All language subtitles for Monster The Ed Gein Story [HDTV 720p][Cap.102]

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Original subtitles

¡Eddie! ¿Qué demonios hace ese diguín?

Ellos lo saben. ¿Qué saben? ¿De qué estás hablando?

Se han enterado. Saben lo mío.

Lo que estaba haciendo.

Me he encontrado.

Van a hacer lo mismo que yo.

¡Me lo van a hacer a mí!

¡Te has vuelto loco!

¡Ahí no hay nadie!

Ginn era esquizofrénico, ¿no es así?

Sí, suele aparecer al comienzo de la edad adulta. Y en Edith parece que el

detonante fueron las fotografías de las atrocidades nazis.

Y si no hubiera visto esas fotografías... Seguiría siendo un

En eso consiste el poder de la imagen fotografiada, señor Bloch. Así es. No

puedes ignorar lo que la imagen te muestra.

No puedes creer que una fotografía te engañe porque sabes que es la verdad.

es. Y cuando Eddie vio lo que habían hecho los nazis, no le cabía en la

Se quedó atónito, pero me parece que nunca percibió el horror de aquello.

Lo que vio en esas fotos era la verdad. Y debió pensar que era otra de las

muchas cosas que puede hacer la gente.

Como montar en bici o dibujar.

Así que él también quería hacerlo.

Una especie de fascinación morbosa.

En realidad, creo que nunca llegó a entender qué tenía de malo. ¿Se refiere

desenterrar cadáveres?

Bueno, entre otras cosas.

Perdóneme, señor Flock.

Psicosis es un libro fantástico y le felicito por su éxito.

Pero, Alfred, nadie querrá ver esta película.

Discúlpeme antes de que diga algo de lo que me arrepiento.

Buenas noches, Joyce.

Tienes razón, Alma.

Este tipo de cine no agradará a todo el mundo porque es algo totalmente nuevo.

Pero se equivoca por completo al decir que no querrán verlo.

Nuestro público vive en un mundo donde Dios ha sido desterrado.

Viven con el temor constante a la aniquilación nuclear.

Han contemplado, desconcertados y temblando, la gran magnitud

del horror que supuso el holocausto nazi, viendo por primera vez en la

de lo que es capaz el ser humano cuando la brújula moral no funciona.

Fantasma de la ópera.

Ya no nos sirven de mucho, señor Block.

Nuestro público ha descubierto un nuevo monstruo.

Y ese monstruo somos nosotros.

¿Cómo fue su infancia?

Tiene que entender que Ed Gein nació en 1906, en pleno corazón de Wisconsin.

No mucho antes, esa zona era la frontera.

Algunos de nuestros soldados dieron a los salvajes su propia medicina.

Cogieron sus cuchillos y se los pusieron en la frente pintada y les arrancaron

el cuero cabelludo desde la frente hasta la nuca. ¿Eso es lo que les decían a

los niños en la escuela?

Es un país violento. ¡Qué maravilla! Los caníbales se comen a la gente.

Mira, este ha matado al otro y le ha robado el barco. Pero acabó atrapado en

isla. Y fíjate. Tómatelo, cambio.

No, ese ya lo tengo.

Le fascinaban los cuentos de los mares del sur, las cabezas reducidas y todo

lo leía en cómics. Se vendían por todo el país y eran muy populares.

Siendo adolescente se hizo adicto a esas revistas de crímenes basados en

historias reales que mezclaban sangre y sexo. No solo le fascinaban, también le

excitaban. La sexualizó.

Dígame, ¿qué es lo que más le sorprende de él?

Bueno, todo en él es sorprendente. Sí, pero lo que más...

Hay algo raro en lo que no había caído antes.

Gene devolvía los huesos a la tumba cuando terminaba.

Y eso significa que... ¿Qué?

Separaba la carne del cuerpo, como lo hacía.

Seguramente con ácido bórico, usando un bidón.

¿Está ahí, madre?

Usted es el cable.

Porque resulta que no quería los huesos.

Lo que quería era la piel.

Así que las desollaba.

¿Y cómo aprendió a hacerlo?

Ilse le enseñó.

A la zorra de Buchenwald.

Elegía a un prisionero que le gustaba.

Y practicaba con él.

Hacía cosas como... La lámpara.

Sí, la lámpara.

No conseguía asimilarlo. Tenía que intentar normalizarlo y... Una

de las maneras de hacerlo... Era imitarlo.

Lo haces demasiado rápido.

Lo siento, madre.

Por todos los santos.

Tranquilo, más despacio.

Empieza otra vez. Tómate tu tiempo, hijo mío.

Tómate el tiempo que necesites.

Sí, madre.

¿Dónde está ese viejo trasto?

¡Madre! ¿Ha visto mi cuenco?

¿Cómo que qué cuenco?

El que es especial.

¡Oh!

¡Aquí está!

Eres una calamidad.

Ya, bueno.

Mírate, no tienes idea de cómo vivir solo.

¿De qué se cree que no lo sé, madre?

¿Por eso necesito una mujer?

Oh, no.

No te atrevas en esta casa, ¿no? No puedo quedarme soltero para siempre.

Esa Isabel no.

Es una pandora, eso es lo que es. Una pandora con esa caja asquerosa.

Se llama Adelaide.

Y me gusta estar con ella porque hace que no me sienta como un charado. No

traerás a una Isabel a esta casa.

Ya, haré lo que me plazca, madre.

Y usted no podrá hacer nada.

¿Has querido irte del pueblo?

¿Irte de Wisconsin?

No puedo decir que no.

¿Y tú?

A toda hora.

Aquí me siento enjaulada.

¿Y has pensado a dónde demonios te irías?

Me iría a Nueva York.

¿Has oído hablar de Luigi?

¿De la Ouija?

No, Luigi.

No es su verdadero nombre, es un apodo.

Fotografía escenas de crímenes.

Lo buscaría y le acompañaría para aprender de él. ¿A hacer fotos de

crímenes? Sí, es fascinante.

Suele patrullar con la unidad de homicidios o a veces le dan el

lo han dicho por la radio. Nos vemos en tal sitio. Será una carnicería.

¿Asesinatos, dices?

Eso digo.

A veces son asesinatos que acaban de cometerse.

Se notan las fotografías.

Los padres están calientes.

Hay algo en eso que es tan íntimo.

Eso haría si pudiera.

Ayudaría al señor Wiggy hasta que pudiera instalarme por mi cuenta después

aprender el oficio.

Creo que se me daría bien.

Y no me asustaría. Creo que sabría encontrar la belleza siempre que la

Ya suena raro.

¿Sabes qué?

Estas cosas solo puedo contártelas a ti.

¿Te acuerdas del cenicero?

¿Cuál? El de la foto que me enseñaste, la de la calavera.

La que se hizo Hilde.

Ah.

Sí, ¿qué pasa con él?

Pues que he cogido la idea y me he hecho una calavera igual.

Eddie King, ¿qué tipo de broma es esa?

No es broma.

Lo juro por Dios, vi la foto y pensé... Yo podría hacer algo así y lo hice. Hice

un cuenco de calavera.

Y es mi favorito.

Eres de lo que no hay, señor Bean.

Rompieron el molde cuando te hicieron.

¿Lo dices en serio?

Sí, claro.

Puedo enseñártelo.

¿Quieres verlo?

¿En tu casa?

Me encantaría enseñártelo.

¿Me invitas a tu casa?

Ahora.

¿A quién saludas?

A mi madre.

Vaya.

Lo siento. Cuidado.

Qué oscuro.

No se ve nada.

No se está mal.

Eddie, ¿lo de tu madre era una broma?

¿Por qué siempre crees que estoy de broma?

Porque sí.

Me dijiste que había tenido un derrame cerebral.

Ah, sí.

Por eso suele quedarse arriba.

Aunque procuro que baje a las talas de estar de vez en cuando.

Eddie, enciende la luz, por favor.

Tú tranquila.

Tú tranquila, mujer.

Tranquilízate.

Ya lo sé.

Es un desastre.

No, esto es mucho peor.

No puedes vivir así.

Así me apaño.

Desde que madre enfermó.

Por Dios, déjame que te ayude a limpiar un poco.

Necesitas una mano femenina.

Es todo un detalle.

El cubo de basura está ahí.

Ya, ¿y por qué no lo utilizas en lugar de usar el fregadero?

¿Qué es esto?

Chicles.

¿Chicles?

Por si acaso. ¿Por si acaso qué?

Por si les queda algo de sabor.

Sube conmigo.

Así te presentaré a mi madre.

Eres la única persona que me comprende.

Conociéndote lo entenderá.

¿Qué dices?

Vale.

¿Pedí qué, Cedro?

Una sierra.

Iba a enjuagarla.

Tú lo has dicho, necesito una mano femenina.

Venga.

¡Madre!

¿Está despierta?

Eddie, no será una broma, ¿verdad? ¿Broma?

Anda ya.

Vamos, aunque igual está dormida.

Eddie, ¿qué es ese olor?

Es muy empalagoso.

Oh.

Es el perfume de madre.

Eddie, ¿qué es esto?

¿El qué?

Esta silla.

¿La has hecho tú?

Oh.

La he reparado.

¿Qué?

Tiene una marca.

Sí, por eso lo usé.

Me gusta cómo queda.

¿Todos los animales tienen pezones?

Betty, ¿ya sabes a qué me refiero?

Es de una ubre, ¿no?

Yo diría que sí.

Vamos.

¡Madre!

Tengo una sorpresa para ti.

Hola, señora Jean.

Eddie me ha dicho que está enferma, pero me alegro de que ya se esté

recuperando.

Está algo sorda.

Habla un poco más alto.

¡Madre!

No ponga mala cara.

Sea educada.

Es mi amiga y me gustaría que también lo fuera de usted.

Solo quería saludarla, señora Jean.

Ella y yo estamos saliendo juntos, madre.

Debería levantarse por educación.

Duerme.

No, es que es muy terca.

¡Madre!

No le permitiré que se quede ahí sentada.

Igual debería volver otro día. No, está siendo maleducada y no me gusta.

¡Madre!

No, no, yo tengo que irme. No, no, ¿a dónde vas?

No. ¿Qué pasa en esta casa, Eddie?

Ya te lo he dicho, es que... Me encuentro bien.

Puede ser dulce como la miel. No, Eddie, tengo que irme.

Por favor, yo no quería que esto saliera así.

Adelaine, ¿me das un beso antes de irte?

No.

¿Y podrías sentarte en mi regazo?

Eddie, esto no está bien.

Me voy.

¿Quieres que te lleve? No.

¿Nos vemos el fin de semana que viene?

¡Madre!

¿Cómo se atreve a tratarle así?

Es una yescabel. Yo no hablo con rameras y ningún hijo mío tocará ninguna de

ellas, ¿entendido? ¡No!

¡No pienso permitirle que siga con eso! Deberían lapidarla en la calle.

Una mujer así debería ser condenada a muerte.

¡Yo la quiero!

¡No! ¡La quiero!

¡No!

¡Madre! ¡La quiero!

Aquí van a cambiar mucho las cosas.

Cuando le presente a una buena amiga, tiene que saludarla.

No me digas lo que tengo que hacer.

¡No! He sido bueno con usted.

¡Le he dado todo lo que me ha pedido!

¡He dedicado mi vida a usted!

Pero hasta yo tengo un límite.

¿A dónde vas?

Me voy a beber.

¡Tú no te vas, Eddie! ¡Sí, claro que me voy!

¡Claro que me voy!

Ahora me doy cuenta.

Eres igual que el derrochador inútil de tu padre, siempre rodeado de vagos y

alcohólicos. ¡Coge tu rifle, venga!

Acaba con el dolor de los borrachos.

Ezequiel 18 -20.

¡Deja de gritar, mujer!

El alma que peque morirá.

El precio del pecado es la muerte.

Mary. ¿Para qué llevas el arma?

Para cazar ardillas, si me encuentro con alguna.

No ha habido suerte.

¿Quieres cerveza?

Slits, por favor.

Hace mucho que no vienes por aquí.

Bueno.

¿Qué te pasa?

Oh, nada.

Tema artefaldas.

¿No estabas saliendo con esa tal Adelaín? La que vive con su madre.

Bueno, pues ya no.

O eso creo.

Vaya, pues lo siento.

Que sepas que... si quieres estar con alguna chica, puedo arreglarlo.

Escucha, todavía tengo algunas amigas de mi época en Chicago.

Que lo sepas.

Seguro que estarían encantadas de venir a pasar un buen rato con un chico tan

guapo como tú.

Anda, no me digas.

Solo para que lo sepas.

Tú eres de Alemania, ¿no?

Sí, de Baviera.

Eres de las suyas.

Tu cuerpo es como el suyo.

Aquí no se le habla a una dama.

No quería ofenderte.

De todas formas, no eres una dama.

Me has preguntado si quiero que llames a alguna chica.

Oye, chico, te acabas la cerveza. O te vas ahora mismo a otro sitio. Tú

Necesito ir al baño.

Solo era un bonito cumplido, Mary.

Yo quiero a mi madre.

Escúchame. Si Hess es general de las SS, tú tienes que ser coronel de las SS y

responder solo ante Hitler. Baja la voz y sé.

No.

Seré un hombre.

Karl, si vamos a acabar con todos los judíos de Europa y erradicarlos para

siempre, deberías formar parte de ello.

¿Vas a dejar que te hable así?

¿Quién coño eres tú?

¿Cómo te atreves a hablarle sin saludarlo? ¿Cómo te llamas, soldado? ¿Y

superior?

¿Eh?

Vale.

Debías rendir cuentas ante Hitler.

No tenía intención de molestarte, Mary.

Tranquilo.

En realidad no te pareces a ella.

Me tuve una Madame Berry.

Casi me da un puto infarto.

Perdona, ya te dije que te iba a enseñar algo.

Sí, bueno, joder, no pensaba que te ibas a vestir como mi difunta abuela.

Lo siento, ya te he pedido perdón.

Bueno, ¿a qué viene ese modelito?

¿Debería excitarme o algo?

Es para la película, Tav.

Me estoy metiendo en el personaje de psicosis.

Es el personaje más importante de mi carrera. Sí, como para olvidarlo. No

de hablar de eso ni un segundo.

Es un travesti, así que tengo que entender cómo se siente, cómo se mueve.

ya, vale.

No quiero molestar.

Me voy a dar una vuelta al bar.

A buscar algún fracasado para tener una conversación normal.

No es justo. Te da envidia que haya conseguido el papel y quieres

¿Sí? ¿Quién te ha dicho eso? ¿Tony?

¿Tu terapeuta?

¿La que va a conseguir que sientes la cabeza con una chica guapa en lugar de

pasarte la vida en hoteles conmigo? No seas cruel. Bueno, en algo tienes razón.

Es todo un caso, señor Perkins.

No tienes más que mirarte en el espejo.

Así que perdona si no...

Me entusiasma la idea de que te metas en la mente de un asesino en serie que se

trabiste. Cuando Alfred Hitchcock te pide que hagas algo, lo haces.

Sí.

Esa es la actitud.

Ah, sí, claro.

¿Sabes qué?

No es asunto mío, es tu carrera.

Haz lo que quieras.

Pero si aceptas el papel, te arrepentirás.

Que no se te olvide.

No he dormido en toda la noche de la emoción.

Te lo digo en serio.

Es un placer conocer a la gran Janet Leigh. Y, Dios, cuando releí la escena

entera, caí en que mata a la heroína a la media hora de metraje. El público se

volverá loco.

Sí, lo siento, Anthony, pero he cancelado los ensayos con Janet. Quiero

otra cosa antes. Quiero enseñarle algo.

¿Vale?

¿Este es... el decorado?

Es su casa.

Tal y como la encontró la policía, no falta ni el más mínimo detalle.

Esas son... Cabezas reducidas.

Sí.

Le fascinaban los cuentos de los mares del sur sobre cazadores de humanos y

caníbales.

¿Es una calavera? Oh, sí, lo es.

Se hizo un cuenco con ella y siempre comía en él.

Ahora, Anthony, me gustaría enseñarle algo peor.

¿Señor Hitchcock?

Sí, madre, estaré... con usted en un minuto.

No, no puedes hacer eso.

Deja de hacerlo.

Nadie haría algo así.

Madre me pidió que arreglara la silla.

Así que déjeme hacer mi trabajo.

No, no puedes hacerlo.

No puedes hacer eso con la gente.

Pero si lo estoy haciendo para usted.

No puedes.

Obligar a la gente a ver eso.

No está bien.

Señor Hitchcock, no le dejarán hacer esta película.

Por suerte, eso no es asunto suyo, señor Perkins. Déjeme a los censores a mí.

Quiero cambiar la forma de hacer cine para que refleje cómo somos, no como

desearíamos ser.

Los impulsos de algunos individuos son más bajos que los de otros.

Pero las buenas maneras de la sociedad nos obligan a simular que esos impulsos

no existen. Eso los convierte en secretos que debemos ocultar. Y esos

secretos nos enferman.

Ginn tenía un secreto.

Una disfunción sexual que no podía expresar. Y su incapacidad para expresar

versión del acto sexual se volvió introspectiva y se convirtió en

Esquizofrenia.

Cinefilia.

Necrosis.

Muchos actores querían este papel, señor Perkins.

Montgomery Cliff, Roddy McDowell, Lawrence Harvey.

Pero le elegí a usted, porque sólo usted entiende ese trastorno.

Como ha dicho, todos tenemos.

¿A que sí?

Sí.

Y este secreto va a acabar.

Y corten.

Esa toma no la tenemos.

La repetiremos después de comer.

¿Dónde se come?

Tenemos su mesa reservada en la cantina, señor.

Por aquí, le acompaño.

Tengo un... ¿A qué hora se acaba el almuerzo?

Retomamos a las cinco.

Estoy enamorado de él.

Es que no debería, pero... lo estoy.

El problema es que... que... cuando...

¿Fornicáis?

Sí.

Cuando... fornicamos.

Después yo...

Tengo ganas de vomitar.

Siempre.

¿Has dicho que el acto de la sodomía te pareció

monstruoso?

¿Y tú eres un monstruo?

No.

No.

Deberías considerar que estos episodios son una advertencia, Anthony.

Eres el protagonista de una película de Alfred Hitchcock. Es la oportunidad de

tu vida, ¿no te parece?

Sí.

La rodomía la pone en peligro.

Así que tienes que abandonarla para siempre.

Pues... hay varios tratamientos.

Existe la terapia de electroshock.

Chris, la lobotomía ha caído en desuso, aunque sigue siendo tremendamente

efectiva.

Verás, Anthony, tenemos muchas herramientas a nuestra disposición.

Pero todo se reduce a lo mismo.

¿Tú quieres mejorar?

Sí, quiero.

Claro que quiero mejorar.

Le pregunté si quería que la ayudara a cerrar el bar.

Mary me dijo que me fuera a casa y fue la última vez que la vi.

¿La dejaste aquí sola?

Sí, pero Mary sabe cuidarse muy bien sola. Me dijo que me

fuera a casa.

Vi una camioneta que se paraba cuando salía, pero no le di importancia.

¿Viste de quién era esa camioneta?

Pues me pareció la de Edigin.

¿Le dispararon?

Dígame, ¿le dispararon? ¿Viste un camioneta aquí?

No, por delante.

No ha podido ser el guión, él no hace estas cosas.

No mataría ni una mosca.

Dígame, ¿le dispararon?

De acuerdo, gracias.

Quédate aquí.

Mandaremos a alguien a casa de Mary Hogan.

Creí que me gustaba. Por eso lo dejé con Randy.

No, tienes que volver con Randy.

Le dirás, lo siento mucho. He estado paseando con un chico del pueblo, pero

vengo a pedirte perdón.

¡No le pediré perdón nunca!

¡No es verdad! ¡Tú estabas saliendo con él y con él y tampoco un día!

¡No, no, no! ¡No, no, no! ¡No, no, no!

Gracias.

No pienso quedarme a ver esto.

Me gustan los gritos.

Estaré en el coche. Espero que vengan.

Sí, madre.

¿Alguien tiene agua?

Mi hija se ha desmayado.

Que alguien llame a una ambulancia. Mi mujer está puesta de cuarto.

Toma. Puedes quedártelo.

Gracias.

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