Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la
sirvienta, pero yo me llamo Laura.
Que lo leíste.
Laura. Que lo arregle.
Laura.
Trabajo en una familia de alta sociedad. Tienen mucho dinero, pero poca
dignidad. Yo soy la que las mugres tiene que estallar con un sueldo miserable
que no me alcanza para nada.
Tienen lujosas fiestas de caridad, pero a mí no me pagan el seguro social.
Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan
perfumes, ¿sí no? Y a mí no me gusta obedecer.
Y a mí no me gusta obedecer.
¡Que lo limpie!
¡Laura!
Laura. Por eso le pagas a la criada. Deja que lo haga la criada.
Pues sí, te digo, yo
prefiero ya retirarme en Guanajuato o Playa del Carmen, que es muy bonito.
Doctor, ¿puedo firmarme esto, por favor? ¿Es un ingreso? Sí.
¿Me dejó tarjeta de crédito?
Sí, también.
Ah, está bien.
¿Saura? ¿Qué haces acá?
Pues es que la Yuriria, la chica que trabaja allá con nosotros, pues se puso
remala y Jaime la trajo para acá, pero pues ahora resulta que se tiene que
quedar y nos dijo que pues nosotras agarráramos unos taxis para irnos a
chambas y yo ya estaba arriba del taxi, pero se me perdió el papelito con la
dirección y...
Y pues yo me acordé que usted es el hermano de mi patrona y pues por eso lo
a buscar, ¿eh? Pero no vaya usted a pensar que yo estaba haciendo algo...
ya, ya.
Ya, no, no pasa nada.
Le voy a llamar a un taxi para que te lleve.
Tío, no te preocupes.
Yo te llevo.
Pues muchas gracias, joven. Y la próxima vez vas a preguntar por mí ahí en la
recepción, ¿sí?
Con permiso.
Perdón. Acompáñame, voy a darte los resultados de tu mamá.
Por favor, le dices que yo en la tarde le llamo sin falta y ahí nos ponemos
de acuerdo.
Muchas gracias. Nos vemos luego, tío.
Sí, sí, está bien.
¿Nos vamos?
orden, Jaime. Ven para acá.
¿Por qué eres tan irresponsable de llevar tarde al trabajo a las muchachas,
Encontramos a Yuriria en la calle y la tuvimos que llevar al hospital.
La agencia es un caos por tu culpa. ¿No tienes ni dos dedos de frente?
Cualquier cosa que suceda en la agencia, cualquiera, es tu obligación decirme.
¡Ey, ey, ey!
No he terminado contigo.
¡Volteate!
Le voy a pasar un reporte completo a mi mamá. No voy a pasar esto por alto,
Jaime. ¿Estás así porque te dejé planta en dulzura, verdad?
Claro que no. No tiene nada que ver con eso. Yo a ti no te necesito.
Tú estás así porque no te he dado lo que a ti te gusta.
Pero ¿sabes qué? Te voy a dar un dato.
Yo no estoy a la orden cada vez que quieras, patrona.
Mamá, no te preocupes. Entre los dos le explicamos lo que pasó para que no te
regañe. Tanto.
Además, tenías una buena explicación.
Esta chavita, la del accidente, es tu amiga, ¿no? Sí.
Yuriria.
¿Tú sabes lo que le pasó?
No, hasta nosotros no nos dicen nada.
Oye, Laura, creo que tú y yo empezamos con el pie izquierdo.
¿Por qué no hacemos borrón y cuenta nueva?
¿Amigos?
Ay, joven.
Eso suena rechistoso, ¿no?
Pues usted es el hijo de la patrona y yo solamente voy a trabajar a su casa.
Sí, pero eso no quiere decir que no podamos platicar, acercarnos,
Muchas gracias por el aventón, joven, pero no se confundan, usted es empleada,
no es su amigo.
Aquí está lo que me pediste.
El archivo de Amanda Rojas.
¿Me quieres decir por qué tan repentino interés por esa muchacha?
Hace muchísimos años que pasó ese asunto.
Hace unos días fue un periodista a buscarme, a preguntarme por ella.
Qué extraño.
Sospechoso, yo diría.
Por eso prefiero tenerlos a la mano y en un lugar seguro.
Nunca se sabe cuándo los podemos necesitar.
Aún así eso me suena muy raro.
¿Por qué?
Un periodista preguntaría por Amanda Rojas.
No tengo la menor idea y no quiero averiguar.
Y si te vienen a preguntar a ti, Julián, no les digas nada. No quiero enterarme
de que los nombres de Amanda Rojas y de la otra anden en todos los medios.
Espera un momento. ¿De la otra?
La paciente cero.
Juana Ortiz.
Hablo de Raticio Belén.
Estamos en un instituto en que ha atendido a las niñas desde hace muchos
señorita.
Solo quiero una cita con el representante de su ONG.
A ver, discúlpeme, ¿lo puede repetir?
No, perdóneme, no puedo permitir que nos clausuren la casa.
Necesitamos apoyo, fondos de ustedes.
Señorita, dos meses es muchísimo tiempo.
Son huérfanas, entienda.
Sí.
Está bien, vuelvo a marcar.
Tampoco ella.
Y las niñas extrañan mucho a Esmirna. Están muy rebeldes desde que se fue.
Ay, niña.
Ya, ya.
Tranquilla.
Me encantó cómo te quedó el corte de pelo. Además, va a ser mucho más
para ti para estar trabajando aquí en la casa.
¿Qué pasa? ¿No estás contenta?
¿No estás agradecida con todo el tiempo que te dediqué hoy? ¿Con todos los
vestidos que te compré? ¿Tus zapatos nuevos?
¿En dónde creciste? ¿Nadie te enseñó a ser agradecida?
Esmeralda, te hice una pregunta.
¿Nadie te enseñó?
¿Cómo se dice?
Gracias.
Gracias, señora Gabriela.
Gracias, señora Gabriela. Mejor llévate esto allá abajo y regresas porque quiero
que todo esté impecable antes de que llegue el señor, ¿ok?
Déjalo todo en mi cuarto, después te explico cuándo te lo vas a poner.
Tengo. Llévate mi bolso también.
Sí, señora.
Sí, señora Gabriela.
Por eso urge que me hagas el favor de contactar a tu hermana.
¿Y por qué no le hablas tú?
Porque no me contesta, no me habla, ya lo sabes.
Es que se me olvidaba que la niña de los ojos de don Mario Espinosa es una
berrinchuda.
Papá. Si no te habla, yo no sé para qué le ruegas.
Bueno, entiéndelo, hijo, por favor.
Este reportaje me interesa muchísimo.
Quieren hablar con toda la familia.
Quieren preguntarle a Laura cuál es su opinión sobre la campaña de su padre
para llegar a la presidencia del partido de la familia.
A ti, escuingle, también te va a tocar que te interroguen. Así es que
Yo ya sé qué voy a decir.
Estoy muy contento de la decisión de mi papá por iniciar su carrera política.
Estoy seguro que será un momento muy importante para el país y para el
¿Te gusta?
Si no te importa, tampoco te burles.
Y si no sirves ni siquiera para hablar con tu hermana, entonces pídele a
Jerónimo que la convenza.
¿Se toca primero o no?
¿Te estás acostando con la Estefany?
No te hagas porque los oí.
Ya entiendo todo. Ya veo por qué traes ese reloj todo caro. Ya veo por qué
ahí de alzadito conmigo.
Deja de ver tantas telenovelas, mi amor.
Y bueno, y si me estuviera metiendo con la señorita que al final nos conviene a
los dos. No, a mí no me conviene.
Ese jueguito que traes con ella no tiene por qué estarte dando regalitos.
Espérate, cálmate.
Lo que voy a hacer con este reloj es exactamente lo mismo que voy a hacer con
ella cuando la tenga de frente.
¡Maradona!
¡Calma, Rosa!
Yo hago con mi vida lo que se me dé la regalada gana.
Además, tú no eres mi mujer. No te tengo por qué dar explicaciones.
No soy tu mujer. Y ella sí es tu mujer.
¡Ella sí!
¿Tú?
¿Su chofer?
¿Su criado? ¿De veras crees que ella es tu mujer?
Lo que yo haga o deje de hacer es mi problema.
Y lárgate de mi cuarto, no te quiero volver a ver acá.
Está bien.
Pero voy a hablar con ella.
Y voy a hablar con la señora Catalina.
Y les voy a preguntar si está dentro del reglamento acostarse y estrujarse con
el chofer. Espérate, mamacita, cálmate.
A ver, piensa serenamente.
O sea, si vas y le dices eso a doña Catalina, pues nos van a terminar
los dos. ¿Y después qué? ¿Ah? Sin trabajo, ¿de dónde vamos a ahorrar para
podernos largar de aquí?
Piénsalo.
Rosa.
Rosa.
Rosa.
¿Pero quién te crees que eres?
El segundo día conmigo y ya estás llegando tarde. Mamá, por favor, ya te
explicamos que la otra muchacha tuvo un accidente. Sí, ya lo sé. Y yo llamé a la
agencia. Pero de eso hace dos horas.
O sea, explícame por qué tardaste tanto en llegar hasta acá. Yo le cago de mi
hijo. Madre.
Déjala hablar, por favor. Tiene boca.
Señora, discúlpeme. Yo entiendo por qué Catalina dice que eres una buena opción.
La voy a llamar y le voy a decir que te eches de la agencia. No exageres.
Hijo, eso es una gota más.
¿Cuántas más se necesitan para que se llene el vaso?
Mira, mamá.
Todos cuando empezamos en un trabajo nuevo cometemos errores. Ya te
dónde estábamos y por qué llegamos juntos.
Te sugiero que te relajes. No es bueno para tu corazón.
Ay, por Dios. Todas las muchachas son iguales. ¿Qué más da que sea Laura o
cualquier otra? Sí, conociéndote. A la siguiente las vas a despedir al segundo
día. Catalina se va a molestar porque no confías en su criterio. ¿Eso quieres?
¿Eh? Bueno.
Aquí ya no pasó nada. Todo está aclarado, ¿ok?
Yo me voy que voy tardísimo al trabajo.
Venga.
Ándale, ponte a hacer el arroz. Que ya estoy toda tarde.
Sí, señora.
Y gracias.
Hola.
Hola.
Aquí están los documentos para que crucen la frontera. ¿Y el pasaporte?
Aquí está todo.
No falta nada.
Muy bien.
¿A qué hora va a ser la entrega?
A las cinco.
¿Y el dinero?
El dinero tendrá que ser en dólares porque los pesitos mexicanos ya no
para pura madre.
¿Cómo está esta preciosura?
¿Piensas ir sola?
Sí. Doña Cata no me ha mandado a la nana.
Yo no sé qué se siente esa mujer, ¿eh?
Piensa que estamos intercambiando así palitos de paleta en la esquina como si
fuera tan fácil.
Vas a tener que acompañarme, Silvio. ¿Qué?
No, no, no. A ver, Genoveva, yo no puedo. Yo me tengo que ir a la entrega
otro paquete.
¿Cómo que no puedes?
O sea, hoy tampoco voy a poder contar contigo, Silvio. Pero si ya te había
dicho, estabas avisada.
¿Hablaste con doña Cata?
¿Sabes cuándo nos van a enviar a la nana?
No me contestan ni ella ni su hija.
Silvio, esto no es un juego, ¿eh?
Además, el negocio es de ella.
Y ellas son las que se están hinchando de dinero.
¿No es justo?
¿No se vale?
Y Lidia ya no quiere pagar.
Tuve que ceder y le prometí que la ausencia de Laura corre a cuenta de
Hogar. O sea, de mi bolsillo, ¿no?
Hablar contigo, mi hijita, y cenarme ligado de piedritas.
¿Y las otras se pudieron llegar?
Sí, tarde, pero llegaron. Todas menos Laura, claro, que se tardó horas.
Te digo que a esta hay que cortarle las alas, mamá. Que nada de esto hubiera
pasado. Si a ti, la tal Yuridia, no se te hubiera escapado, ¿verdad?
Parece que no terminas de entender lo grave que puede ser que esa hable con
cualquiera, con quien no debe.
Yo sé, mamá. Me encargaré de hacérselo entender.
Tienes muchas cosas de qué encargarte, mi hijita.
Según estos reportes, la dulzura está a punto de quebrar.
Estuve ayer noche.
Irma dice que necesita nuevas chicas, unas que valgan la pena.
Las que tiene o están viejas o son unas ineptas y estamos perdiendo clientela,
mamá. No, no, no me vengas con cuentos.
Si la dulzura está como está, Es gracias a todos, mi hijita.
Pensé que no teníamos presupuesto para contratar nuevas chicas.
Nadie quiere trabajar por el porcentaje que les damos.
Ah, pues entonces hay que conseguir a unas que sí quieran.
Es que te quejas porque no te doy tu lugar en la empresa, pero mira, te pongo
frente de uno de los negocios y nomás mira lo que pasa.
¿Qué otra novedad me tienes?
Hablo Genoveva. Que le urge que le mandemos a la nueva nana. Sí, sí, ya
eso.
Es que yo me tengo que encargar de todo.
De todo.
Porque mi hija no termina de aprender.
Hago todo lo que me pides, mamá. Todo.
Pero nada te complace.
Nunca, nada es suficiente. Siempre hay un pero, siempre hay una falla. Ya, ya.
No empieces con tus dramas.
Haz las cosas como se deben, hijita.
No busques excusas como una niñita tonta.
Ya, arregla lo de Irma y... A ver cómo le hago para solucionar lo de la nana.
¿Y ahora qué?
Adelante. Señora, dispense que la siente rompa. ¿Puedo pasar?
Pásale, pues.
La verdad es que me urge hablar con usted, señora, porque... Estoy muy
angustiada porque mis niños ya casi no tienen que comer y... Pues yo necesito
trabajar, señora.
Méndiga gata.
Las broncas en las que me mete me hubiera salido más barata muerta.
Ahora voy a tener que sacar dinero de la cuenta de socios y ver después cómo lo
repongo. No, a ver, ¿cuándo vamos a reponer eso?
No podemos seguir tangrando esa cuenta, ¿eh? ¿Cuál es la bronca? Luego lo pago y
ya. No, no, ¿cómo luego lo pagas?
O sea, todo mundo nos debe dinero.
Nosotros le debemos dinero al otro medio mundo.
¿Y el del yate ya llamó? Le rebotaron el cheque.
¿Cuál es la bronca?
Subimos las cuotas y ya. No, no, no, se va a armar un relajo. La gente no quiere
pagar más.
Y menos después de lo que pasó con Iván.
¿Eso de Iván qué?
Pues que la gente está sacada de onda porque no saben si el animal este se va
poner a hablar.
No va a hablar.
Nosotros lo tenemos cubierto. Además, el dinero está fluyendo en las manos
correctas. No sé, Mateo.
En vez de quejarte, mejor ayúdame a arreglar esto.
Necesitamos gente nueva.
Al menos una persona que cubra la cuota de Iván. Pero ya.
Diego, me tuve que ir de la clínica en Friega, perdón.
Pero para compensarte, te tengo una propuesta.
Igual y te interesa.
¿Y Laura?
En su clase de inglés.
No me diga, tan rápido ya está estudiando.
Bueno, ya la conoces, es impaciente y no le gusta perder el tiempo.
Si quieres yo le digo que le marcas.
No, no, no, de hecho prefiero hablar contigo.
Ya dile que no sea tan soberbia.
¿Perdón? Sí, que ayude a su familia. Mi papá la necesita.
Le van a hacer a mi papá un reportaje sobre el lanzamiento de su campaña.
Nos van a entrevistar a todos y necesitan que ella hable.
Bueno, le puedo decir que escriba algo y se los mande.
No, mijero.
Quieren hablar con ella el sábado.
Ya, dile que demuestre un poco de interés, ¿no?
No le cuesta nada.
Ok, yo le paso tu mensaje.
Vale, bye.
¿Otra vez lo mismo?
Sí.
Hola, Pifi.
Hola. Quería darte una sorpresa.
¿Por dónde está?
Compré un vinazo y adivina qué hay de postre.
Tarta de higos.
Ay, mi amor.
Gracias.
Seguramente todo te quedó riquísimo.
Pues esta vez no cociné yo.
¿Ah, no?
¿Entonces quién?
No.
Hola.
¿Sirvo, señora?
Más fuerte, es Mirna. El señor no te va a escuchar. No seas tímida. Gabriela,
perdón. Sí la escuché.
Es Mirna. Gracias.
¿En qué quedamos?
Primero al señor, es con quien queremos quedar bien.
¿Qué tal, amor?
¿Verdad que conozco tus gustos?
Hoy estuvimos toda la tarde trabajando en su arreglo personal.
Invertimos un poquito de tiempo y de dinero.
Bueno, yo sé que es una doméstica, pero está bien tratar de domesticarlo un
poquito, ¿no?
Recoge todas sus cosas.
Tienes que dejar la cama arreglada y muy limpia. Aquí está tu nuevo uniforme.
Qué bonito uniforme, señorita Stephanie.
Mira qué bonito color, ¿verdad? ¿Ya te vas?
Sí, Dunia. Ya me conseguí un chamba en una casa.
Gracias a Dios.
Bueno, te bañas antes de ponerte el uniforme y te arreglas muy bien. Tienes
parecer como nana de familia rica.
Sí, sí.
Oiga, ¿y yo?
¿Tú qué?
Tú también bañate.
No, ¿yo para cuándo voy a trabajar?
Nomás se me van juntando las deudas con ustedes y luego a fin de mes, ¿cómo les
voy a pagar?
Trabajarás cuando te toque, Dunia.
¿Y eso como para cuándo va a ser?
Si ya se fue Laura, es Mirna y ahora Teresa.
¿Y yo para cuándo? Hasta que estés lista.
A mí la señora Rosa me dijo que ustedes me tenían algo preparado.
¿Qué es eso, señorita Estefi?
Señorita Estefany, me parece que usted y yo tenemos algo muy importante que
discutir. ¿No? ¿Sí? Sí.
A sola.
La espero en el despacho.
Apúrate. Sí.
Sí, sí, sí.
Ay, joven.
No, pues, discúlpeme.
Él es mi papá.
Y lo asesinaron cuando yo tenía 12 años.
En el cumplimiento de su deber, trabajando, como siempre lo hacía.
Nunca atraparon a los culpables.
Él era diferente, ¿sabes?
De los pocos policías honestos, correctos que hay en este país.
Por eso lo asesinaron.
¿Por qué no se dejó corromper? ¿Por qué no se juntó con la basura?
Yo también perdí a mi mamá.
Ni siquiera la conocí porque se murió cuando yo era una chiquilla.
Pero a veces sueño con ella.
¿Mi teléfono?
Sí, joven, lo dejó allá en la cocina.
Yo voy por él ahora.
Gracias.
Disculpe, señora, la correspondencia. Disculpe. No, no, no pasa nada, Fermín.
Ay, como si yo tuviera secretos contigo.
Hemos compartido todo, ¿no? Lo bueno, lo malo, todo.
Perdónme, señora, pero para mí siempre ha sido bueno.
Usted me ayudó a superar el peor momento de mi vida.
No tienes que adularme, Fermín.
Yo sé muy bien lo que he hecho.
Hay veces que me he tenido que ensuciar las manos, pero siempre con un gran
propósito.
Me preocupa mucho Stephanie.
Dejarla desamparada. Es que es tan incapaz de valerse por sí misma.
Me da miedo que cuando yo falte, ella termine en la calle o peor.
La señorita Stephanie saldrá adelante, señora. Pase lo que pase.
Usted la ha educado muy bien. Ya te dije que no me tienes que adular, Fermín.
Yo sé muy bien lo que hice.
Si yo la convertí en lo que es.
¿Y ahora qué pasa, Ruta?
¡Qué mala noticia me vas a dar!
¿Me puede explicar por qué le estás regalando relojes a mi hombre?
No sé de qué me estás hablando.
Jaime.
El chofer de Dulce Hogar.
Con el que la señorita felizmente se está enredando.
¿Perdón?
Cuida tu lengua, no sea que tengas que arrepentirte.
No se meta conmigo.
Más bien no se meta con mi hombre, porque la que va a salir aquí
usted, no yo. ¿Tu hombre?
Eres una descarada, Rosa.
Eres usted quien habla. ¡Cállate!
Está terminantemente prohibido que se apareen como animales. Esto no es un
hotel. Y si le digo a mi mamá, estoy segura que te va a echar de aquí como un
perro. ¡Pues que me eche entonces!
Bastante sé de lo que pasa en esta casa desde hace muchos años. Y yo le aseguro,
señorita Stephanie, que si yo abro la boca, esta bendita agencia no dura ni
días abierta. Sé que no te atreverías a hablar porque sabes muy bien lo que les
pasa a los traidores. Sí, sí, sí, sí, lo sé.
Lo he visto de cerca.
Pero no crea que usted puse hija de doña Capas de Salma.
Yo le aseguro que la señora va a considerar una traición el que su hijita
querida se esté revolcando en la cama.
Es la última vez que una criada como tú me habla de esa manera.
Aquí eres tú la que tiene todo que perder.
Lárgate.
Amor, estaba pensando que tal vez la próxima semana podríamos ir a escoger el
tono del cuarto del bebé. Digo, no sé qué nos vaya a mandar Dios, si sea
o mujer, pero podría ser un tono neutro, ¿no crees?
Pues sí.
Un amarillo. O blanco. O gris. Mi amor, ¿qué importa?
Creo que te estás adelantando otra vez.
¿Por qué? Creo que es importante planear. Es más, Esmirna y yo ya
calendario menstrual y esta semana está en sus días fértiles, así que toca
insistir, ¿ok?
¡Esmirna, qué te pasa, niña, por Dios!
¿Cómo es posible? que haya tirado la salsa, por Dios.
¡Gabriela! Lo llevaba platicando toda la tarde.
Ya, Gabriela.
Perdón, señora, perdón, ya, mire, ya lo voy a lavar. No, no, no, no vas a lavar
esta ropa, no la puedes lavar tú.
Oye, oye. Esto lo tienes de marca.
No, es ninguna tragedia, no es necesario que le hables así.
Está bien, amor, tienes razón.
Vete a tu cuarto, quítate eso, pero no lo laves, yo lo voy a llevar a la
tintorería. Retírate.
Con permiso.
¿Y sabes qué?
No salgas de tu cuarto en toda la tarde.
¿Qué te pasa, eh?
¿De qué?
¿Qué traes en la cabeza?
Te desconozco, eh.
Se llama Yuriria y le pasó algo. Y por lo que vi, Mateo está involucrado con
ella de alguna forma.
Bueno, la forma es más que obvia, ¿no?
Pues no podemos valer no solo de suposiciones.
Necesitamos pruebas o al menos alguna confesión.
Intenté que Mateo me dijera algo, pero no dijo nada.
Si insistía, se iba a cerrar todavía más.
Lo bueno es que al rato quedé de verlo.
Me dijo que me tenía alguna propuesta.
Otra vez a la boca del lobo.
Bueno, tú piensa que es por un bien mayor, que no se te olvide.
Créemelo, me lo repito todos los días.
Pues ya está.
Yo a lo mío y tú al club.
Listo.
La sala, la cocina, aquí abajo.
Y aquí está el cuarto de los bebés. Los bebés que yo voy a cuidar, ¿verdad?
Exactamente.
¿Cómo dices que te llamo?
Teresa, señora.
Teresa. A ver, cárgala. A ver cómo lo hace. Ay, mire nada más.
Qué bonita está su princesa, señora.
No, hombre, fíjese que yo tengo dos chamaquitos.
Por eso me encantan a mí los niños. Pues no, no, es mi hija.
¿Ah, no? No.
Necesito que la cambies.
Que la bañes, que le des de comer y que prepares la pañalera porque a las cuatro
y media en punto nos vamos.
Sí, sí, sí. ¿Pero dónde está la bañera, señora?
Aquí está.
Ay, son varias camitas.
Demasiadas, diría yo.
Y todavía Silvio viene con otra.
¿Cómo se llama la princesa?
Bonita. Te voy a llamar bonita.
Tienes varios hermanitos, ¿verdad, princesa? No te preocupes que yo los voy
cuidar muy bien.
Entonces, este software lo que permite es que los empleados estén conectados
incluso fuera de la empresa.
El cliente está feliz.
Tenemos una cita con el pediatra. Ya nos vamos.
Me dio mucho gusto verte. Hasta luego. Nos vemos.
Suerte.
¿Qué pasó, Silvio?
Siento que se cruzaron dos dimensiones en una sola línea.
No sé.
Jamás la había visto. No tengo ni idea de quién es.
No sé, la gente está loca, Pablo.
¿Cómo vamos, no?
Sí.
Mira, Gabriela, yo acepté esta absurda idea porque quería tu felicidad.
Pero estábamos cometiendo un error.
¿Mi felicidad?
Tú te casaste conmigo y me dijiste que querías lo mismo que yo.
Que soñabas con una familia. Me dijiste que te imaginabas a niños corriendo en
la casa. Sí, sí, eso es lo que quería.
Pero la vida no nos dio el regalo de que pudiera ser mamá. ¿Y?
Hay que aceptarlo, a resignarse y para adelante.
Yo no me voy a resignar. Yo no voy a ser esa mujer que todo el mundo tache a la
calle, el infértil, que no se puede dar un hijo a su marido. Yo no voy a ser esa
mujer. Pero los demás, ¿por qué te importan? ¿Por qué te importan los
problema es nuestro. Los que importamos somos tú y yo. ¿Los demás qué?
Bueno, si lo que importamos es tú y yo, yo sé que si yo no te doy un hijo, tú me
vas a dejar.
Mi amor, creo que está pasando una crisis y hay que buscar ayuda
Un psicólogo o algo pero urgente.
¿Ahora crees que estoy loca?
¿Te das cuenta cómo últimamente nada más recibo reclamos de ti?
Obstáculos, malos tratos.
Soy tu mujer.
Tienes que apoyarme. Yo necesito tu solidaridad.
Joaquín, yo voy a tener este bebé.
Yo ya tomé mi decisión. A mí no me importa que esta niña se eche para atrás
que no tenga palabra.
En este momento voy a hablar con ella y la voy a convencer. No, tranquila. Yo
voy a hablar con ella, ¿sí?
Ok.
Pero para decirle que hasta aquí llegamos.
Esta locura se acabó, Gabriela. Yo ya no puedo más.
Mita, ¿me ayudas a hacer la tarea con las niñas? Es que no entiendo nada de
Mat... ¿A dónde va?
Pase lo que pase, voy a traer a Esmirna de regreso.
No puedo soportar la idea de que siga con Catalina. Entiende que no puedes
traerla a la fuerza.
Acuérdate cómo regresaste la última vez que fuiste a ese lugar.
Ella te dijo que iba a estar bien. No soporto no saber de ella. Y me extraña
no llamen ni para saludar o para preguntar por las niñas.
Sé que las dejan hacer una llamada al día.
¿Sabes mucho de ese lugar?
Demasiado. Por eso no quiero que mi niña siga ahí.
No vayas, Anita.
Al menos no vayas sola. Déjame acompañarte.
Tú cuida del refugio y de las niñas. Voy a traer a Esmirna ahora mismo.
Es mi deber.
Es mi hermana.
Perdón.
Te quiero pedir una grandísima disculpa porque te hemos hecho sufrir.
Y... Gabriela y yo cometimos un gravísimo error.
No, no, señor. Aquí la que ha cometido el error soy yo.
Perdóname, es mi culpa. No, no, no. No es tu culpa. Nadie te está culpando.
Nadie te está señalando.
Es más, ¿sabes qué?
Esta locura terminó. Te puedes ir.
No, no, por favor, no me eches miedo. De verdad que las niñas en el refugio se
van a quedar sin casa, sin comida. Yo necesito... Bonita, bonita.
No tienes que hacerlo.
No, yo sé que no tengo que hacerlo, pero ya le dije que lo voy a hacer y que es
mi decisión y que aquí estoy, pues... Es la voluntad de Dios.
Hola, Dunia.
¿Cómo estás?
¿Eh?
¿Qué tienes?
Estoy que me lleva a la fregada.
¿Qué pasó?
¿Eso por qué?
Pues pasa que ya todas tienen trabajo, menos yo.
Y la Rosa nomás se la pasa con sus amenazas, pero pues igual no pasa nada.
¿Será que me van a echar?
No, hombre, no digas eso.
Soy una inútil.
Siempre lo he sido.
Donde me pare nomás no logro nada.
Y la vida me arrebató lo poco valioso que tenía.
Y ahora nomás no tengo nada.
¿Cómo no vas a tener nada?
Seguramente tienes algún pariente ahí por el mundo.
Tengo un hermano que se fue al Gabacho desde muy chiquito.
Pero pues desde ese entonces no lo veo.
Imagínate que no le he podido contar la desgracia que nos pasó en el pueblo.
Pues tendrías que buscarlo.
¿Pero cómo?
Está imposible.
Ya lo perdí a él también.
Pero pues voy a salir de esta comodidad.
No pienses eso.
Mira, quizá están planeando para ti un trabajo especial, algo mejor a lo que
tenemos nosotras. ¿No has pensado eso?
No.
La vida siempre ha sido cruel conmigo. No tendría por qué ser diferente.
No, no, no. Todos merecemos ser felices.
¿Felices?
No, la felicidad yo me la tengo que encontrar a trancas.
Pero pues aquí encerrada no va a ser.
Pues tienes que ser paciente.
Y verás que las cosas van a suceder.
Tienes razón.
Yo me vine a la capital para tener una vida mejor.
Por las buenas o por las malas.
Pero así va a ser.
Listo. Me costó un billete, pero una enfermera me pasó la información.
En efecto, la chica esta sí está aquí, pero no hay registro de su ingreso.
Eso me indica que no fuiste la única persona que estuvo repartiendo billetes
ahí.
¿Supiste algo de Yuriria?
¿La viste?
No, no la pude ver. El lugar está muy grande.
Además, seguro la registraron con otro nombre.
Pero lo que sí tengo es el reporte de ingresos y el reporte médico.
Entró con desgarres muy fuertes en el área vaginal y con una infección.
O sea, todo indica que fue un aborto clandestino.
¿Ya ves?
Llegó así.
Todo indica que la clínica no tuvo nada que ver. Al contrario, le salvó la vida.
Güey, la enfermera dijo que cuando llegó estaba alucinando. Estaba diciendo que
el niño no podía nacer, que era hijo del diablo.
Obviamente la violaron.
Exactamente.
Para que veas la clase de tipejos que son tus amiguitos esos, los juniors.
Ya te dije que no son mis amigos. Así que no lo digas ni de broma.
Buenas tardes.
¿Cómo se siente?
El medicamento que le administramos le causa cierta desorientación, pero se le
va a pasar pronto, no se preocupe.
En cuanto esté usted bien, le vamos a llamar al médico que la está atendiendo
para que todo sea en orden y haga lo que se consiga.
No, por favor.
Por favor, no me deje.
Tranquila, señorita, no pasa nada.
Por favor, sáqueme de aquí, doctor.
Señorita, ¿está usted bien?
Se encuentra en el mejor hospital de la ciudad. Y afortunadamente fuera de
peligro. Doctor, el peligro sigue aquí. Sigue aquí todo el tiempo. Está aquí
todo el tiempo. Tranquila, señorita. No haga movimientos bruscos. No, no,
tranquila. No haga movimientos bruscos. No, no, no. Tiene que guardar reposo.
Ayúdame, por favor, porque quiero vivir. Quiero vivir.
Recuéstese, recuéstese. Tranquila. Yo estoy aquí con usted.
Tranquila.
Tranquila.
Todo ese tema de Laura es muy raro, ¿no?
Siempre ha sido raro.
Por decirlo menos.
Y ahora con lo de Washington.
Salió de la nada, no contesta el teléfono y toda la comunicación tiene
por medio de ese tipo.
¿Y crees que vuelva con su bronca?
No sé, baby.
Pero la hora es tan tonta que seguramente recae para llamar la
Perdón que me meta, joven, pero no se habla así de la gente que no está
presente.
Efectivamente, Cruz, tienes toda la razón.
Pero te estás metiendo en una conversación que no te corresponde. Esto
Sabrina y yo.
No está bien que uno se meta con la familia.
Familia.
Te recuerdo que Laura no es nada mío. Y a los extraños no me importa
insultarlos.
Te obligaron a ir a esa fiesta.
Doña Cata tiene un arreglo con todos esos.
Y los dejan hacer lo que quieran.
Cuando me quise ir de ahí, me agarraron entre todos.
Te violaron.
¿Cómo es posible?
Tengo entendido que esa señora es muy respetada.
¿Por qué no se dio cuenta Nadia antes de todo eso? No hay quejas en la policía.
Doctora, a nadie le importamos porque somos peor que tapetes.
Por eso yo no puedo regresar ahí porque me van a matar allá adentro.
¿Has hablado con alguien más de todo esto?
Doctor Peña.
¿Cómo está la paciente?
Como decías, la niña no sabe quedarse callada.
Está bien, déjame solo a partir de aquí y yo me encargo de ella, ¿eh?
¿Cómo puede decir eso? Laura es su hermana, tan hija de don Mario como
No, Cruz.
Laura no tiene que ver nada conmigo ni con mi papá. Es su hermana. Que no sea
la misma madre.
Cuidado con lo que dices, ¿eh?
Estás manchando la memoria de mi madre y faltándole el respeto a mi papá. No le
falto respeto a nadie. Y menos digo mentiras. ¡Cruz!
No puedo creer lo que estás haciendo después de tanto tiempo en esta casa. Te
tratamos como la familia.
¿Te pones a inventar estas cosas? ¿A ponerte de parte de Laura?
Joven Eduardo.
Ya, Cruz.
Mejor dime.
¿Qué quieres? ¿Quieres destruirnos?
Qué triste que usted piense estas cosas de mí.
Esta jamás fue mi intención.
Lo que más me duele es que yo solo quería que Laura supiera la verdad, que
avergonzara de dónde viene.
Ya, ya, ya.
Ya, ya, ya. No sigas con eso.
No se preocupe.
No voy a seguir.
Me queda claro que sin mi niña Laura y con usted ya mayor no tengo nada que
hacer. Y aunque usted no crea, tengo dignidad y sé cuando estoy de sobra.
Ya, Cruz, relájate.
No, joven.
Estoy decidida.
No quiero estar aquí por lástima.
Voy por mis cosas y hoy mismo me marcho.
Ay, X, que se vaya.
Oiga, ¿no quiere que le dé la bebida a la bebé? A lo mejor ya tiene hambre.
Sí, como quiera, pero... Como quiera, me quedé con ganas de conocer a sus otros
hijos. Luego me los presenta, ¿no? Deben estar bien preciosos todos.
Ay, eso ya.
Se perdó tanto que pensé que se había arrepentido. A ver, los papeles.
Ah, eso, amiga.
¿Dame la bebé?
Pásamela, bebé. Sí, sí, claro.
Ven, princesa, mira qué chulada. Ya, Teresa, que no tengo tu tiempo. Ya, ya,
la voy a escribir. Ay, qué bonita.
Llámame. Sí.
Ven aquí, no hables con nadie, por favor. No te muevas de aquí.
Teresa, vas a llevar tú la carriola.
Todo salió a la perfección, nos vamos a la casa ahorita. ¿Y la bebé? No
preguntas nada y camina, camina. Señora, pero si sueltas esta carriola te
mueres, Teresa.
Camina.
Bueno, pues esto fue todo por el día de hoy. Espero que hayan aprendido algo.
Niñas, ya se ganaron su cena.
Mijita, ¿qué van a cenar hoy las niñas?
Mijas con frijoles charros, mami.
Doña Catalina, disculpe, ¿usted ya sabrá algo de Yuriria? ¿Cómo sigue? Mi mamá
no tiene tiempo para contestar. A ver, déjala.
Tiene derecho a saber.
Después de todo, ella la llevó al hospital.
Gracias.
Mi hijita, ¿por qué no te vas a hacer tus cosas? Yo me quedo aquí platicando
las niñas.
Ay, mi hijita es un poco dura a veces.
Pero yo entiendo que ustedes tengan curiosidad por saber qué le pasó a
¿No ya acusaron a los abusadores de ese?
¿Los que le hicieron esa cosa a Yuridia?
¿De qué hablas?
¿Qué les dijo Yuridia?
Pues ella nos dijo que habían abusado de ella.
Ay, no, claro que no, nada de eso.
Yo me imagino que inventa esas cosas porque le da vergüenza decir la verdad.
¿Cuál es la verdad? Digo, si se puede saber.
Yo no tendría por qué estar diciendo esto, pero en vista de las
Yuridia se quedó embarazada del novio por andar de indecente.
Y como no quería hacerse cargo del niño, pues ella quiso resolver las cosas a su
manera. Nosotros tratamos de ayudarla, pero pues ella no... ¿Y el novio es el
joven Mateo o algo así? Creo que dijo su nombre el otro día.
No, no, no.
Mateo no me suena.
Pero de todas maneras, el nombre del muchacho es verdaderamente irrelevante,
¿no? Lo que importa es que su compañera cometió una imprudencia que la tiene al
borde de la muerte.
Así que mucho cuidado, niños.
No queremos repetir un percance como este.
¡Mirta!
¡Mirta!
Jaime.
Rosa vino a retarme.
Me amenazó con decirle a mi mamá que tú y yo tenemos algo. Quiero que la
controles.
Y sobre... Sobre lo de nosotros, creo que es mejor ponerle punto final.
No, no, no, no. A ver, mamacita, cálmese.
Ahora me va a decir que no la pasa rico conmigo.
Me mentiste.
No. No, no, no, porque yo no prometí exclusividad y pues yo tengo un corazón
grande. No me gusta verte con Rosa.
No te quiero ver más con ella. Tú puedes llegar muy lejos aquí, pero no lo vas a
lograr si estoy en tu contra.
Pero es que ustedes prometen y prometen y no cumplen. Y yo sí les he cumplido en
todo lo que me han pedido y acá sigo. Pues cuídate de no terminar en un lugar
peor. No me gusta que me mientan y que me traicionen.
¡Esmirna!
¿Qué quieres?
Quiero ver a Esmirna. ¿Dónde está?
No te queda claro, ¿verdad? Tú no puedes estar aquí.
Esto es propiedad privada y no puedes andar gritando como si estuvieras en la
calle. Y tú no me puedes prohibir ver a Esmirna. ¿Y quién te está prohibiendo
algo?
Esmirna no está.
Bueno, pues la voy a esperar aquí.
Y me la voy a llevar antes de... ¿Antes de qué qué?
Ella está aquí por su propia voluntad.
Y si te dejó, fue por una buena razón.
Ella no se quiere ir.
Eso ni tú te lo crees, Catalina.
Ay, bueno, ¿qué tienes en la cabeza, de veras?
No entiendes, ¿verdad?
Necesito verla. Y no me voy a mover de aquí.
Muy bien.
No me dejas otro remedio.
Con el comandante Magaña, por favor.
Ay, señora.
¿Qué? Perdón que la interrumpa, pero pues es que yo no creo necesario que se
arme todo un escándalo nada más por esto.
Ya es tarde. Ella empezó.
Le estoy hablando de Dulce Hogar.
Señora, es que nada más es una mujer desesperada.
Pues esas son las más peligrosas.
Nada más porque tienes tanto interés ni que la conocieras.
Pues no, no la conozco, pero... A ver, señora, usted sabe que cuando llega la
policía todo sale mal.
Y yo no creo que eso sea bueno para una urgencia como la suya.
¿Por qué no me da chance?
Yo voy a hablar con ella y la convenzo de que se vaya.
Hola, hola.
Señora Basurto, ¿qué se le ofrece?
Nada, Magaña, ya.
Todo está en orden, gracias.
Tienes cinco minutos.
Está bueno.
Entonces yo le dije a la chava, con exacto.
No, no, no, yo no bebo alcohol.
Ya se te olvidó.
Yo tengo gustos y vicios más interesantes.
Gracias. Pero ustedes disfruten.
Bueno, salud.
¿Salud? ¿Me van a dejar con la duda o qué?
Calma, te va a gustar.
A ver, les voy a hacer claro.
La propuesta es de negocio o de placer.
Esa pregunta es preciosa.
En este caso, son para las dos.
Diego, tú me conoces.
Yo nunca me conformo con nada.
Gracias. Siempre quiero más.
Más trabajo, más dinero, más placer.
Pero me gusta compartirlo con gente que vale la pena. Gente como uno.
Y ahora quiero compartirlo contigo.
¿Y eso es?
Un mundo sin límites.
Sin reglas.
Sin restricciones.
Al que sí quieres, puedes pertenecer.
¡Esmirna! A ver, señora.
Ya cállese, por favor.
¿Eh?
¿No ve que se la va a llevar la patrulla?
Que lo intenten.
Yo de aquí no me muevo si no me llevo a Esmirna. Que Esmirna no está.
Tú no te metas. Bueno, yo lo estoy haciendo por su bien, señora.
Ahorita doña Catalina le está hablando a la policía.
Y usted sabe quién tiene las de perder aquí.
Además, si me encierran, ¿cómo va a ver a Esmirna?
Está bien.
Si la ves, dile que vine por ella.
Y que quiero que se largue de aquí.
Y ustedes deberían de hacer lo mismo. Y tú también, niña. Bueno, ya, señora, por
favor.
Es en serio.
Mientras estén cerca de esa mujer, no están seguras. Este lugar no es lo que
parece.
Yo hablo con Esmirna.
Y créame que la entiendo.
Ojalá todas tuvieran una madre que se preocupen por uno.
Ya, ya, váyase. No se metan en problemas, ¿eh?
Y ya sabe que las cárceles están llenas de porro.
Obviamente Catalina no te explicó que el trabajo se trata de cuidar bebés que no
son míos.
A ver, yo nomás quiero que me diga quién era esa señora y dónde está la bebita.
La bebita va en camino a una familia que la va a tratar como reina.
Teresa, quita esa cara ya.
Que nadie se tiene que enterar.
Yo no estoy entendiendo nada, señora. Mejor explíqueme usted qué fue lo que
hizo.
Algo muy simple.
Vendimos un bebé.
¿Qué voy a hacer?
He estado con esta familia toda mi vida.
Y todo lo que cayó fue en vano.
Te hice mucho daño.
Y ahora estás en peligro. Y lo peor es que me queda tanto por
decirte.
Tanto secreto.
¿Cómo podré vivir con esta culpa?
Te lo dije, mujer.
Te lo advertí.
Ese lugar está maldito.
No quiero perder a Esmirna.
Esa niña decidió seguir su camino.
Y bien o mal no se lo puedes impedir.
Nita, habla.
Dime la verdad.
¿Qué fue lo que te hizo Catalina Basurto para que le tengas tanta rabia y a la
vez tanto miedo?
Ella me robó a mi hija.
¡Ay, Dios mío!
Ella y un hombre que me engañó.
Creí que era bueno, decente, pero... Fue el peor de todos.
Me quitó a mi niña.
Y me amenazó el marido. ¿Qué estás diciendo?
¿Quién es ese hombre?
Mi padre de mi hija.
Mario Simón.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.