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Es difícil aceptar la realidad de saber
que no puedo tenerte ya junto a mí porque yo no sé
vivir con este amor que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón.
Amor cautivo que no puedo liberar.
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera
el beso amado.
Y no ser amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás,
ya no hay razón.
No lo imaginé.
Estás vivo. ¿De dónde es esta foto?
¿De cuándo? ¿Dónde está mi mamá?
Tranquila, ¿sí?
¿Qué quieres?
Eso está mejor, mucho mejor.
¿Qué quieres o te voy a colgar?
Ya sabes qué es lo que quiero.
Te quiero a ti.
Yo necesito una prueba de que esa foto es reciente.
Y eso no lo vas a poder saber hasta que estés con tu mamá.
Pues yo necesito una prueba de que mi mamá está viva.
Te estoy diciendo que aquí las reglas las tomo yo.
lo que yo te digo.
Para empezar, no le vas a decir a nadie que tú y yo tuvimos esta conversación.
Vamos a subir al helicóptero, ¿ok?
Ok. ¿Ok? Ok.
Vamos a subir.
Va. Va. No te cubro. Ok.
Sube. Sube.
Sube.
Ok. Mira.
A la cuenta de tres.
Yo voy a correr. Yo voy a subir al helicóptero, ¿ok? Sí. Vista.
Una. Dos.
Tres.
Pues ahora mi mamá.
Mira, siéntate.
¿Qué? Te dije que podías confiar en mí para lo que fuera. ¿Qué pasa?
Nada, es una tontería.
Sí, es que me acordé que a mi mamá y a mí nos encantaba escuchar música.
Y bailar.
Y como que ahora pues no tengo discos, ni música, ni nada de eso. Y quería ver
si tú me podías llevar a... a comprar unos discos.
Y qué tontos, porque claro, hemos estado tan preocupados por tu seguridad que se
nos olvidaron las cosas que realmente importan para que te sientas como en tu
casa, para que estés bien, para que te sientas libre.
Perdón, porque fuimos muy, muy tontos y... Ay, perdón.
No, perdóname. No, perdón.
Lo que pasa es que no estoy muy acostumbrada a que la gente me quiera y
afectuosa conmigo.
Yo creo que por eso me aferré tanto a Fernando.
Acabamos con todos, chaparritas. Acabó la guerra.
¡Llega el amor!
No,
Brian, hazlo. Voy.
¡Ya!
Sí, ya. ¿Se lo echaste? ¡Sí! ¡Me lo eché! ¡Me lo eché!
¡Ganamos, mi amor!
¡Ganamos!
He ganado a todos.
¡Ella es, tía! ¡Ella es la güereja que me acribilló a sangre fría!
A ver, niño, es un juego, ¿ok? Tienes que aprender a perder.
Además, él me acribilló por la espalda.
¿Brian?
Como veo, te saliste con la tuya de llevar al baile a la güerita esta.
¿Me conoce?
Sí, me conoce. Y me conoce muy bien.
Te espero a las ocho. ¿Por qué dejas que esta ruca te hable así?
¡Ruca! Ya quisieras, niña, verte a mi edad la mitad de lo bien que yo me veo.
Vámonos. Vamos a acusarlos. No juegan limpio. No.
Soy cliente, Brian.
Pues las del antro, donde trabajo de seguridad.
¿Dónde más?
No te creo.
Parrita.
Mariví.
Lo de Edmundo
es independiente de este negocio.
Si no me das lo que me corresponde, búscate a alguien más para que haga la
entrega. Sí.
Tú no tienes por qué exigirme nada, ¿eh? Cualquier cosa ya sabes que te mando.
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué me vas a hacer?
Acuérdate, yo no hago esto por amistad.
Yo lo hago por dinero.
Yo no tengo nada que perder. Tú, en cambio, tienes una familia.
¿Me estás amenazando? Me necesitas, Jorge.
Nos necesitamos los dos.
Y yo ya me cansé de que me trates como un peón.
Pues entonces encárgate de las negociaciones, de las estrategias, de
contactos. Tú sabes que yo no hago... ¡Exacto! Yo sé que tú no tienes cabeza
para eso.
Y esa es la razón de que yo decida cuándo y cuánto reparto. Ahí está.
Te lo ganaste.
No me vayas a fallar con lo de la entrega, ¿eh?
Como tú lo dijiste, somos socios. Si yo gano, tú ganas.
Toma. La comida corre por mi cuenta.
Una mujer como esa va a ser la jefa de seguridad de un antro.
Lo que sea, eso se dedica.
¿Me estás mintiendo?
Ve, ni siquiera me ves a los ojos. ¿Me estás mintiendo?
Of course not, baby.
Pero es que ya me tengo que ir a trabajar. Acuérdate que tengo prisa.
Quítate, quítate.
¿Ya ves para qué te pones así?
Te pones de perrona y me dan ganas de comerte.
A ver, me vas a llevar hoy a tu trabajo, ¿ok?
Quiero que me presentes a tu jefa.
Si no me escondes nada, no tendrás ningún inconveniente en llevarme, ¿o sí?
¿Y tu hermano?
¿No te acaban de regañar porque estabas desaparecida cuando lo estaban operando?
¿Y tu otro hermano?
Te acaba de amenazar, ¿no? Con que te va a acusar y no sé qué.
Mira, por esta vez está bien, ¿ok?
Pero le voy a pedir permiso a mi papá de ir a casa de Rebeca y me vas a llevar a
tu trabajo.
¿Me lo prometes?
Sí.
Sí.
Tres.
Tres más.
Marcelo, tu papá sigue en su oficina.
Sí, pero no es con él con quien quiero hablar. Es contigo.
¿En qué te puedo ayudar?
Fíjate que acabo de escuchar toda su plática. Toda la discusión. Pero mi
pregunta es, ¿de qué negocio estaban hablando?
Negocios del banco, por supuesto.
Por favor.
Esas cantidades de dinero no se manejan en negocios legales.
Yo creo que deberías de tener esta plática con tu papá ahora, si me
Mira, mi papá piensa que puede manipularme a santojo porque no me doy
nada.
Pero no soy un idiota, Isaias.
Marcelo, insisto, no me meto en asuntos de familia.
Ya no soy un niño.
Y tú eres el único que puede ayudarme a demostrárselo a mi papá.
Necesito salir.
Por favor. Pero es muy peligroso.
No, pero es que desde que me rescataron no paran de decirme eso.
Mira, no va a ser así para toda la vida.
Solo será un tiempo.
A ver, desde que me sacaron de este sótano me tienen encerrada. Ya sea en un
lugar o en otro. Esto no es vida, Javier. Así no quiero. Bueno, cálmate.
Tranquila.
Por favor.
Necesito salir, hacer algo diferente, hacer algo... Bueno, ya sé a dónde te
a llevar.
Déjame cambiarme rápido, no me tardo, ¿sí?
Pensé que te ibas a quedar con Fernanda en el hospital esta noche. Me corrió.
¿Cómo? Tú me dijiste que las cosas iban mejor, ¿no?
No me corrió groseramente. Me dijo, quiero estar solo.
Sé que se estaba muriendo de celos.
¿Celos de quién?
De Panchita, mamá.
¡De Alejandra!
¿Cómo que de quién? ¿Por qué tienes que preguntarlo todo?
A ver, a ver, ¿tú crees que yo estaba ahí como para saber y ser adivina?
¿Cómo te voy a entender, niña? Fernando es un idiota.
Después de todo lo que hizo por su mamá en los tribunales, debería estar
besándome los pies, los zapatos, todo.
A ver, una cosa.
¿Detuvieron a Victoria?
Claro que no. Tu hija la salvó.
Me hubieras visto.
Dice añicos, Alejandra. Yo creía que todo el mundo la viera como lo que es
realmente. Una loca.
Victoria está libre por mi hija.
Hello. ¿Me estás escuchando o está cerrada en tu mundo?
A ver, a mí me convendría que Victoria estuviera un buen tiempo en la cárcel.
Que dejar en paz a Jorge.
Pues, ¿cómo ves que me vale lo que te convenga?
Lo importante aquí es que yo recuperé a Fernando.
Punto. A ver, niña.
Tu madre también tiene intereses, prioridades.
Y una de esas se llama Jorge.
Bueno, pues no es mala onda y siento recordárselo con Pesh. Tu tiempo ya
mamita.
Jorge, en la vida va a dejar a Victoria y menos por ti.
Lo siento mucho. Me voy a cambiar y me voy. No me esperes.
Edmundo. No puede ser.
Ramiro. Sí.
Edmundo está vivo.
A ver, a ver.
Fernando, eso no puede ser.
Está vivo. Lo acabo de ver en una foto vigilando a Alejandra.
Los exámenes de ADN dieron positivo, según Manrique.
Nos vemos en la mansión de los del Valle. ¿Ok?
Apúrate.
Fernando, ¿qué haces?
Me voy, doctor.
No puedes, tienes que estar en reposo.
Prendeme las recetas a mi casa.
Y los cuidados que tengo que tener con esto.
Fernando, no puedes estar de pie y todavía no te hemos dado de alta. No me
importa si me dieron de alta o no, doctor.
Me voy.
¿Cómo confías en mí?
Déjame ayudarte a organizar la entrega esa de la que estaban hablando.
¿Estás seguro?
Estas son ligas mayores.
¿Quién sabe?
En una de esas puedo ser el mamá todo el año, ¿no? Está bien.
Esa es actitud, Marcelo.
Hay que celebrarlo.
¿Sabes qué? Le voy a hablar a un par de amigas que son muy guapas.
Oye, ¿pero no están muy viejas?
Claro que no, imbécil.
Wow.
Es como si fuera un espejo, así.
¿Está? Y luego para acá.
Así, luego para atrás.
¿Eh? Así, muy bien.
No, no puedo.
No, sí puedes. No.
Sí puedes, mira, espérate. Sin prisa, a ver.
Ok, va.
Hacia acá, pero con el otro pie.
No, Javier, mejor yo voy por algo de tomar. No, no, no, pero ¿por qué te das
vencida tan rápido? Espérate.
Mira, esta noche vas a aprender a bailar al sol, ¿sí?
Ven, ven.
Está bien.
Yo te voy llevando.
¿Eso? ¿Así?
Te digo que el doctor dice que Fernando se quitó el suero y se fue.
¿Qué? ¿Cómo que se fue? ¿A dónde?
No sé.
Algo debió haber pasado.
Ya le llamé a su celular y no me contesta.
No te preocupes, mi amor.
Seguro hay una explicación para todo esto. Ya sabes cómo es tu hijo cuando
se le mete en la cabeza.
Jorge, voy para la casa. Allá nos vemos, por favor.
Como si fuera un espejo, muy bien.
El danzón es un baile íntimo.
Es un momento en el que se puede ver el corazón del otro.
Por eso es así de suave.
Imagínate que solamente estamos tú y yo.
Perdón.
Alejandro, perdóname. No, no, no, no me pidas perdón. Discúlpame. No, de verdad.
Es la primera vez que dejo de pensar en lo demás.
Y de verdad siento que solo estamos tú y yo.
Está bien. Voy a ir al baño.
Sí, te acompaño.
Vamos, allá está.
Con
permiso.
¿Dónde está Alejandra?
Necesito verla.
Mira, Fernando, yo supe del atentado que sufriste y me alegra que estés vivo.
Pero aún así, no sé cómo puedes insistir en venir a esta casa.
Ya sabes, aquí no eres bienvenido.
Alejandra está en peligro.
¿Por culpa de tu padre? No, no, no. Don Félix, perdón que me meta.
Grijalva está vivo.
Y Alejandra sí está en peligro.
La he estado vigilando.
Por eso estamos aquí.
¿Cómo sé que esto no es un truco?
¿Que esto no es un fotomontaje para engañarla?
En el que haría con tu madre tu ayudante, trató de hacerle creer al juez
Alejandra está loca.
Alex, no sé de qué estás hablando.
Pero si no nos apuramos, Grijalva no va a fallar una segunda vez.
Por favor.
Alejandra salió conmigo.
¿A dónde?
Por favor, no se lo sé.
Yo necesito mandar a mi gente. Si Grijalva los está siguiendo, ellos
que mande a mi gente.
Muchas gracias. Yo voy a echarle a Javier.
Gracias.
Le estás comunicando al
teléfono de Javier del Valle. En este momento no puedo atender tu llamada.
Esa carta que firmaste fue la clave para que el juez creyera que Alejandra Santa
Cruz está loca.
No va a ser suficiente si le piden el testimonio a tu psiquiatra.
Tú calladito y atento por si se necesita que declares frente al juez.
Yo estoy más que dispuesto.
Con estas cantidades puedo declarar lo que sea.
Gracias.
Con permiso.
¿Se le perdió algo o me está espiando?
Claro que no.
Entonces, ¿qué anda haciendo ahí, escondido, mirando todo lo que hago?
Está bien, sí.
Te estoy espiando porque estoy seguro de que algo escondes, Panchita.
No es normal que te veas escondidas con quien sabe quién y que de repente
traigas trapos y zapatos nuevos.
Dime, ¿qué hiciste?
Ahorré. No me diga que ahora es pecado que una se gaste lo que gana en sus
gustos.
No, pero yo sé que tú ayudas a tu tía Fina y ahora de repente resulta de que
no le das nada porque todo lo usas comprándote zapatos carísimos.
Mire, don Paco, a mí no me gusta que me ande espiando.
Así que o me deje en paz o le digo a doña Cruz que usted me ande buscando con
otras intenciones.
Que ya me di cuenta que a usted le gusta la vieja desapretada.
¿Eh? Es que es una mentira.
No se haga, don Paco. Bien que he visto cómo la mira con ojos de borrego a medio
morir.
¿A quién anda mirando con ojos de borrego a medio morir, don Paco?
No. No quiero hablar con su secretario. Comuníqueme con el procurador.
¿Me colgó?
Esta inepta me colgó.
Félix, por favor, cálmate, mi amor.
Tú nunca te refieres así a la gente. Tómate una de tus pastillas porque yo no
quiero que te vuelva a dar otro infarto, por favor. Pues si no me quiere
comunicar, lo voy a ver en persona.
Diego, avísale a Chopper que voy a salir.
Papá, tienes que pensar con calma. Así no vas a resolver nada. Primero te
y luego yo misma te voy a acompañar. ¿Pero cómo quieres que me calme? No sé,
Félix. Tú siempre encuentras la manera de buscar la serenidad en situaciones
así. Diego, llévame al lugar a donde fueron a bailar Alejandra y Javier.
Primero te calmas. Yo nunca te había visto así, así que te exijo que te
yo misma te... No, no, no, no voy a permitir que me la arrebaten otra vez.
¿Cómo que me la arrebaten otra vez? Hablas como si Alejandra fuera... Ya, ya
dile, papá, ya dile. Ya tiene derecho a saber la verdad, ya dile. A ver, ¿qué?
Diego, esto no es asunto tuyo.
No, si es asunto mío porque es mi hermana.
Alejandra es mi hermana.
Dile a Cruz que me prepare algo de cenar, me muero de hambre.
Ay.
Don Jorge, llegó usted muy temprano.
¿Y tú?
¿Qué haces aquí?
Estaba... Estaba leyendo.
Tomé un libro prestado, espero que no le moleste.
No, por supuesto que no.
Me agradan las jóvenes que aprecian la lectura. ¿Qué estás leyendo?
Estaba leyendo sobre los Borgia.
Qué intrigosos todos.
Sí. Una familia particular y muy poderosa.
Como usted.
Y su familia.
¿Te gusta?
Me encanta.
No he podido despegarme desde toda la tarde.
Así como me apasiona algo.
De hecho, me preguntaba por qué sonrayó todo esto.
No tengo idea. Hace mucho tiempo que lo leí.
Gracias.
Esto es por tu ayuda.
¿Cómo entraste?
Bueno, pues, resulta que el conserje cree que soy su novia.
Entonces fue muy fácil convencerlo.
Te quiero agradecer.
Gracias. Muchas gracias.
Fernando de verdad cree que yo hice todo por defender a Victoria.
Darte la carta con mi declaración no fue fácil.
Desacreditar el testimonio de Alejandra fue traicionar mi ética profesional.
Hice esto solo porque eras tú.
Bueno, pues quiero que sepas que los sacrificios dieron la recompensa.
¿Una copa de vino?
O me contesta de una vez, Francisco, o le juro que en este momento hablo con
doña Victoria. Y entonces, sí, las cosas se van a poner muy feas.
¿A quién anda molestando con sus cochinadas?
Pero, Cruzita, ¿cuál es cochinada?
¡Deje de hacerse el inocente!
Le advertí varias veces que no se metiera con ninguna de las trabajadoras
esta casa.
Pero si usted insiste...
¿Te dijo algo a ti, Panchita? ¿Te está molestando?
Pues... No lo atiendas, Panchita. No lo atiendas.
Esto es muy delicado.
No, Cruz.
Lo que pasa es que escuchaste mal.
Don Paco y yo estábamos hablando de otra cosa, de una película que vimos el otro
día juntos.
¿Verdad, Don Paco?
Sí. ¿Es verdad eso?
Ay, claro que sí, Cruz.
Ya parece que yo me iba a asustar por algo que Don Paco pudiera decirme o
intentar hacerme.
Pues eso espero.
¿Eh?
¿Ya veo como si yo quiero lo ponen de patitas en la calle?
Evita ese problema, Paco. No se meta conmigo y yo no hago nada para que lo
corran. ¿Estamos?
Buenas noches, señorita. Buenas noches. ¿Usted me podría llevar a esta
dirección?
Sí, claro que sí. Estoy a revolución.
Ah, gracias.
¿Sólo traigo 50 pesos? ¿Me alcanza? Sí, claro que sí. Súbate.
Ay,
me cayó del cielo, ¿eh? ¿Hace frío, verdad?
Sí.
Perdón, papá.
¿Pero ya tiene derecho a saber?
Por supuesto.
Pero ahora tenemos una emergencia porque tenemos que encontrar a Alejandra. No,
no, no, no, no, no. Yo te exijo que en este mismo instante me digas si es
que Alejandra es tu hija.
Es muy posible.
¿Cómo que es muy posible?
Es una historia larga, Beatriz, por favor. A ver, un momento, un momento.
¿Cuántos años tiene Alejandra?
Diego, ¿qué no iba Alejandra en el mismo salón que tú en la escuela?
Sí, es de mi misma edad.
¿Es de tu misma edad? Un mes, un mes. Mi hija es más grande que yo.
O sea que, si Alejandra es tu hija y tiene casi la misma edad que él, ¿quiere
decir que tú te metiste con Soledad Pustillos cuando eras ya mi esposo?
¿Te metiste con una mujer estando casado conmigo?
¿Me engañaste tú también?
Muchas gracias por todas tus atenciones, don Jorge.
Deja de decirme don Jorge, me hace sentir un viejito.
Ay, no, pero ¿por qué?
Usted se ve tan bien.
Bueno, la verdad es que ya ni tanto, ¿eh?
Bueno, en cuanto termine de leer el libro que me prestó, se lo regreso
inmediatamente.
Está bien.
Cuando quieras y si necesitas otra cosa, pídemela con confianza, ¿eh? Estás en
tu casa.
Pues, muchas gracias.
¿Sabes que así me siento? Como en mi casa, como en familia.
El otro día salí de bañarme y me iba a ir así al jardín a caminar.
¿Así?
¿Cómo? Pues así.
¿En mi hogar?
Ajá.
¿Y eso por qué?
Pues porque es algo que hago normalmente en mi casa.
No me gusta la ropa.
Me siento tan incómoda, me aprieta.
Me siento como atrapada.
¿Por qué?
Y... ¿Y a usted no se le antoja?
¿Qué cosa?
¿Quitarme la ropa?
Quitarse la ropa y salir así al jardín.
A sentir esa libertad, esa frescura.
Pues no.
La verdad, no.
Pues debería de intentarlo.
Yo ya me voy porque supongo que quiere trabajar.
¿Aunque?
Le dejo un beso de buenas noches.
Si no, nos vemos al rato.
Una persona que entró al baño y ya se tardó en salir y me preocupé. ¿Podría
preguntarle si se le ofrece algo? Adentro no hay nadie.
Ah, es que entró hace un momento y no ha pasado por aquí. No, no hay nadie. Yo
vengo de ahí y está bastante mal.
¿Cómo? ¿No hay nadie?
Estoy segura.
Oiga, pero si lo que tú estás buscando es compañía, aquí estoy yo. Le agradezco
mucho, pero vengo acompañado, así que...
Gracias, señorita.
¿Está seguro?
Es la dirección que usted me enseñó.
¿Cuánto es?
50 pesos.
Gracias, buena noche. Gracias.
Si el mundo está vivo, Es capaz de hacer cualquier cosa. Es la parte que yo no
entiendo, Fer. El mundo no puede estar vivo. Tú lo viste morirte. Lo viste
quemándose. No vi el cuerpo.
¿Qué? No vi el cuerpo. Después de la explosión, mi papá me jaló, me llevó a
ambulancia. Nunca vi un cuerpo.
¿Por qué no me dijiste eso antes?
Yo sí vi un cuerpo en las fotos que mandaron.
Los resultados de las pruebas de ADN que mandaron del laboratorio, firmados por
Manriquez, decían... Manriquez.
Si algo le pasa a Alejandra, te juro que voy a hacer que el responsable pague.
No me importa quién sea. No pasa nada.
¿En serio que es aquí?
Por favor, Beatriz, por favor.
Al menos escúchame. ¿Qué tengo que escuchar?
¿Que te faltaron tamaños para decirme que te acostaste con otra?
Las circunstancias eran... Las circunstancias me importan un carajo,
Me fuiste infiel.
de la misma manera en la que yo te fui infiel a ti.
Pero es por una sola vez. ¿Crees?
¿Tú crees que eso hace menos grave el daño por piedad?
Por supuesto que no, pero entiéndeme.
¿Tuviste el descaro de tratarme como si fuera una mujer de la calle o qué?
¿Ya se te olvidó todo lo que me dijiste cuando me acosté con Jorge?
¿Ya se te olvidó la manera en la que me humillaste haciéndome sentir peor que
una basura?
No tienes madre, Félix.
a tu oficina.
Lo bueno es que no nos arriesgamos a que alguien le vaya a contar el chisme a
Jorge. Como que se tardan mucho las viejas, ¿no? ¿Qué onda?
Están en camino.
¿Y ahora que vienen de rodillas o qué?
Cuéntame, ¿qué más le dijiste al policía?
No dije nada. ¿Qué querías que le dijera?
Pero sinceramente se me hace rarísimo que a estas alturas no haya empezado
No se vean ingresos ni haya nada.
El flujo del dinero es un asunto muy complicado, Marcelo.
A ver.
A ver, Isaias.
El dinero vino de un crédito en el banco, no creas que no lo sé.
Y a mí no me gusta que me vean la cara. Así que yo no sé qué se traen tú y mi
papá. Pero ya más vale que me empiecen a hablar, claro. Por favor, Marcelo, ten,
ten, tenos confianza. Nadie te está ocultando nada.
Todo lo contrario.
Lo que pasó es que tu papá dispuso de ese dinero por unos días, ya.
¿Eso puede ser para qué?
Asuntos personales, nada importante.
¿A quién lo importante? ¡Ey, ey!
¡Escúchame!
Lo que es importante es que no dejes que nadie, ni la policía, meta sus narices
donde no deba.
Javier.
¿Qué hacen aquí? ¿Dónde está Alejandra?
La estoy buscando. Entró al baño, desapareció y dejó su bolsa. ¿Hace
perdiste? Hace 15 minutos.
Voy a reportarla.
Sí, Ramiro, reportala.
Bueno, ¿me pueden decir qué hacen aquí, Fernando?
El mundo está vivo.
¿Qué? Nos engañó, Javier. Está vivo.
A mí Alejandra me dijo que lo vio, que lo vio afuera del juzgado, no le creí.
¿Te dijo que lo vio y no le creíste?
Está bien, yo nada más le escribí un favor.
No quiero que me hagan parecer un idiota.
Claro que no, todo lo contrario.
Tu papá confía mucho en ti, por algo te hizo director general de esta empresa.
Ay, por favor, ¿una empresa que no existe?
¿A qué crees, que soy tonto o qué?
Por favor, ten paciencia, yo sé lo que te digo. Ten paciencia.
Te voy a decir algo, Isaias.
A mí no me gusta que me vean la cara de idiota.
Y sé perfectamente que mi papá no confía en mí. Claro que no.
Lo sé, es evidente.
Pero precisamente por eso quiero demostrarle que puedo con lo que me
enfrente.
Solo que para eso necesito tu ayuda.
Muy bien.
Yo te prometo que muy pronto te voy a poner en una posición donde le vas a
demostrar a tu papá.
Y a toda tu familia.
Todo el valor que tú tienes.
Te lo prometo.
Sí.
Me ven pasando.
Ya llegaron.
Velo cómo te agarro. De mí, para ti.
¿Y qué, no te vas a quedar o qué? No.
Una cosa sí te digo, Marcelito. No vayas a estar jugando videojuegos.
Qué mandilón eres, ¿eh?
Alejandra. Volvemos a estar juntos.
Súbete rápido.
Por lo menos en casa de mi padre va a estar mejor. Va a estar a salvo.
¿Qué estás diciendo? ¿Que en casa de mi familia no estás a loco? En tu casa no
estás segura. Deja de insinuar que mi familia le quiere hacer algo a
¡Basta ya!
Así no vamos a solucionar nada. A ver, ¿no estamos entendiendo que Edmundo se
llevó a Alejandra?
Edmundo no se llevó a Alejandra. ¿Cómo sabes eso, Javier?
Ella se fue por tu propia voluntad.
Si fue así, a lo mejor se fue al hospital a buscarte. Ya lo hizo una vez.
no puedo creer que les dijo que lo vio y que no hicieron nada, Ramiro. ¿Es un
error? ¿De qué lado estás?
Tú sabes muy bien de qué lado estoy y la vamos a encontrar. Alejandra me confió
su vida, así que yo la tengo que encontrar.
Tranquiliza.
Por favor. La vida de Alejandra está en peligro. Yo le prometí que le iba a
cuidar.
Porque a mí me importa mucho más que a cualquiera de ustedes dos.
Ah, pues te equivocas, Fernando. A mí también a Alejandra me importa
Sí, voy a hacer cualquier cosa por encontrarla. Yo la amo por mi vida.
No voy a permitir que te metas entre nosotros.
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