All language subtitles for las_malcriadas_s01e01_episodio_1

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Original subtitles

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Laura. Que lo arregles.

Laura. Para eso le pagas a la criada.

Deja que lo haga la criada. Trabajo en una familia de alta sociedad. Tienen

mucho dinero, pero poca dignidad.

Yo soy la que las mugres tiene que tallar con un sueldo miserable que no me

alcanza para nada.

Tienen lujosas fiestas de caridad, pero a mí no me pagan el seguro social.

Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan

perfumes finos. Y a mí no me gusta vencer.

Y a mí no me gusta ver usted...

Una banda criminal que bajo el cobijo de una prestigiosa agencia de trabajadoras

domésticas cometieron terribles delitos.

Robaron a numerosas víctimas, participaron en actos indecentes y ahora

acusadas de un doble asesinato.

Nuestro corresponsal se encuentra en vivo desde el ministerio público,

la llegada de estas peligrosas criminales.

Sí, muchas gracias. Les informamos que las delincuentes fueron arrestadas esta

madrugada en la sede de la conocida agencia de servicios domésticos de este

hogar. lugar que usaban como base de operaciones de su célula criminal.

Al ser descubiertas, ellas intentaron huir, pero la oportuna intervención de

policía se los impidió.

Fuentes policiales aseguran que estas mujeres podrían estar relacionadas con

otros delitos. Es por eso que las autoridades piden la colaboración del

para denunciar más crímenes que pudieron haber sido cometidos por estas mujeres.

Les seguimos informando.

Diego, arrestaron a Laura y a cuatro más de Dulce Hogar. ¿Qué? Sí.

¿Cómo? No tengo idea. Está por todos lados en las noticias. Nos acusan de

de matar a unos ancianos.

¿Atecinato? Sí.

A ver, ¿tú crees que Laura se acaba de tanto?

No tengo idea, pero ya sabes cómo es esto. Empiezas por ese camino y de

ya tienes el lodo hasta el cuello.

¿Sabes qué? Si las interrogan, esos brutos del MEP van a echar a perder

trabajo. Y no podemos impedirlo. Está fuera de nuestra jurisdicción.

Bueno, entonces vamos a tener que torcer unos cuantos brazos para que nos den

esa jurisdicción. Va, vamos.

Laura, Laura, soy periodista.

Laura, las voy a sacar de aquí, no te preocupes.

Jerónimo, ¿qué estás haciendo aquí? Vete.

Las voy a sacar de aquí, voy a buscar un abogado y las voy a sacar de aquí

cuanto antes.

No quiero que te vean conmigo, te vas a meter en problemas. Eso es lo de menos,

lo importante es que salgas de aquí.

Olvídate de mí, Jerónimo, yo ya no existo para ti, olvídate.

Cruz.

Cruz, ¿por qué no me subieron el jugo? Mire,

don Mario. Don Mario, venga.

Papá, ven.

¿Qué pasa?

Prepárate, esto va a ser un circo.

¿Esperabas menos?

Acuérdate de decirle a la fiscal Edesmo... Yo le digo que nos dé completa

jurisdicción del caso, no te preocupes, hombre.

Sí, pero dile que esto va más allá de la muerte de estos ancianos.

Trata de blancas, prostitución y posiblemente tráfico de bebés. Y lo que

acumule.

Ey, Diego.

No dejes que lo personal interfiera en esto, ¿ok? Entre Laura y yo no hay nada.

Bueno, y si en algún momento hubo algo personal, se acabó.

Ahora que sé quién es, ya no me va a manipular.

Tranquilo.

¡Ah! ¡Déjala acá, mijo! ¡Pues no ves que está esperando, hombre! ¡Ah, pero bien

que no se le olvidó la panza cuando decidió robarle a los viejos! ¡Nosotros

robamos nada, eh! ¡Ni siquiera sabemos de dónde salieron todas las cosas!

¡Cállese! ¡Qué inocente! ¡Ya!

¡Ya! ¡Cállense ya!

Tranquila.

Laura. Laura, ¿y ahora qué?

Yo ya les dije que las voy a sacar de aquí. Nada más como quedamos, ¿eh? No

digan nada y no hablen si no tienen un abogado.

Les van a mandar uno de esos mugrosos muertos de hambre de aquí afuera. Yo no

ni para qué diablos le escuchan.

Si no ha dicho otra cosa más que puras mentiras.

Es la verdadera culpable.

Y no la soy, ladies.

Espérame.

Ey, yo puedo sola.

Eso, así me gustan autosuficientes. Que se quejen, que no se dejen.

Qué rico huele, mi reina.

¿Por qué no hiciste, mi reina?

Yo no hice nada.

¿Ah, no?

Entonces, ¿cómo le llamas a esto?

¿Nada?

Mira nada más cómo los dejaste, pobres viejos.

¿Qué te picó, eh?

Con confianza, ¿querías comprarte zapatitos nuevos o...?

Nada más le tenía tirria a los pobres viejos.

¿Le comieron la lengua a los ratones a la señora?

Yo no voy a hablar hasta que estén mis abogados.

Ese es mi derecho.

La chacha asesina hablando de derechos.

Disculpe usted, señora.

¿Qué quiere, que le pidamos una disculpa pública o algo así?

Escúchame bien, mi reina. Aquí el único derecho que tienes es el de morirte sola

sin que nadie allá muera se entere.

¿Eso quiere?

Porque pues no eres nadie. A nadie le importan. No eres nada.

¿Me escuchas?

¡Nada! Que tú no sabes lo que está pasando aquí.

Tu cabeza no te da para entender que si nosotras hablamos, no solamente vamos a

estar en peligro, sino también nuestra familia, las personas que queremos.

¿No tienes idea en lo que te metiste?

¿Qué corto usted de llorar, eh?

Con su permiso, mi reina.

Señorita Basurto.

Señorita Basurto.

¿Sabía usted que los malcriados utilizaban su agencia para hacer sus

Nosotras somos personas decentes. Por favor, un poco más de respeto.

Todo esto nos tomó por sorpresa, al igual que ustedes.

Pero las tuvieron en su agencia mucho tiempo. ¿Cómo espera que le creamos que

sabía nada de sus actividades?

Mi mamá fundó Dulce Hogar hace 33 años. ¿Se imaginan?

Hace 33 años llevamos recibiendo muchachas de todo el país.

Les damos trabajo, les damos comida, les damos casa.

Las apoyamos para que sigan adelante.

Nosotras pensábamos que eran buenas.

Nunca nos imaginamos que harían algo así.

Nunca habíamos tenido problemas con ninguna de nuestras empleadas.

Pero no sé, supongo que siempre hay manzanas podridas. Ellas las engañaron.

Totalmente. Es lo que una se lleva por querer ayudar a todo el mundo.

¿Comandante Magaña?

Detectivo Diego Mendoza.

Ah, tú eres el que andas haciendo argüende para que te dejemos la

del caso de las gatas asesinas, ¿verdad?

Supongo que ya le explicaron que llevamos meses detrás de ellas.

Sí, y aún así las tipas terminaron matando a dos viejitos. Bueno, todavía

comprueba que ellas sean las asesinas de los Kiev.

Hay que basarnos en las evidencias. Por eso yo creo que se están adelantando las

conclusiones. Yo no creo que Laura sea la que ella... ¿Laura?

Sí, Laura González. La conozco y me gustaría hablar con ella. Eso me suena

confiancita con la acusada, ¿eh? No te culpo, está guapísima la chava. A mí

también me encantaría pasar a solas un ratito con ella.

Pero en fin, el asunto aquí es que ni tú ni nadie me va a venir a quitar mi

caso, ¿estamos?

Muy bien.

Eso, dígaselo personalmente a la fiscal Edesma.

Tal vez ella le pueda explicar el tema de la jurisdicción y así estamos todos

claros.

Todo esto es una pesadilla.

Nosotras no merecemos quedar manchadas por culpa de estas desgraciadas.

Y ahora, si me permiten, tengo que ir al hospital a ver a mi mamá. Permiso,

permiso, permiso.

¿Qué le pasó a la señora Basurto?

Mi mamá es una señora de edad y todo esto afectó su corazón.

Está... Está luchando por su vida.

Ojalá que esas asesinas paguen por lo que hicieron.

Merecemos justicia.

Queremos justicia.

Por favor, llévenla inmediatamente a su habitación y le aplican los medicamentos

cuanto antes.

Señora Basurto, ¿desde cuándo las asesinas del matrimonio que le trabajan

usted? A ver, un momento, por favor.

Tengan un poco de respeto. Por favor, llévenla a su habitación.

¿Por lo menos nos puede dar el parte médico?

Desde luego.

Es un infarto. Hemos tenido tres horas en el quirófano. Pero gracias a que la

señora doña Catalina Basurto es toda una guerrera, ha salido con bien.

Pero ella tiene las manos limpias. A quien verdaderamente debieron estar

investigando es a los criminales, a los delincuentes que pusieron en peligro a

esta gran señora.

Así que, por favor, déjenla tranquila. Con permiso. ¿Me permite? ¿Me permite?

Seguridad. Sí, licenciada, como usted diga. Así se hará.

No sé qué favor te debe la fiscal, pero la tipa quiere que tú te hagas cargo de

este relajo. ¿Dónde está Laura? Necesito hablar con ella.

¿Sabes qué, huevo?

Encárgate de este desastre.

Por mí mejor, ¿eh?

Habla con ella, interrógala, bésala, haz lo que se te hinche la gana.

Pero hazme caso, esta chava es una asesina. ¿Ya estás declarando la

ser juzgada?

Una persona inocente no tiene papeles falsos.

¿Cómo?

Revisamos los documentos, cotejamos sus huellas.

Todo es una farsa.

Esa tal Laura González no es quien dice ser.

El caso está cerrado, ¿eh?

Pero te advierto.

Si Laura o alguna de esas bestias sale libre, yo me voy a ir sobre ti, ¿eh?

Vámonos de acá.

Las delincuentes fueron arrestadas esta madrugada en la tele de la connotada

Agencia de Servicios Domésticos. ¡Esmir está en la tele!

¡Esmir es famosa!

¡Nita! ¡Esmir!

Y está más panzona.

Y a los delitos de homicidio y robo se les mandan otras acusaciones igual de

graves. Es por eso que las autoridades piden la colaboración del... Ustedes no

deben estar viendo estas cosas.

Váyanse a su cuarto. ¡Vámonos!

Cuentos policiales aseguran que estas mujeres podrían estar relacionadas con

otros delitos.

La cabecilla de la banda de las malcreadas, según los reportes... Si te

cuenta que todo esto es por tu culpa.

Una mujer que trabajaba como judía.

Las delincuentes fueron arrestadas esta madrugada en la sede de la connotada...

Mira, Joaquín, yo no sé qué tengas que hacer, pero tienes que encontrar una

forma de sacarla de ahí. Al ser descubiertas intentaron huir, pero la

intervención de la policía se los impidió.

Es Mirna detenida y la acusan de asesinato.

Sabía que esto iba a terminar muy mal.

Malditos le desgraciaron la vida.

¿Dónde vas?

Ten cuidado.

Sabes muy bien que esa gente es muy peligrosa. No importa nada, Marta.

Tengo que sacar a Esmirna de ahí.

Las llaman las malcriadas. Una banda criminal que bajo el cobijo de una

prestigiosa agencia de trabajadoras domésticas cometieron terribles delitos.

Robaron a numerosas víctimas, participaron en actos indecentes y ahora

acusadas de un doble asesinato. A los delitos de homicidio y robo se le suman

otras acusaciones igual de graves.

Las autoridades piden la colaboración del público para denunciar más.

Otra vez. Ya no puedo más.

Como te sientas solito.

Quiero que pienses porque estoy trabajando muy duro para mandarles

¡No te vas! Adiós, mami.

Prométeme que no te olvidarás de mí.

Nunca, mi amor.

Teresa Villa.

Lucha nos habló muy bien de ti.

A mí me encantan los niños, señora.

Bueno, pues no se diga más.

Bienvenida.

Yo lo que quisiera saber es quién rajó con la policía.

Tuvo que haber sido alguien de adentro.

¿Qué me ves?

¿Tú crees que estaría aquí encerrada con ustedes?

Si yo hubiera soltado la lengua.

Aquí la única traidora es Laura.

Esa es la maldita perra que tenemos que callar.

Pues hasta Laura está ahí adentro dando la cara por todas nosotras.

Hace eso que es bien valiente. Ay, valiente.

Y todavía la defiendes.

Después de que te bajó tu hombre.

¿Sabes lo que dices? ¿Cuál hombre?

¿Cómo cuál?

El mugroso es el periodista, ¿qué no?

Ahí la ven, toda enamorada, y la otra mira viéndole la cara. Bueno, eso a ti

te importa, ¿eh? No me va a importar. Bueno, ya, bien o bueno.

No es momento para andar hablando de hombre.

Y mejor le hacemos caso a Laura, ¿eh?

Calladitas nos vemos más bonitas.

¿Qué voy a hacer?

No sé, niña.

Lo único que sé es que tenemos que huir.

¿Hasta dónde van?

A donde no nos vayan a salir criminales, nomás.

Pues no sé ni dónde empezar ni qué hacer.

No, pues ya somos dos.

Hoy va a venir una persona que me va a ayudar.

¿Dunia? Sí, señorita Rosa.

Sí, yo soy Rosa. Mucho gusto. Bueno, pues al grande. Ya sabes prácticamente a

que nos dedicamos, ¿no? Y usted dígame qué tengo que hacer y yo lo voy a hacer.

Yo tengo tratos con todas estas personas que salen en las revistas.

Una palabra mía y yo te puedo colocar entre ellas.

No, pues sí, claro. Calladitas más bonitas. Por supuesto, no quiere que

para que no la culpemos.

No es eso, Rosa.

Es que si hablamos, pues las ladies se van a ir en contra de nuestras familias.

¿Por qué no te callas ya?

¿Ustedes de verdad creen eso?

¿Ah?

¿De verdad creen que las basurtos son las malas del cuento, por favor? Claro.

Tú las defiendes porque eres igualita que ellas.

O peor tantito, mamacita, porque estás igual de fregada que nosotras.

La fiscal necesita que terminemos con esto de una vez por todas. Tenemos a la

prensa encima.

No te puedo prometer nada.

¿Por qué?

Es que todo está mal hecho.

La detención, la recolección de pruebas, todo. Con tanta torpeza van a echar a

perder todo lo que hemos avanzado, carajo.

A menos que hubiéramos estado yendo por el camino equivocado.

¿De qué hablas?

Te empeñas en relacionar a las basurto con las desaparecidas.

¿Y quién resultó ser la culpable?

La que menos creíamos, Laura.

Yo sé que Laura nos mintió y que en numerosas ocasiones la hemos encontrado

situaciones sospechosas. Pero de ahí a que sea una asesina, tenemos dos

cadáveres. Y aunque sí fuera, nada la relaciona con la desaparecida.

Aquí hay mucho más de lo que podemos ver y queremos llegar a la verdad.

¿Ok? Sí.

Yo me encargo de Laura.

Tú ve y trata de sacarle algo a las demás.

Va.

Usted no entiende, oficial.

Es mi hija.

Señor, escúcheme, véanme, por favor.

Ayúdenos.

Mire, señor.

Me gustaría poder ayudarlo.

Pero resulta que las detenidas no pueden recibir visitas. Así que, por favor,

váyanse.

Váyanse. Mi hija tiene derechos.

Usted no puede hacer esto.

Llame al superior.

Ahorita, por favor. Tranquilo, tranquilo.

Mire, lo único que queremos es ver si mi hermana es la que está ahí. Y hablar

con el encargado del caso.

Discúlpeme hace un momento, hombre.

Me exalté, perdón.

Si usted nos ayuda, yo también sabré

recompensar su esfuerzo.

Por favor, se los suplico.

Voy a ser una excepción. Muchas gracias.

Espérenme aquí. Sí, claro que sí.

Tienen que ayudar a salir de aquí.

Yo estoy aquí para ti.

Yo estoy aquí por ti.

Te agradezco mucho que hayas vivido.

Tenemos que salir de aquí.

Es que si no, nos van a matar.

¿Quién es, Laura?

Porque hasta donde yo sea aquí, las únicas asesinas son ustedes.

¿Qué te pasa, eh?

¿A poco le crees más a las noticias que a mí?

Dame una razón para creerte.

¿A no venirte a ayudarme?

Trabajo para la fiscalía.

Yo ya estoy encargado de llevar este caso.

No soy la persona que te va a sacar de aquí. Al contrario.

Si te encuentro culpable, voy a hacer que pagues por todo lo que hiciste.

¿Eres policía?

¿Dónde está Gonzalo? En la oficina.

Ya, y nos verá maravilloso con esto, no lo puedo creer.

¿Quién carajos hizo esto?

¿Qué onda, Aguirre? ¿Deberás de estar feliz?

Va a salir en la edición de la tarde y es nuestra exclusiva.

Va a ser un trancazo.

Sí, por supuesto.

Aguántame, mi rey, pillamos luego.

¿Y ahora qué te pasa a ti? Esa es una pregunta para ti. ¿Qué demonios estabas

pensando cuando decidiste publicar esto?

Tengo en mis manos la mejor noticia del mundo.

Por esa y mil razones más, la lista es interminable. ¿Te das cuenta de que

poniendo en peligro la vida de Laura?

¿Te das cuenta que quisiste tomarme el pelo? Los dos quisieron hacerlo.

¿Y no te corrí? Aquí estás.

Deberías de darme las gracias.

Caray, Jerónimo, este tipo de cosas son las que mantienen a flote al periódico.

Hasta te van a dar un bono.

¿Cómo puedes ser tan insensible, Gonzalo?

Estamos hablando de la vida de alguien, no de un negocio.

Dame tiempo, por favor.

Gonzalo, jamás te he pedido algo así.

Ahora te lo estoy pidiendo, por favor.

Mi mamá fundó Dulce Hogar hace 33 años. ¿Te imaginas?

Hace 30 años... Jaime, tú vale. Que le subas, rápido.

...de todo el país.

Les damos trabajo, les damos comida, les damos casa.

Las apoyamos para que sigan adelante.

Nosotras pensábamos que eran buenas. Nunca habíamos tenido ningún problema

nuestras empleadas.

Pero no sé, supongo que siempre hay manzanas podridas. ¿Ellas las engañaron?

Totalmente. Esto es lo que le pasa a una por querer ayudar a todo el mundo.

¿Por qué le pagas, mamá? Porque ya no quiero seguir escuchando de ese asunto.

Hasta tuve que fingir un impacto, Stephanie, para evitar la presencia de

medios. Y ahora tú te sientes la estrella de la semana. No tiene nada que

con eso.

Deberías de agradecer que estoy allá afuera dando la cara mientras tú te

escondes de la vergüenza pública.

No empieces con tus dramas, sí, quítate.

Los periodistas siguen allá afuera, mamá. ¿De verdad no piensas hacer

declaración? No vas a poder evadirlos para siempre.

Perdón que me meta, señorita, pero sugiero que en este momento maneje lo

el bajo perfil.

Tú mejor no opines, Jaime. ¿Qué vas a saber?

Recuerda tu lugar.

¿Y tú el tuyo, Stephanie?

Jaime tiene razón. Cada vez que abres la boca, nos entorpeces el camino.

Así que te callas.

En serio.

Y punto.

Magaña.

Espero que me des buenas noticias.

¿Ya las están trasladando a la cárcel?

Todo lo contrario, doña. Me sacaron del caso.

Órdenes de hasta arriba.

Ahora lo trae un agente del que yo nunca había escuchado hablar.

Un tal Diego Mielosa.

Te advierto que este jueguito de guardar silencio conmigo no te va a funcionar.

¡Habla, carajo!

No tengo nada que decir.

Nos pusieron una trampa.

Y la pusieron muy bien. Y seguramente tú eres parte de ella.

¿Una trampa?

¿De qué hablas?

Ellas saben todo.

Saben todo de nosotras, de nuestras familias, de nuestras debilidades.

Y si ahorita las delatamos, vamos a estar en peligro.

Déjate de rodeos.

Sé clara.

Si quieres delatar a alguien, denunciar a alguien, necesito nombres.

Pues tú sabes los nombres.

Nada más que no me quieres creer, pero yo te voy a demostrar cuál es la verdad.

La verdad, Laura.

Esta es una palabra que a ti no te vaya, que se te olvida decirla todo el

tiempo.

¿Eres tan falsa?

Todo en ti es una mentira.

¿Quién eres en realidad, Laura?

Hola, soy Laura.

Soy alcohólica.

Y hoy cumplo 754 días sin tomar.

¿Todo bien?

Todo. Oye, tú eres de esas personas que creen en las casualidades de la vida.

Te conozco.

Del grano.

Pues es que sin ti mi recuperación no hubiera sido posible.

Tú eres esa gran casualidad de mi vida con la que me crucé.

Me salvaste, Jerónimo.

Eres mi maestro, mi mentor, mi ejemplo a seguir.

Y algún día me gustaría volver a hacer algo más.

Sabes lo que yo siento por ti, pero también sabes que primero me tengo que

recuperar a mí misma.

Lo sé y me duele ser nada más tu amigo.

Porque yo conozco lo que se siente despertar a tu lado, abrazarte y darte

buenos días.

Vamos.

Quiero pedirles a todos ustedes...

Que le brindemos un fuerte aplauso de bienvenida a Laura Espinosa, que desde

formará parte de esta familia noticiosa.

Y no exagero al decir familia, porque desde hoy también estará más tiempo con

todos ellos que con su familia verdadera.

Yo ya le dije que se traiga una cobija y aparte un sillón cómodo por aquello de

las guardias, ¿o no?

Pues mucho gusto, muchas gracias y no los voy a decepcionar.

¡Bienvenida!

Laura,

tienes

una llamada en el computador.

Susy, qué pena, ¿eh? Pero es que ahorita no puedo contestar. Estoy muy clavada

con este asunto. Por eso puse mi teléfono en silencio para que no me

interrumpan. Yo lo sé, pero me parece que es importante que la tomes. Algo

en tu casa.

¿En mi casa? ¿Qué pasa en mi casa?

Ya basta, Diego.

No voy a hablar.

Ni mucho menos voy a hablar contigo.

Pues vas a tener que hacerlo porque este es mi caso y todas las pruebas las

señalan ustedes.

Pues entonces nos vas a tener que declarar culpables.

¿Eh? O si no, liberarnos en 48 horas.

Ahora resulta que sabes de leyes.

Pues muy bien.

Lo voy a hacer.

Y para empezar, por el asesinato de los Quiles.

Con eso ya tengo para encerrarlas un buen rato.

¿Para empezar?

A ver, ¿qué quieres decir con que para empezar?

Que aquí hay mucho más, Laura, y tú lo sabes.

Solamente te acercaste a mí por eso, ¿verdad?

Está bien, señor detective.

Usted todo lo sabe.

Pues seguramente también sabe el nombre de la trompa.

¿Y tú lo sabes?

Laura, habla. Si tú sabes algo, ayúdame a llegar al fondo de esto.

Es lo mejor para ti y para las otras.

Mira, si resultan inocentes, puedo hacer que le reduzcan las condenas.

Solo necesito que me entregues a los culpables.

Pruebas en contra de ellos, Laura.

No, no, yo ya no sé qué pensar.

Diego Mendoza, policía.

No, yo ya no confío en ti.

Además, toda la información que te he dado la has usado en mi contra.

Y ahorita no nada más soy yo.

Diego, tienes que venir, es urgente.

Tienes 48 horas para decidir si confías en mí o tú y tus amigas se quedan aquí.

Y no te garantizo que estés a salvo de la cárcel de las personas que te están

amenazando.

¿Sabes lo que yo creo, Jerónimo?

¿Qué estás haciendo a esa tal Laura víctima de las circunstancias?

En lo que yo creo, lo que veo, lo que siento, es que ella es una criminal.

¿Tú no lo quieres ver así?

No, no, no. Dame 24 horas, por favor.

Es lo único que necesito para darte la nota que vas a publicar.

Aguántame un día.

Eres el mejor periodista de aquí.

Y tal vez lo seas de todo el país.

Pero me mentiste.

Y todo por esa tal Laura.

No, no se trata nada más de Laura.

Hay mucho más que eso, Gonzalo.

Vidas en peligro.

Estoy haciendo una investigación y vas a tener toda la información a su debido

tiempo.

Por favor.

Bien.

Veinticuatro horas. Ni una hora más.

Buenas. Detective Diego Mendoza. Mario Espinoza.

Sí, sígame, no tenemos mucho tiempo.

Gracias.

Fuentes policiales aseguran que estas mujeres podrían estar relacionadas...

pensar que esta mujer, Laura González, la mandaste a trabajar en mi propia

Cata. Ay, es un horror lo que está pasando. ¿Qué te digo, Lidia?

Veme aquí, tumbada en la cama de un hospital.

Lo bueno es que tu hermano es un santo.

Julián no me ha abandonado ni un solo minuto. Y uno de los mejores médicos de

México. Además, tú eres como de la familia, tata.

Entonces,

pues yo espero que tu hijo también esté de mi parte.

¿Cómo? ¿A qué te refieres?

No tienes que fingir, Lidia.

Ya me enteré.

Tu hijo resultó ser policía igual que tu difunto marido.

Y supe que le asignaron el caso de esas pulanas.

Yo la verdad te juro que no sabía nada hasta hace unos días. ¿A poco?

En serio, el muy... ¿Tú crees que me mantuvo engañada todos estos años?

Y eso que cuando murió mi Alberto, le hice jurar que nunca iba a seguir los

pasos de su padre.

Bueno, pues ya sabes lo que valen sus juramentos. No.

Y porque yo lo descubrí.

Y me lo contó todo.

Y es más, me dijo que lleva unos meses investigando a tu agencia.

¿A mi agencia?

¿Sí? ¿De qué estás hablando?

¿Por qué no me lo dijiste, Lidia?

Adelante. Yo sé que no es el mejor lugar, pero... Mira, aquí hay otra

No, no. No, gracias.

Obviamente estos lugares no tienen que ser cómodos.

Los delincuentes no se lo merecen. No todas las personas que acaban acá son

delincuentes. Como mi hija, Laura.

¿Laura es su hija?

Sí.

Obviamente todo esto es una equivocación.

Lamento decirle que no es una equivocación. Incluso trabajó varios

de mi madre.

A ver, pero si es su hija, ¿por qué no lleva su apellido? Claramente usted es

del error.

Es mi hija, detective.

Laura Espinosa.

Pues si es su hija, está involucrada en asuntos muy graves. No solamente lo que

escuchó en televisión.

Mi hija es inocente.

Todo esto es un error.

Y voy a acercar sobre ustedes todo el peso de la ley.

¿Nos está amenazando? No.

Es un amenazo, yo cumplo.

Voy a sacar a mi hija y los voy a demandar.

Van a pagar todos y cada uno de los abusos que han cometido contra ella.

El infierno que está viviendo en este momento.

Van a experimentar.

Van a vivir su mismo infierno.

Mi agencia es intachable, es decente.

Tenemos más de 30 años sirviendo a las mejores familias del país. Y nadie jamás

se ha quejado, nunca, ni una queja.

Bueno, cálmate, ¿ok?

Es obvio que estos delincuentes se aprovecharon de ustedes.

Claro. Usaron el prestigio de mi agencia para llegar directito a sus víctimas.

No, bueno, quién sabe cuántas cosas. No se robaría eso cuando estuvo en mi casa.

Ay, sí.

¿Sabes? Dile a tu hijo que me venga a ver.

Que yo tengo muchas cosas que contarle acerca de esos delincuentes.

Cosas mucho peores que la muerte de esos dos viejitos.

No te imaginas lo peligrosa.

¿Qué puede llegar a ser esa tal Laura?

¿Y las demás?

Está triste, ¿eh?

Todas vamos a salir de aquí.

Todas me suena a manada, Laura.

Yo hice cosas muy feas y me voy a quedar aquí encerrada para siempre.

¿No puedo hablar con la señora que le dio el dinero?

De ninguna manera. Ya te dije que tú no tienes nada que hacer en este lugar. Es

que en el lugar donde vivo no lo quieren cerrar y la verdad que es lo único que

tenemos. Yo no puedo dejar que me lo quiten así.

Tú eres huérfana, ¿no?

Por eso, tú sí eres capaz de comprender el dolor de una pareja que no ha podido

tener un bebé.

Gabriela y Joaquín Figueroa.

¿Tú vas a salvar ese refugio con el dinero que te demos?

por ayudar a esa pareja.

Yo pensaba que iba a ser de otra manera.

No, no digas eso, Mirna. Tú no hiciste nada malo. No te dejes caer ahora.

Yo le fallé al refugio.

Le fallé a Mamanita.

Pensé que me la sabía toda hacia ahora donde estoy.

Yo sé que la Virgen me está viendo con ojos de regaño. Ella es mi madre y la

decepcioné.

¿Sabes qué es lo más triste de todo?

Y ahora me voy a quedar aquí encerrada para siempre con mi bebé.

Que no, que no. Este bebecito va a nacer muy lejos de aquí, ¿eh?

Va a nacer en un lugar muy bonito y lleno de amor. Ay, Laura, por favor, no.

Estos son cosas de ricos.

Nosotros todos lo vemos desde afuera.

Somos las apestadas, las criminales. Todo eso somos.

Disculpe, estoy buscando a Esmirna, veramente.

La trajeron aquí detenida. ¿Es usted su pariente?

Bueno, soy algo así como su mamá.

¿Cómo? Algo así no es, un parentesco.

Y las detenidas no pueden recibir visitas, señora.

A ver, es que usted no entiende, esto es un error.

Esmirna es inocente de lo que la acusa. Eso no lo podemos determinar ni usted ni

yo. No somos jueces.

Así que, por favor, si no tengo una orden, usted no puede pasar.

A ver, yo solo estoy preguntando. Lo siento mucho.

¿Otra vez usted?

¿No tendría que estar allá en la sala de interrogatorios?

¿Qué quiere ahora? Yo soy el que hace las preguntas aquí.

Después de todo lo que pasamos.

Yo nada más fui una carnada para usted, ¿verdad?

Me utilizó.

Fui el medio para llegar a sus fines. No, yo no quiero hablar con usted. Me

parece que estás describiendo tus acciones, no las mías.

Y la verdad no tengo ganas de caer en discusiones personales contigo. ¿Ah, no?

¿Y qué casualidad, no? Que usted precisamente está a cargo de este caso.

nada más.

Por casualidad.

Desde el primer día que te conocí me mentiste.

No me hables de mentiras, Laura González.

¿O prefieres que te diga Laura Espinosa?

Ya sé quién eres.

Los jueces se portan mucho mejor que los criminales que confiesan.

Con los que se arrepienten de sus culpas.

¿Y yo cómo? ¿Por qué me tengo que arrepentir de algo que yo no hice?

¿Cómo quieres que te crea si tú eres la que trabajaba con los Killian?

Justamente por eso. Yo solamente estaba haciendo mi chamba.

Y de verdad, créame, ellos eran tan buenas personas que... Y aún así los

mataste.

No, no, no. Yo no lo hice.

Esa es la chica que quería presentarte, Sarza. No me gusta, Hanna. Tiene cara de

arpía. Van a pasar por un entrenamiento exhaustivo a cargo de Rosa y de Estefan.

Aunque sí, debo confesar que yo le conté a las perras esas que el señor Alquiler

tenía mucho dinero.

Pero jamás me imaginé.

Pero si ustedes trabajan juntas. Todas ustedes son cómplices. ¿Qué me dices,

No, no, no. Yo no la soporto.

¿Cómo voy a probar con ella? ¿A quién tratas de proteger?

¿Y por qué?

¿Qué te pagaron a cambio de tu silencio? Yo no estoy protegiendo a nadie, señor.

Perdón. Por favor, perdón. No, ya.

Déjenme en paz, por favor.

Lo que usted debe hacer es mantener aquí encerrada

a Laura González.

Ella es la verdadera asesina entre nosotras.

Para mí.

Gracias.

No está enojada conmigo, señorita.

En este momento no se puede poner a dar entrevistas en televisión, es peligroso.

Yo la cuido.

Yo me sé cuidar sola, ¿sí? Gracias.

Lo doy mucho.

Estefany, pero eso está en todos los medios.

¿Cuándo pensaban decirme lo que está sucediendo? ¿Puedes saber qué estás

haciendo aquí en Nueva York? A ver, si entiendes que esta situación nos

compromete a todos. ¿O sabes de lo que estoy hablando? No tengo ni idea de lo

que estás hablando. Entonces le tengo que preguntar a tu mamá. Mi mamá no te

tiene que contestar nada. ¡Claro que sí!

Mi mamá me hizo pagar por algo.

Que no era mi culpa.

Y yo le advertí mil veces que no era mi culpa. Y que lo era.

Teresa trabajaba en tu departamento y Silvio era tu empleado. Así que eres la

principal culpable de todo lo que pasó. Teresa no era apta para este negocio. Y

yo se lo dije a tu mamá. Así que ahora me va a contestar muchas preguntas.

Cálmese, señorita. ¡Suéltame!

Mi mamá está muy delicada de salud y yo no tengo tiempo para estar escuchando

tus quejas.

No nos conviene que nos vean juntas. Es muy arriesgado.

Es mejor que te vayas ahora.

Ya escuchó a la señorita. O sea, por las buenas o quiere que la saque yo.

Por favor, perdóname, papá.

Mijita hermosa, mírate nada más.

¿A dónde te llevaron todas tus mentiras?

Encerrada como una criminal.

¿Por qué tenías que ir a meterte en ese lugar?

Porque en ese lugar iba a encontrar las respuestas a todas mis preguntas.

Todo lo que no me quisiste contestar, papá. Laura, mi papá tenía sus razones.

Y debiste haberlo entendido.

Pues claro que lo entiendo, Eduardo.

Mi papá siempre ha sido mi ejemplo.

Mi papá siempre ha sido mi héroe, ¿verdad, papá?

Pero lo que yo quiero saber es si tú me entiendes a mí.

Quiero que me digas cómo me ves.

Quiero que me digas quién soy para ti.

Necesito que me lo digas, papá.

aquí contigo defendiéndote.

Apoyándote como siempre que más necesitas. La verdad, papá. Lo único que

necesito es la verdad.

Date cuenta hasta dónde llegué por encontrarla. Date cuenta de la pesadilla

estoy viviendo.

Yairina Urrutia dejará un vacío muy grande para todos los que la conocimos.

Por haber sido una gran mujer.

Por haberse entregado en cuerpo y alma a su familia.

Una buena esposa y madre abnegada.

Ábrele las puertas del cielo, Señor, y permítele entrar a tu reino para que

halle la paz eterna.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Eso no lo ves nunca.

No le pude pedir perdón.

De todo el daño que le he hecho a esta familia.

A Eduardo, a ti, a ella.

Un infarto fulminante, Laura.

No te culpes. No había forma de perderlo.

Fue mi culpa, papá.

Fue mi culpa. Todas sus angustias, sus esbelos.

Todo por culpa de ti.

Un problema que ya has superado, hija.

Mírate.

Eres una mujer hecha y derecha.

Luchaste y venciste, hijita.

Pero yo no soy la hija que ella merecía, papá.

Nunca lo fui.

Eres un espinoso.

Eres nuestra hija.

Y tu mamá siempre estuvo muy orgullosa de ti.

Y va a seguir estando desde allá arriba.

Al igual que yo lo estoy.

Nana.

Es muy triste cuando alguien joven se va antes que una vieja.

Nana, ¿por qué estás haciendo esto ahora?

Tu pa no quiere entrar a la recámara hasta que saque todos sus recuerdos.

Es que siempre fue así, tan de repente.

No le pude pedir perdón, no le pude agradecer todo lo que ella hizo por mí.

Nana, ¿qué voy a hacer? Ella sabía que la adorabas. De eso ni duda tengas.

Nana.

Y tú

también

me mentiste, ¿lo recuerdas? Todo esto comenzó porque tú me mentiste. A ver,

por qué me mentiste. Ya, ya, ya, Laura, basta.

Eduardo. ¿Que nunca te cansas? Eduardo.

Este no es mi lugar ni momento.

Respeta a tu hermano.

Ahora lo más importante es ella.

Ya se tienen que ir o me voy a meter en algún problema.

Te voy a traer al mejor abogado que exista.

Si ella te salve una vez, lo voy a volver a hacer.

Y ves si es necesario para mi hija.

No hables, no digas nada hasta que llegue.

Cuídalo siempre.

Vámonos de inmediato a la oficina de la licenciada Sierra.

Quiero que empieces a trabajar en el caso hoy mismo.

Ya, papá, tranquilízate.

Tranquilízate. Mi hija está en la cárcel, Eduardo.

Bueno, a lo mejor no le vendría nada mal quedarse aquí un buen rato a ver si

aprende.

No voy a dejar a mi hija, a mi sangre, en este lugar infame.

Ay, papá.

Te recuerdo que este problema empezó porque Laura descubrió que no era tu

Mira.

Es mi hija, carajo.

Ustedes también la escucharon, ¿no?

Pues sí.

¿Pero cómo va a ser hija de este billetudo?

Si ni siquiera se parecen. Pues como sea vino a verla. Y que es que le va a

conseguir un abogado a Carmen Fregón.

Yo sabía.

Esta no es de fiar.

¡Mentirosa! Te engañaste a todas.

Seguro este abogado lo va a hacer nomás para sacarla del hoyo a ella. Ah, ya, no

sean así.

Pues si Laura prometió que... que ya no nos va a abandonar.

Ay, Teresa, por favor.

No es fácil hacer... promesas cuando no se van a cumplir.

¿Y tú?

Tú eres una traidora. ¡Eres una maldita mentirosa!

¿Hacernos creer que eres igual que nosotros cuando en verdad eres una niña

Capaz que hasta las dos sueltos te lo pagaron, ¿no?

Por eso insistías tanto en que no habláramos.

Solo estabas pensando en ti.

Mira cómo nos tienes ahora aquí a todas, encerrada. Ahora que lo pienso, ¿por

qué trabajabas de muchacha si tú eras millonaria?

A lo mejor era otra cosa la que estabas buscando.

¿Qué?

¿1992? ¿Cómo?

¿Cómo? ¿Qué?

¿Cómo que 1992?

Me vas a decir ahorita mismo si tú y mi mamá son mis verdaderos padres.

No puedo creer que no fui a clases y cuando regresé ya estaba muerta.

Ni mi papá ni mi hermana van a poder soportarlos, Sabrina.

¿Y crees que vuelva a beber?

Sí.

Se murió mi mamá. ¿Quién va a poder resistirlo?

A ver, babe. Tú vas a salir adelante, ¿me oyes?

Y ojalá tu hermana no quiera ser el centro de atención.

Ya fue suficiente.

Tú no vas a vivir a su sombra, ¿ok?

¿Y te dio permiso de estar buscando entre las cosas privadas de tu madre?

te atreves? A ver, papá, yo no te estoy reclamando nada.

Simplemente necesito una explicación.

¿Que no te das cuenta? Todo esto, todas estas dudas me están lastimando

muchísimo. Se me hace un abuso que te hayas atrevido a hurgar.

En la intimidad de tu madre, saqueando sus cosas como si fueras una ladrona. A

ver, no, no, yo no me... estoy robando nada.

Estas son mis cosas, son parte de mi pasado, me pertenecen a mí tanto como a

ella. No tenías derecho, hija. Vine aquí porque necesitaba estar cerca de sus

cosas, porque extrañaba a mi mamá y ve con lo que me encontré, con estas

fotografías donde parece que mi mamá no es mi verdadera mamá. No puedes poner en

duda algo tan serio. No, yo no lo estoy poniendo en duda. ¿No estás viendo esta

foto? Esta foto es mi mamá en el año en que yo nací, 1992,

y ella no está embarazada, papá.

Dámela. No te las voy a dar. Dámela, por favor. Dime la verdad, por favor.

¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué gritan así? ¡Cállate del cuarto!

A ver, toda mi vida he sentido que me falta algo.

Y estas fotos me están gritando que sí era verdad. Así que te voy a pedir que

la digas.

¿Quién es mi mamá?

Delia, tu madre.

Y por desgracia acaba de morir.

¿Te conformas con esa verdad?

Conformándome con esta verdad.

Es lo que querías, ¿no?

No te acerques.

¿No es mío? ¿Son mis fotos?

No.

pero ahorita necesito espacio, necesito pensar, necesito tiempo.

Deja esa maleta ahí. ¿A dónde quieres ir así?

¿Eh?

Tú lo sabías, ¿verdad?

Nana, tú lo sabías. Tú has estado trabajando en esta casa desde hace

años, desde antes de que yo naciera.

Nana, necesito que me digas la verdad.

Delia no es mi verdadera mamá.

Ya. Basta, no me preguntes nada, mi niña. ¿Y a quién le voy?

¿Eso que dice Laura es cierto?

No.

Por supuesto que no.

Tu madre se entregó en cuerpo y alma.

No habría nada más importante para ella que sus hijos y su esposo.

Bueno, pero... Laura es mi hermano, ¿no? Por supuesto que es tu hermana.

¡Por Dios!

Ya, papá, dímelo. Yo sé que no nos parecemos en nada.

Tu mamá no podía tener hijos.

Era sumamente infeliz.

Y no, no era la mamá biológica de Laura.

Pero desde que llegó, la amamos como nuestra primera hija.

Hicimos muchos tratamientos de fertilidad.

Antes y después. Y así un día naciste tú.

Eduardo, tú no puedes pensar por un instante que tú no eres nuestro hijo.

papá.

A mí no tienes que darme explicaciones.

Pero no puedo creer cómo se escondieron de Laura.

No tengo ganas de hablar.

Déjame solo.

Por favor.

Tus papás no podían tener hijos.

Pero un día Dios, que todo lo ve, hizo llegar a ti. Le dio a la señora Adelia

una niña hermosa. No, no, no, no.

Necesito que me adornes esta historia. Sé que no vine del cielo.

Necesito que me digas quién es mi mamá.

Era una buena mujer.

Amable.

Hacía la limpieza.

¿Hacía la limpieza?

¿Mi mamá era empleada doméstica?

Sí.

¿Por qué mi papá no me lo dijo?

¿Eh? Se lo acaba de preguntar. ¿Por qué no me dijo la verdad?

A ver.

Ay, mis papás adoptaron al bebé de la señora que estaba trabajando en la

casa.

En cierta manera, así fue.

Sí, sí.

¿Y? ¿Y?

¿Dónde está? ¿Dónde está mi mamá? ¿Dónde la puedo encontrar? No sé, mi niña.

Nada, ya. Te dejo aquí.

Nunca más supe de ella, mi niña. Y nunca te...

Amigas, apenas cruzamos palabra.

Lo único que recuerdo es que se llamaba Juana.

¿Juana? ¿Juana qué?

No me acuerdo, mi niña. Nana, por favor, acuérdate. Dime la verdad.

Tus padres tienen una casa muy grande. Había demasiados empleados. No me

acuerdo, mi niña.

Nana, te suplico que me digas la verdad. En estos momentos ya no quiero que

guardes ningún secreto. ¿Qué necesidad tienes? Dime la verdad.

Yo no sé qué se llamaba así.

Juana.

Y la llevó una que iba a lavar y planchar.

Esa sí me acuerdo.

Se llamaba Amanda.

Amanda Rojas.

¿Qué estás haciendo?

Tú sabes que no puedes volver a beber. ¿Qué estás haciendo? ¿Quieres poner tu

vida en peligro otra vez? No me importa mi vida ahorita. Me importa un carajo mi

vida. No hagas eso, por favor.

No repitas eso.

Llama a tu casa.

Me siento muy mágico, mi amor.

Siento como si hubiera perdido a mi mamá dos veces en el mismo día.

Estoy sola.

Me siento muy sola, siento un vacío horrible, siento muchísima oscuridad.

favor, ayúdame, Jerónimo.

Me encontré una fotografía del año en que yo nací.

Mi mamá no estaba embarazada.

Mi mamá del día no es mi verdadera madre.

Y le pregunté a mi papá y mi papá no me quiso decir absolutamente nada. Yo no

quiero estar en esta casa, Jerónimo. Yo no quiero estar en esta casa que está

llena de mentiras.

¿Qué quieres decir?

Quiero saber la verdad.

Quiero saber quién es mi verdadera madre y si mi familia no me ayuda.

Voy a hacer lo que tenga que hacer.

Voy a llegar hasta las últimas consecuencias, pero voy a descubrir

verdadera madre, Jerónimo.

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