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Ya están desgastadas todas las palabras.
Lo que queda entre tú y yo no le alcanza al corazón.
Antonio Braga fue un pionero en esta ciudad.
Un hombre que creyó que existía vida en la tierra seca.
Que insistía.
Y creyó en un sueño, aun cuando todos le dijeron que estaba loco.
Los sueños son lo más fuerte que existe.
Y ese hombre de valor era mi abuelo.
Que me contaba historias.
Que me enseñó a amar el sertón.
Que aunque árido,
Alimentan nuestra familia hasta hoy.
Dime.
Espera, ¿este teléfono es confiable?
Sí.
¿Y encontraste algo?
¡Nada, hombre!
El hijo de perra parece que se evaporó.
Ya no sé qué más voy a hacer.
Bigote, Bigote, oye, escucha.
Tienes que encontrar alguna información sobre ese Fortunato, aunque tengas que
escarbar cada metro de la ciudad, ¿quedó claro?
Sí, pero te estoy esperando a ti.
¿Y esa letanía del CPL no se acaba nunca?
Sí, ya está terminando, ya llega el fin.
Voy a hablar con mi padrino y te encuentro.
Sí.
Su hija hizo un discurso conmovedor.
Sí.
Yo le pedí a Antonio que hablara por mí porque ya no lo lograría.
El señor Antonio se mantuvo íntegro toda la vida.
Un gran hombre.
La vida nos da cada susto, amigo mío.
Jaime.
¿Sabes por dónde anda aquel sommelier, Leandro?
¿Leandro Dantas, ese desvergonzado?
¿Desapareció? ¿Por qué? Me muero de ganas por atrapar a ese canalla.
Él tiene un asunto pendiente con los dos.
No sé de qué estás hablando. Estoy hablando de Leandro y de nuestras
No sé de qué se trata. Isabel apenas conocía a Leandro. Sabes, sí, Jaime,
¿Acaso tú no tienes ganas de matar a ese desgraciado?
Cavalcante, para mí, Leandro murió.
Gracias, doña Isabel.
Gracias.
Entonces, Yuka, ¿qué es lo que quieres hablar conmigo?
Para usted, doña Isabel.
¿Para mí?
Gracias. ¡Yuka!
¡Yuka, espera!
Doña Isabel, tenga cuidado.
Jaime es un monstruo. Él descubrió todo y mató a Leandro a causa de los celos.
Oscar Dubois.
Es admirable su amistad con el señor Antonio.
Yo soy testigo. Sí, fue un infarto frente a mí y le pudo suceder a
Claro, hasta el corazón es impredecible.
Claro. ¿Pero alguien más presenció el hecho? Amigo, estaba solo y no pude
nada. ¿Y antes de morir el señor Antonio no le comentó sobre una grabación de la
policía donde su voz aparece?
Yo sé de qué se trata.
Ya somos grandes, delegado.
Así que no supongamos si vamos a resolver esto.
Es que tal vez no sea tan fácil, señor. Porque, oiga bien, un hombre primero
muere en sus tierras, después otro sufre un infarto en su casa. Ah,
coincidencia. No sé.
¿Usted está insinuando alguna cosa?
¿Insinuando? Nada, señor.
Es que cuantas más coincidencias es más costoso desenredar el problema.
Tiempo es dinero, señor.
Esta plática la seguimos en la delegación. Es más, conveniente.
Antonia, contesta o apaga el celular.
Hola, Antonia.
Oye, salí del sertón.
Necesito hablar contigo. Es sobre Leandro. No quiero ir a hablar sobre esa
persona. Por favor, estoy en un momento complicado hoy. Sí, pero me tendrás que
oír. Tu padre está mintiendo.
¿Qué?
Leandro no huyó.
¿Sabes dónde está?
Oye, te explico todo. ¿Puedes encontrarte conmigo ahora?
¿Dónde?
Está bien. Yo ya voy.
¿A dónde vas, Antonia?
Es hora de irnos, Antonia.
Voy a llevar a Ana Clara a su casa. ¿Te puedes ir?
Después ya te alcanzo.
¿Estás segura y no te quieres ir conmigo? Tu madre está afectada.
No voy a tardar, pa.
Ven, Ana, vamos.
Adiós, tío.
Quiero que estés atento con Antonia.
¿Algún problema, padrina? No.
Puede dejarla que Antonia no saldrá de mi vista.
Eso para mí es simple.
Muy simple.
¿Y Isabel?
Se sintió mal y se marchó con el chofer del señor Antonio.
¿Ella no le dijo?
¡Ey, Antonia!
¿Quién es este?
¿Dónde está?
Leandro... ¿Qué?
Leandro murió.
¿Qué?
¿Qué? Lo mataron.
Tu padre lo mandó a matar.
Y ahora hay gente atrás de mí para matarme.
Solucionemos esto ahora.
Espera. ¿No ves que él está con ella?
Ella no puede saber nada.
Te estás acobardando.
Tú estás loco. Podrías lacimar a Antonia.
A él lo vamos a agarrar.
Pero no frente a ella.
Pedí que se hiciera un examen de ADN para saber si Tiaguito es de verdad mi
hijo.
Él es tu hijo.
¿Cómo es que tienes dudas? ¿Cómo tienes el valor de hacer una cosa como esa?
Cierra, cierra tu boca.
Tú no tienes vergüenza, descarada. ¡No digas nada!
Voy a acosar a mi padre.
Ven, tienes conmigo a la policía.
¡Ven!
No voy.
No soy nadie en esta ciudad, Antonia.
Es tu padre el que manda aquí. Él puede mandar en el mundo.
Pero él no es Dios.
Es solo una persona.
Los que mataron a Leandro me quieren matar ahora.
Solo vine a decirte que Leandro te amaba.
Él no se iría sin ti.
También a mi madre y a Celeste. A cuantas más.
Oye. Escúchame.
Quería a Leandro como hermano.
Y lo quiero aún como hermano.
La única persona a la que amaba de verdad.
Amor de verdad realmente. Solo sintió por ti.
Solo por ti.
No es mentira.
Sabes que es verdad.
Lo sabes porque lo sientes aquí.
Ya me voy.
Ya se va. Es el momento.
Voy a matar a ese hijo de perro.
¡António! ¡No!
¡No! ¡No!
¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
¡No! ¡No! ¡No!
¡No!
¡No!
Nunca te lastimaría, nunca.
Nunca te lastimaría.
Diga, señor.
Por Dios, Virgen Santa, ¿qué sucedió, señor? ¿Quién estuvo en mi casa?
Yo no vi a nadie. ¿Quién estuvo atrás de mí?
No vi a nadie, señor. ¿Quién entró a la oficina?
No vi a nadie aquí. ¿Alguien entró a mi oficina? ¿Quién fue?
Fui yo quien entró.
Con permiso.
Sé que tú mataste a Leandro.
¿Quién es Leandro?
¿Qué broma es esa?
Ay, mi amor.
El médico dijo que eso podía suceder. Estás... es delirio.
¡No es delirio!
Primero tuviste una crisis nerviosa, después mareos, no lograste levantarte,
sillas de ruedas, después perdiste a tu padre. ¡Límpiate la boca para hablar de
mi padre! Tu padre estaba muy preocupado por ti. ¡Mi padre estaba preocupado
porque era un hombre bueno! Estaba sufriendo al saber que su hija estaba
enloqueciendo. ¡Eso nunca sucedió!
Vino hasta aquí para pedir ayuda, para cuidarte. ¡No vas a hacer eso conmigo!
Imagínate al señor Antonio, ese hombre sufriendo y llorando por tu culpa.
¡Eso es mentira! Yo aún creo que fue por eso.
Su corazón no aguantó.
Y ya aún me arriesgo a decir... que el señor Antonio murió
por tu culpa.
Eso es mentira.
Eso es mentira.
Pero yo le dije que cuidaría de ti.
Se lo prometí.
Voy a buscar tu medicina, que está en el cuarto.
Fue en ese lugar.
¡Que encontré la cartera y el celular de Leandro! No sé de qué estás hablando,
Isabel. Realmente yo no... No entiendo por qué hablas de Leandro.
Leandro era el hombre que yo amaba.
Oye, Isabel.
No existe Leandro.
¡Nunca!
Existió. Te voy a denunciar a la policía. ¿Ah, sí?
Denuncia.
¿Quién te va a creer a ti?
¿Quién le va a creer a una loca?
¿Fue con esta arma que mataste a mi amor?
¿Sí?
Isabel, calma.
Calma.
Calma, Isabel.
Calma, Isabel.
Calma, Isabel, calma. Señor Jaime, doña Isabel, ¿qué está sucediendo?
Isabel, ya.
Leonice. Isabel, calma.
Cleonice, ¿me ayudas? Él me quiere matar. Cleonice, tu patrona no está bien
necesita ayuda.
Tú cierra la boca. Isabel, calma. Cierra la boca.
Calma.
Voy a llamar al médico.
No dejes que salga de aquí. Sí, señor. No dejes que salga de la oficina,
Cleonice. Yo me encargo.
Doña Isabel, calma.
Calma, doña Isabel. Estoy aquí con usted. Estoy aquí.
Calma, señora.
O sea, vean.
¿Y dónde me provino?
Es un día de gran tristeza para el Sertón.
Yo aquí, y yo allí.
Nunca logré entender con certeza eso de la televisión.
Es como magia, ¿eh?
¿Los especialistas descubrieron alguna cosa?
El populacho de este pueblo habla más de lo necesario.
Mi equipo solo investiga lo que quiero que sea investigado.
No se preocupe, señor. Usted sabe que cuando quiero, puedo ser un hombre muy
discreto.
Cualidad inestimable.
Es por eso que me entiende tan bien, ¿no?
Este caso pronto estará... cerrado.
Disparaste frente a Antonia.
Qué error tan grande cometiste.
Tú.
Dijiste que Fortunato ya estaba muerto.
El gran error fue tuyo.
¿Y qué querías que hiciera?
¿Eh?
¿Que le contara que el flacucho estaba debajo de tu bigote cuando lo dejaste
huir? ¿Eh?
¿Que también le cuente que hoy casi le disparas a su hija?
¡Imbécil! ¡Ahora estamos enredados!
El hombre, el hombre está vivo.
Y esa desgraciada va a contarlo todo.
¿No vas a contestar?
Hola, padrino.
Joao, quiero noticias de mi hija. No logro hablar con ella.
Disculpe que no llamé antes.
Antonia salió a esta hora, pasó a la casa de sus amigas y ahora está en la
de Ana Clara.
Extraño a mi hija, Joao.
Yo creo que ella regresará con seguridad hoy, padrino.
O a más tardar estará con ella mañana.
Ya perdí muchas cosas.
Usted tuvo un mal día, padrino.
Creo que lo mejor ahora es descansar.
No se preocupe.
Las cosas volverán a su lugar.
Aunque me tenga que multiplicar en diez.
Para mí, esto acabó.
Estoy fuera.
¿Cómo?
¿Cómo? ¿Me vas a abandonar? ¿Me dejarás aquí solo?
Sí, eres un maldito.
La me botas. Y esa, y esa perra pasa por mi camino de nuevo. Le haré todo lo que
te pueda hacer.
Antonia no era solo mi mujer, no, bigote.
Antonia es mi camino.
El atajo para mi silla.
La silla a la que tengo derecho.
Es simple.
Antonia es mi silla.
Con permiso, señor Henry.
Es Antonio.
Dámelo.
Hola, hija.
Antonia, ¿dónde estás?
Estoy preocupado.
Necesito ver... ¿Puedes venir hasta aquí?
¿Qué voz es esa? ¿Por qué no vienes para la casa, mi niña?
Te quiero ver.
Mira, hija, ¿qué estás haciendo ahí?
Sé dónde es.
O sea, salgo de casa ahora.
Deja que ese examen decida nuestro destino.
Porque si Tiago no es nuestro hijo, yo me voy hoy mismo de aquí con la ropa
puesta. No exigiré nada y nunca más nos verás.
Y tú estás dispuesta a arriesgarte con eso.
Ahora sí él es nuestro hijo.
Vamos a olvidar todo.
Vamos a intentar de nuevo.
Porque sé que tú me amas.
Yo siempre te amé.
Siempre.
Vamos a olvidar todo y... Vamos a seguir nuestra vida.
No pediré más disculpas.
Porque ya asumí mi error.
Ábrelo.
No puedo estar aquí.
Yo me voy del cerdo.
Sí, esta ciudad está triste realmente.
Solo los viejos se quedan aquí.
¿Me llamaste para qué? ¿Para darme noticias de mi hijo?
Hijo, te voy a decir una cosa.
Ya busqué a Leandro por todos los lugares cercanos.
Yo tengo un conocido en la policía. Llamé a todos los amigos que él tiene en
Paulo y nadie sabe nada. Nadie sabe nada.
Y yo tengo un sufrimiento aquí dentro de mi pecho que no tienes idea.
Tengo una amiga mía de Sao Paulo, una amiga de verdad, ¿sabes?
Ella es viviente y ella me dijo una vez una cosa a mí que nunca olvidé. Ella me
dijo así.
Tu hijo, Leandro, es un muchacho bonito,
alegre, seductor, buen mozo.
Él va a tener todas las mujeres que quiere en el mundo y no le sucederá nada
él si...
Pon atención.
¿Si qué?
Si él no se enamora de nadie.
¿Tú sabes si a él le gustaba alguien?
No lo sé, tía.
Tal vez.
Si te vas a Sao Paulo, si... te encuentras con él...
Le dices que a la hora que él quiera.
Voy a estar aquí esperando para que trabaje conmigo. Ya no me encontraré con
Pero si te lo encuentras en alguna esquina de la vida, tú le puedes
que mi felicidad estará completa, verdaderamente.
El día que él aparezca, para que le dé un abrazo bien fuerte.
Para que les diga que lo amo.
Me vine solo a despedirte.
Ay, hijo.
Y pedir su bendición.
Ve con Dios.
Ve con Dios. Que Dios te proteja, mi niño.
Ve con Dios.
¿Qué le das?
Antonia, mi princesa, te extraño mucho.
Y mi madre fue otra víctima.
No entendí, Antonia, ¿de qué estás hablando? Mandaste a internar a mi
Leonice me lo contó.
Fue por venganza.
¿Te alimentas de venganza?
Antonia, tu madre no está bien.
Necesito un tratamiento. Pronto estará en casa con nosotros.
Ella necesita amor.
Cariño, atención.
Como yo.
Pero eso no lo entiendes.
¿No lo entiendes?
Oye, padre.
Antonia, yo amo a tu madre.
Y te amo, Antonia.
Todo lo que hice en mi vida fue para ver a las dos felices. Todo lo que
conquisté fue para el confort.
Para ustedes dos.
¿Crees que compras todo con dinero?
Antonia.
¿Que resuelves todo con dinero?
Antonia.
¿Sientes alguna cosa?
¿Qué haces, Antonia?
Te fuiste tú quien mató al padre de mi hijo.
Y aquella rata de Joao te ayudó.
Estoy embarazada de Leandro.
Del hombre que mandaste asesinar.
Sin culpa.
Del hombre que amo.
Que yo amo, pero eso no te interesa.
Yo reniego todos los días de mi vida por ser tu hija.
Brinca, Tiago, brinca.
¿Dolio, pa?
No, hijo mío.
Ya no duele más.
Ay, mi changuito, mi changuito en el árbol.
Ay, Celeste.
Ven con tu madre, ven.
Ven, hijo mío.
Celeste. Te amo, Roberto.
Y llegó el gato que se sentó en el regazo de Doña Venta.
Después vino el visconde que entró en la lata.
¿Imaginas un visconde dentro de una lata?
Gracias por ver el video.
Desperté en la oscuridad sin dejarte de pensar. Sigue tu huella en mi
almohada. Veo tu rosa frente a mí. Siento que aún estás aquí.
Todo mi cuerpo se oscura.
Puedo ver tu sombra en la luna.
Cuando mi memoria te alumbra.
Todas las palabras
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