All language subtitles for Las Malcriadas_S01E02_Episodio 2

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Original subtitles

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Dice atrás de mí la criada y frente de mí, mucama, cuando yo no estoy la

sirvienta, pero yo me llamo Laura.

Que lo limpien.

Laura. Que lo arreglen.

Laura. Para eso les paga.

Trabajo en una familia de alta sociedad. Tienen mucho dinero, pero poca

dignidad. Yo soy la que la mugre tiene que tallar con un sueldo miserable que

me alcanza para nada.

Se enlucosa ciencias de calidad, pero a mí no me pagan el seguro social.

Son acaudalados, pero bien cochinos. No se limpian en el baño, pero usan perfume

espino. Y a mí no me gusta vencer.

Y a mí no me gusta vencer.

Que lo limpies.

Laura.

Laura. ¿Para qué le pagas a la criada?

¿De qué le pagas a la criada?

Me encontré una fotografía del año en que yo nací.

Mi mamá no estaba embarazada.

Mi mamá del día no es mi verdadera madre.

Y le pregunté a mi papá y mi papá no me quiso decir absolutamente nada. Yo no

quiero estar en esa casa, Jerónimo. Yo no quiero estar en esa casa que está

llena de mentiras.

¿Qué quieres hacer?

Quiero saber quién soy yo. Quiero saber quién es mi verdadera madre. Y si mi

familia no me ayuda, voy a hacer lo que tengo que hacer.

Voy a llegar hasta las últimas consecuencias.

Pero voy a descubrir quién es mi verdadera madre, Geronimo.

A ver,

princesas, órale.

Arriba, floja. ¿Por qué no le bajan a su relajo?

Animales. Estuvo suave de siestecita.

No nos pueden tratar así, ¿eh? ¿Y cómo quieren que las tratemos?

¿Como gente de otra clase?

Arriba.

¿A dónde las llevan?

¿Eh? A ver, ¿yo por qué no puedo ir? ¿A dónde se las van a llevar?

¿No les dije que aquí hay preferencias?

Es Mirna, Rosa.

Dunia.

Ahora sí vas a hablar.

Tenemos nuevas pruebas y estas sí te van a hundir.

Sabemos que tú y las otras estuvieron en casa de los Kilev el día de su

asesinato. Eso es mentira.

Las evidencias dicen lo contrario.

Te tenemos, Laura.

Y si quieres ayudar a tus malcreadas, vas a hablar.

¿O se quedan aquí para siempre?

Bueno, ahora que ya todas calmaron sus fes, necesito de su absoluta

¿Ah, sí?

Encontramos nuevas evidencias en casa de los killers.

Esperamos que se prueben de ADN.

¿Y eso para qué?

Esas pruebas van a determinar si existe un bingo.

Básicamente esas pruebas nos van a decir que ustedes son culpables.

¿O no?

¡Sí, son borrados! ¡No!

Otra vez.

Ya no puedo, mamá.

Hice lo que pude, pero... Ya no puedo.

¡Ay, ay, ay!

¿Cuántos moretones más necesitas?

Ni siquiera es el papá de tus hijos.

Nunca te ha dado nada.

Mamá, me tengo que ir.

¿A dónde? A la capital.

Y necesito que me cuides de mis muchachitos, por favor.

Hombre, ¿cómo creo yo?

¿Yo aquí con qué les voy a dar de comer? Mamá, por favor, mira, Lucha me

recomendó ya con una agencia y pues ya me están esperando para trabajar.

Mira, si hasta me mandaron el boleto del camión y mira, si es de verdad, es la

agencia esta. No, no, no, es que no sé, no sé, Teresa, ¿por qué no vas al

Chiangui y consigues un trabajo más cerca de tus niños?

Esto es una buena oportunidad, mamá. Lucha dice que pagan muy bien, pues si

esta mantiene a la familia.

Y mira, yo todo lo que trabaje va a ser para ti y para ellos, mamá, por favor.

Se lo suplico, por favor.

Ahí viene el camión.

Mamá, no le diga a Ignacio dónde estoy, por favor. ¿Cómo crees, hombre?

Ese para mí está muerto.

Cuídemelos mucho, mamá, por favor.

Cuídemelos.

No te vayas, mami, por

favor.

Ándale, pues ya vete.

Me bendiga, mija.

Señorita Villa.

¡Ey! ¡Teresa!

Es momento de cooperar, no de llorar.

Mira, mira.

No te pueden obligar, ¿eh?

Tranquila, ahora no hacen la prueba yo tampoco.

¿Por qué ella no está aquí?

¿Por qué?

Es evidente que la recaptura tiene privilegios.

¿A dónde las llevaron?

Eso es lo que menos te debería importar en este momento.

No, claro que me importa porque son mis amigas. A las amigas no se les miente.

A las personas que te importan no las engañas.

Diego. Detective Mendoza para ti.

Está bien.

Te mentí muchas veces.

Pero una cosa no te mentí, Diego.

En lo que sentía por ti.

Con esa actitud solo parece que son más culpables, ¿eh?

Pues no.

No lo vamos a hacer.

Ya nos pusimos de acuerdo y no lo vamos a hacer.

¿Para Necio?

Necio y medio.

¡Sácalas de aquí!

¡Fuera!

Hola.

¿Y ahora qué?

Las muestras de ADN van a ser casi imposibles de terminar.

Están en el crimen, ¿o no?

¿Y quién dice que no tenemos las muestras de ADN?

Allá hay suficiente salida de las cuatro para hacer las pruebas.

Pero... ¿Algún problema?

No, señor. Haz las pruebas. Procedo inmediatamente.

¿Sabes qué? Vamos aclarando una cosa.

Que seas Laura Espinosa, Laura González, me da igual.

Eres una delincuente y como tal te voy a tratar.

Ya estoy acostumbrado a tratar con las de tu calaña.

Cuando te des cuenta lo equivocado que estás, te vas a arrepentir.

Ya lo vas a ver.

Esta méndiga.

Alzada. Hasta los policías la vienen a ver en privado. ¿Qué tal, eh?

Junia, ni me hables.

Que no somos iguales, ¿no?

Laura.

Cércate.

No seremos iguales, pero todas sangramos.

Hasta tú, perra.

Yo te prometo, te juro, por mi madre, que eso es lo que vas a hacer antes de

salgamos de aquí.

Ya cállense.

Aprovechen para dormir, que mañana temprano vienen por ustedes.

Buenas, señorita.

Déjame explicar. No, Laura, ya.

Ya no me hables.

Ustedes saben que yo no las engañé.

Ustedes saben perfectamente que esas mujeres nos manipulaban. Ya deja de

traidora. Y tú fuiste la que nos manipulaste a todos. Y ahora nos tienes

encerradas por tu culpa.

Así que preocúpate.

Preocúpate porque vamos a hablar.

Nos vamos a decir todo lo que sabemos.

¿Y sabes para qué?

Para que te quedes aquí encerradita.

Como la perrita que eres.

Hola. Laura, no te obsesiones.

Este asunto está muy fresco todavía.

Pues sí, Jerónimo.

Y así va a estar por un tiempo.

Trata de tomar las cosas con calma.

¿Y cómo voy a tomar las cosas con calma con todas estas preguntas que tengo en

la cabeza?

A ver, ¿por qué se murió mi mamá?

¿Y por qué nunca me dijo la verdad de mi vida? ¿Y por qué una sirvienta me

abandonó y nunca preguntó por mí, nunca me buscó?

¿Y mi papá por qué no responde todas estas preguntas? ¿Y por qué está siendo

grosero conmigo? ¿Por qué? Dime por qué.

No dije nada.

Elías tu madre. Y por desgracia acaba de morir.

¿Te conformas con esta verdad?

Solo sé que se llamaba así.

Juana.

Y la llevó una que iba a lavar y planchar.

Esa sí me acuerdo.

Se llamaba Amanda.

Amanda Rojas.

Amanda Rojas.

Washington. Por fin se te hizo.

Corresponsal en la agencia de noticias de Washington, Jerónimo.

Este es el sueño de todo periodista, Rosalía.

Estar en el centro de los acontecimientos del mundo. ¡Guau!

¡Guau!

Pero será temporal, solamente mientras la corresponsal atiende a su hijo recién

nacido. No, no, no. Para mí está perfecto.

Y es tiempo más que suficiente. Te das cuenta, Gonzalo. Voy a poder entrevistar

a los que están moviendo al mundo.

Papá.

¿Cómo te sientes?

Más o menos, hijo.

Primero pierdo a tu madre y ahora a tu hermana.

No entiendo a Laura.

Tú siempre fuiste un padre ejemplar para nosotros.

Ella está siendo muy injusta contigo. La vida es injusta a veces, hijo.

Pues sí, pero no me gusta verte así. No te lo mereces.

Escúchate nada más.

Siempre preocupándote por todos nosotros, hijito. Te amo.

Definitivamente eres el más fuerte de los miembros de esta familia.

Lo único que creo es que no hay que clavarse, sino distraerte.

Es más, ¿por qué no vas al club?

Sí. Sí, tienes razón. Voy a ir.

Un joven muy inteligente dándole consejos a su padre de cómo...

Salir de una crisis.

Pero si me da coraje con Laura ahí.

Las cosas siempre han sido así. Ella es la víctima, tú eres el protector.

Eso sí te digo.

Cuando la vea me va a escuchar.

Hijo, hijo, por favor.

No la agarres contra tu hermana.

Cuídala.

Ella es como una niña frágil que también necesita protección.

Lo que necesita es que las cosas dejen de ser tan fáciles para ella.

No entiendo cómo se fue de la casa en estos momentos.

Es imperdonable.

No entiendo por qué discutió contigo.

Si me dice qué es lo que está buscando, sería mucho más fácil.

Solamente estoy buscando un nombre y datos de 1992.

¿Un nombre nada más?

1992.

Déjeme ir a archivo muerto.

Mire, mientras puede ver en archivo digital.

Gracias.

¡Es Blanca Nieves! ¡Y ya cantó el gallo!

¡Junia García!

¿Qué?

Te toca hablar.

Esmirna.

Esmirna, ¿qué tienes?

¡Oficial!

¡Oficial, por favor, ayúdame! ¡Que esa mujer está mal!

¡Por favor, hágame!

a la autoridad. ¡Se callan!

¡Ayúdenme! ¡No la puede dejar así!

Esmirna. ¿Qué tienes, Esmirna?

¿Qué hice, Laura?

Mira, encontramos cabellos en la mano del señor Kilev.

En cuanto me den los resultados los voy a comparar con el ADN de las detenidas y

vamos a ver si los cabellos son de alguna de ellas.

Ah, caray.

Yo pensé que te fueron a dar el permiso para sacar las pruebas.

Digamos que me las dieron sin darse cuenta.

¿Cómo? Les di un vasito de agua.

Muy bien, nunca vas a cambiar.

¿Qué hacía, güey? Me empezaron a echar bronca luego, luego.

Sobre todo esta.

Rosa. A ver. Hoy es la más conflictiva de todas.

Está la casualidad, que es la más cercana a las de Asurto.

Nita, ¿cómo estás?

Las niñas están re preocupadas.

Se dieron cuenta que no llegaste a noche al refugio. Mira, te traje tus suetes.

Y algo para desayunar. Seguro que ni has comido nada.

A ver, que Smirna está encerrada. Allá adentro me quita el hambre, Marta.

al menos te dijeron cómo está o dónde la tienen.

No me dijeron mucho.

Solo que si no le encontramos un abogado, le van a asignar uno.

Pero está muy difícil la cosa.

Ay, no puedo creer este horror.

Y que no podamos ni ayudarla.

Ay, yo te lo dije, Anita.

Eso que está haciendo Smirna no podía ser legal.

Pero no la trajeron por eso, Marta. La están acusando de ser cómplice de un

crimen espantoso.

Y si algo sé es que mi niña no es una ladrona ni una asesina.

Ay, Anita.

Siempre supimos que esto iba a acabar muy mal.

Yo traté de detenerla. ¿Te acuerdas cómo reaccionó?

Le dije que nunca debía entrar a ese lugar. Se lo dije, Marta.

Yo sabía que esto iba a pasar.

Conozco muy bien a esa mujer, este demonio.

Con permiso.

Déjalo pasar.

Nunca pensé que te atrevieras a venir acá. No, ni yo tampoco.

¿De cuándo acá eres policía? Aquí el que hace las preguntas soy yo. Las

preguntas las hago yo porque es mi naturaleza. Soy periodista y me gusta

descubrir la verdad.

¿Ah, sí?

¿Y según tú, cuál es la verdad en este caso? Que estas mujeres son inocentes.

¿No será más bien que tú estás involucrado en todo esto y no quieres

sepa? Ay, por favor, estoy hablando en serio.

Esas mujeres están aquí de manera injusta.

Y yo vengo a pedirte que las ayudes, especialmente a Laura. A Laura, a Laura

González, la que se hizo pasar por otra persona y engañó a medio mundo. No sabes

lo que estás diciendo.

¿Tu novio?

¿Laura nunca me contó?

No sé por qué tendría que hacerlo, eres su patrón, no su amigo.

No, lo que pasa es que se me hace muy raro que Laura tenga un novio como...

¿Como yo?

Sé que ella está involucrada en múltiples delitos, entre ellos un

Tengo dos cadáveres y todo la señala a ella.

Escúchame. No, cuando te quiera escuchar te cito legalmente. Y no va a pasar

mucho tiempo hasta que pase eso, así que te recomiendo que no salgas de la

ciudad. No puedes culpar a Laura porque no tienes pruebas. ¿Y tú sí?

Jerónimo, no vas a salir limpio de esto, así que te recomiendo que no hagas

nada. Porque si no, la siguiente vez que te vea va a ser aquí, como acusado.

Así que si me permites, tengo mucho trabajo.

¿Agua? ¿Café?

Pues si tienen tequilita, mejor.

Ese te lo vas a comprar tú, si cooperas.

Dale la burra al trigo.

Usted nomás quiere que hable para que me carguen a los muertitos.

Tu testimonio es lo que menos me preocupa.

Como te dije, estamos analizando las pruebas en casa de los Quilero en este

momento.

Ellas son las que nos van a dar el veredicto. Pues yo ya le dije que no los

conozco a esos.

¿Qué quiere que le diga?

Yo te voy a decir algo a ti.

Tú sabes que no recibe la misma condena el que ejecute el crimen que el que

únicamente lo ve o el que lo sabe.

Pues yo no oí ni sé nada.

Si hablaron algo las muchachas seguramente fue en el cuarto.

Es más, yo ya ni vivía ahí.

¿Ah, no?

¿Ya no dormías con ellas?

Hace mucho que yo no soy sirvienta.

Yo soy prostituta.

Pero no me hagas la cara.

¿Qué a poco su amigota no le contó que fue la dulzura de ir a buscar a Laura?

Precisamente es de eso de lo que quiero que me hables.

Dime qué hacían Laura y tú en un lugar como ese.

Ah, no.

Si quiere la información completa va a tener que pagar la sesión.

No te hagas la chistosita.

Que no te va a servir de nada.

Mejor habla.

Fueron las basurto, ¿no?

Ellas te obligaron a trabajar ahí.

Mi papá.

Están quemando todo el pueblo.

¿Qué voy a hacer?

No tengo a nadie.

No sé, niña.

Lo único que sé es que tenemos que huir.

A donde quiera que sea.

A donde no nos vayan a salir criminales así nomás.

¿Y tú?

¿Hacia dónde vas?

Yo voy a la capital.

Me mataron a mis papás y aquí no me queda nada.

Hey, Dunia.

Dunia.

Necesito que cooperes.

Es lo mejor para todos.

Todos los hombres dicen lo mismo.

Coopera.

Es lo mejor para todos.

Yo le dije todo lo que le tenía que decir.

Yo no era sirvienta.

¿Y qué haces esa noche en el albergue?

¿O qué, me vas a decir que tampoco son tus amigas o que todas ellas son

sexoservidoras igual que tú?

No.

Nomás son mis amigas.

Y esa noche yo estaba ahí porque doña Catalina es buena onda y de repente me

dejaba quedarme.

Al fin de cuentas yo trabajaba en la dulzura y pues terminó así. ¿En la

¿Y me puedes decir qué tiene que ver Catalina Basurto con ese burdel?

¿Qué va a tener que ver Catalina Basurto?

Nada. ¡No mientas!

Yo sé perfectamente bien que ella te obligó a trabajar ahí. Y sé que no eres

única. ¡Habla!

¿Para qué?

Hablar no me va a servir de nada.

Al fin de cuentas, una termina pagando por los poderosos, ¿no?

¿Cuánto tienes de embarazo?

Pues, no sé, creo que seis meses.

¿Como no estás segura?

¿Qué, no has ido a tus revisiones médicas?

Pues ahí en el albergue, pero realmente le daba toda la información a la señora

Catalina. No entiendo, ¿de qué albergue me habla? Y además, ¿por qué no le daban

toda su información?

No, ya muchas preguntas, ¿no, doctora?

Esta niña necesita ir al hospital, no puede estar aquí.

A ver, la vamos a trasladar para hacerle unos exámenes, pero tengo que reportar

el traslado. Y además necesito tu historial médico.

Bueno, pues dudo que se lo den. Pero a ver, vaya, pregunte, por favor, y hágalo

rápido porque esto es una emergencia.

Los periodistas siguen merodeando como cuervos, mamá. ¿Qué vamos a hacer? Ya

hablé con algunos de mis contactos.

Ya en unos días ya no nos van a molestar esas malcriadas.

Eso espero.

A mí la que me preocupa es la embarazada. Es Mirna.

Su embarazo es de alto riesgo y necesitamos que ese bebé nazca bien. A

lugar, Stephanie.

Me ocuparé de ello. ¿Cómo que te ocuparás?

¿No has hecho nada?

No puede ser. Es que si no estoy yo no haces nada bien. Ay, Dios mío.

Juntos.

¿En qué momento se nos ocurrió fingir esto del imparto? Fue tu decisión, mamá.

Dijiste que todos debían ver cuánto te afecta lo que los criminales hicieron

nuestra agencia. Sí, sí, sí. Pero si tú hubieras hecho bien tu trabajo, nada de

esto hubiera pasado.

Es que nada más pierdes el tiempo en tonterías, en equivocaciones. Sí, ya lo

Para ti todo es mi culpa. No me lo tienes que estar repitiendo todo el

Ya, hijita, ya. Ya, no seas tan dramática, por favor.

Bueno, ya. Lo que sea.

Por cierto, Genoveva estuvo aquí.

Obviamente impedí que pasara a visitarte.

Ay, bueno, si quiera.

¿Y qué me dices de Irma?

¿Ya le avisaste lo que está pasando?

Porque esas niñas también tienen que estar bien calladitas, ¿eh?

No lo sé.

Limpieza mortal, empleadas domésticas matan a pareja de ancianos. Y te lo

en todos, en todos los periódicos. Ya nos deberíamos de haber largado bien

de aquí. Con la doña metida en este broncón no tardan los puercos en

eso qué, chamoy?

Nosotras no hemos hecho nada malo. No debemos nada, nada que deber, nada

A ver, concha, no trabajas en Disneylandia, mamita. Trabajas en un

entiéndelo. Decente, mamita.

Con el tipo de clientes que estamos manejando no nos van a tocar ni un solo

pelo. Bueno, eso crees. Mira, yo lo único que quiero es que me paguen todo

que me deben y me largo ya de aquí, ¿eh?

¿Qué tanto alegan, eh?

¿Eh?

Escuchen muy bien. Vamos a tener que cerrar la dulzura por unos días.

¿Qué? ¿Cómo que cerrar, señora Irma? ¿Y cómo vamos a ganar lana?

A ver, corazón.

¿Qué prefieres?

La libertad o tu lana, ¿eh?

Y algo más, ¿eh? Y viene la policía a preguntar. Ustedes se hacen como que la

virgen les habla.

Como siempre. Y me lo dejan todo a mí, ¿eh? Y si preguntan por Dunia, nunca la

han visto en su vida. Nunca.

Ok, señora Irma. Como San Pedro que iba negando a Cristo a cada ratito. ¡Ya!

¡Déjate de bromas!

El asunto es serio.

Son órdenes de arriba. Y sea quien sea el que pregunta, Dunia nunca estuvo

¿Cómo estamos?

¿Entendido?

Esta tampoco coopera.

Aunque por lo menos me aceptó que trabajó en la dulzura. O sea que ese

las basurto están relacionadas.

Sí, pero eso no relaciona nada con las desaparecidas. A menos que logremos

comprobar que alguna de las desaparecidas trabajó en el burdel.

Pero por Dunia no va a ser. Ni por ninguna. Ninguna quiere hablar.

Tienen como un pacto que no puedo descifrar. ¿Cuál pacto? ¿Cuál pacto?

Seguramente se llama miedo.

Y eso es muy común en ese tipo de negocios de trata de personas. Los

amenazadas. Y por eso tenemos que llegar al final, al fondo de este asunto. Hay

alguien que está manejando todos los hilos desde la sombra. ¿Pero quién?

Ahí está el tema.

Tranquila, Esmirna.

Nosotros te vamos a ayudar.

Doctora, por favor, ayúdela.

¿No ve que es una niña y está muerta de miedo?

Pues para ser una niña salió muy tonta.

Debe haber pensado con quién se metía.

Ahora ese bebé va a nacer entre barrotes. ¿Y qué le espera?

Vámonos.

Cierra.

Tranquila.

Déjenme verla, por favor, se lo suplico. Quiero saber si ya tiene a su abogado.

¿Quién es su niña?

Es Mirna Benavente, ya se lo dije.

Yo también ya te lo dije, señora.

Que esas niñas tienen órdenes de que nadie las puede ver.

Están en investigación.

Es Mirna.

Es Mirna, es mi niña. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo estás, mi amor? No me toques.

Déjame hablar con ella, por favor. Juanita, perdóname. No te preocupes en

¿A dónde se la llevan, por favor? ¡No me toques!

No lo quiero hablar con ella. Un segundo, por favor. Permítanme hablar

¿A dónde la llevan? Díganme qué le van a hacer.

La vamos a revisar en un lugar apropiado.

Súbanla. Mamá, niña, por favor, no deje a doña Cata me quite mi bebé.

Claro que no, mi niña, eso no va a pasar, eso no va a pasar. Pero no me

sola. Por favor, hágase un lado.

Yo no te voy a dejar sola, Esmirna.

Voy a mover cielo y tierra, pero te voy a sacar de ahí. Señora, por favor, no

complique las cosas.

Suélteme, por favor.

Ay, entramos rápido, ¿sí? Por favor.

No se preocupe, señorita.

Señorita Basurto, por favor.

¿Está a salvo, señorita?

¿Necesita algo más?

Ya sabes lo que necesito.

Acá tú estás rodeada de periodistas.

Por los pretextos.

¿Estás pensando en tu sirvienta?

Pues ¿sabes qué?

No va a salir.

Tiene la soga al cuello.

Y muy probablemente no la vuelvas a ver.

Ya se llevaron a Esmirna.

La van a atender.

Pobre.

Con mis pobres chamaquitos que van a tener que crecer sin su mamá.

¿Ellos qué hicieron? A ver.

¿Ellos qué culpa tienen, mis chiquitos?

¿Tanto te preocupan?

¿Para qué los dejaste?

¿Tú qué te metes, Rosa?

Me meto porque ya me cansaron.

¿Esta? Con el sufrimiento de los hijos.

Aquella con los dolores del embarazo. Ah, pero eso sí.

Qué bien que no se acuerdan, ¿no? De lo bien que la pasó ahí con... ¿Y eso qué?

¿Que eso no le da derecho a sentir dolor o qué?

¿Tú qué le haces caso a esta?

Como no es mamá, pues no sabe lo que sentimos.

¿Qué tal?

La corderita resultó ser un lobo.

Eres igual a Laura.

Miren dónde estamos.

Aquella les prometió que les iba a ayudar a escaparse del albergue y miren

quedaron. Y peor aún, yo aquí en medio de todo eso sin tener vela en el

encierro. Ay, eso tampoco nos consta, ¿eh?

Miren que nos fregaste la vida allá adentro.

Si eras la perra guardiana de las señoras.

Esa perra guardiana.

A mí me pagan por hacer mi trabajo.

Lo que yo no entiendo es por qué Laura insiste en que no hablemos.

Si las Sweet Ladies nos tenían amenazadas, nos tenían secuestradas.

¿Por qué no acusarlas y ya?

Pues porque saben todo de nuestra familia.

Y si hablamos pues les van a hacer algo malo. Pues sí, pero si no hablamos a las

que les va a pasar lo puro malo va a ser a nosotras.

Caímos redonditas.

Sí, adelante.

Ay, Dieguito, pásale.

Qué gusto.

¿Cómo está? ¿Cómo se encuentra?

Bueno, considerando las circunstancias, bastante bien.

Lo que esas malagradecidas me hicieron no tiene perdón de Dios.

Espero que pasen el resto de sus días en la cárcel. Primero hay que probar que

sean culpables. Y todavía lo dudas.

Señora Catalina, con todo respeto, no debería estar hablando del caso con

ya que, en cierta manera, su agencia está involucrada en todo esto. Bueno,

claro.

Si esas malagradecidas delincuentes usaron mi agencia para colarse en las

grandes esferas y cometer sus crímenes, por supuesto que tienen que pagar.

¿Está bien?

Claro que no.

Creo que no estoy bien.

Pero voy a estar. Voy a estar para verlas a todas en la cárcel.

Ya ves que sobreviví a este infarto.

Un infarto bastante oportuno, por cierto.

¿Qué crees que estoy fingiendo?

Para creer eso, incluso tendría que dudar de mi tío.

Bueno, eso no me sorprendería para nada, ya que dudabas de mí o no.

Tu mamá me dijo que estabas investigando mi agencia.

Diego, si en lugar de decir tantas mentiras hubieras acudido a mí, a lo

todo se hubiera descubierto desde antes. Y en una de esas, hasta esos dos pobres

viejitos estarían con vida. ¿En una de esas?

Sí, pero te dejaste envolver por ella y no te culpo, ¿eh?

A mí también me engañó. Yo creí en ella, pero ya ves.

Esa es la peor de todas.

Esa sí se merece cadena perfecta. Señora Cata, no diga más.

Tiene que descansar. Y sobre el caso, no se preocupe.

Yo le prometo que voy a llegar a la verdad.

Y se aplicarán los castigos a quienes resulten culpables.

Espero su pronta recuperación.

Gracias. Permiso.

Que seas Laura Espinosa, Laura González, me da igual.

Eres una delincuente y como tal te voy a tratar.

Ya estoy acostumbrado a tratar con las de tu calaña.

Laura.

Laura, ¿qué estás haciendo aquí?

Oye, no estás empezando bien. Tenías que entregar una nota. Bueno, solamente me

falta pasarle el limpio.

¿Y me quieres decir qué estás haciendo? ¿Qué es todo esto?

Es que no puedo quitarme lo de la cabeza. Necesito saber qué pasó con

A ver.

¿Por qué insistes en buscar a alguien que quizá ya esté muerta?

Porque es la mujer que me trajo al mundo.

Porque es mi mamá. Es mi mamá y la quiero conocer.

Y la quiero abrazar y la quiero sentir.

Y ya sé, ya sé que no tengo nada y que esto es muy difícil y que parece

imposible. Es muy difícil.

Bueno, pero lo voy a lograr porque al menos tengo algo, tengo un nombre.

Amanda Rojas.

Estuve ahí en internet buscando y no, no pude encontrar nada, pero se me ocurrió

que quizá en los archivos había algo... ¿Estás buscando una aguja en un pajar? Y

hay veces que hay que dejar las cosas como están.

Alguien tiene que saber algo.

Alguien tiene que tener algún tipo de información.

Alguien.

¿Alguien sabe?

¿Quién sabe?

Mi nana.

Mi nana Cruz, obviamente.

Sube a ver si hay ropa para planchar, por favor.

Sí. Y si no, la que... Te doy la doble, nada más, por favor. Sí, señor, don

Mario. Le iba a subir su café.

Dígame, ¿se le ofrece algo?

Laura se ha puesto en contacto contigo.

Ella confía ciegamente en ti. Te quiere mucho, dime la verdad. Soy yo en ella,

señor. Quedaría por saber dónde está mi niña Laura, pero no, no me ha llamado ni

nada, se lo juro. Tengo esta obsesión, Cruz.

Constantemente me da vueltas en la cabeza.

La Laura tirada en la calle con una congestión alcohólica con compulsiones.

Como cuando estuvo a punto de morir.

Gracias a la Virgen de Guadalupe te llevo a tiempo para llevarla a la

claro, mi niña, que también le ha echado ganas. Ay, por Dios.

No nos hagamos tontos.

El alcoholismo nunca se cura. Siempre queda ese deseo de volver a tomar.

Y eso es lo que puede llevar a mi hija a cometer muchas barbaridades.

Mi nana debe tener más información de la que me dijo. Yo me di cuenta. Me estaba

ocultando algo que le veía en los ojos.

Señor. Laura.

¿Qué te crees?

¿Qué te pasa?

Jerónimo, tranquilo, tranquilo. No, te metas en lo que no te toca, ¿ok?

Déjame, por favor, hablar con mi hermano.

¿Quieres que me salga? Sí, por favor.

¿Segura? Sí, voy a estar bien, de verdad.

Vamos.

¿Qué pasa?

No puedo creer cómo le hablaste a mi papá. Y que hayas dudado de mi mamá.

La acabamos de sepultar, Laura.

Y tú estás insultando su memoria.

Eduardo, perdóname.

Perdóname, no quise insultar la memoria de nuestra mamá ni faltarle al respeto a

mi papá. ¿Pero puedes comprender lo que me está pasando?

No entiendo por qué no te basta con esta familia que no te abandonó.

Que te quiso, que te consintió.

¿Qué?

¿Ya se te olvidó que mi papá te salvó la vida?

No, y jamás voy a olvidar eso ni todo lo que hicieron por mí. Y siempre voy a

estar muy agradecida con todos ustedes, pero...

Compréndeme. Pues menos mal ya sabemos la verdad, ¿no?

Así que tú no eres mi hermana y que estoy parado frente a una desconocida

además de todo es una egoísta y malagradecida. No digas eso.

Eduardo, tú y yo... No, no, no, no, no.

Yo vine a hablar contigo porque mi papá estaba muy mal y preocupado por ti.

Pero probablemente lo mejor que sea que no te vuelva a ver nunca, Laura.

Tú eres la única que me puede decir la verdad de mi origen.

Juana era callada, muy seria.

Y cuando salió embarazada, la hicieron irse a uno de los cuartos del segundo

piso allá en Maninalco.

Allá tenía de todo.

¿Cómo, nana? ¿La tenían encerrada?

Solo cuando iban visitas.

Para que no la vieran así con la barriga.

Doña Delia se ponía las botargas para que la embarazada pareciera a ella.

¿Te das cuenta, nana?

Esta familia es un circo.

Doña Delia siempre te quiso a ti como su verdadera hija.

Hasta encontraba parecidos físicos entre ustedes.

Ay, nana, por favor.

Eso no es verdad. Eduardo se parece a ella, yo no.

¿Mi papá?

¿Quién es mi papá?

Ya, ya.

No sigas preguntando, mi niña. A veces es mejor no saberlo todo.

No, yo sí lo quiero saber todo.

Dímelo todo, por favor.

Fue hace muchos años, mi niña. Entiéndeme.

¿Por qué?

Acuérdate de algo, lo que sea.

Amanda Rojas, algo que te recuerdes. Que me ayude.

Creo que salí de una agencia de doméstica.

¿Una agencia? ¿Y esa agencia existe? ¿Cómo se llama? ¿O cómo se llamaba?

Algo así como...

Hogar bonito, hogar cariñoso. Hogar algo, ¿no? No me acuerdo de verdad, mi

niña.

Hay cientos de agencias de domésticas en México.

La mayoría usan la palabra hogar.

Sí, pero esta debe de tener más de 25 años.

Está desde antes de que yo naciera.

Imagínate. Y si ya quebró, si ya no existe, esos negocios no duran tanto,

Yo creo que... Bueno, tampoco tenemos nada mejor que hacer.

No, sí tenemos que hacer.

Lo que nos hace falta es tiempo.

Ya deberíamos irnos al periódico, de hecho.

Tú sabes que yo no me puedo quedar así.

Nunca puedo negarte nada, ¿no?

Ok, ok, ok.

Vamos a empezar visitando las agencias que tengan más de 25 años.

¿Y qué hacemos aquí?

Aquí hay una persona que tal vez pueda ayudarnos.

Es un maestro de la universidad que fue mi primer jefe.

¿Y él qué tiene que ver con nuestra investigación?

Hubo un caso que lo obsesionó durante mucho tiempo.

Mujeres desaparecidas en la época de los 90.

Ah, sí, lo de Ciudad Juárez.

No exactamente.

Estas todas tenían algo en común.

Eran empleadas domésticas.

¿Tú crees que mi mamá y Amanda son parte de estos intereses? No lo sé.

Pero si hay alguien que conoce de agencias de empleadas domésticas en esa

es Valderrama.

Soy yo, Jerónimo.

Gracias.

Aquí está.

Las desaparecidas, las olvidadas.

Todas. Todas tenían las mismas características.

Muy jóvenes, sin familia, de muy bajos recursos y sin que nadie las buscara.

Eran prácticamente invisibles.

¿Y usted encontró algo o publicó algo?

Investigué mucho.

Y mientras más cerca estaba, más trabas me ponían.

Un día mi hijo me habló para decirme que balasearon la casa.

Entonces, pues, la verdad yo ya no quise arriesgar a mi familia.

¿Y entre estas mujeres le suena el nombre de Amanda Rojas?

No, no, señorita, son muchísimas. Si quiere, lo podemos buscar.

Oiga, profesor, ¿y alguna agencia de domésticas que se llame Buen Hogar o

Dulce Hogar.

Toda mi investigación, todas las pruebas, iban directo a ella.

Yo estoy seguro que ella fue quien me amenazó. ¿Quién?

La dueña de... Dulce Hogar.

Catalina Basurto.

Mira.

¿Viene a pedir informes?

Sí. Claro que sí, con mucho gusto, Paz.

Estos son algunos de los servicios que ofrecemos.

Yo creo que tu uniforme aguantaría otra planchadita.

Vele a dar otra pasada y yo les aviso a los señores Ornelas que vas a llegar

tarde y no te preocupes.

Mamá.

El caballero viene a pedir informes.

Ah, hola.

Pues, por supuesto.

Catalina Basurto para servirle. ¿Con quién tengo el gusto?

Jerónimo Aguirre.

Encantada. Pasamos a mi oficina.

¿Cómo era mi mamá? La quiero conocer.

Nada más tenés que mirarla y me la explico.

Nosotras somos miembros de la Asociación Internacional de Empleadas Domésticas,

lo que garantiza que nuestras chicas sean tratadas con respeto. Porque

señora Aguirre, aquí lo más importante es la dignidad.

Estas chicas pobrecitas no tuvieron la fortuna de nacer en una familia bien

usted o como yo.

Las historias de estas chicas... Bueno, algunas de ellas son para romperle el

corazón a cualquiera. Por eso me encanta mi trabajo.

Me apasiona lo que hago.

Porque pienso que todos tenemos derecho a una vida mejor.

Y pongo mi granito de arena.

¿Cuántas chicas han trabajado aquí?

Ay, no sé. Pues... Exactamente, exactamente no sé.

Pero yo le puedo averiguar el dato con mucho gusto y se lo mando a su correo

electrónico. Junto con todas las dudas que tenga, por supuesto.

Es muy amable. En realidad solo me interesa un nombre, Amanda Rojas.

Ah, pues no, no me suena ese nombre.

Ella estuvo aquí hace más de 20 años. Quizás sí me hace favor de buscar en sus

archivos. No, estoy segura de que ella nunca estuvo por aquí. Ah, tal Amanda.

Disculpe, le pregunto sobre el número de chicas que han trabajado aquí y

amablemente se ofrece a darme el dato.

Pero cuando me refiero específicamente a Amanda Rojas Laniega... Bueno, es que

una cosa es acordarme de todas las chicas que han pasado por aquí y otra

diferente es tratar de recordar sus nombres.

Yo en cuanto llegan a la agencia trato de grabarme los nombres porque así les

puedo dar un trato digno, un trato decente como seres humanos porque ellas

como parte de mi familia.

Si tiene tan buena memoria, entonces recordará el nombre de Arturo

No, no sé quién es ese señor. Es un periodista y la conoce muy bien.

Hace años él hizo un reportaje y Dulce Hogar estuvo involucrado. Señor Aguirre,

hágame el favor de salir de aquí y no vuelva.

Soy periodista, simplemente estoy buscando información.

Trabajo en el periódico... Todos los periodistas son unas rémoras. Se buscan

colgarse de la gente decente para vender sus cosas.

Claro, yo entiendo como ya nadie los compra, ya nadie los lee. Son unos

dinosaurios.

Y cuando todos ustedes desaparezcan, Dulce Hogar va a seguir a...

Pero

qué buena noticia, Jerónimo.

Era lo que siempre habías estado buscando, lo que más querías.

Muchas felicidades.

Solo. ¿Estás feliz?

Sí y no.

Como están las cosas, me pesa dejarte sola.

No te preocupes.

Créeme que al primer bache te voy a buscar.

Sí, pero yo no te voy a poder contestar tan fácil. Bueno, pero yo también voy a

estar muy ocupada.

De hecho, mañana lo primero que voy a hacer en la mañana es ir a Dulce Hogar.

Hoy fui a Dulce Hogar.

¿Qué?

Jerónimo, ¿cómo quedamos de que nosotros íbamos a ir juntos a Dulce Hogar? Sí,

pero...

Pensé que era mejor que fuera yo solo para asegurarme que no había ningún

peligro. ¿Y?

Conocí a la dueña y le pregunté por Amanda Rojas.

Ajá, ¿y qué te dijo?

Lo que nos dijo Valderrama es cierto.

Esta mujer no pudo disimular la furia que le causó mi pregunta.

¿Y qué? ¿Te dijo algo más de Amanda Rojas, de mi mamá? ¿Te contó si la

Lo negó por completo, pero estoy seguro que la conoce porque esa pregunta la

sacó de balance.

¿Te das cuenta?

Entonces ahí es a donde tenemos que ir. No sé.

No estoy tan seguro porque esa señora es peligrosa.

Siempre se sale con la suya.

Le pese a quien le pese, por la buena o por la mala.

¿Ah, sí?

Pues no me conoce. Porque yo soy mucho más terca que cualquier otra persona.

Teresa Villa.

Lucha nos habló muy bien de ti.

Ella ha sido parte de la familia de Dulcegar durante muchos años y por eso

tenemos tanta confianza, ¿verdad?

De verdad no sabe lo mucho que me está echando la mano, señora.

Y le juro, mira, por Diosito Santo que le voy a pagar cada centavo que me mandó

para el camión, para las comidas... Nada de eso.

Luego hablamos de eso.

También me dice que sabes cuidar niños.

Sí, yo tengo dos muchachitos.

Mis dos niñitos, Eloisa y Fabricio, ellos se quedaron allá en Tierra Mojada,

Coahuila.

Pues ellos se quedaron ahorita con mi mamá. Pero los vas a ver bien pronto.

Vas a ver.

Hasta regalos les vas a llevar.

Te preguntaba esto de los niños porque... Bueno, justo ahora uno de

clientes está solicitando una nana.

A mí me encantan los niños, señora.

Bueno, pues no se diga más.

Stephanie te va a ayudar a llenar los papeles que necesitas.

Básicamente son firmas y cosas así.

Somos una empresa seria, Teresa.

Bienvenida. Muchas gracias.

Ay, nena. Te tenemos que chequear esa tos antes que nada, ¿verdad?

Ni modo que te mandemos así enferma con tus nuevos patrones. Vas a confundir a

los niños.

Laura, ¿ya estás lista?

Vámonos, ándale.

Quiero pasar a desayunar algo al café de chinos y no quiero que se nos haga

tarde. Ya está su café, señor.

Y también le preparé su desayuno.

¿Y eso?

La única manera que tengo de encontrar a mi madre es convirtiéndome en lo que

ella era.

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