All language subtitles for Las Malcriadas_S01E10_Episodio 10

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Original subtitles

Dice atrás de mí la criada, y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Dice atrás de mí la criada, y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Que lo leíste.

Laura. Que lo reíste.

Laura.

Trabajo en una familia de alta sociedad. Tienen mucho dinero, pero poca

dignidad. Yo soy la que la mugre tiene que tallar con un sueldo miserable que

me alcanza para nada.

Tengo cosas que están de calidad, pero a mí no me pagan el seguro social.

Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan

perfumes finos. Y a mí no me gusta obedecer.

Y a mí no me gusta obedecer.

¡Que lo limpie!

¡Laura! ¡Que lo arregle!

Laura. Por eso le pagas a la criada. Deja que lo haga la criada.

Laura, ¿me puedes explicar qué está pasando?

He recibido varias llamadas de la señora Puga reclamándome que te escapas del

trabajo. Pues es que tuve un problema, señorita. Ay, mira, qué raro.

¿Y el señor es?

Diego Mendoza Puga.

Mucho gusto.

El hijo de Lidia.

No nos habían presentado. Soy Stephanie Basurto, la hija de doña Cata.

Nuestras madres son amigas.

Laura,

súbete ahora mismo a la camioneta. Nos vamos a dulcegar.

¿Y esto?

¿Por qué está roto tu uniforme?

Eh... Te lo vamos a tener que descontar de tu pago.

Bueno, va.

Súbete.

Bueno, mucho gusto y una disculpa por esto.

Mucho gusto. Eh, señorita.

No quisiera causar una molestia por lo del uniforme, así que dígame cuánto es.

Ay, no, no, no, no es necesario.

Yo creo que con esto está bien, ¿no?

Por favor.

Te advierto que tu mamá no está nada contenta con Laura, ya no la quiere de

regreso. Y para nosotros lo más importante es la satisfacción de

De mi madre me encargo yo.

Aquí no pasó nada.

Olvidemos el asunto, ¿no?

Amanda Rojas.

¿Quién te preguntó por ella?

Eso en realidad ahorita no importa. Y si no me quieres contar todo, está bien,

no lo hagas. Solamente dame un detalle, algo, para poder tranquilizar a la

persona que está preguntando.

Y de paso, cobrarle, ¿no es así?

Ay, Fermín, qué bien me conoces.

De algo hay que vivir, ¿no?

Si quieres te puedo pasar una comisión.

Pues te vas a quedar con las ganas porque no voy a decirte nada.

¿Y eso?

Oye, no es la primera vez que me pasas información.

¿Por qué tanto misterio con esa manda?

¿Que era tuya tu amante o qué?

Eso no es de tu incumbencia, Rosa. Por favor, no insistas.

Tengo mucho trabajo.

A ver, Fermín.

Yo te hice el paro que no se te olvide.

Te aseguro que eso no se me olvida.

Todos los días lamento haberte pedido ese favor.

Y te lo voy a pagar.

Pero no de esta manera. Con permiso.

Depende de ti que no vuelva a pasar esto.

Yo no quiero tener colección de estas cosas, guácala.

Voy buscando una manera de cómo pagarme y pronto, mamacita. ¿Eh?

¿Me estás oyendo?

No te quiero hacer esto cada semana.

Ya te quedó claro que con nosotros no se juega, ¿verdad?

Muy bien.

Ay, mis hijos siguen emocionadísimos. Me va a costar muchísimo trabajo

dormirlos. Te toca, ¿eh? ¿Ves que comando pastel?

Pero bueno, nosotros ya nos vamos. No se les olvide el próximo jueves a la

iglesia que tenemos la reunión de la comunidad.

Ok, ahí estaremos.

Felicidades a ambos por este nuevo miembro de los Figueroa Rodríguez.

Estamos muy bendecidos. Por fin el Señor nos escuchó. Estamos muy afortunados.

Sí. Gaby, ¿te diste cuenta que nuestros hijos no se van a llevar nada?

Van a poder ser amiguitos. Sí.

Te lo tenías muy guardado, ¿eh?

Bueno, quería que fuera sorpresa.

Lo que sí quiero que me digas es un organizar el baby shower. Sí, claro. ¿Y

será niño o niña?

Bueno, obviamente todavía no sabemos. A ver, perdón, perdón.

Se están adelantando un poco, ¿no?

Sí, pero ¿por qué? Mujer prevenida vale por dos.

Ay, ¿sabes qué? Yo hay que avisar a la Kiki, a la Salvatierra, a las Escalante.

Ay, y te voy a llevar unas boutiques del sueño que te van a encantar. ¿Sí?

Te va a costar un poquito el niñito, ¿eh? Pero lo que te va a convertir en un

verdadero hombre, ¿sabes lo que es?

Tener tus propios hijos. Ya lo dice la canción, siembra un árbol, escribe un

libro y tiene un hijo.

Bueno, nosotros no hemos hecho nada de eso, pero por algo se empieza, ¿no,

Pichín? Sí.

Pues gracias por todo.

Gracias a ustedes.

Suerte con los niños. Muchas gracias.

Vamos, niñas, a tu dormitorio.

Laura.

Estoy cansada de advertirte que esta es la última que te paso. Esta vez sí habrá

consecuencias. Ah, y otra.

¿Cómo es eso de que tienes una abuela?

¿Una abuela?

Sí, vino una señora a buscarte diciendo que es tu abuela. ¿Que llenaste tu

solicitud con datos falsos o qué? Ay, no, no, para nada, señorita. Seguramente

esa mujer se confundió. Ay, bueno, en fin.

Lo que quiero que me expliques ahorita mismo es que te traes con el hijo de

Lidia Puga.

Nada, no, no, no es lo que usted piensa. Laura, no soy ciega ni tonta. Ese

hombre estaba a punto de besarte. Ay, no, ¿cómo cree? No, eso no iba a pasar.

Mira, mientras ustedes porten este uniforme, son la imagen de la agencia.

Imagínate qué va a decir la gente si ven a una de las nuestras en pleno acto de

indecencia como la tuya.

Lo juro, señorita, el joven solamente estaba siendo amable conmigo. Ay, pues

demasiado amable, diría yo, que hasta pagó de más para tu uniforme rasgado.

¿Qué pasa, Stephanie?

¿Por qué tantos gritos?

Mejor pregúntale a esta que se trae con el hijo de la patrona, que hasta me dio

dinero con tal de salvarle el pellejo.

Doña Catalina, yo... Qué pena, yo no tenía idea de lo del dinero y... Y, pues

sí, la verdad es que sí me salí de la casa y... Yo no sé, la señorita piensa

yo tengo algo con mi patrón y... Y de verdad eso es una confusión.

Pues se ve que es mucho dinero, ¿no?

Digo, no cualquiera lo hace así nada más porque sí.

Vete a tu cama porque ya no quiero que tengas problemas con mi hija.

Si no, sí te voy a tener que castigar.

Discúlpame. No vuelva a suceder.

Buenas noches.

Mamacita, donita.

¿Qué haces ahí, tarado?

Ay, mamacita, estás hermosa. Como para agarrarte a mordisco esas piernecitas.

¿Qué haces ahí mirándome, tiche?

Conmigo no te equivoques, sé que yo no soy de la bola.

Yo lo sé, mamacita.

Tú no eres del montón. Tú eres única, especial.

Por eso te traje este regalito, mira.

¿Ah?

Recién cortadita.

Y delusión, ¿eh?

Yo no soy como las demás.

No, no, no. ¿Cómo se te ocurre?

Por eso es que me traes de un ala.

Yuri, yo te quiero ayudar.

Sé lo que te hicieron.

Vi el video que grabaron esos puercos cuando abusaron de tu... ¿Qué video?

Te estaban grabando con una cámara. ¿No te diste cuenta o no te acuerdas?

No sé.

No sé, los recuerdos vienen a mí como una neblina oscura y luego ese lugar.

Todo fue horrible.

Pues esos puercos te grabaron.

Te drogaron.

¿Tú crees que los puedas reconocer? ¿Crees que puedas decir los nombres?

Todos hablaban al mismo tiempo.

Se reían.

Pero no sé, no sé si me puedo acordar de sus nombres.

Pues es que tienes que hablar, tienes que declarar. ¿Para qué?

¿Para que si ellos son poderosos, tienen harto dinero y yo?

Yo no soy nadie.

No, tú eres una mujer.

Un ser que tiene que ser tratado con dignidad.

Y yo te voy a ayudar a hacer justicia sobre esos degenerados.

Te lo juro.

Solo se llevaron la cámara y la tarjeta con las fotos.

Y en recepción no me pueden decir si alguien entró o no.

No me extraña, yo entré como si nada.

Seguro fue Magaña.

Magaña es el único que sabía de esas fotos, fue él.

Bueno, tal vez ya le enseñó las fotografías a Catalina y a alguien más

oficina. Pero no podemos acusarlo hasta tener pruebas.

Ya lo sé.

Fue una estupidez haber dejado la cámara aquí, pero cómo iba a imaginar que...

El error viene desde el principio, Acevedo. Te apresuraste.

Ahora ya saben lo que estamos buscando y nuestra operación está comprometida.

Pensé que nos podían ayudar.

Perdón, cometí un error y lo acepté. Ah, ni hablar ya.

Ahora tenemos que andar con el perfil bajo y lo primero que tenemos que hacer

moverte de este lugar. Y las evidencias que tenemos guardarlas bajo llave.

Hasta podríamos hacerles creer que le hiciste caso a su recomendación y

a que se lo trague.

Pero no quiero más fugas de información, Acevedo.

La gente que estamos investigando es gente muy pesada y la próxima vez...

No se van a quedar solo con una advertencia.

Sí.

No voy.

Yo tampoco voy.

Yo sí voy.

Yo también.

Voy con todo mi resto.

Señora Puga, aún no cubre la apuesta del caballero.

Pues ábreme una nueva línea de crédito para él.

¿O quieres que le diga a tus superiores que no quieres atender a su mejor

cliente?

Señora, la deuda con nosotros... ¿Cómo se te ocurre mencionar esta palabra?

¿Quieres dejarme en ridículo delante de todos?

Caballero, estoy obligado a hacerle una pregunta.

¿Acepta la apuesta de la señora?

Ay, no, pero esto es inaudito. Qué falta de respeto, por favor. Sí, acepto.

Señora, es su turno.

Claro que lo es.

¡Flor, corrida!

Todo sabe riquísimo, Fermín.

Vamos a brindar, ¿no?

¿Y cuál es el motivo?

¿Cómo cuál?

Es que estamos aquí juntas. Hace muchísimo que no vienes a cenar aquí a

y tú sabes cuánto me gusta.

Ay, no me gusta esta cosecha.

¿Vas a salir?

No.

¿Por? ¿Te dejó plantada algún novio?

¿Cuál novio, mamá? No tengo ningún novio.

Bueno, pues es que eso pasa porque no te arreglas mucho.

No, mamá. Eso pasa porque me la vivo encerrada aquí en Dulce Hogar.

Y los pocos candidatos que he tenido me los rechazas por completo.

Además, ¿de qué voy a hablar con un hombre? ¿De las tachas?

¿De cómo hoy una tal Laura rompió su uniforme, se escapó de su trabajo y la

agarro casi casi besándose con el patrón?

¿Cómo que besándose?

Sí, mamá. Ya corre a Laura de una buena vez. Cada vez me gusta menos.

Mira, no la voy a correr nada más porque a ti te da gastritis, mi hijita.

Si Diego quiere una relación con la muchacha, pues la vamos a aprovechar.

¿De verdad?

Claro, mi hijita. Mira, con ese dinero que te dio podemos comprar por lo menos

diez uniformes.

Si a Dieguito le gusta la mucama, pues le vamos a cobrar por el favor.

¡Mamacita! ¿Y ahora?

¿Y ahora por qué?

Estoy tan apasionada.

Ay, mamacita, pues me inspiré.

Es que me tenías pasando aceite, mi amor. Así no se vale.

Bájale a la radio, ¿sí?

¿No que te gusta ti andar con esos escándalos? Ah, sí, pero... Cuando me

mis cositas.

Pues para qué vamos a darle comida a los pobres, ¿sí o no? Después ya antojan y

les queda gustando.

Sí, como a la duña, ¿no?

Yo te he visto ahí que andas echándole los perros, no te hagas.

Sosiegate, Jaime, sosiegate porque yo te estoy castrando.

Mamacita, pero si es trabajo.

A ver, doña Cata me encargó que la ablandara para lo que se le viene.

Y donde yo lo haga, pues me va a pagar un dinerito extra, ¿no?

No queremos ahorrar para largarnos rápido de acá. Sí, sí, sí, pero no por

ahorrando te vas a tener que sacrificar así.

A mí también me gusta andar ahí. ¿Qué?

¿Qué? No, no, no. No, ya, ya.

Ya te dije que por ahí no.

No, no, no. No, de esa tamaña ni larga, hombre.

No.

¿Qué quieres, Teresa?

Este, señora, lo que pasa es que voy a la cocina... Nada, nada.

Si no soy estúpida.

Sé perfectamente bien que nos oíste y nos viste.

No. No, mire, señora, yo le juro que... ¡No me jures en vano!

¿Y sabes qué?

Por mí mejor.

Para que así te enteres cómo tratamos a los que nos traicionan en este acto.

Y que yo no me tiento el corazón.

Así que te cuadras y te aguantas.

Porque nunca vas a salir de aquí.

¿Me entendiste?

¿Me entendiste?

Sí, tío.

Ahora te voy a pedir que limpies lo de la mano.

Y acostúmbrate que en esta casa las cosas están muy en serio.

Jamás esa uña que es así toda raquítica.

Toda flaquita.

En cambio tú estás más buena, mi amor.

Mira, esas carnecitas para poderlas agarrar así bien bueno.

Rosa, tú eres la mujer de mi vida, la mamá de mis hijos, la dueña de mis

Sí.

Voy a juntar mucho dinero, mi amor.

Nos vamos a casar, nos vamos a ahorrar.

Nos vamos a largar de todo este maldito infierno.

Y a ver si la pesada de Estefania me deja estar amenazando.

¿Te amenazó?

Ah, claro.

Claro, me dijo que me iba a quitar la autoridad que llevo aquí por años

ganándome.

Y además que me iba a mandar a cuidar a unos viejitos a no sé dónde.

Pesadas las dos.

Malditas malagradecidas.

Venga, mi amor.

Venga.

Venga, Peca.

¿Se le ofrece algo más, doña Cata?

No. Yo me encargo de todo lo que falta. Vete a dormir.

¿Algo más?

No quiero ser impertinente, doña Cata, pero quería pedirle algo.

Espero que no sea molestia.

Dime. Es sobre mi hija.

Cuando ella desapareció, usted dijo que haría todo lo posible por encontrarla.

¿Y eso dice?

Lo sé.

De verdad, lo sé.

Pero he estado pensando en ella últimamente.

Pero qué necesidad, Fermín.

¿Para qué recordar a esa niña que solamente te trajo dolor, que nunca te

bien? Era mi hija, señora.

Ese dolor nunca se supera ni aunque pasen 25 años. Pues debería.

Porque te recuerdo que desapareció por su propia voluntad. Nos abandonó a

A mí, a sus patrones.

No, no, no, no. Lo que les tuve que inventar.

Cuando mi empleada recomendada por mí dejó de ir.

Y para no mencionar tu dolor, Fermín, tu rabia, todo por culpa de ella.

Solo pensé que tal vez no huyó.

Quizá le pasó algo y nunca nos enteramos.

Usted tiene muchos contactos.

Tal vez pueda ser que revisen el caso.

Ya, Fermín, por favor, no siga así.

Se hizo todo lo posible.

Y la respuesta siempre ha sido la misma.

Amanda Rojas, tu hija, desapareció por su propia voluntad y ya. Lo demás es

impertinente. Disculpe, señora.

No quería importunarla.

Yo voy a ver qué puedo hacer.

Pero no te prometo nada.

Muchas gracias, doña Cata. De verdad, muchas gracias.

Ya, te puedes retirar.

Gracias.

Ay, pero qué guapetonas.

¿Pues a dónde van? ¿Están arregladas o qué?

Ah, pues nos van a llevar a la Alameda.

Y aquí tu tía anda bien feliz porque por fin va a ver a su Elvi.

¿Y quién es ese?

Ah, pues mi perro es nada, pero pues nada más me lo ando cotorreando ahí un

rato.

¿Y tú qué? ¿A quién vas a ver?

No, pues al Víctor.

¿Al Víctor? Sí. ¿Con novio?

Como viejas surgidas.

Así es como están hablando.

Nada más que las escuchen las sweet ladies, ¿eh? Y van a ver.

Pues tú no te agarras, Rosa. Qué bien que tienes novio, ¿no? ¿No hasta le

dijiste a la señorita Stephanie que no te iba a alejar de tu hombre?

Cállate. Quedo escuchando.

Y la señorita Stephanie estaba bien celosa porque el Jaime no deja de ver a

Dunia.

Váyanse ya.

Dejen de andar de chismosas. Váyanse a su tianguis o a su alameda.

Y agradezcan que no están en lugar de Dunia.

Adiós. Hasta no sabe lo que le espera.

¿Y cómo sigue la criatura?

Este pues ya está mejorcito. El señor Silvio se quedó para cuidarlo por

cualquier cosa.

Bueno, como te lo dije, estás aquí para que arregle cuentas contigo.

Eso es justo lo que voy a hacer ahora.

¿Y eso pues si todavía no es quincena?

No, ya sé.

Ese es tu porcentaje por la venta de la niña.

¿Tú participaste en el negocio o te toca algo? No, yo no lo quiero. Ese dinero

está... ¿Sucio?

Te molesta su procedencia.

La verdad yo no quiero ser parte de esto. Pues ya eres parte.

¿Te guste o no?

¿O cómo le vas a explicar a tu mamá que rechazaste un dinero con el que podrías

darle de comer a tus hijos?

¿Cómo vas a pagar la medicina que controla esa enfermedad espantosa que

¿Cómo vas a mantener a tus hijos para que no terminen en manos de ese borracho

Ignacio?

¿Usted cómo sabe?

Yo sé que te pegaba.

Que te sometí a toda clase de abusos.

¿Cómo sabes que no va a ser lo mismo con tus hijos?

Ahora, que si no quieres el pago, pues está bien.

No, señora, espérese.

Haces bien, Teresa.

Puede haber más, ¿eh?

Mucho más.

Si haces bien las cosas, claro.

Te voy a guardar una partecita de esto, ¿eh?

Para evitar la...

La tentación de que te lo gastes todo ya sé cómo es en usted.

Ahí te va.

Tómalo.

¿Qué prefieres, Teresa?

¿Llorar tú o que llore en tú?

¿Qué haces?

Estoy rezándole a la Virgen, pidiéndole disculpas por nuestros pecados.

No, bonita, mira.

Tú no tienes por qué pedirle perdón a nadie ni sentirte mal.

Los que estamos cometiendo una atrocidad somos Gabriela y yo.

Tú de verdad tienes... Buenos días.

Señora Gaby, qué pena. Buenos días. Por lo menos toca la puerta, mi amor.

Traje frutos rojos, jugo de arándano.

Aumentan la fertilidad.

Gracias, pero no te hubieras tomado esa molestia. No es molestia. Y para ti,

ácido fólico, necesito que te tomes una pastilla en las mañanas y en las noches.

Es súper importante, sobre todo en las primeras semanas del embarazo. ¿Está

bien?

Sí, señora.

Señora Gaby, ¿me puedo ir a vestir?

Primero tómate eso. Después te vistes.

Ándale.

Ay, yo estoy tan feliz.

Amor.

Por fin vamos a hacer papás, amor.

Gracias. Te amo.

Es que lo de Esmirna me taladra la cabeza, Marta.

Y el dinero de la fundación que quedó de resolvernos ni siquiera son para

levantar el teléfono y responder la llamada.

Mira, yo tengo para el vestido de Angelita.

Llévatela a la unilla.

Le compras el más zampón, el más bonito que veas. Y así me vas a ayudar a que en

este refugio se vuelva a sonreír.

Vamos a salir adelante, Anita.

Llévate, Angelita. Hazlo para que al menos ella sí esté feliz.

Vete, yo limpio todo este cochinero. Perdón, perdón, de veras.

¿Listo? Gracias, guapa.

Don Mario.

Sí. Ya estamos casi listos. Nada más me gustaría saber si...

¿Hay algún límite en las preguntas? ¿Algún tema profesional o personal que

gustaría abordar? No, Montse, por favor, tú me conoces bien.

Yo soy un libro abierto para ti y para los demás compañeros periodistas.

Y si estar en mi casa, que es tu casa, muchachos, pues me gustaría que no se

callara nada.

Pues ojalá todos los políticos fueran como usted. No, no, yo no soy como los

demás políticos. Tú sabes eso bien.

Yo lo único que quiero, Montse, es que este país vuelva a ser grande.

y que regresen los valores familiares, esos de núcleo social que ya no tenemos.

Y mira cómo estamos.

Por favor, Cruz.

Pero bueno, ya estamos casi listos, ya nada más faltarían sus hijos y

comenzamos. Llámale Eduardo, por favor.

Eduardo.

Ah, mira, precisamente aquí está mi barba. Él es Eduardo Montse y mi hijita

Laura nos va a hacer favor de reunirse con nosotros vía telefónica. No, no,

papá. Laura se disculpa. No va a poder hacer esa llamada, pero mandó sus

comentarios por mail.

Ah. Muy bien.

Bueno, pues muy bien.

¿Comenzamos? Sí, estamos listos. Por favor, después de ti.

Laura, no sé nada de ti y no respondes mis mensajes.

Cruz fue hoy a buscarte y la trataron muy mal. ¿Qué está pasando?

Tuve que mandarle un mail a Mario como si fuera de tu parte y esto cada vez me

gusta menos.

Necesito saber que estás bien.

Llámame, por favor.

Porque si no, me voy a ver obligado a decirle la verdad a tu papá.

¿Qué quieres?

Pues, saber si ya tienes información de Amanda Rojas.

¿Entonces el dinero?

Pues no, no he cobrado, pero todo mi sueldo va a ser para ti, ya te lo dije.

Hasta entonces te diré lo que sé.

Oye, Rosa, espérate, espérate.

Háblame, por favor.

Ya regrésame mi celular, necesito ver si me llegó algún mensaje.

Te juro que toda mi lana va a ser para ti. No, señorita.

Tu teléfono está aquí en prenda.

Sabes que yo no confío en la gente así nomás porque sí, ¿no?

Tú me pagas, yo te lo devuelvo.

Y si no me pagas, pues...

Se lo entrego a doña Cata y San se acabó. Y ándale, Rosa, déjame revisar mi

celular. Igual ahí me llegó algo.

Ah, pues ya te metiste, ¿verdad? A ver qué es lo que tenía.

Por favor.

Ni siquiera usas esos parapsaitos modernos. Es más, ya ni pila tiene.

Ajá, seguramente ya viste mi información.

A ver, Laurita.

Me importa un comino quien te hable y te deje de hablar.

Así que déjame en paz. Junta esta lana y luego platicamos, ¿entendido?

Rosa.

Te está esperando el chofer para llevarte a casa de los señores Kilev.

Ellos van a ser tus nuevos patrones.

Híjole. Pues, ¿qué cree?

Que no voy a ir.

Yo estoy en otro nivel, señorita. Y me he ganado mi puesto.

Esto que usted está haciendo me parece injusto. ¿Y acaso tú eres alguien para

decidir aquí lo que es justo y lo que no es justo?

Anda, cámbiate rápido y ponte el uniforme azul.

Tienes que estar ahí en menos de una hora.

Los señores Kilev son muy exigentes.

Así que espero que les caiga bien, aunque te cueste muchísimo trabajo,

Anda, y tú, vete a pasear a la enferma Sol, que está muy transparente.

Quiero mi dinero, ¿eh?

Así veo a mi padre, el licenciado Mario Espinosa, dándonos ejemplo

para que, como joven, sigas tus convicciones, aunque tengas todo en

Como el hombre que me enseñó que lo más importante no es ser servido,

sino servir.

Esta, Monse, es mi Laurita.

Escribe muy bien. Es una lástima que no haya podido acompañarnos para decirnos

esas palabras en persona.

Bueno, tú sabes cómo son los jóvenes.

Toman su camino y tienes uno para detenerlos.

Bueno. Yo creo que vas a interesarte en una fotografía familiar, ¿verdad? Tráeme

la de tu hermana y tu mamá, que está sobre el piano.

Aquí vas a conocer físicamente a mi hija Laura y a su mamá. Que en paz descanse.

Es más, yo creo que para el reportaje va a ser muy bueno que sea ilustrado con

una fotografía de la familia tradicional reunida. Como debe ser, así es que te

voy a traer un álbum. No nos moleste a Montse, de verdad.

Con permiso, muchachos.

¿Se me da algún familiar?

¿Cuál de todos? El que te da carajo. Sí, señor.

Está lleno de la mano tu hermana.

No lo voy a olvidar nunca.

Cállate, mi loca.

Diego, querido, qué gusto saludarte. Doña Cata, ¿qué tal?

Adelante, por favor. Gracias.

¿No la acompañas adentro porque tengo un poco de prisa?

Por cierto, si viene a hablar con mi mamá por el asunto de Laura, ella no

la culpa. No, no, no, pero no vengo por eso.

Ay, ¿cómo crees?

¿Cómo me la voy a llevar cuando atiende también a mi cliente favorito?

¿Perdón?

No pasa nada, Diego.

Diego, la chica está guapísima.

Yo entiendo que eso pueda provocar confusión.

Pues no, no, no hay nada de eso. Lo único que no quiero es que Laura pague

mis errores. Eso es todo. Claro. No, yo no estoy diciendo lo contrario.

Es obvio que solo te interesa tu trabajo, ¿no?

¿Cómo usted?

Porque me imagino que en Dulce Hogar se preocupan y vigilan muy bien que estén

cuidando a sus empleadas.

Por supuesto.

Qué lindo coche. ¿Es nuevo?

No, es del trabajo.

Oye. Te tratan re bien, ¿no? En este trabajo.

Pásale, está en su casa.

Muchas gracias, con permiso. Propio.

¿Le das permiso?

Un gusto, señor.

Nada, ahí en la agencia me dijeron que la muchacha ya debe estar en su pueblo.

Que ellos nada más le echaron la mano para llevarla del hospital a la central

calle. ¿No es nada más?

Nada más.

Sí, solamente.

Bueno, pagaron el seguro porque estaba estipulado en el contrato.

No, yo siento que hay otra cosa.

¿Qué hace y trabaja en los colegas en Guanajuato por pura corazonada?

¿Son de los que le preguntan a las astrólogas dónde encontrar los

Muchas gracias por la información, colega.

Nada más te voy a pedir, si me regresa las fotos, son para mi archivo.

Híjole, mano, eso sí va a estar en chino. Una vez ingresadas está difícil

sacarlas, ma.

Pero ¿sabes qué? Tú mismo puedes ir a la oficialidad de partes y poner tu

solicitud, ¿no? Nada más no esperes que te respondan pronto, ¿eh? Porque así son

las cosas aquí.

Vine apenas me lo pediste.

Espero que ayer Stephanie haya podido arreglar todas las cosas con la

No, sí, Stephanie... Stephanie fue muy atenta. Pero no... No es eso, Cata. Es

que... Estoy en la situación más apremiante y espantosa de mi vida.

Ay, ya sé.

No me lo tienes que decir.

El círculo de la Biblia, ¿no?

Ya me dijeron que apostaste hasta las venas que todavía te sirven.

Ya deja eso, por Dios. Son las diez de la mañana, Lidia.

Préstame dinero, Cata.

Eres mi única salvación.

Ya sabes que tú eres como mi hermana.

Pero la verdad es que me debes mucho.

¿Por qué no le pides a tu hijo que te ayude?

No, Diego, no. No, no.

Él es el último que tiene que saber de mi desgracia, ¿no?

Bueno, pues con el carrito que tiene, con que lo venda, ya pagas todo.

No, créeme, Cata, es que...

No, solo tú puedes ayudarme.

Ay, mire nada más, señora. Qué hermosos platos.

Espero que no venga mucha gente aquí a comer porque si no es un riesgo.

Esta vajilla no se usa nunca.

Es de colección.

Era del abuelo de mi abuelo. Así que es una antigüedad muy valiosa y muy

importante para nosotros.

No la toques nunca.

No se preocupe, señora. Será como...

Como usted diga.

El señor valora mucho los recuerdos de su familia. Así que habrá cosas que

podrás tocar.

Ay, pero deja esa cara.

Aquí queremos personas felices para que trabajen mejor.

Tiene razón.

Le prometo que le voy a echar muchas gracias. Ya sé.

La agencia tiene referencias magníficas. Y en cuanto a la señora Cata, ay, ni se

diga. Es un amor.

Ven conmigo para que conozcas el piso de arriba.

Sí, claro.

No sé si el tal Magaña es muy tonto o muy listo, pero el caso es que se quedó

con las fotos.

Carajo. Los voy a recuperar. Pero ponerse a discutir con él en este

a generar un problema de jurisdicción. Y si mezclábamos a la fiscal Edesma, nos

íbamos a terminar por descubrir.

A febrero, esto de trabajar en cubiertos es muy difícil.

En ocasiones hasta parece que vamos en contra de la misma policía. Y no dudes

que así sea.

Estoy pensando en volver a la clínica, aunque no te aseguro nada.

Metí la pata y ahora nos quedamos sin pruebas.

Bueno, no pasa nada.

Vamos a conseguir nuevas y mejores pruebas.

Además, ¿sabes? Algo me dice que estamos cerca de Mateo y su grupito. Nos van a

llevar directo a los responsables de las desapariciones de todas estas

muchachas.

¡Mercé!

¡Mercé!

Ay, Malud, qué zarza.

Jana.

Esta es la chica que quería presentarte, zarza. La que nos va a ayudar ahora.

¿Y María dónde está?

María ya no está aquí. Tú mismo la echaste, zarza. Casi le pegaste con tu

andadera.

A ver, Rosa va a hacer su trabajo.

No me gusta, Jana.

Tiene cara de arpía.

Ay, perdón, no están en sus mejores días.

Hace tres meses se rompió la cadera y la muchacha que teníamos ya no pudo venir

a ayudarnos. Se regresó a su pueblo. Ah, entiendo.

Sí, sí, no se preocupe, por eso estoy yo aquí.

Pero una vez te advierto que es un trabajo muy pesado.

Necesita que lo atiendan todo el tiempo, hasta para lo más... Ay, ¿cómo te digo?

Lo más pudoroso.

¿Cómo?

Hay que llevarlo al baño, entre otras cosas.

¿Qué pasó? ¿Cómo te fue?

Me dieron lana.

¿Qué?

Pues dije lo que me toca para mis muchachitos.

Por lo que hicimos y por lo que seguimos haciendo.

Nunca he visto que una persona se pusiera triste así porque le dieron

Pues es que no está bien.

No está bien lo que hacemos con estos bebitos.

Nada está bien y tampoco las cosas horribles que vivimos anoche.

¿Usted sabe qué?

Y lo que yo no entiendo es cómo puede estar así, como si nada.

Mira, Teresa, en este infierno lo único que queda es aferrarse a las cosas

buenas.

Como tus hijos, que son tu esperanza. ¿Y usted?

¿Por qué lo hace?

También. Por una esperanza.

Cuando Laura regrese, mi papá la va a matar.

Es que es súper irresponsable.

¿Qué le costaba llamar? ¿Para qué un mail?

Lo mismo le dije a Jerónimo.

¿Jerónimo? Sí, es que desde que se fue toda mi comunicación ha sido a través de

él. Bueno, y por unos mails, que por cierto son bastante impersonales.

Ay, me llama la atención, babe, que nunca encuentres a Laura.

Siempre que la llamas no está, salió o tiene muchas cosas que hacer. Pero el

Jerónimo siempre está disponible.

¿Quién es él quien dice que se fue a trabajar allá?

Ay, mira nada más, qué divino.

No, no, no, mira este vestidito. Este color además me encanta.

Qué cosas, es que no, no sé cuál irle. Todo me gusta.

Es mi mamá.

¿Y cómo te sientes?

¿Has sentido algún mareo, náuseas, algo?

No, yo me siento bien.

¿Segura? No te dé pena decirme. Yo estoy aquí para cuidarte, acuérdate.

Pero, bueno, no sé cómo comienza o qué sientes.

Bueno, están las náuseas, los mareos y los antojos. Por ejemplo, yo ahorita

tengo un antojo de algo dulce. ¿No lo sientes?

No.

Me encanta que me visites, sobrino.

No te voy a negar que se me hizo un poco raro. Pasa, pasa, por favor.

Ahora te veo mucho más a ti que a tu mamá.

No me molesta, ¿eh? Al contrario, siéntate.

¿En qué te puedo ayudar?

Tío, bueno, es que yo estaba por aquí y dije por qué no saludó a mi tío.

Ah, ¿no? Cuando quieras, siempre eres bienvenido.

Por cierto, en unos momentos voy a salir. Tío, quería pedirte un favor, si

mucha molestia.

Claro, claro, dime.

La verdad no es para mí, es para la chica que trabaja en mi casa, Laura.

Laura, ¿qué pavor necesita un problema de salud? No, no, no, para nada.

Es que una amiga estuvo internada aquí.

¿Te acuerdas? Fue el día que la encontramos aquí en tu oficina.

La paciente se llama Yuridia Kabarka.

¿Yuridia Abarka? Kabarka.

No, no, no, no tengo ni la más remota idea. Sí, qué raro, porque justamente

pregunté en la recepción y me dijeron que no había ninguna paciente registrada

con ese nombre.

Y yo sé que estuvo acá.

¿Podría ser un error?

Porque digo, ¿cómo una paciente se puede desaparecer así como así?

Pues no, ¿verdad?

No.

¿Ves? Otra vez estás solo.

¿No se te hace súper raro que para ser una pareja recién reconciliada nunca

aparezcan juntos?

Es que no es que quiera defender a Laura.

Pero la verdad a ella no le gustan las fotos.

¿Ya checaste su face?

No, tampoco tiene.

No le gustan las redes sociales. Ay, obvio. Súper inadaptada.

Oye, no seas pesada.

Es que cuando ella tuvo su problemita, pues se alejó un poquito del mundo, ya.

¿Y hasta cuándo la van a seguir justificando?

O sea, sí, entiendo. La pasó mal.

Pero tampoco es que sea víctima para siempre.

¿O que la van a seguir tratando así toda la vida?

Abre los ojos, Eduardo.

Mira, aquí hay una donde sí están juntos.

Ay, no es la ori... Es invierno. Ahí casi no tienen ropa. Esta foto mínimo

seis meses.

Mira, yo nada más digo que esta familia tiene un serio problema con tu hermana.

Y es que nadie se quiere dar cuenta cómo es ella en realidad.

¿Vas bien?

Sí.

Mira, hay que sentarnos aquí en la banquita.

Vamos.

Dunia, ven para acá un momento.

Laura, gracias.

Yo creo que nunca había tenido una amiga.

¿Tú crees que... que yo algún día pueda salir de aquí?

Por supuesto que sí.

Vas a salir sana y salva.

No vamos a atrapar a los desgraciados que te hicieron eso.

¿Laura?

Mira nada más a quién tenemos aquí, a la sirvientita de Diego Mendoza.

Eres difícil de olvidar.

Te juro que con el susto que me pegaste me los dejaste hasta acá.

Es usted un vulgar, joven.

Es él, es él. Él es el culpable de todo lo que me pasó. Él es el culpable. ¡Que

se vaya, que se vaya, por favor! ¡Que se vaya, que se vaya, que se aleje de mí!

¡Que se aleje de mí, que se vaya! ¿Qué son esos gritos? Ni idea, esta vieja

loca, Tati, no sé.

Pues a mí no me parece que esté loca.

Llévatela, ahora mismo.

Ay, discúlpame, Mateo.

Esta chica está enferma y evidentemente no le están cayendo bien los calmantes.

Qué pena.

Esto más que agencia de domésticas parece un pabellón de locas de remate,

Yo que tú ubicaría mejor a mis empleadas este fin.

Sí, Mateo.

No sé quién le dio permiso de estar aquí afuera. Vamos.

Qué vergüenza.

¿Sabes qué?

Seguramente fue un error.

Ya sabes cómo son las recepcionistas.

Papeleo, sí. No, no, no creo porque lo revisamos.

Una y otra vez, varias veces.

¿Y sabes qué es lo más raro?

Que el policía de la entrada nos confirmó que esa chica se estuvo aquí. Y

seguramente si buscamos más testigos nos lo confirman.

Está bien.

Te voy a decir la verdad.

¿Y sabes qué? Todo porque eres mi sobrino.

Mi sobrino consentido.

En realidad ese era el único, ¿verdad?

Mira.

Esa jovencita se embarazó, ya sabes cómo son las cosas, ¿no?

Entonces decidió acabar con el asunto ella misma.

No, no, no. Le salió peor.

Casi se muere.

Por suerte, Catalina se dio cuenta y la trajo aquí antes de que fuera demasiado

tarde.

Ay, Cata es una santa.

Ella se hizo cargo de todo.

Me pidió que yo no dijera nada, ya sabes, para evitarle problemas a la

¿Sabes cómo es la gente?

¿Sabes qué es lo peor?

Si alguien con una mala intención quiere dañarla por lo de su aborto

clandestino, pues le puede ir mucho peor, ¿no crees?

¿Y tú aceptaste?

No fue fácil.

Pero mira, yo te digo esto porque somos familia, Diego.

Yo corro un grave riesgo si esta información se filtra.

Podría perder mi prestigio construido a lo largo de años de trabajo.

Pero pínsalo, pínsalo. Tampoco es justo arruinarle la vida a una muchacha.

Porque su ignorancia le lleva a actuar de una manera equivocada.

Mira, este es el que quiero.

Pues te tengo una sorpresa.

Cierra los ojos.

Mira.

Guau.

Está padrísimo.

¿Quieres probártelo en el baño? Sí.

Es Mirna.

Es Mirna.

Tranquila, tranquila. Está temblando.

Escúchame, por favor, tranquila. Maldito malnacido. ¿Pero quién?

Este desgraciado fue el que le hizo daño. Tranquila.

¿Por qué vino?

¿Por qué está aquí? Tengo miedo.

Me quiero ir. No, no. A ver, escúchame, por favor, ¿eh? Nosotros somos tus

amigas y te vamos a cuidar. A ver, hasta cuando te sientas bien te vas a poder

ir a donde tú quieras, ¿verdad? No, no me van a dejar ir de aquí. Yo sé que no

me van a dejar.

Estás delucinada.

Ustedes corren peligro.

Todas corremos peligro.

Ellos estaban ahí. Ellos estaban ahí.

Es culpa de ellos. No eres de ellos.

Hazme un favorcito. ¿Por qué no te vas por un tecito de tila? A ver si te

relajas los nervios.

Sí, voy. No me tarda.

Tranquila. A ver, ¿quiénes son ellos?

Esos dos. Esos dos estaban ahí. Yo los vi. Yo los vi. Estaban ahí.

¿Pero te acuerdas? ¿Sabes cuáles son sus nombres? ¿Los podrías reconocer? ¿Tú

sabes si Diego estaba ahí?

Diego estaba ahí con ella.

Estaba ahí, estaba ahí.

Te tengo que llevar. No, no, ella no se puede ir. Tú no te metas. No la puedes

botar así, se siente mal.

O te quitas o no respondo. Que no se va a ir hasta que me diga todo.

Estoy muy

apenada contigo.

Esta chica nunca debió de haber salido de su habitación.

No, ya, tranquila, Estefi. No te preocupes por cosas tan insignificantes

esa. ¿Por qué no mejor hablamos de lo que es realmente importante?

¿Qué onda con lo de hoy en la noche?

Ya está.

Aquí están las chicas que me pediste.

¿Qué te parece?

Oye, muy bien, ¿eh?

Como siempre, ustedes nunca me fallan. Al cliente lo que pide.

Y si hay algo más, lo que sea que necesites, por favor, no dudes en

Sí, de hecho, sí.

Me gustaría agregar una chava a la lista de invitadas especiales. Claro.

Es una chavita que trabaja en casa de mi amigo, de Diego Mendoza.

¿Laura?

Exacto. Ella. La que estaba ahí con la loca esa.

Es carne de primera, ¿no?

Pues tengo esto de romper género.

Tranquila, tranquila. Cálmese, mamita, que si no es peor.

lo que quiera que nadie la va a escuchar.

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