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Diciembre de 1944.
Hitler lanza una ofensiva total contra el Frente Occidental
a lo largo de Bélgica y Luxemburgo.
En los pueblos, los pequeños y escasos pelotones Aliados
se enfrentan a batallones alemanes.
Parece el combate de David contra Goliat.
El armamento nazi impacta contra las defensas americanas.
La Batalla de las Ardenas.
Investigamos los eventos más extraordinarios
de la II Guerra Mundial
desde una perspectiva completamente nueva.
Gracias a un archivo de grabaciones exclusivo,
fotografías del frente
e imágenes aéreas de las localizaciones originales,
reconstruimos las batallas más cruciales,
los bombardeos más temerarios y las armas letales
que cambiaron el curso de la historia.
Sobrevolando los campos de batalla,
revelamos los secretos de la II Guerra Mundial desde el aire.
Octubre de 1944,
un piloto aliado sobrevuela el Mar del Norte
para mapear la línea defensiva nazi en la costa de Europa.
Al sobrevolar una isla holandesa, realiza una serie de fotos.
En ella se ve una zona muy fortificada plagada de búnkeres de hormigón.
Forman una línea de 16 km de longitud.
Es probablemente el punto más formidable
del terrible Muro Atlántico de Hitler.
Para ganar la guerra en Europa, los Aliados deben atravesar
la sección más impenetrable de esta barrera de hormigón
La suerte de la Alemania Nazi está cambiando.
Tras el éxito del Desembarco de Normandía en el Día D,
Las fuerzas Aliadas atraviesan Europa.
Pero ese rápido avance conlleva problemas de suministros.
Necesitan establecer una nueva ruta de suministros
aprovechando el principal puerto de Europa entonces, el de Amberes.
Pero un obstáculo se interpone entre el puerto y el mar:
la isla holandesa de Walcheren,
que los alemanes han fortificado a conciencia.
Walcheren se sitúa en la desembocadura del río Scheldt
y ocupa una superficie de 180 kilómetros cuadrados.
Es la llave del estratégico puerto de Amberes.
Su posición es tan crucial
que Hitler supervisa en persona los planos de las fortificaciones
hasta el más mínimo detalle.
La arqueóloga Natasha Billson, investiga este lugar olvidado
y al mismo tiempo crucial.
Los nazis sabían muy bien de la importancia de esta isla.
Está armada hasta los dientes.
Por toda la costa, en las dunas hay nidos de ametralladoras y cañones
apuntando a la desembocadura del río Scheldt.
La costa está repleta de cañones.
Algunos de hasta 220 milímetros,
con 22 de alcance capaces de desbaratar cualquier ofensiva.
Más adentro hay una segunda línea de búnkeres
que protege los cañones costeros de ataques por la retaguardia.
Cada búnker alberga un cañón de artillería pesada.
Con todo un arsenal de proyectiles de 150 mm,
con un alcance de 10 km.
Protegidos por muros de hasta dos metros de grosor,
los búnkeres son obstáculos letales.
Basta con acercarnos para ver las marcas de los impactos.
Viendo el tamaño, forma y profundidad,
es munición de 20 mm
que la aviación Aliada disparó desde allí.
Pero no hicieron mucho daño, no son más que rasguños.
Para acabar con los búnkeres los Aliados podían bombardearlos,
pero hay muchísimos
y los pilotos solo podían destruirlos si les daban de lleno.
Pero las defensas nazis tienen un talón de Aquiles.
La mayor parte de la isla se encuentra bajo el nivel del mar.
Unos bancos de arena o diques de 76 metros achos
y una serie de dunas de hasta 52 metros de alto
son lo único que se interpone entre la isla y el océano.
Las dunas y diques protegen la isla,
si los destruyes, el agua del mar entra
y aísla los búnkeres al inundarlos.
Para envía suministros atravesando la defensa de Hitler hasta Amberes,
los Aliados deciden volar los diques y las dunas de Walcheren,
para que el agua entre e inunde la isla.
3 de octubre de 1944.
A las 13:00, 247 bombarderos
Lancaster y Mosquito llevan a cabo un ataque de alta precisión.
Apuntan a los diques de la isla.
El primer día disparan más de mil toneladas de bombas.
Las fotografías aéreas revelan la enorme destrucción.
Las explosiones acabaron con los diques.
Los ataques sucesivos abrieron la brecha y se inundó el 80 %.
Solo las zonas más altas sobrevivieron a la inundación.
El historiador holandés, Tobias Van Gent, investiga la isla.
Después de bombardear los diques,
un periódico británico escribió:
La RAF hunde islas holandesas para silenciar los cañones alemanes.
Pero no fue el caso,
porque las baterías costeras estaban sobre los diques y las dunas.
La única forma de neutralizarlas era entrar en la isla
y conquistar la baterías costeras una a una.
Ahora que Walcherenestaba inundada,
los británicos y canadienses lanzan un ataque anfibio
a lo largo del estuario.
El 1 de noviembre a las 8:20,
tres acorazados Aliados junto a decenas de embarcaciones
vacían sus cañones contra Walcheren.
A cubierto bajo las nubes de humo,
la primera oleada de comandos británicos
atacan las costas oeste y sur.
Unos tanques especiales van haciendo estallar
las minas terrestres.
Esto crea un camino seguro a lo largo de la playa
que permite a los Aliados avanzar y acabar con las defensas nazis.
Tras varios días de lucha sin cuartel,
los Aliados finalmente toman la isla.
y hacen prisioneros a 41 000 soldados alemanes.
Es un golpe devastador para Hitler.
El asalto de Walcheren permite a los Aliados
asegurar las rutas de suministro a través de Amberes.
Al poco llegan a descargar 19 000 toneladas diarias de suministros
para impulsar el avance Aliado a lo largo de la Europa nazi.
Unos 125 km al este de Amberes,
en la frontera entre Alemania y Bélgica,
los Aliados se enfrentan a su siguiente gran obstáculo.
Las imágenes aéreas de los alrededores de la ciudad alemana de Aachen
nos muestran una estructura amenazadora
que se extiende más allá de lo que alcanza la vista.
Visto desde arriba,
unas extrañas líneas geométricas atraviesan un paisaje ondulado.
Si nos acercamos veremos que están formadas por bloques de hormigón
colocados en fila.
Cada bloque tiene forma de pirámide y alcanza los dos metros de altura.
Estas pirámides se separan un metro la una de la otra
y forman parta de la inmensa línea de defensa nazi
conocida como la Línea Sigfrido.
La Línea Sigfrido es un muro de acero y hormigón.
Hay más de 22 000 búnkeres y fortines espaciados uniformemente
para crear campos de fuego entrelazados
de más de 30 km de grosor
y más de 600 km de longitud a lo largo de la frontera alemana.
La Línea Sigfrido es una proeza de la ingeniería nazi.
El ex soldado, Henri Mignon,
investiga las filas de columnas de hormigón.
Se las conoce como "dientes de dragón" y sirven para atrapar los tanques.
Si estuvieran hechos solos de hormigón no serían muy resistentes.
Para aumentar la resistencia añadieron barras de acero.
Las metían dentro de los dientes de dragón
pero también bajo el suelo, conectadas a otros dientes.
Un auténtico obstáculo.
Las barras de acero entrelazan los dientes de dragón y los convierte
en una estructura impenetrable.
A principios de noviembre de 1944,
Los estadounidenses, franceses, británicos y canadienses
alcanzaron la Línea Sigfrido.
Necesitaban atravesar esa barrera, y rápido.
Los alemanes se escondían tras la Línea Sigfrido.
Los estadounidenses, al verla,
creyeron que era un pequeño obstáculo.
Esa fue su primera reacción.
Pero pronto vieron que no era así,
porque intentaron cruzarla por varios puntos
y no había forma de hacerlo.
Los dientes eran obstáculos devastadores para los tanques.
Al intentar pasar por encima, la "tripas" del tanque quedaban
a la vista y eran fulminados por las armas antitanque alemanas.
Los alemanes dejaron puntos más débiles adrede
para llevar a los tanques Aliados a ratoneras
donde los volaban uno a uno.
Hitler sabe de la cadena de suministros de los Aliados.
Y en un intento desesperado por cambiar las tornas,
planea una ofensiva a gran escala.
Ordena un ataque sorpresa a los Aliados en Bélgica y Luxemburgo,
donde son más vulnerables.
Quiere reconquistar los puentes que cruzan el río Mosa
y recuperar Amberes en unos pocos días.
Espera así dividir a las fuerzas Aliadas,
cortar sus cadenas de suministros y forzar su rendición.
La ofensiva alemana se llamará Operación Wacht Am Rhein,
"Vigilar el Rin".
16 de diciembre de 1944.
Hay 80 000 soldados estadounidenses estacionados en las Ardenas,
durmiendo sobre el suelo helado.
Ocultos en el frondoso bosque, lo que menos esperan
es que un unidad de ataque alemana con más de 2000 tanques
y armas de asalto se dirige hacia su posición.
A las 5:30 de la mañana los alemanes lanzan un ataque a gran escala
con 1900 piezas de artillería y lanzacohetes
contra los desprevenidos estadounidenses.
Louis Kalil un explorador de 22 años forma parte
del pelotón de reconocimiento que se enfrenta al grueso del ataque.
Pensé que era el fin del mundo.
Pensé que uno de los proyectiles nos caería encima y adiós.
Ni nos enteraremos.
Los proyectiles explotan contra los árboles
lanzando trozos de metralla letales.
No se me ocurre algo peor.
No pararon durante dos horas.
Mareados y desorientados muchos soldados se separan.
La emboscada de Hitler ha pillado a los Aliados desprevenidos.
Su ataque podría repeler la invasión
y cambiar las tornas de la guerra a favor de Alemania.
El primer día que Hitler contraataca,
el blitzkrieg pilla a los Aliados desprevenidos.
Los estadounidenses solo tienen seis divisiones desplegadas en las Ardenas
lo que equivale a unos 100 000 hombres.
Y se enfrentan a uno de los ataques a mayor escala de toda la guerra,
18 divisiones alemanas
con más de 400 tanques
y 300 000 soldados alemanes.
Y no solo están en desventaja numérica.
Entre las filas alemanas se encuentran unidades de élite de la Waffen-SS,
los soldados de la organización paramilitar nazi.
Y a los mandos de la unidad más temible,
la Kampfgruppe Peiper se encuentra el oficial de las SS Joachim Peiper.
Peiper es el comandante más joven de la Waffen-SS.
Es un Nazi fanático
que cuenta con la bendición del mismísimo Führer.
Cuenta con el mejor equipo a su disposición,
incluido el tanque más letal, el Tigre II.
Marie-France Gregoire está a cargo de uno de los últimos Tigre II.
Debió de ser terrorífico para los estadounidenses
verse cara a cara con estas bestias enormes.
Y el ruido. El ruido que emitían era terrible...
Pero mil veces más fuerte. Terrible.
El Tigre II es una bestia de acero de 70 toneladas
con una placa frontal de 18 cm a modo de protección.
Está equipado con una torreta giratoria
y un cañón antitanque de 88 mm
que puede atravesar una armadura de 14 cm a 2 km de distancia.
Estaban hechos para intimidar.
Por lo tanto, eran gigantescos.
Si te los topas de frente, sales huyendo.
Tenían placas muy gruesas.
Eran casi impenetrables.
El Tigre II no tenía rival en el campo de batalla.
Pero tiene un punto débil.
Gasta una cantidad enorme de combustible.
Peiper debía tomar los depósitos de combustible
en los pueblos para poder seguir avanzando.
El 17 de diciembre, Peiper lanza su ataque en Bélgica.
Pero avanza más lento de lo que le gustaría.
Los caminos son muy estrechos
y su batallón se transforma en una fila armada
de 25 km de longitud.
A primera hora de la mañana Peiper y sus hombres
llegan al pequeño pueblo de Honsfeld.
Capturan a 19 soldados estadounidenses
y los fusilan a sangre fría.
Los alemanes se hicieron con los vehículos de los Aliados
e incluso les robaron las botas a los cadáveres.
En respuesta al ataque alemán, los Aliados se reorganizaron.
Unos 15 km al oeste de Honsfeld,
un convoy estadounidense de 30 vehículos se dirige al este
hacia el pequeño pueblo de Baugnez.
El convoy Aliado no tiene ni idea
de que se dirige directo al Kampfgruppe Peiper.
Ted Paluch formaba parte de la Batería B
del 285 Batallón de Artillería.
Nos dirigíamos al norte
y los alemanes venían por el mismo camino hacia el sur.
Yo no lo sabía,
pero ellos podían ver nuestro convoy desde su posición.
Los tanques alemanes no se lo piensan dos veces.
Disparan proyectiles explosivos a los vehículos estadounidenses
y obligan a Ted y a toda su unidad a rendirse.
Los nazis hacen 114 prisioneros
y se los llevan a un campo cercano
donde los acribillan con metralletas.
Le dieron a un compañero y en cuanto oí el disparo me tiré al suelo.
Había como unos 96 tanques
y conforme pasaban los camiones nos disparaban por ráfagas.
La mayoría muere al instante.
Otros entran en pánico y huyen.
Si encuentran a alguien vivo, le disparan a la cabeza a quemarropa.
Lo mejor que puede hacer Ted es hacerse el muerto.
Me habían dado en la mano, se acercaron y me vieron.
Al ver la sangre creerían que había muerto.
Más de 40 soldados, incluido Ted,
consiguieron escapar a la matanza e informaron de la masacre.
Las noticias sobre esta atrocidad viajan rápido.
Pero en vez de desmoralizar a las tropas,
les da un chute de moral para acabar con el avance alemán.
Día tres del ataque de Hitler en las Ardenas.
Las fuerzas alemanas en el norte,
que ya deberían haber realizado un avance significativo,
solo han penetrado unas pocas decenas de km en terreno Aliado.
Al sur, otra división alemana amenaza
otro punto estratégico
que los Aliados deben proteger cueste lo que cueste,
un pueblo llamado Clervaux, en Luxemburgo.
Clervaux se encuentra en un valle estrecho
rodeado por montañas altas y boscosas.
Tiene una estación en la línea norte-sur
y varios puentes,
por lo que es un punto clave para los transportes.
Aquí se desplazan cientos de soldados estadounidenses
que estaban descansando tras haber estado en el frente.
Transforman las casas y hoteles en sus barracones
y el castillo medieval de Clervaux
en un fortín para el ejército estadounidense.
Tom Scholtes investiga este punto clave.
Clervaux se encontraba en el camino del avance de la ofensiva alemana,
así que iban a tomarlo.
En la zona de las Ardenas
hay muchos valles muy profundos
y muy pocas carreteras pavimentadas.
Así que tienen que usar las pocas que existen.
El 17 de diciembre a las 9:30,
los alemanes lanzan el ataque por tierra.
Treinta vehículos armados y tanques descienden hasta Clervaux.
Pero los estadounidenses han preparado trampas.
Esconden tres tanques estadounidenses en curvas muy cerradas
para emboscar a los alemanes.
Acaban con el primer tanque nazi.
Pero no son rival para el poder del ejército invasor.
Los proyectiles de alta velocidad alemanes
atraviesan fácilmente la fina coraza de los tanques americanos.
Cuando se disipa el humo,
los restos de varios tanques bloquean las calles de Clervaux.
Por cada tanque americano había diez alemanes.
No eran rival para el avance alemán,
los alemanes podía reemplazar pérdidas, los americanos no.
Sin poder salir de Clervaux,
más de 100 soldados están atrapados en el castillo
rodeados de tropas alemanas.
Parece que los defensores americanos están acabados.
Los tanques llegan a las puertas,
pero los muros del siglo XII son un obstáculo formidable.
Los soldados aprovecharon los muros gruesos del castillo.
Eran de 1,5 metros de grosor y los proyectiles no los penetraban.
Sabían que estaban a salvo de los tanques.
Con las ventanas pequeñas
podían asomarse para disparar y luego esconderse detrás.
Los rifles y metralletas alemanes tampoco hacían nada.
Los alemanes no tenían cómo sacar a los defensores del castillo.
Los americanos llevaban tres días resistiendo dentro.
Y cuando por fin se sentían a salvo dentro,
los alemanes deciden lanzar un arma química devastadora.
Fósforo blanco.
Disparan más de 1000 proyectiles incendiarios
directos hacia el castillo
y los ríos de líquido blanco caliente como la lava se cuelan por cada grieta
convirtiendo el refugio en un auténtico infierno.
Tuvo que ser terrorífico.
Debió de ser un sonido terrible.
Y el olor de la gente quemándose.
El olor de los muertos quemándose es terrible.
Si no lo has vivido es algo que no puedes imaginar.
Era morir quemado o rendirse.
Además, muchos civiles iban a sufrir
o incluso morir si no lo hacían.
Así que la única opción viable era la rendición.
El 18 de diciembre, con solo 62 hombres vivos,
los americanos izan la bandera blanca y se rinden.
Clervaux ha caído.
El ataque alemán convierte una localidad antaño pintoresca
en un paisaje posapocalíptico.
Los americanos sufrieron una durísima derrota.
Pero su heroica resistencia
echó por tierra la meticulosa planificación de Hitler.
Ahora los alemanes tienen que recuperar el tiempo perdido.
El cuarto día de ofensiva de Hitler en las Ardenas,
los Aliados consiguen frenar el avance alemán en el norte.
Si Hitler quiere seguir avanzando
debe centrarse en el sur, y tomar un punto estratégico
que proporciona una ruta exprés hacia el río Mosa
y hasta Amberes,
el pueblo alemán de Bastoña.
Los Aliados son conscientes de la amenaza inminente
y envían dos divisiones para frenar al ejército alemán.
Dos días después del inicio de la ofensiva alemana,
los primeros refuerzos llegan a Bastoña.
Y al poco, 11 000 tropas
de la 101.ª División Aerotransportada.
Mientras preparan las defensas,
otras unidades se dedican a bloquear las principales carreteras
que llevan a Bastoña.
El objetivo es retrasar el avance alemán cueste lo que cueste.
Para el ex soldado, Henri Mignon,
el bando que controle Bastoña controlará las Ardenas.
Si controlas Bastoña, controlas toda la zona
porque controlas las siete carreteras que van en todas las direcciones.
Los americanos sabían que Bastoña era un punto estratégico
y que tenían que organizar la defensa cuanto antes.
Unos seis kilómetros al norte,
un grupo de soldados defiende una de las principales carreteras
en el pequeño poblado de Noville.
Su líder, el Mayor William Desobry,
solo tiene a 400 hombres y 15 tanques a su cargo.
La cosa no pinta nada bien.
Hacia él se acercan unos 16 000 soldados alemanes
con más de 120 tanques y rifles de asalto.
La misión de Desobry era muy difícil,
pero estaba ahí para ganar tiempo.
El 19 de diciembre a primera hora de la mañana,
una densa niebla cae sobre Noville.
La niebla oculta el avance nazi.
Los americanos estaban asustados.
La falta de visibilidad aumenta tu ansiedad
porque no sabes dónde está el enemigo y no se ve nada.
Como saben que los alemanes van a atacar,
Desobry y sus hombres intentan buscar refugios donde cubrirse.
Pero a las 10 de la mañana se disipa la niebla
y descubren a los tanques alemanes en lo alto de una colina al norte.
Los americanos no se lo piensan
y destruyen a casi todos.
Pero su alegría dura poco.
Tras 48 horas de lucha encarnizada, los alemanes los superan
y los obligan a retirarse a Bastoña.
De los 15 tanques que tenía Desobry, pierde 11.
Y a la mitad de sus soldados.
Muchos fueron asesinados, heridos o capturados por los alemanes.
Pero lograron retrasarlos dos días.
Se pagó un alto precio por defender Noville,
pero el sacrificio de Desobry y los suyos dio a los Aliados tiempo
para reagruparse y proteger un punto estratégico como Bastoña.
El 22 de diciembre de 1944,
siete días después de la ofensiva de Hitler en las Ardenas,
54 000 soldados alemanes rodean Bastoña,
superando en número a los defensores americanos.
En el cuartel central de los Aliados,
miles de tropas americanas se preparan para el ataque alemán.
Pero la nieve y el humo hacen que la visibilidad sea casi nula,
lo que ayuda a los alemanes a ocultarse e impide que los Aliados
desplieguen sus aviones.
El general Anthony McAuliffe es el oficial
al cargo de la defensa de Bastoña.
Recibe un mensaje de los alemanes en el que le piden que se rinda.
Les envía un telegrama con solo una palabra por respuesta: "Colgados".
Los alemanes podrían haber entrado en Bastoña casi sin despeinarse.
Pero cometieron varios errores.
De haber atacado con todo, habrían acabado con las defensas.
En vez de eso los nazis buscaron puntos débiles para entrar.
El general McAuliffe aprovecha este error de los nazis
y moviliza su limitadas tropas para que repelan los pequeños ataques.
Los soldados americanos, en clara minoría,
consiguen mantener el perímetro defensivo.
Pero pronto se quedan sin comida,
combustible y munición.
23 de diciembre de 1944.
La mañana trae consigo una buena notica
para los defensores de Bastoña: un cielo despejado.
Los aviones Aliados de Francia e Inglaterra sobrevuelan las Ardenas
por primera vez desde el inicio de la ofensiva.
En un solo día, la Fuerza Aérea lleva a cabo 2000 misiones.
Lanzan 144 000 kilos de suministros
para revitalizar a las tropas Aliadas.
Es un golpe letal contra la gran ofensiva de Hitler.
Dos días después. el General Patton
atraviesa la Quinta División de Panzers.
y pone fin al asedio.
Un reguero de refuerzos y suministros
van inundando Bastoña.
El asedio ha acabado.
Pero la batalla aún no.
Con el cielo despejado, los Aliados tiene vía libre.
1 de enero, 1945.
La ofensiva de Hitler se detiene.
Sus 17 días de avances a lo largo de las Ardenas
dan nombre a esta batalla. "La batalla de las Ardenas".
Los Aliados preparan el contraataque.
Buscan aislar a los alemanes para evitar que escapen.
Henri Mignon era un chaval por aquel entonces y lo recuerda.
En cuanto el cielo se despejó,
aparecieron los cazas americanos.
Atacaban lo que vieran que se movía abajo.
Los alemanes no podían avanzar de día.
Miles de aviones Aliados volaban día y noche
destruyendo las cadenas de suministros enemigas.
Arrasaron las ciudades belgas tomadas por los alemanes,
lanzaban más de 10 000 toneladas cada 24 horas,
los bombardeos hacían temblar la tierra.
Las fotografía aéreas nos muestran la gran destrucción.
Los campos nevados hacían recordar a la Luna con tantos cráteres.
Redujeron ciudades enteras a polvo.
No eran ataques de precisión, arrasaban con todo.
Murieron muchos soldados alemanes, pero también civiles.
Es lo que tiene la guerra, acabas matando gente.
A finales de enero,
la Batalla de Las Ardenas estaba vista para sentencia.
La gran ofensiva de Hitler había fracasado.
La batalla duró cuatro semanas.
Fue una de las más letales de la II Guerra Mundial,
se calcula que 100 000 alemanes murieron o fueron heridos o capturados
por las 75 000 bajas americanas.
Muchos de los caídos están enterrados aquí,
a 80 km al norte de Bastoña en el cementerio de Henri-Chapelle.
Con una extensión de 23 hectáreas,
cientos de filas de tumbas albergan a 7900 soldados caídos
incluidos 22 de los prisioneros masacrados en Malmedy.
Enfrentándose a un destino incierto, sus heroicos sacrificios
acabaron con la esperanza de Hitler de reconducir el rumbo de la guerra.
La batalla de las Ardenas es historia
y la caída de la Alemania nazi es solo cuestión de tiempo.
Traducción: Ankit Chaturvedi
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