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...la familia, la abuela, la madre...
...el tío, el sobrino, el nieto...
están representados en los dedos de las manos
para que el wayúu no se olvide de su origen.
Si hay familia,
hay prestigio.
Si hay prestigio,
hay honor.
Si hay honor,
hay palabra.
Si hay palabra,
hay paz.
Mírame, Zaida.
Has cumplido tu año de encierro con altura y dignidad.
Cuando salgas serás una mujer.
Debes estar atenta a las señales para proteger a tu familia.
Mírame, Zaida.
El tronco de la familia...
El tronco de la familia...
La abuela.
La madre.
El sobrino.
El tío.
Soy el pastor, el pastor que canta jayeechis.
He cantado para despedir a los muertos y para recordar las guerras.
Para traer a los vientos y para narrar los amores.
Mi memoria empieza a fallar y con ella desaparecerán
mis cantos y las historias que he narrado.
Antes de que mis huellas se borren, quiero con mi canto recordar
la historia de amor, desolación, riqueza y dolor
de aquella gran familia que se destruyó a sí misma.
Es primero la historia de Rapayet, de estirpe guerrera.
Quien a todos perdió siendo niño y creció solo entre alijunas
en este lugar donde la familia lo es todo.
No vayas a llorar. No tengas miedo.
Yo estaré a tu lado.
Vamos.
Pensé que no venías, tío.
¿Qué trajiste?
Un collar de tumas.
Sal, hija.
Te entrego mi trabajo.
¡Vamos a darnos una comilona, que mi sobrina Zaida
se ha convertido en majayut!
Quiero bailar la Yonna con usted.
¿Quién es?
Rapayet, un sobrino de Peregrino.
¿Uliana?
Abuchaibe Uliana.
Rapayet, deberías haber traído un chivo.
Los collares no son el regalo adecuado.
Si te aceptan, tendrás que trabajar muy duro.
Te conseguí unos clientes nuevos.
La dote va a ser cara.
Yo la consigo, tío.
Cuando hables con su madre, sé franco.
No le escondas tu situación.
Es a ella a quien debes persuadir.
Tienes que convencerla de que pondrás a tu familia por encima de todo.
Por encima de tus negocios con los alijuna, sobrino.
Tus acciones tendrán que respaldar tus palabras.
Estaba descalza, con una manta.
¿Te miró? ¿Le viste la cara?
No recuerdo, pero me habló en español.
Tu abuela nos está mostrando el camino.
Es un camino sin salida, directo al mar.
Ahora es tranquilo, pero puede ser turbulento.
Alguien necesita nuestra ayuda, pero también nos puede traer dolor.
No quiero volver a soñar.
Los sueños prueban la existencia del alma.
No te asustes.
La muerte va y viene. Debemos estar atentas.
Siempre has sabido hablar con el sueño.
Hiciste bien en terminar el encierro.
Hay que escuchar lo que nos dice tu abuela.
Debemos esperar que la muerte no vuelva a aparecerse.
Si quieres tener familia, tendrás que seguir las tradiciones.
Lo sé.
Los collares son algo más personal, son una protección
y se dan en otro momento.
Debiste traer un chivo.
Amigos.
¿Han comido y dormido bien?
Como siempre. Es una celebración digna de la familia Pushaina.
La última vez que vine tenías la mitad de los animales.
Hemos tenido lluvias constantes.
Mi ranchería ha sido bendecida por Juyá.
También han sabido manejar bien los negocios con los alijuna.
Por la provincia se escucha el nombre de Úrsula como gran comerciante.
Hoy vengo como palabrero de Rapayet Abuchaibe Uliana, mi sobrino.
Es hijo de mi difunto primo Chay Uliana.
Rapayet quiere casarse con Zaida.
Es un pretendiente que debes considerar.
Peregrino, eres uno de los palabreros más respetados.
Si estás aquí, te vamos a escuchar. Pero mi hermana Úrsula
es una de las wayúu con más prestigio de la Wajira.
Su hija merece a alguien de mejor familia que Rapayet.
Su familia tuvo un gran prestigio en su momento.
La mayoría murió en una disputa, pero ese conflicto se resolvió con honor.
Rapayet no solo se forjó un camino sin la ayuda de nadie,
sino que logró una relación con los alijuna
que le abrió al mundo.
Es también un gran comerciante,
y su respeto por nuestras costumbres es un ejemplo a seguir.
Él aumentará el prestigio de tu familia.
Para la dote pedimos 30 chivos, 20 reses, cinco collares,
dos de ellos de tumas de la Sierra y dos mulas de adorno.
Esa es la dote para casarse con Zaida.
¿Sabes por qué me respetan?
Porque sabes tratar a los alijuna y porque hablas con los sueños.
No.
Porque soy capaz de todo por mi familia y por mi clan.
Este es el talismán de nuestra familia.
Yo lo protejo.
Tanto de las plagas, como de quienes quieran engañarnos.
Aunque consigas la dote, los espíritus me van a advertir sobre ti.
- ¿Llegaste hace mucho? - Un tiempo.
¿Eres sobrino de Peregrino?
¿Tienes toda la mercancía?
¿Vas para algún lado?
Ya vienen por mí.
Me saludas a tu tío.
Con gusto.
¿Quiénes son ustedes?
Gabriel.
Tranquilo, primo.
Rapayet.
¿Rapayet?
Primo Rapayet.
¡Tantos años!
¡Pasa!
Creía que la Sierra no era un lugar digno de un wayúu.
Te presento a mi compadre, Moisés.
Te trajimos un chivo.
Mérida.
Ofréceles algo de tomar.
¿A cuánto está la libra de café?
A 12...
Yo te doy 50 por la de marimba.
Es un gran negocio, primo.
Será bueno para las dos familias.
Dame 60.
Yo no hago negocios con alijunas.
Estás negociando conmigo, primo.
Ayúdame a conseguir la dote.
Rapayet.
Mi ayuda para la dote.
Gracias, primo.
No creí que iban a conseguirla.
Buenísimo.
Sí, claro.
Ya es hora de que conozcan a Bill.
¿Qué estás haciendo, Rapayet?
Traigo la dote.
¿Trajiste los collares?
¿De dónde sacaste todo esto?
Hice un negocio con unos gringos.
Hay que mandar una palabra antes de entregar la dote.
Ve a traer a Peregrino,
o desatarás la rabia de los espíritus.
Wayúu, ya compartes hamaca. Tu camino es alegre y sencillo.
Úrsula te ha aceptado en la familia, ya estás con los Pushaina.
Tendrás que probar quién eres.
Aprenderás que lo difícil no es tener una familia ni hacerla crecer.
Lo difícil con una familia, es mantenerla unida.
¿Qué pasa?
Leonidas.
Tú no puedes tomar licor. Debes prepararte.
Ahora que murió tu tío, es tu derecho ser el jefe de esta familia.
Compórtate.
Si es niño, lo podríamos llamar Peregrino, como usted.
Los Peregrinos somos andariegos.
Esta familia necesita un nombre más robusto, digno de un heredero.
Peregrino es un lindo nombre.
Pero será una niña y debe tener un nombre próspero y luminoso.
Se viene una plaga.
Entre más vieja, más supersticiosa.
Estos alijuna no respetan nada.
Hola, primo.
- Pura Santa Marta Gold. - ¿De las semillas de los gringos?
Trae el dinero.
No se puede hacer negocios con alijunas.
¿Y los gringos qué son?
¿O conoces a algún wayúu que nos compre la marimba?
Moisés se está saliendo de control.
Cometió un error.
Está manchando nuestro nombre.
Y te desobedeció frente a tus hombres.
No va a volver a pasar.
Tienes que preguntarte dónde está tu lealtad.
Con los alijuna o con tu familia.
Mi palabra y mi honor siempre están con los míos.
Tiene razón. ¿A quién escoges?
Ya lo dije.
Repítelo.
A la familia.
Entonces deshazte de Moisés.
¿Cómo vas a continuar el negocio después de esto?
¿Cómo vas a apaciguar a los gringos?
Debes compensar a los extranjeros.
No pongas en riesgo a la familia.
Llevas demasiado tiempo con los alijuna.
Un wayúu de verdad no dudaría, Rapayet.
El alijuna derramó sangre, Rapayet.
Debe pagar con sangre.
Bájate, Leonidas.
Manejas muy rápido.
Ya no tardamos en salir.
¿A dónde van?
A hacer una entrega.
¿Puedo ir?
Rapayet, ten cuidado.
Mira.
Desde hace días ha venido el pájaro iischoo.
Viene a cobrar una ofensa.
Nada.
Ha pasado mucho tiempo. Algo no está bien.
Leonidas.
¡Leonidas!
¿Ya nos vamos?
No, tú te regresas.
¡Nunca me dejan hacer nada!
Estás aquí porque me obligaron a traerte.
¡Así que haces lo que te digo!
¡No se baje!
Ve a avisarle a Aníbal.
Que traiga a las mujeres. Yo me quedo aquí.
¡No entres!
Traes su sangre encima.
¡El yoluja está contigo!
Es tu culpa, mamá.
Acaba de nacer tu hija. ¡Aléjate!
Traes un yoluja contigo.
No la puedes tocar.
Indira.
¿Y Zaida?
Está bien.
Quiero entrar.
Lo has tocado y debes limpiarte, si no a ella se le pegará.
Voy a bañarme.
No. Aníbal debe ver la sangre.
Aníbal.
Vengo a traerte una palabra.
No quiero saber nada de Rapayet.
No vengo en nombre de Rapayet, sino en nombre de Úrsula Pushaina.
¿Vas a negarte a recibir su palabra?
En pocos años, las riquezas de estas dos familias
se han multiplicado como nunca antes.
La prosperidad solo puede florecer sobre la paz.
Moisés mató a mi hermano. Rapayet no lo detuvo a tiempo.
Tienes razón, Aníbal.
Pero ahora lo ha hecho, y ha garantizado la paz.
No quiero negociar más con Rapayet.
Cuando hablas con Rapayet, hablas con todo el clan Pushaina.
¿Cuál es tu respuesta?
Quiero 100 pesos por libra.
Muy bien, Aníbal.
¡Vamos!
¡Hijo!
Lo hiciste muy bien.
Montaste como un verdadero wayúu.
Quedé casi de último.
No importa.
Ninguno de ellos montaba a tu edad.
Quiero aprender a manejar una avioneta, no un caballo.
- Leonidas, dame el arma. - No, no me molestes.
Hijo, dame la pistola.
Dame la pistola.
El sacrificio está hecho, pero hay algo no resuelto.
Gabriel está anunciando su segundo entierro.
La muerte viene a casa. Miguel está en peligro.
Rapayet y Leonidas estaban ahí.
¿Los viste?
No.
Pide la protección del talismán.
No estás solo, Rapayet.
¿Has visto algún yoluja?
Hola, sobrino.
Hola, tío.
Aníbal nos invitó al segundo velorio de su hermano.
Zaida vio a Gabriel en un sueño.
Tal vez se estaba anunciando también, como a su familia.
Tenemos que ir, Rapayet.
Aníbal no solo es familia, también es nuestro socio.
No vayamos.
Si no vamos, se sentirá como una ofensa a su familia.
¿Quieres eso?
Zaida también vio a Miguel, que estaba cubierto.
Hay demasiada muerte alrededor.
-Bienvenidos. -Gracias.
Gracias por invitarnos, primo.
¿Qué traes ahí?
La familia Pushaina ha querido celebrar su amistad con tu familia.
Es un regalo para el velorio. Diez reses y treinta chivos.
Gracias.
Todas con salvoconducto.
SALVOCONDUCTO
Un poco exagerado, ¿no?
Vámonos, Rapayet.
Y ahora es el momento en que los muertos vuelven.
El momento de entender qué pasó.
Por qué se han ido y qué mensaje nos traen.
Para que escuchemos
lo que nos han querido enseñar
con su muerte absurda,
causada por la ambición ciega.
Ahora que te desenterramos
y te llevamos a tu morada definitiva,
permítenos callar, escuchar y entender
por qué te fuiste así.
Que no seamos ciegos.
Que no seamos sordos.
Que no haya oro que brille más que nuestro espíritu.
Que no haya ruido ni disparo que nos impida escuchar tu voz.
¿Qué haces, carajo? Ven.
Los entierros sí que son aburridos.
Entonces, ¿para qué viniste?
Me obligaron.
- ¡Vete! - ¡No la toques!
Nadie la puede tocar.
Tráete la plata de la camioneta.
- No, Leonidas. - ¡Qué traigas la puta plata!
Así no es como hacemos las cosas.
- ¡Leonidas! ¡Guarda el arma! - ¡Déjalo que lo mate!
Aníbal sabe que ningún wayúu aceptaría eso.
¡Cállate!
¡Cállate, dije!
Leonidas, vete.
Enviando al alijuna, Aníbal te está humillando.
No puedes aceptar nada.
Esta familia ha ofendido a su familia muchas veces.
Si no aceptas habrá una guerra, Rapayet.
No puedes dejar que eso pase.
No le hará daño un poco de trabajo.
¿Qué pasa?
¿Lo volviste a ver?
Se va a ir.
Cierra los ojos.
Aquí está la compensación.
Ofendiste a mi hija.
Pídele perdón y te devuelves a tu casa.
¡Pídele perdón!
Vete a trabajar entonces.
La mochila es como el wayúu.
Es redonda como el vientre de la madre y su cuerda es el cordón umbilical.
Indira. Ya es tarde.
No hemos terminado.
Terminan mañana.
Es importante.
Terminan mañana.
Me quedo hasta que se duerman.
¿Qué soñaste?
Nada. Sentí que me caía.
¿Y qué más?
Nada.
Ya no hablas con el sueño.
Yo te maté porque no respetabas la palabra.
Y ahora ya nadie respeta nada, compadre.
No puedo perder otra vez a mi familia.
No puedo perderlos en otra guerra.
¿Qué te dice el yoluja?
No dice nada.
Solo está ahí.
Trae a Leonidas.
Esto no va a parar aquí.
¿Te lo dijo el sueño?
No.
Los espíritus están ofendidos.
El sueño no me habla desde que fuimos donde Aníbal.
Hemos perdido el alma.
Ya nada nos protege.
Rapayet.
Trae a mi hijo. Nunca debiste aceptar enviarlo.
Ahora esa.
Rodeado de hombres voy a estar más seguro.
No lo dejen salir.
Si alguien se acerca, les dices que tu hija está cumpliendo su encierro.
Aníbal.
No es costumbre que en una disputa la parte ofensora envíe a un palabrero.
Pero yo vengo a traerte la palabra.
Rapayet quiere evitar una guerra a toda costa y quiere compensarte.
La ofensa de Leonidas no tiene perdón.
Es una mala semilla que no representa a su familia.
No hay nada que hablar.
Deshonró a mi hija.
Es un Pushaina.
Hay más cosas en juego.
Tu relación con Rapayet y su familia va más allá de esta disputa.
No debiste haber venido, Peregrino.
Vivimos en una época violenta e incierta, Aníbal.
No puedes desechar el ofrecimiento de Rapayet sin siquiera escucharlo.
Todo.
Sus camionetas, sus aviones, sus pistas.
Lo que pidas. Hasta sus conexiones con los gringos.
Aníbal, no puedes matar a un palabrero.
Si matas la palabra, ofenderás la ley más sagrada de los wayúu.
No solo vas a entrar en guerra con el clan Pushaina,
sino también con tu propio clan, con tu propia gente.
¿Todavía quieres la paz?
Vámonos, Rapayet.
Tú sabes lo que le pasa a una familia en una guerra.
Vámonos.
¿A dónde?
Donde no nos encuentren. No importa.
Moisés me va a seguir a donde vaya.
No importa, Rapayet.
Miguel corre peligro. Lo vi en el sueño.
No vuelvan hasta que los encuentren.
¿Son gente de Aníbal?
No.
Son los palabreros y los mayores de los clanes.
Aníbal Abuchaibe, del clan Uliana, cometió lo irreparable
y asesinó a un palabrero.
Se ha convertido en una amenaza para nuestro clan
y para la paz de la región.
Es nuestro deber impedir que siga sembrando el caos.
Desde que empezó a negociar marimba,
Peregrino cayó como el pájaro Utta,
a quien le pesaban los collares de la riqueza.
Dejó de ser un palabrero y murió como alijuna.
Fue un wayúu admirable y no deberíamos mencionar su nombre.
No podemos olvidar que nunca, nadie había asesinado a un palabrero.
Peregrino permitió que la familia de Úrsula
profanara todas nuestras costumbres.
Nuestro palabrero murió tratando de evitar esta guerra.
Hay que acabar con Aníbal antes de que su guerra
se extienda a toda la Wajira.
Solo si nos unimos todos podemos hacerlo.
¿Dónde está Rapayet?
Huyó.
Úrsula y Rapayet usan su cementerio sagrado
para esconder su dinero y sus armas.
Aníbal, Rapayet y Úrsula, mancharon el nombre de nuestro clan.
Ellos ya no actúan como wayúus.
Ellos actúan como alijunas.
Los wayúus no somos eso en lo que ellos se han convertido.
No le pediré a mis familiares que presten sus vidas para una disputa de alijunas.
Mi familia tampoco se presta para esta venganza.
Este ha sido siempre nuestro territorio.
Cuando ha habido que defenderlo,
lo hemos hecho con honor y valentía.
Nuestros ancestros lo defendieron de los piratas,
de los ingleses, de los españoles.
Y luego, lo defendimos de los gobiernos que quisieron quitárnoslo
y decirnos cómo vivir.
Este no es el territorio de los alijunas,
es de nuestros ancestros.
Y no vamos a permitir que estos nuevos marimberos lo llenen de violencia.
¡Castigo a Aníbal y su familia!
Esto tiene que parar.
La violencia sobre la palabra es un hecho sin precedentes.
Y debe ser castigado.
Pero antes de castigar a Aníbal,
la familia de Úrsula tiene que compensar.
Deben renunciar a este cementerio y desenterrar a sus muertos.
Úrsula debe devolver el talismán
que protege a su familia y sus collares.
Devuélvelo.
La familia Arpushana se une al castigo,
si Úrsula devuelve el talismán y los collares.
La familia Juusayú enviará hombres al castigo contra Aníbal.
La familia Epieyúu se une al castigo de las familias Pushaina y Abuchaibe.
¡Entra a la casa!
Vine a buscarte, a ti y a mis nietos.
No.
Tu lugar es conmigo, hija.
Alejada de tu familia no vives como wayúu.
De qué nos sirve ser wayúu si estamos muertos.
¡Ven conmigo y a Rapayet no le va a pasar nada!
No se los lleven, por favor. No hagan esto.
Si los buscas, te mato.
En la mochila hay dinero.
Ve a buscar a Leonidas.
Vete.
¡Vete y no vuelvas!
Vete.
¡Vete!
Tío...
¡Tío Leonidas!
Ya no nos queda nada en este mundo.
Pero respeta a los muertos.
Devuélveme a mi nieto.
Vine a hablar contigo, no con él.
¿Dónde está Leonidas?
No pararé hasta matarlo.
Ya todos estamos muertos.
Llévatelos.
Y así, al ver a esa niña wayúu que no sabía cómo pastorear,
que había olvidado el saber de sus ancestros y que vagaba sola
en la oscuridad y el desierto, fue que conocí esta historia.
La de una hierba salvaje que venía salvadora y como langostas arrasó.
Tomó otras formas, otras hierbas y siempre la codicia la acompañó.
Y así, una gran bestia wanulü despertó.
Y por toda la tierra su sombra se extendió.
La voz de los muertos nos advirtió, pero a los sueños ya no podíamos escuchar.
Ya los vientos vienen con fuerza a borrar nuestras huellas sobre la arena.
Por eso canto hoy.
Para que wayúus y alijunas no olviden lo que el viento del verano borra.
Para que esta historia la canten los pájaros y así permanezca,
en el lugar de los sueños y la memoria.
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