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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar de ti no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
Amor cautivo dentro de mi corazón.
Amor cautivo. Te lo he escrito bien.
Pero cómo he de vivir si tú no estás.
Ya no hay razón.
Vanessa, Vanessa, ¿qué haces?
Bueno, perdón, me dejé llevar.
Un dolor, ¿sabes?
Me duele.
Ajá. En el corazón.
No me digas.
¿Cómo, de por qué?
No sé, es lo que esperaba que usted me dijera.
Como porque me duele.
Pero se me sigue viendo así, no... No me ayuda mucho.
¿Me va a arrestar?
El problema es que si la arresto, no prometo llevarla a la delegación.
No.
¿A dónde?
Porque si es un hogar solitario, entonces... Yo prometo...
Revisarle su corazón muy minuciosamente.
¿Ah, sí?
Ajá.
Por tenerte aquí.
Oye, busquen yo un cuarto.
No, pues ahí tienen el de la pensión. No, ¿cómo el de la pensión?
Un motelito acá, bonito, con su jacuzzi, espejo en el techo.
No, no, ya fuera de broma, carnal, es de verdad, ¿eh? No sé cómo se los voy a
pagar. Pues por lo mientras, paga los taquitos, ¿no?
Órale, va.
Oye, ¿y si tienes dinero?
Claro que sí, princesa. No te preocupes.
¿Saben qué?
Como hoy es su noche de boda, yo les invito.
Órale, gracias, bro.
Muy amable, ¿eh?
Sí,
buenas noches, oficial.
¿A poco me estacioné en un lugar prohibido? Les voy a pedir a los cuatro
volteen y pongan las manos sobre el auto.
¿Perdón?
Obedezcan y no compliquen su situación.
¿Cuál situación?
No lo vuelvo a repetir.
Voltense y pongan las manos sobre el auto.
Yo no voy a poner las manos sobre el auto.
A ver, jóvenes.
Si saben que este auto es robado, ¿verdad?
Están deliciosos.
¿De verdad?
No tendría por qué mentirte.
Bueno, no sé, para no hacerme sentir mal.
Yo nunca haría algo para hacerte sentir mal.
Esto es lo más delicioso que me ha preparado una mujer tan hermosa como tú.
Me gusta que estés aquí.
A mí también.
¿Y de verdad no sabes más o menos cuándo vas a regresar?
Voy a regresar.
Te lo prometo.
¿Y el otro?
¿Susana, has visto a Jorge?
No, no.
Pero deberías de ponerle más atención a tu marido.
No sé a qué te refieres. Ya no deberías de verlo.
No necesito vejigas para nada.
Querida Vicky, últimamente tú sin tu marido no eres...
Nadie. No me hables.
Te quiero presentar a un cliente. ¿Y mi papá?
Precisamente le estaba preguntando a Susana sobre él. Pero no se preocupen.
es mi trabajo. Yo lo busco y en cuanto lo vea, te prometo que te lo mando.
Gracias. Gracias, Susana. Vamos.
¿Para allá?
Sí.
A ver, ¿cómo se te ocurre agarrar el carro de tu mamá y no avisarle?
¡Vamos, Tito!
¿Qué querías que hiciera?
De todos modos, si se lo pedía, no me lo iba a prestar.
Además, deberías de estarme agradecido. Si no fuera por mí, no hubieras
alcanzado a Maridia en el aeropuerto. En eso tienes razón, Tito. Si no le agarra
el carro a su mamá sin permiso, ustedes ahorita no estarían juntitos.
¿Tú qué dices, chaparrita?
¿Nos lo agarramos a Sape?
Cuando mis papás se enteren de que no estoy en Canadá, se van a poner como
a buscarme.
Es más, en un ratito tengo que hablarles para decirles algo, si llegué bien o
no, algo, lo que sea. No te preocupes.
Nada más que venga la mamá de Tito y les diga que el carro es de ella y que no
lo robamos.
Nos van a dejar libres.
Ya no va a tardar.
Ojalá.
Bueno, sí, ¿quién de ustedes es Tito, Guzmán? Soy yo, señor.
¿Ya llegó mi mamá? Sí, ya llegó.
Ah, qué bueno.
Entonces ya nos podemos ir.
No, muchachos.
La señora no ha retirado la demanda, así es que van a pasar una linda noche en
la casa.
Y él y yo estamos de acuerdo, ¿verdad, pareja? Así es. ¿Eh?
A ver, yo no tengo la culpa de nada, ¿ok? Ellos pasaron por mí, nada más.
Tranquilízate, pareja, tranquilízate.
¿Quieres que me tranquilice?
Me quieren meter a la cárcel.
Sí, la señorita dice la verdad. Es que ya no tuvo nada que ver. Pues no se
enganche, que se vaya.
Mira, Chavo, aquí todos jalan parejo, ¿eh?
Así que, señorita, por favor, acompaña a la gente. Ella la va a llevar a la
sección femenil. Y ustedes, caballeros, por favor, vengan conmigo.
¿Nos van a separar?
No, yo no me separo de ti.
¿Qué? No me voy a separar de ti.
Lo siento mucho. Y no ponga resistencia, ¿eh? Porque entonces sí te llevo al
reclusorio. Es que, por favor, acompáñame.
Ya, yo creo que mejor si les hacemos caso. Pues, total, salimos mañana.
Ok.
Ok, pero... ¿Nos permiten un momento?
Sí,
por favor.
¿Qué pasó?
¿No me preguntaste si lo perdonábamos o nos lo agarrábamos a esa pesa?
Es cierto.
Jorge.
Susana, no pregunte ni diga nada, ¿eh?
Qué bonito.
Muy bonito.
Con la mujer de tu hijo.
No me gusta que tengas que
irte.
Pues así es la vida del militar.
Pero como que siento que te estás despidiendo como si no fueras a regresar
mucho tiempo.
¿Qué pasa?
No tengo mejor elemento que tú para esta misión, pero como amigo te quiero dar
la oportunidad de rechazarla.
De ninguna manera, general.
¿De qué?
No sé, algo te pasa.
Me gustaría poder decirte tantas cosas.
Insisto. Siento que te estás despidiendo como si no fueras a regresar.
Y es la primera vez en tantos años que como militar me gustaría desobedecer una
orden. ¿Pero qué orden?
¿Qué pasa?
No confías en mí.
Claro que confío en ti.
No es una cuestión de confianza, es simplemente un protocolo de la milicia.
No, prométeme que vas a regresar.
Y te voy a volver a ver.
Te lo prometo.
Adiós. Bye.
Javier.
Cuídate.
Tú no tienes la mínima vergüenza. Ay, por favor, Susana, no me vengas a hablar
tú de vergüenza. Eres la menos indicada, ¿eh?
Permiso.
Definitivamente aquí huele a prostíbulo. Es la esposa de tu hijo, de veras.
¿No respetas o cómo?
Mira, yo no sé si estás más borracha que celosa, ¿eh? Pero te prohíbo que te
vuelvas a meter en mis asuntos personales. Yo me meto donde se me da la
Porque yo no soy tu cualquiera para que me tomes y me dejes cuando... A mí me
respetas, ¿me entiendes? Y me das mi lugar.
Ay, Susana, por favor.
No seas ridícula.
¿A poco de verdad creías que eras mi única amante, eh?
No te atrevas a ponerme una mano encima porque ya me estás hartando, Susana.
¿Qué se me hace que usted me quiere emborrachar, comandante?
¿Cómo creen?
Nada más quiero que me alcancen. Pues para que estemos en iguales condiciones.
¿En iguales condiciones?
¿Como para qué?
Pues como que para seguir brindando por los viejos tiempos.
Salud.
Tú ya tienes esa linda sonrisa.
Deberías sacarla a pasear más seguido.
Tú ni la sonrisa tienes bonita.
¿Ya ves?
No, es que de veras estás feo, Linares. No entiendo cómo me voy a enamorar de
ti.
Deberías estar muy feo.
¿Cómo que tan feo?
Si nos vamos a acabar esta botella, yo creo que debemos comer algo, ¿no crees?
En todo piensas, Paula.
Como siempre.
Pues a ver si haces algo para que deje de pensar.
Sí.
Ya me voy, Ale. Mi taxi está aquí afuera.
Qué guapa.
Ay, gracias.
Oye, dejé mis cosas en tu cuarto.
¿Me las puedes cuidar? Ay, sí, claro.
¿Y a dónde vas, eh?
A una fiesta.
¿Con Tony?
No, no, no, con mi familia.
Oye, ¿y Javier?
Ah, se acaba de ir.
Bueno, yo pensé que él tampoco podía saber dónde estabas.
Pues no, se supone que no, pero... Hoy le hablé por teléfono y... No sé, cuando
lo escuché lo extrañé. Y le dije que viniera.
Mmm, y yo ya me di cuenta y te echo unos ojos.
Es de un hombre maravilloso.
Con él me siento muy bien. Me divierto.
También es muy guapo, ¿no?
Sí, es muy guapo.
Pero ¿sabes? Ahorita que se fue, se despidió muy raro de mí.
Como si presintiera que algo malo iba a pasar.
Ay, Ale, no te hagas ideas en tu cabeza.
Yo creo que más bien es porque no se quiere separar de ti.
Pero bueno, ya me voy.
Sí. Hácetela bien.
Gracias. Te odia mucho, ¿eh? Sí.
Suéltame, me lastimas. Ay, me das pena, Susana.
Le voy a decir a todo mundo, a todo mundo, la porquería de hombre que eres.
Me imagino la cara de Victoria cuando yo le diga que te estás acostando con su
nuera. Ay, di lo que quieras. Victoria nunca te va a hacer caso.
Además, ve nada más cómo estás. Estás borracha. También le voy a decir a Fer
cómo te robaste la fortuna de los Santa Cruz.
Porque ya me cansé de ser tu tapadera.
No vas a decir nada y no me provoques, Susana. Suéltame, suéltame, suéltame.
¿Qué pasó, comisionada?
Si algo no me cuadra, pues si te lo damos, dígame.
Algo quieres, Linares.
Aparte del odio, ¿verdad?
Tú siempre vas a pensar.
Piensa mal y acertarás.
Sí. Pues entonces tengamos malos pensamientos.
Nos vamos haciendo la realidad, ¿verdad?
Andrea.
Te gané otra vez.
Ay, me debes 500 pesos.
Pero si quieran, me los dos a la salida. Para que ahorita, con su dinerito, nos
echamos otra partidita.
¿Ya viste a la aborita?
Espérame tantito.
Guárdame.
Órale, espérate bonita.
¿Qué hiciste para que te metieran aquí?
Nada. No, de verdad, le juro que yo no hice nada.
Ay, mi niña, no te asustes. Si yo soy amiga.
A ver, ¿ya le hablaste a tu familia para que vengan a sacarte de este lugar?
Me lo imaginaba.
Seguro hiciste algo bien grueso, ¿verdad? Para pasar la noche aquí.
Cuéntame, ¿qué hiciste?
Me fugué con mi novio.
Yo también estoy aquí encerrada por amor.
Y no es la primera vez, ¿eh? No.
Por cierto, hablando de ese canijo, le voy a mandar ahorita un mensaje de este
celular.
Se lo bajé a un policía.
Y como es un número privado, ni va a saber de dónde es.
Disculpa.
Perdón. ¿Podría hacer una llamada?
De verdad, no me tardo.
Ay, mi niña.
Ya te rajaste, ¿verdad?
Órale, pues.
Háblale a tu mamá.
Aprendiste rápido a planchar, ¿eh?
Me gusta.
Me gusta el olor de la ropa recién planchada.
Ay, pero ya déjalo, ¿eh? Ya planchaste bastante y... Luego te desvelas
estudiando. Ay, Amaro, van a ser mis exámenes final.
Pero estoy emocionada. Ya voy a acabar la secundaria al fin.
Ya tendremos algo que celebrar.
No vayas a salir mucho, porque te enfría.
Y pregunta quién es, no vaya a ser Martín que viene a dar un susto.
Ábreme, por favor, es una emergencia.
Pásele, pásele, pásele.
¿Qué pasó?
Mi enfermita se está ahogando, no puede respirar.
¿Por qué me huyes, Marta?
No, no huyo nada más. Que tú y yo no tenemos nada de qué hablar.
¿Haces falta en la fundación?
No me digas que no me extraña porque no te voy a creer.
Efraín, no.
Efraín.
Efraín, suéltame, por favor.
Efraín.
Efraín. Efraín, suéltame.
Efraín.
Sí, mami, no te preocupes, ya llegué a Canadá.
Sí, ya estoy en el dormitorio.
Mañana te hablo, ¿sí?
No, no, no, nada, nada, estoy cansada.
¿Ok?
Yo también te quiero.
Besos, ¿ok?
Bye.
Gracias.
¿Con qué Canadá?
Ay, tú eres de las mías.
Chiquita, mentirosa y valiente.
Chocales.
No, si ya me estás cayendo rete bien.
Es más, te voy a invitar a que juegues una partidita de podcast. No, no, no, no
es necesario, ¿verdad? No, ¿por qué? ¿No sabes jugar o qué?
No.
Ay, nosotras te enseñamos ahorita.
Verás que la noche se te va a hacer rete bien ligera.
¿Pero qué pasó?
No, no, no lo sé.
Primero estaba tos y tose y después jalaba mucho aire.
Ayúdenme. Sí, sí, sí, claro, claro, cálmense.
No se angustie, doña Nena, vamos.
Vamos a ver a su hija. Gracias.
Un abrazo nuestro con la fiesta.
De parte de ella.
¿De plano?
Sabe demasiado.
Y una mujer despechada es muy peligrosa.
Está bien.
Tú regresa a la fiesta. Victoria te está buscando.
Gracias, hija. Ya sé que siempre cuento contigo.
que somos novios. No te había dicho.
Ramiro, Ramiro, suéltalo, ya, ya. Tranquilo, ya, ya. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
ya, ya.
Tranquilo, tranquilo.
Sus problemas, arréglenlos afuera, ¿eh?
No le arruinen la celebración a Fernando.
¿Sabes que ni siquiera soy decepcionado de ti?
Porque siempre supe la clase de animal que eres, el asco que eres de persona.
Ramiro, por favor.
Tranquilo, Ramiro.
Ya, calma.
¿Y ahora qué?
¿Te agarró besuqueando a su hermana o qué tan urgido está?
Cállate, preocúpate tú.
Seguro le va a contar todo a Fernando.
Yo no tengo nada que preocuparme, preocúpate tú.
Mejor llévate a tu casa, ¿sí?
Estás muy ridículo, te da la sangre.
Tranquilo, no pasa nada. Siga disfrutando, por favor.
Está muy borracho. Por favor, llévale a la casa, ¿sí?
Oye, tú ni las manos metiste, ¿verdad?
¿Sabes dónde está mi mamá?
No. Hace un buen rato que no la veo. A lo mejor ya se fue.
Gracias. Vamos al baño para que te limpies bien.
Que ahora ya también eres a que borrachas, ¿o qué?
Sí, pero, ¿qué vas a hacer con ella?
Ahora sí ya entraste de lleno a los negocios de tu padre.
Ya te enterará.
Regresa a la fiesta.
Regresa a la fiesta.
¿Qué vamos a hacer con tu amiga, eh?
La sentí muy celosa.
No te preocupes por eso.
Oye, no sabía que tenías tantas admiradoras, ¿eh?
¿De quién más me tengo que preocupar?
¿De Victoria?
No te equivoques, Tatiana.
Ni se te ocurra medirte con Victoria.
Mi amor.
Hola. Los dejo solos.
Paso como está.
¿Dónde estabas? Que me has ignorado toda la fiesta. Mi amor, estaba haciendo
unas relaciones públicas. Ay, no me digas.
Seguro te encontraste un corredor. No, eso hubiera sido muy bueno, pero no.
Bueno, yo también estuve muy aburrida haciendo relaciones públicas. ¿En serio?
¿Y me extrañaste mucho? No, no tanto.
¿No? No.
¿Voy?
Ahora sí no te me vas a ir, ¿eh?
¿A mí?
Te vas a cumplir.
¿Qué pasa?
Lo de todos estos años.
¿Qué?
Ay.
Báilate. No.
Está bien, pues.
Muchas gracias por haberme reunido. Al contrario, mucho gusto. Nos vemos la
próxima semana. Un gusto. Gracias.
Fer, ¿has visto a mi mamá?
No, ¿por? Porque no la encuentro y tengo un mal presentimiento, no sé.
¿Ya la llamaste? Ya, pero el teléfono está pagado.
Ahorita la buscamos.
¿Sí? Sí, tranquila.
Un momento de su atención, por favor.
Quiero pedir un brindis por mi hijo Fernando Bustamante y el bufete de
Bustamante y asociados que él mismo preside.
Señores.
Señoras, amigos, todos ustedes saben lo valioso que es tener un abogado de
confianza como Fernando Bustamante.
Y no lo digo porque sea mi hijo, ¿eh? No.
En él tienen no solo a un gran abogado, sino a un hombre honesto y comprometido,
del que Vicky y yo estamos más que orgullosos.
A tu salud, mi hijo.
Gracias, gracias.
Salud. ¡Bravo, bravo!
Gracias, gracias a todos por venir.
Venga, ¿ya se siente mejor?
Ay, más o menos.
Es que no debo agitarme.
No está bien que estén ustedes dos aquí solitas.
Mire, yo sé que usted no me conoce muy bien, pero yo puedo venir a ayudarles.
Muchas gracias, mi hijita, pero no es necesario.
Nosotras nos arreglamos.
Bueno, voy a ver a su hija, a ver si Fina necesita algo, ¿eh?
Hijita, hijita, mira, pásame unas pastillas que están allí arriba de la
chimenea.
¿Cuál es?
Esa es la del frasco grande, mi amor.
Ok. Gracias.
Aquí viene.
¿Cómo está mi hija? Ya está bien, ya está bien.
¿Te parece que le dio un ataque de ansiedad?
Ella se durmió.
Oiga, debería de sacarla más seguido.
Necesita sol y aire puro. No, no, no, no.
Definitivamente no. Son órdenes de los doctores. Ella no puede contaminarse con
nada de lo de afuera porque se muere.
¿Me ayudas a levantarme, por favor?
Gracias.
Muy amable.
¿Le molesta si subo a conocer a su hija para ver si ya está bien? No, no, no, mi
hijita. Otro día. Ya está dormida. Sí,
no se preocupe. Ya nos vamos.
Si quiere que mañana venga la doctora Ángela para que la revise bien.
Gracias, pero ya estamos bien. De veras.
No le va a cobrar nada.
Gracias. Vamos.
¿Su medicina ya ni se la tomó?
Ay, ahorita me la tomo, mija. ¿Ves? Ya se me está volviendo rosa de tanto
Muchas gracias.
Vámonos, vámonos.
Vanesa.
¿Ya encontraste a tu mamá? No.
¿La has visto?
No.
¿La has visto a mi mamá?
No, bueno, hace rato estaba en la fiesta, ¿no?
No la he visto.
Oye, ella... Mamá, ¿en dónde
estás? Te estaba buscando. Dime que estás en la casa, por favor, ¿sí?
¿Quién habla?
Tú no te puedes morir.
No sin el permiso de mi hijo.
Tómate. ¡Tómalo!
¿Hablas, hija?
Vanesa.
Vanesa, ¿qué pasa?
Vanesa,
por favor, dime qué pasa.
Nada, no es importante.
A mí sí me importa.
A ver, sí sabes que no está mi papá, pero estoy yo.
Y no se trata de Efraín, se trata de ti.
No quiero que ni Efraín ni nadie se pase contigo. Pero en todo caso no es culpa
de Efraín, es mi culpa, tonta.
Entonces si pasó algo, ¿qué te hizo?
Romero, no necesito que me defiendas.
¿Qué te hizo?
Yo me lo busqué y ya.
Marta, ¿qué te hizo Efraín?
Ramiro, es algo personal. No quiero hablar.
Si no hablas conmigo, ¿con quién vas a hablar?
Soy tu hermano.
Y conozco a Efraín, que no se te olvide.
Conozco muy bien.
Ya me tengo que ir.
Ya no te metas en lo que no te importa. Por favor.
Cuídate.
Te voy a acabar rompiendo la mandarina al albino ese.
No puede ser mi mamá.
Tranquila, tranquila.
No, es que le dije que la voy a despedir a ella. Yo estaba con nosotros. Tú la
viste, estaba con nosotros.
Ya, cálmate.
Dale, ya.
Ya, ya, ya.
Fernando, no, no, no, no.
Es que yo no puedo estar muerta, ¿sólo entiendes? No, es lo único que yo tenía.
No, no vas a estar sola, dame.
Apúrave, apúrave, apúrave.
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