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Soy tan joven y tú tan mayor, eso es lo que me han dicho.
No me importa lo que digan, porque siempre voy a orar
para los dos seamos tan libres como las aves en los árboles.
Por favor, quédate a mi lado, Diana.
Te quiero, pero, ¿me quieres tú a mí? ¿Diana, no te das cuenta
que te quiero con todo mi corazón y espero que nunca nos separemos?
¡Por favor, quédate a mi lado, Diana!
Mi madre empezó a trabajar a los 17 años, como secretaria en un garaje.
A los 26 años ya había estado en Seguridad Social por varios años.
- ¡Señorita Dessal! - ¿Sí?
- ¿Terminó con el archivo Bouthry? - Sí, señor.
Había "tapado a Santa Catalina",
un término usado en esa época para las chicas solteras que cumplían 25 años.
Vivía en una casa de la Rue de l'Indre con su hermana pequeña y su madre.
Es un tipo desagradable.
Mis padres se conocieron en Chateauroux,
en el comedor al que solía ir mi madre.
- ¿Todo bien? - Sí.
Mi padre la invitó a un café.
Esa noche mi madre iría a un baile de sociedad
para la juventud en Chateauroux.
¿Dejaste de bailar?
Bailaré más tarde.
Vamos. ¿No ha llegado tu Philippe?
No es "mi" Philippe.
A él no le gusta este tipo de lugares.
Es un aburrido si no le gusta bailar.
Le gusta, pero no aquí.
Era tarde en la noche
cuando lo vio llegar.
- Philippe... pensé que... - Ven.
La invitó a bailar.
Mi historia es una historia de amor.
Mi lamento es el de dos corazones.
Una historia como tantas otras que podría ser la suya
donde sea que vengas.
Mi historia es una familiar...
Todos los enamorados también la viven.
"UN AMOR IMPOSIBLE"
Es la historia de un amor eterno y ordinario.
Llenando los días con lo bueno y lo malo...
Hay momentos para abrazar,
momentos de despedida,
con noches de ansiedad
y mañanas de deleite.
Mi historia es una historia familiar.
Todos los que se enamoran también la viven,
sea intensos o ingenuos.
Es la única canción en el mundo que nunca tendrá final.
Es la historia de un amor.
Buenas noches, encantada.
- Philippe, te presento a Nicole. - Ya te he visto antes.
- Así es. ¿Cómo estás, Nicole? - Encantada.
- ¿Puedo traerles un trago? - Gracias.
Parece que cambió su opinión sobre el baile.
Mi padre era un traductor en la base militar de EE.UU.
Su primer trabajo luego de años de estudio.
No planeaba quedarse.
Di algo en noruego.
¿Qué significa?
"Tienes mucho estilo."
Muy amable.
No, es verdad.
¿Cómo se dice en español?
Venía de una larga estirpe de parisinos.
Sus antepasados eran a menudo médicos, le gustaba viajar y amaba las ostras.
En chino.
¡En japonés!
¡Increíble!
Gracias.
- De nada, señorita Steiner. - Rachel, por favor.
Rachel.
Disfruto decir tu nombre.
¿Sabías que se adapta perfectamente a tu nombre de pila?
¿Sí? ¿Por qué?
Rachel deriva de la palabra que se usa para decir oveja y gentileza.
Y Steiner es un picapedrero.
Una mezcla de suavidad y dureza.
O mejor dicho, firmeza.
Te queda bien.
No sabía eso de mi nombre.
¿Algún otro nombre cristiano?
Madeleine y Pauline.
No son nombres hebreos.
No, mi padre eligió Rachel y mi madre el otro nombre.
¿Tu madre no es judía?
No, es católica y bautizada como yo.
Qué extraña mezcla.
¿Eres religiosa?
Sí.
- ¿Tú no? - Para nada.
Lo fui por costumbre y educación hasta los 12 años, pero luego...
Nietzsche cambió todo eso.
- ¿No conoces a Nietzsche? - No.
Puedo presentártelo si quieres.
Te conseguiré "Así habló Zaratustra". Tienes que leerlo.
No, "Más allá del bien y del mal."
No puedo elegir. Te daré los dos.
De acuerdo.
Te veo mañana.
Adiós.
Pronto se veían todos los días.
Descubrió un mundo de intimidad, palabras constantes, preguntas,
de respuestas a ideas que nunca había experimentado.
Este es...
Hablaba de ella como de una amante y una experta,
con la misma pasión que por su escritor favorito.
Hay otros también.
¿Prometes que lo leerás primero?
- Lo prometo. - Házmelo saber.
Mi padre alquilaba un auto los fines de semana.
Esos libros pueden cambiar tu visión del mundo y de la vida.
¿Te gusta ser mujer?
- Sí. - ¿Por qué?
- Porque soy tuya. - ¿Eso es todo?
- Me gusta lo que me haces. - Dilo otra vez.
Me gusta lo que me haces.
Tu piel es como seda.
Tienes un verdadero poder.
Hablo en serio.
Eres como Isolde.
Dale a tu amante una poción también.
No te rías, Rachel, es cierto.
Eres una mujer muy bella.
Tienes un cuerpo muy lindo.
Podrías estar con los hombres más guapos.
Es a ti a quien quiero conquistar.
Te encuentro apuesto.
Eres muy amable.
¿Tuviste muchos amantes ante de mí?
No, solamente uno.
Estuve comprometida una vez.
Respetó mi inocencia.
Fue muy respetuoso.
- ¿Dices que no como yo? - No, no como tú.
Estuve comprometida con Charlie dos años.
Bueno, le agradezco a Charlie.
Le agradezco que no se haya casado contigo.
O nunca nos hubiéramos conocido.
Debe ser basto tarde.
No se dice "basto" tarde.
Lo sé, es "bastante" tarde.
Tu hermana dice "más o menos".
¿Te diste cuenta? "Más o menos".
Puede perjudicarla socialmente.
Perfecto. Agáchate, te pondré unos alfileres.
Serás la siguiente en el altar.
Philippe te ama.
He visto como te mira.
Es muy elegante.
Es especial.
Philippe es apuesto, ¿no?
Es descuidado en su vestir, pero habla bien.
Mi tía Gaby tenía casi 18 años y estaba comprometida con un aprendiz ebanista.
Estaban a punto de casarse.
Gaby había invitado a mi padre,
pero mi madre no le había dicho.
Las canciones, la liga, la conga...
Ella prefirió ir sola.
Mi padre hablaba mucho sobre París y de su amor por la ciudad.
No podía imaginar su vida en otro lugar.
Hola, Gaby. ¿Cómo estás?
Hola, Philippe. ¿Cómo estás?
- Muy bien. - Esto es todo.
- Te veo después. - Nos vemos.
Con él, ella tenía conversaciones que nunca había tenido con nadie.
Rara vez vemos a mi padre.
Viene una o dos veces al año por sólo un día o dos.
Se fue cuando tenía 4 años y regresó cuando tuve 17.
Era un extraño.
Lo sigue siendo.
No pudimos recuperar los años perdidos.
¿Tuvo otra mujer?
No. Bueno, no lo creo.
Volvió a Alexandria en 1935 por sus negocios.
Se suponía que mamá y yo íbamos a reunirnos con él.
Con la guerra, como es judío, estaba más seguro allá.
Eso es todo.
No me vio crecer.
Negocios... ¿Tu padre es rico?
Tiene cuentas bancarias en Israel, Italia y Suiza,
pero sin tanto dinero en ellas.
De veras, Rachel...
¿Cuentas vacías en tres países?
- No me podría importar menos. - Estás equivocada.
Te va a dejar algo.
Ya te dije que no tiene dinero.
Dijiste que no sabías.
Como todos los judíos, sólo finge que no tiene nada.
Nunca te había visto en pantalones.
¿No te gustan?
Sí, mucho.
Póntelos más a menudo, se te ven bien.
Una mujer rara vez se ve poco femenina en pantalones.
Nunca podría ponérmelos para el trabajo.
¿En serio? ¿Por qué?
No podemos usar pantalones para trabajar.
- Estás de broma. - Para nada.
Cuando una compañera se puso un par,
el jefe la mandó a su casa a cambiarse.
Le dije al jefe que no me parecía normal.
- ¿De veras hiciste eso? - Sí.
Sí, es importante para mí.
Después de todo, se tomó muchas libertades.
Intentó hacerme su amante. Como me negué, me hizo un infierno
y me movió a otro departamento.
Algo nos está pasando.
Eso creo.
- ¿Philippe? - Sí.
¿Me amas?
Te amo, Rachel.
Hay tres tipos de amor.
Amor marital, el que todos quieren. Está el...
pasional y por último...
Lo que llamo "encuentro inevitable."
¿Sabes cuál es el nuestro?
- Sí, es pasión. - No.
No, es un encuentro inevitable.
¿Cuál es la diferencia?
La pasión perturba el orden social.
El encuentro inevitable está fuera del orden social.
No encaja en una vida razonable.
Él había entrado en su vida.
No lo veía fuera de ella.
La veía en el trabajo todos los días.
Iban a la habitación que rentaba en Rue Grande.
Rachel, me gustaría decirte algo.
Algo que jamás le he dicho a nadie.
¿Puedes guardar un secreto?
Claro, puedes contarme lo que sea.
He estado en prisión.
¿Por qué? ¿Qué hiciste?
Debí haber hecho mi servicio nacional en Algeria,
pero unos amigos de alto rango intervinieron por mí
y me enviaron a Alemania.
Una noche volvía al cuartel,
molesto después de que una chica me dejara plantado.
Conducía rápido y...
Atropellé a un peatón.
Rebotó en mi capó, pero no me detuve.
Lo encontraron muerto.
¿Estuviste mucho tiempo en la cárcel?
18 meses.
Nadie me ayudó. Fue horrible.
Afortunadamente mi padre me escribía a diario.
No me juzgó.
No le digas a nadie, ¿lo prometes?
¿Sabes lo que dicen en el trabajo?
"La señorita Steiner es una puerta cerrada."
Trata de aguantar la respiración.
- Casi. - Sí, casi.
¿Pudieras vivir toda tu vida en Châteauroux?
Aún no te conozco.
¿Quieres casarte?
- No lo sé, ¿y tú? - ¿Yo? No.
Por supuesto que no.
Quiero hacer lo que quiera.
- ¿No podrías estando casado? - Desde luego que no.
¿Porque no podrías tener amantes?
Sí, pero no sólo eso.
Con alguien como tú no podría hacer lo que quisiera.
¿Por qué dices eso?
Eres exigente, Rachel.
Te gusta hacer sentir tu presencia,
incluyendo sexualmente.
Si vinieras a París nos veríamos a menudo.
- ¿Y mi trabajo? - Puedes trabajar en París.
Necesitaría pedir que me transfirieran.
Te ayudaría a encontrar un lugar para vivir.
Si quieres casarte y es importante para una mujer,
no tendría objeciones.
- ¿Te refieres a otro hombre? - No es posible conmigo.
- ¿No estarías celoso? - No.
Rachel, esto es muy divertido, ven.
Mira.
¡Mira mi cara!
Esa primavera, el empleador de mi padre
rescindió su contrato como traductor el 30 de abril.
Compró un pasaje de tren para el 2 de mayo, a las 2:30 PM.
¡Mira!
Es increíble.
Nunca he visto esto.
Ella pidió la mañana del 2 de mayo libre para tener todo el 1 de mayo
y una mañana, para compartir con él antes de que se fuera.
Desde el principio mi padre eyaculó sobre su vientre como habían acordado.
Ese día,
le preguntó si podía hacerlo dentro.
Ella accedió.
Piensa en venir a París.
Sí, yo te aviso.
Ayer pasé un excelente día.
Rachel,
me alegró recibir tu carta.
Estaba feliz de oler tu perfume
aunque lo extraño en tu piel.
Me gustaría que tu larga y suave mano
se deslizara en la mía de vez en cuando.
Me haría bien.
Gracias por la foto. Nos vemos muy bien.
Mis pensamientos más cariñosos, Philippe.
Ella le contestó.
Le escribió enseguida.
Le escribió unas semanas después.
Necesitaban verse.
Estaba embarazada.
Y recibió una rápida respuesta.
No podía ir a Chateauroux ese verano.
Necesitaba unas vacaciones. Se fue a Italia.
Le mandó dos postales.
Una de Milán y la otra de Roma, hablando de las maravillas de la ciudad,
pero nunca de su estado.
Mi padre escribió más tarde ese verano.
Le pidió a mi madre que fuera a verlo.
Hola, Philippe.
Estás preciosa.
Es tan hermoso.
Espera a que veas Villefranche-sur-Mer.
Hay una capilla...
¡Mierda!
Gracias.
- Es encantadora. - Son joyas de fantasía,
pero es la intención lo que cuenta.
Y es una linda intención.
Adiós.
- ¿Aquí? - Sí, ahí está bien.
- ¿Terminaste? - No.
¿Te gusta?
Sí, está bien.
Estás embarazada,
pero no cambia nada.
Ambos acordamos tener este bebé.
¿No?
¿Lo acordamos?
Por supuesto.
Siempre te dije que no me casaría contigo.
Siempre he sido franco contigo.
¿No es así?
Claro, si fueras rica...
Lo habría considerado.
Nací el 3 de febrero de 1959 en Chateauroux.
Mi certificado de nacimiento decía: "Chantal Steiner,
padre desconocido."
Tuviste una niña encantadora.
Chantal...
Ella le escribió a mi padre pidiéndole que viniera a verme.
Él respondió por telegrama:
"Lo siento, me es materialmente imposible ir hoy."
Vino cinco meses después.
Vamos a ver a papá.
Mira.
Está muy robusta.
- Está bien nutrida. - Es preciosa, ¿no?
Siempre gorgorea.
Mamá nunca ha visto un bebé tan feliz.
Es verdad. Eres linda, mi querida Chantal.
¿Quieres sostenerla?
Lo intentaré.
No, no puedo hacerlo.
Tu madre no se ve bien.
- ¿Sus viejos problemas de respiración? - Sí.
Sí, se cansa rápido.
Sin embargo, tú eres la imagen de la salud.
Me gustaría que reconocieras a Chantal.
Eso es todo lo que pediré.
No estoy interesada en el dinero.
Mira...
- Lo pensaré y te lo haré saber. - De acuerdo.
Mi padre se quedó sólo un día.
Luego de unas semanas sin haber noticias,
mi madre escribió otra vez.
Su carta fue devuelta, marcada como "dirección desconocida".
Tomó un tren a París y se presentó en la oficina central de Michelin.
Siéntese.
Era la única dirección que sabía.
Siéntese, señorita, por favor.
Gracias por recibirme.
¿En qué puedo ayudarla?
Me llamo Rachel Steiner.
Su hijo Philippe y yo tuvimos una niña.
- La pequeña Chantal. - Sí, lo sé.
Me dijo que no se sentía responsable.
Aunque fue a verla.
Muy bien de su parte.
Estoy aquí porque no tengo dirección para enviar noticias de su hija.
Comprendo...
Pero no puedo darle su dirección sin su consentimiento.
No quiero molestarlo, sólo le escribiré.
En ese caso,
pudiera por favor, darle esta carta cuando lo vea.
Lo haré.
Cuente conmigo.
Mi hijo puede mostrar la inconstancia de la juventud,
pero como sabe, señorita, se necesitan dos para hacer un bebé.
Comprendo que la situación es difícil para usted.
Estoy bien, mi hija está bien.
Sólo me gustaría que ella conociera a su padre.
Unas semanas más tarde recibió una carta breve.
Tus piecitos...
Mi padre estaba viviendo en Strasbourg y le dio su nueva dirección.
- ¡Mira! - ¡Yo también, tío!
Yo también, tío.
- Yo también, tío. - ¿Tú también?
Lista, Chantal.
¡Aquí vamos!
Cuidado, está resbaloso.
Creo que vi uno allá.
A pesar de que pasaron los años,
mi madre esperaba que cambiara.
Odiaba las palabras "padre desconocido"
en mi acta de nacimiento.
¿Y bien?
Se me escapó.
Una pequeña sonrisa. Vamos, sonríe.
Una sonrisita, chicas.
Enseña el pescado y sonríe.
Ella aún tenía la esperanza de que me reconocería.
Le escribía regularmente por esa razón.
Sus cartas tenían una segunda intención:
Verlo de nuevo.
Hola, Rachel.
Hola, Philippe.
Ven para que conozcas a alguien.
Ven, cariño.
Él es tu papá.
Ven, cariño.
Es tu papá.
Sí, es tu papá.
Hola, querida Chantal.
Hola.
Cuando tenía cuatro años,
nos quedamos de vacaciones en un hotel en Gerardmer en los Vosges.
Mi padre se quedó por un día.
Rentamos un hidropedal. Estaba muy feliz.
Lo llamaba papá.
Un fotógrafo callejero tomó una foto.
El recuerdo se ha desvanecido de mi memoria.
Pero la foto fue duplicada.
- Tratemos de vernos más a menudo. - Lo intentaré.
Tengo mucho trabajo.
Y mi vida me quita tiempo.
- Adiós, Chantal. - Adiós.
Mi madre recibió una pequeña carta de mi padre.
Su madre se había suicidado.
Se había lanzado del cuarto piso.
La familia había terminado de almorzar. Se negó a dar un paseo con ellos.
Estaban cruzando el patio cuando el cuerpo cayó a sus pies.
Ella le escribió una carta muy amable.
Mi madre no se arrepintió de nada.
Había conocido una gran pasión.
Y ahora estaba ahí.
- Gané. - ¡Mierda!
Querida, así es la vida. Mira lo que saqué.
- No tienes hambre. - No.
Delphine y Marinette sacaron las vacas del establo
para llevarlos a pastar a los prados.
No se preocupen, queridos padres.
Deja descansar a la abuela, está muy cansada.
- Habíamos empezado apenas. - Por favor...
Vamos.
Es muy difícil.
Todo va a estar bien.
Si estamos juntos todo va a estar bien.
Su madre murió el mismo año, eso los unió.
Se reanudó su correspondencia.
Cerca del fin de año, recibió una que concluía:
"Quiero verlas a las dos.
De verdad lo deseo."
La cautivó.
"Quiero verlas a las dos.
De verdad lo deseo."
Escribió eso por una razón.
"Quiero verlas.
Lo deseo de veras."
Ese "a las dos" era inocuo.
El tiempo había pasado.
Las cosas estaban cambiando.
Había perdido a su madre. Estaba más maduro.
Ella recibió una segunda carta.
Anunciaba su llegada.
¿Verlo de nuevo no te va a lastimar?
No.
No, ya superé eso.
Y es por Chantal.
Así que la reconoce.
- Hola. - Hola.
- Chantal, es tu padre. - Hola.
¿Por qué tienes que vender este lugar?
Se está deteriorando.
Necesita demasiado trabajo.
Me gustaría un baño de verdad ahora que Chantal es mayor.
Pedí la Cité St Jean. Creo que va a funcionar.
¿Qué es eso?
Es un nuevo complejo habitacional,
a las afueras de la ciudad, cerca de la campiña.
No tendremos un jardín allá.
No, cariño, pero no siempre tenemos lo que queremos en la vida.
Tu madre tiene razón, hazle caso.
Rachel, tengo algo que decirte.
¿Sí?
Me casé.
Ella está embarazada. Tuvimos que decidir rápido.
Conoces mi punto de vista sobre el matrimonio.
Pero su padre fue...
Muy persuasivo.
Ella es muy joven.
Alemana, de Hamburgo.
Su padre es un doctor. Son muy ricos.
Una familia culta y agradable.
Aman la música.
Como alemanes de cierta posición.
Es cierto que su padre fue muy insistente.
Pero por dentro...
Estoy muy feliz.
Especialmente de casarme con una alemana.
¿Por qué?
Porque sólo las alemanas como las japonesas,
aman cuidar a su hombre.
Como muchos de sus hombres murieron durante la guerra...
Ahora a las mujeres alemanas les encanta mimarlos.
No es desagradable.
Un día te preguntarás por qué tuviste esos sentimientos por mí.
Ese será un día triste.
Esta noche dormirás en la habitación de mamá.
Tan pronto como te despiertes mañana, te irás.
- No quiero volver a verte. - No cambia nada.
Nada en lo absoluto. Es distinto con mi esposa.
Es... mucho menos tierno.
Contigo es...
Diferente.
Es especial.
Siempre hemos sido así, ¿no?
Rachel...
No cambia nada.
Vamos.
Vete ahora.
¡Vete!
- Adiós, Chantal. - Adiós, papá.
Adiós, Rachel.
Cuídate.
Mamá...
¿Mamá, estás bien?
¿Mamá, por qué estás llorando?
¿Rachel, qué sucede?
- Es horrible. - ¿Qué pasó?
- Gaby, si supieras... - Pasa.
La vida es muy dura, Gaby. Es demasiado dura.
Está casado.
¡Brigitte!
Tu prima está aquí.
Ve a jugar afuera un rato.
Chantal...
Cuidaremos a tu madre.
Verás, es como la arena.
Es linda y suave.
Pudiéramos venderla.
Pudiéramos ser comerciantes de arena del desierto.
¡La venderemos por mucho dinero y seremos ricas!
Sí, seremos muy ricas.
Iré a buscar más.
- ¡Mucho! - ¡Mucho!
Esa fue la primera verdadera ruptura en el contacto que tenían.
Él le había abierto el mundo
y ella tenía sentimientos por él que jamás había sentido antes.
Y él se había ido.
Podemos ser felices aquí, cariño.
Afortunadamente no vivimos en el exterior.
- Nos nos importan los alrededores. - No, nos nos importa.
Está bien, pero olvidaste el pequeño lazo en la "O".
Y ahora no es una "O", sino un cero. Es diferente.
¿Ves?
Un hospital psiquiátrico acababa de abrir en Gireugne, cerca de Châteauroux.
Una institución revolucionaria que rompió con los asilos tradicionales.
No había rejas en las ventanas, ni ropa especial
y la palabra loco estaba prohibida.
El puesto de secretaria del director estaba vacante.
Mi madre aplicó para el trabajo.
Nuestro psiquiatra, el doctor Baqueni.
Fue contratada.
Nuestro psicólogo
y nuestra sala de reuniones.
El discurso es muy importante aquí.
Hola.
Suzanne, nuestra asistente.
Su trabajo le interesaba. Conoció a psiquiatras, psicólogos,
piscoanalistas...
Tenía pláticas con ellos. Aprendió cosas.
La niñez fue el momento clave.
Eso es muy lindo.
El sol es hermoso, es enorme.
¿Esa de ahí eres tú?
No, es cualquier chica.
¿Y aquí?
Ese es el papá.
¿El papá de la niña o cualquier papá?
De la pequeña niña.
Estoy muy feliz. Todo salió bien.
- ¿Tuviste que dibujar una familia? - Sí.
Ella me enseñó tu dibujo.
Estuvo bien. Dibujaste al padre, eso está bien.
Sí, tuve que dibujar una familia.
Sí, dibujaste a una niña,
dibujaste al padre y a la madre también.
Dibujaste lo que ellos llaman una familia balanceada.
Bien, dibujaste a un padre pequeño.
Es pequeño, pero existe.
No lo recuerdo, pero me acuerdo de ese vestido.
Te encantaba ese.
No querías que tu prima lo tuviera cuando ya no te quedaba.
Mira esta.
Tengo otras aquí.
Por aquí están.
Se ve tu papá aquí.
Fue cuando estuvimos de vacaciones en Niza.
¿Dónde estoy?
Estabas todavía en mi panza.
¿Hay una foto tuya en esas vacaciones?
Sí.
Mira, aquí estoy.
Es obvio que estabas embarazada.
No, tenía solamente tres meses. No se notaba.
Bueno, yo puedo verlo.
Fueron unas hermosas vacaciones.
Comimos mariscos.
Me compró un broche de caballito de mar.
- ¿El de los brillantes ojos verdes? - Sí, ese.
- ¿Te compró regalos? - Sí.
Estábamos muy enamorados.
Fuiste muy deseada.
También por tu padre.
¿Entonces por qué no se queda con nosotras?
No todas las madre viven con los padres, sabes.
¡Chantal!
Cariño.
- Estás hermosa, dame tu bolso. - ¡Adiós, chicas!
Bien, ¿cómo estuvo?
Hermoso. Venecia es muy linda.
Cuesta mucho, pero vale la pena.
No podías perderte un viaje de estudios.
Si vuelvo, ¿tú también vendrás?
Ya veremos.
- No hablo italiano. - Todos los comerciantes hablan francés.
Es una ciudad fantástica.
Te encantará, debes verla.
Es una ciudad de palacios flotantes.
Nada como Chateauroux entonces.
Dejaré esta ciudad.
Sabes, quizás nunca lo hagas.
Sí, me iré. Mamá, ya verás.
Te llevaré también.
Iremos a Nueva York juntas.
- Viajaremos por el mundo. - De acuerdo.
Te lo prometo.
- Hermoso. - ¿Te gusta?
Mucho.
Estos dos también.
Espera...
- Póntelo. - Es muy suave.
Sí.
Te queda.
Es una buena combinación.
- El azul puede quedarme bien igual. - Déjame ver.
Clínica Gireugne... ¿en qué puedo ayudarle?
¿Rachel?
Tengo que decirte algo rápido.
¿Qué pasa, Nicole?
El padre de tu niña nos llamó a Seguridad Social.
Te estaba buscando.
Le dije que estabas ahora en Gireugne.
Dijo que te llamaría.
Va a llamar enseguida, así que quería advertirte.
¿Hola?
Hola, Rachel. Es Philippe.
¿Cómo estás?
Muy bien, ¿y tú?
Muy bien, ¿cómo van las cosas? ¿No es muy duro en el hospital?
No, por el contrario. Todo marcha bien.
¿Cuánto hace que...?
No sabía...
No me han internado, Philippe.
Trabajo aquí.
- Ya. - Sí.
No lo entendí bien.
Sí, lo malinterpretaste. Llevo cinco años trabajando aquí.
Soy la secretaria del director. Me gusta.
No había oído la voz de mi padre en siete años
desde esa mañana cuando ella dijo: "Vete ahora."
Su ira se había calmado desde entonces.
Apenas pensaba en él.
He hecho bastantes cambios.
Me mudé de casa...
Pasé mi examen de conducir en el primer intento.
- Maravilloso, no me sorprende. - Gracias.
Te oyes muy feliz.
Sí, se puede decir.
Soy muy feliz.
A menudo pienso en ti.
- ¿Quién quiere otro? - Yo, tía, están deliciosos.
- Yo también. - No te vayas a quemar.
No hagas un desorden.
- Mira lo que hiciste. - Tú lo hiciste.
Ten, toma uno entero.
Son animales.
Ojalá hubiera ido a París.
Tienes toda tu vida para eso.
Mamá me lleva a todos lados.
Siempre vamos de vacaciones juntas.
Realmente no está de vacaciones.
Sólo es un fin de semana.
Fue a ver a tu padre.
¿En serio? ¿Entonces por qué no me llevó?
Tendrás que preguntárselo.
Eso es un tema de adultos.
Te los comiste todos.
¿Me das un poco?
No te quedes con todo.
Vamos.
No te enojes.
¿Cómo te va?
Un regalo de tu padre.
- ¿Qué es? - No tengo idea.
Espera.
Veamos.
Aquí, mira... este es Brasil.
Tu padre me dijo: "Enséñale Brasil." Me insistió.
¿Por qué Brasil?
No sé.
Quizás porque está grande.
Pero Rusia es más grande.
No sé, Chantal.
Escríbele y pregúntale.
Mi querida Chantal,
me alegró recibir tu hermosa carta.
Tus notas de la escuela son excelentes.
Es aún más maravilloso que te interese tanto.
El aprendizaje es una de las grandes alegrías de la vida
y me impresiona que hayas comprendido eso.
Si quieres, me gustaría otra carta tuya
sobre lo que haces en clase y a qué juegos juegas.
Te diré lo que me gusta también, así nos conoceremos cuando nos encontremos.
¿Por qué Brasil?
Quizás porque tiene un brillante futuro,
como tú, el receptor del globo terráqueo.
Papá.
Adelante.
Hola.
- ¿Tuvieron un buen viaje? - Sí.
- Es un placer verte. - Para nosotros también.
Chantal, vamos.
Ya.
Vamos.
Ha pasado mucho tiempo.
No puedo mostrarte Estrasburgo, pero te llevaré a almorzar.
Un buen chucrut en el café-restaurante de la estación,
o la mejor ciudad de Italia.
- El italiano es bueno. - Perfecto.
Calamares a la romana. Es delicioso.
Esto es focaccia. Pruébalo.
Se ve delicioso.
- ¿Podemos usar los dedos? - Claro.
¿Vienes aquí a menudo?
Sí, sólo este lugar prepara comida romana.
Ya que Roma es mi ciudad favorita.
- ¿Has estado en Roma? - Decenas de veces.
- ¿Tan seguido? - No queda tan lejos.
A 10 horas de París.
Volar es más rápido, pero menos encantador.
El tren te mece hasta dormir en Francia,
y enseguida te despiertas en Italia.
Cruzas la frontera dormido, como en un sueño.
Roma es la ciudad de los mil campanarios.
No lo sabía.
- Si los cuentas, hay más. - ¿Los contaste?
- ¿Qué te gustó de Venecia? - Todo.
Las góndolas, los canales. La Plaza de San Marcos.
No me sorprende que te gustara Venecia. Me apasiona Italia.
Trato de ir dos veces al año.
Él es maravilloso.
No sabía que mi padre era tan fantástico.
No escogí a cualquiera.
Nunca hablé con nadie tan inteligente antes.
Qué descaro.
No conozco idiomas ni Roma, pero no soy estúpido.
- Me parezco a él, ¿no? - Sí.
Tengo el mismo color de pelo,
y las mismas manos también.
Mira, tenemos los mismos pulgares.
Tienen la misma forma. Exactamente la misma.
Tenemos los mismo gustos, aunque nunca hemos vivido juntos.
- ¿Es un apóstol? - Ellos están por encima.
Esa es la vejez.
La cuarta edad después de la infancia, la juventud y la edad adulta.
Ellos tocan cada cuarto de hora.
Y la muerte a la hora.
Felicidades.
Ella es muy inteligente.
Quería decirte que podríamos mudarnos a Reims el año que viene.
Eso es bueno.
Estaba pensando que...
Si reconocieras a Chantal,
podría inscribirla a tu nombre.
Será bueno, como un nuevo comienzo para ella.
Eres persistente, Rachel.
Lo pensaré.
Estaba empezando cuando entró a mi habitación.
Disfruté estos días.
- Yo también. - Conduce con cuidado.
Adiós, Chantal. Disfruta el resto de las vacaciones.
¿Puedes guiarme?
Toma.
- Mamá. - ¿Sí?
La carta que estabas esperando.
- Dime. - Espera.
Fui aceptada.
¡La primera de la lista!
¡La primera de la lista, mamá! ¿Te das cuenta?
No, no me doy cuenta.
- No me doy cuenta, cariño. - 538 candidatos.
Ella le escribió a mi padre.
Ahora nuestra partida estaba confirmada,
¿me reconocería para que ella pudiera inscribirme con mi nuevo nombre?
Él aceptó.
Lo siento, Rachel, pero...
No reconoceré a Chantal. Es una mala idea.
¿Disculpa?
Pero ya habías visto a tu abogado. Ya casi estaba hecho.
Chantal no es parte de mi familia.
No puedo imponerla a mis suegros.
Estoy feliz de verte y lo haré siempre que pueda,
pero eso es todo.
Philippe, estuviste de acuerdo. Escribiste diciéndolo.
- ¡No me lo he inventado! - Lo he pensado. ¿No?
¡Claro que sí!
¿Es justo que su certificado de nacimiento diga "padre desconocido"
cuando tú eres su padre?
¡Cuando puedes reconocerla y vine para eso!
Soy desconfiado.
- ¿Disculpa? - Quieres entrar en mi familia.
¡Esto se trata de Chantal, no de mí! ¡Lo entendí hace mucho tiempo!
Es Chantal la que... ¡Cállate!
¡No grites!
Chantal necesita que su padre la reconozca como su hija.
Eso es todo.
Es absurdo cambiar el nombre a los 14 años.
Solamente la confundirá.
Nos iremos de la ciudad.
¡No le contaremos a la gente nuestra historia!
Me duele la cabeza. No grites.
No estoy gritando.
Chantal te admira.
Tú y ella tienen mucho en común. Le encantaría tener tu nombre.
¿Qué le dirás la próxima vez que la veas?
¿Qué? ¿Que cambiaste de parecer?
Chantal quiere conocerme, no tener mi nombre.
- Le escribiré para explicarle. - ¡No!
¡No, díselo ahora en persona!
- ¡Dile! - No estás sola.
¡Puede que te convenga, pero no a mi familia!
¡Las cosas no son tan simples como crees!
Discutieron toda la noche.
Al siguiente día,
vieron al secretario del registro.
"Padre desconocido" desapareció de mi certificado de nacimiento.
De ahí en adelante, mi nombre era Chantal Arnold.
¿Qué te parece?
- ¿Cuál? - Este.
No está mal, haría una "A" más grande, pero la línea debajo es elegante.
Ganaré menos que en Gireogne.
- No puedes tenerlo todo. - Ella es modesta.
Sé el nombre que quieres.
¿Cuál?
- Ella quiere ser Brigitte Bonnefoy. - ¿Sí?
Rubbish, Emilie, basta.
Está enamorada.
Basta, no es gracioso.
Sí lo es un poco.
Bonnefoy... Brigitte Bonnefoy.
Bien...
Conduce con cuidado.
- Ya regresamos. - ¿Cuándo?
No sé. ¿En Pascua?
Nos mudamos a Reims durante las vacaciones de Navidad.
Mi madre había sido asignada
a un apartamento junto a una vivienda social.
Nuestra primera impresión no fue negativa cuando llegamos.
Podemos plantar flores en el balcón.
Podemos embellecer el lugar.
¿No, cariño?
A finales de febrero, mi padre vino a vernos en Reims.
Se reunión conmigo en la escuela.
Mamá mira, mi papá está aquí.
Hola, Philippe.
Buenas noches, Rachel, terminaste tarde.
Ahora soy jefa de departamento.
Otra mujer hizo el examen.
Está furiosa porque no consiguió mi trabajo
y ahora complica las cosas, es agotador.
Estoy seguro de que te las arreglarás.
Sí.
Mamá...
¿Quieres un besito?
Era un solitario con pocos amigos.
Soñé y leí mucho también como tú.
Me hubiera gustado conocerte entonces.
- ¿Quieres que te ayude, mamá? - No, gracias.
- Me voy a acostar. - De acuerdo.
- Buenas noches, cariño. - Buenas noches.
Buenas noches.
Quiero mandarte 150 francos al mes.
La parte que me toca al menos.
¿Tu parte de qué?
Una especie de pensión alimenticia.
Para Chantal.
¿Eso es suficiente?
- ¿150 francos? Si quieres. - Bien.
Te lo enviaré cada mes.
También quería decirte que
abogaste por la causa de Chantal en Châteauroux...
Con mucha inteligencia y sensibilidad.
Estoy feliz de que me hayas persuadido.
¿En serio?
Gracias.
Es una alegría conocer a Chantal. Está llena de deseos de conocer.
Sí, siempre es muy curiosa.
Me gustaría cuidar de ella más de lo que he hecho hasta ahora.
Pudiera llevármela algunos fines de semana para ver exposiciones
o de visita a París.
- ¿Te importa? - Claro que no.
Sería maravilloso. Estaría muy orgullosa.
¿Podrías darte tiempo?
Me aseguraré de hacerlo.
¿Qué sucede, cariño?
¿Qué pasa?
¿Qué te pasa? ¿Qué sucede?
¿Qué?
Nada.
No es nada.
¿Por qué estás así?
Es extraño que duerman juntos.
¿Eso es lo que te puso así?
Sí, lo sé...
Es normal que papá y mamá duerman juntos.
Pero no estoy acostumbrada.
Tampoco estoy acostumbrada.
Pero no solamente soy una madre, también soy una mujer.
¿Entiendes eso?
Sí.
Un poco.
¿Pasaste un buen fin de semana, cariño?
Me gustaría recordar todo lo que dice.
Pudiera haber aprendido mucho viviendo con él.
Me alegra que vaya tan bien.
Mi padre me veía regularmente.
Se reunía conmigo en la escuela.
Me traía de vuelta el domingo por la noche o el lunes por la mañana.
Mi madre se quedaba sola toda la semana.
Cuando llegaba a casa me quedaba en mi cuarto hasta la cena.
A menudo no hablábamos en la mesa.
O discutíamos.
¿Por qué ser tan hiriente?
Pero es cierto.
Lo siento, no somos una familia.
Somos una familia de dos. ¿Qué somos entonces?
Esto no es una familia.
No puedes obligarme a pensar que lo somos.
Puedo pensar lo contrario.
- ¡Tienes toda la razón! - ¿Por qué es un problema?
Tengo el derecho a decirlo.
Somos una madre y su hija. Eso es todo.
¡Dos personas en una casa no son una familia!
Lo siento, es obvio. ¡No necesitas empezar a llorar!
- ¿Qué sucede? - ¿A qué se refiere?
Señora Steiner, la baja presión sanguínea tiene una causa.
Vístase.
¿Cómo está su apetito?
Normal. No tengo mucha hambre, pero como.
¿Cómo está durmiendo?
Bueno, estoy cansada pero es difícil dormirme.
Cuando duerme,
¿lo hace toda la noche?
No, es irregular.
Me despierto de vez en cuando.
¿Sufre de insomnio?
A veces, no mucho.
Dos o tres veces a la semana.
Señora Steiner, para mí como doctor,
usted muestra signos de depresión.
No, doctor, no soy ese tipo de persona.
No hay por qué avergonzarse. Le puede suceder a cualquiera.
¿Es un momento particularmente difícil para usted?
¿En trabajo o en casa?
Sí, sí, es...
Es difícil.
¿Qué exactamente?
Un rango de cosas.
Para empezar, nos mudamos así que...
Perdimos nuestro círculo. Es un círculo familiar, pero eso importa.
No tengo a nadie...
No tengo a nadie a quien visitar o llamar.
Necesito hablar a veces, pensar.
Claro.
Siempre he criado sola a mi hija.
Es una fuente de alegría, pero...
No siempre es fácil.
¿Qué no es fácil?
Ella apenas conoció a su padre de niña.
Recientemente, ellos... él volvió a ponerse en contacto con ella.
Se están conociendo y se la lleva los fines de semana.
Eso es bueno, por supuesto.
Pero es complicado.
¿Qué es complicado?
Es culto y la trae mucho.
Y personalmente...
No le aportó nada ahora.
Unos días después, en un periódico local,
un pequeño anuncio atrapó la atención de mi madre.
"Anticuario busca formar un grupo de amigos."
- Este es casi tu lugar. - Es mi jardín secreto.
Mi madre asistió a algunas reuniones.
Era un grupo relajado de siete u ocho personas.
Una mujer flamenca sola con dos hijas...
Un empleado de seguros interesado en la cultura, lleno de teorías.
Un ingeniero químico trabajando con detergentes.
Franck era de la Isla Mauricio y tenía más de treinta años.
Hermoso, ¿no?
Déjame tomarte una foto.
- El lugar es perfecto. - Soy demasiado tímida.
Vamos, párate ahí.
Está bien.
Mírame.
Gracias.
¿Llevas mucho tiempo en la fotografía?
Ya hace tres años.
Es un pasatiempo, pero lo disfruto.
Me gusta desarrollarlos mejor.
Tengo mi propio estudio. Puedo mostrarte.
Por qué no, gracias.
Al principio no conocía a nadie aquí.
Con las reuniones de Régis,
empiezo a conocer Reims.
También fue difícil para nosotros.
Pero es mejor ahora.
Hola, querida. ¿Te fue bien?
Por favor, toma uno.
Muchas gracias.
¡Aquí está por lo que es conocido Reims!
El burbujeo...
Estás haciendo un gran trabajo.
- ¿En la secundaria? - Primer año.
Levantemos nuestras copas por Rachel
quien finalmente se atrevió a recibirnos en su casa.
Por Rachel.
Y por Chantal.
Divertido, ¿no?
Franck es un buen hombre.
- ¿Franck? - El tipo mestizo.
Me gusta ese tipo de hombres.
Está con Amandine, la de vestido Rosita.
No me refería a nada.
Sería absurdo hacer insinuaciones a mi edad.
Pero si estuviera interesado, no diría que no.
¡Chantal!
Mi padre me invitó por una semana a Estrasburgo.
Sus hijos, que no sabían nada de mí, estaban en Marruecos con su madre.
El apartamento estaba vacío.
Me recibió en la estación cuando volví.
¿Qué sucede?
¿Qué pasó?
¿Pasó algo?
Fue difícil.
¿Qué fue difícil?
Él, es difícil.
Lo sé.
Me regañó por no guardar la leche después del desayuno.
Hablaba como si me odiara, me gritaba:
"¿No sabes que la leche puede agriarse?
¿No sabes eso? ¿Eres idiota?"
Me dijo cosas horribles, mamá.
Gritaba alto, muy alto.
No te imaginas.
Sí puedo.
- Y pasó algo más. - ¿Qué?
Después de almorzar, fuimos a dar una vuelta en auto.
Estaba contenta porque seguía trabajando.
Lo esperaba todos los días, estaba feliz de salir.
Estaba en el pasillo y lo seguí, cerrando la puerta.
Se dio cuenta de que la llave estaba dentro.
Empezó a acusarme de que no debía cerrar la puerta de los demás.
Que era descortés y grosero, que no era mi hogar, sino el suyo.
¡No fue tu culpa! No podías saber lo de la llave.
Sí.
Pero dijo que era mi culpa.
Me dijo que una casa ajena
no se sale primero, sino después del dueño.
Debí haberlo sabido. Es una cuestión de educación
y la cortesía. Me disculpé...
Y dijo: "¡Deja de llorar como una niña!"
Porque estaba llorando.
¿Cómo acabó?
Llamó a un cerrajero. Costó una fortuna.
Dijo que era mi culpa y que había arruinado el día.
No te quedes tanto tiempo la próxima vez.
No.
Definitivamente no.
Ya no.
Hola.
- Hola, mamá. - Hola, Rachel.
Gracias por traerme a casa.
- ¿Se vieron en la ciudad? - Más o menos.
Los dejo.
Gracias por traerla. ¿Gustas un café?
¿Por qué no?
No te hemos visto últimamente.
Eso es verdad.
Vimos una encantadora exhibición de fotografía.
Paisajes del mundo.
- Fue increíble. - ¿Sí?
Sí.
Puedo decirte dónde, así pudiéramos volver juntos.
Toma.
Gracias.
Escucha, Chantal no estuvo en casa de Florence anoche.
Estaba en mi casa.
- ¿Cómo? - Pasó la noche en mi casa.
Hemos estado saliendo juntos por un tiempo.
Preferí traerla de vuelta para que lo supieras.
Como dices, ya lo sé.
- ¿Qué hay de Amandine? - Eso ya acabó.
No lo haría dos veces.
No sé.
Me doy cuenta de que no te conozco.
También tuve un novio a los 16 años.
Charlie, ya te hablé de él.
- Puedo entender. - ¿Entender qué?
Entiendo que...
Estás enamorada, tienes a un enamorado.
Franck no es mi novio, mamá, es un amante.
No es nada como tu Charlie.
Unos meses después,
Franck llamó a mi madre al trabajo diciéndole
que tenían que verse.
¿Qué sucede?
Chantal no sabe que nos reunimos. Llamé por mi propia iniciativa.
Ella no me lo pidió.
- Quería hablar contigo. - Bien.
¿Qué pasa?
Ella no debe ver a su padre este fin de semana.
¿Por qué no?
Porque...
Él ha estado abusando de ella por años.
La sodomiza.
Siento ser tan directo,
pero no vi otra forma.
¿Rachel, entiendes lo que dije?
- ¿Te estoy molestando? - Por supuesto que no.
¿Mamá, qué sucede?
Nada.
Mi madre no me dijo nada.
Esa noche, tuvo una infección de las trompas de Falopio.
Su temperatura subió a 41 grados.
¿Mamá?
¿Mamá?
La hospitalizaron por 10 días.
No fui a Estrasburgo.
Corté todos mis vínculos con mi padre.
Chantal, siempre cumplí tus deseos
y respetaré tu decisión.
Lo que le dijiste a tu madre es serio.
Es un cuchillo clavado en mi corazón.
No me recuperaré fácilmente.
Mi decepción es tan grande como la alegría de conocerte.
Llegar a conocerte me hizo muy feliz.
Pero ahora siento que me equivoqué contigo.
Puede que un día te des cuenta de lo mucho que me has hecho daño.
Te deseo una vida que se ajuste a tus deseos.
Papá.
Las cinco juntas, hermosas.
Sóplalas.
- ¡Sí! ¡Bravo! - ¡Bravo!
¿Qué pasa, cariño?
- ¿Chantal, qué sucede? - ¿Qué pasó, cariño?
Tendrás una hermosa vida.
Una hermosa vida.
Tienes una vida por delante.
Toda tu vida.
Ven.
Vamos.
Champán por su cumpleaños 16.
Toma, por tu cumpleaños 16.
Mamá...
Te amo.
Ya pasaron dos meses,
he estado tratando de escribir algo como una carta extensa para ti.
Y se me hace difícil.
A menudo lloro.
No sé cómo será.
Tal vez no haga nada con ella.
Espero que sigas amándome.
De seguro sí.
Eres mi madre.
Chantal.
- Toma. - ¿Tú también, Alain?
Por favor.
¿De dónde es? Se ve delicioso.
El lugar que Cédric recomendó.
Tienen fabulosos pasteles.
No pude resistirme a sus manjares.
¿Eres feliz aquí?
Es un cambio de sitio.
Somos afortunados.
- Hemos encontrado una guardería. - Sí. Eso es bueno.
Seré un verdadero desastre.
¿Me lo das?
Menos mal que tenemos bizcocho. A ella le encanta.
Es adorable.
¿Estás bien? Te ves pálida.
Supongo.
Últimamente duermo mal.
- Mamá... - ¿Sí?
Mi padre está en el hospital.
Bien.
¿No me preguntas cómo lo sé?
No me gusta escuchar de él.
Pero te estoy hablando de él.
Su esposa me llamó para decirme.
¿Qué le pasa?
Tiene Alzheimer.
Lo que es irónico.
Su padre tuvo lo mismo.
- No sabía. - Sí.
Le molestaba ver a su padre perder la razón.
Los Arnold, tan cultos, pero no queda nada.
¿No te importa que esté enfermo?
Siento algo de todas formas.
No, realmente no me importa, lo siento.
¿Qué puedo decir? Donde tu padre solía estar,
es como si mi corazón se hubiera congelado.
Estabas sedienta, cariño.
Mi pequeña...
No te preocupes, te asustó.
Parece malo, pero es bueno.
Ese gato está enfermo.
- Ve a ver a un veterinario. - No.
- Está llena de gérmenes. - No, es una cosa hermosa.
Vamos a la sala.
¿Rachel, seguro que no tienes planes de quedarle con ella?
Sí. Vamos, gatita.
Bien.
Era Chantal.
Su padre murió.
- ¿Por qué no me pusiste al teléfono? - No quería que lo hiciera.
- ¿Está en un mal momento? - No muy bueno.
- Tengo que llamarla. - No, llámala después.
No, me dirá que nunca estaré ahí para ella.
- Ella me necesita. - Rachel, amor...
Ella no quería hablar contigo.
Si llamas, dura una hora y solamente vas a llorar.
Así que hazlo después. Hazlo luego.
¿De acuerdo?
De acuerdo.
Fue hace 10 años.
Fue en el Museo Rodin como mi esposo.
Y de repente...
Nos encontramos a Chantal con su padre.
Así...
Entrando a una habitación.
Hola, Rachel.
No lo había visto en años, pero...
Aparta de algunos cabellos canosos, se veía igual.
Todos nos saludamos con normalidad,
como si fuera perfectamente natural.
El padre de Chantal no parecía incómodo.
Chantal hasta hizo una broma.
Luego nos fuimos por caminos separados. Duró como dos minutos.
Adiós.
Quizás lo vio de nuevo para intentar tener una relación normal,
pero no lo sé.
Pregúntale.
No.
No puedo preguntarle cosas así.
Podría enojarse. A veces tiene una ira terrible.
No puedo.
¿Teme a la ira de su hija?
Sí.
Detente, Camille.
Voy a dejar a Cédric.
¿Por qué razón?
Quiero algo más.
Amo a Cédric, pero no puedo seguir.
¿Qué quieres decir con eso?
No lo amo lo suficiente. Probablemente lo quiera toda la vida,
pero no estoy enamorada
y nunca lo he estado.
Quizás siempre lo amarás toda la vida. ¿A qué te refieres con amar?
- ¿No son felices juntos? - Sí, pero no estoy enamorada.
No puedo evitarlo.
No estoy feliz al respecto.
Ojalá fuera distinto.
- ¿Pudiera ser temporal? - No, no creo.
Si estás segura...
Nunca puedes tomar lo que digo como la verdad.
Siempre tienes que restarle importancia a las cosas.
¿Por qué me molesto? Siempre me contradices.
No es eso. Cédric siempre te ha apoyado.
¿Alguien más te va a entender tan bien?
Eso es lo que me preocupa.
- ¿No puedes pensarlo? - ¡Basta!
No puedes seguir desmoralizándome.
Tengo 33 años. ¿No puedo intentar tener una vida?
Puedo intentarlo al menos.
Ella es mi mejor amiga.
En los años siguientes,
empezamos a distanciarnos.
- ¿La de la última foto? - No, esa era Charlotte.
Un gran peso pesaba sobre nuestras cabezas.
Todas se parecen.
Eres hermosa.
Había dejado de llamarle mamá.
Ese fue el fin.
Lo siento, no puedo.
No puedo seguir fingiendo así.
- No estamos fingiendo. - Yo sí y me agota.
No tenemos nada que decirnos
y no lo soporto.
Me gustaría que te fueras, por favor.
Mamá...
Querías una linda cena con tu abuela, pero no puedo.
No puedo.
No importa, entiendo.
- Te veo mañana. - Sí.
Está bien.
Te veré mañana.
¿Adónde irá?
No sé, a un hotel.
A donde sea, no importa.
Mi madre dejó de llamar.
Temía a mi reacción.
Para darme noticias sin molestarme, me mandaba mensajes de texto.
Pasaron meses sin que nos habláramos.
¿Estás bien?
- Soy yo, Rachel. - Rachel...
Cariño.
Me alegra mucho verte.
Te fuiste mucho tiempo.
No, sólo me fui a la biblioteca, pasó una hora y medio a lo sumo.
¿Chantal? ¿Todo está bien?
Buenas noches, mamá. Sí, todo está bien.
Sólo quería saludar.
Me alegra oír eso, cariño. Estaba preocupada por Camille.
Ella está bien. ¿Por qué pensaste eso?
No tengo idea. Fue una tontería.
Está en casa de su padre.
Me alegra oírte.
Estoy feliz de que llamaras también.
¿Cómo le va a Alain?
Tuvimos los resultados de sus pruebas ayer.
No son geniales.
El tratamiento para la enfermedad está funcionando.
Ese lado está yendo bien.
Pero olvida cosas.
Es como elegir entre la plaga y el cólera.
- ¿Te las arreglas? - ¿Qué puedo decir?
Tengo que hacerlo.
¿Tienes tiempo para las personas?
Gaby vino a verme.
Con problemas con Alain, admito que me siento un poco sola.
Estamos solos.
En lo profundo todos estamos solos, mamá.
Pero a veces pensamos que no lo estamos.
Pero te digo, Alain está ahí.
Sigue ahí.
Sí, eso es cierto.
No lo había visto así.
Es bueno que me lo digas, me hace sentir mejor.
Lo que pasó después fue una sorpresa.
Viejos sentimientos, que se creían perdidos para siempre, comenzaron a resurgir.
Mi madre vino a París.
Hacía calor.
Era verano.
No la había visto en cinco años.
Soy yo y Charlie.
Sé que te diste cuenta.
Siempre dijiste que no te gustaba Charlie.
Pero aquí...
Veo a un guapo joven
con una increíble sonrisa
y es muy hermoso.
- ¿Pensabas que era feo? - No esperaba una lindura.
Charlie es muy lindo.
Mayormente era muy amable.
¿Sabes de qué me doy cuenta de repente,
al ver la foto de Charlie?
Dime.
Querías conocer a un tipo malo.
Estabas esperando a mi padre.
Pero ojalá hubiera sido mi padre.
¿Puedo preguntarte algo?
Por supuesto.
¿Por qué no viste nada?
Sí, estaba cegada.
Créeme, me arrepiento.
De verdad me arrepiento.
Mirando atrás, ¿sabes por qué?
- Había perdido la fe en nosotros. - ¿Qué quieres decir?
Cuando llegaste a casa, estabas molesta, por supuesto.
Pensé que era por mi causa.
Había perdido la fe en nuestro afecto.
Estaba cegada por eso.
Pensé que estabas harta de mí.
Pensé que...
No querías verme porque ya no me querías.
- ¿Realmente pensaste eso? - Sí.
Sabes, mamá...
Creo que hay una lógica en eso.
Una fuerte lógica.
No es una historia personal y privada.
Fuiste rechazada.
Es un gran proyecto de rechazo.
Social, planificado, deliberado, organizado.
Incluyendo lo que me hizo.
No entiendo bien.
Perteneciste a dos mundos diferentes,
extraños el uno del otro.
Estabas sola, eras pobre y eras judía.
Eras hermosa, diferente de las demás. Eso es importante.
Importa.
El objetivo era hacerte perder.
Es rechazo social.
Tenías que mantenerte alejada socialmente.
Pero cuando no pudiste soportar la etiqueta de "padre desconocido."
No, no pude, pensé que era injusto, falso.
Pero si tuviera su nombre,
no había separación entre sus mundos, entre ustedes.
Insististe en que él debía ser mi padre oficialmente.
Es la verdad.
Mi estatus cambió, fui reconocida como su hija.
- Eres su hija. - Excepto...
Eso iba en contra de la lógica de su lado.
¿Qué podía hacer?
Encontró algo. Ignoró el tabú que prohibía a los padres
tener sexo con sus hijos.
No le preocupaba.
No a él.
Como si no fuera mi padre y yo no fuera su hija.
Estaba por encima de eso.
Por encima de ti, de nosotros y de las reglas sociales.
- ¿Te parece? - Sí, eso creo.
Estoy segura.
Quizás.
Incluso así, hizo algo terrible.
Lo que me hizo fue algo que te estaba haciendo a ti sobre todo.
Para humillar a alguien, los avergüenzas.
¿Y qué podría avergonzarte más
que convertirte, cuando pensabas que lo habías conseguido,
en la madre de una chica cuyo padre podía hacer eso?
¿Pero por qué lo amaste, mamá?
Lo amaba.
Quién sabe por qué la gente se ama.
Así es como es.
Él cambió mi vida. No podía vivir sin él.
Pero cuando se fue, tuve que hacerlo.
Nos salvamos de algún modo.
Y nuestras vidas no han terminado.
Eres bella, mamá, sabes.
Muy amable.
No, es cierto.
Unos días después,
mi madre me mandó un correo para decirme que pensaba en mí.
Añadió una cuota:
"De los sentimientos tortuosos que sentí en ese tiempo distante,
nada quedó.
En este mundo donde todo se desvanece y perece,
una cosa cae en la ruina y se borra a sí misma
dejando aún menos rastro que la belleza,
y eso es pena".
.:.[Traducido por Axel7902].:.
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