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(Chirridos metálicos)
(Continúan chirridos metálicos)
(El chirrido cesa)
(Mugido)
¡Ay...!
(Grito de dolor)
(Respiración entrecortada)
- Hola, papá. - Eh... acá la...
La bomba se puso en corto.
- Por ahí se rompió el rotor. - ¿Qué motor? ¿Qué bomba?
La del molino. ¿Cuál va a ser?
Andá al galpón y cortá la luz.
No te entiendo. Creo que te confundís.
¿Te acordás la discusión que tuvimos?
¿Y ahora qué hacemos? Si se quemó el condensador...
- Papá. - ...¿dónde lo obtenemos?
Me dio una patada que...
Parezco un condenado, Yako. En serio.
- Soy Elías, papá. - No, no.
A tu hermano no lo llamés. Para nada.
- ¿Recordás la discusión? - ¡Hablás con Elías!
- ¡Conmigo! ¡Soy yo! - ¡No lo llamés!
¡Es un inútil!
¡No sirve para nada! No te calentés en buscarlo.
Che, Yako. ¿Qué te pasa? Te estoy diciendo que vengas ahora.
- Vení con la pinza, el destornillador... - Escuchame un segundo, papá.
Yo soy Elías y estoy en la oficina.
Vos me llamaste al celular.
¿Hay alguien con vos ahí?
¿O no hay nadie? ¿No están José o Eusebio?
Están acá. Eusebio está acá.
Pero están levantando los palos.
- No los quiero molestar. - Pasame con alguno de ellos.
¡Te digo que levantan los palos! ¿Te agarró la terquedad?
-(GRITA) Yako, te digo... - ¡Soy Elías, papá!
¡Yako murió hace 30 años!
Soy Elías.
Bueno, está bien.
Me arreglo solo. No pasa nada.
- Está todo bien. - Papá.
Te llamo después, ¿eh?
(Elías) ¿Hola?
¿Hola?
¿Papá? ¿Hola?
(Mugido)
(Respiración fuerte)
(Música de tensión)
(Chirridos metálicos del molino)
(Carla) - Ónix se llama la piedra. (Mujer 2 ) - ¿Ónix?
(Mujer 3) Divina.
(Carla) Sí. ¿Qué decís?
Ah...
¿A ver? Dejame ver. ¿Te gusta?
Es muy sutil.
(Carla) Es un prototipo de lo que hago.
(Mamá) Me gusta.
(Mujer) ¿Te gusta? ¿Lo querés?
(Carla) - ¡Es para vos! (Mamá) - ¡Era un chiste!
(Carla) ¿Qué hacés?
(Carla) No está, ¿eh?
(Mujer) - ¿Y a mí para cuándo? - No lo usás.
(Elías) Unas dos horas, dos horas y media como mucho de aquí.
(Muchacho) Ajá.
(Elías) Sí. Se puede ir y volver en el mismo día.
Lo he hecho más de una vez.
Después de que cruzas el puente de Zárate es muy rápido.
- ¿Qué pasa? ¿Perdiste algo? - No, nada.
(Voces y música de jazz de fondo)
¿Qué?
¡Cuando tenía 14 años!
(Muchacho) Lo que me decía de Zárate, como...
¡Está ocupado!
Llegué justo.
- ¿Qué? - ¿Te jode si meo solo?
- ¿Te puedo ayudar? Soy buena. - Están todos.
Ya sé que están todos.
- ¡Se escucha todo! - Hablá bajo, entonces.
No, dale. Que la mala onda de los Meyer me la banco yo después.
- Está bien. - Vamos.
Vos te lo perdés. Y no tardes.
¡Dale!
(Ruidos)
(Mamá) - No entiendo. (Elías) - No quisiste escuchar
y diste el tema por cerrado.
(Mamá, en voz baja) Sos un hijo de puta. ¡Pero qué hijo de puta!
Perdón. Estaba buscando a Jonás.
- ¿Me ayudás con lo del horno? - Sí.
(Elías) - Chicos, a la mesa. - Tené cuidado que está caliente.
(Carla) Tranquilos, allá en la punta va. Sí.
- Muy bien... - ¡Au, qué rico!
¡Eso! ¡Muy bien!
¡Qué genia! ¡Qué olorcito!
¿Qué tal? (Risas)
La carne de búfala es más magra y más tierna que la de vaca.
- Así es. - La clave es no cocinarla de más.
- ¿Y Jonás? - Sigue escondido.
- ¡Se va a quedar a vivir ahí! - ¡Como papá!
- Es igualito. - ¿Lo decís como algo bueno?
- ¡Piedra libre! - ¡Ahí está!
Ey, campeón, Jonás, sentate. Vamos a comer.
Vení.
Agarro una papita. No te enojes.
- No. Son para ti. - ¡Por favor!
- ¡Tengo un hambre! - ¡Pi pi!
¡Qué rico, mami!
(Celular)
Carla, es el tuyo.
Dale. Son tus viejos.
¿Hola?
¿Elías?
(Música de tensión)
(Carla) ¿Dónde está? ¿Dónde está, papá?
(Carla, llorando) - ¿Dónde...? - No. No bajes.
No podés bajar. No bajes.
¡No bajes ahora, por favor!
(Carla, llora) ¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
(Carla sigue llorando, Elías le habla)
(Carla) Por favor, decime.
(Carla llora)
- No mires, Carla. Vamos para arriba. - Mamá.
Vamos para arriba.
Acá tiene.
Gracias.
(Llantos y voces en otro cuarto)
(Jazán) Necesitamos seis hombres que ayuden.
(Jazán) Que no sea marido ni hijos.
(Jazán) Necesitamos un hombre más.
(Jazán) Daniel, por favor.
- ¿Te duele ahí? - Sí.
- ¿Acá también? - Sí.
Abrí la boca.
Mirá para arriba. Bien grande.
Pasá.
(Hombre llora desconsolado)
(Llora más fuerte)
Quieto.
Hola, amor. ¿Cómo estás?
(Carla) Voy a lo de mi papá a llevarle comida y clonazepam.
Pero no lo encuentro por ningún lado.
¿Te acordás dónde lo dejaste?
Me lo trajeron recién. Se lo llevamos a la noche.
Ah, estaría bueno que lo tome antes.
- ¿Se lo podés llevar? - Bueno.
(Locutor en la radio)
(Apaga la radio)
(Golpe)
- ¿Hola? - Elías.
Quería avisarte que Carla te mandó un paquete con comida.
- Y como no estabas... - Lo vi.
Y te dejé unas pastillas.
Tomate una ahora y otra mañana a la misma hora.
Okey. ¿Algo más?
No. Eso.
Eso solo.
Hasta luego.
¿Carla?
(Música)
(Voz mujer) También lo sientes.
Como un gigante un tiempo.
Nos arrastra hacia adentro.
Nos consume.
Nos vacía.
La oscuridad lo absorbe todo.
(Música de terror)
(Fin de la música)
Ahora vuelvo.
(T.V.)
¿Carla?
(Tecleo en celular)
(Vibración de celular)
(Ducha)
¿Carla?
¿Puedo pasar?
(Ducha)
¿Estás bien?
¿Me pasás un pan así la pruebo?
Gracias.
¿Entonces qué te pasa?
Nada.
No. Decime.
Tú puedes. Vamos.
Es tu viejo.
¿No te parece que está raro desde lo de tu mamá?
- El otro día, cuando le llevé la comida.. - ¿Cómo raro?
Raro.
Se acaba de morir su mujer. ¿Cómo querés que esté?
No sé.
Sí sabés. Decime.
¿Más... afectado?
¿Ahora lo criticás por cómo se pone por la muerte de su mujer?
Es increíble. ¿Creés saber cómo hay que ponerse?
Cómo te gusta criticarlo.
- No dije eso. - Sí, lo dijiste.
Te pasás. De verdad.
¿Sabés Carla? Tenés razón. No dije nada.
Sí, tengo razón. Y lo dijiste. Sos un pelotudo.
- Voy y vuelvo en el día. - Si tu padre no te dice que no, andá.
(Magui) - ¿Vas? (Carla) - ¿Lo tenemos que definir ahora?
(Magui) - Yo me voy en unos días. - Sí, lo sé.
(Magui) - ¿Qué? - Nada, Magui. Andate tranquila.
Y si decidimos algo, podés volver.
- ¿Te parece bien? (Magui) - Dale.
(Carla) - Santiago... - ¿Qué?
- ¿Querés más café? - No, tengo.
No sé por qué no podemos resolver esto ahora. Son cinco minutos.
- No quiero irme con esto. - No puedo decidirlo ahora.
Es un trámite. No sé por qué te molesta hablarlo.
No hay que apurarse. No se puede decidir ahora mismo.
- ¿No entendés que me estoy yendo? - Por eso: andá tranquila.
(Carla) - Andate tranquila. - Sos insoportable. No vas a cambiar.
(Carla) ¿Perdón?
- ¡Papá! - ¿Qué?
- ¿Jugamos a algo? - No. Ahora no.
- ¿Cuándo? - Después.
- ¿Me la pasás? - Agarrala vos.
Vos estás más cerca.
Pasala.
¡Mancha zombi!
(Música suave)
(Arranca el auto)
(Ruidos de trastos de cocina)
No sé si llego al aeropuerto a buscar a Magui. ¿Podés ir vos?
Dijo que no hacía falta.
¿Podemos hablar un minuto?
Ay... estoy atrasada.
Es importante.
Después.
¿Después cuándo?
No sé. Ahora no. Después.
(Señal acústica de turno)
- Buenos días. - Buenos días.
- Le dije que lo llamábamos. - ¿Se puede fijar?
A ver.
No. No llegó todavía
¿Fue a Certificación? De ahí lo mandan.
Sí, fui. Usted me dijo. Tres veces fui.
- Ellos dicen que está acá. - Pero sigue sin llegar.
- ¿No hay otro lugar para buscar? - No. Lo que ingresa se carga al sistema.
Quizá llegó, se traspapeló y no lo cargaron.
No, imposible. Ahora está todo digitalizado.
- Si no lo veo en la pantalla, no está - Puedo perder
una operación muy importante por este trámite.
- Traje todo lo que me pidieron. - Sí. Ya me lo explicó, señor.
Pero su expediente sigue sin llegar.
¿Lo puedo ayudar en algo más? Tengo que seguir atendiendo.
¡Elías! ¿Cómo estás? Perdoná la demora. Estoy con 20 cosas.
- No quería que esperaras. - ¿Hablamos en tu oficina?
Estoy con gente. Pedí una cita para otro día.
- Sabés por qué vine. - Y sabés mi respuesta.
Ya hice lo imposible. Depende de vos.
¿Cómo? ¿Me estás hablando en serio?
Tan en serio como un cáncer de huevos. No pierdas el tiempo viniendo.
La solución no está acá.
(En francés) Sí, está clarísimo.
(En francés) Eh... Por eso...
Quería hablar de un posible... adelanto.
(Benoit en francés) Ya te dije.
(En español) Cuando mandes los papeles te transfiero.
Entiendo. No hay problema.
No hay problema. Era solo por...
(Benoit) Necesito que cumplas con la nueva fecha.
No puede haber más retrasos. Si no podés...
No te preocupes, Benoit. Está todo perfecto.
Yo... en unos días te mando el papeleo.
- Y espero tu transferencia. - Cuando baja la marea...
se sabe quién nada desnudo.
Tal cual, Benoit. Tal cual.
- ¡Buenas! (Hombre) - ¡Buenas!
(Zumbido de máquinas)
- ¿Dónde está José? - Al fondo.
¡Ey! ¿Qué están haciendo? ¡José!
¿Qué pasa?
¡Ey!
¡Oíme!
¡Ey! ¡Ey!
Para llegar a tiempo, tenemos que contratar más gente.
Por ahora, arreglate con lo que tenemos.
Mañana entra lo de Bélgica y vemos.
Si vuelve Renata o alguien de su gente, avisame que lo arreglo.
(Con acento chileno) Hola, Elías.
Bueno, yo me voy.
Chau.
Que lo pasen lindo.
Todavía no la arreglé.
No te pongas con eso ahora. Hay que poner la mesa.
Prendeme el horno.
- ¿Podemos hablar ahora un minuto? - Decime.
¿Por qué no subimos y nos sentamos?
Los chicos están por llegar. ¿Hablamos mañana?
¿Mañana cuándo?
Solo venís para trabajar y, cuando estás, no querés hablar.
¡Por favor!
¿Qué pasa?
Necesitaría que me prestes plata.
No.
No te la pido porque sí. La necesito.
Pedísela al banco. No sé.
A un amigo tuyo. A mí no.
Ya no tenés a quien pedirle. ¡Notable!
Estoy a un paso de cerrar lo de Bélgica.
¡Sí, lo de Bélgica!
Estoy a un papel de concretarlo.
Es más que todo lo que facturamos el año pasado. Junto. Imaginate.
Pero tengo dos vencimientos, y no me entregan ese papel.
Es por poco tiempo.
- En dos meses, te lo devuelvo. - No.
No entiendo por qué mi dinero siempre fue nuestro. Y el tuyo es solo tuyo...
Es increíble tu nivel de negación, Elías.
¡Es increíble!
No empecemos. Eso no tiene nada que ver.
¿Qué es lo que no tiene nada que ver?
Estamos separándonos. ¿Lo entendés o no lo entendés?
Ya sé que es difícil.
Tenemos que encararlo.
Además, yo no puedo seguir trabajando acá.
Y vos, en esta casa tan grande y solo...
Vendámosla. Tasémosla, al menos.
Sepamos cuánto vale.
Avancemos en eso.
Vos con tu parte hacé lo que querés.
Es todo muy reciente. Teneme paciencia.
¿Hace cuánto que estamos para el orto?
Decime.
¿Hace cuánto que te vengo aguantando la vela,
respetando tus tiempos para que digieras la noticia?
¿Cuánto tiempo?
¿Y encima me pedís paciencia?
Sí, paciencia. La misma que tengo yo cuando te encamás con tu primo.
Somos gente grande, Adriana.
Cada uno hace lo que quiere. Y cada uno sabrá por qué lo hace.
Lo único que te pido es un favor. No es tan difícil ni tan descabellado.
Solo te importa ese campo del orto.
No me podés decir eso.
(Enciende la mezcladora)
(Timbre)
¡Encima hay que seguir con esta fantochada!
Serán dos horas, dos horas y media como mucho.
Después de que cruzás el puente de Zárate es muy rápido.
- ¿Qué pasa? ¿Perdiste algo? - No, nada.
(Carla) ¡Qué sé yo! ¡No sé!
Quiero uno igual. Haceme uno, maldita.
(Muchacho con acento alemán) Lo que dijiste fue un poco rápido...
(Magui) Probate esto.
No. No puedo.
¡Es muy bueno esto!
- ¿Lo hacen ustedes? (Carla) - Lo hace mi viejo.
¿Mi hermana no te contó lo que hace la familia? ¡Qué raro!
Eso es lo que hacemos. Producimos quesos
y leche de búfala.
(Muchacho) Yo... pensaba que... hacían...
(Magui) - Soja. (Muchacho) - Campos de soja.
(Elías) No. La zona del Delta es compleja para el cultivo.
(Carla) Papá fue el primero en traer las búfalas de agua.
(Carla) Mi abuelo Simón cruzó el charco con nada...
Más despacio. No te entiende.
Traducile. Llegamos a tener 1500 hectáreas.
Muchas, ¿no?
(Magui) La épica familiar. Los Meyer y los del otro lado de la cordillera.
- ¿Por qué no lo llevás a conocer? (Muchacho) - ¡Estaría buenísimo!
(Hablan todos en alemán)
Voy a ayudar a mamá.
- ¿Vamos el fin de semana? (Magui) - No.
(Muchacho) - ¿Por qué? - Danke.
(Voces)
En unos meses todo va a ser distinto. Vas a ver.
- Ahora no, Elías. - Es buen negocio. ¡Creeme!
No solo recuperaremos lo invertido. El panorama cambia por completo.
Estoy cansada de esto.
¿Por qué no hablamos con las chicas?
Vendemos la casa y después vemos.
No sé a qué te estás aferrando.
No va a ser fácil vender la casa.
Bueno, algún día hay que empezar.
Mañana llamo para que la vengan a tasar.
La casa está hipotecada.
- ¿Cómo hipotecada? Si dijimos que no. - No. ¡Yo no dije que no!
No quisiste escuchar y diste por cerrado el tema.
Ahora no se puede vender. Está hipotecada.
Sos un hijo de puta.
¡Pero qué hijo de puta!
Perdón. Estaba buscando a Jonás.
Me...
(Elías) - A la mesa. - Tomá eso.
- Sí. - Está caliente lo del horno. ¿Me ayudás?
- ¡Chau! - ¡Chau!
- Chau, mami. - Chau, querida.
Me gusta. De verdad.
- Gracias. - Está bien. Que descanses.
Chau.
¡No podés ser tan hijo de puta! ¿Cómo hipotecás la casa sin decirme?
Te lo dije, Adriana. Te lo dije.
La subida del año pasado nos complicó todo.
Y con lo del galpón y la reforma del tambo,
no pude levantar la hipoteca del campo.
Hijo de mil puta.
¡No tuve alternativa! Era eso o lo perdíamos todo.
Sos un sorete.
Me hubiera encantado no hacerlo. Pero no me quedó otra.
Fue un año muy duro. Pero ahora las cosas pueden cambiar.
(GRITA) ¡No quiero más tus excusas ni tus mentiras!
¡Me preguntaste y te dije bien clarito que no!
Soy una pelotuda, una reverenda pelotuda. Una...
Se acabó.
¿Me escuchás?
¿Me escuchás, Elías? Se acabó.
Mañana busco un abogado y arranco con todo.
Y se terminó esto de esperar no sé qué cosa.
¿Y sabés qué más?
¡Me importa un carajo si tenés que entregar
ese pantano del orto y esos putos bueyes!
Búfalas, Adriana. Búfalas.
¡A partir de ahora, me voy a sentar a mirar cómo te hundís en la mierda!
No voy a mover un dedo. ¡Ni uno!
Tranquilizate, por favor. Hablemos como dos adultos.
Psicopateame, llorá,
decí lo que quieras del puto campo. ¡Me chupa un huevo!
¡Se terminó, Elías!
Y ni una puta vaca te va a quedar.
Ni una. ¡Concha de tu madre!
¡Eso!
¡Rompé todo!
Hacete el macho.
Si además de huevón, sos patético.
(Música dramática)
(Vidrios rotos)
(Amasadora)
¿No te fuiste todavía?
Tengo una fiesta mañana y no llego.
Estamos en una situación muy complicada, Adriana.
Si no cubro en una semana parte de la deuda, perdemos todo.
Todo.
Esperaba que saliera lo de Bélgica para resolverlo,
pero el Senasa me está volviendo loco con un puto papel
y no llego con las fechas.
Necesito que me cubras por unos días.
¡Semanas, como mucho!
Adriana, ¡hablemos! Siempre resolvimos las cosas así.
¿Podés parar y mirarme cuando te hablo?
Sos un miserable, Elías. Un puto miserable.
Cuando todo iba bien, no decías lo mismo.
¿Bien?
¿Cuándo te fue bien a vos?
¿Cuando dejaste la empresa para ir a trabajar al campo,
porque dijiste que eso nos iba a salvar?
¿O cuando dijiste las vacas no pero las búfalas sí,
porque era la solución a todos nuestros problemas?
¡Y ahora esta fantasía de exportar esta mierda de queso a no sé dónde!
¿Quién te creés que sos, Elías?
¿La Serenísima, Danone?
Pelotudo.
¡Sos vos el que no tiene solución!
¡Te digo que tenemos un problema grave...
y lo único que se te ocurre es poner un abogado...
que querrá que nos peleemos más para sacar su tajada!
¡Es una pelotudez!
(GRITA) ¡Adriana!
¡Mirame cuando te hablo, carajo!
¿Qué hacés?
¡Pelotudo!
¡Ayudame! ¡Elías!
¡Ayudame!
¡Elías!
Apagá... ¡Apagá, Elías! ¡Apagá!
¡Apagá!
Elías...
¡Elías...!
(Chirrido metálico)
(Música dramática)
(Dije del collar cae)
(Santiago) ¿Hola?
¿Elías?
Creo que serían...
una y cuarto... una y media...
Tengo todo confuso.
Trate de recordar. Es importante.
Sí, creo que era más cerca de la una y media.
¿Y usted qué hacía en ese momento?
Estaba durmiendo.
Y... me despertó de pronto un ruido. Muy fuerte.
¿Qué tipo de ruido?
No sé. Un ruido fuerte. Duro.
¿Desde su dormitorio? ¿No está en la otra punta de la casa?
Sí...
Pero...
fue esa clase de golpes que...
se transmiten más por la vibración que por el volumen.
¿Y qué hacía su mujer trabajando tan tarde?
Trabajaba en un pedido que tenía.
¿Siempre trabajaba de madrugada?
En general, no.
Dijo que era un pedido grande, y estaba atrasada.
- ¿Sabe para quién era ese pedido? - No.
Hay un calendario pegado en la pared de la cocina,
donde debe estar anotado.
Dijo que era para el viernes.
¿La máquina tenía algún desperfecto?
Que yo sepa, no.
¿Cómo describiría su matrimonio?
¿En qué sentido?
¿Cómo se llevaba con Adriana?
Bien.
Bien.
Normal. Como cualquier pareja con 35 años de matrimonio.
- ¿Trajo algún documento chileno de ella? - Sí.
Gracias.
Hoy se realizó la autopsia de su mujer.
Los resultados de las pericias estarán en unos días, pero puede retirar el cuerpo.
- Gracias. - Gracias.
Con este papel tiene que ir a la morgue. ¿Sabe dónde es?
Sí.
Le voy a pedir una última firma acá.
La puta madre, Adriana.
¡La puta madre!
(Jazán) Baruj dayam...
Haemet.
- Repite conmigo al rasgar: "Baruj..." - Baruj...
- "Dayam..." - Dayam...
- "Haemet." - Haemet.
Y para que el alma de Adriana pueda irse en paz... tenemos este espacio de mehilá,
este espacio de perdón.
Si dijimos o hicimos algo que la ofendió,
le pedimos perdón en este momento.
O si ella dijo o hizo algo que nos haya ofendido,
recibimos su perdón.
(Canto litúrgico en hebreo)
(Continúa canto en hebreo)
(Termina el canto)
(Golpe)
(Celular)
(Corta la llamada)
Elías, sé que estás ahí.
¡Ábreme, por favor!
Voy por la cocina, ¿sí?
¿Qué querés?
Perdona por venir así.
Te llamé, no me pude comunicar, te dejé un mensaje.
- Necesito que hablemos. - Yo no.
Y deberías respetarlo.
Sé que pasás por un momento difícil.
Lo puedo entender.
Tal vez es una locura hablar de esto ahora pero...
necesito explicarte. Pedirte disculpas.
No me jodas, Lautaro. No me jodas.
No me llames. No me hables.
Si no tenés un poco de decencia, disimulalo.
Adriana no quería hacerte daño, ni yo tampoco.
- Ninguno de los dos. - Andate a la mierda.
Como te decía, Elías, hice todo lo que pude.
Pero los de Legales son una piedra. Lo lamento, de verdad.
Necesito entrar a mi caja de seguridad y no encuentro la llave.
Ningún problema. Dejame ver...
A ver...
Confirmo el cerrajero. En 72 horas. Luego te paso el horario.
Hola, Elías.
- Mirá, Renata... - Mirá a don Simón...
Aun no pude juntar lo que te debo.
- Además, hace pocos días... - Sí, yo sé.
Y lo siento mucho. De verdad.
Gracias.
Pero igual, necesito que pagues lo que falta.
Ponete en la cola, entonces.
¿Para allá o para allá?
Tus hijas deben estar destrozadas.
Todos sabemos que nuestros padres van a morir, pero no así.
- Renata... - ¿Tus hijas saben?
¿De qué hablás?
Elías, no me obligues a hacer lo que no quiero.
Serás vos, serán tus hijas, pero alguien me va a pagar.
Haceme caso.
Conseguí la plata.
(Ruido)
¡Carla!
¡Magui!
(Celular)
¿Hola?
(Santiago) Elías.
Quería avisarte que Carla te mandó comida.
- (Santiago) Y como no estabas... - Sí, ya lo vi.
Y te dejé unas pastillas para tomar
Tomá una ahora y otra mañana a la misma hora.
Okey. ¿Algo más?
No. Eso.
Eso solo.
- Chau. - Hasta luego.
¿Qué hacés?
Estoy buscando unos marcadores nuevos
que me regalaron. Para darte.
- Me aburrí de dibujar. - Ah, ¿sí?
¿Querés jugar a algo?
- ¿A qué querés jugar? - Mancha zombi.
¿Mancha zombi? ¿Cómo es eso?
Vas a ver.
Yo soy mancha.
- Tenés que correr, abuelo. - Ah, dale.
¡Mancha zombi!
Santi, ¿vamos que los chicos ya se van?
(Carla) ¿Vamos?
- Chau, pa. - Chau, hija.
- Chau. - Chau. Portate bien, campeón.
Dale.
Carla...
¿Qué?
- Pará, Carla. - Agarrame.
- ¿Por qué? - Ahora no.
Agarrame.
- Carla... - ¿Qué te pasa?
Dale. ¡Te estoy diciendo que no!
(Carla) - ¿Qué desayunás? - Nada.
- ¿Cereales? (Jonás) - No.
- ¿Avena? - Tampoco.
- Algo tenés que comer. ¿Una fruta? - ¡No!
A ver cómo quedó la otra tostada.
Buen día.
(Jonás) No. Esa está más quemada.
(Carla) Sí, es que la tostadora anda mal.
- Le saco lo quemado, ¿dale? - No, así tampoco quiero.
- ¿Y un pan blanco con dulce? - No.
Sin comer no podés irte.
- Me cambio y vamos. - No, van al campo.
- ¿Faltará a la escuela otra vez? - Sí.
Haberlo dicho antes... Comé esto al menos.
¡No!
- No me parece que falte. (Carla) - No cambia nada por un día.
(Carla) - ¿Vas a poder? - ¡Por supuesto!
Vamos a buscar abrigo que allá hace más frío.
Una manzana, aunque sea, ¿sí?
- ¡Un diente de león! - No...
Es un colmillo de jabalí, no un diente de león.
- ¿Hay jabalíes acá? - No, acá no.
Lo cazó mi hermano en el sur.
- ¿Tu hermano? - Ajá.
¿Tenés un hermano?
Yako.
¿Por qué no lo conozco?
Porque murió hace muchos años.
Y él... ¿te lo regaló?
No. Digamos que lo heredé.
Si querés, cuando crucemos la tranquera, manejás vos.
¡Dale!
Momentito, momentito. Attenti.
Si les contás a tus viejos que hicimos esto,
no te van a dejar venir nunca más.
- ¿Sí? - Sí, prometido.
- ¿Qué? - Que no les voy a decir nada.
¡Bien!
A ver.
Acá la cargás.
Eso. Ahí.
Sentila bien segura. El pie izquierdo adelante.
¡Eso! ¡Muy bien!
Muy bien.
No dispares.
¡Ahora! ¡Bum!
(Magui) Qué manera de juntar cosas esta mujer.
¿Para qué necesitás la partida?
Mi jefa se ofreció a ayudarme con el tema de la ciudadanía.
Parece que le viene bien por algo de los impuestos.
Mirá qué hermosa.
Hola.
- ¿Y Jonás? - En la camioneta, dormido.
Hijo.
Vení.
¿Y Carla?
Entrá, entrá.
Yo te cierro.
Hola.
Hola.
¿Todo bien?
- ¿Y Jonás? - Está dormido.
¿Ya?
¿Comemos temprano?
Esperá.
- ¿Qué? - Vení, sentate.
¿Puedo agarrar algo?
- Sentate. - ¿Qué pasó?
Cuando fui a llevarle la comida a tu papá,
lo vi salir de la casa con una mujer.
Una mujer alta, rubia.
¿Sabés quién es?
No.
¿Viste que él tiene un corte acá?
- No, pero no sé qué tiene que ver. - Esperá, dejame terminar.
Ayer, en lo de tus viejos, encontré en el living...
el dije del collar que vos le regalaste.
En el living.
Lo de tu mamá fue en la cocina.
¿Cómo llegó hasta ahí?
No sé, Santiago. No te entiendo.
Sí, entendés.
¿Qué es lo que entiendo?
Está raro desde que murió tu mamá.
¡Mi papá está raro "porque" murió mi mamá!
- Ya lo hablamos. - Ella se ahorcó en la cocina.
Si fue así, ¿qué hacía el dije en el living?
¡Tu papá no está diciendo la verdad!
No sé. Quizá se cayó cuando la sacaron,
cuando limpiaron...
Elías vio que yo tenía el dije.
Me lo sacó de la mano. No sabés cómo se puso.
¿Y le preguntaste a él?
¿Qué le voy a preguntar?
¿Si mató a tu mamá?
El día que murió tu mamá, los escuché discutir en la cocina. Muy fuerte.
En serio, Carla. Hay algo que no cierra.
Sé que es difícil que esto te entre en la cabeza pero..
- ¡Sos un hijo de puta, Santiago! - No grites.
Ya no sé qué hacer con esto. Que Jonás no esté con él hasta que se aclare.
Andate de acá. Andate.
- ¿Que me vaya? - ¡Sí, andate de mi casa!
- Ya hablaste, vete. - ¡No me voy!
(GRITA) - ¡Andate ya! - Pensá lo que te dije.
- Carla... - ¡Soltá!
Pelotudo...
(Celular)
(Celular)
¿Y mamá?
- Vamos que te preparo el desayuno. - ¿Y mamá?
Se fue a trabajar temprano.
¡Hija de puta!
- No sacó número. - No, no saqué número.
- No. No llegó todavía. - ¡Qué país de mierda!
- ¿Por qué no empieza otra vez? - ¿Otra vez?
¡Y sí! Como si empezara de cero. Con un expediente nuevo.
Presenta la documentación y en 30 días tiene el papel en mano.
¿Ustedes nos toman por pelotudos? ¿Es el cuento de la buena pipa?
¿Y qué me van a decir en 30 días?
¿Que empiece otra vez?
Bueno...
Entonces, como le vengo diciendo...
cuando llegue su expediente, lo llamamos.
Tenga paciencia. Ya va a llegar.
¡Son una manga de inútiles!
- ¡No puede hablarme así! - ¡Te hablo como se me canta el culo!
¿Adónde vas? ¡Vení! ¡Vení, cobarde!
¡Parásito!
¡Son unos inoperantes!
¡Una manga de inútiles!
¡Lo único que tienen que hacer es llevar un papelito de un lado a otro!
¡Ni siquiera eso hacen bien!
¡Nos van a hundir en la mierda!
¡Vos, y todos los inútiles como vos!
¡Encima con esa sonrisita conchuda que tenés!
¡La putísima madre!
¿Qué mirás, gil?
¿Mamá a qué hora viene?
No sé, tarde.
¿Qué querés cenar?
¿Tan tarde? ¿Dónde está?
Está trabajando. Está con mucho trabajo.
¿Fideos?
Extraña mucho a la abuela, ¿no?
Yo también.
¿Sabías que el abuelo tenía un hermano que murió?
Sí.
¿Quién te contó?
El abuelo.
¿Y qué más te dijo?
Que murió cuando era chico, pero no tan chico.
¿Y qué más?
Nada más.
¿De qué más hablaron?
¿Qué hicieron en el campo?
Jonás.
- ¿Me contás qué hicieron en el campo? - ¡Nada!
¿Cómo nada? Algo hicieron. ¿Si no para qué te invitó al campo?
¡Jonás!
¿Me contestás lo que te estoy preguntando?
¡Jonás!
- Dámelo. - Primero, contestame.
- ¿Qué hicieron? - ¡Dámelo!
¡Contame qué hiciste con el abuelo, Jonás!
- ¡Nada! ¡Dámelo! - ¿Para qué te llevó al campo? ¡Jonás!
¡Lo vas a romper, pelotudo!
- ¡Contame lo que te dijo el abuelo! - ¡Ay! ¡Me duele!
(Música dramática)
(Contestador) No podés irte así.
No puedo inventarle excusas a Jonás todo el tiempo.
Si no hablás con él, le contaré por qué no estás acá.
Buen día, don Elías.
¿Adónde vas con eso?
Al tambo. Anoche se rompió una manguera. Veré si puedo arreglarla.
¿Hago yo la recorrida?
Anoche nacieron cinco becerros.
¿Cuánto hace que estás acá?
Desde los diez.
¿Y creés en Dios?
- A veces sí. - A veces...
Yo no. Nunca.
A Yako le gustaba todo esto.
A mí no.
Ya de chico, lo odiaba. Lo odiaba.
Vivís ensuciándote,
la tierra se te mete por todos lados,
los pies húmedos...
Y te cagás de frío.
Todo el día te cagás de frío.
O te cocinás, como un pollo.
Es... una mierda.
Don Elías, ¿le preparo un café?
No, andá hacer la recorrida, José.
Andá.
¡La puta que me parió!
Perdón.
Estaba afuera. Son del Senasa.
Dame.
- ¿Hola? (Empleada Senasa) - ¿Sr. Meyer?
- Sí. - Lo llamo del Senasa.
Encontramos su expediente.
El secretario ya lo firmó. Puede pasar a retirarlo cuando quiera.
¿Vio que apareció?
(Timbre)
¡Carla!
¿Sabías que cuando tu mamá vino a Buenos Aires, vivimos juntos un tiempo?
Yo alquilaba un depto. en Retiro y ella vino a vivir conmigo.
Fue increíble.
Después conoció a tu papá y bueno...
Me costó darme cuenta al principio pero...
algo se rompió en mí.
Por mucho tiempo, no supimos nada el uno del otro.
Hasta que nos reencontramos por Internet hace unos años y fue maravilloso.
Ella quería encontrar el momento para contarles...
Pero no lo encontró.
No...
No...
Todo esto que ves acá es de ustedes.
Ella acondicionó, equipó este lugar.
Juntos planificamos todo, cada detalle.
Lo pensamos todo.
¿Mi papá sabía?
¿De este proyecto?
No lo sé.
No sé hasta dónde, pero...
de lo nuestro sí sabía.
- ¿Cómo se enteró? - Tu mamá le contó. Ella le dijo.
No fue fácil.
Bueno, nunca es fácil.
Por respeto a él, nunca les contó a ustedes. Elías no quería. No...
No terminaba de aceptarlo.
- ¿Le tenía miedo a mi papá? - ¿Adriana?
No.
No. Para nada.
No quiero que pienses que yo no entiendo a tu papá.
Al contrario.
Fue un caballero. No sé cómo hubiera reaccionado yo.
Mirá.
Este era su lugar favorito. Mirá.
Aquí. Se paraba acá,
delante de este vitral.
Hay un momento del día que llega una luz preciosa.
Se quedaba quieta,
finalmente se quedaba quieta,
en silencio, mirando,
se fumaba un puchito,
y se le llenaba la cara de alegría.
Linda...
Linda, linda...
No sé qué voy a hacer.
De verdad, no sé qué voy a hacer.
No sé si volverme a Santiago. No sé.
Ella te quería mucho.
Te admiraba profundamente.
¿Hablaste con ella?
¿El día del accidente?
Sí. Sí, varias veces.
La fui a dejar a su casa.
¿Estaba bien?
Sí.
¿No la notaste rara?
No.
No. Por el contrario. Estaba con bastante ilusión de que Magui llegara.
¿Hablaste con ella más tarde en el día?
Sí, lo típico. Nos mandamos mensajitos antes de dormirme.
Por lo general, me duermo muy temprano.
¿No te contó si discutió con mi papá o algo así?
A ver, Carla...
¿Por qué me hacés todas estas preguntas?
No, no tiene ninguna importancia. En serio. No importa.
¡Carla!
(Puerta)
¿Elías?
¡Elías!
¿Y entonces cómo sigue?
Eso depende del juez.
Estudiará su testimonio y decidirá qué medidas tomar.
Puede citarlo para que amplíe su declaración.
¿Y cuánto tiempo significa eso?
No, no le puedo dar una fecha.
No es de un día para otro, ni de una semana a la otra.
Mire.
¿Le doy un consejo?
Consígase un abogado y preséntese como querellante.
Este juez no suele ser muy inquieto, no sé si entiende.
Es difícil que se mueva de lo que dicen las pericias. Y menos, por supuestos.
¿No me dejaría ver la autopsia?
Por eso le digo lo del abogado.
Como querellante puede pedir toda la causa...
e incluso nuevas pericias.
Solo las partes pueden hacerlo.
Es un segundo. Soy médico.
Sé lo que tengo que buscar.
Por favor, necesito saber que no me estoy volviendo loco.
Que no estoy arriesgando mi familia por nada.
Póngase en mi lugar.
No entiendo. ¿Hicieron dos autopsias?
No.
Una autopsia. Informada por dos peritos distintos.
Pero dicen lo mismo.
Si no lo firma, esto no existe.
¿Hola, Carla?
Necesito hablar con vos. Es importante.
Llamame, por favor.
(Música tranquila)
(Ruido afuera)
¿Qué hacés acá?
Quiero saber qué pasó con Adriana.
- No voy a hablar con vos. Andate. - Pero yo sí quiero hablar. ¿Qué pasó?
¿No escuchaste lo que te dije? ¡Subí a la moto y tomátelas!
Contéstame, Elías.
Todos los días me acuerdo de que ella estaba con vos.
Y no lo puedo entender.
No hay forma de que me entre en la cabeza.
No entiendo qué te vio.
¿Qué te vio?
Sos una cosa...
Desagradable, pegajosa.
Andate.
Tu hija vino a verme.
Quería saber de mi relación con Adriana.
Pero también quería saber qué pasó esa noche. Quería saber de ti.
Si no me quieres contar, no importa.
Pero tendrás que dar muchas explicaciones, Elías.
Para Adriana, desperdiciar su vida con vos...
hubiera sido peor que la muerte.
Creeme.
- Está mejor bajo tierra que con vos. - ¡Hijo de puta!
¿Qué le hiciste?
(Ladridos lejanos)
(Respiración entrecortada)
(Cuerpo que cae)
(Música dramática)
(Continúa la música)
(Termina música)
No te muevas.
¿Qué pasó?
Me llamó José. No te toques. No, no...
Santiago viene para acá.
Vino sacado.
Me golpeó en la cabeza.
Me quería matar.
¿Qué pasó esa noche, papá?
No te entiendo.
Sí, me entendés.
(Elías se queja, tose)
Ya sabés lo que pasó.
Yo no vi nada.
Estaba durmiendo, bajé.
Y la vi muerta en la cocina.
¿Por qué no me creés?
Por favor... Te lo suplico.
Tenés que decirme qué pasó con mamá.
Esa es la verdad.
Yo no le hice nada.
¡Te lo juro!
¡Carla!
¡Hija!
(Pájaros)
(Canto litúrgico en hebreo)
(Continúa el canto)
(Termina el canto)
(Jazán) Adonai es su patrimonio.
(Jazán) Que descanse en su lugar de reposo en paz,
y digamos: Amén.
(Música dramática)
Y vas a repetir conmigo "Baruj dayam haemet".
Baruj dayam haemet.
(Música dramática)
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