All language subtitles for Amor Cautivo_S01E54_Amor Cautivo Cap 54

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Y tú no estás aquí, si no te puedo ver. Te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien.

Pero cómo puedo amar de ti no estás.

Mi amor por ti sigue vivo.

Y grita desesperado.

Solo espera el beso amado.

Y no espera amor.

Amor cautivo dentro de mi corazón.

Amor cautivo dentro de mi corazón.

Pero cómo es de vivir si tú no estás. Ya no hay razón.

¡No me viste en la fundación!

¿Ya ve cómo todo lo que dice este reporte médico es cierto, su señoría?

¡Ponte, por favor!

Y vuelvan a sus lugares.

¿Y cuándo te dan de alta?

Parece que en un par de días más.

Saliste bien librado.

Sobreviviste a un atentado.

Lo que me preocupa es no poder estar al lado de mi mamá en este momento.

Y Alejandra, no entiendo.

Entiendo quién le quiere hacer daño.

Esperamos que la policía lo resuelva, ¿no?

¿Y has hablado con ella?

Me recibe porque soy su terapeuta, pero apenas si me habla.

Es reconocible, ¿no?

¿Viste el arañazo que le puso a Vanessa ayer?

Desde que salió de la fundación, ya no me tiene confianza.

Y así yo no lo puedo ayudar.

Pareciera que todo lo que ganamos en la fundación, ya lo perdimos.

Siento que todo esto es mi culpa.

Le fallé.

Es de humanos equivocarte, o sea, no te lamentes por eso.

Lo único que quiero es recuperarla.

Este juzgado desestima el testimonio de la señorita Santa Cruz y quedará

en la determinación del fiscal si la acusación contra la señora Arizmendi de

Bustamante tiene lugar o no.

¡Eso no puede ser! ¡Ella fue la que mató a mi papá! ¡Ella fue! Jorge, señorita.

He dicho...

Jorge

va

a salir, cambio.

¿No crees que a la policía se le va a hacer raro que no acompañes a tu mujer a

declarar?

Ya sabes cómo es la gente con la que estamos haciendo negocios. Es muy

Si no se hacen las cosas tal y como ellos quieren, se acabó todo.

Ahorita lo importante es perder al imbécil este que me está siguiendo.

No te preocupes.

¿Señor Bustamante?

¿Un asunto?

Nos mandan a Don Camilo a recogerlo.

Vamos a sus órdenes.

Adelante, por favor.

Oígame, ¿qué le pasa? No se preocupe, señor Bustamante. Es por su propia

seguridad. Nadie debe de saber dónde está Don Camilo.

¿Por qué lado?

Ya, por favor, no seas embarazada, Maire.

Yo lo siento.

Lo siento mogarse. Es imposible.

Mira quién está ahí.

El futuro padre de mi hijo.

Estás loco.

¿Me aguantas tantito?

Hola, chaparrita.

Hola. Perdón que llegué sin avisarte, pero es que te quería ver.

¿Cómo estás?

Mal, Brian.

¿Qué? ¿Todo bien? Tenemos que hablar.

¿Hablar de qué?

Brian de Jesús.

Estoy embarazada.

Voy a tener un hijo tuyo.

A la víbora, víbora, víbora. De la mar, de la mar.

Por aquí pueden pasar.

No me molestan sus comentarios, su sarcasmo, Linares.

Ya sé que está ardido por su derrota.

No, no estoy ardido.

Te estoy hasta agradecido, fíjate. Ah, sí.

¿Y por qué?

Pues porque los buenos contrincantes hacen que uno se esfuerce más para ser

mejor y derrotarlos.

Ay, Linares.

Yo tengo todas las de ganar aquí.

Tengo el sartén por el mango, pero bueno, ya me voy. No, no, no, no, no,

Mira, a ver.

Aguanta.

Te quiero proponer algo, Vanessa.

¿Qué me quieres proponer tú, Ami?

Mira.

¿Te acuerdas?

Una vez me robaste un expediente con información muy importante.

Así es que te propongo compartir contigo el archivo completo.

Así te liberas a tu cliente.

¿Y tú qué haces?

Sinceramente, encerrar a los verdaderos culpables.

Yo con eso me doy por bien servido.

¿Qué dices?

Bueno, Ramiro.

He estado siguiendo a Isaías y no a Jorge Bustamante todo este tiempo.

¿Y te das cuenta hasta ahora, Guillermo?

¿Cómo es posible?

No sé, no sé, no sé. Si en algún momento se bajó o cambiaron de carro, no sé.

Pero Isaías me ha estado paseando por toda la ciudad.

Regresa a la división. Ya iré yo a hablar con Jorge Bustamante.

Nada, a ver, chaparita.

Vamos a pensar bien y a tranquilizarnos, ¿sí?

Es broma, ¿verdad?

Bueno, a ver, Maribel.

Está bien. Así es que haya sido un error que no nos hayamos cuidado en tu

primera vez.

Pero pues es que ahora parece que alguien se te murió, ¿no? ¿Que no te

dejar de ser virgen?

Pues claro que me importa si estoy embarazada.

Bueno, a ver, vamos.

Está bien, está bien.

Si estás embarazada, no hay forma de saberlo ahorita, ¿sí?

Pero si llegara a asustarlo, pues yo sería el hombre más feliz del mundo.

¿Qué mejor regalo me podrá dar la vida que tener un brillancito con la mujer

amo?

¿En serio me amas?

Claro que sí, Juanín.

¿Por qué en mi casa hay tantas broncas? O sea, mi mamá está metida en una

broncototota. Mi hermano está en el hospital.

Todo el mundo tiene problemas, menos tú.

Tú siempre feliz y jacarandoso, como si la vida te pasara y facilitas, ¿no? Sin

broncas. Claro que tengo broncas, chaparrita, tengo muchas, pero pues es

ya aprendí a sacarle jugo a eso y seguir la vida.

Es más, es que te voy a llevar a un lugar donde la vamos a pasar de lujo.

pero ya... La pura diversión. No, no, no, tengo que ir al hospital con mi

con mi hermano. Y primero vas a venir a este lugar con el posible padre de tu

posible hijo y la vamos a pasar muy bien, vamos a pasar una prueba de falla.

Voy a ver.

Voy a checar. ¿Segura? Sí, voy a checar. Voy a desprender tantito. No seas

chillón, Fernando.

Oye, está bien suturado, ¿eh? Sí.

Yo lo hubiera hecho mucho mejor, pero bueno. Es para que no estabas. ¿Que no

llamas? Mira.

Esta es doña Fina.

Ay, no sabes qué mujer.

Qué señora.

Ha ayudado a muchísimas mujeres. Ya sabes, violadas, maltratadas.

Y obviamente a sus hijos también, ¿no?

Sin saberlo, puso su casa de medio camino ella solita.

Además, estoy convencida de que le ha salvado la vida más de la mitad.

Pues, ¿qué esperamos, Ángela? Vamos a ayudarla.

Ajá. Hay que designar una partida de la fundación para remodelar todas estas

instalaciones.

Yo me encargo del papeleo legal y pues mandamos médicos, enfermeras, empezamos

a... Ajá.

¿Qué pasa, algo? Efraín. Efraín no te dijo nada, ¿verdad?

¿Qué me tenía que decir?

Efraín, como director de la fundación de tu madre, decidió no aprobar el

proyecto. ¿Sí?

No voy a dejar que esa víbora se salga con la tuya. Pues no, por supuesto que

no. Pero mira, esta mañana perdimos.

Pero las cosas no se van a quedar así.

No puede ser.

No puede ser. ¿Qué cosa?

No puede ser. Este es el mundo.

Este es el mundo, te lo juro que es el mundo.

Javier, te lo juro, vuelta. Te lo juro por Dios, vuelta. ¿Dónde?

¿Dónde estaba?

Alejandra, no puede ser que lo hayas visto ahí. No, no, sí puede ser. No, no

puede ser porque... Sí puede ser, sí puede ser.

A ver, cuidado.

No, no, no, no, no. Estaba aquí, te lo juro, Javier, te lo acabo de ver.

Alejandra, Alejandra, tranquilízate. Sí, Edmundo está muerto.

Sí, no, no lo pudiste haber visto. Es más, ¿sabes qué pasa? Estamos muy

alterados. Vamos a una cafetería a quitar que te invito un café. ¿Eh?

Tranquila, Edmundo, no puede ser.

Pronto me vas a encontrar, Alejandra.

Muy pronto.

Don Camilo.

Mucho gusto en conocerlo personalmente.

Yo soy Jorge Bustamante. Sé perfectamente quién es usted, señor

¿Dónde están mis armas?

En un lugar seguro y listas para hacer el intercambio.

¿Para hacer el intercambio?

¿Sé que soy idiota o qué?

¿Qué dice eso, don Camilo?

¿Cree que no sé que la policía está detrás de sus huesitos?

¿Eh? ¿Piensas que me voy a dejar atrapar por un imbécil como usted?

Mira este bastón.

Transparente.

Lo que ve es lo que hay.

Y usted no se me hace muy de fiar.

Para quitarme la angustia, como que se me antoja meterle un tiro en la cabeza,

como ve.

Y hoy en día...

Tienes que fiar, don Camilo.

El riesgo y la desconfianza es parte de nuestro negocio, ¿no?

Esta no es la primera vez que yo vendo armas y que alguien me las compra.

Pero pues eso usted ya lo sabe.

Es un hombre inteligente que seguramente, pues, lo tiene bien

Sí, bien checadito.

Eso no lo dudé nunca.

Pero, a ver, si yo le di instrucciones precisas,

Mira, Fer, yo no quiero ser imprudente, pero palabras más, palabras menos.

Dijo que no había presupuesto para hacer ese gasto y que él, como director de la

fundación, no lo iba a aprobar. ¿Cómo se brincó mi autoridad de esa manera?

La tuya, la mía, la de tu madre.

Mira, perdóname que te diga esto, Fer, pero yo no sé cómo crees que Efraín es

amigo. A veces te porta como si no lo fuera.

Y bueno, eso no es todo.

¿Qué? ¿Mar? Sí.

Me hubiera encantado que no te enteraras así, pero nos peleamos horrible y tuve

que renunciar.

¿En serio?

Y Marta también. ¿Qué?

Perdóname, pero espero que entiendas mis razones. Por supuesto que entiendo tus

razones.

Gracias. No te preocupes, Ángela.

Yo personalmente voy a arreglar este asunto y voy a poner a Freya en su

Sabía que podía contar contigo. Y respecto a la casa de medio camino, la

echar a andar.

Con o sin la fundación, no importa. Es un hecho.

¿Ok?

Mira, el proyecto ya está muy avanzado. Ahorita lo que urge es regularizar la

casa de Fina porque está a punto de perderla.

Yo me adelanté y fui un poco imprudente y le dije que tú lo ibas a resolver.

Tú sabes que puedes contar con eso, Ángela.

Gracias. Te pido que vayas consiguiendo los papeles de la propiedad de Fina.

Yo me pongo a trabajar inmediatamente en eso.

¿Qué haces? ¿Qué haces? Me parece... Voy a subirlo un poquito porque te acarano.

Pero, hombre, vas a dormir.

Te voy a dejar aquí las fotos.

Bueno, pero dile a Fina que te vaya dando los papeles, ¿ok?

¿Ya? Deja ver las fotos otra vez.

Ya estás más tranquila.

Es que no me gusta que no me creas.

Es que no es que no te creas, Alejandra. Yo confío en ti.

Pero ya tuvimos las pruebas de que el mundo está muerto.

Bueno, mira, en fin.

Entre otras cosas.

Yo sé que sigues sintiendo algo por Fernando.

Y que va a ser muy difícil que puedas confiar en alguien después de lo que

Mira, lo que te quiero decir es que yo voy a hacer cualquier cosa que esté en

mis manos porque tú puedas confiar en mí.

Yo confío en ti, Javier.

Claro que confío en ti.

Pero sí, mi corazón sigue amando a Fernando.

Y no quisiera, de verdad.

Lo intento.

Yo no quiero estar llorando por un hombre todo el año.

Sobre todo después de haber estado encerrada diez años.

Quiero ser feliz.

Quiero vivir mi libertad.

Eres una gran mujer.

Tú haces que me sienta.

Gracias.

Vanessa, ¿qué haces?

¿Eh?

Estoy mandando un mensajito. Es que no hay buena señal.

Quiero hablar contigo. Sí.

Venga. Mire, me cae bien porque usted como yo empezó desde abajo.

Tal vez yo más abajo que usted.

¿Cuándo se nos habrá metido el diablo de la ambición?

Hay gente pobre que es feliz.

¿Usted, Jorge?

¿Usted es feliz?

Sí, soy feliz.

Me he encontrado el gusto al poder y a que me respeten por eso.

Sí, ¿verdad?

Se siente bien.

Y más, ¿sabe?

Más si es por miedo, como ahorita, que lo tengo en mis manos.

¿De qué le sirve todo ese poder y dinero si lo puedo dejar aquí tirado para que

se lo coman los opilotes?

No, pues, usted sabe lo que hace, don Camilo.

Como usted dice, me tiene en sus manos.

Sí.

Hasta que otro con más poder me tenga a mí en las suyas.

¿Y quién quita ese usted, don Jorge?

Le tengo una sorpresita preparada especialmente para usted.

Véngase para acá.

¡Órale, órale!

Aquí viene la mitad de nuestro acuerdo.

¿Usted dice si quiere contarlo?

No será necesario, don Camilo.

Su palabra me basta.

Qué bueno que dijo eso, porque a mí fue la suya la que me convenció.

Nos vemos a la vuelta.

Usted me trae mis juguetitos y yo le doy el resto. ¿Estamos?

Estamos.

Dos de mis hombres lo van a llevar y lo van a dejar en el mismo lugar donde lo

recogieron.

Ahí se queda con el dinero.

Ya verá qué hace con él.

Por cierto, necesito una lavadita.

Pero bueno, ese es su negocio, ¿qué no?

Y también se puede quedar con la camioneta.

Aunque no anda muy derecha.

Vámonos, muchachos.

Ayúdele con el dinero.

Vanessa, antes que nada te quiero agradecer el tiempo y la dedicación que

puesto en la defensa de mi casa.

No, lo hago con muchísimo gusto, Victoria.

Yo sé que es parte de tu trabajo hacer hasta lo imposible para que yo no vaya a

dar a la cárcel. Claro, mi Dios lo mande.

Solo hay una situación que sí me molesta mucho.

Son los medios que usaste para hacerlo.

No entiendo a qué te refieres.

No quiero que vuelvas a descalificar a Alejandra por una supuesta incapacidad

mental.

Alejandra está perfectamente bien, a pesar del infierno que vivió.

Y no me gustaría que la vuelvas a violentar como lo hiciste hace rato.

Me parece injusto e indigno.

Si se vuelve a repetir una situación tan vergonzosa como la de hoy, yo le voy a

pedir a Fernando que te destituya del caso.

Pero quiero que se manejen bien las cosas.

Gracias,

gracias.

Vamos, vamos, vamos, vamos. Corre, corre, corre. No, no, no, no, no.

¿Por qué le pasas de caballo, estúpido?

No te desesperes, Marcelo.

¿Sabes bien que las carreras de caballos en promedio ganas dos de día? Sí, ya

estaba ahí, ya estaba ahí. Solo tenía que... Un poquito más, un poquito.

Tranquilo, tú tranquilo. En una te vas a recuperar.

En otra vas a ver las ganancias, papá. No me importa, no me importa.

Esa no tenía por qué haberla perdido.

No puede ser.

Mejor, la que sigue.

¿A quién le vas?

Yo te recomiendo a Perlita.

Perlita, Perlita. ¿Sí?

Del récord.

Eh... No la veo. No, no.

¿Qué te pasa?

¡Estoy viendo!

Te dije que no te metieras con mi marido.

Toma el correo tuyo.

No,

yo creo que no.

Oye, mira, espérate, espérate. A ver, espérame, espérame.

Lo que dijimos, ¿ok? Ándale, te preocupes.

Te lo encargo, nos vamos con Perlita. Háblame. Diez mil.

¿Y cinco?

¿Y tú qué, eh?

¿Qué estás haciendo, eh?

¿Apostando dinero que no tienes? ¿A ti qué te importa, eh?

Ya se me conociste.

¿Eres un inútil, Marcelo?

¿Por qué no dejas el vicio? Tienes una empresa que dirigir.

Compórtate a la altura.

Una gran empresa.

Yo no sé qué les pasa a todos aquí.

No sé qué le pasa a mi papá. Aquí no hay nada. Lo único que hay es una

secundaria. Ya, ya, ya.

Mi paciencia se está terminando contigo.

Además, acuérdate que a mí me gustan los hombres.

¿Muchas?

Los hombres.

A ver cómo te va a gustar esto, ¿eh?

O sea, ¿en serio crees que es una sorpresa?

¿Qué? ¿No te gusta?

Pues, pues... Es como... Como medio una con, ¿no?

Pues sí, chaparita, pero... Justo por eso te digo que esta es nuestra prueba

juego. A ver si somos... Pues en tal para cual, ¿o no?

Hola.

¿Me regalas dos, este... Dos paquetes, dos?

Sí, son 500 pesos.

Perfecto.

Te la vas a pasar bien, vas a ver.

Sí, sí.

No entiendo tu actitud, Efraín.

Pensé que contaba con tu ayuda para lo de la casa de medio camino.

Ni siquiera me avisaste que Marta y Ángela habían renunciado.

No te quería agobiar con problemas insignificantes. O sea, tú tienes

problemas. Confías en mí, ¿no, Fernando?

No podemos sacar dinero de la fundación para un proyecto que es poco viable.

¿Poco viable?

¿Te parece poco viable ayudar a mujeres que han sido víctimas de maltrato, de

abuso, de violación?

Está mal planeado, mal estructurado. Parece más bien como un capricho tuyo

congraciarte con Alejandra. No puedo creer que estés diciendo esto, Rafael.

verdad me extraña muchísimo que estés hablando así. Yo jamás me atrevería a

lucrar de esa manera con la necesidad de los demás.

Me decepciona bastante que nos estés apoyando en una causa tan noble.

Estoy empezando mi administración.

Y lo primero no puede ser una relación tan importante.

Si estas mujeres necesitan ayuda, mándamelas a la fundación. ¿Sabes qué,

Ya, no quiero seguir hablando contigo de este asunto.

Ahora necesito tu ayuda para sacar este proyecto adelante.

Ahora, si me permite, me gustaría descansar un poco. Ha sido un día

complicado.

¿Está bien?

Espero que tu estancia aquí sea muy breve.

Nadie sabe nada de Jorge Bustamante.

No está ni en su casa, ni en su oficina.

Vamos, ni siquiera se presentó al careo de su esposa con Alejandra Santa Cruz.

¿Sí?

¿Y cómo no quiere que pensemos mal entonces?

Exactamente. Como si se lo hubiera tragado a la tierra, ¿no?

Señores.

Ya está circulando este material en toda la república mexicana. Son flyers,

posters, retratos de la mamá de Edmundo Grijalva, la señora Teresa López

Delgado. Ojalá que tengamos suerte, ¿no? Y que alguien la vea.

O la tiene escondida en algún lugar.

Mira, ahí viene la señora que acaba de llegar al barrio. ¿Es la que me dijiste

que está cuidando a otra mujer?

Sí.

¿Usted es doña Nena?

Ustedes creen.

Dios, ¿qué me dice, niña?

A ver, no me lo imaginé.

Lo vi.

Lo vi, y lo peor es que él me vio que lo vi.

A ver, Ale, te puedo decir que creo yo, creo que has estado bajo mucho estrés

últimamente. Te intentaron matar, este, personalmente, tu vida. Sí, Fernando, me

importa. Bueno, sí, influye. No, es que no me traten como si fuera una niña,

Ramiro, perdón.

Estoy harta de que me ocultan cosas. Nadie está ocultando nada. Aquí están

las pruebas de ADN. Veanlas, por favor.

Y todas indican que el cuerpo es el cuerpo de Edmundo Grijalva. No estamos

inventando nada.

Lo vi.

¿Por qué no me creen que lo vi?

Bueno, ¿habrá alguna posibilidad de que vuelvan a acotejar estas pruebas de ADN?

Ayer atentaron contra la vida de Alejandra.

¿Tienen algún sospechoso? No, no.

Bueno, con mayor razón.

Si Alejandra dice que lo vio...

Es indispensable que se corrobore que Edmundo está muerto. A ver, Javier,

perdón. Vamos a parar con todo esto.

Nosotros ya hicimos las pruebas que teníamos que hacer.

Para nosotros, Edmundo está muerto y punto.

Y tenemos más cosas en las que trabajar, así que por favor.

Vamos, te voy a quitar el mazo de tiempo.

Ale,

Ale.

A ver, perdón.

Vamos a hacer una cosa.

Yo me voy a mandar a hacer otras pruebas de Adrián. Sí, todo bien. Vamos, a ver.

Estoy seguro que va a arrojar el mismo resultado que Edmundo está muerto, pero

lo voy a hacer para tu tranquilidad.

Lo que sí creo es que esté vivo o esté muerto.

Tu vida corre peligro, eso es.

¿Estamos claros con eso, no? Sí. Hay que ponerte en seguridad.

Ramiro, Tony, gracias.

Sabía que podía contar con ustedes. Y sobre la seguridad, Alejandra, no se

preocupe, que yo me hago cargo de eso.

Digo, para no distraer a su gente.

Vamos.

¿Puedes cerrar, por favor?

Sí.

Este me lo voy a reventar el día de la estación.

Este, este, este. ¿De dónde salió este imbécil?

¿Te gustan?

Sí, están lindos.

¿Cómo les fue en el cariobane?

¿Cómo está mi mamá?

Victoria está más que feliz.

Nos fue estupendo.

Desarticulé todos los alegatos de la parte acusadora.

Deberías haber visto lo buena que estoy, Carlos.

Entonces nos favoreció el careado.

Hasta nos favoreció que lo tuvieron que postergar.

Y lo más probable es que lo desestimen como prueba.

Pero a ver, eso no es posible.

Tuvo que haber un desacato, algún impedimento legal o algo.

Vané, ¿qué pasó?

Yo no hice nada.

Alejandra se colgó y se mató solita.

Se puso como loca.

Y hay testigos.

Mucho gusto, doña Nena. Yo soy Josefina Arias y ella es Marisela, mi asistente.

Tenemos un centro de atención para mujeres víctimas de abuso.

Mujeres que han sido golpeadas, abandonadas y prostituidas en otros

¿Ya ha oído hablar de nosotros?

Pues no, no, no. Es que acabo de llegar hace unos días. Por eso precisamente

venimos a presentarnos.

Para que nos conozca, por si algún familiar de usted necesita ayuda o

nosotros estamos aquí para servirle. No, niña, no creo que las necesite por

ahora. Bueno, muy buenas tardes. Sí, ya nos vamos.

Nada más que queríamos cerciorarnos de la persona que vive con usted, la señora

en silla de ruedas.

Es mi hija, sí, sí. Es mi hija. Está un poco enfermita. Pues mire, no sé de qué

está enfermita su hija, pero nosotros podemos ayudarle. En el centro tenemos

doctores especializados. Cuando usted guste, nosotros estamos ahí para

Señora Fina, disculpe, pero la señora Juana llegó otra vez toda golpeada.

toda hinchada y casi no puede ver.

Ay, mi mujer, qué santísima.

Bueno, la dejo, señora.

Nos vemos. Y por favor, ténganos confianza, ¿eh? Hasta luego.

Hasta luego.

Adelante. Licenciado, te busca la señora del Valle.

Gracias.

Beatriz, pero qué sorpresa.

Hace mucho que no te veía.

Sigues tan guapa como siempre.

No te emociones, Jorge.

Esta no es una visita social, sino todo lo contrario.

Vengo a declararte la guerra.

Ok.

O sea que por fin Félix te convenció de estar de su lado.

Félix no necesita convencerme de nada.

Soy su mujer.

Y como tal le debo lealtad.

Qué bonito.

Qué bonito se oyen esas palabras en una mujer tan hermosa como tú.

Ya se me había olvidado lo que es tener una mujer tan bella entre mis brazos.

Si no quieres que arme un escándalo, suéltame en este instante.

El juzgado se puso a gritar tonterías. Que todos la querían matar.

Que los huesos de su mamá desaparecieron. No, no, pobrecito.

Y luego se fue con el militar.

El hijo de Félix del Valle.

¿O Javier?

Ese.

Bueno. Pues se fueron a un cafecito y ahí estuvieron muy románticos, ¿eh?

Pero qué chistoso, primero grita bien intensa y al ratito bien melosa con el

militar.

Hasta le estuvo en una foto.

Se lo estaba olvidando enseñártelo.

Mira.

¿Te gustó?

¡Equipo listo!

A partir de este momento nadie te puede levantar la careta.

Márcate apuntando hacia arriba.

El juego comienza en tres.

¿Cómo se ve tan relajada?

Como si no hubiera pasado nada en los tribunales.

No sé si es el efecto que produce la militar en ella o es simplemente que

está... Cucú, desequilibrada, total.

Vale, vale, ya.

No me interesa ver estas fotos.

Ash, ya te la mandé a tu teléfono.

Pensé que podías servirnos por la defensa de tu mamá.

Te agradezco todo lo que has hecho por mi mamá, pero ahorita necesito estar

solo, ¿vale?

Quiero replantear la estrategia del caso de mi mamá.

Ahora estoy aquí para ayudarte. Quiero estar solo, Vanessa.

¿Puedes entender eso?

Perdón, soy una torpe.

Te dolió mucho la foto, ¿verdad?

Olvidaba que con un poco de alcohol te vuelves más cariñosa.

Ya no bebo.

Pero, gracias.

Oye, qué lástima, ¿eh? Porque mira...

Es de la mejor malta que hay en el mundo.

¿Qué? ¿Me estás convenciendo de que de verdad amas a Félix?

He cambiado.

Y quiero que mi marido se sienta orgulloso de mí. Quiero ser digna de él.

Me vas a hacer llorar con esa historia de amor.

Pero bueno, si no vienes para quitarte la ropa, entonces aquí vienes.

Ya te lo dije.

Vengo a pedirte que dejes a Félix en paz.

¿En paz?

Sí. Si yo no he hecho otra cosa más que defenderme de sus ataques.

Jorge, por favor.

Nosotros sabemos muy bien que compraste a Iris para que lo traicionara. Y ahora

le quieres dar el tiro de gracia interponiendo esa ridícula demanda para

desprestigiarlo. Escúchame bien, Beatriz.

Tu marido quiere destruirme y yo no me voy a quedar con los brazos cruzados.

que si vienes a interceder por él, mejor vete y déjame tomarme mi busca en paz.

Muy bien, Jorge.

No me dejas otra alternativa. Si tú pretendes seguir adelante con esta

demanda, bien.

Yo me veré obligada entonces a contarle toda la verdad sobre ti y sobre mí a tu

adorada Victoria.

Salud.

¿Te duele?

Yo mejor que nadie sé que no se puede olvidar de un día para otro.

Vanell.

Perdón, perdón. Me sentí celoso y me desquité contigo. Perdón.

No tengo nada que perdonarte.

Te entiendo.

Yo por eso los hice tantas estupideces que hasta te perdí.

Lo siento, Vane.

Uno no elige a quién amar.

Lo sé.

Y aunque ya me resigné a haberte perdido, no sabes cuánto me duele verte

por un ser que no te merece.

No me siento cómodo discutiendo Alejandra y mi relación con ella

Vete a descansar, Vane.

Hablamos mañana.

Está bien.

Ay, Efraín.

Perdóname, se me olvidó que teníamos terapia.

No, no, está bien. Me da gusto que ya seas una mujer muy ocupada.

¿Cómo está?

¿Qué tal?

Lo que sí es que nos queda media hora de terapia. ¿Pasamos?

Voy a estar por aquí cerca, si es que se te ofrece algo. Gracias, Javier.

Con permiso.

Antes de empezar, quiero hablar contigo.

Claro, ¿qué pasó?

Estoy muy enojada y decepcionada de ti.

¿Decepcionada? ¿Por qué?

Vanessa presentó en el careo unos papeles con tu firma, donde señala que

estoy bien de mis facultades mentales, que no sé lo que digo, que no sé lo que

hablo, que prácticamente estoy loca.

¿Tú me puedes decir por qué firmaste algo así?

Te voy a ser muy honesto.

Yo redacté ese documento cuando te encontramos.

Y Fernando me lo pidió hace tiempo y yo no sabía para qué lo quería. Pero ahora

que me dices... ¿Fernando?

Sí, no lo puedo creer. No lo puedo creer.

Ay, no, esto ya no puede ser.

Mira, ya no luches contra eso. Te aventaron muy rápido esta realidad que

cruel con personas inocentes como tú.

Yo te quería proteger.

Preparar para lo que venía. Lo que te está lastimando ahorita.

Yo le dije a Fernando que te diera espacio, que te diera tiempo.

Saliste de la influencia de Edmundo para caer en la de Fernando.

Vi a Edmundo.

¿Cómo que?

¿En el sueño? No.

No, no, lo vi. Lo vi ahí en la calle y después desapareció.

¿Qué? Bueno, sí, tal vez estoy loca.

Tal vez Vanessa tenga razón, ya no sé.

Pensé que iba a ser feliz con solo imaginar.

La verdad no tengo ganas de terapia, Efraín, perdón. Nos vemos luego, ¿sí?

Está bien.

Te ves hermosa.

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo he de vivir si tú no estás, ya no

hay razón.

las cosas perfectamente.

¿Cómo? ¿Cómo que recuerdas?

El día que me enamoré de ti.

Puedo creer, Pamu.

Puedo creer que todo haya sido una mentira.

¡Pasa!

Trajeron algo para usted, señorita.

Bueno, gracias.

No dejes, con permiso.

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