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Dice atrás de mí, la criada, y frente de mí, Mucama, cuando yo no estoy, la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
Dice atrás de mí, la criada, y frente de mí, Mucama, cuando yo no estoy, la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
La sociedad tiene mucho dinero pero poca dignidad. Yo soy la que la mugre tiene
que fallar con un sueldo miserable que no me alcanza para nada. Son lujosas
fiestas de caridad pero a mí no me pagan el seguro social.
Son acaudalados pero bien cochinos. No se limpian en el baño pero usan perfumes
finos. Y a mí no me gusta vencer.
¿En serio?
¿Tú crees que el uniforme te convierte en una empleada doméstica?
Por favor.
Cruz me dijo que me parecía a ella. A ver, ¿por qué no? ¿Por qué no?
Porque es inverosímil, Laura.
Porque es absurdo. Porque te pongas el uniforme que te pongas.
Siempre vas a ser Laura.
Claro. Claro, discúlpeme, profesor. Yo solamente soy un aprendiz. Y usted es un
periodista de prestigio que no corre riesgos y que no tiene preguntas reales.
deberías tomarte unos días para vivir tu duelo.
Acabas de perder a la mujer que te crió.
Yo a mi madre siempre la voy a querer y le voy a agradecer todo lo que ha hecho
por mí. Pero no puedo perder e ignorar la realidad que soy hija de una señora
que se llama Juana.
¿Por qué insistes en buscar a esa señora?
Porque esa señora es mi madre.
No nos pueden echar así.
Tenemos 50 niñas que dependen de nosotras. ¿O qué, las van a dejar en la
Yo solamente represento a la delegación, señoras. Yo no tengo la culpa de que
las desalojen.
Ustedes sabían el vencimiento del plazo del comodato, así que se hubieran
preocupado desde antes.
Lo hicimos, pero si apenas podemos mantener este lugar con donaciones y el
trabajo de nuestros colaboradores, ¿cómo cree que vamos a conseguir otra casa?
Nuestro refugio funciona desde hace más de 20 años y nunca tuvimos problema con
el propietario. Las cosas cambian, señora.
La propiedad pasó a manos de nuevos dueños, quienes gentilmente les están
otorgando tres meses de prórroga.
Y las niñas.
Esas pequeñas nos necesitan.
Esta es la única casa que tienen.
Tres meses, señora. Es tiempo suficiente para que vayan poniendo las cosas en
orden.
Así que, con su permiso.
Me opuse a que mi hija estuviera con un hombre que le lleva tantos años.
Y que además fue su profesor.
Mi mujer intercedió. Mi Delia veía virtudes y cualidades casi en cualquier
Ella fue una gran mujer, sin duda. Y yo le voy a estar eternamente agradecido.
¿Puedo?
Supe que Eduardo fue al periódico y que él y Laura discutieron. Sí, digamos que
ambos son explosivos. Siempre han sido.
Pero son hermanos y se aman, se adoran.
Eduardo está sumamente preocupado, como yo, por el futuro de su hermana.
Su condición, usted sabe. Entiendo.
Si entiende, dígame dónde está.
O mejor, dígale que necesito verla.
¿Ella está quedándose aquí?
Sí, papá.
Aquí estoy.
¿Qué quieres?
Bienvenido otra vez, Teresa.
Nos vemos en un rato.
En un momento estoy contigo. Sí, gracias.
Stephanie, búscale un uniforme de nana a la chica.
Que se vea bonita, que se vea decente. Uno de su talla.
Si no hay, se lo mandas a hacer.
¿Estás segura que es la indicada para trabajar con Genoveva? Hay chicas con
experiencia en la agencia, mamá. Es que me dijeron que es muy buena actuando.
Imita voces, hace personajes.
Todo eso nos conviene muchísimo.
Y lo más importante, tiene dos chiquitos.
Sabemos por experiencia que estas son las más fáciles de controlar.
No siempre, mamá. Pues esta sí.
Se le nota la desesperación, necesita dinero.
Además va a ser un periodo de prueba, nada más.
Si no funciona, pues la mandamos de regreso a su pueblo y se acabó.
¿Y si habla?
Nunca hablan.
Yo me voy a encargar de dejarle bien claro lo que le pasa si nos traiciona.
Bueno, voy a hacer unas cosas y luego voy a comer con Lidia.
¿Te podrás encargar de la agencia por dos horas?
El comentario sobra, mamá.
Bueno, y...
Si viene otra vez el periodista a preguntar por Amanda Rojas... Aquí nunca
trabajado nadie con ese nombre.
Y ni se te ocurra volver a mencionarlo.
Me chocan estas puertas.
Las tengo que mandar a arreglar. Me van a matar de un susto un día.
Niña.
Me preocupa esa tos.
Perdón, señora, es que me tocó una empapada saliendo de Sierra Mojada y,
Pues sí, pero esos virus se contagian muchísimo.
Muy rápido. Aquí van a estar todas tosiendo en un ratito.
Stephanie, dile al doctor Morelos que la venga a ver hoy mismo en la tarde. ¿Yo
la puedo revisar?
Híjole, señora, lo que pasa es que, pues, los doctores son retecaros aquí.
la verdad es que... Y menciones el dinero.
Aquí lo más importante son ustedes.
Eso que nunca se te olvide. No, pues, ¿cómo se me va a olvidar si apenas entré
aquí? Y pues ya sentí que me cambió la vida. Claro, porque aquí no solo vas a
tener un trabajo, vas a tener un hogar.
Unos chavitos me encontraron esta mañana cuando iban a la escuela.
Sus papás nos pasaron el reporte.
¿Tenía alguna identificación?
No, nada.
Y si tenía seguro se la llevó la corriente.
Pero ya le están tomando huellas y placas dentales.
¿Y ahora le calculan?
No más de 20, güey.
Hay algo urgente que debo atender en el periódico y necesito estar allá.
Se quedan en su casa.
Gracias. Y hasta pronto.
Laura.
Hija.
Los tienes muy preocupados.
Por favor, regrese acá.
¿Ya me vas a decir la verdad, papá?
No hay verdad que decir, hija.
Eres hija de Delia y mía.
¿O acaso puedes dudar que te amamos como una hija?
¿Como una hija?
Escúchate, papá. Suena ridículo.
Estoy nervioso.
Perdóname, Laura.
Pero la verdad no sé cómo abordar este asunto. No sé cómo... No sé cómo
hablarte. Tienes razón. Este momento ha sido muy difícil para todos.
Papá, ven.
Yo te quiero.
Y siempre te voy a querer como mi papá.
Y a mi mamá siempre la voy a amar. Y le voy a estar eternamente agradecida por
todo lo que hizo por mí.
Pero entiéndeme, yo necesito saber la verdad. Tengo todo el derecho a saberlo.
Hermosa, no deberías estarte torturando con todo este asunto. Papá, toda mi vida
he sentido que algo me ha faltado.
He buscado y en esa búsqueda casi pierdo la vida.
¿Esa es la verdad que me faltaba? ¿Pero a dónde quieres llegar?
¿Por qué insistes tanto?
Y créeme, te hará peor insistir. Papá, vamos a hablar tranquilos.
Yo ya sé que mi mamá Delia nunca estuvo embarazada. Y también sé que yo nací de
una sirvienta que se llamaba Juana.
¿Pero cómo fue?
¿Qué fue lo que pasó? ¿Ella me regaló? ¿O ustedes me adoptaron o me robaron?
Pero cómo te atreves.
Me voy a llevar esto para guardarlo, ¿sí, Yuridia?
Ajá. Nada más aguas que no se quede el jabón abierto. Sí, Abelino.
No voy a permitir que le hables así a tu padre.
Bueno, tienes razón. Discúlpame. No te quiero faltar al respeto.
Pero entiende que todo esto es muy doloroso para mí.
Hija.
Delia.
Era tu mamá.
Y su muerte me está rompiendo en mil pedazos.
Te imploro.
Deja de lastimar su dignidad.
Además inventando cosas que ni al caso vienen.
Tú vas a venir conmigo a casa, hija.
Y vamos a seguir siendo juntos una familia.
Papá, yo... Yo me voy a ir un tiempo de aquí. Me voy a ir lejos. ¿Qué?
A Jerónimo le ofrecieron un buen puesto en Washington y yo he decidido irme con
él.
Hija, no puedes hacer eso.
Ahora tú nos necesitas.
Necesitas atención.
Tu recuperación no está completa, hija. Papá, yo sé que te preocupas por mí,
pero yo estoy bien en ese aspecto.
Jerónimo y yo hemos decidido estar juntos otra vez y ya tomé mi decisión.
Bueno, primero te muestro el lugar, te instalas y ya después te llevo a la
enfermería.
Este es el área común.
Aquí comen.
Allá está la cocina.
Y arriba están los dormitorios.
Acompáñame. Ay, no, hombre, qué chulada el lugar, señora.
No les asignamos trabajo de inmediato porque primero las preparamos.
Dulce Hogar es una agencia que cuida muchísimo la calidad.
Tenemos clientes de alto caché. ¿Caché?
Exigentes. Ah.
Por eso es que necesitamos entrenarla.
Eso sí, tenemos reglas muy estrictas y nos aseguramos de que las cumplan. Ah,
pues sí.
Mira, te voy a enseñar los baños.
Ándele.
Es muy importante que mantengan la higiene y que respeten los turnos.
Las regaderas tienen agua caliente.
Ay, qué padre.
No, hombre, mi pueblo, no tenemos agua caliente.
Pues apenas sí tenemos agua, la verdad.
Está bien bonita, señora.
Sigamos a los dormitorios.
Sí, señora.
Ay, Yuriria.
Fíjate por dónde caminas.
¿Ves lo que te digo, Teresa?
No podemos mandar así a las chicas con nuestras clientes. Imagínate que esto
pasa y que esta se estampa con su patrona. ¿Eso es lo que vas a decir?
¿Perdón, ceñito?
No, no, no, señor.
Fíjate muy bien por dónde caminas, lloriría.
Bueno, ya, largo.
Perdón.
Vamos.
Hay veces que hay que decir las cosas tres veces para que entiendan.
Aquí están los dormitorios.
Pues Peter Pan no había tenido nunca una mamá como nosotras. ¿Qué hacen tan
calladitos?
Estamos avanzando con el libro de Peter Pan, mamanita.
¿Nos dejas un ratito más con Esmirna, por favor, mamanita? No, no, no, no se
puede, no se puede. A ver, ya, cállense.
Me tengo que llevar a Esmirna para que me acompañe al mercado.
Ahora voy, mamanita. No, pero ahora mismo, te espero en la puerta.
Ya salgo.
Bueno, niña, se quedan tranquilitas. Cuando regrese seguimos leyendo y
a Marta.
Besos a todas.
Ya llegué.
¿Don Mario sí la encontró?
Sí, Cruz.
Laura se fue a meter a casa de Jerónimo.
Bueno, al menos el profesor la va a cuidar.
Me acuerdo que él la llevó a lo de los alcohólicos anónimos. Sí, pero nunca
estuve de acuerdo en que se metiera en los asuntos exclusivos de la familia
Espinosa. Su profesor, como le dices tú, siempre se ha aprovechado de la
fragilidad emocional de Laura para poder manipularla.
No diga eso, don Mario.
Ese hombre la quiere bien. Sí, pero su familia somos nosotros, Cruz.
Tú incluida.
Siempre ha sido como otra madre para ella.
¿Qué demonios le pasó a nuestra niña? ¿Qué le pasó?
Está confundida, don Mario.
Tiene que vivir su duelo, es normal.
Pero ya verá, va a regresar.
Pues no será pronto porque se va a vivir a Estados Unidos con Geronimo.
¿Qué? ¿Cómo que Laura se va? Sí, se va a Washington con el maestro.
Y dice que no va a regresar nunca a su casa.
La verdad no supe cómo hablarle.
A pesar de que la amo, nunca he sabido y me siento muy responsable de toda esta
situación. No digas eso, papá.
Laura es un adulto y sabe que sus decisiones tienen consecuencias.
Si se quiere ir, que se vaya. Y es más, que no regrese. No hables de esa manera.
Respeta a tu hermana. Papá, es que no le importamos.
Ahí está la prueba. Le diste todo a la hija de una extraña y así es como te
agradece.
Lo único que espero es que sea suficientemente firme cuando venga a
perdón.
Le dijiste que te vas conmigo a Washington.
Ajá. Y tú me tienes que ayudar, ¿eh? Para que sigan creyendo lo mismo.
No me gustan las mentiras, Laura.
Bueno, pues a mí tampoco.
Y ya sé qué estás pensando, Jerónimo.
Pero para seguir con mi plan, necesito que no me busquen y que me dejen
tranquila.
A ver.
¿Insistes en buscar a tu madre?
¿Cómo le vas a hacer?
Pues pienso ir a pedir trabajo a la agencia esta de Dulce Hogar.
Para que me contraten como sirviente.
¿Cómo? Mira, ya que esté adentro, me voy a ganar la confianza de las dueñas.
Sin que sepan mi nombre, sin que sepan nada de mí.
Y así voy a sacar todos, toda la información para llegar a mi mamá.
Ay, Diosito lindo.
¡Ay, qué rico país!
Esta es tu cama.
Aquí puedes guardar tu ropa y aquí tienes un buró para guardar tus santitos
esas cosas.
Ojo, no nos hacemos responsables de nada si se te pierde algo, ¿eh? Ay, señora,
hombre, es que me siento así como una señora rica, ¿sí sabe? Como si fuera un
sueño. Y no se preocupe que voy a tener harto cuidado con esto, ¿eh? De verdad.
Qué bueno.
Aquí duermen las que trabajan de entrada por salida y todavía viven en el
albergue. Y bueno, las que trabajan de planta viven en las mansiones.
Oiga, señora, yo le quería preguntar... Ya deja de decirme señora.
Soy señorita Stephanie, aunque te cueste más trabajo decirlo.
Perdón, señorita Stephanie. Bueno, ¿qué? ¿Qué me ibas a decir?
Pues le quería preguntar que cuánto tiempo se puede quedar aún aquí a vivir.
Hasta que les asignemos un trabajo o hasta que las echemos, depende de
Pero eso sí, nada es gratis, ¿eh? Todo cuesta.
Bueno, ¿y cómo se les va a pagar, señora?
Digo, perdón, señorita Stephanie, qué burra soy, perdón.
Les vamos descontando de su sueldo lo que haya costado todo.
El papel de baño, su jabón, el gas.
Los primeros meses no vas a ver mucho dinero, pero después vas a ver que sí te
conviene.
Espérate, espérate, espérate.
¿Qué fue eso? ¿Qué fue eso?
¿Sonó algo?
Seguramente es una tonta que se cayó.
No, no, no, no, espérate, espérate, que te hay que vengar a buscar.
Ay, por favor, ya.
No, no, no, mamachita, no, no puedo, no puedo.
¿Sabes qué, mi amor?
Lo siento mucho, después lo dejamos para después, ¿sí?
Pero qué tal que me vengan a buscar y no quiero que te vean así.
Ya, vete, vete, vete.
¿Qué pasa, niña? Pues mire, señorita Estefanía, ahí están en el piso.
¿Quién está ahí adentro? No sé, creo que Yuridia iba a traer una falla.
¿Qué pasó?
Llámanse con mi niña ahorita.
¡Yuridia!
Rápido, doctor Morelos.
Vamos, vamos, vamos.
Llama al doctor Morelos, ¿sí? Vaya rápido, rápido, rápido.
Ay, Dios mío.
Trabajar en Dulce Hogar.
¿Cómo se te ocurre, Laura? ¿Qué sabes tú de ser una empleada doméstica?
Más bien yo creo que conoces a muchas personas que contratan a ese tipo de
personal y te van a descubrir. A ver, a ver. No, no, es que no lo puedo creer,
Jerónimo. Tú precisamente, mi profesor de la universidad que me hablaba de
Walras y sus investigaciones encubiertas, ahora te estás espantando
No es lo mismo.
A ver, ¿cómo no va a ser lo mismo?
Él cambió su personalidad, su identidad y hasta su nacionalidad con tal de
encontrar la verdad. Sí, pero tus motivaciones son personales, no
Si tantas ganas tienes de conocer quién es tu madre, insístele a Mario. Pues es
que ya le insistí, pero él no me dice la verdad. No sé qué está pasando.
Hasta estoy pensando que algo me quiere ocultar.
¿Dudas de tu padre? ¿Dudas de quien muchas veces me has dicho que es tu
No lo sé, no lo sé, Jerónimo.
Pero hasta mi nana Cruz se puso muy nerviosa cuando le pregunté que quién
embarazado a mi mamá.
Yo no sé nada. Lo único que sí sé es que yo no puedo seguir viviendo así.
Esto está raro y esto es falso.
Le hablo todos los días.
Julián, ¿cuándo vas a venir?
Y nada.
Como si fuera un extraño en vez de ser tu hermana.
A veces me siento tan sola, Cata. Sí, te entiendo.
Digo, haber perdido a tu marido de la manera que lo perdiste y luego que tu
viva lejos.
Sí, pero ¿qué crees?
Va a venir a pasar una temporada conmigo. Yo estoy bien emocionada.
¿Y va a vivir contigo?
Sí, claro.
Qué raro, ¿no?
Digo, él está acostumbrado a vivir solo.
Sí, pero ¿por qué? Bueno...
Él me extraña mucho, tanto como yo a él.
Pero bueno, solo va a venir por un tiempo corto.
Después se va a regresar a Guanajuato y ya está. Ya está su trabajo en esta
empresa transnacional.
Oye, pues aprovechalo. Ahora que lo vas a tener cerca.
Los hijos son una bendición.
Me hubiera gustado evitarles esta situación.
Pero por otra parte me da mucho gusto que no sea su hija.
Eso nos da esperanzas de que siga con vida.
Gracias.
Hasta luego.
¿Y algo más, detective?
Son de Carmen.
Son de esos correos electrónicos. Me lo imprimió mi hijo.
Quédese con ellos.
Le van a ayudar a que me encuentre a mi muchachita y a los que se la llevaron.
Mira, nosotros les prometemos que vamos a hacer todo lo posible para encontrar a
su hija.
Se los suplicamos.
Hasta luego.
¿Qué dicen?
¿Algo nuevo?
Pues hay que leerlo con calma, pero mira, todo indica que esta chavita
la capital.
Una vez más.
Todo nos dice que nos vayamos a investigar allá, brother. Ve.
Aquí menciona otra vez a esta agencia doméstica.
Esta la investigué. Es una de las más antiguas y prestigiadas de la ciudad.
Y acá habla de la familia para la que trabajó.
Saquen a las chavitas de sus pueblos. Les ofrecen trabajo, una vida mejor y
luego desaparecen.
Es un patrón que se está repitiendo una y otra vez.
¿Y crees que la agencia tenga algo que ver?
No sé, pero vamos a investigar a la agencia, a la familia.
Acevedo, vamos a llegar a saber quién está detrás de todo eso. Y va a pagar.
Puede ser muy peligroso.
Ponte a pensar lo que nos dijo Valderrama. Todas estas amenazas.
Hay mujeres desaparecidas.
Considera la reacción que tuvo esta señora cuando le pregunté por Amanda
A ver, Jerónimo.
Valderrama es un periodista de la nota roja y todas sus noticias tienen que
tener impacto.
Y esta señora, tú no te preocupes, yo me voy a ganar su confianza.
Y solamente le voy a sacar información.
¿Y si te matan?
¿Qué puedo hacer para que te olvides de esta infancia?
No me va a pasar nada.
Voy a estar bien.
Y además te tengo a ti.
¿Qué pasa si tu papá quiere hablar contigo? ¿Qué pasa si quiere ir a
Bueno, pues tú eres un contador de historias, ¿no?
¿Algo le vas a inventar?
Fíjate que Diego me ha estado insistiendo en que contratemos a una
servicio.
Bueno, por el tiempo que él va a estar aquí, no quiere causar molestias y...
¿Quién mejor que tú para que nos ayudes con eso, no? Pero no que mis
servicios... ¿Qué?
¿Necesarios y caros? Bueno, yo nunca dije que fueran caros.
Y en cuanto a lo otro... Pues ya sabes, a mí me relaja eso de hacer las labores
de la casa.
Sí. Hacer el que hacer siempre es muy relajante, ¿verdad?
También otras cosas son más relajantes todavía.
Que te guste el círculo de la Biblia no tiene nada de malo.
Digo... Todos nos tenemos que relajar de vez en cuando, ¿no?
Bueno, ¿me vas a ayudar?
¿Me vas a conseguir una muchachita que sea decente y que no tenga mañas?
Por supuesto que sí. Yo te mando la mejor.
Para que atienda a tu hijo como se merece.
Al cliente, lo que pida.
Listo.
Ya logré que se parara la hemorragia.
Ya no está sonando.
Trata de no moverte mucho. A ver.
Estira las piernas.
Eso. Con cuidado.
Y agárrate fuerte el vientre. Sí, lo más fuerte que puedas.
Si la matriz siente que todavía hay algo dentro, no se cierra.
Y si estás herida, es probable que se vuelva a abrir.
Ay, duele mucho.
Pues claro.
¿En qué estabas pensando, Yuridia? Te pudiste haber muerto.
Permiso. Ay,
Jaime. Ya, Rosa, hablo con el doctor Morelos y debe estar por llegar.
casi se nos muere aquí.
¿Qué estoy haciendo?
¿Cómo? ¿Por qué dejé que la vida me arrastrara a estar mezclada en cosas tan
horribles? No, no, no.
A ver, señorita, usted no tiene la culpa.
Esa niña se hizo el daño solita. Eso no es así.
Ella solamente quiso resolver el daño que ya estaba hecho.
Nosotros la arrastramos a ella.
No me gusta verla así de triste.
¿Qué puedo hacer para que vuelva a sonreír?
Oh, Jaime.
Ahorita no estoy de humor para eso. ¿Sí?
¿Quién? Soy tu de Morelos.
Pase, doctor.
¿Me mandaron llamar de urgencia? Sí, claro.
Retírate, Jaime. Déjame sola. Ahora mismo.
Caray. Pase, doctor, por favor.
¿Qué fue? ¿Qué pasó?
Le tuve que realizar un legrado. Perdió mucha sangre.
Niña, pues, ¿qué hiciste?
Pero no entiendo. ¿No tenemos que dejar esto en el refugio? Sí, pero antes tengo
que hacer algo.
¿Pero dónde vamos? ¿Por qué tanto apuro? Ya, no preguntes y camina más rápido.
Usted siempre tratándome como si fuera una niña. Yo ya soy adulta, ya cumplí
¿No se acuerda?
¿Cómo no me voy a acordar? Si siempre he estado ahí para ti, como una madre.
Entonces debería tener mi confianza. ¡Ay, no!
Yo ya no voy a caminar más hasta que no me diga a dónde vamos.
Nos van a quitar la casa.
¿Cómo?
Van a tirar el refugio para construir no sé qué club.
Ya les dieron los permisos. Nos van a desalojar.
No, no pueden hacer eso. Esto es un refugio para niñas abandonadas.
¿Y dónde nos van a mandar?
Eso no les importa.
Quieren que nos salgamos y ya.
Bueno, de repente esta es nuestra oportunidad para irnos al campo y
nuestras cosas y tener nuestros animales.
No se preocupe que la Virgen de Guadalupe no nos va a dejar solas. Ay,
De veras no sé en qué mundo vives.
Te hace daño leer tanto cuento infantil. Mamita, no me hable así. Yo no soy una
tonta. Bueno, ya.
Espérame aquí.
Ay, pero ¿dónde es? ¿Qué es?
En ese lugar hay alguien que me debe mucho.
No llegó la hora de cobrarle.
Bueno, pues yo la acompaño. No, no, no, no, no, no, no. Tú esperas aquí. Y no se
te ocurra entrar a esta casa bajo ningún motivo, ¿entendido?
Y bueno, muchas gracias, ¿eh? Seguimos en contacto.
Gracias.
Listo, vas a tener el kit completo.
Licencia, pasaporte, credencial de lector y vas a ser Laura González.
Muchas gracias, Jerónimo.
No sé por qué te emocionas, Laura.
Esto es ilegal y lo sabes. Bueno, sí lo sé, pero a ver, no voy a abrir una
cuenta de banco.
No voy a hacer un fraude ni voy a desfalcar a nadie.
Simplemente tengo inquietudes.
Tengo una duda. ¿Por qué, Laura? ¿Por qué mi nombre?
¿No es mejor alejarme? No, no, no.
Porque si usas un nombre que no estás acostumbrada, puede ser que el
inconsciente te traicione y revelar tu identidad.
Claro.
Tienes mucha razón.
Y, bueno, ahora lo que necesito hacer es mi historia.
Y por favor, cuando hagas esa historia, no seas muy creativa ni te dejes llevar
por el melodrama. Tiene que ser una historia sencilla, creíble.
Pero tiene que ser real. A ver, ¿por qué Laura está ahí?
¿Qué necesidades tienes? ¿Cómo llegó?
Oye, si le pregunto, igual le puedo preguntar a mi nana Cruz que me diga. ¿O
puedo ver alguna de las novelas estas?
Laura, esto no es un juego.
Tienes razón.
Tienes razón, perdóname y yo te voy a demostrar que sé lo que estoy haciendo.
Quédate tranquilo. Voy a regresar a ti bien, sana y salva, pero sobre todo
feliz.
Porque voy a conocer la verdad.
Eso espero.
No se preocupe, doña Cata, que ese tema ya quedó cuadrado.
Ya, pues qué bueno, porque esta niña... Buenas tardes, Catalina.
Tú.
Teresa, aquí está tu sábana. Ay, sí.
Las tienes que cambiar cada tercer día y no cada mes, como seguramente has de
estar acostumbrada, ¿verdad?
A las diez de la noche se apagan las luces, así que las quiero a todos en su
cama. Hay quienes prenden algunas veladoras, pero de ustedes depende si
descansar o no. A las diez se apaga la luz.
Sí, no se preocupe. Sí, sí, pues ahora ya estoy bien dormida.
Fíjese que me la andaba temprano allá en mi pueblo para hacer tortillas de
harina, frijolitos, que se veían bien. Ya,
ya, ya, ya, por favor, no paras de hablar, mujer.
Otra cosa.
Cuando termines de comer, tienes que lavar todos los ratos que utilizaste.
Quiero todo limpio.
Y a las sweet ladies no les gusta que duerman con el radio encendido.
Bienvenida, Teresa.
Gracias.
Oiga, le iba a preguntar, es que me quedé bien preocupada por la muchachita
baño. Se veía bien malita.
No, hombre, le veía su cara pálida, pálida, así como muertito.
Ay, sí, verdad.
Pobrecita. ¿Para ti qué te importa?
Cada quien a lo suyo, Teresa.
Así nos la dicen a todas.
Te voy a hacer una recomendación.
Si te quieres mantener aquí, no escuchas, no ves y mucho menos
¿Entendido? Y a ver si vas aprendiendo a callarte de vez en cuando.
Aturdes.
Sí, te juré que nunca iba a volver a pisar este lugar.
Y debiste haber cumplido esa promesa.
Te pensé que nunca te iba a volver a ver.
¿Y crees que estoy aquí por gusto? No, Catalina.
Si estoy aquí es por necesidad.
A mí no me importa lo que necesites.
Sabes muy bien que aquí no eres bienvenida. Así que lárgate antes de que
la policía.
Venga, hazlo.
Me encantaría estar frente a los oficiales para decir todo lo que sé.
todo, me encantaría ver tu cara cuando lo haga.
¿Pero a quién le van a creer?
A mí, que soy una señora respetable, o a una gata cualquiera.
Quiero mi dinero.
Yo no te debo nada, porque tú no cumpliste con tu parte del trato.
Por tu culpa, me metí en problemas muy serios. Estuve a punto de perder todo
esto. Sí, pero al final cumplí. Tú y tus cómplices te encargaron de que así
fuera.
A ver, por favor, te juro que no vas a volver a verme nunca.
Jamás vas a saber de mí, pero necesito ese dinero.
Eso me prometiste la última vez que nos vimos. Y aquí estás.
Tus promesas no valen nada.
Y yo no perdono ni olvido.
Menos cuando me quieren ver la cara.
¿No te crees que porque hayan pasado tantos años, no te sigo guardando la
factura? ¡Jaime!
Señora. A ver, Catalina, espérate.
Podríamos hablar... No, llévatela de aquí, que no vuelva nunca.
¡Suéltame!
Ustedes no me pueden echar de aquí. Esa señora me debe dinero.
La señora no le debe nada.
¡Suéltame!
¡Suéltame, te estoy diciendo!
Así que lárguese ya, loca. ¡Suéltame, te estoy diciendo! No me tienes que
empujar. Conozco bien el camino.
Parece muy bien. Por la sombrita.
Sabri, mi casa es un caos.
No puedo ver a mi papá así de triste y ahora Laura ya salió con que se vaya a
vivir a Estados Unidos.
¿Qué? ¿O sea, ahora resulta que Laura va a cambiar el tequila por la cerveza?
Ay, no, qué oso, Eduardo.
Oye, Sabri. Ay, ya, es una broma, perdón.
No me gustan esas bromas, ya te he dicho. Ay, ya, relájate, no pasa nada,
¿Cobel, unas flores para tu novia?
No, gracias, nos agarras ocupados.
Ay, ándale.
Están recién cortadas. Las dejo baratas. Ay, beba, ándale.
Cómprale. Se ve que la pobre no ha vendido nada.
¿Te quieres comer mi sobra?
Claro. Por ser una pobre, la traes a una así, ¿no?
Entonces ustedes se llenan la panza y botan la comida.
Ay, ¿qué te pasa?
Sí, mira, yo creo que mi novia lo que quería era ser amable contigo. ¿Dándome
sobra? ¿Como si fuera un perro de la calle?
No, señor.
Yo no me como las sobras de nadie, ¿eh?
Para eso trabajo, para ganar mi propio pan. Señorita, por favor, retírese.
sabes que ya... Mis flores.
¿Y ahora?
¿Con qué voy a comer?
Oye, oye, oye, oye. Espera, espera.
Mira, te voy a dar algo para que repongas tus flores.
¿Qué pasó, mamonita? ¿Por qué me la trataron así?
No es nada, Esmirna. No preguntes. Todo está bien. No, no, no. ¿Cómo que no es
nada? ¿No pudo hablar con la señora que le dé el dinero?
Ni siquiera quiso escucharme. No sé qué voy a hacer.
Bueno, yo puedo platicar con ella y decirle que el dinero... No, no, no, no,
no, no, no.
Ya te dije que tú no tienes nada que hacer en este lugar.
Vámonos de aquí.
Fue un error grave venir aquí.
Vámonos.
Vámonos.
¿Cómo entró esa mujer aquí?
No sé, mamá. Yo estaba con Yuriria y... Puros pretextos, Stephanie.
No sabes hacer nada bien.
Tú también tienes la culpa. Yo te pago para que nos cuides y aquí entra todo el
mundo como Pedro por su casa.
No vuelve a suceder, doña Cata.
Mamá, es que no puedo estar en todos lados. Yuridia se puso muy grave y tenía
que atenderla. No me digas.
Y para eso tenemos a ese doctor, ¿o no?
Tú no eres doctor, Esteban. Y ya, termina de convencerte de una vez por
Y si la tonta esa hizo lo que hizo es porque tú no supiste cuidarla.
En vez de velar por ella, la pusiste a trabajar.
¿Y qué querías que hiciéramos? ¿Que la tuviéramos de inútil?
Iba a tener un hijo.
Idiota. Para eso la trajimos aquí.
Y por tu culpa, perdimos el negocio.
Ay, pero yo no sé por qué me sorprendo, ¿verdad?
Dios me castigó como una gimbecia.
Nunca vas a entender cómo se maneja este negocio.
Ya váyanse de aquí, ya no quiero ver.
Si me tengo que ocupar de todo, lo voy a hacer.
Todo yo, todo yo, todo yo.
Permiso.
¡Dieguito! ¡Ay, amor!
¡Mamá! ¡Ay! ¿Por qué no me avisaste que llegabas antes para tenerte el cuarto
preparado y todo?
Bueno, la empresa me necesitaba antes de tiempo y te quería sorprender.
¡Ay, lo hiciste, hijo mío! ¡Ay, así lo hiciste!
¡Ay! Mi niño, otra vez en casa.
Aquí estoy, mamá.
Ay, yo tenía un compromiso esta noche, pero ¿sabes qué?
Lo voy a cancelar. Quiero estar todo el tiempo contigo.
¿Y con quién?
¿Con alguien que conozco?
Ay, no, mi amor, ¿cómo crees? Claro que no.
Es mi círculo de la Biblia, pero nada que no pueda postergar.
No, no tienes que cancelar nada, yo me las puedo arreglar solo. Por eso te dije
que contrataras a la empleada doméstica.
Y lo hice.
Hablé con Catalina y nos va a mandar una de sus chicas, pero... Hijo, yo
insisto, ¿por qué traer a alguien?
Es mero egoísmo, mamá.
Quiero pasar más tiempo contigo.
Ay, qué bello.
¿Se nace?
No. Sabía que querías uno de mis platillos.
Sí, pues yo me la pasaba ahí todo el día trabajando en la maquiladora.
Ya salía bien tarde, las noches bien cansada, me iba a la casa. Eso no es
de Chihuahua. Ah, no, joven, pues es que yo no soy de Chihuahua. Lo que pasa es
que me fui ahí porque tenía mucha necesidad, pero yo soy de los Altos de
Jalisco. Ah, ¿y entonces me puedes decir qué se celebra el 12 de octubre en
Jalisco? Ey, pues ese es el día del descubrimiento de América, ¿no?
Cualquier persona que le preguntes en Jalisco qué se celebra el 12 de octubre,
te va a decir que es la fiesta de la Virgen de Zapo. Ay, a ver, ya. O sea, yo
iba... A ver, ¿cómo iba a saber que me ibas a estar preguntando cosas de
religión? No, pero tú quieres hacer un personaje, ¿no? Y lo quieres hacer de
Jalisco. Entonces, investiga todo de la gente de Jalisco.
Costumbres, alimentos, todo.
¿Quieres convertirte en Laura González? Tienes que ser una empleada doméstica.
¿Sabes planchar?
Pues no, joven, pero usted no se preocupe, que yo puedo aprender. ¿Sabes
cocinar? ¿Sabes meter la ropa a la lavadora? ¿Sabes agarrar los capelos?
ya te entendí, ya te entendí, ya te entendí. Tú ya no eres mi profesor, ¿eh?
Entiéndelo. Yo me las puedo arreglar sola.
Eso espero.
Porque de eso depende que te crea Catalina Basurto.
¿Quieres convertirte en esta otra Laura? Ok.
Convénceme a mí y ella te va a creer.
Desde arriba otra vez. ¿Quién eres?
Fuiste muy duro conmigo.
No era necesario.
Perdóname, Laura. No quería hacerte sentir mal. Y si lo hice fue porque te
Debes estar preparada para la gente que vas a tratar y te vas a intentar ahí
hablar.
El mundo real es terrible.
¿Diego?
¿Ima?
¿Vas a bajar a cenar?
Ya bajo.
Ok.
¿Qué pasó?
Ahí está toda la lana.
No, mi amor.
Faltan cien varos.
Mañana vemos, ¿no? No, no, no.
¿Cómo que mañana vemos?
Si no, te buscas un cartón y te vas a dormir a la calle.
O... me puedes pagar de otra manera.
¡No, no, no! ¡No, no, no!
Todo estuvo muy bien, Fermín. Gracias.
Apenas tocó la comida, señora.
Discúlpeme la confianza, pero es por la señorita Stephanie.
Si no vino es porque seguramente... No le excuses, Fermín.
Por lo menos tendría la decencia de avisarme, ¿no? Para no estar aquí
Ya, llévate esto.
Retira todo. Aquí se come, se desayuna y se cena a la hora que yo digo.
Hazlo.
Trátame como las tratas a ellas.
Como si fuera una de ellas.
Vamos.
Pues aquí estamos.
Según Valderrama, este es el lugar a donde vienen las reclutadoras por
nuevas.
¿Cómo me veo?
Te ves preciosa.
Ay, Jerónimo, no te... Estoy hablando en serio. ¿Me veo bien o se me veo real?
Como una chica humilde que viene del pueblo que necesita trabajo.
No, tú te ves bien.
Si quieres me bajo y me espero por ahí en alguna banca o algo a distancia
prudente para que nadie vea que te estoy cuidando.
No es necesario.
Tú hiciste mucho por mí. Esto lo tengo que hacer yo solita.
A ver, fíjate bien, ¿me falta algo?
No, estás bien.
¿Nos vemos en la casa?
No lo sé, depende de lo que pase aquí.
Cuídate. Esto cada vez me gusta menos.
Te voy a estar bien.
Mejor ya vete de la casa. Tienes que dejar tus maletas porque ya te vas a ir
Washington.
Espera.
Pase lo que pase, cuentas conmigo.
Si me necesitas, vine y me regreso.
Niña, ¿no vieron a Esmirna?
Sí, salió bien tempranito.
¿A dónde fue?
Dijo que iba a hacer algo importante.
¿Qué te dijo que iba a hacer?
¿Eh? ¿Qué pasa?
Esmirna se fue.
Yo te conozco, ¿no?
¿Qué no venías ayer con la señora esa?
No me digas que ella te mandó.
No, no, no, señora.
Mamanita no sabe que está aquí. La mera verdad es que no quiero que se entere.
¿Cómo le dices?
¿Mamanita es su mamá?
No, pero Mamanita y la señora Marta me han criado toda la vida y me han
Pues son como mis mamás.
Ya.
Bueno, pues... Yo no quiero problemas, niña, así que ¿por qué no te vas por
donde necesitas? No, señora, mire, yo la verdad necesito la chamba, ¿sí?
Yo sé hacer de todo, sé lavar, planchar, limpiar, lo que usted me diga yo lo
hago.
¿Quieres trabajar de doméstica?
Nada más mientras que reúna el dinero para ayudar a Mamanita y las niñas.
Es que en el lugar donde vivo no lo quieren cerrar y la verdad es que es lo
único que tenemos.
Yo no puedo dejar que me lo quiten así.
Ahí están los resultados de los últimos exámenes que me hice y ya no hay nada
que hacer.
Mira, estuve leyendo y hay otras opciones. Debemos seguir intentándolo.
¿Intentar qué, amor? Ahí está más claro que nada. No puedo darte un hijo.
¿Para qué quieres estar conmigo?
¿Para qué compartimos esta cama? ¿Para qué compartimos esta cama?
¿Cómo para qué, Gabriela?
Eres mi esposa, te amo. Me encantas. Eres mi mujer.
Una mujer que no sirve, amor. Que no te puede dar un hijo. Es infértil.
Yo sé que algún día por esto me vas a dejar.
Y eso sí no me lo perdoné. No, no digas eso. No digas eso.
¿Cómo que no? Ya intentamos todos los tratamientos posibles. Ya intentamos
y tampoco funcionó.
Tengo 37 años, amor. Y lo que más deseo en el mundo es darte un hijo.
Lo que más quiero es tener un hijo contigo, amor.
Dime qué quieres, Caja.
Gabriela.
Dime qué quieres y yo lo hago con tal de que seas feliz.
Lo que sea.
Habla con doña Cata de Dulce Hogar. Por favor.
Por favor, inténtalo, amor.
Ella nos puede ayudar.
Por favor.
¿Y tú dónde eres?
¿Yo?
En Nayarit.
Pues yo ando buscando trabajo, pero... Pues no sé ni dónde empezar, ni qué
hacer. No, pues ya somos dos.
Hoy va a venir una persona que me va a ayudar.
Pero pues ya tengo un ratote esperándola y no la veo.
¿Estás bien?
Sí.
Mira, creo que ahí está.
¿Dunia? Sí, señorita Rosa.
Sí, yo soy Rosa. Mucho gusto. ¿Cómo estás?
Bien. Bueno, pues al grano. Ya sabes prácticamente a lo que nos dedicamos,
Nosotros les conseguimos trabajo. Mientras tanto puedes tener un lugar
comer, donde dormir, bañarte.
Vas a ganar bien.
Trabajamos para pura ricachona, así que... Sí.
Si usted dígame qué tengo que hacer y yo lo voy a hacer.
Sí, mira.
Justamente te tienes que presentar en esta dirección. ¿Qué sabes leer, no? Sí.
ver, lee.
Dulce... ¿Hogar? Dulce Hogar. Ese es el lugar, precisamente.
Oiga, señorita, es que... Pues yo también ando buscando chamba.
Quizá usted me podría recomendar ahí en este lugar.
¿Y tú?
¿Tienes referencias?
No me digas que has trabajado como muchacha.
¿Eh?
Pues sí, ceñito.
Bien, bien, bien.
Tú sigue descansando, tú tranquila.
Y aquí que te dé mascadito de pollo para que te recupere. ¿Estamos?
Sí, doctor.
Oye, nada de andar de cama en cama.
de una infección.
Si mejor la llevamos a un hospital.
No, doctor.
Ningún hospital.
Y los hospitales hacen muchas preguntas y no quieren que yo le diga a mi mamá.
Nosotros lo pagamos muy bien para que haga su trabajo aquí.
Usted sabe cómo son las cosas.
Nada sale de aquí.
Lo que pasa en Dulce Hogar se queda en Dulce Hogar.
¿A ti nada más, Laura?
Laura González, para servirle, señora.
De Jalisco, ¿no?
¿Y acostumbras a ir a San Juan de los Lagos, querida?
Uy, pues hace un chorro que no voy para allá.
Pero yo soy devota de la Virgencita, señora.
¿En serio?
Bueno, pero si eres tan devota, ¿no deberías estar...
¿Ahorita mismo en la peregrinación, no?
¿Ahorita?
Ah, no, no, es que esa ya acaba de pasar.
Ya me tocó ir ahorita en febrero, ahora hasta el próximo año. Es que vuelvo a
ir. Claro, qué tonta, me confundí.
¿Y tus papás qué opinan de esto?
No, pues es que mi papá se nos murió el año pasado.
Andú, rétemalo.
¿Y tu mamá?
Mi mamá nos abandonó cuando éramos unos escuincles.
Pues mi hermano se fue y no lo he vuelto a ver.
Por eso es que estoy aquí, señora, porque allá en el pueblo no tenía nada.
A ver si usted me da una oportunidad de tener una nueva vida.
Tuvieron la jurisdicción, el presupuesto y todo el apoyo. ¿Quién? Con una
condición. ¿Qué?
Tengo que seguir trabajando incógnito, por lo menos hasta reunir las pruebas
suficientes y tirar las órdenes de aprehensión.
¿Y cómo vas a estar de incógnito viviendo con tu mamá, güey?
Las mamás siempre saben si les ocultas algo. Tienen un sexo sentido súper
desarrollado. Pero como te dije, es la mejor manera de acercarme a Catalina
Basurto.
Se conocen de toda la vida.
¿Y no le parece raro que un baquetón de tu edad quiera vivir con ella, güey?
Es que mi mamá está muy sola y no está bien de salud.
Ah, ya.
Me va a hacer bien estar con ella. Sí la puedo cuidar. Por lo menos hasta que
dura todo esto.
Y tiene que durar poco porque se acaba el presupuesto. Es que pila. Hay que
empezar a investigar a la señora. Vas a su asunto. Sí.
¿Sabes qué? Se me hace muy raro.
Catalina es... diferente, pero obeso. A que sea una criminal hay mucho atrecho.
Dulce Hogar tiene un nombre que mantener en alto.
Y ustedes...
Van a ser las encargadas de honrarlo como se merece.
Por eso, antes de que salgan a trabajar, van a pasar por un entrenamiento
exhaustivo a cargo de Rosa y de Stephanie.
Van a aprender todo lo necesario para hacer un trabajo de altura.
Porque ustedes son ahora parte de una tradición impecable.
Disculpe, señora, ¿y será que podemos entrar y salir cuando nosotros queramos?
Claro que no.
Aquí van a seguir reglas de convivencia básicas. Se levantan a las cinco, salen
a sus trabajos entre siete, ocho de la mañana, dependiendo de dónde les toque.
Y regresan aquí a las seis, en punto.
Ni un minuto más tarde.
¿Entendido?
No está de más.
Decirles que los hombres tienen estrictamente prohibida la entrada a
Nada de amigos, de hermanos y menos de novios.
¿Estamos claras?
¿Será posible que podamos usar el teléfono y usar el internet?
¿Internet? Perdón.
Ah, claro, es que como tienes una laptop escondida entre tus cosas.
No, no, no, señora, ¿cómo creen? No lo digo por eso, pues nada más estaba
preguntando a ver... Por supuesto que no lo creo, niña.
Para tener una de esas, pues tendrían que ahorrar muchísimo, mínimo, no sé,
varios meses de sueldo.
Por supuesto que pueden hacer llamadas desde la recepción, a las horas
permitidas.
Los telefonitos celulares no me gustan.
Solo sirven para distraerse.
Para novios.
No quiero verlas usándolos en horarios de trabajo.
En fin, espero que disfruten muchísimo de su primera clase.
Buenas noches, princesa.
Un paso al frente.
No he dicho en qué momento.
Ahora.
Bien.
Sobre la mesa van a poder apreciar una guía... Nada mal, ¿no?
Cuatro nuevas adquisiciones en tres días.
Y las cuatro débiles y solitarias.
Justo lo que necesitamos.
Día 1, son las 1 .47 de la mañana y ya estoy dentro del albergue de
Dulce Hogar.
Hoy ingresamos cuatro nuevas chicas, Dunia, Esmirna, Teresa y yo.
Y conocimos las reglas a las que nos tenemos que someter en este lugar.
Catalina Basurto.
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