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Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
¡Laura! ¡Laura!
¡Laura!
Y a mí no me gusta ver usted... ¡Que lo limpies!
¡Laura! ¡Que lo arregles!
¡Laura!
mujeres de todas partes del mundo.
Tenemos actividades.
Les aseguramos que se lo van a pasar bien.
Voy por la cámara.
Seguro.
¿Cuántos miembros son en la sociedad?
Son siempre cerrados.
¿Su abuela?
Sí, sí, Laura González, que es mi nieta.
Pase.
Gracias.
Adelante.
¿Laura?
¿Laura? ¿Dónde andas, niña?
Y este es el elevador que te lleva al cielo.
Chicos, yo me tengo que ir porque tengo una junta, pero seguimos hablando del
tema, ¿no? Perfecto.
¿Te acompañan a la salida? Vamos.
¿Y tuvo un buen viaje desde Jalisco?
¿Jalisco? Ah, sí.
Ya sabe cómo son esos viajes largos para uno que ya está mayor.
Pero aquí estamos.
Laura González Ruiz, nacida en Los Altos.
Es ella, ¿no?
Sí, esa es mi niña.
Pero aquí dice que ya no tiene ningún pariente por allá.
Qué raro, ¿no?
Bueno, lo que pasa es que yo no soy así su abuela de sangre.
Yo... ¿Usted qué?
Es como si fuera su abuela.
Porque yo la crié desde bebé.
Yo era muy amiga de la familia González. ¿Ah, sí?
¿Y cómo se llamaban los papás de Laura? Es que eran tan cercanos a usted.
Dulce Hogar, buenas tardes.
¿Cómo que Laura no está?
La busqué por toda la casa.
La segunda vez que me lo hacen.
Y a ver con qué excusa me sale ahora.
Mira a mí, esa chica no me funciona.
Ay, Lidia, te prometo que esto no se va a quedar así.
No, no te preocupes. Yo lo resuelvo.
Avísame, por favor, en cuanto llegue.
Justo era la patrona de Laura.
Le informo que su nieta es una irresponsable. Y por lo visto, le gusta
¿De dónde habrá aprendido esas malas mañas? ¿De usted?
Señorita, con todo respeto... Esta es una empresa seria.
Y aquí no nos gustan las mentirosas.
Y si eso era todo, le agradezco, por favor, que se retire.
Sí, gracias.
Al menos me puede decir dónde está trabajando.
La información de mis clientes es privada, ¿me entiende?
Confidencial. Ahora, por favor, le agradezco que se retire.
Entonces, ¿no puedo verla?
Hoy no.
Si quiere, puede hablar por teléfono y la pondremos en una lista de espera.
Ahí le asignaremos fecha y horario de visita. ¿Y tiene alguna idea para cuándo
será? Tengo que regresar a mi pueblo antes del sábado. Si pudiera verla antes
eso. Tenemos decenas de empleadas.
Si recibiéramos a las visitas de todas cada vez que se les diera la gana, ¿esto
sería una verbena popular?
Ahora, por favor, debo de regresar a mis ocupaciones.
Claro, entiendo.
Con permiso.
Te prometo que no te voy a fallar.
¿Sí? ¡Señor Silvio! ¡Señor, venga rápido!
Perdón, tengo que colgar. Pero rápido, que es urgente, es urgente. Sí, sí, sí,
saliendo de la reunión te marco. Rápido, que es urgente, rápido. ¿Qué pasó? Pues
que el bebito se me empezó a convulsionar y tiene que verle a un
a una ambulancia o algo.
Yo
no
sé cómo entregarme, no, no sé cómo.
Fácil, muy fácil.
Así como entran las almas al paraíso, desnuda, abierta,
sin temores, sin resistirte, dejándote sentir.
Esta es nuestra última oportunidad, ¿eh?
Sí, yo lo sé, señora.
Y perdóname por lo que te voy a decir, pero esta vez sí no quiero que me
a fallar, Esmeralda.
Qué bonita eres.
¿Y ahora qué se hace?
Nada más déjate llevar.
Es que nunca he estado con ningún hombre.
Tranquila.
Confía en mí, ¿sí?
Aquí están los resultados de Mirna.
Bueno, pero ¿todo bien con ella o qué?
Ay, no, Julián, no me gusta nada tocar.
Mira que esta niña no solamente significa un gran negocio para nosotros,
que además, para mí, es un asunto personal.
¿Personal? Sí, el cobro de una vieja factura.
Pues, se me hace que esa factura te va a salir muy cara porque ella no está nada
bien, ella tiene un problema de diabetes 1 que no ha sido atendido a tiempo.
¿Cómo que diabetes?
Julián, pero si yo le pregunté por su salud, me dijo que todo estaba bien, que
le costaba un poco, a veces, que se cansaba y así, pero...
No creo que sea de las que dicen mentiras.
Es que tal vez ni ella misma lo sepa.
Bueno, ¿y eso significa que es un problema para embarazarse o qué?
Con un tratamiento adecuado y a tiempo, no habría demasiados problemas.
La niña se ha descuidado mucho.
Yo no recomiendo seguir con este embarazo.
¿Cómo? ¿Tan grave?
Podría presentar un embarazo de riesgo para ella y también para la criatura.
Yo sé.
Que tú la quieras a ella, pero quizás deberías pensar en otra persona.
No, no, no.
Esmirna es la indicada.
Además, bueno, pues ni modo. Si se siente mal o si necesita que la
pues que lo hagan sus patrones. Que para eso tienen dinero.
Es obra.
¿Cómo sigue?
Están ardiendo, señor Silvio. ¡Apúrese!
Llamar la atención, por favor.
¿A dónde crees que vas?
Ya no puedes entrar en mi casa.
Dame las llaves, estás despedida.
Señora Lidia, pues es que... Pero con permiso, ¿de quién sales de la casa y en
horas de trabajo sin avisar, Laura?
Pues discúlpeme, lo que pasa es que tuve que ir a hacer un pendiente.
Un pendiente.
Ve por tus piliches y vete.
Ándale, ve a recogerlo.
Señora, no, por favor, mire, déjeme explicarle.
No, mira, es que ya no puedo confiar en ti, Laura.
Y para mí es elemental que la patrona concluya en su doméstica.
Dame mis diarias y vete. Ay, señora.
Dame una oportunidad.
Ándele, déjeme. No, no, no. Esas explicaciones mejor bajarlas a doña
puedo explicar, mamá.
Hay una clínica aquí atrasito a dos cuadros. Dete la vuelta por aquí. No,
no. A ver, tenemos que ir a la clínica de bosque. ¿Entiendes? Cata, ya.
Pero está rete lejos y el bebito está malito. Ya lo tienen que ver ahorita.
a ver, tenemos que ir ahí.
Ahí atendemos a nuestras urgencias, ¿entiendes? Pues yo no sé si vaya a
aguantar. Mire, ya está llora y llora.
Ándele, vamos a donde le digo. No, no, no, no podemos salirnos del protocolo.
nos llevamos a otro lado, nos ponemos en riesgo. ¿Entiendes, Teresa?
¡Ya muévanse!
¡Ya!
¿Qué hacen?
¡Teresa, vuelve aquí!
¡Teresa, qué hacen!
Espero que me hayan traído nuevo material, ¿eh? Porque luego los clientes
enojan y se aburren de que siempre les traigan lo mismo.
¿Y esta cómo la vamos a archivar?
Ponle griega nada más.
Bueno.
¡Ay, güey! Está buena la morra, ¿eh?
¿Quién es?
Oh, este sí merece que le hagamos un intro especial.
No, no, no, no, este me lo dejas así.
Transfiérelo, pero no le hagas nada más.
Surgió algo y no le vas a hacer nada hasta que te digamos lo contrario.
Está bien, ustedes pagan, ustedes mandan.
Pero voy a hacer un backup por cualquier cosa de este video.
Yo le pedí que me acompañara.
Es injusto que te enojes con ella, yo la saqué de aquí.
¿Y por qué no me dijiste eso desde un principio?
Ah, pues es que yo le estaba tratando de explicar... Bueno, tío, ¿a dónde te
llevaste la sirvienta?
Yo tenía que comprar unas cosas para la oficina.
Y como las cosas han cambiado tanto en la colonia, ya no sé dónde queda nada.
Ah, y es irresponsable así.
Siempre nadie va unos días aquí. Por días ella tampoco la conoce.
No, no, sí la conozco, señora.
Yo he trabajado por aquí, por esta zona, con una familia.
¿Ah, sí?
¿Con quién? ¿En qué calle?
Ya, mamá, suelta el tema.
Creo que estás exagerando. Yo le pedí un favor y me lo hizo.
Así que, por favor, regrésale las llaves. No se va a quedar sin trabajo
culpa.
¿O sí?
Muchas gracias.
Y quiero mi clóset como te lo ordené.
¿De acuerdo?
Mis blusas todas planchadas. Y mírame a los ojos cuando te hablo, Laura.
Quiero mis zapatos todos limpios y en orden.
Y que no se te olvide hacer la cama.
Está bien, señora.
Bueno, permiso.
Disculpe. Y ya viste a los asurtos de tu comportamiento, ¿eh?
Bueno.
¿Y en dónde están esas cosas que necesitabas y según tú fueron a comprar?
Están en el coche, mamá. Yo sé que odias las bolsas y el tiradero en la casa.
Pero eso las dejé ahí.
Eh.
Yo tengo que ir a cambiar. Tengo una junta al rato.
Señor Jerónimo.
Fui a Dulce Hogar, pero la señorita que trabaja ahí se negó a decirme dónde
trabaja la niña Laura.
Y que si la quiero ver, que haga una cita.
¿Quién la recibió, se acuerda?
Una señorita, Estefania.
Me hizo muchas preguntas y me trató muy mal.
Tienen todo apuntado en unos papeles.
Ahí estaba todo lo que le dijo mi niña cuando fue a trabajar en esa agencia.
Es ilegal lo que están haciendo.
¿Les dijo que era su abuela? Sí, pero casi me cachan en la mentira porque
dijo que ella no tenía ninguna abuela.
Fui algo sospechoso, Cruz.
¿Cómo que todo es secreto? ¿Cómo que...? Bueno, esa señorita me trató mal a mí.
Era una visita. Yo a Laura la trataba peor.
Se quejó mucho de ella.
Me da muy mal, Espina, lo que está pasando. Por favor, tiene que sacar una
para que la dejen verla.
No lo eche en saco roto.
Lo mejor va a ser que yo me vaya para allá. Pero hágale saber que Laura no
sola, ¿ok? Cruz.
Niña Eduardo.
¿Con quién hablaste?
Ya, Teresa, cambia esa cara, por favor.
Se lo están atendiendo.
¿Y si no lo hacen bien?
¿Y si le pasa algo al bebito? A ver, Teresa, son profesionales. Además,
tú la que viniste corriéndose aquí, ¿no? Por lo menos, respeta y confía en tus
decisiones. Ay, Diosito, me lo cuide mucho. Está tan pequeñito, bebé.
Si nomás me imagino a mi Fabrito que se pusiera así de malito, pues... Teresa,
por favor, te necesito tranquila.
Es algo complicado esto que hay que hacer.
Tengo que registrar al bebé.
Voy a hablar yo.
Tú solo sígueme. Ven.
¿Qué tal, señorita? Buenos días.
Acabamos de ingresar a nuestro combio con un niño.
Me dijeron que tenía que registrarlo, pues. Sí, señor. ¿Cuál es el nombre del
niño?
Nombre completo, por favor.
Hugo.
¿Apellido?
Hernández Hernández.
¿Ustedes son los padres?
Sí. Bueno, yo soy el padre y ella la nana.
Sí, yo soy la nana del bebé.
¿Y la madre? ¿Dónde está la madre?
Es que no pudo venir.
Trabaja afuera. Yo como trabajo en casa, pues, pude traerlo.
Oye, ¿está bien, señora?
Yo, yo... Sí, yo estoy bien. No, mamá, estoy bien preocupada por el chamaquito,
¿verdad? Lo nervioso ya sabe.
Bueno, trajeron los documentos del niño, ¿verdad?
No, es que como salimos tan apurados, la verdad es que no los pude traer. Pero
en la tarde los puedo traer, si quiere.
¿Fecha de nacimiento?
24 de octubre de 1977.
¿Del bebé?
El 6 de enero del 2017.
Me lo trajeron los Reyes.
¿Con Laura?
Sí. Sí, habló para saludar.
Ay, no, sabía que usted estaba aquí. Ay, se la hubiera pasado.
Ay, pues qué raro, ¿no? Qué raro que siempre hable cuando no estamos o que
cuelgue cuando podemos hablar con ella.
¿Qué se traerá entre manos, Cruz?
¿Será que se quiere quedar allá y quiere mandar a volar a su familia?
Usted sabe que mi niña Laura es incapaz de hacer eso.
Bueno, entonces llámale y dile que estoy aquí, que quiero saludarla.
Me dijo que estaba muy ocupada. Ay, sí, convenientemente ocupada.
Lo que sí me dijo es que cuenten con ella para la llamada del sábado, la
entrevista esa, que no les va a fallar.
Ok, si tú lo dices.
Tenemos que hablar.
No me gusta que te tomes confiancitas con la servienta.
Así que he pedido que la cambien por una mujer mayor.
¿Quieres?
No me gustan esos jueguitos del patrón y la servienta. O sea, Diego, por Dios.
Madre, qué malpensada.
¿Ya te fuiste a confesar con el cura? ¿Por esta mente tan cochambrosa y
Diego, estoy hablando muy en serio.
Yo también estoy hablando en serio, mamá.
Creo que tienes otras prioridades.
¿Qué te dijo mi tío Julián?
¿Cómo estás del corazón?
Pues yo creo que me voy a morir muy pronto con esos corajes que me haces
Eso tiene solución, mira.
Tienes que levantar las manos y hacer el... ¡Diego, Diego, Diego!
¡Mamá!
Hagamos esto.
Escoge una obra de teatro.
La que tú quieras. Hazte un musical.
Y saliendo de ahí nos vamos a un restaurante.
¿Qué dices?
Ay, no, Diego. No, es un gasto inútil de dinero. Tenemos muchos gastos en casa.
Ya te dije que los gastos de la casa yo te voy a ayudar. Además, gastar en
pasarla bien es necesario.
No puedes limitar tu vida social a tus reuniones del círculo de la Biblia.
Es aburrido.
Está bien.
Pero ni creas que vas a comprar mi complicidad.
Te voy a estar vigilando de cerca.
Ahora, quiero que tú me hagas un favor. Déjame los ojos.
Quiero que hables con doña Cata.
Y le digas que todo está bien con Laura. Que fue un malentendido y que no
quieres que esta chica pierda su trabajo.
¿Y si no quiero?
Por favor, ma. Estoy hablando en serio.
No quiero que esta chava pierda su trabajo por mi culpa.
Por favor.
Bueno, está bien.
Pero de lejito.
Lo que quieras.
¿Quieres algo de frutita?
Ponte a rezar. A ver cómo salimos de esto.
Doctora, ¿cómo se encuentra mi niño?
Ahora está bien. Le estamos suministrando suero y lo mantendremos
vigilancia.
Lo que realmente me preocupa es lo que provocó las convulsiones.
¿Qué cosa?
Una deshidratación extrema.
El niño está por debajo de su peso y al borde de la desnutrición.
Híjole, doctora, pues es que yo pensé que estaba enfermita y por eso no quería
comer nada.
¿La mamá aún lo amamanta?
No. No, no, no, pues es que la señora, pues ella trabaja mucho.
Pero pues sí me deja ahí una leche en polvo para que yo le dé al bebé.
Fórmula.
Ándele. Sí, sí, eso.
Y se toma la fórmula. No, hombre, no quiere nada.
Pues si yo me la paso ahí ahora con el bebito, pero pues no quiere abrir su
boca.
Pues probablemente habría que cambiarle la fórmula.
O mejor aún, que viniera su mamá.
¿Perdón?
Mire, aquí en la clínica damos unos cursos sobre lactancia.
Les enseñamos a cómo mantener la leche materna. Este tipo de alimentación es
importante, sobre todo en el primer año del bebé.
Por supuesto, doctora, claro. Yo le aviso a mi mujer y mañana mismo entramos
curso.
Perfecto. De hecho, creo que le voy a marcar ahorita. Permiso.
Con permiso. Ándale, doctora.
¿Es Virna?
Gracias, Dios mío, gracias, gracias.
Señora, discúlpeme.
Perdón, qué pena, ya voy a lavar las sábanas. Ay, pero qué pena, ¿por qué,
Siéntate, siéntate.
Funcionó, Esmirna, nuestro plan funcionó.
Sí.
Pero no me vaya a preguntar nada, que me da vergüenza.
Ay, ¿pero vergüenza por qué?
Si pudiera, colgaba las sábanas en la ventana, que todo el mundo sepa que ya
eres una niña, que... ¿Qué vas a hacer, mamá?
Bueno.
Que voy a ser mamá de tu hija.
Gracias.
Mi hija es la mujer más feliz del mundo.
Bueno, ¿y su mamá del bebito dónde está?
Yo quería saber, Teresa. No sé dónde está su madre.
¿Pero por qué no guarda la información para cuando se ofrezca, así como
Nunca ha habido un problema. Esta es la primera vez.
Nada más que te preocupas y ni siquiera es tu bronca.
¿Cómo que qué preocupa, señor Silvio? Pues el bebé necesita la leche materna
su mamá. Porque no está por el malito y más malito. Y entonces, ¿quién sabe qué
le puede... Ya, por favor, Teresa.
No seas exagerada.
¿Y si la señora Genoveva sabe dónde está?
¿O le preguntamos a la señora Catalina? No, no, no, no, no.
Ni se te ocurra preguntar eso.
Ya suficientes problemas tenemos con todo esto.
Oh, y los que nos faltan.
¿Y ustedes qué?
Están estúpidos.
Se nos estaba muriendo el chamaquito, señora. No me digas.
¿Y tú, Mango?
¿Sabes perfectamente bien dónde hay que llevar a los babosos estos cuando se
ponen mal?
¿Cómo se te ocurre hacer la casualidad?
¿Qué te puedo decir?
¿Qué me puedes decir?
¿Dónde está el niño?
¿Dónde?
¿Enfermera? Mira, mira, mira.
Primero hay que pagar para sacarlo.
Pero esto es muchísimo.
¿Qué le hicieron? Si esto no es...
¿Un hotel de lujo?
Sí. No sé qué decirte.
¿Sabes qué?
Me lo vas a pagar.
Cada centavo, Silvio. Me lo vas a pagar.
Perdón, señora.
A ver, respira otra vez.
Abre la boca.
Estás muy deshidratada, Yuriria. Necesitas tomar más agua.
A ver, te ayudo a levantarte.
¿Puedes caminar? No, no me duele mucho.
Pues lo hubieras pensado bien antes de darle permiso al noviecito.
Ellos me hicieron daño, señorita Estefany.
Otra vez haciéndote la víctima con este cuento de que abusaron de ti.
Ya no sigas con eso.
Teddy y su mamá sabían lo que iba a pasar en esa fiesta.
Por favor, no hagas las cosas más difíciles.
Señorita Stephanie, por favor.
Por favor, déjeme salir de aquí, ¿sí?
Mireia, yo le juro que no van a volver a saber nada más de mí, pero por favor,
por la Virgencita Santa, deje que me vaya de aquí, por favor.
Lo siento, pero no es posible.
Mejor vete a descansar. Es importante que te recuperes.
Mira.
Las pastillas son fuertes. Las va a resentir tu estómago. Pero la buena
es que te van a quitar cualquier dolor que tengas.
Como ve, la sacaron inconsciente por la parte de atrás del hospital y la
llevaron directo a la camioneta.
Dulce Hogar.
¿Le suena?
No, para nada.
¿En serio?
No.
Es una agencia de empleadas domésticas que opera en México desde hace muchos
años. Es muy conocida.
¿Y qué me dice? ¿Cara de riquillo o qué?
Perdón. Porque yo no sé cómo sean las cosas allá en tu rancho, pero con lo que
aquí nos pagan difícilmente nos alcanza para andar contratando muchachitas, al
menos para esos fines. Yo no me refería a eso. Yo no quise decir que usted...
Mira, aquí todo es más sencillo.
Si tanto te interesa, ¿por qué no vas tú directamente y les preguntas a ellos?
Porque aquí estamos hasta la coronilla de chamba y todavía me quieres cargar la
mano.
Mire, la razón por la cual yo no voy es porque, como usted dice, en mi rancho
tengo todos los pelos de la burra en la mano.
Pero aquí sé que las cosas funcionan distinto.
De ninguna manera me gustaría saltarme de la línea de mando.
Ok.
Déjame ver qué puedo hacer.
Gracias, colega.
Permiso.
Va a caer.
Está nada de acertar.
¿De verdad confías en Diego?
Porque acabas de retomar la relación desde hace mucho tiempo que no lo ves
A ver, ese compa tiene varo y es lo que más necesitamos ahorita.
Además no va a ser tan fácil, ¿eh? Le voy a poner una prueba.
¿Una prueba?
Claro, la próxima fiesta lo invitamos y lo checamos.
Le echamos un trocito de carne y a ver qué hace con eso el güey.
Ay, no sé, ¿y si le saca? Si le saca, le va a pasar lo mismo que a Iván o hasta
peor por quererme ver la cara.
Laura, ven.
Hablé con mi mamá.
Y le va a decir a doña Cata que no te despida.
¿Y por qué hizo eso, joven?
Pues para que no pierdas tu trabajo.
Por caridad.
Muchas gracias.
Oiga, ¿usted sale a correr todas las mañanas con su amigo Mateo?
¿Y por qué esa pregunta?
Digo, no es la primera vez que me preguntas por Mateo.
¿Por qué tanto interés?
No, no es ningún interés. Solamente quiero saber a ver si le lavo su ropa de
hacer ejercicio todos los días.
¿Necesito algo más?
No.
Bueno, ¿sabes qué? Sí, Laura, necesito algo más.
Dígame.
Que me digas la verdad.
¿Dónde estabas?
¿Qué le pasó a tu uniforme y a tu pierna?
¡Ay, qué chula sonrisa! ¡Ya, ya, ya! ¡Cállate! ¡Cállate!
¿Por qué estás tan contentita? ¿Eh?
¿Qué no te das cuenta cómo nos expusiste a lo puro imbécil?
Pues, señora, es que el bebé le pudo... ¡Nada!
Nada. A mí me vale un carajo el bebé.
Por la imprudencia de ustedes dos, me tuvieron a punto de... Abre.
¿Y alguien me puede explicar qué es lo que pasa aquí?
Ahorita que salí a sacar la basura me he de haber rasguñado ahí con algún
alambre o con cualquier cosa.
¿Puedo ver?
Tranquila, yo nada más quería ver si no te lastimaste y te podía ayudar.
No se preocupe.
Yo ya me limpié.
Está bien.
Ok.
Y después de que sacaste la basura y te cortaste con el alambre, ¿a dónde
fuiste?
Ay, joven, pues es que la verdad se me cerró la puerta.
Y la llave la traía en el abrigo que... que llevé a la tintorería de su mamá
y... Ay, pues me da pena decírselo, pero pues yo me puse ese abrigo y... y...
pues eso fue lo que pasó. Tuve que ir rápido a la tintorería a buscar la
Qué hábil.
Sí que le está causando tanta gracia. No, no, perdón. Es que, Laura, te pasa
cada cosa que... Pues sí, pues es la verdad. Eso me pasó. ¿Qué quiere que le
diga? Mira, ven.
Tómatelo conmigo. No, a ver, joven. Es que, por favor, se van a rogar esos
vestidos ya los planchezos de su mamá y se va a molestar conmigo. No, hombre.
Que no se moleste porque ahora sí ya no voy a saber cómo te voy a salvar de
esta. Ven.
Espero que te guste el whisky porque no tengo más.
¿Sí?
Uno ya. No.
No, yo no puedo tomar. Yo estoy trabajando y yo no... Mi mamá se va a
sus amigas. No pasa nada.
Uno ya.
Venga.
No les puedo decir que estoy recuperada porque todos los días me despierto como
si anoche hubiera sido la última borrachera que me puse.
¡Laura!
¡Laura!
Hija. Reviviendo esta noche donde terminé en una sala del hospital en
a punto de perder la vida.
Me asusté mucho al darme cuenta que yo ya no tenía el control de mi vida.
Se le había dado una adicción.
No solamente me hacía daño a mí, sino que le hacía mucho daño a los seres que
quería.
Laura, ¿estás bien?
Te juro que nadie se va a enterar. No pasa nada.
Usted no sabe nada, joven.
No sabe lo que está pasando aquí. No entiende nada.
A ver.
¡Laura!
Pues mire, mire, señora Catarina, lo que pasa es que... Te vas a su cuarto y te
llevas al bebé.
Y hoy te quedas a dormir aquí para cuidarlo. Pero mañana tempranito vas a
por ti para llevarte a la gente.
Ya veré qué hago contigo.
Doña Cata, la muchacha no tiene culpa de nada.
El bebé se nos puso mal.
Se convulsionó y ella fue la que lo salvó.
¿Alguien te dio permiso de emitir tu opinión, criatura?
Con todo respeto. Tú te callas.
A ti se te paga por obedecer, no para tomar decisiones.
Que te quede claro que tú aquí no eres nadie.
Y si tienes problemas para entender lo que quiere decir la jerarquía, tengo
métodos para que lo entiendas y que nunca se te olvide.
De verdad, lo único que quiero... ¡Que te largues, Silvio!
En este momento...
¿Y ahora tú y yo?
Tú y yo vamos a hablar.
Muy seriamente.
¡Laura! ¡Laura, espera, por favor! ¡Déjame!
Ok, ok.
¿Qué pasó? ¿Qué hice? ¿Qué hice que te puso así?
A ver, ven.
¿Puedo?
¿Quieres caminar?
¿Agencia Dulce Hogar?
Ya me solucionaste el asunto de la doméstica, Stefi.
No quiero estar un minuto más en mi casa.
Sí, Lidia.
No me tienes que llamar a cada hora. Mañana mismo voy a hablar con ella.
¿Mañana? No, no, no. Oye, mira, ¿sabes qué pasa, mía Catalina? ¿Quieres?
Porque por lo visto contigo no se puede llegar a ningún acuerdo.
La verdad es que tu mamá tiene mucha razón en decir que eres una inútil.
Qué pena que mi propia madre te cause esa baja impresión de mi persona.
Pero ¿sabes qué? No importa.
Les voy a demostrar que hoy mismo queda resuelto ese problemita.
Buenas tardes.
Tuve que ir al pejero varias veces para que me dejaran sacar a la ratita esta.
Y luego, Catalina, empezaron a preguntar nombres, domicilio y muchos datos.
Y yo tuve que repartir dinero. Mucho dinero para que me dejaran llevarme.
¿Y tú piensas que yo voy a pagar todo eso?
Yo no tuve la culpa.
La tuvo la sirvienta esta llorona. Además, ustedes fueron las que la
Aquí solo hay una culpable, señora.
Y es en tú.
Por no poner las reglas claras en tu casa.
Porque si algo no funciona en Dulce Hogar, es mi culpa.
Pero si las cosas salen mal aquí, es tu culpa.
Tú tienes que controlar a tus empleados.
¿O qué no les quedó claro que en una emergencia médica tenían que ir a la
clínica del doctor Duda? Sí, claro que se lo dije, Silvia, pero yo pensé que a
lo mejor... Pensaste, pero no te cercioraste.
Y yo te sugiero que ahora vayas pensando cómo le vas a hacer para reponer esa
deuda.
Porque si no, vas a ser tú la que le va a tener que dar explicaciones al niño.
Sí, sí.
¿Dónde estabas?
Ah, salí a caminar. Lo necesitaba.
Y no después de lo que pasó.
¿Cómo?
¿Ella te contó?
Eres el mejor esposo del mundo.
Me da tan feliz, amor.
Gabriela, tenemos que hablar de esto.
Sí, yo sé que tenemos que hablar porque además quiero que me cuentes todos los
detalles. Pero ahora es importante que nos vayamos.
Igual cámbiate y bañate, ¿eh?
Pero, ¿para qué?
¿Cómo que para qué? Hoy es el cumpleaños de Santiago Galas, el hijo de Brenda.
Se te olvidó.
Bueno, no importa.
Allí te espero.
Cámbiate. No, oye.
¿Cómo está ella?
¿Cómo se siente? Fue su primera vez.
Amor, ella está bien.
No te preocupes por eso.
Es momento de preocuparnos por pasarla bien, estar con los amigos, demostrarle
que somos un matrimonio feliz.
Sí, pero...
Creo que no está bien que la dejemos sola.
Amor.
Ya dimos el primer paso.
Tú hiciste lo que tenías que hacer.
Siempre te satisfecho.
Apúrate.
¿Entonces qué, mamacita?
¿Cuándo nos vamos a ir a tomar un helado tú y yo?
Ay, Jaime.
No, hombre, si yo le tiro más alto.
Ay, mi reina.
Si supieras las hembras que se me han caído la cama.
Pues sí, justo por esto.
Porque no quiero tener una más de la lista.
Ni tuya, ni de nadie.
Vea, pues.
¿Y como que a qué le tiras tú o qué?
A ver si le pongo ganitas y me pongo las pilas.
Ay, ya, pues si te gustó tanto.
Tanto, tanto.
Que podrías llegar a ser la dueña de mi corazón.
Tú, niña.
¿Ya terminaste de darle de comer a Jaime? Sí, señorita Steffi.
Entonces, retírate.
Gracias.
Se ve que está prohibido enredarse con los empleados, ¿verdad?
¿También te vas a morir con ella?
Ella es un encargo de su mamá.
¿Sabes qué? Me pidió que la ablandara para lo que se le viene.
Pues qué obediente. Le saliste a mi mamá, ¿no?
Bueno, ¿y a qué hora sales a recoger a las domésticas? Ya, ya casi. ¿Tú por
Voy a ir contigo.
¿Qué?
¿Y es que ahora me vas a estar vigilando o qué? No seas idiota.
Me habló Lidia Puga para quejarse de nuevo. Quiero saber qué está pasando con
Laura González.
Puedo terminar de comer.
¿Tú qué tal?
¿Vamos?
Y pues yo empecé a beber allá en mi pueblo con mis amigas y pues sí me tardé
tiempo en darme cuenta que estaba tomando de más.
¿Y tus papás? ¿No estaban ahí para vigilarte?
Pues es que mi mamá trabajaba todo el día y pues no sé, quizás si ella hubiera
estado igual y no hubiera caído en ese vicio, en esta enfermedad horrible.
Bueno, lo importante es que estás obvia y que puedes salir adelante.
Qué ganas de contarle muchas cosas de mí, pero... No, bueno, usted va a decir
mí que me importa la vida de... de una empleada doméstica, ¿no? Laura.
Todavía no me conoces, pero lo vas a hacer. Y te vas a dar cuenta que a mí el
tema de las clases sociales y las etiquetas... no me va.
Aquí nada más estamos tú y yo.
Puedes confiar en mí, me puedes contar lo que tú quieras.
No, pues si ya hablé de más.
Ok.
Mira.
De la manera en que murió mi papá, me dejó un vacío que solo podía
llenar trabajando.
¿Pero ese no es un vicio?
Claro que sí. Tal vez el peor de todos.
Te olvidas de vivir, te olvidas de sentir.
Aunque hay veces que alguien te lo recuerda.
Pues yo creo que mejor ya nos vamos, ¿no? No sé si va a llegar su mamá. No,
vámonos.
Ay, Gaby, tú siempre tan espléndida con mis hijos.
Y la verdad es que a veces me da un poco de pena que te tomes tantas molestias.
¿Por qué? Si no son molestias. Tú crees que yo adoro a tus hijos. Muchas
gracias. Solo si te quería pedir un favor. ¿Crees que puedes hacer unas
antes del pastel? Sí, claro. ¿Estás en tu casa así?
Bueno, antes de partir el pastel de mi ahijado favorito, quiero aprovechar el
día de hoy para comentarles que, mi amor...
Hoy nos enteramos de una noticia que nos hace muy felices y que mejor que
compartirla hoy que están todos nuestros amigos aquí.
¡Vamos a ser papás! ¿En serio, Javi?
¡No! ¡Ay, qué emoción!
¡Qué emoción!
¡Felicidades!
¡Felicidades!
¿Vas a hablar o te vas a quedar así?
Tranquilo.
Relájate muchísimo, enfermín.
Como que ya te está golpeando la edad, ¿que no? Sí, estoy así. Es porque sabes
que a doña Catalina le molesta muchísimo que las empleadas vengan aquí a perder
el tiempo.
Dime lo que tienes que decir.
Mínimo ofréceme una copita, ¿no? Para platicar así a gusto.
Un tequila del bueno.
No sé en qué momento.
Se me ocurrió pedirte favores. Una sola vez lo hice.
Y lo sigo pagando.
Ay, ya, Fermín, por favor.
Deja de quejarte.
Que esto te conviene.
Por ahí andan preguntando de alguien que conoces.
Ah, sí.
¿Y de quién se trata?
Estaban preguntando acerca de Amanda Luján.
¿Quién te dio esto, Magaña?
Un policía de fuera, que de Guanajuato, dijo.
¿Y ese qué demonios tiene que ver con Yuriria?
¿Que esa no es de Campeche?
No sé, no tengo idea. Yo solo pensé que esto podría interesarle a usted.
Pensaste bien, como siempre.
Se ve que el dinero que te pagamos está bien invertido.
Ya sabe, doña.
Usted nada más diga qué va a proceder. No sé.
Bueno, en realidad ya todo está resuelto, ¿no?
La niña no está.
Yo creo que se regresó a ver a sus papás o algo.
El caso es que no dejó información.
No tenemos contacto.
Qué muchachas estas, tan poco comunicativas, ¿verdad? No se preocupe,
Esa va a ser la versión oficial.
Permiso.
Dile al policía que no se mete con nosotros, que no le conmigo.
Como usted diga, doña.
Pablo, no sabía que ibas a estar aquí.
Perdón, sé que te fallé ayer con lo de la comida, pero surgió un imponderable
con un software y... ¿De verdad crees que me trago tus mentiras?
Me ves cara de idiota, Pablo. Yo jamás te mentiría, Pablo.
Cada día mientes, Silvio. Todos los días haces una mentira contigo. Dijiste que
esta vez no me fallarías. Lo dijiste. Y te pedí una disculpa por eso. Fue por
trabajo.
No, por favor, perdónenme. No me hagan nada.
¿Dónde está el bebé?
¿Dónde está el bebé, Luisa?
No sé.
Digo que no, me lo dieron.
Entonces, si no tienes el bebé, ¿no se realizó la transacción?
¿El dinero debería de estar aquí, crees?
No, mamacita.
Se lo quitaron.
Seguramente estaban espiando para robármelo.
era mucho dinero.
Y me lo vas a pagar.
Y para asegurarme de eso, te voy a dejar un recordatorio.
Alerta.
Cada semana que no me pagues, va a pasar lo mismo.
¿Por qué? Yo te propongo que te apures.
¿Me entendiste?
y me llamas joven o me hablas de usted, no sé, me siento extraño. Pues es que
somos extraños, ¿no? Usted es el hijo de mi patrona y yo prefiero mantener el
respeto. Además, esas son las normas de la agencia.
Ok, lo que tú quieras.
Pero, nada más dime que me perdones.
Está bueno, lo perdono.
Vamos.
Tan y salva, señorita.
¡Laura González!
¿Y qué es lo que haces cuando te escapas de tu patrona?
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