All language subtitles for Amor Cautivo_S01E53_Amor Cautivo Cap 53

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a hacer. Amor cautivo

dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.

Félix. Ya, mi amor.

Estás trabajando demasiado.

Y mira nada más cómo te paga el consejo. Te apuñala por la espalda y apoya a

Jorge. Yo no voy a permitir que Jorge me saque de la presidencia. Sí, pero es a

costa de tu salud, mi amor.

Yo estoy viejo, pero soy fuerte.

Sí, sí, eres fuerte.

Pero estás enfermo del corazón.

Y acuérdate de lo que te dijo el doctor. Tú no puedes estar bajo estrés.

Y ahora con lo de Victoria y Alejandra no he tenido ni un minuto de

tranquilidad, mi amor.

Yo no voy a tener paz hasta que ustedes y Alejandra estén seguros.

Con más razón.

¿Ves por qué insisto?

Ya, por piedad, vámonos de este país.

¿Tú dices que Alejandra solamente va a estar segura?

Lejos de Jorge, ¿no?

Bueno, tú lo has dicho, ahí está, vámonos.

Ella no aceptaría marcharse, está decidida a buscar a su madre.

Pero Alejandra no está.

¿Cómo que no está? No sé, ya la busqué por toda la casa y no está.

Pues llama a Javier, a la policía. No, no, a ver, momento, tranquilicémonos.

¿A dónde pudo haber ido Alejandra sola?

Acaba de haber un atentado contra ella. Sí, pero en esta casa está segura. No,

pero ya les dije, no está en la casa, ya chequé.

Yo creo que se llevó mi carro.

Te pregunté algo. ¿Qué demonios haces aquí?

Solo quería saber que Fernando estaba bien.

Por tu culpa casi lo matan. ¿Cómo te atreves a venir, eh? Vanessa, no armes

escándalo. Estamos en un hospital.

Qué cínica eres.

Le arruinas la vida a su mamá.

A su familia.

Por tu culpa él está aquí herido.

¿Sabes lo que me dices? No armes un escándalo.

No, bueno, a ti no te importa, Fernando. ¿Qué finges? Tú sabes perfectamente que

me importa y que lo amo.

Fernando es solamente mío y siempre va a ser mío.

Yo ya lo sé. No tienes que recordármelo. Qué bueno.

Pues si ya lo sabes, no es la verdad.

¡Lárgate! ¡Lárgate!

Te juro que te vuelves a acercar a Fernando y te mato. ¡Que no me toques!

Oye, bueno, pues obvio tenemos que ir por una pastilla del día siguiente.

Ok.

¿Qué es eso de la pastilla y el accidente? A ver, me explicas qué haces

cuarto. No seas grosera para ver que aquí. ¿Cómo estás?

Bien.

El tiempo pasa muy rápido, ¿eh?

¿Cómo has crecido?

Pero bueno, a ver, explícame, ¿cómo es eso de... de que tienes novio?

Yo no sabía.

¿Qué te importa?

¿Baboso?

Sí, realmente a mí no me importa, ¿eh?

Pero me pongo a pensar qué diría mi papá cuando se entere que su princesa anda

en malos pasos.

Con razón no contestabas el teléfono.

Estabas muy ocupada.

¿Qué es este escándalo?

¿Tú qué haces aquí?

La encontré aquí. ¿Qué es lo de con qué intenciones vino?

¿Qué es lo que pretendes, Alejandra?

¿Rematar a mi hijo?

Usted sabe que yo era incapaz.

Nosotros ya nos dimos cuenta de lo que tú eres capaz.

Por favor, vete de aquí.

Vete de aquí.

Me pegó. Me fue a los golpes.

Tú aquí no tienes nada que hacer tampoco.

Fernando solo necesita a su familia.

Perdóname, Nando.

Perdóname, mijo.

¿Sabes qué pienso?

Que a mi papá no le va a dar mucha gracia cuando se entere que su

está acostando con quién sabe quién.

No sabes nada, Marcelo.

Y es más, aunque se lo dijeras, no te

creería.

¿Tú crees?

Puede ser.

Pero ya sabes que mi papá se pone un poquito mal cuando se enoja.

Oye, pero es que la pastilla no es para Mariví. Siempre ha sido para mí.

Oye, qué buena amiga, ¿eh?

Muy bien.

Pero te voy a decir algo.

Ella no te merece.

Yo puedo hacer lo que se me dé la gana con mi cuerpo.

Y al final de cuentas, al último que le pediría un consejo sería a ti.

Seguro mi papá brincaría de la alegría si le dijeras eso.

Pero no, te voy a decir qué es lo que va a pasar.

En primera, va a averiguar quién es.

En segunda, si no lo mata, lo va a dejar muy, muy mal.

Y en tercera, te va a encerrar en tu cuarto de por vida.

Es Alejandra. Alejandra, ¿con quién vienes?

Sola. ¿Cómo sola? No puedes estar sola.

Menos después del atentado.

Siento mucho que tu hijo esté pasando por lo que está pasando por mi culpa.

Pero ya está fuera de peligro, gracias a Dios.

Yo no quiero hacerle daño a Victoria.

Mucho menos a él.

Lo único que quiero es justicia.

Entiendo. ¿Que tú no entendiste que te largaras de aquí?

Jorge, por favor, suéltala.

No arme un escándalo aquí, señor. No voy a permitir que le haga daño ni a mi

esposa ni a mi hijo. Ven acá.

Jorge, déjala, por favor.

No sabes con quién te estás metiendo, niña. Yo no soy una niña.

Y no me dan miedo sus amenazas.

Si mi hijo se muere por tu culpa, lo vas a pagar.

No voy a permitir que destruyas a mi familia con tu ambición.

No, no, no.

Lo mío no es ambición.

No te confunda. Yo no quiero dinero.

Maldita la hora en que mi hijo te rescató de ese psicópata. Jorge, por

angusties más a tu esposa, por favor.

Perdónalo. Está muy alterado y no sabe lo que dice.

Perdónalo.

Vamos, te llevo a casa, don Félix.

No tienes por qué estar aquí. Claro que sabe lo que dice.

Es la primera vez que siento que Jorge Bustamante es sincero en algo.

¿Cómo puedes tenerle consideraciones después de todo lo que te ha hecho?

Alejandra es una víctima también y tú no puedes tratarla así.

Nadie puede tratarla así. Victoria, eres demasiado confiada, ¿sabes? No te das

cuenta de que vino aquí a regodearse de nuestra pena.

Yo creo que a pesar de todo sigue amando a Fernando.

Alejandra ni es inocente ni es víctima.

Quiere destruir a nuestra familia.

Victoria,

¿qué pasó? Está loca, Alejandra. Mira lo que me hizo.

Dime lo que me dijo.

Bueno, por lo menos déjame esperar a que hable con el doctor de Fernando.

Pero Fernando está fuera de peligro. ¿Ya escuchaste a Victoria?

¿Entonces por qué se ve tan mal? ¿Por qué sigue inconsciente? Porque no ha

despertado de la anestesia.

Bueno, entonces déjame esperarme a que despierte de la anestesia. ¿Pero para

qué? No te van a dejar verlo. Y ya viste cómo se pusieron las cosas con Jorge.

¿Para qué?

No vale la pena.

Alejandro.

Javier, perdóname. Perdón por salirme así de tu casa.

Bueno, lo importante es que estás bien. Qué extraño que ahora sí te preocupes.

Ella quería venir, no le hiciste caso, por eso se escapó.

Bueno, ¿te quieres quedar conmigo?

¿Sabes? Mira, Alejandra, es cierto.

Tenemos que dejarte decidir por ti misma. Así es que si te quieres quedar,

acompaño. De cualquier forma, ya hablé con el director del hospital y me va a

mantener informado del estado de Fernanda.

No, bueno, me voy contigo.

Sí, creo que es mejor.

Muchas gracias, Javier.

Me da gusto que ya estés tomando tus propias decisiones. Y cuando necesites

algo, márcame, yo voy.

Gracias. Vaya, te aviso cuando despiertes, Fernando.

Déjame revisarte, ven.

Te lo dije, Alejandra no es ninguna víctima.

Mejor que la vea un doctor.

Que la revise una enfermera, no se le vaya a infectar. No, yo no me puedo

de aquí, yo tengo que estar con Fernando todo el tiempo.

Además, si no llego yo no sé qué hubiera hecho Alejandra.

Todos dicen que fue un atentado contra ella, ¿no?

Pero eso es lo que quieren hacer creer.

¿Qué quiere decir?

Que en realidad todo fue una pantalla.

El verdadero objetivo era mi... Javier, perdón.

No estaba tan preocupada que no me di las consecuencias de lo que hice.

Mira, no te preocupes. Diego es muy comprensivo y va a entender lo del

No, pero ¿cómo no me va a preocupar?

Dice que Magda se salía del trabajo, me robé un coche.

Nos preocupe a ustedes, las personas que más me han cuidado y me han querido.

Bueno, si lo pones así, claro que suena muy mal.

Ya yo sé que estuvo muy mal lo que hizo.

Pero yo necesitaba ver a Fernando.

Pues sí, Alejandra, lo que hiciste estuvo mal.

Pero aún así me sorprende tu capacidad para amar.

¿Que te hayas arriesgado así?

A ver.

Vámonos.

No, no, no. Maneja tú.

No,

gracias.

No has comido nada en todo el día.

No, no tengo hambre.

Ninguno de los dos ha comido en todo el día. ¿Por qué no van a cenar?

No, yo no me quiero separar de Fernando.

Mi amor.

¿Cuánto nos podemos tardar? ¿Media hora?

Vayan. Vayan, yo me quedo con él mientras regresan.

Bueno, está bien.

Vamos.

Gracias.

¿Ah, sí?

Pues si tú le dices todo eso, yo le digo que en la noche te vas al cuarto de la

zorrita esa que traes.

¿Qué tienes? Soy hombre.

Malo que lo fuera, ¿no?

¿Qué quieres, Marcelo?

Mira, por el momento no voy a hacer nada, ¿ok? Pero sí quiero que te quede

claro. Que me debes una.

¿Ok?

Rebequita.

Qué gusto volverte a ver, ¿eh? Guapísima.

Ay, por cierto, casi se me olvida.

Fíjate que a Fernandito, a tu hermanito adorado, le dieron un balazo y está en

el hospital. ¿Qué?

No, no, a ver, a ver, a ver. Cálmate, cálmate, cálmate.

Fue un rozón, ¿ok? Está bien.

Solo que mi mamá se puso muy mal y me pidió que venía por ti.

Así que, por favor, apúrate.

¿Cómo no me lo dijiste antes, baboso? Ay, ya.

Me he hecho un mal trabajo.

Te merezco solo para mí.

Fernando.

Fernando, ¿me oyes?

Tranquilo, mi amor.

Aquí estoy yo.

Todo está bien.

Yo salvé a tu mamá de ser detenida y tú saliste viendo la operación.

Y me habrás visto en el LPS, pero luego ya no es mío.

Defendí a Victoria con todo.

Porque soy capaz de cualquier cosa.

Hoy estuvimos a punto de perder a Tony. Y en gran parte fue porque no nos

esperábamos un ataque tan descarado y a plena luz del día.

Hay que extremar precauciones igual o más que si el mundo estuviera vivo.

Y para estar organizados y no repetir tareas, voy a dividir las

responsabilidades de cada quien.

Guillermo, tú vas a estar a cargo de la investigación documental.

Hay que tratar de recuperar el mayor número de documentos que desaparecieron

caso Santa Cruz.

¿De acuerdo?

Tony, tú vas a seguir la pista de la madre del mundo.

Puede ser que ella nos lleve al paradero de Soledad Bustillos.

Yo, yo me voy a encargar personalmente de todo el juicio de Victoria Lismendi.

Y tú, Ramiro, tendrás a tu cargo el seguimiento de los actuales negocios de

Jorge Bustamante.

Yo sé que no es fácil investigar al padre de su mejor amigo, pero por lo

te lo deciré a ti.

Sé que tu honestidad...

Siempre vas el más fuerte que tus creencias.

Así será.

Eso espero.

Salud.

Ya déjelo, doña Cata, ¿eh? Váyase a dormir.

Buenas noches, doña Fina. Que descanse. Buenas noches.

Buenas noches.

¿La verdad?

No sé por qué saliste corriendo de esa forma.

Tanto Ángela como Marta son muy buenas personas.

Ay, tía Fina.

¿Tú crees que todo el mundo es así como tú, confiadota?

¿No sabes la de chismes que hay en la casa de los bustamantes? Para mí que

andan en muy malos pasos.

¿Malos pasos los tuyos?

¿De dónde sacaste esos zapatos?

Mira, ¿con qué sepa que estás robando?

¿Tú ya cómo crees?

Estos zapatos me los compré con el sudor de mi trabajo y de mi frente.

Mira, jamás me perdonaría que salieras como... Digo, una ratera.

¿Como mi madre?

Dilo, que acabo de... a tu hermana, ¿no?

Ay, no sé en qué momento se fue a morir y me dejó aquí sola contigo.

¿A dónde vas?

Nada más vine a ver si se te ofrecía algo, pero ya veo que no.

¿No te quedas a dormir?

¿Para qué? ¿Para que me insultes?

Alejandra.

Alejandra.

Mírame.

Fernando, soy yo, Vanessa.

Le dispararon.

Fernando, reacciona.

Estás en el hospital, cálmate, ¿sí? ¿Dónde estoy?

Estás en el hospital.

Te dispararon.

Quieren matar a Alejandra.

Te lo quiero buscar.

¿Qué importa?

¿Qué importa a ella? Tú casi te mueres.

¡Cállate! ¿Qué pasó?

¿Qué pasa?

Te lo quiero buscar. No puedes levantarte, te acaban de operar.

Te lo quiero buscar, Vanessa. No, no, no puedes salir.

Fernando, ¿qué haces?

Casi te mueres por culpa de Alejandra. ¿Dónde está mi ropa?

A ver, ¿qué pasa? ¿Qué pasa?

Quiero ir a ver a Alejandra. A ver, tranquiliza. ¿Dónde está mi ropa?

Tengo que buscar a Alejandra.

Cálmate, Fernando.

Cálmate.

¿Qué pasó, ma?

¿Cómo está Fernando?

¿Dónde te metiste todo el día, mi amor? Todos intentamos localizarte y nunca

contestaste el celular.

Cálmate, Jorge.

Estamos muy tensos. No te desquites con María.

No, pero yo creo que sí estaría bien que nos dijeras con quién estabas,

hermanita. Ay, madura.

Estábamos todos muy preocupados por ti, mi vida.

Bueno, Fernando está fuera de peligro.

Perdón, mami. No vuelvas a perder. Te lo prometo. Por favor.

Victoria. Sí. Fernando despertó.

Bueno, voy a verlo. Hija, cuídate mi bolsa, por favor.

¿Cómo es que me sigues?

Tengo que verla con los propios ojos a ver que está bien. No seas necia.

A ver, tranquilo, tranquilo.

Tienes que calmarte.

Tranquilízate. Fernando, ¿qué pasa?

No me entiendes, Alejandra. ¿Te pasó algo malo?

No, no, hijo.

Alejandra está bien.

Fernando, si no te tranquilizas, le voy a decir al doctor que te cede.

Por favor, cálmate. Alejandra no merece que arriesgues tu vida de nuevo por

ella, ¿no?

¿Y eso te olvidó que te dispararon por tu culpa?

Estábamos en el Ministerio Público y tu mamá está acusada de homicidio por culpa

de ella.

Por favor, ¿me pueden dejar un momentito con Fernando?

Claro que sí.

Gracias.

Mamá, ¿qué pasó?

¿Recuerda que le estaban apuntando a Alejandra la cabeza?

Tú la salvaste, hijo. A ella no le pasó nada.

Está bien.

Está con los del Valle.

Javier la está cuidando. No te preocupes.

¿Tú no sabes cuándo parar?

Todo lo que le dije a Fernando es verdad y lo sabe.

No importa cuántas veces le digas a Fernando que Alejandra lo quiere

él no va a regresar contigo.

¿Qué hacemos? ¿Estamos?

Qué lástima.

Pero Fernando Bustamante no corre peligro, ¿verdad? No, no corre peligro.

¿Y podría ser una excepción? Yo soy médico.

Solo los familiares pueden pasar.

Bueno, gracias de todas formas.

Si quieres yo te puedo dar el estado de salud de Fernando.

En cama.

¿Cómo podemos estar seguros que está bien?

Bueno, si no me crees, le podemos preguntar a Ramiro. Hace rato me dijo

venir. No, no, a ver, tranquilo. No te puedes mover así, por favor.

Ya.

Estás recién operado, hijo.

Si quieres realmente salvar a Alejandra, tú te tienes que cuidar primero.

¿Era tu declaración, no?

Sí, ya declaré.

¿Cómo declaraste sin abogado?

No, Vanessa fue conmigo.

Aunque no me gusten sus métodos, debo reconocer que estoy aquí contigo gracias

ella.

Tranquila. A ver, relájate.

A ver, Efraín, no quieras jugar conmigo.

¿Y ese humor?

¿Quién te hizo enojar?

¿Qué quiere?

Pues eso es obvio, ¿no?

Oye, ya no soy tu jefe, así que no tiene nada de malo que nos vayamos a mi casa

a disfrutarnos.

¿No te quedó claro?

No te quiero ver.

¿Y yo qué te hice?

Digo, de lo que me acuerdo, tú no parabas de pedirme que no me detuviera.

Cállate.

¿Quién te entiende?

Primero deprecida y ahora...

Eres un poco hombre.

Oye, ¿me vuelves a tocar? Y te juro... ¿Que qué? ¿Me vas a pegar tú a mí? A

atrévete, a ver si tienes los pantalones. No me provoques.

Suéltame.

Qué vergüenza.

¿Se están preparando para un reality show o qué?

No, no, no, bueno, ¿y cómo se llamaría?

Pelea de amantes.

El doctor y la enfermera.

¿Qué?

Pobrecita.

Gracias a Dios que estás bien.

Perdónenme. No, no, perdónanos tú a nosotros. Debimos escucharte cuando nos

pediste ir al hospital. Es que eres un irresponsable, niña.

Nos tenías muertos de la preocupación. No, perdón, no era mi intención.

¿Cómo es posible que tomaras el carro de Diego?

No tienes ciencia de conducir, ni siquiera sabes manejar.

Bueno, sí sé un poco. Mi papá me enseñó.

¿Y si hubieras chocado?

Si te hubieras perdido. Papá, ya no la atormentes más, por favor.

Es que actuaste sin pensar en tu propia seguridad.

Eres una insensata. Bueno, una disculpa.

Pero bueno, tampoco me regañe como si fuera mi papá, porque no lo es.

Con permiso.

Ale, no sé por qué la regañas, papá, si es igualita a ti.

¿Por qué dijo eso?

¿Por qué acaba de decir Diego que Alejandra es igualita a ti?

No confundas las cosas.

No me tratas como si tuviera 15 años.

Se nota que te acostaste con la enfermera, por Dios.

Pero que estabas muy urgido, ¿por qué no me hablaste?

Fue una tontería.

¿Una tontería, Efraín? Bueno, yo me quedo muy tranquila porque sé que ahora

regreso con Fernando no vas a estar sola y eso me deja con una tranquilidad

brutal. Marta, no significa nada para mí. No significa nada para ti.

Efraín hace muy bonita pareja.

Se ven muy bien juntos, el doctor y la enfermera. Imagínate en el pacto.

Qué cosa tan bella, ¿no?

Yo solo quiero estar contigo.

Pues no se nota.

Y no hace un relleno.

Suéltame, Efraín, me quiero.

Efraín, suéltame.

¿Qué pasa?

Vanessa.

Hola.

Jorge me mandó a buscarte.

Va a haber un careo mañana en los juzgados entre Victoria y Alejandra

Cruz, entonces quiere que nos coordinemos.

Mira, Fernando ha armado muy bien la defensa.

Para que Victoria no pise nunca a la cárcel, él es un excelente, un brillante

abogado. No, bueno, me parece estupendo. Aún así hay que afinar varios puntos.

Claro que sí. ¿No tomamos un café y se lo platico? Sí, encantado.

Ramiro, qué bueno que llegaste.

Hola, Victoria.

Hola.

¿Nada? Sí.

¿Nos puedes dejar solos un segundo?

Ay, claro que sí, hijo.

Bueno, me lo cuidas mucho.

¿Estás seguro que Alejandra está bien? Alejandra está bien, tranquila.

¿Qué pasó?

Un francotirador.

El primer disparo lo recibiste tú y después Javier la puso a salvo.

¿Lo agarraron?

No.

Sabemos quién fue. Tiene alguna sospecha.

Tenemos un par de teorías de quién lo pudo haber contratado.

¿Sí? ¿Por qué no hablamos de esto después? No te muevas, por favor.

Dime.

¿Quién?

Tu papá.

Yo sé que esto es difícil de escuchar y más viniendo de mí, pero... No te quiero

mentir. Eres mi mejor amigo y creo que te mereces saber la verdad. Sí, ¿cuál

verdad?

Que es muy sospechosa la forma en la que tu padre se quedó con la herencia que

le corresponde a Alejandra.

Yo te puedo demostrar que él adquirió todo eso de forma legal.

¡Qué bueno!

Eso quiero que hagas.

Recupérate, sal de aquí y demuestra que todo eso es un gran malentendido.

No puedo creerlo, Ramiro.

Me sorprende que tú... Que justo tú estás cuestionando la integridad de mi

padre.

No vamos a dejar esta conversación para después. No, no, no. Yo quiero saber...

No salgas del hospital a hablar. Yo quiero saber en qué momento te dejaste

influenciar por Linares.

O en qué argumentos te basas para incriminar a mi padre. Dime.

Ay, Alejandra, me encanta tu cabello.

Gracias.

A ver esa carita.

Ya.

Ya no estés así. Ya Fernando está fuera de peligro.

No, esta vez no estoy así por él.

¿Entonces?

La verdad es que... Pues no me gusta cómo me tratan toda la gente que me

Ay, no entiendo.

Es que me siguen tratando como si yo fuera una niña de 13 años.

Y ya no lo soy.

Bueno, eso sí es verdad.

Pero también piensa que es normal que te veamos así.

Te dejamos de ver durante diez años, Alejandra.

Y hay un montón de cosas en este mundo que tú desconoces.

Y si te estamos tratando así, pues es por tu propia seguridad, porque te

queremos. Pues sí, pero yo ya estoy cansada.

Yo quiero ser una mujer normal como cualquiera, estudiar, tener un trabajo.

Marce, te entiendo, te entiendo.

Bueno, si me entiendes, tú ayúdame.

¿Me puedes ayudar a conseguir un trabajo o a ser una mujer productiva?

Ya no quiero seguir así sin hacer nada.

Pues yo sí te puedo ayudar.

Cuenta conmigo en todo lo que pueda.

Yo no me estoy dejando convertir por nadie.

Y tú sabes que si a alguien le estoy agradecido en la vida es a tu padre.

Pero no lo puedo cegar.

Contéstame una cosa.

¿Dónde paró el dinero que le correspondía por herencia a Alejandra?

Todo lo que le correspondía a Alejandra.

En tu familia.

Y si eso lo añades, te lo explico todo por lo que está acusando a tu madre. Con

mi madre no te metas. Tú me preguntaste qué pruebas tenemos, te las estoy

diciendo.

Ya te dije que mi mamá disparó en defensa propia.

Y yo lo creo.

Y tú también.

Pero sabes muy bien que un juez no va a hacer caso de eso.

Para un juez, ella puede estar cómplice de su padre, Carlos Ramiro. Puede ser.

Yo empezaría por investigar a Félix del Valle. ¿No has investigado?

Su adictente falso el testimonio para perjudicar a mi familia.

O a Linares, que está ocultando información que no le dijo a nadie que

Santa Cruz murió por el impacto de dos balas. De dos calibres diferentes.

¿Te dijo eso?

¿Cómo que dos calibres? Por supuesto que no te dijo. No me extraña para nada.

Deja de moverte. Eso es lo que deberías investigar, Ramiro.

Mi mamá le disparó a Santa Cruz, pero esa no fue la bala que lo mató.

Había alguien más en ese cuarto.

Eso es lo que debería estar investigando.

Chota, el joven Marcelo siempre con las camisas blancas llenas de maquillaje.

¿Estás de acuerdo?

¿Y te dan celos?

Claro que no.

Pues a mí me darían celos, porque además lavar eso, bueno, quién sabe cuándo.

Panchita, pero yo soy bien inteligente.

Le pedí a Cruz que comprara Flor Alex Max para tener en la despensa, ¿cómo

¿Y eso?

¿Cómo que y eso? Mira, Panchita.

Pero la de Exmark quita muy fácil las manchas. Además evita accidentes porque

viene en gel.

Ah, no, pues así hasta me dan ganas de lavar.

Me voy a curar.

¿Dónde sacaste tú la información de los escalibres?

De los archivos personales de Linares.

Hace unas semanas tú me dijiste que Linares tenía la única copia de toda la

investigación que te hizo el caso Santa Cruz.

Sí, sí, sí.

No te voy ni a preguntar cómo los obtuviste.

Ramiro, ninguna cosa, sencillo.

Con mi hermano.

¿Tú realmente crees que mi papá se robó ese dinero?

¿Realmente crees que mi familia planeó el atentado? Por favor, no me pongas en

esa situación.

No me preguntes eso.

Necesito saber qué opinas de mi papá.

Yo también quiero saberlo, Ramiro.

Responde. ¿En realidad crees que soy un criminal?

Lo que yo pienso carece de importancia.

No, no.

Al contrario, Ramiro, al contrario.

Yo sé que tú eres un excelente policía.

Y de verdad, quisiera que desconfiaras de mí.

Quisiera que creyeras que yo soy un criminal.

Sé que si de verdad creyeras en eso, no descansarías hasta encontrar al

verdadero asesino.

Solo así te darías cuenta de que yo no soy el culpable.

Por eso es que confío en que vas a buscar en todos lados.

Ya sé que esa pastilla me puede salvar, pero no me la quiero tomar.

Oye, qué mala onda.

Pasé horas y los peores osos de la vida intentando conseguir esta pastilla,

Mariby, para que llegues y me digas, ay, no me la voy a tomar. Rebeca, es que la

estuve pensando toda la noche, ¿ok? Y creo que tener un bebé de Brian es lo

mejor que me puede pasar.

¿Cómo puedes decir eso, Mariby? De la edad que tenemos.

Ya, tampoco te azotes.

¿Sabes qué?

Siempre has sido una caprichosa, una berrinchuda de lo peor.

Pero esto se llama irresponsabilidad.

¿Por qué lo estás haciendo?

Porque... Que si tengo un hijo de Brian, pues... Esa es la única manera en la

que mis papás van a aceptar mi relación.

¿Ok? Oye, no tienes que hacer eso.

Si tienes un bebé que no quieres, solo te vas a hacer daño a ti, a tu mamá, a

papá, a tus hermanos.

¿Se administró el Moribí?

¿Por qué entras a mi cuarto sin tocar, Cruz? Porque si no entras y no te

niña. Paco ya las está esperando.

¡Ahí voy!

¡Apúrate!

¿Para qué la aventaste, Marilí?

¿Dónde está?

¿Dónde quedó? ¿Qué voy a saber?

¡Marilí, apúrate!

Ya, Rebeca, es una señal. Es una señal de que no me la tengo que tomar, te lo

juro. ¿Qué pasa?

Yo buscándola por toda la ciudad.

La verdad es que el maquillaje hoy no me ayuda en nada.

Esta loca me destrozó la cara.

Qué bárbaro.

Pero bueno, ya me voy.

No quisiera ir contigo.

Ay, pero... Estás recién herido en el hospital y aún así no has dormido nada

revisar la defensa de tu mamá. Esa es mi madre, Vanessa.

Yo sé.

Yo sé que es inocente. Está diciendo la verdad.

Ella debería estar ahí en ese cariño.

Todo pasa por algo.

Y si hoy no vas a estar en ese cariño,

Es porque debe ser muy difícil ver a tu mamá y a Alejandra enfrentándose.

No, no quiero.

Bueno, acuérdate muy bien en lo que hablamos.

Es muy importante que cuestiones a Alejandra sobre lo que pasó el día que

mataron a su papá.

Además de mi mamá, ¿quién estaba en ese lugar?

¿Y qué pasa si ella insiste en que no recuerda nada?

Porque a veces creo que lo hace porque le conviene.

Tu mamá también estuvo ahí.

¿Tu mamá pudo haberle disparado a tu papá? No, Vanessa, no.

Alejandra ha hecho un enorme esfuerzo por recordar, por hacer justicia. Claro,

por hacer justicia siempre y cuando la ley no caiga sobre ella, sino sobre tu

mamá, ¿verdad?

Me toca el juez decidir.

Lo importante es que hoy queda sentado en la carta que fueron dos armas

utilizadas en el crimen, ¿ok?

He hecho en sí suficiente para invalidar la acusación que hay en contra de mi

madre.

Está bien.

No, que voy a ir a la comida al hospital.

No te preocupes. Por favor, que me traigan algo de comer normal, ¿sí?

¿Confías en mí?

Sí. Gracias por todo.

Suerte.

Adiós.

Estoy lista.

González te está esperando allá abajo.

¿Quién es González?

Uno de los mejores abogados de México.

Ya está al tanto de todo el caso.

No, no, pero yo puedo con todo sola.

Lo sé, pero si algo se complica, ahí va a estar él.

Hablaste con Isaías ayer, ¿verdad? Sí, se habló con él ayer. Bueno, pues

entonces ya sabes lo que vas a hacer en el careo.

¿Tienes todo claro?

Tengo todo muy claro.

Perfecto. De ti depende que todo esto acabe inmediatamente, ¿eh? Si algo se te

atora... Deja que sea González el que hable.

Nada se me va a atorar.

Todo va a salir perfecto con Kenny.

¿Nos vemos?

A ver, necesito que metas toda la inversión en el carril uno, ¿ok? En el

en el cuatro, porque no sabemos.

Sí, pero esa no es segura. Espérame, espérame.

Ajá.

A ver, ¿sabes qué? Ahorita te marco. Espera un segundo.

¿Qué pasó, Gaby? Lo buscan.

¿Quién lo busca? El señor Estrada.

El señor Estrada.

Adelante. Gracias.

¿Qué tal? Buenas tardes. Por favor, tome asiento.

No hables de usted. ¿No te acuerdas de mí?

No. Ramiro Estrada. Soy amigo de tu hermano desde la secundaria.

¿Cómo estás?

Muy bien, Marcelo. ¿Tú?

¿Cuánto tiempo sin verte? Todo ha cambiado, ¿eh?

Sí. Hasta te salió la barba. No, viejo.

No te quito mucho tiempo.

Este... No sé si sepas que estoy encargado de llevar el caso a Santa

de la familia de Santa Cruz?

Sí. Echame esta cita a hacerte unas preguntas al respecto.

¿A mí?

¿Ah?

Lo que quieres que te diga, la verdad es que... Pues casi no sé el caso, ¿no?

Es más, si te soy sincero, ni siquiera conozco a Alejandra. Yo acabo de llegar

México y... Me estoy haciendo cargo de la empresa.

Lo sé.

Este... Eres... Doctor de la procesadora de plásticos y derivados, ¿no?

Sí.

Empresa que no existe.

Quiero decir... Todavía no entra en operaciones.

Exactamente. Sí.

¿Por? Hasta que llegué a la maquinaria industrial.

¿Sabes qué es lo curioso, Marcelo?

Que para estas alturas, según el informe que tu papá le hizo al banco de apoyo

crediticio, esta empresa debería estar contando con un mínimo de 35 empleados y

16 proveedores.

Yo solo veo un empleado.

Y una secretaria muy amable, por cierto.

¿Qué hicieron con el dinero del crédito?

Queda asentado en el acta constitutiva que a las 11 horas del presente inició

careo entre la parte acusadora representada aquí por la señorita

Cruz Bustillos y la parte demandada la señora Victoria Arismendi de Bustamante.

Así que, señores abogados, pueden comenzar cuando ustedes gusten.

Señor juez, antes de iniciar el careo, ¿la defensa desea desestimar el

testimonio de la señorita Santa Cruz?

Y a su vez, que se nulifique el proceso que estamos viviendo con mi clienta, la

señora Arismendi. ¿Y cuál ha sido el motivo de su petición?

Alejandra Santa Cruz está incapacitada mentalmente.

Como en este reporte clínico firmado por su psiquiatra Efraín Rivero, argumenta

que tras un terrible secuestro de 10 años, la señorita aquí presente se

encuentra bajo tratamiento médico.

Incluso aún no ha sido posible estimar el daño.

psicológico y neurológico que la paciente pudiera tener.

Por lo que su testimonio no es de fiar. No, no, no, eso no es cierto. Yo estoy

perfectamente bien. Yo estoy lista para empezar este careo.

Perdón, Alejandra, ¿podría contarle al señor juez aquí presente lo que

encontraste sobre tu cama hace unos días?

Objeción, su señoría.

Objeción denegada.

Siéntate. Díganos qué vio en su cama, como le acaban de preguntar, señorita

Santa Cruz.

Le advierto que usted está bajo juramento y cualquier mentira en este

es un delito grave.

¿Qué fue lo que vio en su cama que la perturbó tanto?

Unos huesos.

¿Huesos? ¿Huesos de personas?

¿Huesos de algún animal?

¿Huesos de qué?

De humano.

¿Qué hiciste?

Pues me asusté mucho y salí corriendo.

Y le avisé a la gente de la casa donde yo estaba viviendo.

¿Y luego qué pasó con los huesos que aparecieron en tu cama cuando

Desaparecieron. No, perdón, no te escuché. ¿Puedes hablar más fuerte, por

Desaparecieron.

Dijo desaparecieron.

Como si fuera magia.

No, no, suena como una locura, pero de verdad así fue.

La señorita no tiene integridad mental.

Padece una terrible enfermedad.

Lo ves, señoría.

Esta muchachita está loca.

¡Eso no es verdad! ¡Y no voy a dejar que te salgas con la tuya, maldito!

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