All language subtitles for amor_cautivo_s01e64_amor_cautivo_cap_64

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amar si no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.

Solo espera el beso amado.

Y nos queda amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás,

ya no hay razón.

¿Sabes qué pasa, Ale? Que muchas de estas mujeres generalmente tienen hijos.

Y les aterra la posibilidad de tener que dejarlos o tener que mantenerlos solas.

Sí, aparte cuando se escapan, pues se encuentran en el momento indicado y

agarran a sus hijos y vienen para acá.

Pero por lo menos aquí tienen un techo y comida.

Pasen para acá, vengan.

También lo que estamos intentando, Ale, es todo el aspecto legal.

Divorcios, custodias.

Etcétera. No todo lo que tiene que ver con asuntos legales y jurídicos. ¿Y cómo

se mantienen?

Porque, tío, por lo que veo son muchas mujeres y debe de haber más.

Aquí todas las mujeres, tanto las que vivimos de fijo como las que están de

medio camino.

O sea, de paso, tenemos que trabajar en todo y para todas.

Pues eso es lo que yo quiero.

Trabajar. Sentirme útil.

Marisela, háblale a la policía. Vamos para allá. Pero rápido, por favor.

vamos, vamos.

¿Qué no sabes leer?

Ahí dice reservado vicepresidente y ese soy yo.

Nosotros estamos esperando, don Jorge.

¿Y qué tú? ¿Cómo entraste aquí?

Este estacionamiento es privado.

Ya ve.

Para don Camilo no hay puerta que se le cierre. ¿Él viene contigo?

No. Se mandó a darle un recado.

Habla rápido y vete.

A don Camilo no le gusta que le hablen feo a los hombres de confianza.

Y mucho menos los retrasos.

Es solo un par de días. Es una cuestión de logística.

Ya te lo dije.

A don Camilo no le gustan los retrasos.

Está advertido.

¿Tú qué haces aquí?

Tengo que hablar de algo muy importante contigo.

No pasa nada, Fina.

De veras, a tu hermano ya se le bajó el coraje. No, Dolores. Mira nada más cómo

te dejó.

La próxima vez te mata.

Fina, de la policía nada, ¿verdad? No.

¿Tu marido dónde está?

Se fue a tomar cerveza.

No para de tomar hasta que se queda dormido.

¿A dónde te llevas a mis hijos, desgraciada?

A ningún lado.

Nada más he estado aquí platicando con Fina. Va a venir conmigo y tú no vas a

intervenir. No te metas o te rompo la cara. ¡Ey, ey, ey! Yo no voy a dejar que

le vuelvas a poner una mano encima a tu mujer.

Javier, como tu superior ya te dije lo que te tenía que decir. No tengo mejor

elemento que tú para esta misión.

Pero como amigo te quiero dar la oportunidad.

de rechazarla.

De ninguna manera, general.

Pero como amigo se lo agradezco.

Me imagino que eso es todo.

Por el momento, Capitán del Valle puede retirarse.

Ale, tranquilízate. Este hombre es peligroso. No me importa que sea

No podemos permitir que la vuelva a dejar así de como está.

Te voy a romper.

Martín, nosotros solo queremos ayudar.

Estoy cansado de que le metan ideas tontas a mi mujer.

Ella se puede defender.

Dolores es mi mujer y hace lo que yo le diga, ¿sí o no?

A ver, llévense a los niños, Martín.

Se nos llevan.

¡No, no, no!

¡No le peguen!

A mí no es lo que quieras, pero a los niños no.

Martín, esto ya lo habíamos hablado.

Deja que me lo lleve.

¿Y qué dijiste, eh? ¿Me llevo a la Lola y así es más fácil quitarle la casa a

este o qué? ¡Eso es otra cosa!

¡Vámonos! ¡Eso jamás!

de estas viejas que se dan en duelo.

Por favor, váyase.

No pasa nada. ¿Cómo no pasa nada?

Por favor, ve cómo te tiene. Un día te va a matar.

Vale, mejor vámonos. No, no, Marta, ¿cómo vámonos? No puedo decirnos. ¡Que

vayan!

Y a ti te voy a dar unos malgados por estar de metiche. ¿Para qué las llamas?

¿Ya oyeron?

¿Eh? Ni mi mujer ni yo las queremos aquí. ¡Órale!

¡Lárguense!

Vámonos. ¡Lárguense! ¿Y tú?

Ve guardando tus chivas porque te voy a correr de mi casa.

¡Órale! ¡Mi casa!

Victoria,

¿puedo

pasar? Sí, pásale, Cruz.

Ven, siéntate.

¿Qué pasa, Cruz?

Quería hablar contigo sobre Brian.

Se me cae la cara de vergüenza. Nunca debí traer a Brian a esta casa.

Cruz, tranquila.

Tú no tienes la culpa de nada.

Mi amor y mi agradecimiento hacia ti siguen siendo los mismos.

Te prometo que voy a hablar con Brian seriamente. Y si es necesario, lo mando

regreso a Estados Unidos.

¿Qué te ha dicho el señor Jorge de todo esto? ¿Qué dice de mi nieto? ¿Qué dice?

Está enojado. Bueno, son celos y preocupación de padre, tú sabes.

Pero no te preocupes por Brian.

Acuérdate que Jorge es incapaz de hacerle nada.

Dios te oiga.

Porque esta vez Brian sí se pasó.

Mira nada más fijarse en Mariví. Bueno, el amor no se escoge, Cruz.

Y tú y yo lo sabemos muy bien.

¿Tú estás de acuerdo con esa relación?

Brian y Mariby son como el agua y el aceite.

Bueno, lo único que yo quiero es que no se precipiten.

Quiero que tomen las cosas con calma.

Solo el tiempo va a decir si realmente están enamorados o es la emoción del

momento. De eso espero.

Hay otra cosa que quiero decirte.

No te la había dicho porque yo sé que estás atravesando por muchas

mortificaciones.

Panchita ya no trabaja aquí.

¿Qué pasó? ¿Tuvo algún problema?

Pues sí, culpó a Paco de querer propasarse con ella. ¿Cómo?

Y después descubrí que estaba diciendo mentiras.

No sé qué razones tendría para inventar semejante cosa.

Pero yo preferí despedirla.

Bueno, me duele que esa muchacha se haya quedado sin empleo. Pero dijiste bien,

Cruz. En esta casa no hay empleados.

Todos somos una familia, Cruz.

Además, tú eres la responsable, ¿eh?

Tú decides.

Tú sabes.

Martín quiere quitarme la casa.

Alea que mis papás se la dejaron a él, pero no es verdad.

Lo que me mortifica es ver a mis sobrinos cómo sufren.

Y Lolita tan dejada.

Yo no entiendo cómo fue que regañó a Toñito.

Porque cree que es mejor que lo regañe ella que lo haga Martín. Y que además le

pega al niño.

No puedo creer, porque no se defiende. Bueno, porque si se defiende cree que le

puede ir peor.

Hay que hablarle a la policía, ¿no? Ay, Marisela les llamó, pero no quisieron

ir. Ale, lo que tienes que entender es que si las mujeres no denuncian, la

policía no puede hacer absolutamente nada.

Pero le va a volver a pegar.

Ahorita no creo que lo haga.

Ya le dio su golpiza de la semana y ahora le va a pedir perdón y a lo mejor

hasta la lleva al mercado.

Y así es siempre.

Casi. pero unas veces se le pasa la mano a Martín y la deja peor que otra. No,

bueno, pero es que, o sea, la va a matar un día de algún golpe. Tenemos que

hacer algo, de verdad. No, lo primero es mantener la calma, Alejandra, porque no

te puedes pelear con todos los maridos que golpean a sus mujeres, son

muchísimos. Y tú eres buena persona y quieres defender a la gente, pero no

puedes defender a los que no te lo piden, Ale.

Te puede ir mal a ti. No entiendo.

Ay. Ey, ey, ey, Panchita, ¿dónde vas que ni avisaste?

Ay. Tía, por favor, no empieces a querer controlarme.

¿Manchita?

¿Hola? Señorita Alejandra.

Oye, ¿tú qué haces aquí?

Pues, fíjese que aquí vivo ahora porque ella es mi tía fina y ella es la que

dirige este lugar.

¿Y usted cómo llegó aquí? ¿Qué hace aquí? Es que yo a ella la conozco de

los Bustamante. Ella se portó muy bien conmigo, ¿verdad?

Sí.

Tatiana, ¿podemos hablar?

Puede ser en otro momento, tengo un poco de prisa.

Bueno, no te voy a robar mucho tiempo, te lo prometo.

Nos debemos una conversación de nuera a suegra, ¿no crees? Siéntate.

Discúlpame por haber hecho la cosa así.

No creía que lo hubiéramos hecho escondido.

No pretendo reclamarte nada.

Ahora que somos familia, me gustaría conocerte mejor.

Que me tengas confianza.

¿Está bien? Gracias.

Bueno, yo no tengo idea por qué Marcelo decidió ocultar algo así.

Pero si ustedes se quieren, yo respeto su decisión.

¿Tus papás ya saben que están casados?

¿Conocen a Marcelo?

Mis papás están muy molestos conmigo porque me casé antes de terminar la

maestría. Bueno, no los justifico, pero se los entiendo.

Si tú fueras mi hija, me hubiera gustado estar presente en tu boda.

Conocer al novio, a sus papás.

Saber con qué familia va a emparentar.

Es bueno.

Mis papás son muy difíciles de cumplacer, Victoria. No son como tu

Y ellos no quieren a Marcelo.

Por eso nos tuvimos que ir a Las Vegas a casarnos allá.

Entiendo, pero... Bueno, ahora vamos a hacer las cosas bien, ¿no?

¿Qué te parece si organizamos una cena la próxima semana?

Y así conocemos a tus padres.

Las armas estuvieron entrando por el puerto. Hace un par de semanas se

hacia la frontera.

Y ahí se alquilaron camiones que transportan frutas y verduras. Esa fue

pantalla. Esos tipos son bien conocidos en el negocio de las armas. Pero son muy

cuidadosos.

Constantemente cambian sus rutas.

Los conozco, sí.

Pero ellos no operan en nuestro territorio. Siempre utilizan

Así que no creo que ellos directamente estén tratando con Camilo Ordóñez.

Perfecto, Javier.

Ese es el eslabón que nos hace falta establecer.

Sabemos cómo entran al país y cuál es el destino de las armas.

Pero el intermediario no se ha dejado ver.

General, yo tengo el nombre del posible contacto.

Jorge Bustamante.

¿El banquero?

Exactamente.

Por supuesto que no tengo las pruebas definitivas, pero esta es la oportunidad

de obtenerlas.

¿Y cuál es tu plan?

Estuve estudiando las estadísticas que usted me proporcionó.

También ingresé a la base de datos para verificar los principales movimientos

sospechosos, tanto en efectivo como en documentos mercantiles.

Por eso te elegí a ti. No pierdes el tiempo.

Claro que no, general.

Tenemos que adelantarnos.

Yo estoy seguro en que no tardan en hacer un movimiento más.

Tanto en entrega de armas como de dinero.

Supongo que ya tienes la estrategia. Como te dije, tiene que ser algo

quirúrgico. Que no haya la menor sospecha de una infiltración.

Ya sí será, general.

Yo mismo llevaré a cabo la misión.

Me dio mucho gusto ver a Panchita.

Pero la verdad me preocupa que le vaya a decir a los Bustamante que yo estoy

aquí. No, no te preocupes por eso porque lo que yo sé es que yo no trabajo en

esa casa. Ah, ¿de verdad?

Ah, pues qué bueno.

Ay, Ángela, es que no quiero que nadie sepa que estoy aquí.

Porfa.

No, no te preocupes.

Yo ya estoy súper instalada y ni les he preguntado si voy a causar problemas o

algo. No, ¿por qué dices eso? Tú te puedes quedar aquí el tiempo que

Mira, lo que pasa es que he encontrado que Edmundo tiene un complice.

Ajá. Y pues todo el mundo me dice que tengo que tener cuidado porque me puede

estar buscando.

Y yo no quiero ponerlas en peligro ustedes.

No, no, no te preocupes.

Sé que tenemos que tener precauciones porque tu caso es extraordinario,

Pero perdón que te lo diga, Ale.

No puedes vivir cautiva de tu miedo. Tienes que vivir tu vida.

Justamente eso es lo que quiero. Por eso estoy aquí.

Porque quiero sentirme libre.

Gracias, ¿eh?

No tienes nada que agradecer.

A ver, si quieres.

Tengo todo aventado.

Tengo en mis manos los documentos necesarios para refundirte en la cárcel.

Después se llamó.

¿Reconoces esta voz?

No sé, la grabación no es nada buena. Es Nicolás Santa Cruz.

¿Y cómo puedes estar tan seguro de que realmente es él? Porque su voz se

reconoce perfectamente, pa.

Lo que no entiendo es qué quiere decir.

¿Por qué dice que tiene pruebas en tu contra?

¿No te gusta la idea de que tus papás vengan para conocerlos?

No es eso, Victoria. Es que te acabo de decir que mis papás están muy molestos

conmigo. Bueno, déjame eso a mí.

Tú dame su número telefónico y yo los convenzo.

No. ¿No?

Mi papá no puede viajar.

¿Qué le pasa a tu papá? Tuvo un accidente.

Muy grave.

Y tiene dañada la columna.

Lo siento mucho.

Sí, ha sido muy fuerte para todos.

Pero entonces podemos ir nosotros a visitarlos. No, Victoria, ni siquiera sé

me van a recibir a mí.

Bueno.

Tatiana, ¿es cierto lo del accidente o no quieres que conozcamos a tus papás?

En la grabación Nicolás dice que quiere que vayas a su casa.

¿Fuiste? Pues no sé, no sé, Fernando.

¿Cómo voy a recordar una conversación tan vieja?

No recuerdo si fui o no fui a casa de Nicolás, no sé. A ver, papá, no me

respondas con evasivas.

¿Qué tenía Nicolás contra ti? ¿Por qué siquiera iba a grabar una conversación

contigo? Bueno, ¿y yo qué voy a saber, Hernando?

Nicolás era un hombre muy enfermo, paranoico.

Él esperaba ocupar mi puesto en el banco.

Le correspondía como hijo de uno de los fundadores.

Pero ni así Félix confió en él.

Y por eso es que me odiaba.

Sigues sin responder a mi pregunta.

Pues es que no sé qué decirte.

Yo estoy tan desconcertado como tú.

Para empezar, dime, ¿cómo conseguiste esa grabación?

Estaba entre los archivos personales de Nicolás. ¿Y quién te la mandó?

Félix del Valle, ¿no?

Por favor, Fernando.

No te das cuenta de que intenta ponerte en mi contra.

No fue Félix, pa.

Fue Susana.

¿Susana? Ella guardó todos los archivos de Nicolás después de que se murió.

Estaba aquí en el banco, en una caja de seguridad.

¿Y por qué no me los dio a mí? No sé.

No sé, pero eso no importa.

Tú siempre me has dicho que la acusación que te hizo Alejandra de que te robaste

la herencia de los Santa Cruz carece de fundamento.

Y ahora aparece esto.

Ya te dije, Fernando.

El fraude que cometió Nicolás Santa Cruz tuvo que ser cubierto con la mayoría de

sus acciones.

Bien. Pues entonces quiero un estado de cuenta en donde se constate que no queda

nada de esa herencia.

Bueno... ¿Y tú qué interés puedes tener en este asunto?

Quiero que en lo que se resuelve todo este asunto del fraude, a Alejandra

Santacruz se le devuelva cada peso que le corresponde.

¿Lo dices eso?

No lo sé.

Es que te pones muy nerviosa.

¿Cómo quieres que me ponga?

Y desde que se enteraron que Marcelo y yo estábamos casados, me tratan en esta

casa como una intrusa.

Ay, perdóname.

Te aseguro que no fue nuestra intención hacerte sentir así para nada, ¿eh?

Yo tengo mucho miedo de que nos quieran separar.

Ya te dije que nosotros respetamos las decisiones de nuestros hijos.

Y no fue mi intención presonarte.

Me hubiera gustado conocer a tus padres, pero ya será en otro caso.

Yo lo único que quiero que sepas es que tú eres bienvenida en esta familia.

Muchas gracias.

Dame un beso.

Necesito pedirles un favor muy importante.

Por lo pronto, Alejandra no puede saber que Fernando es el primer benefactor de

la casa.

Por favor.

Fina, te la encargo muchísimo.

Claro que sí.

Yo aquí la voy a tener todo el tiempo que ustedes me digan. ¿Pero entonces sí

va a quedar aquí?

Sí, sí se queda, pero evidentemente no quiere que nadie, Marta, nadie sepa que

está aquí.

Bueno, es que está pasando por un proceso muy complicado.

Pues yo voy a estar más calladita que una tumba. Por mí la muchachita no va a

saber nada de ese hombre tan bueno que es el licenciado.

Gracias, Fina. Bueno, yo me voy.

Te la encargo, Fina, mucho, ¿eh?

Marta.

Mamá, es que tienes que hacerme caso.

Hubieras visto su cara de descompuesto. Estaba así, pasmado.

¿Cómo es que te ocurrió entregarle esa grabación?

A ver, Vanessa, ¿cómo se la dice?

Cayó, niña.

Yo pensé que ya se habían salido todos los cassettes del sobre.

Pero déjame decirte una cosa linda.

Afortunadamente no escuchó otra conversación que tengo en otro cassette.

Esa sí es muy comprometedora.

¿Comprometedora? Sí. A ver, déjame escucharla.

No, no. Claro que no la vas a oír.

Yo prefiero que no te enteres, porque lo que se dice en Jorge y Nicolás es

verdaderamente arriesgado y muy comprometedor.

Prefiero protegerte y que no te enteres.

Tan grave... Tanto, que si a mí se me diera la gana, se la pasaría a Jorge

Bustamante el resto de su vida en la cárcel.

¿Para qué dejar la misión en manos de alguien más si la puedo hacer yo mismo?

Tú eres uno de mis mejores hombres.

No quiero arriesgarte.

Confía en mí, general.

¿Y tu padre?

¿Si se vuelve a poner mal?

Tienes muchos asuntos familiares pendientes.

Lo sé, pero no puedo eludir mi deber.

¿Estás seguro?

El trabajo encubierto es de 24 horas.

No podrás ver a tu familia y tendrás que alejarte de todo.

Lo sé. He sido entrenado para eso.

Además, ya se lo comenté. Hay una entrega de armas muy próxima.

Tendríamos que empezar la operación lo antes posible.

Hombres como tú, Javier, son los que necesita nuestro país.

Buena suerte.

Ay, Ale, qué bueno que estás aquí. Pero, a ver, dime la verdad. ¿Es porque

quieres olvidar a Fernando?

No.

No, no, no. Irte de aquí porque quiero...

Sentir que puedo hacer las cosas yo sola. No quiero depender de nadie.

Bueno, y también olvidar a Fernando.

Bueno, sí, un poquito.

¿Por qué me conoces tan bien?

Bueno, pero no te preocupes, Ángela. Ya me dijo que no quieres que les entere

que estás aquí.

No, ni Javier, ¿eh?

¿Javier del Valle?

Sí.

Ay, claro, no te he contado.

Marta me besó y me dijo que estaba enamorada de mí.

¿Cómo, Ale? Pero...

¿Qué pasa? ¿Entonces tú y Fernando ya no lo amas?

Pues eso quisiera.

Pero ese es el problema. Que yo siento que... Que nunca voy a poder dejar de

amar a Fernando.

Y es horrible, ¿sabes? Porque... Porque me duele. Me duele tanto.

Ay, Ale.

Nadie dijo que el amor no duele.

¿No sabes?

el gusto que me da escuchar esa noticia, pa.

Tienes razón, Andito.

Tenemos que actuar con toda transparencia.

Ya tengo el estado de cuenta de las pocas acciones que quedaron de los Santa

Cruz. Y eso sí, ¿eh?

Les vamos a pagar todos los intereses acumulados.

Pues muy bien.

Muy bien, voy a buscar a Alejandra para hacerle la entrega al teletario.

Nos vemos.

¿Y de dónde vas a sacar ese dinero, Jorge?

No te preocupes.

Ya tengo el plan perfecto.

Ni te imaginas quién va a pagar los platos rotos.

Vete a checar nuestro negocio.

¿Qué es esto? ¿Qué es esto?

Sabe a pasto.

Ay, señorita, pero sí le puse lo que me dijo.

Toronja, piña y alfalfa.

Alfalfa. O sea, alimento para caballos.

Apio. Tonta, te dije apio.

¿Ok? Hazlo y súbelo a mi corazón.

Supe que hablaste con mi mamá.

Las dos estamos muy preocupadas de que tú y Brian cometan una locura más grave.

¿No oyes, Carmen?

El teléfono.

Ahí voy, señorita.

¿Sabes algo de Brian?

No.

El ingrato ni siquiera me ha hablado.

Sí.

Sí, ahorita vamos.

Gracias.

¿Por qué traes esa cara?

¿Qué pasó?

Es que no sé qué decirle.

¡Habla!

¿Qué pasó?

¡Habla! A Brian le pusieron una madrina horrible y lo noquearon en la calle.

¿Dónde? ¿Dónde está?

¿Cómo está?

¿Quién? ¿Quién le pegó? Por favor, no me dejes...

Vamos a buscarlo. Me habló su amigo Tito y me dijo que Bryant está muy mal.

¿Está en un hospital?

Sí. Vamos, vamos.

Acompáñenos.

Ándale.

Ay, Ángela, no pude dormir bien.

No puedo dejar de pensar en la cara de Toñito. Es horrible.

Mira, Alejandra, yo lamento mucho que hayas dormido mal.

Pero te voy a prohibir contundentemente que vuelvas a involucrarte en casos como

los de Dolores.

Tú tienes que entender que tú aquí eres...

Eres una mujer más que necesita ayuda.

Entiéndelo, cariño, es por tu seguridad.

No, pero ¿no se supone que todas las mujeres que estamos aquí es para

unas a otras?

Sí, pueden bajar la voz.

Es que aquí están los niños, no es bueno que las hagan discutir.

Sí, perdón.

Ya, somos un equipo, ¿no? Sí, Ale, somos un equipo.

Pero no puedes pasarte por alto las reglas. Hay un orden muy preciso para

ayudar a estas mujeres.

Entiéndelo. ¿Y nos vamos a quedar de brazos cruzados?

Bueno, no, pero ya nos dijeron que si Lolita no denuncia al marido, pues

nosotros no podemos hacer nada. Pero que muere de miedo.

No lo va a hacer.

Necesitamos traerla a ella aquí.

No la podemos traer a la fuerza, Ale.

Ella tiene que venir por su propia voluntad. Bueno, entonces hay que

convencerla.

Alejandra, ¿qué pretendes?

No voy a regresar aquí hasta no traer a Lolita y a sus hijos.

Ellos tienen que saber que no están solos.

Alejandra. Voy con ella.

Marta.

No se vale que lo que me vaya a decir aquí, que esté en este mugoroso pueblo,

valga la pena.

No sé en qué momento dije que sí.

Oye, no, no toquen el coche.

Respetuoso, respeto.

Señorita, tranquilícese. Le prometo que el firme que le tengo le va a interesar

muchísimo. Es que yo no sé qué me puede interesar que esté en este mugoroso y

asqueroso barrio.

¿Me entiendes? Ay, sí, mire, venga, le voy a enseñar. ¿A dónde?

Ah, mire, ya no, ahí, vea.

Fíjate bien.

Es Alejandra.

Es Alejandra.

No me interesan tus problemas con la bodega, Isaías. Con esa gente no se

Si les dimos una fecha de entrega, la tienes que respetar a como dé lugar.

No, pues sí, claro.

Llámame cuando hayas arreglado todo.

¿A qué viniste? No tienes nada que hacer aquí.

Bueno, tenemos que hablar. Por favor, déjame explicar.

Eres la esposa de mi hijo y punto.

No hay nada que explicar.

Yo traté de decírtelo y tú nunca me dejaste.

No pienso hablar más del tema.

Vas a recibir una buena pensión a cambio de tu silencio. Que firmes el divorcio

con Marcelo y que te me desaparezca.

¿De verdad qué?

Me choca aceptarlo, pero esta mujer todavía...

Segura, como elegante.

Pues sí, hasta como que más bonita, ¿no?

No, no, yo no dije más bonita, dije segura y elegante.

Además, ¿tú cómo sabes que ella estaba aquí, eh?

Pues que mi tía dirige este lugar.

¿Y qué hace tu tía?

Ayuda a mujeres sin recursos, que tienen problemas familiares, que las abusan,

las abandonan, etc.

Y Alejandra entró a trabajar aquí de voluntaria. No.

Alejandra trabajando.

Ella no sabe ni peinar qué va a trabajar.

Ay, señorita, ¿ya pongo usted así?

Por supuesto que yo sí.

Además, yo estoy de derecho, ¿eh? ¿Tú qué me faltas el respeto últimamente?

Ay, bueno, ya, señorita, tranquilícese.

Yo nada más le decía, para que usted supiera, esté enterada, que yo puedo

teniendo vigilada a Alejandra y así seguirla ayudando.

¡Claro! Con una módica compensación, señorita. Una módica compensación,

señorita. Suenas padrísima.

Me encantaría saber qué diría Victoria y Fernando si se enteraban que tú me

ayudabas y todo eso. ¿Qué diría tu tía?

Que ayuda a mujeres de bajos recursos a que tú me quitas a mí mis recursos.

¿Eso no?

Sí.

Sí.

¿Qué?

Mira, bueno, eso no importa.

Lo importante que quiero que me ayudes.

A que Alejandra se entere que Fernando y yo volvimos.

Me parece perfecto. Nada más ahora dígame cómo.

No te preocupes.

Yo te voy a decir cómo ya tengo todo solucionado.

Y mientras te voy a dar un pequeño adelanto.

Muy bien, señorita.

Pues yo la tengo informada de todo lo que necesite.

Gracias.

Bueno, ya. ¿Te bajo hasta aquí o qué?

Más adelantito, ¿no? Es que aquí no puedo caminar con los tacos que me dio.

Muy bien.

Ni creas que con esa carita me voy a conmover, ¿eh? Lo que hiciste no tiene

nombre. ¿Lo que hice?

¿Lo que hicimos? Yo no sabía que era la esposa de mi hijo. Yo tampoco sabía que

un hombre era capaz de hacerme sentir lo que tú me hiciste sentir.

Eso no justifica lo que pasó. Yo ya sé que no lo justifica.

Pero entonces dime, ¿cómo le hacía para resistirme a tus pedos?

¿Cómo le hacía para resistirme a tu mirada?

Que me desnudaba en un segundo.

Dime cómo.

Tatiana, entiéndeme. Se trata de mi hijo.

Tu hijo ya no te preocupe.

Me voy a alejar de él.

Me voy a divorciar de Marcelo inmediatamente.

Si lo haces así, sin problema, yo me voy a encargar de tu pensión.

¿Tú crees que yo estoy aquí por tu dinero?

¿Tú crees que a mí me importa el dinero?

Olvídate de eso, Jorge.

Yo no voy a pelear ni un centavo.

También me voy a alejar de ti.

A ver si así se me olvida lo que me hace sentir como mujer.

Papá está muy enojado.

Mañana me voy a Canadá, mi amor.

Y voy a estar unos seis meses mínimo.

No, chavalita, no te vayas.

Te juro que me duele más que todos mis golpes. No te vayas.

Y si por mí fuera me quedo contigo, créeme.

Vamos.

¿Ya no vas a estar enojada conmigo?

Solo si me prometes que ya no le vas a estar bailando a las viejas.

Promise, promise.

¿Y mi grandma?

Fue a la farmacia por las medicinas.

El doctor dijo que ya necesitabas tomarlas, pero ya.

Adelante.

Ya llegamos.

Ay, Brian.

Ni con tanto golpe dejas de estar tan guapo, ¿eh?

Fue un dineral de medicinas.

Al rato en la casa te regreso tu dinero.

Pero no hace falta, Cruz.

Y es más, ya te puedes regresar a la casa junto con Carmen.

¿Ok? Porque lo que hay entre Brian y yo... Lo que hay entre Brian de Jesús y

es imposible. Mamá, no hables así.

Tú te callas.

Marivite, ¿qué dijo?

Te exijo que te alejes de mi nieto.

Pero yo lo amo.

Si de verdad lo amas, aléjate de él.

¿Ya viste lo que provocas?

Me lo van a matar por tu culpa.

Don Félix, yo sé que le prometí que no iba a volver a buscar a Alejandra, pero

esta vez no vengo a hablar de cosas personales.

Entonces, ¿qué quieres?

Prefiero hablarlo con ella, si no le importa.

No, eso no se va a poder.

Félix, usted me la podrá negar, pero... Tengo que hablar un asunto legal con

ella. Necesito la firma de Alejandra.

¿Qué clase de asunto?

Estoy trabajando para que le restituyan a Alejandra la herencia que le

corresponde. Ya le pedí a mi padre todos los estados financieros del banco para

que se le haga la entrega oficial.

Y seguramente Jorge le va a querer dar una limosna, ¿no?

Pero... Hijo, ya conoces el camino.

Usted me la podrá negar mil veces, pero eventualmente voy a hablar con ella.

Alejandra ya no está en esta casa, Fernando.

Ya se fue.

¿Cómo que se fue?

¿A dónde se fue?

No lo sabemos.

No le quise decir a nadie.

Entiéndeme, por favor, Mariví.

Si no te alejas de Brian, va a terminar muerto.

Cruz, yo no tuve nada que ver con lo que le pasó a Brian.

Eso es cierto, Kurama.

Ya les dije que a mí me asaltaron aquí afuera.

Si lo asaltaron, vamos a levantar un acta, ¿no?

No, no, no.

¿Cómo que no?

Esto no se va a quedar así.

Voy a levantar una denuncia y me van a oír.

Voy a preguntar a ver si alguien vio allá algo afuera. No, espérate, Kurama.

no vayas.

Usted ya estaba contenta, ¿no?

Carmen, no fregues, ¿sí?

A ver, ¿no escuchaste?

Yo no tengo nada que ver.

Ya no se haga la inocente. Todos aquí y allá sabemos cómo se las gasta su papá.

Carmen, ya.

¿De qué habla?

Deje de fingir.

El señor Jorge, cuando tiene algún problema, manda a sus matones.

Mira, no voy a permitir que le faltes el respeto hacia mi papá. ¿Ah, sí? ¿Qué va

a hacer, eh? Te voy a sacar a patadas de aquí.

¡Murita! ¡Ey!

¡Ey! ¡Está bien, mi amor! ¡Ey! ¡Ah!

¡Ya! ¿Qué pasa? ¡Ya!

¿Qué está pasando?

Cruz, suéltalo, por favor. Le voy a enseñar a esta niña rica quién soy.

¿Quién eres? Me queda completamente claro.

Lo que no sé es de qué congal te sacaron. Por favor, vete, Marilyn.

Tú no puedes volver a poner un pie aquí. Haz favor de irte a tu casa

inmediatamente.

Yo se lo dije a mis papás.

Y te lo digo a ti y a quien sea necesario.

¿Ok? Ryan y yo nos amamos.

Y no voy a permitir que me separen de él.

Ay, Fina me dijo que a esta hora no está el marido. Ay, pues ojalá.

Bueno, tú tócale si quieres. Yo me quedo aquí a cuidar.

Sí, ahí.

¿Tú otra vez?

Quedé preocupada. Quería saber cómo estaban.

Mi esposo no debe tardar. Por favor, vete.

No, Dolores.

Dolores es tu nombre, ¿no?

Sí.

¿Por qué no dejas que te ayudemos?

Vente a vivir a la casa de medio camino con tus hijos.

No necesito ningún tipo de ayuda, por favor, entiéndelo. En serio, ahí no te

a faltar nada.

Y nadie te va a hacer daño.

Te voy a decir que es lo único que provoca tu ayuda.

Esto.

Esto es lo único que provoca tu ayuda.

Diana, no es para que te pongas así.

¿Cómo quieres que me ponga?

Si a lo mejor esta es la última vez que nos vamos a ver.

No puede ser de otra forma.

Ya lo sé.

Y por eso me quiero morir.

No digas esas cosas.

Entiendo lo que te pasa, pero no puede ser. Perdóname.

Perdóname también.

Me voy.

No te preocupes.

Cuando llegues a tu casa yo ya no voy a estar ahí.

Te lo prometo.

Tatiana, espera un segundo.

¿Tú crees que puedas quedarte en la casa, seguir con mi hijo y no volver a

equivocarte conmigo?

No lo sé.

Si tú me prometes que entre nosotros no va a volver a pasar nada, yo también

puedo ser como que nada pasó.

Eres el hombre más bueno y generoso que he conocido.

No puedes seguir así. Ve cómo estás. ¿Dónde más estás golpeada? Te tiene que

revisar un doctor.

No.

Por favor, vete.

No, es que no te puedes quedar callada. Tienes que denunciarlo. No.

¿Por qué no?

Porque tiene amigos de la delegación. No le van a hacer nada.

Y solo va a empeorar la situación.

¿Qué pasa, amor?

Amor, no pasa nada.

Métete a tu cuarto, ¿sí?

Toñito.

¿Te acuerdas de mí?

Sí, es lo que le entendió mi mamá.

Toño, métete que tu papá no debe tardar en llegar.

Te lo suplico.

No regreses.

No, Dolores.

No lo hagas por ti.

Hazlo por tus hijos.

Ningún niño merece vivir en una casa así con esta violencia.

Don Félix, le repito que esto no es lo usual.

Yo conozco las cualidades y las credenciales de todo el personal de esta

fundación.

Me consta que son los especialistas más calificados para atender a Beatriz.

Gracias por la confianza. De hecho, el tratamiento de desintoxicación ya

comenzó.

Y por supuesto, vamos a pagar todo lo que sea necesario para que a la

no le cueste un solo peso. Además, yo prometo poner todo de mi parte para

superar esto pronto.

Muy bien, nada más tenemos que aclarar un par de cosas.

¿Qué cosas?

Beatriz tiene que estar aislada, que quiere decir que no puede recibir

ni regalos, ni nada.

Sí me explico, ¿verdad? Sí, sí, ya.

Mi marido te lo dijo, Efraín.

La decisión está tomada y vamos a hacer todo lo que nos indiques.

Muy bien.

Bueno, síganme.

Mi amor.

No sé qué pensar, Ramiro.

¿De qué?

Todo el mundo me dice que mi papá no es honesto.

Y ahora aparecen estas grabaciones entre Santa Cruz y mi papá. Bueno, ¿pero qué?

¿Eso de qué te preocupa?

Tú mismo me dijiste que Nicolás no lo acusa de nada directamente, ¿no? No lo

acusa de nada.

Tiene pruebas en su contra.

La verdad, a uno le gustaría estar en sus apartos, pero... Es difícil juzgar a

la familia.

Pero yo tengo que estar de lado de la justicia.

¿Quién está implicado?

Bueno, ¿y tú qué?

¿Ya investigaste algo?

No he encontrado nada relevante.

¿Qué opinas de todo esto?

No quiero opinar nada.

Yo no soy juez.

Para mí tu papá es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Ahora sí.

Si se demuestra lo contrario... Para complicar más las cosas, escucha.

Mi papá aceptó de buena manera pagarle a Alejandra todo lo que le corresponde a

la herencia.

¿Qué? Sí, yo mismo vi los papeles. Yo me estoy encargando de que todo se haga

por la vía legal.

¿Entonces? Dios, dime una cosa. A ver.

Si mi papá hizo todo este teatro para quedarse con la herencia de los Santa

Cruz.

¿Por qué le está devolviendo el dinero a Alejandra?

Creo que hay que investigar el mundo.

Él puede ser la clave para saber si hay alguien más detrás de todo esto.

O si realmente se trata de mi papá.

Jorge, qué sorpresa verte por aquí.

Qué agradable coincidencia.

Porque desde ayer...

Estaba pensando en ti. Yo también, Susanita. Yo también.

Pásale, estás en tu casa.

¿Estás sola?

Sí. ¿Y tu hija?

Va a regresar muy tarde.

Así que estamos completamente solos. Me da mucho gusto escuchar eso.

Ya te escurrí.

Quiero que me digas de dónde sacaste esto.

Dímelo ahora mismo o te atienes a las consecuencias.

Me estás lastimando.

Dime de dónde sacaste este casete.

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