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Señoras, señores,
miren a su marido y mírenme a mí.
Mírenlos a ellos y luego a mí.
No, no son como yo.
Pero ya lo arreglaremos.
¿El hombre de sus sueños huele a aventuras? Calma.
La vida está llena de sorpresas.
¿Quiere un tipo viril y delicado que planche sus vestidos de noche
y le prepare una buena cena romántica?
Es posible.
¿Quiere un hombre que pueda con cualquier peligro?
Perdón, parece una serpiente.
¿Un hombre
que la lleve al fin del mundo?
¿A los confines más remotos de la Tierra?
Si sueña con alguien real, encantador y romántico,
despierte su fuerza interior.
No esperen más, señoras.
Denle...
French Lover.
Say "Je t'aime" to love.
¡Y corten!
- Corten, gracias. - Muy bien.
- Vámonos. - Lo tenemos.
Ha estado genial.
Es todo, gracias. Creo que ya está.
- ¿Bien? - Sí, perfecto.
Genial, gracias.
- Hagamos el packshot. - Vale.
- El packshot, por favor. - Las vías no.
Guardad el vagón.
- ¡Venga, que ya casi hemos terminado! - ¡El atrezo!
Has estado fantástico, Abel.
- Les ha encantado. - Es una mierda.
¡Qué va! ¡Has estado increíble, de verdad!
- Sexi. ¡Perfecto! - ¿Por qué acepté?
- Ganas en dos días lo que yo en dos años. - ¡Soy actor, no vendedor de desodorantes!
- Huele bien. Y es orgánico. - Tú hueles fuerte, tío.
Como cuando ligabas en el insti. ¿Te acuerdas?
¿Ves? Se mofa de mí. No me des estas mierdas.
Yo sé lo que te conviene.
Me conviene una peli, no un puto anuncio.
Lo hacen las estrellas. DiCaprio lleva un Fiat de mierda,
George Clooney vende café.
Colonia vale, pero de Dior o de Chanel.
- Como Brad Pitt o Louis Latour. - Ya estamos. No te compares. Es ridículo.
- A nadie le importa. - ¿No?
¿Y sus premios César qué?
¿Quién conoce a ese?
- ¡Todos, Camille! - Mentira.
¡Fuera de París, nadie! Ve a Charente o a Corrèze y verás.
Creo que nació en Corrèze.
Dame las medicinas.
- Toma. - Gracias.
- ¿Cuántas se toma al día? - Demasiadas.
BASADA EN A VERY IMPORTANT PERSON
Mira, es Zak Dice, el del programa de la tele.
¡Me encanta!
- ¿Ese no es Abel Camara? - ¡Sí, hazle una foto!
¿Qué pasa, Abel?
- ¡Lo he tenido así de cerca! - ¡Qué fuerte!
Hola, ¿qué le pongo?
Un whisky.
Yamazaki.
Vale, marchando.
Un Yamazaki, por favor.
Bueno, mejor un café. ¿Qué haces?
Lo siento, nada. Ahora se lo pongo.
¿Me estás grabando?
No, qué va.
Me estás grabando.
¿A quién se lo envías? ¿A qué revista? ¿No te da vergüenza?
¿Qué tal de luz? ¿Así de triste bien o quieres más?
- Se le ha ido la olla. - Dímelo.
- ¿Algún problema, Abel? - Sí.
No puedo estar tranquilo cinco minutos sin que tu personal me haga fotos.
¿Sabes qué? Mírame. No voy a volver, ¿vale? Nunca.
- ¿Qué has hecho? - Nada. Está molesto por nada.
Es un paranoico.
No culpe a otros de sus problemas. Busque ayuda.
- Estoy bien. - ¿Sabes quién es?
Sí, ¿y qué? No pienso arrastrarme.
Lo siento, Abel.
Es nueva y debe tener la regla.
- ¿Perdón? - El cliente siempre tiene la razón.
Y más Abel.
¿Por qué "y más"?
- No lo entiendes. - Lo entiendo muy bien. Me voy.
- Eso. Vete. - A la mierda.
¿"La regla"?
Vamos, ya no se puede decir nada.
- Te has pasado. - ¡Ah, mira! Tu Yamazaki.
Uy, perdón. Me he resbalado. Uy, perdón. ¿Puedo pasar? Gracias.
¡Venga, vete! ¡Estás despedida!
Qué pena. ¡Adiós, cerdos machistas!
Te has pasado despidiéndola.
¡Espera!
Lo siento mucho. Vuelve allí conmigo. Lo arreglaré.
Déjalo. No quiero trabajar para ese capullo.
Déjame compensártelo.
¿Cuánto cobras?
¿Es broma? Guarda eso. Qué vergüenza.
¿Y qué puedo hacer? Dime.
¿Puedo llevarte a casa?
No, sería raro. No te conozco.
Sabes quién soy, tranquila.
Venga, te llevo a casa. Deja que te lleve a casa. Será un placer.
¡No es no! Ya está bien. Llevamos años aguantando esto.
Estoy pidiéndole disculpas.
- No la acoso. - Ya, claro.
Te lo repito. Perdón.
- 26 minutos. - Déjame llevarte.
- Qué menos. - Está bien. Vamos.
Venga ya.
Hay cosas que nunca cambian.
- ¿Viene? - ¡No lo lograremos nunca!
Adiós, señora.
¿Cómo te llamas?
Marion.
Bonito imán de chicas.
De los 60. Muy chulo.
Del 1966.
Yo soy Abel.
¿De qué te ríes?
De que te irritas enseguida.
Eres un paranoico.
Ya van dos veces. Al final me ofenderé.
¿A qué le tienes miedo? ¿A quién le tienes miedo? ¿A la gente?
Tengo miedo a que me traicionen. No es lo mismo.
- Vas con malas compañías. - No.
Soy un paranoico.
Es ahí detrás.
- Gracias. - ¿Estamos en paz?
¿Amigos?
Pues... no.
Pero gracias. Adiós.
¿Cómo que no?
¡Manon!
- Es Marion. - Perdón.
- ¿Puedo pedirte una última cosa? - No.
¿Puedo pasar un momento? Tengo una reunión y no puedo ir así.
No tienes límites.
Te recuerdo que me has salpicado.
Ahí tienes razón.
Venga, pasa.
Ocho pisos y sin ascensor. ¿Venganza?
¡Joder! No, por favor, eso no.
- Para. - ¿También te dan miedo?
No, pero preferiría que lo encerraras.
- Vale. - Llévate eso.
- Está muy cerca. - Ven aquí.
Gracias.
- Eso es. Un beso. - Vamos.
Bonito piso.
Quédate aquí, ¿vale?
Ya voy. Vuelvo enseguida.
Tú como en casa.
Sí, gracias. ¿Tienes cenicero?
- ¿Un café también? - Me encantaría.
Esto es excepcional.
Yo no me drogo.
No te creas lo que dicen.
Ahora mismo no me va muy bien.
- Haz lo que quieras. Me da igual. - Y estoy estresado por el programa ese.
Es para promocionar una peli.
Debo ser divertido, hacer gracia y sonreír.
- Toma. - Vale.
No estoy de humor.
Me preguntarán por mi chica, fijo.
¿Por qué?
Me dejó hace dos meses. Es el tema de moda.
Los paparazis no me dejan en paz.
Me persiguen como mosquitos en verano.
Me cuesta decir estas cosas.
Lo siento.
Supe a la vez que todos que me engañaba por una alerta de Google.
Ostras. Qué duro.
Sí, es duro.
Yo no es que esté genial. Estoy divorciándome.
Si te sirve de algo, me dejó por mi mejor amiga.
- Doble traición. - Sí.
Abrimos un restaurante y no me deja acercarme.
Imbécil.
En un concurso de fracasados, ganaría yo.
Sí, tienes opciones.
- El perro también piensa eso. - Es Claudine.
¿Qué?
¿Claudine? No puedes llamarla Claudine.
Es un nombre bonito.
Sí, pero para cosas pequeñitas.
¡Claudine!
Estás pirada.
Espera...
Quítate la ropa.
No, no me refiero a eso.
Has venido por esa mancha.
Ah, sí. Es verdad.
Tú puedes ayudarme.
Ah, sí, que tú no te vales por ti mismo, ¿no?
Sí, pero es difícil.
Pues sí, y más si vas colocado.
¿Ves? Es difícil.
Ya está. Listo.
Joder...
- Tienes los ojos bonitos, ¿lo sabías? - Sí.
Lo sé.
Decidí dejar mi carrera como modelo.
Va en serio.
No eres como esas tontainas.
Eres muy...
Guapa para ser fea.
Lo siento. Vale. ¿Puedes quitártela?
Mierda, espera.
Joder, es mi agente. Llego tardísimo, me va a matar.
- No hables. - Vale.
- Cam, ¿qué pasa? - ¿Qué haces que no vienes?
Ya, bueno, voy de camino. Todo bien, no te preocupes.
Ya, claro. Puedo ver tu ubicación. Sé que no estás viniendo.
Ya, bueno.
Pero ¿qué haces?
Pues la verdad es... que estoy meditando.
¿En Villejuif? ¿Es una broma?
- Pues... - ¿Camello nuevo?
¡No! No es nada de eso. Villejuif es ideal para meditar.
Voy de camino.
- Basta. ¡Sal ya! ¡Prométemelo! - Sí, adiós.
Porque estoy...
Vale, tengo que irme.
Será lo mejor.
- Adiós. - Adiós.
¿Qué ha sido eso?
Uy, me he resbalado.
¿No quieres?
Pues sí.
- ¡Marion, soy yo, abre! - Joder, Antoine.
¿Quién es Antoine?
Mi marido. O sea, mi ex. Ya te haces una idea. Vamos.
- ¡Abre! - ¿Es del FBI o qué?
- Está loco. - ¡Escóndete!
- No. ¿Por qué? - Tú escóndete.
Sé que estás ahí. Abre.
Parece un lunático.
- Vamos. Entra aquí. - Soy yo. ¡Abre!
- ¡El perro! - No...
- No puedo. Méteme allí. - No, no puedo.
- Sé que estás. - Porfa.
- Es simpática. Entra. ¡Ahí! - Porfa.
¿En serio? ¿Qué trama?
Ah, vale. ¿Estabas dormida?
- No, ¿por? - Tienes mala cara.
- ¿A qué has venido? - Qué peste. ¿Qué haces?
Nada.
Qué raro. Voy a sentarme.
Me debes siglos de alquiler.
El bar va bien. ¿Me dejas respirar?
Eso no podemos hablarlo sin abogados. ¿Y Claudine?
- Ahí, ¿por? - Este finde vamos a la playa.
- Mejor eso que estar aquí encerrada. - Mierda.
No, prefiero tenerla yo.
- ¿Para sentirte menos sola? - Contigo ya me sentía sola.
Oye, ¿te estás medicando o algo?
Has estado fumando. Por eso huele mal. Qué dejadez.
Déjame. Estoy harta.
Así nunca encontrarás a un hombre. Ningún tío podría...
- ¿Qué hace aquí? - ¿Nos presentas, cari?
- ¿Quién es este capullo? - Un momento, es...
Abel Camara, sí. ¿Y usted?
El dueño de este apartamento. ¿Qué hace en mi casa?
¿Qué?
Hay algo que huele mal.
- ¿No lo notas? - ¿Qué?
Es su aliento.
- ¿Sí? - Su boca.
¿Qué cojones?
Uno no se presenta así como así.
Y al menos viene decente, no así.
Combinas con el pasillo. Muy setentero.
Pasado de moda. Y eres de pelo fino.
Cuidado con esa frente tan grande.
Hazte flequillo. La frente nacional. Parece una autopista.
- ¿Te parece gracioso? - Lo es.
- ¿No dices nada? - ¿Qué quieres que te diga? Molestas.
- ¿Sí? - Ve a lavarte los dientes.
Y déjala en paz.
- ¿Qué coño? - Genial.
- Adiós, Ruta 66. - Oye, eso...
¡Hasta luego! ¿Qué psicópata se burla así de ti?
- ¿Me he pasado? - No, ha sido perfecto.
¿Y ese descaro tuyo del bar?
Ya. Cuando está él, no puedo.
Mierda, será mejor que me vaya. Lo siento, tengo que irme.
Nos vemos pronto.
No. Sabes que no vamos a volvernos a ver.
Ya, supongo. Es poco probable.
- Pero ha estado bien. - Sí.
- Adiós. - Adiós.
Estás hecho todo un Houdini.
¿Dónde estabas? ¿Cómo se llama? ¿La conozco?
Vamos. Ya es tarde para grabar la entrevista.
- Será en directo. - Estaré bien.
Y tienes que cambiarte.
¡Tía!
¡Jade!
- ¿Cómo estás, cariño? - Bien.
¡Abuela! ¡Está aquí la tía!
- ¡Está aquí la tía! Hola, cielo. - ¿Qué tal?
- ¡Hola! - ¡Estás preciosa!
No, estoy fatal. Antoine se ha dado cuenta enseguida.
- Toma, te he hecho un tajín. - Genial.
Gracias.
¿Lo has visto? Quedamos en que no. Qué asco das.
Ha venido al piso. Es agotador.
Te engaña, te deja, ¿y ahora te espía?
¡Eso es acoso! Ayuda en el caso. Bien, me gusta.
Mira qué he comprado, mamá.
- Es precioso. - ¿Es para Jade?
¿Celosa? Te lo dejo para tus citas.
- No tengo citas. - Pero las tendrás.
He dado tu número a Pablo y Raphaël, mis becarios de 23.
- No. - Y a Romain. Es majo.
- ¿"Majo"? Prefiero morirme. - ¿Tienes una foto de Romain?
- Hola, papá. - Ey, ¿qué tal?
- ...el programa Zak dice... - ¿Qué tal, papá?
- Sus pelis son taquillazos... - Bien.
Estás viendo esto, ¿verdad?
Tras El espía que renace de sus cenizas y Atraco en la Costa Azul,
ha venido a presentar Solo en el espacio.
Otra joya.
- ¡Sí! - Hablaremos de su carrera.
Y de sus tropiezos. Y de sus ocurrencias que llenan las columnas de cotilleos.
Es único y lo queremos. Démosle la bienvenida a Abel Camara.
- Es un placer tenerle aquí, Abel. - Gracias.
- Cuánto tiempo. - Sí.
- Es raro verle en los medios. - Un poco.
Vale, tengo que hacerlo. Zak dice: ¿cómo está?
Bien. He pasado por una mala racha.
- Pero ya ha pasado... - Me lo tiraba.
¿Perdón? ¿Lo dices en serio?
- ¡Venga ya! Tú también. ¡Míralo! - ¡No!
Yo no. ¿Qué cojones?
¿A qué viene tanto jaleo?
- ¡No! No lo quites. - ¡No!
¡Gracias! No sé qué le veis.
- Es ridículo. - Es irresistible.
- ¿Qué? No lo entiendo. - ¡Sí!
Fijo que te tirarías a alguna famosa si te dejara.
No sé, pues...
Me gusta mucho Marilyn.
- Está muerta, cari. Te adoro, idiota. - ¡Digo cuando estaba viva!
Nos ha encantado la película.
Tenemos una sorpresa para usted.
- Guay, le flipan las sorpresas. - Esto no pinta bien.
Hemos visto a una amiga suya esta tarde en el desfile de Balmain.
Poned el vídeo y luego hablamos.
- ¡Léna, aquí! - Léna, está usted increíble.
Abel Camara viene hoy a nuestro programa. ¿Tiene algo que decirle?
No quiero hablar de él, la verdad.
Le tengo mucho cariño y, si tuviera que darle un consejo,
sería que pasara página, como yo.
- Gracias, Léna. - ¡Louis!
- ¡Louis, por favor! - Señor Latour, por favor, aquí.
- Aquí. Perfecto. - ¡Aquí!
Seguro que lo sabía.
Sí.
¿Quiere responderle?
No, pero...
Voy a contar un secreto.
Tengo casi 40 años.
Eso es, Abel. Con calma, cariño.
Las cosas con Léna eran complicadas. Lo nuestro es cosa del pasado.
Y me parece bien.
¿A qué viene esa sonrisa?
No estoy sonriendo.
- Sí. - No.
Usted oculta algo.
- No tengo nada que ocultar. - Queremos saberlo todo.
¡Eso!
Cuéntenos, Abel.
Vale, lo digo.
También he conocido a alguien.
¡Bien!
- ¿Una actriz? - No.
- Qué bueno. - Sabía que estaba tirándose a alguien.
- ¿No ves que se lo está inventando? - ¡Cuente!
Una misteriosa desconocida que será la envidia de muchas.
¿Cuándo podremos verla?
Aún no. Ya he dicho demasiado. Hasta aquí.
Una cosa está clara.
Estoy enamorado. Y ya.
- Genial. ¡Bravo! - Qué idiota. ¿Por qué digo eso?
¿Qué? ¿Es una broma? Eres tendencia. Todos quieren saber quién es.
- ¿Por qué hago estas cosas? Me odio. - Para. Ha sido una gran idea.
- A alguien encontraré. - No pienso fingir, te aviso.
En EE. UU. lo hacen.
Alguna lo hará por dinero. ¡Calma!
Mi prima de Limoges.
- ¿Sabrina? - ¡Sí!
- Estás loco. - ¡Quien sea!
Una actriz que haga de panadera, de profe, de esteticista...
Sabrina es esteticista.
La chica da igual. Importa lo que contemos.
La chica nueva de la agencia sería genial. Adéline Blaz.
¡Blaz! ¿Se llama así?
- No me tiraré a cualquiera. - Sueles hacerlo.
No tienes que tirártela,
solo ir a varios eventos para que no hablen de Léna.
Estáis locos. No quiero tener una novia falsa.
Busca a una chica sin dinero y la ayudas. Así ganáis los dos.
- Eso. - Viéndolo así...
No lo digo por Sabrina.
Y dale.
- Genial, yo me encargo. - Espera.
Creo que tengo una idea.
¿Qué? ¿Adónde vas?
No puedo más. ¿Qué hacéis?
¡Calmaos!
Dios, que sean vuestros padres.
- ¡Sorpresa! - ¿Qué haces aquí?
Estás liada.
Es el cumple de mi sobrina. Llevamos tres horas y me duele la cabeza.
- Vale, mierda. No es un buen momento. - No. Lo siento.
Quiero pedirte un favor, pero no tenía tu número, solo tu dirección.
Joder, no puedo más. ¡Parad con los globos!
Voy a perder la cabeza.
Te ayudo si quieres.
¿Puedes calmar a diez monstruitos?
Claro que sí.
¡Vamos!
¡Tú también!
¡Y vuelta!
Ahora así. Vamos.
Vosotros como yo, ¿vale? ¡Sacad el culo!
¡Vamos! Movedlo.
¡No pongáis esa cara! Mirad cómo se lo pasan.
¡Atentos!
- ¿Lo has contratado? - Es...
¡Las manos así!
- Qué raro. Parece el actor ese. - Parece no. Es amigo mío.
- ¡Eso es! - ¿Amigo tuyo?
Ahora así.
- Tu amigo baila muy bien. - ¿Cuánto cobra?
Nada. Quería ayudar.
Mira qué bueno es con Jade. Una monada.
Uy, sí.
Es monísimo.
¡Otra vez!
Vale, sí. ¡Abel!
Sois geniales. Seguid, chicos. No paréis.
- Hostia. - Vale, sí que es él.
- Hola. - Hola.
Hola, soy Estelle, la hermana pequeña de Marion.
- Cédric es su marido. - Hola, tío.
- ¿Todo bien? - Hola. Sí, bien.
¿Jade es hija vuestra?
- Sí. - Es genial.
- Sí, mola mucho. - ¡Mi niña!
Es superguay.
Vale, creo que nunca habían conocido a un famoso, así que...
Yo sí. Vi a François Hollande en Tulle.
Guay.
- ¿Y qué? - Aún era presidente.
- La puerta. ¿Puedes...? - Voy yo.
- No os mováis. - Vale.
¡Eh! ¿Podéis calmaros?
- Hola. - Hola.
- Pasad. - ¿Abel Camara?
Podrías haber avisado. Habría ido a la peluquería.
- ¿Qué? - ¿Qué?
Pero si estás genial así.
No me esperaba que volviera.
¿"Volviera"? ¿Qué me he perdido? ¿Te lo estás tirando y no me lo dices?
Hala. ¡Qué bueno está, joder!
- ¡Que estoy aquí! - Vamos.
Estás loca. No me he tirado a nadie. Solo está de bajón.
- Ah, ¿sí? - Se sentía solo y necesitaba hablar.
No, necesita un polvo.
¡Hola! ¡Sigo aquí!
Das mucha vergüenza. De todas formas, no me interesa.
- ¿Estás de coña? - No.
Tengo otras prioridades, Estelle.
- No necesito tener de follamigo a... - ¡Exacto!
¡A un mono de feria!
No me digas.
Estoy orgullosa de ti.
Ostras.
No sé cómo lo aguantas. Debes tener más paciencia que un santo.
Cuando la gente es guay, mola. Cuando es pesada, finjo y ya está.
Yo soy demasiado directa.
No sé mentir. Se me notaría.
Mierda.
- ¿Me cortas un pepino para la ensalada? - No sé.
¡No seas tonto!
Lo intento, pero no te garantizo nada.
¡Guau! ¡Menudo pedazo de tortilla!
¿Qué haces?
Eso es un calabacín.
Esto es un pepino.
Me has tendido una trampa. ¡Míralos!
Son hermanos. ¡Mira! ¡Igualitos! Me has engañado.
Los has puesto uno al lado del otro.
- Eres ridículo. - Gracias.
- ¿Qué? - Está buenísima.
- Cálmate. Es solo una tortilla. - ¡Está para chuparse los dedos!
Si alguna vez tengo un restaurante, habrá "tortilla deleit-Abel".
¿A qué has venido?
¿Qué favor querías pedirme?
Déjalo.
No importa.
¿Qué ha sido eso?
¿El qué?
Esa mirada. No está permitida.
¿Por qué?
- Estás actuando. - ¡No!
Te lo noto. Ayer, hoy y ahora.
¿Por qué?
Estoy contento.
- Hacía mucho que no lo estaba. - Para. Algo pasa.
¿Uno que puede tener a quien quiera en mi cocina mirándome con esos ojitos?
Espera, ¿qué es más raro?
¿Que yo quiera verte o que tú preguntes por qué?
Pues las dos cosas.
Guay. Solo somos dos bichos raros.
¿Puede el chico raro invitar a cenar a la chica rara?
¿O a tomar algo?
Lo siento, pero no me parece buena idea.
Ya tengo suficientes problemas.
Ah, ¿sí?
- No sabía que era un problema. - No, perdón. Yo...
No quería decir eso. Tú ya me entiendes.
No pasa nada.
No te intereso y punto.
Es lo que hay.
Joder.
En fin...
- Cuídate. Gracias por la tortilla. - Espera, ¿estás enfadado conmigo?
No, para nada. Lo entiendo.
Nos vemos.
Adiós.
¿Qué? ¿Lo dices en serio?
¿Talló su número ahí? ¿No ves lo fálico que es?
Eres de lo que no hay.
No está tan subido como pensaba.
Es muy majo.
Ya, claro.
Y por eso lo has echado.
¡Estás loca!
Venga ya. Él y yo... Habría sido ridículo.
No, yo no veo por qué.
Él es una estrella y yo, una chica normal.
- Nadie se lo creería. No funcionaría. - Igual sí.
Nadie te pide que te cases con él.
Por fin te pasa algo guay. Disfruta, chica.
Pensándolo bien, me lo pasé genial con él.
Ya.
Es muy improbable. Casi surrealista, ¿sabes?
Volviendo a la realidad, viene el capullo de tu ex.
Hola.
Hola. Toma, la correa y el pienso.
- Debemos hablar. - No tengo tiempo.
Tengo autoescuela y estoy con Estelle, ¿ves?
- No puedo hablar con ella. Es tu abogada. - Pues cállate.
Encantadora como siempre.
¿No pagas el alquiler y vas a la autoescuela?
- Me ayudan mis padres. - ¿Tu novio no?
¿Qué novio?
Venga ya. No sales, pero conozco ese edificio.
¿Qué coño es esto?
¿Sabes que se ha acostado con todo París? Me das asco.
- Estoy tomando nota de lo que dices. - No ha pasado nada.
¿El tío que iba desnudo era un amigo?
Quería que lo vieras. Él es así. Le gusta hacer el tonto.
Esto es ridículo, la verdad.
¿Cómo lo conociste? ¿Cuándo? Contesta. ¡Dímelo antes de que me vuelva loco!
Amenazas. Tomo nota.
No te enfades. Hemos roto. ¡Puedo hacer lo que me salga del coño!
Dilo, hermana.
Si mañana no has pagado, pienso recuperar el piso.
¿Queda claro? Vale, bien. Adiós.
Adiós.
Adiós.
Eres encantador.
- Se divorcia y se pone celoso. - Vamos, bonita.
¿Ves como tenía razón? Lo vuestro es creíble. ¡Mira!
Es... Es tu edificio. Ahí vives tú.
"¿Ha encontrado por fin el amor?". ¡Qué fuerte!
No me lo puedo creer.
¡Esto es la hostia!
Sí, un hombre sensible, cariñoso y fiel que sueña con formar una familia.
Así es. ¡Les encanta!
Se lo digo todo y te llamo. Adiós.
¿Qué pasa?
French Lover quiere renovar.
- No, dijimos que no más. - Ya, pero han visto el programa.
¡Les ha encantado tu historia sobre tu nueva novia misteriosa!
- Me están apretando. - ¿Y qué?
Van a pagarte el triple.
¿El triple?
Sí, el triple.
¿Y esto?
¿Ya tienes a alguien?
¿Está dispuesta a hacer el papel?
Sí. Ya está todo claro.
Todo claro. Solo...
Quedan detalles por resolver.
- Pero funcionará. Hay trato. - ¿No tienes a nadie?
- Sí. - Tengo la solución.
¿Qué solución?
Adéline Blaz. Está aquí. Y tú.
- Le digo que pase y vemos qué tal. - No tengo tiempo para conocer a nadie.
¿Vale? Acláralo. Tengo reuniones. No tengo tiempo.
- Ya verás. Es un amor. - ¡No quiero un amor!
Hola, buenas.
¿Se puede?
Sí, claro. Pasa, por favor.
- Siéntate. - Gracias. Hola.
Bueno, Adéline, este es Abel.
- Mucho gusto. - Mucho gusto.
Te he hablado de Adéline.
Estuvo increíble en el Festival de Aviñón con El corazón es un triste feriante.
Eres muy amable.
Qué guay. ¿Tú eras la feriante triste?
No, yo era el corazón del feriante.
Ya veo.
Era muy gracioso porque iba cubierta de filetes.
Eso no importa. Adéline sabe por qué está aquí.
Lo ideal sería que os fuerais a tomar algo y os conocierais.
Por mí encantada.
Pero, por desgracia, Abel no puede.
No, en verdad sí que puedo.
- He cancelado todo. - ¿No tienes reuniones?
No, estoy libre.
Genial entonces.
Y es hora del aperitivo. Ideal para conocernos.
- Ya ves. - Sí.
Sería el trabajo perfecto, la verdad.
Tendría un horario fijo, sin intermitencias.
Y... No sé. Incluso podríamos acostarnos si quieres.
Mejor no. No mezclemos las cosas.
Claro. Lástima.
- Pues que la química haga lo suyo. - Sí.
- Eres géminis, ¿no? - No, tauro.
¿En serio, tauro?
- Sí. - Yo soy piscis.
Tierra y agua son muy compatibles sexualmente.
Hola, mi vida.
¿Qué haces aquí?
- He quedado con unos amigos. Qué fuerte. - ¡Increíble!
¿Cómo va?
- Pues... - Mucho gusto. Yo soy Rose.
Encantado. Abel.
Lo sé.
¿Qué? ¿Algún plan para hoy?
- No lo hemos pensado. - Séclier, el productor, da una fiesta.
Ya. Será increíble, pero olvídate. No me ha invitado.
A mí tampoco.
Qué pena.
- A mí me ha invitado. - ¿Qué? ¡No puede ser!
Siempre me invitan.
¿Y bien?
¿Vas a elegirme a mí?
Olvídate del casting.
- ¿Qué? - Que no hay trabajo.
- ¿No? - No, yo nunca haría eso.
Qué bien. Ahora sí que podemos acostarnos.
¿Quieres?
- Mañana tengo rodaje. - ¿Qué más da?
Nos estamos divirtiendo, vamos.
Está en verde. ¡Muévete!
- Marion, hoy está distraída. - Sí, lo siento.
¡Date prisa!
Demasiado tarde.
Dan ganas de ir al espacio, ¿no?
Adiós.
¡Señorita!
¡Señora!
¡Marion!
¡Oiga, Marion!
¡Venga aquí!
¿Me está hablando a mí?
¿Soy su perra? ¿Quién se cree que es? No ladre a las chicas. Salga y hablamos.
No se anda con rodeos. Qué graciosa.
Tengo una cosita para usted. Entre.
¿Qué es?
Una sorpresa. Bueno, un sorpresón, usted ya me entiende.
No, qué va. Si es su polla, creo que voy a vomitar.
¿Qué? No, se equivoca. Mi polla no tiene nada que ver.
No, es una sorpresa de verdad.
¿Qué coño haces, Abel?
- Así no me ven. Vamos, entra. - ¿Por qué actúas como un pervertido?
No. Estoy en modo agente secreto para evitar a los paparazis.
Mira allí.
- Soy Sami. Encantado. - Un placer.
Vaya trasto para un agente secreto.
¿Estás de broma? Es sublime. Un Peugeot 309 GTI 16V.
Tuneado, con ruedas nuevas y la caja de cambios del 205.
No tienes ni idea.
¿Que no tengo ni idea?
Primero, llevas desinflada la rueda delantera derecha.
Y, si querías cambios cortos, no sé si la caja del 205 puede gestionar el par.
¿Cómo sabes tanto de mi juego de engranajes?
Mi padre es mecánico. Me enseñó un par de cosas.
¡Guay! Busco a quien me cambie los estribos.
Luego vamos a Midas, pero ahora tenemos una cita. Vamos.
- ¿Adónde? - ¡Sorpresa!
Venga, en marcha.
Aquí es donde vamos a rodar hoy.
No está mal, ¿eh?
¿En serio estamos solo nosotros? Increíble.
Ventajas del oficio, ¿eh?
Gracias a Abel, hacemos muchas locuras:
volar en gravedad cero, cenar en el Palacio del Elíseo,
conocer a Catherine Deneuve, abrazar un oso...
- Seréis viejos amigos. - Sí. Nuestras madres eran amigas.
Nelly crio sola a Abel y, unos años después,
cuando nací yo, mi padre se fue
y crecimos juntos en un piso de Charenton, nosotros y nuestras madres. Era genial.
Cuando Abel consiguió su primer papel, Nelly se puso enferma.
La serie fue un éxito, pero ella no llegó a verla.
Falleció y Abel se quedó con nosotros.
Y luego llegaron los rodajes,
la fama, las chicas y todo eso, pero nunca nos separamos.
Abel es como un hermano para mí.
¡Sí que te sueltas con una pregunta!
Perdón, me he dejado llevar.
No suelen hacerme preguntas.
Es conmovedor, la verdad.
¿Qué es lo que no te preguntan?
Nunca me preguntan cómo estoy ni qué hago.
Ni mi nombre. Solo me piden el número de Abel.
Tranquilo. Yo ya lo tengo.
No eres como las demás. Menos mal que has dicho que sí.
¿Que sí a qué?
A comer.
A comer con nosotros. Conmigo. Estoy encantado. Es genial.
¡El placer es mío!
Viendo dónde estamos, no me arrepiento, la verdad.
- No lo sabe. - No.
- Aún no. - ¿Nada? ¿No se lo has pedido?
No, oficialmente no,
pero lo haré.
Tú haz lo que quieras.
Id vosotros. Yo me voy a ver a mi buga.
- ¿Los conoces a todos? - A casi todos.
¿Entonces estás tranquilo? ¿No hay paparazis?
No, el equipo está acostumbrado.
Pero aun así hablan a mis espaldas.
Como ahora, que están hablando de nosotros.
- ¿En serio? - Quieren saber si estamos liados.
- Venga ya. - Así es.
- ¿En serio? - Sí.
- ¿No te molesta? - Me da igual. Estoy acostumbrado.
La gente...
me juzga, me critica y se burla de mí.
Hablan sin saber. Un día me aman y al siguiente me odian.
- Es lo que hay. - Para o lloraré.
Tú también te burlas de mí. No mola.
Perdona, pero vamos atrasados. Debemos irnos.
- Lo siento, debo irme. - Vale.
- ¿Te veo en el plató? - Sí.
- Hasta ahora. - Adiós.
¿Estarás bien?
Disculpe. Perdón.
¿Podría pasarme la sal, por favor?
Sí.
Muy amable. ¿Es nueva aquí? ¿Es usted figurante?
No, solo estoy de paso.
¿Está de paso?
¡Está de paso!
- Como las otras. - No puede ser, Dios.
Disculpe. Lo siento.
- Perdón. - Disculpe. No puede estar aquí.
Lo siento. Disculpe.
- Paso. - Lo siento.
¿Y el doble de Abel?
¡Venga, andando!
Me honráis con vuestra presencia.
Me has asustado, idiota.
- ¡Ya veo! - Vaya tela, ¿no?
Mola, ¿eh?
Joder, no han escatimado en nada: peluca, pluma...
Abel, hacemos la escena de riesgo con JP y grabamos contigo.
Vale.
¿No haces las escenas de riesgo?
Sí. Claro que sí.
Mathilde, ¿qué quieres decir? No te he entendido, pero lo haré yo.
Pero es muy peligroso.
Normalmente prefieres que lo haga JP.
¿Cómo que JP? Las escenas de riesgo las suelo hacer yo.
Y las hago bien.
- Pero esta es arriesgada. - Solo es galopar.
Perseguido por cinco jinetes.
- Y saltar la valla. - Hacia el bosque.
- Sin parar. - A toda velocidad.
¡Di clases de equitación para algo!
He dicho que lo hago yo y lo voy a hacer.
Y punto. Venga, vamos.
Como quieras. Me da igual. A rodar, que no tengo tiempo.
Vale, al final, la escena de riesgo la grabará Abel.
Repito, la escena de riesgo la grabará Abel.
Genial. ¡Bueno!
¿Mi fiel corcel?
Vale, Abel, ¿estás bien? No te preocupes.
Llevas a Tornado, una Rolls-Royce,
pero también una esponja. Lo siente todo.
- Mientras no tengas miedo, perfecto. - No tengo miedo.
Nada de miedo. Tengo muchas ganas.
¿Verdad, Tornadito?
- Coño, ¿es normal? - Te prueba. Hace honor a su nombre.
¿Qué le pasa al puto caballo? ¿Ha tomado Red Bull?
¡Cámara lista!
Preparaos para rodar. Todos en posición.
Rodando.
- Te dejo a ti, ¿vale? - ¡No!
El caballo no está contento. Se está cabreando.
Silencio en plató. ¡Grabando sonido!
Escena 115/1, toma uno.
Y ¡acción!
Joder, no, aún no. No estoy listo.
¡No estoy listo!
Más despacio, Tornado. Con calma. Eso es.
Ay, qué bien.
¡Lo hace genial!
¡Vamos, Tornado!
- Acción. - Caballos, ya.
¡Genial!
Me encanta.
¡Mierda!
- ¡Corten! - Corten.
¡Joder! Puto caballo de mierda.
No pasa nada.
Tornado se ha asustado, pero estoy bien.
- Tranquilos. ¡Estoy bien! - Está bien.
- Volvemos. - Joder. ¡No!
- ¡Parad! - ¡He cortado!
¡Paradlos!
¡La pilila!
¡Hostia!
- Ambulancia. Ha habido un accidente. - ¡Ayuda!
- ¡Duele mucho! ¡Ayuda! - Tenemos un doble por algo.
Ponme el principio. Estaba genial.
Algo ha notado. Es una esponja.
- ¡Me muero! - ¿Algo?
¡Ayuda!
Ambulancias, doctores... Llamad a todo el mundo. ¡Joder!
Mi carrera se acabó.
Quizá nunca tenga hijos.
No, Sr. Camara, le he examinado los huevos y está bien.
- ¿Me los ha examinado? - Sí.
Se ha desmayado. Es mi trabajo.
- ¿Quién hace eso? - No pasa nada.
¿Dónde estamos? No será un hospital público.
Era el más cercano. El hospital Molino Verde.
¿Molino Verde?
¿Qué coño es eso? ¿Un club de ponis? ¿Queréis que me muera?
No exageres.
Matadme ya. Estoy listo.
- ¡Para! - No me fío de estos desconocidos.
¿Y si me sacan fotos por debajo?
¿Quién hace eso? ¡Vamos!
Bueno, a veces sí que lo hacemos.
¿Ves?
- ¡Nos encanta! - Pues esta vez no.
No es verdad. Estoy de broma. Nadie tiene fotos de sus huevos.
Señor Camara, no se mueva. Vuelvo enseguida.
¡Estaba de broma!
Joder, esto es un arrabal.
- Vámonos. - Cálmate.
La urgencia de las urgencias. Ha llamado producción.
¿Se ha caído de un caballo?
Más bien le ha caído un caballo encima.
- ¿Es usted el médico? - Sí, soy yo.
Veo su desconfianza, pero sí.
Me licencié en Urología con honores.
Con honores no.
Bueno, un aprobado es un aprobado.
¡En fin! ¡Tiene unos genitales de cojones, fuera bromas!
Genial, un cómico.
- Echemos un vistazo. ¿Es usted tímido? - Muy tímido.
Vale. Bueno, eso de recuerdo.
¿Ve? No hay de qué preocuparse, ¿no? Solo ha sido un susto.
¿Seguro?
¿No es grave?
No, es un tirón en la ingle.
Un tirón muy grave.
Un tirón de grado uno.
Un niño podría soportarlo,
así que le veo y pienso: "Qué bebé más grande".
Bueno, quiero decir...
Vale. Muy importante: nada de conducir, nada de hacer deporte
y nada de sexo durante tres meses.
- ¿Tres meses? ¿Qué cojones? - Es broma.
Su novio está un poco tenso.
¿Es necesaria la silla?
- Bueno, ya lo has oído. - Ha dicho que un niño podría soportarlo.
Espera. Para.
- ¿Qué? - Para.
Sois increíbles.
Mierda. Espera.
- Es un honor... - ¿Qué haces?
Ven, ya verás.
- ¿Abel? - ¡Louis!
- ¡Abel, qué sorpresa! - ¡Ya ves!
- ¿Cómo estás? - Genial, ¿y tú?
- Me alegro de verte. - ¡Sí, yo también me alegro!
- Un placer. - Hola.
Marion, este es Louis Latour.
Me he hecho daño en una escena de riesgo, pero estoy bien.
¡Ya veo! ¡Eres todo un temerario!
Sí. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
Llevo dos semanas aquí preparándome
para el casting de la nueva peli de Renaud Léman.
¡Qué guay!
Inmersión total. Me encanta.
- No haces nada a medias. - Urgencias es duro.
Veo muchas cosas chungas,
pero me encanta.
¿No te presentas? ¿No te lo dijo Camille?
Sí. Sí que me lo dijo.
Sí, pero la verdad es que estoy... rodando en esas fechas.
- Imposible. Aún no hay fecha. - Ah, ¿no?
Léman no se decide entre primavera y otoño.
No me digas.
Yo estoy ocupado siempre.
En verano, otoño, invierno... Nunca puedo.
- Estoy trabajando en algo gordo. - ¿Una peli estadounidense?
No puedo decirlo, Louis.
¿Una serie?
No puedo decirlo.
Es confidencial. No puedo decir nada.
Mejor para mí. Menos competencia.
- ¡Claro! - A la de tres.
- Lo tengo. - Dame un segundo.
Señora, ¿me oye? Respóndame.
Señora, hábleme.
Le cuesta hablar. Dadme diez segundos.
Parálisis facial. Posible ictus.
¡Una resonancia ya!
- Debo irme. Tiene mala pinta. Un placer. - Sí.
¡Abel! Le contaré a Léna que te he visto. Le hará gracia.
Sí, es muy gracioso.
Adiós, Louis. Me alegro de verte.
- Joder. - ¿Qué?
¿Cuáles eran las posibilidades de verlo hoy en este hospital?
¿Estoy gafado o qué?
Al menos estaba de descanso y no te ha examinado.
Estoy hasta las narices.
Cam, ¿me explicas por qué no se me dijo lo de Léman?
Pues porque no pensaba que fuera para ti.
No me toques las narices. ¿Me has escondido más pelis?
No te lo dije porque no hay nada seguro.
No hay dinero ni guion ni nada. Está todo en el aire.
Y como Léna quiere un papel...
Me la suda. Sabes que quiero trabajar con él.
¿Por qué se presenta Latour si no hay nada seguro?
Que haga lo que quiera. Acordamos que no más castings.
Y esta peli es rarita. Quiere escribirla mientras graba. Es una experiencia, dice.
- No vale la pena. - ¿Es de Renaud Léman y no vale la pena?
- Pero... - Mira.
Si hace falta, trabajo en un hospital. Quiero hacer de médico.
Entiendo tu frustración, pero no es momento para una peli así.
Si quieres hacer de médico, tengo un guion de Van Houten.
Es una comedia sobre un dentista quemado que se hace rapero.
La idea es un poco loca.
- ¿En serio? - La escaleta era guay y el diá...
Me pone malo.
¿De verdad quieres hacer la peli o es porque ese tío quiere hacerla?
Es mi sueño.
Sus pelis las nominan a los César.
¡Eso era!
Quieres una estatuilla por una película que no verá nunca nadie.
Para otros no, pero para mí lo es todo.
¿Para otros? ¿Dices para la gente normal como yo?
Tú ya me entiendes.
Perdona, pero...
¿No es un poco raro que Camille te diga lo que debes hacer?
Es su trabajo.
Y tiene razón. Yo ya no hago castings.
Vaya chorrada.
- Uno rápido y te dejo en paz. - Vale.
¿Qué es eso?
Son mis cosas.
- Antoine me ha echado. - ¿Qué?
No puede ser. ¡Ha cambiado la cerradura!
Hay que ser cabrón.
Estoy harta de él.
Estoy harta de esta vida de mierda.
He perdido el novio, el trabajo y el piso.
Se ha llevado también a Claudine.
Esto es muy duro.
Tranquila.
- Todo irá bien. - No, qué va.
Llevo meses diciendo eso y solo va a peor.
- Soy una puta pringada. - No, no digas eso.
No digas eso.
Aquí me tienes.
Yo te ayudaré.
Cuidaré de ti.
Espera.
- ¿Quieres cuidar de mí? - Sí.
Quédate en mi casa si quieres.
Como amigos.
- Tengo un cuarto libre. - Si es así, te lo agradezco.
Bienvenida a mi casa.
Cuántas comodidades.
¿Eso es una piscina?
- Climatizada. - ¡No me digas!
¿Una chuche?
Los cuartos están arriba.
Vale. Muy bien. Pequeña y acogedora.
¡La cocina!
Esta es la mejor parte.
Mira.
Bueno, no está mal.
Y esta es mi habitación.
No está mal, ¿eh?
No.
Esto es el vestidor.
¿Por qué no mirarse bien?
¡Madre mía!
Joder, qué desastre.
Mierda, y encima está fría. ¡Qué asco!
¡Joder!
¿Por eso gritas? ¿Por una fuga de nada, en serio?
¡Es el Titanic! ¡Está todo empapado!
- ¿Llamamos a los bomberos? - No, busca la llave de paso.
No sé dónde está. Llamo a Camille, que lo sabrá.
¿Has visto la hora? Estará dormida. ¿No tienes una fregona?
No sé dónde está. Llamo a Camille, que lo sabrá.
No, toma. Ponte a fregar.
No lo coge. Joder, ¿sabes qué?
Déjalo. Vamos a un hotel. Mañana que lo arreglen.
- Vamos, déjalo. - Tranquilo, estaré bien.
Estarás bien. Estaremos todos bien.
Sí, tienes razón.
¡Toma esa!
¿Sabes qué es "fregar"? ¿Qué haces?
Tú no te metas. Si le doy lo bastante fuerte,
¡puede que pare a este hijo de puta!
¡Joder!
- Lo he hecho. - Eres el mejor.
Grifo de mierda.
Toma.
¿Ves? No hace falta despertar a París por esto.
Basta. Estoy agotado.
¿Qué pasa?
Contigo es muy fácil.
¿Por eso me miras así?
Es porque me gustas.
¿Te pone el rollo criada?
No. Solo tú.
Eres preciosa.
Quiero besarte.
Mi sueño es tener una de estas.
Ir a donde quiera, cuando quiera, y cocinar.
Yo puedo comprártela. ¿Cuánto cuesta?
No. Ni en un millón de años.
- Otra vez. - Basta.
Una pregunta. ¿A quién le has contado lo nuestro?
¿Yo? A nadie.
¿Por qué no?
No sé. No es asunto suyo.
- ¿Qué? - Eres increíble.
A ver si lo he entendido bien. Quiere conocer a nuestros padres,
pero ellos no saben que es él.
Exacto.
Qué ganas de verlo. Será increíble.
- Si viene. No sé dónde está. - ¿Se sabe algo?
No, pero no tardará.
- Siempre podemos empezar sin él. - ¿De dónde lo has sacado?
- Una hora tarde. - Tendrá una buena excusa...
Estaba de camino, ¿vale?
Puedo decirle que no venga si queréis.
- ¡No! - Creo que está aquí.
Ya era hora.
Vale, bueno.
Qué mal ha aparcado. Aparca de puta pena.
- Vamos, Cédric. - ¡No, en serio!
Hora y media tarde.
- Te has pasado. - No quería venir con las manos vacías.
Muy bien, pasa.
Mira quién es.
- ¿Quién es? - Es él, mira.
Papá, mamá, este es...
Encantado. Abel.
¡Sí, ya lo sé! Pero no sabía que...
En fin, es todo un...
Bueno, es lo que hay.
Bienvenido.
Gracias. Esto es para usted.
- Es precioso. Y enorme. - Espero que tengan un jarrón grande.
- Hola. - ¿Cédric?
- ¿Sí? - ¿Buscas un jarrón?
- Claro, Cédric las dejará en la bañera. - Genial.
Para mi amiga Jade. ¿No está?
Qué amable. No, está en casa de una amiga. Pero dámela a mí. Me flipan las piruletas.
Vale, se está haciendo tarde. ¿Y si comemos?
Perdón, tenía una entrevista. He venido cuando he podido.
No somos tiquismiquis con la puntualidad, tranquilo.
¿Qué más da?
¡Venga, a comer!
- Estaba delicioso. - Cocina bien, ¿eh?
Sí, es la mejor.
Su food truck será un éxito seguro.
O recupero el carné o será una furgoneta que no se mueve.
- Abel, ¿qué está grabando ahora? - Ahora mismo nada.
Mi película sale pronto.
Pero espero noticias de la nueva peli de Léman.
- Muy bien. - Un gran director.
- A mí no me suena. - Ni a mí.
¿Y quién más sale?
Pues parece que...
- Vamos, puedes decirlo. - Léna Taïs.
- Su ex. - Sí, lo sé.
Qué putada.
- Para. - ¿Tú me dejarías trabajar con mis ex?
- ¡Ni en un millón de años! - Exacto.
Creo que no lo pilla. Hay más gente para el casting.
Eso es.
Yo no podría.
Solo pensar en Nathalie trabajando con el idiota de Bernard todos los días...
¿Qué? ¿Bernard es ex tuyo, mamá?
Eso no viene al caso.
- ¿Y las escenas de amor? ¿No es incómodo? - Sí, un poco, pero fingimos. Es trabajo.
Sí, es... Léna Taïs está buenísima.
Increíble.
- Es guapísima. - Deja de avergonzarme.
A mí no me gusta. Y hoy no estoy con sus padres.
- ¿De verdad te tirabas a Bernard? - Eran otros tiempos. ¿Qué más da Bernard?
Olvidaos de Bernard. Y de Jean-Pierre.
¿Jean-Pierre también?
- Yo era un buen partido. - ¡Ya no!
¿Tú lo sabías?
- ¿Tiramisú? - ¿Sus mujeres lo saben?
¿Ves cómo siempre cambia de tema?
- Pregunto por el tiramisú. - ¡Y yo por si es mi padre!
Oye, Jacques, mira esto.
- Hola a todos. - Hola.
Hola.
¿Qué haces aquí?
- Tenemos que hablar. - ¿Estás enamorado?
Déjalo, te conozco.
Se te nota. Es obvio.
Qué gracia. Nunca lo hubiera imaginado.
Sí. Empezamos con mal pie.
Bueno, es que el amor es eso.
Salís, bailáis, os besáis en la piscina...
Y luego, uy, te enamoras. Es lo que necesitabas.
- ¿Qué? - Ella no dijo nada. No entró en detalles.
- ¿Detalles? ¿Te refieres a Adéline? - Claro. ¿Quién si no?
Qué va. De eso nada. Ella no es.
- ¿No os acostasteis? - Olvídate de ella.
No es eso.
He conocido a una gran chica. Es diferente.
¿Y?
Y esta vez va en serio. Me gusta y punto.
- ¿La conozco? ¿Es actriz? - No.
- ¿Cantante? - No.
- ¿Modelo? - No, no es nada.
O sea, nada no. Es...
Es genial.
Pues me alegro mucho.
- La he invitado al estreno. - ¡Sí! Perfecto. Espera.
Le diré al jefe de prensa que añada un "+1".
Cuidado, Cam. Me importa mucho ella.
- Hagámoslo bien. - Pues como siempre.
No, va en serio.
El estreno será espectacular. Abel está muy ilusionado.
Bueno, ¿tú estás muy nerviosa?
No, pero ¿voy lo bastante arreglada?
Tranquila. Se ocupará de ti la mejor estilista.
Mélo, cariño. ¿Mélo?
Esta es la "+1" de Abel.
- Hola. - Hola, soy la "+1", pero prefiero Marion.
¿Podrías encontrarle algo muy bonito?
Habrá muchos paparazis.
No se me ha dicho. No sé su talla.
Bueno, algo te encontraremos.
No, ni pensarlo.
Ni nos molestemos con esto.
El lazo es enorme.
¿Qué?
- Parezco una bola de discoteca, ¿no? - Qué va. Estás guapísima. Para nada.
Abel te espera abajo.
Pues adiós.
Estás preciosa.
- ¿Solo tenías ese? - Sí.
¿Estás bien?
- ¿Voy contigo? - Bueno, sí. No puedes quedarte aquí.
Ya, pero ¿qué hago?
Fácil. Sales,
das vueltas por la alfombra roja,
das un salto mortal para el photocall y listo. Chupado. Pero cuidado.
No te dejes el trampolín. Es el toque final.
Idiota.
Sal tú. Ya iré yo.
- ¿Seguro? - Sí.
Como quieras.
Gracias por venir.
Te quiero, Abel. ¡Gracias! ¡Eres el mejor! ¡Gracias!
Joder, parezco la reina de Inglaterra.
- ¡Abel! - Hola.
¿Lista para desfilar por la alfombra?
¿Quién es esa? ¿Tú quién eres, señora?
Ahí tienes.
¡Gracias, chicos!
Las damas primero.
Ya te acostumbrarás.
Como todos.
¡Entrad a ver la peli!
- ¡Abel! - ¡A tu derecha!
- ¡A la derecha! - ¡Abel!
- ¡A la derecha! - ¡Sonríe!
Ven.
¡Venga! No tengas miedo. Ve.
Esta es Marion.
- ¡Marion! - ¡Marion!
¡Sonreíd!
Acercaos.
¡A la derecha! ¡Sí!
- ¡Guay! - Gracias.
- Abel, Marion. - Gracias.
- Estáis guapísimos. - Gracias.
- Creo que salgo bizca. - No, qué va.
¡Léna, aquí!
- ¡Léna! Aquí, por favor. - ¡Léna, aquí!
- ¿Qué hace aquí? - Ni idea.
- Espero que no se me acerque. - No se atrevería.
Abel, te presento a alguien.
- Vamos. - Voy.
- Ve a sentarte. Yo te busco. - Vale.
¡Aquí! Genial.
- ¡Guau! Mírate. ¿Te has perdido? - Se podría decir que sí.
Eso está reservado.
- ¿No vienes? - Yo nunca me siento.
Me quedo atrás comiendo chuches y disfruto.
Los pies me están matando. Voy a sentarme.
- Vale, pues luego nos vemos. - Adiós.
Disculpe, ¿me deja pasar?
Lo siento, es una fila reservada para la gente vip.
Mire, es que soy la pareja de Abel Camara, así que...
Lo siento, pero no tiene pulsera.
Sí, sí que tengo.
Tengo una pulsera.
Muy bien.
- Gracias. - De nada.
Muy amable.
¡Josephine!
Aquí voy yo.
Estoy esperando a alguien.
Buenas noches.
Buenas noches a todos. Gracias por venir.
Gracias. Nos complace enseñaros una peli que me llena de orgullo.
Hay gente muy especial hoy aquí, así que es una noche especial.
Estoy muy emocionado.
Esto me trae muchos recuerdos.
Vine aquí con mi amigo Sami, que está por ahí, cuando teníamos 13 años,
así que verme en esta pantalla es un sueño cumplido.
Gracias por venir. Disfrutad de la peli.
Gracias.
Perdón.
Le esperan para una entrevista.
Sí, vale.
- Un poco mala la peli. - ¿Un poco? Horrible.
- Minihamburguesas. ¿Vamos? - Si están tan malas como el champán...
El placer es mío.
Cuando quieras. Por mí sí.
Ha estado genial.
Buenas noches.
Que vaya bien.
- ¿Todo bien? - Sí, bien.
Está tan lleno que no podía felicitarte. Pero bravo, estás increíble.
Hace tiempo que no me creo lo que dices.
Pero gracias.
Seguiste mi consejo. Has conocido a alguien.
Sí, he tenido mucha suerte.
Con ella, todo es fácil. Alegría pura.
¿No te aburre la felicidad?
Sabía que dirías eso.
Sé que has hecho el casting para Léman. Mola.
No solo yo. Tu novio también, ¿no?
- Imagínanos trabajando juntos. - Ah, por eso no está aquí contigo.
No podía.
Ya, claro, no podía.
¿Por qué? ¿Tú habrías ido a su estreno?
- Claro. - ¿En serio?
¡Sí! Ya me conoces, ¿no?
Sí que te conozco.
¡Lo siento! Déjame limpiártelo.
No te preocupes. Este vestido horrible me da igual.
- No es mío. - Este tampoco es mío.
No sé por qué lo llevo. La licra me hace sudar a saco.
- Bueno, soy Adéline. - Marion.
Ya sé quién eres.
- Ah, ¿sí? - Tía, mataría por estar en tu lugar.
Pero bien jugado, lo has conseguido.
Eres muy directa, ¿no?
Venga ya, es el hombre perfecto.
Pero ¿sabes qué? No creo que me faltara tanto.
Estuve así de cerca de lograrlo.
¿Por qué dices eso?
Cuando nos conocimos, supe que le gustaba, ¿sabes?
- ¿En serio? - Mucho.
Sentí la energía. Incluso pensé
que podría llegar a haber algo real, ¿sabes? Siempre hay una posibilidad, ¿no?
- Sí. - Pero te eligió a ti.
Con los castings, debes llevar bien el rechazo.
Sí, tienes que llevarlo bien.
No es nada personal.
Lo pillo. Pareces una chica corriente.
No pareces actriz y eso es una ventaja.
Mi agente me empujó a hacerlo. Me jode.
Que me vieran con Abel habría sido un gran empujón, ¿sabes?
Mira a Léna. Antes no era nadie. Ahora está en todas partes.
Pero enhorabuena, en serio.
Nadie sospecha nada. Es muy creíble.
- ¿Llevas mucho tiempo actuando? - No, soy nueva.
Ya.
¿Estáis disfrutando?
- Estamos disfrutando todos. - Sí.
Pero yo me voy ya. Estoy harta.
Dile a Abel que su chica falsa se ha ido y no tiene nada que decirle. Dais asco.
- ¡Espera, no es lo que crees! - ¿Es su novia de verdad?
- ¿Adéline Blaz? - Sí. ¿Me conoces?
Me cago en todo.
Sabe quién soy.
- ¿Qué pasa? - Camille, hay un problema.
Genial. ¡Muchas gracias!
Vale, yo me encargo. Voy a buscarla y lo soluciono.
Sé lo que piensas.
¿Por qué me enamoro de desgraciados?
Crees que te hemos manipulado, que te hemos tomado por tonta,
que no estás hecha para este mundo de hipócritas
y que no quieres hablar conmigo. ¿Me equivoco?
Mira, estoy bastante de acuerdo en casi todo.
- Pero Abel no es el desgraciado aquí. - Ah, ¿no?
¿No hizo un casting para buscar novia? ¿No fingió ligar conmigo para exhibirme?
No fingía. El casting fue idea mía.
Y, cuando te conoció, me aproveché de la situación.
¿Dónde están los putos taxis?
Espera, no puedes irte sin más.
- Él no quería hacerte daño, lo juro. - Pues ya es tarde.
Pero tranqui, que cambiará de chica como cambia de coche
y seguirá siendo un egoísta.
Te equivocas. Si no le importaras, no estarías aquí.
Sería una pena echarlo a perder, porque no es culpa suya.
Y hacéis muy buena pareja. Están todos locos con vosotros dos.
¿Qué?
Que estáis todos pirados.
Una última cosa y te prometo que te dejo en paz.
Yo también me enamoré de un famoso.
Llegué a casarme con él.
La cosa no duró porque parecía todo demasiado complicado.
Cuando estás con alguien así, tienes que compartirlo con todos.
Y eso me daba miedo,
así que me fui.
Lo dejé todo atrás.
Ahora lo pienso y con él viví los mejores años de mi vida.
Estaba enamorada, era feliz y...
Y no me arrepiento ni un segundo.
Ni uno solo.
- Lo volvería a hacer. - ¡Chicas!
No tengas miedo. No cometas mis errores.
Él te quiere de verdad.
¿Sí?
- No os encontraba. - Queríamos despejarnos.
Sí.
Acabo de ver a Renaud Léman.
- ¿Y? - No adivinarías lo que me ha dicho.
- ¿Es tuyo? - Sí.
- ¡No! ¿Es tuyo? - ¡El papel es mío!
- ¡No me lo puedo creer! - ¡Qué alegría!
¡El papel es mío!
Marion, es gracias a ti.
Me das suerte.
Me alegro por ti.
Es increíble. Cuéntame más.
Ya me llamará, pero me lo ha confirmado. Salgo en su peli.
- ¿Como protagonista? - Sí.
- ¿No es increíble? - ¡Es fantástico!
Gracias.
- Gracias. - ¡Para!
Gracias. ¡Qué contento estoy! ¡Supercontento!
Fantástico.
- Espero que no sea un error. - Es lo correcto.
- Pierdes el restaurante, pero eres libre. - Pero ¿a qué precio?
- Mira hacia adelante por una vez. - Tienes razón.
Lo sé. Además, aún no he terminado.
- Hola. - Hola.
Hola.
¿Qué le pongo, señor?
Nada. No se queda.
Cuando mi abogado me dijo que estabas de acuerdo, no me lo creía.
- ¿Qué vas a hacer ahora, señora Camara? - Tú calla y firma.
Antoine, ya tienes lo que querías. Dejémoslo ahí.
Entonces ¿así acaba todo?
¿Qué esperabas? ¿Champán y confeti?
El amor te sienta bien.
Yo me enamoré de esta Marion. Qué pena.
Sí, una pena, pero firma.
No lo entiendo.
¿Cómo puede funcionar lo vuestro? Es rico y famoso, pero eso te da igual.
Hace que me sienta la mujer más guapa del mundo.
¿Firmas?
Genial. Aquí también. Está marcado el sitio con un pósit.
Vale. ¿Ya está?
Gracias.
Yo siempre te querré.
Claro, y nosotras a ti. Mucho. Un beso. Hablamos pronto. ¿Qué tal si cenamos?
¡Chao!
Hay que joderse.
Vamos, no pasa nada. Todo irá bien.
Le he preparado una inspección de sanidad. No se la esperará.
Champán, por favor.
¡Qué hijo de puta!
¿A ti qué te pasa?
¿Qué mosca te ha picado?
- Estoy hasta los huevos. - ¿De quién?
De Léman.
Me ofrece el papel secundario.
Es humillante.
La protagonista es Léna.
"Impacta más al revés".
Menudo idiota de mierda.
En serio, vaya gilipollas.
¿Y qué? Lo que importa es que sales en la peli, ¿no?
No paró de hacerme la pelota en el estreno: "Eres el mejor. Te adoro.
Te mereces un césar...".
¿Para ponerme de extra? ¿Por quién me toma?
Creo que estás exagerando.
Tienes un papel. Deberías estar contento.
No debí hacerte caso.
Yo no te obligué a hacer nada. Solo quería ayudar.
No necesito tu ayuda, ¿vale?
Vaya. ¿Qué ha pasado con lo de "me das suerte"?
En fin.
Le diré que se meta el papel por el culo. Se va a enterar de quién soy.
Un momento.
Espera. ¿Todo esto por un papel secundario?
Qué idiota eres a veces.
¿Qué?
¿Qué has dicho? ¿Me dices a mí?
Sí, a ti. Como nadie te lo dice, te lo digo yo.
Te comportas como un idiota.
Pero da igual, adelante.
Monta un numerito como si tuvieras ocho años.
Mientras, Latour hará la peli y tú te arrepentirás.
Me lo he pensado.
He hablado con Léman.
He aceptado el papel.
Qué ridículo eres.
Ahora me toca a mí montar un numerito porque vas a grabar con tu ex.
Eso es irrelevante. Es como grabar con una vieja amiga.
Con la que estarás todos los días durante dos meses.
Porfa, dime que no es una comedia romántica.
Vale, vamos, por favor. ¡Cámara lista!
Escena 57/1, toma dos.
¡Acción!
Escena 21/4, toma uno.
- Motor. - En posición.
Escena 79/1, toma dos.
Y corten. Vale, otra vez.
- Escena 16/1, toma uno. - Acción.
- Recibido. - Extras. ¡Acción!
Corten. Fin de escena.
¡Otra vez, por favor!
"¿Quién es la vagabunda esa? Parece un gorrión deprimido".
No hagas caso. Es basura.
"Abel debería dejar las drogas. No sabe con quién se acuesta".
Deja de leer eso. Sabemos quién escribe esas cosas.
Un virgen de 40 años que vive con mamá y se dedica a trolear.
No vale la pena. Solo vas a cabrearte más.
Apaga eso.
Mañana tengo una escena importante. A dormir.
Yo, el examen de conducir.
Razón de más.
Te acuerdas, ¿no? Necesito que cuides de Claudine.
Sí, es verdad. Tranquila, que está controlado.
¿Dormimos?
Buenas noches.
¿Parezco un gorrión deprimido?
Claro que no.
- ¿Qué tal? - Bien, ¿y tú?
Mis películas son...
He venido en cuanto he podido. Estaba en el médico
y ha costado reprogramar la cita.
En fin, aquí estoy. Soy toda tuya. ¿Qué pasa?
¿Has visto esto?
- Pues sí. - Cuando me hacen fotos me suelen avisar.
- ¿Por qué no se me dijo? No lo entiendo. - Pues no lo sé. Pero mira.
- La más vendida. - "¿El amor es ciego?".
No soy solo yo. Insultan a Marion.
- Lo sé. Es asqueroso. - Estoy harto.
Y me asusta la escena con Léna.
Ah, ya. Vale.
Para. Dame eso.
Es mucha presión, pero todo irá bien.
Vamos.
Ven aquí. Tú disfruta, cariño.
Es tu último día, ¿eh? Piensa en eso.
¿Dónde está Claudine?
- ¿Quién? - Claudine. ¡Joder! ¡Vaya día de mierda!
French Lover.
Say "Je t'aime" to love.
- Le he pedido que apagara el móvil. - Perdone, mi novio...
Ya, suficiente. Deténgase ahí.
- Y apague el motor. - Sí.
French Lover.
Say "Je t'aime" to love.
Abel, estoy haciendo el examen.
- Ya. - No puedo hablar.
Una cosa. Claudine ha desaparecido.
- ¿Qué? - Perdón.
Esto es increíble.
¡Sí que es increíble, sí!
¿Qué...? Espera, lo siento.
Tengo que irme. Es una emergencia.
Es mi perra.
¡No! ¡No puede irse!
¿Te pido un solo favor y no puedes hacer ni eso?
Sí, perdón. No debe andar muy lejos, no te preocupes.
Pero tienes que venir a buscarla porque yo estoy grabando.
Lo siento, Abel, tenemos que ir ya.
Lo siento, tengo que colgar. Están todos esperándome.
Estamos junto a la casa. Verás camiones.
¡Eso está a la otra punta de París!
Camille está buscándola. No estará lejos.
¡Por tu culpa, he suspendido y mi perra no está!
Lo siento.
Avísame, ¿vale? Un beso.
- No molestes cuando hablo, ya lo sabes. - Vale, bien.
- ¿Diga? - Hola. ¿Antoine?
Recuerdo ese tilo como si fuera ayer. No he sido el mismo desde entonces.
Descanse en paz.
¿Qué? ¡No, corten!
- ¡Vale, corten! - ¿"Descanse en paz", joder? ¡Es un árbol!
- Ya. - Di: "¿Quieres casarte conmigo?".
- Recuerda que solo la deseas a ella. - Sí, ya.
Parece que haces la lista de la compra. Vamos. Otra vez. ¡Cámara lista!
Todos en posición y silencio en el plató. ¡Gracias!
Cuestiona cada toma.
¿Pasa algo?
No. Marion y yo hemos discutido por una tontería.
- Cámara lista. - Creía que estabas nervioso por besarme.
¿Todo bien?
Qué va.
- Silencio. ¡Sonido, ya! - Estás loca.
Ni que nunca nos hubiéramos acostado.
- Es solo un beso. - Sí.
¡Acción!
Recuerdo ese tilo como si fuera ayer.
No he sido el mismo desde entonces.
¿Quieres casarte conmigo?
Pero ¿qué...? ¡Corten!
Abel, ¿qué ha sido eso? ¡Bésala!
- Ya, pero... - ¿Dónde tienes la cabeza?
No es eso. Pensaba que, con el ángulo de la cámara...
Te adoro, pero eso es cosa mía, ¿vale?
- Bien. Lo haré. - Gracias.
Lo haré. Voy a hacerlo. Perdón, es que... ¿Quién tiene mi agua?
¿Diga?
¿La has encontrado?
¡Gracias!
¡Ay, Claudine!
¡Clo-clo!
¿Dónde estabas, pequeña?
Bajo un camión. ¿Qué clase de idiota pierde a una perra?
Lo siento, no sabía a quién llamar.
Es normal.
Claudine...
- Es como nuestro bebé. - Sí.
Te has tomado un descanso y una copa. No tenemos todo el día.
Céntrate y dalo todo.
Volvamos a filmar desde el beso.
- ¡Quiero deseo! - Sí.
- ¡Deseo! - Ya verás.
Vale. Gracias.
- Extras listos. - ¡Pisemos el acelerador!
Preparaos todos, por favor.
Lo siento. No sé por qué no puedo.
Debe traerte buenos recuerdos.
Grabemos esta toma. Vamos.
- ¡Venga! - Mira, tú bésame y ya está.
No finjas.
- Bésame como lo hacías. - ¿Qué?
- ¡Cámara lista! - ¿Estáis todos en posición?
Escena 33/2, toma 15. Regrabamos.
Cámara lista.
Yo quiero. ¿Tú no?
Abel, confío en ti.
Y ¡acción!
Corten.
No, sigue rodando. No cortes.
Perfecto.
- Y ¡corten! - ¡Sí, corten!
¡Lo tengo! ¡Lo tengo, joder!
Eso es cine.
Eso sí. Es justo lo que quería.
¿Ves? No me creías. Recojamos y tomémonos un descanso.
¡Pausa para cenar!
¿Qué tal el restaurante?
El chef es un pesado. Y me han hecho una inspección, pero bueno...
¿Cómo está Julie?
No lo sé. Rompimos. No sé nada de ella.
¿Y tú qué?
¿Sigues... siendo feliz?
Odio haber sido tan gilipollas contigo.
No te merecía. Eso me volvía loco.
No, por favor.
Si necesitas algo,
si quieres recuperar el apartamento, házmelo saber.
Puedes contar conmigo.
Se acabó, Antoine.
Buena chica.
Saber decir adiós es saber amar.
Debemos llorar sin lágrimas y gritar en silencio.
- ¡Corten! - ¡Vale, corten!
Genial. Está perfecto.
Escena 87/5, toma 12. Fin de escena.
Chicos, esa ha sido la última toma.
¡Bien hecho, Abel!
Lo siento, no sé qué me pasa.
No lo sientas. Es normal.
Ha sido intenso, pero lo hemos logrado. Bravo.
¡La he encontrado!
¿Tú qué, Claudine?
Te has ido a explorar para jugarme una mala pasada, ¿eh?
¡Qué bebé tan grande!
¿Ves? No está enfadada. Ya me ha perdonado.
Si tú lo dices...
¡Más te vale no irte sin despedirte!
- ¡Eso nunca! - ¡Ven aquí!
- Gracias. De verdad. Has estado genial. - Gracias. No sé qué haría sin ti.
- Menos mal que te tengo. - Te veo mañana en la fiesta.
- ¡Claro! - Y bailaremos juntos.
- No estás preparada. - Yo siempre.
- ¡Hasta luego! - Adiós.
La supervisora del guion.
- Nos pone a todos a tono. Es graciosa. - Sí, graciosísima.
Oye, que no es nada.
Me alegro de que haya terminado el rodaje.
Ahora podemos pasar tiempo juntos.
Claro.
Bien, porque tengo una sorpresa.
¡Sorpresa!
Una escapada romántica.
¿Qué? ¿Adónde y cuándo?
Nos vamos una semana a los Vosgos. Salimos mañana.
¿A los Vosgos? ¿Mañana?
¿No te apetece?
Sí que me apetece.
Es que no me lo esperaba.
Y mañana es la fiesta de despedida.
Ya, lo siento. No lo había pensado.
No lo pillas. No podemos irnos. No me la puedo perder.
¿No te puedes perder una fiesta?
Pues no. Pero podemos posponer el viaje.
La verdad es que no.
Siempre se puede. ¿Cuál es el problema?
¿El problema? Vale, bien.
- No importa. Ya lo pillo. - ¿Qué?
Quería hacer algo bonito y la he cagado. Da igual.
No es por la sorpresa.
Es que esta fiesta es importante.
Y quiero ir.
Lo siento, pero soy la estrella. Me esperan todos. No puedo defraudarlos.
¿Es Léna?
No, es Sami.
Si no te alegras de verme, dilo. Así ahorramos tiempo.
¡No! Estoy contentísimo de verte. Estoy muy contento.
Que te den.
- ¿Qué? - Se acabó.
Pierdes a mi perra, me haces suspender, cruzo París para ver cómo abrazas a tu ex,
¿y te doy una sorpresa y te cabreas?
- Estoy cansado. No es buen momento. - ¡Nunca es buen momento!
Antes del rodaje, estabas estresado y nunca estabas.
¿Y ahora qué? ¿Estás cansado? ¿Y no puedes perderte una fiesta?
A la mierda. He tenido paciencia, lo juro. Pensaba: "Es su trabajo. Es normal.
No le hables de tus problemas. Que haga lo suyo".
Pero se acabó. Esto es la vida real. Siempre estás complicando las cosas.
Yo no complico nada. ¡Eres tú!
Dame tiempo para volver a la realidad.
- ¿Es tan difícil de entender? - Me he acoplado a ti.
A tu vida, a tus estados de ánimo. Siempre me adapto a ti.
Antes creía en lo nuestro, pero ahora sé que nunca funcionará, la verdad.
Eres demasiado egoísta.
¿No eres feliz conmigo?
A veces creo que estarías mejor con Léna o... con otra persona.
¿Esto es porque estás celosa?
No, esto no puede funcionar si lo fuerzas.
Siento que te avergüenzo y que te aburres conmigo.
Debes superar ese complejo de inferioridad.
- Espabila. - Lo que intento decir es...
Lo que me gusta... Lo que más me gusta...
Yo te quiero a ti, a Abel, no a Abel Camara.
¿Cuál es la diferencia entre Abel y Abel Camara?
No lo entiendo. Son la misma persona.
La diferencia es este puto caos que tienes dentro.
Esta necesidad tuya de existir, de controlarlo todo
y brillar más que nadie.
Esto que te lleva a arruinarlo todo por si encuentras algo mejor
y que no te deja disfrutar de lo que tienes.
¿Eso es todo? ¿Has terminado con la lista?
¿Así que soy insoportable, egoísta, y lo arruino todo?
Creía que eras diferente, pero eres igual que el resto.
Me juzgas.
¿Eso es lo único que has oído?
He oído que tú eres tan perfecta que tienes razón, una vez más.
Tú y yo somos muy diferentes.
Esto nunca funcionará.
En eso coincido.
- Hola. - Hola.
Gracias.
Ha llamado a Marion. Deje un mensaje.
Hola, Marion, soy Abel. Llámame.
Soy yo otra vez. Cógelo, porfa.
Quería saber cómo estabas. Espero que estés bien.
Sí, Marion, ya sé que me odias.
Lo siento mucho.
Llámame, porfa.
Marion, quiero oír tu voz. Quiero verte.
Te necesito.
Las nominaciones a los premios César se han anunciado esta mañana.
La gran sorpresa es la primera nominación de Abel Camara
por la peli de Léman, Terapia del amor,
que está nominada a mejor escenografía, montaje, director y, cómo no, película.
En menos de dos horas, estaremos en la 52.ª edición de los premios César
y los grandes nombres del cine recorrerán la alfombra roja que tengo detrás.
Como Abel Camara, que ha sido la sorpresa del año
al figurar en la lista de nominados por primera vez.
¿Podrá ganar el premio por su papel en la película de Renaud Léman,
el laureado director y favorito de la Academia?
Mira mi esmoquin.
¿Voy guapo o qué?
Pero hay decepción por Léna Taïs...
Muy guapo. Los zapatos, lo mejor.
Buenas noches. César al mejor "+1", ¿no?
Sin ninguna duda.
¿Tienes listo el discurso?
- No te precipites. - ¡Vas a ganar seguro!
Hola, chicos. ¿Aún no estáis listos?
Sí, casi.
¿Y tú qué? ¿Piensas ir en chándal?
No, luego me cambio. Tenemos tiempo.
No, no tenemos. ¿Has visto la hora que es?
- ¿No vas a cogerlo? - No, es mi madre. No es nada.
Algo será.
Tranquilo. Es su cumpleaños, pero no pasa nada. No podía perderme esto.
Ya...
Gracias por estar aquí.
- Vaya... - Siempre.
Pues claro.
Ya. Perfecta.
¡Está sublime!
Te doblo esto... Un momento.
¡Ya está!
Genial. Estás magnífico.
Deslumbrante. Increíble.
Gracias. ¿Sabes qué me gustaría?
No. Dime. ¿Qué?
Ponerme yo la pajarita a partir de ahora.
Lo siento, pero ¿qué dices?
- ¿Quieres cambiar de agente? - No.
Para nada.
No contestes cuando te llame de noche o los findes.
Que mis problemas no arruinen tus cenas familiares.
Tómate más vacaciones.
Conoce a alguien.
Pero me gusta cuidar de ti.
Pero puedes bajar el ritmo.
No sé hacer eso.
Si bajo el ritmo, pararé.
Si paro, me daré cuenta de que no tengo nada más.
Debes intentarlo.
- Es hora de que pienses en ti. - Vale.
No sé si puedo.
He preparado algo por si ganas. Es la lista de agradecimientos.
No te preocupes.
No me olvidaré de nadie si gano.
Vale.
Vamos a hacernos un selfi así de guapos.
¡Sí! ¡Vamos!
- ¡Selfi! - ¡Sí!
- Mola, ¿eh? - ¡Preciosa!
Espero que vaya bien. Parece nervioso.
- Tranquila. - ¿Tú no lo crees?
¡Abel!
- ¡A la derecha! - ¡Aquí!
¡Sonríe aquí!
¡Eh! ¡Abel, por favor!
¡Abel, te queremos!
Gracias. Disfruta, mamá, que es gratis.
Discúlpenme.
Aquí estamos, amigo. Bueno, aquí estás tú.
Tu madre estaría muy orgullosa de verte.
¿Un brindis?
Por ti.
No pareces contento.
- ¿Tan obvio es? - No, pero yo te lo noto.
No sé, es que... Ahora que es real, parece...
Ya no me hace ilusión.
¿Estás tarado?
Mira cuánta gente forrada, cuánto oro.
¡Es de locos!
He visto a Margot Robbie.
Yendo al baño, le he aguantado la puerta y me ha dicho: "Gracias".
¿A que mola? Creo que tengo opciones.
No estás de humor. Algo no va bien.
Esto no pasa todos los días. Lo sabes, ¿no?
Sí.
¡Pues disfruta! ¡Vamos!
Y, en menos de una hora, puede que sea el mejor momento de tu vida.
Quizá tengas razón.
Tengo razón.
Despierta, hostia. ¡Está pasando!
- Sí, tengo que despertarme. - Sí.
- No debería estar aquí. Me voy. - ¿Qué? No lo has entendido.
- Gracias, tío. - Espera.
¿Adónde vas? ¡Abel!
¡Abel!
¡Eh!
- ¿Dos arroces con gambas? - ¡Yo!
Que aproveche.
- Gracias. - Siguiente. Hola.
¡Hola! Tres hamburguesas y patatas fritas con trufa.
- Tardarán un poco, ¿vale? Diez minutos. - Vale.
- Te quiero. - ¡Adiós!
- Hasta luego. - Adiós, cariño.
Mira, es Abel.
Pues sí.
Eh. Hola, Jade.
Hola.
- Hola. - Hola.
Mira.
¿Qué coño hace aquí?
Buenas noches. Una tortilla, por favor.
Hola, Abel.
Hola.
Lo siento, no es un buen momento.
Tengo siete pedidos que preparar y no sé si habrá suficiente.
¿Podemos hablar luego?
Se está desnudando.
Muy bien.
Yo te ayudo. Dime qué hago.
Pero...
¿Puedo cortar los pepinos?
No.
Tú las hamburguesas. Ponte esto.
- Cojo esto. - Como quieras.
¡Guau! Muchas gracias. Gracias por este papel...
¿Sabéis dónde está Abel?
¿No lo sabéis?
Mira qué bien.
¿Dónde estás? No puedes desaparecer sin más.
Tienes que... contestar. ¡Ven aquí ya!
Es... No te lo puedes perder.
Gracias.
¿Qué haces aquí, Abel?
Tenía que darte las gracias.
- La peli, la nominación... Es gracias a ti. - Ya tienes lo que queríais.
Podría decirse que sí.
Pero he perdido lo más importante.
Perdón por no contestar.
Necesitaba tiempo para olvidarte.
¿Y has podido?
¿Me has olvidado?
No es algo fácil de hacer.
Bueno, pareces feliz.
Has cumplido tu sueño.
Me alegro mucho por ti.
Gracias.
¿Tú cómo estás?
Llevo seis meses sin dormir.
¡Venga ya!
La vida es una mierda sin ti.
Te echo de menos.
¿Has ganado el césar?
- Ni lo sé ni me importa. - ¿Qué?
He salido de la ceremonia para verte.
- ¿Qué? ¿Se está celebrando ahora mismo? - Sí.
No.
Tú no estás bien.
No, espera. Ni hablar. No puedes hacer eso, Abel.
¿Qué haces?
No permitiré que te lo pierdas por mí. Vamos a por ese premio. Venga.
Los nominados son
Stéphane Bourgoin por El arrogante,
Antoine Delaunay por El juicio de Berigot...
No lo entiendo.
Está desaparecido. Tiene el móvil apagado.
- Vas muy rápido. - ¿Demasiado?
Sí. ¿Puedes ir más despacio?
Si no, no llegamos.
Y el césar al mejor director es para...
Renaud Léman por Terapia del amor.
Ha vuelto a ganar.
¡Cálmate!
- ¡Casi los matamos! - ¿Tú quieres llegar?
¡Enhorabuena!
Es de los directores con más premios César.
Qué desastre.
- Dime la verdad. ¿Dónde está? - No lo sé.
- ¡Ya! - Puede que haya ido a ver a Marion.
Está en rojo.
- ¿Sí? - ¡Normal que te quitaran el carné!
¡Eh! ¡Le has dado!
Como estoy muy emocionado y no sé a quién agradecérselo, lo dejo aquí.
Gracias. Larga vida al cine y buenas noches.
Y los nominados a mejor actor son...
- Mierda, ¿ya va? - Sí.
...Josselin Panchout por La apuesta de Sophie. Yannick Ba...
Ahora te toca a ti.
¿No vienes?
No voy vestida para la ocasión.
Ve.
No, espera.
Ve. Yo te estaré viendo.
- Estaré contigo. - Vale.
Señora, no puede parar aquí. Circule.
Sí, lo siento.
Y el césar al mejor actor es para...
Suspense.
Abel Camara por Terapia del amor.
Primer césar para Abel Camara con su primera nominación.
- ¡Está aquí! - ¡No puede ser!
Es su primera colaboración con Léman
y hace de médico atormentado por su primer amor.
- Enhorabuena. - Gracias.
Guau.
Qué fuerte.
Gracias a todos
los que le dijeron a este niño grande que la vida no se acababa a los 40.
Al contrario, acaba de empezar.
Camille,
Sami,
gracias por estar siempre ahí.
Os quiero mucho.
Esto va por vosotros.
Muchísimas gracias.
Hagas lo que hagas en la vida, debes ser atrevido.
Debes intentarlo.
Debes cagarla. No importa.
Aunque los demás te juzguen o te quiten la confianza.
Hoy es la confirmación.
Solía confundir mis deseos con los de los demás.
Pero conocí a alguien.
Alguien que me abrió los ojos.
Que me hizo entender que el éxito no es tener una estatuilla en un estante.
Quizá no le guste que hable de ella, pero esta noche no puedo evitarlo.
Gracias, Marion.
Tenías razón, otra vez.
Bueno, tengo que irme. Me están esperando. Gracias.
- Genial. - Gracias.
¡Brutal, tío!
¡Ve!
¡Estás loco! No puedes hacer esto. Están todos esperándote.
No creo que me importe.
Pues bésame.
No estamos solos, ¿eh?
No creo que me importe.
Subtítulos: David Escorcia Serrano
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