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CERCA DE MI CORAZÓN
GEORGE E. WILLIAMSON. DOCTOR EN MEDICINA
CIRUJANO. DE 8 A 5. LUNES, MARTES, JUEVES, VIERNES.
Profesionalmente, debo decirle la verdad, Sra. Sheridan.
Los exámenes confirman mi diagnóstico.
Puede que otro médico se atreva a darle esperanzas, pero yo no puedo.
Ya he consultado a otros médicos. La única posibilidad sería un milagro.
- Gracias, doctor. - Ojalá pudiera darlas por algo.
- Adiós, Sra. Sheridan. - Adiós.
¿Representa lo mismo para ti que para mí?
Lo que siempre hemos deseado desde aquella noche en la playa.
Eres demasiado guapa y exótica para este lugar.
Perteneces a Singapur, Bombay, Bali...
Nunca encontraría a nadie como tú en Bombay.
¿O qué haría yo en Singapur o en Bali?
Cariño, ¿sabes bien lo que te espera? Quiero una casa muy grande.
Y un niño en cada habitación.
- ¿En cada habitación? - Muchas habitaciones.
De acuerdo. Una casa grande y muchos niños.
Dejemos Singapur para las vacaciones.
No me digas que has vuelto a perder tus llaves.
Cariño, ¿estás...?
¿Qué es esto?
Bueno... ¿Cuánto tiempo llevas en la puerta?
Señora...
¿ha visto un perrito blanco de orejas negras con un collar al cuello?
- ¿Has sido tú? - Lo siento. No es este.
Ven aquí. ¿Lo has comprado?
Joyas como esta no se regalan, ¿sabes?
- ¿Es...? - Es, ¿qué?
Ya sabes.
No lo sé. Pero es muy pequeño. Pronto lo sabremos.
- Deberíamos darle algo de comer. - Se acabó la tranquilidad, cariño.
Estaba harto de tranquilidad. Nos irá bien un perro que anime la casa.
Y ahora, a tomar un poco de leche. Dame un platito.
Posee un magnífico pedigrí de campeones.
No de perros de exhibición, sino de aquellos fieles perros del campo.
Con un buen olfato. Podríamos llamarle Héctor.
Tuve un amigo que se llamaba así.
Déjalo.
Fíjate como traga. Deben tenerlos muertos de hambre en la tienda.
- ¿Qué te pasa? ¿No lo quieres? - Oh, claro que lo quiero.
Es precioso.
¿Te preocupa que te ensucie la alfombra?
Por favor, cariño... Sólo que... ¿Cómo se te ocurrió la idea?
No sé cómo se le ocurre a uno tener un perro.
Puede ser que como han pasado casi cuatro años...
- Estés echando en falta... - ¿Qué estás diciendo?
¿Qué más podría desear? Sí. Un millón de dólares.
Lo siento, cariño. Es un bonito cachorro.
¿No lo oyes?
Voy a darle un poco de leche.
Midge, ¿dónde estás? Voy a ver lo que le pasa.
- Cariño, ¿dónde estás? - Sí, Brad. Estoy aquí.
No. No enciendas la luz. Por favor.
¿Qué te pasa? ¿Qué haces aquí?
No podía dormir y me levanté. No te preocupes por Héctor. Le di leche.
Esta es una habitación fría y vacía.
No digas más. Iba a ser la habitación de los niños y sigue frío y vacío.
No me digas que no los echas de menos. Si no, no habrías traído a Héctor.
Vamos a fumar un cigarrillo. A lo mejor nos despejamos.
No servirá de nada.
Soy totalmente inútil.
¿No serás tan tonta como para avergonzarte por no tener hijos?
Tonta no, pero sí me siento avergonzada. Te he fallado como esposa.
¿Fallarme? No soy ningún primate. No me casé contigo para tener hijos.
Me casé contigo por ti.
¿No quieres tener ningún hijo?
Claro que sí, pero si los tuviéramos... Venga, fumemos un cigarrillo.
Sin darnos cuenta acabaríamos con tantos hijos que no sabríamos qué hacer.
¡Qué silencio! ¿Crees que podríamos disfrutar de algo así?
Es preferible disfrutar de un hijo.
- ¿De un hijo? - Desde luego.
La gente se casa para tener hijos.
- ¿Un cigarrillo? - No, gracias.
Nunca tendremos tantos hijos como para no saber qué hacer con ellos.
Ni siquiera uno.
- ¿De dónde has sacado esa idea? - No es una idea. Es la verdad.
- Me lo dijo el médico. - ¿Qué médico?
Williamson. Es una eminencia.
- Podrías ir a ver a otro. - He ido a varios. Te lo aseguro.
Al principio no me lo podía creer.
En la vida hay otras cosas aparte de tener hijos, ¿no crees?
El ser independiente, no tener preocupaciones...
Incluso podría aspirar a tener un puesto en el extranjero.
¿No podríamos pedir uno por correo? ¿Adoptar uno o...?
- ¿Hablas en serio? - Claro.
Y cuando sea mayor, podría ayudarme a cortar el césped.
¿Y por qué no una niña? A los 16 años sería una belleza.
- ¿No te gustaría? - Lo que tú digas.
Mañana por la mañana te vas a la inclusa y traes algo que yo haré.
¿Niño o niña? Tenemos que decidirlo.
De acuerdo. Que sea niña. Y que llegue a ser tan guapa como tú.
Soportaré la competencia.
FUNDACIÓN HOGAR DE NIÑOS
¿Hogar infantil? Antes de presentar la solicitud, debe hablar con la directora.
Sí, sólo tiene que presentarse y esperar su turno. Adiós.
¡Esperar su turno! He esperado en todas las oficinas de la ciudad...
Le aseguro que haremos todo lo posible por usted.
Gracias. Se lo diré a mi esposa.
- Sra. Sheridan. - Pase, por favor.
La veo radiante de ilusión. Así deberían venir todas. Siéntese.
En seguida hablaremos de su caso.
No puedo quitarme a ese pobre hombre del pensamiento.
Ayer su mujer tuvo un hijo. Nació muerto.
El año pasado tuvo otro. También nació muerto.
Y ahora están seguros de que siempre pasará lo mismo.
El médico dice que podría volverse loca si no le conseguimos un niño.
Y yo me creía desgraciada por no poder tener hijos.
¿Desgraciada? Claro que lo es. Como todos los seres que tratamos.
El pobre niño, las parejas que desean un hijo,
los padres que no pueden o no quieren hacerse cargo.
Lo único justo y sensato que podemos hacer
es mirar por el niño, no por los adultos.
Pensar siempre en el bienestar del niño. Siempre.
¿Cree que esa mujer no podrá ser buena madre?
Desde luego que sí, pero esa no es la cuestión.
Y, además, ni siquiera está en la lista de espera.
- ¿Sabe cuánto dura el trámite? - No. ¿Cuánto tiempo?
- Unos dos años. - No puede ser.
Hay muchas más demandas que niños.
¿Aprobaría que me saltara su turno y entregara un niño a personas
que ni siquiera están anotadas en la lista?
Si fuera para ayudar a un caso como este, sí.
Confiaba en que me diría eso.
Eso me anima para hacer todo lo posible para conseguirles un niño en seguida.
Bien, ahora que sabe lo irresponsables que somos,
¿todavía quiere confiarnos su caso?
Sí, claro. Pero... dos años.
Andas como un marino borracho. Venga.
- ¿Qué es eso? - Lo sabes perfectamente.
Lleva más de una semana sin rellenar.
¿Para qué tanta prisa? Dijiste que tardaría dos años.
Precisamente por eso es urgente.
- Y puede que no tarde dos años. - ¿Qué quieres decir?
Escúchame, le he dicho a todos que queremos adoptar un niño
y empezarán a llamar. Incluso personas que no he visto en años.
Llamarnos, ¿para qué?
Tal vez alguien sepa donde hay un bebé o un médico que atienda un parto.
Las agencias no son el único medio de adopción.
No quiero ningún bebé de segunda. Nuestros hijos serán modelos de lujo.
Lo serán, no te preocupes.
Vamos a tener otro niño en casa.
Hay que ver todo lo que quieren saber. Ni que fueran del gobierno.
Quieren cinco referencias. Una de ellas de un sacerdote.
- ¿Conoces a alguno? - Brad, conozco a uno.
De pequeña iba a la escuela dominical.
Se bueno.
- ¿Diga? - Midge, soy Ivonne.
- ¿Quién diablos es lvonne? - Mi peluquera.
- Me alegro de que llames. - Sé de un bebé.
¿Qué? ¿De verdad? ¿Dónde? ¿Cómo? Cuéntame.
Lo abandonaron en la comisaría de la calle Brewster.
Brad, el perro.
Disculpa, ¿estás segura?
Estás en una casa, ¿no entiendes? No te dejes engañar por una alfombra.
¿Dónde has dicho? Estación de Juxion.
La comisaría de la calle Brewster. Sí, desde luego. Enseguida voy.
Muchísimas gracias, lvonne. Adiós.
Brad, escucha. Es maravilloso. Ivonne se ha informado de un bebé.
¿No me digas que los niños necesitan informes?
En la comisaría de policía, hace unas tres semanas.
¿En la comisaría? ¿De qué clase de bebé se trata?
¿Policía o delincuente juvenil?
¿Quieres escucharme? Lo dejaron en la puerta.
Sé lo angustiada que estás. ¿No crees que deberíamos seguir con la agencia?
Y lo haremos. Si ese bebé se puede adoptar, la agencia se encargará.
Como lo hemos descubierto nosotros, es justo que tengamos preferencia.
Supongo que sí, pero... De acuerdo. Ve a informarte.
No haré ninguna tontería. Te lo prometo.
¿No sabe dónde está ahora ni qué edad tenía ni nada?
Dos o tres días como mucho. Se hizo cargo el tribunal de menores.
¿El tribunal de menores, un recién nacido?
Es el procedimiento legal. ¿Por qué no habla con el oficial responsable?
¿Sospechaba que hubiese atracado un banco?
¿Qué podíamos hacer? Alguien tenía que cuidar de él.
El oficial responsable se llama Duncan. Puede encontrarle en el ayuntamiento.
Gracias.
Fue examinado en el hospital. Estaba sano y lo confié a un hogar provisional.
¿Conque es un niño? Me alegra saberlo. Me siento más cerca de él.
No está tan cerca. Aún quedan muchos trámites para la adopción.
Necesitamos descubrir a sus verdaderos padres.
- ¿No podría verlo? - No puedo darle la dirección.
Sr. Duncan, si la madre no lo reclama, ¿me lo dirá?
Puede, pero no olvide que Danny depende del tribunal.
- ¡Danny! Ya tiene nombre. - Teníamos que llamarle de algún modo.
Nos gustó Daniel.
Recuerda, si trabajas para "El Post" es que ¡Trabajas!
- Buenos días. - Eh, ven aquí.
¿Es verdad que queréis adoptar un bebé?
Déjalo, es una larga historia.
Supongo que está bien lo de la adopción, pero ¿tanto deseas un hijo?
Es por Midge. Está desesperada por haberme fallado.
Yo no quería un hijo. Éramos muy felices tal y como estábamos.
Ojalá no hubiera comprado el perro. Pensó que era un instinto paternal.
Me alegro cada vez más de seguir soltero.
¿Quién? Es para ti. Te llaman del ayuntamiento.
¿Dígame? Hola, Sra. Sheridan. ¿De veras?
¿Qué te dijeron al respecto?
Tal vez sea mejor así. ¿Quién sabe dónde nos íbamos a meter?
Pero ahora ya sé como se llama.
Danny. Se ha convertido en una realidad para mí.
Brad, cariño. Se me ha ocurrido una idea.
Conoces a todos en el ayuntamiento. Podrías indagar en nombre del periódico.
¿Para qué quieres verle si no puedes conseguirlo?
No nos metamos en líos.
Tendremos que cambiar de coche. Hay demasiado aire para un niño.
Sólo vamos de visita, nada más.
¿Qué? ¿No tocas el timbre?
¿Crees que se puede llegar a ser padre con sólo tocar el timbre?
- ¿Ustedes son los periodistas? - ¿Y usted la Sra. Barker?
- Mi secretaria, la Srta. Faulkner. - Pasen.
- Es el primer periodista que conozco. - No lo diga tan alto.
- Puede asustar al bebé. - Voy a por él.
Creí que querías una niña.
- ¿No me digas que te importa? - No, pero...
Este niño es uno de los miles de bebés abandonados.
- ¿No es una preciosidad? - Es un golfete.
¿Puedo cogerlo?
- ¿Cuida muchos niños normalmente? - Sí, pero Danny es mi favorito.
Aunque creo que mi favorito es el que cuido en ese momento.
- Le asustan los extraños. - Recuerda. Miles.
- Es una preciosidad. - ¿Qué sabe de él, Sra. Barker?
Que me pagan por cuidarlo. Es todo lo que sé.
Y eso es lo único que se sabrá de él.
Me dijo que cualquier agencia se haría cargo de Danny.
Y ya ha pasado más de un mes.
Cuando ocurre, si es que ocurre, ¿a qué agencia irá a parar?
Todo es tan lento. Hay tanta burocracia.
¿Y si se lo queda la agencia en la que estás inscrita?
Hablarán con los que están en la lista antes que nosotros
y tendremos preferencia por haberlo encontrado.
Eh, ven aquí.
- Es nueva, de goma espuma. - Prefiere la vieja de cartón.
Un lujo. No sé por qué me empeño en que formes parte del sueño americano.
Brad, no te importa nada lo que acabo de decir.
Sí, cariño, claro que me importa.
Pero tenemos pocas probabilidades de conseguir a Danny.
- Menos de una entre mil, y además... - Además, ¿qué?
Ya sabes cómo pienso. Lo que sentiría cualquiera.
Con un hijo nuestro o con otro que nos entregaran las agencias
podríamos tener cierta seguridad de como fuera a salir.
Pero con Danny, ¿quién sabe? Cariño, sería para toda la vida.
Y no quiero que arruines la tuya.
Yo voy. Ánimo, Midge. Dos años pasan pronto.
¿Diga? ¡Hola, Charlie!
He recibido unos impresos del hogar infantil para rellenar.
Me designaste para que les diera referencias tuyas.
Me... preguntan si eres un ciudadano responsable.
Y eso no es todo. También quieren saber la educación que doy a mis hijos.
Seguro que te lo denegarán y te borrarán de la lista si pongo
lo que realmente pienso de ti.
¿Te has parado a pensar exactamente por qué quieres tener un hijo?
Vuelve a tu cesta nueva.
Gánate a Brad.
Le dio igual que tuvieras un buen pedigrí o no.
Sólo le importaste tú, y a mí, sólo Danny.
- Hola, pase. - ¿Cómo está?
No sé quien crece más rápido, si Héctor o Danny.
- ¿Duerme? - Lleva una hora llorando por usted.
- Le está mimando demasiado. - Se lo merece todo.
Aprecio su interés y su ayuda, Sra. Sheridan. Es de agradecer.
- ¿Por qué se ha molestado? - Es una tontería.
No iba a comprarle una muñeca. Le enseñaré algo.
¿Verdad que es muy bonito?
- Y deje de llamarme Sra. Sheridan. - ¿La llamo Srta. Faulkner?
Mira qué guapo estás. Ya eres un hombrecito.
Eres el niño más fuerte que he visto.
Mira... Un amiguito para ti.
Sé bueno con él mientras recojo. Luego iremos a pasear los tres.
Estás contento, ¿eh?
Tienes que ser mío. Tienes que serlo.
Vacaciones
Bebés Todo sobre ellos
Es fantástico el parque de Yellowstone. Podríamos ir dos semanas.
- Necesitará una hermana. - ¿Quién necesitará una hermana?
Quiero decir que no es bueno tener hijos únicos.
Les entra toda clase de complejos y neurosis.
Un niño y una niña sería perfecto. Además tú querías una niña.
Como hay que esperar tanto tiempo deberíamos pedirla ahora mismo.
Se llevarían dos años, jugarían juntos y...
y podría acompañarla a la escuela. Sería su hombrecito.
- ¿Sí, cariño? - ¿Has ido a ver a Danny?
Sí.
No haces caso a nada de lo que te digo.
Brad, tendrías que verlo. Ya es una persona de verdad.
- Me conoce y todo. - ¿Cuánto hace que vas a verle?
Sólo de vez en cuando. Una vez a la semana.
Me echa tanto de menos. Hasta la Sra. Barker lo dice.
- ¿Te acuerdas de la Sra. Barker? - Vas a verlo todos los días.
¿Sabes lo que haces?
No hay ni una posibilidad entre un millón de que podamos hacernos con él.
¿Posibilidad? Brad, ¿cómo puedes decir eso?
Si no lo has visto desde que era chiquitito.
Tienes que venir conmigo. Tienes que verle aunque sólo sea una vez.
¿Es que no entiendes que no quiero verlo?
No quiero sentirme atrapado y... Quiero mantener claras mis ideas.
...y ahora en ese hogar de acogida vive un misterioso niño abandonado
llamado Danny. Un pequeño ser humano
"...que tiene el derecho de saber de dónde procede."
"Si conoce a la madre, al padre o puede aportar datos,
"en ese caso le rogamos..." La comisaría de la calle Brewster.
- Lo de este bebé me recuerda algo. - ¿De veras?
- Recuerdo a la madre. - ¿Escribirás al periódico?
No, la pasma me echaría la bronca por no chivarme en su momento.
Su esposa al teléfono, señor.
- Hola, cariño. ¿Ocurre algo? - Brad, ¿cómo pudiste?
No tienes bastante con rechazarlo.
Además quieres devolverlo a una madre que nunca lo aceptó y no es digna de él.
Primero, no es nuestro para poder rechazarlo.
Y segundo, intento clarificar las cosas para conocer nuestra posición
- Y quién es Danny. - Es lo único que te importa.
Quién es y no cómo es.
Cariño, estás contando con él y organizando tu vida a su alrededor.
- Quiero protegerte. - No estoy organizando nada.
- Sólo quiero que se haga justicia. - Justicia...
No es justo devolverlo a una madre sin corazón que...
No la conocemos. No sabemos absolutamente nada.
- Oh, Sra. Morrow... - No creí que la sorprendiera tanto.
- ¿Cómo está, Sra. Sheridan? - Pase, por favor.
Sr. Sheridan, es una grata sorpresa. Espero no molestarles demasiado.
Es un trámite que deben pasar si quieren adoptar a un niño.
Se llama inspección in situ. Pero no se asusten.
- Tranquila, me asustan otras cosas. - ¿Era muy valioso?
- No, sólo era un "Ming". - Es una broma de Brad.
- ¿Quiere pasar y sentarse? - Gracias. Seré breve.
El bar estaba en la casa. Apenas lo usamos.
Pensaba en que podrían ofrecerme una copa.
Sí, ¿qué le apetece? ¿Whisky, coñac, ginebra?
Nada, gracias. Sólo quería que supieran que podían ofrecerme una copa.
No es una cosa grave. ¿Puedo ver el resto de la casa?
No es que sea importante. Son los padres los que hacen el hogar del niño.
¿Puedo ver lo que tienen previsto para su futuro hijo?
- ¿Vamos a tener pronto un hijo? - No necesariamente.
Sólo es una formalidad de rutina.
- Ahora es una habitación vacía. - Bueno... no tan vacía.
Mi marido cubrirá los barrotes de la escalera, para más seguridad.
Es muy hábil con las manos.
Es un dormitorio precioso.
Perfecto para empezar. Pero, ¿no se está precipitando?
Cuando lo vi, no pude resistirme. Tenemos probabilidades, ¿verdad?
Nadie lo ha reclamado todavía.
Leí su artículo esta mañana. Está bien que colabore con las autoridades
- Pero, ¿qué pretende? - Pues pensé que...
Lo único que pretendía era poder aclarar las cosas.
Cuando damos un niño como Danny en adopción
los adoptantes desconocen su procedencia.
- Acogerán a un niño desconocido. - ¿Qué quiere decir?
Quiero decir que en unos meses el tribunal aprobará la adopción de Danny
y que nuestra agencia se hará cargo de él.
- Pero está la lista de espera. - Así es.
Y no entregaré a Danny sin saber que su pasado no representará ningún
problema para los adoptantes. Así que si realmente le quieren
- Tienen oportunidad. - Claro que le queremos.
- Le queremos... - Usted, sí. ¿Lo quiere él?
- Por supuesto, también lo quiero. - Sé perfectamente lo que siente.
Todos los padres adoptivos se parecen.
Quiere a Danny o a cualquier niño sólo porque su esposa lo desea.
- No tengo preocupación por usted. - Yo tampoco.
Hay gente antes que ustedes en la lista de espera.
Y dependerá de ellos y del desarrollo físico y psíquico de Danny.
Sólo se lo entregaremos si está sano en todos los aspectos.
Bueno, tengo que marcharme.
Soy una insensata, Brad. Dímelo.
De acuerdo. Eres una insensata. Pero te quiero.
- ¿A pesar de todo? - Por todo.
No sé quién es.
Si leyeras tu periódico lo sabrías. Lo han encerrado por asaltar un banco.
- Se llama Bobby Kincaid, hijo. - ¿El hijo de Robert Kincaid?
¿Un tipo tan rico se dedica a atracar bancos?
Y hace años que se dedica a ello.
Pero su padre siempre pagó las fianzas.
¿Por qué me lo cuentas? ¿Quieres que hable de él en mi artículo?
No. Sólo quería avisarte. Fue un niño adoptado.
¿Qué?
No fue una adopción regular sino un caso especial.
- Ese tipo tiene el brazo largo. - ¿A dónde quieres ir a parar?
Sus padres eran delincuentes, los dos.
No se sabe cómo se las apañaron para tenerlo fuera de la cárcel.
Kincaid quiso hacer de buen samaritano y se ofreció para adoptarlo.
Las mejores escuelas y ya ves.
- Si te refieres a Danny... - No, no me refiero a él.
Es posible que sus padres fueran bellísimas personas.
Sólo quería informarte de lo que puede pasarte a ti.
No debí meter la nariz en tus asuntos.
No importa. Gracias.
Claro que entiendo. Lo importante es lo que siente.
Será mejor esperar hasta que tengamos un niño que conozcamos mejor.
Por supuesto. Buenas noches, Sr. Steven.
Al hogar infantil de la avenida West Down.
- ¿Es usted el de la crónica? - ¿Le interesa?
Si le doy un soplo, ¿mantendrá la boca cerrada?
¿Si protejo mis fuentes? Desde luego.
Aquí es.
- Tengo algo para usted. - Hablaremos mañana.
Me llamo Sheridan, vengo a recoger un niño.
- Están con el médico. - Gracias.
- ¿Qué pasó? - Oh, cariño...
Todos los de la lista lo rechazaron. Es maravilloso. Faltan las pruebas.
Físicamente está en plena forma. Ahora veamos lo listo que es.
Si es tan pequeño el pobrecillo.
- Como ha crecido, ¿eh? - A esta edad crecen rápido.
A ver lo que haces con la campanilla.
Dámela. Gracias. Lo has hecho muy bien. A ver ahora.
Ahora que conoce los dos cubos, le daré un tercero.
Tiene que averiguar lo que pasa y por ello lo toca con el que sujeta.
Este es más difícil.
¿Qué tiene que hacer?
Si saca el círculo significa que es muy inteligente.
Y ahora, ¿crees que podrás coger el aro?
Bien. Y ahora algo nuevo.
Toca el cubo que está en la taza. Si lo saca es señal de inteligencia.
Lo hace.
Se resiste a volver a dejarlo en la taza.
Esperen un poco y verán.
Está muy bien. Gracias.
- ¿Ha aprobado? - Desde luego. Y con nota.
Estoy tan orgullosa...
¿Entiende por qué preferimos que los padres no conozcan al niño antes?
- ¿Por fin es nuestro? - Aún no del todo.
Prepárenlo mientras el Sr. Sheridan me acompaña a mi despacho.
Mi niño...
Tiene que firmarme los documentos.
Pero antes, ¿quiere dar marcha atrás?
- ¿Por qué me lo pregunta ahora? - Porque todavía está a tiempo.
Y porque reconozco un buen marido a primera vista.
Voy a serle franca.
Mucha gente rechazó a Danny tras leer lo de los Kincaid.
- Ya. Me lo imagino. - ¿Y eso no le inquieta?
- ¿Debería? - Lógicamente, claro que no.
Emocionalmente... ¿Se ha fijado en qué forma habla y mira Danny su esposa?
¿Se puede afirmar que su instinto sea menos válido que cualquier caso?
- Está tan segura que me preocupa. - No tema.
Había una mujer que estaba esperando a Danny.
Esa mujer es su esposa.
Cuento con ella y con Danny para hacer de usted un padre muy orgulloso.
Y ahora, ¿si quiere firmar?
Recuerde, la adopción será definitiva cuando ustedes se hayan decidido
y que Danny sea feliz en su compañía.
- Cógelo. - ¿Por qué? ¿No eres la experta?
Pero tenéis que empezar a conoceros.
- ¿Lo meto en el agua? - Adelante.
No, así no. Vas a ahogarlo.
Ya veo lo bien que lo haces. El agua está demasiado fría.
No puedo entenderlo. He puesto el termómetro.
Acabaremos en la cárcel por malos tratos.
Con la Sra. Barker se lo pasaba muy bien.
No quiere tomarse la leche.
¿Por qué no le echas un poco de ginebra para animarle un poco?
Mira, ya la toma. Eres maravilloso, cariño.
Midge, ¿qué te ocurre?
Nada. Estaba pensando en su verdadera madre.
Intuí que estaba muerta. Brad, tiene que estar muerta.
Es imposible abandonar algo así y desaparecer.
No lo sé.
Se ha callado. Qué cosa más rara.
¿Rara? Eso es lo normal. A mí me gusta que está callado.
- ¿Recuerdas que tenemos vecinos? - No tienen niños pequeños.
Tráeles tú uno.
Oh, Dios mío. No podemos darle otro biberón. ¿Qué le pasará?
Déjalo. Ya voy yo.
No sé de qué me quejo. Tuvimos 4 años de felicidad.
¿Qué te pasa, muchacho?
- ¡Cállate! - ¿A dónde vas?
- A telefonear a la Sra. Barker. - Hazlo y no te hablaré nunca más.
Tranquilo. No llores.
Cariño, ¿ves lo que ha pasado?
Es la sensación más maravillosa del mundo.
Ha dejado de sentirse solo. Ahora es nuestro.
- ¿Quiere verme? - Sí, ¿se acuerda?
El taxista. Tenía algo para usted, relacionado con el bebé.
- Adelante. - Puedo llevarle a donde vive la madre.
Llevaba una caja. Al principio no vi que era un niño.
Se puso a llorar y casi tengo un accidente.
La dejé en el cruce de Brewster con la 41.
Di vueltas y al cabo de un rato volvió a coger mi taxi.
Pero esta vez no llevaba la caja.
- ¿Cómo sabe en qué escalera vive? - No lo sabía.
Después de leer el artículo estuve dando vueltas por la manzana.
Vi como salía. Está buenísima. Un bombón.
Qué perfume. El coche olió a rosa toda la semana.
36. Último piso.
Lárguese. Estoy durmiendo.
Lo siento. Tengo que hablar con usted.
Sólo hablo con mis amigos o los amigos de mis amigos. Largo.
Quiero hablarle de su hijo.
No pueden acusarme de nada por lo del niño.
- Nadie va a acusarle. - Desde luego.
Porque ese bebé no era mío. Es la verdad. No era mío.
Tranquila. Le creo. Se lo aseguro.
- Bien. Conozco a los polis. - No soy poli.
La policía no sabrá nada de todo esto si usted no me denuncia.
- ¿Quién es usted? - El padre adoptivo del niño.
Ahora vive con nosotros.
- ¿Lo ha adoptado? - Así es.
Es natural que queramos saber algo sobre sus padres.
Qué susto me ha dado. Casi tanto como aquella noche.
Por eso me lo llevé tan lejos.
No quería involucrarme ni dejarlo con ella.
- ¿Ella? ¿Se refiere a la madre? - Segunda puerta a la derecha.
No está. Se ha muerto. Murió tres días después del parto.
- ¿Quién era? - Creo que Martha.
No me dijo su apellido. Nadie lo sabía.
Llegó como un mes antes de dar a luz.
Estaba sola. La oí llorar.
No me dejó llamar a una ambulancia.
- ¿Por qué? - Yo que sé.
Querría morirse.
Vivía cuando me llevé al niño. No dejó ninguna nota.
No quería que se supiera. Estaba muy asustada.
Fue amable conmigo. Por eso lo hice.
¿Qué aspecto tenía? Quiero decir...
Siempre estaba un poco pálida. Hablaba bien, cuando lo hacía.
No sonreía nunca. Nunca.
Me dio un anillo de boda. No quería que la policía lo encontrara.
¿Puedo verlo?
Supongo que tiene derecho.
Espero que no pueda sacar nada de él. Ella no lo quería.
Cuando volví, ya estaba muerta.
Qué extraño. No sonreía y estaba sonriente.
Parecía muy joven. Muy joven.
¿Y el juez? ¿No preguntó por el niño?
Les dije que el marido se lo había llevado.
Les dije que era alto, fuerte y con un gran bigote.
Y que se llevó al niño a Nebraska.
M, L. E, C, H.
Martha "L" y "E. C. H."
Hola.
- ¿Qué te pasa? - Como si no lo supieras.
¿Con quién has hablado?
Decenas de personas. Cientos. Han llamado todo el día.
Nuestra vida es como un artículo que todo el mundo puede leer.
¿Qué es eso de una madre sin experiencia?
Sabes muy bien que cuidé de Danny durante un mes.
Lo siento, cariño. No quería hacerte quedar mal.
Me cuesta no hablar de Danny. Es una buena historia.
También es tu hijo.
Haz que eructe.
Que eructe.
¿Cómo lo hago? ¿Así?
Más fuerte. No se va a romper.
Ya está. Ambos hemos cumplido.
¿Has visto el regalo que le han enviado?
¿Qué es esto? ¿Un fiero oso de peluche?
Iré yo. Estoy acostumbrada.
- ¿Querías engañar a tu padre? - ¿Diga?
- Sacramento, ¿qué? - En los archivos del registro civil.
- Entiendo. - ¿Lo ha anotado?
Sí, lo tengo. Gracias. Adiós.
Vamos, vamos, vamos... ¡Qué chico más fuerte!
Estás hecho un toro.
Era un telegrama telefónico del registro civil de Sacramento.
"No hay ninguna boda entre Marta L. y E. C. H. En los últimos 4 años."
- Qué rápido han contestado. - Parece importante, ¿lo es?
Es la rutina de una pequeña investigación.
- ¿Y para tu artículo? - Sí. Mira.
Otra copa para la señorita y lo mismo para mí.
- Es difícil de encontrar. - No, si conoce el camino.
No me denunció, ¿eh?
Le conté todo lo que sabía.
Fui a ver al juez y a la policía. No les he hablado de usted, todavía.
- Es la foto que tomaron allí. - Qué rostro tan apacible.
La sonrisa... nunca la olvidaré.
También le tomaron las huellas pero no estaban fichadas.
Sabrá que quitó las etiquetas de toda su ropa excepto la de un guante.
De una tienda de California. Descartado San Francisco.
La policía no tuvo la oportunidad de hablar con ella. Usted sí.
- ¿Hablaba a menudo de California? - No. Nunca.
¿Y de Nevada? ¿Reno? ¿Carson City? Quizá se quedara con unos familiares...
Déjelo ya. Ha sido una desgraciada.
Sabe que no estoy buscando nada malo.
Intento descubrir algo positivo. Ayúdeme.
¿No la he mantenido al margen?
Confié en usted. Debería verme cuando no debía.
- ¿Qué fue de su dinero? - ¿Dinero? ¿Qué dinero?
Tenía que comer, pagar el alquiler. Algo tendría.
Ni siquiera encontraron un bolso. No diga que no sabe nada de eso.
De acuerdo. Había un bolso.
¿Qué contenía? ¿Tarjetas? Dígame.
Ningún nombre. Carmín, colorete... Y los usé yo.
¿Cuánto dinero?
10 dólares. Quería que los mandara a una casera.
- Y se los quedó. - ¿Y por qué no?
Me arriesgué por ella y pagué el taxi.
¿Dónde vive esa casera? ¿Lo recuerda?
Sra. Madison. En la calle Brighton. Es lo único que recuerdo.
Sra. Madison... En la calle Brighton...
Póngale otra copa.
Vaya, Sr. Sheridan. Qué desayuno tan madrugador.
Cariño, tengo un poco de prisa. No te enfades.
¿Y tener tu digestión en mi conciencia?
Siéntate y tómate el zumo.
- ¿A dónde vas? - Tengo una entrevista a primera hora.
¿Otra investigación de rutina?
Tengo que escribir algo en mis artículos.
- ¿Podemos ir contigo? - ¿Qué? ¿Con Danny?
¿Por qué no? Tiene que salir de paseo y hace un tiempo estupendo.
Por favor...
- Danny, mira. Otro niño como tú. - ¿Qué tiempo tiene?
- Siete meses y una semana. - El nuestro ocho meses.
- ¿Cuánto pesa? - Doce kilos y medio.
Este trece kilos. ¿Cuánto pesó al nacer?
Pues... no lo sé.
- ¿No lo sabe? - ¿Y los dientes?
- ¿Qué dientes? - Debe saber cuántos tiene.
- Cuatro... - Seis.
Aquí ocho...
Es maravilloso. Nos tomaron por padres de verdad.
- Ya somos miembros del club. - Del club de mentirosos.
¡Ocho dientes! Ni en toda su vida tendrá ocho dientes.
- Empiezas a hablar como un padre. - No me gustó su actitud.
- ¿Qué vas a hacer? - Entrevistar a uno con dos estómagos.
Puede ser un buen artículo si me dice cosas como "a uno de mis estómagos
le sienta bien el vino y al otro fatal".
Es Martha, desde luego. Pero no me puedo creer que esté muerta.
Parece que está dormida.
Sra. Madison. Diez dólares de parte de Martha.
No. No puedo aceptarlos. Era tan buena y tan dulce.
Pero ella se los debía. Dígame, se llamaba Martha ¿qué?
Martha Pearson. Sra. Martha Pearson.
- ¿Le dio alguna dirección? - Sí. Siempre la pido.
En Fresno. Pero a decir verdad, creo que sacó su nombre
y dirección de ese modesto calendario.
Pearson. Debí suponerlo. ¿No le hizo sospechar?
No. Su rostro era honesto. No importaba su identidad.
Ahora recuerdo, espere.
Insistió en que me lo quedara como prenda.
Yo no lo quería aceptar pero ella insistió.
Tackery. Bannister, California.
- ¿Le parece un jersey caro? - Hoy todo es caro.
Pero no más caro que cualquier otro.
Igual que el guante y el anillo, son demasiado baratos.
Creo que debería llevármelo. ¿Puede envolvérmelo?
- Claro. ¿Bastará papel de periódico? - Estupendo.
Un chal español. Quiere que lo describa en mi artículo.
- ¿Qué tal los dos estómagos? - A los dos le sienta bien la leche.
- Déjalo. Ahí va bien. - Podría estropearse.
Pues sí que es un tipo raro. Dos estómagos y ropa de mujer.
Te lo dije, cariño. Lo del jersey sólo era una broma.
No era una broma. Y sé que no es otra mujer.
Es por Danny. El telegrama era por Danny.
- Y lo de hoy, también. - ¿Por qué estás tan segura?
Te portas de un modo raro, Brad. Y lo sabes.
De acuerdo.
De acuerdo. Te he mentido. Me avergüenzo de mí mismo.
Es muy importante para mí el conocer la verdad.
No te reprocho las mentiras. No te reprocho nada.
Quiero que actúes como un padre. Un padre normal.
Es por los dos e incluso por Danny.
Sólo pretendo averiguar lo que sabe la mayoría de la gente de cuando adopta.
- ¿Piensas en el hijo de los Kidcaid? - Por supuesto que no.
Si tú quieres de una manera a Danny y yo de otra
es que no forma parte de nosotros y nos desune.
No estamos desunidos. Nada podría desunirnos.
- Y menos un niño tan pequeño. - ¿Pequeño?
No es pequeño. Es tan grande como la vida misma.
Si tuviera que renunciar a él por ti o si tú lo aceptaras por mí,
¿qué sería?
Sé que crees que lo haces por mí pero...
Y es cierto. Debo asegurarme de que tienes el hijo que te mereces.
Y, en el fondo, tú también debes de saber.
Midge, su madre quiso morir. Déjame averiguar el porqué
y los tres seremos felices.
Averígualo, cariño. No tengo miedo si es con Danny.
- Sra. Morrow, pase. - Paseaba por aquí y quise verles.
- ¿Cómo va todo? - Perfecto.
De haber sabido que iba a venir no lo habría acostado.
- Ayer tuvo un pequeño accidente. - ¿Fue con una silla?
- ¿Cómo lo sabe? - Es la costumbre.
Podemos protegerlos de ciertos peligros, pero no de todos.
- Quería hablarle de ello. - Siéntese.
- ¿Cómo está su esposo? - Muy bien. Hoy está fuera.
- Ha ido a Bannister. - ¿A por material para su artículo?
- Eso es. - Espero que no tenga que ver con Danny.
¿Por qué dice eso?
En mi trabajo trato con mucha gente. Jueces, policías...
Me dijeron que intentaba descubrir la identidad de los padres de Danny.
- No deje que lo haga. - No puedo impedírselo.
Se ha convertido en una verdadera obsesión para él.
Y le importa tanto que más vale que lo averigüe.
¿Por qué está tan segura de que va a descubrir algo reconfortante?
¿Y si no fuera así?
Brad y yo nos queremos mucho. Encontraremos el modo de superarlo.
- Y lo haremos. Sé que podremos. - Claro.
Su esposo no está muy dispuesto a aceptar a un niño problemático.
Y lo entiendo. Pero pensé que su amor por Danny y su fe inquebrantable
- Le convencería, pero... - Pero ¿qué?
He descubierto qué falló con los Kincaid y pensé que tenía el deber de decírselo.
Los Kincaid se compadecieron del niño cuando lo adoptaron.
Y siguieron compadeciéndolo siempre.
Nunca olvidaron que provenía de baja estofa.
- Pero Danny no, al menos... - Escuche.
Nunca fue un hijo para los Kincaid, sino un experimento.
Siempre temían que su lado malo fuera a resurgir.
Eran o demasiado blandos o demasiado duros.
No se atrevían a confiarle dinero. No confiaban en él.
En un ambiente así, donde un niño es malo por su nacimiento...
- Es horrible. Horrible. - Sabe que lo es.
¿Lo entiende ahora?
Si su marido averiguara algo negativo acerca de Danny,
¿seguiría queriéndole tanto como usted?
- No lo sé. - Es sincera. Sabía que lo sería.
Ahora puedo decirle por qué he venido.
Han llegado los documentos preliminares de la adopción para que firme su marido.
Espero que lo entienda.
No voy a dárselos a menos que renuncie a su búsqueda.
O que esté segura de sus sentimientos.
- ¿No me estará diciendo que...? - ¿Nos podríamos llevar a Danny?
Queremos que Danny encuentre un hogar.
No una familia dividida.
Sí, los tuvimos el año pasado. Es lo único que puedo decirle.
- No. Lo siento. No me suena de nada. - Me lo temía.
Gracias. ¿Dónde puedo encontrar un laboratorio de la policía?
No lo sé. Stockton es la ciudad más cercana.
He encontrado mucho polvo. Sobre todo en las mangas.
Es un polvo bastante grueso.
Veamos.
No demasiado grueso.
Probaré este.
¿Esa chica iba a la escuela?
Es posible, aunque era algo mayor. ¿Qué ha encontrado?
Tiza.
A menos que trabajara en una cantera tendría que pasar el día ante una pizarra
para recoger tanta tiza en la ropa.
La madre de Danny se llama Martha Lawrence. Era maestra aquí.
Buena reputación, aunque se fue de repente sin explicación.
Me quedaré investigando. Te echo de menos. Te quiero. Brad.
¿Lo ves? Una maestra de escuela. Ya decía yo que eras muy listo.
¡No te dice nada! Se habrá olvidado.
¿Para qué querrá investigar más? ¿No te parece suficiente, Danny?
No éramos familiares pero vivía aquí y nos llamaba tío y tía.
- ¿Tenía algún otro familiar? - Ninguno próximo.
Éramos su única familia.
Incluso al trabajar de maestra venía los fines de semana.
Nunca fui capaz de entenderlo.
- ¿Sabe si tenía amigos? - No muchos.
Tenía demasiados deberes que corregir y no salía.
Era más bien una chica reservada.
El único hombre que mencionó fue alguien que conoció en la biblioteca.
- ¿Recuerda su nombre? - No. Ni lo conocimos.
Pero no creo que fuera de Bannister.
Quiero saber quién se marchó del hotel aquel día.
¿El que ella se fue? Hubo tres salidas.
Robert Prendis, Tom Baker y Edward Hewitt, sin dirección.
"E. C. H." Tendrá un segundo nombre. Es él. ¿Y cuánto estuvo?
Más de un mes. Quería comprar una granja pero no la encontró.
No es su hombre. No era mujeriego. Era tranquilo y tímido. Le gustaba leer.
Igual que Martha. ¿Se fue en tren?
- Sí. ¿A dónde va? - A ver al jefe de estación.
No le servirá de nada. No hizo reserva de plaza.
Sí, se marchó solo.
Hubo reservas individuales aquel día.
Los Ángeles, Sacramento, Ravin Jackson... Yo conocí a Martha Lawrence.
El único billete que le vendí fue para Ravin Jackson.
- ¿Ese día? - ¿Cómo voy a recordarlo?
- ¿Dónde está Ravin Jackson? - A unos 30 Kms.
¿Dirección Sacramento? ¿Puede llamar allí y preguntar
si vendieron un billete para Sacramento aquel día?
Llame usted. Ahí tiene un teléfono.
¿Sí? ¿Uno para Sacramento? ¿A un pasajero del tren local? Gracias.
Es lo que hicieron. Ella compró un billete para Sacramento para reunirse con él.
- No tiene ninguna prueba. - No me hace falta.
- Sacramento está camino de Truckhill. - Sí, y Reno.
Intenta decirme que se fugaron hasta Reno para divorciarse.
No hubo divorcio. Fue una boda. Allí también casan deprisa.
Menos mal que te encuentro. Temía que hubieras salido.
Gracias por el viaje. Has hecho tu buena acción del año.
Lo hice por el periódico, no por tu cara bonita.
- ¿Has hecho muchas fotos? - Ninguna salvo la que te mandé.
Hola, ¿Lucille? ¿Quieres llamar a mi esposa?
- Bien, ¿has sacado algo? - La enseñé por ahí sin suerte.
¿De dónde la has sacado?
De un fotógrafo que pululaba delante del juzgado.
Se me ocurrió enseñarle la foto de Martha y la reconoció.
Tuvieron un lío con las fotos.
Cuando fue a llevarlas al hotel, ellos ya se habían largado.
Y como ya estaban pagadas, las guardó. Y allí estaban.
- ¿Diga? Hola, cariño. ¿Cómo estás? - No me has llamado.
¿Cómo querías que te llamara? ¿Sabes a qué hora llegó el avión?
A la misma que el biberón de Danny. No iba a dejarle sin comer.
- ¿Vendrás pronto a casa? - Aún tengo que repasar el artículo.
Una media hora. Todo son buenas noticias. No le acuestes. Quiero verlo.
- Hasta ahora. - Adiós.
Sigues sin tener ninguna pista de ese tipo, ¿verdad?
Sabemos que ella era una chica respetable. ¿Por qué no iba a serlo él?
Podríamos publicarla mañana como interés humano.
- Alguien tiene que conocerlo. - No. Él no me preocupa.
Aunque, ¿quién sabe?
Sácala. Pero no menciones a Danny. Pon sólo "¿Quién es este hombre?"
Bueno, tengo que rematar mi artículo.
- Vas a llegar muy tarde. - Siempre he sido puntual.
Puedo llegar tarde un día.
- ¿Qué tal está? - Perfecto. Como todo lo que haces.
Es usted una madre perfecta, Sra. Sheridan.
Creo que no le gusta que te marches.
Por la tarde, cuando le doy el biberón, se queda mirando la puerta
como si fueras a entrar en cualquier momento.
En este tiempo de jugar a detectives tenía miedo de encontrar algo malo.
No sé lo que hubiera hecho.
¿QUIÉN ES ESTE HOMBRE?
¿Quién es este hombre? Supuestamente se llama Edward Hewitt,
pero ¿de dónde viene? ¿Qué hace? ¿Dónde vive?
No has desistido de tu investigación, ¿verdad?
No tiene importancia. No dice nada de Danny.
Pero dice mucho de ti.
Todavía te preocupas por el padre.
No es cierto, Midge. Te lo aseguro.
¿En esa carta certificada están los documentos de la adopción?
- Eran los documentos de la adopción. - Y todavía lo son.
Te prometo que iré a recogerlos y los firmaré en seguida.
¿Crees que lo haría si me preocupara por el padre de Danny?
Oh, cariño...
Tienes que creerme.
SOLICITUD DE ADOPCIÓN
- Buenos días. - No puedo decir lo mismo.
No vuelvas a publicar esa foto. Mi mujer se está volviendo loca.
Demasiado tarde. Alguien lo ha reconocido.
Sí, es cierto. Sabe dónde está.
- Puede que sea un error, Brad. - Seguro. Seguro que sí.
En dos horas puedes averiguarlo.
- Buenos días, Sra. Sheridan. - Pase.
- ¿Sabe dónde está su marido? - En el periódico.
No está. Vengo de allí.
No me ha gustado la foto de hoy.
- ¿Cómo la asoció con Danny? - La conocí a ella.
También me llamaron acerca de la foto.
Debe entender que mi esposo lleva el periodismo en la sangre...
Esta foto me obligó a hacer unas cuantas gestiones.
Hablé con el jefe de su marido y...
Esta mañana ha ido a San Francisco para identificar al padre de Danny.
Está en San Quintín.
Esto no cambiará... No puede.
Para su marido, sí, si no hubiera ido.
¿Qué sentirá su marido al saber que el padre de Danny es un preso?
Un preso... No todos son malas personas. Cuando Brad...
vea en sus ojos todo el sufrimiento... Incluso puede que no sea él.
Lo que cuenta es que su marido ha ido a verlo.
Si considera a Danny como suyo, si pudiera hacerlo, no le importaría.
Tras lo que pasó con el hijo de los Kincaid,
comprenderá que tengo que llevarme a Danny.
No puede. Es mío.
- Tengo que hacerlo. - ¿Y los documentos firmados?
Aunque los firme, el tribunal tiene que aprobarlo.
Midge, no se oponga. Sé cuál será el veredicto.
No se trata de eso. ¿No lo entiende?
Si los ha firmado, y sé que lo ha hecho,
significa que quiere a Danny a pesar de todo.
Sra. Morrow, por favor.
¿No le serviría como prueba?
Llamaré a Frost. Él lo sabrá.
No están firmados, Sra. Sheridan. Los tengo en mi mano.
- ¿Y bien? - Tenía usted razón.
Debí suponer que usted tenía razón.
No se merece a Danny.
No sea demasiado dura con él.
En otras circunstancias estoy segura de que sería un excelente padre.
Y lo será. Trataré de conseguirles otro niño.
¿Otro niño? Oh, no. Dios mío, no.
Lo comprendo. No le pido que se olvide de Danny. No soy tan estúpida.
Pero intente pensar en otro niño, ¿quiere?
Lo traerán enseguida.
¿Puedo fumar?
- ¿Lo conoce bien? - Demasiado.
- ¿Es tan malo? - Es un asesino.
Malditos periódicos. Podrían pagar algo.
No es una entrevista normal. He venido a hablarle de su hijo.
¿Yo? ¿Un hijo? ¿Me toma el pelo?
¿Se escondió en Bannister bajo el nombre de Edward C. Hewitt?
Puede que sí y puede que no. ¿Qué tiene que ver con un hijo?
¿Se casó con una mujer llamada Martha Lawrence en Reno?
¿Qué quiere?
- Ha muerto. - ¿Qué más sabe?
Murió dando a luz a su hijo.
No se preocupe. En algún sitio leí que la muerte era el premio del pecado.
¿Es él? Yo soy más guapo.
Oirá hablar de usted. Querrá saber de usted.
Saber ¿qué?
Mató a un guarda en una evasión justo antes de conocer a Martha.
Y también a un policía cuando le detuvieron.
¿Cómo quiere que se lo expliquen a su hijo?
¿Explicar? Eran ellos o yo. ¿Cómo lo ve?
¿Así de sencillo?
En Bannister todos le apreciaban.
Me estaba escondiendo, no iba a llamar la atención.
No pudo ser todo una farsa.
Algo habría en usted que atrajo la atención de una chica como Martha.
¿Atracción? Claro. Me chiflan los libros. Me ayudan a matar el tiempo.
Eh, tú. Cigarrillos.
Cómo te cuidan los últimos días en el hotel de la cámara de gas.
Me encariñé mucho con Martha. Confié en ella como en nadie.
¿Y para qué? Cuando supo que era un preso fugado se largó.
No tenía ni idea del bebé.
- ¿Hubiese sido diferente para usted? - Claro.
No hubiera intentado encontrarla. No entran los niños en mis planes.
Gracias. He terminado.
¿Dónde encaja usted en todo esto?
Mi mujer y yo... adoptamos a Danny.
¿Sí? Nunca se hará policía. Se lo garantizo.
Vámonos, guarda. ¿Dijo que se llamaba?
- Danny. - ¿Por qué no le puso mi nombre?
- Quisiera ver al médico. - Sígame.
Le entiendo. Podría explicárselo hablando de genética, herencia
y entorno. Pero creo que puedo hacer algo mejor.
No es la primera vez que me lo consultan.
Quisiera presentarle a alguien.
Hola, bonito. ¿Por qué estará todo a oscuras?
Midge... ¿Estás en casa?
Cariño, ¿qué pasa?
Te empeñaste en encontrar al padre. Y yo he muerto... creo.
¿Sabes de dónde vengo? Tal vez sea más fácil.
Puede. Cuéntame.
Verás, no fue mal. Un tipo cualquiera.
Es demasiado tarde... para mentir.
Edward C. Hewitt, un asesino condenado a muerte.
Es cierto. Es un monstruo.
Una bestia. Un bruto salido de la edad de piedra.
Y los monstruos engendran monstruos.
- ¿Cómo te has enterado? - No importa.
Si vas a ver a Danny... no está.
Se lo llevaron. Y lo agradezco.
Lo agradezco por el bien de Danny.
Nos darán un bonito certificado oficial a cambio.
¿Que se lo han llevado? No pueden hacer eso.
¿Sólo porque sabemos la verdad no podemos adoptarlo?
¿Para protegerte a ti de Danny? No.
La Sra. Morrow protege a Danny contra ti.
Tienes que tenerlo. Lo recuperaremos. Apelaremos a todos los tribunales.
No quiero recuperarlo. No podría.
Sé lo que sientes de verdad.
Aguantarías cualquier cosa para hacerme feliz.
No quiero que lo hagas. No a costa de Danny.
- Ahora verás. Voy a buscarlo. - Brad, ¡no puedes hacerlo!
¡No podrán impedírmelo!
- No lo haga. Sería un secuestro. - No diga tonterías. Es mi hijo.
- Llamaré a la policía. - No lo haga. Todo se arreglará.
- Sra. Barker. - Sr. Duncan.
Soy el oficial de menores. El niño depende del tribunal.
- ¿Quién les avisó? - La Sra. Morrow. Debe dejarlo aquí.
No quisiera causarle problemas.
¿Por qué no me lo puedo llevar? El tribunal me lo devolverá mañana.
Lo siento. Tiene que aceptar que nunca volverán a tener a Danny.
Se lo han prometido a otra pareja.
Esta es la orden del juez.
Su esposa lo aceptó mejor. Acéptelo también. Cuanto antes, mejor.
Me dijeron que la encontraría aquí. Tiene que escucharme.
Sé que está prometido, pero no lo ha entregado todavía.
¿El Sr. Duncan no le enseñó la orden del juez?
- Usted puede cambiarla. - Si quisiera.
Esa otra pareja sabe que le entregaremos a Danny.
Y como Midge, se dan cuenta de que un bebé es algo nuevo y único en el mundo.
El único ser vivo que no tiene pasado, sólo futuro.
Sr. Sheridan, sé que no le ha enviado su esposa.
¿No podría mostrarse tan valiente como ella?
Esa valentía, por el bien de Danny, es un error.
Ustedes creen que estaría vigilando, esperando la aparición del veneno.
Que nunca podría quererle, que no podría confiar en él.
Pero se equivocan. Se lo juro. Se equivocan.
Ahora sé que el veneno no existe.
Cuando vi a Edward Hewitt sólo vi una peste humana.
Un ser tan depravado imposible de que fuera el padre de Danny.
Fui incapaz de encontrar en él un poco de bondad, humanidad, nada...
Si intenta decirme que Hewitt no es el verdadero padre
es algo que dejó de importarnos antes de confiarle a Danny.
Por favor, Sra. Morrow. Hewitt es el padre natural de Danny.
Pero no me refería a eso. Hablé con el médico de la cárcel.
Y me dijo que Hewitt no pudo transmitir a Danny ningún carácter
que no tuviera al nacer. Y Hewitt no era una bestia al nacer. Nadie lo es.
Lo que intento decirle es que había dos Hewitt.
El que conocí y el que hubiera podido llegar a ser cualquier otra cosa.
Médico, abogado, lo que fuera. Si no hubiera nacido en un tugurio.
Tuvo que luchar contra el mundo sin tener la edad de saber cómo hacerlo.
Conozco a otro Hewitt.
Vi a su hermano esta mañana. Me lo presentó el médico de la cárcel.
Eran cinco niños en la familia. Y sólo uno se extravió.
¿Por qué? Porque era el único que quiso salir de ese ambiente.
Y no había nadie para indicarle el camino, salvo atracadores y gangsters.
Entones murió. Por un desliz. Y luego condena tras condena.
Sra. Morrow, el padre de Danny no es el asesino condenado a muerte.
Su verdadero padre murió hace años.
Como podría morir Danny sin el apoyo y la comprensión que podríamos darle.
No puede ser...
Mira el niño.
- ¿Cuántos dientes? - Seis.
Ocho...
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