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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera
el beso amado.
Y no te da amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.
Te lo repito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás.
Ya no hay razón.
O debí haber preparado algo especial para pedírtelo. Pero, ¿sabes? Yo no
más.
Te amo.
Mira, Javier, yo también siento corazón por ti.
Me gusta.
Cuando estoy contigo me siento bien. Me olvido de todo.
Tú me ves y me ves diferente.
Me haces sentirme fuerte.
Bueno, y te lo dije en mi casa.
Cuando estoy cerca de ti, cuando veo en tu mirada la fuerza...
Eso me hace admirarte más.
¿Admirarme? Claro.
Después de todo lo que pasaste.
Ese tipo tratando de destruir tu voluntad. Y mírate.
Mírate ahora.
Luchando, saliendo adelante, ayudando gente.
Creciendo.
Mira, yo creo que... Tienes razón. No creo que sea el mejor momento.
Y es por muchas razones.
Una ya la sabes, Fernando.
Sí. Efectivamente, todavía no lo puedo sacar de mi corazón.
Pero las otras también son muy importantes. Yo apenas estoy empezando a
sola, a vivir mi independencia.
Y también siento que hasta que no cierre lo de mi papá, hasta que yo no sepa la
verdad, no puedo continuar.
Tengo como mucho camino por recorrer todavía.
Bueno, déjame acompañarte en ese camino para recorrer.
Sé que el sentimiento que tienes por Fernando es muy fuerte. Que eres el
hombre que te encontraste en el camino.
Pero también puedes darte la oportunidad de que revises claramente dentro de tu
corazón y veas qué es lo que realmente sientes por mí.
¿De qué estás hablando, Vanessa?
¿Cómo se te ocurre que yo podría ser el amante de Soledad Bustillos?
Ella era la mejor amiga de mi mujer.
Bueno, Soledad y tú se conocían.
Eran muy cercanos. Por lo que he escuchado, Soledad sufría al lado de
tú estabas ahí como amigo hasta que un día...
Ella confundió las cosas y te sedujo.
Estás diciendo locuras.
Piénsalo, Jorge.
Hay una carta sin firmar que demuestra que Soledad sería un amante.
Victoria dice que ella fue a defender a Soledad porque Nicolás enteró que
Alejandra no era su hija.
Y el padre de Alejandra podría aparecer en cualquier momento, ¿no?
Bueno, pues hasta ahora nadie ha reclamado la paternidad de Alejandra, a
de que la noticia ha circulado por todo el país.
O sea que este hombre puede ser fácilmente tú.
¿Y esa carta?
¿Dónde está, eh?
Fernando y yo la tenemos en el buffet con el expediente de Victoria.
O sea que yo podría copiar el contenido de esa carta con mi puño y letra en un
papel de hace 25 años.
Darle el tratamiento adecuado y ni el perito más experto podría pensar que la
carta es falsa, ¿no?
Pero tendrías que falsificar una prueba de ADN porque estoy segura de que
Alejandra y Fernando te la van a pedir cuando... Cuando descubran que son
hermanos. Martín.
A ver, Tatiana.
Tatiana, ¿dónde vas?
A ver, tú no puedes dejarme. No puedes dejarme, ¿ok?
Mira, yo te haré.
Sé que he cometido muchos errores, pero muy pronto nos vamos a ir a vivir
juntos. Así como lo querías. Es lo que querías. Eso no va a pasar nunca,
Marcelo. Tú no vas a dejar de ser el hijo de papi que eres hasta hoy. Bueno,
ver, ya estoy por empezar mis propios negocios. Y te voy a dar todo lo que te
prometí. Te lo juro.
¿Ah, sí?
Sí.
¿A cambio de qué?
¿De que yo me haga de la vista gorda y tú te puedas agarrar a todas las gatas
que puedas? Bueno, sí, fui un estúpido, la regué, pero también es tu culpa. ¿Mi
culpa? ¿A mí no me echas la culpa? No, sí te la he hecho, sí te la he hecho.
¿Hace cuánto no me dejas tocarte, Tatiana?
¡Dime!
¿Sabes por qué?
Porque estoy decepcionada de ti como hombre.
Porque tú me prometiste un matrimonio feliz y no has cumplido. Porque ni
siquiera tuviste los pantalones de presentarme como tu esposa. Una vez ya
presenté como mi esposa, ¿qué más quieres?
¿Qué quieres que haga?
¿La verdad?
Ya no quiero que hagas nada, Marcelo. Me tienes harta.
Ya no quiero estar contigo.
¿Por qué no quieres estar conmigo?
Quítate de mi camino.
De verdad va a ser que me corran.
¿Tú qué crees, linda?
Cuando se entere mi suegra, Victoria, te va a poner de patitas en la calle.
¿Ah, sí? ¿Le vas a decir todo?
Lo que estaba haciendo con su propio marido.
No creo que Alejandra renuncie a su herencia aún creyendo que yo soy su
verdadero padre.
Félix no la va a dejar.
Eso depende de tu capacidad para convencerla de que estás dispuesto a ser
padre para ella.
Lo más seguro es que me odie y quiera vengarse.
A lo mejor al principio.
Pero sé que eso va a cambiar.
Mira, Jorge.
Yo nunca conocí a mi papá.
Y créeme que por más que lo odie, no hay día en que sueñe con volverlo a ver.
Todas las noches sueño con él.
Y me encantaría verlo y perdonarlo.
Por todo.
Eres una mujer brillante y hermosa, Vanessa.
No sé cómo Fernando pudo dejarte ir.
Hay muchos tipos de amor.
Pero creo que conmigo podrías vivir un amor diferente.
Un amor maravilloso.
Y lo sé.
Y justamente por eso me quiero esperar.
Para yo estar bien y haber sanado mi corazón y tener contigo una relación y
amor maravilloso.
¿Me entiendes?
Claro.
Si lo que necesitas es tiempo, cuenta con él.
¿Entonces me dejarías que fuera yo el que te ayude a sacar a Fernando de tu
corazón?
Javier.
Ya me dijo Gina que no has parado. de hacer arreglos en la casa. Tampoco se
trataba de que te quedaras aquí para hacer eso, ¿eh? Ay, bueno, no pasa nada,
¿eh? Lo hago con mucho gusto. No hay ningún problema.
Esto es todo sucio.
¿Ah, sí?
Bueno, pues... ¡No, no, no! ¡Me vas a suciar todo! ¡Qué malo! Bueno, ya, ya
somos dos, entonces.
Ven.
¿Cómo dormiste?
Pues no dormí.
¿Por qué?
No pude dormir por estar pensando en ti.
Ay, ya, en serio.
Te lo digo en serio.
Tanto que hasta me pude amasar la masa de los tamales.
¿De verdad?
Sí. Ah, entonces tengo que probarlo.
Sí.
Oye, estoy muy contento aquí.
Pero la verdad es que... Tengo que irme.
Sí, ya tengo todos los papeles para constituir la asociación civil.
Hoy mismo se los hago llegar.
Muchas gracias, licenciado. Buen día.
¿A qué hora te fuiste en la mañana de la casa? ¿No te vi?
Es que me urgía terminar de integrar el proyecto de la casa de medio camino.
Mira, entre más rápido se constituya como fundación, más pronto va a poder
recibir recursos libres de impuestos. Así que mira, te encargo estas dos
carpetas, por favor. Ajá.
Gracias. Oye, me sorprende mucho que le pongas tanto empeño a esto cuando no te
deja un solo peso.
No espero que lo entiendas, Vanessa.
Tú y yo somos muy diferentes en este aspecto.
Entre recibir una fortuna y ayudar a alguien...
Tú sabes perfectamente cuál sería mi elección.
Ayudar a Alejandra.
Sí, también lo estoy haciendo para ayudar a Alejandra. Sé que es un
importante para ella.
Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?
Sí. ¿Qué sientes de saber que ella está todo el tiempo con Javier?
Ayer lo que vi en sus ojos... ¿Ayer?
¿Cómo que ayer?
Ayer fui a la casa de medio camino a entregarle los documentos para el amparo
y... Logré hablar con ella un rato y me di cuenta que todavía hay química entre
nosotros.
Bueno, ¿por qué?
Entonces mejor ve y entrega todo esto.
¿Es por lo que te dije de Fernando?
Sí.
Bueno, sí y no.
¿Cómo? Mira, pues creo que... que yo tendría que luchar por tu amor desde
trinchera. ¿Cómo desde otra trinchera? No entiendo. Creo que en la guerra, como
en el amor, pues hay que usar la estrategia adecuada para que
nadie salga lastimado.
Tú no me lastimas.
Y bueno, y eso es lo último que quiero.
Pero también considero que si yo estoy aquí...
Lo único que voy a provocar es más confusión.
Y no quiero. Creo que la confusión es algo muy doloroso.
Es que a mí me gusta que estés aquí.
Me gusta que estés cerca de mí.
Y lo voy a seguir estando.
Es más, puedes llamarme de tu celular nuevo.
No me gusta sentir que te puedo perder, Javier.
Alejandra, yo voy a luchar.
No me voy a dar por vencido. Yo voy a luchar por tu amor.
Que Marcelo me es infiel.
Solo que esta vez lo encontré.
Ahí, con él.
¿Quién es esa mujer?
¿Tú cómo descubriste que mi hijo te estaba engañando?
Victoria, creo que lo mejor es mantenernos al margen.
Bueno, pero es que lo que Marcelo le está haciendo me parece terrible.
Ya no tiene caso, Victoria.
Ya no tiene caso.
La primera vez lo perdoné porque me dijo que no me lo volvería a hacer nunca.
Pero como ya vi que eso no va a pasar, yo no puedo seguir casada con un hombre
así.
¿Tú estás segura de que te quieres divorciar?
No puedo pasarme la vida perdonándole las cosas que me hace.
Pero no se preocupe, me voy a ir pronto a esta casa.
¿A dónde?
Pues sabemos que tus papás no te hablan y... Yo creo que tengo... No la agobies
más.
Eso es lo de menos.
Me voy a ir a casa de unas amigas.
Pero antes quería agradecerte, Victoria, por cómo te has portado conmigo.
Has sido para mí como mi madre.
Cuenta con nosotros para lo que necesites.
Gracias.
Este colchón es lo primero que compramos juntos para nuestra casita.
¿Y lo vamos a comprar a nuestros hijos?
Obvio.
A ver cómo vamos a entrenar el colchón.
¿Cómo?
Así, mira.
¡Está super suave!
¿Viste?
¡Qué tenso es!
¡Y no se rompe! ¡No, no se rompe!
Cuando sepas que Alejandra es tu hermana, vas a estar conmigo siempre. Yo
Yo lo sé.
Hola, Vane.
¿Qué haces?
Estoy guardando un documento de un cliente.
Vane, te quería pedir perdón por ser tan insensible hace rato.
No te preocupes.
No tengo problema.
Yo siempre he sido muy honesto contigo.
¿Verdad?
Yo una vez te pedí que no habláramos de Alejandra y... Quiero recalcar eso. Que
tú y yo no hablemos de Alejandra. ¿Te parece?
Es que... Yo soy la que está mal. Tú estás bien. Tú estás en todo tu derecho
decir lo que tú quieras.
Bueno, pues gracias por entender.
Voy por un café.
¿Quieres algo?
Bueno, un café.
¿Café? Sí.
Puerta.
Bienvenido. Bienvenido.
Nueva casa.
Es tu primera vez.
Y no voy a durar mucho aquí.
¿Y tú me vas a sacar?
Es tu primera vez, sí o no.
¿Quién habrá sido el chivo que bajó?
Tienes que aprender a dejar de hacer eso.
¿Qué cosa?
Aquí hay tres reglas.
Y la primera es que nadie note que estás nervioso y que tienes miedo.
La segunda es que tienes que estar alerta, dormido o despierto.
Y la tercera es que tienes que traer un modelo.
¿Un libro?
¿El reglamento o qué?
Se lo vas a poner en el estómago.
Es la parte más vulnerable que te van a picar.
¿Dónde?
¿Dónde consigo uno de esos?
¿Ya te dijeron dónde está la biblioteca?
Ajá.
Dije que me llamó Rodrigo.
Pero mi verdadero nombre es Matías.
Mi tío es el dueño del cartel más cañón de este país.
Si me ayuda y me cuida, yo te puedo ayudar a salir de aquí. ¿Tu tío está
No.
Para que lo agarren tan muy cañón, no hay quien pueda con él.
Pues entonces deja de hablar de él.
Pareces un idiota acobijándote en su sombra.
Mira, también no me hablas así, imbécil.
Se me olvidó una cuarta regla.
Aquí primero investiga con quién te metes y lo vas a acabar muerto.
Tatiana, déjame llevarte a la casa de tus amigas. Me encantaría conocerlas.
me quedo más tranquila, por favor.
No, no es necesario, Victoria. Ya preguntaste. Muchas gracias. ¿Estás
Yo te voy a dejar a tranquila.
No te vas a ir a ningún lado. Vamos a hablar.
¿Yo no te he demostrado lo mucho que te quiero?
Suéltame, Marcelo. Marcelo, contrólate.
Marcelo, no... ¡Cállate, mamá!
¿Quieres discutir enfrente de mis papás?
Perfecto.
Marcelo, si yo me estoy yendo es por algo que tú me hiciste.
Todo esto es por otro hombre, ¿verdad?
¿No? Todo esto es un pretexto.
¡Contéltame!
Tranquilízate, hijo.
No sé por qué Marcela está diciendo eso. Por favor, tranquilízalo, Victoria.
¿No me daba cuenta cuando llegaba tapetando a otro hombre? ¿Sabes por qué
eso me voy? Porque eres un enfermo celoso.
Ven acá. ¡Ven acá!
¡Contrólate! ¡Te van a morir! Voy a encontrar a sus vecinos y los voy a
los dos.
Los voy a matar.
Déjame en paz.
No te dejes.
Ya déjale.
Déjala salir.
Siéntate.
Marcelo.
Déjame estar bien. Estoy sola.
Necesito pensar.
¿De qué lado estás, eh?
¿Mío o el de esa zorra? No te prestes a mí, por favor.
No puedo creer que te hayas creído todas esas mentiras.
No tienes idea de la clase mujer que eres.
Bueno, lo único que sé y de lo que estoy segura es de lo que estoy viendo.
Tú estás obsesionado de una manera enfermiza con esa muchacha, hijo.
¿Por qué le acusas de tener un amante?
¿Qué está pasando en realidad, Marcelo? Mamá, no puedo hablar contigo de esas
cosas. Eres mi madre.
Bueno, habla con tu papá, entonces. ¿Y para qué quieres que hable con él? ¿Para
que me recrimine? ¿Que me haya casado con ella? Él no confía en mí.
¿Marcelo la quieres?
¿Estás enamorado de ella de verdad?
¿Tienes idea de todo lo que he hecho por ella?
¿Y entonces por qué le fuiste infiel, hijo? Pues no sé, por...
Por vengarme, por celos.
Ay, tranquilízate, por favor.
Y ya que lo hayas pensado bien, la buscas para hablar con ella, por favor.
que no puedo.
No puedo, la duda me está matando, mamá. Tengo que ir a averiguar qué es lo que
está pasando.
¿Quieres ayudarme?
Claro.
Entonces préstame dinero para contratar a un detective.
¿Un detective?
Quiero saber quién es el amante de Tatiana.
Si me estuvieras arrancando un brazo.
Pues mira, si por mí fuera, te lo arrancaba y me lo llevaba conmigo.
Espéreme, espéreme, Javier.
Que no se puede ir sin terminar lo que empezó.
Pero si ya terminé de arreglar la fuga del lavabo, ya rezaré la gotera del baño
y también... Lo más importante.
¿Qué le pasó a la bomba a fina hora?
No, aquí hay que cambiar los empaques y la boquilla.
Ay, ay, ay. No nos asuste, ¿eh? Que no tenemos dinero.
Ah, pero por eso no se preocupe, Fina.
Yo lo arreglo.
Pues se lo agradezco, ¿eh?
Con permiso. Sí.
Bueno, qué melontero.
¿Sí? ¿Y en dónde?
Pues yo conozco ahí un lugar donde venden refacciones bastante baratas.
Bueno, pues te acompaño.
No, no te vas a acompañar. Tienes que estudiar para tu examen.
¡Chaparrita!
¡Chaparrita!
¡Marivy!
¡Marivy, despierta! ¿Qué? Me tengo que ir a chambear y no hay ninguna t -shirt
que no apeste.
Lávate tu ropa.
Marivy, ya no eres la niñita consentida que se pueda quedar dormida toda la
mañana así. Tienes que cooperar. ¿Y qué quieres que haga, eh?
¿Que te saque una t -shirt de la maleta vacía?
Si yo voy a trabajar, tú deberías ayudar con los caseros de la casa. ¿Qué casa?
Bueno, del cuarto.
¿Por qué no vas al súper y compras algo de comer? Y jabón para lavar la ropa.
A ver, yo no me vine contigo para lavarte los calzones sucios.
Pues los calzones sucios. Y tus brasieres con olor a sobaco y los
anoche. Y las cucarachas que están ahí vienen con el paquete, ¿sí?
Ni una cucaracha.
Yo no uso lavar ropa.
Bueno, tal vez te dejo que vayas a la lavandería. Nada más que deje de llover
ya vas a dejarla, ¿sí? ¿Y con qué dinero?
Sé que nos prestó Rebeca.
Ya nos lo gastamos.
Todo. En el colchón.
¿En qué te basas para acusar a Tatiana?
¿Por qué crees que tiene un amante?
No lo sé.
Solo lo sé.
Pero eso no basta, hijo.
A veces alejamos a la pareja con nuestras actitudes y no nos damos
¿Por qué no te das un tiempo y luego decides qué hacer, hijo?
Date ese tiempo, por favor. Te lo mereces.
No sé, mamá. Solo... A veces nada me sale bien.
Quizás hasta mi papá tiene razón en no confiar en mí.
Ay, hijo.
Eso no es verdad.
Tú eres muy valioso, ¿no?
Muy valioso.
Y si tu papá no confiara en ti, ¿por qué habría puesto la fábrica en tus manos?
A ver, ¿por qué?
Ay, mamá, por favor.
Eso lo me utiliza de títere, ¿no te das cuenta?
Ay, bueno, ¿por qué dices eso de tu papá? Ya van dos veces que me lo dices.
Mira, mamá.
Tú sigue con tu sueño de una realidad perfecta.
Pero así no son las cosas.
Poco les va a durar su amparo.
Nada más deja que se enfríe la cosa y las vamos a sacar.
¿Y para qué esperar más?
Vamos bien aquí.
No, espérate, pero ni te he dado dinero.
Pero no hace falta, no te preocupes. No, no, ¿cómo no hace falta? En esta casa
todas estamos acostumbradas a dar y que todos lo pagamos con nuestro dinero, así
que te vamos a dar dinero para eso.
Bueno, dame dinero, dame dos pesos.
No, no, ya sabía, si te doy dinero me vas a decir que fue menos y me vas a
regresar menos. No, no, no, yo te acompaño.
No hace falta, de verdad. Creo que es peligroso que me vean contigo. O sea,
mira, mejor quédate aquí y yo voy, no me tardo. Pero a ver, estos tipos creen
que tú estás muerto.
No creo que estén por aquí, pues ya no te van a ver.
Hola, Olga. ¿Qué te va?
Tráiganse las hojas para los tamales, ¿no?
Ok. ¿Y fruta?
Barata, pero de la buena. Ya aprovechando, ¿verdad, Fina?
Aprovechando que vamos a salir, bueno, está bien. Por favor, gracias.
Ya ves, tengo que ir a fuerza, ni modo.
Bueno, ¿no será mucho encaje?
Vamos, órale.
De hecho, en este lugar venden muchas más cosas.
Arriba las manos.
¿A poco de veras creíste que me habían detenido, porco?
Yo no te traicioné. Te lo juro por mis hijos, que es lo más sagrado que tengo.
No uses a la familia, que la familia de verdad es sagrada.
¿Cómo te atreves a usar a tus hijos para jurar en falso?
Puerco maldito, maldito puerco.
¿Y por qué habría yo de delatarte, eh? Si tú caes, yo puedo caer también.
Te voy a decir por qué.
Porque tú te crees muy Camilo.
Pero para Camilo y Homero, solo dos chivas pueden chivatearme.
Y uno ya se murió.
Así que tú las traes.
Hagamos cuentas, pues. Un chivo ya se murió.
Y el otro eres tú.
¿Dónde quedó la bolita?
Camilo, yo no sería capaz. ¿Cómo se te ocurre?
Mira, puerco.
Yo no sé qué juego estás jugando.
Pero sea el juego que juegues.
Que no se te olvide que las reglas las pongo yo.
Tú sabes cómo son los negocios, ¿no? A veces salen bien y a veces salen mal.
Pero no te voy a fallar.
No, no me vas a fallar, puerco maldito.
No le voy a jalar a esto nada más porque quiero mis armas.
¿Y sabes qué también quiero?
Cinco milloncitos de dólares.
Las armas te las puedo conseguir, pero lo otro me es imposible.
Eres dueño de un banco, ¿qué no?
Y yo necesito fluidez, refinanciamiento.
No es tan sencillo.
Yo no puedo disponer de esa suma de dinero sin consultarlo antes con el
Pues estupendo.
Consúltelo, pues.
Y no sea chillón y pídeselo a su mujercita, que parece millonaria.
Te miro pronto, puerco.
¿Pero cómo les vamos a meter una madrina en pleno día?
¿Qué tiene que ver la hora?
Además, mientras más rápido mejor para ti.
Ya te quitas de medio toda esa bola de chismosas, hombre.
¿Y los vecinos qué tal si se dan cuenta?
¿Qué tal si le llaman a la policía? Por eso ni te preocupes, hombre. Yo tengo un
vale que les hace el pago.
Pues sí, pero ellas tienen a un licenciadito que se llama Fernando
se ve que tiene lana y que tiene palanca.
Como que ya te estás acordando, ¿no?
Yo voy a hacer el trabajo, no es que me pagas obligaciones. No, espérate, no es
que le saques.
Lo que pasa es que el licenciadito ese me puede fregar.
Mejor te invito a unas chelas, vamos.
Qué collón te estás viendo.
Ahora le vamos.
Mi amor, qué carita.
Parece que viste un fantasma. ¿Qué te pasó? ¿Qué haces aquí?
¿Qué tal si el loco de mi hijo te siguió?
Pues le decimos que vine a hablar contigo sobre nuestro divorcio. Ay, por
Tatiana. No creo que sea prudente que estés aquí.
Tengo muchos problemas encima y esto se me está complicando.
¿O te dio miedo el berrinche de tu hijo Marcelo?
Te conmovió.
¿Qué tal si descubre quién es tu amante y cumple sus amenazas, eh?
Yo no creo que Marcelo se atreva a matar a mi papá.
Eres una cínica.
Tú no eres mejor que yo, ¿eh?
Yo soy la esposa de tu hijo y tú no te supiste contener.
Por favor, Tatiana, si tú nunca quisiste a Marcelo, lo único que quieres es su
dinero. Eso no es cierto.
Además, tú me regalaste un departamento que yo no te pedí, entonces no puedes
decir eso.
Nunca imaginé que Marcelo fuera a reaccionar así.
Oye, ya no hay que pelear, ¿sí?
Ahorita que podemos estar juntos y estar bien.
No quiero que vuelvas a regresar aquí.
Yo te voy a ir a ver el departamento cuando pueda.
Está bien, mi amor, lo que tú digas.
Aunque este departamento es muy bonito, es muy frío. Yo creo que tenemos que
decorarlo.
Laura, llama a Iris, por favor.
¿Quién es Iris?
Es mi representante de relaciones públicas.
Ella se va a encargar de controlar tus gastos.
Bueno.
Es que esta pieza es de una bomba de los ochentas.
¿Y servirá?
Habrá que adaptarla.
Pero sí, yo creo que sí va a servir.
Es más, tú ni habías nacido cuando inventaron esto.
¿Todo bien?
Sí. Qué bueno.
Oye, ¿a dónde vamos a ir ahora?
Ah, pues vamos por la fruta que nos encargó la encajosa de Fino.
Oye, ¿y si mejor nos perdemos por ahí?
No, yo tengo que regresar a estudiar.
Sí, es verdad.
¿Y ya sabes qué vas a querer?
Digo, estudiar, así que... Sí, medicina. Quiero ser doctora como Ángel.
Ah, qué bien.
¿Sabes que en un par de ocasiones me tocó ir con una brigada del ejército a
vacunar niños en la sierra?
Es muy bonito.
¿Con su trabajo puedes ayudar a tanta gente? Es lo que más me gusta, ayudar.
Señor, ¿a su marido no le gustan los jugos?
No es mi marido.
¿Pero quieres jugo?
Sí.
¿Está fresco? Ah, claro.
Pues debería, porque es una muy bonita pareja.
¿Cuánto es? Son diez pesitos.
Tómale, tómale, está rico. ¿Es fresco? Aquí en la bolsa del pantalón. Fresco.
Lo pongo.
Si me dices qué colores quieres, te puedo ayudar a escoger del estilo.
Si realmente me quieres ayudar, déjame la tarjeta y yo le pago el decorador.
No puedo hacer eso, yo tengo que firmar.
Mira, Tatiana, yo no sé cuál sea tu relación con el señor Jorge, ni me
pero yo estoy haciendo mi trabajo.
Y como nos vamos a estar viendo muy seguido, ¿no estaría mejor que nos
lleváramos bien?
¿Tú de dónde saliste, eh?
¿Fuiste amante de Jorge?
No, no, no. De ninguna manera.
Yo le hice un gran favor a Jorge. Y por eso me tiene mucha confianza. Y me pidió
que me hiciera cargo de ti.
Es que... Ese es el problema.
Yo no necesito que nadie se haga cargo de mí.
Mucho menos que me cuenten el dinero que me gasto.
No recibí esa instrucción.
Por ahí hubiéramos empezado. No sé a qué te refieres.
Que no tengo límite de gasto.
Así que, ¿por qué no hacemos una cosa?
Escoge lo que a ti te guste y cuando sepas qué hacer, me avisas para pagar.
Eso está muy bien.
Es más, ¿sabes qué?
Discúlpame, me equivoqué contigo.
Esto te va a quedar divino.
Me lo acabo de comprar.
Tómalo como una muestra de cariño.
Disculpa aceptada.
¿Qué le dijiste, imbécil?
No quiero problemas.
Entonces, ¿por qué ofendes?
Miren, por su propio bien, mejor déjenme tranquilo.
No tiene ni idea con quién está hablando.
¿Qué le dices?
Dale, adicto, te quedaste.
¿Qué perfumado estás? ¿Eres maricón?
Los niñitos como tú, los limpian las botas, y los compran la comida si tienen
que comer.
¿Por qué se mantienen conmigo?
¡Abra!
Mira, prueba esta, espera, espera. A ver.
¿Qué tal?
Mmm, huitlacoche.
Ah, ¿lo conocías?
Mmm, era lo favorito de mi mamá. Me acuerda de mi mamá muchísimo.
No me digas.
A ver, tú prueba esta. A ver. Tiene salsa, ¿eh? Sí.
Mmm. ¿Ya me trajo mi huitlacoche? Sí, Teresita, aquí está su huitlacoche.
Señora. Ay, muchachos.
Hola. Hola, niña.
¿Hay buitlacoche?
Sí, es para mí.
Ah, mira, justo me estábamos hablando del buitlacoche.
Ah, le presento a un amigo, Javier del Valle, doña Nena. Hola.
Hola, mucho gusto, señora.
Mucho gusto, señor.
¿Del Valle?
Sí, del Valle. ¿Por qué, le suena?
No, para nada.
Bueno, hasta luego, niña. Bye.
¿Todo bien con la señora?
Muy rara, ¿verdad?
No, yo insisto que ese señor está ocultando algo.
¿De seguro?
Sí.
Bueno.
El contrato está listo para firmar. Solo falta que usted dé su visto bueno.
Perfecto, sí, sí.
No, no, yo no juego cartas. Ese es mi hermano Marcelo. Pero si quiere lo
a cenar la próxima semana. ¿Cómo ve?
Bueno, licenciado.
Cuídese. Hasta luego.
Espera, anoté en tu agenda las citas de esta tarde y, bueno, pues yo regreso en
cuanto termine.
¿Qué? Vane, yo creo que ya necesitamos una secretaria, ¿no? Tiene muchísimo
trabajo. Ya sé.
Yo en cuanto pueda la voy a encontrar, te lo prometo.
Si quieres yo me encargo.
¿Qué? No.
¿Y que contrates una muchacha que sea 90, 60, 200?
No.
¿Sabes qué, Vane? Me da gusto verte de buenas.
Me da gusto que estés bromeando y todo.
Pues sí.
Extraño mucho a mi mamá.
Pero gracias a ti me siento mejor como acompañada, ¿no?
Pero bueno, ya me tengo que ir. Aquí te dejo esto.
Tengo que ver los papeles del seguro de mi mamá, todo esto.
¿Segura que vas a ir sola?
Pues sí.
No me gustaría, pero tú tienes una cita y de hecho es ya ahorita. ¿En serio? Sí.
¿Qué tal? Señor Martínez.
Usted es el licenciado Bustamante. A ti es Fernando Bustamante, para que río.
Bueno, lo dejo en las mejores manos.
Muchísimas gracias, señorita. Con permiso.
Siéntese, por favor. Gracias.
¿En qué lo puedo ayudar?
Mire,
yo soy Eduardo Martínez y si usted es tan bueno como me dicen, no me puede
ayudar. Me puede salvar la vida.
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