All language subtitles for Las Malcriadas_S01E05_Episodio 5

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Original subtitles

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucamba, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucamba, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Que lo leí bien.

Laura. Que lo arreglé.

Laura.

Trabajo en una familia de alta sociedad. Tienen mucho dinero, pero poca

dignidad. Yo soy la que la mugre tiene que tallar con un sueldo miserable que

me alcanza para nada.

Tienen lujosas fiestas de caridad, pero a mí no me pagan el seguro social.

Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan

perfumes. Y a mí no me gusta obedecer.

Y a mí no me gusta obedecer.

Que lo limpies, Laura.

Laura. Para eso le pagas a la criada.

Deja que lo haga la criada.

Perdón. Perdón.

Qué sorpresa.

Pues es que la señora me dijo que yo me podía cambiar aquí en el cuarto de

huéspedes. Yo no sabía que había alguien aquí. No, todo bien.

Nada más que el cuarto de huéspedes es la puerta de enfrente.

Si quieres, cámete aquí.

No quiero que mi mamá te vea salir así de mi cuarto y luego se haga otras

¿Me avisas cuando acabes?

Gracias.

Por cierto, ¿cómo te llamas?

Me llamo Laura y soy su nueva empleada doméstica. Te mandó Catalina Basurto.

¿Eh?

Digo, sí, señor.

Diego. Me llamo Diego. Mucho gusto.

Me apuro, joven. Me apuro, señor Diego.

Es que no le entendí muy bien lo que acaba de decir.

Espera. Tú eres huérfana, ¿no?

Tú sabes lo que es estar sola.

Muy, muy sola en el mundo.

Por eso, tú sí eres capaz de comprender el dolor de una pareja que no ha podido

tener un bebé.

¿Una pareja? Sí.

Dos personas ejemplares.

Dos cristianos de buen corazón.

Gabriela y Joaquín Figueroa.

Hace años que quieren ser papás, pero ella no puede.

Dios no le dio el don.

Y necesitan un ángel como tú.

Que les haga el milagro de darles un hijo.

¿Pero yo cómo?

Yo luego te explico, mi amor.

Te vamos a hacer todos los exámenes necesarios para que todo sea saludable,

bonito.

¿Pero sí te das cuenta de tu misión, Esmirna?

¿Una misión cómo? Mira, tú...

Vas a salvar ese refugio con el dinero que te demos por ayudar a esa pareja.

A realizar el milagro de la vida.

Y tú eres la elegida.

El canal por el cual Dios mismo va a hacer llegar esa creación.

A ese bebé.

Sí, pero yo no decidiré porque eso es pecado. ¿Qué pecado?

Pecado ayudar a una pareja a lograr sus sueños.

A esas pequeñas que viven en el refugio. A tener un techo, una casa donde

dormir.

Sí, pero es que la Biblia dice... La Biblia, la Biblia, la Biblia dice... Ama

tu prójimo como a ti mismo.

Para mí, esa es la enseñanza más grande que nos da ese libro.

¿No crees?

Y eso es lo que vas a hacer, Esmirna. Un acto de amor al prójimo.

Tú eres un ángel milagroso.

Así como la Virgen fue elegida para traer un bebé y salvar al mundo, tú

elegida para traer un bebé y hacer un bien.

¿Puedes contestar, mi amor, por favor?

Sí, amor.

¿Sí, bueno?

Sí, dígame, ¿ya habla?

Señora, qué gusto escucharla, qué sorpresa.

O sea, nosotros estamos listos para iniciar los trámites cuando sea.

Bueno, emocionadísimos de conocerla, claro.

Sí, dígame.

Sí, denme un segundo. ¿Listo?

Ajá.

Ok.

Bueno, nosotros ya tenemos dispuestos a hacer lo que sea.

No me imagines, llevamos muchos años esperando este momento.

Le agradezco muchísimo la llamada.

Gracias, de verdad.

Amor, no lo puedo creer.

Dime que todo va a estar bien, dime que todo va a salir bien, que por fin vamos

a lograr nuestro sueño.

¿Ya encontraron a alguien?

Al parecer hay una niña que está dispuesta a alquilarte.

Amor, vamos a ser papás.

Te vas a quedar en esta cama, ¿eh? Y por favor, Yuriga, no te puedes mover.

Hasta que el doctor Morelos lo indique.

Ay, manita.

Estás bien transparente.

Si hasta pareces fantasma, ¿tú todavía tienes escalofríos? Ay, sí.

Rosa, deberíamos de llamarle al papá. ¿A cuál papá?

Bueno, al hijo de su ma. Es que él la empanzonó.

Que venga a poner su carota.

Manita.

Dime quién es el papá de tu criatura.

Yo a Irene la voy a reclamar.

No. No.

No, por favor, por favor.

Ayúdame a salir de aquí. Yo les juro que no voy a decir a nadie lo que me pasó,

pero por favor, ayúdenme. Toma. Toma, Yuriria. Tómate la pastilla que te mandó

Estefan.

Tranquilamente. Yuriria.

Toma la pastilla. Ya, duérmete y deja de estar diciendo tonterías. Aunque estés

así, te van a castigar.

Y tú ya deja de estarle preguntando, por favor, Dunia.

Además, ¿a ti qué te importa?

Más de chimolera.

Te vas a meter en problemas, ¿sí? Te lo advierto.

Cualquier cosa me hablas.

Toma, taradita.

Mira, es lo que se echa a perder antes, ¿sí?

Y eso lo guardamos en el refri.

Sabes leer, ¿verdad?

Ah, sí.

Cocinar, sí. Te lo me dijo.

Porque mira, aquí hay algunas de mis recetas. Está marcado un orden.

¡Madre!

¡Va!

¿Algún problema?

Ah, ¿por qué?

Hola, amor.

Nos vemos al rato. Ah, ya te vas. Ah, mira, ella es Laura. La muchacha que nos

ayudará. ¿Qué tal, Laura?

Contéstale, mujer.

Déjala, mamá. Ha de ser muy chiviada.

Por cierto, ¿mi mamá te explicó la distribución de la casa?

Digo, no vaya a haber confusiones ni errores, ¿no?

Bueno, mamá, me voy. Sí, mi amor. Chao.

Chao.

Mucho gusto, Laura.

Bueno, entonces, lo de las recetas son fáciles.

Inhala.

Exhala.

No, hombre, ya me sentía de la fregada, doctor, pero ya me siento mejor.

¿Mejor?

Estás para el arrastre, mujer.

Ay, doctor, no me la asuste.

Es tifoidea. ¿Qué?

Y eso es engañoso y aparte es malísimo.

¿Tiene tifoidea?

Sí.

Tiene... Vístete, Teresa, vístete.

Tiene un cuadro de primer grado.

Esto, te repito, es engañoso, te hace creer que estás bien y de repente,

riájala. Te llega con todo y la guadaña.

Y te mueres en cosa de unas horas. Tiene que salvar a Teresa. Esta mujer tiene

un futuro, una vida por delante. Tiene hijos. ¿Qué va a ser de ellos?

¿Tiene para pagar?

Estefania, por favor, llámame realista.

Ay, tu santo, por favor, doctor, haga algo.

Dulce Hogar nunca va a dejar a una mujer sin servicio médico.

Te lo descontaremos de tu sueldo, pero estarás de acuerdo que primero es tu

salud, ¿verdad, Teresa?

Sí, señorita. Sí.

Dele las pastillas de su tratamiento. Yo me hago responsable.

Muy bien.

Sí, sí, claro.

Vas a estar bien.

Toma.

Agradece que están estas señores.

Porque si no, pues tus hijos estarían solos desde hace mucho.

Sí, de verdad que sí.

Gracias, mi herida Stephanie, de verdad.

Sí, sí, no agradezcas. Te lo vamos a descontar de tu sueldo. Pero es

que te recuperes primero.

Claro que sí.

Ok. No, pues muchas gracias, doctor.

Con permiso, ya me voy.

¿Te confieso algo, doctor?

A veces me duele la ignorancia de estas mujeres.

En fin.

¿Qué le dices?

Azúcar.

Hola, Cruz.

Buen día.

Oye, ¿viste a Laura ayer?

La niña, Laura, no estaba.

Nada más le dije estas cosas.

¿Y todo bien?

Hay algo que me destanteó.

Algo que vi entre las cosas de la niña.

¿Cómo? Ay, no.

No me digas que una botella porque es así no se la va a acabar.

No.

Usted sabe bien que su hermana ya no le hace eso. Ya maduró. Sí, claro, claro.

Porque madurar es irte con un hombre mayor a la primera, ¿no?

Igual ni me preocupo, ¿eh?

Ella siempre ha hecho lo que quiere.

No sea así, joven.

¿Mi amor?

Sí, sí, sí, ya voy para allá.

¿Y tu desayuno?

Ahí está muy sucio todavía.

Le falta.

¿Ahí?

Está mejor así.

No.

Yo creo que te mereces un muy buen castigo para ver si así aprendes.

¿Y por qué mejor no lo haces tú para que te des cuenta que no es tan fácil?

Y así yo pueda castigarte.

Mi mamá necesita el coche.

Quiere que la lleves a casa de unos estudiantes.

La camioneta está lista cuando quiera.

¿Y esto?

No, un regalo.

¿Un regalo? Sí.

Hay gente que sabe apreciar muy bien mis servicios.

Sabe lo que valgo.

¿Qué te están pagando de más?

Pues nunca he escuchado a la señorita quejarse.

Te están viendo la cara, pobrecito. Es una baratija. Te debería de dar pena

gustarlo.

No te tardes, que para eso te pagan.

Chófer.

Así que ya se armó. Muy bien, mi rey.

Oye, ¿qué onda con la doña del catering? ¿Le habló?

No, no, no.

Eso lo voy a arreglar yo.

Me quiero asegurarle que va a haber puro corte fino.

Puro prime revive.

Muy bien. ¿Tú qué onda, Diego?

¿Jalas? Es una reunión tranqui.

¿Una reunión tranqui? No sé. A ver, cuénteme más. ¿Quién la organiza o qué?

organizamos nosotros.

Mateo me dijo que viene llegando a la ciudad.

Yo creo que sería una gran bienvenida, ¿cierto?

Muy cierto.

Te vas a morir, gallo.

¿Sí?

Bueno. Pues yo me voy.

Y nos vemos más tarde.

Listo. No te portes mal.

Como siempre.

Chao.

Gracias.

Bájate, nena.

Ya viste qué bonita está la zona, qué lindas las casas. ¿Te gusta?

Sí, doña Cata, se ve muy bonito todo.

Pues aquí vas a vivir, mi amor.

Hola, Cata. ¿Cómo estás, querida Gaby?

Ella es Esmirna.

Señora.

Tenía razón, está preciosa.

Por favor, adelante.

Sí, sí. Pásale, reina.

¿De salud?

Por cierto, luego te paso la dirección de este antro. Está increíble. Le ponen

arena y parece que tuviera una playa. No, no, no, de verdad. Tienes que ir, no

te lo puedes perder. Está de locos. Ah, muchas gracias por la recomendación.

Casi no salgo, pero lo voy a tomar en cuenta.

Vas a ir a Washington.

Tienes que salir.

Por cierto, ¿y Laura dónde la dejaste?

Hace días que no la veo.

Laura está haciendo algunos trámites de la visa de trabajo y algunas compras de

último momento.

Pero... Perdón.

Pues salud.

Laura.

Jerónimo.

Bien, ya.

Dame el celular.

Dame el celular.

Creo que habíamos quedado claras que no había llamadas personales en horas de

trabajo. Sí, señora, discúlpeme, lo que pasa es que recibe una llamada. Bueno,

pues las llamadas después de las seis, no antes, ¿ok?

Y yo que no, no es que yo quiera hacer la mala del cuento, pero quiero que se

trabaje como se debe, sin distracciones, ¿sí?

Y ahora enfócate en la comida, que todavía te falta.

Sí, ya casi está lista.

Bueno.

¿Quién era?

Laura. Sí, pero ¿qué te dijo para que te pusiera la cara así? No sé, se cortó de

pronto la llamada, no sé.

Pero ahora mismo.

Vas a pasar con ella las 24 horas del día.

No tiene nada de malo que no te pele.

Es que ella no va... ¿Cómo? ¿Cómo que no va? ¿No va a ir a Estados Unidos

contigo? Sí, sí va.

Bueno, ya sabes, seguramente está un poco nerviosa.

Ya sabes cómo son las chavas, un poquito berrinchudas. Y con esto del viaje...

Bueno, yo no estoy muy de acuerdo en que se vaya por ahora.

No, además, la verdad, estoy muy dolido porque ni siquiera vino a dar la cara.

Mira, tampoco asistió a tu fiesta de despedida.

Y está apenada, ¿eh? Tú le diste una gran oportunidad. Seguramente va a venir

despedirse y a dar las gracias, por supuesto.

Muy bien.

Muy bien, muy bien.

Ojalá que así sea.

Yo no le he podido explicar bien a Esmirna.

Digamos, el método que se va a utilizar en su fertilización.

No se preocupe, doña Cata. Yo tengo previsto hasta el último detalle para

Y me imagino que tu marido está contento de participar en la ceremonia.

Por decirle de alguna manera.

No se crea. Ha sido muy dura la decisión.

Pero sí hemos hablado mucho del tema.

No, me imagino.

Es que para una mujer...

Compartir el hecho con otra mujer no debe de ser fácil. Debe de ser un

sacrificio enorme.

Enorme. Pero, doña Cata, yo pensaba que iba a ser de otra manera.

¿Cómo de otra manera?

No, niña.

Lo natural siempre es lo mejor.

Es la manera en que Dios dispuso que sucedieran las cosas.

Bueno, hijo, aquí no va a llegar un buen momento porque yo no me puedo ir sin

saber que los dos están de acuerdo, que van a recibir a esta señorita. No,

claro, no va a tardar en llegar.

Esmir, ¿no te gustó el pie?

¿Quieres más?

No, no, señora, gracias.

¿Segura?

Porque una vez que estés embarazada vas a tener que comer muy sano, nada de

azúcares.

Aprovecha. Ay,

qué consentida, ya ve. Buenas tardes.

Preciosa. Hola.

Perdón. Joaquín, qué gusto. Señora Catalina, ¿cómo está?

Muy bien, gracias. Tenemos que platicar asuntos financieros.

Claro, con todo gusto.

Amor, ella es Esmirna.

Señor.

Hola.

Un placer.

Bueno, pero doña Catalina tiene razón. Hay que hablar de otros temas. Ya

tendremos tiempo de conocer a Esmirna los próximos nueve meses aquí en la

Pues sí.

Pase por aquí. Espéranos aquí, por favor. Gracias, gracias. Con permiso.

Por aquí, claro.

Bienvenida.

Ay, perdóneme, maestra. Se me hizo tardísimo.

Gracias.

Ay, mis chiquititos.

Ay.

Perdóname. Es que se me hizo muy tarde. Tuve que entregar un pedido.

Papá estuvo aquí.

¿Quién? Papá estuvo aquí.

¿Ginacio?

Ese señor no es su papá.

¿Cómo que estuvo aquí?

Olía a borracho.

Y nos preguntó dónde estaba mamá, pero no se lo dijimos.

Pues hicieron muy bien.

Hicieron muy bien.

La próxima vez que vuelva a venir este señor, escóndeme. No tiene que saber

nada. Sí. Árale, pues vámonos para la casa.

¿Cómo que el infierno?

Pues no ves que tenemos cama, tenemos comida.

Tenemos el doctor, tenemos agua caliente, tenemos trabajo, pues.

Bueno, no es que yo quiera quedarme aquí para siempre, pero voy a juntar un

dinerito y me voy por mis hijos.

¿Y en qué te esperan?

En cambio yo soy la olvidada.

Todos tenemos a alguien. No te me agüites.

Pues yo no.

Después de lo que hice, pues menos voy a tener chamacos.

¿Para qué lo hacías?

Un bebé es...

Pues es una bendición para una mujer.

¿Para qué te sacabas a tu bebé?

Porque estaba maldito.

Maldito como él.

¿Y quién es él?

Mateo.

Mateo Altieri.

Gracias, Diego.

¿Matthew Altieri?

Hola, hola. ¡Qué gusto!

Ay, mi amor, cuánto tiempo se invierte, pero mira nada más qué guapo se puso,

¿verdad? ¿En serio me estás preguntando eso a mí?

Oye, pero cuéntame, ¿cómo están tus papás, tu hermana? Hace años que no los

No, bueno, yo me quiero ir a tomar un café con tu mami.

No, pues todo es muy bien, muchas gracias, señora. Sí, claro que sí, yo le

a mi mamá que le hable para que se tomen ese cafecito.

¡Qué gusto, pero qué gusto!

¡Laura!

Pon otro lugar en la mesa que tenemos un invitado.

Sí, señora.

Bueno, y entonces cuéntame.

¿Y si?

Acabo de hablar con esta niña y al parecer no tenía ni idea que tenía que

con nosotros durante todo el embarazo.

Cata dice que habló con ella, pero ella no sabía nada.

Bueno, pero tampoco va a estar encerrada, va a poder salir, ¿no?

Bueno, una vez que esté embarazada, yo no la quiero ahí caminando panzona por

todos lados, ¿cómo crees?

Oye, amor, qué bonito está, ¿no? ¿No te encantó?

¿Sabes que tiene los ojos verdes como nosotros?

Todo el mundo va a creer que es nuestro hijo.

Gabriela.

¿Qué pasa?

¿De dónde sacaron a esta criatura?

Ay, no es una criatura.

Es una mujercita mayor de edad. Ah, ¿mayor de edad, seguro? Sí. Porque si me

dices que tiene 16 años, se lo creo, ¿eh? Hasta virgen ha de ser. Bueno,

sí es porque así la pedí. ¿Tú crees que yo voy a permitir que te metas con una

cualquiera? ¿Por qué crees que nos salió tan caro el chistecito? Ah, hablando de

eso. ¿Cómo estás segura que ese dineral se lo va a quedar ella y no la

intermediaria? Amor, porque ella tiene sus arreglos.

Edmira aceptó. Y lo más importante de todo es que tú y yo vamos a poder hacer

nuestro sueño realidad, ¿sí?

No.

Es tu sueño.

Tu sueño realidad.

Perdóname que te lo diga así, pero por no aceptar nuestra realidad, por no

aceptar que no puedes tener hijos, nos vamos a meter en una bronca mayor. No,

que no puedo creer que me estés diciendo esto otra vez. ¿Cuántos años lo estamos

discutiendo? ¿Otra vez a kilómetro cero?

Por favor, solo inténtalo. No lo eches a perder, ¿sí?

Yo ya me puse de acuerdo con Brenda. Hoy en la tarde me voy a ir con ella.

Mientras tú te quedas aquí con... ¡Abrila! ¿Qué? Te estás adelantando.

venir un doctor a checarla. A ver cuáles son sus días fértiles. ¿Qué le va a

checar un doctor?

Esta niña es joven. Es fértil todo el año.

Por favor.

Ya está.

Solo inténtalo.

Piensa que soy yo, ¿sí?

¿Será mejor que quitamos la denuncia que hicimos en la policía?

No sé, ya no sé qué hacer, ya no sé qué es mejor.

Mira, no puedes hacer nada.

Ella puede decidir su vida y a lo mejor no lo quieres aceptar, pero podría ser

una solución.

Ella nos podría traer el dinero.

¿De qué hablas, Marta?

¿A costa de qué Esmirna va a poder juntarse el general?

Pues dímelo tú a mí, tú eres la de los grandes secretos y eres la que tiene

mucho temor.

Porque me queda claro que con un sueldo de doméstica no va a ser.

¿Y si no es de eso?

Entonces, ¿qué es lo que haces, Mirna, en ese lugar, eh?

Bueno, ya déjame en paz.

Anita, ¿por qué te empeñas en callarte? ¿Por qué no me lo cuentas todo ya? ¿Por

qué no? ¿Por qué no? Porque no hay nada que contarte. Ya no me preguntes más.

Ya déjame en paz. Es tardísimo y nos falta mucho por hacer.

Como cumplieron 30 años de casados, se fueron a celebrar Aspen. Pero ahí el

festejado fue mi papá, porque mi mamá no esquía nada.

Yo tampoco. A mí nunca se me dio el esquí.

A Diego sí le queda muy bien. El snowboard.

Ah, es cierto.

Oye, tienes que probar esta crema. Está buenísima. Es una receta mía. De mi

abuela. Ay, muchas gracias.

Es cierto. Era de mi mamá. Pero yo le doy mi toque personal.

Rica, ¿verdad? Laura, niña.

El agua.

Está buenísima. ¿Qué quieres? ¿Que nos traguemos la sopa, Brinquito?

Ay, no, perdón.

Discúlpame, señora.

Primero los invitados, por Dios, Laura.

¿No te enseñaron modales en el rancho? Mamá, es su primer día.

Eres igualita a una niña que estudiaba conmigo en la universidad.

Te lo juro.

Bueno, no, igual estoy mal, olvídalo.

Pero ¿no trabajaste con los Ortega?

Porque yo te juro que te he visto antes en algún lado.

No, joven, pues me debes estar confundiendo.

Sí me han dicho que tengo así cara, que me parezco como a todos.

Laura. No le pusiste azúcar.

Ay, mira, te voy a enseñar cómo hacer el agua.

Discúlpeme. Tiene que cuidar su propia boca.

Oye, tu chaqueta está riquísima, ¿eh?

Está mejor que la sopa.

¿Ya le diste la bienvenida?

Mana, yo no sé de dónde sale retear esta sábana. Ni que tuviéramos tantas camas.

Pues mira, aquí dice la dulzura.

Habla de hacer una pastelería.

Ay, Teresa, no seas taruga.

¿Qué? ¿Para qué vas a creer que van a hacer una pastelería, burra?

No, si se ve que son bien finas, ¿eh?

Han de ser de un lugar bien lujoso.

Todas suavecitas.

Y quiero unas así para cuando me case.

Teresa, ven acá.

Ven acá.

Te advertí que no hablaras con Yuridia, ¿sí o no?

Este, pues sí.

Pero la pobrecita, pues estaba bien triste y yo me acerqué con ella para...

Pues para que se desbogara tantito nomás.

Ay, mira nomás qué compasiva esto.

Está prohibido.

¿Qué fue lo que te dijo?

Ah, pues me contó que un hombre la abusó.

Y que por eso salió embarazada la pobre.

No, hombre.

¿Y qué es que eso le pasó donde trabajaba?

No, pura mentira. Yo llevo años trabajando en esta agencia y jamás había

algo así, ¿eh? No, sí pasa.

Ayer mi pobre le pasó a una, ¿eh? Bueno, ya, escúchenme bien.

En esta casa los chismes están mal vistos. Así que si no quieren terminar

es mejor que no hablen de lo que no saben. Yo no me repetí lo que me dijo la

Yuri, ¿eh? Pues menos repetir y más trabajar.

No quiero que me vuelvan a desobedecer, ¿o escucharon?

Porque luego la zurraca se la agarran conmigo por su culpa.

Nadie puede hablar con Yuriria.

Es una orden de las Sweet Ladies.

También la bruja que siempre anda del lado de las Sweet... ¿Quién sabe qué?

¿En lugar de apoyar a la Yuriria? ¿Y con lo que le pasó a la pobrecita?

¿Qué no se supone que es de las nuestras?

Sí. Ojalá que al desgraciado que le hizo eso se lo metan al bote.

Ojalá.

Así que tu hermana regresó con el profe.

Sí, eso parece.

Ay, deberíamos de irnos de vacaciones.

Tú y yo solos.

Mis papás acaban de ir a Aspen de vacaciones y pues estaría increíble.

mucho que no esquiamos.

Ay, baby.

Ya sabes que a mí no me gusta esquiar. Bueno, vámonos a la playa. Punta Cana

está súper de moda.

Aparte, ahí Fede le dio la niña Pilar.

Joven, ¿unas flores para tu novia?

...que nosotros y ya se comprometieron.

Babe.

¡Eduardo!

Oye, ese vestido está increíble, ¿eh? Se te va a ver súper bien.

Sí, llévatelo. Yo lo pago.

Pero no es mi color.

Ay, se te va a ver muy bien para la cena de la próxima semana.

¿Tú crees, babe?

Sí, sí.

Teresa.

¿Qué Teresa?

Teresa, la de la tos.

Ah.

Sí, ¿qué, qué?

Ya le dieron el placebo.

La pobre cree que está enfermísima. Con un pie en la tumba.

Es que siga pensando en la misma.

¿Qué sabes de sus hijos?

Ya estoy en ello, mami. Estoy investigando. Bueno, no te tardes.

Hay que tenerla bien agarradita antes de mandarla con Genoveva.

Piénsalo bien, mamá.

Ese negocio es muy importante como para dejárselo a cualquiera. Sí, ya sé, mi

hijita.

Por eso nunca te lo dejaría a ti.

¿Algo mal, mi amor?

¿Alguna otra preocupación?

Yuridia.

Yuridia me preocupa. No solo por lo delicada que está, sino porque está

mucho. Y eso podría descubrir nuestro arreglo con Mateo Artieri.

Gracias, muy amable. Esta me la llevo yo.

Señora Cruz, ¿qué anda haciendo por aquí?

Señor Jerónimo, dígame la verdad.

¿Qué pasa con mi niña Laura?

¿Por qué no está con usted?

No, hombre, las fiestas de Andrés son lo mejor que hay y sin viejas.

¿Puro tornillo o qué? No, no seas güey.

Me refiero que sin nuestras viejas.

Cero esposas, cero novia, puro brother e invitadas especiales.

De hecho, las viejas que llevan hasta en que te mueres, ¿eh?

¿Prostitutas?

Diego... ¿Qué formalidad, por Dios? Sí, pirujas, pero también las traen de otros

lados. Y además, fíjate que tu chacha no estaría nada mal como invitada, ¿eh?

¡Cállate!

Digo, no hay que darle ideas.

Ah, ok.

Oye, no, pero ellas viven para nosotros, acuérdate.

Mueren por echarse al patrón.

Aquí la cosa es que les hables bonito y, mira, en dos segundos, la matas.

¿A ti de fácil?

¿A ti de fácil?

Ahora resulta que te tengo que dar instrucciones de cómo hacerlo.

Mira, aquí la idea es que no te claves.

Y si clavas, nada más ten mucho cuidado porque eso de andar regando hijos por

ahí que se vean medio gatos, no está padre, ¿no?

Pues sí.

Y sí, Laura está guapísima, pero la verdad no creo que afloje.

Las mandan de una agencia que manda pura chavita decente.

Dulce hogar.

¿Decentes?

No, pues si el surtido de Doña Cata es muy famoso por aquí, ¿eh?

Me está diciendo que Doña Cata es la que más... A ver, en todas partes las hay.

La única diferencia es el precio.

Pero aquí estamos hablando de chachas, así que... O sea, que sale muy barato.

Salud.

Salud.

Y entonces, pues ella está decidida a encontrar a su madre.

Ay, Dios mío.

¿En qué momento se me ocurrió abrir la bocota y decirle eso a mi niña Laura?

No se agobie, doña Cruz.

Mire, ella tarde o temprano se iba a dar cuenta de la verdad. Y qué mejor que

sea por medio de alguien de su confianza como usted.

Perdóname que insista.

¿No se sentiría mejor si me cuenta lo que le quiere decir a ella?

No, no puedo, señor Jerónimo.

Es algo que solo le puedo decir a mi niña Laura.

Algo muy importante.

¿Pero de qué se trata?

¿Es sobre la señora Juana?

No, de eso ya le dije. La verdad yo a la Juanita casi no la conocía.

Y nunca más supe de ella.

No creo que pueda encontrarla.

Con la que más hablaba yo era con otra que se llamaba... ¿Quién?

¿Quién? ¿Amanda Roja?

Ella. Amanda.

Esa no se callaba nunca.

Por eso se me hace muy raro que nunca más supe de ella.

¿Se puede ver?

¿Cómo estás, mi amor? ¿Cómo sigues?

¿Cómo te tratan?

¿Te han caído bien las medicinas?

A ver.

No, pues ya te bajó la fiebre. Eso me da mucho gusto.

Te vas a poner bien. Vas a ver.

Solo que tienes que descansar.

Y para eso, déjate hablar con todas las demás.

¿Eh?

¿Sabes? No quiero que piensen mal de ti.

Que vayan a pensar que eres la apestada.

La que anda entregándose ahí.

Sin pensarlo a los muchachos. No, señora, pero... No hables.

Te hace daño.

Tú sabes en el fondo que todo esto que te pasó tú te lo ganaste.

Tú los provocaste.

Es que los hombres son como bestias, no se saben controlar.

Y menos cuando hay alguien que les ofrece.

Señor, usted me mandó esa fiesta y usted sabía lo que iba a pasar. No, no, no,

yo te di la opción.

Y tú la aceptaste.

Bueno, el que hayas querido irte a trabajar ese lugar y ganar el triple,

es mi problema.

Yo nunca te engañé, yo te pagué todo.

Pues entonces voy a hablar.

Y le voy a decir a todo el mundo lo que pasa aquí.

Tú insististe en verme como si fuera el monstruo, ¿verdad?

En cambio yo te doy una cama para que te recuperes muerta de hambre.

Ni eso eres capaz de agradecerme.

Señora, me está lastimando, ¿sí?

¿Sabes con qué me podrías agradecer?

Con ese bebé.

Pero se echaste todo a perder.

A ver, señora, suélteme, por favor.

Por favor, suélteme.

Eres una miserable.

Eres una cualquiera.

Tú debes de besarme los pies después de todo lo que he hecho por ti.

Te lo voy a decir una sola vez, Yuridia.

Y no te lo voy a repetir.

Si te atreves a hablar en mi contra o en contra de alguno de esos muchachos, te

va a ir muy mal.

Y todo va a ser de gracias.

¿Por qué?

¿A quién le van a creer?

¿Eh? ¿A ellos que son de buena familia?

¿Que son de gente bien? ¿Eh?

¿O a ti que eres una criada misericordia?

Entéstame. ¿Qué me contestaste? ¡Aquí viene a los ojos!

Ya sabes que siempre cuentas conmigo, amiga, por favor.

Ay, mira esa.

Se ve que su hijo es adoptado. No se parece a ella ni a su marido tampoco.

Ay, qué horror tener que adoptar a un hijo que no lleva ni tu sangre, que no

sabes de dónde viene, ni sus orígenes. Ay, no, qué horror.

Bueno, pero es lo que tiene de malo. Ay, pues porque nos tiene para las

adicciones, las enfermedades y, bueno, hasta los traumas de las vidas pasadas.

¿Ah, sí? Sí. Yo pienso que si una mujer no puede ser madre, es por algo que era.

La naturaleza es muy sabia y nos selecciona.

Sí, seguro tienes razón. Sí, por eso a mí no me gustan mucho las mujeres que no

son mamás. Como que les falta algo. Es un asunto incompleto, ¿ya sabes?

Bueno, Gaby, ¿y tú para cuándo?

Pronto. Joaquín todo el día me insiste en que le urge un bebé.

¿Nos vamos? Pues ya, tómale la palabra. Porque no sabes cuántas veces te tengo

que excluir de las reuniones. Y las reuniones de las mamás del club son

buenísimas. No sabes lo que te pierdes.

Pero bueno, ya, vámonos, ándale. Si no, vamos a llegar tarde.

Cuidado, Santi.

A ver.

¿Es Mirna?

Adelante.

Hola.

¿Te gusta tu cuarto?

Sí, está bien chulo.

Qué bueno.

Aquí vas a estar bastante cómoda, vas a ver.

¿Y te gustan las caricaturas?

¿Cómo?

No, es que a mí me gustaba la Pantera Rosa, pero bueno, tú eres de otra época,

obviamente. Quiero decir que te gusta hacer tus pasatiempos.

Pues a mí me gusta leer.

En el refugio leía a las niñas y mamanita desde pequeña me leía.

Qué bien.

A mí también me gusta mucho leer. Bueno, cuando tengo tiempo, porque con el

trabajo, pues... Este... Mira...

No sé lo que sientas acerca de lo que vamos a hacer, pero me queda muy claro

tienes una gran necesidad. Si no, no harías nada de esto.

Pues sí, señor. La verdad es por una buena causa y por eso Dios me va a

perdonar.

Mira, me parece que entre más rápido salgamos de esto, va a ser mejor

para todos.

¿Qué te parece?

Como usted manda, señor. Nada más que yo no sé hacer nada, así que...

Perdón. No, no, no. Perdón.

Perdón.

No. Perdóname, Tommy.

Yo no sé ni cómo acercarme.

Te veo tan... pura, tan... frágil.

No, no, no. No, perdón.

Perdóname. No, no, te entiendo perfecto, te entiendo perfecto. Te prometo que lo

voy a hacer con mucho cuidado y que no te voy a lastimar y te prometo que voy a

ser el hombre más fuga de tu vida.

¿No?

No, no, no, perdón, vaya.

Disculpame, por favor.

Por favor.

Más o menos era esto, lo que tenía tatuado Mateo y los otros en la espalda.

Órale, no te conocía ese talento.

¿Lo dirás de broma?

Pues no, nunca lo he visto, pero seguro algo encuentro.

¿Sabes qué? Lo único seguro es que ellos se traen algo con las trabajadoras.

Y las fiestas que tanto presumen, me suena que son fiestas de trata de

Pues cuidado entonces, porque si algo sale mal se puede poner horrible.

Tranquilo, por suerte me sé comportar como ellos, aunque me den un repele.

Pues sí.

Así son las misiones en cubierto.

¿Te conté cuando estuve trabajando investigando la pornografía infantil?

Sí. Ah, pues se puso horrible.

¿Sabes qué?

A veces me pregunto si vamos a salir limpios de todo esto.

Híjole, pues ojalá.

¿Qué pasó con la muchacha de Dulce Hogar? La que iban a mandar a tu casa,

llegó? Ya.

¿Y?

Es guapa.

No, hombre.

¿Ya hablaste con ella o no?

Ah, no.

No, no todavía.

Pero me quiero ganar su confianza y una vez que lo haga, le quiero sacar cómo se

manejan todas las cosas en la agencia de Catalina Basurto.

Está bien, pero apúrale porque tengo a la fiscal encima y dice que estamos

gastando mucho dinero y no hemos dado resultados.

Ya sé.

Ya sé.

Pues órale, a hablar conmigo.

¿Esto qué es?

Este es un reloj día de veras.

Tu otro regalito te lo doy donde siempre.

Te quiero esta noche a mis pies.

¡Muchas gracias!

¡Mamacita!

Ay, Diosito.

No, no, no, no, no, no.

Ay,

Diosito, gracias.

Si ya te bañé, ya te cambié, te di la mamila. ¿Y por qué no te duermes? ¿Por

no te duermes?

No entiendo, ¿qué más quieres?

No, no me toques, no me toques, no me toques.

Uno,

dos, tres, cuatro.

seis, siete.

¿Conseguiste los papeles?

Sí, hola, ¿qué tal? ¿Cómo te ha ido? ¿Cómo has estado?

Sí, sí, sí.

¿Tienes los papeles?

Qué asco. Te incomodo.

¿Tienes los papeles?

No.

Silvio, Silvio, yo, yo, yo.

Tienes que convencer a Catalina de que nos mande la nana para que cuide de

insectos, de verdad.

Porque yo en cualquier momento voy a tener... Me voy a volver loca.

Pero si son adorables, Genoveva. ¿En qué no ves?

Adorables. Para ti.

Para mí no.

Para mí son unos entes que están convirtiendo mi vida en un infierno.

Laura, mi vida, ya voy en camino al aeropuerto, pero necesito que sepas

Cruz vino a verme y ya sabe que no vienes conmigo. Sería bueno que te

contacto con ella y platiquen.

Cuídate, mi amor.

Y llámame todos los días para saber que estás bien, ¿ok?

Laura.

Señora, ya terminé todo lo que usted me pidió.

¿Lavaste todos los trastes?

Sí. ¿Acomodaste los hoyos en el horno? Sí, también.

No, ahorita lo voy a checar. Y los baños también los limpiaste.

Recuerda que los checo todos antes de que te vayas. Sí, sí, todo lo que usted

pidió ya está hecho.

Bueno, ay, disculpa que insista, pero es que con todo lo que pagamos por ti,

pues yo sí esperaría que te quedaras un ratito más, aunque, bueno, entiendo que

hay gente que se la hace más rápido que otros.

Ay, tu teléfono, ¿verdad?

Que sea la última vez que hablas por teléfono en horas de trabajo, ¿sí? Si

le voy a reportar a Catalina que te está saltando las reglas.

Ah, por cierto, plánchame esta blusa, ¿no? La acaban de traer de la

pero se arrugó.

¿Me oye?

Sí, sí.

Ahorita se la traigo.

Gracias.

Ay, hola, ¿cómo estoy?

Bien.

Qué rico huele. Gracias, mi amor. Es que me estaba bañando.

¿Y este reloj?

Este no es el que yo te di.

Bueno, sí, es que este sí es día de veras. No es una baratía.

¿De dónde lo sacaste?

Ya ves.

Mira, Jaime, no me estés provocando. Dime de dónde salió ese reloj.

A ver, mamacita.

Es que tú no eres la única que me da regalos y pues lastimosamente tú no

los modos para dar los regalos que yo me merezco.

Ok.

Te estás acostando con otra vieja, ¿verdad?

Un momentico, Rosa, que yo también tengo mis modos. ¿Qué modos son esos?

¿Eh? ¿Estás haciendo cosas indebidas para la sweet lady?

¿Es eso?

Porque yo estoy segura que fuiste tú el que llevó a Yuridia y a todas esas a la

fiesta, ¿sí o no?

Y estoy segura que fuiste tú el que fue por ella cuando le pasó lo que le pasó.

¿Sí o no, Jaime?

No me juzgues, Rosa, que tú también lo haces.

¿Y sabes qué?

No es mi culpa que a ti te paguen mucho menos que a mí.

Señorita, su fundación no nos puede retirar el apoyo.

En este momento tengo en el refugio casi 40 niñas.

Sí, sí, sí, ya sé que nos quieren quitar la casa, pero estamos buscando el

dinero.

A ver, por favor, no, no, no, no nos pueden hacer esto.

Si nos quita el único apoyo que nos queda, estamos perdidas.

Sí, a ver, perdóneme un segundito, no me cuelgue, por favor.

Nos quitaron el apoyo de la fundación.

Se enteraron que nos van a quitar la casa.

Ahora sí estamos al lado.

Yo sola no me doy abasto con las niñas.

Necesitamos a Esmirna.

¿Qué va a hacer de nosotras, Marta?

El sueño de ayudar a las niñas está llegando a su fin.

¿Esmirna?

¿Esmirna?

Se fue.

¿Cómo que se fue?

¿Y la dejaste ir así nada más?

No quiso hacerlo.

Y yo no la iba a obligar.

Pero le pagamos justamente para eso.

Gabriela, creo que fue lo mejor, ¿eh?

Eres un egoísta, Joaquín.

Que poco te importa lo que yo quiero.

No puedo creer que me estés haciendo esto.

Gabriela, ¿a dónde vas?

a encontrar a Esmirna y a exigirle que cumpla con su propuesta. No, mi amor,

favor. A ver, tranquilízate. Si no, pues, trae a la calle. ¡Gabriela!

Yo invertí mucho dinero de la herencia de mi papá en esto y voy a tener a mi

hijo. Esta niña no estaba convencida. No quiere... Señora, no es necesario que

vaya a ningún lado.

Aquí estoy.

¿Y en dónde estaba?

Me fui, pero regresé porque tengo una misión y un compromiso y lo voy a

Muy amable. En realidad solo me interesa un nombre, Amanda Rojas.

Sí, dime, Cata, ¿qué pasó?

Sí, sí.

Aquí tengo con qué apuntar, sí. Dime.

Sí. Amanda Rojas.

Sí, Nachi.

Sí, sí, gracias. Estamos en contacto o cualquier cosa, ¿eh?

Ay, perdón, ¿eh?

Qué pena.

No te preocupes.

Qué pena, ¿eh?

Soy una bruta.

Discúlpeme. No, no sabía que tú eras la chica que le tocó trabajar con mi

hermana.

Pobre de ti.

La verdad, yo amo a mi hermanita. Pero te digo una cosa, que es complicada, es

muy complicada.

¿Eh? ¿Y qué? ¿Ya vas a regresar a ducho hogar?

Pues sí, ya, a descansar un rato.

Perfecto, preciosa. Nos vemos después.

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