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¿Seguimos para el este?
Sí, esa es la idea.
¿Alejarse de las grandes ciudades?
Estoy cansado.
Sí.
Yo también.
Toma.
Ve a la oficina.
- Voy a pagar. - Vale.
¿Por qué has tardado tanto?
Por nada.
He tenido un problemilla con la chica, pero ya está.
Joder.
Son solo las ocho, y ya hace este calor.
Ya ves.
¿Cómo vamos de agua?
No creo que tengamos suficiente.
Pues no.
Hay una nevera atrás, en la oficina.
Hola.
Sarah, cariño, ¿qué pasa?
¿Qué pasa, bonita?
- Papi. - Dime.
- Papi. - Papá está aquí.
- Tranquila. - Había monstruos.
No, cielo. No hay ningún monstruo.
Has tenido una pesadilla.
¿Qué pasa, papá?
Hola, hijo. Sarah ha tenido una pesadilla.
He visto monstruos, Jack.
¿Monstruos? ¿Qué tipo de monstruos?
No lo sé. Salían de mi armario,
y luego eran sombras.
Monstruos de sombras.
Dan bastante miedo, pero no hacen nada,
y menos con la luz encendida. La luz les da miedo.
¿Qué pasa, cariño?
- ¿Estás bien? - Estoy bien.
Sarah ha tenido una pesadilla con monstruos.
Le he dicho que los monstruos no existen.
Enceré la luz de la mesita de noche por si acaso.
Me parece muy buena idea.
- ¿Jack? - ¿Sí, mamá?
Buenos días.
Buenos días, cielo.
Cariño, la camioneta no arranca. ¿Te importa llevarme?
Claro.
- ¿Le has dado de comer a Burrow? - Sí.
Muy bien.
¿Has podido dormir con la luz encendida?
Dame, papá.
¿Qué vas a hacer hoy, Jack?
No mucho. Tengo un examen de mates en unos días,
y creo que jugaremos a béisbol en clase de gimnasia hoy,
así que espero jugar bien de jardinero derecho.
Solo intenta que el bateador no te lance la pelota por arriba.
A menos que salga del parque.
Eso es.
Adiós.
Hoy saldré temprano.
Solo tengo el testamento de los Watson y la venta del tractor de Bryant.
¿Quieres que te recoja?
Sí.
Luego podemos ir al autocine y pegarnos el lote.
No hay autocine desde principios de los setenta, pero...
- Te quiero. - Te quiero.
- Que tengas un buen día. - Tú también.
- Buenos días. - Derek.
- Hola, Tom. - Buenos días, Joseph.
Qué locura.
- Hola, Tom. - Buenos días, Pat.
- Hola, Mick. - Tom.
Charlotte llegará tarde hoy.
- ¿Se ha vuelto a emborrachar? - Supongo.
Oye, ¿quién es la mujer más loca con la que has salido?
- ¿Yo? - Sí.
Hablaba con Mick de las mujeres con las que hemos estado.
Él una vez estuvo con una chica que le atacaba en medio de la noche.
- ¿En serio? - Sí.
Tenía pesadillas horribles
en las que en lugar de su novio yo era un asesino demente.
Una noche me clavó un tenedor en el hombro.
- ¿Bromeas? - No.
Estaba chorreando de sangre,
mientras ella lloraba diciendo que me quería.
¿Y qué pasó? ¿Rompiste con ella?
No, me casé con ella.
Estuvimos seis años juntos.
Nadie es perfecto, Tom.
Supongo que no.
- A por él. - Vamos.
¡Sí!
Van dos fuera.
Una carrera ganadora en camino, chicos.
¡Vamos, Bobby!
¡Venga!
¡Date prisa!
¡A por ellos!
- Pelota. - Eso es.
Puedes con él. Vamos. Una más.
- Vamos. - Vamos, Bobby.
Es tuyo.
Tranquilo, Jack. Vamos.
- ¡Atrápala, Jack! - Es tuya.
¡Eres gafe, Jackie!
Se acabó. Los amarillos ganan.
Vamos, chicos. Taylor, Dietrich, os toca recoger. Venga.
Vamos, chicos.
- Buen intento, Bobby. - Muchas gracias, Bobby.
Todo el mundo a las duchas.
- ¡Muy bien! - Genial.
Bien jugado, Stall.
Te crees muy importante, ¿no, Stall?
¿Yo? No.
Un héroe, una superestrella, ¿no?
El que salva el partido en el último momento, ¿no?
Bobby, es solo un juego. Es una estúpida clase de gimnasia.
¿A quién llamas estúpido?
Me refería a la clase de gimnasia.
"Me refería a la clase...". Escuchad a este mariquita.
Sí, tienes razón.
Soy pequeño y cobarde.
Tienes toda la razón.
Vamos, gallina, peleemos.
¿Para qué?
Tú ganas. En serio.
Ya has conseguido la postura de macho alfa.
Y yo ya he perdido toda la dignidad.
Pero creo que la violencia
es inútil y cruel, ¿no crees?
Venga, imbécil.
¿No es mejor mariquita imbécil?
Mariquita imbécil dice...
¡Dios!
Bobby es un gallina.
Hola, guapo.
¿Dónde vamos?
Jack está estudiando en casa de Judy Danvers,
y Martha está cuidando de Sarah.
- ¿Sí? - Sí.
¿Dónde vamos entonces?
Nunca pudimos ser adolescentes juntos.
Eso va a cambiar.
¿Qué haces ahí dentro?
No te quites la camisa. Ya voy.
Madre mía.
¿Qué?
¿Necesitas ayuda, hombretón?
Puede.
Dios mío.
¿Qué le has hecho a mi mujer?
¿Listos? ¡Ya!
¡Arriba, Wildcats!
Nada de mujeres, señorito.
No hables. Mis padres están en la habitación de al lado.
Qué traviesa.
¿Qué haces?
Nada.
Eres un chico muy malo.
No había de esos en el instituto.
¿Qué pasa?
Recuerdo el momento cuando te enamoraste de mí.
Lo vi en tus ojos.
Aún lo veo.
Por supuesto.
Te sigo queriendo.
Soy el hombre más afortunado del mundo.
Eres el mejor hombre que he conocido.
La suerte no tiene nada que ver.
¿Vamos a comer algo?
¿Alguna vez te has preguntado cómo se divertían un sábado hace un siglo?
No lo sé.
Supongo que se subían a la carreta de sus padres,
y paseaban por la calle mayor
tocando el banjo y haciendo el idiota.
¿Crees que la cosa no puede mejorar?
¿Para nosotros? No.
Por ahora.
Nos haremos mayores, tendremos un trabajo, nos enamoraremos...
Y seremos alcohólicos.
A veces me deprimes.
Sí, se me da bien.
Dame.
Dámelo.
¿No es ese el marica de Stall?
Sí.
Deberías meterle una paliza.
Eso voy a hacer.
¿Quién era ese?
No lo sé ni quiero saberlo.
Estoy harto de estos puebluchos
y de los patanes que viven en ellos.
Eso no cambiará por mucho que lo repitas.
Estoy harto de esta mierda.
Ya lo dejaste claro hace mil kilómetros.
Si no tienes una idea mejor, no quiero volver a escucharlo.
Estamos en la ruina.
Lo sé...
Pero tiene fácil solución.
- Ni hablar. - Vamos.
¿Vas a jugar al billar con Jerry?
Tal vez.
Gracias, Tom. Gracias, Mick. Rico como siempre.
Gracias.
- Nos vemos en misa. - Sí. Que tengas buena tarde.
Igualmente. Nos vemos esta noche, Charlotte.
Hasta luego.
Perdona.
Tranquilo.
Estamos cerrando.
- Un café solo. - Otro.
Y un poco de tarta de limón y merengue.
Lo siento, amigos, está cerrado.
¡Quiero un café!
Vale.
Supongo que puedo ponéroslo.
No está recién hecho.
Puedes irte a casa, Charlotte.
Deja la tarta.
Vale.
Billy.
Quédate un ratito, cariño.
¿Tom?
Ni se te ocurra moverte.
No tenemos mucho dinero.
Podéis llevároslo todo.
Lo sé, capullo, créeme.
Lo sé de sobra.
¡Cállate, zorra!
Billy...
Muéstrale a este capullo que hablamos en serio.
¿Qué? ¿Ella?
Sí, ella.
¡Vamos!
Esos hombres iban a matarnos.
De verdad.
Si no llega a ser por Tom... Es un héroe.
...además de varios asesinatos en esos estados.
Tom Stall es un padre de familia que lleva mucho tiempo en este vecindario.
Tom Stall es otro propietario de un pequeño negocio
en Millbrook, Indiana, pero ahora...
Uno de ellos me apuntó con el arma...
Tom estuvo asombroso.
Hola, cariño.
- Hola, cielo. - ¿Qué tal?
¿Cómo estás?
¿Estás tan harta de escuchar cosas de mí como yo?
No, me gusta.
Mira, sales en el periódico.
Dios mío.
Vigila.
- Hola, chicos. - Mamá.
¿Puedo levantarme?
- ¿Puedes, papá? - Sí.
- Buen trabajo, Tommy. - Te apoyamos, Tom.
- Buen trabajo, Tom. - Hola, cariño.
Qué bonito.
Muchas gracias por venir.
Nos encontramos en Millbrook, en casa del héroe estadounidense Tom Stall,
que acaba de llegar del hospital con su familia.
Señor Stall, soy Jenny Wyeth, de las noticias WRPK.
Me gustaría hacerle unas preguntas.
¿Cómo se sintió cuando esos asesinos despiadados le apuntaron con la pistola?
- ¿Cómo me sentí? - Sí.
No muy bien.
Nada bien.
¿Le sorprendió su reacción?
Lo que hice...
Cualquiera lo habría hecho.
Fue horrible.
Creo que es mejor que lo olvidemos.
Pero usted hizo más que cualquiera...
Necesito estar con mi familia.
Gracias.
Soy Jenny Wyeth desde Millbrook. Acabamos de hablar con Tom Stall,
un héroe estadounidense, hombre de pocas palabras.
Supongo que eso es todo.
Qué bien estar en casa.
Espero que todo esto se acabe pronto.
Solo te quieren entrevistar por lo que hiciste.
Eres un héroe, papá.
No es verdad.
Tuve suerte.
Todo pasará cuando encuentren otra historia.
Sí, puede que los Lydons tengan otra vaca de dos cabezas.
No pensáis en grande.
Podrían entrevistarte en Larry King Live, papá.
- Basta ya. - Estaría genial.
Mirad, hay más reporteros.
¿Siguen ahí?
Hay un coche aparcado al otro lado de la carretera.
- ¿Queréis un té? - Sí, me tomaré uno.
Sí, por favor.
Vaya.
- Hola, Edie. - Hola, ¿cómo estás?
- ¿Vamos al taller? - Claro.
Hola, Bill.
- Hola, preciosa. - Hola, cariño.
- ¿Cómo estás? - Bien, ¿qué haces aquí?
Quería ver cómo sigues.
Bien. Nos va muy bien. Hay mucha faena.
Sí, está lleno.
Vaya, más periodistas. Qué bien.
No parecen periodistas.
El queso fundido está listo.
Y las patatas y el batido de fresa.
Hola. Bienvenidos a Stall's.
¿Quieren café?
Usted es el héroe.
- No sé, señor. Yo solo... - No, es el gran héroe.
Se encargó de esos dos tipos.
No me gusta hablar de ello, señor.
Queremos volver a la normalidad.
¿Quieren un café?
Claro. Póngame un café. Un café solo.
- Ahora mismo, señor. - Joey.
¿Y sus amigos?
Ellos no beben café. No va con ellos.
Joey.
- ¿Quién es Joey? - Usted.
- Me llamo Tom, señor. - Por supuesto.
Qué bueno está.
Gracias, señor.
Cuesta encontrar café tan bueno en Filadelfia.
Pero ya lo sabe, ¿verdad, Tom?
La verdad es que no. Nunca he estado en Filadelfia.
¿Pensilvania? ¿Son ustedes de allí?
Sí, como si no lo supiera.
Perdone. ¿Nos conocemos?
Dímelo tú.
No.
- No nos conocemos. - Vamos, Joey. Déjalo ya.
Me llamo Tom.
Joey Cusack. Te llamas Joey Cusack.
Eres de Filadelfia.
Lo que usted diga.
Disculpen, caballeros. Si no van a pedir nada,
les agradeceríamos que se marcharan.
Comimos por el camino.
Descuida.
Está bien.
Tenemos mucho trabajo hoy, como pueden ver.
Si no van a comer,
tengo que ofrecerles sus asientos a clientes que paguen.
Pues...
ahora somos clientes que pagan.
- No puedo aceptarlo. - No debería ser un problema para usted.
¿Qué quiere decir?
El señor Fogarty solo quiere hablar.
Pues esta conversación se ha terminado.
Creo que quiere que nos vayamos, señor Fogarty.
¿Sabe qué hace cuando la gente no le cae bien?
Sí, qué miedo.
Mejor nos vamos antes de que se ponga como Harry el Sucio.
Muchas gracias por el café, Joey.
Estaba delicioso.
Soy Tom. Mi nombre es Tom Stall.
Perdone.
¿Qué haces? ¿A quién llamas?
Hola, Molly. Soy Edie Stall. ¿Está en casa?
Estoy bien, gracias.
- ¿Llamas a Sam? - Sí.
¿Hay algún problema con mi conducción, agente?
¿Me enseña el permiso de conducir?
Claro.
Pensé que conducía por debajo del límite.
¿Hay algún problema que deba saber?
¿Qué vienen a hacer a Millbrook?
Estamos de visita.
¿Y qué hacían en el restaurante Stall's hoy?
Nos dijeron que el café estaba muy bueno.
Deje que les diga una cosa
a usted y al señor Mulligan.
Es un pueblo tranquilo.
La gente es buena.
Cuidamos de la buena gente.
- ¿Me entienden? - Claro.
No vuelvan por aquí.
Siga haciendo tan bien su trabajo, agente.
Charles Roarke de Filadelfia.
Acusado de tres homicidios.
Frank Mulligan de Nueva York.
Acusado de un homicidio.
Interrogados por una docena de agresiones
que no queréis escuchar.
Ambos trabajan para Carl Fogarty.
El hombre del ojo.
Estuvo quince años en la cárcel por varios ataques.
Es sospechoso de media docena de asesinatos
y desapariciones.
Tom, esos tipos son del crimen organizado de la costa este.
Son hombres despiadados.
Dios mío, cariño.
Debo preguntarte algo.
¿Estás en algún plan de protección de testigos?
- Sam. - ¿De qué?
- Es un asunto serio, Edie. - Claro que no, Sam.
Me gustaría oírselo decir a él.
No, no estoy en ningún plan de testigos protegidos.
Esos tipos se han equivocado de persona.
Me habrán visto por la televisión y supongo
que les recordé a ese tal Johnny.
- Joey. - Como se llame.
Dios mío, cómo voy a...
Nunca lo pensé, pero tenía que preguntar.
He investigado a ese tal Joey Cusack.
No he encontrado nada.
Pero hay un Richie Cusack en Filadelfia.
Por lo visto, es el líder
del crimen organizado de la ciudad.
Esos tipos vienen a nuestra ciudad y empiezan a acosar a los ciudadanos.
Hay que tomarlos en serio.
Claro.
Si los veis por aquí, me avisáis.
Eso haremos.
Perdona, Sam. ¿Quieres un trozo de tarta o algo?
No. Gracias, Edie.
Me encantaría, pero tengo que volver al trabajo.
Gracias por venir.
Gracias, Sam.
Es bueno saber que te preocupas por nosotros.
Pues claro, Tom.
Aquí cuidamos de nuestra gente.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Nos vemos. Gracias.
No te preocupes.
Ya se fueron.
Lo siento.
Ya pasó.
Vale.
¿Puedes cogerlo, cariño?
¡Vamos!
- ¿Sí? - Coge la escopeta, Edie.
¿Qué pasa, Tom?
- Van para casa. - ¿Quién viene a casa?
¡Coge la escopeta! Estate preparada.
- ¿Lo dices en serio? - Llegaré en cuanto pueda.
Mierda.
Vamos.
Joder.
Vamos.
Venga.
Joder. ¡Tom!
Tom, ¿qué pasa?
No sé, cariño.
Dios.
¿Qué ocurre?
No lo sé.
Voy a llamar a Sam.
- No, no lo hagas. - Está bien.
Ni siquiera sé...
- No sé por qué pensaba que... - ¿Qué?
- Ya está. - ¿Mamá?
Tranquilo, cariño.
Sí.
Creo que me estoy volviendo loco.
No, no es verdad.
Has pasado por un trauma, ¿de acuerdo?
Estoy contigo, cariño. Estamos todos aquí.
No pasa nada. Todo irá bien.
Mamá, no te olvidaste de mis zapatos nuevos, ¿verdad?
Claro que no. Es lo más importante del día.
- ¿Cómo me iba a olvidar? ¿Estás bien? - Sí.
Hola, cielo.
Prepárate para el instituto. Luego hablamos, ¿vale?
Vale.
Vamos.
Vamos de compras.
Oye.
Ten cuidado. Está cargada.
¿Por qué corría mamá por la casa con esto?
¿Qué pasa, papá?
Falsa alarma.
Nada de lo que preocuparse.
Estoy preocupado.
Estás sudando. Estás empapado, papá.
¿Qué clase de falsa alarma?
¿Por qué dices que te estás volviendo loco?
Unos mafiosos aparecieron por el restaurante.
Me vieron por la tele
y vinieron a verme.
Lo sé, algo he oído. ¿Y?
Creían conocerme.
Pensaban
que era otra persona.
Qué raro.
Sí que lo es.
Sí, y supongo que...
Supongo que el tipo que han confundido contigo no les cae bien.
- Por lo visto no. - Y...
Supongo que...
Supongo que...
¿Quieren matar a ese hombre?
Por eso creo que me estoy volviendo loco.
No tengo motivos para pensar eso.
Estaba
en el trabajo y de repente pensé que...
tal vez
habían venido a echar un vistazo.
¿Entiendes?
Y...
¿viniste corriendo para salvarnos?
Sí, una tontería del estilo.
Lo siento.
¿Y si tienes razón?
Nos ocuparemos de ello.
Ven conmigo.
Mire lo que he encontrado.
Son los últimos de su talla.
Pruébeselos. Seguro que le quedan fenomenal.
- ¿Qué tal? - Bien.
Creo que me gustan.
Yo también los tengo. Son muy bonitos y duran mucho.
¿En serio? Me los llevaré.
También quiero unos para ella.
¿Sarah?
¿Sarah?
- Señora... - No encuentro a mi hija.
- No puede llevarse los zapatos. - Está bien. ¡Sarah!
¿Sarah?
¿Sarah?
¡Sarah!
- No vuelvas a irte así, ¿vale? - Perdona, mami.
Mira, tienen las muñecas nuevas de Vespa.
No se preocupe, señora Stall. La he estado vigilando.
Aléjate de mi familia, hijo de puta.
No hace falta que use ese vocabulario, señora Stall.
Escucha, no sé qué quieres ni me importa.
Debería importarle, señora Stall,
porque quiero algo de su marido
que podría afectarle. Podría cambiarle la vida.
Mi marido no te conoce.
No conocería a alguien como tú.
Claro que conoce a Carl Fogarty.
Me conoce en profundidad.
¿Lo ve? No está completamente muerto.
Aún funciona un poco.
Pero el problema es que lo único que veo es a Joey Cusack.
Y puedo ver lo que hay a través de él.
De su marido, Edie.
Veo lo que hay dentro de él, lo que le motiva.
- Sigue siendo el mismo. - No.
Sigue siendo el tarado Joey.
Y usted lo sabe, ¿verdad?
Conozco a mi marido Tom Stall.
- ¿Sí? - Sí.
¿Por qué no le pregunta a Tom acerca de su hermano mayor Richie?
Pregúntele a Tom cómo intentó arrancarme el ojo con un alambre de púas.
Y pregúntele
por qué se le da bien matar a personas.
Si te vuelvo a ver a 150 metros de mí,
de mis hijos o de mi marido, haré que te detengan.
¿He sido lo bastante clara?
Por supuesto, señora Stall. Gracias por su tiempo.
Tiene una hija encantadora.
Y señora Stall,
no olvide sus zapatos.
¿Cómo está tu padre?
No sé. Un poco raro.
¿Después de lo que ha pasado? ¿De matar a alguien?
Cualquiera estaría asustado.
Sí, supongo.
Tu padre es un tipo duro, ¿verdad?
¿Qué opina del cobarde de su hijo?
¿Crees que él toleraría esto? ¿Crees que haría bromas?
Vamos, imbécil. Di algo gracioso.
- Bobby, déjalo en paz. - Calla, zorra.
Se está enfadando.
Jack, vámonos de aquí.
Jack, es un capullo. Ya lo sabes.
No merece la pena. Vamos.
- Vamos. - Sí, mariquita.
Sal corriendo.
Estoy seguro de que tu padre se avergüenza de ti.
Vamos, imbécil. Di algo gracioso.
Hazme reír.
¡Hijo de puta!
¡Que te den, capullo!
¿No te ríes ahora,
pedazo de mierda?
¿En qué estabas pensando?
- En nada. - Claro que no.
Bobby se ha estado metiendo conmigo todo el año, papá. Es un capullo.
- ¿Un capullo? - Sí.
No es excusa.
Enfréntate a él, pero no lo mandes al hospital.
Sí, claro. Se lo merecía.
Además, solo me han expulsado.
Es grave. Sus padres podrían ponernos una demanda.
Podrían acusarte por agresión.
No podemos permitírnoslo. No tenemos dinero.
¿Qué? ¿Mamá no aceptará el caso?
- Da igual, papá. - ¡Escucha, listillo!
¡En esta familia, no resolvemos nuestros problemas pegando a la gente!
¡No, en esta familia los disparamos!
Jack.
Cariño, ¿has visto a Jack?
¿Qué?
¿Qué pasa, cariño?
Fogarty y sus hombres nos siguieron al centro comercial.
¿Cómo?
Llama a Sam. ¿Deberíamos llamarlo?
- Deberíamos llamar... - Ya me he encargado de ello, cariño.
He ido al juzgado y he pedido una orden de alejamiento.
Nos irá bien.
De algo servirá.
Al menos lo detendrán si vuelve por aquí.
Tienes razón.
Pero tengo algo que decirte.
¿Qué?
Ese tal Fogarty está seguro de que eres...
Joey Cusack.
Las cosas que me ha dicho esta tarde...
- ¿Qué cosas? - Tonterías.
Pero está seguro de que eres tú.
Y tenemos que convencerlo de que no es así.
No creo que quiera que me haga una prueba de ADN.
- Fuera de mi propiedad. - Ya nos vamos, Joey.
Solo queremos que vengas con nosotros,
que vuelvas a Filadelfia a ver a unas personas.
Ya te dije que nunca he estado en Filadelfia.
No te lo crees ni tú.
Te empeñas en hacerte pasar por otro.
Cuesta de ver.
- Charlie. - Mira
lo que hemos encontrado.
Vamos.
- ¡Mamá! - ¡Jack!
- ¡No! ¡Edie! - ¡Mamá!
- ¡Edie! ¡No! - ¡Jack!
- ¡Suéltame, hijo de puta! - Ven aquí.
Espera.
Mamá.
No nos obligues a hacerle daño, Joey.
Solo queremos que vengas con nosotros para refrescarte la memoria.
Baja el arma. Ven a hablar con nosotros.
- Mi niño. - Quieta.
Edie, yo lo traeré.
Lo traeré. Por favor.
Ve con Sarah.
Ve con ella. Vamos.
Baja el arma.
Bájala, Joey.
Acércate.
Un poco lejos.
Vamos.
Vuelve a casa, Jack.
Ve.
¿Ves que fácil es cuando se hace por las buenas?
Vamos, Joey. Entra en el coche.
No necesitas el cepillo de dientes. Nos ocuparemos de todo.
Será mejor que os vayáis.
Joey.
Vamos, Joey.
¡Tom!
Mierda.
¿Qué pasa, mami?
Tranquila.
¿Tienes algo que decir antes de que te vuele los sesos, imbécil?
Debí haberte matado en Filadelfia.
Sí, Joey...
Debiste.
Edie.
¿Estás bien, cariño?
Dime la verdad.
¿La verdad?
Por favor. Puedes hacerlo.
Dime la verdad, por favor.
¿Qué te han dicho?
No es lo que me dijeron,
sino lo que vi.
Vi a Joey.
Te convertiste en Joey delante de mis narices.
Vi a un asesino, del que Fogarty me habló.
Mataste a gente en Filadelfia, ¿verdad?
¿Lo hiciste por dinero o porque disfrutabas haciéndolo?
Joey lo hizo. Yo no.
Tom Stall no.
Dios mío.
Dios mío.
Dios, está pasando.
¿Eres una especie de esquizofrénico con múltiple personalidad?
¿Es como tocar un interruptor?
Pensé que nunca volvería a ver a Joey.
Ya, claro, Joey.
¿Estaba escondido? ¿Muerto?
Eso pensaba. Pensaba que Joey Cusack estaba muerto.
- Fui al desierto y lo maté. - Dios mío.
Tardé tres años en ser Tom Stall.
Edie, tienes que saber esto.
No volví a nacer hasta que te conocí.
No era nadie.
No te creo.
No me puedo creer que esto esté pasando.
¡No me lo puedo creer!
No te criaste en Portland.
Y nunca hablaste sobre tus padres adoptivos
¡porque no tienes!
Nuestro apellido. Madre mía, mi apellido.
El apellido de Jack. El apellido de Sarah.
¿Stall? ¿Tom Stall?
¿Te lo inventaste?
¿De dónde viene ese apellido?
Pues...
...estaba disponible.
Ya.
Supongo que yo también estaba disponible.
Hola, Jack.
¿Cómo debería llamarte ahora?
Debes llamarme papá. Es lo que soy, tu padre.
¿De verdad lo eres?
¿Un padre salido de la mafia?
Si robo en la tienda de Millikan,
¿me castigarás si no te doy parte del botín?
Dime, papá.
Por favor, hijo. Basta.
Si se lo cuento a Sam, ¿enviarás a alguien
para que me mate?
Jack.
¿Tom?
Hola, Sam. ¿Qué tal?
- Me alegro de verte levantado. - Sí.
¿Has conseguido arrancarla?
Sí, por un segundo.
Está volviendo en sí.
Mierda.
Tom...
Tengo un problema.
¿Quieres entrar un momento?
Lo he estado repasando todo estos últimos días.
Algo no encaja.
- ¿Qué no encaja? - Nada.
¿Es esa Edie?
Sí.
No tenemos que hacerlo ahora.
Creo que sí.
Hola, Sam.
¿Qué tal, Edie?
Bien.
- ¿Quieres un café? - No, estoy bien.
¿Qué te trae por aquí?
Tom y yo estábamos hablando.
Quiero escucharlo.
Es que...
Nada de esto tiene sentido.
Esos tipos son serios, con secretos.
No vendrían aquí y pasarían por todo esto,
exponiéndose de esa manera,
a menos que estén seguros de que eres ese hombre.
¿Qué quieres decir, Sam?
Digo que quiero saber la verdad.
¿La verdad?
La verdad.
Sam, tienes demasiado tiempo libre.
¿Perdona?
Tom es...
Tom es quién dice ser. Y eso es lo que importa.
Sam, esta familia ya ha sufrido bastante.
Bueno...
Qué cosas.
- Edie... - Tranquila.
Será mejor que me vaya.
Llamadme si necesitáis algo.
Cualquier cosa, ¿de acuerdo?
Gracias.
Edie.
¡Edie!
¡Suéltame!
¡Que te den, Joey!
¡Aparta!
Dios.
Dios mío.
¿Sí?
Hola, hermano.
Aún se te da bien matar.
Qué emocionante.
Richie.
Sí, soy yo. ¿Entonces, qué, Joey?
¿Vas a venir a verme?
¿O tengo que ir yo?
Una cerveza.
Botella.
¿Eres Ruben?
Sí, ¿tú eres Joey?
Sí, soy yo.
¿Qué hacemos ahora?
Acábate la cerveza
y luego te llevaré a ver a Richie.
Bonitas casas.
Richie es un tipo muy refinado.
Bonita puerta.
Sí.
Ya hemos llegado.
Hogar, dulce hogar.
Tengo que cachearte.
Te voy a ahorrar el trabajo. No estoy armado.
Tengo que cachearte.
Está bien.
No huelo muy bien.
Llevo conduciendo quince o dieciséis horas sin parar.
Me taparé la nariz.
¿Te puedes creer que ese bar sigue abierto?
¿No te tiraste en la barra a Jill Levy
delante de todo el mundo?
Nunca me tiré a Jill Levy.
Debiste hacerlo. Tenía...
Tenía algo especial.
¿Qué tal, Richie?
Ha pasado mucho tiempo, hermano.
- Sí. - Sí.
Ven conmigo.
¿Quieres algo?
No.
Entonces, ¿te gusta la vida en la granja?
¿Ordeñar vacas y eso?
No tengo una granja.
¿No?
Fogarty dijo que vivías en una especie de granja,
que olías a cerdo.
No sé por qué sabe cómo huele un cerdo,
pero eso dijo.
- ¿Te gusta la vida de casado? - ¿Qué?
¿Te gusta el matrimonio?
¿Te hace feliz?
Yo no quiero ese tipo de vida.
Nunca lo quise.
Hay muchas mujeres preciosas por el mundo.
Nunca conocí a ninguna que hiciera que dejara a las demás.
Puedes tirarte a otras,
pero es demasiado trabajo, ¿sabes?
Llevarlo en secreto. El esfuerzo no merece la pena.
No le veo el lado bueno.
¿Tú ves el lado bueno, Joey?
Sí, Richie.
Ahora sí.
Estoy muy enfadado contigo, hermano.
Podrías haber llamado.
Podrías haber mandado una postal por correo.
Somos hermanos. ¿Qué pensabas que pasaría?
Pensaba que el negocio era lo primero.
Bueno, sí.
Lo sé.
Lo sé.
¿Qué voy a hacer?
Destrozaste a un hombre importante.
Mataste a algunos de sus hombres.
Le sacaste el ojo.
Por el amor de Dios, Joey, le sacaste el ojo.
Con un alambre de púas.
Qué asco. Siempre fuiste un salvaje.
- Ya no. - Eso he oído.
Estás viviendo el sueño americano. Te lo creíste de verdad, ¿no?
Has sido otra persona casi tanto tiempo como fuiste tú mismo.
Cuando sueñas...
¿sigues siendo Joey?
Joey murió hace mucho tiempo.
Aún así, aquí estás.
En persona.
Me costaste
mucho tiempo y mucho dinero.
Antes de que le hicieras eso a Fogarty,
estaba preparado para tomar el mando cuando el jefe murió.
Era ganador seguro.
Me lo dejaron muy claro, Joey.
Tenía que limpiar tu mierda,
o nadie me daría nada jamás en la vida.
No tienes ni idea de cuántas cosas tuve que mover
para que me aceptaran de nuevo.
Me costaste mucho.
Mucho, Joey. Mucho.
Parece que te va bien.
Así es.
Sigo persiguiendo el sueño
por ti.
Hay cierta falta de respeto y de confianza.
Los chicos de Boston están esperando a que me vaya mal.
Siempre fuiste un problema para mí, Joey.
Cuando mamá te trajo a casa del hospital,
traté de estrangularte en la cuna.
Dicen que todos los niños lo hacen.
Me pilló.
Me molió a palos.
Ya había escuchado esa historia.
¿Qué dices?
Más vale tarde que nunca, ¿no?
Richie,
he venido a hacer las paces.
Dime qué tengo que hacer para arreglar las cosas.
Hay algo que puedes hacer.
Dejar de existir, Joey.
¿Cómo has podido cagarla?
¿Cómo has podido cagarla?
¿Le vas a hacer el boca a boca?
¿Has visto a mi hermano?
¡Deja eso, y mata a ese cabrón!
Vaya, Joey.
Vaya, Richie.
Traducción: Marta Torrente Morcillo
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