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Es difícil aceptar la realidad de saber
que no puedo tenerte ya junto a mí porque yo no sé
vivir con este amor que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón.
Amor cautivo que no puedo liberar.
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar de ti no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera
el beso amado.
Y no espera amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.
Me necesito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás,
ya no hay razón.
Todavía no puedo creer que Susana esté muerta.
Así es la vida, mi amor.
Tan frágil como esas flores.
Qué funeral tan triste.
Es cierto que Susana no tenía más familia.
Así es.
Ella también fue hija única y su mamá murió cuando estudiábamos la
Me preocupa, Vanessa. No podemos dejarla sola. Tenemos que hacer algo. Mi vida.
Tú siempre preocupándote por los demás.
Bueno, Susana tenía sus cosas, pero era muy buena amiga.
No merecía morir así.
Nadie lo merece, mi amor.
Pero cómo es horrible que se haya ido de la fiesta en ese estado y nadie se haya
dado cuenta.
Pues, ¿para qué hacernos preguntas inútiles?
Los accidentes pasan, esa era tu destino.
Tienes razón.
Fue la voluntad de Dios.
Solo le pido que ni tú ni mis hijos me falten nunca.
Yo sin ti me muero. Lo sé, mi amor, lo sé.
Cuando... Cuando mi mamá estaba embarazada... Me contaba que...
Que solo podía comer helado de limón. ¿Por qué?
Era lo único que le hacía bien.
Siempre me contaba esa historia.
No puedo estar aquí. Todo me recuerda a ella. No puedo estar aquí. No puedo
estar aquí.
Si quieres, yo me quedo aquí contigo un tiempo.
¿Y de qué me va a servir?
Si después te vas a ir y me voy a quedar sola.
¿No has pensado en buscar a tu papá?
Mi papá no existe.
¿Qué puedo hacer para ayudarte, Mané?
¿Me puedo ir contigo?
A mi casa.
Tal vez estarías más cómoda en casa de mis papás. No.
Contigo estuve seis años.
Yo no te tengo confianza. Por favor, déjame ir contigo. Por favor, por favor.
Por favor.
Oye, qué rico huele.
Alejandra Santa Cruz. Qué bárbaro, qué dote culinario. ¡Ey!
¡Un taquito!
No, no, no. Esto es para la señora, nena.
La señora que vive aquí cerca. ¿Te acuerdas que te platiqué? Sí.
Envidioso.
Oye, ¿cómo está Vanessa, eh?
Fatal.
Pobrecita. ¿Te confieso algo? La verdad, a mí... No fue nunca me ha simpatizado.
Pero ayer la vi tan mal que me conmovió muchísimo.
Yo siento que cuando se muere alguien así tan querido, como que te arrancan un
cachito de ti, ¿no?
Ay, Ale, perdón.
Soy un insensible. Yo, hablándote de estas cosas y... Seguramente te moví
doloroso, ¿verdad?
No me pidas perdón. No, es doloroso, pero uno aprende a vivir con el dolor.
quiere decir que se quite, pero te acostumbras.
Perdón.
Oye, ¿y cómo, qué fue lo que pasó? O sea, ¿qué le pasó?
Pues mira, yo estaba en la fiesta y de repente... ¿Qué estaban celebrando?
Ya sé que me has dicho que no te diga nada. Era la celebración del despacho de
Fernanda.
No, me da gusto por él.
De verdad.
Oye, ¿y por qué dejaron ir a esta señora así? ¿Por qué nadie la detuvo?
Porque nadie se dio cuenta.
Nadie se dio cuenta y de repente ya no estaba ahí. Nadie se imaginó que iba a
pasar lo que pasó.
Pobre.
Debe estar sufriendo mucho.
Pero bueno, qué bueno que tiene a Fernando con ella.
Eso le va a ayudar.
Un taco, uno. No, mejor ayúdame a meter eso ahí.
Farrita, te traje una de jamón que no tiene nada de grasa.
¿Por qué es un baboso?
¿Cómo se te ocurre subirme al coche robado del... ¡Tarado de Tito! Pero si
sabía que era de su mamá.
Yo sé que era de su mamá.
Pero igual no te lo pidió.
¿Ahora tú me pediste que me quedara contigo?
¿Para hacerme tu cómplice? A ver, Maribel, ya tiene que no la ha robado,
Perdón, chaparito, no era mi intención hablarte así.
Fue la peor noche de mi vida.
Pensé que me iban a asaltar o a violar o algo allá adentro.
Te juro que nunca vuelvo a dejar que te pase nada. Antes me corto una mano.
¿Me prometes que vas a intentar?
Voy a escoger a tus amistades un poquito más.
A ver, si no hubiera sido por ellos, no me hubieran llevado al aeropuerto, no te
hubiera alcanzado.
Y ahorita nos tenemos aquí juntos.
O sea, ¿refieres a tus amigos que a mí? No, no quiero, pero... Mira, ahorita
estamos solos, ¿sí? Tú y yo nada más.
Ni a tus papás ni a los míos les podemos pedir ayuda.
Así que es mejor, pues, tener cerca a los friends.
Yo no necesito a nadie mientras estemos juntos.
La información estaba bastante encriptada, pero tampoco fue tan
conseguirla.
¿Y esto es todo?
¿Un mapa de internet? ¿O sea, para qué nos sirve?
Eso es ingenuo.
Ese mapa indica las posibles rutas. Y mejor aún, todas las rutas no son al
punto. Ese es nuestro objetivo.
Exactamente.
¿Y esta información cómo la consiguió, comandante?
Un profesional nunca revela sus fuentes.
Comandante, todavía no me entrega su presupuesto para el próximo ciclo. Ya lo
tengo, te lo mando en un rato.
Jóvenes, ¿qué no tienen trabajo?
¿Qué hacen todos aquí?
Porque tú sabes que Tony nos está enseñando con cómo llenar los informes
sistema, ¿verdad, Tony? Sí, sí, quedó clarísimo.
Llévenme el presupuesto a mi oficina inmediatamente.
Ahí lo espero.
¿Qué cosa?
Localicen a Ramiro y no abran la boca sobre esto. No, comandante.
¿Qué cosa?
¿Todavía tiene dudas de cómo consiguió la información?
No. ¿Ninguna? Sí. ¿Está esperando un subsidio?
Le traje comida.
Es arroz, chicharrón verde.
Yo lo hice. Ojalá les guste.
Muchas gracias, mi hija, pero no te hubieras molestado. No, no es ninguna
molestia. Nada más le quería decir que me voy a estar dando mis vueltas por si
necesita algo.
Gracias, niña, pero no hace falta.
No, sí hace.
Ayer me quedé muy preocupada.
La vi muy angustiada por lo de tu hija.
Y bueno, quería decirle que nosotros tenemos una doctora si quiere que la
a revisar. Sí, ya me lo habían dicho.
Pero mi hija no necesita doctores ni nada.
Bueno, está bien.
Perdón por metiche.
No, perdóname tú a mí.
Es que estoy apurada. Estoy bañando a mi hija.
¿No quiere que la ayude? No, no, no.
No estamos acostumbradas a tener visitas. A mi hija no le gusta.
La pone niñita.
Ok. Bueno, bueno, entonces ya me voy.
Cualquier cosa que necesite nos puede hablar, ¿eh? Sí, cómo no. Muchas
hija. Gracias, ojalá les guste. Gracias.
Ya. ¿Sabes qué estaba pensando?
Que mi mamá soñaba con verme irme de aquí con esta maleta para nuestra luna
miel. Y ahora me voy porque ya no está.
Yo voy. No, no, no, yo voy.
Yo voy.
Entiendo por lo que estás pasando.
Déjame estar contigo.
Tranquila. Yo te entiendo. Te entiendo perfecto.
¿Qué te pasa?
No
sabía
que estabas aquí.
Vine a acompañar a Vanessa a recoger unas cosas.
Me voy a ir a beber a tu mamá.
¿Vas a volver con ella por lástima?
No seas ridículo, Efraín.
Gracias, Víctor, pero mi mamá se acaba de morir.
Sí, claro.
Me enteré que la acaban de ingenierar y venía para acompañarlo.
Bueno, pues ya tenía que tomar una decisión y me voy con ella.
¿Ok?
Gracias por venir.
Vanessa lo quiso así.
Sí, la incineramos esta mañana.
Mira, era igual de pesada que su hija, pero... No puedo creer que esté muerta.
Ay, Mariví, no hables así, hija.
Ay, es cierto, mamá.
A Susana le encantaba mangonear a Cruz.
Como si ella fuera la señora de la casa.
Es más, creo que siempre le tuvo envidia. No, ahora está muerta y respeta
memoria, hija.
Mami, no creo que le afecte lo que digamos de ella.
Ay, Mariví, Mariví, nunca vas a cambiar, hija.
Si me vieras, te sorprenderías.
A ver, platícame, ¿cómo está el clima?
Húmedo, como siempre está Vancouver.
¿Y te gusta la escuela?
No está mal.
Ma, tengo que colgar, ¿eh? Porque ya casi entro a clases.
Bye. Oye, pero tus maestros... ¡Hija!
¡Hija!
¿Sabes que me encantas?
Ay, no, no, no. No estoy de humor, Marcelo, por favor. No, no.
Qué raro, como que últimamente nunca estás de humor, ¿no? ¿Será porque
de un funeral?
Por favor.
Si ni siquiera conocías a Susana. No, pero soy una mujer muy sensible.
Ah, eres sensible.
¿Qué, te recordó a tu mamá a que te abandonó?
¿O a tu papá, el que no conociste?
Eres un idiota.
No soy ningún idiota, Tatiana.
¿No crees que no me he dado cuenta de que está pasando algo?
Más vale que me lo digas o vamos a tener problemas.
Pasa que ya me tienes harta con esta actitud.
Con tus celos infantiles. Eso pasa.
Que no se te olvide que eres mi esposa.
Hola.
¿Cómo me permitiste entrar, gente? ¿La vieron?
¿Y qué hacía, mijito?
Hubieras visto cómo se puso de mala.
Yo creí que se moría.
Pero no te apures, hijo. Ya está mucho mejor.
¿Y quién la revisó?
Fina. La encargara de una casa que ayuda a mujeres necesitadas.
Pues no sabía a quién más acudir.
Como tú no permites que la vea un doctor.
No, ni un doctor, ni una persona ni fina, ni nadie, ¿me entiendes?
No te enojes, mi hijito.
Te prometo que no va a volver a pasar. Es más, una muchachita que apenas entró
trabajar con ella insistió en conocerla.
Pero nada más no la dejé.
No quiero que ninguna de estas viejas se acerquen.
¿Te queda claro?
No voy a poder ir a verte.
Te voy a mandar dinero para que tú y ella estén bien.
Después te llamo.
Mira,
aquí vas a dormir muy bien, Vane.
No quiero que dejes tu cuarto por mí.
Si quieres lo podemos compartir.
No, tú tienes que estar cómoda, tienes que estar tranquila. Aquí vas a estar
bien.
No quise decir compartir.
Yo sé que tú y yo no... Mane, entiendo perfecto lo que quisiste decir. No te
preocupes.
Pero no quiero que pienses lo que dijo Efraín, que... Mane, por supuesto que
Mira, nosotros somos amigos y te voy a apoyar en todo lo que pueda, ya te dije.
No te quiero dar lástima.
Mane, siempre he sido sincero contigo.
Y estoy seguro que no vamos a comprender las cosas.
Yo sabes que haría lo mismo por cualquiera de mis amigos.
Acuérdate.
Mira,
tengo que salir a hacer un asunto pendiente, pero ponte cómoda.
Voy a aprovechar para traer cositas del súper.
¿Te late?
Si quieres algo, me llamas, ¿ok?
¿Va a estar bien?
¿Ya te explicó Marta que tenemos una relación?
¿Qué le hiciste a mi hermana Inmediate?
Nada que ella no quisiera.
Vuelves cerca a Marta y te corto los testículos.
¿Me oíste?
¡Contesta! ¿Me oíste?
¡Contesta!
Muchito, gracias, Efraín.
Mi amor.
Ya me tenías preocupada.
¿No te tardaste tanto?
Pues es que había un montón de gente en el súper.
¿Qué te pasa, Billy? ¿Por qué esa cara?
Hablé con mi mamá.
¿Ya nos cachó?
¿Sabe que estás aquí? No, no. A ver, tranquilo, no.
Me contó que la mamá de mi ex cuñada se mató en su coche.
Que Dios la tenga en su gloria.
Pues no estoy muy segura que esté en la gloria precisamente.
Marivín, no hables así de los muertos, ¿sí?
Eres igual que mi mamá.
Mi mamá siempre me decía que la muerte es parte de la vida.
Yo no me imagino la vida sin ti.
Tú y yo nos vamos a morir juntos de viejitos.
Con un montón de nietos.
Porque este es el primer bebé, nada más. No vamos a tener muchos más.
Sí, primero déjame conseguir trabajo.
Yo también quiero trabajar.
A ver, ¿no te gustaría tener nuestra propia casa para cuando nazca el bebé?
Sí, aunque sea una muy chiquita, junto al Ocean.
Mis papás tienen una en Los Cabos.
Olvídate de tus papás, Marilín, y de sus cosas. Tú y yo ahorita ya somos harina
de otro costal. Mira, ¿te gusta o no?
Algún día las cosas de mis papás van a ser mías.
Sí, está bien.
Pero yo no te quiero a ti por tu dinero.
Yo te voy a dar lo que yo te pueda dar.
¿Mucho amor?
Todo el mundo.
Oye.
Qué bonito que dejaste el cuarto, ¿eh?
Me robé esas flores de un parque.
¿Y me andas regañando a mí por lo del coche?
¿Qué más trajiste?
Pues para empezar traje un vino para brindar.
Tras la leche.
Tras la comida.
¡Ey, ey! ¡Con cuidado! ¿Qué no sabes lo que trae adentro?
Pues no, no sé ni me interesa. A mí con que me paguen.
Pues levántala rápido.
Esa es la actitud que quiere superarte.
¿Sabes inyectar?
No, son trece. Yo te voy a enseñar.
Mira, este, por ejemplo, es un equipo básico de enfermería. Con esto vamos a
poder atender casos sencillos, nada grave.
Soturar.
Oye, Ángela.
¿Cuántos me dijiste? ¿Trece? Trece, sí.
¿Y si vas a revisar a la hija de la señora, nena?
Es que...
Ella tiene una hija enferma, pero yo estoy segura de que no está teniendo la
atención adecuada.
¿Esta es la señora a la que le llevaste mis tacos de chicharrón con esa verdad?
Mis tacos,
sí. Sí, ella vino ayer en la noche. Estaba muy asustada porque su hija no
respirar bien.
Estaba ahogando.
No, pues si ella quiere, yo encantada.
Es que ese es el problema, que es una señora muy rara.
La fui a ver y me trató muy mal. Fue muy grosera.
Yo creo que no le va a gustar que vaya...
Mira, le tienes que entender que la gente de por aquí es un tanto
Te va a tomar mucho tiempo ganarte su confianza.
Bueno, lo voy a intentar porque la verdad me preocupa.
¿Jeringas dijiste cuántas?
¿Tú crees que yo renuncie a mi futuro en Canadá para venirme a vivir con un
stripper? Pues es que no tenemos otra chaparrita. Yo no tengo ni un quinto.
O empiezo a trabajar aunque sea de stripper o pues vamos a tener que
dieta. Por eso hasta yo no sé por cuánto tiempo, ¿eh?
A ver, no, ninguna dieta, ¿ok? Yo tengo la solución.
¿Tú ya te olvidaste de quién soy yo, ok?
No, no, si tú eres María Victoria Bustamante Arizmendi, alias Mariví.
Sí, hija del flamante presidente de uno de los bancos más importantes del país.
¿Y eso qué?
Pues nada, que el dinero no es problema.
Y menos cuando tienes tarjetas con crédito ilimitado.
¿Me pasas el teléfono?
Voy a ordenar que nos soten como reyes, ¿ya? ¿Qué quieres, sushi, pizza, chino?
Vamos a pedir todo.
Qué bonita forma de trabajar, ¿eh? ¿Qué pasó, patrón?
¿Y tú?
¿Yo? ¿Es quien otro tú?
Dígame, patrón.
Nunca te había visto hasta aquí.
Estoy nuevo.
¿Por qué no me avisaron que había un nuevo?
Me contrató Liguana y me dijo que le iba a avisar. A lo mejor se le olvidó.
¿Te contrató Liguana?
Sí.
Lo conozco de ahí de la cuadra.
Tú tienes cara de chivato.
No, así le voy al monarca.
Es gracioso.
Si dices que conoces a Liguana, conoces familia, ¿no?
¿Cómo se llama tu hermano?
Dos, tres, cuatro, cinco, seis, ocho.
¿Qué pasó, Francisca?
Oiga, ¿por qué no nos chismeó que se fue a una fiesta de los Bustamante, eh?
Porque eso no es de tu incumbencia.
No, bueno, ya sé que no es de mi incumbencia, pero a lo mejor de la
Alejandra sí.
Ya ve que su corazón sigue latiendo por el joven Fernando.
Si mi corazón sigue latiendo por el joven Fernando, tampoco es de tu
incumbencia, Panchita.
Ay, bueno, yo nada más decía porque salió en el periódico y mire, salió bien
guapo.
Y aquí también.
Perdón, ahí está con su novia, la señorita Danesa.
Se ven tan felices.
Gracias a ti por incluirme en esos deseos.
Y por hacerme volver a creer en la luna, en las estrellas, en el amor.
Y ahora me toca a mí pedirle que nunca se alejen de mi lado.
Ale, ¿estás bien?
Sí.
Mira, yo estuve en esa fiesta y la verdad no me dio la impresión de que
y Vanessa hayan conversado, ¿eh? No, no, no me importa, Ángela. No me tiene que
dar explicaciones.
Si Fernando está feliz con Vanessa, está bien, me da mucho gusto.
Y sí, se ven muy guapos los dos.
Sí.
Ay, pues cómo son los hombres, ¿verdad?
Francisca, sí te pido que nos dejes solas, por favor. Estamos trabajando.
¿Qué le pasa a Alejandra?
¿Por qué no le preguntas a la indiscreta de Francisca lo que le pasa a
Alejandra? Pero llora, ¿yo qué hice?
Fuera de mi consultorio, por favor.
Le aseguro, patrón, que eso no es necesario.
¿Entiende que tengo que conocer a la gente con la que trabajo?
¿O qué?
¿Es que vendo chicles?
¿Chile? ¿Entiende?
El Iguana no tiene hermana.
No tiene hermana ni familia.
El Iguana era un niño de la calle que se la pasaba ahí tirado en la banqueta.
Todo verde, todo bien chemos, y por eso le decíamos el Iguana.
¿Me ofende?
¿O qué cree que yo estaría aquí si no supiera lo que estoy haciendo?
¿Entonces qué, patrón?
Te salvaste nuevo.
Ya tienes chamba.
Yo me salvé.
Pero ustedes no.
Ahí me deben una feria, ¿eh?
¿Qué haces aquí tan solita?
Yo estoy muy confundida con todo lo que está pasando.
Yo también estoy muy confundido, Tatiana.
Me encanta el perfume que usas.
No es perfume.
Es mi piel.
¿Por qué no vamos a mi despacho y lo platicamos?
No, Jorge.
Es muy peligroso que nos veamos juntos.
¿Por qué dices eso?
Ya tomé una decisión.
Y me voy a divorciar de tu hijo.
Me alegra mucho saberlo.
Pues también me voy a alejar de tu vida para siempre.
¿Pues por qué?
¿No te das cuenta?
¿No te das cuenta lo que siento?
Cada vez que estoy cerca de ti siento que algo me quema por dentro.
Cada vez que te veo en los ojos me imagino desnuda en tus brazos
y tú besándome todo el cuarto.
Por eso tenemos que terminar esto definitivamente.
Tatiana, espérate.
Esto es muy fuerte para mí.
Está caliente, ¿eh? Ten cuidado.
Gracias, Ale. Pues yo también he estado en la fiesta, como Ángela.
¿Te molesta?
No, claro que no.
Ustedes son amigas de Fernando desde antes que yo lo conociera.
No, bueno, y de haber sabido que Francisca iba a estar de liosa,
hubiera dicho yo personalmente.
Las dos saben que yo sigo queriendo a Fernando.
Pero también saben que ya entendí que no puedo estar con él.
Así que ya no se preocupen y no me digan cosas.
Yo abro.
Además, eso no se pague.
Y por más que quiera uno dejar de amar a la persona que ama, lo que puede, con
que quiera.
Yo a Fernando lo quiero mucho.
De verdad.
Tanto que no me importa que esté con Vanessa.
Yo quiero que sea feliz.
Oigan, un licenciado busca a Fina.
Buen día.
Vengo de la delegación.
Buen día. La señora Fina no está, pero... ¿En qué puedo servirle? Dígame.
Traigo una...
Notificación irrevocable.
¿Notificación de qué?
Es una orden de desalojo.
¿Qué?
Tienen tres días para desalojar el predio por completo o nos veremos en la
necesidad de hacer un desalojo cortado.
La información que sacaste de la computadora de Manrique es cierta.
Los criminales van a caer hoy.
Además, si la información que Manrique tenía resulta cierta, te juro que ella
a dejar el resto de su vida en la cárcel.
Estamos con operación abanico, señores.
Tú y yo vamos frontales.
Guillermo va por el lado derecho, Linares va por el lado izquierdo. Bruce,
acompáñense a Linares.
Cuídense.
Toda hora.
Es Manrique.
Ni una palabra.
¿Estamos?
¿Aquí Linares?
¿Se puede saber dónde está, comandante?
Aquí, jefa. En un cafetito a punto de comerme una dona de chocolate.
Linares, te conozco perfectamente bien como para darme cuenta que algo está
tramando. ¿Yo?
Hombre, para nada.
Además, si quieres invito a comer.
Mucho cuidado con querer tomarme el pelo.
No se te olvide que tengo un secreto tuyo que puede cambiar la imagen que
los hombres tienen de ti.
Y lo sabes, ¿verdad?
Cada día de mi vida lo recuerdo.
Entonces, fíjate muy bien lo que estás haciendo.
No quiero ninguna sorpresa.
No se preocupe, comisionada.
En un ratito nos vemos por allá y le llevo sudor.
Pero vamos a seguir con esto hasta sus últimas consecuencias.
Señores, vámonos a la fiesta.
Perdón, pero esto es absurdo.
Señorita, con todo el respeto que me merece, ese no es mi problema.
Yo solo estoy cumpliendo órdenes.
Órdenes de un criminal.
Bueno, ya lo saben.
Tres días para desalojar o... ¿O qué? A ver, cálmate.
O sea, tienen las consecuencias. ¿Y cuáles son las consecuencias? A ver,
usted tampoco puede venir aquí a amenazarnos.
Además, ya tenemos un abogado llevando el caso.
Tenemos un amparo.
Sí, en efecto.
Pero resulta que esta orden de desalojo ya se había girado.
Así que hay que ejecutarla y luego vendrán las aclaraciones.
Por lo pronto las estoy protegiendo, avisándoles con tiempo para que se
No, nos está protegiendo.
¿Y a dónde quiere que nos vayamos?
¿De verdad va a ser capaz de sacar a todas estas mujeres? No pueden regresar
su casa. En su casa las golpean.
Como ya le expliqué, ese no es mi problema.
Esta casa le pertenece legalmente a otra persona.
Y esa persona exige que ustedes salgan de su propiedad.
¡De nuevo!
¡Vámonos!
No lo espero salir de esto.
Esta persona es un delincuente y no lo vamos a permitir.
Nos va a tener que sacar a la fuerza.
Eso es exactamente lo que vamos a hacer.
Por eso les aconsejo que ahora con calmita agarren sus cositas y se
vayan a otro lado.
Que tampoco se burle.
No, no es burla. Es la ley.
Pues mira, a mí la ley no me importa. Alejandra, Alejandra, Alejandra.
Si no acatan estas disposiciones oficiales, va a haber consecuencias muy
Pues no le tenemos miedo. ¿Cómo ve?
Pues deberían tenerlo.
Con permiso.
Pásenle, sigo a las tardes. Adiós.
¿Qué vamos a hacer?
Ana, la verdad me da mucha pena todo lo que pasó.
Mira, la extraño metiendo sus narices por toda la casa.
Ay, pero eran tan divertidos los pleitos entre usted y ella que... ¿Verdad que
sí? Ay, sí.
Ella por costumbre me contradecía por todo.
Dice que sí. Se veía tan fuerte y tan llena de vida.
Nadie tiene la vida comprada, Paquito.
Así es.
Por eso yo digo que no hay que dejar para mañana lo que puede hacer hoy.
Yo le voy a llevar su sándwich al joven Marcelo.
Llévaselo. Gracias, don Paco.
¿Y usted?
¿Qué tanto me ve? ¿Qué no tiene que hacer por ahí?
Lo hermosa que está.
Cosita, soy un cobarde.
Durante muchos años me he guardado en secreto todo esto que siento.
Yo necesito que hablemos.
¿Cómo puede haber gente así? No lo entiendo.
Ahorita lo importante es pensar qué vamos a hacer.
¿Pero qué vamos a hacer? Es que de verdad no nos pueden sacar de aquí,
Pues sí, pero es que este señor se ve muy decidido.
Piensa en algo. Estoy pensando, estoy pensando. Espérame.
Es que sí, sí se me ocurre algo.
Pero no sé si sea la mejor idea.
No, no, no, di. Seguro es una buena idea. Dime, dime. Es que puede ser muy
egoísta. No importa.
A ver, Alejandro, bueno, ok.
Yo no te había dicho nada porque me pediste que no te mencionara el nombre.
Pero tiene que ver con Fernando.
Bueno, no solo Fernando.
Todos nos gustan. No, no, no, no, no, no, no. Deberles dinero a ellos, no.
No, no, es que no es deberles dinero. Escúchame.
Yo sé que no querías...
Que te dijera nada y por eso no lo comenté. Pero Fernando me dijo que...
estaba viéndole de tu herencia.
Y que Jorge estaba dispuesto a hablar contigo. Y darte lo que te corresponde.
Entonces, no les debería nada a los Bustamante.
Es una opción.
Ok. Lo metes a la soya.
Y... Vamos.
Rico, ¿no?
Oye, ¿qué tanto pediste en la farmacia, chaparrita? No, no, a ver. No seas
curioso. Ok.
Cuando terminemos de comer, te digo.
A ver, es más, prueba esto.
Ah, me gusta mucho el sushi.
Lo que pasa es que no lo has probado con wasabi, ¿verdad?
¿Con qué?
Wasabi. A ver.
¿No?
Bueno, es que también te tienes que acostumbrar al sabor. O sea, entre...
será?
Es que también pediste pizza, ¿no? Oye, ¿no pedimos demasiadas cosas?
Brian, ábreme. Soy Fernando Bustamante.
¡Eh!
Tranquilos, tranquilos. Soy el contacto.
Tranquilos.
¿Dónde están las armas?
Aquí mismo.
Esta es la muestra.
Las demás están ahí atrás.
¿El dinero?
Matías.
A esta hora el intercambio de armas debe estarse llevando a cabo.
No te preocupes.
Todo va a salir bien.
¡Policía! ¡Bajen los armas!
Necesito hablar con Fernando.
Sí.
Ahorita vañando. Voy a irme a meter ahorita a bañar con él.
¿Quieres esperar en la sala o le doy tu recado?
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