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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
Amor cautivo dentro de mi corazón.
Amor cautivo dentro de ti también.
Pero cómo he de vivir si tú no estás.
Ya no hay razón.
Alejandra, yo te amo.
Te amo. No puedo dejar de pensar en ti.
Quiero estar contigo.
Me encantaría que pudiéramos estar juntos.
Perdón.
Discúlpame, por favor, ¿sabes? No tendría que estarte diciendo esto, y
menos después de lo que acabas de pasar. No, no, no, no.
No te preocupes al contrario.
Mira, yo creo que el amor es una de las cosas por la que todos merecemos vivir.
Esa es justamente la sonrisa que me cautivó.
Perdóname, no quiero incomodarte. No, no me incomodas.
Me duele.
Me duele mucho no poderte corresponder.
Bueno, dejemos que el tiempo lo decida.
Tú mereces ser feliz, Javier.
Con una mujer que esté segura, que no esté llena de dudas como estoy yo.
Alejandra, yo sé que tienes cosas que resolver y que todavía no has olvidado a
Fernando.
Mira, yo no te estoy pidiendo nada.
Es más, ni siquiera me gustaría que nuestra relación cambie por esto que te
digo. No, no, no, a mí tampoco.
Y no va a pasar.
Tú eres muy especial para mí.
Y me encanta cómo me ves. Nadie me ve así.
Cuando tú me ves, no me ves con lástima. Ves a la verdadera Alejandra.
Y eso es porque en tus ojos veo la fortaleza y lo noble de tu alma.
Por eso.
Tienes razón.
Sí, vamos a darle tiempo al tiempo.
Tal vez después de que pase todo esto, yo puedo... No te adelanté.
Lo único que te pido en este momento es que me dejes estar cerca de ti.
Es más, te lo voy a pedir en la luna.
Debe de ser muy duro que tú quieras muerte a Alejandra y que tu hijo mayor
rescate.
Resuelve eso pronto, después te marco.
Ay, ¿no me ves así?
Conmigo estás a salvo tu secreto.
No tengo idea de lo que me estás hablando.
¿Ah, no?
¿Tú crees que yo vine a hacerte confesar? Oye, me gustan tus manos.
¿No prefieres que me quite la ropa?
¿Quién te mandó? Félix, ¿verdad?
¿Tú crees que yo estoy aquí para espiarte?
¿Qué te dijo de Alejandra?
Yo no necesito que nadie me diga nada.
Cuando a mí me interesa algo, soy muy observador.
Esta noche te quiero fuera de mi casa porque si no... Porque si no, ¿qué?
No te confundas, Jorge.
Yo estoy de tu lado y de mi boca no va a salir nada.
No, pues por supuesto que no.
Si aprecias esa cara que tienes, te vas a quedar callada.
¿Por qué no me callas tú?
¿Cómo está eso de que don Paco te quiso violar, Francis? Ay, sí.
Viejo cochino.
Igual y si me lo hubiera pedido por favor, pero... Claro, por eso mismo
Don Paco es un señor decente. ¿En cambio tú?
Eres más fácil que la llave del agua caliente, Francisca, por favor.
Ay, mira, últimamente, si no me crees, no me importa. Hasta deberías estarme
agradecida. Deberíamos esperar a ver cómo está el nuevo chofer, ¿no?
¿Cómo puedes pensar en eso, Francisca?
Don Paco lleva trabajando en esta casa desde antes de que tú y yo naciéramos.
Dime ahora quién le va a dar trabajo, ¿eh?
Aparte, ha estado enamorado de Cruz durante muchos años.
Pobrecito. Ahora que ya se estaba animando. Ay, Francisca. Ay, ¿y tú qué
metes? ¿Que eres la chacha Cupido? Sí, soy la chacha Cupido, ¿y?
¿Qué pasa?
Perdón, Vanessa.
No puedo.
Pero no te estoy pidiendo nada.
Justamente no me quiero aprovechar de eso.
¿Tú crees que Alejandra merece tu lealtad?
Ella está muy feliz con el militar. ¿Que no la viste?
Solo lo estoy haciendo por Alejandra.
Y no por ti.
Yo sí quiero hacerlo.
Para mí sería muy fácil hacer el amor contigo. Estás hermosa, Vanessa.
Pero no sería honesto.
No eres un objeto, Ané.
Entonces, ¿qué soy para ti?
Una amiga.
Mario Calderón. Nina.
Pásele. David Chávez.
Abraham. Pásele.
Mauricio. Delgado.
Pásele.
Luis Humberto.
Luis Antonio.
Me da muchísimo gusto verte, Ángela.
Me da gusto saber que las cosas van fluyendo con nuestro nuevo proyecto.
De hecho, te voy a dar el cheque para la de la casa en medio del camino.
A mí también me da muchísimo gusto verte, Fer.
Sobre todo ver que estás mejor.
Ya, ahí vamos.
El del cheque es buenísimo, ¿eh? Al final no sabes qué gusto le va a dar.
No tienes idea cuánta necesidad hay por allá.
Vas a ver que muy pronto vamos a tener nuestro propio proyecto armado.
Y bueno, yo insisto en que se llame Fundación Soledad Bustillos. ¿Te parece?
Sí, me encanta.
Bueno, la verdad lo que más me gusta es que cumples tus promesas.
Bueno, ¿y Marta? ¿Ya se integró contigo al proyecto? Marta está feliz.
Bueno, ¿qué te digo? Casi tan feliz como yo.
Muchas gracias, Angela.
Y perdón por ponerte a trabajar tan temprano.
Al contrario.
Están buenísimos los cupcakes.
A Alejandra también le encantaba mi desayuno.
¿Sigues muy enamorado de ella?
Sí.
Sí me duele muchísimo que... que no esté conmigo.
La tengo que recuperar.
Estuvo a punto de liquidarlo.
Fue mala suerte que sus compañeros lo hayan detenido.
¿Y eso a mí qué me importa?
Fallaste de nuevo, Inepta.
Mire tus palabras, por favor, Jorge. Me necesitas y Edmundo ya no está a tu
alcance. Ya ingresó al reclusorio.
A eso es a lo que me refería.
Edmundo ya no tiene nada que perder y puede empezar a hablar en cualquier
momento. Y si eso pasa, vamos a caer todos.
Además, te advierto que Victoria tiene prohibido visitar a ese infeliz.
Como tú digas.
Aunque Edmundo no va a tener mucho tiempo para hablar con ella ni con
Ya todo está arreglado.
En los reclusorios siempre hay riñas mortales.
¿Y esto?
Se llama Tatiana Fernández.
Es todo lo que sé.
Espero que esta vez no me falles. Me interesa mucho.
Te pasaste, muy jovencita, ¿no crees? Una novia nueva de esta edad.
¿Eso a ti qué te importa?
Tú cumple que para eso te pago.
Quiero preguntarle si es que algún día podrás amarme como yo te amo a ti.
¿Cómo quieres que me enamore de ti?
Mi corazón todavía sigue herido.
Si te pasa algo, mi amor, tú lo sabes.
Hola.
Hola.
¿Estás bien?
Anoche ya no pudimos platicar tú y yo.
La verdad es que no quiero platicar de eso.
Perdón por la impertinencia, pero yo creo que necesitas hacerlo.
Si no es conmigo, con Efraín, con tu doctor.
No, don Félix, no quiero hablar de nada con nadie.
No es bueno que te guardes todo.
Yo sé, debió ser espantoso enfrentarte de nuevo al hombre que te tuvo cautiva.
Pues mira, Edmundo lo conozco muy bien.
Y cuando las situaciones se repiten una y otra vez, se te quita el miedo. Él ya
no me da miedo.
Hay cosas que me duelen mucho más que eso.
¿Vi la foto de tu mamá?
Sí.
Me mintió otra vez.
Y le creí.
Eres muy valiente.
¿Cómo se le da?
Usted quería mucho a mi mamá, ¿verdad?
Es que con tu mamá me unía un lazo muy especial.
¿Con mi papá?
Porque todo el mundo habla de mi mamá, pero de mi papá nadie dice nada.
Era un buen hombre.
Yo lo recuerdo como el mejor papá del mundo.
¿Sabe qué? Si mis papás estuvieran vivos, no tendrían cómo agradecerle todo
que usted está haciendo por mí.
Lo hacemos con mucho gusto.
Tú eres un miembro más de esta familia.
Ah, por cierto, ¿y la señora Beatriz dónde está?
Está en la fundación, es que se puso un poco mal.
¿Mal? Ajá. Ay, ¿de qué?
Ay, me gustaría verla.
¡Dante!
¿Ya me extrañabas? Si apenas nos vimos ayer.
¿Estás cómodo?
¿Te gusta tu nueva casa?
La verdad, yo pensé que la comida iba a estar peor.
Y ya me dijeron que las regaderas son así como baños romanos.
Pues me alegra que lo disfrutes tanto.
Y obsérvenla bien, ¿eh?
Porque aquí vas a pasar el resto de tu día.
Vas a necesitar pruebas para eso.
Ya veo que te has muy confiado.
Pero yo no soy el único enemigo que tienes.
Es más, soy el único que no te quiere muerto.
¿Tú crees que me intimida?
¿Tú crees que me engaña?
Se te olvida que soy policía, ¿verdad?
Mira, te lo voy a poner fácil.
¿Podría protegerte si cooperas conmigo?
A ver.
¿Por qué vas a pagarte solo por los crímenes que cometió Jorge Bustamante?
También vas a necesitar pruebas de eso.
Tú me las puedes dar.
Linares, no pierdas tu tiempo.
Yo solamente voy a hablar con Alejandra.
¡Guardia!
¿Y? ¿Qué te parece?
Me encanta.
Está muy bonito.
Lo que no entiendo es por qué no mejor agarraste una oficina en el banco de tu
papá.
Pues porque quiero tener mi independencia, quiero tener mi propio
mis propias decisiones, colgar mis cuadros.
Aquí voy a consolidar mi carrera. Vamos a ver.
Por eso lo compré.
¿Te gusta? Me encanta.
Está muy bonito.
Lo que no entiendo es qué hago yo aquí y si mi opinión no es... Válido.
Siéntate, Vane. Tenemos que hablar.
Fer, si es de lo de ayer, te quiero pedir... No, ya, olvidemos lo de ayer,
olvidemos el pasado, ¿va? No, no, es que te quiero pedir una estupa porque me
dejé llevar por mis sentimientos y la verdad es que no quiero que me corras,
quiero seguir trabajando contigo.
Pues me da mucho gusto que me digas eso.
¿Por qué no te llamé para correrte? De hecho, te llamé para contratarte.
¿Cómo para contratarme? No entiendo.
Pues si has demostrado ser una muy buena abogada.
Quiero que te titule, quiero que hagas un posgrado y después te puedes unir al
despacho como socia. ¿Cómo ves?
Claro que sí.
Pero la única condición es que tienes que seguir siendo mi asistente.
Claro.
Perdón, perdón.
Es que me dejé llevar por mi felicidad.
Perdón. Te juro que no te voy a fallar.
Lo sé, Val.
Y bueno, juntos vamos a lograr retirar los cargos de tu mamá con los papeles
encontramos en la caja de seguridad.
Va a salir muy bien, vas a ver.
¿Cuál caja de seguridad?
Y... Ya estoy bien, así que tengo el derecho de irme cuando yo quiera, ¿no?
tengo la obligación de avisarle a tu familia. Sí, pero yo soy la paciente,
Efraín, te lo prohíbo.
Huyendo de tu familia no vas a solucionar nada.
Llegaste aquí con un cuadro de congestión alcohólica, pudiste haber
Hubiera sido lo mejor.
Es una mujer muy joven, no entiendo por qué te rindes tan fácil.
¿Tan fácil?
¿Cómo se nota que no me conoces?
He vivido rodeada de mentiras, de engaños y ¿sabes qué? Yo ya no pienso
viviendo así. Beatriz, Beatriz, Beatriz.
Ven, siéntate.
A ver, ¿quién te engañó?
¿Mi marido?
Con otra.
Ya sé que yo también me equivoqué porque...
Yo lo engañé a él con Jorge Bustamante, pero... A pesar de que han pasado tantos
años... Es que no... Lo que más me duele es que nunca me lo imaginé de ella.
O sea... ¿Puedo saber de quién se trata?
No.
No tiene caso.
Además, ella ni siquiera existe.
Y son cosas personales de mi marido y no me siento bien hablando de ello.
Perdón, si me entiendo. Sí, te entiendo.
Entiendo ahora el porqué de tu recaída.
Estás tratando de evadir tus problemas con el alcohol y esa no es la solución.
Es que yo ya no sé qué hacer.
Ya no le quiero hacer daño a mi hijo.
Te puedes ir o quedarte aquí y enfrentar el problema.
Aquí vas a recibir la atención que necesitas.
La mejor.
Mira.
Yo sé que tienes ganas de vivir.
Déjame ayudarte.
¿De qué caja de seguridad estás hablando?
De la caja de seguridad del banco.
Que es de mi mamá.
Valeria.
No me mientas.
¿No?
No, no. Es la caja de seguridad del banco de mi mamá, pero no hay nada
importante. No, tú acabas de decir los papeles que encontramos en la caja de
seguridad. Dije que encontramos.
Quise decir que guardamos en la caja de seguridad.
Ok, ¿y por qué habría algo que pueda ayudar al caso de mi madre en esa caja
seguridad? No, pues porque... ¿Por qué?
Porque es de Nicolás Santa Cruz.
Es la carta del amante que tenía. Ok.
Quiero verlos. ¿Dónde están?
¿Para qué?
No, no hay nada importante. Yo ya lo revisé todo. ¿Cómo que no hay nada
importante? Si acabas de decir lo contrario. Acabas de decir que sí hay
importantes que pueden ayudar al caso de mi mamá. ¿Por qué?
¿Por qué tu mamá tiene esos papeles?
¿Por qué no los tiene la policía?
No sé, Fernando.
¿Cómo te voy a decir yo? Yo no sé.
No, no tengo idea.
Vanessa, ¿me quieres ayudar?
¡Claro! Entonces dime dónde están esos papeles.
Está bien.
Adelante. Licenciado, la corresponde. Gracias.
Según ella, tiene todo bajo control en el reclusorio. ¿Y confías en Manrique?
Tengo otra opción. Anoche lo pude haber hecho yo.
Anoche ya pasó, Isaías. Piensa en el presente.
Estamos con las manos atadas, Jorge.
Tenemos que encontrar una manera de silenciar a Edmundo.
¿Qué?
Lo que me temía, lo que me temía.
¿Es ella?
Sí, Soledad.
Soledad Bustillo. Edmundo la tiene.
Cancela todo, Marriquette.
¡A sus celdas!
¡Rápido!
¡Rápido!
Imposible. Ya todo está arreglado.
Cancélalo o lo vas a pagar con tu vida.
De ninguna manera, Linares, yo no voy a someter a Alejandra a la tortura de
enfrentar a ese hombre nuevamente.
El mundo sabe que sus cómplices van a intentar silenciarlo.
Este es el momento para hacerlo hablar.
¿Y qué le hace pensar que le va a decir todo lo que sabe Alejandra?
Si ustedes que son la policía no consiguieron una confesión. Pues porque
una ficación con ella.
Alejandra es la víctima de los cómplices del mundo, por favor.
Créame, nadie más que yo quiere probar que Jorge Bustamante está detrás de todo
esto. Pero no estoy dispuesto a arriesgar a Alejandra.
Mire, Alejandra no va a correr ningún riesgo.
Edmundo va a estar esposado y va a haber un guardia presente.
¿No? Mire, usted sabe tanto como yo que Alejandra no va a estar segura hasta que
atrapemos a quienes estuvieron detrás de su cautiverio.
Yo creo que Alejandra es quien tiene que decidir si quiere hablar con Edmundo o
no.
Hola. Hola.
Sí. Sí, sí quiero hablar con Edmundo.
Señores.
Sin comentarios.
Feliz Navidad.
Muchas gracias.
Con permiso.
Don Paco.
¿Sí? Usted no se puede ir así como así. Tiene que hablar primero con la señora
Victoria.
Eso sería contradecir la decisión de Cruz.
Y no puedo hacerlo, hija. Es que Cruz me está haciendo bien injusta. Y yo no
entiendo por qué tiene que creerle primero a Panchita que a usted.
Hija, Cruz debe protegerlas primero a ustedes y al honor de esta familia.
Como si Cruz no supiera que Panchita es bien facilota.
No te expreses así, Carmen.
No es apropiado como para una muchachita como tú.
Ay, don Paco, es que me da coraje.
Y más coraje me da que usted no se defienda.
Tiene que decirle a Cruz la verdad.
Tiene que decirle que Panchita está mintiendo.
Un caballero, escucha bien esto, jamás expone a una dama. ¿A una dama?
Sí. Panchita no es una dama. Ay, hija.
Te agradezco mucho que creas en mí, Carmencita.
Ay, don Paco.
Le voy a extrañar mucho.
¿Ahora quién me va a ayudar a pelar las papas, las zanahorias y los chiles
poblanos, eh?
Yo también les voy a extrañar mucho.
Ustedes son mi familia.
Don Paco.
Piénsalo bien, Alejandra. Tú no tienes que preguntarle nada a ese hombre. Es la
policía la que tiene que obtener respuesta.
Yo quiero hacerlo.
Yo quiero enfrentarlo, don Félix.
Yo voy a ir con ella, papá. No te preocupes.
No, yo también voy con ustedes. Nada más déjenme hacer un par de llamadas. Mira,
casi no has dormido. Así es mejor que descansen. Piensa en tu salud.
De todas maneras, nadie puede entrar con Alejandra.
Sí, don Félix, descanse. No te preocupes, yo voy a estar bien. Y si va
conmigo, pues va.
Tu padre y tu madre estarían muy orgullosos de ti.
No sabía que habías llegado.
Perdóname por no subir a saludarte.
Mira, esto es precisamente lo que no quiero que pase. Que las cosas cambien
lo que te dije anoche.
Lo que me dijiste anoche es lo más bonito que me han dicho en mucho tiempo.
Digo, no quiero que malentienda.
No, no, no, no malentiendo nada.
Yo sé que quieres a Fernando.
Pero... Soy paciente.
Y sabré esperar.
¿Y esas quiénes son, eh?
Es una foto muy vieja, hija.
Mira, ¿quién está ahí?
Hace muchos años.
Así es.
A través del tiempo.
A través del viento.
Hace mucho.
Ojalá algún día encuentre a alguien que me quiera así.
Como usted quiera, Cruz.
Bustamante.
Te sorprende que esté vivo.
Vas a necesitar más de dos personas para callarme.
No sé de qué me estás hablando.
Sabes perfecto de qué te estoy hablando.
Debiste haber dado un dineral para que me mandaran a Población General.
Donde sí me pueden matar.
No entiendo nada de lo que dices, ¿eh?
Claro. Porque nunca has pisado la cárcel.
Todavía. ¿Qué es lo que quieres?
Te digo mal.
¿Estás preocupado?
¿Cómo conseguiste esa foto?
Yo tengo soledad.
¿Cuánto es lo que quieres por ella?
Esta vez no quiero dinero.
Te doy diez veces más de lo que me pediste por Alejandra.
Mi testimonio no tiene validez con la policía.
El de Soledad, sí.
Ella es la otra víctima.
Ella es la otra persona que estaba esa noche ahí.
¿Qué quieres?
No quiero nada.
Solo quiero que sepas que si algo me pasa a mí, la policía tiene su objetivo.
Piénsalo.
¿Estás segura que quieres ir al reclusorio?
Sí, claro.
¿Y no prefieres esperar un par de días?
Digo, descansa antes de que vayas a enfrentar a ese tipo.
Javier, estuve encerrada diez años.
No quiero perder más tiempo.
Ah, y también te quería pedir un favor.
Quiero que le hablemos al abogado.
Sí, quiero que continuemos con la demanda en contra de la señora Victoria.
Ah, por supuesto, sí, en el camino lo llamo.
Y aunque tu testimonio fue desestimado, habrá que buscar otro recurso.
La verdad ya tengo pensado qué es lo que voy a hacer para que el juez ahora sí
cree en mí.
Mamá.
Mamá, qué buro que llegas.
La regué.
La regué, la regué mil veces.
Y me tienes que ayudar o si no Fernando me va a descubrir.
A ver, a ver, tranquila, linda, tranquila. Cuéntame con calma que fue
exactamente lo que pasó.
Le dije de la caja de seguridad a Fernando.
¿Qué? A ver, Vanesa, ¿no usas el cerebro o qué?
Mamá, fue sin querer.
Cálmate. Pero creo que la libré de milagros y me ocurrió decirle que la
tuya. Pero si descubrí la verdad, que la llave era de Alejandra, que yo la robé
y que la caja es de Soledad, ahora sí lo voy a perder para siempre.
¿Qué fue exactamente lo que le dijiste?
Eso. Que tú habías guardado en una caja de seguridad los papeles de Nicolás y,
bueno, me dijo que ahora quería verlos.
No puedo entender que seas tan estúpida, Vanessa.
Mamá, me tienes que dar los papeles para que le confíe a mí. Dámelos. Jamás,
jamás, ¿entiendes?
Jamás te daría esos papeles.
Si tú le enseñas esos papeles a Fernando, él va a descubrir quién es en
su papá. Y entonces sí, la que van a matar es a mí.
Mira, escúchalo y deja que hable a todo lo que quiera.
No le hagas preguntas porque no te va a responder.
Va a intentar hacerte sentir incómoda.
Tú procura mantener tu carita como si fueras de hielo.
No lo dejes pensar qué estás sintiendo ni qué piensas.
Yo conozco a Edmundo mucho mejor que todos.
Yo sabía que tú no me ibas a soñar.
Todo lo que me va a faltar.
¿No me vas a decir nada?
Tú sabes a qué vine.
¿Te has dado cuenta que tú y yo no necesitamos palabras para comunicarnos?
Somos como... Somos como una pareja de viejitos.
¿Dónde está mi mamá?
Voy a salir de aquí muy pronto.
Yo no voy a esperar que tú salgas de aquí para que me digas dónde está mi
Lo van a tener que ver mucho antes de lo que tú te imaginas.
Cuando salga vamos a volver a estar juntos.
Espérame.
Espérame.
¿Pero cómo es posible que se te haya ocurrido decirle a Fernando lo de la
de seguridad?
¿En qué cabeza cabe?
Ya te expliqué que fue un accidente. Además lo compuso y le dije que la caja
seguridad era tuya.
¿Qué papeles te voy a dar, eh?
Tú se inventa unos, unos que no sirvan.
A ver, Vanessa, todos y cada uno de esos papeles son importantes.
Todos esos papeles están relacionados con las grabaciones.
¿Qué grabaciones?
Cuéntame, mamá, ¿qué grabaciones?
¿Por qué dices que esa información puede acabar con Jorge y hasta contigo?
A ver, Vanessa, a ver.
Cuando abrimos la caja de seguridad había dos sobres. Uno con papeles y el
con unos cassettes chiquitos. ¿Te acuerdas?
No me hables como si fuera tonta. Sí me acuerdo.
Esos cassettes ya los revisé. Y venían grabaciones con las voces de Jorge y de
Nicolás. En ellas queda claro que Jorge le hizo un fraude al banco para quedarse
con la fortuna de Nicolás.
O sea que Jorge sí mandó a Victoria a matar a Nicolás.
Y luego a desaparecer a Alejandra y a su mamá.
¿Cómo lo crea la policía?
Mira, eso no te lo puedo asegurar. Pero las grabaciones que tenemos demuestran
claramente que efectivamente Jorge inventó un fraude para perjudicar a esa
familia.
Y como comprenderás, a nadie, a nadie le conviene que esa información salga a la
luz.
Menos a ti, si te quieres casar con el tal Fernando.
Ok, ok, ya entendí.
Pero entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Qué papeles me vas a dar para que Fernando
siga confiando en mí?
¿Qué?
¿De qué habla?
Tú y yo estamos más ligados de lo que tú te imaginas.
¿Estás loco?
Ten paciencia, solo son unos días.
¿Unos días?
Después de toda la gente que mataste y todos los crímenes que has cometido, no
vas a salir de aquí nunca, que no te das cuenta.
Lo que me doy cuenta es que te están lavando el cerebro.
¿Por qué?
¿Por qué me acusaron de todos esos crímenes?
Porque los cometiste.
Soy inocente de todo lo que me están acusando.
Fernando, me tuviste encerrada diez años.
¿Te faltó algo en diez años?
¿Te lastimé?
¿Te hice daño?
Solo te estaba protegiendo.
¿Protegiendo?
Si tú me quisieras proteger, me dirías quién es la persona que me quiere
Mira, yo sé que ahorita no te hace ningún sentido todo esto que está
Y has de pensar que soy un monstruo y que soy un criminal.
Pero en cuanto salga te voy a convencer de lo contrario.
Ahora lo importante es que tú sepas la verdad.
¿Quieres lo que yo quiero?
Necesito saber dónde está mi mamá. ¿Y quién es la persona que está haciendo
esto?
Por eso es necesario que sepas toda la parte de la historia que desconoces.
Mi mamá no está.
¿Se puede pasar?
Claro.
¿Cómo estás?
Bien.
Bien.
Extrañándote. Yo también.
¿Sí?
Y... No puedo ofrecer muchos besitos.
¿Tú ni vas a llegar a alguien?
No voy a llegar a nadie.
¡Basta!
¿Qué pasó aquí?
Se cayeron unas cosas.
Estoy ayudando a recoger.
¿Estás bien? ¿Estás bien?
Sí. ¿Tú?
¿Sí? Sí, sí.
En algún momento fui un buen policía.
A mí no me importa tu pasado, no.
Tienes que comprenderlo para que sepas por qué hice lo que hice.
A mí no me vas a volver a ver la cara.
Entiéndelo.
Ok.
A mí me contrataron para matarse a ti y a tu mamá.
Y yo elegí no hacerle daño.
Claro. Y viviste con el dinero que te pagaba Victoria como un rey.
Yo no viví como un rey. Le pedí lo suficiente para que tú y tu mamá
bien. No entiendes nada, ¿verdad?
En el momento en el que yo elegí no matarlas a ti y a tu mamá, me volví el
blanco de mis enemigos.
Me tuve que esconder y esconderlas.
Las protegí. ¿Qué habrás hecho en mi lugar?
¿Hacer con la policía?
Yo soy la policía.
Y la policía y los delincuentes están coludidos.
Bueno, ¿quién te paga?
¿Quién es la persona que nos está haciendo esto?
¿Cómo puedo estar seguro de que Soledad no tiene el video que demuestra que
yo... Fui quien hizo el fraude que le imputaron a Nicolás.
¿De qué importa si Nicolás ya está muerto?
Por supuesto que importa, Isaías.
Cuando murió Nicolás, el banco me nombró a mi representante legal para disponer
de las acciones de Nicolás para poder pagar el supuesto fraude que él hizo.
Pero el fraude en realidad lo hice yo.
Usé las acciones que le correspondían a Soledad y a Alejandra para pagarle al
banco.
Si Soledad aparece y enseña ese video, estoy acabado.
Si ayudas a Edmundo a salir de la cárcel, a lo mejor te puede entregar a
Soledad. ¿Y cómo sacarlo sin levantar más sospechas en mi contra?
Por otro lado, Alejandra está bajo la protección de Félix, la cual se vuelve
inaccesible.
Tenemos que pensar nuevas estrategias, Isaías.
Ya no estamos en los viejos tiempos que con uno o dos asesinatos se resolvía
todo. No.
Ahora nuestros movimientos tienen que ser más inteligentes, menos predecibles.
¿Me explico? Sí, te explicas muy bien.
¿Qué quieres que hagamos?
No lo sé.
Todo lo que sea necesario para protegerme.
Dime. Habla, por favor. ¿Quién es esa persona?
No sé.
Claro que lo sabes. Yo te escuché hablar por teléfono y le preguntaste si me
quería viva o no.
Toda esa negociación fue anónima.
La hice a través de intermediarios.
Que obviamente se cambian el nombre.
O sea, no sabes nada.
Sé que es una persona muy poderosa.
Nada más.
Pero no se iba a exponer a que la delataran.
Bueno.
Ok, no nos hiciste daño.
¿Y entonces por qué no separaste a mi mamá y a mí?
¿Te acuerdas?
Que abajo de su cama había un recipiente con agua.
¿Recuerdas ese sonido cristalino de esa agua cuando tu mamá metía las manos y
checaba que la temperatura del agua fuera correcta?
Me costaba trabajo respirar.
La llevé a un lugar especial para que la cuidaran.
¿De qué estaba enferma?
De las vías respiratorias.
Necesitaba un cuidado especial.
¿Y la llevaste a un doctor o a un hospital?
No la podía llevar a un hospital.
Su cabeza tenía un precio.
La tuya también. La tuya todavía lo tiene.
¿Y dónde está ahorita?
Eso es algo que me llena de tristeza.
Tu mamá falleció hace unos días.
Fue víctima de la enfermedad que tuvo todos esos años.
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