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¡Lee! Es una amenaza. Quieren que dejemos de buscarle.
¿Alguna vez te has sentido como la peor persona del mundo?
Estás jodido de la olla.
No quiero salir a buscar rabos contigo nunca más.
Ya mismo es mi cumple, nos vamos de manicura madre e hija.
Nunca me dijo quién era el padre biológico de Glen.
Si Glen se entera, le da un chungo.
La familia es lo más importante, ¿no?
Voy a abrir una de las buenas, de perdidos al río.
¿Y sabes qué te digo?
Que, ya que estamos, voy a poner musiquita.
Yo cuando me animo, no hay quién me frene.
- Fuera. - ¿Es un pedo?
- Dale con el cojín, Glen, no pasa nada. - Fuera.
Anda ya. Bébete esto, gorrino.
¿Qué?
Glen, me estás asustando.
¡Glen! ¡Glen!
¿Cómo has...? ¿Cómo...?
¡He vuelto!
Y, por lo visto, estoy jodido de la olla, Glen.
Manda huevos.
¿Es verdad? ¿Estoy jodido?
¿Jodido de la olla?
Fuera.
Si te has peído, abre la ventana y...
- Fuera. Fu... fu... ¡Fuera! Fuera. - Glen.
¿Qué coño está pasando?
Estaba perfectamente, no sé qué le ha dado.
- ¡Mierda! - ¿Qué?
- Una garrapata. - ¿Qué?
Una picadura de garrapata,
de niño le picó una en toda la puta garganta.
- ¡Es una picadura de garrapata! - ¿Qué? ¿Aquí?
¿Y los antihistamínicos?
- Señor Campbell. Le estaba... - ¡Pírate, Roger!
¡Están en el cajón!
- ¿Dónde? - ¡En el cajón!
¿Te cuesta mucho ser más específica?
¿Qué coño pasa ahora?
¿Hola? La puerta estaba abierta.
Lee, oye, quería disculparme...
¡Mi madre! ¡Hay que apagar eso!
Apágate, apágate.
- Glen. - Escucha.
Iros de mi puta casa ahora mismo.
- No. - Quiero que hagáis las maletas
y os larguéis de mi puta casa.
¿Estás lista?
¿Ni el rabillo del ojo te has hecho?
Es mi cena de cumpleaños, Kirst.
Por suerte, siempre llevo rímel en el bolso, ahora te lo pones.
Mamá, creo que no vamos a poder...
- Ha surgido... - Perdona, ¿qué has dicho?
- Es que hemos tenido una... - ¡Susanna!
¿Qué hay?
- ¿Vamos? - Sí, claro.
Ponte los zapatos, Kirst, que nos vamos.
Lee que venga detrás, sabe el camino.
Venga, cumpleañera.
Sube al carruaje. Damas primero.
- Vaya... - Nos vamos.
¿Hola?
¿Hola?
¿Qué...?
Pues qué queréis que os diga, vosotros diréis lo que queráis
de este sitio, pero ¿dónde más sirven
- jamón con piña y patatas rizadas? - Tú lo has dicho, Susanna.
¿Qué tal lo tuyo?
Tu comida, llevas mirándola desde que hemos llegado.
Es chili con carne, no un puto Picasso.
- Está un poquito soso. - Pues échale sal.
Fíjate. Los hermanitos matándose por atenderte.
¿Qué se siente, Kirst? ¿Teniendo dos hombres a tus pies?
- Necesito beber. - Una Coca Cola, ¿no?
¿Alguien más quiere algo?
- ¿Coca Cola por qué? Es mi cumpleaños. - Ha dejado el alcohol.
- Sí. - Se supone que estamos de juerga.
Podemos divertirnos igual. ¡Venga, que estamos de celebración!
- ¡Por los 55! Un brindis. Por Sue. - Por mí.
- Por ti. - Por Sue.
Un poquito pronto, ¿no? Si no voy ni por la mitad.
Que es para el moribundo ese.
¿Para qué sale de casa así?
Qué deprimente.
Mierda.
¡Disculpa! Yuhu, yuhu. ¿Hola?
¡Ayuda! ¡Estoy encerrado!
¡Estoy encerrado!
¡No puedo salir de la casa!
Sí, está cerrada con llave.
¿Qué?
No, no, no, esa también está cerrada. ¿Qué?
¡No, no, no! Para, espera, espera, espera.
No. Ya.
Yo estoy encantada con mi pied-à-terre.
Tiene todas las comodidades y una terracita.
Los vecinos son unos tocapelotas,
pero es envidia porque estoy en el último piso
y, cuando hace bueno, tengo unas vistas que se caga la perra.
- Si estás contenta, nosotros también. - Lo estoy.
Aunque aquí la señorita ni se haya dignado a venir.
Lo siento.
He estado liada. No...
Casi mejor que no vengas ahora, los ascensores no furulan.
Sin ánimo de ofender, son siete pisos, no llegarías ni al dos.
- Sue. - ¿Qué?
Soy su madre, puedo chincharla un poquito.
¡Qué sensiblería! ¿A que no te ofende, cielo?
- Aunque perderías unos kilitos. - Ya es suficiente.
No es tuya.
- ¿Qué? - Es mi bebida, no la tuya.
Vaya, vaya, ¿qué les pasa a los hermanitos
que están tan tensos? ¿Algún cotilleo?
Cállate, mamá.
Ahora que lo dices, Sue,
es una pena que Kirsty no haya ido a verte.
- ¿Y si se queda contigo unos días? - ¿Qué?
- Es buena idea, ¿no crees? - ¿Un par de días?
- O más. - ¿En serio?
- Sí. - Pero...
Que sí. Haz la maleta y le haces compañía a tu madre
- mientras se instala. - ¡Claro!
Unos días solitas tú y yo. Va, brindemos por eso.
- Glen. - ¿Qué quieres?
Ahora sí.
Que es para esa.
Para la vaca gafotas de ahí.
Lo que necesita es un balón gástrico, no un brownie,
pero ¿quién soy yo para juzgar?
Bueno, habrá que llenar esa copa.
No podemos brindar con la copa medio vacía.
Lee, ven, que pedimos otra.
- Cuando venga el camarero se lo... - Venga.
Ya.
Qué calorazo, ¿no?
No debería haberme puesto el conjunto entero,
- pero me sienta ideal. - Sí, te queda, sí.
¿Qué? ¿No te gusta?
¿Por qué llevas un sombrerito?
No es un sombrerito, es un tocado.
Soy una moderna.
- Espera... - ¿Qué?
- ¿Es el...? - Sí.
Es el vestido para la boda.
Sí, así lo luzco.
Es un día especial, ¿no?
¿Cuánto tiempo lleváis liados Kirsty y tú?
- ¡No me interrumpas, quiero saberlo! - No es lo que crees,
¡solo fue un beso, lo juro!
¿Quién...?
¿Quién dio el paso? ¿Quién buscó al otro?
- Pues, a ver, ella... - Para qué pregunto
si sé que fuiste tú, ¿quién si no?
Eres un puto virus.
Aprovechaste la situación porque estaba sensible
y te lanzaste, ¿a que sí?
- Sí. - Ya.
Lo sabía. ¡Te mato!
¡Glen!
Para eso está, ¿no? Para ponérselo.
- Pero... - Pero ¿qué?
¿No ibas a reservarlo?
Vamos, sé realista.
Se iba quedar para vestir santos.
- Mamá... - A ver, no mareemos la perdiz.
Glen y tú no os vais a casar.
Y visto lo visto esta noche,
dudo que lleguéis a fin de año.
Por qué lo hiciste, ¿eh?
¿Por la emoción de quitarme a mi chica? ¿Fue eso?
Joder.
Siempre es lo mismo. Todos quieren a Lee.
Aunque sea un mierdas, aunque joda a todo Dios,
y yo por más que me esfuerzo no... A la mierda.
A la mierda.
Recuerdo a mamá preocupada por ti
mientras se le caía el pelo a mechones por la quimio.
El cáncer le afectó,
pero murió por tu culpa.
Sí.
¿Qué os contáis?
¿Me equivoco?
No.
Hazme caso, yo hablo desde la experiencia.
Cuando se pudre la cosa, cielo,
ya no vuelves atrás ni a palos.
- El tonto ha pegado un patinazo. - ¡Por fin! Estoy muertecita de sed.
Ya estamos. No hay cumpleaños en el que no se ponga a lloriquear.
- ¿Qué le has dicho? - ¿Yo?
¿Por qué asumes que es cosa mía?
- No jodas, Sue. - Tú cierra la boca.
- Pero bueno. - ¿Qué le has dicho?
Y sigue. De verdad creía que íbamos a pasar
una noche agradable y mostraríais algo de aprecio,
algo de respeto.
Pero no, soy la bruja mala.
Tan mala que os dejé todos mis ahorros
para que el tonto este se los fundiera de una.
Sue, para ya.
No me digas qué hacer, puto despojo del demonio.
- Mamá. - Ni mamá ni mamó.
¿Cuántos años tienes, Lee?
¿Tú ves normal meterte en casa de tu hermano
a hacer del puto Calígula?
¿Y quedarte tan pancho de que te bailen el agua?
Ahora entiendo por qué su relación está en las últimas.
¡Kirsty Marie Wallace! Siéntate inmediatamente.
Es mi cumpleaños y no me lo vais a arruinar.
- Sue, ¿salimos un momento? - No, admítelo.
No es culpa de Kirst, ¿a que no? Que estés así.
- ¿A qué te refieres? - Dímelo tú, Glen.
¿Cuánto tiene que esperar una?
No se puede jugar al billar con un palo blandengue.
Te guste o no, es la realidad.
¿Quiere...? ¿Volvemos luego...?
¡Eh!
¿Cuál de vosotros
ha asustado a los niños?
El boca a boca es lo que me da trabajo
y ahora tengo a cuatro padres echando humo.
- ¿Quién ha sido? - Bueno, mejor lo dejo aquí.
No pienso irme.
¿Cuál de los dos me va a compensar?
¿Eh? Tú, Pinypon,
¿me estás escuchando?
No hay manera.
Por desgracia, soy demasiado fornido.
¿Y si yo tiro y tú empujas?
- Eso. - Espera, voy a subir.
Me ha llamado pedófilo.
¿Qué clase de persona llama eso a un payaso de niños?
Yo les hago reír, yo les hago disfrutar.
Mi jefe dice que tienen que pagar e irse, y rapidito.
Kirst-K. Kirsty.
¿Kirsty? ¿Y Kirsty?
Mierda.
No, aquí no está.
- Mierda. - La cuenta.
Pagan ellos.
Bueno,
lo hemos intentado.
En fin, supongo que tendrás mejores planes
que ayudar a un memo a salir por una ventana.
Pues no te creas.
Iba a ver un episodio de Time Team.
El de la catedral de Salisbury.
Ah, en el que excavan las tumbas.
Mierda.
Perdón. Te lo he destripado.
¿Eres historiador?
Bueno, sí.
No. Solo lo intento.
Igual que yo.
Lo intento.
¿Te apetecería tomar algo?
Mierda.
Necesito que conduzcas.
- ¿Qué? - Iba a hacerlo Kirst,
yo he bebido cerveza, necesito que me lleves.
- No has bebido, ¿no? - Ni que fuera idiota.
- Oigan, la cuenta. Tienen que pagar. - Paga ella.
Nos la hemos fundido.
Bueno...
Sí.
Debería...
Claro. No te entretengo más.
Gracias por...
- No hay de qué. - Ya.
Pues adiós.
Antes de que...
¿Qué es esa música tan bonita?
Puccini.
Debería apagarla,
los vecinos se van a hartar de mí con tanto canturreo.
¿Cantas
ópera?
Vais a pagarlo muy caro.
Vale, pero ¿me paga la cuenta? Porque el resto se ha ido.
- Cuando pasó, yo estaba fatal. - Cállate, Lee.
Sabes que te quiero, ¿no?
Mira a la puta carretera. ¡Ni que estuvieras borracho!
No.
Cuando la encontremos, quiero que te largues y no vuelvas.
¿Me oyes?
Venceré,
venceré,
venceré.
Increíble.
Bueno, parece que voy a pasar aquí la noche.
Debería acostarme.
Sí.
A no ser...
En fin...
Yo no puedo salir,
pero un hombre delgado como tú
podría colarse.
Para. Ahí está.
- Glen, lo siento mucho, no quiero que... - Se acabó, Lee.
¡Kirsty!
Kirsty.
¿Qué haces...?
Mírame, Kirsty.
Lo siento tanto.
Mírame.
Joder, mírame.
Debí contártelo, pero tenía mucho miedo, Glen,
y ahora es mucho peor.
Sí, pues sí, es peor.
Supongo que deberíamos...
No sé...
No sé qué hacer ahora,
pero al menos podemos pensarlo sin Lee por medio.
¿Qué?
Lo sé.
Kirsty, sé cómo pasó.
Le he dicho que se vaya, fin del problema.
¿De qué hablas?
Me lo ha contado, Kirsty, me ha dicho que él te besó,
que dio el primer paso.
Pero...
¡Dios mío!
¿Qué?
Eso... Glen...
Eso no...
No es...
¿Qué cojones?
Qué manía con los putos ladrillos.
Dejad de buscar a Don.
Pero si lo hemos encontrado.
Glen.
- ¿Qué? - No fue...
No fue...
¡Kirsty!
¿Kirsty? ¡Kirst, Kirst!
Mierda.
Ahora te vas a cagar.
¿Me estás buscando las cosquillas?
¿Eh?
DEJAD DE BUSCAR A DON
¿Te gustan los ladrillitos?
Cago en la puta.
Ahora sí, ¿quién cojones eres?
¿Pam?
Pues sí, mamón, Pam.
¿Y a qué cojones viene esto? Somos...
Esto es una intervención. Deja a este lelo, pero ya.
¡Joder, Sue!
¡Sé una madre por una puta vez en la vida!
Traducido por: Beatriz Serrano
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