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Anteriormente en La Casa de David.
Esta es la era de los reyes.
Somos la primera dinastía de Israel.
Padre, ¿por qué me mantienes en casa?
¿Por qué no me envías al ejército del rey?
David, eres pastor. No eres hombre de sangre.
Yo soy un guerrero.
Samuel, esta noche celebramos.
Has retorcido el trono de Israel para tu propia gloria, Saúl.
Serás entregado a un poder retorcido y a tu propio tormento.
¡Samuel!
¿A dónde vamos ahora?
A encontrar al rey.
Que lo sigan.
Tráeme al que él unja.
David, el Señor de los ejércitos te ha elegido.
-¿Él hizo qué? - Rey de Israel.
Debe morir, junto con todos los de su casa.
-¿Qué es esto? - Es una citación.
Es para David.
Mi reina, ¿por qué está él aquí?
Estoy ansiosa por escucharte tocar.
Me alegra que estés aquí.
Mical es la hija del rey.
Si paso a formar parte de la familia, no habrá derramamiento de sangre.
Los reyes protegen las líneas de sangre y eliminan las amenazas.
Nuestras vidas están en juego aquí.
El rey se está perdiendo.
Lo reconozco menos cada día.
¡Samuel!
Hay quienes aún adoran a otros dioses.
Necesito tu ayuda.
- Saludos de la casa de Saúl. -¡Goliat!
Déjame encontrar a ese rey.
Los filisteos se han reunido.
Cubren la montaña como arenas en la orilla.
- Y tienen a un gigante. -¿Qué?
¿Dónde está su rey?
- Es solo un hombre, padre. -¿Lo es?
-¡Padre! -¿Cómo sabemos que esto
no es solo una venganza ciega contra Saúl por haber matado a tu padre
en el campo de batalla?
Tenemos que hacer algo.
¿Sabes por dónde está Ela?
- Lo encontraré.-He cargado el burro con provisiones.
- Necesito que las lleves. -¿A dónde?
Al campo de batalla.
¿Quién es ese gigante para desafiar a los ejércitos del Dios viviente?
Debemos asegurarnos de que nuestro trono sobreviva.
Debemos coronarlo rey.
-¿El profeta Samuel visitó a tu familia? - Sí.
Si ninguno de ustedes va a pelear contra este gigante, entonces yo lo haré.
Lucha con el mismo espíritu con el que entraste en esta sala.
LA CASA DE DAVID
Dicen que no hubo otra igual. La espada de Goliat.
Nacida en el fuego, tiene una fuerza incomparable
para quienes saben dominarla.
¡Luchen a mi lado!
Cambiará la forma en que se libran las guerras.
Cambiará el propio mundo.
¡Al ataque!
Quienes empuñen su poder conquistarán naciones.
Destruirán a sus enemigos.
Tal como los filisteos buscaron destruirnos.
Desesperados por asegurarse un lugar como amos de la nueva era que viene.
La Edad de Hierro.
Eso dicen.
Pero yo conozco la verdad.
Una espada solo es tan poderosa como quien la empuña.
¡David!
¡Tenemos que llegar hasta David! ¡Adelante!
¿Hacia dónde?
¡Eliab!
Danos fuerzas. Protégenos.
¡Guardias, traigan mi caballo y mi armadura!
¡Vamos!
-¡Jonathan! -¡Protejan al príncipe!
¡Jonathan!
¡Formen un perímetro!
¡Sostengan el valle!
-¡Debemos avanzar! -¡Mantengan este terreno!
-¡Debo encontrar a David! -¡Príncipe, espera!
Dame la espada.
No. No.
Soy el elegido.
- Nací para esto. -¡Padre!
¿Padre?
¿Qué haces? No vas a salir ahí.
Estoy bien.
Padre.
Ustedes me sacaron de las tinieblas.
Ahora debo liderar este ejército.
Quédense aquí.
Asegúrense que haya guardias apostados.
¡Protéjanlas!
¡Sí, mi señor!
¡Señor, danos este terreno!
¡Necesito encontrar a mi hermano!
¡Mantente cerca!
¡David!
Envía hombres a esa cresta.
Silencien al profeta y no podrán ganar.
¡Vengan conmigo!
¡Adelante! ¡Demuestren su valor!
¡Eliab!
¡David!
Gracias, Adonai... por este don.
Lo que hago hoy, lo hago en tu nombre.
Es bronce macizo.
El metal más resistente de la tierra.
Forjado a partir de las espadas fundidas de filisteos derrotados.
¿Te gusta?
Qué bueno, porque la mande hacer para ti.
Es una espada de rey, igual que la mía.
Grabada con la historia de nuestro pueblo.
Y una plegaria a Dios.
La usarás con fe para proteger a nuestra gente
y derrotar a nuestros enemigos.
Porque algún día serás un gran guerrero.
Mi rey, es hora.
Ven conmigo.
Maoc.
Tu reinado ha terminado.
¡Mi pueblo, Gat ya no gobernará sobre Israel!
¡Construiré mi fortaleza donde una vez estuvo tu bastión!
¡Padre!
¡No!
¡Dios está con nosotros!
¡David!
-¡Jonathan! -¿Estás bien?
- Sí. - Qué bueno.
Mantente cerca y agáchate. ¡Flechas!
¿Nunca habías peleado en una batalla antes?
No antes de hoy, no.
La primera regla es mantén la calma y la vista en alto.
Y cuando ataques, apuñala. No cortes.
Recuerda, Dios estuvo contigo cuando mataste a ese gigante.
Todavía está...
- Mantente cerca. - De acuerdo.
Mantén el escudo en alto. Vigila las flechas.
- Bien. -¡Vamos!
¡Flechas!
Tengo una idea.
¿Van a ser victoriosos, verdad?
- Padre siempre gana. - Claro.
Entonces, ¿por qué te ves tan preocupada?
Mical, para. Me estás poniendo nerviosa.
¡Encuentren a la chica! ¡Mátenlos a todos!
Merab, quédate ahí.
-¡Atravesaron el perímetro! -¡Por aquí!
¡Conmigo!
¡A por ellos!
¿Qué pasa?
Pensé que estábamos a salvo.
Es el otro ejército. Estamos rodeadas.
Mataron a nuestros guardias.
Merab, esta es la tienda del rey.
Es el primer lugar en el que buscarán. Tenemos que irnos.
No podemos.
Tenemos que irnos. Ahora.
Toma un cuchillo.
-¡Vamos! -¡Por aquí!
Ahora.
Saúl...
¿Agag?
Saúl...
¡Rodéenlos!
¡Formen un círculo!
¡Esto es un caos! ¡Joab!
-¿Qué es eso? -¡Adelante!
¡Ábrete paso!
¡Mi príncipe!
- David. - Abner, saquen a David del campo.
- Y luego avancen. -¡Adelante!
- Puedo pelear contigo. - Persíguelos hasta Gat.
- Dios está con nosotros. - Sí, mi príncipe.
-¡Adelante! -¿A dónde vas?
- Voy a buscar a mi padre. - Iré contigo.
¡No! Ya hiciste tu parte.
- Déjame pelear contigo, Jonathan. - No hoy.
- Ven conmigo. -¡Vete!
¿Has visto a mis hermanos?
¡Eliab!
¡Eliab!
¡Nethaneel! ¡Mantente cerca!
¡Quédate con nosotros!
¿Eliab, dónde estás?
-¡No puedo ver! -¡Mantente cerca!
¡Eliab! ¡Eliab! ¡Eliab!
¡Ponte de pie! ¡Nunca dejes de pelear, hermano! ¡Nunca!
Toma tu espada y ve con David. ¡Ve, Nethaneel!
¡Vuelve! ¡Vuelve!
Tenemos que irnos. Vamos.
Ve, ve.
-¿Qué pasa? - Quédate agachada.
Tienen más gigantes.
¡Fuego!
Reúne a tantas de las tribus como puedas. Diles que avancen al dar mi señal. Ve.
¡Ábrete paso! ¡Ábrete paso! ¡Vamos!
¡David!
-¡Eliab! -¡Estás vivo!
-¡David! -¡Gracias a Dios!
Sí, y gracias a Jonathan. Le debo la vida.
- Debí haber estado contigo, hermano. - Ahora estás aquí.
¡Eliab!
¡Aguanten!
¡Sostengan la línea!
-¡Mantengan la línea! -¡Manténganlos a raya!
Son los hombres del rey Asdod. Quieren rodearnos.
Está buscando a David.
No podremos contenerlos por mucho más.
- Me llevaré a David. -¡No!
-¡Despejen el campo! - Llévate a algunos hombres contigo.
- Abner. -¡Vamos!
¡Puedo luchar!
¡Busquen en cada tienda!
¡No pueden haber ido lejos!
¿Estás lista?
No creo que pueda.
No tenemos tiempo.
Ve.
¡Ahí está!
¡Maten a ese chico!
-¡Eliab! -¡Corran!
-¡Maten al chico! -¡Vamos!
-¡Maten al chico! -¡Vamos!
¡Ese chico es mi hermano!
-¡El rey ha muerto! -¡Retrocedan!
-¡El rey! -¡Retírense!
¡Retirada! ¡Retirada!
-¡No! ¡No! ¡Sigan luchando! -¡Envíen la señal!
¡Los haremos retroceder hasta Gat!
¡Adelante!
-¡Vamos! -¡Por la tribu de Judá!
¡Adelante!
Danos fuerza, Señor.
Danos este terreno.
Como en los días de Moisés,
escúdanos de noche en una columna de fuego.
Concédenos la victoria.
¡Danos este terreno!
¡Adelante!
Saúl...
No puedes esconderte de mí.
Saúl...
¡Saúl!
Saúl...
Gran rey guerrero.
Pero no me has derrotado.
-¡Escóndanse! ¡Escóndanse! - De acuerdo.
¡Escóndanse!
¡Abinadab!
¡Esto no ayuda, David! ¡Abajo!
-¡Maté a un león con ella! - Lo sabemos.
Solo siéntate por la misericordia de Dios.
¡Siéntate!
Tenemos que poner a David a salvo.
¡Estamos rodeados, hermano! ¡No hay lugar a salvo!
¡Abinadab! ¿Dónde está David?
-¡En el túnel! -¡Estaba aquí!
¡Ve y encuéntralo!
-¡David! - Odem, sácame de aquí.
- Sácame de aquí. -¡Vamos!
Padre, ¿por qué peleamos?
¿Por qué peleamos?
Dime, ¿qué hace el pastor?
Cuida las ovejas.
Así es. ¿Y sabes por qué?
Porque hay leones y lobos en este mundo.
Y si el pastor no los enfrenta cuando vienen, sus ovejas serán devoradas.
Y pronto su rebaño desaparecerá.
Ya no será pastor.
Y lo que quedará serán los leones y los lobos.
Por eso peleamos.
Para proteger a nuestro rebaño, a nuestro pueblo,
nuestras tierras y todo lo que apreciamos.
Para que nosotros tampoco desaparezcamos.
Pero no sé cómo pelear.
Entonces te enseñaré.
Para que un día puedas pelear contra leones y lobos.
¡Mical!
¡Para!
Merab.
Merab, ¿estás bien? ¿Estás bien?
- Tenemos que irnos. - Pero mi...
Tenemos que irnos.
¡Hombres, sigan luchando!
¡No!
¡No! ¡Nethaneel!
No.
No.
Dame fuerza.
Señor, déjame recordar días mejores.
Saúl, hijo de Quis,
líder de la tribu de Benjamín.
Rey de todo Israel.
El Altísimo derrama su luz sobre ti este día.
Como lo hizo años atrás.
Cuando su pueblo clamó por un rey que los unificara,
Él te llamó, su siervo fiel,
para guiarlos.
Para protegerlos.
Y así lo has hecho,
reclamando grandes victorias en su nombre y para su gloria.
Que por largo tiempo reines.
Que tu casa gobierne el reino por generaciones venideras.
Saúl, cuando eras pequeño a tus propios ojos,
el Señor te exaltó y te hizo rey.
Ahora que eres grande a tus propios ojos,
te has rebelado y te has vuelto malvado a los ojos del Señor.
¿Malvado?
Has retorcido el trono de Israel para tu propia gloria, Saúl.
Serás entregado a un poder retorcido y a tu propio tormento.
Estás solo.
El Señor te ha arrancado el reino.
Abandonado.
Ahora Él elige a otro.
Olvidado.
Un hombre conforme a su corazón.
Un rey sin su dios.
¡Samuel!
Está hecho.
Se acabó.
¡Se acabó!
No, no se ha acabado.
Te estás perdiendo gran parte de la batalla, rey.
Ahora la batalla viene hacia ti.
Aquis, hijo de Maoc.
Me haces gran honor.
Honrarte no es mi intención.
Sin embargo, todo esto, toda tu campaña, se trata de mí
y de tu sed de vengar a tu padre.
Y para devolver a mi pueblo al lugar que le corresponde,
gobernando sobre ustedes.
Tu padre tuvo ambiciones similares.
Eso acabó por destruirlo.
Descubrirás que no soy como mi padre.
No, no lo eres.
¿Qué oscura magia pagana es esta?
No es magia, Saúl. Es el destino.
Esto es por mi padre.
Tus heridas te traicionan.
Asesino de gigantes.
Muchacho.
Acaba conmigo. O juro por los dioses que acabaré contigo, Jonathan.
-¡Acaba conmigo! - Jonathan.
¡Jonathan!
-¿Qué haces? - Tendrás tu venganza, rey.
- Pero no hoy. -¡No!
Jonathan. Jonathan.
Soy yo. Soy yo. Soy David.
¿Estás bien?
David, ¿cuál es la situación de la batalla?
Están huyendo.
Los perseguimos hasta las puertas de Gat.
Se acabó.
Tengo que ir a buscar a mis hermanos.
Ve. Ve.
- Está bien. - Cuidaré a mi padre. Ve.
Padre.
Hijo mío.
Sí.
¿Dónde está Aquis?
Huyó.
Oh, Dios mío.
No importa.
La batalla está ganada.
Bien. Bien, hijo mío. Bien.
¿No estás herido?
No, estoy bien.
Vamos.
¡Victoria!
¡Victoria!
¡Victoria!
¡Asesino de gigantes!
David, no desaparezcas así. ¿De acuerdo?
¡David!
- Eliab. - Estoy aquí.
Estoy contigo.
- Respira. - Eliab.
¿Sí?
¿Podemos irnos a casa ahora?
Sí, Nethaneel.
Sí, podemos volver a casa.
Dile a David...
que siento haber dudado de él.
Lo haré.
Lo siento. Nethaneel...
¡David! ¡David! ¡David! ¡David! ¡David!
¡David! ¡David! ¡David! ¡David! ¡David!
¡David! ¡David! ¡David! ¡David! ¡David!
¡David! ¡David! ¡David! ¡David!
Hijas mías.
Se suponía que debían quedarse en la tienda.
El campamento fue invadido.
¿Cómo sobrevivieron?
Nos quedamos juntas.
Luchamos contra los lobos.
Mis hijas son guerreras.
Mi rey.
¡Mi campeón!
Sabes, muchos dudaron de ti. Y dudaron de mí.
Algunos en esta misma tienda.
Pero yo veía lo que ninguno de ellos vio.
La mano de Dios está sobre ti.
Como también lo está sobre mí.
David, ¿cómo puede un muchacho,
un músico, venir a pelear en mi ejército,
matar a un gigante y salvarme la vida?
Dime, ¿quién eres?
Sabe quién soy, mi rey.
¿Lo sé?
¿De dónde vienes?
Soy un pastor de Judá. Y nada más.
Bueno, pastor...
¿El profeta Samuel visitó a tu familia?
Sí.
Parece que ahora eres mucho más.
Jonathan.
En nombre de todo Israel, te agradecemos, David.
Nos has salvado a todos.
Padre, no hay nadie en todo Israel más digno de que honremos.
Mi espada ahora es tuya.
Gracias.
Desde este día, eres parte de la casa de Saúl.
¡Sí!
¡Victoria!
Mical.
David.
Volviste a mí.
Con la ayuda de Dios.
Sí.
-¿Estás bien? - Sí.
Vistes bien los colores de la casa de mi familia.
Espero estar a la altura.
Lo que hiciste aquí
nunca se olvidará.
Ni por Israel, ni por mí.
Jonathan,
¿hay algo que quisieras preguntarme sobre Samuel?
Eres parte de mi casa.
Ahora somos hermanos.
Interesante. Quenaz.
- Ven aquí. -¿Qué pasa, Doeg?
Entrega esto a Abner. Solo a Abner.
No le cuentes a nadie.
¡Samuel!
¡Alto! ¡Sigan al rey!
No esperaba verte aquí.
Escuché que abandonaste estas tierras.
Fui expulsado de estas tierras.
Lo que hay entre nosotros, este malentendido, se terminó.
¿De verdad?
Tu malentendido no es conmigo.
Mi tormento ha pasado. La oscuridad ha pasado.
Tu tormento es de tu propia creación, Saúl.
No has sido abandonado por el Altísimo.
Fuiste tú quien lo abandonó a Él y a su palabra
en busca de tu propia gloria.
¿Por qué creerías que te ha concedido misericordia?
Gané esta batalla sin ti.
Dios me favoreció. Siempre lo ha hecho.
Y todavía lo hace.
Y ahora tengo un nuevo campeón.
Un asesino de gigantes.
A quien yo escogí.
Todo sin ti, Samuel.
Así que, gran vidente,
te ofrezco este momento.
Me ungirás de nuevo en estas tierras sagradas
para que todos vean.
No puedo hacer eso.
-¿Por qué no? - El Señor no lo ha ordenado.
El rey lo ha ordenado.
Seguramente ya debes saber que no sirvo a reyes.
Muy bien.
¡Guardias!
¡Arresten al vidente!
¡Saúl!
A su debido tiempo escucharás mis palabras.
Esto ha terminado, Samuel.
No, Saúl.
Esto apenas comienza.
Mi señor, quizás haya otra línea de acción.
He tomado una decisión.
EN MEMORIA DE TODD GIROUX 1974-2025
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