All language subtitles for Amor Cautivo_S01E74_Amor Cautivo Cap 74

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amar de ti no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera

el beso amado.

Y no espera amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.

Pero como he de vivir si tú no estás,

ya no hay razón.

Ok, perfecto.

No se preocupen, el licenciado viene para acá.

No va a pasar nada, ¿eh?

¿Y tú? Te vas a regresar a la casa y vas a dejar a la tarde a Agüendera, ¿eh?

¡No, Martín, no puedo!

¡No me lo puedo llevar así!

Mira, muchachita estúpida, ya me tienes cansado. ¿Te he cansado de qué?

Después me las vas a pagar.

¡No, no, no! ¡Ahorita, ándale, cobarde! ¡Ahorita!

Saquen todos los más, ¿no?

Jorge, se me ocurrió que Iris podría tomar el lugar de Susana.

Si estás de acuerdo, claro.

No se me había ocurrido, pero es una buena idea.

Está aquí afuera. ¿La hago pasar?

Ok. Sí.

Laura, haz pasar a Iris, por favor.

Hola, Iris. ¿Cómo estás?

Licenciado, ¿qué tal?

Siéntate, por favor. Gracias.

Me dice Isaías que quieres formar parte de la empresa.

Te debemos mucho.

Te vamos a recompensar con este empleo.

No te va a arrepentir, licenciado.

Yo nunca me arrepiento de nada.

Sé que vas a hacer un gran trabajo.

Por lo pronto necesito que retomes las relaciones públicas de la fábrica de

plásticos que dirige mi hijo Marcelo.

Instálate en la que era la oficina de Susana.

Acompáñala y explícale todo lo que debe saber.

Claro.

Por supuesto.

Papá, no quisiera causarte más preocupaciones. Y no me voy a perdonar

pasa. ¿Tú crees que a mi edad yo le puedo tener miedo a algo?

No, Javier.

Y tampoco soy un objetivo fácil para un criminal.

Tienes que reforzar tu escolta y ponerle una a Diego.

Esa gente no se anda por la rama.

Por nosotros no te preocupes, Javier.

¿Qué vas a hacer tú?

Voy a estar en un lugar seguro.

Si ese hombre se quiere vengar de alguien, es de ti.

Y si me tengo que enfrentar de nuevo a ese hombre, voy a estar listo.

Eso ya lo sé, hijo.

Y yo solo espero que pronto podamos estar unidos nuevamente todos como

incluida Alejandra.

Se lo están llevando todo.

Licenciado, ¿a qué hora va a venir?

Ay, China, ¿qué quieres que te diga? No ha de tardar.

¿Cómo es eso?

¿Qué está pasando aquí?

¿Usted es el responsable de todo esto?

Estoy haciendo lo justo.

Le recuerdo que está llevando a cabo un desalojo un día antes de lo estipulado.

Si sigue con esto, lo va a tener que llevar al juzgado.

Dígalo a sus muchachos que bajen todo y que dejen todo exactamente como estaba.

Regresen todos.

Dolores, entra a la casa, por favor.

No se metan más problemas, Martín.

No puede retener a la gente en contra de su voluntad.

Entren a la casa.

Yo me encargo.

Así que el licenciado es Fernando.

Sí, él es el que nos ayuda.

¿Por qué no me dijeron nada, Ángela, Marta?

Porque ni tú querías que él supiera, ni él quería que tú supieras. Entonces uno

está en medio y la verdad no siempre se sabe qué hacer. Ale, no te pongas así.

Alejandra, Ale, no te... La ley está para protegernos, Martín.

No quiero tener más problemas con usted.

Pero hiciste buena, Paula.

Pero ya vendrán, Ania.

¿Y por qué no aprovechas ahora que estamos solos?

Ah, ¿o será que ya no necesitas nada?

Yo nada más digo que el que te lleva se aguanta.

¿Pues no te vuelvas a quedar dormido en acción?

Esa pinta rajada te la pude haber hecho con una navaja si hubiera querido.

Uy, cuánto amor.

Muy bien, la próxima vez que te quieras meter en mis asuntos, pon su defecto en

mi cama.

Toño, ven.

¡Que vengas!

Sállate. Muchachos, no sé cómo ayudarles.

Ryan, tú sabes manejar, pero yo ya tengo repartidores.

Y tú no sabes hacer nada.

Ay, no está malito, don. Mire, lo que sea lo hacemos acá. Nos ponemos a

a recoger, a alzar. No, no, no. Mira, yo tengo todos los puestos cubiertos.

Miren, tengo una chamba que puedo ofrecerles, pero no sé si quieran

¿Por qué no habremos de aceptarlo?

Que es muy humillante.

Pues... A pesar de las diferencias que

tengo con mi padrino, a ella le tengo mucho aprecio. No, perdón. Yo soy el

terapeuta y tengo que respetar cómo y de quién se quiere disculpar. Y ella

insistió que tuviera toda tu familia presente.

Oye, qué raro, ¿verdad?

No sé qué tenga que decirme, pero...

Sí, mira, no estás obligada a hacerlo.

Como tú quieras. Bueno, lo voy a pensar.

Déjame hablar con Jorge y con mis hijos y te digo cuándo podemos estar reunidos.

Ok. Te lo agradezco muchísimo.

Sí, todo sea por el bienestar de ellos.

Ok. En eso siempre estaré y te ayudaré. ¿Por qué no hacemos otro recorrido tú y

yo? Eh, ok. Tengo que terminar unas cosas, pero nos vemos al ratito.

¿Me mandas al doctor? Sí, claro que sí.

Doctor.

Yo... Voy a mi casa por ropa y regreso a hacer la guardia.

Yo regreso hasta mañana.

Se enojó mucho, ¿verdad?

Yo creo que sí. A ver qué me dice al rato.

Te la encargo mucho, por favor.

Ella va a estar bien, no te preocupes.

Bye. Gracias.

Desde hace mucho tiempo, Ángela y yo tenemos la idea del proyecto de la casa

medio camino.

Afortunadamente encontramos a Fina y...

Pedimos todo nuestro apoyo.

A mí cada vez que me hablaran de licenciado misterioso.

Pero me imaginé a alguien como tú.

Yo siempre me vi trabajando en este proyecto a tu lado.

¿Te acuerdas de la playa? Cuando me dijiste todo lo que querías hacer.

¿Qué quieres hacer de tu vida?

¿Además de estar contigo?

Me gustaría ayudar.

Me gustaría hacer lo que tú haces en la fundación.

Yo te voy a apoyar a hacer todo lo que quieras.

¿Qué nos pasó, Ale?

¿Qué pasó con nuestros sueños?

Perdón. Pero es que... No ha llegado Toñito de la escuela y voy a buscarlo.

No, no, espérate, espérate. Yo voy contigo. No te vas a encontrar, Martín.

Vamos, yo las acompaño.

Dolores.

Tú te vienes conmigo. No, Dolores, tú no vas a ningún lado.

A mí nadie me va a quitar a mi familia.

Martín, suelta ese cuchillo. Puedes lastimar a tu hijo.

Vámonos, Dolores.

No, no, no, no, no, no, no. Espérate, te está chantajeando. No te puedes

regresar con él. ¡Tú cállate!

¡Ya deja de estar sonsacando a mi mujer!

Martín, cálmate.

Y entiende una cosa. Por ley, todas las madres tienen la patria potestad sobre

sus hijos. Así que no nos mentamos. ¡No te atreves!

Dolores, si no regresas conmigo, lo mato. Y luego me mato yo.

Vámonos, Dolores.

¡Vámonos!

Así que si no están contigo los quieres muertos. Eso es lo que quieren. Tal vez

tiene razón.

Tal vez es mejor que las familias estén juntas.

Dolores, vete con él. No, Fernando, ¿qué haces? Ella no puede regresar con él.

Alejandra, por favor.

Dolores, vete con tu esposo.

Fer, no tienes idea de lo que estás haciendo. Dolores, no. Está bien.

Esta es la última vez que van a saber de nosotros.

Vámonos.

Esta es la última vez que le pones una mano encima a tu mujer y a tu hijo.

¿Entiendes? Te vas a arrepentir. El que te va a arrepentir eres tú, Martín.

Acabas de perder a lo más valioso que tienes.

Acabas de perder a tu familia.

No te quiero volver a ver por aquí.

Sí, ¿tú estás bien? No, sí, tú.

Seguro.

Tenemos que levantar una denuncia.

No, Fernando, si no hubieras estado aquí, no sé qué hubiera pasado.

Gracias.

Hola, Pina.

Ay, Javier.

Pues ya pasó el susto.

¿Qué pasó?

Pues es que fíjese que tuvimos un problema.

Mi hermano es muy violento.

Y me quiere quitar esta casa.

Y bueno, se desquita con su esposa y sus hijos.

Y en la mañana se llevó al niño.

¿Pero ya lo reportó la policía?

¿Quiere que la acompañe? Vamos a buscarlo para que regrese el niño. Ya el

licenciado y Alejandra arreglaron el asunto.

Así que ya todo está bien.

No,

no, no, no me pasa nada.

Solo que me pasa de vez en cuando.

Nada más es que...

Con tanta preocupación a veces se me baja la presión.

Bueno, ¿quiere que le consiga un... No, no, no, ya pasó, ya pasó, ya pasó.

Seguro, sabe que puede contar conmigo para lo que sea.

Muchas gracias.

Tengo que aceptar que de vez en cuando hace falta un hombre en casa.

Fina, ¿segura? ¿No quiere que... No, no, no.

¿Por qué no se queda con nosotras?

¿Aquí? Sí.

No creo que sea...

Conveniente.

Mi trabajo implica muchos riesgos.

Pero usted cree que aquí no hay riesgos.

Javier, yo veo como mira a Alejandra.

Quédese. Podría estar cerca de ella y cuidarla.

Aquí entre nos es media trabancada y Dios no lo quiere un día de estos.

Se vaya a meter en un problema.

Javier. Hola. Hola.

¿Y ahora por qué me trajiste tan lejos?

¿Tienes miedo de que nos cache tu mujer?

Ay, por favor, Tatiana.

Victoria me tiene toda la confianza.

No es por ella que estamos aquí.

¿Ah, no?

No. Entonces, ¿por quién?

¿Por Marcelo?

Estamos aquí por ti y por mí.

Quiero que te divorcies de mi hijo lo más pronto posible.

¿Y eso?

¿Para qué?

¿Para que me tengas de tu amante en lo que la culpa te regresa a la cama de tu

mujer? Ya, ya, ya. ¿Te gusta?

No está mal.

¿Es tu departamento de soltero?

No.

No me pertenece.

Es tuyo.

¿Qué?

¿En serio?

Y estas llaves son de una camioneta que está en el estacionamiento. No quiero

que te falte nada.

Jorge, ¿me estás comprando?

No.

Yo desde que te vi ya eras mía.

Así que tú eres el licenciado que las ha estado ayudando. Sí, el licenciado

Fernando Bustamante. ¿Lo conoce?

El famoso Ángel.

Bueno, por lo visto tú también estás muy pendiente de las mujeres de esta casa,

¿no? Pues sí, Javier nos ha estado ayudando, ¿verdad, Fina? Sí, lo bueno es

ya pasó el susto.

Eso es lo mejor.

Sí, gracias al licenciado.

Ay, sí, no sé cuándo mi hermano los va a dejar en paz.

Ay, licenciado, si no fuera por usted, no sé qué hubiéramos hecho.

Muchas gracias. No tiene nada que agradecerme, Fina, de verdad.

Ustedes no han comido.

Y yo voy a preparar un molito, ¿eh? Con permiso.

Gracias, Fina.

Ya me contó Fina todo lo que has estado haciendo por estas mujeres.

Muy loable tu ayuda, ¿eh?

Sí, aunque te dé risa.

Espero que sea solo por ayudar y no por estar cerca de Alejandra.

Y si fuera así, ¿qué? ¿Tienes un problema con eso?

Sí, tendría un problema si vienes a acosarla. Porque no te voy a permitir

vuelvas a cerrar. A ver, ya, Javier, Javier.

No necesito que nadie me defienda de Fernando, perdón.

Yo estoy aquí para ayudar a las mujeres. Y si ninguno de los dos lo entiende,

los dos se pueden ir. Ale, ¿podemos hablar a solas un segundo?

No, Fer, yo agradezco mucho lo que hiciste hoy.

Pero no hay que mezclar las cosas, ¿sí?

Ay, ¿él sí puede mezclar las cosas?

Simplemente la he amado y respetado.

Es lo único que he hecho.

Aclaro, a menos de que ella me pida lo contrario.

¿Me digo una cosa? ¿Quieres que te deje en paz?

Dímelo.

Dime si quieres que me vaya y no te vuelva a buscar.

Fer, no es el momento para hablar ahorita.

Ale, solo quiero que frepas que te amo.

Y eso nunca va a cambiar.

Fernando, no hagas las cosas más difíciles para ti.

Mejor vete.

Perdón, creo que me equivoqué. ¿A quién buscabas?

A Jorge.

Al licenciado Jorge Bustamante.

Esta era la oficina de Susana Ruiz.

Tú eres Vanessa, ¿verdad?

Sí.

Lamento mucho lo de tu mamá.

Yo soy Iris y voy a ocupar su lugar.

No es que ella sea reemplazable, pero aquí voy a estar.

Gracias.

Estoy organizando sus cosas.

Pero ¿por qué no me das tu dirección y te hago llegar las cosas a tu casa?

Gracias. Adiós.

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

¿Y por qué no estás en Canadá?

Es que es violenta.

Brian.

Me encanta la lencería que usas.

Y además a nadie se le ve tan bien como a mí.

Ahora entiendo por qué volviste loco, Marcelo.

Yo creo que sin querer.

Estaba preparando para ti.

Ay, todavía no me voy y ya me gusta volverte a ver, ¿sabes? Y espérate

cada vez va a ser peor.

Vas a querer estar conmigo todo el día, todos los días.

Voy a ser tuya, ¿no?

¿Que tú vas a poder con eso?

Qué lástima que se tuvo que ir el licenciado Bustamante.

Me apuré a hacer el molito de olla, pero... Bueno, quería agradecerle todo

que ha hecho por nosotros.

Y... Bueno, qué bueno que usted lo está disfrutando, Javier.

Sí.

¿Cómo van sus heridas?

Pues van mucho mejor, gracias.

Por suerte me topé con la mejor doctora del mundo.

Eso que ni qué.

Le decía a Javier que...

Necesitamos un hombre que nos ayude aquí.

Oiga, ¿por qué no le acondicionamos un cuarto ahora que no tiene dónde

¿Cómo que no tienes dónde quedarte?

Voy a continuar con la misión.

Y los hombres que me atacaron creen que estoy muerto.

Ah, bueno, entonces, claro, tómale la palabra a Fini y quédate aquí con

nosotras.

Pues por mí encantado.

Solo que creo que sería muy arriesgado para ustedes.

Ay, Javier, no importa.

Aquí estamos acostumbradas a hacer cosas arriesgadas.

¿Ustedes dos son novios?

No, somos amigos, muy buenos amigos.

Oye, ¿y tú?

¿Tienes novia? Sí. ¿Ah, sí?

¿Cómo que ya tienes novia? Ay, ma.

Y no me digas que no fue tu amiga antes de ser tu novia. Sí, pero le pedí dos

veces que sea mi novia. Ah, dos veces.

¿Y aceptó hasta la segunda?

Ajá.

Bueno, de eso se trata.

De que hay que hacer luchones y no hay que perder la esperanza.

Sobre todo si ese amor vale tanto la pena.

Estuvo bien, rico el molefna, ¿eh?

Buenísimo. O sea, tu mamá ni idea de que estás en México.

No, y por favor no le digas nada.

No crees.

Pero él es lo único que sabe, Rebeca.

Oigan.

Ok, pero ¿me pueden explicar por qué están vestidos de botarga?

No inventen, me sacaron un sustote y me morí de la risa. Lo que pasa es que si

alguien nos reconoce, pues obviamente se me cae el teatrito de que me fui a

Canadá, ¿no? Entonces estamos buscando trabajos con disfraces y... Mariví, pues

la verdad ya... No, no,

pero ya no le digas.

¿Qué tiene de malo, chaparrita?

¿Qué pasó?

Pues ya no tenemos dinero.

Y conseguimos esta chamba pues para comer algo, aunque sea.

Mi amiga, lo siento muchísimo. Aquí estoy contigo.

Ni no te hemos dicho, pero... vas a tener que invitar las hamburguesas.

Ay, ¿de qué hablan? Claro que yo los invito. Miren.

Digo, no me queda mucho, pero... Ve.

Ten estas tres.

Ahorita te paso los nips de cada una y utilízalos para lo que necesites.

Gracias, Rebeca. Te prometo que yo te voy a pagar todo lo que nos prestes,

Muchas gracias.

¡Señorita!

Sí, dígame.

¿Nos puede cobrar, por favor, lo de hoy? Sí, claro. ¿Y lo del otro día?

Ah, ustedes fueron los que se fueron sin pagar.

Bueno, pues a ver.

Pues a ver si ahora sí pasa.

Lo que están viviendo es una historia de amor maravillosa. Y estoy muy orgullosa

de ustedes.

Quiero que me pases en limpio este inventario y me lo mandes a mi correo

copia para el doctor Rivero. Muy bien. ¿Eso es todo, señora? Sí, eso es todo.

Gracias. Con permiso. Buen día. Gracias.

¿Qué tal, Victoria?

Buenas tardes.

Me imagino que vienes a ver a Beatriz.

Pues vine a preguntar cómo viene.

En este momento no puedo recibir visitas, ni siquiera la mía.

Lo lamento mucho.

Espero que a la larga sea para bien.

Y yo también espero que así sea.

Permiso.

Padrino.

Padrino, por favor.

Por favor, terminemos con esto.

Me duele mucho la distancia que hay entre nosotros.

Tú eres una persona muy importante en mi vida.

Por favor.

Vamos a perdonarlo y acabar con todo esto.

Discúlpame, Victoria.

Lo que tu familia ha hecho en contra de Alejandra es muy grave.

Y tú has apoyado en todo a Jorge.

No me puedes negar que Jorge ha salido bien librado de todas las acusaciones,

incluyendo las tuyas, padrino.

¿Ves?

Es tu ceguera ante lo evidente lo que yo no puedo tolerar.

Tu marido es un delincuente.

Y hasta que te des cuenta de eso, vamos a poder arreglar nuestras diferencias.

Creo que tienes razón, padrino.

Pensamos de diferente manera.

Y esto no se puede remediar.

Victoria.

¿Tú sabes cuál fue la última que hizo Jorge en contra de Alejandra?

¿Sabes la bizcoca que le quiere dar por todo lo que le robó a su padre?

Lo único que sé es que mi hijo y mi esposo le van a devolver hasta el último

centavo a Alejandra.

Si tú me preguntas si confío en ellos, yo te voy a contestar que sí.

Que siempre lo voy a hacer.

Me gustaría pensar que es tu ingenuidad la que te ciega.

Pero cada vez se me hace más difícil creerlo.

¿No sabes?

¿Cómo me desilusionas, Victoria?

Padrino, tengo la conciencia tranquila.

Solo espero que tú también.

Y te quiero mucho.

O sea, ¿cómo no nos va a pagar?

¿Usted sabe lo incómodo que es estar dentro de esta cosa petosa ocho horas?

No, no lo sé y no tengo por qué saberlo. Por eso soy el patrón. Ya, no es así,

mister. Mire que le estuvimos dando duro todo el día.

Todo el día, pero quién sabe en dónde.

Porque yo casi no los vi afuera de la tienda.

Además, miren cómo me están entregando las botargas todas rotas.

Me va a salir más caro mandarlas a parar que lo que les voy a pagar a ustedes.

No, no, Chaparrita, no es para tanto, ¿no?

No se vale.

Es la primera vez que trabajo y no me va a pagar nada.

A ver, niña, tranquila.

Está bien.

Les voy a pagar, pero nada más una parte, ¿eh?

Para sus pasajes.

Mira, mi amor.

Mi primer sueldo.

Felicidades.

Yo no lo vamos a gastar, ¿ok? Este lo vamos a marcar. Como quiera, Chaparrita.

Pero Beatriz está bien.

¿No ha tenido alguna crisis como la de la otra noche? ¿Algo parecido?

No, no, para nada.

Le estoy dando medicamentos.

Pero nada que se le vaya a convertir en otra adicción.

¿Qué le pasa, don Félix?

Te voy a decir la verdad, Efraín. Es que hace un momento me encontré con

Victoria y tuvimos una discusión bastante desagradable.

¿Tiene que ver con que Beatriz esté aquí?

Es que yo no le quiero deber favores a Victoria y mucho menos a los Bustamante.

Eso es lo que me molesta. Lo comprendo.

De verdad, y ya que saca usted el tema, estoy preocupado por el estado en que

recibí la fundación.

¿A qué te refieres?

Te lo digo porque le tengo toda la confianza y bueno, también por ser

distinguido del patronato.

Pero dime qué, Frank, por favor.

El estado financiero de la fundación es alarmante.

Y Fernando hizo movimientos con el dinero muy extraños, digo, por no decir

sospechosos. No me sorprendería.

Poco a poco le he ido perdiendo la confianza a todos los integrantes de esa

familia, incluido a mi dejada Victoria.

Don Félix, no ha pensado en tomar la dirección del patroalato.

Los Bustamante hacen y deshacen la fundación y necesitamos liderazgo.

Estoy seguro que todos los miembros del patronato lo van a apoyar.

Adelante.

Mira nada más.

Y yo que ya no creía en milagros.

Necesito que me ayudes.

¿Claro?

Dime.

No aguanto a Alejandra. No la soporto, la odio. Y yo no sé qué demonios le

ver Fernando a ella, toda flaca, así, con los ojos de perro chihuahua, fea, no

sabe peinar.

¿Quieres algo de tomar?

No me estás escuchando. Pues claro que no. No me cuentas nada nuevo. ¿Qué

quieres? Efraín, mira, a ti siempre se te ocurren buenas ideas. Como cuando me

disfracé de Gatúbela para caerle la boca a Ramiro. Ahora necesito que Alejandra

acepte lo que le está dando Jorge como herencia.

Yo creo que mejor te debes de resignar.

Que Alejandra ya no es la niña tonta que todos creen que es.

¿Por cierto, sabes dónde está?

Sí. Está en un barrio asqueroso, horrible.

Ayudando a mujeres con problemas, violentadas, no sé, que les pegan. No

idea. Está con Ángela y con Marta, con la que te revolcaste, mi amor.

Con Marta.

Debí suponerlo. Debí suponerlo. Efraín, tú eres un psiquiatra.

A ver, ¿dónde está? Además quedamos en que le ibas a enamorar. ¿Qué pasó con

eso? Yo no soy tan miope como tú.

No, no es miope.

Es ambiciosa. Claro que no, Vanessa.

Cualquiera sabe que yo no voy a conquistar a Alejandra para destruir a

Eso lo está haciendo Javier.

Con la ayuda de muchos.

Están logrando que Alejandra se desencante de Fernando.

Entre ellos tú.

Oye, ¿me puedes platicar qué vas a hacer tú? Entonces, ¿qué harías tú para

destruir a Fernando y quitarle al amor de su vida?

¿Cómo te suena desenmascarar a Jorge Bustamante como el amante de Beatriz,

esposo de Félix del Valle, en frente de toda su familia?

No puedo creer que te voy con Javier.

Yo estoy seguro que todavía me amas, Ramiro.

Yo también estoy seguro que todavía te amo, pero... Era así como te dije el

día. Que deberías ir a buscarla.

Ahorita creo que deberías darle espacio.

¿Espacio? ¿Cómo le voy a dar espacio?

Fer, ve todo lo que ha pasado entre ustedes dos. A ver, yo estoy

legalmente la casa de medio camino. ¿Cómo le voy a dar espacio?

La tengo que ver todos los días.

Todos los días.

No va a estar nada padre tener que verla con otro güey, ¿no?

Todos los días. Espérate, espérate.

No voy a dejar que Javier me la baje.

Alejandra y yo nacimos para estar juntos.

Y así tiene que ser.

¿Cómo que recuerda?

El día que me enamoré de ti.

Bueno, antes que te pongas a llorar.

La única forma de que yo deje a Alejandra en paz es que ella me diga que

me quiere.

Y hoy que la vi, los ojitos me dijeron todo lo contrario.

Pues mira, que Jorge Bustamante le haya sido infiel a Victoria no me sorprende

nada, ¿eh?

Que haya sido con la esposa de su primer amigo me sorprende un poco.

Nada más. Sí, como lo oye. Está dispuesta a declarar enfrente de toda la

familia. Así que los Bustamantes se van a hundir.

Oye, ¿pero a ti no te conviene que los Bustamantes se hundan? Porque tú eres el

director de esta fundación. Sí, pero esta fundación es más de los del Valle

de los Bustamantes.

Así que me conviene estar del lado de Félix.

Bueno, ¿y qué opina Félix respecto a esto? ¿Le conviene?

¿Está de acuerdo en que Beatriz diga todo?

Tiene que estar de acuerdo.

Es parte de la rehabilitación.

Bueno, pues yo no estoy de acuerdo.

Yo no estoy de acuerdo y no te apoyo y no quiero que lo hagas.

Porque a mí Jorge me prometió que me iba a ayudar para que Fernando se case

conmigo. A ver, a ver, tú no vas a hacer nada. Esto es importante para mí. Y

para mí es importante que Fernando se case conmigo. Y lo sabes, ¿a mí qué me

importa que Fernando se entere que su papá es un mujeriego, eh?

Efraín.

¿Qué?

¿Qué te pasa?

Me acabas de dar la mejor idea del mundo.

Me acabas de dar la mejor idea del mundo.

¿Tienes hambre?

Si quieres hago algo.

¿Qué me vas a hacer?

¿Algo rico?

Se lo llevas a empezar con tus albures.

Si quieres hago algunas pesadillas.

¿Sabes qué pasa? Que más bien tengo antojo de carne.

¿De carne?

¿Y por qué no mejor te vas con tu mujer, eh?

Porque quiero estar contigo.

¿Como antes?

¿Te acuerdas que te querías casar conmigo?

Dudo mucho que se te quite el hambre comiendo carne de perra.

Buenas noches, Gladys.

Comandante, buenas noches.

¿Pero qué?

¿Qué tiene, comandante? ¿Qué le pasó en la cara?

No sé si usted tenga la forma de quitarme con algún producto.

Pues algo que traigo ahí pintado con el marcador indeleble. Ya lo intenté, pero

no me lo puedo quitar.

¡Qué barbaridad!

Eso se lo hizo una mujer, ¿verdad?

Una mujer despechada.

Bueno, yo estaba a punto de cerrar, pero déjeme ver qué puedo hacer por usted.

Parque, por favor.

Gracias, Gladys.

¿Y está usted sola?

Sí, sí, pero ya me estoy acostumbrando a la soledad.

¿Pero por qué dice eso?

Usted es una mujer muy hermosa.

Dichoso que es el que puede volver a encender su corazón.

¿Sabe qué le dije?

Disculpe, me dejé llevar, ya me voy. No sé por qué le dije eso.

No, no se preocupe, comandante.

Lo dijo muy bonito.

Mire,

se me ocurre que le puedo quitar eso con un poquito de aceite.

Y luego le puedo poner caléndula para la irritación.

Sí, me gusta mucho la caléndula. Lo que pasa es que está en la casa.

Y no le importa pasar.

No, no.

Estás con caléndula.

Por aquí.

Ay,

Marcelo, Marcelo. Poniéndome el cuerno con la criada.

A ver, esto no es lo que tú piensas. Ah, ¿no? ¿Entonces qué es?

Y a ti, gatita, te van a correr.

A ver, ya, Tatiana.

Párgate, carnal.

Yo no puedo creer cómo me hiciste esto, ¿no?

Yo dejé todo para venirme aquí, a vivir contigo, y me prometiste una vida

maravillosa. Y ni siquiera me presentaste como tu mujer. A ver,

el amor de mi vida, ¿ok? Pero también tienes que entender que soy hombre, ¿qué

quieres que haga? ¿Y qué? ¿Y tienes tus necesidades?

Bueno, pues yo no.

Yo no, pero mi cuerpo sí. Eres un cerdo, Marcelo.

Mira, largue, ¿ok? Pero no va a volver a suceder. No, claro que no va a volver a

suceder.

Yo no voy a dejar que me humilles.

¿Por

qué

tanto misterio, eh?

¿Qué es eso tan importante que quieres decirme que no puedo esperar hasta

mañana? Alejandra no quiso firmar los papeles de su herencia.

Es igualita a Nicolás, su padre.

¿Desaparece tu mamá, Soledad Pustillos?

¿Y por qué me preguntas eso?

¿Qué tiene que ver Soledad con todo esto?

Que ella es la clave para que Alejandra firme los papeles y dejen pasar a

Fernández de una vez por todas.

¿De qué estás hablando, Vanessa? No te entiendo.

Nadie sabe quién era el amante de Soledad Pustillos.

Ese hombre que seguramente es el verdadero padre de Alejandra.

¿Qué pasaría?

Sí, ese hombre es para ti.

Ya, Marta se quedó con los niños un rato.

Ay, qué bonita la luna.

Bueno, ¿y qué querías hablar conmigo?

Desde la tarde has estado callada y... ausente.

Y los dos sabemos muy bien por quién.

Sí. Sí, sí estoy pensando en él.

Por lo mismo ya te había dicho Javier, yo no quiero lastimarte.

Mira, yo no pretendo competir con Fernando.

Ni con nadie, ni con nada.

Yo te amo.

Y para mí es algo tan natural como respirar.

Pues sí, pero es que... Mira, no tienes que darme explicaciones de nada.

Sé que no soy el primer hombre en tu corazón.

Pero también sé que sientes algo por mí, lo veo.

En tu mirada.

Dame la oportunidad de enamorarte todos los días.

Y puedas llegar a amarme como yo te amo a ti.

¿Quieres ser mi novia?

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