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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar de ti no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera el
beso amado.
Y no espera amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.
Me lo he escrito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás,
ya no hay razón.
¿Para qué quieres saber?
No me contestes con preguntas.
Dime, ¿fue mi papá el que te ordenó matar a Alejandra?
No me acuerdo quién fue hace mucho tiempo.
Lo único importante es que gracias a esa persona conocí el amor de mi vida.
Alejandra es literalmente mía.
Si yo no me quise casar con ella o hacerla mi mujer fue porque yo no quise.
Pero yo soy dueño de su voluntad, de su alma.
Y ella lo sabe.
Yo viví con ella la mitad de su vida. No, lo que tú hiciste fue atormentarla
mitad de su vida.
Y lo único que te interesaba era el dinero. El dinero.
Te voy a contar algo, nada más porque me caes muy mal.
Algo que tú no sabes, que Alejandra no sabe, o no se acuerda o no se quiere
acordar porque estaba dormida.
¿Tú crees que Alejandra estaba encerrada por su propia voluntad?
Yo le dejaba las puertas abiertas y ella se quedaba.
Era como mi perripo.
¿Quieres que te diga cómo le enseñé a hacer esa gracia?
Por mi vecino, en serio.
Es lástima.
unos papelitos en la llave para que Jorge me ayude a recuperar a Fernando.
Y así no me voy a quedar sola.
No me voy a quedar sola, voy a estar con Fernando.
Es esto.
¿Qué pasa, Brian?
¿Cómo estás?
Mal, ¿cómo quieres que esté?
En el despacho vine a comprar unos papeles de trabajo y voy para mi casa.
Ahí te veo.
No me gusta cómo mueven tus hombres.
Eso lo hacen nada más para intimidar. Para eso se les paga.
No te preocupes.
Si trasladamos a nuestra gente, a la gente de IP.
Una llamada hubiera sido suficiente.
Habría llegado por mi propio pie.
Mi tío nos mandó a buscarte.
Quiero hablar contigo.
Pónsela.
¿Dicho qué?
Sucede que nadie debe de saber dónde está el rancho, mi tío.
Hoy vas a pasar la noche ahí y ya mañana lo ves.
Espero que me pueda dar una oportunidad.
Te la va a dar.
¿Le salvaste la vida?
Yo me la puedo.
Hola, mi amor. ¿Cómo está?
Bien.
¿Cómo van tus flores?
Ahí, creciendo.
¿Qué tienes? ¿Estás cansado? No.
No, no, no.
Lo que pasa es que... ¿Cómo puede decir Marcelo que no lo tomó en cuenta cuando
le puse en charola de plata la dirección de un negocio tan importante?
Bueno, tú conoces a Marcelo.
Además me dijo que no lo dejas hacer nada.
Él necesita de tu reconocimiento.
A lo mejor si te acercas un poco más a él.
No sé.
Mira, siento que desde que sabemos lo de su matrimonio...
Tú has tomado cierta distancia con él.
No, eso no es verdad, mi amor.
Bueno, Marcelo se quiere ir de México.
¿Cómo? ¿Y se quiere llevar a Tatiana?
Claro. Es su esposa. Yo pensé que se iba porque se iba a separar
de ella.
Pero ¿de dónde sacaste eso? Al contrario.
Yo le propuse que haga la boda por la iglesia.
Bueno, y así aprovechamos y conocemos a la familia, ¿no?
Bueno. En cuanto pueda voy a poner las cosas en claro con él.
Nos vemos después, amor.
¿A dónde vas?
A darme la vuelta.
¿Quieres hacerlo?
¿Salir? Estoy recogiendo las cosas de mi mamá.
¿Te puedo ayudar?
No.
Me extraño mucho.
Te entiendo.
Estoy aquí contigo.
De verdad, estás muy enfermo.
Te das cuenta que era una niña.
Una niña que dormía mucho y muy pesado.
Sobre todo con el somnífero que le ponía en la cena.
Yo la dejaba dormir.
La sacaba de la casa y la dejaba en la mitad del bosque.
Y me escondía para ver su reacción.
Se despertaba aterrada.
Y corría por todos lados. ¿Y qué crees que gritaba?
Mi nombre.
Y cuando yo aparecía, corría hacia mí con los brazos abiertos y me pedía que
me fuera nunca.
Yo fui su héroe varias veces antes que tú.
quiero que te vayas a vivir con Fernando.
¿Te vas a empezar?
Entiendo que estés triste por lo de tu mamá, pero lo peor que puedes hacer
ahorita es ir a consolarte con alguien que no te ama.
Bueno, pues yo voy a lograr que Fernando me ame.
¿Por qué no?
Cuando estás con Fernando solamente sufres.
Vente a vivir conmigo.
Te voy a proteger.
Te va a faltar nada.
Y sobre todo, vas a estar con alguien que realmente te ama.
Pero yo no quiero estar contigo, yo quiero estar con Fernando.
¿Que no te quieres?
Eres una sopieta.
¿Te gusta que te traten mal?
¿Y eso?
Es una estúpida manera.
Ay, Ale. Yo creo que sí vas a pasar los exámenes. Se ve que estudiaste
muchísimo. Y ojalá.
¿Qué pasa?
Estoy preocupada.
Hoy salí con Javier y unos tipos llegaron y se lo llevaron.
Fue el médico que no me preocupara, pero como raro.
Bueno, a lo mejor es esa misión de la que no te he dicho nada.
Aparte, él tiene tu celular. Cuando pueda te va a hablar seguro.
Es que es el problema que no me ha hablado. No sé, algo como que no me
bien.
Oye, y cambiando de tema, ya nada. ¿No piensas en Fernando?
Todavía.
Es horrible, no puedo dejar de pensar en él.
Y lo peor es que ya se fue a vivir con Vanessa.
¿Sabía? No sabía, perdón.
Pero bueno, a lo mejor eso quiere decir que Javier es el bueno.
¿No?
No sé, no sé.
Ay.
Ya no puedo más.
Ay, ya no puedo más, ya no puedo más. Necesito ver a mi hijo, a mi marido, ya
puedo. Efraín, por favor, ayúdame.
Beatriz, ¿sabes que ahorita no puedo detener la rehabilitación? Y mucho menos
comunicarte con alguien de tu familia. Tienes que ser fuerte, resistir.
Cálmate. Por favor, te lo suplico. Por favor, nada más necesito que le hables
por teléfono. Nada más necesito escuchar su voz. Por favor, por favor, por
favor.
Amor.
¿Y tú qué?
¿Estás en tu descanso?
Siéntate.
Mañana trabajas para que Jale te quiera, mi tío.
Pues ojalá que sea un buen encarguito.
Ya ves que por el decomiso no nos tocó nada.
Y yo ya ando en las últimas.
Por eso ni te preocupes.
Aquí nunca te falta el trabajo.
El trabajo, pues hay dinero.
Pues ojalá.
Tú tranquilo. Sí, porque ya ando... ¿Qué traen? ¿Sabes de esto, mi tío? Sí, a
ver. ¿Quién da las órdenes aquí?
¿Tu tío, no?
Sí, la explicación es a él.
Bueno. Don Félix, espero no haberlo despertado.
¿Le pasa algo a Betis?
Le quiero comentar que estamos en una etapa crucial de la rehabilitación y
Beatriz no debería hablar con nadie de su familia.
Pero en este momento voy a hacer una excepción. Si superamos esta crisis
estaremos hablando de una rehabilitación efectiva. Está bien.
Sí, se la comunico y bueno, ya me dirá Beatriz si quiere seguir con el
tratamiento y regresar a su casa.
Mi Félix.
Los extraño tanto.
Ya no puedo más.
Yo todos los días rezo por tenerte de vuelta en la casa.
Pero yo quiero que vuelvas con la frente en alto, que vuelvas orgullosa de ti.
Yo te amo.
Es que ¿en qué momento se volvió esto tan difícil?
¿En qué momento permití que el alcohol nos alejara así?
Que me alejara de ti y de mi hijo.
Esa respuesta la vas a encontrar en ti misma, Beatriz.
En tu valentía, en tu fuerza de voluntad.
Tienes razón.
Tengo que ser fuerte.
Pero... No sabes qué bien me hace escucharte, mi amor.
Yo cuento las horas para abrazarte, mi amor.
Abrazarte y tenerte junto a mí.
Pero... Sobre todo quiero volver a verte sonreír.
Que sonreímos juntos, dime.
Eso es lo que más extraño de los dos.
Yo también.
Pero va a ser muy pronto.
Vas a ver que me voy a rehabilitar.
Voy a poner todo de mi parte.
Porque además tu amor, mi amor.
Tu amor es el que me da fuerza para seguir adelante.
Te amo tanto.
Quieto. Al bonito lo trueno yo.
Tú ya llevas dos.
Yo llevo uno. Déjamelo a matar a mí. ¿Y quién manda aquí?
¿Eh? Ok.
A ver, ya. Déjense de payasadas.
¿Eh? ¿Quieres jalar algo?
¡Jálenle! ¡Órale!
Manrique, en esto vamos juntos, ¿eh?
Así que me ayudas con la nueva entrega de armas o vamos a tener problemas.
Después te hablo.
¿Que nos conocemos?
No, señor Bustamante, no tengo el gusto.
Entonces, ¿qué quiere?
Tengo una cita muy importante.
¿Importante? ¿Cree que hay algo más importante que don Camilo?
Viene de parte de él.
De hecho, venimos varios, armados.
Incluso yo le estoy apuntando debajo de la mesa.
Pues entonces dime qué hacemos.
Despache su escolta y acompáñeme.
Carmen, es que si le declaro mi amor, ¿qué va a pensar de mí?
Si Cruzita ante todo es una dama.
Ay, don Paco, una dama también es una mujer. Y a las mujeres nos gustan los
hombres aventados, ¿no?
Pues yo digo, ¿qué?
Me voy a tomar el día.
No, Cruz.
Usted el día no lo puedo creer.
¿Y a dónde va tan guapa? Pues ¿a quién va a ver?
Pues solo voy a dar una vuelta.
¿Qué uno tiene que ponerse guapa solo para ver a alguien?
¿Verdad que no?
Pues sí, no es cierto. Pero a lo mejor en el camino, no sé, se puede encontrar
algún caballero galante.
Uy, mi hijita, los caballeros galantes ya no existen.
Ay, Cruz.
Ya me voy, ¿eh? Nos vemos.
Al rato.
Que le vaya bien, Cruzita.
Ándale, don Paco.
Ahí está su oportunidad.
¿Oportunidad de qué?
¿Cómo que de qué, don Paco? ¿Quién cree que va a ser el caballero galante que se
le va a aparecer a Cruz en el parque?
¿Usted? ¿Dónde le va a cambiarse?
¡Córrele, don Paco!
¿Va?
Por aquí.
La capucha.
Póngase después, señor.
Vámonos.
Por lo menos el licenciado me aseguró que hoy salía el amparo.
Así van a evitar que nos desalojen.
No, bueno, menos mal.
Dale las gracias.
Pero quedamos sin luz, Ángela.
Fina, ¿cuándo la cortaron? Desde anoche.
Ay, yo pensé que iba a aguantar la masa preparada.
Pero toda se agrió.
Y ahora que no tenemos dinero para hacer más tamales.
También la leche se echó a perder.
¿También? Bueno, ¿y desde cuándo se debe?
Como desde hace tres bimestres.
Bueno, no pongan esa carita, no se desanime.
Desafortunadamente a la gente que nos gusta ayudar a los demás esto nos pasa
seguido. Así que tranquilas.
No basta la buena voluntad de este tipo de proyectos. Hay que inyectarles
dinero.
¿Cómo se hace eso?
Nosotros conseguimos de vez en cuando unas despensas, pero nada más.
A lo que Ángela se refiere es que podemos formar una fundación.
Conseguir ayuda, dinero y con eso sobrevivir nosotros para nuestros
Exactamente. Estamos algo mucho más constante.
Apoyo de alguna institución, dinero en efectivo, pues.
¿Y quién sabe hacer eso?
Yo la única persona que conozco que sabe hacerlo es Victoria Arismendi.
¡Ey, ey, ey! Para, para, para. ¿Qué es eso?
Tú no estás bien.
Y no es nada más por lo que te dijo el mundo. ¿Qué traes?
Estoy celoso, Armio.
Sí. Cada vez que quiero estar con Alejandra pasa algo que nos separa.
Era hasta el inverso de Javier.
¿Tú sabes que la está buscando?
Me dijo alguien a la que se están viendo.
¿Qué haces?
¿Por qué no la buscas tú?
¿Por qué no hablas con ella sin que nos interrumpa nadie?
Pero tranquilo, no te puedes poner así. Es que no puedo, no puedo.
Me pidió que no la buscara, Ramiro. Y eso lo tengo que respetar. Es la única
manera de demostrarle que realmente la amo, ¿no? Yo no estoy de acuerdo.
Ve a buscarla.
¿Y esa señora Victoria puede venir a ayudarnos?
Pues mira, esa mujer de verdad vive para ayudar.
Yo la conozco hace muchos años y de verdad tiene un corazón muy grande.
Y sobre todo tiene los contactos para hacer que todo fluya con rapidez, que es
exactamente lo que necesitamos.
Ángela, ¿qué esperamos?
Vamos a ver a esa señora.
Bueno, nada más que yo no quiero que ninguno se maldice para que estoy aquí.
Yo lo sé, Alejandra, pero necesitamos de ese apoyo.
Si queremos que la casa de medio camino siga funcionando.
No podemos hacer que nuestros problemas personales interfieran con eso, Ana.
No es personal.
Bueno, está bien.
Pero nada más que por favor no venga aquí.
Yo no quiero que nadie sepa que estoy aquí.
Te lo prometo.
Carmen.
Oye, ¿estás segura de que no voy a importunar a Cruzita?
¿Y si a lo mejor quiere estar sola o a lo mejor quedó de verse con alguien?
Don Paco, no se me puede rajar ahorita.
Fíjate, quedó como un muñequito de pastel de boda. Oh, Carmen.
Además, yo sé por qué la he visto.
Sé que a Cruz le gusta irse a sentar un ratito al parque a leer sus novelitas
rosas.
Entonces es ahí en donde usted va a llegar y le va a dar unas gladiolas, que
las flores que más le gustan.
Gardenias, hija. La que más le gusta es la gardenia. Ahí está, don Paco. Más a
su favor.
Usted la conoce perfectamente, ¿no ve?
Pero, Carmen...
Pero... Nada de peros, don Paco.
Usted vaya y lo demás ya se va a dar solo.
Está bien.
Muchas gracias, Carmencita. De nada, don Paco. Vamos, la acompaño.
Y no se vaya a rajar en el último momento. No.
Adelante.
Entramos porque no había nadie en la recepción, ¿ok?
Si es que acabamos de abrir. No tengo recepcionista todavía. ¿Los puedo ayudar
en algo?
Necesitamos hablar con el licenciado Fernando Bustamante.
¿Servidor? ¿Ah, sí?
Pues a ver cómo le va con esto.
Ya me dijeron que tu amiguito no se dejó intimidar por mis muchachos.
Mire, tío.
Yo pienso que le debería dar otra oportunidad.
Si por algo sigo vivo, mijo, y no me han agarrado, es porque desconfiaste de ti,
puerco.
¿Qué pasó?
¿Tú por qué confías en él?
¿Sólo porque te salvó la vida?
Para mí es suficiente, tío.
Ay, mijo.
Pues para mí no.
¿Quién?
Don Camilo, ahí le traigo el paquete.
Mételo.
Por ahí me dicen que eres muy macho. Que tú sí aguantas, vara.
Si me estás poniendo a prueba, tengo que aguantar.
Y si me va a matar, no quiero morir como cobarde.
Quíteme la capucha. Uy, uy, uy.
Sí, señor, con mucho gusto.
Vas bien.
Tienes aguante y muchos tamaños.
Vamos a ver hasta dónde llegas.
Matías, tráelo.
Ándale, muévete.
¿Por qué no me comandó? ¡Mueve la pata! Que no se te va a apodrir.
¡Que lo traigan!
Vas a trabajar para mí, como dicen las reglas.
Simón dice y tú haces.
Desamárrenlo.
Mátalo. A
ver,
señores, tienen dos opciones.
O se largan de mi oficina o los voy a lastimar con ese tubo. ¡Los quiero ver!
¡Suéltame! ¿Quién te mandó?
¡Habla!
Si te digo quién me mandó, ya sé que va a ser peor para mí.
¿Sabes cuáles son los cargos por agresión?
De dos a cinco años.
Si a eso le sumamos allanamiento de morada, daño a propiedad ajena, te puedo
cargar diez años a ti y a tu amigo. Así que tú decides.
O me dices quién te mandó o yo me hago cargo de que conozcas cada minuto de tu
condena. ¿Quién te mandó, desgraciado? ¡Habla!
Todo el mundo puede hacer lo que quiera con sus esposas.
No, usted es lo que se crea por gallito, licenciado.
Pero, pero... Lafina, Alejandra y sus amigas, más te vale que las dejes en
¿Ahora me estás amenazando?
¿Qué me amenaces usted con quitarle la casa a Martín?
Porque fue Martín Acosta el que te mandó.
Dile a Javier Martín que no sea cobarde.
Que si quiere decirme algo, que venga y me lo diga.
Con esas mujeres no te metas porque no están solas.
¡Fuera de mi oficina! ¡Fuera! ¡Vámonos!
¡Fuera de aquí! ¡Vámonos!
¡Mátalo!
Ahora es cuando vas a mostrarme quién eres realmente.
Es que lo amarraron como puerco.
Puerco maldito, maldito puerco.
Eso te pasa por meterte en las ligas mayores.
Por eso se te arruga el bat.
¿Vas a matarse o no?
¿Eh?
Yo no mato hombres desarmados.
Ya te rehugaste tú también.
Eres un cobarde.
Los cobardes es el que mata a un pobre diablo que no es rival.
A mí no me haces güey.
Ya sé que tú eres una fregada chiva del ejército.
¿Quién le haya dicho eso? Le está mintiendo.
Debería preguntarse por qué.
¿Ah, sí?
Todos mis hombres me conocen.
¿Alguien de ustedes me mentiría? ¿Quién?
¿Quién?
Mío, tampoco usted.
Tranquilo. Usted nada más tiene que decirle todo lo que gente ya la hizo.
Bueno. Va a ver que a Cruz le va a encantar. Aparte está hecho un bombón.
Mira.
Respire. Cuente hasta diez.
Hola.
Buenas tardes.
¿Estás seguro?
En estos momentos, mis hombres están registrando tus cosas.
Cualquier prueba que creas tener contra mí va a desaparecer. Y tú, tú vas a
morir por nada.
No va a encontrar nada porque yo no soy ningún soplón.
Y si usted fuera tan cabal como dice, me dejaría defenderme.
Ay, ay, ay, ¿qué quieres?
¿Que nos echemos un duelo a las seis de la tarde?
Ahí en la callecita. Ya tuviste tu oportunidad, puerco.
Era muy sencillo.
Solo te tenías que deshacer de esta basura.
Pero claro, en el ejército no se puede matar inocente.
Sí pertenecía al ejército, pero deserté.
Eres muy creativo, tienes mucha habilidad para mentir.
Hasta yo me la creí.
Pero como te dije, lo único que yo no perdono es la traición y la mentira.
Está cometiendo un grave error.
¿Ah, sí?
Tienes razón.
Estoy cometiendo un error porque no quiero ensuciar mi alfombra con tu
sangre.
¡Sáquenlo! Matías, ¿ya sabes lo que tienes que hacer? ¿O también lo tengo
hacer yo? No, tío. Disculpen. ¡Pues hazlo bien!
Sí. ¿Se puede pasar?
Ángela. Victoria, querida.
De verdad.
Hace mucho que no te veía.
Muchísimo. Mira, ella es Josefina Arias, la mujer de la que te platiqué.
Mucho gusto, señora Victoria.
Siéntense, por favor.
Ángela me ha contado de su valor y generosidad.
Y de antemano, les digo que estoy dispuesta a ayudar en lo que pueda.
Ya sabía que podía contar contigo, Victoria. Muchas gracias.
Bueno, sin preámbulos. Yo le he contado a Victoria de qué situación tenemos.
Y bueno, Fer te ha mantenido al tanto del lado de lo que está pasando ahora,
¿no? Sí, sí, estoy al tanto.
Sé que mi hijo está tramitando el estatus de asociación civil para la Casa
Medio Camino.
Y eso es justo lo que queremos pedirte, Victoria, que nos asesores, que nos
orientes a dónde dirigirnos, qué gente buscar.
Estamos pasando por una crisis muy delicada.
Tenemos a más de 10 mujeres con sus hijos que solo nos tienen a nosotras.
Bueno, por supuesto.
Conozco una fundación que siempre está dispuesta a ayudar.
Y más si hay niños de por medio.
Sí, pues es como lógico, ¿no?
Señorita, su tarjeta no pasa.
¿Cómo que no pasa?
Pues sí, la rechazaron. La pasé varias veces y no pasó.
No, pero mi crédito es ilimitado.
Igual es su terminal. A ver, espérame.
Pasa esto.
O, a ver.
¿O esta?
¿Ok?
A ver, a ver, oiga, oiga.
También esta.
Ya, chaparrita, no es para tanto. Mi papá es el dueño del banco, no puede no
pasar. ¿Cómo lo van a rechazar? No importa.
¿Y si nos vamos?
Brian, ¿cómo nos vamos a ir? ¿Ya somos delincuentes también o qué?
No sé, nada más vámonos y ya. No tenemos ni dinero.
Obviamente tienen dinero, Brian. ¿No estás escuchando?
Bueno, hay que esperar, hay que esperar.
Perdón, pero ¿ninguna pasa no tendrá otra forma de pago?
¿Nos permite tantito, por favor?
¿Qué más para tanto?
¿Y con qué vamos a hacer el súper?
A ver, doña Chuy nos va a fiar el desayuno, la comida, la cena. ¿Y mañana?
¿De qué vamos a vivir mañana?
No sé, Chaparita, mañana vemos.
¿A quién le vas a hablar?
Espérame.
Al teléfono no me lo han cancelado, mínimo.
Ay, me disculpan. Esta llamada la tengo que contestar a mi hija que está en
Canadá. Salúdamela mucho. Sí.
Marivín, mi amor, qué bueno que llamas. Sí, ayer estuve intentando localizarte.
Ya me tenías preocupada, hija. Las clases están muy pesadas, me dejan
tarea y no puedo estar pendiente las 24 horas del teléfono. Sorry.
Sí, me llegaron las fotos.
Aquí las estoy viendo.
Te ves hermosísima.
Tengo que entrar a otra clase. Nada más te hablé porque no sé qué pasa con mis
tarjetas. Iba a desayunar y me las rechazaron.
Sí, llegó el estado de cuenta y hay varios cargos hechos en México.
Creo que la clonaron. Tuve que cancelarla.
Ándale, don Paco, vamos. Ya es muy tarde, Carmencita.
No, don Paco, no.
Mejor vámonos.
Don Paco. Vamos, nena linda.
Estoy muy amable.
Gracias, hijita.
Vamos.
Fer.
¿Qué pasó?
Fernando, ¿qué pasó? ¿Entraron a robarte?
¿Estás bien?
Estoy bien, estoy bien. Fueron dos tipos que mandó al otro dueño de la casa en
medio camino.
¿Te querían matar?
No, me querían asustar para que ya no yo dejes mujeres.
Hay que denunciar.
No, no, Vanessa, no tiene sentido. No va a perder todo el día levantando actas
de una delegación.
Fernando, te querían matar. ¿De qué me hablas? Me querían asustar nada más.
Las mujeres están en peligro.
Tenemos que terminar de tramitar el amparo antes de que Martín las pueda
desalojar y les haga daño. Claro, ¿y tu vida qué?
Puedes tener una hemorragia o un derrame interno o algo roto, no sé. Vanessa,
estoy bien, estoy bien.
No voy a dejar a estas mujeres solas solo porque un par de imbéciles vienen a
amenazarme. Bueno, ¿y por qué haces todo esto? ¿Por estas mujeres o por
Alejandra? Vanessa, parece que no me conoces.
Esto no es ni por Alejandra, ni por ti, ni por mí.
Esto es para ayudar a la gente que nos necesita.
Ya, párale.
Hola.
Hasta me caías bien, bro.
¿Por qué me fallaste? Porque eres un delincuente.
¿Por qué te dejas aquí?
Ya está, mi tío, piensa eso.
Que no nací para esto.
Que soy un inútil.
Y lo peor de todo es que por tu culpa, parece que sí.
Soy un imbécil de verdad.
Pero todo esto me pasa por andar confiando en un estúpido militar.
No tienes que quedar bien con nadie.
No tienes la más mínima idea de todo lo que ha hecho mi tío por mí.
Que lo único que ha hecho tu tío...
Humillarte. Es lo que he hecho.
Pues así es como se aprende aquí.
A fregadazos.
Pero ¿sabes qué?
Un día yo voy a dominar todo esto.
Un día yo voy a controlar todo.
¿Qué sientes de tu tío temate?
¿Eso quieres?
¡Órale! ¡Síguele pegándote!
¡Ya deja de chillar como cuarco!
¿De veras creíste que tenías los tamaños para robarme?
Seguro que estás a punto de hacerte en los calzones.
¿Sabes cuál era el castigo que me ponía mi abuela por hacerme en los calzones?
¿Qué?
No te entiendo.
Ya no hables en puerco.
¿Y ahora qué hice? ¿Por qué me traen así?
Me fregaron.
Me fregaron con el decomiso. A mí también.
Sí, tú no perdiste nada. Yo te di el dinero.
Bueno, ¿qué es lo que quieres, eh?
Yo voy a conseguirte tu dinero, solo dame tiempo.
Quiero mis juguetitos, quiero mis armas.
Te voy a entregar el doble de lo que me pediste, solo dame tiempo.
Tú sabes que mi esposa es millonaria.
Deja de estar jugando conmigo.
¿Ah, quieres jugar?
Vamos a jugar.
Vamos a jugar, a mí también me gusta jugar, ¿cómo no?
Vamos a jugar.
Vamos a dejarle una, una balita nomás. Y vamos a ver qué dice la suerte.
A ver si con una balita. A ver si tienes suerte, puerco.
¿Eh? ¡Vas a jugar!
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