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Abril de 1944.
Las tropas aliadas se preparan para el Día D en Dorset, Inglaterra.
En Francia, los nazis refuerzan sus fortificaciones
a lo largo de la costa normanda.
Más de 7000 embarcaciones
y 150 000 tropas aliadas se acercan a las playas.
Allí se encuentran un aterrador muro de defensas nazis,
en la mayor invasión anfibia de la historia.
En esta serie, investigamos los eventos más extraordinarios
de la segunda guerra mundial desde una nueva perspectiva.
Combinando vídeos de archivo poco vistos,
fotografías del frente
e imágenes aéreas de reconocimiento con las ubicaciones originales
reconstruimos las batallas cruciales,
los atrevidos bombardeos
y las armas mortíferas que cambiaron el curso de la historia.
Sobrevolando los campos de batalla,
revelamos los secretos de esta guerra desde el cielo.
El 30 de junio de 1943,
un avión de reconocimiento aliado se acerca a Normandía.
Vuela en misión secreta
para fotografiar las defensas nazis a lo largo de estos 80 km de costa.
Las fuerzas aliadas planean una invasión aquí
para abrir un nuevo frente en Europa.
Han comenzado los preparativos para el Día D.
Al volar por la costa de Normandía,
el avión de reconocimiento toma esta foto.
Muestra la ubicación de los cañones alemanes en construcción.
Formarán parte de lo que se conoce como el Muro Atlántico.
En junio de 1943,
los nazis y las potencias del Eje ocupan la mayor parte de Europa.
Hitler sabe que una contraofensiva es inevitable.
Por eso, ordena a sus mandos
construir un muro impenetrable de defensas
de 5000 km de largo, desde la frontera con España
hasta el extremo norte de Noruega.
Los aliados realizan miles de incursiones
a lo largo del Muro Atlántico
para determinar las posiciones y localizar los puntos débiles.
Cerca de la localidad de Merville, en el norte de Francia,
toman esta foto a principios de 1944 que muestra mucha actividad.
Desde arriba, solo parecen cuatro montículos cubiertos de hierba.
Pero un examen más detallado revela una batería secreta.
La batería alberga 4 cañones howitzer de 100 mm.
Para proteger cada cañón, los ingenieros alemanes construyen
unas cubiertas de hormigón armado, llamadas casamatas,
y las entierran bajo centenares de toneladas de tierra.
Los howitzer tienen un alcance de casi 8 km y medio.
Son una defensa formidable para un largo tramo de la costa
y el puerto cercano.
El historiador local Geert Van Den Bogaert
investiga la batería para descifrar los secretos de su construcción.
Con el avance de la construcción del Muro Atlántico,
aumentó el trabajo aquí para proteger los cañones.
130 soldados guarecen la batería, diseñada para ser impenetrable
tanto con un bombardeo aéreo como con un asalto terrestre.
Estamos dentro del búnker del personal.
Se puede ver donde dormían.
Todavía se conservan partes de las literas.
No es un sitio ideal para personas claustrofóbicas.
Aquí se asomaban para ver la entrada
y ver si venía alguien.
La otra única manera de salir era por ahí: la escotilla de escape.
Era posible usar el periscopio para ver qué pasaba fuera,
sobre todo, si el enemigo estaba encima del búnker.
Hitler ha nombrado al mariscal de campo Rommel
inspector general de las defensas nazis en el oeste.
El 6 de marzo de 1944, este visita Merville por primera vez
y se encuentra que solo dos de las casamatas están terminadas.
En marzo, Rommel quedó descontento con los avances
en Merville, quería acelerar el trabajo
y presionó mucho a los mandos locales.
Se requirió a hombres jóvenes que trabajaran aquí
todo el día para preparar las cosas.
Estos jóvenes vierten hormigón de día y de noche bajo los focos
para terminar las casamatas.
Además de los howitzer, también se instalan defensas antiaéreas
y ametralladoras, y se cavan trincheras de conexión.
También cavan una trinchera antitanque de 100 m de largo
y rodean la batería de dos alambradas y campos minados.
Hay otras dos posiciones más con ametralladoras al este y al sur.
A lo largo del Muro Atlántico hay mucho armamento pesado.
Está reforzado con las últimas tecnologías militares, como radares,
y protegido con enormes cantidades de hormigón armado.
En conjunto, es un frente de defensa formidable.
Pero los aliados deben penetrarlo.
Al otro lado del canal,
las fuerzas aliadas se preparan para el Día D en Inglaterra.
Los generales planean cada detalle meticulosamente.
Desde EE. UU. llega equipamiento miliar y decenas de miles de tropas.
Los paracaidistas practican saltos de gran escala
bajo la atenta mirada de Churchill y el general Eisenhower.
Uno de los mayores entrenamientos
se realizará en la costa sur de Dorset.
Las playas son muy parecidas a las de Normandía,
lo que las convierte en el escenario ideal para los entrenamientos.
Los alrededores también están muy despoblados,
así que el terreno se puede usar para entrenamientos de tiro
garantizando que los ejercicios permanecen en secreto.
En 1944, uno de los avances más importantes
que deben probarse aquí es el tanque Duplex Drive o DD.
En los desembarcos, los tanques serán una pieza clave del arsenal.
Pero conseguir que lleguen a las playas no será tarea fácil.
Los ingenieros británicos llevan meses diseñando y construyendo
esta ingeniosa máquina híbrida.
Es un tanque que flota en el agua.
John Pearson es el propietario de este tanque DD.
Es el último que queda en el mundo.
Personalmente, no me puedo imaginar cómo el inventor del DD se las ingenió
para convencer a la gente de poner una lona alrededor de un tanque
para que flote en el mar.
La parte más importante para que sea anfibio es el propulsor,
que va aquí y funciona como un motor fueraborda.
La otra parte importante del equipo de flotación es el faldón,
que se hincha si apretamos ahí.
Cuando estos se ponen rígidos, elevan el bastidor superior
y flota con el tanque completamente bajo el agua.
Cuando flota, parece un bote inflable.
Es sorprendente que pudieran persuadir a las tripulaciones de salir al mar,
la verdad.
Yo no lo haría.
No me importa restaurarlo, conducirlo y jugar con él.
Pero la idea de enviarlo al agua conmigo dentro,
no, ni pensarlo, no lo haría.
Son más valientes que yo.
El plan es que estos tanques anfibios sean los primeros
en llegar a las playas de Normandía. Hay que probarlos.
Exercise Smash es un ensayo general para el Día D en Stundland Bay,
completo con destructores disparando e infantería llegando en barcazas.
El soldado Albert Price, de 18 años, va a bordo de un tanque DD.
Hasta ahora, el entrenamiento solo se ha hecho en lagos.
Sabíamos que se nos entrenaba para el Día D,
pero fue todo muy secreto.
Algo que no nos dijeron es que flotar en un lago
y flotar en el mar son dos cosas totalmente diferentes.
Una barcaza de desembarco transporta el tanque de Albert y otros 18
a la boca de la bahía.
Desembarcan los tanques DD a 4 km y medio de la playa.
Siempre te sientes vulnerable en estos traslados.
No parece muy resistente en el mejor de los casos.
Cuando estás en una caja de lona y ves que te elevas con cada ola
da un poco de miedo.
Durante el Exercise Smash, el tiempo va empeorando.
Las tripulaciones luchan por mantener el control.
En mi caso, se oyó de repente un golpe fuerte
y acabamos encima de una roca que sobresalía del mar.
El tanque de Albert es uno de los seis que no resisten las olas
y se hunden durante el ejercicio.
Se ahogan seis hombres.
Es un duro revés para los mandos aliados.
Encima de la bahía, en Fort Henry, el general Eisenhower,
el primer ministro Winston Churchill
y el rey Jorge VI están de visita para ver el entrenamiento.
Han aprendido lecciones duras pero útiles durante el ejercicio.
No falta mucho para que las tropas desembarquen
bajo el fuego de los alemanes.
Faltan menos de dos meses para el Día D.
Para la invasión, los mandos aliados han dividido las zonas de desembarco
en cinco playas nombradas individualmente.
Las divisiones americanas dirigirán el desembarco en el oeste,
en las playas llamadas en código Utah y Omaha.
Los británicos y canadienses atacarán Gold, Juno y Sword al este.
Los estrategas están preocupados por la playa Omaha.
Las vistas desde el aire revelan el porqué.
La playa Omaha está rodeada de acantilados empinados.
Estos ofrecen una ventaja formidable para los alemanes.
La residente Magali Desquesne
explora una de las fortificaciones en el extremo este de la playa.
Lo que es impresionante desde aquí
es que puedes entender la topografía de la playa Omaha.
Está claro que los alemanes podían aprovechar el terreno elevado.
Esos acantilados miden unos 30 metros de alto.
Desde aquí, podemos ver hasta el extremo oeste de la playa Omaha.
Parece un anfiteatro.
Este complejo alemán incluye un laberinto de trincheras.
Algunas de ellas llegan a posiciones ocultas llamadas tobruks.
Están recubiertas de hormigón
y diseñadas para almacenar mortero o ametralladoras.
Son como trincheras de hormigón
porque ofrecen algo de protección para los soldados
y para las propias ametralladoras.
Y les permite una rotación completa de 360˚.
La única manera de capturar esta posición es tirando una bomba
justo aquí o con la infantería.
Pero para llegar aquí,
la infantería aliada debe sobrevivir primero a las playas de abajo.
Los alemanes centran su estrategia en defender la playa.
Ahí es donde concentran la mayor parte de sus tropas
para conseguir una defensa lo más eficiente posible.
El mariscal de campo Rommel ha ordenado a las tropas
que cubran las playas con obstáculos letales.
Esto incluye postes verticales con minas explosivas encima,
apodados espárragos de Rommel, troncos de más de 2m,
y elementos antitanque conocidos como puertas belgas.
Filas de vigas de acero entrecruzadas, llamadas erizos,
recubren el paisaje.
Imagínate la playa con miles de obstáculos.
A lo largo de toda la costa de Normandía hay unos 10 000.
Bloquear los tanques en la playa es un modo de parar a la infantería.
Sin la ayuda de los tanques, sin la ayuda de la artillería,
los avances por tierra serían imposibles.
Hitler confía en que las feroces defensas de Rommel
detendrán a los aliados y evitarán la apertura de un nuevo frente.
A pesar de su chulería,
Hitler no sabe cuándo y dónde atacarán los aliados.
Los mandos nazis siguen reforzando sus defensas
a lo largo del Muro Atlántico.
Una de las fortificaciones más temidas es Pointe du Hoc.
Desde arriba,
queda claro por qué la península es una posición tan crucial.
Junto a acantilados verticales de 30 m de alto,
es un objetivo desalentador para cualquier unidad militar
que intente lanzar un ataque desde el mar.
Los alemanes han excavado seis fosas abiertas de hormigón.
Cada fosa alberga un cañón de 155 mm.
Al invadir la región, tomaron estos cañones de los franceses.
Ahora, las armas se utilizan contra los aliados
para ayudar a detener el inevitable contraataque.
El superintendente del sitio, Scott Desjardins,
investiga por qué Pointe Du Hoc es una posición defensiva tan poderosa.
Point Du Hoc es una posición perfecta con armas de gran calibre
porque tienen un alcance libre a ambos lados,
no hay ningún obstáculo.
Así que es fácil entender
por qué los alemanes eligieron estas posiciones aquí.
Este es uno de los emplazamientos reales.
Ese trozo de acero es donde estaba el piñón del cañón.
Desde aquí, se gira a derecha e izquierda en la orientación necesaria
para darle al objetivo.
Su armamento era único.
Tienen un alcance asombroso que es increíblemente preciso
y los hace increíblemente peligrosos.
Van a poner en peligro nuestra invasión
si no dejamos estas armas fuera de servicio.
Los seis cañones de 155 mm tienen un alcance de casi 20 km.
Pueden disparar de lado a lado de las playas Utah y Omaha.
También suponen una seria amenaza para cualquier barco aliado.
Por eso, el 5 de abril de 1944, un grupo de bombarderos A-20
de la novena división de las fuerzas aéreas ataca los acantilados.
El bombardeo continúa durante semanas
y convierte la península en un paisaje lunar.
Este es grande y lo creó un bombardeo.
Este es uno de los cráteres más grandes.
Se podría meter una casa aquí.
Es de imaginar que con la destrucción
causada, cualquier soldado alemán a 300 m de aquí
estaría rápidamente fuera de combate.
Sufre una sacudida.
No hay duda de que causó mucho deterioro mental y físico
en los soldados alemanes.
Fue terrible para la moral.
No me gustaría haber estado aquí
en el mes que siguió.
Imagino que fue horrible.
Los continuos bombardeos dañan gravemente tres de los cañones,
y obligan a los alemanes a trasladar los otros a posiciones más seguras.
A lo largo de 50 km de costa, los aliados realizan 18 bombardeos
sobre la batería de Merville durante abril y mayo
y dejan tras ellos cráteres enormes.
Pero las bombas no han causado daños importantes en los cañones howitzer.
Las casamatas de hormigón han hecho su trabajo.
Esta batería sigue siendo una seria amenaza para la invasión aliada.
Al acercarse el Día D, decenas de miles de tropas aliadas
se dirigen a los puertos de la costa sur de Inglaterra.
En los puertos y muelles, casi medio millón de tropas
y 144 000 vehículos se cargan en los barcos a Normandía.
La infantería llega de los campos cercanos.
Embarcan en barcos y barcazas de desembarco.
Algunas de las tropas están destinadas a la playa Omaha.
Cruzarán el canal hacia Francia durante la noche.
La mayor parte de la primera oleada sale el 5 de junio.
Ese mismo día, en los campos de aviación ingleses,
más de 18 000 paracaidistas y tropas de asalto
se preparan para unirse a la invasión.
Además de sus rifles, cargan raciones extra,
municiones y granadas.
Algunos incluso llevan palomas mensajeras
para poder enviar informes al otro lado del canal.
Las tropas cargan artillería pesada en planeadores.
Estos se remolcarán en avión
y se soltarán cerca de la costa normanda.
En la RAF Greenham Common, el comandante supremo,
el general Eisenhower, llega para dar sus órdenes del día.
Soldados, marineros y aviadores de las fuerzas aliadas,
están a punto de embarcarse en una gran cruzada
para la que nos hemos preparado todos estos meses.
Los ojos del mundo los observan.
No aceptaremos nada más que la victoria absoluta.
Buena suerte.
Muchos de estos paracaidistas cruzarán el canal hasta Normandía
en Dakotas C-47.
A bordo de uno de estos aviones va el teniente coronel Terence Otway,
comandante británico del noveno batallón de paracaidistas.
Empezamos sobre las 10:30 de la noche y fui hasta el avión.
Hablé con la tripulación.
Tenía una botella de whisky,
así que bebí y la compartimos.
Las vistas desde arriba le permiten a Otway ver la magnitud del Día D.
Me asomé a la puerta de mi avión.
Era una vista fantástica. Podía ver todos los barcos
y parecía que ya navegaban hacia la costa francesa.
El objetivo principal del noveno batallón
es destruir la batería de Merville, controlada por los nazis,
que amenaza a las tropas que desembarcan en la playa Sworn.
Cada grupo de paracaidistas tiene una zona de descenso planeada.
El batallón de Otway intenta descender en la zona V,
pocos kilómetros al sudeste de Merville.
El mariscal de campo Rommel ha ordenado inundar los campos
y es esencial que los paracaidistas desciendan sobre sus objetivos.
Pero la navegación de noche es una tarea ardua
y cuando el Dakota de Otway se acerca a la costa francesa,
lo divisan las defensas alemanas.
De repente, abrieron el fuego antiaéreo contra nosotros
y estaba esperando para saltar y hubo una explosión.
Otway sale despedido de su avión mientras otros paracaidistas
también descienden cerca de Merville.
Era un caos: los aviones iban en todas direcciones
y a todos los niveles excepto a los correctos.
En medio del caos, la mayoría de paracaidistas falla su objetivo.
Muchos aterrizan en los campos inundados y se ahogan,
incapaces de escapar bajo el peso de su equipo empapado.
De los 750 hombres en el batallón, 150 llegan al punto de encuentro.
La decisión era: ¿sigo con 150 o me doy por vencido?
Pero no dudé, dije: tenemos que seguir.
Un grupo de exploradores enviados por adelantado
ha hecho un par de aperturas
en la alambrada y ha despejado dos rutas por el campo de minas.
Un ataque de distracción se dirige a la entrada de la batería.
A las 4:30 de la mañana, Otway envía a los grupos de ataque principales
a través de las dos brechas creadas por los exploradores.
El ataque siguió dentro y había muchas ametralladoras
alemanas en ambos flancos.
Los primeros grupos atacaron las casamatas.
Hubo una intensa lucha cuerpo a cuerpo.
Sobre las cinco de la mañana del 6 de junio,
el noveno batallón ha ocupado completamente la batería.
De los 150 hombres que entramos,
de todos los rangos, solo quedábamos 75.
El resto estaban muertos o heridos. Fue horrible.
A pesar de las pérdidas, Otway es capaz de enviar una señal de éxito.
Mi oficial de señal tenía una paloma mensajera
y le ató un mensaje de victoria a la pata y la echó a volar
y llegó de vuelta a Whitehall esa mañana.
Poco después del éxito en la batería de Merville,
los navíos aliados empiezan a bombardear las defensas alemanas.
Casi 7000 embarcaciones se acercan a la costa norte de Francia,
incluyendo más de 1200 barcos de guerra.
Antes de los desembarcos, los dragaminas han despejado canales
para permitir que los barcos lleguen a su posición de forma segura.
Los barcos más grandes tienen objetivos concretos.
A las 5:23 de la mañana, los navíos aliados abren fuego.
Uno de los buques insignia ingleses es el HMS Belfast.
Las vistas desde arriba ofrecen una perspectiva única de este barco.
La embarcación mide casi 200 m de largo.
Sus armas principales son dos torreones triples
con un alcance de más de 22 km.
También está armado con diferentes cañones antiaéreos
y torretas dobles adicionales a lo largo de las cubiertas.
Combinados, crean un arma mortífera y formidable.
El conservador principal Rober Rumble estudia el arsenal.
La potencia de los grandes barcos de guerra fue esencial
para aplastar las posiciones alemanas y los búnkeres.
Los proyectiles se almacenan en el interior del barco.
Un cilindro de acero fortificado protege una gran sala de municiones
debajo de cada torreta.
Cada sala puede guardar hasta 1000 proyectiles, pero se cargan a mano.
Los marineros cogían los proyectiles,
y estos pesan más de 50 kilos,
son asombrosamente pesados, los cargaban a mano aquí,
y los proyectiles subía por el montacargas
hasta la misma torreta
donde la tripulación estaba preparada para cogerlos
y cargarlos en los cañones.
Cuatro cubiertas más arriba, dentro de las torretas,
se pueden cargar y lanzar ocho proyectiles por minuto por cañón.
Para cargarlo, el cañón se pone en posición horizontal, se abre,
se trae la bandeja de carga, se empuja el proyectil,
se echa una bolsa de pólvora detrás, 30 lb de cordita,
y esto también se empuja.
Se cierra, se pone el tubo en la pequeña abertura de ahí,
y esto también se cierra.
Luego, se pone el cañón en la posición correcta listo para disparar.
A las 5:27 de la mañana del 6 de junio,
el HMS Belfast dispara todos sus cañones contra la costa normanda,
lanzando 96 proyectiles por minuto.
Estos cañones eran lo más importante del Belfast.
Todo el barco temblaba con la energía de los 12 cañones disparando a la vez.
El ruido y los fogonazos de las explosiones eran tremendos.
A las dos horas del comienzo del ataque de los barcos de guerra,
empieza el desembarco anfibio.
En las playas británicas y canadienses,
cada brigada lanza primero un tanque Duplex Drive.
Detrás de ellos, barcazas de desembarco con vehículos de asalto,
seguidas de la infantería en varias oleadas de pequeñas barcazas.
Casi 25 000 soldados británicos se dirigen a la playa Gold.
Más de 21 000 canadienses se acercan a Juno.
Y otras 28 000 tropas británicas llegan a Sword.
Combinadas con las fuerzas estadounidenses en Utah y Omaha,
más de 130 000 soldados aliados se preparan para desembarcar
con el apoyo de los barcos de guerra.
Entran en una vorágine de proyectiles y balas alemanes
Se hace el caos.
A pesar de la matanza,
las oleadas de infantería llegan a la costa detrás de los tanques.
En la playa Gold,
los mandos británicos han aprendido la lección tras el Exercise Smash.
Debido al mar agitado, lanzan los tanques DD desde las playas.
Llegan mejor a tierra y ofrecen un apoyo armado
destructivo y potente para la infantería.
20 km al sur, la situación en Omaha es diferente.
Los americanos han lanzado sus tanques a 4 km y medio de la costa.
Con el mar agitado, la mayoría se hunde.
Esto deja a la infantería desprotegida al llegar a la playa
en la posición más vulnerable:
la línea de agua.
Cuando desembarcan de las barcazas,
son blancos perfectos para los cañones alemanes en los acantilados.
El 6 de junio de 1944,
la mayoría de armas alemanas no apunta a los navíos en el mar.
Apuntan directamente a lo largo de las playas normandas.
Aquí en Omaha,
los tiradores tienen presas fáciles.
Más de 34 000 soldados americanos
desembarca en este corto tramo de arena.
Con más armamento alemán al otro lado de Omaha,
las tropas entran en una red mortal de fuego cruzado defensivo.
Un soldado americano que consigue llegar a la playa
es Harley Reynolds.
El mensaje principal de su entrenamiento está claro.
Tienes que salir de la playa para estar a salvo.
Te van a matar en esa playa. Sal de ella inmediatamente.
Cuando llegaron nuestras barcas,
quedaban unos 300 metros para llegar al banco de guijarros.
Era la única protección que tenías en la playa:
detrás del banco.
Llevaba un equipo de 35 kg. Corrí y no perdí el paso.
Jamás me había movido tan rápido.
Las balas me pasaban tan cerca, que podía sentirlas en el aire.
Podías oír las balas volando,
podías oír como impactaban en tus compañeros.
Es un sonido terrible.
Recuerdo que pensaba que nadie iba a sobrevivir en aquella playa.
Mi sensación
era que nos estaban sacrificando.
Una oleada de infantería tras otra llega a la zona mortal de Omaha.
Los americanos tienen 2500 bajas.
Finalmente, un número suficiente de soldados sube los acantilados.
Aventajan a las posiciones alemanas.
La luz de la mañana permite a los barcos acercarse a la playa
y apuntar hacia los búnkeres que contienen los grandes cañones.
A la larga, la magnitud de la invasión aliada es demasiado
para las defensas alemanas.
El Día D es un magnífico éxito.
En los días sucesivos,
decenas de miles de soldados aliados avanzan hacia el interior.
En la mayoría de pueblos costeros,
los reciben como libertadores.
Muchos alemanes se rinden.
Algunos no lo hacen.
El Día D es un momento decisivo en la guerra.
Una vez más, los aliados tienen un punto de apoyo en Europa.
Pero esta victoria ha tenido un alto precio.
Ha habido al menos 10 000 bajas aliadas,
con más de 4000 muertes confirmadas.
Miles de civiles y alemanes también han perdido sus vidas.
Y aún queda por delante el largo camino hasta Berlín.
Traducción: Alicia Tapias Soler
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