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Original subtitles

Simón Sombreros.

¿Y me puede decir el nombre de ella?

Claudia Martínez.

¿Sabe el número de la habitación?

No lo sé.

A ver, dime un momento.

Está en la habitación 237.

Bien.

Acaba de dar a luz.

Oiga, sigue ahí.

Oiga, ¿me oye?

Él está bien.

Perfectamente.

¿Y el bebé?

También.

Ya ha acabado.

¿Qué pasa? ¿No le gusta a ninguno?

No, no es eso.

Tenemos gente de todo tipo.

Ya, ya.

Está bien.

¿Qué busca?

¿Niños o niñas?

Aquí puede hablar tranquilo.

No me importa el género.

Entonces aquí está todo lo que necesita.

Creo que me voy a ir. ¿Es normal que le suceda esto la primera vez?

A muchos les pasa.

¿Pero qué va a hacer?

No puede controlar sus instintos.

Esto que te pasa ahora te va a pasar toda la vida.

Tengo que ir.

Mi mujer acaba de dar a luz.

¿De verdad crees que lo más adecuado en tu situación es ir a ver a tu bebé?

No sé qué hacer.

No quiero hacerle daño a nadie.

No quiero hacerle daño a mi hijo.

¿Sabías que la civilización egipcia se desarrolló durante más de 3 .000 años?

Y en esos 3 .000 años hubo muchas generaciones que nacieron y murieron

esclavos sin conocer otro tipo de vida.

No sé qué quiere decir.

Pues lo que quiero decir es que hay gente que ha nacido para sufrir. Y si se

hace sufrir no tiene ninguna importancia porque han nacido para eso.

Eso es horrible.

El mundo es horrible.

El humano es horrible.

Pero no podemos huir de él.

Porque nosotros somos el horror.

Hay que aceptarlo.

Nosotros hacemos una labor social.

Tú no quieres hacer daño a nadie al que quieras, como por ejemplo a tu bebé.

Hazlo aquí.

Aquí nadie sufre.

Puedes conocerla mañana.

¿Qué edad tiene?

Once años.

No sea tonto, no lo haga fuera.

Ella no va a sufrir.

Venga aquí mañana.

Quizá no supe hablar cuando te vi.

Hay algo en tu mirar que nunca vi.

Silencio sin piedad en vez de amor.

Mas cuando quise hablar alguien cantó.

Juntos bailamos.

los dos sentí que alguien habló y era

tu voz cuando te acaricié

En el mundo hay personas a las que es mejor no ver.

Te mereces los ojos más bonitos del mundo.

Me voy a trabajar.

Hoy me voy en metro y llegaremos tarde.

¿Va a comer?

Ya sabe lo que va a comer.

¿Tiene carne de pollo? Sí, pero no entra en el menú.

Bueno, da igual.

Lo cuento.

¿Es esta?

Sí.

¿Qué pasa, guapa?

¿Qué haces?

Ey, ey, ey, pero no te vayas todavía, guapa.

Oye, una pregunta. Si el culo lo tienes en la cara, ¿en el culo tienes la boca?

Dile que te dé un besito.

Joder, qué desmovidas guapas que llevas. Esto te lo metes por el objeto, ¿no?

¡Eh, eh, eh! ¿Qué haces?

¡Vente para acá, vente para acá!

Tú, ¿tienes móvil? Sí, claro.

Lávate, anda.

¡Cógela, cógela!

¡No te acuerdes!

¡Eh!

¿Estás segura de que quieres a la de siempre? Tenemos gente nueva.

Sí, quiero a Laura.

Tiene que pagar por adelantado.

Solo tengo esto.

¿Cincuenta y cinco?

Sí.

Ella no sabe que he venido otras veces, ¿verdad? Si tú no se lo has dicho, ¿no?

No. No, no, yo nunca hablo. Pues entonces no.

Ahora te aviso para que pases.

Muy bien.

Y deja de tratarme como una niña, que tengo 29 años.

Qué amarga.

¿Me hacía mal? No está.

¿Por qué me ha tocado esta vida a mí?

No puedo más.

No puedo más.

Mi vida estaba bien.

Ya no puedo más.

Mamá.

Es mi novia.

Mi novia.

Vete de mi vida, mi amor.

Negros tus cabellos, cubrían tu cuerpo, tan llenas de amor,

te vi bailando.

Otro te abrazaba, otro te besaba,

pero eras a mí a quien miraba.

Cara de gitana, dulce apasionada, me diste tu amor.

Con una espada, hoy en los caminos, vaga tu destino,

vívete el amor.

Roba cariño, ¿dónde están tus ojos tan profundos?

Y aquel fuego de tus labios que eran míos, el licor que

bebo abre mis heridas.

Me emborraste y más te quiero todavía.

Bueno, pues luego llamo.

Vanessa. Dime.

Necesito que estés más relajada. Estás muy nerviosa y eso no le viene nada bien

ni a ti ni al bebé. Los embarazos por fecundación in vitro son muy delicados.

más en tu caso, por la condoplasia.

¿Y cuándo sabré si mi hijo también tiene la condoplasia? En unos días lo

sabremos. ¿O qué?

Pero ahora a descansar.

Coges vacaciones mejor.

Eso no va a ser posible.

¿A qué te dedicas?

Yo...

Ok, lo tenemos, cortamos para bocadillo. Que nadie pise el ciclorama, ¿eh?

Tienes 15 minutos.

Venga, hija, venga.

Pues sinceramente no lo entiendo. Claudia, sé que es difícil de entender,

tienes que hacer el esfuerzo.

Ya estoy haciendo el esfuerzo. Yo vengo aquí porque me lo piden los servicios

sociales.

Se hace la víctima. Y la víctima aquí soy yo. Yo entiendo que tú tampoco estás

bien. Pero si quieres ayudarle, tienes que hacer el esfuerzo e intentar

mantenerte en un segundo plano.

Yo siempre he estado en un segundo plano.

Quizás deberíamos hablar con su padre.

Puede que sea la única forma de ayudar a vuestro hijo.

Si tú lo encuentras.

Bueno, ¿qué coño le pasa a este ahora?

Bueno, su hijo padece desorden de la identidad de la integridad corporal. ¿Y

qué mierda es? Tu hijo no reconoce sus piernas como suyas. ¿Está loco? No, no,

no está loco.

Necesita ayuda. ¿Y por qué le pasa eso? Bueno, las personas que padecen VIP...

¿Y eso qué es? Lo mismo.

¿Se puede fumar?

No.

Perdón. Le decía que los pacientes que padecen BID tienen un comportamiento

exquisito y puede ser por dos motivos. ¿Cuáles?

Pues después de ver a una persona amputada lo toman como un referente

Tócate el coño. O bien no se sienten queridos y piensan que siendo una

amputada pueden atraer todo el cariño que necesitan. Ahora estás teñido el

¿Y eso qué tiene que ver?

Nada, pero que hace cosas raras de esas.

¿Puedo decirle qué pasa?

Entra.

¿Te quieres levantar de esa silla, imbécil, que tú no eres paralítico?

¡Levántate!

Déjalo, si no quiere levantarse no pasa nada.

Pero si es que lo anda normal.

Bueno, pero vamos a respetarle, ¿de acuerdo?

Hola, Cristian, ¿qué tal estás?

¿No quieres hablar?

Bueno, pues no pasa nada.

Claudia, cuéntame, ¿qué crees que le pasa a tu hijo?

Ay, me duele la tripa.

¿Qué? ¿Qué crees que le pasa a tu hijo? Pues que está imbécil y no valora todo

lo que hago por él. Háblame de su problema.

A ver, que dice que no quiere tener piernas. No es eso.

Vaya, ahora habla.

¿Y entonces qué es?

Pues que las piernas no son mías.

¿A qué te refieres?

¿Quieres otras piernas?

No, no quiero otras.

No quiero tener piernas ni andar. Quiero quitarmelas.

Pero eso no es posible.

Tus piernas están sanas.

Pero es que no son mías.

Es mi cuerpo, ¿no?

¿Eres feliz?

Cristian, ¿eres feliz?

¿Y crees que sin piernas serás feliz?

Sí. Yo flipo con este niño.

¿Y por qué crees eso?

Las sirenas no tienen piernas y son felices.

¿Qué tal te llevas con tu madre?

Me odia.

Ella me odia a mí.

Ella odia a todo el mundo. También te odia a ti.

¿Pero qué dices, niño?

¿Quieres ver a tu padre?

Claro que no. No le hagas esas preguntas, ¿eh?

Dime, ¿quieres ver a tu padre?

Sí. ¡Que dejes en paz a mi marido!

¿Tú quieres ver a tu padre?

Padre, eres una buena persona.

No como tú, que eres malo y estás loco. Tú sí que estás loca y nadie te quiere.

Pero yo estoy loca.

¡Estás loco!

¡Cállate ahora mismo y llama a la policía!

¿A quién vas a llamar tú, hija de puta?

Tu hijo está sangrando.

saber dónde estaba Samantha.

¡Samantha!

Samantha, estoy un poco muerto.

¿Cómo se te ocurre hacerme esto? ¿Cómo?

Me va a dar algo, Samantha.

¿Estás llorando? ¿Te ha pasado algo? ¿Alguien te ha visto?

¡Contéstame! No.

¿Ahora estaría así, con la cara al descubierto?

Sí. ¿Y eso te parece normal?

Pues taparte.

No te das cuenta que te puede pasar algo, que la gente es muy mala.

No quiero que te pase lo que le pasó a tu madre. Si mamá me hubiese hecho caso,

ahora mismo estaríamos nosotros aquí.

Cada uno tenemos lo nuestro. ¿Qué te crees? ¿Que yo no tengo que andar tan

con cuidado?

Yo no soy como tú.

Debido a la deuda de 3 .200 euros, procedemos al embargo del local situado

calle Cruz Rey.

No presenta mediante transferencia bancaria el impuesto de arriba indicado

plazo de tres días laborables.

Pasa, pasa.

No tengas miedo.

¿Ya habéis terminado?

Hemos cortado para Bucanillo.

Va, va, va, va, va.

Ayer hicimos un 20 con 7 de cuota. Las madres de este país aman a piquito.

Me alegro.

¿Qué te pasa?

Alexis, estoy muy cansada. Necesito unas vacaciones.

No digas tonterías, Vanessa.

Necesitamos el dinero.

Yo no.

Pero yo sí.

Además tenemos un contrato, ¿te acuerdas?

Claro.

¿Valesa?

Dime.

¿Has crecido?

¿Cómo? ¿Has crecido?

¿Qué se trata? No te quiero reír.

Sí, te veo muy grande.

¿Pero qué estás diciendo?

No, no, nada, nada, nada, nada.

Míralo.

¡No te preocupes!

No sé, yo he preocupado a las dos.

¿Has visto esto? Mirad, una espectadora del programa.

Ha colgado un Twitter con un vídeo suyo donde te regales.

Hola, Pinku, soy Sofía y mi hijo se llama Alberto.

Queríamos darte las gracias porque mi hijo y yo lo pasamos muy bien viendo tu

programa. Y a mí, que soy su mamá, pues me hace muy feliz de ir a mi hijo feliz.

Pinku no puede acabar nunca, por lo menos hasta que Alberto no sea mayor.

Muchas gracias, un beso.

¿Alesa?

¿Estás llorando?

Verás, Alexis, yo quería hablar contigo.

¡Ya estamos!

Hola, ¿qué tal?

¿Cómo la tienes?

¡Hala, venga!

¡Hala!

¡Vamos! ¡Hala, hala!

¡Aresa!

Haces feliz a la gente. Eso es muy bonito.

Yo no lo hago. Lo hace Osito Rosa.

¡Va, venga!

¡Hala! ¡Vamos!

¿Te habías dejado el imbécil ese?

Ya te he dicho que he quedado para cenar con él esta noche y decírselo. ¿Por qué

no le llamas y se lo dices directamente?

No lo voy a dejar por teléfono.

Las cosas hay que hacerlas bien.

Guille.

Guille.

Yo no le quiero a él.

Te quiero a ti.

¿No te das cuenta?

Que estamos hechos el uno para el otro.

¿No quieres que te toque?

No. Eres una mujer.

Es cierto lo que me han dicho.

¿Y qué te han dicho?

Que no ve. No, no veo.

Pero no ve nada.

O ve algo, o sombras.

No veo nada, absolutamente nada. Ni sombras, ni nada.

Entonces se puede quitar lo que lleva en los ojos.

No.

Yo nunca me los quito cuando trabajo, son diamantes.

¿Y cómo sé yo que no me está viendo?

Que esos diamantes no son unas lentillas y me está viendo.

Yo he pagado más por estar con usted porque no me ve.

No creo que hayas pagado mucho, ya que si no tengo clientes, los diamantes no

los puedo quitar.

Pues me voy.

Espera, espera.

No quiero tener problemas.

¿Está bien?

Es que es la primera vez que hago algo sin los diamantes. Porque no puedo

rechazar el dinero, que si no... Bueno, ¿qué quieres hacer?

Solo quiero tocarle, no quiero que me toquen.

¿Por qué te cambiaste sitio?

Soy zurda.

Es curioso. ¿Qué?

Que tú y la gente que folla conmigo no queréis que os toquen.

Es como si todos ocultaseis algo.

No quiero hablar.

Vale, perdón.

Oye, noto que no te sientes cómoda. Si no estás a gusto y prefieres irte, no

pasa nada, de verdad. No te vamos a cobrar. ¿Se puede callar, por favor?

Perdón.

¿Te puedo pedir un favor?

¿Cómo que un favor? Déjame tocarte.

Laura.

Perdón, pero ya habías acabado.

¿Estás bien?

¿Qué haces, amigo mío? ¿Cómo estás?

Muy bien, señor.

Tienes mala cara.

¿Seguro que estás bien?

Perfectamente. ¿Y Vanessa?

Perfectamente también. ¿Por qué?

Ah, no tocas nada.

¿Sabes si le pasa algo?

No, pues primera noticia, no... Pues sabes que hay un montón de nanas que

podrían hacer esto.

Ya, bueno, pero... No, no, no me apetecería que Vanessa y tú dejarais de

trabajar con nosotros.

Lo que no me gusta es que la audiencia baje.

¿Ah, y os remontamos?

Eso no me vale.

Y no hables en primera persona de mi programa.

Y le damos algo para motivarla. Podríamos cobrar los tres últimos

adelantado. El dinero siempre motiva. El problema no es el dinero.

Vanessa está hasta la polla de todos nosotros.

El que quiere el dinero eres tú.

Mañana tienes el cast de esos tres capítulos por adelantado. Pero consigue

Vanessa vuelva a bailar delante de la cámara como si se hubiese tragado tres

bolsas de espíritu.

Y te juro que no vuelves a pisar estos estudios en tu puta vida.

¡Imbécil!

¿Puedo hablar con Vanessa Redondo?

Soy yo.

Vanessa, soy la doctora Mato.

Hemos estado estudiando la ecografía y... siento decirte que tu hijo padece

acondroplaxia, al igual que tú.

Tienes que saber que el feto no sufre ningún problema más aparte de ese.

Simplemente padecerá tu misma enfermedad.

Era algo que sabíamos que podía pasar.

Laura, ¿qué pasa?

Los diamantes. No los encuentro. Deja de gritar. Le va a huir ella.

Ayúdame a buscarlos.

¿Qué haces gritando de esa manera?

Tienes un cliente.

No puedo. He perdido mis ojos.

Cielo, voy a hacer unos recados.

Cielo.

Cumpleaños feliz,

cumpleaños feliz, te deseo Samantha, cumpleaños feliz.

Pide un destello y sopla las velas.

Venga.

Muy bien.

No pasa nada.

¿Qué pasa? ¿No tienes hambre?

Christian, el adolescente de 17 años que fue atropellado hace unos días en el

barrio de Lucero, acaba de fallecer. Sus piernas quedaron completamente

separadas del cuerpo y, aunque en un principio se pudo controlar la pérdida

sangre, la infección de la herida... Espera, no cambies de canal, sube el

volumen. Nada se sabe aún del conductor que atropelló al chico y se dio...

Ojalá, ¿cómo puede haber gente así en el mundo?

Gracias.

Cariño. Un segundo.

¿Qué haces?

¿Eh? ¿Qué haces tocando la foto de mi madre?

No, no, no. Que no tocaba la foto de tu madre.

Te miraba a ti, que estás preciosa. Ya.

Tu madre parecía una mujer muy buena.

¿Cuánto hace que murió?

Seis meses.

¿Y la decoración?

¿No la vas a cambiar?

Por supuesto que no.

¿Comemos? Sí, que no he comido desde ayer.

¡Ay, para!

Que no la puedo evitar.

Bueno, comemos.

¿No te vas a lavar las manos?

Da igual.

Perdón.

Está raro.

¿Y la maleta? ¿Pasa algo?

No.

Está rara.

Bueno.

¿Pasa algo, verdad?

No, no, no.

Bueno, sí, pero vamos, que no es grave.

Cuéntame. Pues ayer estuve hablando con mi madre y le he contado que tengo

novia. ¿En serio?

Sí. ¿Y qué te ha dicho?

No me ha dicho mucho.

Ya.

Lo malo ha venido después.

¿Después cuándo?

A ver, que mi madre siempre se imagina cómo me gustaban las mujeres, pero...

¿Cómo que cómo te gustan las chicas? A ver, que es que yo con mi madre nunca

había hablado de esto. ¿Pero de esto de qué? ¿De que tienes novia?

No.

De que me gusta la chica como tú.

¿Cómo que como yo?

Sí, como tú.

¿Cómo soy yo?

A ver... No, es que no te estoy entendiendo.

A ver, que yo nunca le había dicho a mi madre que no me gustan las mujeres

normales.

¿Yo soy una mujer normal?

Bueno, el caso es que, claro, aunque se lo imaginara, nunca lo había tenido tan

claro como hasta ayer.

¿Ayer? Cuando te llamé.

Es que mi madre vio la foto tuya y la mujer se agobió un poquito.

A ver, es que no sé si me estoy explicando bien.

Es que creo que me estoy cabreando mucho.

¿Por qué?

¿Por mi madre?

No, no, no es por eso. ¿Por qué, mi amor?

A ver, Ana.

Si tú ya sabes que a mí me gustan las mujeres... ¿Deformes como yo?

Sí.

Por eso no había tenido novia antes.

Porque nunca había encontrado una chica como tú.

Yo soy algo más que una chica deforme. ¿Has dado una hostia?

Sí. ¿Me has oído? Pues la verdad es que no. Como se me ha tapado un oído... Te

estoy diciendo que yo soy algo más que una mujer deforme.

Ana, lo sé.

Que yo estoy enamorado de ti.

Locamente.

¿Estás enamorado de mí o de mi físico?

Ana, tú me gustas.

Pero te gusto yo.

¿O te gusta mi físico?

¿Me gustas tú?

¿Sabes lo que creo, Ernesto?

Que tú no estás enamorado de mí.

Que tú no has tenido una pareja en tu vida porque no te has preocupado de

conocer a las mujeres.

De entenderlas.

En el fondo a ti te daría igual que yo fuera una hija de puta.

O una buenísima persona.

Porque lo único que te importa de mí es mi físico.

Y eso es una enfermedad.

Las pieles cambian.

Las pieles se operan. Se transforman.

La apariencia física no es nada.

Estoy enamorada de ti.

Locamente.

Yo no, Ernesto.

¿Quién es Guillermo?

Pues fíjate, precisamente había organizado yo esta cena para contártelo.

Pero si fui yo quien te dije de quedar.

Ya, pero... no.

Yo... yo no quiero continuar con esto.

¿Quién es Guillermo?

Ernesto, tú y yo llevamos poco tiempo y está claro que esto no va bien. He

conocido a una persona, estoy ilusionada.

Lo siento.

Ana. Dime.

En esa maleta.

Llevo toda mi ropa.

Mi madre me dijo ayer que me fuera de casa y que no volviera jamás.

Llevo dos días dando vueltas por la calle. No tengo dinero, ni sitio donde

dormir.

Yo pensaba quedarme contigo.

¿Tengo que ir ya?

Bueno, si quieres terminar de cenar.

Ay, perdona, lo tengo que coger, es que si no, no va a parar.

Vale. Y tampoco quiero que se preocupe.

Guille, que ahora no puedo hablar, te llamo luego.

Sí, sí, que yo también. Venga, luego te llamo.

Creo que mejor me voy a ir, ¿no?

Casi mejor que sí, porque también es que se está creando una energía.

¿Te importa si me llevo el dinero?

Por si no me arreglo con mi madre o algún otro asunto.

Por favor, ¿cómo me va a importar si son 30 euros? Es que no me ha dado tiempo a

ir al cajero.

Te ha emocionado la noticia, ¿verdad?

La gente así no merecería vivir.

Así que si sales a la calle ten cuidado y protégete.

Bueno, y ahora, la hora de los regalos.

¿Te pasa? ¿Qué esperas?

Una máscara de unicornio para cuando salgas a la calle. ¿Te gusta?

Venga, que te voy a ayudar a probar.

Preciosa. Me ha costado una barbaridad. No te muevas. Te voy a hacer una foto.

Así.

Te quedas genial.

Está graciosísimo.

Ahora te paso la foto.

Vale. Me acabo de quedar sin batería. Ahora vuelvo.

¿Cómo te he enterado?

Por la prensa. ¿Y sabías cómo era tu cara?

Las ideas de Cristian no te puedes ni imaginar.

Fumo porros.

¿Tienes fuego?

Lo de mi

vida no ha sido mucho mejor.

Me fui para no hacer los daños.

Que te fueras.

Era lo peor que me podías hacer.

Estabas con otra era, ¿es verdad?

Dímelo.

No es eso. Lo habría perdonado.

Se estaba haciendo una cola de sirena.

Mira. Está bien hecha, ¿eh? Las costuras perfectas.

Perfecto. Sí se le daba bien.

Decía que quería ser como las sirenas. Lo sé.

¿Cómo que lo sabes?

Seguía a Cristian por Facebook.

Yo también tengo Facebook.

¿No me has visto?

No.

¿Por qué querías ser una sirena? Porque era un hijo de puta.

Claudia. Y de mí ni siquiera te preocupaste.

Tú eras mi marido.

No era por ti.

Era por Cristian.

Si me lo hubieses pedido, yo habría buscado.

Porque te fuiste.

Y lo explico.

Dímelo. Dímelo.

Necesito entender algo. Dímelo. Si alguna vez me has querido, dímelo.

Dímelo. Dímelo. Claudia.

Dímelo. Claudia.

Cuando me dijiste que íbamos a tener un niño, todo cambió para mí.

Ya no podía controlar lo que me pasaba.

que por una verdad era nuestro hijo.

Estoy enfermo, Claudia.

Enfermo.

Alba,

me está dando un amarillo.

¿Quién?

Nadie. Que digo que me está dando un amarillo del porro. Está bien.

Deja que te ayude.

Dime.

¿Te has curado?

Si me hubiese curado, habría abortado.

Tienes que entrar ya.

No puedo, de verdad.

No puedo.

Son mis ojos.

Haz lo que creas. Pero si ese hombre se va de aquí, tú también.

Y no me quiero imaginar tu vida en la calle.

Y sola.

Laura, no hagas ninguna locura.

No le puedes quedar en la calle. ¡Tú cállate!

¡Que me estás poniendo un dolor de coño horroroso!

El cliente está enfadado. ¿Qué le digo?

Tú decides, Laura.

¿Qué pasa, carojete? ¿Me vas a dar una patada?

No, ahora te la vamos a dar nosotros a ti.

Vanessa no ha venido a trabajar hoy.

Ha llamado.

Dice que no viene a trabajar porque está enferma.

También dice que quiere hablar contigo.

Aquí tienes el dinero que me pediste.

Esta es tu última oportunidad.

Vas a ir a su casa, la vas a llevar el dinero y te la traes.

Y te da igual si se muere cuando acabemos de rodar, pero tiene que venir.

Tenemos un contrato y nos conviene incumplirlo.

Ana, te están llamando.

Voy.

Ah, ¿comemos en la baja?

Pues quítame las conchas.

¿Quién ha llamado?

No lo sé.

¿Qué estás haciendo, Vanessa?

¿Qué pasa?

¿Qué te pasa, Guille?

¿No vas a mirar quién te ha llamado?

Guille, para, ¿eh? Sabes perfectamente que me ha llamado Ernesto.

¿Y por qué te llama?

Porque estás loco.

Ya lo dejé con él.

Da igual que esté mal de la cabeza.

Si te llama es porque tú le das cancha.

Guille, para ya.

Pues claro que voy a parar.

Y te vas a ir a tomar por el culo, tú y él.

Y no voy a comer más comida, porque no me valora.

¿Y el maletín?

Los tres últimos capítulos, el efectivo.

Yo no necesito ese dinero.

Pero yo sí, Vanessa, yo sí.

Por eso lo he pedido.

¿No te das cuenta?

Tranquilízate, Alexis.

En Avides me lo ha dado para que te lo dé y vayas a trabajar, así que ya lo

sabes. No voy a ir.

De hecho, quiero dejar la televisión.

Verás, Alexis, yo siempre he querido tener un hijo.

¿Pero qué estás diciendo?

Y hace unos meses me hice una fecundación in vitro y estoy embarazada.

Es un embarazo de alto riesgo.

Porque mi hijo tiene acondoplasia, igual que yo.

Y quiero que todo salga bien.

Porque yo estoy sola.

¿De cuánto dices que estás?

Tres meses.

Es pronto.

No podemos abortar.

Mierda.

No tengo megas. Pues coge el wifi.

Lo de los megas te da igual.

No pasa nada.

Me voy.

Tu único talento es que eres enana. ¿No te has dado cuenta de que vas a vivir

cuando pasen dos años? A ver, ¿de qué? Si no sabes hacer nada.

Si no fuera por mí en este taller donde te encontré, en la plaza mayor haciendo

de Mickey Mouse.

¿No te das cuenta de que el dinero puede perder si dejas esto? ¿No te das

cuenta?

¿De dónde vas?

¿Estás loca?

¡Dame el dinero!

¡No!

Había mucha sangre.

Ana, por Dios.

He oído que los vecinos gritaban que estaba completamente deformado.

Que tenía la cabeza metida como para adentro.

Ana, para allá. Llevas todo el día hablando de eso. Ya está, no le des más

importancia. Has visto a una persona muerta. Sangre por todos los lados.

Ha sido horrible.

Ya.

¿Y no crees que deberías devolverlo?

¿El dinero? ¿Por qué?

Hombre, no sé.

Pobre hombre.

Después de lo que le ha pasado y encima quedarse sin dinero.

Ana, ese hombre está muerto.

Ya, ya.

Pues yo no pensaba devolverlo.

Joder, Guille.

¿Tú lo devolverías?

Hombre, no sé, yo creo que sí.

No sé.

Lo que sí tengo claro es que yo lo necesito más.

Joder, qué agobio de día, de verdad.

Lo que no entiendo es para qué quieres tanto dinero.

Para hacer lo que siempre he querido hacer.

¿El qué?

La operación.

¿Qué operación?

La reconstrucción.

¿Cómo?

Sí, siempre he intentado ahorrar dinero para hacerme una reconstrucción facial.

Pero es muy cara.

¿Te quieres cambiar la cara?

No, cambiarme la cara no.

Quiero arreglarme algunas cosas.

Pero a ver, ¿me estás hablando de una operación estética?

Sí.

¿Y no te da miedo la operación, la sangre y todo eso?

No.

Me gustaría tener los labios carnosos.

Y la barba poblada por toda la cara.

No así, con carnas.

Pómulos.

Quitar las cicatrices de las quemaduras.

Tiene una piel lisa y normal.

Yo antes tenía el pelo rizado.

Pero me he enterado que hacen unos sujetos que te lo ponen como quieras.

Yo me lo pondría liso.

¿No te gustaría un chico así?

gustas tú.

Estamos hechos el uno para el otro.

Ya, ya, ya lo sé.

¿No estás bien?

Sí, sí.

¿Hola?

¿Sí? Hola.

Soy la chica del otro día. ¿No me había dicho nadie que tenía un cliente?

No, no se lo he dicho a nadie.

Vengo a darle esto.

Mis amantes.

Sabía que te los habías llevado tú.

¿Pero ves?

No, pero percibo otras cosas.

Me voy a ir.

Se los dejo aquí.

Llévate los diamantes.

¿Cómo? A mí ya no me hacen falta.

Te hacen más falta a ti.

¿Cuántas veces has estado conmigo?

Una vez el otro día. No mientas. Sé que has venido muchas veces.

Pero tu piel es diferente.

Yo sé que tú no eres una ladrona.

Llévatelos. No, pero no puedo aceptarlos.

Está bien.

Si no aceptas el regalo, tendrás que hacer algo a cambio para poder

¿Qué le puedo dar yo?

Hagamos un trato.

Quédate con los diamantes a cambio de que me dejes conocerte.

¿Qué?

Me muero de ganar por tocar a alguien.

Por tocarte a ti.

Yo... Necesitas ese dinero.

¿Qué quiere hacer?

¿Por qué nunca quieres que te toque?

A la gente no le gusta tocar a las personas como yo.

A mí sí me gusta estar blandita.

A mí me han tocado mucho toda la vida.

Pero solo me tocan. Me tocan y luego se van.

Pero no te tapes, que no te veo.

Son grandes.

¿Nunca has tenido pareja?

No, solo he conocido gente pagando.

Bueno, en realidad solo he estado contigo.

Me he dejado todo mi dinero aquí.

Ven, mejor quédatelos, no te preocupes. No, no, no, te estoy pagando.

Aunque no te lo creas me ha venido muy bien que me lo robaras.

Y tarde o temprano tenía que desprenderme de ello.

Muchas gracias.

Muchísimas gracias de verdad.

Sus padres van a ser investigados por posible maltrato al menor.

Vamos a intentarlo.

Ahora estamos solos.

No, Claudia.

Guille, he salido a dar una vuelta.

La verdad es que no suelo salir por las mañanas.

Bueno, ni por las tardes, pero hoy necesitaba un poquito de aire.

No he dormido en toda la noche y me ha servido para pensar en algo.

Creo que debes quedarte con ese dinero.

Pero solo me gustaría pedirte una cosa.

Haz con ese dinero lo que creas que te va a hacer feliz.

Sea lo que sea y suponga lo que suponga.

Yo también he decidido que voy a ser feliz.

Pero lo voy a hacer sola, por primera vez, sin mi madre y sin un hombre.

Aunque parezca impresionante, Guille, tú y yo no estamos hechos el uno para el

otro.

¿Estás nervioso?

No, no estoy.

Juntos bailando van alrededor.

Y mientras estaba yo frente a los dos, sentí

que alguien habló y era tu voz.

Cuando te acarició, alguien cantó.

En la oscuridad de pronto comprendí que mi orgullo

fue el que te dio.

Ya ves que sin querer yo te conseguiré justo

a tu lado como antes ya pasó.

Quizás no pude hablar.

Cuando le di, mi mente controló mi corazón.

El precio que pagué fue verte así.

Y cuando te abrazó, alguien cantó.

Cuando te di tu amor, alguien

te lo dio.

De pronto comprendí que mi orgullo fue el que te dio.

Ya ves que sin querer yo te conseguiré justo

a tu lado como antes ya pasó.

Quizás no pude hablar cuando le di.

Mi mente controló mi corazón.

El precio que pagué fue verte así.

Y cuando te abrazo, alguien cantó.

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