All language subtitles for amor_cautivo_s01e66_amor_cautivo_cap_66

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera

el beso amado.

¿Qué tonto eres?

Ya me habías asustado.

¿Aún no te puedo preguntar en dónde estás?

Pues estoy en casa de una señora que se llama Fina.

Ella ayuda a mujeres que no tienen a dónde ir, como yo.

¿Cómo llegaste ahí?

Por Ángela. ¿Te acuerdas de ella, la doctora de la fundación? Ella fue la que

dijo de este lugar.

Me alegra escucharte tan contenta.

Sí, ¿sabes qué? Hacemos pues tamales y cosas para vender, para poder mantener

casa. Digo, al final lo que queremos es conseguir más apoyo, ¿no? Para que

también podamos estudiar y hacer otras cosas.

Estoy seguro que a mi papá lo haría muy feliz poder ayudarlas.

No, Javier.

No, te lo agradezco, pero justamente eso es lo que no quiero.

Quiero hacer las cosas por mí sola y que todos ustedes se den cuenta de que yo

puedo. No me queda duda que vas a lograr todo lo que te propongas.

Ojalá estuviera yo ahí para verte, para abrazarte.

Te extraño, ¿sabes?

La verdad es que me acostumbré a estar contigo.

Digo, no, no es que no esté contenta, estoy muy contenta, pero pues sí te

extraño. Yo también te extraño.

Oye, ¿y no quieres venir a visitarme?

Digo, si puedes. No sé si tengas tiempo, pero bueno, cuando tengas tiempo.

No, no, no, no. Ahí estaré.

Dime dónde es.

Bueno, mira, es... Aquí. A ver, déjame anotar.

Nos vemos al rato y me guardas un tamal verde.

Me imagino que tu hermana sigue con su berrinchito, ¿no?

Pa, lo que me dijo Mariví es bastante grave.

Sí. Yo entiendo que Brian no sea el mejor candidato para Mariví, pero...

a golpear. Ay, por favor, Fernando.

Yo no tengo que mandar a golpear a nadie. Si lo hubiera querido hacer, lo

yo mismo.

Entonces, ¿no tienes problema con que hable con él?

Pues, por supuesto que no.

Búscalo. Y ojalá te diga quién se me adelantó. Porque no me vas a decir que

haberse fijado en tu hermana sea digno de un diploma, ¿verdad? Papá, es el

de Cruz.

Yo tal vez sí creció con oportunidades diferentes, pero eso no lo hace una mala

persona.

Bueno, ya me voy.

Nos vemos al rato.

Cuídate.

Hola.

No tienes que ir a hablar a la calle. Puedes usar el teléfono de la casa.

Ah, es que no quería molestar.

¿No querías molestar o no querías que supiéramos con quién hablabas?

No, no, no es eso.

Te ayudo.

Si quieres hablar con tu novio, solo nos dices y te dejamos solita.

No, yo no tengo novio.

Es un amigo, nada más.

Un amigo, si hasta te brillan los ojitos ahora que hablaste con él.

¿Qué le voy a dar, doña Chuy? Lo mismo de siempre, Martita. Ok.

Ay, mi mamá me contó que hay una promoción de lalas con la leche fresca.

puede ganar electrodomésticos. Segurito que usted se los va a ganar porque tiene

muy buena suerte.

Ay, eso no me lo sabía. ¿Y qué tengo que hacer?

Ay, pues buscar en la tapa la palabra ya gané. Y si se lo gana, marca este

número. Ay, muchas gracias.

Tome. Mucha suerte. Gracias, hasta luego. Bye.

¿Y Chuy cómo está? Hola.

¿Cómo te va?

Hola. Oye, no te vayas, no te vayas. Es que ya me tengo que ir.

Quédate aquí.

No, no me hagas eso.

Por favor.

Un ratito nada más.

Vamos a irte a ese trabajo al rato.

¿No ibas a trabajar con Fernando?

No tengo ganas de estar aguantando a Vanessa todo el día.

Bueno, ¿quién quiere aguantar a esa víbora?

Raín.

Pues sí, por suerte tú eres una persona sensata. Si no, también caías segurito

en sus redes.

Ya, tranquila.

Te dejo, Vanessa.

Además, no tengo ganas de ninguna mujer jodiendome la vida ahorita.

Ay, a lo mejor esa es tu solución. Yo conozco una mujer que seguro es la

perfecta para mí. Se llama Ángela.

¿No? Ángela, Ángela.

Ángela, Ángela, no te hagas.

Pero bueno, ya me voy.

Ahí te dejo el changarro, hermano.

¿Qué hubo, carnal?

¿A dónde vas?

Pues...

Ya se me va a ir mi chaparrita, ya va a salir su avión. Pues si quieres te

llevamos al aeropuerto aquí en la nave. ¿Neta?

Oye, ¿crees que lleguemos en media hora? Si manejo yo y tú pones lo de la gas y

llegamos. Órale, va, yo lo pongo, va. Pero manejas rápido, ¿eh? Sí, sí.

Órale, güey.

Vámonos rápido.

Recuerdo que yo andaba solo por algún camino, no tenía de ti, no hasta tu

corazón.

¿Tú qué haces aquí?

Esperándote.

Ni recámara. Bueno, ¿tú estás loca o qué te pasa? Pues es que ya no sé qué hacer

para que me hagas caso, Jorge. Me vades todo el tiempo.

Bueno, ¿y qué crees que vaya a pensar mi mujer si nos encuentra aquí, eh?

Tu mujer no está. Está en el aeropuerto esperando a que el vuelo de Mariví

despegue. ¿Y qué pretendes?

¿Que te haga el amor en la cama de mi mujer mientras ella regresa? Pues sí,

Bueno, ¿qué crees?

Que con tu cuerpo y belleza puedes manipularme.

Yo puedo conseguir muchas mujeres como tú.

¿Por qué me estás diciendo esas cosas tan horribles? Me lastimas.

Bueno, ¿qué crees que vas a conseguir con tus intentos de seducción, Tatiana?

¿Más dinero?

¿No divorciarte de mi hijo Marcelo?

No, Tatiana.

No vas a ver ni un centavo más de lo que yo ya te ofrecí. No, no, no. Y que

además te negaste a aceptar.

Yo ya te dije que me voy a divorciar de Marcelo cuando tú me lo pidas.

Y no quiero ningún peso tuyo.

Entonces, ¿qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que quieres?

Te quiero a ti.

¿Por qué no me crees, eh?

¿Por qué no me crees cuando te digo que no te puedo sacar de mi cabeza?

Pues no, que tu familia tiene mucha lana, Marcelo.

¿Cómo es que no puedes pagarme lo que me debes? A ver, Chuy, mira, no es una

cantidad fácil de conseguir, es mucho dinero. ¿Qué quieres que te diga?

¿Diez mil dólares?

Bueno, pero de verdad, no es nada sencillo, es muy complicado.

Mira, Marcelo, no intentes jugar conmigo.

No te pases de listo.

Tú sabes cómo es esto.

O pagas o... A ver, mira, el viernes a primera hora vas a tener tus 10 mil

dólares, ¿ok? Ya.

Te corrijo.

Trece. ¿Qué? Sí, con los intereses que debes por esta semana de retraso. Bueno,

pero ¿qué te pasa? Es muchísimo dinero. ¿De dónde quieres que lo saques? No, no,

no, muchísimo.

Muchísimo te va a costar la reconstrucción de tu cara bonita si no

¿Tú sabes quién soy yo, imbécil?

Soy la última cara que vas a ver con vida si vuelves a molestar a Marcelo.

¿Cuánto te debe?

Trece. Cállate, Marcelo. Esto lo arreglo yo.

Con cinco quedamos a mano. Bien.

Bien. Nos entendemos. Una cosa más.

La próxima vez que Marcelo apueste, asegúrate de que gane.

¿Entendido?

No te preocupes, Marcelo.

No me pagarás.

¡Tarán!

¿En serio? ¿En qué momento hiciste todo esto, Ania? Bueno, tú me dijiste, quiero

inaugurar ya y tus deseos son órdenes.

Las flores son el toque femenino.

Y bueno, ya está todo listo para la fiesta de inauguración.

¿Cuál fiesta de inauguración?

No podemos tener fiestas ahorita. Tenemos mucho trabajo que hacer. Tenemos

concentrarnos en eso. Fernando, es muy importante. Son relaciones públicas.

Además, ya está todo el mundo invitado.

Solamente falta el cheque para las bebidas.

Te dejé un cheque aquí para gastos extras. ¿No lo viste?

No.

Pero bueno, qué bueno que siempre piensas en todo.

Tal vez está ahí en esa mesa, en alguno de esos folders.

Bueno, te digo la verdad.

¿Qué? Mi mamá me ayudó. ¿En serio?

Sí.

¿Trabajaste hasta tarde ayer?

Más o menos, sí.

Estoy armando un proyecto ahí.

¿Y por qué no me dijiste? Yo te pude haber acompañado. No, no hace falta.

armando un proyecto de... de una sociedad civil.

¿Encontraste el cheque?

¿No me habías dicho que te reconciliaste con Alejandra?

Este es el proyecto de la Casa de Medio Camino.

Es un proyecto muy bonito.

Es una iniciativa ciudadana y yo le estoy ayudando a conformarse como

civil.

¿A quién le estás ayudando?

¿A Alejandra?

¿Cómo, a ver? ¿Esta es una escena de celos?

Está totalmente fuera de lugar, Vanessa. Tú y yo ya no somos novios.

Perdón.

Perdóname, tienes razón.

Pero se me hace muy raro cómo puedes apoyar y ayudar a una mujer que odia a

familia. Te voy a pedir que no hables mal de Alejandra.

¿La sigues queriendo?

Sí. Sí, nunca lo he negado.

Y aunque ella no me acepte, yo la voy a ayudar en lo que necesite.

Te pido absoluta discreción con este tema, ¿sí?

Pero no quiero que ella se entere de que yo la estoy asesorando jurídicamente.

Lo que tú digas.

Porque yo no puedo hacer nada. Por favor, ¿qué quieres que le diga?

Mira, aquí viene.

Ahorita te la paso.

Es tu papá.

Quiere despedirse de ti, hija.

Yo no tengo nada que hablar con él.

No quiso contestar, ya oíste.

No, no, es mejor que no vengas.

Mejor dale tiempo.

Sí, nos vemos en la casa. Bye.

No quisiste que viniera ni tu papá ni tus hermanos. Ni siquiera Rebeca, que es

tu mejor amiga.

Mamá, ¿en serio?

¿Sermones ahorita?

No quiero ver a nadie.

Además, no voy a perdonar a mi papá.

No se debió de haber metido con Brayel.

Bueno, es cierto que tu papá no está de acuerdo con esa relación, hija. Pero él

no mandó volver a ese muchacho.

¿Qué te digo?

¿Cómo le hace para que le creas todo?

Bueno, tu papá tiene un carácter muy difícil, pero no es violento, hija.

Nunca se atrevería a hacerle daño a nadie.

Ven, siéntate.

Yo creo que no es bueno que te vayas... Panchita.

Panchita, ya despiértate.

Ay, cómo friegas.

¿Ya viste la hora que es? Ándale.

A mí qué me importa qué hora es, si es temprano o tarde.

¿Qué quieres? Déjame dormir.

Pues que todas las que vivimos en esta casa tenemos que ayudar. Así que

levántate. Ándale.

Todas ustedes, que son unas arrimadas. Aquí la dueña es mi tía. Por eso, y tu

tía es la primera que se levanta. Así que vamos a ayudarle.

Ándale.

Mira, a mí tú no me mandas.

Apréndete una cosa. Tú, si no es joven Fernando, estás más fregada que todas

nosotras. ¿Eso qué tiene que ver, Panchita?

Lo único que estoy diciendo es que tú tienes dos manitas, igual que yo, igual

que todas, para ayudar. Así que párate. Ándale, no me floja ya. ¡Qué fastidiosa

eres! Ándale.

Con razón el joven Fernando prefirió a la señorita Vanessa.

Yo creo que no es bueno que te vayas enojada con tu papá. ¿Por qué apoyas a

papá?

¿Por qué no me apoyas a mí?

Mira, por supuesto que te apoyo, hija. Los dos queremos lo mejor para ti.

¿A ti se te olvidó que...?

Mi papá era un empleaducho del banco cuando lo conociste. No, espérame.

Desprogredeciste al abuelo y te casaste con él.

Bueno, sí tienes razón, hija.

Pero nosotros ya éramos adultos.

Tú y Brian están muy jóvenes.

Tú ni siquiera has terminado la prepa, hija. Estás a punto de reprobar el

semestre. Dame una oportunidad.

Dame una oportunidad. Te demuestro que puedo terminar la escuela y... Nada más

convences a mi papá de que...

Brian y yo no queremos eso.

Magdalena, te propongo una cosa.

Estudia este semestre en Canadá.

Cuando regreses y sigues enamorada de Brian y él también de ti, yo los

voy a apoyar, hija.

Te lo prometo. Te lo juro.

Sí, sí, yo estaré pendiente de la cita.

Muchas gracias.

Bien, bien, bien. ¿Qué pasa?

Fernanda está viendo de nuevo a la desequilibrada pasmada de Alejandra y

se atreve a negármelo en la cara.

Nadie me quiere recibir ni siquiera las llamadas.

Pero esto es obra del estúpido de Jorge.

Él se está encargando de que nadie me dé trabajo.

Todavía me advierte que no quiere escenas de celos, claro.

A él no le importan mis sentimientos, eso es obvio.

Aunque gracias a mí, su mamá está afuera, libre.

Siempre he sido incondicional.

Me he callado tantas cosas.

Y para mí hubiera sido muy fácil pedirle una fortuna a Félix por estas pruebas.

Pero yo no lo delaté.

Y ahora me paga de esa manera.

Fernando se va a arrepentir de haberme tratado como me trató hoy.

Se va a arrepentir de todo lo que me ha hecho.

Yo de verdad no entiendo qué planea Alejandra viviendo en un barrio como

¿Alejandra?

¿De qué lugar hablas?

No me estás poniendo atención, ¿verdad?

Te estoy diciendo que no tengo trabajo.

Y mis conocidos no me quieren ni siquiera recibir.

Me están cerrando las puertas en la nariz.

No tenemos dinero para sobrevivir un par de meses y tú me estás hablando de la

imbécil de Alejandra.

No te preocupes, mamá.

Ahora sí voy a desaparecer a Alejandra de la vida de Fernando y te juro que me

voy a casar con él.

Te lo juro.

Hola.

Hola.

¿Y esa planta? Es que la tenía en mi casa y pues ya se me estaba muriendo y

sé por qué, pero me imaginé algo.

Usted tiene muy buena mano para las plantas.

Con mucho gusto. Yo aquí se la cuido, comandante.

Dígame, ¿qué? ¿Le ofrezco una lechita?

Sí, sí, sí. Por favor, está bien.

¿Y ya comió?

No, sí, sí, ya comí.

Solamente pasé de rápido porque necesito hablar con Ramiro.

Aquí lo tiene.

Podrías haber llamado, ¿no, Linares?

Digo, para que no te hubieras molestado.

Ay, hijo, no seas grosero.

Comandante, además de ser tu jefe, pues es amigo de la familia.

Te traigo buenas noticias.

Bueno, yo los dejo para que platiquen algo.

Y yo aquí le cuido con gusto a la planta. A ver cuánto regresa con más

Gracias por la lectura.

Permiso. Al contrario, planta.

¿Qué pasó, Leonardo?

¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas?

¿Qué necesitas?

¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas?

¿Qué necesitas?

¿En serio?

¿En serio?

Si ya me lo entramos en acción... Hola.

¡Ay, Ale! Qué bueno que te vea.

Oye, ¿qué tal eres para la mecanografía?

Eh... Creo que buena cuando estudiaba.

¿Cuántas palabras por minuto?

Estoy molestando.

Lo que pasa es que necesito a alguien que me ayude a redactar el documento del

proyecto que estamos haciendo.

¿Me ayudas?

Sí, claro.

Gracias.

¿Qué te pasa?

¿Qué tienes?

Ay, nada, soy una tonta. Algo que me dijo Panchita. ¿Qué te dijo la

Francisca?

Nada, que Fernando y Vanessa regresaron.

A ver, hazle mirar.

Yo la verdad no me meto en las cosas personales de Fer, pero... Sí te puedo

asegurar que él y Vanessa no han vuelto. No, sí.

Yo los he visto, Ángela. Un millón de veces ya siempre están juntos.

Pero ya qué importa, yo no quiero llorar por él. Te lo juro que ya no voy a

llorar por él ni una sola vez más.

La verdad no esperaba menos de una mujer como tú, ¿eh?

Es lo que yo quiero, estudiar.

Ya lo había hecho con Marta. Metimos mi solicitud para revalidar mis materias.

Ahora lo que tengo que hacer nada más son los exámenes, ya.

Ay, me siento muy orgullosa. Además, ¿sabes qué siempre he pensado?

Estudiar, eso lo hace uno toda la vida.

Quiero ser doctora.

Quiero estudiar medicina, así como tú.

¿Sabes qué cosa, Alejandra Santa Cruz?

Que una mujer como tú puede hacer lo que quiera.

Pues quiero hacer muchas cosas.

Y la primera que tengo que hacer es olvidar a Fernando.

Y lo voy a hacer, ¿eh? Vas a ver.

Hola. ¿Y Alejandra?

Alejandra no va a venir.

No quise decírtelo frente a mi esposa para no angustiarla, pero... Alejandra

fue. Ya no está con nosotros.

¿Y dónde está?

¿Y por qué se fue?

Por decisión propia y no sabemos dónde está.

¿Y por qué no me informaron?

Alejandra no me llamó.

Efraín, yo consentí en dejar a Beatriz en la fundación porque ella confía en ti

ciegamente.

Pero yo no puedo confiar en ti después del documento que firmaste para

el testimonio de Alejandra en el juicio contra Victoria.

Perdón, pero a mí me pidieron que entregara un diagnóstico y eso fue lo

hice. No mentí en nada.

Alejandra sabe que ese reporte se hizo cuando ella entró en la fundación.

Discúlpame, me estás confundiendo.

¿Quién era tu paciente, Alejandra o alguno de los Bustamante? Yo no pensé

utilizaran en su contra, la verdad.

¿Tú eres perito de la Procuraduría?

No.

Entonces, ¿por qué te utilizaron a ti como testigo?

¿Es legal que cualquiera te llame a declarar aún en contra de tus pacientes?

Las cosas no fueron así.

¿No se supone que lo que sucede entre un terapeuta y su paciente es

completamente confidencial?

Alejandra confiaba en ti, tú la traicionaste.

Ya. Vámonos, ánimo.

Solo te vas por un semestre, hija. Ya verás que el tiempo se pasa volando,

¿Y si Brian no me espera?

Ay, hija.

Pues entonces no te amaba de verdad.

Pero yo a él sí.

Y no me quiero separar de él. Nada más porque tengo que tener miedo de que mi

papá le vaya a hacer algo peor.

Ah, yo creo que sí.

Vamos a ver, vamos a equivocar, ¿no? ¿Ya ves?

¿Por qué yo nada? Esa es tu carro, yo manejo más rápido, no le pasa nada. Ya,

ya, esto ya, esto ya. Vamos, rápido.

Córrele, córrele.

A ver, ayúdate con este.

Acuérdate, ¿cuánto es tu primer número?

Cuatro.

Vas a agarrar cuatro.

¿Y el otro?

Tres.

Ahora cuéntala así.

Siete. Ahí está.

¿Será posible que me pueda unir a la clase?

Qué bueno que llegaste. Hola.

Pues, toma, te traje estas. Espero que te gusten. Ay, gracias.

Están hermosas.

Las rosas son mis favoritas latinas.

Ah, qué bueno.

¡Eso! ¡Ey!

Bueno,

uno ya.

¿Me perdí de algo?

Mira lo que me trajo Javier. ¿No está bien bonita?

Ay, sí, están muy lindas.

Hola. Hola.

Perdón. Oye, venía por los niños. ¿Me los puedo llevar? Sí, ya llegamos.

Vamos a por a ver en aquí sus cosas.

Cuidado.

Adiós.

Alejandra me pidió un nuevo reporte y yo con gusto certifique su salud mental.

Es una pena que usted esté formando una idea equivocada de mí.

No, yo no estoy formando ninguna idea equivocada. Yo solo quiero saber de qué

lado estás tú.

¿Cómo?

Mira, yo te entiendo mucho mejor de lo que tú crees.

Y sé que eres uno de los mejores amigos de Fernando.

Pero eso no tiene nada que ver.

Pues claro que sí.

Si tú tuvieras que escoger entre él y nosotros, sería lógico que por

lo ayudaras a él. Bueno, es cierto que Fernando es muy amigo mío y que su

familia siempre ha sido muy generosa conmigo también.

Pero eso no quiere decir que yo esté de acuerdo con todo lo que hagan.

Que no me dé cuenta de los terribles errores que cometan.

El error fue presentar esos papeles contra Alejandro.

Eso fue un golpe bajo de tu parte.

Siento mucho no verlo igual que usted, don Félix.

Pero ese reporte no fue una mentira, no fue un engaño.

Una descripción del diagnóstico de Alejandro, nada más.

Cualquier médico con ética hubiera hecho lo mismo que yo. Pero si se trata de

tomar una posición, yo estoy con usted, con su familia y sobre todo con

Alejandro.

Espero que así sea, Efraín.

Tienes la oportunidad de demostrar.

La rehabilitación de Beatriz es lo que más me importa en la vida.

Me encargaré de que así sea.

Haré todo lo que está en mis manos.

Puede contar conmigo.

Bueno, hasta luego. Con permiso.

Tu papá no lo mandó a golpear, Mariví.

Quítate esa idea de la cabeza, hija. Como tú digas.

Hija, ¿no te falta algo?

¿Qué?

¿No te vas a despedir de mí?

Yo también te voy a extrañar.

Me vas a hacer mucha falta.

Te quiero mucho.

Pasajeros con destino a Vancouver, a bordo a votar por la sala número cinco.

Cuídate, ¿ok?

Está triste.

Claro que sí.

No te confíes de Marcelo.

Mucho menos de Tatiana, me da muchísima mala idea.

Tú no te preocupes por nosotros.

Estudia mucho y piensa que pronto nos veremos.

Y te vas a ir muy bien.

Te quiero, te quiero.

Te cuidas, hija. Corre, corre.

¿Dónde

está?

No la veo.

Me ha dejado estar en otra sala.

Bueno, ya sé. Ustedes váyanse por el carro y yo veo qué anda, ¿ok?

Ahí espérenme.

Pero

ni

siquiera los vas a notar.

Mira, créeme, yo me voy a sentir mucho más tranquilo de que este lugar esté

vigilado. Van a ser muy discretos.

No, Javier.

Te lo agradezco, pero no quiero.

Justamente eso es lo que no quiero.

Quiero sentirme libre, sentir que yo me puedo cuidar sola.

¿Me entiendes?

Pues sí, sí.

Te entiendo y bueno, está bien.

Pero sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, ¿verdad? Yo lo sé.

Gracias.

Apenas llevas un par de días y ya te ves diferente.

¿Qué lo dice?

Por tu mirada, tu forma de hablar, hasta tu postura es distinta. Te ves muy

contenta. Estoy.

Estoy muy feliz.

No sabes lo bien que me hace ayudar a estos niños y a estas mujeres.

No sabes cuánta gente necesita que uno le eche la mano.

¿Sabes qué pienso?

Que todo lo que yo viví en ese sótano fue por algo.

Sí, ahora sí le... Como que cobra sentido que yo haya sufrido tanto porque

sé cómo ayudarla.

Ya. A ver, ¿quieres que te ayude? Ya está.

Gracias.

Oye, ¿y tu corazón cómo está?

Mejor.

Yo sé que es cuestión de tiempo.

Pero me voy a curar, vas a ver, pronto.

Alejandra, ¡cúbrele!

¿Qué pasa?

Es que se nos bajó una tubería y se está saliendo el agua.

A ver, vamos, vamos. Sí, sí, vamos, vamos.

Yo les ayudo.

Su boleto, por favor.

Este... No, no tengo boleto. Nada más quiero hablar con alguien antes de que

vaya al avión. No puede ingresar si no tiene un pase de abordaje. Pero ya le

dije que yo no voy a volar. Yo nada más quiero hablar con mi güerita antes de

que se vaya.

Por favor, ¿sí?

¡Mariví!

¡Mariví! ¡Mariví!

¡Vaya!

¡Vaya!

No te vayas, chuparrita. Todavía no te vas y ya siento que me muero.

Gracias.

Llegas tarde.

¿Y esa sonrisa?

¿De dónde vienes? Das asco.

Intento mantenerme optimista a pesar de las circunstancias.

Si lo dices por Edmundo, no hay nada de qué preocuparse.

Tiene a Soledad.

¿Qué? ¿Crees que no debemos preocuparnos?

No va a hablar mientras se encuentre en la cárcel.

No me digas que ahora.

Confías en él.

Le interesa que lo saquemos. ¿Y cómo?

¿Mandamos un helicóptero para que lo recoja en el patio del reclusorio o

Es el trato que hice con él.

Y en cuanto haya oportunidad, lo ayudamos.

Mientras, él se queda callado. Eso es todo.

¿Y no sería mejor si le pasara algún accidente?

¿Quieres a Soledad Lucilla o no?

Edmundo es el único que nos puede conducir hacia ella.

¿Qué te hace creer que esta vez nos va a llevar hasta Soledad, eh?

De acuerdo, entonces si no confías en mí, ¿por qué sigues haciendo tratos

conmigo? Porque no me queda de otra.

Ya invertí demasiado en tu carrera.

Y pensando en otros negocios.

Isaías ya tiene todo listo para la entrega.

La ruta está libre.

No van a encontrar un solo policía en el camino.

¿Y cuánto me va a costar?

Tu apoyo para llegar a la subsecretaría.

No le veo la gracia, Jorge.

Si me ayudas, todos ganamos.

Si no, el único que tiene que perder eres tú.

Ya me regresé.

Pero si mi mamá te ve aquí, te mata. No, no me importa que nos vea tu papá. No

me importa.

¿Qué haces aquí?

Es que yo no voy a permitir que te vayas.

¿Por qué?

Porque te amo, chaparrita. Porque ¿qué voy a hacer sin ti, sin tus manos, sin

sonrisa? ¿Qué voy a hacer sin tus ojos?

Es lo más bonito que me han dicho en la vida.

Y todo es verdad.

No me duele, me duele mucho yo. ¿Por qué? ¿Por qué me tengo que ir? No, no lo

hagas, no te subas a ese avión. ¿Qué hago? Mi papá se va a poner como loco.

no, no, tu papá no tiene por qué enterarse de nada.

O sea, ¿cómo?

Vámonos, vámonos a escapar, vámonos por ahí, a donde nadie se entere,

chaparrita, vámonos.

Pero ya no juegas con eso.

Vivi, ¿en serio crees que estoy jugando contigo?

No sé, creo que eché a perder esto.

Estaba goteando, pero lo quise arreglar.

Espérate, con cuidado.

Sí. Baja con cuidado.

¿Cómo se hace esto?

A ver, a ver, a ver. ¿Y ustedes saben de plomería o qué? No, pero vamos a quedar

de vuelta. Una, dos, tres.

¿No quieren que les ayude?

A ver, vas.

Pero Martín, estás de un chorricitito, ¿me viste?

Sí, pero no se puede despegar el agua.

Bueno, está imposible, no vas a poder, ¿eh? Está muy duro.

Yo creo que mejor le hablamos al plomero. No, no se preocupe. Yo solo

la iniciativa de parte de ustedes.

Ay, gracias.

No es nada, ¿eh? No le vayas a romper, ¿eh? No, no.

Mira, no es nada. Solamente es cuestión de darle vuelta aquí con... Oye, si

estaba fuerte esto.

¡No! ¡No!

¡No! ¡No!

¡No!

¡No! ¡No! ¡No!

¡No!

Mejor vámonos antes.

¿Qué tal que tu mamá regresa y nos vea aquí?

No, no, no. ¿Y si mejor me regreso a mi casa? No, no, no. ¿Cómo crees? No. A

menos de que quieras que no nos dejen estar juntos. No.

No, no, no. ¿Pero entonces qué hago?

Mis amigos están allá afuera en el coche, ¿sí? Nada más nos tenemos que ir

aquí sin que tu mamá nos vea.

¿No nos va a ver?

Ok. Ok.

¿Estás lista?

Sí. ¿Sí?

¿Ready? Ajá. ¿Sí?

One, two, three.

¿Lista? Sí.

¿Qué?

¿Uno?

¿Dos? ¿Tres? Vamos.

Entonces, ¿está bien?

¿No le falta nada?

No, está bien.

No sabes lo que ha cambiado esta mujer, ¿eh?

Anda imparable.

Se ha entregado la casa de medio camino con una pasión que conmueve.

Me encantaría volverla a ver.

Ya te dije que es cuestión de tiempo y espacio. Paciencia.

Mira, te voy a dar un cheque para que lo cobres y le des el dinero a Alejandra.

Quiero que ella distribuya los recursos.

Lo que menos necesita Alejandra en este momento es un cheque.

Ya organizó a todas las mujeres para que busquen sus propios recursos.

De todas maneras te voy a dar el cheque por si falta algo.

¿Quieres realmente ayudarla?

Resuelve lo de los papeles de la casa y lo del terreno que es aburrido. Bien,

estoy.

Te juro que mi cuenta corre que nadie más trate de volver a sacarlo de ahí.

¿Ok?

Bueno, los invitados ya están aquí.

Y me parece una verdadera grosería que no estés con ellos.

Es la inauguración del bufete y están solos.

¿Te van a tardar mucho? No, de hecho ya terminamos. Hola, Vanessa. ¿Cómo estás?

Hola, Ángela. Bien, gracias. ¿Y tú?

¿Qué vamos a hacer? Qué gusto.

ya quedó resuelto.

Ay, gracias.

Ya nos ahorramos pagarle al plomero.

Ah, ¿y quién les dijo que no les iba a cobrar?

Oigan, voy a poner tu traje hacia acá.

Bueno, tu uniforme.

Sí, muchas gracias.

Y te lo encargo mucho porque es el único que tengo.

Gracias. No, no te preocupes.

Gracias. Así que por lo menos vas a tener que quedar un buen rato aquí, ¿eh?

es. Voy a tener que pasar todo el día aquí contigo.

Eso parece.

Así que lo voy a aprovechar al máximo porque para cuando regrese me van a

detenido por desertor.

No, ¿cómo crees?

No, es broma.

Bueno, ya se, acompáñame a comprar unas cositas que me faltan para la comida,

¿no? Claro, claro.

¿Traes la bolsa?

No, ya, ya.

Querida familia, amigos y a todos los presentes, les quiero agradecer que

aquí compartiendo el inicio de esta nueva aventura.

Este despacho no nació de la noche a la mañana, es el conjunto de mucho

esfuerzo, de sueños compartidos.

Quiero agradecer el apoyo de mis padres, que siempre han estado ahí.

De mis hermanos, que aunque no vea a Mariví, pues todos la pensamos.

Y que insisten en las buenas y en las malas, en hacerme la vida imposible.

Y quiero agradecer el apoyo de Vanessa Ledesma.

Que sin su dedicación, sin su empuje, esto no hubiera sido una realidad.

Propongo un brindis por un futuro brillante para todos.

Salud. Salud.

Hijo, te deseo muchísimo.

Te lo mereces.

Gracias. Gracias.

Gracias a todos por venir.

Salud. Salud.

Pues te quiero felicitar, ¿eh? Porque eres buena.

Resultaste muy buena alumna, ¿eh? Ya aprendiste rapidísimo a elegir la fruta.

Eres un buen maestro.

De hecho, deberías de venir a ayudarme con los niños a darles clase.

Pues cuando termine la misión, te prometo que voy a regresar a ayudarte.

¿Tu traje ya debe de estar listo por si te quieres cambiar?

Sí.

Qué mala suerte que me tengo que ir.

¿Cuándo vas a regresar a ver?

Pues no sé, pero no antes por fin.

Oye, me encantaron las palabras que dijiste, sobre todo las últimas. ¿Ah,

Sí. ¿Sabes cómo me hiciste sentir?

¿Cómo?

Como tu esposa.

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