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Original subtitles

Una aldea pionera en el río Ohio

¿Para qué tocas la campana, pesado?

¿Qué tal, señor Inchpin?

¿Qué pasa? ¿Hay fuego?

El barco de vapor llega.

Solo cuatro días tarde.

Viene un nuevo reverendo.

¿Un reverendo?

Sí, démonos prisa.

¡Papá, el barco está llegando!

¡El barco de vapor llega!

¡Señora Ardsley!

El barco está llegando.

Justo a tiempo.

¡Señora Ames! ¡El barco de vapor está llegando!

Reverendo Wilkins, soy el pastor Massey.

- Esta es la señora Wilkins. - Encantado.

- Y mi hijo, Jason. - ¿Qué tal chico?

Todo el mundo está esperando.

Soy Rufus Inchpin. Bienvenido a Pine Hill.

Gracias.

Esto debe ser muy distinto a Maryland.

Es mi deber predicar el evangelio hasta en las tierras más remotas.

Este es George Ames.

- ¿Qué tal, señor Ames? - Reverendo.

¿Cuántas personas hay en la ciudad?

Estos son todos.

¿Solo estos?

Su casa ya está lista.

En cuanto descargue os acompaño a casa.

Gracias, señor Ames.

- Mamá, ¿esto es Ohio? - Sí, cariño.

- ¿Y qué hay después del río? - Virginia, ¿no te acuerdas del mapa?

Sí, pero en el mapa Ohio era marrón.

Y Virginia, roja.

Los dos me parecen verdes.

Este es vuestro nuevo hogar.

Ya hemos llegado.

Estaréis instalados en menos que canta un gallo.

Ni siquiera hemos visto la escuela.

No hay.

La última se quemó y no la hemos reconstruido.

Aquí piensan que demasiados libros son malos para los niños.

- Ayúdales, ¿quieres? - Muy bien.

- ¿Es tu casa? - Sí.

- ¿Esa es la tuya? - Sí.

- ¿Qué es eso? - Adivínalo.

Ya lo sé.

Está muy bien.

¿Cómo te llamas?

Jason, ¿y tú?

Annie.

Jason.

- Adiós. - Adiós.

No es muy acogedor, ¿verdad?

Una vez arreglado, no lo reconocerás.

La alacena de mamá lo arreglará.

Pintura, la tetera de la abuela...

y el candelabro de San Bartolomé.

¿Entonces?

No será como nuestra última casa.

Tranquilo, chico.

Cuidado con la puerta.

Dejad pasar.

Ya parece un hogar, ¿verdad?

Las ventanas están sucias.

Mañana las limpiamos.

No se limpiarán solas.

María, solo tú puedes hacer que una chabola parezca un palacio.

- Son los muebles. - No, eres tú.

- Y no han roto nada. - Eso te enfadaría mucho.

Más bien me entristecería.

Crecí entre estos muebles, y estoy muy unida a ellos.

Perdón por molestar.

Entre, señor Inchpin.

Gracias.

Nos preguntábamos por su salario.

¿No lo fija la comunidad?

Es cierto.

Creemos que lo mejor sería convocar una reunión hoy.

Allí estaré.

Haremos una fiesta de donativos. ¿Sabes qué es?

La gente da tonterías.

Eres muy amable.

¿Por qué no nos reunimos después del atardecer?

Perfecto, gracias.

Adiós, chico.

¿Qué nos darán?

En estas aldeas, la gente es pobre.

El dinero es escaso...

y pagan al reverendo como pueden.

Si no hay dinero, pagan con muebles, comida o ropa.

¿Tenemos que usar la ropa de otros?

¿Usar lo que no quieren?

¿Papá también?

No, solo tú y yo.

Creo que esto no nos va a gustar.

Fue el Señor, quien envió a tu padre aquí.

¡"Tierra de Beulah"!

Página sesenta y cuatro.

Un verso y un estribillo.

¿Cuántos años tienes, hijo?

Doce años, señor.

No será caro alimentarle.

El señor Shingle ha vuelto a beber.

Deberías dar un paseo, te vendrá bien el aire.

Queridos amigos...

la reunión de hoy es para presentar al nuevo reverendo.

El reverendo Ethan Wilkins...

viene desde Maryland...

para ser el guía espiritual que necesitamos.

Buenas personas, me han traído a vuestro camino.

Desde este momento vuestras vidas serán mías...

vuestros problemas míos, y vuestras alegrías, mías también.

Pero esta reunión tiene otro propósito.

Y lo dejo en vuestras manos.

Amigos, se refiere al dinero.

Pedimos un reverendo y ofrecíamos 400 dólares y vivienda.

Pero hemos tenido algún contratiempo. Ha llovido mucho.

Las cosechas son malas y los negocios también.

Para ser sincero, reverendo...

Si pagamos 400 dólares al año...

no podremos comer ni nosotros ni nuestros hijos.

Tiene razón.

No puedo permitirme ni un paquete de azúcar del señor Ames.

Debemos vivir bien.

Estoy de acuerdo, pero mirad el precio del azúcar.

Compra melaza, que es más barata.

No me privaré por ayudar al reverendo.

Tenemos que encontrar un trato más justo.

Un momento.

Un trato es un trato.

Los seres humanos no comen hierba.

No tienen piel para mantenerse caliente.

Aquí está mi contribución.

Un vestido que iba a ser para Annie.

Pero he decidido que no.

Mi deber es dárselo a la esposa del reverendo.

Y eso haré.

Es un vestido bueno, lo he usado durante un año.

A mi madre le hacen los vestidos a medida.

Hermanos, tenemos que hacer lo posible...

para ayudar al reverendo y a su familia lo mejor que podamos.

Tengo mucha confianza en él. No, no me voy a callar.

La justicia es la piedra más hermosa de la diadema.

Escuchadme, y después hablad.

Seamos generosos con el Reverendo.

Propongo...

250 dólares al año en efectivo, productos y otras cosas...

productos que pueden comprar en mi supermercado.

Hemos sido más generosos con otros reverendos...

pero tenían familia numerosa.

¿Qué os parece?

¿Está de acuerdo, reverendo?

Puesto que somos tan generosos...

supongo que no necesitará las cosas que íbamos a darle.

Claro que sí.

He traído muchas cosas para donar.

¡Cantemos algo, viejo Massey!

"Trayendo las Gavillas."

Página ochenta y dos.

Y mientras cantamos...

podéis ir dejando vuestras donaciones en las cestas.

De todas formas, me va muy justo.

Bendecimos estos magníficos regalos...

que el reverendo aceptará...

y damos gracias con una oración.

Oremos.

Damos gracias por la caridad...

que llena nuestros corazones.

Silencio, por favor.

¿De qué os reís?

Yo no he sido, ha sido él.

Si queréis estar aquí, silencio, por favor.

Perdón.

El Señor guió nuestros pasos hacia esta ciudad.

Nos ha alimentado nuestros corazones...

y agradezco este recibimiento y su infinita sabiduría...

ayudándome a alimentar a un hijo y vestir a una mujer.

Mamá, mira, he conseguido revistas.

Muy bien.

Son las únicas en Pine Hill. He buscado por todas partes.

Qué suerte. ¿Dónde las has encontrado?

Del doctor Shingle.

Tienes que devolverlas.

¿Por qué, mamá? ¿No te gusta el doctor?

¿Qué pasa con el doctor Shingle?

Nada, le ha dado revistas a Jason.

- ¿Cuáles? - De la "Gazette du Bon Ton".

Devuélvelas.

Pero, papá...

No puedo devolvérselas, me las ha regalado.

Pues lo haré yo.

¿De qué sirve saber leer si no tengo libros?

Buscaré otras lecturas.

No hay, el doctor Shingle es el único de aquí que lee.

Te daré un libro.

Ya me lo sé de memoria.

- No tolero la insolencia. - Lo ha dicho sin pensar.

Ve a sentarte, yo me encargo de que las devuelva.

Yo me encargaré.

- No te enfades con tu padre. - No lo he hecho a propósito.

Ve a jugar al patio.

¿Qué ha hecho mal, el doctor Shingle?

No te preocupes.

¿Es porque bebe?

También juega a las cartas.

¿En serio?

No digas nada, Jim. Déjame hablar.

Tú eres quien se encarga de todo.

Voy a sacar el doble de su valor, quizás el triple.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

- Espero no molestar. - Para nada, ¿qué pasa?

Disculpe por interrumpir su cena, pero tengo un caballo a la venta.

Se ve muy frágil.

El hábito no hace al monje.

Deberíamos arreglarlo un poco. Es de mi amigo.

- ¿Conoce a Jim Meaker? - Hola.

¿Cuántos años tiene?

- Cinco años en otoño. - ¿Cinco años?

O seis. Tal vez me equivoque.

Te engañaron, tiene once años.

- ¿Once años? - Cielo santo.

Tiene cólicos.

Y una astilla.

Tiene un casco partido.

¿Así que no vale nada?

No mucho, me temo.

Jim, te han vuelto a engañar.

Nadie es honesto, hoy en día.

Entrad en mi casa, hablemos un rato.

He estado pensando en mi sermón del próximo domingo.

¿Tenéis alguna sugerencia?

Ahora mismo no se me ocurre nada.

En el Evangelio de San Mateo, capítulo veinticinco...

en el versículo treinta y cinco...

"Fui forastero y me recibisteis."

¿Recordáis esas palabras?

"Fui forastero y me recibisteis."

¿Habéis malinterpretado esa frase?

¿Creéis que significa sacar partido?

No lo había pensado.

"Fui forastero y me recibisteis."

Le dieron cobijo.

Le ayudaron a salir de su miseria.

Compartieron sus escasos bienes.

Pero ayudándole, se ayudaban entre ellos mismos.

Te encontraré otro caballo.

En el Evangelio de Isaías, en el capítulo veinticuatro...

versículo dieciséis...

"¡Los traidores cometen una vil traición!".

La traición es muy grave.

Le traeré un potro.

No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

El altruismo y la nobleza de alma,

son lo mejor para hacer negocios.

Ese será mi sermón del domingo.

"No hagas a los demás..."

Es una gran idea, reverendo.

Sí, señor.

No hagas a los demás...

lo que no quieras que te hagan a ti.

Muy buena idea, reverendo.

Muy buena.

"¡Gazette du Bon Ton"! ¿Me las presta?

Puedes quedártelas.

No para siempre. Bueno, si insiste.

A mi hijo le gustarán.

Son mías, el doctor me las dio.

Si su hijo puede leerlas ¿por qué no yo?

- Porque no. - No es justo.

Yo decidiré qué leerás.

¡Qué insolencia!

Los niños son cada vez más difíciles.

Es como todos los demás.

- Buenas tardes, sra. Wilkins. - Buenas tardes.

Tenéis buen material.

Es plata.

- ¿Han estado en Oriente? - Es material simple.

Estoy pensando en adquirir nueva cubertería. ¿Es cara?

- Es una herencia. - Es material del bueno.

- A ver si consigues un buen caballo... - Le conseguiré una buena oferta.

Vamos Jim, dejémoslos tranquilos.

- Buenas noches, reverendo. - Buenas noches.

"No hagas a los demás..."

Es un buen hombre, Jim, muy bueno.

He hecho un poco el ridículo.

Tienes mucho de qué avergonzarte.

¿Y tú qué?

Desde ahora, solo tratos honestos.

- ¿En serio? - De verdad.

George, estoy orgulloso de ti.

¿Cuánto me darían por el potro?

Déjame pensar...

Demasiado.

Vamos, vamos. No llores.

¿Por qué no puedo tener revistas?

El doctor Shingle me las dio.

No son para niños.

¡Para Chauncey Ames, sí!

Tu padre sabe lo que es mejor.

Siempre dices eso.

Te traeré algunas Harper's Monthly.

¡No quiero!

¿Harper's Monthly? ¿Lo prometes?

Te suscribiré durante un año.

- Es mucho dinero. - No pasa nada.

Creía que éramos pobres.

Encontraré el dinero.

¡Harper's Monthly!

Estoy seguro de que aquí nadie los ha visto nunca.

- Buenos días, señora Wilkins. - Buenos días, señor Ames.

Una libra de sal, por favor.

El sermón del domingo fue magnífico, ¿no?

Gustó mucho, sobre todo...

"No hagas a los demás"...

No hagas a los demás...

Es genial. Si la gente se conformase...

- ¿Algo más? - No, eso es todo.

Aquí tiene.

¿Sí?

El otro día parecía interesado en la cubertería.

Era muy elegante.

¿Quiere venderla?

- ¿A qué precio? - Había pensado en...

- Cuatro dólares. - ¿Cuatro dólares?

- Es mucho. - Pero son de plata.

Lo sé, pero son solo cucharas, y viejas, además.

¿Cuánto, entonces?

Le doy dos dólares.

Valen la mitad, pero para eso es la esposa del reverendo.

De acuerdo.

Aquí tiene, dos dólares.

- ¿Puedo usar la pluma? - Ahí la tiene.

DOS DÓLARES

PARA UNA SUSCRIPCIÓN DE SEIS MESES.

Estoy enderezando la señal.

¿En serio?

Ojalá me enderezaras a mí también.

Déjalo, pasa.

Hace mucho que no te veo.

No me dejan venir.

Me lo imaginaba.

Soy un sinvergüenza.

- No lo pareces. - Soy un sinvergüenza.

¿Por qué llevas eso en el ojo?

¿El qué? Ah, esto.

Me ayuda a recordar.

¿Como una cuerda en el dedo?

Algo así.

Cuando se cae, te acuerdas.

No, cuando cae, se rompe.

Doctor Shingle, ¿de verdad es alcohólico?

Creo que sí.

¿Por qué?

¿Por qué es tu padre reverendo?

Porque le gusta.

Igual que a mí.

¿Y juegas a las cartas?

Sí, así es.

Y fumas.

No deberías hacer esas cosas.

- ¿Por qué no? - Porque están mal.

Eso dice mi padre, y él entiende.

No siempre hacemos lo correcto.

Si no, tu padre no tendría trabajo.

¿Y no quieres eso, verdad?

- No. - Claro.

¿Te gustaron las revistas?

No pude leerlas, mi padre se deshizo de ellas.

Es una lástima.

¿Tienes más?

No, lo siento.

No pasa nada.

Mamá se ha suscrito a Harper's Monthly.

¿Me dejas esto, mientras tanto?

- No es muy interesante. - ¿De qué va?

Medicina, remedios, puntos de sutura y otros.

Una vez curé a un pájaro con la pata rota.

¿En serio? ¿Cómo?

Con dos piezas de madera y alambre.

¿Una férula?

Lo tuve dos semanas en el ático.

Cuando le quité la madera, caminaba como siempre.

Eres un médico sin saberlo.

Me gustan estas cosas.

Entonces, te gustará el libro.

Me gustaría ser médico algún día.

- ¿Es difícil? - No, es muy fácil.

Solo tienes que aprender todo lo que hay en ese libro.

Y otros mil libros más.

- Y te conviertes en médico. - ¿Como tú?

Como yo, si eso es lo que quieres.

En tu lugar, apuntaría más alto.

Aquí viene tu madre.

¿Puedo quedármelo mientras espero mis revistas?

Tendrás pesadillas.

- Nunca sueño. - ¿No?

¿Así que nunca sueñas?

Qué suerte.

- ¿Dónde estabas? - Con el doctor Shingle.

Es muy amable.

Me ha prestado este libro.

A tu padre no le gustará.

No tenemos por qué decírselo.

Esconderé el libro.

Eso es deshonesto.

No siempre hacemos lo correcto.

Si no, papá no tendría trabajo.

Y no queremos que eso pase, ¿verdad?

Gracias, reverendo. Este caballo es un demonio.

Solo está asustado.

Te lo dejo barato, si crees que está asustado.

Es una señal, ha llegado hasta nuestra puerta.

Es muy salvaje.

Solo está inquieto.

Necesitas un caballo y este ha llegado del cielo.

Espera.

¿Cuánto vale?

Veinte dólares y mi felicidad por llevártelo.

- Trato hecho - Todo tuyo.

Quítale el arnés.

Caballeros, el espectáculo ha terminado.

Jim, deberíamos cambiar de profesión.

Pon la barra, hijo.

¿Y si vuelve a rebelarse?

Lo que le pasa es que no le gusta el látigo, y yo no lo usaré.

Quizá es asustadizo.

No, no creo.

¿Cómo lo vas a llamar?

Bill, el campeón, no lo sé. Tiene solo cuatro años.

Tiene una mirada marrón y suave.

- Llamémosle "Peregrino". - ¿"Peregrino"?

- ¿Por qué? - Porque llegó a nuestra puerta.

¿Recuerdas el himno: "Yo soy un peregrino, un extraño"?

Tienes alma de poeta. Dices cosas muy bonitas.

Peregrino es un nombre bonito.

- Buenos días, hijo. - Papá, llegas temprano a casa.

Llévalo al establo.

Ethan, cariño.

No te esperaba hasta mañana.

- Espera un poco a darle agua. - Vale.

Vamos, Peregrino.

- ¿Te ayudo? - No, puedo solo.

Es muy bonito, ojalá tuviese uno.

- Es un purasangre. - ¿Sí?

Claro, papá no quería otra cosa.

¿Puedo montarlo alguna vez?

- No sé si le gustarán las chicas. - ¿Y a ti?

- ¿Qué? - ¿Te gustan las chicas?

Supongo.

Venga.

Lo estás haciendo muy bien.

- ¿Tu crees? - Nunca lo hubiera pensado.

¿Qué quieres ser de mayor?

No lo sé.

Doctor, tal vez.

Sí, pero... ¿te casarás?

Jamás.

Prefiero un pastor que un doctor.

Tienes que ser inteligente, para ser médico.

Uno bueno, como el doctor Shingle.

Mamá cree que pastor es mejor.

No sé qué seré.

Un acróbata, tal vez.

Me gustan también.

Puedo andar en la cuerda floja.

Han llegado tus revistas, el número dos también.

¿No estás contento?

Si, pero prefiero este libro.

Mira, mamá.

- Mira esto. - ¿Qué es eso?

Una fea lesión en la pierna.

- Es terrible. - Gira la página.

Así queda cuando la pierna se cura.

Es maravilloso, cómo podemos curar.

Si no, ese hombre habría muerto.

Y ahora está vivo y sano.

¿Ya no quieres las revistas?

Las leeré más tarde.

Parecen ridículas, al lado de este libro.

Cenaremos pronto.

Te damos gracias, Señor, por tu amabilidad.

Ayúdanos a renunciar al orgullo y la vanidad.

Recuérdanos la existencia de los necesitados y los desafortunados.

Haz de nuestras vidas el reflejo de tu bondad.

Esto es lo que le pedimos.

¿Estás cansado?

El camino hasta Brownsville es largo.

¿Se cansó, el pueblo de Israel, de buscar la tierra prometida?

Los soldados les pisaban los talones.

- ¿Relees la Biblia? - No, pero me acuerdo.

- Hola. - Hola.

- Hola, reverendo. - Hola.

¿Tienes más revistas?

He oído que sí.

Nos vemos luego.

Te espero en frente de la tienda.

Si quieres, te las cambio.

Es como una maquinilla de afeitar.

- Adiós. - Adiós.

- ¿Más revistas? - Sí.

Pensaba que lo había dejado claro.

Pero son las Harper's Monthly.

El nombre es lo de menos.

Has metido más revistas en casa sin mi permiso.

Las pedí yo.

- Ha sido mi culpa. - Mary, por favor.

¿No dices nada?

No, señor.

- ¿No deberías disculparte? - No, señor.

¿Te da igual lo que yo diga?

Tú no tienes que leer las revistas.

Solo hay una respuesta a eso, ya lo sabes.

Sí, señor.

¿Por qué me ha tocado un hijo tan rebelde?

Para que entiendas mejor a los chicos.

Ven conmigo.

¿Por qué provocas a tu padre?

No te preocupes. No dolerá mucho.

Eres impertinente e imprudente.

No dijiste nada de Harper's.

Deberías haberme pedido permiso, pero ya da igual.

Has sido un arrogante, ¿te das cuenta?

No.

Sí te das cuenta, y eso es lo que más me molesta.

Queremos que seas un buen chico.

Educado y respetuoso con tus padres.

Queremos ser tus amigos, no solo tus padres.

No he hecho nada malo, y lo sabes.

De acuerdo.

Pasa.

Ya vale.

Cuando hayas recapacitado, podrás cenar.

Vamos dentro, todavía tienes la cena caliente.

No tengo hambre.

Es hora de ir a la cama.

No he hecho nada malo.

Me ha castigado por nada.

No es cierto. Has sido grosero e irrespetuoso.

Átalo, parece nervioso.

Mamá, mira, se ha cortado, está sangrando.

- ¿Cómo ha pasado? - Se habrá rozado con algo.

Pobre pata.

- Puedo curarle. - Jason.

Puedo hacerlo.

Solo necesito una aguja y un hilo.

Lo coseré, como dice en el libro del doctor Shingle.

Venga.

Tráeme una aguja y agua caliente.

Casi me muerde.

Más bien quiere agradecértelo.

Te pondrás bien en un par de semanas.

Le quedará una cicatriz.

Es lo único que le quedará, eso es lo importante.

JASON CRECIÓ COMO UN BUEN HOMBRE.

PERO EL TIEMPO NUNCA CURÓ LAS TENSIONES ENTRE PADRE E HIJO.

Antes de acabar

quiero despedirme durante dos semanas.

Voy a predicar el Evangelio por el interior del país.

Entre los más necesitados.

Me llevo a mi hijo, Jason...

para que vea todo lo que sufre esa gente.

Ahora, si la señorita Hawks quiere concluir...

- Un momento, reverendo. - ¿Sí, doctor?

Me gustaría decir unas palabras.

Me gustaría recordarles que un día como hoy, hace diez años...

el reverendo llegó a Pine Hill.

Durante 10 años, se ha dedicado a nuestra comunidad.

¿Y qué ha conseguido?

Pocas cosas.

Sigue con el mismo salario desde hace 10 años.

Un trato es un trato.

Un buen trato para nosotros, también.

Él alimenta nuestras almas, y nosotros lo matamos de hambre.

¡Un momento! Llega un invierno muy duro.

Como cada año.

Pagué sus deudas antes de meterse con los demás.

Por favor, esto es...

Perdón, reverendo, se ha hablado demasiado.

Acabemos lo que ha empezado el doctor Shingle.

Mira lo que has conseguido.

Siéntese, señor Ames.

George Ames siempre nos ha impedido actuar adecuadamente.

¿Qué decís? ¿Aumentamos el salario del reverendo?

¡Qué vergüenza! Hablando de dinero frente al reverendo.

¿Cómo debe sentirse la señora Wilkins?

No sería justo si no lo hacemos.

Siempre hace más de lo que puede.

Se merece una recompensa.

El reverendo ha hecho cosas muy buenas.

No para mí.

- No esperes milagros. - Hay que ser justos.

No tenemos dinero. No puede chuparnos toda la sangre.

Deja de hacerlo tú, entonces.

Ha estado muy bien, señor Ames.

Vete a casa.

Mañana te saco sangre, ¿te habías olvidado?

Es verdad.

Es de sabios retirarse a tiempo.

He estado pensando que el doctor Shingle puede que tenga razón.

Subámosle el sueldo.

Por ejemplo, 50 dólares más al año.

Podemos hacerlo mejor, subámoslo a 100.

Vale, 100 dólares más al año.

¿Mejor así?

Les agradezco su generosidad.

Él, que escucha nuestras palabras

que oye al gorrión caer

estará orgulloso de la nobleza del espíritu que os anima.

Ahora, cantemos juntos. Señorita Hawks.

"En el dulce adiós".

Página noventa y uno.

¡No pares!

¿Qué pasa, Annie?

Podrías haberme dicho que te ibas.

No lo sabía. Papá lo decidió en la cena.

Lamento que te vayas.

- ¿No estarás, mañana? - No, doctor Shingle, lo siento.

Le saco sangre al señor Ames mañana. Te hubiese gustado.

¿No puedes retrasarlo?

No, lo siento. Te vendría bien.

Tienes que aprovechar las oportunidades, si quieres ser médico.

- Buenas noches. - Lo siento mucho.

Ya encontraré otra excusa para repetir cuando vuelvas.

Buenas noches.

Me sentiré sola sin ti, Jason.

- Yo también. - ¿En serio?

No dejaré de pensar en ti.

Yo también pensaré en ti, Jason.

- ¿Te has hecho daño? - Mi rodilla.

¿Es grave?

- Me duele. - Muéstrame.

¡Jason Wilkins!

¡Soy médico! Algún día lo seré.

Puede ser una fractura.

Ten cuidado, Ethan.

- No paséis frío. - Está bien, cariño.

Y no cabalguéis si no hay sol, o pasaréis frío.

¿Listo, papá?

Vamos, vamos, Peregrino.

Venga, vamos.

Las bolsas.

¿Viene alguien?

¡Por todos los santos! ¡Están de vuelta!

- Buenos días, hermana Clark. - ¡Reverendo Wilkins!

Por el amor de Dios, ¿qué haces aquí?

Un pastor debe buscar a sus ovejas.

¡Es verdad!

No te veía desde hace mucho tiempo.

Atad a los caballos y entrad.

Me alegro de veros.

- ¿Cómo va su vida espiritual? - No muy bien, reverendo.

A veces hablo sola y maldigo.

Lamento oír eso.

Tengo la espalda cargada con mil demonios.

Tengo los dientes estropeados y...

Y tengo reuma por todos lados.

A veces estoy muy mal.

A veces lo paso fatal.

¿Has venido hasta aquí solo para verme?

Para verla y guiarla hacia la luz.

Y esta noche esperábamos poder abusar de su hospitalidad.

Y, mañana, reunirnos con los vecinos.

Este es mi hijo, Jason.

¿Otro reverendo?

No, quizá será doctor.

Dios mío.

Un reverendo y un doctor juntos en mi casa.

Nunca antes había tenido este placer.

¿Tenéis hambre?

Os haré...

¡Maldición!

No tengo ni una migaja de cerdo en casa.

Si no tenéis prisa, quizá puedo conseguir un pollo.

No se moleste.

Solo tengo maíz y melaza, ahora mismo.

- Es suficiente. - ¿Seguro?

Mientras el alma esté en paz, el cuerpo está saciado.

Es verdad.

Mirad.

¿No podríamos haber esperado al pollo?

Comeremos maíz melaza y nos dará igual.

No humillaremos a la hermana Clark.

Señor, te damos gracias por tu amabilidad.

Las gachas están muy buenas.

He añadido un poco de azúcar.

¿Os ha llovido durante el viaje?

La lluvia es beneficiosa.

Yo no creo que sea tan buena.

Sí que es buena.

Al maíz no le viene bien.

- Siempre tiene algo que decir. - Así es.

Disculpadme.

Sí que están buenas las gachas.

Así es, señora Clark.

Para la señora Clark, es muy importante que nos quedemos aquí.

Ningún reverendo la había visitado antes.

No me queda ninguna duda.

Pero esa rana, papá

me ha revuelto el cuerpo.

Si le hubiese dicho que había una rana...

no se hubiese recompuesto.

Por una vez que un reverendo viene a verla...

No fue fácil, pero me lo tragué.

Para mí, eso es la cortesía.

No lo olvides.

Lo entiendo, padre.

- Disculpadme. - ¿Sí, hermana Clark?

Me preguntaba a dónde iréis mañana después de la reunión.

Iremos hacia las colinas de Tompkinsville.

Eso pensaba.

Hace frío, en esta época del año.

Tu hijo necesitará un abrigo.

Tranquila, es un chico fuerte.

Mi hombre también lo era.

Pero murió muy rápido.

Muy rápido.

Me gustaría darle esta capa a tu hijo.

Es muy amable por su parte, es muy bonita.

Jason, ven.

La hermana Clark te da este abrigo.

Gracias.

No es nada.

Si quieres ser un doctor, puedes quedártela.

A mi marido le encantaba.

Solo la llevaba a misa.

Parece un reverendo.

Le dejaría hasta que me diera la extrema unción ahora mismo.

Es un regalo muy bonito. Muy hermoso.

Si quieres celebrar misa mañana, iré a decírselo a los vecinos.

- No se moleste, lo haré mañana. - No es molestia.

Solo tengo que gritarlo desde la colina.

Lo miro y me dan ganas de casarme otra vez.

No me gusta, no pienso ponérmelo.

A mí me daría vergüenza.

Te encanta verme con ropajos de los demás.

Te lo ha dado con toda su bondad y amor.

Era de su marido, lo ha guardado durante 20 años como recuerdo.

Pues que siga guardándolo.

¿Y si era nuevo?

Es viejo y sucio.

Ese no es el problema, es porque es un regalo.

Si fuera nuevo, te gustaría.

El orgullo y el egoísmo no tienen lugar en nuestra familia.

Te harán infeliz, e infelices a aquellos que te aman.

Lo único que te importa es ese libro para ser médico.

Pues sí.

Prefiero salvar cuerpos que almas.

Lamento que pienses así.

Siento que confundas la valentía y la sinceridad.

Vamos fuera.

Ya soy mayor para que me azotes.

No mientras yo siga vivo.

- ¿Cómo me levantes la mano...? - ¿Qué?

Te advierto que me defenderé.

Vamos.

Te doy otra oportunidad.

¡No quiero otra oportunidad! No serás capaz de pegarme.

Papá, lo siento, no quería...

¿Por qué no estás con tu padre? ¿Qué ha pasado?

- Está bien. - ¿Dónde está?

En alguna pocilga bebiendo agua sucia.

Jason, no hables así de tu padre.

Lávate la cara.

Las heridas no se me irán de la cara.

¿Te has peleado?

- ¿Con quién? - Con papá.

¿Te has peleado con tu padre?

Te supliqué que tuvieras cuidado.

No tuve otra opción.

Intenté hacer lo que me pidió.

Por favor, no llores.

Escúchame.

No me quedaré aquí.

Quiero ser alguien.

Iré a un lugar donde paguen con dinero y no con promesas.

Así lo haré.

Estoy harto de sus jamones, y patatas rancias...

y de la ropa que ya no quieren ponerse más.

Solo estás enfadado con tu padre.

¿Y qué hay del futuro?

¿Qué pasará cuando papá sea demasiado mayor para seguir?

Encontrarán otro reverendo, ¿y qué haremos nosotros? ¿Quedarnos aquí?

Yo no quiero eso, mamá.

Quiero salir de aquí antes de acabar como Ames, Meaker y los demás.

Pero, ¿a dónde irás? ¿De qué vivirás?

Me las arreglaré, como han hecho otros.

No quiero que te vayas.

¿Por qué no puedo ir a estudiar medicina?

Se necesita tiempo, y no tenemos dinero.

Aquí sí que no conseguiremos dinero. Papá es un fracasado.

¿Cómo te atreves?

Mañana sale un barco y lo cogeré.

No intentes detenerme, porque me voy a ir.

Mamá, dime que está bien.

Por favor, dime que estás de acuerdo.

- Te he metido galletas en la mochila. - ¿De verdad?

Espera.

Toca esto.

Es rígido.

Te he cosido algunos dólares en el forro.

Por si te hacen falta.

No guardes rencor a tu padre.

Todo lo que ha hecho, lo que siempre ha hecho

ha sido por tu bien.

Mamá, por favor.

No llores.

Te juro que volveré con los bolsillos llenos de dinero.

Ya lo verás.

Todo el mundo a bordo.

¡No te olvides de escribir!

FACULTAD DE MEDICINA DE BALTIMORE.

Doctor Crumm, este joven quiere verte.

¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Me llamo Jason Wilkins, señor.

Me gustaría estudiar para ser médico.

¿En serio?

El doctor Shingle me ha dicho que venga.

- ¿Un hombre corpulento? - Sí, señor.

- ¿Lleva un monóculo? - Sí, así es.

- Siempre un poco... - Sí, ese es.

¿Lo conoce?

En reliadad, no.

Lo acaba de describir.

Nadie lo conoce. Es una vergüenza para la profesión.

Su alcoholismo le costó su puesto de trabajo.

Fundó esta escuela, pero tuvimos que quitar su nombre.

Te tiene mucha estima.

Dice que nadie es capaz de operar como tú.

No quiero saber nada de él.

¿En serio?

Sí, señor.

Dice que has amputado más brazos y piernas que cualquier doctor en el mundo.

Así es.

¿Dónde está ahora?

En mi pueblo, Pine Hill, Ohio.

¿Ohio? Por el oeste.

¿Eres indio?

No, señor.

¿Estás seguro?

¿Dónde aprendiste latín y griego?

¿Latín y griego?

¿No hablas idiomas?

¿Y cómo quieres ser médico?

Eres pobre, me imagino.

- Sí, pero trabajaré. - ¿Haciendo qué?

Podría ordenar y recoger esta oficina.

O pulir estas escupideras y cajas de arena...

Ya tenemos un conserje.

¿Puedo ayudarle o ser su asistente?

He venido de muy lejos, y de verdad me gustaría ser médico.

Déjame quedarme, me esforzaré mucho.

Por favor.

Ven un momento.

¿Quieres un ayudante?

Hay mucho trabajo, solo para una persona.

Coge a este chico y dale de comer.

Enséñale latín y griego.

- Espera. - ¿Sí, doctor?

¿No crees que es un indio?

No tiene plumas.

- ¿Cómo estás? - Bien, bien.

Hay una carta de Jason.

Ya era hora, cinco cartas en un año.

Está muy ocupado.

Sigo siendo su padre.

Está bien.

Trabaja mucho.

¿Puedo leerlo?

"Querida mamá,

he estado muy ocupado y trabajando mucho,

y no he tenido tiempo para escribirte.

¿Podrías recaudar un poco de dinero rápidamente?

Estaba pensando que podrías vender tu sombrero de caoba.

La señora Cantwell siempre lo ha querido.

Aunque nunca lo he entendido.

Véndeselo, y cuando acabe la escuela...

te compraré una docena.

Tu hijo que te quiere, Jason."

¿El que te compré cuando nos casamos?

No entiende esas cosas.

Eso parece.

¿No deberías ir a ver al doctor Shingle?

No, está bien, cariño.

Mary, estaba pensando...

en el viejo reloj de mi padre.

Es de oro.

No, Ethan.

Nuestro hijo necesita dinero.

A mi padre le gustaría.

Eres muy generoso.

Debo continuar con esto.

¿Cómo se dice?

Veni, vidi, vinci, ¿verdad?

Veni, vidi, vici.

Veni, vidi, vici.

¡Espléndido!

El estofado.

No lo dudo.

Esta buenísimo, teniendo en cuenta que no lleva carne.

Es muy difícil, hacer un buen estofado sin carne.

Estoy esperando que mis padres respondan.

¿Les has escrito?

Hace unas semanas. Me responderán pronto.

Eso es bueno.

Dominus meus, la cena está servida.

Lucullus cena con Lucullus.

¿Donde estabas a las cinco?

Tenia una amputación a las cinco y lo sabías.

¿Por qué te ausentaste sin mi permiso?

Perdón, pero tenía que hacer...

Ya vale, muchacho.

No puedes estudiar medicina y perderte una amputación.

Vale.

¿Y la cueva de Highmore?

¿La cueva de Highmore? Ah, sí.

Es una cavidad dentro de la mandíbula superior.

Sus paredes corresponden a las paredes nasales, orbitales

anteriores e infra-temporales.

Su base está formada por las paredes...

del conducto nasal y su ápice se extiende hasta

los músculos zigomáticos.

- ¡Caramba! - La pared nasal está presente

en el hueso desarticulado con una pequeña abertura irregular

que se comunica con el paso nasal.

En el cráneo articulado, la abertura se reduce por estos huesos:

el etmoides inferior,

el hueso etmoides de la cavidad nasal superior,

y la parte perpendicular del paladar...

¿No era correcto?

Demasiado correcto.

Una carta para ti.

Una carta de mis padres.

Mira, 20 dólares. ¿Por qué tanto dinero?

Lee la carta y lo sabrás.

¿Buenas noticias?

¿Qué pasa?

Mi padre está muy enfermo.

Malas noticias.

No se recuperará. Mamá quiere que vuelva.

Tienes que ir, entonces.

¿Cómo voy a marcharme?

Los exámenes son en un mes, perderé todo un año.

No perderás el año, Jason.

Perderás a tu padre, si muere.

Papá no puede morir, es alto y fuerte.

Mamá, está asustada, eso es todo.

¿No es razón suficiente?

Tu madre está asustada. Si no no te lo habría pedido.

Me imagino cómo será tu casa ahora mismo.

No es un hogar feliz.

No solo porque tu padre esté malo, sino porque falta algo.

Y lo que falta eres tú.

Te necesitan, Jason, los dos.

Tienes razón, toda la razón.

¿Dónde está Mary?

Intenta dormir.

- ¿Dónde está Mary? - Estoy aquí, cariño.

¿Cuánto tiempo, doctor?

Estarás de pie dentro de un mes.

Eres un buen hombre, doctor.

¿Yo? Qué va, soy un bribón.

Si el mundo estuviera poblado de pícaros como tú...

Volveré a la medianoche.

Me temo que lo estamos perdiendo, señora Wilkins.

Ha esperado demasiado. Si lo hubiera sabido a tiempo...

Madre, ¿está...?

Todavía está con nosotros.

Creo que quería esperarte.

No lo sabía.

Pulmonía, lleva enfermo meses.

Nuestro hijo está aquí.

Le gustaría hablar contigo.

Quiere pedirte algo.

Pobrecito mío.

Se ha ido.

Reflexiona por qué la vida de tu padre fue un fracaso.

No, mamá, ya no pienso así.

Si se lo hubiese dicho, quizá me habría entendido.

Te entendía, cariño.

JASON REGRESÓ A BALTIMORE,

PASARON TRES AÑOS, CON MUY POCAS CARTAS PARA ALEGRAR A SU SOLITARIA MADRE

- Buenos días, señora Wilkins. - Buenos días, doctor Shingle.

O más bien, "Feliz Navidad".

Va una semana adelantada, pero vale.

Una semana, un mes, un año más o menos...

¿Alguna noticia del chico?

Pensé que se lo había dicho a todo el mundo.

Vuelve mañana.

¿En serio? Qué bien.

Tendréis mucho de que hablar, después de tres años.

Es doctor, ¿sabes? Se graduó la semana pasada.

Un médico titulado.

Qué bien.

Un doctor con experiencia no se consigue en un día.

Le llevará tiempo, pero lo hará bien.

Jason es inteligente.

Y tendrá tiempo de agradecerle...

¿Cómo está, últimamente?

- Bueno... - ¿Entra aquí?

- Sí, tengo que coger unas cosas. - Yo también.

- Buenos días. - Buenos días, señor Inchpin.

Señor Ames, necesito algunas provisiones.

Oh, guantes.

- ¿Cuánto valen? - Sesenta y cinco centavos.

Son bonitos.

Quiere muchas cosas.

Sí, mi hijo viene a casa para Navidad.

¿Ah, sí? Te va a costar más de un dólar.

¿Tienes dinero?

Siempre tengo dinero.

La costura le debe ir bien.

¿No le das su carta?

Ve tú a buscarla, que me duele mucho la espalda.

Tu espalda también me duele a mi.

Deme su cesta, se la llenaré.

- Señora Wilkins, la cesta. - Ah, sí.

"QUERIDA MAMÁ,

PERDÓN POR NO PODER IR PARA NAVIDAD.

TENGO QUE AYUDAR AL DOCTOR CRUMM CON EL NUEVO TRIMESTRE.

ESTÁ PENSANDO EN CONTRATARME COMO ASISTENTE.

SÉ QUE ERES FELIZ SI YO TRABAJO BIEN.

Y, QUERIDA MAMÁ,

¿PODRÍAS ENVIARME UN POCO DE DINERO?

TU HIJO QUE TE QUIERE, JASON"

Señor Ames, ya no necesito nada, lo siento.

Decídase, que el lumbago me está matando.

Jason no vendrá a casa.

Primero quiere, luego no...

Y mientras, el reuma me mata.

Señor Ames...

Vamos Jim, adelante.

No quiero, no tengo ninguna jugada.

Estas son las reglas.

No es justo. Tienes tres peones.

Estás en baja forma. ¿No es cierto?

- ¿Qué dices? - Pensaba en voz alta.

Aun me debes una factura.

¿No ves que soy un hombre enfermo?

Por eso, no quiero que te mueras sin pagarme.

No me la jugaría así.

¿Qué quieres decir?

Tu estado no es muy bueno.

Tu corazón es débil, y tienes lumbago.

No me gusta el color de tu hígado.

No, no creo que te quede mucho tiempo.

- ¿En serio? - Deja que te tome el pulso.

Muy flojo.

Estás en baja forma.

¿Qué me pasa?

Eres un débil mentalmente, físicamente y moralmente.

¿Cómo ha podido pasar?

¿Y qué hago?

- Tendremos que sacarte sangre. - No, por favor, otra vez no.

Chauncey, lleva a tu padre arriba.

No te preocupes, George.

¡George, estás pálido!

¿Por qué camina tan rápido?

¿No sabe que es malo, a su edad?

Déjeme verle el pulso.

Su corazón late perfectamente.

Nunca se lo vuelva a quitar.

Va a pasar frío.

"QUERIDA MAMÁ,

ME HE ALISTADO EN EL EJÉRCITO COMO CIRUJANO.

NECESITO UN UNIFORME QUE CUESTA UNOS 70 DÓLARES.

¿PUEDES VENDER A PEREGRINO? NO VEO OTRA SOLUCIÓN.

EL GOBIERNO PAGA BIEN LOS CABALLOS.

TU HIJO QUE TE QUIERE, JASON.

P.D. ESTARÉ EN LA UNIDAD DEL DOCTOR CRUMM."

Perdóname, Peregrino. Tú también lo amas, ¿verdad?

Es un hermoso caballo. ¿Cuánto quiere?

No lo sé.

Ochenta dólares es lo máximo.

Ya no es un potro.

- Si este es su precio máximo... - Efectivamente.

Sam, ochenta dólares por este.

- Adiós. - Adiós, siguiente.

Su dinero, señora. Señora.

Veinte, cuarenta, sesenta y ochenta.

72,50 dólares. Le traigo el cambio.

Aquí tiene.

7,50 dólares. Le queda bien.

- ¿Cuánto cuestan estos guantes? - ¿Los guantes?

¿Se los enseño? Son una maravilla.

Todos los oficiales los llevan.

- ¿Cuánto cuestan? - 7 dólares el par.

¿Ya está comiendo, señor Meaker?

Tengo lo que necesito.

Cuestan 8 centavos la libra.

Merece la pena.

No puede comerse todas mis propiedades.

No son propiedades, son galletas.

Cuando mi padre estaba vivo, se comportaba mejor.

No metas a tu padre.

Tenía un corazón de oro.

Lástima que no sobrevivió a la patada de una mula.

No hables de papá.

¿Por qué no?

Debe estar revolviéndose en la tumba, sabiendo que llevas tú la tienda.

Debe dar vueltas como una peonza.

- ¿No tengo ninguna carta, hoy? - No.

¿Estás seguro?

¿Has mirado bien?

La próxima semana, tal vez.

Lleva dos años diciendo eso.

Este chico merece un escarmiento.

Nadie puede dárselo.

¿Qué quieres decir?

Yo creo que murió en la guerra.

Me has pillado.

- Deberías descansar. - Estoy bien.

Doctor Wilkins. Doctor Wilkins.

La base acaba de llegar, algunos están muy mal.

- ¿Dónde están? - Fuera.

Vamos a ver.

- Doctor Wilkins. - ¿Sí?

Te reclaman en Washington.

- ¿Qué? - El Presidente quiere verte.

¿El Presidente?

¿Por qué quiere verme?

Para condecorarte, tal vez.

De todos modos, tienes que ir.

¿Pero cómo voy a irme? Están llegando muchos heridos.

Jason, es una orden firmada por el Presidente.

- Quid. - Sí, doctor.

Ve con él y tened cuidado, necesitamos vuestras manos.

Sí, señor, vamos.

- ¿Teniente Wilkins? - Sí.

El Presidente le recibirá, acompáñeme.

¿Es Jason Wilkins? - Sí, señor Presidente.

Quiero felicitarle. Ha hecho grandes cosas.

Gracias, solo he hecho lo que debía.

Más que eso, si lo que he oído es cierto.

Ha salvado muchas vidas.

Nuestra unidad está cerca del campo de batalla,

por lo que podemos actuar rápidamente.

He recibido muchas cartas alabando su trabajo.

El General Grant quiere que lo transfiera a su unidad.

Sería un honor.

Ya veremos.

Hay algo que me interesa especialmente.

He oído que solo amputa si es estrictamente necesario.

Una persona con discapacidad es un hombre perdido.

Correcto.

¿A qué universidad fue?

A la facultad de medicina de Baltimore.

Excelente facultad.

Siéntese y cuénteme.

Gracias.

Aunque no lo parezca, hay muy buenos doctores.

- ¿Tenía una beca? - No, trabajé.

- ¿Tenía que pagar alojamiento? - Sí, señor.

Tuvo que ser duro.

Hice todo tipo de trabajos...

Y mis padres me ayudaron.

¿Sus padres?

¿De dónde es?

De una pequeña ciudad en Ohio, Pine Hill.

- ¿Tiene parientes? - Solo a mi madre.

- ¿Ningún hermano o hermana? - No, señor.

¿Hijo único, entonces? ¿Está bien su madre?

Es muy pobre, sobre todo desde que murió mi padre.

Aun así, te ayudó.

Sí, señor, vendió algunos objetos para ayudarme.

¿Objetos? ¿Qué clase de objetos?

Cosas viejas que no necesitaba.

¿Como qué? Me gusta saber este tipo de cosas.

El reloj de mi abuelo, una vieja tetera de plata...

cubiertos de plata, un sombrero,

una alacena vieja... cosas viejas que no servían.

Espero que su madre se encuentre bien, ¿está sana?

No lo sé.

¿No lo sabe? ¿Por qué?

Para ser sincero, no escribo mucho.

Pero seguro que ella le escribe.

No sabe dónde estoy.

¿Qué le pasa con su madre? ¿No es buena?

Es muy buena, señor.

Debe ser una mujer mediocre.

Si no, ¿por qué abandonarla?

Debió hacerle algo.

¿Qué le hizo?

Yo se lo diré.

Le ha llevado en brazos una y otra vez.

Le alimentó, le tapó por la noche.

Rezó por usted.

Cocinó, cosió y se deslomó por usted.

Le enseñó a diferenciar el bien y el mal.

Eso es lo que hizo.

¿Y cómo se lo agradece?

Silencio durante dos años.

Pero estaba en la guerra.

¿Y ella?

Escúcheme.

Durante 2 años, su madre le ha imaginado muerto

o herido en el campo de batalla.

Se ha rendido, piensa que esta muerto.

Una carta le hubiese tranquilizado.

¿Ha hablado con ella?

Me escribió preguntándome por su tumba.

Le gustaría visitarla y ponerle flores.

Sueña con su pequeño al que solía coger en brazos.

Lo siento muchísimo.

¿Lo siente?

Vendió sus tesoros uno por uno, para usted.

Cosas viejas e inservibles, según usted.

Es un ingrato.

Escúcheme.

La gratitud es la cualidad más noble.

Nada es tan vil y perverso como la ingratitud.

Siéntese allí.

Escriba a su madre.

"QUERIDA MAMÁ"

Pídale perdón por su ingratitud y dígale cuánto lo siente.

Prométale escribirle a menudo y hágalo.

A partir de hoy, le escribirá cada semana.

¿Entendido? Cada semana.

Si no lo hace, le haré pagar por ello.

Sopla, sopla, viento de invierno.

No eres tan malo como la ingratitud del hombre.

Cielo congelado, no eres tan mordaz

como el olvido.

Cielo congelado, no eres tan mordaz

como el olvido.

Quid, después de todo lo que ha hecho por mí.

La universidad, este uniforme, todo.

¿Y qué he hecho?

Tan solo soy un ingrato.

Querías éxito, y lo encontraste.

Pero has olvidado todo lo demás.

- ¿Una escaramuza? - Sí, muy seria.

- ¿Heridos? - Muchos.

He llegado justo a tiempo.

¿Qué le pasa?

Su amo está dentro.

¡Peregrino! ¿Qué tal estás grandullón?

- ¿De quién es este caballo? - Del capitán Griggs.

- ¿Donde se encuentra? - Ahí dentro.

Cuida bien de este caballo. No le quites ojo de encima.

- Que nadie lo toque, ¿entendido? - Sí.

¡Capitán Griggs! ¿Ese caballo blanco, es suyo?

- Sí. - ¿Me lo vende?

¿Venderlo? No.

No diga que no, le doy lo que me pida.

No tiene precio.

- Nunca he tenido un caballo mejor. - Capitán, escúcheme.

Por favor, ese caballo era de mi madre.

Ella vendió todo lo que tenía por mí.

Necesito que lo entienda.

He sido un desagradecido, deje que se lo devuelva.

No.

Wilkins, está muy herido.

Déjame decirle una cosa más.

Un minuto.

- ¿Eres el doctor Wilkins? - Sí, señor.

He oído hablar de ti.

Quieren cortarme el brazo.

¿Puedes salvarlo?

- No lo sé... - Sé que puedes hacerlo.

Eres capaz.

Hagamos un trato.

Sálvame el brazo y te doy el caballo.

¿Trato hecho?

Quiero mi brazo.

Como queráis.

Le salvaré el brazo, llevadlo al quirófano.

Rápido.

Quid, puedes hacerlo.

- Tal vez necesites eso. - ¿Qué es?

Un formulario para permisos.

- Piensas en todo. - Hacemos buen equipo.

Peregrino, nos vamos a casa!

Vamos.

Vamos, Peregrino, ya estamos casi en casa.

¡Vamos! 'Vamos, chico!

Jason.

Mi pequeño.

Mamá, perdóname, por favor.

Ethan, ha vuelto.

Demasiadas alegrías para mí.

- Me pareció oír a Peregrino. - Así es, mamá.

No lo has olvidado, ¿verdad?

Te damos gracias, Señor, por tu amabilidad.

Ayúdanos a renunciar al orgullo ya la vanidad.

Danos fuerzas para ayudar a los desafortunados.

Saca el egoísmo de nuestros corazones.

Recuérdanos la existencia de los débiles y necesitados.

Haz de nuestras vidas el reflejo de tu bondad.

Eso es lo que te pedimos. Amén.

El nuevo reverendo es muy bueno.

Me recuerda a...

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