All language subtitles for Las Malcriadas_S01E06_Episodio 6

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Original subtitles

Dice detrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Dice detrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Quiero limpiar.

Laura. Quiero arreglar.

Laura. Para eso le pagas a la criada.

Trabajo en una familia de esta suciedad. Tienen mucho dinero, pero poca

dignidad. Yo soy la que la mugre tiene que tallar con un sueldo miserable que

me alcanza para nada.

Tienen lujosas piezas de caridad, pero a mí no me pagan el seguro social.

Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan perfume

fino. Y a mí no me gusta obedecer.

Y a mí no me gusta obedecer.

Laura.

Laura, ¿verdad? Te llamas Laura.

Hey, ¿esto es tuyo?

Sí, gracias.

¿Sabes qué? Me da mucho gusto que Catalina te haya enviado con mi hermana.

Después sé cómo te portaste con esa muchacha.

Me queda claro que tú no eres como las demás. Eres más despierta. Uy, qué

el sabor tiene. Gracias.

Es una cualidad que yo aprecio mucho.

Yo también estoy bien contenta de estar aquí trabajando con su hermana.

¿Me puedes hacer un favor?

No es mucho, pero para mí sería de gran ayuda.

A mí me gustaría que me mantuvieras informado acerca de Lidia. No es nada

al contrario.

¿Sabes? Ella está un poco mal de salud.

No está bien como me gustaría a mí.

Ya sabes cómo se ponen las lunas con ese tema, ¿eh?

Sí, sí.

Era la suficiente.

Échale un ojito, ¿sí?

Sí, doctor, no se preocupe, yo se la cuido.

Mira, te voy a dar mis tarjetas, cualquier cosa me llaman. Por favor, te

dar dos tarjetas para que no te pierdan.

No me digas, doctor, dime Julián.

Oiga, ¿y ese papel qué...? Sí,

dime, dime lo que necesites.

No, no, no se preocupe. Yo le cuido a su hermana.

Cuando quieras me llamas y platicamos.

Precioso.

Gracias a Dios que estás aquí.

Estuvimos a punto de hablar con doña Katy y pedirle el dinero de regreso. No,

no, no es necesario.

Por favor, no lo vuelvas a hacer.

Ya, Gabriela, por favor.

Dame tu maleta.

Eh... De cualquier forma, no es un asunto de negocios, nada más.

Si Edmira no está convencida, no la podemos forzar a nada, ¿ok?

Pero no la vamos a forzar. Si ella está aquí es por voluntad propia.

Y porque me imagino que vienes a cumplir con tu palabra, ¿no?

Sí, ahora sí le prometo que no le fallo.

Pasa que, pues, es muy difícil para mí. No, no, por supuesto que es difícil para

ti. Es difícil para los tres. Para mí es muy difícil, créeme.

Pero no nada más es un asunto de dinero, mi amor.

Se trata de traer una vida a este mundo.

Bueno, y también es un asunto de promesas, mi amor.

Promesas que tú me hiciste a mí. Y bueno, claro, se trata de que los tres

cumplamos con nuestra palabra.

Sí, yo voy a hacer lo que tenga que hacer porque, bueno, necesito el trabajo

ayudarlos y el dinero y...

Y ya, que todo esté bien.

Permiso.

Bueno, amor, parece que ya todo está en orden.

Ahora lo único que se tiene que decidir eres tú.

Ay, Lidia, hermanita, me prometiste que no ibas a volver a ese lugar.

Ay, no te hagas, Julián. Si tú también estabas ahí.

Pero hay una gran diferencia.

Yo sé controlarme.

Tú a la primera baraja te lanzas como un perro rabio.

Además, hágame que te diga algo.

Yo sí puedo cubrir mis deudas.

Ya salió el peine.

Catalina te fue con el chisme, ¿verdad? Bueno, ¿qué quieres?

Es tu amiga, te quiere proteger, busca tu bien.

Tienes que prometerme que vas a dejar de jugar.

Ándale ya, Berlina, por favor, terminen de poner esa mesa, hombre, ya vamos a

cenar. Oye, ¿me han regresado?

¡Huerita preciosa!

¡Dandito más!

Y el portugués anda prometiendo bodo y toda la cosa, ¿eh? ¡No, hombre!

¿Y que yo me quisiera casar con uno así?

Si yo quiero un marido guapo y millonario.

¿Y ustedes qué, eh? Mucho chisme, mucha plática. Se tardaron más de dos horas.

Es que la Dunia andaba rompiendo corazones ahí en el mercado. ¡Ay, sí, no

cierto!

¡Claro que no! ¿Quién es el portugués?

Es el jefe de la tienda de abarrotes.

Y pues estaba ahí babeando... ¡No, ya!

¡No es cierto!

¡No es cierto!

Hasta le regaló una revista de eso, de los artistas.

A ver, vete.

¡Vete para acá! A ver.

¿Y si te la regaló?

Se la robaron.

¡Ay, qué pasó!

Pues si somos honestas, somos decentes, honradas.

Sí, se la regaló porque le dijo que se parecía...

a la modelo de la portada. ¿Es cierto? Tú pareces modelo.

¿Sí? Sí, de verdad.

Pues yo creo que un día de estos voy a ser igualitita de famosa aquella que voy

a salir en todas esas revistas. Sí, tú, ¿cómo no?

Si sales en una revista vas a ser de pura nota roja.

Ay, qué mal. Mejor yo duerme en mi revista.

Oye, pero si a mí... ¡Ey, ey, ey!

¿Qué se traen?

¿Eh?

Doña Cata, es que aquí...

Están llegando tarde. Fueron al mandado y también... No es cierto, doña Cata. Lo

que pasa es que el portugués me regaló una revista y la Rosa me la quiere

quitar.

Tienes que cumplir a como de lugar. Porque si no, te voy a internar.

¿Internarme?

¿Y que fuera drogadicta?

Tienes que saber que el juego también es una adicción y es muy peligrosa. Sobre

todo cuando le debes a este tipo de gente. Bueno, ya... Ya, Julián, por

Si llegó a saber que venías aquí a regañarme, no te invito.

Ah, no, no es así. Tú sabes que te quiero mucho.

Eso es lo que más me importa en la vida, ¿eh?

A ver, dime.

¿Cómo te sientes el corazón?

¿Bien? ¿Mejor?

No voy a morirme todavía, hermanito. Así que tranquilo, no te voy a heredar mis

deudas y hasta mi entierro voy a dejar pagado antes de irme.

No seas así.

Lo hago porque te quiero mucho, porque eres mi hermana.

Mira, te hice una cita con el cardiólogo y quiero que por ningún motivo vayas a

faltar.

No más juego.

¿Y a ti por qué te andan regalando cosas?

A ver.

Porque le caí bien.

¿Ah, sí? ¿Porque le caíste bien nada más?

Sí.

Para mí que le andaba coqueteando, señora.

Si le digo que es bien zorrita.

Perdón, doña Cata.

¿Necesitaba algo? Sí.

Que pongas orden.

Eso necesito. Sí, señora.

Dúnea.

A mi oficina.

¿Cómo? Nada.

Ey, Teresa.

Ya, mete las cosas al refrigerador.

Apúrate. Sí, sí, sí.

Tardísimo.

números rojos, Irma.

Pérdidas y pérdidas.

¿Qué es lo que está pasando?

Le voy a tener que decir a mi mamá porque no nos conviene estar asociadas a

negocio que no está funcionando. Ay, doña, este... No me digas doña.

Me choca.

Perdóneme. Es que a veces se me olvida que todavía es señorita.

Al grano.

¿Qué es lo que necesitas para que esto funcione?

Manchacha.

Ya necesitamos sensuales, dispuestas.

Porque hay unas que me mandan que no las quiere ni el repartidor de gas, oiga.

Que no vengan embarazadas, que sean sanas y que sean limpias, por el amor de

Dios, señorita. Está bien, está bien, te las voy a conseguir. Pero te advierto

que necesitamos que la dulzura se vaya para arriba, ¿entendido? Así será.

¿Se va a quedar esta noche, señorita?

Sí.

Prepárame la recámara de simple.

Por supuesto.

Aquí hay reglas, señorita.

Reglas que me he cansado de repetir una y otra vez. Y no por capricho, no por

moralina estúpida.

Es porque esta agencia es una agencia de prestigio y la que no se comporte a la

altura se me va. ¿Me entendiste?

Ese cierre como que está muy abajo, ¿no?

¿Siempre lo usas así?

Sí, pero no sabía que estaba mal.

Me da la impresión que a ti te gusta enseñar, ¿no?

No tiene nada de malo, eres joven y guapa.

¿Sabes? Mira, ella era una plebeya y aún así se casó con un príncipe.

¿Sabes lo que significa plebeya, chamaca?

Significa que no naciste en sábanas de seda.

Una prebella es una chica común y corriente.

Como tú.

Pero todas soñamos con ser princesas algún día, ¿no?

Pues sí.

Pero los sueños son sueños nomás, ¿no?

Luego la vida se encarga de despertarnos aún a trancasos. No, no siempre.

Ella logró sus sueños.

Digo, yo no digo que tú te podrías casar con un príncipe ni nada por el estilo,

pero... Si haces bien las cosas, puedes llegar bien lejos.

Yo tengo tratos con todas estas personas que salen en las revistas.

Vamos, los que mueven a este país comen conmigo.

Una palabra mía y yo te puedo colocar entre ellas.

Pero, doña, necesito que te portes bien.

Sí, que sigas mis instrucciones a pie, juntilla.

Sí, doña Catalina, yo lo voy a hacer, te lo prometo. Yo sé que sí. Yo te veo

y... Sí, siento que vas a llegar muy lejos. Toma, no la leas en público.

Algunos sueños es mejor dejarlos acá, en privado.

Gracias.

Con permiso.

Nada, de la base de datos no hay tratados similares a este.

No, tampoco encontré nada que fuera militar.

Ni de alguna secta, ni movimiento, nada de lo que tenemos registrado aparece.

Pero debe tener algún significado. Nadie se hace tatuajes grupales sin que

represente algo importante.

¿Pero qué?

Ni idea.

Ahora hay una alternativa.

Yo tengo un contacto que sabe mucho de eso y nos puede decir.

Pero en lo que lo veo, hay que seguir hablando con tus amiguitos los juniors a

ver qué les puedes sacar.

Son insoportables.

Y ni se diga al lineal que estás gastando para seguirles el paso.

El dinero que nos asignaron se nos va a acabar la próxima semana este paso.

Ya te vi.

Vincado, rogándole a la fiscal para que nos dé más dinero. Que te solte una

blaca, un deportivo.

Hermano, ¿cómo sufres?

Burlate. Pero no es nada fácil convivir con estos pesados payasos.

Ya sé.

Ya hablando en serio, convivir con criminales es difícil.

Y entre más tiempo pasas con ellos, más complicado se vuelve.

Por eso hay que...

No sé, presiona a tu criada que te diga algo. Necesitamos resultados pronto.

Uy, se ven resabrosas.

¿De qué las hicieron?

De aguacate con jamón y de aguacate con queso.

A ver si no te cae el peso del aguacate, Teresa, por aquello del susto, ¿eh?

¿Qué susto?

¿Qué te pasó, mi Teresa?

Pues es que doña Cata nos cachó ahorita con una revista que le regaló un galán a

la duña.

Pero fue por culpa de la méniga Rosa que anda nada más de chismos en todo. Y

doña Cata se la llevó a la oficina.

¿Y qué?

¿A poco la van a echar por eso?

Ojalá y no.

Vamos a comer, ¿no? Tengo un chorro de hambre.

Ok, ok. A sentarse a cenar. Es tarde.

Se pueden comer una sola torta cada una y una taza de café.

Al final quiero todos los trastes limpios. Y no quiero ni una sola migaja

piso, ¿entendido?

Oye, Rosa.

¿Y Lesmirna?

¿Por dónde anda? Que no la hemos visto hace mucho.

¿Y tú para qué quieres saber? Ese no es asunto tuyo.

¿Qué? No podemos preguntar por nuestras compañeras.

Hay algo que nos quieran ocultar.

¿De qué estás hablando tú, eh?

De la Yuri.

¿Qué le pasó?

Lo que le haya pasado a esa es porque ella misma se lo buscó. Y luego no te

andes quejando si te llega a pasar algo malo por andar de metiche y de

preguntona.

La higiene en una mujer es básica.

Sobre todo si vas a tener relaciones con un hombre.

Ay, nena, te voy a tener que poner tratamiento.

Pero yo me lavé ayer el cabello.

Sí, pero eso fue ayer.

Te lo tienes que lavar diario, si no se pone grasoso y muere muy feo.

Bueno, pero yo soy limpia.

Bueno, puede ser.

Pero el señor Joaquín es muy especial con los olores y no le gustan los olores

jabón barato. Por eso te estoy...

Bañando con todos mis productos que huelen a mí.

Ay, señora, me lastima.

Bueno, ten. Entonces hazlo tú.

Pero hazlo bien. Toma.

Te lavas bien las axilas, por favor. Y sobre todo tus zonas ínfimas, que no me

gustaría que le pegaras un bicho o algo así a mi marido.

Y cuando termine, no te vayas a poner la pijama infantil esa que trajiste.

La verdad no tengo más.

Yo lo sé.

Por eso te compré un camisón divino de cera.

Mirna, estoy hablando.

Cuando termines de bañarte, te pones este camisón que dejé en la cama y

al señor Joaquín sentadita en la cama.

Sí, señora Gaby.

Sí, señora Gaby. Ok. Y por favor, esta vez no me vayas a fallar.

Bueno.

Aquí está tu toalla.

Ah, buenas, buenas.

Aprovecho. ¿Sí me guardaron?

Ey, pues dime, ¿cómo te fue?

Pues ahorita les cuento. Ya te lo mandé a mí. Ey, ey, ey, ey, ey, ey. Ni se te

ocurra.

La que no llega a tiempo a esta casa no cena.

Pues dígale a doña Cata que ella fue la que me entretuvo.

No metas a doña Cata en esto.

¿Entendiste? Es con calzada.

Aquí uno es responsable de sus tiempos. Y la que no llega a tiempo no come.

Pues al fin que no tengo hambre.

Y así mejor, para no engordar como otras.

Y Rosa, no te hagas la mandona, ¿eh?

No vaya a ser que Doña Cata te ponga en tu lugar como hace ratito.

A mí se me hace que me voy a andar quedando con tu jale, ¿eh?

¡Dunia!

¡De mí estoy hablando! ¡Ven acá!

¡A mí me vas a respetar! ¿Como por qué o qué? ¡Porque soy tu jefa! No, Rosa.

Aquí la única jefa que tenemos es la que cena en su casa y duerme en una camota.

Aquí todas estamos en el mismo barco. Aunque algunas se crean más que otras.

Somos iguales, gata. Camila. Te dije que no.

Bien, nada más. Qué curiosita, ¿eh?

Viendo gente que jamás se tiraría un hueso. Camila. No.

¿Para qué? Para ver las fotografías. Se me hace que ni siquiera sabes leer.

Porque es mía.

Ten mucho cuidado, chiquita.

Porque las chulas como tú son las primeritas que caen en lo peor de este

negocio.

Sí, mi reina. Te va a tocar lo que mereces.

No te imaginas la dulzura que te está esperando.

Y esto va para todas.

Es la última vez que alguien me habla de esta manera. ¿Entendido?

¿Entendido?

Entendido, ¿verdad?

Entendido.

El gobernador de Villar eres un gran tenista, ¿eh?

Tranquilo, estoy un poquito oxidado, eso es todo.

Ese óxido te va a costar una lana.

Ahorita me recupero, vas a ver. Eso dijiste hace tres juegos.

Toma.

Ey, ¿nos traes una ronda?

¿Sabes qué? La botella y un vaso con agua.

¿Tú qué haces aquí?

¿Que no te quedó claro que no puedes desaparecerte, güey?

A eso vengo, ya tengo casi todo el dinero.

Venga.

Vámonos.

Voy al baño.

Te juro que ya tengo todo el dinero.

Me cae que si lo hubiera tenido antes ya te lo hubiera traído.

Así no funcionan las cosas, Manu.

Aquí hay reglas.

Tú no decides cuándo pagar y cuándo no.

Y menos si estás disfrutando de los beneficios. Yo sé lo que pasó esa noche.

Y si digo lo que hicieron, ¿cuándo dices que se les fueron las manos?

Solo eso me impactaba.

¿Eh? Que fueras un hablador.

Ey, ey, ey. Tranquilo, tranquilo. No es tu bronca, tío. Si es mi bronca, se te

meten en la cárcel.

Escúchame. Tranquilo.

¡Teo, ya!

Tranquilo, ¿quién era?

Nadie.

Solo que no me gusta que interrumpan mi juego.

¿A ti sí?

¡Que no haya empezado la peleita! ¡Que no haya empezado la peleita!

Ya empezó, hombre.

Aquí con esto podemos hacer magia. A ver, ¿cómo es que era?

desde el principio como tiene que ser.

Vamos pues, hijo. Vamos por el campeonato.

Yo pues.

Hijo, desde el principio no te puedes... Ya no estoy con nadie, mi amor.

Perdóname.

Déjeme su mensaje y yo le hablo.

Javier te da el lujo de dejarme plantar este gañán.

¿Qué quiere?

¿Se puede? ¿Le traigo su servicio de champán, señorita?

Llévate la champaña a la basura, Irma.

¿No lo va a necesitar?

Que la tires al caño, ¿no me oíste?

Señorita, no tiene que cancelar nada. Si usted quiere, yo podría conseguirle

otro balán que esté dispuesto a domarla.

Cuidado lo que dices, Irma. No me pase.

Tú en tu lugar y yo en el mío, ¿sí? No fue mi intención molestarla, señorita.

Perdóneme.

No ha sido una buena noche.

La verdad es que últimamente nada parece salir de bien.

Y ya sabes, ni una palabra de esto me da.

de esta chamaca, ¿verdad?

Pobre.

Oye, ¿sí te aseguraste de que comiera bien? Sí, sí, sí. Yo misma le hice

Ay, se la ha pasado llorando todo el día.

¿Te dijo algo más?

Pues mira, como que no se acuerda muy bien de nada.

Pero más bien yo siento que la tienen amenazada para que no diga nada de lo

le pasó.

Pero sí se ve que abusaron de ella y bien feo.

Bueno, sí me dijo el nombre del desgraciado que se lo hizo.

¿Ah, sí?

¿Y quién es? ¿Te acuerdas cuál es el nombre?

Eh... Tadeo.

Mateo. Mateo Baltil.

Mateo Bal... Mateo Baltil.

Sí.

Eres igualita a una niña que estudiaba conmigo en la universidad.

Porque yo te juro que te he visto antes en algún lado.

Mi amor, ¿qué haces?

¿Cómo que qué hago?

¿Voy a dormir?

Mi vida, no lo hagas más difícil.

Es mi alma que te está esperando.

¿Ya está lista?

No, perdón. Estoy molido.

Pichu, te lo digo en serio.

¿En qué quedamos?

Inténtalo, por favor.

Ándale. Que yo aquí te espero dormidita.

Virgencita, tú conoces de sobra mi secreto y lo mucho que he sufrido.

Montones de veces he rezado por mis culpas, pero esta vez no te pido por mí,

sino por Esmirna.

Aléjala de todo mal y de todos aquellos que puedan causarle daño.

Ayúdala a distinguir lo bueno de lo malo.

Protégela de su escudo, su fortaleza.

Señor,

Por favor, te lo pido por mi alma.

Mi muchachita es buena y pura. No permitas que caigan vicios ni

Perdón, no puedo, perdón.

Señora mía, ayúdale a vivir una vida honesta, llena de gozo en el amor

Dale la capacidad de honrar al Señor con sus buenos actos.

Perdóname por mis errores.

por haber permitido que mi niña se me fuera a mis manos.

Por favor, haz que Esmirna regrese a su hogar.

Escucha el ruego de una madre arrepentida.

Cuídame, mi pequeña.

No, pues van a ver que con esta escobija ya se nos quita el frío, ¿eh?

¿Se frío, va?

Sí. ¿Quieren un vasito con agua?

No, gracias.

Día tres de reporte.

Qué rápido se ha pasado el tiempo. Siento que llevo años trabajando de

doméstica.

Conocí a un joven.

Atractivo, pero me confunde. No sé qué pensar de él.

En esta casa están pasando cosas muy extrañas.

Esmirna desapareció. No sé dónde está.

Yuriria, afortunadamente, se está recuperando.

Pero ha sufrido una de estas situaciones.

de las cuales nunca superas en tu vida.

Siento que necesito conocer más lo que sucede aquí para poder entender.

También conocí al doctor Julián Puga y parece que conoce a Amanda Rojas. Se le

cayó un papel donde venía escrito su nombre.

Mamá, ¿será que pronto te voy a conocer?

¿Qué voy a sentir cuando te vea?

¿Qué explicación?

¿Me vas a dar a tu abandono?

Tengo tantas preguntas.

Atevedo, hubieras visto, me hubiera encantado arrestarlo en ese momento.

Mateo es un bullying, es un delincuente, un junior, un abusador, un hijo de

su... ¿Y arriesgarte a tirar la investigación?

No, hombre.

Ya sé, pero es que es muy difícil.

Hermano, cuando estás en incógnito muchas veces vivas cosas que quisieras

olvidar de inmediato, pero piensa que es por un bien mayor.

Fíjate que tenemos a los culpables, hombre.

No adelantemos resultados sin tener bien armado el caso.

Ya sé, ya sé, pero no puedo evitar emocionarme. Siento que estamos muy

Claro. Ey, por cierto, ¿cómo vas con el tema de los tatuajes?

Justo estoy llegando a la oficina para eso.

Déjame hablar con mi contacto y cualquier cosa te hablo. Espero que sean

noticias.

Bueno, gracias.

Digo, entrenamiento.

Ni si fuéramos soldados o qué.

Pues a lo mejor ya Merito nos toca chambear a nosotras. Ya ves que Laura y

Esmirna pues ya están trabajando en sus casas. Y seguro las pueden hacer algo

esta semana, ya verán.

Pues a mí la Rosa me dijo que las patronas me tienen algo preparado.

Pero la verdad me lo dijo como si fuera algo malo, ¿eh? ¿Algo malo? Pues que se

quieren poner a hacer.

Pues sabe, pero yo he escuchado algunas historias.

No, no, no.

Nosotras somos equipo.

Y nos cuidamos todas.

Oigan, ¿y la Yuriria?

¿Qué? Pues es muy temprano, ¿no?

¿A dónde se la habrán llevado?

Pues sepa la bola.

¿Será que la señorita Stephanie se la llevó a hacer un examen?

No, hombre, esa debe andar como zombi a esas horas de la madrugada.

Pues debe de estar en otro lado.

¡Buenos días!

Ya sabes cómo va, ¿por qué siempre lo tienes mal puesto?

Subiste ese cierre.

Espérate bien.

¿Y tú?

¿Desde cuándo usas medias?

Es un uniforme.

No vas a un carnaval.

¿Qué esperan acá, eh? Ya todo el mundo salió.

Son las seis de la mañana y no están listas. Están relajadas.

¿A qué hora piensas terminar esta cama, Laura?

Pues ya voy. Parece que no conoces el tráfico de la ciudad. Está retrasada.

Tienen 30 segundos para salir. Estoy ya, mira.

¿Qué? Parece que no sabes tú.

¿Se va, señorita Stephanie?

¿No desayuna? No, gracias, hermano. Tengo prisa. Disculpe, pero... Es que la

mesa está puesta para dos.

A doña Cata le haría bien su compañía.

Señorita Stephanie, su mamá la extraña.

Antes desayunaban juntas.

Disculpe, pero... Hace tiempo que parecen extrañas bajo el mismo techo.

En las noches, ella también cena aquí sola.

Y yo la he visto llorando, triste.

¿Qué tragedia, verdad?

¿Será que llora de remordimiento?

No hable así, señorita.

Doña Cata es su madre.

Usted es lo único que tiene. Ella la necesita.

¿Sabes qué, Fermín? Me parece bien que mi mamá sufra en silencio después de

el daño que ha hecho.

¿Pero cómo puede decir eso de la mujer más buena que hay?

¿Más buena?

¿De qué estás hablando?

Me envió siete años a un internado al cual nunca me visitó.

Cuando se acordó que existía, me trajo de regreso aquí a Dulce Hogar a

convertirme en su empleada.

Su madre ha levantado esta empresa con el sudor de su frente para que un día

usted sea su sucesora.

Doña Cata solo quiere lo mejor para usted.

¿Lo mejor según quién?

¿Esa madre sacrificada de la que hablas?

Me truncó mi carrera de médico.

Me alejó de todos mis amigos.

Y jamás aprobó ningún novio. ¿Y todavía quieres que me quede a desayunar con

ella?

Discúlpeme, pero... Si doña Cata ha sido tan mala madre como afirma, ¿por qué

sigue con ella?

Usted podría mudarse, hacer su vida y... Es una mujer hecha y derecha.

Esa misma pregunta me hago todos los días.

¿Y sabes qué, Fermín?

Me rompe el corazón no tener ninguna respuesta.

Ay, perdón, amor, perdón.

¿Qué haces aquí?

No quiso.

No quiso y pues ya me quedé aquí.

¿Por qué?

¿Por qué nos haces esto?

Abrila, por Dios.

Esto es muy raro. Es difícil, es muy estresante. Está muy forzado.

Pues sí, pero mientras tú te estresas, todos estamos perdiendo el tiempo.

A ver.

Mira.

Yo me casé contigo porque eres el amor de mi vida.

Te amo.

Y me encantas.

¿Tú crees que es fácil para mí acusarme con otra mujer y en el cuarto de al

lado?

Pero esto no se trata de amor.

Es solo un trámite. No, ¿qué trámite? ¿En qué trámite? La pobre se puso a

llorar. Está muerta de miedo.

Yo no voy a abusar de esa pobre muchacha. Pero no vas a abusar de ella.

aceptó el trato, amor.

Tú no estás haciendo nada mal.

Es una locura, Gabriela.

Pues yo ya pagué mucho dinero por esta locura. Y créeme, amor, que no es como

comprarte unos zapatos y regresarlos al día siguiente porque no te quedan. Ya lo

sé. Pero hay otras maneras, ¿no?

Otras maneras.

He hecho todos los tratamientos que hay. He invadido mi cuerpo de hormonas. He

estado en todas las terapias alternativas que existen.

He rezado.

He hecho todo lo que esté en mis manos por ser mamá.

Y no puedo, amor.

Soy infértil, mi vida.

Y lo que más deseo en el mundo es darte un hijo.

Es lo que yo más quiero en el mundo, amor.

Yo lo sé, sí lo sé. No, no sabes.

No tienes idea de cómo me siento.

Y si de verdad me amaras, entonces lo hubieras hecho.

Además, tú me lo prometiste.

Tienes razón.

Sé cuánto lo deseas y... Y porque te amo lo voy a intentar.

¿Sí?

¿Vas a abrirla?

No, la vida sigue, Gabriela. Voy a cambiarlo para ir a la oficina.

¿Hoy? No lo sé.

¿Entonces qué, señoritas?

Una sonrisita pues para este pobre cristiano.

No, ni que viniera con mi esposa y con mi suegra.

¿Qué pues?

¿A poco eres casado, Jaime?

Que guaradito te lo tenías. No, no, no, Laurita. Es un decir nada más. Ni que

fueras más de malas.

Eh, mira, Jaime.

Es la Yuridia, ¿no?

Vela.

Hay que ayudarla.

Sí, sí, sí, sí, sí.

Niña, ¿usted qué está haciendo acá? ¿Qué le pasó?

¿Cómo se salió sola de la casa?

Uy, ¿cómo se quedó?

Pobrecita, vámonos, vámonos. Ayúdeme, ayúdeme a subirla que hay que llevarla a

un hospital.

A ver, a ver, cuidado. Vamos, vamos, vamos.

Acuéstate ahí.

Buenos días, ma.

Buenos días.

¿Y esa cara?

Pues, ¿qué tal? ¿Cómo esperaba?

La tal Laura se fue como la chacha sin avisar.

¿Se anunció?

No sé, pero mira qué horas son y no ha llegado.

Sí, ya es tarde.

Yo quería hablar con ella.

¿Hablar con ella?

¿De qué tienes tú que hablar con una chacha?

De nada en particular, ma. Me pareció simpática e inteligente, eso es todo.

Ya. ¿Te va a hablar como si la conociera? Apenas pasaste media hora con

Dios. Ah, me dio confianza, ya.

No te claves.

Voy al club.

Nos vemos al rato.

aquí es que este no es un símbolo muy conocido.

Digo, si el tipo este se hubiera tatuado algo más común como un azteca o un

maori, tenemos una pica muy buena.

Y en segundo lugar, no es un dibujo muy bueno.

Bueno, ¿qué esperabas? Es un amigo.

Pero pues ahora sí que es lo que hay.

Bueno, podemos sacar algo de información de aquí.

Bueno, para empezar, me dijiste que había más personas que se hicieron este

diseño, ¿no? Sí, es como una pandilla.

Un clan, una cofradía.

Exacto. La onda de este tatuaje es que cuando lo vean les recuerde lo que

prometieron.

¿Ves esto?

Este nudo es un pacto. Que esté alrededor del tatuaje grande significa

irrompible.

Y si lo rompen hay consecuencias.

Es un diseño bastante agresivo.

Bueno, al final de todo es un cuchillo, ¿no? Claro.

La punta está mirando hacia abajo, muy adentro de la piel.

No es un arma.

Es una agresión.

Además, si ves el diseño, el cuchillo es bastante fálico.

¿Fálico te refieres a agresión sexual?

Sí. Yo diría más una onda sadomaso.

Sadomasoquismo.

Lo que sí tengo claro, Acevedo, es que tu clan se reúne y no es para hacer

de caridad.

Entonces, señorita, ¿qué pasó?

Ya le dije que si no tenemos los datos de la paciente, no podemos admitirla.

Necesitamos su credencial, su número de seguro y... Mire, señora, usted no se

meta. Llame al doctor Puga, por favor.

¿Y cómo, por qué el doctor Puga se va a encargar de ella?

¿A usted qué le importa?

Ya le dije. Si sabe lo que le conviene, lo va a llamar ya.

Eh... A ver, señoritas, vengan para acá.

Yo me tengo que quedar aquí esperando a doña Cata.

Y ni crean que ustedes se van a quedar aquí en vagas, ¿no, señora?

Les voy a dar aquí una platica.

Usted repartan las ahí a ellas.

Para que se vayan en taxi donde sus patronas, ¿estamos?

No, pues las patronas pueden esperar.

Nosotros queremos saber cómo está la Yuriria.

¿Y vos es que eres enfermera o qué?

No, señora, usted también se va a trabajar.

Yo pues, repárteles ahí para el taxi.

Las quiero ver aquí, chao.

¿Qué pasó? ¿Ya habló con el doctor o no?

Es Mirna.

¿Es Mirna?

Buenos días, señora.

Ay, me asustaste.

¿Me puedes explicar qué pasó anoche?

Tú me lo prometiste. No le voy a volver a fallar, señora.

Una disculpa, pero no pude hacerlo.

Pues vas a tener que poder.

Lo que pasa es que así de... insegura y mal peinada y tímida está muy difícil

que le provoques algo a mi marido. Yo entiendo.

Pero la verdad no lo hago a propósito.

Bueno, no importa.

No nos vamos a dar por vencidas.

Ah, grandes problemas, grandes soluciones.

Cámbiate. Vamos a salir.

Ándale.

Sí, voy, señora.

Diez minutos.

¿Y cómo están mis chamaquitos, mamá?

No, hombre, pues es que todavía no le puedo mandar dinero porque todavía no me

ponen a chambear.

No, mire, yo tengo mucha fe, de verdad.

Que esto va a salir muy bien, de verdad. Es como una corazonada.

A ver, mamá. A ver, no se me alebre este. O sea, no me diga eso. Pues yo

echándole un chorro de ganas.

Claro que me doy a valer. Es más, les voy a decir que ya me contraten de una

porque pues sí, ya fue mucho tiempo.

Se te acabó el tiempo.

Sí. Sí, pues ya estuvo bueno, ¿no? O sea, que me consigan una chamba y se

este desenrenamiento o yo me regreso para el pueblo.

Que se te acabó el tiempo.

¿Sabes qué? No me andes amenazando.

Tú de aquí no puedes salir porque ya no te ves hasta la risa.

Vas a trabajar cuando se pueda.

Vete a lavar los baños que están sucios. Anda.

A ver, váyanse adelantando.

Yo las veo en la tarde.

Se ocupó el baño.

Cata, ¿cómo se le ocurrió a esta muchacha salir en este estado? Es una

imprudencia. Es que se quería escapar. Está muy mal agradecida.

¿Ah, sí?

¿Ah, sí? ¿Para morirse en la calle?

Pues es que es tonta, Julián. Son tontas. No entienden nada.

¿Y cuál es su problema o qué? Pues, para empezar, una anemia terrible.

Además, tiene perforado el útero por meterse ese gancho.

Además, tiene una infección en las vías urinarias terrible.

Ay. Tú me dijiste.

Que tenías quien la atendiera correctamente en la casa.

Bueno, sí, pero es culpa de la estupidez de Stephanie, que no la cuidó.

Stephanie, por Dios. Stephanie no es médico.

Tú me comentaste que tenías una persona, un pseudomédico. Sí, el doctor Morelos.

Sí, ese sí tiene su título, pero a mí se me es falso. Porque es un pésimo

médico. A mí me dijo que todo estaba bien y yo le creí.

Pues lo que debiste haber hecho es traerla inmediatamente y exponerla.

¿Tú sabes todo lo que está en juego? ¿Qué?

Tú sabes perfectamente que hay personas que no les gustaría nada de su nombre

quedar involucrado en una cosa tan desagradable como esta.

Ay, yo no sé en qué momento se me ocurrió ayudar a esta chamaca.

Yo lo único que te digo es que vamos a tener que esperar a que termine la

cirugía a ver qué pasa. ¿Qué cirugía?

Están interviniéndola en este momento.

Lógico, tienen que estabilizarla.

Déjame advertirte algo, ¿eh?

Salvarle la vida a esta muchacha.

Va a costar muchísimo.

Muchísimo dinero.

¿Qué me estás cobrando?

No, ya.

Si hacemos cuenta, vas a salir perdiendo.

Mati, le añadimos lo que me debe tu hermanita.

Sabes perfectamente que no.

Pero yo te conozco. Te conozco bien y tú le vas a pasar la factura a alguien y

le vas a subir el costo.

Pero por supuesto que le vamos a cobrar.

Y con interés.

No cambia.

Te dejo.

Oye, viejo.

¿Ves lo que pasó ayer?

En la noche con este güey, neta.

Te juro que... Ey.

No tienes que explicarme nada.

Como me dijiste.

Ese es asunto tuyo.

Seguramente tenías una buena razón y el tipo se lo merecía.

Te juro que yo no soporto cuando alguien no cumple su palabra.

¿Eso fue lo que pasó?

Yo pensé que te debía dinero o algo.

No, no voy a pelearme por algo tan ordinario como el barro.

No, ese güey hizo algo más importante.

Hizo un pacto y no lo cumplió.

Te digo que yo no soporto cuando alguien no cumple lo que promete.

Juré que era la lana.

Oye, ¿y qué?

¿Ya te la diste o qué?

¿Cómo? A tu chacha.

¿Ya te la diste o se la sigues haciendo de emoción?

No, no la he visto.

De hecho, cuando salí en la mañana no estaba.

Todavía no llegaba.

No puede ser que apenas llegó y ya te está faltando.

Yo que te hablaba a la agencia para que te devolvieran tu lana, ¿eh?

O a lo mejor le daría unas cachetadas para que aprenda a respetar. Igual hasta

le gusta.

Bueno.

Cata.

Sí, justo estaba hablando de ti.

Deja las estupideces y vente para acá, para la clínica del bosque. Tenemos un

asunto grave que arreglar.

Ok, voy para allá.

¿Todo bien?

Sí, sí, todo bien.

¿Me recuerdas dónde queda el hospital de tu tío?

Si quieres, yo te llevo.

Tengo que recoger unos estudios que se hizo mi mamá.

¿Vamos? No, no te preocupes. No es necesario.

No, sí es necesario.

Tenemos que platicar muchas cosas.

Ponernos al corriente, compadre.

Bueno.

Va.

Pues no, señorita. Les tengo que volver a explicar toda la cuestión eléctrica

porque parece que no entienden que hay diferencia entre la luz y el halógeno.

La de los focos LED y todo eso. Son como animalitos. Hay que estarles muestra y

muestra y hable y hable. ¿Y mi mamá?

Salió esta mañana.

Pidió un taxi, me parece, y se fue a echar la mocha. ¿Un taxi?

¿Y por qué no la llevó Jaime?

Madre señorita, ese rufián.

Qué barbaridad.

Se fue a dejar a las muchachas y es hora que no ha regresado.

¿Ah, sí?

Me va a escuchar. Le juro que me va a escuchar.

Yo contesto.

¿Agencia Dulce Hogar?

Laura, la muchacha acaba de entrar y hoy ya no se presentó a trabajar.

Ni una llamada para avisar, para disculparse, nada.

Y yo no merezco ese trato, Stephanie.

Y mucho menos de Dulce Hogar, que nunca había caído tan bajo de calidad.

Se me hace muy raro, Lidia.

Pero yo busco una solución en este momento.

Sí, discúlpame.

Hoy mismo queda arreglado este asunto.

Ok, pero no me vas a cobrar el día, ¿verdad?

Por supuesto que no. No te preocupes.

La ausencia de Laura corre a cuenta de la casa.

Y una disculpa nuevamente por este contratiempo.

Sí. Hasta luego, Lidia.

¡El colmo!

Ahora sí me tiene harta esta Laura.

No la quiero ni un día más en esta agencia. ¡Ni un día más!

Oiga, es que quería checar si estuvo aquí una paciente internada. Su nombre

Amanda Rojas.

Lo siento, no te puedo dar información.

Ay, oiga, es que es mi tía.

Me dijeron que quizá la atendió el doctor Puga.

Déjame checar.

No, no está aquí.

Ah, no, pero es que no fue ahorita.

Quizá fue hace tiempo.

A ver, búscale bien.

Ya busqué y te digo que no está.

Y vamos a dejarla hasta aquí porque la verdad me estás quitando el tiempo.

muy ocupada.

Ay, muchas gracias.

Sí, sí, doctora, que tenga la estimación.

Mira nada más, peco, maltratado.

¿Y cuánta orzuela?

Pues, ¿qué esperabas, Ronnie? Si estas niñas se lavan el pelo con jabón, jamás

usan un tratamiento.

Ay, pues, córtaselo todo. Una buena podada es mejor. ¿Todo? Sí, todo.

Mira, yo pedí una muchachita de servicio y así me la mandaron. Y para lo que

cobran, amiga, la verdad mínimo te le hubieran mandado alguna buena

presentación, ¿eh? Ya ni me digas. Pues, no sé, Ronnie. Tú sabes más que yo. Le

quitamos la orzuela y un tratamiento.

Ay, Gaby, ¿supiste quién tuvo bebé?

No. Ay, Jolly Venegas. Fue niña y está hermosa. La fui a ver. Ay, y le mandé

besitos desde los cuneros.

Sí. Creo que la tengo que ir a ver, ¿no? Sí, claro.

¿En qué hospital está?

Ay, está en una suite maravillosa. Yo le dije, Jolly, please, no te salgas de

ahí dentro de un mes. Sí, porque no sabes.

Bueno, Gaby, solamente faltas tú. ¿Para cuándo?

Ay, Joaquín, ya ha tenido mucho trabajo, pero en eso estamos. Pues ya,

presiónalo. Dime.

Ahí está perfecto. Que le alcance la cola de caballo y así nos evitamos el

en la comida y en las coladeras.

Lo sé, pero es riesgo.

¿Te parece bien, Esmeralda?

¿Ok? Sí, muy bien.

Hola,

Diego. ¿Qué tal?

Qué gusto verte.

Igualmente.

Mateo, ¿crees que podemos platicar un ratito en privado? Sí, claro.

Ah, es por mí.

No se preocupen. Tengo que ir por unos resultados del laboratorio.

¿Nos vemos?

Ay, gracias, Diego.

Nos vemos.

Te veo al rato. Seguro. Va.

Tú te vas a encargar de las consecuencias de todo este relajo.

Tú vas a pagar la operación, los gastos de hospital y las medicinas.

¿Y yo por qué? ¿Cómo que por qué?

Nos vemos después.

Ah.

Hijo, qué gusto verte.

¿Qué haces por aquí?

Vengo por los estudios de mamá. Ah, los estudios. Sí, cómo no. Los tengo en la

oficina. Si quieres, vamos.

Sí.

Vamos. Te acompaño. Muy bien, ¿eh? Muchas gracias.

¿Sabes? Me encontré a Catalina.

Me comentó que una de sus chicas tuvo un problema.

¿Tú sabes qué pasó?

No, no. Obviamente no.

Pero me imagino que nada grave.

Ya sabes cómo es doña Catalina.

Siempre preocupada por sus niñas.

Buscando siempre lo mejor en atención. Y lo mejor es este hospital, tú lo sabes.

Y yo, bueno, con toda modestia. Yo sé, tío, yo sé.

Oye, ¿cómo ves a mi mamá? Yo la he visto muy rara.

Si la niña es así es por tu culpa.

Y por la de tu club de pervertidos, por eso.

No, capa, yo pago un buen por tus servicios. Además, ni siquiera está tan

la mercancía. Esta niña no aguanta nada. Mira, niño estúpido, escúchame bien.

Mis servicios no incluyen ni violaciones ni embarazos.

No era mío, ¿eh? Ah, ¿no? Pues a mí me vale un cacahuate de quién era. Si era

tuyo o de toda tu comitiva. De que pagas, pagas.

Oblígame. ¿De veras quieres llegar a eso, Mateo?

Porque puedo empezar por decirle a tu papi que pague.

Ahora se va a enterar de la existencia de tu club.

Y eso no va a ser lo peor.

¿Qué va a pasar cuando te vea en todos los noticieros, en todos los periódicos?

¿Eh? Cuando las redes sociales exploten en contra de los juniors.

Violadores.

No tienes escapatoria, Altieri.

Te voy a pasar la cuenta.

Estamos.

O Playa del Carmen, que es muy bonito.

¿Puedo firmar?

¿Es un ingreso?

¿Dejó tarjeta de crédito?

Está bien.

¿Laura?

¿Qué haces acá?

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