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Original subtitles

Mayo de 1940, en las playas de Dunkerque,

el ejército de Hitler rodea a más de 400 000 soldados aliados.

Al otro lado del canal, en Inglaterra,

Los estrategas se apresuran por montar una flota de barcos

para realizar una misión de rescate.

Los cazas de la Luftwaffe sobrevuelan las playas

apuntando a su presa fácil que corre por la arena.

Mientras los nazis aprietan la soga,

cientos de naves civiles se unen a la mayor evacuación de la historia.

En esta serie,

investigamos cosas increíbles de la Segunda Guerra Mundial

desde una nueva perspectiva.

Haciendo coincidir los lugares con vídeos nunca vistos,

fotografías del frente

e imágenes importantes de reconocimiento aéreo

en sus localizaciones originales.

Reconstruimos batallas cruciales...

Bombardeos atrevidos...

Y armas letales terroríficas,

...que cambiaron el curso de la historia.

Sobrevolamos los campos de batalla,

para revelar los secretos de la Segunda Guerra Mundial...

...desde arriba.

Abril de 1940, Dunkerque, al norte de Francia.

Todo parece tranquilo en esta playa enorme.

Pero no muy lejos, al sur de este pueblo costero,

el ejército aliado se extiende por cientos de kilómetros

en la frontera belga para establecer un frente defensivo.

Desde que estalló la guerra en septiembre de 1939,

han llegado a Francia casi 400 000 soldados británicos.

Han estado trabajando con los franceses

para montar defensas como las de la primera GM

y así evitar posibles ataques de los nazis.

Pero el 10 de mayo,

el ejército de Hitler lanza una invasión repentina y masiva

a los países vecinos de Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos.

Usan una táctica conocida como Blitzkrieg,

que combina un gran número de tanques,

infantería, artillería y aviones,

para llevar a cabo ataques muy concentrados.

Esto permite a Hitler superar hasta las defensas más organizadas.

Mientras los nazis se mueven hacia el oeste,

las fuerzas aliadas contraatacan para detener el avance.

La Blitzkrieg de Hitler permite a sus ejércitos moverse

a velocidades increíbles y crear una aproximación en pinza.

Este ataque ha cogido a los aliados por sorpresa,

creando pánico y desencadenando una retirada masiva hacia la costa.

Casi medio millón de soldados aliados se retiran a las playas

entre Dunkerque y La Panne, Bélgica, para intentar escapar.

La mayoría son británicos,

pero también hay belgas, holandeses y franceses.

Muchos se separaron de su unidad mientras corrían hacia la costa.

Uno de los soldados que llega a la extensa costa

es Ronald Mott, del Regimiento Real de la Reina.

Había llegado a la playa de La Panne.

Los hombres venían por todos lados para llegar a la playa.

Te empujaban, te separaban y te perdías.

Todos teníamos miedo. La armada no estaba.

No sabíamos qué pasaba, era un caos total.

Había miles de hombres en la playa

y no podíamos irnos.

Arthur Williams, exmarine de la Marina Real,

explora la playa de Dunkirk

para entender la difícil situación de los aliados.

Llegar hasta aquí debió ser aterrador

porque van a por ti y no tienes a dónde ir.

En el ejército entrenamos para la ofensiva.

Entrenamos para atacar. Entrenamos para avanzar siempre.

Nunca entrenamos para retirarnos de forma segura

o de forma efectiva.

Derrotaron a un ejército sin preparación, con soldados

que no sabían a dónde iban, qué hacían, ni por qué.

Me sorprende el tamaño de la playa de Dunkerque.

Justo allí, en el horizonte,

se ve literalmente otro país,

eso de ahí es Bélgica.

Luego está la ciudad portuaria de Dunkerque.

Imagínate lo que sería.

Alguien decide ir a por ti

y no puedes hacer nada.

La Luftwaffe aprovecha bien la vulnerabilidad del ejército

con uno de sus aviones más potentes, el Stuka.

Son bombarderos extremadamente precisos y certeros,

armados con tres ametralladoras de 7,9 milímetros...

...y cinco bombas.

También llevan un instrumento que produce un sonido aterrador.

Su único propósito es infundir miedo a las fuerzas aliadas del suelo

mientras el avión se precipita hacia los objetivos.

Los aviones llevaban lo que se llama una trompeta de Jericó.

Es una sirena que hace un ruido horrible cuando el avión cae.

Las sirenas no tienen ningún efecto en el avión,

son solo para aterrorizar a sus próximas víctimas.

Los soldados son un blanco fácil.

Solo pueden defenderse con sus rifles.

Pero tienen pocas opciones contra los Stuka.

Los bombarderos Stuka eran como buitres volando en círculos,

esperando para bajar y coger a su presa.

Tenían donde elegir.

Podían haber elegido e ir a por cualquier cosa.

Desde el punto de vista de un soldado,

es posible que intentaran quedarse en las dunas,

ofrecen algo de seguridad.

Puedes atrincherarte y encontrar cobertura

contra las bombas y los proyectiles.

No solo la Luftwaffe volando en círculos

amenaza la vida de todos estos soldados.

Si los aliados no pueden ralentizar el avance de la infantería alemana,

casi todo el ejército británico podría ser aniquilado.

Los soldados que se retiran ponen explosivos en las presas, puentes

y toda la infraestructura básica.

Construyen defensas rudimentarias y barricadas en las carreteras

para establecer un frente defensivo.

Los canales y ríos locales también pueden usarse como obstáculos

para frenar a los tanques y a la infantería nazi.

Los hombres usan estos canales como perímetro defensivo

para contener el avance alemán y ganar tiempo.

Pero el 25 de mayo, la fuerza nazi más cercana

está a solo 27 kilómetros de las playas aliadas

entre Dunkirk y La Panne.

La retaguardia tiene órdenes de luchar hasta el final.

Esto les dará tiempo a los aliados.

Pero no resistirán mucho más a las furiosas fuerzas alemanas.

El tiempo se acaba y la soga aprieta cada vez más.

Los comandantes aliados deben rescatar a sus hombres de las dunas

y sacarlos de las playas de Dunkerque.

Si fracasan, eso supondrá

que Hitler ha conseguido el dominio total de Europa.

Sabían que se estaban quedando arrinconados en un área

cada vez más pequeña.

Cada día, cada hora, cada minuto, los alemanes se acercaban.

Era todo o nada. Un ahora o nunca.

En Gran Bretaña, ha comenzado la evacuación.

DOVER

Desde el inicio de la guerra, el castillo de Dover ha sido

el centro de mando secreto de la Marina.

En mayo de 1940, se sitúa en la primera línea

de uno de los momentos que marcaran el milenio.

Bajo el castillo, hay una red de túneles secretos

muchos de los cuales se excavaron en la tiza

durante las guerras napoleónicas.

En estos túneles, un equipo de 20 oficiales

tiene apenas unos días para realizar la mayor evacuación de la historia

con el nombre en clave, Operación Dinamo.

La doctora Lynette Nusbacher investiga por qué estos túneles

se convirtieron en algo crucial para las operaciones de los estrategas.

El personal naval estaba en los túneles bajo el castillo de Dover

porque les permitía comunicarse directamente

con los oficiales navales al mando de los puertos de la costa.

Estaban acostumbrados a servir en el mar,

así que los espacios reducidos en los que trabajar a bordo

los replicaron aquí, bajo tierra.

Tenían una sala para comunicaciones, otra para logística,

y una sala para cada una de las funciones del personal.

La gente bajo el castillo de Dover estaba improvisando.

Se lo inventaban todo sobre la marcha.

Trabajaban día y noche.

Nadie esperaba que los alemanes rodearan al ejército británico.

Nadie esperaba que los alemanes ganaran la guerra tan rápido.

La única forma de evitar la victoria alemana en mayo de 1940

era sacar al ejército británico de la playa de Francia

y traerlo de vuelta a Inglaterra.

Uno de los comandantes de la Armada, el vicealmirante Bertram Ramsay,

es el comandante jefe de esta operación hercúlea.

Ramsay era el hombre perfecto para el trabajo.

Podía aportar su agudo intelecto

y una solución técnica para ese problema.

La tarea de Bertram Ramsay aquí en Dover

es coordinar las cosas a una escala

que nadie había hecho antes.

El equipo de Ramsay tenía que ver cómo llevar suficientes barcos a Francia

para cargar a todo el ejército británico y llevarlo a Gran Bretaña.

Ramsay tiene una flota de más de 200 barcos a su disposición,

incluidos destructores, dragaminas y ferris de pasajeros.

Pero incluso con todas estas naves,

se enfrentan a un reto logístico impresionante

cuando llegan a Francia.

Los bombarderos alemanes apuntan al puerto de Dunkerque.

Los barcos británicos no pueden usar los muelles para la evacuación.

El capitán William Tennant ha ideado un ingenioso plan.

Propone usar el rompeolas de un kilómetro de Dunkerque,

conocido como el Topo, como muelle improvisado.

Tennant y los agentes al mando

mantuvieron la cabeza fría bajo presión.

En su situación,

habría sido fácil quedarse bloqueado.

No tenían la infraestructura necesaria

para sacar a miles de soldados de la playa.

Así que tuvieron que ser creativos

ver lo que tenían y adaptarse a ello.

Trabajar con eso.

Hay un problema con el plan de Tennant.

El Topo no fue diseñado para que atracaran barcos.

Mide menos de tres metros de ancho

y está expuesto a los rápidos cambios de la marea.

Es un rompeolas. Es una defensa marítima.

No está hecho para tener barcos anclados a su lado

ni tropas y suministros entrando y saliendo.

Es arriesgado, pero es su única opción.

El 27 de mayo,

los primeros barcos de la Armada atracan junto al rompeolas.

Pero con tan poco espacio, algunos de los destructores

se ven obligados a echar el ancla lejos las playas.

Deben permanecer a casi un kilómetro de la costa

para no encallar en la poca profundidad de la playa.

La Luftwaffe continúa sobrevolando la zona,

...las naves de guerra están tan cerca que es tentador.

Los soldados de las playas están desesperados por subir a los barcos

para poder escapar.

Abandonan la poca seguridad que tenían en las dunas

y se dirigen al barco que está anclado en la costa.

Quedan totalmente expuestos.

Con el agua hasta el cuello, forman colas y esperan horas.

Pero sus esperanzas de salvación se esfuman sin piedad.

Los enormes destructores son presa fácil para los bombarderos Stuka.

Uno de los hombres sumergidos en el agua

es James Bradley, artillero de la Artillería Real.

Los bombarderos derribaban a los barcos

y todo era un caos.

Vi como alcanzaban a un destructor repleto de hombres a bordo.

Volcó y cientos de hombres cayeron al mar.

En tropel.

Estoy seguro de que muchos no sabían nadar.

Los ataques obligaron a los hombres a retirarse hacia las dunas.

De una fuerza de casi 400 000 hombres,

los estrategas estiman que, en el mejor de los casos,

solo podrán rescatar a 45 000.

Apenas uno de cada diez hombres.

En Dover, los aliados buscan formas

de evacuar a más hombres de las playas de Dunkerque.

Si fracasan, Gran Bretaña quedará indefensa.

Ya desesperados, el vicealmirante Ramsay y la Armada

requisan naves civiles más pequeñas.

El Medway Queen es uno de los barcos que van a Dunkerque.

Es un barco de vapor de 55 metros de largo.

Construido en 1924,

está diseñado para realizar paseos río arriba y abajo.

Para preparar la nave para la guerra,

los ingenieros han colocado dos ametralladoras antiaéreas

en medio de la cubierta.

También han ampliado el puente y lo han cerrado para protegerlo

además de instalar un cañón enorme en el armazón

que dispara proyectiles de más de cinco kilos.

El 27 de mayo, el barco zarpa hacia Dunkerque.

La consejera Pamela Bathurst,

investiga los retos a los que se enfrenta el Medway

en una misión tan traicionera al otro lado del canal.

El Medway Queen era un barco de vapor de río.

Nunca se haría a la mar. No era lo bastante grande.

Pero claro, en tiempos de guerra pasan muchas cosas

y las normas dejan de existir.

La tripulación cuenta con oficiales de la Armada Real y la reserva.

Pero también incluye 14 marineros mercantes.

La tripulación fue muy valiente.

Algunos eran pescadores de Cornualles y Devin,

no tenían experiencia de combate.

Es difícil cruzar el Canal de la Mancha

porque el agua pasa muy rápido.

Había minas, los aviones alemanes los bombardeaban.

Fue una época muy peligrosa.

El vicealmirante y sus asesores creían que los barcos pequeños

podrían ser la clave para acelerar la evacuación.

Todos los barcos de vapor eran poco profundos

y podían acercarse mucho a la playa. No hasta la playa, pero sí muy cerca.

Por suerte para los hombres atrapados Francia,

la Medway Queen no es la única nave mercante

que pone rumbo a Dunkerque.

RAMSGATE

Muchos barcos de todas las formas y tamaños salen de los puertos

de la costa británica.

Entre ellos, barcos pesqueros de Cornwall

y lanchas de lujo requisadas a sus dueños ricos.

Más de 600 naves civiles se unen a la flotilla

y comienzan el peligroso viaje a través del Canal.

Los bautizan como "Los pequeños barcos".

Uno de los yates que se disponen a cruzar el canal es el Mimosa.

La antigua dueña, Jane Percival, está a bordo del barco de 14,5 m.

En muy poco tiempo,

el Ministerio de Transporte de Guerra

solicitó embarcaciones de entre diez y 30 metros,

en algunos barcos como este,

dejaron una nota diciendo que lo habían requisado

y volverían a contactar conmigo después de la guerra.

Así que, aunque lo pidieron, en realidad era una orden.

No podías evitar que se llevaran el barco.

Aunque la mayoría de estos barcos tienen tripulación,

no han recibido entrenamiento para una operación así.

No hay nada que pueda preparar a los voluntarios a bordo

para lo que están a punto de experimentar.

Se dirigían a la batalla, estos barcos se convirtieron en buques de guerra.

La mayoría de esos barcos

tenía personal naval que conocía estas aguas,

pero tenían que dar rodeos,

había barcos hundidos y en llamas.

Además estaba el avión,

tenían que estar atentos por si los bombardeaban.

Planearon cruzar de forma que evitaran los campos de minas,

así que era una ruta en zigzag, no en línea recta.

Para sortear los bancos de arena y los peligrosos campos de minas,

los barcos pequeños toman tres rutas diferentes.

La ruta Z es la más corta, a 75 km, pero es vulnerable a los disparos

de las armas alemanas situadas cerca de Calais.

La ruta X se extiende 101 km,

atraviesa los bancos de arena y los campos de minas.

La ruta Y está a 161 kilómetros y relativamente libre de minas.

Pero está al doble de distancia que la ruta Z,

lo que aumenta el riesgo de ataques de bombarderos y submarinos.

Todos los barcos pequeños se dirigen a las playas aliadas

entre Dunkirk y La Panne.

El Fort Des Dunes está cerca,

es un bastión clave en el estrecho perímetro defensivo.

FORT DES DUNES

Enterrado bajo las dunas de arena que lo rodean,

el Fort Des Dunes está diseñado para ser invisible.

La especialista residente Lily Soki recorre el fuerte

para estudiar por qué es tan valioso para la retirada de los aliados.

El fuerte está camuflado.

Hay de cuatro a seis metros de arena sobre el fuerte, está bien escondido.

Como veis, estamos muy cerca de las dunas y de la playa,

estamos a solo 800 metros de la playa.

Hay una vista panorámica muy amplia.

Es el lugar perfecto para defender un territorio

porque puedes ver al enemigo aproximarse por todos lados.

En mayo de 1940, los soldados llegan aquí

y encuentran a sus unidades en medio del caos.

El fuerte se usa para coordinar a las tropas francesas

que defienden el perímetro.

Tras recibir nuevas órdenes,

los envían de vuelta para reforzar el frente de batalla.

Tienen que defender el perímetro hasta el final.

Es 28 de mayo, van dos días de evacuación,

han rescatado a casi 25 000 soldados aliados.

Pero todavía quedan miles en Dunkerque,

expuestos a los ataques aéreos de la Luftwaffe.

La situación no mejora

para los aliados que están más al interior.

Están atacando su perímetro y cada vez tienen menos espacio.

La zona controlada es la sexta parte de lo que tenían hace tres días.

En el puerto,

la refinería de arena está ardiendo.

El humo cubre las playas,

proporcionando cobertura contra la Luftwaffe.

La escena habría sido casi apocalíptica.

El cielo estaría lleno de humo negro.

Y el olor habría sido igualmente amenazador.

Habría muerte por todas partes.

Seguro que era un lugar aterrador.

Pero no todo está perdido.

Los hombres siguen en el agua y aparece algo en el horizonte.

Los pequeños barcos son la esperanza de los soldados desesperados.

Pero cargar a miles de hombres

en cientos de naves de todas las formas y tamaños

es una operación compleja que requiere mucho tiempo.

Al llegar a Dunkerque, era un caos, había barcos por todas partes.

Los barcos pequeños tenían que dirigirse a las playas

donde estaban los hombres en el agua, esperando que los rescataran.

Evitaban obstáculos, barcos hundidos,

evitaban el combustible que ardía en el agua.

Los capitanes

querían ser lo más eficaces posible,

elegían un punto donde hubiera una fila de hombres

y empezaban a subirlos a bordo.

Los capitanes tendrían que estar atentos al peso

que metían en los barcos.

Subir a 70 hombres en un barco de 12,

en la cubierta cabrían unos 40

y otros 30 abajo.

Se trataba de cargar a todos los que se podían

porque cada hombre que salvaban podría seguir luchando otro día.

Los tripulantes suben a bordo a los hombres exhaustos.

Deben enfrentarse a decisiones desgarradoras.

Debió ser un trauma para los capitanes

tener que dejar soldados allí y marcharse.

Les dirían:

"No caben más, vendrán a ayudaros. Volveremos".

Los soldados inventan formas innovadoras

de subir a los barcos pequeños lo más rápido posible.

Se puede ver desde arriba,

la marea baja expone restos de vehículos

enterrados en la arena.

El residente Yves Janssen examina los artefactos hundidos.

Esto es de un camión, probablemente un Bedford.

Como podéis ver por las ruedas delanteras,

no tenía muchos kilómetros encima.

Los neumáticos siguen en buen estado.

Dunlop, reforzados para el uso pesado.

Todos estos camiones se usaron para hacer pontones en 1940.

Trajeron todos los que tenían disponibles a la playa

para que la gente pudiera caminar y llegar a los barcos sin nadar.

Los soldados llevan los camiones lo más lejos posible por el agua

y les ponen tablones de madera para crear embarcaderos.

Consiguen hacer varios pontones en las playas

que mantienen a los hombres secos mientras suben a los barcos.

Tras dos días de evacuación,

los pequeños barcos vuelven a Gran Bretaña hasta arriba.

Miles de hombres estarían de vuelta a casa.

Sin embargo, en tierra,

los tanques e infantería de Hitler se acercan cada vez más.

En el aire,

sus bombarderos Stuka apuntan a los barcos de rescate

que atracan junto al rompeolas.

El 29 de mayo de 1940,

los barcos aliados atracan junto al rompeolas,

van tres días de evacuación en Dunkerque.

Los hombres van subiendo a los barcos, pero no están a salvo.

Los Stukas nazis siguen atacando el embarcadero improvisado.

Se extiende un kilómetro por el borde del puerto.

Creo que en el rompeolas se sentirían muy vulnerables.

Es un blanco perfecto. Llama la atención desde el aire.

Es muy lineal, puedes ir de frente y bombardearlo.

Y como las tropas estaban tan apretadas aquí arriba,

estarían atrapados. Habrían sido blancos fáciles.

Cuando los Stukas cargan,

los hombres se meten en los barcos para ponerse a cubierto.

El caso es que una vez que subían a uno de los barcos,

probablemente pensaran: "Bien, estoy a salvo, me voy a casa".

Pero no, aún eran vulnerables a los bombardeos

puede que incluso más, porque estaban justo en el objetivo

de los aviones enemigos.

Uno de los barcos atracados es el Crested Eagle.

Está cargando a 600 hombres,

pero en cuanto zarpa, los Stuka caen sobre él.

Lanzan cuatro bombas al Crested Eagle.

El cabo Bob Bloom, auxiliar de medicina en prácticas,

está a bordo.

Lo siguiente que oí fue: "¡Abandonad el barco!".

Así que salté al agua.

Mientras subía a la superficie, alguien saltó y me volvió a hundir.

Entonces llegó un ballenero,

dos tíos me subieron a bordo y me cubrieron con una lona.

Mientras sacan a Bob del agua, el Crested Eagle está en llamas.

El motor aún funciona y se aleja fuera de control por la costa

hasta que encalla en la arena a unos 9 km del rompeolas.

Les presento lo que queda del Crested Eagle.

El barco mide unos 90 metros de largo.

Está es la mitad del barco.

Todo lo que se ve hasta delante estaba en llamas.

Todos los que estaban ahí murieron.

Murieron 300 personas en el incendio.

Lo que pasó aquí fue terrible.

Cuando la bomba cayó sobre el motor los depósitos de aceite se rompieron

y eso fue lo que creó ese gran fuego.

Cuando el barco llegó a la costa

todos los soldados de la playa, franceses, ingleses...

corrieron hacia el barco para ayudar.

Pero para muchos, era demasiado tarde.

Algunos sobrevivieron, pero muy pocos.

Para los hombres que siguen en la playa

es traumático ver algo así.

Pero aún hay esperanza.

A pesar del riesgo de acabar como el Crested Eagle,

los barcos siguen llevando a los asediados a Gran Bretaña.

Cada viaje lleva unas seis horas.

Muchos de los barcos zarpan de noche para minimizar los ataques enemigos.

En el frente francés, el número de soldados aliados

en el perímetro defensivo disminuye.

Es la última batalla

para evitar que los alemanes asalten las playas.

Pero no podrán contenerlos por mucho tiempo.

El perímetro aliado de Dunkerque se ha reducido aún más.

El 31 de mayo,

el frente nazi está a solo 10 km de las playas.

Pero para que las tropas de Hitler se hagan con el control,

deben capturar el Fort Des Dunes, el último bastión aliado.

Desesperados, los franceses intentan aferrarse a este punto estratégico

para darles más tiempo a los hombres de la playa.

El 2 de junio,

los alemanes está tan cerca que los aliados los ven desde el fuerte.

El general Janssen está al mando de la división.

El general Janssen subió al fuerte para observar el frente.

La vista era inmensa porque el perímetro estaba muy cerca

y su misión principal era proteger el frente oriental de Dunkerque.

Por la tarde, los Stukas alemanes atacan el fuerte.

Dos bombas caen en el patio.

La bomba que cayó en este patio

causó la metralla que mató al general Janssen y a muchos de sus oficiales.

Los alemanes siguen bombardeando el fuerte durante dos días...

y matan a más de 100 soldados.

El 4 de junio, los supervivientes abandonan el fuerte.

Mientras el perímetro se desmorona, los barcos pequeños continúan

rescatando a tantos soldados como pueden

antes de que invadan las playas.

Más de 200 de estos barcos pequeños se hunden durante la operación.

El Medway Queen es uno de los últimos en irse.

En el último viaje del barco,

una de sus cajas de remos se daña junto al rompeolas.

Pero vuelve a casa con cientos de soldados de la retaguardia francesa.

La tripulación y los soldados a bordo

logran incluso derribar a tres aviones enemigos.

El Medway Queen realiza un total de siete viajes

y rescata a más de 7000 soldados.

Pero más de 80 000 acaban como prisioneros de guerra de los nazis.

Hay un ambiente lúgubre a bordo, de vuelta a Inglaterra.

Los soldados están traumatizados, hambrientos y se sienten mal.

Ver su hogar es un consuelo, sobre todo para los heridos graves.

Alguien gritó: "Mirad, los acantilados".

Y los heridos pedían que los levantaran

para poder ver los acantilados blancos por la ventana.

Solo querían ver que volvían a casa...

y así fue.

Gracias al esfuerzo de la Armada y estos barcos pequeños,

338 000 hombres escapan de Dunkerque.

Siete veces más de lo que Churchill y el Almirantazgo creían posible.

Cuando los soldados llegan a los puertos británicos,

es hora de atender a los heridos.

Los hombres están abatidos tras la derrota contra los alemanes.

Pero han sobrevivido y pueden luchar otro día.

Su valor y determinación ante la adversidad

son el origen de la expresión "Espíritu Dunkerque".

Gran Bretaña no tendrá que rendirse.

El 4 de junio de 1940, el último día de la evacuación,

Churchill se dirige al Parlamento.

Seguiremos hasta el final,

defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste.

Combatiremos en las playas, combatiremos en los terrenos,

combatiremos en los campos y combatiremos en las calles,

combatiremos en las colinas.

No nos rendiremos.

Traductora: Andrea García Díaz

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