.

Refugio de asesinos, renegados, desertores y criminales.

ENDOR EN LAS LADERAS DEL MORE

Estén alerta.

Tomen con calma lo que vean o escuchen.

No se ofendan.

Debemos evitar llamar la atención.

Comandante,

¿a qué vinimos?

Somos mercaderes de Sidón y queremos vender bien nuestra mercancía.

Solo eso necesitan saber, y yo seré quien hable.

Abner.

Oí que estabas muerto.

Que Goliat te había matado en Ela.

¿Qué te trae de vuelta adonde nadie quiere verte?

Busco a un hombre.

Un herrero.

Se hace llamar el Dios de las Espadas.

Este es su sello de artesano.

Mi amigo sabe

sobre toda persona y objeto de valor en la ciudad.

Vendería a su hija por un siclo de plata.

Veinticinco.

Setenta y cinco.

Cincuenta, y si discutes, no vivirás para negociar de nuevo.

Veo que no has cambiado.

El comandante de Israel.

Tu madre debe estar orgullosa.

Nunca menciones a mi familia.

Llévanos con el herrero

y dime todo lo que sepas de él en el camino.

Síganme.

Recuerdo cuando elegí mi vestido.

Las telas no eran tan lujosas,

pero eran más suaves que la seda más fina.

¿Estás segura de que quieres esto?

Claro, ¿por qué no lo querría?

Casarse por poder y estatus,

sin sentimientos, puede costarte caro.

- Para ti parece ser fácil. - ¿Fácil?

No es fácil.

¿Sabes, madre?

Si algo he aprendido de ti es que el amor...

...no sirve más que para hacerte débil.

No era lo que quería enseñarte.

Nunca se me dio poner atención.

Eso lo sé.

Quería darte algo.

Para que sepas que estoy contigo.

Es hermoso.

¿Te gusta?

Me encanta.

Respeto tu decisión,

pero si eliges esto,

debes estar firme y decidida.

No podrás darte el lujo de llorar.

Nunca.

Y sí amo a tu padre.

¿Todavía?

Todavía.

Dime, querida...

...¿cómo están mis hijas?

¿Ya hicieron las paces?

Lo están intentando, mi rey.

Nadie nos hace sufrir más que la familia.

El tiempo cura toda herida.

Menos las que se infectan.

Pon un solo siclo en la balanza y observa cómo tu suerte cambia.

...el cobre se convierte en plata,

- ¡y la plata en oro! - ¡Es él!

Hermano, este es el mejor día de mi vida.

¿Tienes un siclo?

No, perdiste mi caballo en la última apuesta.

- Hermano. - Oaz.

Sería sospechoso no hacerlo.

Gracias, te lo duplicaré.

¡Hagan sus apuestas!

Perderé ese dinero, ¿no?

Sin duda alguna.

Hagan sus últimas apuestas.

No se acerquen mucho.

Es él.

Suelten a las serpientes.

¡Sí!

Sí, vamos.

- ¡No! - ¡No!

Quizá tengas razón,

no sé decidir.

Yo habría hecho lo mismo.

Claro que no.

Dios de las Espadas, vinimos desde muy lejos a buscarte.

¿En serio?

Quizá puedas ayudarnos.

Oímos que eres más hábil con el metal que con las serpientes.

¿Seguros que pueden costear esta conversación?

Te pagaremos dos veces más que los filisteos

por la espada de Goliat.

Era una espada muy buena.

No hay otra igual.

Es cierto.

Vengan conmigo.

Vengan, acérquense. Más cerca.

Hierro.

La palabra significa dureza y fuerza.

¿Por qué resiste más que el bronce?

Por mi destreza.

Cuanto mayor es el calor, más fuerte será el metal.

Si haces cientos de estas,

imagino que necesitas mucho combustible.

Carbón.

Los filisteos adoran a muchos dioses.

Nuestro pueblo solo adora a uno.

Pero yo solo adoro esto.

Esto decide el destino de un hombre.

Quiero que nos acompañes a Gabaa.

Enséñanos a hacer estas armas de hierro en grandes cantidades.

Me escapé de los filisteos

porque no me interesaba estar en sus calabozos.

¿Por qué crees que quiero estar en los suyos?

Sé que esa espada no es lo único que te importa.

Tu hija.

Sé que es una esclava edomita.

Sé cómo se llama.

Betsabé.

Te la quitaron como pago de tus deudas.

Sé dónde encontrarla.

Acompáñanos a Gabaa.

Enséñanos a hacer estas armas...

...y podrás volver a verla.

No.

Yo puedo.

¡Emboscada!

¡Cuidado!

Joab.

¿No fuiste con Abner?

Me ordenó quedarme.

Abner y yo hemos tenido desacuerdos últimamente.

Además, oí que da clases de lectura.

Pero ya sabes leer.

Buen punto.

Podría decir que hice un viaje en vano.

¿Qué le preocupa?

¿Por qué preguntas?

Por nada.

No, dime.

Perdóneme, princesa,

por sus manos.

He notado que hace eso si está preocupada.

¿Sueles fijarte en cada detalle de lo que hace la gente?

Solo en la interesante.

Es por David.

Siempre me preocupo cuando se va.

Sabe que está por casarse con su hermana, ¿verdad?

Ya eligieron una fecha, ¿o no?

No puedo evitarlo.

Mi corazón es suyo.

Temo que siempre será así.

Joab, ¿harías algo por mí?

Lo que sea.

Protégelo.

Ya lo hago.

Kezia.

Doeg, no deberías estar aquí.

¿En el área de los sirvientes?

Todos somos sirvientes.

Ambos buscamos oportunidades.

No te ves bien.

¿Llamo al guardia?

No. Necesito saber cómo se libró el rey de su maldición.

¿Y cómo esperas que lo sepa?

No hay secreto en este palacio que no llegue a mí.

No puedo ayudarte.

¿No puedes o no quieres?

¿Debo recordarte que yo fui quien te trajo aquí?

Yo te salvé, Kezia.

Yo me salvé a mí misma.

Doeg, ya no quiero tener nada que ver contigo.

Quizá debería contarle al rey los rumores que he oído.

Quizá yo debería hablar con él y verte perder la cabeza.

Ya no estoy bajo tu control, Doeg.

Ahora tu vida está atada a mi voluntad.

Debería darte vergüenza.

¡Arrodíllense, israelitas!

¡Suéltame!

Me arrodillo ante Dios, no ante hombres.

No es un hombre.

Es la sacerdotisa de El,

servidora de Baal, hermana de Asera.

Te arrodillarás ante la Bruja de Endor.

¿Quién viene?

Y decías que nunca volverías a casa.

Hola, madre.

Dime, Abner,

¿creíste que no te respetarían?

¿O quizá que llegarían a temerte?

Tengo muchas razones para matarte:

por no hacerles ofrendas a nuestros dioses,

por ponerte del lado del rey cuando prohibió la brujería

o por matar a una hija de Endor

para cubrir los pecados de tu casa.

Sí.

Cualquiera de esas basta.

Pregúntenle a mi hijo,

y les dirá por qué la gente realmente me teme.

Hablo con los muertos.

Me muestran muchas cosas.

Tus trucos baratos no me asustan.

Dime, hijo de Judá,

¿la sangre de los inocentes

que masacraste aún ahoga tu conciencia?

Escucho sus gritos.

Los mismos que no te dejan dormir.

El hijo de Saúl,

príncipe heredero de Israel.

Pero cuando miro en tu futuro, no veo nada.

Una vida truncada.

¿Qué se siente, príncipe,

saber que otro tendrá la corona que te pertenece?

La tendrá quien sea digno de ella.

Eso me basta.

¿A quién trajiste, Abner?

¿Quién eres?

Hablas con los muertos.

Yo hablo con su creador.

Y Él te ve

a través de mí.

Me llamo David.

Tienes un gran poder.

Pero una mentira te hace débil.

Cuando al fin vivas en la verdad,

pobre de la bruja o el rey que quiera interponerse en tu camino.

Tu poder destruirá a los que te rodean,

y tu casa nunca tendrá paz.

Libérenlos a todos.

No quiero su sangre en mis manos.

Pero te diré otra cosa, Abner.

Uno de estos días, derrotarán la Casa de Saúl.

No desde afuera.

Se derrumbará desde adentro.

Y tú verás cómo sucede, sin poder hacer nada,

justo antes de morir.

Qué impresionante.

Un ejército con esas armas destruirá a los hebreos.

Pasaremos las aldeas fronterizas

y luego nos dividiremos Israel.

¿Ya estás dividiendo el motín de tu victoria, Aquis?

Los perros se comen su vómito,

y los tontos repiten sus errores.

Filistea sigue afectada tras tu última promesa de victoria.

Luego fueron gigantes.

Ahora necesitas más espadas.

Y quieres miles.

Y quieres que yo las pague.

Todos pagaremos.

¿Cuánto tiempo y plata necesitarás exactamente?

Lo que se necesite de ambos.

Yo buscaré a mis herreros y pelearé mis guerras.

Quizá contra ustedes.

Agradezco el regalo,

pero no soy tonto.

No, eres un rey grande y sabio.

Y tu tiempo ya pasó.

¡Dagonor!

Dime, príncipe,

¿quieres terminar como tu padre?

¿O unirte a una nueva generación de reyes?

Me uniré a ustedes.

Bien.

El trono de tu padre será tuyo.

Y también un tercio de Israel.

Salve, rey Hanún.

Salve, rey Hanún.

No vuelvas a desafiarme.

Ambos somos reyes.

Solo eliminé un obstáculo.

Era un rey de Filistea.

Y ya no lo es.

Tranquilo, Aquis, piensas demasiado.

Debes saber

que si mientes sobre mi hija, te mataré a ti,

a tu madre y a tus hombres.

Y haré mil espadas para Filistea solo para molestarlos.

Tendrás todo lo que prometí.

Hombres, escúchenme.

Todo lo que esa bruja dijo fue para perturbar sus mentes,

para sembrar caos y desconfianza en Israel.

No se lo digan a nadie.

Debemos hablar.

Dime.

¿Cuándo dejarás de actuar como tonto?

El vidente ungió a nuestro hermano.

Sí.

David ha demostrado su valor en cada batalla.

Y anoche, de alguna manera, nos salvó de esa bruja.

David es un peligro para sí mismo y para la familia.

No, Eliab. Tu problema no es con David, sino contigo mismo.

Abre los ojos.

Tú ya no eres el héroe de la familia.

Es una pena.

- ¿Sabes quién decidió que fuera David? - No.

Dios.

Es una blasfemia

que ella sepa nuestro destino.

Pero pudo ver la verdad sobre ti.

Admito que me preocupa mi futuro.

Jonatán, ninguno sabemos lo que nos depara el destino,

pero ella tiene razón en algo:

debemos vivir en la verdad.

Y eso significa agradecer la luz de cada nuevo día.

Dios no nos promete que habrá otro.

Entonces, después de tanta oscuridad...

...iré hacia la luz.

Y si he de encontrar amor,

debo aprovecharlo mientras pueda.

Jonatán.

¿Qué haces aquí?

¿Qué haremos ahora?

Mi rey.

David.

¿Tuvieron éxito en la misión?

- ¿Trajeron al Dios de las Espadas? - Sí,

pero primero debo hablarle de otro asunto.

Dime.

No puedo...

No me casaré con Merab.

No quiero desafiar su voluntad, pero sé la verdad.

Si yo realmente la amara y ella a mí, entonces lo obedecería,

pero en mi corazón sé que no podemos estar juntos.

Y si no es su deseo que esté con Mical, que así sea.

Después de todo, ¿quién soy yo para ser yerno del rey?

¿Qué estás diciendo, David?

¿Eliges...

...desobedecer mi orden?

Elijo vivir en la verdad.

Larga vida al rey.

¡David!

Hijo de Isaí.

Las decisiones tienen consecuencias.

También las mentiras.

Dios decide nuestro destino.

Haga lo que deba.

Subtítulos: Adriana Castillo

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