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Original subtitles

45.

Nagasaki.

Kamikaze.

Kamikaze.

Kamikaze.

Toyota, Godzilla...

Sapporo.

Karakura.

Tatami.

Oh, Toyota.

Toyota, Godzilla...

Cuatro minutos.

Corten.

Quietos, no os mováis.

-¿Qué tal? -Bien, era fácil.

Apaga las luces.

No, no las apagues.

El próximo plano...

Una panorámica vertical de arriba a abajo

muy corta.

Alicia, la manta.

¿Cuánto?

-40 metros. -Hay para dos tomas.

Si cambia el chasis...

"Kung-fu".

Eso es chino.

¿Entendido?

Te advierto que a mí ya nada me impresiona.

Pues la última vez

te salieron tres manos en cuadro.

Ya me dirás tú de quién era la tercera.

Paco.

Vamos, chicos, despertad.

Que hay que preparar el próximo plano.

¿Qué tal?

¿Cómo ha ido?

¿Ha sido buena?

Estoy sin aliento.

Listo. Creí que no ibas a acabar nunca.

Ha sido movida, alegre, ingeniosa.

En fin, parecía de verdad.

¿Cómo ha ido?

-¿Hacemos otra toma? -¡Alicia!

¿Cuántas van?

No te preocupes, ha sido perfecta.

A mí me ha parecido insulsa.

No creo que nadie lo haga así

y mucho menos los japoneses.

Vamos a ver.

Cuando la mujer enmascarada llegue a la India,

espero que las cosas mejoren.

35.

Voy a leerme el Kamasutra completo.

¿Y esto qué es?

Una navaja japonesa.

Aquí dice: "Albacete".

Silencio.

¿Tengo que mutilar a Toni?

Toni hará de maestro barbero.

¿Maestro barbero?

¿A quién vais a afeitar?

A ti.

Alicia, esa manta fuera.

Haz que Clara se extienda a lo largo completamente de cara a cara.

Bien.

Y tú, Toni, ya puedes ir batiendo la nata esa.

Un rito oriental antes de hacer el amor.

Vamos, Clara.

¿Quién ha sido el puerco que ha tenido esa idea?

Fuera esa manta.

El amante esposo limpiará el umbral del templo de su amada esposa.

Todavía no ha nacido el guapo. Ya está, ¿lo veis?

Dejadme en paz. Clara.

Basta. Venga, no te pongas pesada.

¿Para qué crees que estás aquí, para hacer de Blancanieves?

Estamos trabajando, no empieces.

Nadie va a afeitar a nadie.

Se trata de echarte espuma, así que tranquila.

Que no va a pasar nada, mujer.

Tranquila.

Pues le meto un poco de espuma.

Como si no os conociera.

Como si me lo fuese a creer.

¿Qué le digo a mi marido, que es la última moda?

¡Estáis locos! ¡Eh!

Clara.

¡Clara!

Que estamos a mitad de rodaje.

No se puede trabajar con andaluzas.

(Teléfono)

Sí.

Marta, te llamo desde Cadaqués.

Lo siento, pero llegaré con mucho retraso.

¿Estás sola? Puedes hablar.

Es que estoy preocupada.

Oye, si llama mi marido, le dices que he tenido que ir urgentemente

al dentista y que...

Lo siento, Clara, pero Juan ya ha llamado.

Vaya, ¿y qué le has dicho?

¿Qué podía decirle?

Me las he arreglado como he podido.

Solo tenía dos posibilidades.

Qué acierto, acaba de entrar Tito.

Sí.

(HABLA EN CATALÁN)

Un momento.

Clara.

Sí.

¡Sí!

Marta, ¿me oyes?

Sí, te oigo.

Dime de una vez lo que le has dicho a Juan.

Te decía que solo tenía dos posibilidades:

que ya te habías ido o que no habías llegado.

Le he dicho que todavía no habías llegado.

Vaya, pues has metido la pata.

Hubiera sido mejor decirle que ya me había ido.

Te lo advertí. No podía.

Tito estaba citado con Juan.

Justo acaba de salir.

Tienen una entrevista con... Ya, bueno.

Gracias por tu colaboración de todas formas.

Hasta mañana.

Clara, me han dejado una dirección.

Quieren que estemos a las 19:00 las dos.

¿Las dos para qué?

Otro cóctel.

¿Qué inauguran hoy, un súper o un híper?

Tienen una entrevista con un individuo muy importante

que está interesado en el proyecto.

Parece que la cosa va en serio.

Tito está muy nervioso, insoportable.

¿Qué hacemos?

Espera un poco.

¿Qué tenemos que ver con eso?

Acabaremos de queridas de algún director.

Sí. Igual nos ponen un pisito.

Seguro.

(Golpe)

Sergio, el niño...

Clara, lo siento, tengo que dejarte.

Este niño...

Llámame dentro de cinco minutos.

Clara, por favor, ¿qué le digo a mis clientes?

La idea ha sido de ellos.

Están ilusionados.

No querrán prescindir de esta secuencia.

Sé buena, anda.

Está todo a punto y en media hora hemos terminado.

Por favor.

No.

Clara.

Te pagaré un suplemento por esta secuencia

y además te haré un regalo.

Encima mi agradecimiento será eterno.

¿Aceptas?

No puedo.

Me esperan a las 19:00.

¡Clara!

¿Vas a Barcelona?

¿Me llevas? Sube.

No te imagino caminando de día y por la calle.

¿Te silban?

¿Por qué no tienes coche?

Siempre encuentro alguien que me lleve,

un taxi o un amigo, pero voy a comprarme coche.

¿Dónde está?

Cerca de Rosas,

a 12 km de aquí

por la carretera mala, la de la costa.

Chiquita, pero bonita.

Ya ves.

Se la compré a un pintor.

Era una ruina, pero ahora... Es una bombonera, seguro.

¿Te parece cursi?

He dicho bombonera, no cursi.

A mi mujer le gusta así.

¿Cómo es tu mujer, Toni?

Es cursi, pero a mí me gusta.

El acceso al interior es mediante un rampa helicoidal.

La vivienda queda así racionalmente distribuida

a partir de un eje con la consiguiente eliminación

de pasillos.

En la primera planta sala de estar, comedor, cocina.

Todo en un solo ambiente.

La entrada de luz a través de la cúpula

puede ser graduada mediante mandos cómodos

inyectando gas cromático.

Póngalo ahí, por favor.

Gracias.

Este gas es aparentemente incoloro, pero a medida que aumenta

la presión de inyección, se va convirtiendo en opaco

hasta oscurecerse.

De esta manera y partiendo siempre del suministro natural solar,

puede conseguirse la más variada gama en matices

de iluminación

para todo el interior de la cúpula.

Bueno, ahora Tito le explicará a usted cuál es

el principal hándicap de este proyecto.

Bueno, yo creo que podemos tutearnos, ¿eh?

De acuerdo.

Yo no diría hándicap pues en definitiva es

también su principal virtud.

Como ya habrás notado,

este tipo de vivienda absolutamente revolucionario

no responde a los conceptos clásicos de visibilidad horizontal.

La arena acabará formando una pared alrededor de la cúpula.

La visibilidad es vertical.

Gracias. Hola.

Son casi las 20:00.

¿También el niño?

Lo siento, la portera no ha querido quedárselo,

así que...

(HABLA EN CATALÁN)

Se van a enfadar.

Con la lata que me han dado con la puntualidad...

Ahí precisamente es donde quiero que vayan las imágenes

con vuestras maquetas.

Debe parecer como si ya estuviesen construidas.

Tratándose de arena, no creo que sea muy difícil.

El texto sería poco más o menos así:

"Nosotros los creadores de las dunas

hemos encontrado una solución revolucionaria

para el futuro hábitat de las élites modernas,

las dunas.

A pocos kilómetros de la autopista del Ebro

una urbanización protegida por la amplia faja

de arenales del delta.

Un paisaje que rehúsa con energía

cualquier construcción convencional

y construye el más avanzado proyecto de urbanización ecológica

concebida en el mundo.

Solo nuestras cúpulas solares...".

Etcétera, etcétera, etcétera.

En fin, el resto de las consideraciones

de tipo técnico os las dejo a vosotros.

¿Está claro?

Lo fundamental es

que parezca como si las cúpulas estuviesen ya ahí.

No olvidéis, por más que manejéis conceptos técnicos,

las palabras milagro de este momento: Ecología,

nuevo, limpio, virgen.

Jorge Ros, por favor.

Nos están esperando.

A Kellerman le interesa las condiciones climatológicas

de las dunas y vuestro proyecto.

Lo más razonable es aunar ambas cosas

y presentárselo como una realidad.

Él quiere una realidad.

Por eso estáis vosotros aquí

y mañana Kellerman también estará aquí.

(Pitido)

El resto corre de mi cuenta.

Yo me encargo de convencerlo para que ni siquiera pise

la urbanización.

¿Sí?

Están esperando las señoras de Oliver y Valverde.

Hágalas pasar.

Jorge Ros...

Un momento, por favor.

Tú eres Marta

y tú eres Clara.

¿He acertado?

Tenía un 50% de posibilidades.

Encantado, Marta.

Encantado, Clara.

Vaya, vaya, ¿y tú quieres eres?

¿Cómo te llamas?

Lo siento.

No tiene ninguna importancia.

Ana, baje al niño a Pepis y cómprele el juguete que quiera.

Anda, ven conmigo.

Los niños, ya se sabe.

Habrá creído que soy el médico. Sí.

Por favor, sentaos al fondo.

Sentaos, sentaos.

Bien, estamos ya todos.

Podrá resultar lo más extraño del mundo que haya pedido

con tanta insistencia que vinieseis aquí.

Se trata...

Os lo diré sin rodeos.

Vuestros maridos son dos profesionales

con mucho talento, pero necesitan mi ayuda y la vuestra.

William Ker...

William Kellerman nació en Alemania en 1910.

En 1918 emigra con sus padres a Estados Unidos.

A los 12 años vende periódicos en una esquina de la 24 avenida.

En 1935 se traslada a Venezuela.

En 1937 se casa con Gladis Mendoza,

heredera de una de las fortunas más importantes

del país.

En la actualidad propietario absoluto

de más de 100 compañías constructoras.

Lucha tenazmente por la transformación ecológica

de nuestra sociedad promocionando la creación de ciudades satélites

y "new towns" en los más importantes países

del mundo.

Este hombre cuya fortuna es incalculable

y cuyo poder sobrepasa al de muchos jefes de Estado

está interesado en las cúpulas solares.

Nuestro objetivo primordial es bien claro.

Hay que convertir el interés inicial de Kellerman

en una inversión real y efectiva.

Hay en juego más de cinco millones de dólares.

Yo en casos como este prefiero no dejar nada al azar.

Se trata de que me ayudéis a organizar una pequeña fiesta

en su honor mañana por la noche en Cadaqués,

precisamente en mi nueva casa.

¿Es mucho pediros?

Formidable.

Un frasco de Diorissimo y las señas de una boutique donde tiene cuenta.

"Elegid lo mejor.

Quiero que deis una impresión fascinante".

¿Qué se ha creído, que vamos a ir con botas e impermeable?

Solo ha tratado de tener un gesto amable.

¿Qué tienes contra el Diorissimo si siempre lo has deseado?

Nada, solo que prefiero pagarlo con mi dinero.

Tengo la sensación de que intenta comprarme algo

que no ha puesto en venta.

Qué tontería.

Ha explicado muy bien lo que quiere, está clarísimo.

Clarísimo como el Diorissimo.

Como quiera.

No puedo dormir con un reloj sobre la cabeza.

¿Te importa?

No.

¿A las 6:00?

Sí.

Vamos a la playa a filmar unas maquetas.

Tengo una cita con un tal Izquierdo.

¿Todavía enfadado?

El Diorissimo me encanta.

Jorge es maravilloso.

¿En qué piensas?

¿En qué piensas?

Anda, dímelo.

¿En las cúpulas?

¿En Jorge el promotor?

¿En Kellerman el supermillonario?

¿En ti?

¿En mí?

¿En nosotros?

Te prometo que me portaré bien,

como una esposa complaciente,

en lo que cabe.

Por favor, llamen cuando lo deseen.

Bien.

¿Llevas sostenes?

No, ¿por qué?

Un momento.

¿Es por el niño?

¿No me habías dicho que te bañabas con él?

Yo soy su madre.

Se creerá que solo tú llevas aquí esas cosas colgando.

Señorita.

Déjate de historias.

¿Le importaría cuidar del niño mientras nos probamos?

-No faltaría más. -Gracias.

¿Por qué no tienes niños?

Porque no quiero tener niños.

¿Tampoco quiere Juan?

Déjame pensar.

Una vez me dijo:

"Para lo que sirve a Marta y a Tito...".

Vaya, ¿qué sabe él lo que nos sirve a nosotros?

Yo no le pongo los cuernos a Tito.

Ni yo a Juan.

Mira, Clara, cuando una mujer sale de su casa con gafas oscuras,

un pañuelo en la cabeza,

de 17:00 a 18:00 de la tarde

y además llama por teléfono a su mejor amiga para pedirle...

Con un negro.

Nada pecaminoso, te lo juro.

Él se afeita y yo lo contemplo.

Lo hace con el torso desnudo, por supuesto.

Sus músculos palpitan, se hinchan y deshinchan

como en una sinfonía prodigiosa.

Al terminar, eso sí,

oh, prodigio,

humedece sus labios y puedo ver su enorme y roja lengua.

¡Oh, oh, oh!

El pecado me desgarra,

me abrasa, me quema, me consume aquí.

Nos van a echar a patadas.

¿Y ahora qué?

¿Canto eso de...?

Amado mío...

Clara, responde rápido.

Algo que te interese mucho, una palabra.

¡Rápido, rápido, rápido!

Amor.

¿Seguro?

Sí, seguro.

Está escrito en mi diario íntimo desde muy pequeñita.

¿Y ahora sigues pensando lo mismo?

Ni más ni menos lo mismo.

Amor, amor, amor.

Lo cual quiere decir que nunca lo encontraste,

que lo sigues buscando.

Igual que tú. Yo quiero a Tito.

Yo amo a Juan.

Sí, pero ¿qué harías ahora si de repente se abriese esa puerta,

apareciese Gary Cooper

y te dijese:

"Miss Clara, I love you".

¡Uh!

Yo

me encogería, me encogería

hasta hacerme pequeñita, pequeñita.

Así.

Luego subiría por su bota de cuero americano.

Treparía por su pantalón tejano usado pero bien.

Treparía hasta llegar al bolsillo de su chaleco cruzado

y me metería dentro.

Una vez allí, gritaría con todas mis fuerzas:

"Gary, amor mío,

acaríciame con tu dedo,

con el del gatillo".

Y sigue diciendo eso de "I love you".

(Gritos)

Sergio.

(Llanto)

Lo siento.

Estaba tan feliz y este señor...

He querido hacerle una caricia y algo le ha asustado.

Bueno, será mejor que me vaya.

¡Marta!

¡Marta!

¡Qué desgracia, estoy embarazada!

La calle es muy corta, pero ya vamos...

Peso... Por el 124.

95 kilos. No entiendo nada.

Sí, claro. No precisamente corto, sino alto.

Ojos gris acero. Las casas están numeradas...

Sin tener en cuenta las calles. ¿Signo?

Escorpio. Debe estar muy cerca.

¡Ay! Dijo a la derecha subiendo.

(Música)

Debe ser aquí.

Sí, es aquí.

El 220.

(Música)

(Campana)

Clara, venga, date prisa.

¿Y esa botella?

Un regalo para nuestro nuevo amigo.

De alguna manera hay que agradecerle los trapitos

y el Diorissimo.

Qué ocurrencia, ¿de dónde lo has sacado?

Quieto. Es de Tito.

Se la regaló un alemán.

Hace un mes que la lleva en el coche.

Supongo que sería una alemana como Dios manda.

Gorda y fea.

105 de tórax.

Bueno, a partir de ahora un poco de seriedad, ¿no?

Pasad.

Atención, nada de alcohol.

Es abstemio. ¿Quién?

¿Quién va a ser?

Por ahí. ¿Ya está aquí?

Hace media hora.

Pues aún no son las 21:00. Pero...

Por favor, dame la película. Toma.

Gracias.

¿Me permiten?

Pasad.

Por aquí.

Por favor, Mercedes, ayuda a la señora.

¿Me permiten?

Tome esto.

Ella es Clara.

Marta.

Es Tito.

¡Oh, Tito!

Juan.

Una satisfacción inmensa en conocerles.

Que la amistad no sea propicia.

Los hermanos de mi buen hermano

son mis hermanos.

Gladis, mi esposa.

Disculpen su aparente indiferencia,

pero es que hoy Gladis no se encuentra demasiado bien,

por eso...

No, quietos.

Quietos, por favor.

No me la fuercen.

Ella solita se parará.

Gladis, mi amor,

haz un esfuercito.

Ustedes me perdonarán.

Maharshi no prohíbe las hierbas,

pero Gladis hace un uso excesivo de ellas.

(HABLA)

Llévatela fuera de aquí antes de que nos arruine la noche.

Acuéstala.

Las hierbas son buenas para la meditación,

pero no para la sociabilidad.

Gladis, mi amor.

Así.

Vamos.

Así.

Venga, conmigo, Gladis.

Las mujeres podemos tramar nuestra pequeña conspiración

mientras los hombres hablan de negocios.

Así.

Fuera los zapatos.

¿Qué hierbas ha tomado usted, señora?

¿Hierbas?

Qué más quisiera yo.

Un tubo de "sinteticón"

y un palo "eterri" que me dio el ascensorista.

La pistola, ¿dónde está la pistola?

Quieta, quédese tranquila.

Lleva un corsé.

-No sé cómo puede respirar. -¿No tendréis marihuana?

No, está prohibido.

-La pistola... -Acuéstese.

-¿Dónde está la pistola? -Así.

¿A qué signo del zodiaco pertenece su marido?

Chancho...

¿Cómo?

Chancho, cerdo,

como dicen ustedes.

Y "golden pig".

¿Es que ahora le han añadido un nuevo signo al zodiaco?

Lo puso él.

¿Sabéis cómo se hizo rico el tercio ese?

Claro, hemos leído su biografía.

La pistola, ¿dónde he puesto...?

-Así. -(GRITA)

Pon más cuidado, hija.

Está tan apretado...

Qué vaina.

Ustedes como que quieren esmecharme el estómago.

Perdón, señora.

-La pistola, ¿dónde está mi cartera? -Ya puede respirar.

¿Qué cartera, la de su marido?

No, el perol donde se pone el espejito, el pintalabios,

la plata y todo eso.

¿Esto?

La pistola...

La pistola.

¿Tienen fuego?

¿Qué es?

Ducado con una aspirina bien picadita.

Ese huevón se hizo discípulo del gurú para fregarme.

Ni hierbas ni alcohol.

Díganme pues,

a puritica meditación.

¿Les dije ya cómo hizo la plata?

No, pero nos morimos de ganas de saberlo.

Con la trata.

¿Trata de blanca?

Blanca, negra, trigueña,

droga, divisa...

De todo hubo.

Ahorita como que va a llenar el mundo con urbanizaciones futuristas

a machete.

A Tito se le ocurrió entonces que si el público por obra

de la publicidad masiva que se ha hecho sobre este tema

había conseguido aprender hasta la saturación

un concepto como Ecología,

forzosamente superaría un cambio en la demanda.

Perdón.

Vuelvo enseguida, ¿eh?

¿Saben de qué mueren los hombres?

No.

No mueren.

Los matan

las mujeres

que ya no tienen

la regla.

"Groggy".

Se ha fumado una aspirina.

¿Una aspirina?

Una pluma estilográfica es capaz de fumarse.

Hala, dejadla dormir.

Venid arriba conmigo que esto parece un funeral.

Venga.

Aunque nuestra atención estaba centrada casi exclusivamente

en la posible urbanización de marismas

y áreas pantanosas próximas al mar.

¿Cuántos...? ¡Oh, las señoras!

No quisiera meterme donde no me llaman,

pero su mujer lleva aquí una pistola.

Ya, es el amuleto de Gladis.

Perteneció a Billy el Niño,

pero no es una pistola, señorita.

Es un revólver

y con sus balas.

No piensen que es un jueguecito.

Puedo pasar el páramo a cualquier fecha

y en cualquier hora.

No hace falta sino que Gladis te dé una "archega".

Es tan celosa...

(RÍE)

Siéntense, por favor.

No se asusten.

Siéntense.

No pasó nada.

Solo hay una bala

y cuando solo hay una bala y el tambor gira,

la bala siempre se queda abajo por su propio peso.

Basta ya.

Me horroriza.

¿Por qué?

Es un juego, señorita.

Uno puede vivir tantísimo,

sopotocientos años jugando a la ruleta rusa.

Cuando más sirve para que se vuele el coco

algún huevón sin malicia.

Bravo, precioso, genial.

Ha sido una lección.

Guárdela.

La hago a usted responsable, señorita.

Mi vida está en sus manos.

Por favor, podéis pasar a tomar unas "petit delicatessen".

"Voilà",

zumos variados.

Peras, tomate, naranja,

tamarindo, extracto de algas,

exquisitos y deliciosos frutos

con la madre naturaleza nos obsequia.

Podéis comenzar.

¿Esto es tamarindo?

Pásame un vaso.

¿Me das un vaso?

Tengo una sorpresa para ti, Billy.

Billy es coleccionista de objetos eróticos.

Seguramente uno

de lo más importantes coleccionistas del mundo.

El más importante.

Tengo la primera colección en importancia del mundo.

Les invito a verla.

Solamente tienen que hacer un viajecito a Venezuela,

pero merece la pena.

Seguro que no tienes nada como esto en tu colección.

Otelo

y Desdémona.

Otelo es el negro naturalmente.

Otelo mata.

Desdémona acaricia.

Por favor, Marta, ¿quieres acompañarme?

Vuélvete de espaldas

y no tengas miedo.

Relájate.

Relájate.

Marta,

dinos lo que has sentido.

No lo sé, cosquillas.

Así es Desdémona.

Aunque lo uses con crueldad,

acaricia como una pluma.

¿De dónde lo sacaste?

Sabía de la existencia de Desdémona

hace años.

Solo hay dos ejemplares en el mundo.

Uno en la colección Mitus en Alejandría

y el otro...

¿Es este el otro?

Este es.

Los hizo un artesano loco de Damasco

que mugió golpeando a sus esposas

sin que estas sufriesen el menor daño.

Con él mugió el secreto.

Es una maravilla.

Es una auténtica maravilla.

Una joya.

¡Ah!

¿Te has vuelto loca?

Vamos, sígame.

Pídele perdón inmediatamente, estúpida.

Pídele perdón.

Marta, ve al cuarto de baño a por un poco de alcohol.

No pasó nada.

Por favor, señores,

manos blancas no ofenden.

Permítame que se las bese,

señora.

Es usted una mujer de carácter,

una masona.

Reciba usted mi admiración

y mi respeto.

Billy es un caballero.

¿Qué está usted haciendo?

Si esto es como veneno.

-No. -¡Señora!

-A falta de whisky. -¡Señora, por favor!

Cuando se es pobre

se hace preciso comer carne deprisita y mal.

Está llena de toxinas,

repleta de venenos que matan en pocos años,

pero da fuerzas para seguir trabajando.

Para comer vegetales hace falta tiempo,

hace falta plata,

hace falta imaginación,

hace falta...

¿Cómo diría?

Hace falta una elegancia del relajo.

Señora, usted ahí.

Marta, tú junto a Juan.

¿Cómo te encuentras, Gladis?

Ahora...

Ahorita mucho mejor.

¿Qué horas son?

Las 23:00, señora.

El crepúsculo excita a Gladis.

Ahorita comienzan sus horas buenas.

¿No es cierto, Gladis?

Mis horas buenas se acabaron a comienzos de 1955.

Ya, felicitémonos de poder cenar en tan grata compañía.

Soy inmensamente feliz de poder estar entre ustedes,

junto a ustedes.

Gladis, mi amor, no comiste nada.

Ha sido una cena maravillosa que merece el honor

y la satisfacción de ser aceptada.

Ni carne,

ni pescado,

ni vino.

Haz tu pacto privado con la naturaleza.

Lo dice la voz autorizada de Maharshi.

Échele ese cuento a un muerto.

¿Oyeron?

Cuando los hombres comienzan a comer estas cosas,

es porque ya no se les alza el rabo.

Feliz el que muere pinchado porque muere sin arrugas.

Muy bien.

Cuando ya has comido bien

demuestro...

(ERUCTA)

Es la cortesía, amigos.

(ERUCTA)

(ERUCTA)

(ERUCTA)

(ERUCTA)

(ERUCTAN)

En la última década que por tantos conceptos podrá quedar

registrada en la historia universal como un periodo de gloriosos avances

para la humanidad,

un fantasma terrible ha hecho acto de presencia

turbando la esperanza del hombre en un futuro mejor,

Laponcio.

El poderoso avance de este flagelo moderno

unido a la explosión demográfica

y a la progresiva carestía de los recursos naturales

han hecho que anidase en el espíritu del sufrido hombre de nuestro tiempo

el más vehemente deseo de una solución particular

que le conceda la suficiente autonomía,

la imprescindible paz,

el necesario recogimiento

para poder recuperar las energías mermadas

en el enfrentamiento con una sociedad excesivamente dinámica y exigente.

El hombre de nuestra época

como unidad individual,

como entidad moral y pensante,

viene obligado a enfrentarse en el mayor...

Esa después de beberse el agua de colonia,

parece que se ha puesto a tono.

Creí que nos iban a meter mano a nosotras, pero...

En breve plazo no habrá barrera...

Perdona, tengo sed.

Que pudiera contener las exigencias de las hordas modernas,

verdadera lacra del progreso que acabará por arrasar

toda ley natural,

toda justicia coherente...

-Bien. -Toda propiedad gobernable.

Perdón, cambiamos de bobina.

Es solo un momento.

Se te ha dormido el cliente, Jorge.

¿No podríamos aprovechar para levantar la ley seca?

Clara, que se te entiende todo.

Mamacita, si consigues que saquen el ron,

te beso el fondillo.

Pues nada de ron.

Lo siento.

Por favor, silencio.

Sigue la proyección.

Apaga la luz.

Oye, te has equivocado de película.

Espera y calla.

¡Anda, un porno de antes de la guerra!

¡Bravo, bravo!

Amorcito mío, despierta,

que está toditico lleno de encueradas.

Perdón, ha sido un error.

Queremos verlo todo entero.

Qué pena.

¿Queréis que siga? Claro, hasta el final.

Queremos verlo todo.

¿Y tú qué opinas, Billy?

Por mí que siga.

El maestro dice: "No busques el placer, pero salva

la complacencia de tus ojos".

Os pondré algo que será mucho mejor.

Un palito no más.

Billy, toditicos aquí son normales y quieren tomar.

Anda, di que sí.

Que la muerte no entre en tus entrañas.

Guarda tu corazón.

Nuestros corazones están más pochos que el chivo del almanaque.

Solo una copita, Billy.

Bien, sea.

¿Dónde está el whisky, Jorge?

Por favor, pon atención.

Mira, te va a interesar.

¡Quita eso!

¡Quítalo, basta!

No te muevas de ahí. ¡Basta!

Es perfecto.

¡Basta ya! Sigue ahí.

Precioso.

Tu corazón está al desnudo.

¡Quita el proyector!

¡No quiero que esto siga!

¿Qué te pasa ahora?

¡Vámonos a casa!

(Teléfono)

¿Sí?

¿Diga?

Buenos días, Clara.

Son las 9:00.

¿Has dormido bien?

¿Quién es?

Supongo que quieres recuperar tu película.

¿Quién llama?

Nadie, se han equivocado.

(Timbre)

Entra y cierra la puerta.

No te esperaba tan pronto.

¿En qué posturas quieres que me ponga?

Me parece que te has equivocado.

¿Qué quieres decir, que no puedes?

Bueno,

si eso te consuela...

Lo único que puede consolarme es acabar de una vez.

¿No es ese el precio?

No.

No es ese el precio.

Bien.

Sigues sin entender.

Te necesito, Clara.

Bueno, te necesitamos Juan,

Tito, Marta y yo.

Estás loco.

¿Puedo hablar claro a Clara?

Te necesitamos para que triunfen unas cúpulas que son

como un invento del tebeo.

Tal vez, quién sabe,

para que no tengas necesidad de seguir haciendo pornografía.

Yo, Clara, me limitaré a mirar.

(Teléfono)

(Campana)

Es para ti.

No creo que nos sirva para nada.

Imposible imitarlo.

Ahora las cosas se ven demasiado bien.

Si le quitamos la aceleración, le quitamos la magia.

Te llaman.

-¿Quién es? -Clara.

¿Clara?

¿Dónde estás?

¿No habíamos quedado a las 12:00?

Pero ¿por qué pones esa voz?

Parece como si acabasen de darte un susto.

¿Qué dices?

¿Qué?

Voy inmediatamente.

¿Qué hago con ella, la quemo?

No lo sabía nadie, ni siquiera Marta.

¿Cómo han podido enterarse?

Alguien ha hecho un viaje al extranjero.

Me aseguraste que se distribuían por suscripción

y ahora están en los escaparates de Frankfurt y Copenhague.

Llevas dos años haciendo este trabajo,

dos años alimentando a Juan y sus sueños infantiles,

y me vas a decir que Juan desconoce la procedencia

del único dinero con que contáis para vivir.

Sabe que trabajo como modelo.

De verdad, Clara, no puedo entenderte.

Te sometes a un chantaje para que Juan no se entere

de lo que seguro sospecha hace dos años.

¡No, no!

Juan es como un niño.

No sospecha nada.

Es como un niño con sus juguetes,

con sus cúpulas.

Un niño de 30 años.

No puedes comprenderlo mientras no te diga

lo que siempre he callado.

Yo...

Juan y yo...

Jamás...

Nunca...

Quiero decir que...

Por alguna razón, que nunca he comprendido bien...

Sí, has oído perfectamente bien.

Yo era virgen antes de casarme con Juan

y he seguido siéndolo hasta esta misma mañana.

Ya.

¿Por qué no te has separado de él?

Vámonos de aquí.

Yo hasta hace unas horas

creí que la culpa era mía,

que había en mí algún defecto,

algo que hacía imposible que Juan...

O tal vez para mí eso nunca ha sido tan importante.

Pero eso es importante siempre, Clara.

Clara, ¿no será complacencia lo que te ha hecho soportar

dos años a ese guapito impotente?

¿No será una estúpida vocación de víctima la que te ha llevado

a acceder hoy a esa humillación,

ese chantaje?

Estás celoso.

No has contestado a mi pregunta.

Ni te contestaré.

Perdóname.

Quisiera saber si aún puedo contar contigo.

No lo sé.

Está todo a punto para mañana a las 16:00.

Te estaré esperando.

¿Clara?

No encuentro mis camisas, ¿sabes dónde están?

¿Te vas de viaje?

Ya ves, con Tito.

Llegará de un momento a otro.

Vamos a las dunas.

Kellerman ha telegrafiado a un ejecutivo para que venga a ver

la urbanización.

Están como locos.

¿Habéis firmado ese contrato?

Lo están preparando.

Se firmará el viernes.

Pasado mañana se unirá a nosotros un equipo de especialistas.

Tito está muy contento y yo imagínate.

Clara,

mira ahí sobre la mesa.

Hay un talón, ¿lo ves?

Es un anticipo.

300.000 pesetas.

Y lo mismo a Tito.

Ya ves, no son malas noticias.

¡Juan!

¡Juan, no vayas!

Esto ya está.

Te pido que no vayas.

Te lo pido por lo que más quieras.

Estás bromeando, ¿no?

¿Cuántos whiskies has bebido?

Mira, ¿ves ese tipo?

El que está abajo.

Lo llevo todo el día en mis talones.

Deliras.

¡Juan, devuelve ese dinero!

No puedes irte ahora. Déjame.

Quédate, Juan.

Te lo suplico.

Necesito tu ayuda, Juan.

¡Por favor, no te vayas, Juan!

Hola, Marta.

Pasa. Hola.

¿Te importa que me quede contigo esta noche?

No, al contrario.

Me encuentro tan sola...

No, no la apagues.

Está acostumbrado a dormir con luz.

Todo el mundo dice que debo acostumbrarlo

a dormir solo,

pero la verdad es que quiere dormir conmigo.

Solo cuando está conmigo no tiene miedo.

Apaga la luz.

Ya puedes empezar a soltarme el rollo

porque supongo que a algo habrás venido.

No puede decirse que des muchas facilidades.

Perdona.

Te juro que después de decir las cosas me arrepiento.

Anda, cuéntamelo.

He tenido una agarrada con Tito.

Nos vamos a separar. Nos me lo creo.

Yo tampoco quiero creerlo, pero...

¿Quién se va, tú o él?

Él.

¿Con otra?

No, no creo que tenga otra.

Entonces no se va.

¿Tienes tú otro?

¿Yo?

Qué ocurrencias, no.

Bueno, será mejor que durmamos.

Ha sido por el niño.

Dice que no es suyo,

que es de Juan.

¿Cómo?

Lo dice Tito, yo no.

Clara, puedo asegurarte... Un momento.

Un momento.

Toma, toma.

Bebe.

Bebe, anda.

¿Cuándo te has acostado tú con Juan?

Clara, yo creí que ya lo sabías si no.

Te pregunto que cuándo te has acostado con Juan.

En Tamariu

hace tres años, ¿te acuerdas?

Alquilamos unos patines.

Tú ibas con Tito, yo con Juan.

Debíamos encontrarnos en la misma cala,

pero fuimos a parar a sitios distintos.

Creía que era una equivocación,

pero se ve que lo tenía planeado.

¡Ese niño no es de Juan!

No, claro que no.

Te lo juro.

Yo ya estaba embarazada.

Calma, calma.

¡Dame!

A ver, ¿qué entiendes tú por acostarte con Juan?

Lo que todo el mundo.

¿Cómo lo hicisteis?

¡Dime cómo lo hicisteis!

Normal.

No me refiero a posturas.

¿Qué le dijiste?

¿Qué te dijo?

¡Suéltalo! No sé, Clara.

Hace tanto tiempo...

¡Suéltalo o te pego un tortazo que te arranco las orejas!

Me contó lo que le pasaba contigo.

Estaba seguro de que solo le pasaba contigo.

A mí me dio pena.

Lo siento, Marta.

Perdóname.

(Llanto)

Perdóname. ¡El niño!

Corten.

Me haré amiga de tu mujer.

Vamos, ha terminado la escena.

Hala.

Me estaba asfixiando.

Te juro que he puesto el alma,

pero no creo que te hagas rico con este episodio póstumo.

No me interesa hacerme rico.

-Quisiera tener la sensación... -Toma.

De haber hecho arte.

Calla, idiota, estás perdiendo la modestia.

Burbujitas.

Miguel será importante dentro de 50 años.

Sus nietos estarán orgullosos de tener un abuelo pornógrafo.

El gorila es el mejor amigo de la mujer,

¿no lo sabías?

Me hace King Kong.

Brindemos, arriba las copas.

Arriba. Bueno...

¿Qué celebramos?

¿Mi despedida?

Celebremos el día del gorila.

Bueno, no será tan difícil encontrar a otra mujer enmascarada.

Pues yo puedo ser útil.

Estoy dispuesta.

Bueno, ¿qué pasa?

Ahora las gordas están de moda.

Cada vez que me subo al autobús me meten mano.

¿Se han ido?

Sí.

Estoy tan borracha que me he pintado un ojo redondo.

Despedida y cierre como en la tele.

Exageras, ¿no?

Despedida, pero no cierre.

Espero que aún sin clara

tú puedas sobrevivir.

No vas a cambiar de opinión.

No.

Ahora que estoy borracha sé lo que debo hacer.

Todos los días esta tontita de Clara aprende algo nuevo.

Voy a ir en busca de Juan.

Creo que puedo arreglarlo todo.

Clara, jamás se arregla nada.

En fin, si no lo arreglas, aquí estoy yo.

Hola.

Me hubiera gustado esperarte dentro,

pero el coche estaba cerrado.

Aquí estoy muy incómodo.

Si no te importa...

Si existía el producto, tenía que existir el fabricante.

Lo que yo no podía sospechar es que estuviese delante de mi casa.

El mundo es tan pequeño, Clara.

No se lo diré a la policía, descuida.

De ahora en adelante para tus futuras actividades

clandestinas,

debes saber que la técnica de vigilancia sobre una persona

consiste en ponerle dos seguidores,

uno que se ve y otro que no se ve.

Naturalmente viste al que se ve.

Estoy aquí para decirte que puedes pedir lo que quieras.

¿Lo que quiera?

Baja de mi coche,

camina hacia la esquina,

da la vuelta sin mirar hacia atrás y que sea la última vez que te veo.

Imposible.

La virginidad es algo muy apreciado por los gurús, Clara.

Si yo recordase la frase...

Es algo más o menos así:

"Tú, hombre, harás una mujer.

Esa es tu fuerza".

Esa es tu fuerza,

que diría Míster Kellerman.

Está muy impresionado, ¿sabes?

Tú has sido la gran sorpresa de esta aventura.

¿Quién podía imaginar tanto?

Hay un regalo para ti.

Ha llegado urgente por avión

con una fuerte prima de seguros.

Tiffany's, Nueva York.

No es cualquier cosa.

Vale una fortuna.

Vete a una joyería y pregunta,

o mejor no lo hagas.

Vale tanto que se asustarán.

Me lo pondré en la frente para que todos vean

que soy la perra más cara del país.

No exageres.

Una mujer con tan poca experiencia...

Cerdos como tú son capaces de apagar el sol de un solo escupitajo.

Clara, yo tengo la piel muy dura.

¿Dónde está Kellerman?

Quiero hablar con él.

Clarividente.

Está ahí...

Y...

Te está esperando.

Pase, Clara.

Tal vez no sea este el mejor lugar para una entrevista,

pero resultaba difícil.

Solo quiero decirle una cosa, señor Kellerman.

Espero que sea esta la última vez que le dirijo la palabra.

Guarde sus contratos, sus joyas, sus frase de gurú

para quien sepa agradecérselo.

Las encontrará a cientos en el barrio chino.

Me encanta su manera de decir...

A mí me asquea la suya.

No se enfade.

Tómelo con calma, se lo ruego.

Es usted una mujer de un gran temperamento

en todos los sentidos.

Lo digo con toda reverencia.

Yo soy un ser humano, Clara.

Un hombre que se busca así mismo,

un pobre hombre que creyó encontrar consuelo en casa de los gurús

y que ha encontrado donde menos lo esperaba,

en usted, Clara,

en su preciosa piel,

en su carne inmaculada

la luz inefable que busco desde chiquito.

¿Me cree, Clara?

Le ofrezco cuanto soy, cuanto tengo.

Seré inmensamente dichoso si lo acepta.

Estoy seguro de poderla hacer feliz.

¡Basta!

¡Clara!

¡Clara!

No, espera, no te vayas.

¡Eh, alto!

No avances más que tendremos que sacarte a pala.

¿Qué haces aquí?

¿Lo sabe Juan?

Está en el pueblo.

Tiene una reunión con los aparejadores.

¿En qué hotel estáis?

Hotel Mediterráneo, no hay otro.

¿Sabes que Juan va a llevarse una sorpresa?

Clara.

Clara.

¡Juan, Juan!

Eres tú.

Estás aquí. ¿Qué ha pasado?

Quiero tener un hijo tuyo, Juan.

Quiero tener un hijo tuyo.

Clara, por favor.

Todo se arreglará.

Quiero que sea ahora, aquí, enseguida.

Ya sabía que estabas aquí.

Juan, quería decirte...

Quisiera verte para decirte que yo

siempre...

Es inútil.

Es inútil.

¿Qué te pasa?

¿Por qué lloras?

Quería decirte...

Que quiero tener un hijo tuyo, Juan.

Quiero tener un hijo tuyo.

Basta.

Perdona.

He estado trabajando todo el día.

Estoy cansado.

¿Qué haces?

Has bebido.

¡Imagínate que soy Marta!

Clara, por favor,

no pretenderás que aquí y ahora sin más pueda arreglarse todo.

¡Quiero saber por qué conmigo no!

¡Quiero saber quién de los dos no puede

o no quiere o no sabe!

No grites que creerán que te estoy pegando.

¡Que lo crean que eso es lo que quiero!

¡Pégame!

¡Acaba de una vez con esta farsa!

¡Quiero que me pegues!

Tengo un amante.

Sí, tengo un amante.

¿Sabes cómo se llama?

Pero antes tendrás que oír.

Primero, que Jorge es un chantajista hijo de perra.

Segundo, que tus cúpulas son una mierda.

Tercero, que las dunas son un timo.

Cuarto, que en este puerco asunto la única mercancía de valor soy yo.

¡Basta!

¿No lo crees?

¿No quieres creerlo?

¿Sabes cuál es el nombre de mi amante?

Tendrás que oír cómo se llama

porque cuando sepas cómo se llama te darás cuenta.

Tan claro como el sol te darás cuenta de cuál es

el verdadero precio.

¡Se llama Kellerman!

Deja, no te preocupes.

Quiero ver a Juan.

Está muy ocupado. ¿Quién se cree que soy?

¿Una vendedora ambulante? Clara, realmente está muy ocupado.

¿Por qué ocultártelo?

No quiere hablar contigo.

No cree que sea este el lugar para que ventiléis

vuestros problemas.

Dile que me voy a Barcelona y que espero que jamás vuelva

a poner los pies en mi casa.

Tito.

Dile a Juan

que no soy la amante de nadie.

Dile también,

pero díselo con estas palabras,

que Clara jura que ha sido violada, humillada,

forzada por Kellerman,

por Jorge.

Dile que le pido humildemente que renuncie a este negocio.

Dile que espero su respuesta aquí.

Que sea él quien venga a dármela.

Bien.

Ah, ¿eres tú?

Hola, Alicia, ¿está Miguel? Sí, pasa.

Acción.

Perdona, Clara, estamos trabajando.

Es nuevo, delicado, natural.

Vamos a intentarlo otra vez,

pero en la primera frase procura abrir los brazos con gracia,

¿de acuerdo?

Alicia, repítele el diálogo.

Yo no voy maquillada.

El nuevo "make-up" de Margaret Arden es suave, transparente, natural.

Yo no voy maquillada.

El nuevo "make-up" de Margaret Arden es suave, transparente, natural.

-¿Rodamos? -Sí, vale.

Motor, acción.

Yo no voy maquillada.

El nuevo "make-up" de Margaret Arden es suave, transparente, natural.

Corten.

Vamos a continuar,

pero esta vez le iré dictando lo que tiene que hacer, ¿de acuerdo?

Haga lo que yo le diga, pero hágalo con naturalidad,

sin prisas.

Motor.

Desnúdese.

Desnúdese, vamos.

¿A qué espera?

Quítese el vestido.

Venga.

Al suelo.

Los sostenes.

Las medias.

También las bragas.

Corten.

Marta.

¿Dónde puedo vestirme?

Le dije que quería trabajar y...

¿Le dijiste?

¿A quién?

Clara, Miguel te espera en la oficina.

Venga conmigo.

Hola, Toni.

Hola, Luis. Hola, Clara.

¿Qué tal, Clara?

¿Sorprendida?

Un poco.

La señorita Marta Oliver desea trabajar como modelo.

Te agradeceré lo tomes en consideración, Jorge Ros.

Estuve llamando a tu casa.

Quería consultar contigo.

Ese individuo, ese tal Jorge Ros,

me llamó por teléfono.

Supone que tengo influencia sobre ti

y quiere que te convenza

para que cedas...

En fin, tú sabes mejor yo a lo que tienes que acceder.

No me mires así.

No te estoy culpando de nada.

Te compro el estudio.

Te compro el estudio.

Puedes ser mi amante o mi amigo.

Elige.

Lo que quieras.

¿Tú y yo?

Acudo a ti.

Eres el único amigo que tengo.

He roto definitivamente con Juan.

Tú me dijiste que...

Perdona un momento.

¡Toni!

¡Toni!

Toni, consígueme ese par de chiquitas amigas tuyas.

La prueba de hoy no sirve para nada.

Ahora mismo, desde aquí.

Tu amiga Marta...

No es fácil sustituirte.

¿Decías?

¿Blanquita?

¿A qué hora regresa?

Dígale que la ha llamado Toni,

que volveré a llamar a las 21:00.

Bien, gracias.

Preferiría... No está, llamaré más tarde.

No, quédate.

Bien, como quieras.

Quería decirte que solo necesito una palabra tuya...

Que sería suficiente con que tú dijeras sí

para que yo...

No.

Clara.

Toma.

(Música)

Siéntate aquí.

Puedes quedarte a dormir si quieres.

(HABLA EN INGLÉS)

Dice que te conoce,

que ha visto muchas fotos tuyas.

¿Mucho hielo?

No, gracias.

(HABLA EN INGLÉS)

Te adora.

Dice que siempre estoy hablando de ti,

que te quiero mucho.

¿Qué es?

(HABLA EN INGLÉS)

Es un calmante.

Es bueno.

(HABLA EN INGLÉS)

Daniel es quiromasajista y entiende mucho de esto.

(HABLA EN INGLÉS)

¿Qué ha pasado?

¿Por qué lo ha hecho?

¿Era necesario ser tan cruel?

No debías haber vuelto por el estudio.

Miguel es canalla.

(HABLA EN INGLÉS)

Sí, Miguel y Jorge.

Hace tiempo que se conocen y son así.

Hubiera querido decírtelo antes, pero...

A mí me odian.

¿Me dejas pasar?

Bienvenida.

La casa es tuya.

¿Mi invitas a una copa?

¿Whisky?

Sí.

¿No estás solo?

Me rindo.

Acepto el juego.

Llama a Kellerman y dale la noticia.

Soy suya

incondicionalmente.

Hola, Miguel.

Miguel, ¿has oído lo que yo he oído?

La oveja vuelve al redil.

Enhorabuena.

Bienvenida, Clara.

Siéntate.

Mira, ¿ves?

Te dejaste esto en el estudio y es tuyo.

Siempre tuve confianza en tu regreso.

Gracias, Miguel.

Gracias, Jorge.

¿Qué quieres?

¿Un cóctel que multiplique la capacidad de tus sentidos,

una combinación que te haga olvidar que estás sujeta a la ley

de la gravedad

o un filtro mágico

que te convierta en una diosa?

Ante todo música.

Tiene que ser algo vibrante, apasionado,

nostálgico.

Has demostrado un especial sentido común, Clara.

Impropio de tu sexo.

Yo no era tan optimista como Miguel.

Ya ves.

(Música)

Concierto para piano y orquesta.

Especialmente dedicado a ti, Clara.

Te quiero.

Estoy tan contento de haberte recobrado.

¿Dejas que te bese otra vez?

Haré un milagro para ti, te lo prometo.

(Disparo)

Cuelga el teléfono.

¿Diga?

Creo que mis intenciones están claras.

Espero que no lo toméis a broma.

Vamos a la habitación.

Desnudaos.

No lo volveré a repetir.

Tú también.

Ahora abrazaos.

Así, perfecto.

Más fuerte.

¡Más fuerte!

(Disparos)

Míster Kellerman,

soy yo, Clara.

Estoy en casa de Jorge,

esperándote.

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