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1945.
Las Fuerzas Armadas Soviéticas cargan contra Europa
con el objetivo de conquistar la capital nazi, Berlín.
Para conseguirlo tendrán que luchar.
Deberán atravesar territorio enemigo fortificado,
pasar por una red de fortificaciones mortales...
...y derribar varias fortalezas alemanas...
...llenas de soldados dispuestos a luchar hasta la muerte.
Estas épicas batallas marcaron la historia de la ingeniería alemana
contra el ejército soviético
y dictaminaron el destino de Hitler y el Tercer Reich.
En este programa investigamos los eventos más extraordinarios
de la Segunda Guerra Mundial
desde una nueva perspectiva.
Combinamos vídeos de archivo exclusivos,
fotos desde el frente
e imágenes tomadas desde aviones de reconocimiento aéreo
con sus ubicaciones originales.
Reconstruimos batallas cruciales,
ataques aéreos temerarios
y armas mortales aterradoras
que cambiaron el curso de la historia.
Planeamos por encima de los campos de batalla
para revelar los secretos de la Segunda Guerra Mundial
desde el aire.
Un piloto de reconocimiento sobrevuela por la Europa ocupada por los nazis.
Planeando sobre la ciudad de Poznan, al oeste de Polonia,
descubre un despliegue de edificios de cemento enormes.
Las imágenes aéreas
muestran que los complejos son fuertes del siglo XIX.
Ahora están ocupados por las fuerzas alemanas.
Si nos fijamos, vemos que los nazis han fortificado la estructura.
Han añadido armas, trincheras, zanjas antitanque
y varias piezas de artillería.
Para llegar a la capital alemana,
el Ejército Rojo pasará por todos esos puntos de defensa
y superará varios obstáculos nazis de camino a Berlín.
Enero de 1945.
Los Aliados se abren camino por Europa para llegar a Berlín.
El presidente soviético, Iósif Stalin, está dispuesto a derrotarlos
en la capital nazi
y vengarse de Hitler por invadir la Unión Soviética.
Ordena organizar una ofensiva total.
Un despliegue de 6000 tanques y más de dos millones de soldados.
Tienen que proteger los flancos norte y sur
para poder avanzar atacando hacia el centro, hacia Berlín.
Pero 200 kilómetros al este de la capital alemana
hay una ciudad pequeña que termina siendo un gran obstáculo.
Poznan.
Los nazis les atacan por detrás desde aquí
y pueden aniquilar las fuerzas soviéticas.
El Ejército Rojo debe proteger esta fortaleza alemana
antes de empezar el asalto a Berlín.
Los soviéticos creen que enseguida destrozarán esta ciudad,
pero hacerse con Poznan no les será tan fácil.
Cuenta con una de las fortificaciones más fuertes de Europa.
Dieciocho fuertes protegen la frontera.
Hitler está empeñado en detener a los soviéticos,
así que declara Poznan lugar fortificado
y pone a 20 000 soldados a proteger la ciudad a toda costa.
El fuerte Tietzen cubre un área de más de 55 000 metros cuadrados.
Forma parte del círculo de fuertes que protegen Poznan.
Tietzen está hecho de ladrillo y cemento,
recubiertos por una capa de barro.
En la entrada hay un puente levadizo y un fortín
que resguardan la puerta principal.
El fuerte cuenta con un foso de 850 metros de largo,
once metros de ancho y nueve metros de profundidad
que rodea toda la estructura.
Decenas de tropas alemanas se refugian con barricadas en el fuerte
y se preparan para el ataque de los soviéticos.
Un experto nativo, Marcin Walkowiak, investiga este magnífico edificio.
Para el imperio alemán fue muy importante
situar esta fortificación en la ciudad de Poznan.
Poznan está alineado entre Moscú, Varsovia y Berlín.
Era necesario poner una buena fortaleza aquí.
Dentro del fuerte se esconde un laberinto de habitaciones.
Hay barracas de dos pisos, refugios de emergencia
y cinco estaciones para disparar.
En el interior los nazis guardan 2000 lanzagranadas
y casi 200 ametralladoras en las salas de munición.
Mejoraron el complejo con el mejor arsenal de armas,
entre ellas dos ametralladoras MG 34
situadas arriba del fuerte.
Tienen un alcance de dos kilómetros.
El fuerte está en una posición elevada para tener un campo de visión claro
y que los alemanes puedan apuntar a los enemigos que se acercan.
Era el punto más alto de la ciudad.
Los alemanes podían ver a los soldados rusos
acercarse a más de 1,5 km de distancia.
Aquí había unos 60 o 70 soldados
luchando contra miles de rusos que venían desde el norte.
El 25 de enero 36 000 tropas soviéticas y unidades de apoyo
rodean Poznan y empiezan a atacar las fortificaciones.
Para hacerse con el fuerte Tietzen,
los soviéticos luchan para cruzar el foso
esquivando los ataques de los lanzagranadas
y la lluvia de balas.
Un pelotón ataca la puerta principal.
Con ocho granadas hacen explotar la puerta blindada...
...para adentrarse en las barracas.
Estos túneles eran un sitio seguro para los soldados alemanes,
pero ahora son una trampa mortal.
Debió ser horrible cuando los soldados
empezaron a oír explosiones por todas partes.
Sabían que cuando les cogieran los rusos,
serían hombres muertos.
Los alemanes están desbordados. No pueden oponer resistencia.
En 24 horas los rusos entran en el círculo de fuertes.
El Ejército Rojo irrumpe en Poznan.
Se apoderan de toda la ciudad.
Los tanques soviéticos se meten por los callejones.
Hacen agujeros en los edificios.
Derriban bloques enteros.
En tierra, los soldados están inmersos en una batalla muy intensa
para ganar el control de la ciudad.
Para acabar con la resistencia alemana,
el Ejército Rojo no quiere jugársela.
Reducen el centro de Poznan a un montón de ruinas en llamas.
Mientras acaban de derrumbar los últimos vestigios de la ciudad,
la Primera División de Guardia de Tanques
continua avanzando hacia Berlín.
En el camino se encuentran
con una red de defensa nazi de última generación.
Veintitrés de enero de 1945.
Stalin lanza una gran ofensiva al frente oriental.
Justo en medio de la zona de ataque,
las unidades de reconocimiento soviéticas
descubren un montón de fortificaciones,
entre las cuales había más de cien estaciones de combate,
varios búnkeres, posiciones de artillería y trampas antitanque.
Forman parte de un mecanismo de defensa de varias capas.
El Ostwall de Hitler.
Mide 80 kilómetros de largo.
Está diseñada para impedir que los soviéticos
ataquen la capital alemana.
El Ejército Rojo no tiene otra opción que ir de cabeza a atacar el Ostwall.
En el borde, los ingenieros nazis
construyeron una ingeniosa y enorme barrera
que convirtió el paisaje en un arma,
aprovechando la implacable fuerza de la naturaleza.
La barrera conecta con una red de canales y presas.
Con un sistema de puertas mecánicas pueden redirigir el agua
para inundar zonas específicas...
...y llevar a los enemigos a una zona para poderlos aniquilar.
El historiador Robert Kubiszewski
investiga este increíble sistema de defensa nazi.
Examina una de las pocas compuertas que siguen operativas de la presa.
Este sistema estaba diseñado para inundar el terreno
y cortar el paso entre la zona occidental
y la zona oriental
para evitar los ataques o, al menos, retrasarlos.
En esta sala de máquinas, los nazis podían inundar al enemigo
con solo accionar una palanca.
Esto es el corazón del sistema. La presa se podía abrir o cerrar
para bajar o subir el nivel del agua.
Es una obra de arte de la ingeniería y de la tecnología.
Cuidaron el diseño hasta del más mínimo detalle.
Las presas eran tan importantes para la defensa nazi
que encerraron los controles tras unas puertas blindadas.
Las puertas y las vigas de acero
refuerzan el techo de la sala.
La puerta también está acorazada.
Estos mecanismos son una maravilla de la ingeniería nazi.
Pueden ser un gran obstáculo para soldados y tanques soviéticos.
El 29 de enero, cuando llega el Ejército Rojo...
...la madre naturaleza les brinda una oportunidad única.
Según los registros, el enero de 1945 fue uno de los más fríos.
Las temperaturas bajo cero congelaron la maquinaria de la presa.
Los lagos y los canales también se congelaron.
Gracias al hielo, los soviéticos pueden cruzar sin problema
y superan las primeras fortificaciones del Ostwall.
Ahora el Ejército Rojo debe atravesar el segundo conjunto de defensas.
Las estaciones de combate.
Conocidas como Panzerwerks,
estas cúpulas de acero están preparadas
para soportar el ataque continuo de los enemigos.
Esto es una cúpula de combate hecha de una mezcla de acero
y varios metales preciosos.
Resistía a múltiples impactos de armas de calibre 150
y a impactos de obús de calibre 210.
Todos los Panzerwerks estaban repletos de armamento.
Contaban con ametralladoras MG 34,
un lanzallamas
y un mortero para lanzar granadas M19.
Estaban rodeados de alambre de púas y trincheras.
Lo que se ve desde arriba
solo es una pequeña parte de todo lo que esconden dentro.
Bajo las cúpulas de acero
se extiende una red de oficinas,
barracas para los soldados y almacenes para munición.
También cuentan con una línea de tren que circula por un túnel subterráneo.
Recorre 32 kilómetros
y conecta decenas de estaciones de combate entre sí.
Esta ciudad subterránea podía llegar a albergar 24 000 soldados.
Es la segunda instalación militar subterránea más grande del mundo.
Tenían generadores para obtener electricidad, agua corriente
y un sistema de filtrado de aire.
El Ostwall es completamente autosuficiente.
Es una barrera que desafía al Ejército Rojo.
El 31 de enero
un gran número de tanques soviéticos T34 rodean los Panzerwerks
y disparan a las estaciones de combate.
Aunque las cúpulas armadas son inmunes a los ataques,
Hitler comete un grave error.
Envía a la mayoría de sus fuerzas
a luchar contra los Aliados al frente occidental.
Solo quedan mil soldados
para proteger una línea de defensa de 80 kilómetros de largo.
El Ostwall no funciona al 100 %
y los soviéticos destrozan este monstruo nazi en 72 horas.
Tras neutralizar la red de defensa del Ostwall,
el Ejército Rojo carga contra Berlín a gran velocidad.
Stalin tiene sed de venganza y quiere arrebatarle Berlín a Hitler.
Durante los cuatro años previos,
las fuerzas alemanas mataron a unos 27 millones
de civiles y camaradas soviéticos.
Cargado de rabia y sediento de sangre nazi,
Stalin batallará hasta aniquilarlos.
Febrero de 1945.
Las fuerzas centrales de Stalin han llegado a Küstrin,
a la orilla del río Óder.
Está solo a 85 kilómetros al este de Berlín.
El Ejército Rojo avanza rápido y esto genera un gran problema.
Han pasado entre dos flancos armados.
Se arriesgan a que los alemanes les rodeen y les ataquen.
Antes de que los soviéticos puedan atacar Berlín,
tienen que consolidar sus fuerzas
y asegurar una línea de abastecimiento a lo largo del río Óder en Küstrin.
Küstrin es un punto crucial para la conquista del Ejército Rojo.
El historiador militar Matthew Menneke explora este campo de batalla.
Sin Küstrin es imposible hacerse con Berlín.
Había varios puentes y eso fue fundamental
para la conquista soviética.
Necesitaban esos puentes para reforzar sus fuerzas
en el último tramo hasta Berlín.
El ejército alemán se está quedando sin soldados con experiencia.
Para defender Küstrin del ataque soviético,
los nazis forman una unidad de más de 16 000 soldados alemanes.
Está formada por tropas de apoyo, adolescentes y jóvenes
de la milicia nacional alemana: el Volkssturm.
El Volkssturm no tiene mucha experiencia en combate,
pero les sobra espíritu luchador.
La venganza que prepararon los soviéticos
está en la cabeza de casi todos los soldados alemanes.
Ya no les basta con luchar por el terreno.
Tienen que defender su tierra, tienen que defender sus familias.
A principios de febrero el Ejército Rojo cerca Küstrin.
La defensa alemana aguanta durante 60 días,
pero al final no resiste contra las fuerzas soviéticas,
que quieren vengarse más que nada en el mundo.
El Ejército Rojo arrasa Küstrin sin piedad.
Destrozan edificios con bombas y artillería pesada.
Destruyen casas, la calle comercial...
...y la iglesia.
Te invade un sentimiento extraño al andar por estos caminos,
que antes era la ciudad.
Los soviéticos no mintieron al decir que llegarían a Alemania
con la misma brutalidad
que los alemanes llegaron a Rusia en 1941.
Los soldados alemanes huyen cruzando el Óder
y después derriban varios puentes.
Los rusos están a 90 kilómetros de Berlín.
Frenar a los rusos en el río Óder es algo de imperiosa necesidad.
Hitler está desesperado, quiere proteger Alemania a todo costa.
Está dispuesto incluso a sacrificar a sus hombres.
Planifica una serie de misiones suicidas
con pilotos de las fuerzas aéreas
para demoler los puentes que cruzaban el Óder.
La unidad fue bautizada el Escuadrón Leónidas.
Llegados a ese punto de la guerra,
las fuerzas aéreas alemanas han sufrido muchas pérdidas.
Tienen muchos aviones,
pero no tienen pilotos ni combustible suficiente para que volaran todos.
La solución es convertir los aviones que les sobran en bombas voladoras.
Un piloto lleva un avión ligero
montado encima de una nave sin piloto más grande
y llena de explosivos.
Estas misiones son extremadamente peligrosas.
Tienen un porcentaje de supervivencia del 1 %.
Es la versión alemana de los kamikazes.
Esos hombres prendían el vuelo
sabiendo que no volverían a pisar tierra.
El 17 de abril de 1945...
...el Escuadrón Leónidas lanza al aire 30 aviones.
Cuando el piloto tiene el objetivo a la vista,
se deja caer en un ángulo de 30 grados
a 650 kilómetros por hora.
Atraviesa el bombardeo del enemigo.
Entonces suelta unos tornillos explosivos
para dejar caer el avión que tiene debajo.
El avión cae en picado hacia el puente...
...y con el impacto, explota.
Estas misiones suicidas demuelen dos puentes clave
que atravesaban el Óder.
Detienen al Ejército Rojo, que avanzaba sin cesar.
Los soviéticos no pierden el tiempo y buscan otra manera de cruzar.
Fotos aéreas revelan que repararon los puentes en cuestión de días
para llevar los suministros necesarios al otro lado del río.
Ahora ya pueden empezar a atacar Berlín.
Mediados de abril de 1954.
De camino a Berlín, los Aliados se encuentran una gran resistencia.
Se ven obligados a dejar de avanzar cerca del río Elber,
a más de 200 kilómetros de Berlín.
Por el este, las fuerzas soviéticas ya están en tierras alemanas,
solo a 80 kilómetros de la capital nazi.
Justo delante tienen la Reichsstraße 1,
una carretera recta que les da acceso directo a Berlín
y la oportunidad de ganar la carrera a los Aliados.
Hitler avistó la amenaza
y puso fortificaciones en las laderas de las Colinas de Seelow.
Son 110 000 alemanes contra una invasión soviética
que cuenta con casi un millón de soldados.
El responsable de conquistar las Colinas de Seelow
es el mariscal Georgy Zhukov.
Le dan la orden de hacerse con Berlín
antes de que los Aliados lleguen a la ciudad.
Está bajo la presión de Stalin,
que quiere que el mundo vea cómo la Unión Soviética
destroza el Tercer Reich de Hitler.
Atacar este valle no será nada fácil.
Los nazis desviaron el agua de los campos cercanos
para convertir la zona en un pantano.
Las colinas empinadas complican el acceso con tanque.
Los barrancos profundos son perfectos para esconder soldados armados.
Los alemanes tienen ventaja.
El historiador militar Mark Newton
investiga los retos que tuvo que superar Zhukov.
Desde aquí se ve todo el campo de batalla.
Los soviéticos lo tenían difícil para esconder
las tropas cuando se acercaban a las colinas.
Los alemanes podían prepararse
para la batalla que se les venía encima.
Aunque tenían gran ventaja, la defensa era buena.
A los soviéticos no les sería fácil.
A las tres de la madrugada del 16 de abril de 1945,
más de 40 000 armas, morteros y lanzamisiles soviéticos
iluminan el cielo para atacar Seelow.
Una de las mayores concentraciones de potencia de fuego jamás vistas.
Pasados 30 minutos desde el inicio de la batalla,
los soviéticos encienden 143 focos reflectores enormes...
...para señalar que avanzan.
Los enfocan directamente a los alemanes
para aturdir al enemigo,
pero es una catástrofe.
El humo del fuego y la niebla de la fría mañana
hacen rebotar la luz de los focos.
La luz, aparte de cegar a los soldados soviéticos,
deja al descubierto sus siluetas.
Son un blanco fácil para los alemanes.
Es una masacre.
A Zhukov le cuesta mucho atravesar las fortificaciones alemanas.
Es un ataque continuo.
Los campos de Seelow se convierten en un campo de guerra ensangrentado.
Para complementar el ataque,
los soviéticos bombardean a los alemanes
desde el aire con 800 aviones.
En tierra hay 3000 tanques luchando.
El terreno pantanoso les ralentiza.
En cuestión de horas, los tanques quedan estancados en la ciénaga.
El atasco queda totalmente expuesto ante las fuerzas armadas alemanas.
En este campo murieron muchas personas.
No es buen sitio para soldados o conductores de tanques.
Zhukov quiere evitar perder la potencia del ataque.
Tiene que seguir atacando con fuerza en Seelow
para conseguir su objetivo.
El humo, al desaparecer,
deja al descubierto cientos de tanques destrozados por el valle.
Mueren 12 000 alemanes...
...y 33 000 soviéticos.
El ataque de Zhukov en las Colinas de Seelow es un éxito.
El Ejército Rojo elimina la última fortificación
que queda entre ellos y Berlín.
La carretera hacia la capital alemana está preparada para el ataque.
Las fuerzas de Stalin están repartidas para atacar Berlín
desde todos los ángulos.
El plan es que el ejército de Zhukov
ataque desde el norte y desde el este.
Un segundo grupo atacará desde el sur y desde el oeste
para rodear toda la ciudad.
El 20 de abril de 1945, el día que Hitler cumplía 56 años,
el líder nazi comparece fuera de su búnker en Berlín.
Entrega la Cruz de Hierro
a los miembros de las Juventudes Hitlerianas
por sus actos heroicos para defender Alemania.
Hitler está cada vez más desconectado de la realidad
y cree que aún puede ganar la guerra.
El mismo día, a las once de la mañana...
Zhukov saca la artillería de largo alcance
y empieza un ataque ininterrumpido contra Berlín.
Su objetivo es arrasarlo todo
y derrumbar moralmente a los alemanes antes del gran asalto final.
Lanzan más explosivos en un solo ataque
de que los que lanzaron los Aliados a la capital alemana
desde que empezó la guerra.
Berlín está debilitada.
Las tropas soviéticas cercan la ciudad bombardeada.
Hitler está rodeado.
Su única vía de escape...
...es esta.
El aeropuerto de Tempelhof.
Es una estructura extraordinaria
situada a solo tres kilómetros al sur del búnker de Hitler.
La vista aérea nos da una idea de la magnitud de la construcción.
Este aeropuerto tiene una superficie que dobla la de Mónaco.
El aeródromo de forma elíptica recubre una superficie
de más de un kilómetro cuadrado.
El edificio principal mide 1,3 km de largo y tiene hangares enormes.
La arqueóloga de guerra Natasha Billson
explora este sitio espectacular.
Tempelholf era un símbolo de la capital mundial de Hitler.
Es monumental.
Es arquitectura.
El campo de aviación...
El campo es enorme, es masivo.
El aeropuerto de Tempelhof se inauguró en 1923.
En los años 30 los ingenieros de Hitler lo reconstruyeron
para transformarlo en un intercambiador.
Era una muestra del poderío del Tercer Reich.
Este complejo es un ejemplo físico de la megalomanía nazi.
Tempelhof refleja el sueño de Hitler de remodelar Berlín.
Quiere crear una capital nazi mundial
que recuerde al antiguo Egipto.
Tempelhof es la única vía de escape
que les queda a Hitler y a los oficiales nazis.
Los soviéticos tienen que barrar el paso al aeropuerto.
El 26 de abril el Ejército Rojo empieza el ataque.
Disponen tanques para bloquear el paso a los aviones.
Hacen estallar edificios y hangares con artillería y misiles.
Una pila de metales y restos de aviones
yacen esparcidos por el asfalto.
Han ocupado Tempelhof.
Los nazis se han quedado sin esa última vía de escape.
Los soviéticos se adentran al centro de la ciudad.
Estalla la guerra por las calles de Berlín.
El Ejército Rojo avanza a través de la ciudad.
La capital solo está custodiada por 90 000 soldados alemanes.
Los soviéticos cuentan con tropas de un millón de soldados.
Los soldados del Ejército Rojo
marchan de bloque en bloque, de edificio a edificio,
llevándose por delante todo lo que se les cruzaba por el camino.
Una matanza espectacular.
Estas imágenes aéreas
tomadas por un avión de los Aliados un mes antes
muestran que el centro de Berlín estaba muy bien protegido.
Los nazis lo llamaban "Sector Z", que viene de Zitadelle.
Es el corazón del gobierno alemán,
el hogar de la Cancillería del Reich, del Ministerio de Interior
y del Reichstag, un punto de referencia en Alemania.
La derrota de Berlín era inevitable.
Stalin ordenó al Mariscal Zhukov que tomara el Reichstag
y pusiera la bandera soviética en el tejado antes del uno de mayo.
Es uno de los días más importantes en el calendario soviético.
Tiene menos de 48 horas para completar la misión.
Los soviéticos ven el Reichstag como la sede del gobierno alemán.
Stalin quiere que el mundo sepa
que la Rusia soviética se ha hecho con la victoria ante la Alemania nazi.
Las gruesas paredes del Reichstag han aguantado ataques brutales
por parte de los Aliados y varios bombardeos aéreos.
Los soldados alemanes, para defenderse,
tapian las puertas y las ventanas.
Pusieron ametralladoras en las torres de las esquinas
y sobre la entrada principal.
Lo complementaron con dos armas de calibre 88
para cubrir el acercamiento al edificio.
Inundaron toda la zona para hacer un túnel subterráneo
y una presa antitanques descomunal.
Pusieron varios puntos de defensa en la plaza de fuera.
Los tanques soviéticos que entraran por aquí
se encontraban con un huracán de fuego.
Imaginaos el ruido.
Los soldados que se acercaban a la plaza quedaban hechos trizas.
El Ejército Rojo se topa con una amenaza aún mayor
de camino al Reichstag.
Las torres fortificadas de Berlín.
Esta fortificación de cemento alberga un gran arsenal de armas.
Es una de las tres instalaciones antiaéreas masivas
que guardan Berlín.
Las torres fortificadas tienen cinco pisos de altura
y unas paredes de dos metros de grosor.
Están diseñadas para resistir todo tipo de ataque de fuego
y están equipadas con un despliegue de armas espectacular.
Entre ellas hay cuatro cañones antiaéreos de calibre 128.
Sirven para destrozar tanques.
Desde una de las torres se ve la entrada del Reichstag.
Los alemanes podían cargarse a cualquier soviético
que intentara entrar al edificio.
Los soviéticos atacan las torres con cañones y bombas,
pero la estructura de cemento se mantuvo inmune ante el bombardeo.
Para evitar mejor a los vigilantes de las torres,
los soviéticos esperan a que caiga la noche
para llevar a cabo una misión encubierta
en plena oscuridad.
A las seis de la tarde del 30 de abril
se pone el Sol en la capital alemana.
El Ejército Rojo empieza el ataque final.
Las tropas soviéticas entran en el Sector Z.
Disparan dos morteros para hacer un agujero
en la entrada tapiada del Reichstag.
Los soldados entran al edificio,
suben planta a planta hasta llegar al tejado.
A las 10:40 de la noche del 30 de abril,
ochenta minutos antes de la hora límite,
las tropas plantan la bandera soviética
en señal de victoria...
...en lo alto del Reichstag.
Sacaron una foto de la escena que circuló por todo el mundo.
La prueba de la victoria soviética frente a la Alemania nazi.
Stalin está pletórico.
Solo a 800 metros, en el búnker de Hitler,
el dictador, a sabiendas de que habían perdido la guerra
y negándose a que le cogieran los del Ejército Rojo,
se quitó la vida.
Tras seis largos años de batallas,
la guerra en Europa termina en Berlín.
Han muerto más de 40 millones de personas
entre Europa y la Unión Soviética.
Los puntos principales de la capital alemana,
que habían sido sede de las reuniones nazis,
ahora están en manos de los soldados soviéticos.
La tiranía del Tercer Reich de Hitler ha terminado.
La paz vuelve a reinar en Europa.
Traducción: Gemma Bosquet Sabaté
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