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Zulu
Gracias.
No. De acuerdo, tú ganas.
Ven y mátame, langosta.
Ya está.
Por fin se acabó.
Esto es cine puro.
Mientras estaba fuera, llamó Guntherin. Dijo que el Mercedes no estará listo
hasta el jueves. Inga dice que... Perdone, ¿el señor Seldrake?
Estoy muy ocupado. ¿Qué quieres, Lou?
Será mejor que vea este informe de cuentas.
Estoy trabajando.
No me importa que juegues en tu habitación, pero no metas tanto ruido.
De acuerdo, de acuerdo.
Espera que el tío Joey sepa que te has gastado su dinero. ¿Te arrepentirás?
¡Ah, mamá!
Verá, el año pasado le hice caso y no declaré los derechos de Jack Ampalo.
Bueno, pues no sé cómo ocurrió.
Pero a pesar de todos sus extravagantes gastos, acabó con un beneficio de
13 ,5 millones de dólares.
No, no, no, está muy bien, señor, pero ahora recae en este año lo que significa
que le debe al tío Sam 4.365.222,47 dólares
centavos. Eso es, a eso le restas 13. Y ahora hay que pagarle los beneficios.
¿Beneficios? Sí, tenemos beneficios. Señor, no tenemos dinero.
La cosa es muy sencilla. Este barco de treinta metros inmovilizado en el puerto...
¿Quieres que lo venda?
Quizás sus dos exmujeres... No, no se puede vender a exmujeres.
Y esos pozos de petróleo donde no sale nada.
Pero suponía que... Recuerde aquella corrección de existencia del año pasado.
dos palabras, tiene usted dinero suficiente para ir tirando, pero no para
sus impuestos.
Vale, bien. Mira, yo soy un creador, pinto cuadros, no soy un hombre de
Dios, te pago 200.000 dólares al año, arregla todo el asunto. Bueno, verá,
señor, creo que algo se puede hacer.
¿Qué es?
Dímelo. Lo que necesitamos son pérdidas para este año.
Fantástico. Busquemos pérdidas para este año. Una película que no tenga éxito.
¿Qué? ¿Éxito?
Tú no has oído nada.
Lo siento.
¿Te atreves a decir algo así en esta oficina? Yo estoy aquí para conseguir
éxito. Señor, lo comprendo. Estás casi despedido. Pero comprenda que si no
presenta pérdidas antes de que finalice el año fiscal...
¿Y cuándo termina?
¿Cuándo termina el año final?
Dentro de seis días.
¡Seis días! ¡Me tiro! ¡Yo me tiro! ¡Voy a tirarme!
¡Llame a la policía! ¡Suelta! ¡No!
Jefe, ¿llamo al doctor Chansulingua? No, no, no.
No necesito un acupunturista para que me clave alfileres por detrás.
¿Y al homeópata?
No necesito un médico. Necesito una película. Una película horrible que no
ningún éxito.
¿Comprendes?
Hola, Tammy.
Te he traído algo.
Oh, gracias, Speedy. A toda mujer le hace falta un teléfono con pies.
No, de verdad.
Estoy encantada. Es un regalo precioso.
Ya verás como el señor teléfono se siente a gusto entre todos sus amigos.
Pero por favor, no traigas más. A veces tengo la impresión de que una noche se
van a unir todos contra mí. Me gustaría que pudieran convencer a Sheldrake de
que viera mi película.
Ya lo sé.
Señor Sheldrake, es Stephen Orwich otra vez.
¿Tiene tiempo hoy para ver su película?
Sí, sí.
Marvin. Sí, señor Sheldrake. Te presento a Marvin, el operador. Este es... ¿Cómo
te llamas? Steven. Sí, un niño prodigio. ¿Qué es esto? ¿Una pizza?
No, esto es una... No, es una película.
Tenga cuidado, por favor. Es la única copia que tengo de esta. Sí, por favor,
lleva cuidado. Siéntate, siéntate. Gracias.
Steven, Steven, vale.
Sí, muy bien. Bueno, háblame de tu película.
Empieza la película.
Hace cientos de miles de años, cuando los océanos de Marte empezaron a
los habitantes de este desolado planeta se refugiaron en ciudades subterráneas,
donde vivieron durante miles de años en paz y armonía, hasta que un día...
Señor, señor, tengo que comunicarle algo muy
extraño y siniestro. ¿Qué pasa, astrólogo?
Según mis adivinaciones y mis cálculos, Marte está a punto de quedarse sin aire.
La cosa es seria.
¿Sin aire?
¿Qué vamos a respirar?
Necesitamos ayuda enseguida. Voy a consultar a Brainex. No puede confiar
futuro a Brainex, al cerebro, al bicho.
Solo los secretos del Zodíaco pueden salvar a nuestro planeta.
¡Cállate!
¡Que hable Brainex!
¡Saludos, oh el más prudente rey de Marte!
El buen astrólogo asegura que nos estamos quedando sin aire, ¿es cierto?
¡El astrólogo exagera! ¡Nuestro aire durará todavía ocho horques!
¿Qué podemos hacer para evitar esa horrible catástrofe?
Voy a consultar mis bancos de memoria, señor.
Solo hay un planeta que tenga el mismo aire que necesitamos y solo hay un
marciano que pueda hacer el trabajo.
No, no te referirás a... Al temido hombre Langosta.
¡Que venga el hombre Langosta!
¡Que venga el hombre Langosta!
¿Qué olor es este? ¡Qué asco! ¡Huele a marisco! ¡No me gusta el marisco!
Ha llamado al hombre langosta.
A su servicio, señor.
Hombre langosta, tenemos un gran problema.
Nos estamos muriendo. Marte se queda sin aire.
Te ordeno que vayas a donde hay mucho aire, lo cojas y nos lo traigas a Marte.
No, no me interesa.
Pero, hombre langosta, allí habrá montones de comida sabrosa y jugosa que
degustar.
Recuerda, una vez fuera de Marte no hay ley que te prohíba comer cosas sin
cáscaras, ¿sabes?
No he tomado comida tierna desde que era un langostino.
¿Entonces trato hecho?
Sí, de acuerdo.
Para estar seguro de que cumplirás el trato, Mombo te acompañará para vigilarte
Puedes irte ahora mismo, vete.
¡Oh, Dios mío!
Una carretera solidaria, una pareja de jovencitos.
Pocos podían imaginar el siniestro destino que les esperaba a estas criaturas.
Las fuerzas procedentes del espacio exterior estaban a punto de
interrumpir un hermoso viaje a ninguna parte.
Es una suerte que tu tío te haya ofrecido un trabajo para el verano,
Ya lo creo, cariño. Llevo dándole la lata a tío Freddy para que me consiga
trabajo desde hace meses.
¿A qué hora nos espera, cariño?
Sobre las tres, me parece.
¿Qué hora es ahora?
Las 4 y 36.
Eso no puede ser.
Vaya, este trasto se ha vuelto a parar.
¿Cuándo lo llevarás a arreglar? Siempre se para a las 4 y 36.
Sí, qué extraño.
Me gustaría saber dónde estamos.
Pues en medio de no se sabe dónde.
Espero que no nos quedemos sin gasolina. ¿Qué le pasa al coche? No lo sé.
Yo, ¿y qué puede ser eso?
No lo sé.
Quizás sea un avión que ha explotado.
¡Oh, Dios mío! A lo mejor hay supervivientes.
Debe haber explotado en esa cueva.
Mira, huellas.
Ahí dentro está muy oscuro.
Sí, no se ve nada.
¿Y este cacharro para qué servía?
¡Eh, fíjate!
¡Es un ovni de verdad!
Será mejor que cojas la cámara de fotos, si no, nadie se lo creerá.
Vigila la nave espacial.
Me gustaría que procede de Marte.
Vámonos. Este lugar me da miedo.
Ahora estarán obligados a creernos.
Eh, amigo, ¿me da un cigarrillo?
Claro, tío.
Un cigarrillo. Pitillo, picadura, papelillo, emboquillado, nicotina, pito,
liada, mechero y cenicero.
A veces se tiene una intuición.
No es una idea, ni siquiera una sensación.
Es como un golpe enérgico dentro del cerebro.
¿Qué va a ser, chicos?
¿Tiene teléfono?
Acabamos de ver una nave espacial. Sí, con hombrecitos verdes.
Oye, cierra el pico, Rufus.
Ahí mismo tenéis el teléfono en la pared.
Gracias.
El tío Freddy sabrá lo que hacer.
Maldita sea, no contesta.
¿Y ahora qué?
Llamaré a las autoridades.
Oiga, señorita, póngame con las autoridades.
Cuartel 13º del Ejército, Servicio de Inteligencia Militar, Sección Nacional,
Departamento de Fenómenos Raros. Coronel Ancron al hablar.
¿Qué?
¿Dónde?
¿Cómo?
¿Quién?
Oiga, joven, eso no existe.
Póngame con el Pentágono.
Enseguida, señor.
Llamada de larga distancia. ¿En qué puedo servirle?
Quiero hacer una llamada a cobro revertido.
Volumen, por favor, señor. Casi no le oigo.
Oh, perdón.
Ahora le pongo el número, señor.
Es una llamada a cobro revertido de Tommy Slays, detective privado.
Y ese maldito caradura diciendo que no existen los platillos volantes.
Tal vez el mundo esté ante un grave peligro y me cuelga.
¿Detective Slays?
Soy yo, muñeca.
¿Qué hay, jefe?
Tal vez llegue un poco tarde.
Acaba de llegar una pareja de chicos.
Parecían muy asustados.
Claro que pueden estar ciegos. A lo mejor han esnifado cocaína o se han
han fumado María o chocolate.
¡Caray, qué emocionante!
Pero a lo mejor, solo a lo mejor, están diciendo la verdad.
¿Sobre qué es, Leitch?
Oye, tengo que irme, me tengo que pirar, largarme, poner pies en polvorosa,
salir arreando, salir pitando.
Vamos a buscar algún sitio donde nos lo revele. Y no vamos a decirle a nadie lo
de los marcianos hasta que veamos las fotos.
Mira qué bien. Hay rueda de repuesto, pero estamos sin gato.
En aquel taller podrán cambiarnos la rueda mientras llevamos el carrete a
revelar. Buena idea.
¿Qué diablos?
Ah, hola.
¿Quieren que le arregle esa rueda pinchada?
¿Podría hacerlo enseguida?
Sí, claro.
Llévelo dentro, al área de servicio vacía.
Vamos, eso es, por aquí.
Bien.
¿Cuánto tiempo cree que tardará?
Vuelvan dentro de una hora, ¿vale?
Muy bien, las llaves, las ruedas de repuesto están en el maletero. En el
maletero, de acuerdo.
¿Hay por aquí algún sitio donde revelen fotos?
Sí, en el motel Gomer pueden revelárselas, pero seguramente no
mañana.
Bueno, habrá que esperar.
Para ir al motel Gomer han de bajar por aquí, tres manzanas y luego torcer a la
izquierda. Luego siguen andando hasta que lleguen al tocón de un viejo árbol.
Luego tuercen a la derecha.
Llegarán a un cruce de carretera. Cogen el camino de la izquierda porque es el
correcto. Y si tuercen a la derecha, se equivocarán. No tiene pérdida. Muy bien.
Ya te tengo.
Rufus, ¿por qué no pagas la cuenta y te largas? Quiero cerrar ya.
No cosas tanto. Quiero ver a los marcianos.
Ya te daré yo, Marciano. Si me pagas ahora mismo, te echo de aquí de una
Oye, un momento. Una vez pagué algo, ¿eh? Llevas dos semanas con esa taza
en la mano.
Bueno, pues llénala. ¿Qué clase de antro es este?
Está bien.
Pero solo por esta vez.
¿De acuerdo?
Bueno.
¿Qué? No me metas prisas. Tengo que ir adentro a por más café.
Bueno, pues ve a buscarlo. Yo te vigilo el bar, ¿eh?
Perfecto.
¡No, no, no, no, no!
¿Marcianos o cruel decepción?
La policía está investigando un extraño y fantástico descubrimiento llevado a
cabo hace unas horas en los alrededores de la ciudad. En la última oportunidad,
gasolina y comida a zip. Los hambrientos clientes encontraron el lugar
completamente desierto a excepción de dos esqueletos humanos.
¿Han sido los marcianos o han muerto por causas naturales?
Cariño. ¿No ese es el bar de Zip?
¿El lugar desde donde llamamos por teléfono? Vamos a entrevistar al
Frederick Procostomos, presidente y fundador del Instituto Astronómico.
¡Eh! ¡Es tío Freddy!
¡Hola, tío!
¡Guau!
Profesor, usted es uno de los científicos más destacados en el estudio
fenómenos extraterrestres. ¿Cree usted que los terribles sucesos que han tenido
lugar hace unas horas en el bar de Zip tienen alguna relación con los
es imposible que se hayan infiltrado clandestinamente criaturas procedentes
otros mundos de nuestro sistema solar, evitando nuestra sofisticada red militar
de sistemas de detección aterrizando en nuestro planeta, tal vez.
No.
Entonces, ¿qué crees?
¿Tendrá esto algo que ver con lo que hemos visto en el desierto?
Claro que tiene algo que ver, cariño.
Despierta, espabila, utiliza un poco ese cerebro de mosquito.
¿Qué quiere usted?
¿Pero qué hace dentro del armario?
Me llamo Tommy Slade, detective privado.
Estoy aquí en busca de una recompensa por pescar marcianas, cosa que me
reportará mucho dinero, pasta, billetes verdes, velas, pavos. Oiga, le sugiero
que se vaya inmediatamente de nuestro cuarto si no quiere que llame a la
policía.
De acuerdo, chicos.
Pero voy a hacer que os vigilen.
A lo mejor es un cerdo con hocico y orejas colgantes.
Es bonito, ¿verdad?
Sí, muy bonito.
Parece mentira, ¿no? Estamos tan cerca de la ciudad y te sientes en el campo.
Sí, cuesta creerlo.
Entonces tú eres amiga de Melisa, ¿no? Sí.
Sí, es simpática, es muy simpática. Me cae bien.
Sabes, tienes una orejita monísima.
Me gustaría darle un mordisquito.
Oye, creo que no, mejor que no.
Creo que sé lo que estás buscando y no me interesa, ¿vale?
Yo no sé con quién estás acostumbrada a salir, pero no estás acostumbrada a
salir conmigo. Yo solo busco un poco de conversación.
Estás bromeando, ¿no?
¿Puedes ayudarme?
No estoy bromeando, hablo en serio.
Apártate un poco, me siento como un pedazo de carne.
Voy a tomar el aire.
¿Qué? ¿A dónde va?
¡Vuelve aquí inmediatamente!
A lo mejor aún puedo quedar con otro esta noche.
Ay, ¿estás de vuelta?
¿Te has tranquilizado?
Porque yo sí, ¿sabes?
Puedo soportar ver morir.
¿Están reveladas las fotos?
Bueno, Mary, ya tenemos las fotos que asombrarán al mundo.
Venga, me muero de impaciencia.
¡Maldita sea!
¿Qué pasa?
No han salido.
¿Es verdad?
¡Qué putada!
Debe haber sido la radiación. Oh, no quitaste la tapa.
Debe haber sido la radiación.
Solo podemos hacer una cosa.
¿Tú crees?
Sí, señor.
El radar confirmó el contacto visual.
Oh, desde luego mantendremos este asunto en secreto.
Bueno, sería recomendable reconocer todo el perímetro del sector TMA en caso de
que exista alguna manifestación extraterrestre.
Sí, señor.
Chitón, chitón. Ni siquiera voy a hacer un informe de esto, señor.
Sí, señor.
Oh, gracias, señor.
Adiós, señor.
¿Argento Suárez?
Esta vez tampoco me han creído.
¿Ha habido algún problema con la rueda?
Está lista, señor.
¿Cuánto le debo?
Nada. Es gratis, señor.
Será mejor que vayamos a ver a mi tío. Él podrá explicarnos todas estas cosas
extrañas que están pasando.
Eso espero.
¿Por qué subes mi ventanilla?
Yo no he tocado nada.
¿Por qué subes la capota del coche?
Ya te lo he dicho, cariño. No estoy haciendo nada.
Parece que el coche tuviera vida propia.
¡Grandma! ¡No lo puedo controlar!
¡Frena! ¡No puedo!
A veces se tiene una intuición, no una idea, ni siquiera una sensación. Es como
un golpe enérgico dentro del cerebro.
Sea lo que sea, no es de este mundo.
Estás en lo cierto, terrícola.
Pero no vas a poder transmitírselo a nadie.
Mo, mira lo que has hecho.
Has asustado a mi aperitivo.
¡Cógelo!
¿Había tabla en inglés?
Hemos despistado.
¡Oléjate de mí, sí, asqueroso!
¡John! ¡Ayúdame, John!
¡John!
¡John!
¡Dale fuerte, John!
¡Dale! ¡Dale!
¡Dale! ¡Dale, John!
¡Vamos, corre!
¡Corre!
Espero que esté el tío Freddy. Llegamos muy tarde.
No me molestes, estoy realizando un importante experimento científico. Pero
soy yo. John, tú... ¿Ahora qué sé?
Es que hemos visto al monstruo extraterrestre. Un momento.
Puede que ellos tengan piedras lunares, pero no mi pócima.
Bueno, ya... Mi querido sobrino, tú por aquí, pero cómo no me lo has dicho
antes.
¿Sabéis? Los dos habéis llegado a tiempo para cazar marcianos.
Los hemos visto, tío.
¿Romeas?
Alvejas gigantes, ¿verdad?
Uno de ellos era un gorila y el otro una langosta gigante. ¿Quién era el que
mandaba? La langosta. Eso es. Mi teoría era cierta. El premio Nobel me espera.
¿Qué quieres decir?
¿No me habéis visto en la tele?
Sí. Hablabas de la enorme presión de Marte y la necesidad de una raza muy
para sobrevivir en condiciones tan adversas.
Exacto. Algo con un caparazón duro, una alveja, un cangrejo, una... ¡Cangosta!
Claro, todo es perfectamente lógico. Y el gorila sería el esclavo.
¿Qué están haciendo aquí?
Su intención es clara. Para vosotros tal vez no, pero para mí sí.
Bueno, ¿qué opina de mi película hasta ahora?
Diga. ¿Dijo a la señora Sheldrake que podía dar una vuelta en el yate?
¿A qué?
¿A qué señora Sheldrake?
La loca.
Las dos lo están.
El guardacostas quiere saber si va a pagar los derechos de salvaguarda.
Oye, llama a mi abogado, al cuerdo, y que él se ocupe de todo, ¿de acuerdo?
Gracias, adiós. Adiós.
¿Entonces le gusta?
Oh...
La película.
Sí.
Resulta ya bastante repugnante que el horrible hombre langosta robe la
que da vida a la Tierra. Pero su apetito por la perversión no conocía límites.
Dios mío, ¿será posible?
Se acabó.
Voy a hablar con las autoridades.
Acabamos de intentarlo.
Y el coronel Ancrún no se ha interesado mucho.
Deja que hable con él. Oiga, autoridad, soy el profesor Procostomos. Quiero
hablar con el coronel Ancrún.
Se trata de esos marcianos que han aterrizado en el desierto.
¿Qué?
Está loco.
¿Qué ha pasado? Se ha marchado hacia el lugar del aterrizaje. Mira por dónde.
Los ha caído.
Sospecho que se habrá llevado poca escolta.
No tiene ninguna posibilidad.
Él solo frente al hombre la encosta de parte.
¿Suárez? Sí, señor.
Sea lo que sea, está ahí.
Creo que tiene razón, señor. Mire esas huellas brillantes que conducen a la
cama. No las toques.
Pueden ser radioactivas.
Tiene razón, señor. Son enormes, señor.
Yo no sé si esta amenaza procede del espacio o de Rusia.
Pero en cualquier caso, es el enemigo.
Tenemos que detenerle antes de que las cosas se pongan peor.
Sargento Schwarz. Sí, señor.
Entre en la cueva.
Y haya lo que haya, tire a matar.
Sí, señor.
Quiero ver cada frame.
¿Está por ahí Skipper Bruce?
¡Bruce!
Soy el profesor Procostomos.
Bien, ¿y tú?
¿Puedes venir al laboratorio ahora mismo?
Se trata de una langosta.
Grande.
Enorme.
¿Quién era?
Era Skipper Bruce, el mejor pescador de langostas que conozco. Él nos ayudará.
Llegará enseguida.
Caramba, qué rápido.
¡Coronel Ancrum! ¡Qué agradable sorpresa!
Me han informado que me había llamado a la oficina. Parece que sabe algo sobre
esto.
Y esto, esto es lo que queda de mi leal ayudante, el sargento Schwartz.
Qué extraño.
Realmente sorprendente.
No es nada que se haya visto antes en la Tierra.
Definitivamente es de origen marciano.
¿Cómo lo sabe, profesor?
Mary, si buena chica, ve a la cocina y prepara un poco de té. Y recuerda, el té
en la tetera, no la tetera en el té. Una taza, coronel.
Oh, sí. Y no olvides poner la leche primero. Eres encantadora.
De acuerdo.
Enseguida vuelvo.
¡Parece un murciélago!
¿Qué haces con eso?
Primero tenemos que averiguar qué es esa vibración que se detecta en el lugar
del corazón.
¿Crees entonces que sigue vivo?
¿Vivo? ¿Me tomáis el pelo?
Me juego lo que queráis. Está más muerto que una momia.
¿Cree que puede matar a un extraterrestre con balas?
¡Oh, mirad!
Las heridas empiezan a curarse solas.
¡Qué maravilla, qué horror!
No es muy distinto a una planta inteligente, caballeros. Lo que tenemos
nuestros ojos es un pepino inteligente. Me da vueltas la cabeza.
Pero si está reviviendo, puede atacarnos en cualquier momento.
¿Qué podemos hacer?
He visto esto por primera vez hace cinco minutos. ¿Qué esperas? Un análisis
completo. ¿Cómo lo vamos a saber?
¿Quieren dejar de discutir par de retrasados mentales?
Tenemos que hacer algo o todo Estados Unidos se encontrará en peligro. ¿Y qué
podemos hacer?
Yo les voy a decir lo que podemos hacer.
Podemos tirar esa asquerosa cosa al maldito retrete.
¿Esa es la solución que ustedes los genios militares pueden aportar?
Esto debe ser conservado para el bien de la ciencia.
A la mierda con la ciencia. En la Segunda Guerra Mundial primero nos
deshecho de él, luego habríamos hecho las preguntas.
No me diga.
Bueno, haremos las cosas a mi manera, militar cabezota.
Escuche, doctor Jekyll. No me ponga nervioso, me enfadaré de verdad.
Nosotros aplicamos el reglamento. ¿Y qué reglamento es ese? Que ley hay en el
espacio. Ja, ja, ja.
Si mi tío Patton viviera, le enseñaría un par de cosillas en materia
¿Y qué pasa con el hombre langosta?
¿Se puede saber qué es todo este lío del hombre langosta? ¿Quién es este
chalado?
Soy Skipper Bruce.
¡Bruce! Me alegro de que hayas podido venir. ¿Crees que podrás pescar una
langosta de dos metros procedente de Marte?
Oye, escucha.
Presta atención.
He pasado toda mi vida pescando langostas y nunca he encontrado una que
pudiera pescar.
¿Y qué piensas hacer con esto?
Ese chupador es rápido.
Vamos a quemarlo. Sí, yo te cubriré.
Y dos para él.
Debería haberlo imaginado.
Echarle agua y viento, como los grandes chefs.
Llevan haciendo con las langostas desde hace siglos. Pero eso no era una
langosta.
Mary, me parece que se nos ha acabado tu excelente té. Sé buena chica, ve a la
cocina y haznos un poco más.
Pero acabo de... Oye, preciosa, no querrás entretener tu linda cabecita con
conversaciones de hombres, ¿verdad?
Yo sigo pensando... No, no, no, ¿por qué no te vas a la cocina, haces un poco de
té y nos dejas los marcianos a nosotros?
Tío, ¿no pretenderás que persigamos a ese hombre langosta con un bote de agua
hirviendo, verdad?
El chico tiene razón.
Con cuatro compañías armadas, con cacerolas de agua hirviendo, ¿se podría
eso? Un momento.
¿Por qué vamos a perseguir al hombre langosta con cacerolas de agua hirviendo
que se enfriarán enseguida?
Dejemos que venga a nosotros.
Podemos tenderle una trampa.
En la casa de Trockmorton, que se sospecha que está encantada. Ese lugar
manantiales de agua caliente.
De acuerdo, llamaré al Pentágono. Ordenaré que se presenten 10 .000
listos para el combate. No necesitamos a sus hombres para que lo fastidien todo.
Si fuera el hombre, Langosta entraría en una casa rodeada por la artillería.
El tío tiene razón, coronel.
Tiene que dejar que lo intentemos.
De acuerdo.
Les doy doce horas.
Si no, vengo a aplastarlo todo.
Té.
Por tres machistas redomados.
¿A quién estás llamando, tío?
Al viejo Trockmorton, por supuesto.
Hola, señor Trockmorton.
Quisiera pedirle un favor. Tengo unos amigos de Washington. Quisiera darles un
poco de emoción.
¿Podríamos visitar su casa y sus manantiales de agua caliente?
¿Cuántos?
Dos, y yo, claro.
Entendido. Adiós, señor Trockmorton.
Bien, ¿tenemos permiso, tío? Sí, pero únicamente si su guía espiritual está de
acuerdo.
Eso será una broma.
Oh, no.
Primero... Departiremos con su fantasmita durante diez minutos y
utilizaremos sus manantiales de agua caliente para acabar con el hombre
langodín.
¡Atención! ¡La casa encantada de Tromorton!
¡Tengo que informar al hombre langosta!
¡Qué misterioso y qué solitario está esto!
Sí, así es.
Es un poco fantasmal este caserón.
Tiene una historia terrible.
Fue construido en 1783 sobre un cementerio esquival por
Everether Tromorton, que murió misteriosamente la noche de su boda,
estrangulado con las sábanas de su lechonuncia.
No se volvió a ver nunca a la recién casada.
Años después, Sus hijos sufrieron el mismo destino.
Eso no tiene sentido.
No cuestiones los poderes ocultos, querida.
Esas cosas se encuentran más allá de lo comprensible.
El señor Trockmorton es el último del clan, cuanto fuera.
¿Sabéis qué ocurrirá con estos tenebrosos parajes?
No, ¿qué?
Dicen que la casa morirá con él.
El último de los Trockmorton.
Entonces las manos torturadas de millones de almas insomnes saldrán de
tumbas para tocar a los bivoy.
Buenas tardes.
El señor solo esperaba a tres personas esta tarde.
El coronel no se queda.
¿Verdad?
Profesor Procostomos, si pudiera hablar con usted un momento, por favor. Por
supuesto.
Se lo advierto.
Si lo estropea todo, tendré que pagar las consecuencias.
Profesor, dentro de dos horas ordenaré a mis hombres que entren.
Tiene una hora y cincuenta y ocho minutos.
Sáquele el mejor partido.
Yo voy a sumarme a mis tropas. Y a las dos mil cien horas, las nueve para
¡Catamun!
El señor Troc Morta.
Bienvenidos, bienvenidos a la casa de los Tocumortos.
Ya es la hora.
A veces se tiene una intuición. No es una idea, ni siquiera una sensación. Es
como un golpe enérgico dentro del cerebro. Por aquí.
Este es el cuarto rojo. El corazón del reino de los tromortos.
Pónganse ustedes cómodos, por favor.
¿Mary?
¿Profesor?
¿John?
Ahora acojámonos las manos para que el contacto físico sirva de transmisor de
nuestra energía espiritual.
Ah, y cerremos los ojos.
¡Oh, espíritu! de la noche escuchad mis ruegos venid aquí
oh
espíritu
muéstranos un signo de tu toda poderosa presencia
Parece que los espíritus están algo juguetones esta noche.
Ahora, si quiere, puede usted preguntar a los espíritus, profesor Procostomos.
Oh, sabios y poderosos espíritus, contestad a mi pregunta.
Podéis concedernos en vuestra divina sabiduría permiso para llevar a cabo un
importantísimo experimento científico en los manantiales naturales de agua
caliente. No vivirás lo suficiente para realizar ningún experimento importante.
No te preocupes por eso. Marvin hace milagros con la película quemada.
Bueno, a ver, ¿qué estaba haciendo yo?
Solo quedan tres minutos.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno, fuego.
Lo conseguimos.
¿De verdad?
¿Y la chica?
¡Mary!
¡Mary, Mary, Mary!
Mary, Mary.
Hijo, es en momentos como este cuando hay que mirar a la bandera.
Así que inclinemos la cabeza en silencio.
Y piensen que lo único que tenemos que lamentar es que solamente tuvieron la
vida para entregar a su patria.
Coronel, fíjese bien en esto.
¿Y quién es usted?
Yo soy uno que pasaba por Palo Camil.
Un Juan español cualquiera, un guaperas, un tío bueno, un cachazas, uno que está
como un tren, uno que mola. Corte el rollo, solamente dígame cómo se llama.
Vale, vale, amigo.
Me llamo Slade.
Fíjese.
Huellas de langosta.
¿Y qué significa?
Significa que o se ha escapado o que caminó hacia atrás para venir a
aquí, en plena hoguera.
El hombre langosta sigue vivo.
Entonces es posible que Mary siga viva. Esperemos que sí.
¡Qué pena que la casa cayera en el mal antiguo!
Tendré que pensar en otro método para aniquilar al hombre la costa de bajo.
Deme las cadenas ahora mismo. ¿Me has tomado por loco? Sé que cuando te
las cadenas saldrías corriendo de la cueva.
Me prometo que no.
Muy bien.
Tombo, ven aquí.
Ya acabarás tu trabajo con el colector de aire. Digo, con el aire acondicionado
más tarde.
Libera este territorio si acaso trata de escapar.
Tranquilo.
¿Vienen de Marte?
Ah, bien planeta más desafortunada.
¿Por qué dice eso?
Yo conocí a un pacífico y encantador planeta. Todos convivíamos en armonía,
el verdadero espíritu de hermandad cósmica y fraternidad. Y entonces
ellos. ¿Quiénes? Los malvados hombres conejo del octubre.
Magnífico.
Además, ¿crees que me gusta estar aquí?
Obligado a vivir en una cultura extraña, poblada de caníbales horribles y
viciosos. ¿Qué va usted a hacer conmigo? No quiero causarte daño.
Solo pretendo terminar mis días en esta cueva, apartado de la gente de tu mundo,
afligido por la suerte de los míos, sin más compañía que la del profesor Bondo.
¿Cómo sé que no miente?
Vete, eres libre.
Trae a tus amigos aquí para que pueda demostrarles la inocencia de mis
intenciones. ¿Puedo marcharme?
Sí, sí, es libre.
Adiós. Adiós.
La muy tonta Aina. Cuando vuelva con sus compañeros tendremos una última cena
gloriosa. Entonces podrás acabar de montar el sistema de recolección de aire
podremos navegarnos de este antro del sistema solar.
Ese gorila... ¿Sí?
¿Quién es?
Es mi tío, Joey.
A pesar de la operación de cerebro, actuó muy bien.
Llevamos doce horas buscándola. No hay ni rastro de la chica. Pero no podemos
dejarlo ahora, coronel.
A veces se tiene una intuición. No, no una idea. Ni siquiera una sensación.
Es un golpe enérgico dentro del cerebro.
Donde incluso en una cabeza como la mía no pueden aparecer los puntos de vista,
los esquemas fraudulentos, la información verá.
¡Miren! ¡Allí! ¡Es ella!
¡Está viva! ¡Lo sabía!
¡Está viva!
Querida, ¿estás bien?
Creí que habías volado en pedazos. No te violó, ¿verdad?
No te preocupes. No diferencia a los hombres de las mujeres.
¿Ah, no?
Y no es tan malo. Solo quiere vivir aquí en paz, lejos de los malvados hombres
conejo de Neptuno que han invadido Marte. ¿Los hombres conejo?
Dios mío, le ha lavado el cerebro.
No, no me ha lavado el cerebro. Solo estoy repitiendo lo que él me dijo. ¿Qué
más te contó?
Que quería vivir en la cueva y tener un poco de aire que fuera suyo. ¿Aire?
Eso es.
Ahora todo concuerda.
¿Qué quiere decir?
Lo necesitan esos degenerados.
Ya lo sospeché hace tiempo.
Marte ha venido sufriendo una fuerte licuación de oxígeno.
Y han venido aquí a robarnos el aire.
¿Así que han venido a robarnos?
Pues claro, estúpido.
Y mientras roban nuestra atmósfera, ¿de qué piensa alimentarse?
No lo sé. Tengo que decir, Perry, que los hombres langostas son unos morados
carnivos. ¿Entonces?
Sí.
Nos llevará a mí a su cueva y nos comerá a todos.
Bueno, Mongo, me parece que no quieren dejarse ver.
Pon ese aparato en automático. Esta noche vamos a cenar.
Muy bien.
Ahora ya sé qué pasó con el eslabón perdido.
Te vistieron de kaki y te hicieron coronel.
Si estuvieras en el ejército... Jódete, que no lo estoy.
Esto es demasiado.
¡Dios mío! ¡Son ellos!
¡Muere, espumoso marciano!
Ya lo has estropeado todo. Hay que escapar y rápido. ¡Vamos!
¡Al coche! ¡Al coche!
¡Quietos! ¡Retroperan!
¡Retroperan!
Ahí hay un coche.
¡Adelante!
¡Salven sus vidas! ¡Y los marcianos! ¡Y los marcianos!
¡Eh! ¿Quién es usted?
¡Hijo! En nombre de los Estados Unidos y América, yo aquí presente le confisco
su todoterreno. A la mierda a los representantes del ejército. Vicky, dame
rifle, rápido.
Será mejor que se fijen bien en lo que viene.
Golbert, quédate y protege a estos civiles. Si sales de esto con vida, me
ocuparé personalmente de que te condecore.
Sí, señor.
Ahí vienen. Vamos a escondernos.
¿Qué demonios será eso?
Eso será el hombre langosta de Marte.
Se ha calentado.
¿Qué vamos a hacer?
Un momento.
Tengo una idea.
Pero necesito toda vuestra cooperación, incluso la tuya.
Tengo un plan.
Tombo, sírvete a la mujer de aperitivo.
Creí que no sabía diferenciar entre hombres y mujeres.
Te engañé.
¡Échaselo al cuerpo!
Es este el fin de Mombo.
¡Huyamos de aquí inmediatamente!
¿Estás bien?
¡Márchate!
¡Estoy perdida!
¡Escúcheme, hombre langosta!
Próxima erupción a las 4 .37.
Eso significa que tengo un minuto.
¿No podemos discutir esto como caballeros? No le va a gustar comerse a
Tiene las piernas muy delgadas, los brazos finitos y el pecho plano.
Ya lo ha comprobado, John.
Oiga, ¿por qué no me come a mí primero? Y si sigue teniendo hambre, luego se
come a Mary. Pero si al comerme a mí se le quita el hambre, entonces deje que se
marche. No estás loco. Os comeré a los dos, aunque prefiero a las mujeres de
primer plato.
Maldición, se ha vuelto a parar.
De acuerdo, usted gana.
Venga y cómame, langosta.
Bueno, profesor.
Parece que el geyser lo venció.
No ha sido el geyser.
La langosta ha muerto por ser tan gruñona.
Ah, jovencita.
Es en momentos como este cuando hay que mirar a la bandera.
Así que inclinemos la cabeza en silencio.
Y piensa que lo único que debemos lamentar es que solamente tuviera una
para entregar a su padre.
Ancrum. Mary.
Locostomo.
Ha sido un día largo, ¿eh?
Mira, chica, sé que es duro, muy duro.
Sé que pegaste fuerte a los piojos y los tiraste a la olla. ¿Y qué sacas?
Pierdes a tu hombre, a tu novio fiel.
En un cómic clásico se leería que el chicle que explota es caro de beso.
Por lo que más quiera.
Sé que yo también tengo problemas.
No hay recompensa.
En realidad, cada vez que dirijo mis ojos hacia ese gran horizonte...
Veo miles de papiros a los que les han salido alas y que se marchan volando en
formación tras despegar.
Una dama sin novio.
Es una historia casi tan vieja como este loco mundo.
Un mundo loco que no deja de moverse alrededor de su eje como un borracho con
pie sujeto al suelo.
Hay cosas que nunca cambian.
No importa que un bobo como yo lo desee de verdad.
Mira.
Una vez aniquilado el hombre langosta.
desapareció también su poder sobre los terrícolas.
Y de este modo, las víctimas del temido hombre langosta volvieron a la vida.
Porque la madre naturaleza ha puesto todos los medios en la tierra para
a los marcianos.
Bien por el geyser.
Es la mejor película que he visto en mi vida. ¡Qué acción! ¡Qué pasión! ¡Es
fantástica!
Gracias, señor Sheldrake. Quiero ocuparme de esta película.
¿En serio?
Pues claro, lo digo en serio.
Quiero que sepas que para mí es un honor y un placer presentar tu película.
Gracias. Esta película es fabulosa.
Háblame de la protagonista. Es una actriz increíble.
¿Tienes el número de su casa?
Sí, le gustará.
¿Qué le parece el actor principal? Es una gran estrella en Escocia. Bueno, tú
llámale a él y yo la llamaré a ella. De acuerdo. Tan buena.
Te diré una cosa.
Llegaremos a un acuerdo. Muy bien.
Quiero que vea a Salud, mi contable. Está abajo, en el hall, a la izquierda.
vea a firmar los papeles que sean necesarios.
Enseguida, señor Sheldrake. Voy enseguida. Ahora mismo. Tenemos un éxito
mundo. Al público le va a gustar. Le encantará, sí.
Lou, se acabaron los problemas.
Hoy en nuestro espacio cinematográfico, la sorpresa del fin de semana. El
estreno de El hombre langosta de Marte.
que ha ganado más dinero en dos días que ninguna otra película en la historia
del cine.
Anoten otro éxito del gran magnate J .P.
Sheldrake. ¿Y dice que aún sigue en la reunión?
Bueno, por favor, dígale que me llame inmediatamente.
Sí, este día se lo diré.
J .P., este es el estreno más importante que hemos tenido nunca.
¿Y es bueno?
Vaya, es bueno y es malo. ¿Qué es lo bueno?
Es bueno porque el estudio ha recibido grandes beneficios. Ah, ya veo.
¿Y qué es lo malo? Lo malo es que hay dos inspectores de Hacienda ahí fuera
esperando para detenerte por fraude fiscal.
Ah, esperando.
Bueno, Lou.
Quiero que me saques de esta. Llámame dentro de una semana con los beneficios.
No.
Gracias por el
regalo, Stevie. Es precioso.
Deja eso y date prisa.
¿No querrás perder el avión? Tienes razón. No me gustaría perderme el
París del hombre langosta en el circo.
¡No! ¡No!
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