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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
No, pero... Vete, por favor.
No tenemos nada que hablar. No me voy a ir hasta que me escuches.
Entiende que yo no puedo renunciar a ti.
No puedo. No vuelvas a decir eso. Pero es que es la verdad.
No. No, la verdad es que me usaste para defender a tu familia y está bien. No,
no. Porque yo hubiera hecho lo mismo. Eso no es cierto.
Por favor, cree que eso no es cierto.
Sí es cierto. Fer, ya se acabó el juicio. Ya nos tenemos que ver. Por
vente ya. Si mi mamá no hubiera sido inocente, yo no la hubiera podido
te lo juro.
Ahora quiero luchar por recuperar esto, por recuperar lo que teníamos.
Es que no puedo vivir sin ti, no puedo vivir sin tus ojos, sin tus labios, sin
tus sonrisas, sin tus vejas.
No puedo.
¿Cuál es video?
¿Qué locura hiciste, hija? Tu hija se ha vuelto famosa porque está en uno del
top ten de los videos más vistos en México. Es más, ahorita te lo voy a
Dame. Quieta.
Quieta. Bueno, tranquilos, dejen de pelear, por favor, hijos.
Por favor, vete, mamá.
Bueno,
ya basta.
No, en serio, es una belleza, papá. Dije que ya basta.
Baby, vete a tu cuarto.
Tú vete a la cocina, Carmen.
Marcelo.
Marcelo. Vamos al despacho.
Claro que sí, papá.
Solo tú.
Oye, papá, pero es importante... Solo ven con tu papá.
Tú tranquilo, ¿ok?
Todo se va a arreglar.
Victoria, te juro que yo traté de convencerlo de que dijera la verdad.
No pude.
Tienes que ayudarme, por favor.
Tatiana, si me disculpas, ahora debo de ir con mi hija.
Ya tendremos tiempo de aclarar esta penosa situación.
¿Por qué estás jugando conmigo? No, no estoy jugando contigo.
Mira, dame tu mano.
Tú me enseñaste que hay que escuchar el corazón.
¿Lo sientes? ¿Lo escuchas?
No te está mintiendo, Ale.
Pues el mío tampoco.
Yo te amo, Fernando, y tú sabes.
Perdón.
Alejandra, ¿por qué?
Mira, Fe.
Y si me amas, como dices,
Olvídate de mí.
Tú eres un hombre maravilloso.
Haz tu vida y sé feliz.
Y olvídate de mí.
Alejandra, por favor.
Sí.
Espero que no lo hayas creído al idiota de mi hermano, mamá.
Mariví, no es cuestión de creerle o no. Ahí está el video.
Sí, es un accidente.
Yo me voy a encargar de saber quién fue la idiota que subió eso. Y te juro que
lo voy a bajar. A ver, hija, cálmate.
Ese no es el problema.
Yo te entiendo que estás joven y tienes curiosidad, pero... te expones a muchos
peligros, hija.
A ver, dime, ¿desde cuándo vas a esos lugares? No, no, a ver.
A mí no me gustan esas cosas, ¿ok? Yo no voy a esos lugares nunca.
Bueno, entonces, ¿por qué fuiste ahí?
Porque fue mi idea.
Yo organizé esa fiesta.
Yo pedí que contrataran a esos bailarines.
¿A esos bailarines?
Sí, yo sabía que uno de ellos era Brian y quería darle una lección y ya.
¿Pero para qué hiciste todo eso?
¿A ti qué te importa lo que Brian haga o deshaga de su vida? ¿Qué te importa? A
mí sí me importa.
Y mucho.
No me digas que eres novia de ese muchacho.
Sí, mamá.
Ando con Brian y lo amo con todo mi corazón.
Alejandra.
Alejandra, ¿estás bien?
Quisiera hablar contigo un minuto.
No, perdóname, Javier, pero no... No quiero hablar con nadie ahorita, perdón.
Bueno, si se te ofrece algo, avísame, por favor.
Explícame, ¿qué es lo que está pasando?
No hay nada que explicar, papá. Ya te dije, Tatiana es mi esposa.
¿Pero cómo es posible?
¿En qué cabeza cabe?
¿Qué es lo que pasa?
¿De dónde la conoces? ¿Qué es lo que sabes de ella? De la universidad, papá.
Además fui yo el que me casé con ella, no ustedes.
Casarse es un asunto muy serio.
Es algo que se tiene que decidir con sumo cuidado.
Bájate del escritorio.
¿Y cuál es el problema?
¿Cómo sabes que ella no se enteró de quién eres?
¿Quién es tu familia?
A lo mejor por eso decidió usarte.
Papá, ¿cómo crees?
Mira, cuando Tatiana y yo decidimos venir a México, no sabía ni quién eras
qué te dedicabas.
Además... Aunque no lo creas, Tatiana, es muy... Es muy inocente en muchas
cosas.
A ver, María.
Dime la verdad.
Pero quiero la verdad.
¿Tuviste relaciones con ese muchacho?
No, por supuesto que no.
Para nada.
Menos mal, estás muy joven para cometer un error así.
A ver, ¿ya ves?
Para ti es un error y para mí es lo más importante del mundo.
Mamá, estoy enamorada de Brian.
A ver, hija.
Yo estoy tratando de entender tus sentimientos.
Pero me preocupan tus acciones.
Esas acciones que pueden tener consecuencias el resto de tu vida, hija.
Bueno, voy a hablar con tu papá a ver si él puede mantener la calma.
Como lo estoy tratando de hacer yo.
Guapo, tráete una casa.
¿Cómo va?
Yo trabajaría más en el room service.
Voy a hablar con el encargado para ver qué se puede hacer.
Se lo agradecería mucho.
¿Sabes qué?
Vamos a platicar un rato.
¿A qué necesitas que no te voy a decir nada?
Mira, en realidad no importa si abres la boca o no, tu condena no va a ser por
menos de 80 años.
Así es que me da exactamente lo mismo.
Pero ya sabes.
Hay que seguir los procesos.
Déjame en paz.
Guapo.
Hazme caso, hombre. Fíjate que andamos tras la pista de una mujer de unos 70
años que responde al nombre de Teresa López Delgado.
¿Te suena el nombre?
No.
Nunca habías escuchado ese nombre.
No.
Fíjate qué raro.
Porque según mis registros, el nombre es exactamente igual al de tu madre.
Esa dulce anciana la que le manda su dinerito al pueblo de Tlapa.
Fíjate.
Y yo pensé que yo no tenía madre.
La verdad es que nosotros pensamos lo mismo.
Hace que creas. La encontramos.
¿Cómo pudiste hacerme esto? Jorge, por favor.
No digas nada.
Déjame explicarte.
¿Qué? ¿Qué vas a explicarme? Lo que hiciste no tiene nombre.
¿Le dijiste algo a Marcelo?
¿Cómo crees? Por supuesto que no.
Jorge.
Tenemos que hablar de Mariví.
En un segundo estoy contigo, mi amor.
Te espero.
Sí, mi vida.
Buenas noches.
Vale.
Siéntate, por favor.
No quiero interrumpirlo.
¿Qué va a interrumpir?
Nada me hace más feliz que estar contigo.
¿Cenaste? ¿Quieres algo?
No, ya. De negra.
¿Cómo está la señora Beatriz?
Beatriz es una mujer muy fuerte.
Ya estoy seguro que va a salir de su problema muy pronto.
Ojalá. ¿Y usted?
¿Cómo está?
Alejandra.
¿Por qué no nos tuteamos?
Lo voy a intentar, Félix.
Bueno, en primer lugar, ¿qué haces despierta a esta hora? ¿Que no puedes
No, no puedo dormir.
Y además quería aprovechar para hablar contigo, a solas.
Quiero hacerte una pregunta.
Adelante. Tú conocías muy bien a mis papás, ¿no?
Sí, así es.
¿Tú crees que mi mamá tenía un amante?
¿Tú crees que yo no sea hija de Nicolás?
Hija, lo que me preguntas es muy complicado.
Yo necesito saber la verdad.
Sí, yo sé.
Entonces, dímela.
No importa que me lastimes. Yo necesito saberlo todo.
Mira, Alejandra, yo a tus papás los quise mucho.
Sobre todo a tu madre, que para mí fue tan importante.
¿Por qué?
Porque fuimos muy amigos.
Bueno, pues por eso, si fueron muy amigos, tal vez ella le platicó algo.
No sé, se veía con alguien más o... Ale, no me preguntes eso, por favor.
Eso quiere decir que es verdad.
No me mientas.
A ti no te puedo mentir.
Es verdad, tu madre tenía otra persona en su vida, pero no la juzgues mal, por
favor.
Fueron las circunstancias las que provocaron todo.
En esa época, la relación de tus padres no estaba nada bien.
¿Y usted, perdón, tú, conoces a esa persona?
¿Sabes quién es?
No, lo siento mucho, Alejandra.
Eso no lo sé.
Te repito que no sé quién es esa mujer.
¿Entonces qué haces con ella?
¿Es tu fan?
No sé, yo creo que me han de haber tomado la foto un día que estaba
cruzar la calle a esa dulce anciana o algo así.
Ay, pues qué lástima.
Porque si tú no la conoces, en este momento ella debe sentirse muy sola, muy
desprotegida. Y las personas mayores necesitan de muchos cuidados.
¿Qué pretendes hacer con esa mujer?
Esta mujer es sospechosa por ser tu cómplice. Y no me importa que sea tu
tu abuelita o tu amante.
Vamos a hablar con ella. ¿Y sabes por qué?
Porque aquí encerrado tú no puedes hacer nada.
Vamos a hacerle creer a todo el mundo que tú estás muerto.
Y sabes bien que podemos hacerlo.
Entonces ella va a salir.
Está escondida donde está escondida.
Esta viejecita va a salir.
Y la vamos a atrapar.
¿Y quién sabe si ella sea tan dura como tú para aguantar un internatorio?
En una de esas, a la mejor que crees.
Tú le pones un dedo a esa mujer.
Y yo me encargo de sacarte la sangre, sacar tu DNA y acabar con tu árbol
Tú estás aquí para aprender, no para enseñar.
Y ya veo que después de todo eres tan mágico como yo pensaba.
Mira, no me diría no estábamos seguros si conocías a nuestra mujer.
Gracias por la información.
Que pases una bonita noche.
Oye.
No te preocupes.
Yo te saludo a tu madre.
Y te voy a hacer un favor.
No le voy a decir dónde estás. No quiero que se me preocupe.
¿Vanessa? Fer, qué bueno que llegaste. Te estaba esperando.
¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me llamaste?
Bueno, porque pensé que estabas ocupado.
¿Qué pasó, algo?
Ok, te voy a decir ahora.
Te iba a hacer una súper cena, pero después dije, no, me voy a ver muy
Así que mejor no quiero que me la interpretes nada y ya no hice nada.
¿Súper cena como por qué o qué?
¿Cómo que como por qué o qué?
Porque fue todo un éxito lo de los juzgados, porque nuestra amistad va muy
Ana, me da gusto que estés tan contenta, pero yo la verdad no tengo ganas de
celebrar. Ha sido un día bastante difícil.
Es por Alejandra.
La fuiste a ver.
¿Qué no entiendes que a ella no le importa?
Vanessa, no quiero ser grosero.
Tú y yo quedamos que no debemos hablar de Alejandra, ¿ok?
Sí, tienes razón.
Además te entiendo, yo acabo de pasar por eso. Dani, ya.
Perdón.
Me voy.
Solo recuerda que soy tu amiga.
Buenos días.
¿No vas a desayunar, hija? No, no, me quedé de ver con Rebeca para estudiar
antes de la clase.
María Victoria, siéntate.
Pero tengo que llegar con Rebeca porque... Dije que te sientes.
Tenemos cosas muy importantes de qué hablar.
Sí.
¿Qué pasa?
Tu madre y yo estuvimos hablando toda la noche sobre tu situación.
¿Qué situación?
Tu situación con Brian.
El caso es que tomamos una decisión muy importante para tu vida.
Te vas a ir a Canadá a terminar la escuela.
¿Qué?
Está decidido.
No, no, no, eso no puede ser. Yo hablé contigo ayer.
Sí, Jorge, no fue lo que decidimos anoche.
Es lo mejor, Victoria.
No, pero, pero, ¿yo cómo me voy a ir a Canadá? No, nada. ¡Punto!
Está decidido, no hay vuelta de hoja.
Buenos días.
Buenos días, ¿entrado?
Gracias.
Quiero platicar contigo.
¿Qué pasa?
Bueno, primero quiero agradecerte.
A ti y a toda tu familia, porque te han portado conmigo... No tengo palabras, de
verdad, para agradecerle todo.
Ale.
No tienes nada que agradecer, al contrario.
Somos nosotros los que tenemos que agradecer tu presencia en esta casa.
Es muy difícil lo que te tengo que decir.
¿Qué pasa?
Me voy a ir de la casa.
Yo no quiero que lo tomen a mal.
Estoy de verdad contenta y me siento a gusto aquí.
Pero estuve encerrada diez años.
Y siento que tengo que recuperarlos.
Pero...
¿Irte a dónde?
¿Qué no entiendes que es peligroso? Hay alguien allá afuera que quiso
asesinarte. Que todavía no lo agarran.
Porque no me vas a decir que el mundo actuó solo.
No, yo sé.
Pero Félix, no puedo estar yo cautiva tanto tiempo.
Aquí me siento de repente asfixiada.
Me siento como si estuviera encerrada en ese sótano.
Y no se preocupen, yo voy a seguir en contacto con la policía y los voy a
para que encuentren a ese criminal, por supuesto.
Bueno, ¿y a dónde se quiere ir?
Bueno, no sé si usted conoce, perdón, ¿tú conoces a Ángela? Una doctora que
trabaja con Efraín en la fundación.
Bueno, ella trabaja en un lugar que se llama una casa de medio camino.
Y ella me ofreció trabajo ahí.
Y pues eso me da mucha alegría porque yo me quiero sentir útil.
Y por supuesto que voy a empezar a estudiar también.
Mira, todo eso lo puedo entender, pero no es necesario que te vayas de aquí.
No, sí lo es.
Justamente eso es lo que yo quiero.
Irme de ti.
Y que nadie sepa dónde estoy.
Por favor, no les voy a decir nada.
A los Bustamante, ni a Fernando, ni a Javier.
No quiero que nadie sepa dónde voy a estar. Dale, dale.
Ya eres una mujer. Tú tienes todo el derecho de hacer tu vida.
¿Qué vamos a hacer? Ya despiértate. ¿Qué te pasa?
¿Qué vamos a hacer, Marcelo? ¿Qué vamos a hacer? ¿De qué, amor?
Ya te dije que no pasa nada, hombre.
Mira, mis papás están sacados de onda porque no...
Les acaban de enterar que somos esposos, pero se tienen que acostumbrar.
Sí, pero yo no me siento cómoda en esta casa.
Bueno, ¿y qué quieres que haga?
No sé.
Haz algo.
Por ejemplo, irnos a vivir a otro lugar.
¿A dónde te quieres ir a vivir?
No sé.
Tú eres el súper director de una súper empresa. ¿Por qué no piensas algo? ¿Por
qué tenemos que vivir en casa de tus papás? Como si tuviéramos... Bueno, ya,
ya cállate.
¿Ok? Hoy mismo voy a buscar dónde nos vamos a vivir.
Y déjame dormir.
Abrázame. Ándale.
ir a Canadá ni a ningún otro lado.
Tú no mandas sobre mí, soy mayor de edad.
Pues te comportas como una niña de frescolar.
Espero que la distancia te haga entrar en razón.
No voy a dejar que arruines tu vida por un chofer. Los únicos que han arruinado
mi vida son ustedes dos.
Y hagas lo que hagas, no me vas a separar de Brian.
Amo a Brian, me entregué a él y eso es algo que no vas a poder cambiar nunca.
Oye, Jorge, ¿por qué la tratas así?
Ahora solo falta que apoyes mi sensatez, Victoria.
¿No entiendes? Lo que tu hija necesita es mano dura. No.
Lo que Mariví necesita es cariño y comprensión, Jorge. Lo hablamos muy
anoche.
¿Dónde te quedaste? No sé. Un rato.
¿Qué tienes?
¿Estás bien?
La perdí, Ramiro.
Ahora sí perdí a Alejandra para siempre.
No, a ver, tranquilo. Alejandra tiene que entender que es obvio que te ibas a
poner del lado de Victoria. Es tu madre. ¿Qué esperas? Me pidió que ya no la
buscara. Y hasta cierto punto la entiendo.
¿Qué vas a hacer? Sí.
Sí.
No la puedo dejar de buscar.
Alejandra es del amor de mi vida.
Voy a luchar por su amor y la voy a recuperar.
Oye, vas a lastimar ya.
Te quito.
Todos nuestros hijos han cometido
errores, pero tú y yo hemos cometido unos enormes.
Lárgate a tu habitación.
Marivino se va a ir de esta casa.
No voy a permitir que tú le arruines la vida a mi hija. Ay, por favor, Victoria,
por favor.
Tú se la arruinaste hace años mientras te desvivías pagando para que no mataran
a Alejandra.
Mientras eso pasaba, tu hija se acostaba con el chofer.
Si alguien tiene la culpa de lo que sucede en esta casa, esa eres tú.
No has sabido ser una buena madre.
¿Es todo, señorita? Sí, gracias.
Muy bien.
Permítame. ¡Alejandra!
Gracias. Ay,
permítame tantito. ¿Qué haces?
¿Cómo que te vas de la casa?
Intente que no te dieras cuenta.
¿Por qué? ¿A dónde vas?
No puedes saber.
No entiendo.
Javier, no me hagas preguntas así, por favor.
Al menos dime qué quieres hacer.
¿A dónde vas?
Mira, si realmente sientes algo por mí...
No me preguntes, ¿sí?
Por favor.
Perdóname, perdóname, Vicky.
Soy un idiota.
Nunca me habías hablado así, Jorge.
Perdón, me dejé llevar por el momento.
Perdóname, mi amor, te lo suplico, perdóname.
Olvida todo lo que te dije, estoy desesperado.
Tú sabes cuánto significa Mariví para mí, pero no voy a permitir que tire por
ventana el honor y el respeto de esta casa. El honor y el respeto no se ganan
golpes, Jorge.
Vi separando a nuestra familia.
Lo sé, lo sé, mi amor, pero no hay marcha atrás. Mariví se va a Canadá.
¿Para qué esperar a que este chisme se arriegue como la pólvora, eh? ¿Y en qué
momento decidiste que las apariencias están por encima del amor a tu hija,
Jorge?
Llámate un hombre.
¿Por qué no te deshaces de mí?
Victoria, por favor, mi amor, no digas eso.
Tú sabes que te amo. Te amo a nuestra hija más que nada en el mundo.
Me duele en el alma dejar de ver a Mariví.
Pero créeme, es lo mejor para ella.
Por favor, Victoria, deja que el tiempo ponga todo en su lugar.
Maridín va a regresar más madura y menos consentida.
Le va a hacer bien estar sola una temporada.
Va a ser más rápido de lo que cree, te lo aseguro.
No lo sé, Jorge.
Hiciste algo que me duele mucho.
Siento que esta familia se está desmoronando.
Victoria, por favor, yo estoy... Y no vas a cambiar de opinión.
No me digas nada.
Isaias, necesito que te hagas cargo de un asunto.
Nada.
Nada de importancia a una cucaracha que se metió al cuarto de mi hija.
Bueno, ¿y cómo te fue anoche?
Mal.
Fernando sigue obsesionado con Alejandra.
Yo sé, yo sé, mamá, que le dan celos.
La verdad que... Ni siquiera quisiera cenar conmigo.
Mira, linda, yo creo que lo mejor es que no te desesperes. Porque esto es como
una carrera de maratón.
Hay que tener paciencia, resistencia.
Yo no sé, pero tenemos que pensar en algo grande.
Algo que haga que Fer regrese contigo.
A ver quién es, linda.
¿De tú?
Ve a ver quién es Vanessa. Ay, qué enojona.
Bueno, pues te aviso que mi paciencia no es de efecto prolongado, ¿eh?
La verdad es que si Fernando ya se empieza como que... ¿Quién?
Abre.
Fer, qué sorpresa.
¿Bien? Te dije que iba a venir a ver a tu mamá, ¿está? Ah, sí. Ah, sí, aquí
estoy. Hola.
Hola. Qué gusto verte por aquí, corazón.
Antes era tan natural verte por esta casa.
¿No quieres un café o algo? No, no, muchas gracias. En realidad, vengo
Vanessa hace poco me dio un documento que me sirvió muchísimo en la defensa de
mi madre.
Una carta que recibió Soledad Bustillo.
Me dijo que tú tenías más documentos relacionados con el caso Santa Cruz.
Bueno, no creas que tengo gran cosa. Uno que otro papel viejo.
Pues me gustaría ver todos esos documentos.
Ahora.
No, no, no, no.
Perdóname, Alejandra, pero no te puedo dejar ir así.
Apáguelo, por favor.
Perdóname.
Por favor, no te vayas.
Sí, yo no podría vivir sin ti.
Javier, entiéndeme.
Me tengo que alejar de ti, me tengo que alejar de Fernando.
Me tengo que alejar de todo.
Necesito tener una vida propia, que nadie me esté cuidando.
¿Pero qué es lo que pasa? ¿Por qué te quieres ir?
Mira, tú eres un hombre maravilloso.
Pero no es justo.
No es justo que yo me quede aquí amando a alguien más.
Por favor, déjame irme y olvidarme de todo.
¿Sí?
¿Tienes algún problema en que vea esos documentos?
¿Cómo que?
Pero la verdad me da pena.
Porque como pudiste ver la carta que te llevó Vane, es algo realmente personal.
Entiendo.
Pero quiero empezar a reunir toda la evidencia alrededor del caso Santa Cruz.
Estoy seguro que los del Valle no se van a quedar con los brazos cruzados.
Y van a querer atacar a mi papá, así que quiero empezar a preparar su defensa.
Claro. Y tienes toda la razón y me da mucho gusto que pienses así.
Porque poner en tela de juicio la gran honorabilidad de tu padre, al que le ha
costado tanto trabajo llegar a donde está... Siéntate, por favor, atiéndelo.
Sí. Ahorita regreso. Sí, mamá. Permiso, Fer.
Vente.
Vente, fíjate, hay que esperar.
Yo no puedo seguir dependiendo de la gente.
Ni tampoco de ti.
Que has hecho cosas tan bonitas por mí. No puedo.
Bueno, todo eso que he hecho lo hice por ti. Lo hago por ti.
Aunque sea, dime dónde vas a estar.
No, no puedo, Javier. No puedo decirte.
Estás consciente. Hay quien quiere hacerte daño. ¿Cómo vamos a saber si
bien? O si necesitas algo, Alejandra. Por eso mismo nadie puede saber dónde
a estar.
Y te prometo que si necesito algo, la primera persona que voy a pensar y a la
que le voy a hablar va a ser a ti.
¿Me lo prometes? Te lo prometo.
Mira, no estoy de acuerdo, ¿eh?
Pero bueno, toma, llévate esto.
Aquí están todos los teléfonos, correos, cualquier medio de comunicación que
necesites para dar conmigo.
Gracias. Gracias por todo lo que has hecho por mí.
Te prometo que cuando te vuelva a ver...
Voy a estar lista para amarte.
Y yo voy a estar aquí esperándote.
Siempre, el tiempo que sea necesario.
Estaré para ti.
Bueno, ya me voy.
Gracias.
Si es que algún día podrás amarme como yo te amo a ti.
No se preocupe, señorita. Ya vamos a llegar.
Esto es todo lo que tengo, Fer.
Mira, te vas a dar cuenta que no es mucho, pero yo estoy segura de que te va
servir de algo.
Bueno, lo reviso rapidísimo y te los devuelvo, ¿eh?
Llévatelo. Llévatelo y me lo mandas con Vane, no te preocupes. ¿Seguro?
Ay, es un cassette viejo.
Uy, muy viejo. Aquí no hay nada.
Déjame verlo.
Realmente no creo que tengas ni siquiera un aparato en donde lo puedas
reproducir. Es muy viejo.
Creo que en casa de mis papás, de hecho, hay una grabadora de todo. Ay, qué
suerte. Dice Nicolás S. y Jorge D.
No.
Yo creo que... Lo voy a escuchar.
¿Te parece?
Claro, claro, claro. No te preocupes, llévatelo. Bueno, pues muchas gracias.
Vane, te veo más tarde para que sigamos trabajando. Te veo más tarde para que
sigamos trabajando.
Gracias. Bye.
Muchas gracias, Ana. Al contrario, querido.
Igual. Un placer, como siempre. Gracias.
Y ahora sí, creo que va a haber Troya, hija.
Mira, a los bebés darles el multivitamínico en la mamila no hay
Para los más grandes, Marta y yo descubrimos que en un atolito se lo
encantado. ¿Y qué hacemos con la bebé Mari Carmen?
Ella está tan desnutrida que no tiene leche para amamantar a su hija. ¿Pero ya
no tienes fórmula?
No de la que tiene que tomar.
Y ya no nos queda dinero.
Mira, no te preocupes. Yo...
Me voy a mi casa y mañana temprano paso y la compro. Nada más dime cuál toma y
ya está. Pero ya estás gastando demasiado dinero.
Yo lo hago con mucho gusto, el dinero es para eso.
Además, el que se está encargado de los gastos mayormente es Fernando.
Bueno, y tú me dijiste que Dios me lo iba a pagar, ¿no? No te preocupes que ya
le tengo su cuentita.
Ángela. Dime, Marisela.
Te buscan.
Alejandra. Hola.
Alejandra, ¿qué haces aquí?
Pues me diste el folleto.
Y aquí viene la dirección.
Pero es complicadísimo llegar acá.
Pues tome un taxi.
Eso es lo que quiero, hacer las cosas yo sola.
Como dice aquí, nunca emprenderás un nuevo camino si vas a regresar sobre tus
pasos. Déjanos enseñarte a no mirar hacia atrás.
Eso es lo que yo quiero.
Bueno, te presento. Fina, Marisela.
Ella es Alejandra.
A mí me da mucho gusto que estés aquí. A mí también, Marta. Me da mucho gusto
verte.
Ojalá Alejandra tenga ganas de compartir nuestra historia.
Es una mujer muy valiente.
¿Me quieres explicar qué es esto?
Es una orden para asuntos internos para que te investiguen.
Por tu presunta complicidad con el mundo de mi hija.
¿Estás loco?
¿Cómo crees que yo voy a estar coludida con ese criminal?
Mira, no es nada menor que el mundo brincado haya utilizado de tus
para privar a Alejandra de su libertad. Eres miope, Linares.
Es obvio que el mundo quería incriminarme.
Sabía que estaba cerca, muy cerca de atraparlo. Y la mejor manera de alejarme
su rastro era meterme a la cárcel.
Pero no lo logró.
Yo lo atrapé primero.
¿Sabes qué?
Que no dejas de sorprenderme tu cinismo.
Yo pensé que tu cerebro era más grande que tu...
¿Qué,
mi qué?
Te voy a poner mucha ropa para el frío por si te quedas más tiempo.
Haz lo que quieras. A mí no me importa nada.
Ni de esta casa ni de esta familia.
Yo nada más me quiero morir.
Mariby, Mariby, no digas eso.
Eres una florecita hermosa que está pasando por lo que pasamos muchas a tu
Con el tiempo lo vas a entender, Mariby.
¿Y quieren que entienda que no puedo amar a tu nieto porque es pobre?
Entonces yo también quiero ser pobre, Cruz. A ver, ¿por qué no me dejan estar
con Brian?
Salgo, salgo por él y por mí.
¿No quieres que seamos felices?
Al contrario.
Lo que no quiero es que sufra ninguno de los dos. Te lo advertí.
Y yo sé que tú lo amas mucho, de verdad.
Pero a los ojos de tu padre, lo tuyo con mi nieto no es más que un capricho,
Mariví.
Está bien, pues les voy a demostrar a él y a ti que mi amor por Brian no es
ningún capricho.
Espero que no se arrepientan de lo que me están obligando a hacer.
¿Qué pasó, mi Tito?
¿Qué onda, mi Brian? ¿Cómo estás?
¿Y tú?
Bien, también.
Qué bueno, carnal.
Oye, te quería pedir un favor.
Ya que no vas a seguir chambeando eso de la estriperada, pues tú haz de meta
chamba, ¿no?
¿Cómo crees, carnal? Mira, la neta es que te falta cuerpecito y un poco de
altura también.
Ay, lo que pasa es que no me has visto en aquí, ¿no? Si no, mira, a ti te
mandaba a volar.
Ya cállate, que estoy cansado.
Oye, ¿qué no vas a salir con tu primo?
¿Con el primo?
Pues uno, que te estaba esperando.
Cualquiera que iba por unos tabacos, pero ahorita venía. Ay,
no, no es mi primo. Lájate por el píter, lájate por el píter.
Nos volvemos a ver, ¿verdad?
Te salieron mal los cálculos, imbécil.
No sabes con quién te metiste.
Pero yo a Marivila quiero bien.
Los jodidos como tú no pueden volar tan alto.
Está bien, si quiere que me aleje de Marivila, máteme entonces.
Agradece a Jorge.
Que te dejo con vida.
¿Qué
pasó,
mi granja?
¿Qué pasó?
Mi parecita, cuando vi que te empezaron a dar tus cartas, pensó que ya no
llegábamos a tiempo.
¿Por qué no nos avisaste que te andaban buscando para darte una madrina?
Tuvieron que echar el paro. ¿Cuál paro?
Gracias. ¿Y está seguro que todavía sirve? Yo creo que ya no.
Pues ojalá que sirva, ojalá que no se atore la cinta. Ya le puse pilas nuevas.
Qué bueno que usted es tan joven que nunca tuve que lidiar con esas cosas,
Sí, afortunadamente porque era una pesadilla. Sí. Pero vamos a ver si no se
borrado.
Hiciste un fraude, Jorge. Y lo peor es que me quieres culpar a mí.
No tienes pruebas de las estupideces que dices.
Te equivocas.
Tengo en mis manos los documentos necesarios para refundirte en la cárcel.
Después te llamo.
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