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Yoruba
Zulu
- Buenos días. - Buenos días.
¿Quieres llenar el tanque?
Tenía la esperanza.
Las bombas están secas. Esperamos al camión de gasolina.
Estoy casi vacío. ¿Otra gasolinera cerca?
Hasta dentro de 160 km.
Maldición.
Puedes esperar en el comedor al lado.
Cuando venga el camión, te avisaré.
Está bien, esperaré en el auto.
CAFETERÍA
MORIRÁ POR NUESTRA TARTA DE RUIBARBO
- Que tengas un buen día. - Tú también.
- No trabajes mucho. - Cuídate.
- Te amo. - Te amo.
DESAYUNOS, ALMUERZOS, CENAS
ALGUACIL CONDADO DE YUMA
La policía reporta que dos hombres huyeron con un aproximado de 70 mil dólares
del Banco Buckeye Western Fidelity en Arizona.
Un testigo vio un Pinto verde dañado huir a las 6:20 a.m.
ABIERTO
¿Hola?
- Buenos días. - Buenos días.
¿Cómo te va?
Estoy bien.
Siéntate donde guste.
Gracias.
¿Quieres una taza de café?
Sí, sería estupendo.
¿Crema?
No, gracias.
¿Oíste lo de la gasolinera?
¿Qué cosa?
Las bombas están secas. Esperan al camión.
Espero que no lleve prisa.
De hecho, sí.
Es el cumpleaños de mi hija, pasaré el día con ella.
- Espero que el camión venga pronto. - Yo también.
¿Dónde está su hija?
En Carlsbad con su madre y padrastro.
¿Carlsbad?
No sé dónde es.
En California, a cuatro horas.
Hermoso, muchas flores y playas.
Lo opuesto de donde vengo.
Suena encantador.
Lo es.
¿Qué hay en la caja?
Cubiertos de última generación.
- ¿Vendes cuchillos? - Así es.
Pensé en hacer una venta mientras espero.
No busco cuchillos nuevos.
Nadie.
Te diré algo:
Termino el café, preparo mi kit y estuche,
y tal vez cambies de parecer.
Bueno, de acuerdo.
De acuerdo.
- ¿Quieres ver el menú? - No, gracias.
Nuestra tarta es famosa.
Sí, vi algo de eso.
No creo haber comido antes ru... ruib...
- Ruibarbo. - Sí, gracias.
Es muy temprano para una tarta.
Puedes llevarte una rebanada...
para el cumpleaños de tu hija.
- Sí, está bien. - Bien.
¿De dónde eres?
De todos lados.
¿Qué hay de ti?
Soy de aquí.
- ¿Cómo se llama tu hija? - Sarah.
- ¿S-A-R-A? - S-A-R-A-H.
¿Tienes el periódico?
Sí, pero es de ayer.
Está bien.
Gracias.
Estupendo.
Espero que le guste.
- ¿Tienes hijos? - No.
Mi esposo y yo no tuvimos esa bendición.
- Disculpa. - Descuida.
Si quieres decirle a tu hija que vas tarde,
puedes usar el teléfono ahí.
- Gracias. - Claro.
CAFETERÍA
ÚLTIMA PARADA
Hola, chicos.
No tenemos gasolina.
Esperamos al camión de carga. Vendrá pronto.
Tenemos prisa, amigo.
¿No tienes latas?
Tenemos muchas, pero están vacías.
Pueden esperar al camión en la cafetería de al lado.
Lo llenaremos en la siguiente, gracias.
Si no tienen gasolina para 160 km...
estarán aquí hasta que el camión venga.
Supongo que esperaremos.
- Oye, solo tengo que quitar esa cosa. - No lo hagas.
¿A dónde vas?
Voy a la cafetería, iré por café.
Nos quedaremos aquí hasta que venga el camión.
¿En serio?
En serio.
¡Hace más calor aquí que en el culo del diablo!
Nadie nos reconocerá.
No lo sabes.
Sé que hay aire acondicionado.
Puede ser el último café decente en meses.
Sabe Dios qué jugos raros habrá en México.
El café de ahí probablemente es mexicano.
¡No jodas!
Nos quedamos aquí.
Amigo, relájate, ¿sí?
Carajo.
PIE GRANDE PARA PRESIDENTE
- Buenos días, ¿qué tal? - Hola.
¿Esperas el camión?
Sí, señora.
Bueno... siéntese donde guste.
¿Le sirvo café?
Sí, dos, por favor.
- ¿Crema? - No, negro.
Cabrón, hace más calor aquí.
Gracias, cariño.
Oye, un favor, ¿puedes encender el aire acondicionado o algo así?
Perdón, el aire no funciona.
¿Quieren algo para comer?
No, tal vez después. Gracias.
Bien.
Hágamelo saber.
De puta madre, el aire no funciona.
Espero que el camión llegue pronto.
¿Y si no?
Tomamos el auto de ese imbécil.
Probablemente tampoco tiene gasolina.
Bueno...
Entonces el de ella.
¿Ves más de un auto afuera?
Mira, amigo,
el tipo dijo que el camión vendría pronto.
83. TOMA EL DINERO Y HUYE
¿Qué miras?
Perdona.
No quise asustarte.
Parecías muy pensativo.
Algo así.
¿Vemos los cuchillos?
Bueno.
Son muy bonitos.
Bien.
Pues...
son cuchillos Odachi,
hechos con el metal más fuerte de Japón.
Son tan filosos y duros como una autentica espada japonesa.
Los mangos son de madera tallada a mano,
- de madera oscura. - ¿Caoba?
Caoba, sí. Gracias.
Se supone que debo mostrar su filo con una lata y un tomate.
Está bien.
Puedo ver que son filosos con solo verlos.
- Lo haces muy bien. - Gracias.
¿Estás bien?
Los hombre en el gabinete...
¿nos están mirando?
Sí.
¿Tú...
escuchaste del robo del banco?
¿En Buckeye?
Sí.
¿Fuiste tú?
No mires.
Es el auto.
¿Tú crees...?
Creo que son del tipo.
Yo también lo creo.
- Llamaré a mi esposo. - No, espera.
- No nos precipitemos. - Dijiste que es el auto.
Sé lo que dije.
Nos vemos sospechosos.
Sigue con tu presentación.
¿Con qué?
Véndeme los cuchillos.
Bueno, no puedo. No tengo un tomate.
¿No lo puedes hacer sin uno?
No.
Como ser rociado. ¿Te ha pasado?
Te dan con esa mierda en los ojos.
Quema mucho y no te lo puedes quitar.
Te diré qué no hacer si te rocían:
no te eches agua.
Ese fue mi error.
¿Qué diablos hacen?
No lo sé, amigo. Conversando.
Oficina del sheriff.
Virginia, ¿ya llegó Charlie?
Sí, un segundo.
¡Charlie!
¿Dime, Virginia?
Tu esposa está en la línea.
Un momento.
Cuelga.
¿Dime?
Maldición, colgó.
Pues te tomó mucho venir.
- ¿Qué te dijo? - Nada.
Dime si vuelve a llamar.
- ¿No quieres hablarle otra vez? - No.
Tal vez llamaba por lo del aire.
¿Cuándo te comprarás un nuevo teléfono?
¿A quién llamaste?
A mi esposo.
¿Sabes quiénes somos?
Dos hombres esperando gasolina.
Creo que sabes más.
Robaron el banco esta mañana.
Bingo.
- ¡Déjenla ir! - Cierra la puta boca.
Párate y siéntate con él.
Vamos.
Vigila.
Baja las manos.
¿Qué hay en la caja?
Cuchillos de cocina baratos.
¿Vendes cuchillos?
Usualmente cortaría su garganta y robaría su auto.
Afortunadamente, creo que esa cosa no tiene gasolina, ¿cierto?
No.
Digo, sí.
¿Dónde está tu auto?
Mi esposo me trajo.
El gordo de la estación, ¿tiene auto?
- Él vive aquí. - ¿Vive aquí?
Administra el motel de al lado y se queda en uno de los cuartos.
¿No hay cocinera?
Hoy no.
Mierda.
Estamos atorados aquí hasta que el camión venga.
Así que pongan atención a lo que les diré.
Si hacen algo estúpido, les dispararé en la cara.
¿Entendido?
Bien.
Esto es lo que haremos.
Harás tu día como cualquier otro.
Mantendrás nuestras tazas llenas
y, cuando queramos comer, tomarás la orden con una enorme sonrisa en tu rostro.
A todos los que entren les preguntarás si tiene gasolina, ¿bien?
¿Entendido?
Bien.
Y tú te sentarás en silencio y resolverás el crucigrama.
- Cuando el camión... - Viene alguien.
Cuando venga el camión, nos iremos.
Sugiero que te comportes y vayas detrás del mostrador.
Ni una puta palabra.
Buen chico.
- Hola. - Hola, cariño.
¿Esperan al camión de gasolina?
Sí.
Siéntense donde gusten.
Perdón por el calor, el aire no funciona.
Está bien, lo podemos soportar.
Es un gran oso pardo.
Es Duke, mi abuelo le disparó.
Lleva aquí desde la apertura.
- ¿Negocio familiar? - Sí, señor.
Mi madre lo abrió en el 52.
Famosos por la tarta de ruibarbo.
¿Ruibarbo?
¿No es un vegetal?
Lo es.
No, gracias.
- ¿Linda, estás bien? - Maldición, Earline.
Sí, solo son alergias.
- ¿Quieren algo de beber? - Yo café.
¿Crema?
Solo un vaso de agua.
- Oye, Gavin. - ¿Sí?
Hola, Sheriff. Ya estoy en camino.
¿Todo bien? Cambio.
Sí, no tenemos café.
Okey, bien, copiado.
Puedo pasar a la cafetería de camino, cambio.
Cambio.
Dile a Charlotte que colgó muy pronto.
"Dile a Charlotte que colgó muy pronto".
Entonces, café y decirle a Charlotte que colgó muy pronto. Copiado.
¿Algo más? Cambio.
Es todo.
Bien, copiado.
Lo veré pronto... con café. Cambio.
"Gracias, Gavin".
"Cambio y fuera".
Pensé que matarías a la chica.
Entonces, ¿cuál es el plan?
Esperamos al camión,
o a alguien con gasolina y tomamos el auto.
Como sea, robaremos un auto.
Si ese imbécil lo reconoció,
alguien más lo hará cruzando la frontera.
¿Dónde está el cagadero?
Oye.
¿Sí?
¿Dónde está el cagadero?
En la gasolinera.
El viejo no tiene auto, ¿verdad?
Cierto.
Ve si miente.
Revisa el motel, ve si alguien se está quedando ahí.
Si mientes,
la próxima vez no te soltaré.
No te mentí.
- Hola de nuevo. - Hola.
Hola.
¿Qué edad tiene?
No lo sé.
- ¿Puede caminar? - Puede, pero no escucha.
Si vienes por el camión, no tengo nada nuevo.
- No, vengo al cagadero. - Vale, esa puerta.
Oye...
¿Hay alguien más quedándose aquí?
No, pero por cinco dólares puedes quedarte una noche.
No, gracias.
La mesera dijo que no tienes auto, ¿es verdad?
¿Por qué te diría eso?
Solo conversábamos.
Tiene razón.
¿Qué haces para moverte?
Con Betty tengo todo lo que necesito.
Claro.
- ¿Por aquí? - Sí.
No eres bueno con eso.
Me gustaría que lo intentarás.
Dámela.
¿Has disparado antes?
Sí, algo así.
¿Qué significa eso?
¿Lo has hecho o no?
Soy un as en los video juegos.
No es lo mismo.
Ni de cerca.
¡Maldición!
No puedo ser mucho peor.
- ¿Terminaste de molestar? - Sí.
¿Crees que los ladrones del banco tengan armas?
Probablemente.
Te diré algo...
Vamos a la casa de mi hermano y te conseguimos una escopeta, amor.
Con una escopeta no fallas.
Como Bonnie y Clyde.
No, como Kit y Holly.
¿Quién carajos son esos?
Malas tierras, nena.
- Hola, Charlotte. - Hola, Gavin.
¿Dónde está Charlie?
Está de vago en la oficina.
Me mandó a traer café.
Y...
¿Por qué le colgaste?
El camión está retrasado.
Todos ellos lo esperan.
- Estaba ocupada y colgué. - Maldición.
Maldición, bien.
Bueno...
Damas y caballeros, perdón por la demora.
Estoy seguro que pronto se arreglará.
Mientras, están en buenas manos con la dulce Charlotte.
Gracias, oficial.
De nada, señor.
¿Solo dos cafés?
Mejor tres.
Entonces...
- ¿De dónde vienen ustedes? - Houston.
¿Quién lo diría?
Viví un tiempo en Texas.
- ¿Dónde? - En Waco.
- Nuestro nieto se mudó ahí. - ¿En serio?
Es un pueblo hermoso.
Muchos hippies.
Bueno, sí. ¿Qué hace ahí?
Canta y toca la guitarra en la iglesia.
- ¿Has oído del centro Mount Carmel? - Sí.
- Ahí está. - Su nieto parece muy talentoso.
Tuvo una infancia difícil, pero ya se enderezó.
- Eso es bueno. - ¿Qué hay de ti?
¿De Waco a Arizona?
Eres joven para ser oficial.
He pasado por un arduo entrenamiento.
- ¿No te molesta? - No, está bien.
Entiendo, tengo un rostro joven.
Eso es bueno.
Supongo, gracias, señora.
¿Ya probaron la tarta de Charlotte?
¿Tienen ruibarbo en exceso?
No tiene sentido.
¿Poner vegetal en una tarta?
El café está listo, Gavin.
Gracias, Charlotte.
Fue bueno hablar con ustedes. Cuídense.
Oye, Charlotte.
¿Lo rellenas?
¿Charlie tiene uno especial?
Charlie no le pone azúcar al café.
La odia.
Charlie es el sheriff del pueblo
y el cabrón afortunado casado con esta señorita.
Ah, ¿sí?
Así es.
¿A dónde va?
NO FUMAR APAGUE EL MOTOR
Te veré luego, Charlotte.
Buena charla, conduzca con cuidado.
Usted también, oficial.
Adiós.
- ¡Mierda, maldición! - ¡Carajo!
¡Maldición!
- ¿Qué carajo, amigo? - Mierda.
No sé quién tiene la culpa de este desastre.
Yo no, amigo.
¿Acabas de llegar?
No, estoy aquí desde la mañana.
Bueno, pues...
Deberíamos entrar y ver si Charlotte tiene toallas para este desastre.
Vamos.
¿Qué pasó?
¿Qué parece? Él chocó conmigo.
No es cierto, amigo.
Discúlpate con el oficial.
- Lo siento. - Gracias.
Y gracias, Charlotte.
¿Puedes rehacer los cafés?
- Sí, claro. - Gracias.
Y bien...
¿Se conocen?
Él es mi hermanito.
Casi mellizos.
Casi no te vi sentado ahí.
- ¿Yo? - Sí.
Tú viste todo.
¿Quieres decir algo?
Solo bromeaba, hombre.
Toma, Gavin.
Gracias, Charlotte.
Gracias.
Bien, intentémoslo otra vez.
Buena charla.
Con cuidado.
¿Me abres, por favor?
Gracias.
- Cuídate. - Tú también.
Adiós a todos.
Maldición, qué calor hace.
- ¿Y? - ¿Y qué?
- ¿Hay alguien en el motel? - No, no hay nadie en el maldito...
- ¿El gordo tiene auto? - No, carajo.
No tiene auto.
Dijo que tiene todo aquí o una mierda así.
- No es el más listo de su clase. - De la clase.
¿Qué?
No es el más listo de la clase. No "de su clase".
Amigo...
¿A quién le importa?
- Hola, Vernon. - Hola, ¿sabes qué pasa?
Sí, lo sé.
Tal vez es el camión.
Oigan...
Hable a la empresa y dicen que el camión está retrasado,
pero vendrá pronto.
- Si no está aquí en una hora... - Mierda.
...llamaré para pedir otro.
Esto es ridículo.
Toma una siesta, Robert.
Charlie no ha arreglado el aire.
Aún no.
Pero ya ordenó la pieza.
¿Lo de siempre?
Sí, debo volver a la tienda. No quiero perder el camión.
Hecho.
¿Para qué estas vestido así?
Soy un vendedor.
Ah, ¿sí?
¿Qué vendes?
Cubiertos, cuchillos de cocina.
¿De los buenos?
Los mejores.
Bien, te deseo suerte, socio.
¡Charlie!
¿Sí, Virginia? No tienes que gritar.
Perdón.
¿Qué compraste para Charlotte?
¿Para qué?
Su aniversario.
Es la próxima semana.
Llevan 17 bellos años, ¿verdad?
Sí.
Bueno,
el regalo tradicional por 17 años son muebles.
Demonios.
¿Qué tienes en mente?
Pues...
¿un ataúd se considera como un mueble?
Para mi suegra, claro.
Eres sombrío, Charlie.
No. Soy práctico, Virginia.
¿Qué te parece un armario?
No creo que entre en uno de esos.
- Buenos días. - Hola.
¿Qué tal?
- Gracias. - Este es para ti.
¿De qué te manchaste?
Bueno, un idiota en la cafetería no vio por dónde iba.
- Chocó conmigo. - Cielos.
¿Y no eras tú el idiota que no se fijó?
El otro tipo diría lo mismo, pero no fue así.
Sí, okey.
Sí.
¿Qué pasa allá?
Pues, aquí lo tengo.
Este... sí.
"La gasolinera se quedó sin nada,
el camión no llega y el comedor está lleno".
Creo que por eso colgó.
- Que bueno que lo escribiste. - Sí, buena nota.
Gracias.
Gracias por el café.
- Oiga, Sheriff... - ¿Sí?
¿Todo bien con Charlotte?
Creo que sí, ¿por qué?
Ella no se veía del todo bien.
Su mamá no está muy bien.
Maldición.
Le hubiera dicho algo.
Es mejor así.
Bueno.
Oye, ¿palabra de seis letras para "toma y dinero y huye"?
Zapato.
¿Qué?
- Aquí tienes. - Gracias.
¿Qué le paso al cable del teléfono?
Se me atoró con algo el otro día y solo se partió a la mitad.
Nadie me llama a la tienda, puedes usar el mío.
Gracias.
Esperaré a que te llamen los de la gasolina, ¿sí?
¿Solo se rompió?
Es viejo.
¿Qué piensas?
Que esos 200 dólares no alcanzarán para mucho.
¿Has considerado trabajar?
No.
Escucha.
¿Por qué los ladrones de bancos son atrapados?
¿Por qué?
Porque los ven irse de la escena.
¿Y si nunca te vas?
¿Qué quieres decir?
Imagina un edificio de departamentos sobre una joyería.
Eso existe, ¿cierto?
Sí.
No te metes en la joyería, te metes a los departamentos sobre ella.
Haces un hoyo y...
estás dentro.
Nadie nos ve entrar ni salir.
Eso es...
- Eso es brillante, bebé. - Lo sé.
¿Cómo subes de regreso?
Ellos usan una cuerda.
¿Ellos?
En la película usaron una cuerda para volver.
No se te ocurrió a ti. Es de una tonta película.
No es tonta.
Miles, ¿sabes qué clase de herramienta
puede abrir un hoyo en el suelo de un apartamento?
- No es imposible. - No, tú lo eres.
¿Qué haces?
Necesitamos gasolina.
TOCA EL CLAXON PARA ATENDERTE
"Toca el claxon para atenderte".
¿Qué diablos?
Ese es el Pinto verde, ¿no?
- Ese es. - Diablos.
- ¿Dónde están todos? - Tal vez robaron la cafetería.
- ¿Dónde vas? - Tengo una idea.
Dios, ¿qué harás?
- ¿Abrirás a golpes el maletero? - Sí, Sybil.
Quédate aquí y vigila.
- ¿Por qué demoras tanto? - ¡Abajo!
¿Qué parece? No se abre.
- Déjame intentar. - ¡Vete de aquí!
Te dije que te quedaras allá y cuidaras.
Puedo ver perfectamente desde aquí.
Maldita sea.
Pon más fuerza, Miles. Santo Dios.
Tengo que volver.
- Gracias por la comida, Charlotte. - Claro.
Rayos.
Tienen tarta de ruibarbo.
TE MORIRÁS POR NUESTRA TARTA DE RUIBARBO
¡Detente Miles! Alguien viene.
¡Ey!
¿Intentan llenarlo?
Sí, eh...
- Pero no había nadie en la gasolinera. - Disculpa, hay que tocar el claxon.
No tenemos gasolina.
Hay mucha gente esperando por el camión de gasolina.
¿Dónde hay otra gasolinera?
Bueno, esta es la última parada en Yu...
- Provecho. - Gracias.
Son esos dos desgraciados de atrás.
No los veas.
Maldita sea.
¿Cómo sabes que son ellos?
- ¿Quién más puede ser? - No lo sé...
Puede ser esa pareja de ancianos.
Sería el crimen perfecto.
No esperarías que una pareja de ancianos robara un banco.
O tal vez...
Tal vez puede ser ese idiota de allá.
Se parece a ese travesti de Psicosis.
¿Anthony Perkins?
Sí, se parece.
Hola.
Hola, Charlotte.
Es lindo ver el lugar tan lleno.
Ellos quisieran estar en otro lado.
El camión de la gasolina no llegó esta mañana.
Se les acabó la gasolina.
Tal vez te den una buena propina.
Sí, tal vez.
- ¿Un vaso de agua? - Sí, por favor.
Con mucho hielo.
¿Qué le pareció la tarta?
No muy bueno.
¿Tienes algún panecillo allá atrás?
Los horneé ayer.
- Muy bien, panecillos y salsa será. - Entendido.
¿También está atrapado?
No, tengo un sembradío aquí cerca.
Solo vengo aquí por la comida y...
por la mesera más linda del condado.
¿Ah, sí?
¿Qué hay bueno aquí?
Pues... todo.
¿No le quiso vender tarta de ruibarbo?
No, no lo hizo.
Pero no me gustan mucho las cosas dulces.
- Los panecillos con salsa no fallan. - Está bien.
Panecillos con salsa será.
Espero que tengas suficiente combustible.
Si, lo llené ayer.
Eres un hombre listo.
¡Escuchen todos!
Todos con las manos arriba y hagan lo que les ordene.
Voy a necesitar las llaves de tu camioneta.
En caso de que piensen hacer algo tonto,
nos llevaremos a esta jovencita con nosotros.
Te daré mis llaves,
pero suéltala primero.
Yo soy el que manda aquí.
Cuidado, ojos blancos.
¿Qué carajo haces, anciano?
Dispárale, Robert.
- Calma. - ¡Dispárale o yo lo haré!
¡Oye, oye!
Déjala ir,
o le dispararé a tu amigo.
¡Jódete!
Okey, vamos a tranquilizarnos.
¿Qué haces, muchacho?
Miles, ¿qué rayos estás haciendo?
Santo Dios, ¿todos están armados?
Sé de ustedes dos
y quiero parte del dinero.
Los ayudaré.
Me parece un trato justo.
Como sea, ¡solo dispárale al cabrón!
Escucha, hay un modo en la que nadie salga herido.
Ah, ¿sí? ¿Cuál es?
Te doy mis llaves,
la sueltas,
y este caballero no disparará.
¿Verdad, socio?
Creo que es un plan maravilloso.
Pero es muy poco probable.
Sí, suena maravilloso.
¡Excepto porque me quedo sin dinero!
No sé nada del dinero del que hablas,
eso es decisión de los hombres de allá.
Puedes salir con ellos y arreglarlo entre ustedes,
cuando Charlotte esté libre.
No te vamos a dar ni una mierda.
¡Está bien! ¡Deja de apuntarme, carajo!
Juro que te dispararé si no me das tu palabra.
Tienes mi palabra, ahora guarda el arma o apúntala a esos idiotas a tu lado.
Voy a sacar mis llaves y te las lanzaré.
¡Espera!
- Dame las llaves. - ¡Ni lo sueñes!
No.
Tomaré las llaves y saldré primero,
la dejan libre y nos veremos fuera.
- Hijo de perra. - Solo hazlo, cariño.
¡Puta madre!
¿Estás bien?
¿Dónde está la chica?
¡Sal con las manos arriba, maldita sea!
¡Okey, okey, aquí estoy!
¡Te veo debajo de la mesa, idiota!
- Quédate allí. - ¡No me estoy moviendo!
No me muevo.
Dios mío.
¿Qué haces?
Baja ese cuchillo.
Ese dinero es mío, idiota.
¡Está bien, yo no quiero el dinero!
- Esta bien. - ¡Cierra la puta boca!
- ¿A esto le llamas estar bien? - No, tienes razón, perdón.
¿Ahora qué hago?
Llama a la policía.
No idiota, nadie va a llamar a la policía, ya te lo dije,
me voy a llevar el dinero.
Sí, está bien, llévate el dinero.
Eso es lo que dije, ¿eres estúpido?
Escucha, no quieres hacer esto. Créeme.
Sí, sí quiero.
Solo debo asegurarme que no le dirás a la policía sobre mí.
No le diré a nadie, lo prometo.
¿Y debería simplemente creerte?
Sí.
¡Dios! No puedo tomar ese riesgo.
¡Mierda!
Okey, okey, okey.
Esta ocupado.
Intenta llamar a Vernon.
Está bien.
Está sonando.
No contesta.
Demonios.
Vamos, Gavin.
Sigue sonando.
Llama de nuevo al restaurante. Dime si sabes algo.
Entendido.
¿Piloto o copiloto?
Espérame aquí.
¿Qué carajo?
¡Por dios!
¡Mierda!
- ¡Dios mío! - David, ¿qué pasa?
No vengas, quédate en el auto.
Hay... Tengo que encontrar un teléfono y llamar a la policía.
¿Qué?
¡No, no, no! ¡Puedo explicarlo!
- ¡Puedo explicar qué pasó! - ¡No te acerques!
¡Yo no tuve nada que ver!
- ¿Qué demonios está pasando? - ¡Hay una maldita...!
¡Masacre en ese restaurante!
- ¡No tuve nada que ver, lo prometo! - ¡No me interesa!
¡Quédate allí hasta que llegue la policía!
¿Entendiste?
- Por, quédate en el auto. - Okey.
¡Santo Dios!
¡Santo Dios!
Yo no soy el malo.
Okey.
¿Qué quieres?
Que nadie sepa que estuve aquí
- Esta bien, sí. No le diremos a nadie. - No, no.
Dios... Por favor...
- ¡Te amo, Sarah! - ¡Te amo!
¿Qué?
¿Qué?
¿Te llamas Sarah?
Sí.
- ¿Cuál es tu nombre? - Cállate.
Lo siento.
Okey.
Okey.
Les daré 10 mil dólares si no le dicen a nadie.
- ¿Es enserio? - Sí.
Les daré el dinero,
se irán con lo que les queda de gasolina,
nunca estuvieron aquí, ¿de acuerdo?
- Sí. - Está bien.
- ¿Okey? - Sí, seguro.
Okey.
No...
Es el dinero del robo al banco.
Sí, pero ese no fui yo.
¿Por qué está en tu auto?
Yo... Eso no es importante.
Si tomamos el dinero, estaremos implicados.
Deben tomarlo, solo así confiaré en ustedes.
No, puedes confiar en nosotros.
¿Verdad, amor? Puedes confiar en mí.
Por favor, no diremos nada.
- Ay, Dios... - Está bien.
Está bien, ¡cállense!
Está bien, sí robé ese banco
y le disparé a todos en ese restaurante.
En este momento soy el hombre más peligroso.
¡Intenté negociar con ustedes pero no escucharon!
Por eso,
el trato se cancela.
Quiero sus identificaciones,
y si descubro en 10 años que ustedes le dijeron algo a la policía,
¡los buscaré y les dispararé en la boca a ambos!
¿Entendido?
Un momento, quietos.
¡Desgraciado!
¡No, dame eso!
ÚLTIMA PARADA
Sheriff, tengo una pregunta.
Claro, dime.
¿Por qué nunca dice "cambio" por la radio?
¿De qué rayos estás hablando?
Me refiero a:
"Oye, Gavin, ¿puedes traerme un café? Cambio".
O también:
"Gavin, quería decirte que estás haciendo un gran trabajo.
Cambio y fuera".
Te diré una cosa.
Como sheriff de este pueblo, haré una nueva regla.
No tienes que decir "cambio" cada vez que hables por la radio.
Yo sabré cuando acabes de hablar y cuándo es mi turno de hablar.
Para serle honesto, no me gusta mucho la nueva regla.
Te acostumbrarás.
- Cambio y fuera. - Ya entendí.
Sheriff, ¿qué demonios es eso?
Mierda.
Espere, espere un segundo.
Okey.
¿Hola?
¿Charlotte?
Despierta, corazón.
Lo siento.
Lo lamento tanto.
¿Sheriff?
¿Sheriff?
¿Había un Ford Pinto verde aquí en la mañana?
No lo sé...
¿Por qué?
¿Estaba el maldito auto o no?
No lo sé, puede ser. ¿Por qué lo pregunta?
Es el auto del robo al banco de la mañana.
¡Puta madre!
Revisa la parte de atrás.
Verifica si hay sobrevivientes.
¿Hola?
Mierda.
Sheriff, creo que todos están muertos.
Busca las llaves de este Pinto.
Las llaves del Pinto, sí.
Quédese allí, voy a buscar las llaves.
Hola, bebé.
Hola, pequeña. Ven aquí.
Sheriff, encontré varias llaves pero no sé cuáles...
¡Cielos!
- ¿Está bien? - Dame las llaves.
Okey, yo la sostengo.
Estás bien, yo te tengo.
¿Qué busca Sheriff?
El dinero, Gavin.
Mierda.
Alguien más estuvo aquí.
¿Cómo lo sabe?
Hay un rastro de gasolina frente a ti.
Dios...
Cierto, había...
un horrible coche amarillo estaba aquí en la mañana.
Sí, lo vi cuando vine a dejar a Charlotte.
- Bien. ¿Vio al conductor? - Si lo vi.
Bueno...
Quédate con la bebé, pediré refuerzos.
- ¡Espere Sheriff, espere un segundo! - Me tengo que ir Gavin.
¡No!
¡No, no, no!
¡Mierda!
¡Mierda!
¡Mierda!
¡Mierda!
Okey, okey.
¡Oye! ¡Oye!
¡Oye amigo! ¡Amigo!
¡Amigo!
¡Carajo!
¡Sal de ahí atrás en este maldito instante!
¿Me escuchas?
¡Sí te escuché!
Pero creo que me dispararás antes de poder explicarme.
¡Entonces, explícate!
Los ladrones del banco de Buckeye,
llegaron con armas.
Y nos tenían a todos de rehenes.
¡Todos tenían armas! Yo me escondí debajo de la mesa.
¡Y luego encontré el dinero!
¡No lo debí haber tomado! Ya me di cuenta de eso.
Debí haber esperado, debí llamar a la policía.
¿Tú eres el único que salió con vida?
¿De verdad crees que voy a creer que eres inocente?
¡Si!
¿Qué hay de tu cuchillo en el pecho de la chica?
¿O el bebé que dejaste en el auto? ¿Qué dices sobre eso?
¡Mataste a mi esposa!
¡Ella me amaba!
¡Vete al carajo!
¡Cuchillos Odachi!
En Japón, pueden usar las manos como cuchillos,
pero esa técnica no funciona con un tomate.
¡Por eso recomendamos Cuchillos Odachi!
Con el mismo filo y durabilidad que una espada japonesa auténtica.
Hechos con el acero más duro de Japón,
estos cuchillos pueden cortar una lata de aluminio
y luego cortar una rebanada de tomate tan delgada
que puedes ver a través de ella.
¿No me creen?
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¡Cuchillos Odachi!
El cuchillo japonés número uno de los Estados Unidos.
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